Tributo a María Belén Castro Morales

Mayo 22nd, 2019

Este jueves, 23 de mayo se celebra en el Salón de Actos de TEA Tenerife Espacio de las Artes un homenaje póstumo a María Belén Castro Morales (1954 – 2018), catedrática de Filología Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Pedro García Cabrera durante los últimos 20 años.

El homenaje, que será de entrada libre, consistirá en un recordatorio a la figura humana y profesional de esta entrañable profesora que falleció el pasado verano. Sus amistades, sus compañeros y compañeras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Laguna harán un emotivo repaso por la trayectoria de esta carismática académica.

En el acto participarán su hijo, Eduardo Díaz Castro, el profesor de la Universidad de La Laguna, José Ramos Arteaga y el catedrático emérito de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA) C. Brian Morris. Además, algunos exalumnos leerán algunos poemas de su libro Flor de Drago (1976) y se emitirá un breve vídeo que culminará este homenaje a María Belén.

María Belén Castro Morales era catedrática de Filología Española especialidad Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna, fue autora o coautora de La Isla Azul de Cómo Lazarillo dio en encontrar… y otros cuentos (1977); Altazor: la teoría liberada (1987); José Enrique Rodó En La Edad Ecléctica (1989); J. E. Rodó modernista: utopía y regeneración (1990); Juan María Gutiérrez y su contribución periodística (1833-1852) a la crítica cultural hispanoamericana (2006); Vicente Huidobro Y El Creacionismo (2006) y Memoria de Antonio Dorta 2010).

En 2005 fue la responsable de la organización del Congreso Internacional sobre Pedro García Cabrera celebrado en La Gomera con motivo de la celebración del centenario del poeta gomero y que supuso un relevante refuerzo al rescate del legado de García Cabrera. Por último, cabría destacar su presencia en la vida cultural tinerfeña a partir de los años setenta, vinculada al conocimiento de los movimientos artísticos de cada momento.

Saludos, en su memoria, desde este lado del ordenador

Poesía

Mayo 21st, 2019

* La editorial Pre-Textos publica Obra poética (1975-2007) de José Carlos Cataño (La Laguna, 1954), libro que cuenta también con un prólogo que de Ana Arzoumanian y obra en la que se concentra la fuerza poética de un autor que no se pliega a la ley de un territorio. El poeta concibe así una poética del archipiélago, a partir de su propia biografía”. La Obra poética (1975-2007) reúne la totalidad de su trayectoria, desde Disparos en el paraíso (1982) hasta Lugares que fueron tu nombre (2008).

* Pedro Flores obtiene el Flor de Jara de poesía, premio convocado por la Diputación Provincial de Cáceres con el objetivo de incentivar, apoyar y promover la creación poética. A la convocatoria concurrieron 684 poemarios de entre los que resultó elegido El don de la pobreza, libro de poemas inéditos de Pedro, por el “enfoque original de la obra y el ritmo nunca descuidado del lenguaje”.

Saludos, terrícolas, desde este lado del ordenador

Un clásico de nuestro tiempo

Mayo 20th, 2019

Joel Kupperman fue un niño prodigio que en los años 40 y 50 se convirtió en toda una estrella de la radio y la televisión. Explotado por los adultos que se movían a su alrededor, entre otros su propia madre, a Kupperman le robaron la infancia como a tantos otros niños y niñas sabelotodos. No obstante, lo que hace especial una novela gráfica como Niño prodigio (Blackie Books, 2018) es que todo cuenta su autor, el escritor y dibujante Michael Kupperman es verdad ya que narra la vida de su padre, también las difíciles relaciones que mantuvo con él y el lento y trabajoso momento en que quiso conocer su pasado como estrella de la radio y la televisión, tiempo que su progenitor había borrado de su memoria.

Los cómics son literatura dibujada. O gráfica que lo mismo da. Un libro como Niño prodigio respalda unas palabras que en un principio podría parecer de un aficionado a los colorines, que también.

Hacía tiempo que no me conmovía tanto leyendo una obra de estas características, donde lo que se nos cuenta es una interpretación de la realidad que hace un hijo de la vida de su padre. Una investigación cuajada de incidentes y en la que su protagonista principal ha perdido memoria de todos aquellos hechos que ahora el descendiente convierte en textos y viñetas, tres por página en inquietante y por eso mismo adictivo blanco y negro.

La novela gráfica es una creación que alguien inventó para que los lectores adultos que una vez fueron niños sigan leyendo cómics solo que para mayores. La verdad es que esta cuestión me la trae al pairo porque solo le pido a una novela sea gráfica o no que me seduzca, que me conmueva, que consiga que solo le preste atención porque a través de sus páginas me evado de la despreciable realidad.

Aunque sea consumiendo un relato tan triste como este Niño prodigio. Una historia en la que además de indagar en el mundo de la radio y la televisión norteamericanos en los años 40 y 50, habla también de un tema común a la mayoría de los mortales como son las relaciones de familia, la incomunicación entre padres e hijos, cómo puede marcar a unos y otros el silencio.

Hay muchos más temas que aborda esta obra de manera tangencial y todos ellos están tan bien urdidos que hacen consistentes una historia que además de estar inspirada en hechos reales no niega su influencia autobiográfica, la de propio dibujante y escritor y que aparece como personaje secundario a medida que va reconstruyendo la infancia robada de su padre.

No resulta difícil soltar la lágrima a medida que se avanza en la lectura de Niño prodigio, una lágrima para nada fácil. Es inevitable que la tristeza invada al lector mientras pasa las páginas de un cómic que está llamado a ser una de las grandes obras del noveno arte de los últimos años. Una novela gráfica feroz pero a la vez sensible a la que respalda un dibujo que no resulta dinámico pero que estremece precisamente por su inmovilidad. El texto, mientras tanto, narra el devenir de un niño que cuando se hizo mayor no pudo ser feliz.

Precisamente los textos que acompañan a cada una de las viñeta merecen ser, por otro lado, enmarcados. La mayor parte de las veces no dejan de decir sino verdades como puños:

Cuando evitas hablar en familia de un asunto obvio, enseguida dejas de hablar de cualquier otro tema obvio. Es una forma de putrefacción”.

El estrellato precoz de mi padre se convirtió en carne de cultura general. Un hecho curioso que en realidad no significa nada, a pesar de que influyó en todos los aspectos de nuestras vidas”.

Mi padre se encerró en sí mismo en esta casa concebida para parecer vieja, rodeado de arte antiguo y libros vetustos. En muchos sentidos dijo “no” al futuro”.

Funciona también como escenario de esta historia de desarraigo familiar el universo de la radio y la televisión en dos décadas fundamentales del siglo XX. Una porque durante su primera mitad mantuvo al planeta al borde del suicidio colectivo con la II Guerra Mundial, la siguiente porque significó el inicio de lo que se conocería como Guerra Fría, la que lidiaron los dos bloques en los que se dividió el mundo tras la derrota de la Alemania nazi y el Japón imperial.

Programas como Quiz Kid, que catapultó a la fama siendo un niño al padre del escritor y dibujante de esta obra singular, redonda y por lo tanto de recomendable lectura, es que todo lo que parecía verdad, las preguntas, la fama que adquirieron algunos chavales que asistieron como concursantes a este concurso, resultó ser falsa cuando se descubrió que muchos de los ganadores lo decidían los patrocinadores porque les resultaba más agradable un chico o chica que los otros que tenía como rivalesa. Fueron ellos, los concursantes, las primeras víctimas de esta decisión ya que ninguno sabía que todo era un montaje, una falsedad cuya único objeto era vender más y más el producto del anunciante mayoritario del programa.

No es nueva la historia. Robert Redford denunció la manipulación de los concursos de preguntas y respuestas en la sobresaliente Quiz Show (1994) y un niño prodigio al que le robaron la infancia lo interpreta William H. Macey en Magnolia (1999), probablemente una de las mejores películas en la notable filmografía de Paul Thomas Anderson.

Al final de Niño prodigio solo queda una pregunta sin resolver y es la que se plantea el propio autor de la obra. Revelar la historia del padre “¿hace de mi un buen hijo, o un mal hijo?”.

Planteada la cuestión, es turno del lector que escoja la respuesta que le parezca más acertada.

Saludos, un clásico de nuestro tiempo, desde este lado del ordenador

La producción canaria ‘De los nombres de las cabras’ obtiene el Gran Premio Ciudad de Lisboa

Mayo 18th, 2019

La producción independiente canaria De los nombres de las cabras co-dirigida por Miguel G. Morales y Silvia Navarro Martín, ha sido galardonada por unanimidad del Jurado con el Gran Premio Ciudad de Lisboa al mejor largometraje en el marco de la décimosexta edición del Festival Internacional de Cine Indie Lisboa, celebrado entre el 2 y el 12 de mayo-

La película, cuyo estreno mundial se celebró en el marco de este festival el lunes 6 de mayo, mereció este galardón por “su investigación rica e intrincada del pasado colonial reciente y su interacción con épocas y tradiciones anteriores en las Islas Canarias, a través de secuencias de archivo seleccionadas de manera experta, entrevistas en audio y un paisaje sonoro completamente envolvente”.

El jurado estuvo formado Ardine Pintilie, Boyd van Hoelj e Ivo Ferreira.

De los nombres de las cabras se trata de un documental experimental materializado en su totalidad con archivo fílmico, sonoro y fotográfico de 1920 a 1970. A partir de registro etnográfico del arqueólogo Luis Diego Cuscoy (1907-1987), Silvia Navarro Martín y Miguel G. Morales desarrollaron una investigación durante tres años en filmotecas, museos y fondos internacionales para ofrecer una eflexión sobre la construcción de la mirada mitológica, colonial y tropicalizada en Canarias. La película se terminó de construir con fragmentos de más de 30 fondos fílmicos, algunos de ellos, inéditos hasta la fecha.

Esta ardua labor de investigación y creación cuenta además con un minucioso trabajo de montaje de la mano del cineasta y co-guionista en este documental, Ivó Vinuesa, y un diseño sonoro de Juan Carlos Blancas.

De los nombres de las cabras ha participado recientemente, en su estreno en Italia, en la sección oficial internacional del IV Festival di Cinema del reale ISREAL, que se celebra cada año en la isla de Cerdeña.

El desarrollo y finalización de este largometraje ha sido posible gracias al apoyo y subvención del Cabildo de Tenerife, en colaboración con TEA Tenerife Espacio de las Artes y la participación de TVC Televisión Canaria y la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Conserjería de Turismo, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias.

Saludos, enhorabuena, desde este lado del ordenador

Una cuestión de honor: Alonso de Contreras

Mayo 17th, 2019

“Llegamos aquel día a Alcalá de Henares, y habiendo ido a una iglesia donde le tenían gran fiesta al Príncipe Cardenal, había un turronero entre otros muchos, con unos naipes en la mano. Yo, como aficionadillo, desaté de la falda de la camisa mis cuatro reales y comencé a jugar a las quínolas. Ganómelos, y tras ellos la camisa nueva, y luego los zapatos nuevos, que los llevaba en la pretina. Díjele si quería jugar la mala capilla. En breve tiempo dio con ella al traste, con que quedé en cuerpo, primicias de que había de ser soldado. No faltó allí quien me lo llamó y aún rogó al turronero me diese un real, el cual me lo dio, y un poco de turrón de alegría, con que me pareció que yo era el ganancioso. Aquella noche me fui a palacio, o a su cocina, por gozar de la lumbre, que ya refriaba. Pasé entre otros pícaros, y a la mañana tocaron las trompetas para ir a Guadalajara, con que fue menester seguir aquellas cuatro leguas mortales”.

(Alonso de Contreras: Vida del capitán Alonso de Contreras, Alianza Editorial, 1967)

Hay un libro por ahí escondido, del que rara vez se habla y apenas se menciona que se titula Alonso de Contrera: Vida, nacimiento, padres y crianza del capitán Alonso de Contreras, obra en la que se narra la extravagante –según la mirada de un residente del siglo XXI– historia de un soldado del XVII con el aplomo de un hombre hecho a sí mismo.

Hecho así mismo en unos tiempos donde había que tenerlos muy grandes para salir adelante. El escenario en el que se desarrolla la acción, porque todo en ella es acción, se trata de una jungla en la que se mueven toda clase de personajes vistos a través de los ojos de un hombre que ha hecho de las armas su oficio y por lo tanto viajero por el convulso mundo de su tiempo.

Cuentan que fue Lope de Vega quien animó a Contreras a que contase el relato de su vida, “una narración sobremanera inverosímil, a la cual acontece la gracia de ser la pura verdad”, apunta José Ortega y Gasset en el prólogo de la edición que dispongo, un libro cuajado de arrugas y al que recurro de tanto en tanto para perderme en otra época arrullado por un español intermitente, nada seguido, que obliga a una lectura con pausas.

Alonso de Contreras escribe que nació en el 6 de enero de 1582 en Madrid, que sus padres eran muy pobres y que a los quince años entra en el ejército como mozo de cocina de un batallón con el que más tarde y ya como soldado combate en Italia y Malta. En los puertos de las islas griegas, de Libia y de la costa tunecina.

Todo esto, el gran fresco de su vida, contado en un tono que desarma por lo franco y directo que resulta y que da una idea del carácter del personaje, un aventurero que como tal se busca la vida como puede, y de cómo hablaba y pensaba la tropa, el hombre de a pie, el que hoy tiene algo en los bolsillo aunque mañana vuelvan a estar vacíos…

Resulta cuanto menos extraño la capacidad que tiene este libro para absorber al lector si entra en él y acepta con entusiasmo que don Alonso le relate lo que recuerda de esos viajes y de esas batallas que lo hicieron conocido y no sé si temido en su tiempo.

Impulsivo pero también tremendamente imaginativo, Alonso de Contreras resume el prototipo de soldado español del XVII, ese que reivindica Arturo Pérez Reverte en la serie Alatriste, solo que contado por un hombre de verdad, alguien que sí vivió aquellos años turbulentos y violentos.

El libro es además un valioso testimonio de un peón que participa en la gran partida de ajedrez que los dos grandes imperios de aquel momento, el español y el turco, juegan por el Mediterráneo oriental y si bien la calidad del texto parece “escasa y poco original” como aseguran unos, la azarosa vida del capitán Alonso Contreras merece la pena leerla. O repasarla para disfrutar de las viñetas que arman este singular tesoro de la literatura española.

Logra en el lector la evasión y que viaje a otro tiempo en un castellano pasado que no caduco, época en la que el honor era una palabra sagrada. Uno aprende además a conocer mejor que es eso de ser hidalgo y a luchar y defenderse con las herramientas que mejor conoce, en el caso del bravo capitán con la espada y las letras. A abrirse camino sin pensar demasiado en el fin ese que justifica los medios porque se es partidario de la acción por la acción y no de meditar con calma las convulsiones y las frenéticas transformaciones que lo rodea.

Puestas así las cosas, y sea verdad o mentira lo que cuenta el capitán, sus agitadas vivencias bien merecen un acercamiento y disfrutar y amargarse con el soldado que tras lanzarse a las Indias, regresó a España para descansar de una existencia plagada de vaivenes.

Tiene un enorme pozo de amargura el Alonso Contreras que escribe unas memorias en las que intenta justificar unos hechos, y sobretodo un hecho, que lo hiere por dentro y por fuera. Se trata de un hombre acostumbrado a pelear y a resolver con violencia cuestiones de honor.

Todo esto y más en un libro pequeño que hace que la Historia sea real ya que reproduce con las claves de entonces sucesos de aquel entonces. Un viaje, ya se dijo, de la mano de un hombre de acción, que actúa antes de pensar.

El cine español, tan ciego al enorme filón de su literatura, no ha mostrado demasiado interés en este personaje aunque existe una película que poco o nada tiene que ver con el caballero. Se titulada La otra vida del capitán Contreras y cuenta en clave cómica qué pensaría el legendario soldado si un día abre los ojos y se encuentra en el Madrid de los años 50 del pasado siglo XX. La idea es notable y se refleja en poderoso blanco y negro. Alonso de Contreras está interpretado por un Fernando Fernán Gómez que casi siempre estuvo en estado de gracia cuando había que interpretar, dar la cara en teatro, cine y televisión.

Una cuestión de honor como las idas y vueltas de nuestro valeroso y buen capitán.

Saludos, ¡¡¡hermanos!!!, desde este lado del ordenador

Vemos y además leemos que…

Mayo 15th, 2019

Vemos Un día sin fin (Giulio Manfredonia, 2006) que es algo así como la respuesta italiana a Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993) y nos quedamos con la boca abierta no por la sorpresa sino por el sopor que significa su contemplación. Salvo que el filme se rodó en las islas Canaria, concretamente en Tenerife, poco o ningún interés despierta esta cinta de pesadillescos y cómicos bucles temporales, que cuenta entre sus intérpretes con Antonio Albanese, Fabio de Luigi, Goya Toledo y Pepón Nieto.

Vemos El fotógrafo de Mauthausen (Mar Tarragona, 2018), unairregular película que aborda un aspecto muy poco conocido de los campos de concentación nazis como fue la presencia de prisioneros españoles, en esta ocasión centrado en la vida del fotógrafo español Frances Boix, que interpreta el actor Mario Casas y de cómo logró sobrevivir al infierno. La música de la película está escrita por Diego Navarro, quien no camufla la influencia del Jonh Williams de La lista de Schindler en su partitura. En cuanto al filme, cumple con su objetivo aunque resulta demasiado monótono y frío.

Un grupo de asociaciones culturales ha hecho publico su malestar ante la situación que vive la cultura en Canarias a través de un manifiesto que pueden leer si pinchan aquí. Esto de los manifiestos culturetas no es nada nuevo y suelen reproducirse en época electoral lo mismo que la de celebrar reuniones con el sector que pese a sus buenas intenciones, incluido el despiste del político de turno, no suelen llegar a ningún puerto. Con todo, un poquito deporfavor con este escrito que sin exaltaciones pide más o menos lo que se demanda cuando se acerca el día D y la hora H de votar. Recibimos no obstante con alegría este sos por la cultura, curtura para unos y para otros, que se hace en las islas

Saludos, gota a gota, desde este lado del ordenador