Charles Bukowki, hasta que el cuerpo aguante

Agosto 16th, 2019

El próximo año se celebra el centenario del nacimiento del escritor norteamericano Charles Bukowski, quien vino al mundo en una pequeña ciudad alemana, Andernach, aunque se trasladó con su familia y siendo muy joven a los Estas Unidos de Norteamérica.

Lector compulsivo y alcohólico reconocido, la vida de Bukowski no fue un camino de rosas ya que desde muy joven se acostumbró a caminar por el borde del abismo mientras daba eses de beodo. Sus novelas y cuentos, como escritor se manejó mejor como cuentista, hablan de todo este trasiego por la cara oculta del sueño americano, así que sus libros son crónicas brutales de borrachos pendencieros, bastante agresivos y hoy políticamente incorrectos porque hablan de perdedores, gente que prefiere antes de hacer ahogar sus penas con litros de cerveza o botellas de bourbon barato.

El sexo entre marginales y pedigüeños es otro de los grandes temas de la producción literaria de un escritor que estuvo muy de moda en España en los años ochenta, y si bien su estela se ha ido diluyendo con el paso de los años, las modas y las tendencias cambian, todavía queda algo de su influencia en aprendices de escritores noqueados por la sinceridad que destila la literatura de un hombre que se llamaba así mismo y con orgullo borracho.

Pero más que la obra, si hay algo notable en la vida y obra de Charles Bukowski es precisamente su errática vida, esa vida que retrata punto por punto en una serie de libros que escandalizaron en su día y que mucho me temo continúen escandalizando hoy día, sobre todo porque fue un escritor que no estaba acostumbrado a morderse la lengua, y que llamaba a las cosas como creía, de ahí que todavía resulte tan ofensivo para muchos.

La verdad, y reconociendo que fui uno de tantos jóvenes abducido por su literatura, es que he vuelto a leer muchas de sus novelas y algunos cuentos y la mayoría apenas se sostienen. Se nota que Bukowski no escribía con un plan sobre la mesa sino que se dejaba llevar por las musas, musas empapadas en alcohol pero musas al fin y al cabo. Entre sus referentes literarios, referentes que se molestaba en mencionar en sus libros, escritores proscritos como Louis-Ferdinand Céline y su Viaje al fin de la noche, y Jonh Fante, escritor y guionista borracho que gracias a los elogios de Bukowski volvió a editarse y a ser reconocido por toda esa legión de lectores empeñados en encontrar flores entre la mierda. El caso es que uno descubre que, efectivamente, el señor Fante fue más escritor que Bukowski, aunque no tuvo la suerte de que lo descubrieran a finales de los sesenta y principio de los setenta, esos años prodigiosos que parecían que iban a cambiar el mundo.

Entre las novelas que escribió y que protagoniza su álter ego Henry Chinaski, las mejores me siguen pareciendo La senda del perdedor, Cartero y Factotum. Se me caen de las manos Mujeres y Hollywood, esta última recrea el rodaje de Barfly (1987), filme dirigido por Barbet Schroeder, así como Pulp, que fue su último trabajo y que bajo la apariencia de una novela policíaca solo esconde desorden y un homenaje muy poco festivo (Bukowski ya estaba en cama, no bebía ni fumaba por prescripción médica) en la que dice que quiere homenajear la literatura que caía en sus manos cuando vivía a salto de mata y de mujer en mujer, aquellos años en los que se acostumbró a convivir con el monstruo que llevó dentro toda su vida.

Al margen de que sus libros hayan perdido la aureola de escándalo y la polémica agitadora que tuvieron en su momento, y al margen también de sus opiniones sobre el mundo y las mujeres, estuvo en el punto de mira de las feministas radikales (con k) durante mucho tiempo, tanto tiempo que incluso me atrevería a señalar que la condena todavía sigue, Bukowski será recordado como apuntaba un aficionado en uno de esos chat literarios que parecen un panal de rica miel, por representar al escritor maldito, el que va a contracorriente, el que aparece completamente borracho en un programa cultural de la televisión francesa o concede entrevista fumando como un carretero y bebiendo cartones de vino para satisfacción de unos lectores que nunca se convertirán en algo parecido aunque como dos mil moscas acudían y acuden –ya menos– a sus libros para observar cómo se las gastan los que andan todo el día fuera de onda. Y cuenta más fuera, mejor.

En cuanto a sus cuentos, territorio en el que se despachaba mejor el escritor, dejó tantos que de tanto en tanto se editan recopilaciones en las que aparecen inéditos que siguen más o menos la pauta que marca y define su literatura: marginalidad, sexo y alcohol. Si se extrapolan estos elementos poco o nada queda en sus historias porque Bukowski no fue un escritor de escuela sino de la calle. Ahí el eco que todavía tienen algunos de sus relatos, historias que carecen de líneas argumentales y que se limitan a narrar el ecosistema de los que lo han perdido todo y buscan refugio no sé si para olvidar bebiendo y bebiendo hasta el final de sus días.

Realismo, pero del sucio, del que mancha los dedos y el espíritu, el que dejó escrito Raymond Carver. Bukowski como sus seguidores caminan por la periferia sin darse cuenta que el infierno son ellos.

Saludos, se dijo, desde este lado del ordenador

Más de 30 actos configuran la programación del II Festival Hispanoamericano de Escritores

Agosto 14th, 2019

El II Festival Hispanoamericano de Escritores contará con más de 30 actos que tendrán lugar en el MAB (Museo Arqueológico Benahoarita de Los Llanos de Aridane), la plaza de España, la plaza de Elías Santos Abreu y varios centros educativos de Los Llanos, como el IES Eusebio Barreto Lorenzo, el Sagrada Familia Nazaret y el IES José María Pérez Pulido.

El programa comenzará el lunes 9 a las 19.30h con un acto en la plaza de España para los niños en el que participará el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Durante la semana se realizarán, de mañana y en el MAB, actos literarios en los que el público principal será el de los centros educativos de Los Llanos de Aridane y otros que desplazarán alumnado desde Mazo, Tijarafe, Santa Cruz de La Palma, Breña Baja, Tazacorte o El Paso. Uno de ellos será el acto Real Academia de La Lengua (el jueves de 12 a 13 horas en el MAB, al que también podrá acceder el público libremente, con limitación de aforo). En este departirán los académicos de la RAE Carme Riera (novelista) y Manuel Gutiérrez Aragón (cineasta y novelista), el secretario de ASALE, Asociación de Academias de la Lengua, Francisco Javier Pérez Hernández (lingüista), el académico correspondiente de varias academias americanas J.J. Armas Marcelo (novelista) y el director de la Academia Mexicana de la Lengua Gonzalo Celorio (novelista).

El martes 10 la programación se abrirá, entre otros, con una firma de ejemplares de 7 novelistas canarios, Alexis Ravelo, José Luis Correa, Anelio Rodríguez Concepción, Fátima Martín Rodríguez, Santiago Gil, Nicolás Melini y J.J. Armas Marcelo. Y concluirá con los actos dedicados a los dos Premios Nobel de Literatura invitados, el francés Jean-Marie Gustave Le Clézio y Mario Vargas Llosa. Jean-Marie Gustave Le Clézio, que a sus 79 años de edad ha debido renunciar al viaje por convalecencia de una operación quirúrgica reciente, ha querido estar presente mediante la lectura de la conferencia “Al mar”, que ya había escrito para este encuentro. Este acto tendrá lugar en el MAB y dará paso al acto de Mario Vargas Llosa y su intervención inaugural de este II Festival Hispanoamericano de Escritores, que se celebrará en el mismo lugar a las 19.30h.

Entre los actos a destacar se encuentran el titulado “Islas”, con la intervención de participantes insulares de Japón (Ryukichi Terao), Cuba (Karla Suárez), Puerto Rico (Mayra Montero), Gran Canaria (Alicia Llarena), Tenerife (Bruno Mesa) y Mallorca (Carme Riera), y que será moderado por la poeta de La Palma, nacida en la isla Fernando Poo, Elsa López. “El país de los otros. Miradas, lecturas”, en el que intervendrán Martín Caparrós, Nuria Amat, José Balza, Héctor Abad Faciolince, Alonso Cueto y Mónica Lavín, el jueves 12 de 20.15h a 21.30h. “Derroteros de la literatura actual. Sus tradiciones. Una perspectiva personal”, incluirá a Fernando Aramburu, Carme Riera, Rosa Beltrán, Rodrigo Blanco Calderón, Marcelo Luján, Alexis Ravelo y Gonzalo Celorio, el viernes 13 de 20.00h a 21.15h. Las poetas Gioconda Belli y Elsa López ofrecerán su poesía a los alumnos del IES Eusebio Barreto y, junto al mexicano Alberto Ruy Sánchez, cerrarán el “Gran Recital del II Festival Hispanoamericano de Escritores”, el sábado de 12.00h a 13.30h en la plaza Elías Santos Abreu de Los Llanos de Aridane. Ese mismo día sábado 14, de 18.45h a 19.45h, tendrá lugar en la plaza de España el acto “Sin ficción novela. Novela ficción”, con Martín Caparrós, Rosa Beltrán, Héctor Abad Faciolince, Rodrigo Blanco Calderón, David Toscana y Hernán Lara Zavala, e inmediatamente, para la clausura, el conversatorio de Anelio Rodríguez Concepción con Sergio Ramírez, Premio Miguel de Cervantes de Literatura.

El festival, que dirige el escritor Nicolás Melini, está organizado y financiado por la Cátedra Vargas Llosa, cuyo director es J.J. Armas Marcelo, y el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, cuya concejalía de cultura gestiona Charo González Palmero, y cuenta con el apoyo económico del Cabildo Insular de La Palma, el Instituto Cervantes, la Fundación Universidad de Guadalajara, México, el programa Canarias Crea del Gobierno de Canarias, Binter, Ópticas Feliciano, el hotel Hacienda de Abajo, el hotel Aridane y el hotel Hacienda San Jorge.

Saludos, amanece, desde este lado del ordenador

Tres hurrah por Alfred Hitchcock

Agosto 13th, 2019

Resulta difícil que recuerde cuál fue la primera película del señor Alfred Hitchcock que vi en mi azarosa existencia pero no sé el motivo, me aparece en la cabeza en orgulloso blanco y negro Rebeca, que está basada en una novela de la escritora Daphne du Maurier, autora a la que llevó a la pantalla en otras dos ocasiones, La posada de Jamaica y Los pájaros. Debo por ello, por lo tanto, gratitud al cineasta por descubrirme la literatura de una escritora que sabía cómo seducir a los lectores.

Tal día como hoy, don Alfredo, Alfred, hubiera celebrado su 120 aniversario. Y pese a superar el centenario resulta curioso observar cómo su cine no ha perdido un ápice de la emoción de entonces. Lo llamaron con justicia el mago del suspense y con justicia se fue al otro mundo con esa corona puesta porque desde entonces nadie, lo que se dice nadie, ha sido capaz de colocarse a su mismo nivel, de tratarlo cinematográficamente de tú a tú.

Dicen sus biógrafos que fue un hombre muy especial, incapaz de superar traumas heredados o que brotaron en su más tierna infancia. Quieren justificar con esto el retrato de un hombre no sé si perverso, pero seguro que algo vengativo con quienes lo rodeaban cuando preparaba sus películas y las dirigía y las ordenaba en postproducción.

Lo comento en otro sitio e insisto ahora aquí mismo, me gusta más el Hitchcock en blanco y negro que el Hitchcock a todo color. Lo mismo me pasa con Stanley Kubrick aunque si uno lo compara con Hitchcock mejor callar la boca porque las comparaciones son odiosas.

Entre mis películas del maestro, del mago del suspensa, La sombra de una duda porque pone en ella el dedo en la llaga y hace el intento, gamberro que era don Alfredo, de hacer saltar en pedazos a la familia. Algo parecido hace en Yo confieso y Falso culpable que quizá sean dos de los trabajos más extraños de su carrera no solo porque están protagonizados por estrellas que estaban muy alejadas de su mundo sino porque en ellas demuestra hasta que punto un sacerdote es capaz de guardar el secreto de confesión aunque el peso de la ley caiga sobre él, y la fortaleza redentora de un inocente acusado de un crimen que no cometió.

En colores guardo grato recuerdo de La ventana indiscreta y de Frenesí, que es una de las películas que más me gustan de Hitchcock pese a que se rodara en colores. Pero qué colores. Colores sucios, reflejo de un Londres arrabalero donde el protagonista, un héroe de la RAF, es un maltratador al que confunden con el asesino de la corbata, quien es un elegante y hasta refinado canalla conocido del héroe de guerra.

Habría que rendir todos los años un tributo a Alfred Hitchcock. Sin su talento el cine sería más pobre. Se agradece por ello su influencia, aunque no sean demasiados los que hayan sabido utilizar sus lecciones para dar algo de calor a sus producciones, al final trabajos muy académicos pero más fríos que el pescado que exhiben en la pescadería.

Dicho lo cual, elevemos la copa, libemos con ansía y gritemos sin sonrojo alguno tres hurrah por un tipo orondo, que solía aparecer sin una línea de diálogo en sus películas y al que le iban las rubias. Tanto, que alguien dijo que casi le vuelven loco.

Un maestro. Un maestro que hoy cumple 120 años.

Para que la vida no pase de largo

Agosto 12th, 2019

Reproducimos el texto de Santiago Gil que abre las páginas de El Perseguidior (Dirario de Avisos, 11-VIII-2019) dedicadas en su integridas a la segunda edición del Festival Iberoamericano de Escritores que se celebra en Los Llanos de Aridane, La Palma, del 10 al 14 de septiembre

Hace unos meses le escuché decir al escritor peruano Alonso Cueto que escribir era un acto de fe. Uno escribe en soledad, sin saber si ese texto que pergeña, este que usted lee, por ejemplo, llegará alguna vez a algún lector. Confiamos en ese destino. Si no fuera así, no seguiríamos escribiendo. Esa confianza ciega, y de entrada irracional, se vuelve cierta cuando coincidimos con los lectores, cuando alguien termina leyendo lo que escribimos mirando hacia el fondo insondable de una pantalla o de una hoja en blanco. A veces no sale nada de ese trabajo, las novelas se nos quedan a medias, los artículos no encuentran el tono apropiado y hasta esas notas que creemos que nos van a salvar del naufragio de la página en blanco se convierten en frases gastadas. Nosotros, sin embargo, seguimos insistiendo, buscando, leyendo, corrigiendo y rastreando en los fondos abisales de nuestros adentros.

En el Festival Hispanoamericano de La Palma celebrado hace un año estuvimos con los lectores. Ese creo que fue el gran hito, el logro esencial del Festival, los alumnos de los centros escolares que nos leyeron y con quienes compartimos nuestro tiempo, los ciudadanos que se acercaban a las mesas redondas y a los recitales y que luego compraban nuestros libros y nos paraban por la calle para comentarnos cualquier detalle de nuestras intervenciones o de las lecturas de nuestras obras. Esa fue la fiesta, la palabra viva en las aceras y en las gentes. A mí me cambiaron la vida, y de alguna manera me hicieron escritor, las profesoras de literatura que me hablaban con pasión de autores y de textos que en un momento determinado alteraron mi destino. Esa pasión de lo que se escribe y se lee es la que se compartió en los Llanos de Aridane y la que queremos compartir nuevamente este año, entre los ciudadanos palmeros y entre los alumnos de los centros escolares, pero también entre todos los que conviviremos durante una semana en los actos previstos, antes y después de los mismos, en las calles de Los Llanos, en sus terrazas y restaurantes, y en cualquiera de esos encuentros improvisados que acontecen en La Palma.

Hablaba de Alonso Cueto al principio. Yo conocí a Alonso en Puebla, en México, hace unos años. No tuve la suerte de haber coincidido antes con él. Había leído su obra y era, y sigo siendo, un admirador asombrado por la calidad de su novela La hora azul. Alonso paseará dentro de unas semanas por La Palma, y quienes se acerquen al Festival podrán disfrutar de su bonhomía y de su sapiencia, y estará Mario Vargas Llosa, Le Clézio, Gioconda Belli, Sergio Ramírez , Mónica Lavín o Alberto Ruy Sánchez, y estaremos numerosos escritores y escritoras que desde las islas entendemos la literatura como un acto de fe con visión universal. Esa es la gran visión y el gran logro del Festival Hispanoamericano, desterrar las etiquetas alicortas y conseguir que los que estamos allí asumamos, por fin, que nuestra patria literaria es nuestro idioma. Un colombiano, una nicaragüense, un peruano, una cubana, un venezolano, una mexicana y muchos españoles y españolas, de Canarias, de Madrid, de La Mancha o de Barcelona, viviremos intensamente ese encuentro que desde que empieza el año marcamos en el calendario de lo que realmente nos importa y nos ayuda a que la vida no pase nunca de largo.

Fallece el escritor y poeta José Carlos Cataño

Agosto 9th, 2019

El escritor y poeta José Carlos Cataño (La Laguna, Tenerife, 1954) falleció en la madrugada de hoy, viernes, 9 de agosto. Cataño, que desde hace años había fijado su residencia en Barcelona, viajó en junio a la isla para presentar un nuevo libro, Obra poética (1975-2007), editado en Pre-Textos y con prólogo de Ana Arzoumanian, por lo que la noticia de la muerte coge a todos los que le conocieron por sorpresa.

En una reciente entrevista publicada en Diario de Avisos, el escritor y poeta manifestaba que era “un poeta sin libros”, aunque apuntaba que siempre estaba escribiendo, poemas en su mayor parte que guardaba en el interior de una gaveta. O cajón.

José Carlos Cataño se había convertido al judaísmo en Marruecos, y mantuvo siempre una relación de amor y odio con Tenerife y por extensión con Canarias.

En su producción literaria se mezcla la novela, con la poesía y el ensayo aunque si se le preguntaba, solía decir que se sentía más poeta que otra cosa. Entre sus poemarios se encuentran títulos como Disparos en el paraíso, El cónsul del mar del Norte, El amor lejano. Poesía reunida, 1975-2005, Lugares que fueron tu rostro y en 2019 Obra poética, 1975-2007, libro que como ya se dijo presentó en Tenerife el pasado junio en un acto que fue presentado por el también poeta y escritor Iván Cabrera Cartaya.

Como narrador fue autor de Madame y De tu boca a los cielos. También de la novela El exterminio de la luz, que escribió junto a Carlos Eduardo Pinto y que firmaron con el heterónimo Pórfido Santos Johns, que obtuvo el premio de edición Benito Pérez Armas en 1974.

Como ensayista destacan los textos Cien de Canarias. Una lectura de la poesía insular entre 1950 y 2000, Casi tal cual. La fotografía de Humberto Rivas y Algunas mínimas de José Carlos Cataño frente al volcán de la isla de Corvo.

José Carlos Cataño fue autor también de una colección de diarios que inició con Los que cruzan el mar. Diarios, 1974-2004 y que continuó en De rastros y encantes, La próxima vez (2004-2007) y La vida figurada (2008-2009).

Lo entrevisté, y quiero pensar que lo conocí, a raíz de la publicación del segundo de estos diarios. La noche anterior había presentado la obra y después del acto se había ido de cena con un grupo de amigos, por lo que, confesó, se sentía con resaca lo que no fue obstáculo para que se explayara a lo largo de una conversación en la que se habló de literatura, de amistades que él creía traicionadas y de judaísmo, religión que profesaba desde finales de los años setenta.

Respecto a su visión de las islas desde la distancia apuntò que a veces las observaba “con mucho dolor por su nivel político, los casos de corrupción en las instituciones, el falso nacionalismo canario” pero también con agrado “por lo que está haciendo mucha gente joven que desde el punto literario escribe muy bien y cuenta con una formación muy bien armada. Me fastidia mucho que no se conozcan fuera de Canarias el trabajo que hacen. Como me fastidia que no se conozca en la península a poetas como Maccanti y Padorno, entre otros”.

Abro al azar su ya último libro publicado en vida, Obra poética, 1975-2007, y me aparece un poema que en parte sintetiza al poeta y al hombre que fue José Carlos Cataño:

El resentimiento

El resentimiento
No es más que el goce de un anticipo,
Tocar ahora lo postergado.
Entonces no era el momento.
Lo único tangible
La penuria de la carne,
Que vuelve plena en la creencia
De un futuro ya asestado.

José Carlos Cataño: “Si pretendo ser algo es poeta”

Agosto 9th, 2019

José Carlos Cataño (La Laguna, 1954) presentó a finales de diciembre en Tenerife La próxima vez (2004-2007), segunda entrega de los diarios que inició con Los que cruzan el mar (1974-2004), y que constarán de dos entregas más si el entusiasmo por esta fórmula en la que puede ser poeta y narrador a la vez, no se extingue en un escritor marcado por un doble, y probablemente premeditado, exilio. Cataño, que además de cultivar la poesía, la narrativa y el ensayo, también ha celebrado exposiciones individuales de dibujos y fotocollages, es autor de El cónsul del mar del Norte, A las islas vacías y Lugares que fueron tu rostro (poesía) y las novelas El exterminio de la luz, que escribió junto a Carlos Eduardo Pinto y que firmaron con el heterónimo Pórfido Santos Johns, que obtuvo el premio de edición Benito Pérez Armas en 1974; Madame y De tu boca a los cielos, entre otros títulos. Desde enero de 2009 es miembro honorario de la Academia Canaria de la Lengua.

- Poeta, escritor…

- Yo creo que soy poeta. Un poeta que ha hecho incursiones en narrativa y la novela donde he sintetizado mi relación con la isla aunque la pulsión por la prosa la tengo ahora encauzada hacia los diarios porque es un género que te permite la reflexión psicológica, el poema y el pequeño relato ya que un diario no deja de ser pequeñas historias de un día. No creo que sea novelista por lo que en todo caso, y si se me permite, soy narrador.

- En los diarios que lleva publicados añade algo de ficción o solo reflejan su percepción de la realidad.

- Creo que toda escritura es subjetiva así que mis diario son una reflexión de lo que me pasa pero no diariamente porque hay días que resultan insulsos. Quiero decir con esto que no soy una persona que anota algo todos los días porque muchos de esos días y muchas de esas notas carecen de interés. Mis diarios recogen las vivencias de un día que pasa a convertirse en algo en el que cualquier lector puede verse reflejado y que en principio es mi vida. Sí admito que en Los que cruzan el mar hablo de cosas más cotidianas pero con la edad hay días en los que no saco nada porque no me dicen nada, pero en estos diarios no hay ficción sino el esfuerzo por buscar una estructura en la que existe un principio, un desarrollo y un final.

- ¿Qué le animó a publicarlos?

- Cuando publiqué Los que cruzan el mar me sentía bastante aislado los primeros años en Cataluña y yo siempre he estado muy vinculado al paisaje de las islas porque soy canario, así que cuando escribo el diario es para resarcirme de los ninguneos, del hecho de estar solo, lo que hace evocar y que hable constantemente de las islas. Estas impresiones me la transmitieron además algunos lectores, que me preguntaban la razón de que escribiera tanto sobre Canarias y de ese empeño por recrear sus paisajes, aunque con los diarios reunidos en La próxima vez me he vuelto más correcto.

- ¿Más correcto?, ¿por qué?

- Hay un poeta de aquí que no sale muy bien parado en mis diarios, aunque éste no se ha dado cuenta que un diario es una impresión y no son dogmáticos. Cuando se publicó Los que cruzan el mar se me criticó no por el lado literario sino personal y más tarde me fui enterando de algunas cosas que ese mismo poeta estaba haciendo como impedir que se publicase mi poesía reunida porque ese poeta dijo que Cataño no existe y hacer lo que se ha hecho conmigo es de mafiosos.

- Y todo esto viviendo usted en Cataluña.

- Sí, vivo en Cataluña pero estoy al margen porque no soy catalán ni hablo catalán, por lo que no existo. También en España aunque en Canarias, y de momento, digamos que aún estoy pero eso no evita los vetos que recibo de las editoriales y que por ello a veces me sienta como un personaje de Kafka.

- ¿Es tan poderoso ese veto?

- Mucho. Y entiendo que esa persona tiene derecho a la réplica pero una réplica a nivel literario pero no a pasar la consigna a sus secuaces de aquí, Madrid y Barcelona de que a Cataño ni agua porque eso es para denunciar y pienso hacerlo en un libro porque me parece tremendamente fuerte.

- No he tenido la oportunidad de leer lo que escribió sobre ese poeta pero imagino que tuvo que ser muy duro.

- Fue una opinión del día tal y del año tal en unos diarios donde muestro también mis miserias y me expongo con la carne abierta aunque hay una serie de autores como ese poeta por ejemplo, que me parece un impresentable en muchos aspectos porque es un trepador que incluso ha traicionado los principios que defendía cuando lo conocí en Barcelona, cuando contaba con unos principios que estaban muy bien armados pero con su evolución posterior me dije a mi mismo que la poesía no era eso. No era eso me refiero a necesitar que te aplaudan o que te den un premio o que te hagan hijo adoptivo. Así que lo que me fastidia es que esa persona que va de puro haga precisamente eso. A mi no me digas que solo te interesa la literatura y la poesía cuando estás todo el día trajinando con la agenda para escalar e incluso vetar, como ha sido mi caso.

- ¿Esa explica que en La próxima vez se haya vuelto más correcto políticamente hablando?

- He madurado. Es decir, para que voy a perder el tiempo con esas cosas. En el segundo y tercer volumen volveré de todas formas a los orígenes aunque ya no tengo la inquietud de la juventud.

- Algunos dirán que se ha vuelto más cauto.

- No, no es cautela, es que ya no estoy tan pendiente de determinadas personas. Soy consciente de la cultura en la que vivo porque en una cultura como la francesa o la alemana unos y otros se pueden decir cosas y hay libertad para opinar pero en España, y recomiendo la lectura de El cura y los mandarines, de Gregorio Morán, no. Yo mientras tanto escribo diarios, unos diarios donde creo que debo decir cosas y si eso me granjea enemigos a estas alturas de mi vida no me importa. Es más, me fortalece.

- Pero publicar sus diarios, algo tan personal, revela que usted es una persona sin demasiado pudor.

- En La próxima vez me he cansado de hablar de las noches locas que ya conté en un libro anterior. Así que no son diarios íntimos en el sentido estricto de la palabra sino una mezcla de varias cosas. En La próxima vez escribo más sobre literatura, mi vida, los paisajes que me rodean, por lo que más que una falta de pudor son un grito, solo que ahora he decidido silenciar ciertas cosas porque ya las he contado muchas veces.

- El título de Los que cruzan el mar tiene algo de exilio…

- Me marché de Tenerife en 1974 para estudiar en la península por lo que ahora, es cierto, me siento desarraigado aunque descubrí en el judaísmo de la diáspora no en el sionista, un sistema de vida que se ajustaba a mi, y por eso me hice judío, un judío de la diáspora porque si bien amo a Canarias, aquí ya casi nadie me conoce y en Barcelona, que es una ciudad en la que me siento muy a gusto, no siento que pertenezca a ella. Y ese sentimiento lo conjugo con la filosofía judía que dice que el judío es alguien que se desplaza constantemente y que está en todas partes aunque, por otra parte, defiendo el sionismo porque defiendo Israel aunque no me gustaría vivir en Israel.

- ¿Cómo ve a las islas desde la distancia?

- A veces con mucho dolor por su nivel político, los casos de corrupción en las instituciones, el falso nacionalismo canario, pero también gratamente sorprendido por lo que está haciendo mucha gente joven que desde el punto literario escribe muy bien y cuenta con una formación muy bien armada. Me fastidia mucho que no se conozcan fuera de Canarias el trabajo que hacen. Como me fastidia que no se conozca en la península a poetas como Maccanti y Padorno, entre otros.

- ¿Y por qué no se los conoce?

- Porque lo que no pasa por Madrid no existe. Luis Feria, Juan Pedro Castañeda en narrativa; Isaac de Vega, son tantos los nombres y seguimos siendo como una gente extraña, que no existe más allá de las islas.

- Si no me equivoco, usted intentó poner solución a esto organizando una serie de encuentros de escritores canarios en Barcelona. ¿Qué sucedió con aquella iniciativa?

- Pues que fracasó por razones políticas. El ciclo se denominó El papel de Canarias y tuvo una buena acogida porque se quería conocer nuestra literatura y llevé a Barcelona a escritores como Manuel Padorno, Arturo Maccanti e incluso a Isaac de Vega con la finalidad de presentar la literatura canaria. El ciclo duró tres años pero tras un cambio de gobierno se decidió quitarlo aunque resultara barato, justo en el momento en que estaba suscitando el interés porque el invitado canario lo entrevistaba un escritor catalán. Con todo, pienso que fue una experiencia muy positiva.

- Pero hablemos de resultados, ¿cómo entendían esos escritores catalanes a los escritores canarios?

- Pues me decían que estaban sorprendidos y celebraban su nivel poético y se preguntaban por qué sus libros no estaban distribuidos en la península. Claro que la distribución es uno de los grandes problemas de las islas.

- ¿Y qué son las islas para usted?

- Las islas forman parte de mi ser y si bien decía antes que el Mediterráneo era un charco comparado con el Atlántico, ahora ya no pienso igual porque el mar es igual en todas partes, es universal. Aún así, yo crecí aquí y veo los riscos y se me ponen los pelos de punta porque forman parte de mi educación estética.

- Antes comentaba que habrá nueva entrega de sus diarios tras La próxima vez…

- Está pendiente publicar la tercerea entrega, La vida figurada, que corresponde al 2008-2010 que están esperando un editor…

- ¿Purga mucho sus diarios antes de publicarlos?

- Mucho pero eso es porque cuentan con una estructura novelística y si hay observaciones que a mi no me dicen nada, entiendo que menos para el lector. Hago anotaciones muy primarias y subjetivas que a veces decido eliminar porque no son diarios en el sentido estricto. Los reescribo y me detengo en frases, cambio los verbos.

- Graham Greene decía que no se veía reflejado en ninguna de sus novelas. Que cuando las releía, tenía la sensación de que habían sido escritas por otra persona. ¿Le pasa a usted igual aunque se traten de diarios?

- Hay momentos en que sí, y luego me digo si no será eso atrevido pero un diario no es la vida de un autor porque los diarios parten de tu vida pero no es tu vida. Hay fragmentos en los que no me reconozco, en los que pienso ¿qué he escrito ahí?, pero hay otros en los que me reafirmo y sostengo y si es preciso vuelvo a insistir pero eso sucede incluso en un libro de poesía porque en la medida en que el libro se conforma en un objeto ya deja de ser tuyo y sigues por otro lado.

- Leyendo La próxima vez entiendo que más que un diario son observaciones subjetivas. Que intenta dar razón a su vida, emoción a la rutina.

- Eso es muy bonito. Cuando me fijo en alguien y aprecio que está cansado me llama la atención pero no tanto por la persona sino por lo que entiendo que hay detrás. Igual es un espejo de uno mismo, ¿no? Soy muy pesimista aunque ha vivido muy bien, intensamente, pero tengo una visión –si quieres como la de Pessoa– de tristeza, de que las cosas son inevitables, de que el tiempo pasa y que los amigos se mueren, que te vas quedando solo, la edad… y me pregunto si me queda poco y es inevitable que todo eso se refleje en lo que escribo.

- ¿Cuándo retomará la poesía?

- Por ahora no, pero espero retomarla. Mi último libro de poemas, Lugares que fueron tu rostro, se publicó en 2008 aunque a veces escribo poemas y me gustaría abrir esa gaveta virtual y enfrentarme a ellos porque si pretendo ser algo es poeta.

- ¿Y relatos, novelas?
- Lo he intentado algunas veces pero requiere un esfuerzo que no siento con los diarios porque son microhistorias y hacen que me sienta más cómodo. Tengo, no obstante, una novela pendiente que contar y esa novela es la de mi familia, una novela de iniciación.

(*) Entrevista publicada en las páginas de El Perseguidor, suplemento cultural del Diario de Avisos, el 29 de diciembre de 2014