Bendita guerra. Nos vemos en la Feria del Libro

Mayo 27th, 2019

Era domingo de elecciones y como todos esos das en los que parece que como ciudadano tienes el derecho y el deber de premiar o castigar a quienes nos van a representar en la cosa pública, el parque García Sanabria estaba repleto de gente, una afluencia que ya va siendo habitual cuando se celebra la Feria del Libro. Una Feria que este año cuenta con casi un centenar de actos, una agenda de debates y presentaciones que hace imposible estar en todos, y una interesante vertiente en mezclar, todavía con mucha timidez, lo cultural con lo lúdico, aunque tiempo al tiempo.

Llena de aire fresco los pulmones darse una vuelta por la Feria del Libro y dejarse llevar por el arrullo de la gente, tropezar con amigos a los que no veías desde hace años –y eso que vivimos en el mismo lugar, el mismo sitio– y caminar sin rumbo fijo, con la mente necesariamente en blanco para no quedar más loco de lo que está con la avalancha de libros y autores que esperan o ya firman un ejemplar de su novela, o poesía, ensayo, que lo mismo da. El aire que se respira, por fresco, es contagioso, y entre tanto señor y señora, niños que arrastran a sus padres a un puesto para que le compre éste o aquel libro…

En este paseo sin rumbo fijo, dejando las ataduras en casa y relajándome como si estuviera en un baño turco (el tiempo ayuda a ello, hace sol y el cielo está con ese azul que es el azul de Santa Cruz de Tenerife), me llegan a la oreja toda clase de comentarios. Uno se queja de que ayer las colas fueran tremendas con una concursante de Operación Triunfo a la que no le gusta hablar canario. ¿Y qué?, piensa uno en este deambular que comenzó sin sentido y que poco a poco empieza a encarrilarse,

¿Usted ha votado, don>?, le escuchó decir a un tipo.

Alguien sopesa entre las manos La rebelión de Atlas, un tocho de Ayn Rand y más allá unos tipos disfrazados de piratas juegan con un puñado de niños que se lo deben de estar pasando en grande porque el griterío se le mete a uno dentro y le hace sentirse lo suficientemente bien para reparar en un tipo que pone cervezas a una pareja que lleva un libro bajo el brazo.

La Feria del Libro arancó el pasado fin de semana pero si el día acompaña como hoy, el mejor lugar donde pasear o reunirse en la capital tinerfeña es el parque García Sanabria, ese pequeño jardín botánico ahora invadido de lectores, escritores, editores y libreros que se abren paso como pueden.

Que aparezca la sombra es inevitable en este itinerario proque ya no están en mi ciudad ni La Isla ni El Pa-so. Se siente en falta la ausencia de estas librerías en este improvisado paseo. Fue la única nota amarga de una Feria a la que todavía le queda una semana para dar guerra.

Bendita guerra.

Saludos, nos vemos en…, desde este lado del ordenador.

La isla del infierno, una película de culto, en dvd

Mayo 25th, 2019

Existen las películas de culto y las películas que quieren ser de culto. A las primeras se las reconoce porque cuando se estrenan generan a su alrededor algo parecido a una secta de fanáticos, un grupo que se cree ungido por la revelación y que termina por hacer suya esa cinta probablemente marciana porque tiene algo, y ese algo es lo que genera su razón de culto.

Los segundos engloban a todas esas películas que nacieron con la idea de ser o rendir culto a otra de culto. Por norma general suelen estar bien, han sido realizadas con cierto oficio por aficionados que, en el delirio de su culto o friquismo escogen una forma de hacer las cosas mal hechas sin ser conscientes, o lo que es peor, siendo conscientes, de que con ello sacrifican su personalidad si alguna vez la tuvieron. El acabado de las obras resulta así de poco interés ya que se tratan de imitaciones del uno o varios originales olvidando lo que hace grandes a las auténticas películas de culto, películas que son de culto no por ser malas, y muchas lo son a rabiar, sino porque tienen algo que las caracteriza, las diferencia del resto Tienen, en definitiva, mirada, personalidad.

La isla del infierno, ya en dvd, pertenece a la primera categoría porque se trata de una película de culto. Un nuevo visionado confirma además lo que se vio la primera vez en cines, que continúa funcionando porque detrás de cada una de las escenas, elaboradas pese a la escasez de medios, se encuentra la mano de un director, Javier Fernández Caldas, que vuelca en algo más de una hora todos los referentes cinematográficos que lo han configurado como cineasta.

Por eso es tan difícil de catalogar y mucho menos ubicar en cualquier corriente genérica está refrescante y enloquecida película porque La isla de infierno no es una película histórica aunque se desarrolle en un periodo histórico muy concreto, pero sí que se trata de una película de aventuras al viejo estilo y un puchero en el que se guisa condimentos que van desde el cine de piratas al fantástico cocinado al fuego lento de una genuina y salvaje anarquía en el que todo vale para entretener al espectador.

Entre los aciertos de la película destacaríamos su amplía y variada galería de personajes comenzando por el capitán, interpretado por un inmenso José Conde con energía inagotable y los templarios, estrafalarios guerreros mitad monjes y mitad soldados que lidera en el filme un también inmenso Arturo Soriano. Otros personajes de relieve son los miembros de la tripulación del barco pirata y entre los que se encuentran Rogelio, Silver y El Hermético a la cabeza, sin olvidar al pigmeo que cabalga un avestruz y los guanches, con traidores a la comunidad por vino, inmenso el actor que lo encarna, Luis Herrera, y los conquistadores europeos, cuyo oficial en la película, inmenso Domingo Regalado/Rosario Miranda, despierta inquietud en cada momento que aparece en pantalla.

En este aspecto y pese a las flaquezas, vías de agua que parecen que van a anegar la película, La isla del infierno sale adelante haya o no tormentas porque todo cuanto cuenta va a sorprender al espectador si se rinde ante un filme que solo busca entretener sin desdeñar, ojo, su mensaje.

Y el mensaje, entre los muchos que se cruzan en un largometraje de 80 minutos de duración que saben a muy poco, es que lo mejor es perseguir quimeras que quedarse en casa aguantando las quejas de una esposa –buena o mala se deja al criterio del espectador–.

En cuanto a la isla, que es el otro gran protagonista de la historia como la isla de la Calavera lo era en King Kong, no se han rodado en Tenerife sus paisajes con tanto extraño lirismo. Sus playas, sus bosques, las faldas del Teide adquieren además de una insólita plasticidad un extraño componente fantástico.

El filme que celebra su veinte aniversario con el reestreno en cine de la cinta el año pasado y ahora la edición del dvd, ha sabido envejecer como los buenos vinos, por lo que visionarla de nuevo e imagino que descubrirla transcurrido ya esta cortina de años, es una experiencia gozosa siempre y cuando se vea con los ojos abiertos y la cabeza vacía de prejuicios porque La isla del infierno desde su inicio hasta el final promete lo que da: desparpajo, emoción y un sentido de la aventuras que está mucho más próximo al espíritu de los filmes de los años 30 y 40 que al actual, donde la palabra aventura ha perdido su sentido original que no era otro que el de abrir caminos al espíritu.

El dvd que celebra el veinte aniversario de La isla del infierno consta también con extras. Extras que incluye el cortometraje El último latido (1993), uno de los primeros trabajos del cineasta y momentos del rodaje de la película que ayudará a hacerse una idea de cómo se rodó una cinta que desde el año de su estreno, un ya lejano 1998, hasta hoy se ha convertido en eso, una película de culto.

Saludos, hemos dicho, desde este lado del ordenador

Tributo a María Belén Castro Morales

Mayo 22nd, 2019

Este jueves, 23 de mayo se celebra en el Salón de Actos de TEA Tenerife Espacio de las Artes un homenaje póstumo a María Belén Castro Morales (1954 – 2018), catedrática de Filología Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna y miembro de la Fundación Pedro García Cabrera durante los últimos 20 años.

El homenaje, que será de entrada libre, consistirá en un recordatorio a la figura humana y profesional de esta entrañable profesora que falleció el pasado verano. Sus amistades, sus compañeros y compañeras de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Laguna harán un emotivo repaso por la trayectoria de esta carismática académica.

En el acto participarán su hijo, Eduardo Díaz Castro, el profesor de la Universidad de La Laguna, José Ramos Arteaga y el catedrático emérito de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA) C. Brian Morris. Además, algunos exalumnos leerán algunos poemas de su libro Flor de Drago (1976) y se emitirá un breve vídeo que culminará este homenaje a María Belén.

María Belén Castro Morales era catedrática de Filología Española especialidad Hispanoamericana de la Universidad de La Laguna, fue autora o coautora de La Isla Azul de Cómo Lazarillo dio en encontrar… y otros cuentos (1977); Altazor: la teoría liberada (1987); José Enrique Rodó En La Edad Ecléctica (1989); J. E. Rodó modernista: utopía y regeneración (1990); Juan María Gutiérrez y su contribución periodística (1833-1852) a la crítica cultural hispanoamericana (2006); Vicente Huidobro Y El Creacionismo (2006) y Memoria de Antonio Dorta 2010).

En 2005 fue la responsable de la organización del Congreso Internacional sobre Pedro García Cabrera celebrado en La Gomera con motivo de la celebración del centenario del poeta gomero y que supuso un relevante refuerzo al rescate del legado de García Cabrera. Por último, cabría destacar su presencia en la vida cultural tinerfeña a partir de los años setenta, vinculada al conocimiento de los movimientos artísticos de cada momento.

Saludos, en su memoria, desde este lado del ordenador

Poesía

Mayo 21st, 2019

* La editorial Pre-Textos publica Obra poética (1975-2007) de José Carlos Cataño (La Laguna, 1954), libro que cuenta también con un prólogo que de Ana Arzoumanian y obra en la que se concentra la fuerza poética de un autor que no se pliega a la ley de un territorio. El poeta concibe así una poética del archipiélago, a partir de su propia biografía”. La Obra poética (1975-2007) reúne la totalidad de su trayectoria, desde Disparos en el paraíso (1982) hasta Lugares que fueron tu nombre (2008).

* Pedro Flores obtiene el Flor de Jara de poesía, premio convocado por la Diputación Provincial de Cáceres con el objetivo de incentivar, apoyar y promover la creación poética. A la convocatoria concurrieron 684 poemarios de entre los que resultó elegido El don de la pobreza, libro de poemas inéditos de Pedro, por el “enfoque original de la obra y el ritmo nunca descuidado del lenguaje”.

Saludos, terrícolas, desde este lado del ordenador

Un clásico de nuestro tiempo

Mayo 20th, 2019

Joel Kupperman fue un niño prodigio que en los años 40 y 50 se convirtió en toda una estrella de la radio y la televisión. Explotado por los adultos que se movían a su alrededor, entre otros su propia madre, a Kupperman le robaron la infancia como a tantos otros niños y niñas sabelotodos. No obstante, lo que hace especial una novela gráfica como Niño prodigio (Blackie Books, 2018) es que todo cuenta su autor, el escritor y dibujante Michael Kupperman es verdad ya que narra la vida de su padre, también las difíciles relaciones que mantuvo con él y el lento y trabajoso momento en que quiso conocer su pasado como estrella de la radio y la televisión, tiempo que su progenitor había borrado de su memoria.

Los cómics son literatura dibujada. O gráfica que lo mismo da. Un libro como Niño prodigio respalda unas palabras que en un principio podría parecer de un aficionado a los colorines, que también.

Hacía tiempo que no me conmovía tanto leyendo una obra de estas características, donde lo que se nos cuenta es una interpretación de la realidad que hace un hijo de la vida de su padre. Una investigación cuajada de incidentes y en la que su protagonista principal ha perdido memoria de todos aquellos hechos que ahora el descendiente convierte en textos y viñetas, tres por página en inquietante y por eso mismo adictivo blanco y negro.

La novela gráfica es una creación que alguien inventó para que los lectores adultos que una vez fueron niños sigan leyendo cómics solo que para mayores. La verdad es que esta cuestión me la trae al pairo porque solo le pido a una novela sea gráfica o no que me seduzca, que me conmueva, que consiga que solo le preste atención porque a través de sus páginas me evado de la despreciable realidad.

Aunque sea consumiendo un relato tan triste como este Niño prodigio. Una historia en la que además de indagar en el mundo de la radio y la televisión norteamericanos en los años 40 y 50, habla también de un tema común a la mayoría de los mortales como son las relaciones de familia, la incomunicación entre padres e hijos, cómo puede marcar a unos y otros el silencio.

Hay muchos más temas que aborda esta obra de manera tangencial y todos ellos están tan bien urdidos que hacen consistentes una historia que además de estar inspirada en hechos reales no niega su influencia autobiográfica, la de propio dibujante y escritor y que aparece como personaje secundario a medida que va reconstruyendo la infancia robada de su padre.

No resulta difícil soltar la lágrima a medida que se avanza en la lectura de Niño prodigio, una lágrima para nada fácil. Es inevitable que la tristeza invada al lector mientras pasa las páginas de un cómic que está llamado a ser una de las grandes obras del noveno arte de los últimos años. Una novela gráfica feroz pero a la vez sensible a la que respalda un dibujo que no resulta dinámico pero que estremece precisamente por su inmovilidad. El texto, mientras tanto, narra el devenir de un niño que cuando se hizo mayor no pudo ser feliz.

Precisamente los textos que acompañan a cada una de las viñeta merecen ser, por otro lado, enmarcados. La mayor parte de las veces no dejan de decir sino verdades como puños:

Cuando evitas hablar en familia de un asunto obvio, enseguida dejas de hablar de cualquier otro tema obvio. Es una forma de putrefacción”.

El estrellato precoz de mi padre se convirtió en carne de cultura general. Un hecho curioso que en realidad no significa nada, a pesar de que influyó en todos los aspectos de nuestras vidas”.

Mi padre se encerró en sí mismo en esta casa concebida para parecer vieja, rodeado de arte antiguo y libros vetustos. En muchos sentidos dijo “no” al futuro”.

Funciona también como escenario de esta historia de desarraigo familiar el universo de la radio y la televisión en dos décadas fundamentales del siglo XX. Una porque durante su primera mitad mantuvo al planeta al borde del suicidio colectivo con la II Guerra Mundial, la siguiente porque significó el inicio de lo que se conocería como Guerra Fría, la que lidiaron los dos bloques en los que se dividió el mundo tras la derrota de la Alemania nazi y el Japón imperial.

Programas como Quiz Kid, que catapultó a la fama siendo un niño al padre del escritor y dibujante de esta obra singular, redonda y por lo tanto de recomendable lectura, es que todo lo que parecía verdad, las preguntas, la fama que adquirieron algunos chavales que asistieron como concursantes a este concurso, resultó ser falsa cuando se descubrió que muchos de los ganadores lo decidían los patrocinadores porque les resultaba más agradable un chico o chica que los otros que tenía como rivalesa. Fueron ellos, los concursantes, las primeras víctimas de esta decisión ya que ninguno sabía que todo era un montaje, una falsedad cuya único objeto era vender más y más el producto del anunciante mayoritario del programa.

No es nueva la historia. Robert Redford denunció la manipulación de los concursos de preguntas y respuestas en la sobresaliente Quiz Show (1994) y un niño prodigio al que le robaron la infancia lo interpreta William H. Macey en Magnolia (1999), probablemente una de las mejores películas en la notable filmografía de Paul Thomas Anderson.

Al final de Niño prodigio solo queda una pregunta sin resolver y es la que se plantea el propio autor de la obra. Revelar la historia del padre “¿hace de mi un buen hijo, o un mal hijo?”.

Planteada la cuestión, es turno del lector que escoja la respuesta que le parezca más acertada.

Saludos, un clásico de nuestro tiempo, desde este lado del ordenador

La producción canaria ‘De los nombres de las cabras’ obtiene el Gran Premio Ciudad de Lisboa

Mayo 18th, 2019

La producción independiente canaria De los nombres de las cabras co-dirigida por Miguel G. Morales y Silvia Navarro Martín, ha sido galardonada por unanimidad del Jurado con el Gran Premio Ciudad de Lisboa al mejor largometraje en el marco de la décimosexta edición del Festival Internacional de Cine Indie Lisboa, celebrado entre el 2 y el 12 de mayo-

La película, cuyo estreno mundial se celebró en el marco de este festival el lunes 6 de mayo, mereció este galardón por “su investigación rica e intrincada del pasado colonial reciente y su interacción con épocas y tradiciones anteriores en las Islas Canarias, a través de secuencias de archivo seleccionadas de manera experta, entrevistas en audio y un paisaje sonoro completamente envolvente”.

El jurado estuvo formado Ardine Pintilie, Boyd van Hoelj e Ivo Ferreira.

De los nombres de las cabras se trata de un documental experimental materializado en su totalidad con archivo fílmico, sonoro y fotográfico de 1920 a 1970. A partir de registro etnográfico del arqueólogo Luis Diego Cuscoy (1907-1987), Silvia Navarro Martín y Miguel G. Morales desarrollaron una investigación durante tres años en filmotecas, museos y fondos internacionales para ofrecer una eflexión sobre la construcción de la mirada mitológica, colonial y tropicalizada en Canarias. La película se terminó de construir con fragmentos de más de 30 fondos fílmicos, algunos de ellos, inéditos hasta la fecha.

Esta ardua labor de investigación y creación cuenta además con un minucioso trabajo de montaje de la mano del cineasta y co-guionista en este documental, Ivó Vinuesa, y un diseño sonoro de Juan Carlos Blancas.

De los nombres de las cabras ha participado recientemente, en su estreno en Italia, en la sección oficial internacional del IV Festival di Cinema del reale ISREAL, que se celebra cada año en la isla de Cerdeña.

El desarrollo y finalización de este largometraje ha sido posible gracias al apoyo y subvención del Cabildo de Tenerife, en colaboración con TEA Tenerife Espacio de las Artes y la participación de TVC Televisión Canaria y la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Conserjería de Turismo, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias.

Saludos, enhorabuena, desde este lado del ordenador