Ángel Sánchez: “Los canarios somos un pueblo ombliguista”

Junio 19th, 2018

La concesión del premio Canarias de Literatura 2018 a Ángel Sánchez Rivero (Gáldar, Gran Canaria, 1943) unió por una vez a las distintas y no tan complejas familias literarias del archipiélago cuando todos, absolutamente todos, manifestaron su satisfacción de que el galardón reconociera la trayectoria de un escritor cuyo sentido de lo canario, de esa posible canariedad, se desarrolló mientras estudiaba en el extranjero.

Poeta y narrador, ensayista y antropólogo, Ángel Sánchez cursó sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio Alemán de Las Palmas de Gran Canaria y estudió francés en la Alliance Française de Las Palmas. Se especializó en filología y antropología en la Universidad de La Laguna, y también en la de Salamanca, Grenoble, la Université Paris-Vincennes y en la Universität Göttigen.

El escritor, que el pasado viernes 8 de junio recibió un homenaje por parte de sus compañeros de la república de las letras en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, es autor de una obra variada y copiosa entre las que destacan entre otros títulos Cuchillo criollo y Calibán (narrativa); Manual de supervivencia y Teoría y práctica del vuelo (poesía) y Ensayos sobre cultura canaria y Gaceta de Arte (ensayo). Ángel Sánchez es autor además de una poesía visual que ha sido recogida en parte en un libro cuyos editores son los responsables del tributo que recibió días pasados en la capital tinerfeña, acto en el que además de leerse algunos de sus poemas se inauguró una exposición que recoge, justamente, parte de este material que transforma el verso en objeto visual.

- El mestizaje es una constante en su producción literaria.

“Propongo el mestizaje porque es una realidad que vivimos pero que no reconocemos como ontología canaria. Yo me muevo entre el pasado remoto y el presente conflictivo de modo que mi temática va desde el neolítico a la era del chip de una forma diacrónica. Esto es lo que he hecho siempre: observar, anotar, interpretar y difundir”.

- Pese a su labor, parece que a los canarios les cuesta interpretar su pasado.

“Los desconocemos porque el sistema de enseñanza no hace que el alumnado se incline sobre la realidad desde el principio y solo conoce lo que ve en los programas españoles. Un libro como Natura y Cultura de las Islas Canarias se mantuvo en las escuelas unos años pero luego se retiró y ahí tenían los alumnos todo el panorama de la realidad canaria. Desde luego que vivimos de espaldas a la introspección y el debate de la identidad y del decurso sociocultural, histórico y económico de Canarias”.

- Salvo casos aislados como el suyo parece que en estas islas se ha estudiado poco eso que podría llamarse lo canario.

“Hay cierta parcela que sí está muy desarrollada como la dialectología, la historia y la arqueología pero Canarias adolece, está aún pendiente de un estudio interdisciplinar en el que se agrupen todas las ramas del llamado campo humanístico para estudiar la realidad y la mixtificación de los modelos que se ofrecen al exterior, la folclorizaciòn de la realidad y los esquemas y arquetipos que se ofrecen al turismo”.

- Pero ¿se puede hablar de identidad canaria?

“La identidad canaria existe pero está muy sectorializada por islas. Cada isla es diferente a otras pero hay una historia común que hemos compartido durante los siglos de colonización por lo que habría que estudiarla en su conjunto, uniendo las cosas que son comunes y observando las diferencias particulares de cada isla, de cada provincia, las luchas intestinas que a lo largo de la historia nos han ido separando y eso está pendiente de hacer”.

- ¿Cuáles piensa que son las constantes que marcan su poesía, narrativa y ensayo?

“Empecé como poeta discursivo y poco a poco me he ido metiendo en una zona que pensé que necesitaba ser estudiada. En el libro Ensayo sobre cultura canaria (1983) comencé de modo diletante metiéndome en el nacionalismo, el cine, la literatura, el folclor aunque paulatinamente he ido ampliando el visor para sumergirme en lo que es mi campo referencial: la antropología, la lingüística, el etnofolclore, que es lo que ahora me ocupa y, también, la iconografía, de la que tengo un libro pendiente de publicar en tres volúmenes en el que analizo la iconografía canaria. Cuento además con novelas pendientes, ensayos sobre antropología, mis memorias, entre otros materiales que todavía son inéditos”.

- ¿El canario debe viajar?

“Por supuesto. Tenemos que relativizarnos porque somos un pueblo ombliguista. Creemos que estamos en el paraíso, en las Hespérides por la bondad climática pero ese ombliguismo hay que romperlo viajando ya que la distancia nos enseña a ver la verdad. En mi caso, he podido acercarme a la realidad canaria de modo crítico con un análisis racional distanciado precisamente por formarme fuera. Al canario le hace falta viajar para relativizar ese ombliguismo que nos caracteriza”.

- Nuestra forma de hablar está muy presente en su literatura. Usted, de hecho, fue de los primeros escritores en utilizar canarismos en sus novelas.

“He sido siempre muy natural en ese aspecto. Hablo la lengua de mis mayores y desde mi primer libro comencé a utilizar canarismos. No entiendo que haya gente que se encierre en el español normativo porque cuando uno lee literatura sudamericana ve como Rulfo, Carpentier, Gallegos, Llosa incluyen localismos sin ponerlos en cursiva porque entienden que ésta y no otra es su lengua natural. ¿Por qué no lo hacemos nosotros? Valle Inclán lo hizo y Federico García Lorca también, así que los canarios tenemos todo el derecho del mundo a describir con estas palabras nuestra realidad aunque hay que apalabrarla y escribirla bien para lo que es necesario dejar a un lado la fonética ruda y apalabrarla de modo correcto, como está en el Diccionario de canarismos”.

- Su última novela publicada es Calibán

Calibán, efectivamente, es mi última novela publicada aunque ahora tengo entre manos una sobre los 4.000 canarios que emigraron en 1774 a la Luisiana para poblarla cuando Francia se la cedió al rey de España, Carlos III. Entré en este tema por la vía lingüística al observar que los descendientes de canarios que todavía viven ahí hablan esa lengua de tiempos tan remotos y al hacer acopio de bibliografía pensé “caramba, aquí hay para una novela”, una saga que comienza con los primeros emigrantes del siglo XVIII y que termina con el huracán Katrina. Una especie de novela para la que he ido tejiendo una red de personajes a través del tiempo aunque lo más difícil es reproducir la lengua que hablaban aquellos canarios de la que conocemos algo de su repertorio léxico gracias a unos pocos fragmentos que se han conservado, hecho que me hace sospechar que estoy a medio camino de escribirla”.

PASIÓN POR EL CINE

Entre las aficiones de Ángel Sánchez se encuentra el cine, tanto, que dice que procura ver una película todos los días. Esta adicción se potenció durante su etapa en París, en la que no dejaba de visitar la cinemateca y de asistir a las conferencias que cineastas como Stanley Kubrick, por ejemplo, ofrecían en su salón de actos. Paralelamente, Ángel Sánchez se quemaba las pestañas descubriendo la cinematografía del brasileño Glauber Rocha y del italiano Michelangelo Antonioni, entre otros. Cuando finalizaba la película salía corriendo de la sala para coger el metro–recuerda con una sonrisa que evoca aquel grato momento de su juventud– transporte que nunca perdió.

De su cinefilia dan muestra centenares de críticas que en su día escribió para revistas y periódicos como el Diario de Las Palmas, reseñas que el periodista cinematográfico Claudio Utrera le anima a que recopile en un libro.

Ángel Sánchez dice que conserva todo ese material, todas esas reflexiones sobre películas a las que somete a un severo análisis como espectador y como crítico, y de la que deja testimonio en algunos de sus trabajos, como el que le dedica a F. A. Siliuto y que forma parte del libro Ensayos sobre cultura canaria (Edirca, 1983).

Saludos, luz y color, desde este lado del ordenador

¡Mamá, yo quiero ser Técnico Experto en el Sector Audiovisual de Canarias!

Junio 18th, 2018

El Gobierno regional, a través del Boletín Oficial de Canarias (BOC), hace publico en su edición del lunes, 18 de junio, hoy para ser más exactos, una convocatoria para la selección de una plaza de Técnico Experto en el Sector Audiovisual…

Con todo y tras leer las bases, vale, ok, aunque, como es habitual en este sector, lo que parecía una parida más de las que gestiona Canarias Cultura en Red se convierte ahora en objetiva irresponsabilidad cuando en una de sus bases dicta: “El plazo de presentación de instancias será de 5 días, contados desde el siguiente a la fecha de publicación del anuncio de la convocatoria en el Boletín Oficial de Canarias”, osea, hoy mismo.

La pregunta que se plantea entre otras es la siguiente, ¿alguien con dos dedos de frente tiene tiempo de presentar un proyecto en condiciones que cierra el plazo este viernes?

¿Por qué tan poco margen de tiempo para los que deseen acceder a esta responsabilidad?

¿No suena raro?

¿No parece que algo vuelve a oler mal en esta chiripitifláutica convocatoria de Canarias Cultura en Red?

Puestas así las cosas, uno entiende que se sospeche del ganador/a cuando se anuncie el fallo. De hecho, circula ya en los mentideros los nombres de posibles ganadores. Hagan sus apuestas.

Lo que está claro es que a cinco días de saberse el nombre del posible Técnico Experto en el Sector Audiovisual si el concurso no se declara desierto, que sería lo más lógico, se constanta la falta de sensatez de los que dirigen y gestionan Canarias Cultura en Red. Sorprende además la falta de respeto hacia un sector, como es el audiovisual, del que parece que piensan que sus profesionales se chupan el dedo.

Esta convocatoria, ya de por sí vergonzosa por el escaso margen que propone, ¡cinco días!, pone de manifiesto una vez más que todo cambia, sí, pero para que no cambie nada en estas islas abandonadas de la mano de los dioses.

Saludos, más que jarto, harto, desde este lado del ordenador.

El Festival de Cine Fantástico de Canarias – Isla Calavera abre la convocatoria del concurso de largos y cortometrajes

Junio 14th, 2018

El Festival de Cine Fantástico de Canarias – Isla Calavera, que celebrará su segunda edición entre el 21 y el 25 de noviembre de 2018, abre convocatoria para su sección oficial a concurso de cortometrajes y, como novedad este año, de largometrajes. Productoras, distribuidoras y directores pueden presentar hasta el próximo 8 de octubre sus trabajos, que serán valorados por el comité de selección del Festival.

El concurso está abierto a producciones de cualquier nacionalidad, enmarcadas en el género fantástico (terror, ciencia ficción, fantasía, thriller…). Se aceptarán largometrajes con fecha de producción posterior al 1 de enero de 2016, y cortometrajes realizados a lo largo de 2017 y 2018. Los cortos deben tener una duración máxima de 20 minutos.
Las inscripciones se podrán realizar a través de la plataforma digital Festhome. Las bases del certamen también están disponibles en www.festivalislacalavera.com.

Saludos, que gane el mejor, desde este lado del ordenador

Carlos Cruz: “Es un reto indagar sobre la verdad que nos pasa partiendo de la ficción”

Junio 13th, 2018

Carlos Cruz García (Los Realejos, 1977) ha dejado que pasan más de cinco años para publica una nueva novela, Todos los días son de Raquel (Ediciones delMedio, 2018), en la que apenas queda rastro de su primer y segundo libro, H y No es la noche, respectivamente, en la que sio embargo sí que se puede atisbar cierto gusto por lo oculto y lo extraño.

Escritor y periodista, hay mucho de periodista y también de escritor al intentar resolver literariamente un caso que se inspira en el hundimiento en medio del Atlántico del pesquero turco Omer Demir, tras llegar al muelle de la capital grancanaria.


- Llama la atención el título de la novela, Todos los días son Raquel.

“Al final se convirtió casi en un grito de guerra que hace avanzar esta novela. Me di cuenta finalmente que esta novela, esta historia va de unos personajes que quieren sostener, proteger y cuidar el legado de Raquel, así que sin ella, no habría ni recorrido literario ni aventura”.

- En la novela mezcla realidad con ficción, ¿cómo ha sido este proceso?

“Para mí ha sido sorprendente. Por mucho que yo corriera la realidad siempre me estaba esperando en una esquina para decirme: Venga Carlos, corre que te estás quedando atrás. No me pasó ni una ni dos veces. Parecía que cuando más rascaba esa superficie que pensamos todos era la realidad para fabular, más de deshacía entre los personajes y sus aventuras, lugares y diálogos. Tengo que admitir que esa vieja máxima de que la realidad siempre supera a la ficción no es sólo un lugar común”.

- Y que le llamó la atención del caso real para volcarlo en una historia. ¿Cuáles fueron los atractivos que le inspiraron a escribir sobre ella?

“En primer lugar, la falta de respuestas que hubo ante las preguntas que suscitaba la deriva del barco que se comenzó a incendiar en el Puerto de La Luz y de Las Palmas. No hay nada más que ver la trayectoria errática que siguió el Oleg, nuestro Omer, cuando fue sacado a alta mar. Y también el coste. Nos ha costado más de 43 millones de euros la extracción del fuel de ese barco que terminó, por supuesto, hundiéndose. Esos dos factores me tenían intranquilo, enfadado y fue cuando surge Raquel para darme las respuestas que la realidad me negaba”.

- La novela se desarrolla en Las Palmas de Gran Canaria. ¿Cómo trata esta capital de provincias?, ¿qué papel protagónico juega en el relato?

“Aprovecho la relación íntima que tiene Las Palmas no sólo con su muelle sino con su mar a través de la playa de Las Canteras para otear un poco por ese arriba-abajo que tan de moda está si hablamos de política. Obviamente esta es una ciudad, como lamentablemente todas, con grandes desigualdades que quería mostrar en la novela. Y además me quise fijar en esa panza de burro que a veces ayuda a ensombrecer la realidad que menos nos gusta y la que a veces nos cuesta reflejar en el día a día de lo que se lee en prensa. Aunque la prensa se lea cada vez menos. O eso parece.”

- La novela trata sobre corrupción, ¿es Canarias tierra de corrupción?, ¿por qué?

“Si vamos a las estadísticas es una tierra abonada para la corrupción. Somos islas, con terrenos limitados y donde la presión tanto demográfica como turística pone muchas veces en el filo a demasiados responsables públicos. Los números están ahí. Por mi propia experiencia en la administración faltan recursos y también nos falta algo de educación. Claro que este problema no es sólo canario, pero echo a faltar una mayor reprobación social hacia ciertos comportamientos que parece que no son castigados”.

- Sus anteriores novelas, H y No es la noche, son muy diferentes a Todos los días son Raquel. ¿Está cambiando el escritor en la temática de sus historias?

“Me decidí a pasar página de esas anteriores novelas en donde parte de mis intereses quedaban apartados porque quizá eran historias donde la piel y el corazón jugaban un papel primordial. Raquel está más hecha con la cabeza, sistematizada, pero no robotizada porque los personajes siguen estando muy vivos. A veces demasiado y eso te hace cambiar, incluso, hasta el final”.

- Hablemos de la construcción de personajes. Y de la estructura de la novela.

“Como decía, y porque se trata casi de una novela negra, la estructura es muy importante y fue la parte más costosa en cuanto a tiempo y la toma de decisiones. Los personajes casi salieron casi solos cuando la trama estuvo construida. Pero, aun así, los personajes boicotearon el final de la historia. Porque contra ellos, contra Raquel, no había nada que hacer”.

- Al estar basado en un hecho real, ¿a qué fuentes recurrió para dar consistencia al relato?, ¿además de las escritas, habló con alguien relacionado con el caso?

“Hablé con representantes de los colectivos que presentaron una denuncia ante la fiscalía por cómo se gestionaron los hechos que dieron lugar a esta historia. Además leí tanto el archivo de la causa que es muy curioso, porque sólo pregunta a los responsables que dijeron, cómo no, que lo habían hecho muy bien; y un informe del propio Ministerio de Fomento donde dice que no lo hicieron tan bien. Al final nos ha costado 43 millones de euros y una marea negra en toda la costa este de Gran Canaria”.

- A la hora de abordar el libro, ¿cuánto hubo de autocensura cuándo escribía la historia?

“Hubo, en la medida en que cambié los nombres de todos los responsables que se podrían reconocer en estas páginas. Pero quizá ahora, con el clima que hay, este libro nunca lo habría escrito”.


- Próximas novelas

“Me temo que la próxima ya está escrita y dentro de poco buscará editora o editor. Para equilibrar quizá esta nueva línea de trabajo, la próxima que se llamará Rabo de gato, trata también sobre un episodio de corrupción que seguramente no ocurrió jamás en Tenerife. O sí. También hay dos historias más donde quiero experimentar las posibilidades que me da la escritura. Me preocupa estancarme y quiero probar cosas nuevas. Sorprender al lector y sorprenderme a mí mismo. Al menos lo intentaré”.

- Y por último, ¿qué atractivos tiene para usted la novela policíaca?

“Me da la oportunidad de hacer una reflexión con cierta libertad, cada vez menos parece, entre líneas sobre la realidad que vivimos aquí en la isla. Es un reto y es una aventura indagar sobre la verdad que nos pasa partiendo de la ficción. Porque para eso sirve la novela, ¿no?”

Saludos, flying to the moon, desde este lado del ordenador

Un libro recuerda los no tan olvidados cine de Tenerife

Junio 12th, 2018

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge este martes, 12 de junio y a partir de las 19.30 horas la presentación del libro Los olvidados cines de Tenerife, de Julián Hernández.

El libro está editado por Idea y ofrece un recorrido nostálgico por los antiguos cines de la Isla. En este acto -que es de entrada libre- el autor estará acompañado del coordinador de Cine y Audiovisuales de TEA, Emilio Ramal.

Los protagonistas de Los olvidados cines de Tenerife son, entre otros, el Cine Fraga, el Cine Teatro Baudet, el Cine de San Andrés, el Cine de Somosierra, los multicines Charlot o el Cine San Martín.

Saludos, damas y caballeros, desde este lado del ordenador

Fragmentos de la autobiografía de un hombre de nuestro tiempo

Junio 11th, 2018

El siguiente fragmento, porque de un fragmento se trata, se descubrió dentro de un sobre apaisado en un libro de ilustraciones de cine que se adquirió en una librería de libros usados situada en pleno corazón de la capital tinerfeña.

Se trata el hallazgo de hojas dispersas de las que al parecer se han encontrado “alguna más” en otros volúmenes que los responsables del establecimiento recibieron de mano de la hermana del autor de estas líneas. Líneas, si se atreven a leerlas, en las que se recuerda y reflexiona sobre lo habido y por haber y se comenta, con músculo sarcástico, novedades literarias, musicales, pictóricas y cinematográficas.

Desgraciadamente, desconocemos el nombre del autor de estas páginas dispersas ni su orden cronológico ya que no están fechadas. Con todo, entendemos que se trata de una curiosidad con la que de tanto en tanto nos tropezamos cuando rebuscamos en cajones que almacenan libros, paseamos por el rastro o investigamos en los estantes a la busca y captura de rarezas. Rarezas como estas hojas escritas a máquina o bien con letra personal muy menuda que hace un tiempo, o quizá fue ayer, escribió un tipo que, según sabemos, fallece dejando como legado el eco de su existencia con la forma de una biblioteca impresionante.

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“Muy bueno…. bueno. Una excelente persona”.

La anciana comenzó a reírse aunque, recatadamente, se tapó la boca con una de sus manos.

“Sí, muy bueno… bueno”, repitió como una cantinela la vieja mirando al otro lado.

Cada vez que abre el libro le rodea el olor de las páginas viejas. Tras narcotizarse con el aroma, lee sin darse cuenta sus páginas canelas, pero de un canelo enfermo, y el libro deja de tener edad para ser lo que solo es: un libro. Un libro antiguo, que consiguió mientras rebuscaba como un hambriento en los estantes de una librería de viejo.

La traducción es de otra época, y resulta hoy engolada aunque apetecible para recitar en alto mientras se pasea por los pasillos de la casa. Así gasta el tiempo que le queda de vida. Una vida que ya tiene su olor y probablemente ese color canelo, el mismo del libro que ahora lee y que probablemente sea resultado del carácter que ha ido tallando la experiencia. Una experiencia en la que ahora prevalece cierta pereza y un miedo extraño, casi como si le alentara a proteger con recelo la soledad en la que se ha instalado por las circunstancias.

Cierra el libro y lo deja en el estante. Pasa un ángel, y otro, hasta que el aroma casi parece que se deposita en sus hombros y recuerda aquel profesor de religión católica que les daba clase, era muy pequeño, y mosca porque nadie se sabe otra oración que el Padre Nuestro y el Ave María, castiga a los alumnos a permanecer una hora fuera del aula y en fila para que el resto, profesores y estudiantes, sepan que ninguno de ellos conoce el Credo, el Por mi culpa y otras del Catecismo.

La verdad es que los pibes se lo toman a guasa, y mejor una hora de pie y en vago silencio que escuchar al sacerdote y sus lecciones de moral cristiana.

Franco ha muerto hace apenas unos meses, y en España comienza a amanecer aunque en clase cuelgan todavía los carteles con el último discurso del dictador y el primero del Rey Don Juan Carlos.

Saludos, misterio, desde este lado del ordenador