Cuatro ausencias en el cine español

Diciembre 5th, 2019

La noticia la recibo el mismo día, la muerte del cineasta Javier Aguirre, el actor Manuel Tejada, la actriz Azucena Hernández y el actor de doblaje Claudio Rodríguez, la voz en español de Charlton Heston. Abro y cierro los ojos, una buena parte del cine español desaparece con ellos pero no su legado, que ahí está para descubrirlo si se da el caso.

Javier Aguirre cuenta con tres películas que, personalmente, ocupan un espacio privilegiado en la videoteca de mi memoria. La primera la quise ver desde que era un infante pero que no me dejaban ver precisamente porque era un infante. El largometraje que protagoniza Paul Naschy en el que probablemente sea su mejor trabajo es El jorobado de la morgue, una historia en la que se mezcla de todo, comenzando por un siniestro laboratorio y terminando con un foso repleto de ratas hambrientas. De fondo, el eco de ancestrales dioses lovecraftianos y un jorobado solo ante el peligro… Recuerdo que una escena tras otra era puro y descacharrante entretenimiento, solo que muy bizarro.

No he vuelto a ver la película y ya va siendo hora porque a veces merece la pena liquidar cosas de tu pasado aunque algo me dice que eso no va a ocurrir con Javier Aguirre que también es director de otra de esas películas que iluminaron mi adolescencia y continúa haciéndolo hasta ahora: El astronauta (1970), una españolísima comedia españolísima en la que Tony Leblanc está como siempre, sembrado.

La historia es rocambolesca y roja y gualda, todo contado con humor cañí, de ese Madrid que fue alegre y juvenil. En el filme Tony Leblanc dirige un grupo de simpáticos tarados para que un español sea el primero en llegar y pisar la Luna. No les revelo el final pero podría estar a la misma altura que el de El planeta de los simios solo que en clave cómica y 100 por 100 de una “España que era y es así”.

La tercera es La monja alférez (1987) que protagonizó su mujer, Esperanza Roy, y en la que cuenta la historia de Catalina de Erauso quien se fue a probar fortuna como soldado en las Américas.

Resiente al largometraje sin embargo su raquitismo presupuestario pero resulta tan interesante lo que cuenta que hace que recuerde con afecto la película. Como el caso de El jorobado de la morgue, no he vuelto a ver esta película aunque es probable que algún día loo haga cuando las negraas tormentas que nos impiden ver se desvanezcan en el aire como por arte de magia. Y magia era mucha la que tenía un cinesta que se formó en la escuela y que aprendió a dirigir a giolpe de trabajo y más trabajo sin que le diera demasiada importancia a lo que hacía. Con todo, lo que hacía estaba realizado con mimo y oficio, el sello de un profesional de eso que llamamos cine español y que cuiajó en una época porque reunía artesanos de todo tipo y no a tanta estrella estrellada como sucede, lamento decir, en la actualidad.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del ordenador

Siete nombres en Canarias en Corto

Diciembre 5th, 2019

Como cada año y más o menos por estas mismas fechas se presenta un nuevo catálogo de Canarias en Corto que conforma en esta ocasión siete cortometrajes de realizadores de las Islas para su promoción en festivales y mercados especializados durante el próximo año.

Esta nueva edición del catálogo Canarias en Corto cuenta con los trabajos que obtuvieron mayor puntuación en una convocatoria en la que participaron 36 películas y que contarán ahora con el respaldo de una distribuidora especializada que se encargará de la inscripción de los mismos en certámenes de ámbito nacional e internacional.

Los trabajos que formarán parte de la nueva edición de este programa, que cumple este año su décimo cuarta edición son, por orden de puntuación: Zapato roto, de Domingo de Luis; Océano, de Fernando García-Moreno; Selfie, de Nayra Sanz Fuentes; Las grietas, de Valentino Raffaele Sandol; Los espacios confinados, de Razzak^Ukrainitz; Fuera de campo, de Pablo Vilas Delgado; y Grietas, de Alberto Gross Molo.

La selección estuvo a cargo de un comité de expertos integrado por la responsable de la promoción del audiovisual del Instituto Valenciano del Audiovisual y la Cinematografía, Dora Marí; el programador de cortos del FICX, Jorge Rivera González; y el especialista en programación y educación audiovisual, Álvaro Yebra García. Los criterios de valoración han sido, en este orden: la calidad artística y técnica; la originalidad y nuevas propuestas y la participación del equipo técnico y artístico canario en la producción. Canarias en corto es la plataforma que utiliza el Gobierno para la difusión y distribución nacional e internacional de cortometrajes canarios, así como de sus creadores y equipos técnicos y artísticos desde 2006.

Saludos, ¡¡¡corten!!!, desde este lado del ordenador

Cita en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México

Diciembre 3rd, 2019

El oficinista se toma un arepa de queso blanco mientras lee el periódico en la barra de un bar. Al lado del plato con la arepa, un vaso que contiene un barraquito con la medida exacta de leche condensada. Su mirada tropieza con un titular y observa la imagen que sirve de apoyo gráfico al texto, que ocupa como unas tres columnas.

“El lunes se desarrolló en la sala de prensa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, la más importante del ámbito de la lengua española, un acto celebrado por la Cátedra Vargas Llosa para presentar el Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebra en septiembre en Los Llanos de Aridane”.

Hasta ahí bien, Baja un trozo de arepa que se le ha atascado en la garganta con un trago de barraquito. Saborea la mezcla de café, leche natural y condensada. Vuelve a fijar la mirada en el periódico que es del bar.

“En el acto se proyectó un vídeo promocional del festival y en él participaron varios escritores mexicanos que se encuentran en la FIL y que conocen el Hispanoamericano de Escritores por su participación en las dos primeras ediciones (2018 y 2019), como Alberto Ruy Sánchez, Gonzalo Celorio y Rosa Beltrán, y también la historiadora y fundadora de la revista Artes de México Margarita Orellana (que visitó la segunda edición), además del escritor y agregado cultural de México en España Jorge F. Hernández”.

El oficinista ve la hora en su reloj y piensa que todavía tiene tiempo para demorar un ratito más en el bar. Afuera, además, llueve, aunque es una lluvia más chipi chipi que otra cosa, pero igual de molesta porque empapa. Continúa la lectura dando el último bocado a la arepa que estaba muy rica aunque le faltara la guasacaca. Solo tenían un bote de la normal, “la picante es que no la pide nadie”, le dijo el camarero cuando le puso delante lo que había pedido.

“La Cátedra Vargas Llosa ofreció información sobre el espíritu y los argumentos del festival de la isla de La Palma y también sobre la elección de México como país invitado en la edición de 2020, para lo que el festival contará con al menos 25 escritores mexicanos de una programación de cerca de 50 escritores. La edición de 2020, que tendrá lugar entre los días lunes 14 y sábado 19 de septiembre, constará de 50 actos literarios (conferencias, recitales, debates, mesas redondas, talleres, exposiciones, firmas de ejemplares)”.

Finalizxa también de un trago el barraquito y se limpia las manos con una servilleta de papel en la que dice Gracias por su visita. Hace una seña al camarero que le atendió para pedirle cuánto le debe.

“Encabezado por el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, la Cátedra Vargas Llosa y el Cabildo Insular de La Palma (entre otras instituciones), el Hispanoamericano de Escritores es un evento internacional que, en su pasada edición, generó alrededor de 300 informaciones en medios de comunicación, entre prensa en papel, digitales, televisiones y radios regionales, nacionales e internacionales”.

Vuelve a consultar el reloj cuando se da cuenta y el sudor, pero un sudor frío, de pánico, asalta su frente y moja sus sobacos…

“El Festival lo dirige Nicolás Melini y en su segunda edición participaron escritores de Argentina, Nicaragua, Perú, Colombia, Puerto Rico, Venezuela, México, Cuba, Francia y España, entre ellos el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa”.

El reloj de pulsera, un regalo de reyes, está parado. Mira a una y otra pared con una mueca en la boca cuando repara en el del bar… Suelta un bufido y algunas migas se le escapan de la boca:

“Madre del amor hermoso, llevo aquí más de dos horas”, piensa y dice, más tarde, en voz alta.

Saludos, se nos detuvo la máquina, desde este lado del ordenador

Abre en La Laguna una nueva librería de ocasión

Diciembre 2nd, 2019

En unos tiempos donde lo habitual es informar del cierre de librerías o de terrorismo cultural como hacer desaparecer una colección completa de libros es bueno, más que bueno anunciarles que el próximo sábado, 7 de diciembre, la Organización No Gubernamental Solidaridad Canaria (Solican) inaugura en La Laguna un nuevo establecimiento. Una nueva lbrería de libro viejo y usado a precios que oscilan por norma general entre 1 y 2 euros.

El nuevo esablecimiento se encuentra en la plaza de San Cristóbal (La Milagrosa) en la ciudad de Los Adelantados, justo al lado de una tienda de Cash and Converse.

Solican cuenta ya con una librería solidaria en la calle de padre Anchieta en Santa Cruz de Tenerife, un local de dos plantas que sirve de refugio a los amantes y curiosos de la lectura, algunos de los cuales han enciontrado auténticas sorpresas en las estanterías donde se amontonan los volúmenes que ceden generosamente personas que ya no saben qué hacer con ellos.

La primera librería solidaria abrió sus puertas hace ya unos años en un pequeño espacio ubicado entonces en el centro comercial Nuestra Señora de África, en la capital tinerfeña, aunque en la actualidad se encuentra como se dijo en la calle del padre Anchieta.

Además de aceptar libros, la ong admite medicamentos y paquetes de comida para distruibuir entre los menos favorecidos de la sociedad aunque su principal actividad es la recogida y venta de libros viejos, usados y de ocasión

Antonia Molinero habla de su Chinita

Noviembre 29th, 2019

Saludos, allí nos veremos, desde este lado del ordenador

El cobarde heroico

Noviembre 28th, 2019

Este ha sido un mes de transformaciones. Algunas de ellas bastante intensas. Podría decirse incluso que lo vivido y pasado ha servido para que me haga una idea más real de lo que hay a mi alrededor. Así que para ser alguien no acostumbrado a tensiones extremas, noviembre de este año que está a punto de desaparecer ha resultado definitivo para que sea un poco más sabio y probablemente un poco más imbécil.

En este mes, digo, de transformaciones, encuentro a modo de tabla de salvación flotando en el ancho mar de mis desesperanzas las novelas que sobre el militar británico Harry Flashman le dedicó el escritor George McDonald Fraser, un escocés nacido en Inglaterra y que como todo buen escritor de la isla no vio con demasiados buenos ojos la historia colonial de la añeja Unión Jack. Reencontrarme así con las apasionantes, calientes, desternillantes aventuras de Flashman ha sido como la primera vez, aunque mejor. Intentaré explicarme.

En el pasado las leía con la voracidad del hambriento, ahora la lectura se hace reposada. Más si el libro entretiene y alecciona, como es el caso de las novelas de la serie Flashman. Es una pena que, si no conoce la serie, no haga nada por remediarlo. También, si la conoce y no leyó más de dos libros, que renunciase a continuar con las restantes novelas porque estas novelas, generosas en páginas y cuidadosas en los periodos históricos en que se ambientan, prácticamente la gigantesca aventura colonial británica desde la segunda mitad del siglo XIX a los albores del XX.

El protagonista de estros relatos es el mismo Harry Flashaman, quien desgrana sus peripecias en África, Asia, América y Europa en una serie de novelas a cada cual más inspirada. Los textos sirven además al autor para diseccionar la historia colonial de Gran Bretaña a través de los ojos de un cobarde al que la buena fortuna ha convertido en héroe ante los demás pero no para sí mismo, lo que no le causa ningún conflicto moral sino, más bien, unaagradable sensación ante la fama y popularidad que disfruta a ojos de los demás. Famas y popularidad con la que intenta vivir del cuento aunque la aventura, siempre la aventura, llama a la puerta.

Las hsitorias tratan sobre un militar profesional que le tiene miedo a la muerte, la violencia y la guerra por lo que prefiere el combate en una cama con una señora o señorita que cabalgar sobre su caballo hacia el fin con la brigada ligera a las órdenes de Cárdigan, personaje real al que la memoria de Flashman no retrata con admiración sino franco desagrado, o vestido de azul y a las òrdenes de Custer en el ya legendario séptimo de caballería.

Tras la muerte del escritor en enero de 2008 nos quedamos sin más recuerdos del viejo Flashy, un personaje que pese a su condición de cobarse y traidor no deja de caer simpático quizá porque en él confluye lo mejor y lo peor de una persona. Flashman, que tiene capacidad para aprender idiomas, está inspirado en un personaje secundario literario, un personaje que aparece y le hace la vida imposible a uno de los estudiantes de la novela Los dìas escolares de Tom Brown, de Thomas Hughes que ignoro si se ha traducido al español pero que consta con una versión cinematográfica.

McDonald Fraser dejó escrita doce novelas y tres cuentos largos sobre Flashman y en cada uno de estos volúmenes narra con gracia crìtica la vida en colonias, los conflictos que provocó en algunos casos y en otros se vio forzado a participar el ejértico británico y las larga lista de batallas y guerras en las que se vio inmerso el país para hacerse con las riquezas de las naciones sometidas.

En su itinerario de éxito, este soldado que odia la guerra, conoce a ilustres personajes que existieron realmente como la reina Victoria, el duque de Wellington, Abraham Lincoln, Caballo Loco, Toro Sentado, George Amstrong Custer, entre otros muchos, para reírse y de paso mostrar que la patria suele ser eso, el último refugio de los cobardes.

Han sido días intensos y de alguna manera difíciles los de este noviembre que ya inicia su cuenta atrás aunque recuperar las novelas de Flashaman ha sido como la de encontrarme con un viejo amigo entrañable al que hacía años que no veía. Como tal, fue comenzar a releerlo para que descubriera que apenas me acordaba algo de lo que me contó en su día, lo que ha hecho que la serie me parezca igual de nueva que la primera vez.

Pierden el tiempo si no leen a Fraser. Y pierden el tiempo si continúan leyendo estas líneas sin abrir un libro de Flashman (¿a qué esperan?).

Si hay algo que me maravilla de la lectura es que está produzca reacciones por lo metido que andas en la historia. Que pongas caras mientras pasas las páginas y sueltes de pronto una carcajada, no risa, por las situaciones que plantea cualquiera de los libros de la serie aunque tenga, claro está, mis favoritos.

Es una pena que no haya terminado convirtiéndose en películas, aunque hay una de Richard Lester con Malcom McDowell en el papel de Flashman quen no es, a mi juicio, el mejor actor para interpretar al hérie más cobarde de la historia de la literatura. George McDonald Fraser apostaba por Kevin Kline, más joven, por supuesto, así que ahí dejo la cosa por si alguno sugiere otro nombre…

De momento, y desde este lado del ordenador, seguimos leyendo las aventuras de Harry Flashman, un personaje creado por un escritor cuya vida no tiene nada que ver con la mía aunque supo tender un puente, el de estas historias, para que dos perfectos desconocidos dejaran de serlo. Son, dicho esto, muy pocas las palabras para sellar mi agradecimiento y la necesidad imperiosa mientras escribo estas líneas es la de volver a la novela de Flashman que ahora, ya ven, no devoro sino que leo con infinita paciencia y gratitud en una de las habitaciones de mi fortaleza.

Saludos, elogios al cobarde heroico, desde este lado del ordenador