Los héroes del barrio

Febrero 27th, 2015

James Matthew Barrie escribió en Peter Pan que la infancia muere al cumplir los dos años. Lo que viene después, dicen que quiso decir, es un intento por recuperar el asombro ante el descubrimiento del mundo.

El asombro de la niñez se mete en cualquier cosa. Incluso en películas. Y entre esas películas una serie –evoco hoy ya como viejunas– en las que sus protagonistas iban enmascarados y algunos incluso llevaban capa y vestían con algo parecido a tu pijama de todas las noches.

El héroe de estas películas apenas tenía súper poderes pero repartía bofetones a diestro y siniestro sin dejar de saltar por los aires.

Recuerdo a Superargo y a Goldface, y a los Tres Supermen, trío que parodiaba –quiero creer ahora– ese cine de agentes secretos con o sin máscara pero siempre disfrazados en su lucha contra el mal.

¿El mal?

El mal en estas películas solía representarlo un magnate que desafiaba al mundo, todo muy en plan Bond pero con mucho menos presupuesto.

Otras voces más iniciadas que la mía ya han escrito sobre estas películas –imprescindible en este sentido el especial Eurotrash que editó en su momento la revista 2000 Maníacos– una especie de subgénero nacido al calor de estrafalarias coproducciones italianas y españolas para refrescar la memoria y explorar un pasado que yo ahora recuerdo en blanco en negro aunque todavía brillan con una incierta luz estas películas porque cuando salía de la función intentaba saltar y repartir bofetones a diestro y siniestro contra mis  antasmas.

Y esos fantasmas desaparecían.

Y eso te hacía feliz.

De Superargo vi al menos dos películas: Superargo, el hombre enmascarado (Nick Nostro, 1966) y Superargo, el gigante (Paolo Bianchini, 1968), y a mi más que gracia me daban un poco de morbosa inquietud por la máscara que llevaba su protagonista. Era el bueno, sí, pero no se quitaba la máscara.

Goldface (Bitto Albertini, 1967) era otra cosa ya que se ponía o se quitaba la máscara cuando lo exigía el guión.

Cuando se la quitaba resultaba ser Espartaco Santoni, que interpretaba a una especie de Flint mediterráneo. O un seductor que hoy podría ser desconcertante por políticamente incorrecto.

Sólo recuerdo de Goldface a Goldface dando saltos y muchos tiros.

Así que se ha convertido en uno de esos filmes que no quiero volver a ver. Me pregunto si será porque temo que triture otro capítulo de una infancia ya inevitablemente perdida.

Lo mismo pasa con Los tres supermen.

Y mira que me partía de la risa maríaluisa con esos tres tíos de rojo y negro y a cara descubierta que ejercían justicia.

En mi memoria aún guardo un gag tontorrón de Los tres supermen en la selva (Bitto Albertini, 1970) aunque apenas conservo recuerdo de Los tres supermen (Gianfranco Parolini, 1967), Los tres supermen en Tokio (Bitto Albertini, 1968) y Los tres supermen en el oeste (Italo Martinenghi, George Martin [Francisco Martínez Celeiro], 1973).

Debe ser que quiero que aquellas sensaciones –cuyo eco aún hoy llega atenuado– permanezcan ahí hasta que se apaguen.

Así que por el momento las recuerdo con una mueca que es casi una sonrisa dibujada en la boca.

Un recuerdo que posee la misma intensidad de un fósforo prendido que está a punto de convertirse en humo.

Saludos, arf, arf, arf, desde este lado del ordenador.

Más breves

Febrero 26th, 2015

* No teníamos mucha idea de quien era François de Roubaix hasta que una persona muy inteligente nos puso sobre aviso. De Roubaix fue un músico y compositor de medio centenar de bandas sonoras de películas francesas, algunas de ellas títulos imprescindibles para entender la grandeza de un cine como es el galo capaz de recomponer un arte a través de movimientos y tendencias que hoy ocupan un capítulo aparte en la Historia del Séptimo Arte. Piensen en largometrajes como El silencio de un hombre (Jean Pierre Melville, 1967), Último domicilio conocido (José Giovanni, 1970) o la impecable e implacable El viejo fusil (Robert Enrico, 1975) para que se hagan una idea de los sonidos que fabricaba de Roubaix, un artista enamorado de Canarias y archipiélago en el que se encontró con la muerte un 20 de noviembre de 1975. El mismo día en que en Madrid fallecía Francisco Franco. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. El caso es que la Filmoteca Canaria, en colaboración con Fimucité, el Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife, prepara para los meses de junio y julio un ciclo homenaje al compositor con motivo del 40 aniversario de su muerte en Los Cristianos, Tenerife, una población la de aquel entonces que no tiene nada que ver con la actual. Algunos vecinos aún recuerdan a François de Roubaix explorando el litoral pesquero con su traje de submarinista, y aguas donde accidentalmente se encontró con su destino. Ganador de un premio César a título póstumo y músico autodidacta, cuentan que De Roubaix descubrió el jazz y el cine a la edad de quince años. El compositor está enterrado en el cementerio de Arona, Tenerife.

* En esta tierra ya se tiene por costumbre que los festivales se celebren, desaparezcan y vuelvan a reaparecer como por arte de magia. Se podría escribir un libro sobre esta curiosa y mala costumbre. Recuerdo, a modo de ejemplo, el Festival de Cine Ecológico del Puerto de la Cruz y Mueca, ambos celebrados en la ciudad turística por excelencia en la isla de Tenerife, y alguno más porque la lista, sorprendentemente, es más copiosa de lo que el consumidor se imagina. Se añade ahora a esta tendencia de vivo-muero-resucito el Festivalito que, recuperado tras su liquidación por los efectos devastadores de la crisis hace cinco años, está previsto celebrarse entre el 24 y el 31 de julio. El responsable de esta iniciativa, José Víctor Fuentes, habla de la súbita reanimación del encuentro en varios medios de comunicación. Nos quedamos con una sucinta reflexión para entender la manía – ¿vestigio heredado de los antiguos pobladores de las islas y su costumbre por momificar a sus seres queridos?– que tenemos en estas islas y que lanza Fuentes en una de esas entrevistas: “la revolución digital ha ganado.” Nosotros tampoco lo tenemos tan claro.

* A los escobilloneros nos unen lazos de amistad fraternal con el arquitecto y especialista cinematográfico Jorge Gorostiza, y procuramos asistir a sus intervenciones así como leer los libros de cine que publica de tanto en tanto porque no deja de sorprendernos sus capacidad de trabajo. Desgraciadamente, no podremos estar presentes este jueves, 26 de febrero y a partir de las 19.30 horas en el acto de su ingreso como académico de número por la sección de Cine, Fotografía y Creación Digital porque otras tareas requieren el concurso de nuestros modestos esfuerzos, pero le deseamos lo mejor e invitamos a los interesados a asistir a esta ceremonia que tendrá lugar en la sede de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel. Espacio en el que impartirá el discurso de ingreso La pantalla, límite entre realidad y ficción. Le responderá en nombre de la Real de Academia, Federico García Barba. Jorge Gorostiza López es arquitecto y autor de artículos sobre cine y arquitectura en revistas y varios volúmenes colectivos. Entre sus libros se encuentran: Cine y arquitectura (1990), Peter Greenaway (1995), Directores artísticos del cine español (1997), La imagen supuesta (1998), Constructores de quimeras (1999), La arquitectura de los sueños (2001), Blade Runner (2002) y David Cronenberg (2003), estos dos últimos con Ana Pérez, así como La profundidad de la pantalla, arquitectura + cine (2007).

Saludos, gracias por estar ahí, desde este lado del ordenador.

Luces, cámaras y acción

Febrero 24th, 2015

* Leemos que una de las series británicas más veteranas de la televisión, Doctor Who (BBC), rodará algunas escenas de su nueva temporada en Tenerife, lo que nos hace recordar que los paisajes de las islas ya han sido protagonistas de otras temporadas anteriores de Doctor Who como los de Lanzarote, en 1984 y en el episodio titulado Planet of Fire. Al parecer, la misma isla sirvió de escenario a un capítulo de la octava temporada. Agradeceríamos a los aficionados a Who y sus distintas reencarnaciones que nos confirmaran este dato.

* TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge este miércoles, 25 de febrero, a partir de las 20 horas, el estreno del cortometraje Non stop violence, de Jonathan González. Este trabajo han sido incluido dentro de Ópera Prima Canarias, una iniciativa de Luis Adern en la que pretende prestar apoyo técnico y personal a la realización de los primeros trabajos audiovisuales de las personas que se quieren dedicar al mundo del cine. Non Stop Violence cuenta los enfrentamientos de bandas de distintas. El guión es de Fidel Sacramento;  la dirección de producción de Beatriz Fariña y la fotografía de Morten Yanowsky. En el reparto están Norberto Trujillo, Melanie Reyes, Tana Acosta, Jonathan Tapia, Josa Carrillo y María Monedero.

* TEA Tenerife Espacio de las Artes ofrece del 26 de febrero al 1 de marzo una nueva edición del ciclo de cine polaco contemporáneo. Esta iniciativa, que se realiza por cuarto año consecutivo, está organizada por el Instituto Polaco de Cultura y la Asociación Polaco-Canaria Arka, en colaboración con el Cabildo de Tenerife. Todas las películas se proyectan en versión original en polaco con subtítulos en castellano. El programa de las proyecciones es: Jueves 26 a las 20 horas: Imagine (Andrzej Jakimowski, 2013);  Viernes 27 a las 19 horas: Jack Strong (Władysław Pasikowski., 2013);  Viernes 27 a las 21.30 horas: Deep Love (Jan P. Matuszyński, 2013); Sábado 28 a las 19 horas: Plynace wiezowce / Rascacielos flotantes (Tomasz Wasilewski, 2013);  Sábado 28 a las 21:30 horas: Mundial. Gra o wszystko / El Mundial. Todo en juego (Michał Bielawski, 2014); Domingo 1 a las 19 horas: Papusza (Joanna Kos-Krauze, Krzysztof Krauze, 2013).

* La Asociación de cine Vértigo exhibe el largometraje Los pájaros tirándole a la escopeta (Rolando Díaz, Cuba, 1984) este jueves, 26 de febrero y a las 20 horas en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria. La película será presentada por el crítico de cine Claudio Utrera y el productor y socio del cineasta Rolando Díaz en Luna Llena Producciones, Aurelio Carnero.

Saludos, debe haber más, desde este lado del ordenador.

¿Oscar?

Febrero 23rd, 2015

Nunca he sido aficionado a poner quinielas ni a gastarme los cuatro chavos que me quedan en la Lotería pero hubo un tiempo en el que con un grupo de amigos apostábamos para ver quién sacaba más aciertos en lo de los Oscars, ceremonia que se retransmite por televisión muy tarde a este lado del Atlántico pero que nos mantenía con los ojos abiertos para comprobar si uno daba en el clavo o no.

El premio que nos jugábamos era invitar al ganador a una cena que se presumía opípara pero más que le emoción de los aciertos y la recompensa por cenar gratis, lo gracioso de aquellas veladas que terminaban con las primeras luces del alba asomando por la ventana eran las risas cuando te dabas cuentas que tus juicios no coincidían con los de los académicos, todos esos señores y señoras vestidos de etiqueta ellos y de modelos de pasarela ellas, y que momentos antes habían desfilado por la alfombra roja.

Sin embargo, la pandilla con la que me reunía dejamos de jugar a la quiniela de los Oscar supongo que por las mismas razones por las que dejas de hacer otras cosas: aburrimiento. La edad, además, nos hace distanciar de divertimentos pasados sin enojosas nostalgias, así que no noto en falta aquellas reuniones que finalizaban, ya se ha dicho, con las primeras luces del amanecer asomando por las ventanas porque otras tareas más importantes requirieron el concurso de nuestros modestos esfuerzos.

Escribo todo esto, sin embargo, porque si bien ya no trasnocho para ver la ceremonia sí que leo al día siguiente las informaciones para enterarme de quién ha resultado ganador y quién no. Más tarde, y por la televisión, veo los resúmenes de la gala y las sonrisa de circunstancias de los protagonistas que no resultaron galardonados. Ya saben, ese momento cargado de morbo en el que la estrella aplaude con estoicismo al ganador lamentando no pronunciar sobre la tribuna las cuatro letras que había redactado para darle las gracias a la familia, los amigos y los académicos por un premio que, ya ven, no ha recibido.

Pero estas sensaciones son ecos. El resultado de una tradición con la que me lo pasé tan bien durante algunos años, que verdadero interés por observar qué película, qué actor o actriz, qué guión, canción o banda sonora se ha llevado la estatuilla dorada.

Entre otras explicaciones, esta indiferencia que ayer era febril entusiasmo se debe también a mi escaso seguimiento del cine norteamericano actual. Apenas son dos o tres títulos los que he alcanzado a ver de los que figuraban en la lista de nominados, y la sorpresa de que se lo haya llevado o no Michael Keaton por Birdman me da, para que voy a engañarme, francamente igual. O aquel lapidario me importa un bledo que le soltaba Clark Gable a la rebelde y caprichosa Vivian Leigh en Lo que el viento se llevó.

Y viento, que no es otra cosa que los Oscar y otros premios bastados e imitativos surgidos en otras cinematografías, es lo que hoy me proporcionan los Oscar. Indeferencia mayúscula aunque los norteamericanos, que de esto saben mucho, sean unos maestros del espectáculo. De la fiesta, de amenizar una gala con endiablado ritmo.

Pero luego ná más.

Y ná menos.

La noche del domingo la aproveché para ver un documental.

Un documental pequeño pero muy didáctico sobre un río que parece que ahora carece de vida. Near the River, se titula, y lo dirige Ada Vilageliú con su padre Josep como operador de cámara. Y pienso que es una pena que una película tan pequeña pero tan sincera en su exposición sobre los habitantes de un barrio que circunda el río Anacostia en Washington, pase tan desaperciba…

El trabajo, pero ya nos ocuparemos de él más adelante, está rodado con delicada profesionalidad y destila mucha verdad.

Esa verdad en la mirada que demanda adaptar su experiencia a la realidad en la que vivo. Una realidad circunscrita a una región desvertebrada pero con tantas historias humanas que el cine, a veces, obliga a que nos acerquemos a ellas para cambiar el oxidado chip que llevamos dentro.

Saludos, and the Oscar goes to…, desde este lado del ordenador.

James Ellroy muerde, no ladra

Febrero 20th, 2015

Penguin Random House publicará el 26 de marzo la última novela de James Ellroy en España. ¿Su título? Perfidia. ¿El número de páginas? 720. ¿La acción?, al parecer se desarrolla a principio de los años cuarenta, continuará con tres novelas más y puede ser entendida como una precuela de su tetralogía de Los Ángeles (La dalia negra, L.A. Confidential, El gran desierto y Jazz blanco). 

Los años cuarenta han sido una década en la que el señor Ellroy ha sabido moverse muy bien. Su revival, de hecho, mostró la degradación de los habitantes de una ciudad que vivía y vive del glamour de fabricar sueños. ¿Nombre? Hollywood.

El escritor de madre ausente y pasado tenebroso demostró con sus primeras novelas que irrumpía en el género policial como un vagabundo en un restaurante para gente fina.

Desde el principio resultó ser otra cosa.

Sus novelas destilaban una crudeza demasiado real, nada que ver con la pornográfica heredera del pulp o la literatura de dos céntimos.

Con Réquiem por Brown y sobre todo El asesino de la carretera, estos relatos de Ellroy, escritos y ambientados a finales de los setenta, atrapaban a un desconcertado lector como a un ratón cuando va a perder la cabeza en la trampa del queso.

Luego vino la trilogía Lloyd Hopkins, y tanteos retros como Clandestino.

Y más tarde…

Cuando Ellroy se hacía nombre y hombre:

La dalia negra y El gran desierto y L.A. Confidential y Jazz Blanco, novelas que lo empujaron a la fama y a que se le reconociera no como un autor sino el autor que en el norte de Europa ya llamaban “el perro rabioso”.

Y rabia, que es una forma extrema de estar furioso, es un buen calificativo para definir el trabajo de un escritor que intentó ser más furioso, pero menos rabioso, en su sin embargo descarnada trilogía norteamericana de los años sesenta (América, Seis de los grandes y Sangre vagabunda), en la que hace falta recurrir a un dramatis personae para no perder el hilo de un sincopado e histérico retrato del fin del sueño americano.

Una violenta y ácida fotografía de un país conmocionado aquellos años por el asesinato del presidente  John Fitzgerald Kennedy, las drogas, la paranoica vigilancia del director del FBI, John Edgar  Hoover, mientras la CIA con la colaboración del crimen organizado ataca la Cuba castrista y piensa en cómo hacer rentable un conflicto desatado en un lejano país asiático llamado Vietnam.

Algunos de los protagonistas de estas novelas son, de hecho, los supuestos francotiradores que le volaron la cabeza al presidente Kennedy. Y ninguno de ellos se llama, precisamente, Lee Harvey Oswald.

Algo tiene Ellroy

¿Da fiebre?

Hasta le fecha se ha publicado en España todo lo que ha escrito con el disfraz de un libro.

Novelas, cuentos y ensayos.

Algunos de estos libros tan dolorosos como en el que narra la investigación que emprendió muchos años después para intentar averiguar quién fue el asesino de su madre, Mis rincones oscuros. O la irregular A la caza de la mujer, en la que describe con gruñidos sus relaciones con las mujeres.

En Destino la morgue se pueden leer algunos de sus trabajos periodísticos sobre su país, los Estados Unidos de Norteamérica. Y todos ellos escritos con la mirada rabiosa un ciudadano. De rabioso individuo. 

James Ellroy no da ladridos.

Es un perro que muerde.

Y eso explica que los conservadores puristas del género no terminen por tomárselo en serio.

James Ellroy, ya se ha dicho, muerde.

Y cuando muerde trasciende las fronteras del puñetero género: indaga en sus rincones oscuros.

Rincones que son tan oscuros como los nuestros.

James Ellroy es esa clase de tipo de los que te acuerdas de la madre que lo parió porque se te mete en las venas y no tiene intención de irse.

Es de los que muerde, no ladra.

Saludos, se acaba el Carnaval, desde este lado del ordenador.

Algunas citas y apuntes

Febrero 19th, 2015

DÍA DE LAS LETRAS CANARIAS 2015

* El 21 de febrero se celebra el Día de las Letras Canarias 2015. Este año está dedicado a la obra del poeta Arturo Maccanti, que fallecía en 2014 a la edad de 80 años de edad. El Día de las Letras Canarias es una celebración instituida por el Gobierno de Canarias en 2005 con el objetivo “de reconocer la labor llevada a cabo históricamente por los autores canarios dedicados a esta parcela de la cultura [la de las letras]”. Cabe recordar que esta celebración, que no termina por vincular a la sociedad de las islas, se realiza el 21 de febrero por se la fecha del fallecimiento de José de Viera y Clavijo.

CINE, FESTIVALES Y OTRAS COSAS

* Leemos que Televisión Española, a través de su canal infantil Clan TV, emite desde el jueves pasado la serie de animación canaria Cleo. Se trata de una producción de La Mirada y La Casa Animada en la que Ana Sánchez–Gijón se estrena como directora. La serie de estética naif, cuenta con 39 capítulos y se puede ver de lunes a viernes a las 14.50 horas en Canarias. La serie es para toda la familia pero está especialmente dirigida a niños de entre 4 y 7 años.

* José Cabrera Betancort, director y fundador del Festival Internacional de Cortometrajes Tenerife Shorts, que este año cumple su tercera edición, ha sido seleccionado como coordinador del Festival Internacional de Cine de Valladolid Seminci en su sexagésima edición.

* Ya se encuentran a la venta las entradas para los conciertos sinfónicos de la novena edición del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), que se celebrará entre el 3 y el 11 de julio de 2015, con el patrocinio del Cabildo Insular de Tenerife, el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Santa Cruz. Como en edición anteriores, la programación de conciertos y actividades paralelas prevista para la semana del festival tendrá su broche de oro con los conciertos sinfónicos que acogerá el Auditorio de Tenerife Adán Martín: el viernes 10 de julio, a las 21.00 horas, se presentará el concierto titulado The French Connection, en el que se rendirá homenaje a los compositores franceses, como los ya fallecidos Maurice Jarre, ganador del Oscar por Lawrence de Arabia, Doctor Zhivago y Pasaje a la India, y Georges Delerues, premio Oscar por la música de Un pequeño romance. Los compositores Jean-Michel Bernard y Philippe Sarde asistirán como invitados al festival, y varias de sus obras también formarán parte del concierto The French Connection, que se completará con piezas de otros grandes autores franceses como Alexandre Desplat. El sábado 11 de julio tendrá lugar la gala de clausura de la novena edición bajo el lema Back in time, 1985 Live, dedicado a la celebración de un año irrepetible para la música de cine.

CURSO

* Un curso de ortografía, gramática y redacción con el título de La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien, será impartido por el servicio de corrección Lavadora de textos el próximo mes de abril en La Laguna. El curso tendrá una duración de 18 horas y será impartido por Ramón Alemán, coordinador de Lavadora de textos y autor del blog del mismo nombre. En el curso se abordarán las cuestiones básicas de nuestra ortografía (especialmente la acentuación y la puntuación) y de nuestra gramática (sintaxis, concordancias, clases de palabras…). Pero, además, también se explicarán estrategias y procedimientos para hacer de un texto algo comprensible y atractivo para quien lo lee y se estudiarán los fundamentos de la corrección de textos como paso posterior a la redacción.

Saludos, un día algo raro, desde este lado del ordenador.