Días extraños

Mayo 28th, 2016

El jueves pasado las nubes ocultaron el sol pero no arrastraron  la sensación de humedad y bochorno. Los elementos presagiaban algo así como malos tiempos para la lírica. Esa misma lírica que sale de los libros.

El parque García Sanabria en Santa Cruz de Tenerife acoge desde el pasado jueves y hasta este lunes, 30 de mayo, Día de Canarias, la 28 edición de la Feria del Libro, una excusa para pasear por el jardín y examinar en la calle los libros que han tomado por unos días el aún saludable pulmón de la ciudad. Una ciudad que se transforma y que no suele hacer caso de su pasado aunque últimamente –dice– intenta recuperar su identidad perdida.

Al estar situado en una ligera pendiente, el parque se tiene que pasear arriba y abajo y abajo y arriba y suele ocurrir cuando hay Feria del Libro en que tropieces continuamente con conocidos de los que no tenías noticias ni por Facebook…  Y el encuentro es de celebración, claro está, pero es inevitable observar cómo la huella del tiempo nos deteriora, lo que te hace reaccionar y hablar de libros.

Una de las casetas la ocupa una organización benéfica y puedes llevarte un libro pagando lo que valores. Se tratan de libros donados, muchos de ellos aún con el ex libris de su anterior propietario.

Encuentro La duda necesaria, del chiflado Colin Wilson, y Furia española, una historia sobre la Guerra Civil escrita por James Claugh y publicada en España en 1965 por la Editorial Juventud. Se supone que se trata de un trabajo objetivo, aunque lo más atractivo es interpretar cómo estudia un extranjero un conflicto que aún divide y confunde a los que somos de aquí.

Mientras paseo arriba y paseo abajo por la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, que ha instalado tres furgonetas gourmet en los alrededores de la fuente de la Tetona, en el monumento a García Sanabria.

En cuanto a libros, escritores presentan y firman ejemplares de los suyos, más allá uno encuentra novedades en bolsillo y en rústica, todos ellos al asalto de la calle, en este caso la avenida del parque García Sanabria por lo que es inevitable, pese a la adversidad, que estos días me sienta bien con el planeta.

Caminas y hablas entre flores y plantas y miras a un lado y a otro y sientes que hay contagio.

Que la gente se siente bien con el planeta.

Todo muy hippy.

Y piensas, carajo, que todo fluye y nada permanece.

(*) La imagen corresponde a la película Freaks (Tod Browning, 1932)

Saludos, días realmente extraños, desde este lado del ordenador.

¡¡¡No te lo pierdas!!!

Mayo 26th, 2016

* TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge desde el viernes 27 de mayo y hasta el 11 de septiembre una exposición de fotografías de Juan Carlos Fresnadillo, titulada Limbo. La muestra estará abierta de martes a domingo de 10 a 20 horas. En la exposición se refleja cómo el acto instantáneo de fotografiar se repite, se reproduce y se enlaza tantas veces como le es necesario al artista para que alcance la forma de una película. Pero es el acto inicial, el acto de fotografiar, el que resulta ser piedra angular de esta su primera colección. Y es que ante todo, para ello, suceden dos cosas. La primera, que Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, España, 1967), es fotógrafo antes que cineasta; y la segunda, que ésta es una muestra de rebeldía, de desobediencia ante la aceleración a la que  obligan los 24 fotogramas por segundo.

* También en TEA Tenerife Espacio de las Artes se proyecta desde el viernes 27 y hasta el lunes 30 de mayo la película Los días vacíos (2015), dirigida por Daniel León Lacave. Del viernes al domingo habrá dos pases diarios, que comienzan a las 19 y 21.30 horas, mientras que el lunes, coincidiendo con el Día de Canarias, tendrá lugar otro pase a las 20 horas. Iván Álamo, Cathy Pulido, Ragüel Santa Ana, Cristina Piñero, Néstor Luzardo, Pino Luzardo, Ángel Pérez y Tonono González protagonizan este filme. Los actores Ragüel Santa Ana, Iván Álamo y Cristina Piñero presentarán la película en todos los pases previstos.

* El historiador cinematográfico Jorge Fonte es el autor de un trabajo sobre el cine de Ridley Scott que ha sido publicado por Cátedra. La filmografía del cineasta consta hasta la fecha de 23 títulos y cuenta con dos obras, Alien, el octavo pasajero (1979) y Blade Runner (1982), cuya fama, éxito y calidad artística han superado e, incluso, sobrepasado a su propio director. Mientras que el resto de sus películas apenas ha despertado el interés de los historiadores. Y eso a pesar de ser títulos de la calidad de Los duelistas (1977), Thelma & Louise (1991), Gladiator (2000), El reino de los cielos (2005) o American Gangster (2007). O tal vez, porque también es autor de otros filmes de dudosa maestría, como Black Rain (1989), La teniente O’Neil (1997) o Un buen año (2006).

Saludos, terrícolas, desde este lado del ordenador.

Del pasado hay que hacer añicos

Mayo 25th, 2016

Ni convence verla en el último cine que le queda a Canarias, cine que por cercanía y por traerle recuerdos y por ser un cine como Dios manda no basta para que le perdone la cantidad de basura millonaria que digiere cuando osa entrar en el santuario, sentarse en la parte de abajo (porque este es un cine con su parte alta y su parte baja, como aquel custodio mitad monje y mitad soldado que cantara un José Antonio Primo de Rivera jarto de manzanilla y güisqui en sus comentadas y etílicas tertulias de La Ballena Alegre) ya que es donde puede estirar cómodamente las piernas porque si puede, siempre se coloca en la fila de en medio y, antes de que comience el Apocalipsis, porque de esto presuntamente va no sabe ya que entrega de los X-Men, X-Men que en sus tiempos conocía como La patrulla X, animarse a ir al baño antes de que comience el presunto espectáculo.

Atraviesa una espesa cortina roja y da un ligero empujón a las puertas de batientes y tras miccionar, se lava las manos echando de menos la clásica (por clásica ya ausente) jabonera redonda que tanta gracia hacía. Hoy ya no, el cine tras la reforma ha sustituido aquella jabonera por otra moderna. De esas que cuando presionas derrama entre tus dedos apenas unas lentejitas de cremoso jabón que huele como todos los jabones que te encuentras en baños públicos: a hospital.

Regresa a su asiento, sumido en una soledad que interrumpe otro espectador que se sienta cuatro filas detrás de la suya. Y empieza el horror. Y el horror tiene un nombre: X-Men.

Egipto, un mutante que dicen que fue el original, batalla… Salto en el tiempos, el profesor Xavier con pelo porque transcurre en los años ochenta, cuando éramos jóvenes pero igual de infelices.

Los X-Men por esos poderes que los convierte en semidioses, que por ahí va uno de los penosos discursos de esta película que dirige Bryan Singer, un cineasta que no es santo de su devoción aunque tuviera su cosa Sospechosos habituales, pese a su rocambolesca historia (el fin justifica la sorpresa, la sorprende aunque sea imposible de creer pero por eso, diablos, se trata de una sorpresa) y Valkyrie, en la que cuenta con ritmo cinematográfico la intentona de un grupo de militares y civiles alemanes para atentar contra Adolf Hitler…

Dicho esto, y tras caer en las garras de ese poderoso caballero que es don dinero, el cine de Singer, por decirlo de alguna manera, ha terminado especializándose en los súper héroes. De hecho, las dos primeras entregas de los X-Men resultaron películas si no redondas sí que resultonas y encima con un mensaje reivindicador en el que el grupo de mutantes, al ser contemplado como una amenaza por los humanos, se dividía en dos grandes partidos: el que lideraba el doctor Xavier, a favor de permanecer ocultos en el armario,;y el que dirigía Magneto, que promulgaba justo lo contrario, salir de él y mostrar al mundo que, como especie, habían resultado ser más evolucionados que quien ahora les escribe…

Tras los X-Men, Bryan Singer rodó un olvidable retorno de Superman (claro que a estas  alturas ¿alguien puede olvidar el ya clásico Superman de Richard Donner?), se refugió en los cuentos infantiles para su desconcertante Jack the Giant Slayer y regresó para presentar esa tortura que fue X-Men: días del futuro pasado, precedente de este Apocalipsis que llega a las salas y que le hace salir del cine con unas enormes ganas de arrasar con los puñeteros mutantes. ¡Quçe se vayan a tomar por culo, coño, carajo! porque si ayer el mensaje invitaba a una irónica reflexión sobre la identidad sexual hoy es simple y llanamente el de que estos chicos y chicas son semidioses. Y que ya no luchan unos y otros para proteger o aplastar a la humanidad, aunque ambos coincidan en que son algo así como insectos, sino contra un mutante primigenio que se hace llamar el muy golfo Sabah Nur y que se acompaña de cuatro guardaespaldas, dos de cada sexo (no sabe ) y uno el mismísimo y confuso Magneto, para que se nos revele (ohhhhh) que estos cuatro jinetes pudieron inspirar (tela marinera) a los del Apocalipsis de San Juan.

La película, ya de por sí chiflada, podría haber resultado otra cosa si se tomara a broma (es lo que hizo Donner y más tarde Richard Lester con Superman, también el primer Batman de Tim Burton) pero no, se toma tan en serio como Batman v Superman. El amanecer de la justicia (Zack Snyder) y Capitán America: Civil War (Joe Russo y Anthony Russo), aunque la Marvel que hoy forma parte del imperio Disney sí que suele aderezar con algo más de humor sus extravagancias súper heroicas.

Es X-Men: Apocalipsis una película birriosa como dice su santa madre, que tiene ojo clínico para esto y otras cosas más. Y aburrida. Si te coge con ganas y quieres justificar el pastón invertido en la entrada para contemplar esta basura puedes incluso pensar con cierto agrado que el filme contiene un espíritu nihilista que lleva a Sabah Nur a hacer añicos con el pasado de la humanidad. Así que primero destruye el campo de concentración de Auschwitz (¡!), que  como todo el mundo sabe en la actualidad está intacto como monumento para no olvidar la barbarie nazi, y ciudades como Sidney, Nueva York, París…

Un dislate, vamos. Imágenes dantescas que muestran la aniquilación de estas grandes ciudades sin que veamos en ningún momento la muerte terrible de sus habitantes. Casi como si no viviera nadie en ellas, como los fantasmas que todavía habitan ese Auschwitz vacío que tritura Sabah Nur gracias a los efectos especiales.

Y sí, aparece Lobezno, en plan aparición estelar, pero se va a la francesa quizá porque olfateó en el aire el disparate en el que le estaban animando a entrar. Sobre esto reflexiona, pero rápidamente y de pasada no vaya a ser cosa de que el espectador piense, cuatro mutantes cuando salen de ver El retorno del Jedi. Uno de ellos un mutante, mutante, uno que no tuvo que salir del armario porque nada más nacer nació así: azul. Lo llaman el rondador nocturno y lo gracioso, como pasaba en la serie de televisión Batman (otra que supo reírse de sí misma, y de qué manera) ningún humano sin don revelado se espanta, o lo señala mientras los chavales continúan divagando sobre segundas y terceras partes…

Así que… ¿pero esto qué es?

Lo peor de todo, y lo pensaba cuando salía a escape del cine sin esperar a que finalizaran los títulos de crédito por si regalaban alguna escena para los fieles, es que como un penitente volverá al cine cuando estrenen otra de héroes que ahora se creen semidioses… aunque ya quisieran tener la misma altura de Zeus, Atenea, Apolo, Hera, Afrodita, Poseidón, Ares y sus fabulosos campeones Aquiles, Ajax, Ulises… Y todo porque estos personajes de colorines, tebeos, chistes, cómic formaron parte de su niñez, adolescencia y primera juventud…

… Aunque ahora no se atreve a abrir sus amarillentas páginas y no por temor a que el papel se deshaga de entre sus dedos sino por miedo a que no pueda recuperar, ni como chispazo, un tiempo en el que probablemente fue más tolete pero por eso mismo feliz.

Saludos, vade retro, Satanás, desde este lado del ordenador.

Víctor del Árbol, Ramón Lobo y Pilar Adón, en la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife

Mayo 21st, 2016

El Parque García Sanabria acogerá del 26 al 30 del presente mes de mayo una nueva edición de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, que en ésta su 28º edición se llevará a cabo bajo el lema Hay uno para ti. Escritores como Víctor del Árbol (Premio Nadal 2016), Ignacio del Valle y Pilar Adón, así como el periodista Ramón Lobo, entre  otros, estarán presentes en esta cita anual con la literatura. Presentaciones, charlas, actividades infantiles, narración oral y música jalonan el programa de la Feria.

En esta edición, los libreros de Tenerife cuentan con el respaldo de la Concejalía de Distrito Centro-Ifara del Ayuntamiento de la capital tinerfeña en el capítulo organizativo. Además del patrocinio de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y la Fundación CajaCanarias, así como la colaboración de Cuatromoción Canarias, Vinos Elysar, Equipo Para y La Sillita de Canarias.

Veintidós librerías de toda la isla, cinco editoriales y diferentes instituciones conformarán los más de 30 espacios expositivos donde se ofrecerán las últimas novedades editoriales y el encuentro entre escritoras y escritores con sus lectores.

La carpa central Pedro Lezcano ofrecerá más de 60 actividades en horario de 11 a 14 y de 17 a 20 horas.; la programación infantil se inaugurará con una gran sesión de cuentos a cargo de la actriz y narradora Isabel Bolivar, el jueves 26  a las 11 de la mañana.

Actividades para los más pequeños

Como principal novedad respecto a ediciones anteriores, la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife organiza una serie de actividades orientadas al público infantil. Así, varios centros escolares (CEIP Ofra, el Aula Enclave del Instituto de Cabo Blanco y Colegio Hispano Británico) visitarán el espacio de la Feria en el García Sanabria. Además, el autor Alexis Ravelo hará una visita al Colegio Mayex de La Laguna el viernes, día 27, a las 9 horas, para charlar sobre su libro, Los perros de agosto. También, como novedad, el día 28 se celebrará la Noche de la Feria en el Equipo Para de Santa Cruz.

(*) En la imagen, Víctor del Árbol. FIRMA FOTO: Marcos Budiño

Saludos, nos vemos en la Feria, desde este lado del ordenador.

¡¡¡Cómo se las gastaba Óscar Domínguez!!!

Mayo 18th, 2016

Nos enteramos de esta curiosidad gracias al escritor y poeta Miguel Martinón:

“En e​l Kunsthalle de Hamburgo​ hay unas salas denominadas Kunst in Hamburg en la planta baja, que presentan a un conjunto de pintores locales de la primera mitad del XX. En medio de ellas se encuentra la historia siguiente.

En 1957 el Kunsthalle adquirió una obra de De Chirico, Misterio y Melancolía de una calle, considerada obra temprana, de la serie metafísica. En 1970 De Chirico visitó la Kunsthalle y para consternación de los regidores del Museo dijo que él no había pintado aquella pintura. Otro pintor lo había hecho copiando su estilo, había firmado la obra con la firma de De Chirico y la había introducido en el mercado del arte, donde las obras de De Chirico eran muy cotizadas. Según el resultado de la investigación que llevó a cabo el Kunsthalle, ese otro pintor fue ​ Ó​scar Domínguez.”​

Saludos, cómo se las gastaba Domínguez, desde este lado del ordenador.

‘Lady Masacre’, una novela de Mario Mendoza

Mayo 16th, 2016

Mario Mendoza es un escritor colombiano que no vive, afortunadamente, soportando el peso que la literatura de Gabriel García Márquez impone a la mayoría de los escritores de ese país… Un fantasma que entierra de manera involuntaria lo que hoy por hoy se escribe en Colombia. Así que muerto Gabo, solo se conoce de esa geografía fuera de sus fronteras cuando sirve de carnaza periodística con temas relacionados con el narcotráfico y la guerrilla.

Las historias de Mario Mendoza son contemporáneas, retratos a veces muy ácidos de las realidad colombiana, sociedad a la disecciona y heridas en las que metódicamente hurga para explicar, explicarse, esa convivencia con los señores de la droga, con los paramilitares y guerrilleros, con la misma clase política, a la que acusa de ser responsable de instalar un estado corrupto cuya cangrena se está extendido entre todas las clases sociales de la nación.

Las novelas de Mario Mendoza están protagonizadas por hombres y mujeres que prefieren vivir al margen de esa oscura realidad. Son por lo tanto, y a conciencia, marginales y rebeldes con causa que se enfrentan a situaciones extremas. Antihéroes en definitiva que, como en el caso del protagonista de Lady Masacre, Frank Molina, se convierten en investigadores privados tras ser expulsados del periodismo, en el que se había especializado en la sección de Tribunales, y malviven presa de alcohol y la marihuana, y están presos de una bipolaridad que si no mantiene a rayo con litio, le pone violento y le hace fantasear cosas extrañas.

Precisamente y por esta enfermedad, cuando la hermana de un conocido político colombiano requiere de sus servicios para que investigue su extraña muerte por apuñalamiento, Frank Molina deberá suspender sus pesquisas cuando sufre uno de sus ataques y es ingresado en un sanatorio para trastornados mentales en el que recupera poco a poco la cordura. Aunque ¿de qué sirve estar cuerdo en un país de locos?

Tras este paréntesis, Frank Molina continúa con sus investigaciones en compañía de Kalimán, un futurólogo que esconde un pasado muy turbio, y Miranda, su novia. Un extravagante equipo que tiene la virtud de estar siempre ahí, cubriendo las espaldas de su protagonista que es lector, así nos lo dice porque el relato está escrito en primera persona, de Elmer Mendoza.

Lady Masacre rinde homenaje, o parodia que al fin y al cabo es una manera elegante de rendir tributo, a la novela negra y criminal solo que su acento –más que por el caso– gira en torno a una serie de personajes que ponen de manifiesto la chifladura colombiana.

En este aspecto, es un libro rico en personajes pese a su maniqueísmo: los ricos son seres viles, corruptos y corruptores por la naturaleza del dinero mientras que los pobres son además de gente sencilla, buenos amigos y amantes…y atractivo por el análisis –arriesgado nos atrevemos a decir–  con el que pretende diagnosticar la sociedad colombiana actual.

Si se conoce la obra de Mario Mendoza, se detecta casi enseguida que Lady Masacre reúne algunas de las constantes con la que el escritor ha construido su universo literario. Una de ellas es su fortísimo compromiso social, así como un agradecido sentido del humor que brilla con ironía, y que el escritor aprovecha para cantar verdades.

La novela se caracteriza, ya se ha dicho, por el diseño de personajes. Comenzando por su protagonista, quien da voz a esta aventura y que probablemente inaugura lo que podrá terminar siendo una serie, y la fascinante galería de secundarios que lo rodean.

Tras títulos que considero fundamentales en la narrativa escrita en español en los últimos años como Scorpio City, Buda Blues y Satanás el registro (su)realista de Mario Mendoza sufre una pequeña crisis con Lady Masacre, novela en la que fusiona sin estridencias claves de la literatura policíaca y fantástica con señas de identidad propias. Un estilo Mendoza que obliga a que sigamos con mucha atención la carrera de un autor que no escribe con los dedos sino con el corazón.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.