Bang, bang, bang, bang

Abril 14th, 2014

* Para los que leemos novela negra y no fruncimos el ceño porque se trata de novela de género y porque cada día estamos más convencido que es clave su lectura para quitarnos las vendas que nos tapan los ojos, es un placer y un orgullo provinciano, si quieren, descubrir que en la nómina de escritores que este año opta al II Premio Pata Negra –que organizan los responsables del Congreso de Novela y Cine Negro que se celebra del 6 al 9 de mayo en Salamanca– figura el escritor Alexis Ravelo con su novela La última tumba (editorial Edaf), título por el que ya obtuvo el Premio Novela Negra Ciudad de Getafe el año pasado. Otras de las novelas y otros de los autores seleccionados en este certamen son: Cien años de perdón (Claudio Cerdán, ed. Versátil);  Respirar por la herida (Víctor del Árbol, ed. AlRevés); Todos los buenos soldados (David Torres, ed. Planeta); Sociedad negra (Andreu Martín, ed. RBA); Afilado como un blues a medianoche (Javier Márquez Sánchez, ed. Salto de Página); Los hombres mojados no temen la lluvia (Juan Madrid, ed. Alianza); Peores maneras de morir (Francisco González Ledesma, ed. Planeta); Yo fui Johnny Thunders (Carlos Zanón, ed. RBA) y Don de lenguas (Rosa Ribas y Sabine Hoffman, ed. Siruela).

* Y hablando de novela negra, nos preguntamos ¿qué ha pasado con las jornadas que iban a celebrarse sobre este tipo de literatura en la Feria del Libro que se celebra cada año, y en las últimas ediciones chiripitifláuticamente, en las dos capitales canarias?

* La Editorial Anaya publica en su colección El Volcán la última novela del escritor Antonio Lozano, uno de los pesos pesados del género negrocriminal en Canarias. El título es Me llamo Suleimán y cuenta la historia de Suleimán, un joven que harto de la terrible situación de pobreza que vive en su país, Malí, decide marcharse junto a su amigo Musa a la próspera Europa. Allí esperan trabajar y conseguir suficiente dinero para regresar y montar sus negocios para ayudar a sus familias, pero el viaje es duro y difícil. Deberán cruzar el desierto en camiones incómodos y atestados de expatriados que como ellos buscan algo mejor.

* Circula en pdf el primer número de Meletea, una revista independiente de poesía y pensamiento, que próximamente presentará su versión en papel, y de la que se editarán 500 ejemplares. Dirigen la publicación Acerina Cruz y Daniel Barreto, y algunos de sus contenidos son: Sobre la física teórica y la poesía, que forma Guillermo de Jorge; Poemas, de Antonio Martín Medina; La Isleta, de Manuel Díaz Martínez y Acerca del «Programa de un teatro infantil proletario», de Francisco Amoraga, entre otros.

La imagen que ilustra este post corresponde al largometraje Hampa dorada (Mervyn LeRoy, 1931)

Saludos, el hombre en el castillo, desde este lado del ordenador.

Triple agente, una novela de Jorge M. Reverte

Abril 13th, 2014

La relación con los moros era muy contradictorias en la España franquista. Las damas sevillanas colgaban de los pechos de los mercenarios rifeños que combatían del lado nacional estampas del Sagrado Corazón. Si cobraban por luchar de su lado ¿por qué no pensar que se acabarían convirtiendo a la religión verdadera a cambio de dinero y atenciones? Aunque, en realidad, nadie acababa de fiarse de esos hombres. Luchaban por un sueldo y en cada familia española había una historia atroz relacionada con África. Pero los ciudadanos partidarios de Franco les aplaudían con rabia cuando desfilaban orgullosos luciendo sus lanzas y sus escarapelas sobre los caballos enjaezados con adornos morunos de gran vistosidad.”

(Triple agente, Jorge M. Reverte. Editorial Espasa, 2007)

Jorge M. Reverte dedica, entre otros, su Triple agente a Eric Ambler, probablemente el mejor escritor de novela de esponaje de la historia, y un autor por el que en este su blog El Escobillón.com sentimos predilección. Amor confeso por declarado, locura sensata en tiempos como son los actuales tan insensatos aunque quieran parecer lo contrario.

No responde sin embargo a las expectativas amblerianas su Triple agente… Carece de la sustancia y solidez del maestro. Debe ser leída así como una más del Reverte, pero nunca como la novela de espías sobre nuestra Guerra Civil que muchos esperábamos de un Reverte transmutado en Eric Ambler.

El protagonista de la historia, Mariano Fernández, es un sencillo periodista que trabaja en Burgos al servicio de la propaganda de los rebeldes. Los caprichos de la historia convierten primero a Fernández –que habla idiomas, francés e inglés y algo de alemán– en un espía al servicio del ejército de Franco, más tarde de los comunistas y de los franceses cuando todo parece perdido.

En esta peculiar aventura por tres bandos, no queda muy claro cuál es la misión de su protagonista, aunque el relato comienza a ir hacia delante tras abandonar Fernández el lado nacional y conocer en una Barcelona que se derrumba ante el impetuoso avance rebelde, al amor de su vida.

Mariano Fernández más que un superviviente es un pobre hombre al que las cosas le salen relativamente bien.

Parece que la fortuna le acompaña en una guerra donde se hace pasar por traidor para salvar la vida de su madre y hermana, aún a consta de despertar las sospechas de fascistas y comunistas y termine por ser una marioneta de otro gobierno que observa en el mapa de España los movimientos que realizan alemanes, italianos y soviéticos.

Falta apenas un año para que finalice la guerra y su victoria ya se decanta entre los partidarios de Franco. Recordar el último parte: “Cautivo y desarmado el ejército rojo…

Ha pasado mucho tiempo desde que se publicó Triple agente, una novela que su autor, Jorge M. Reverte, presentó en una Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife. Recuerdo que Reverte no supo entonces vender bien su novela.

Con todo, Triple agente se convirtió en uno de esos libros que tenía que leer porque el marco histórico en el que se desarrolla atraía y atrae mi atención. Además, me agradaban otros títulos que había leído de su autor. La serie Gálvez es una lectura facilona, sin complicaciones y con un algo de progre ironía. Debo de tener como unos tres Gálvez en algún rincón de mi caótica biblioteca. Un personaje al que, indirectamente, se recuerda en Triple agente en sus últimas páginas. No voy a revelar el motivo con la idea de que alguno de ustedes, iniciados en la producción literaria de Reverte, lea su Triple agente

En contra de los libros que Jorge M. Reverte dedica a la Guerra Civil Española –La caída de Cataluña, La batalla del Ebro y La batalla de Madrid, entre otras, y a la espera de hacerme con Guerreros y traidores, en la que cuenta la vida de Bill Aalto, comunista y homosexual norteamericano que combatió en los suelos de España– Triple agente es una novela sencilla, demasiado sencilla sobre un tiempo demasiado complejo.

Reverte procura quedar en tablas entre los odios que desató aquel conflicto, aunque la balanza del desprecio se inclina inevitablemente en contra de los fascistas, aunque no deje en buen lugar a comunistas. Entre medio, entre el fuego cruzado de unos y de otros, Mariano Fernández intenta encontrar su lugar en el mundo.

Le falta a la novela tomarse en serio. Y curtir a los secundarios.

Es inevitable pensar en Ambler, un narrador que se caracterizó no ya por sus tramas rocambolescas sino por el dibujo que hacía de los otros, y sobre todo de los villanos. La mayoría más interesantes que el héroe. Un héroe a su pesar al que las circunstancias coloca como una legaña en el ojo del huracán.

Triple agante es una fantasía animada muy tintinesca ambientada en nuestra Guerra Civil. Pero nada más. Un libro que se lee y olvida.

Han pasado siete años desde su publicación en tapa dura y entonces y ahora abrigaba la esperanza de encontrarme con una novela de espías con aroma a Ambler. El autor de La máscara de Dimitros o Viaje al miedo.

Y necesito más te y menos café.

Saludos, una cierta angustia, desde este lado del ordenador.

Palabras que ya son hechos

Abril 12th, 2014

* La doctora en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna y conservadora en TEA Tenerife Espacio de las Artes, Yolanda Peralta Sierra, publica Diccionario biográfico de mujeres artistas en Canarias (colección Volcado silencio, Ediciones Idea), un libro que recoge trescientas entradas de creadoras nacidas o residentes en las islas desde el siglo XVI hasta la década de los años setenta del XX. El libro se presentará en el salón de actos de la MAC el 15 de mayo y 6 de junio en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria.

* Tal y como hizo John Steinbeck con Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros, una versión actualizada en inglés de La muerte de Arturo, de Thomas Malory, basado a su vez en los textos de Chrétien de Troyes, el escritor Carlos Álvarez dará a conocer coincidiendo con el Día del Libro, el 23 de abril, la edición digital de Crónicas de la conquista de Canarias, volumen en el que reescribe a partir de las transcripciones paleográficas, trabajos de Francisco Morales Padrón, Elías Serra-Ráfols y Agustín Millares Carló. Se trata de una obra, explica Álvarez, en la que ha tratado de conservar la literalidad del original, “pero modificando el texto lo suficiente para hacerlas comprensibles y de fácil lectura a cualquier persona en la actualidad.”

* Tras 9 horas para morir (colección G21 Narrativa Canaria Actual, ediciones Aguere/Idea, el escritor Ángel Vallecillo publica en la editorial vallisoletana Difácil su última novela, Bang Bang, Wilco Wallace, una novela negra en la que el autor rinde homenaje a la literatura y al cine de género en su clave más irónica y dura.

* No soy seguidor del anime, de hecho me aburren soberanamente las películas y series animadas japonesas. En mi época me torturaron con Heidi y Marco, también con Mazinger Z, aunque tenías que decirlo con la boca pequeña para que no te llovieran las collejas en el colegio. La cosa es que esta forma de entender los dibujos animados cosecha seguidores, tantos que el ciclo Japón se animan que organiza la Filmoteca Canaria para calentar motores ante Animayo, reunió a más de un centenar de aficionados en el Espacio Cultural Aguere y casi araña el centenar los que se dieron cita en el Teatro Guiniguada.

La imagen que ilustra este post corresponde al filme Cabeza borradora (David Lynch, 1977)

Saludos, ceñudos, desde este lado del ordenador.

Andarse con rodeos

Abril 11th, 2014

Buddy Love (JERRY LEWIS): Cuando uno es genial y lo sabe, como es mi caso, no hay que andarse con rodeos nena. ¿A que estás loca por mí?

Stella Purdy (STELLA STEVENS): Siempre he dicho que amarse a sí mismo es el comienzo de un amor que dura toda la vida.

Saludos, bonus track, desde este lado del ordenador.

Mientras espero al soldado Schlump

Abril 10th, 2014

Resulta llamativo escuchar a Enrique Redel, director editorial de Impedimenta, decir que el libro debe ser colonizado. Cuando dice colonizado se refiere a que el libro debe ser usado, doblado, amoldado a tus manos… Que conserve las huellas de que ha sido leído… anotaciones en los márgenes, preguntas y entusiasmos que encierras en signos de interrogación o exclamaciones; frases y párrafos subrayados.

Y resulta llamativo porque si hay una editorial que cuida con generoso mimo sus libros es, precisamente, Impedimenta… Pero estoy de acuerdo con Redel. En mi desordenada biblioteca es fácil detectar los libros imprescindibles de los prescindibles por las cicatrices que llevan encima. Cuanto más castigado, es que fue mejor e invita a su relectura. Si el volumen aún conserva juventud es que no funcionó. Y permanece ahí como hibernado, a la espera de la invasión o la colonización como sugiere Redel.

No sé si esto debe plantear una reflexión sobre la vida, pero creo que la experiencia se adquiere cuando todo lo que te rodea no es sino derrota y aún con esas te levantas por las mañanas para continuar escribiendo el libro de tu existencia… Cada día más arrugado y probablemente más sabio y cansado.

La editorial que dirige Redel presentará coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid una novela que ya intuyo que se convertirá en uno de esos libros por los que me preocupo en imprimirles la huella del tiempo.

El relato que rodea a esta obra amplifica si cabe el entusiasmo que me embarga por leerla… Se trata de Historias y desventuras del desconocido soldado Schlump, escrito por Hans Herbert Grimm, y de la que se pensaba que no quedaba ningún ejemplar tras ser condenado a la hoguera por los nazis en 1933.

Al menos a Joseph Goebbels no le tembló el dedo cuando la recomendó para que se convirtiera en ceniza.

Que no quedara de ella rastro alguno.

Historias y desventuras del desconocido soldado Schlump le resultaba demasiado antigermánico.

Quiso el destino que Grimm no firmara la novela. Lo que explica que su autor no terminara en un campo de concentración y sí que permaneciera en silencio mientras daba clases de español, francés e italiano durante la postguerra en la República Democrática Alemana, un país sometido a un sistema que también hubiera condenado a la hoguera sus Historias y desventuras del desconocido soldado Schlump.

Según cuenta Redel, hace poco se encontró escondido en una pared el único ejemplar que hasta ese momento se conservaba de la novela. Fue un descubrimiento casual, con resonancias arqueológicas… Me pregunto que tuvo que pensar el obrero que derrumbó la pared y se encontró con un libro cuyo estado debía de ser el de una momia.

Y pienso que aunque no resultara así, aunque no existiera pared ni obrero, y que toda esta historia fuera un fabuloso cuento publicitario, rescatar del olvido un libro del que hasta la fecha no se tenía noticia y cuya publicación se produce ahora en Alemania coincidiendo con el centenario del inicio de la I Guerra Mundial, merece la pena.

Más en unos tiempos prebélicos donde es necesario recuperar historias que, como Las aventuras del soldado Švejk, del escritor checo Jaroslav Hašek, observaron la guerra desde una dolorosa pero también apreciada perspectiva satírica. Con acento negro y un sentido del humor que hace que nos tomemos en serio la siniestra realidad.

Enrique Redel avanza otras novedades para la Feria del Libro.

Entre otros títulos anuncia El Unicornio de Iris Murdoch… También la novela gráfica de Las aventuras de Tristam Shandy, de Laurence Sterne, ilustrada por Martin Rowson.

Y pienso, cuando regreso a casa, que ahora es el momento de acercarme a esta gigantesca novela a través de su traducción al lenguaje secuencial… Y es que últimamente confío más en las versiones en cómic de grandes títulos de la literatura universal que en las cinematográficas…

Mastico eso de que el libro debe ser colonizado.

Y sí, tenemos que afilar los lápices.

A mi me gustan los de colores.

Saludos, un destello momentáneo, desde este lado del ordenador.

Auguste Dupin resuelve la incógnita

Abril 9th, 2014

La colección Navona Negra está (re)descubriendo muchos títulos clásicos de misterio con excelente criterio. Si ayer comentábamos en este mismo su blog Suena el timbre, de Rex Stout y protagonizada por Nero Wolfe, cuenta ahora en su catálogo con Los casos de Auguste Dupin, de Edgar Allan Poe, una buena ocasión para revisar los tres únicos relatos que escribió el inventor de la novela detectivesca y cuyas claves fueron más tarde desarrolladas por confesos seguidores como Arthur Conan Doyle y Agatha Cristhie. Así lo defiende en la introducción el traductor de Los casos de Auguste Dupin, José Luis Piquero.

Casi todo el mundo conoce alguna que otra historia de Edgar Allan Poe aunque no sepa quién fue Edgar Allan Poe. Cuenta con numerosas y generalmente poco estimables adaptaciones cinematográficas aunque sí con notables reproducciones en el cómic.

Entre los que lo conocen se elogia sobre todo sus pesadillas, infierno terroríficamente psicológico entre los que destaca El gato negro, El Maelstrom o Enterrado vivo, por citar solo tres de los que más me agobiaron de una sobresaliente producción que invita al hundimiento; pero poco su primera y única novela, Las aventuras de Arthur Gordon Pym, y sus elucubraciones filosóficas y su papel como pionero en el relato policial.

Es verdad que otros elogian, mientras tanto, su producción poética. Radio Futura versionó traducida su Annabel Lee con resultados notables, y es probable que más de uno repita como un mantra el nunca más de El cuervo porque debe ser un poema que le despierta su sentido adormecido por la poesía.

No sé que pensaría Poe de todo esto, aunque la gracia es que su nombre ha terminado por convertirse en una marca fiable a la que no araña el paso y ni el peso del tiempo. Vive, y con una salud realmente envidiable.

Ignoro si es porque “previó la oscuridad de generaciones que estaban muy lejos que la suya”, como afirma Stpehen King en la contraportada de Los casos de Auguste Dupin, pero los tres cuentos que escribió de Auguste Dupin continúan resultando una lectura deliciosa aunque ya sepas el final.

Porque ¿a estas alturas hay alguien que no sepa quién es El asesino de la Rue Morge, cuál es El misterio de Marie Rogêt y el de La carta robada?

Si es así, si no sabes nada y ni siquiera que existió Poe, bienvenido a su lado más sarcástico y también matemático. Al inventor de la novela de detectives cuya complicada ecuación resuelve el enigma.

Encontrarme otra vez con los casos de Auguste Dupin me ha hecho viajar al pasado, y recordar cómo conseguí los dos tomos de cuentos de Poe que en su momento publicó Alianza Editorial con traducción de Julio Cortázar.

En las librerías que por aquel entonces pululaban en la capital de provincias en la que vivo, no vendían el libro a adolescentes lectores. Para eso estaban los Cinco o los Siete secretos

Obtener el libro se transformó en una especie de Grial y como aprendiz consumidor cultural, pensaba que merecía la pena ahorrar el dinero suficiente.

Tuve la buena suerte, porque es buena y no solo suerte, encontrarlo un día en una papelería próxima al instituto cuando caía la tarde.

Conservo aún esos dos volúmenes en la parte de la biblioteca donde se amontonan otros Poe, y vuelvo a pasar sus páginas y a releer a salto de mata el prólogo de Cortázar.

Recupero a uno de esos escritores que forman parte de mi ya larga lista de imprescindibles.

Hago lo mismo con Los casos de Auguste Dupin.

Y ayer con los del padre Brown de Chesterton, quien propone una nueva versión de La carta robada en uno de sus cuentos.

Me pregunto entonces si el mundo conspira para hacerme feliz.

Saludos, érase una vez…, desde este lado del ordenador.