Manuelo Hernández: “El clero canario fue acusado de contrabandista”

Enero 23rd, 2019

El catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna, Manuel Henández González se ha especializado en sus investigaciones en tres grandes países del continente americano: República Dominicana, Venezuela y Cuba. Es además autor de numerosos trabajos que vinculan Canarias y América, labor que ha dado origen a estudios como Los canarios en la independencia de Venezuela y La emigración canaria a América a través de la historia que han destruido mitos y obligado a observar las relaciones entre el archipiélago y lo que un a vez se conoció como Nuevo Mundo de otra manera.

Manuel Hernández es autor ahora de un nuevo libro en el que vuelve a insistir en la presencia de los isleños en América, solo que en esta ocasión es la que se refiere al clero. Editado por Idea, el volumen lleva el título de Al margen de la Corona. La emigración del clero regular canario a América en la Edad Moderna y en las páginas del manual revela el protagonismo que muchos de estos religiosos tuvieron en aquellas tierras como el hermano Pedro y fray José Fernández Monroy, natural de La Orotava (Tenerife) y un personaje cuya vida parece sacada de una película de Hollywood.

- El título de este trabajo es Al margen de la Corona. La emigración del clero regular canario a América en la edad moderna. Pero ¿por qué Al margen de la Corona?

“Porque Canarias no participó en la política misional, primero por haber sido conquistada al mismo tiempo que América y en segundo lugar porque se acusó al clero canario, como al conjunto de la sociedad isleña como contrabandistas. Al margen de la Corona fue porque emigraban sin permiso del Consejo de Indias, que era obligatorio para emigrar por parte del clero y solo con el permiso de los provinciales de su orden”.

- Sin embargo, ¿qué causas y motivos provocaron esta emigración?

“La crisis de la economía insular a partir del último tercio del siglo XVII, que influyó en los numerosos conventos que se habían erigido desde el siglo XVI y que llevó a sus miembros a emigrar al Nuevo Mundo para buscarse la vida y ayudar a la subsistencia de sus comunidades”.

- ¿Y qué papel juega el clero regular canario en América con respecto al de otras regiones de España?

“Hay que tener en cuenta que al emigrar sin permiso regio se integraron en las incipientes comunidades urbanas incluso en las Antillas extranjeras, como aconteció con varios de ellos que se trasladaron en buques foráneos. Muchos se dedicaron a las actividades mercantiles, llegando a crear redes para dar salida a los productos que comercializaban. Algunos hicieron considerables fortunas que legaban a los conventos de los que procedían, como fue el caso de fray José Fernández Monroy dominico orotavense que fue vicario provincial de Chiapas y que estuvo presente en las rebeliones indígenas de la región. Al tener intereses comunes con los criollos apoyaron a estos en sus luchas por el control de las provincias religiosas, como se puede ver en el mismo Michoacán mejicano, donde detentaron la presidencia de la provincia agustina en cinco ocasiones. Pero también en Cuba y Venezuela. En la primera se comprometieron con las rebeliones de los vegueros contra el monopolio del tabaco, donde varios de ellos fueron sus impulsores. Los peninsulares los denunciaron a la Corona, acusándoles de ser criollos en esas luchas por la alternancia en el poder en los provincialatos, pero la Corona falló que sí pertenecían al Consejo de Castilla, pero no podían vivir en América por no tener permiso del Consejo de Indias. El Papa llegó a considerarlos americanos por una bula”.

- Una puntualización ¿clero regular y clero irregular?

“Regular porque está sometido a regla frente al secular que dependía directamente del obispo. Fueron dominicos, franciscanos y agustinos las tres órdenes establecidas en Canarias, aunque se reclutaron también capuchinos para los Llanos venezolanos y jesuitas en el oriente boliviano y en Paraguay”.

- ¿Qué trabajo es el que desarrollaron en el Nuevo Mundo?

“Se dedicaban fundamentalmente a actividades mercantiles, aunque juegan también un papel importante en la vida religiosa de sus comunidades y algunos en la evangelización de las comunidades indígenas”.

- ¿Cuál es el periodo histórico en el que alcanzan más notoriedad?

“A partir del último tercio del siglo XVII y a lo largo del siglo XVIII”.

- ¿Y las zonas americanas en las que se establecen?

“Fundamentalmente en Venezuela, Cuba y México, aunque unos pocos fueron también a parar a la Península de Florida”.

- ¿Fue importante su influencia en estas comunidades?

“Por su alianza con los criollos, fueron numerosos los que ejercieron como priores y como provinciales”.

- ¿Y a qué órdenes religiosas pertenecían?

“Salvo el caso excepcional de los jesuitas, que fueron ordenados generalmente en la Península, eran miembros de las tres órdenes arraigadas en el Archipiélago: dominicos, franciscanos y agustinos”.

- ¿Sufrieron persecución?

“Se propuso en numerosas ocasiones su expulsión por haber arribado ilegalmente. Las autoridades gubernativas en numerosas ocasiones ordenaron su expulsión, pero ellos buscaron la vía para permanecer por el arraigo e influencia que alcanzaron por lo que generalmente a pesar de tales decisiones, terminaron viviendo en el Nuevo Mundo”.

- En el libro dedica capítulos a la labor desarrollada, entre otros, por el hermano Pedro, fray José Fernández Monroy, Manuel Pimienta. ¿A cuáles destacaría por la labor que desarrollaron en América?

“Ya mencioné a Fray José Fernández Monroy, quien jugó un papel fundamental en la provincia de Chiapas, donde fue vicario general, interviniendo en las misiones indígenas y en las rebeliones mayas. Fue considerable la fortuna que llegó a cosechar y que dejó a su convento dominico de La Orotava, donde había profesado y tanto en dinero como en piezas de orfebrería que pasaron al Estado después de la desamortización aunque aún se conserva una custodia guatemalteca donada por él en la parroquia de Taganana. Manuel Pimienta fue un intelectual de la orden que fue el único agustino del que conocemos que migró al Perú, trayendo de ese virreinato piezas de orfebrería”.

- Me llama la atención el relato de un franciscano en la denominada desastrosa expedición colonizadora canaria a Guinea Ecuatorial y que culmina en Uruguay…

“El lagunero Fray Manuel González Ramos emigró con una serie de familias canarias para la colonización de la isla de Fernando Poo, en la Guinea ecuatorial, pero fue un fracaso, muriendo muchas de ellas y las que sobrevivieron fueron con él al Uruguay, donde llegó a participaron en la fundación de uno de sus pueblos”.

- ¿Podría adelantarnos próximos trabajo?

“Acabo de finalizar un trabajo sobre la vida y la obra de Miguel Cabral de Noroña, un exfraile secularizado madeirense de ideología liberal y filosmasónica, que criticó en un sermón las conquistas de Canarias y América, se opuso a la Junta Suprema de Canarias, por lo que se le llevó preso a Cádiz, donde publicó un periódico liberal. Al programarse su detención, huyó a los Estados Unidos, donde colaboró primero con los independentistas, y después con la embajada española, aunque siguió escribiendo sobre masonería. Finalmente Fernando VII le encargó la redacción de un periódico contra la independencia de América en Londres”.

- Si no me equivoco, prepara también uno sobre la Luisiana española…

“Concretamente sobre el Círculo de los Gálvez, una familia malagueña que controló la política indiana entre 1776 y 1787 y que influyó en la colonización de la Luisiana, donde uno de sus miembros, Bernardo, fue su gobernador. Abordo en ese libro su proceso de formación como elite dirigente, su apogeo y su decadencia”.

Saludos, historeando, desde este lado del ordenador

Las cosas de TEA (2) y presentación en septiembre del piloto de ‘Antes de la guerra’

Enero 22nd, 2019

* Leemos con estupor como un periódico local se hace eco de una noticia de la que nosotros ya informamos en la edición de papel de El Perseguidor, que publica Diario de Avisos el 24 de septiembre y en este su mismo blog al dìa siguiente, 25 de septiembre, en la que informábamos de la aparición del segundo número de la revista Índice, la publicación que dirigió Domingo López Torres en los años treinta y de la que se conocía hasta ahora la existencia de solo el número uno. La revista se encuentra en TEA Tenerife Espacio de las Artes, que en uno de esos alardes de despiste (las cosas de TEA, que le decimos) ya conocidos de la institución, sobre todo en los ùltimos tiempos, informó como si nada de su existencia en la Memoria correspondiente al año de 2017.

Lo dramático del caso, porque tiene drama además de ese principio de incertidumbre que se le quiere dar ahora al espacio, es que hasta ayer, prácticamente, los responsables de TEA negaban que los investigadores pudieran consultar el segundo número de Índice porque… la verdad es que no tenemos muy claro los por qué, aunque ayer, 21 de enero sí que informaron a los interesados y a toro pasado (Ias cosas, qué cosas, de TEA) de que ya se puede acceder a ellos tras los trabajos de conservación preventivos y de habilitación para su consulta. Se anuncia, además, que en febrero, se subirá a la página web. A ver si es verdad y no otra, y van, de las cosas de TEA.

* Nos informan que la fase de post producción del episodio piloto de la serie Antes de la guerra ha finalizado. Se anuncia, además, que pronto se notificará a través de la Road Films y Mahiro Production LTD de las novedades que se vayan generando en torno a un proyecto que se basa en la saga litreraria Memorie´s, una creaciòn de Ángel Reyes.

Está previsto que en mayo y en una rueda de prensa que se celebrará en Tenerife, se exhiba en un paso privado para los representantes de los medios de comunicación el tráiler oficial de Antes de la guerra así como la presentación oficial del capítulo piloto de la serie el 28 de septiembre también en Tenerife.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del

Los responsables de la librería La Isla confirman ‘extraoficialmente’ su cierre

Enero 21st, 2019

El rumor se propagó por las redes sociales y esta mañana nos lo confirman desde la propia librería aunque todavía no desean hacerlo oficial: la Librería La Isla, situada en la calle de Imeldo Serís de Santa Cruz de Tenerife, cierra. No quisieron indicarnos si a finales de este mismo mes o inicios del próximo, quién sabe si en marzo o si aguantarán hasta abril pero que cierra hace verdad lo que primero se trasladó este fin de semana como sospecha en Internet.

Contrastado el anuncio, solo cabe decir que es una malísima noticia para la ciudad, que algo se muere en el alma de esta capital de provincias que me vio nacer y en la que resido, contra viento y marea, en la actualidad.

Como recordarán algunos, en verano de 2014 La Isla puso el cartel de cerrado a su primer establecimiento, ubicado en la calle de Robayna de la capital tinerfeña, librería que hasta ese entonces había prestado sus servicios durante 43 años primero como librería Xerach y más tarde como librería La Isla con José María Celis a la cabeza, más tarde su hijo Juan y en la actualidad sus nietas.

Santa Cruz de Tenerife se quedó entonces y ahora un poco más huérfano, y eso teniendo en cuenta que fue antaño una capital de provincias que disfrutó de numerosas librerías. En la actualidad quedan en activo Ifara, que celebró el año paado su cincuenta aniversario; Agapea, El Atril, la librería de Mujeres, El libro en blanco y Solican, que se ha especializado en la venta de libros de ocasión. A esta lista añadimos también la de El Corte Inglés.

El cierre ya confirmado aunque todavía no oficial por parte de los responsables de la Isla se suma al de otros históricos establecimientos situados a lo largo de la geografía española como la de Nicolás Moya, la más antigua de Madrid, y la librería Los Portadores de Sueños en Zaragoza. Por otro lado y en Zamora, colgó recientemente en su fachada el cartel de traspaso la librería y editorial más antigua de esta localidad, Semuret, que llevaba 118 años luchando, como don Quijote, contra los molinos de viento.

(*) La imagen está tomada de la página web de la Zona Comercial Tranvía

Saludos, hoy muy amargos, desde este lado del ordenador

Libros con acento canario (o de aquí)

Enero 16th, 2019

Canarias y la atlanticidad es un libro de Juan-Manuel García Ramos publicado por Félix Hormiga el año pasado en el servicio de publicaciones del Cabildo de Lanzarote en el que se recoge la última versión de este enunciado conceptual (Canarias y la atlanticidad) junto a dos textos críticos que firman el catedrático de Lengua Española de la Universidad de La Laguna, Ramón Trujillo Carreño, y el que fuera profesor titular de Literatura Española en el mismo centro universitario, Juan José Delgado. Para Juan-Manuel García Ramos este texto, que está exquisitamente presentado, pretende ser “una definición de la cultura insular con todas sus consecuencias”.

La edición crítica que Roberto García de Mesa ha elaborado de la Facción española surrealista de Tenerife, de Domingo Pérez Minik, tiene ya lugar y fecha de presentación. Será el viernes 1 de febrero en el Ateneo de La Laguna y está previsto que acompañen a García de Mesa los escritores y periodistas Juan Cruz y Sabas Martín.

La editorial Torremozas publica un libro que reúne los primeros poemas de la escritora grancanaria Natalia Sosa, una de las grandes olvidada de las letras canarias. El libro se titula No soy Natalia y lo coordinada la investigadora canaria Blanca Hernández Quintana.

El Aguere Espacio Cultural acogerá el sábado 26 de enero y a partir de las 21 horas la presentaciòn del libro Nuestros 80. Cuando las bandas urbanas morábamos las calles de Santa Cruz, un libro escrito por El cuarto gato que edita Los 80 pasan factura. Esta actividad forma parte del concierto de presentación del disco Blow me up, de The Vinilos junto a la actuación de Javier Dorado. La fiesta finalizará con los dj’s Jimmy Wilde & David Making Time.

Saludos, esto se mueve, desde este lado del ordenador

Una historia (gráfica) de perdedores

Enero 15th, 2019

Llega a mis manos una novela gráfica, que así llaman ahora a los colorines, tebeos, chistes, cómics, y disfruto con su lectura un rato largo. Tan largo que me da tiempo para pensar que los colorines, tebeos, chistes, cómics son una obra de arte cuando el dibujo y la historia contraen matrimonio, un matrimonio feliz y bien avenido. Me pasa con muchas hsitorietas pero como decía me sucedió recientemente con Joe Schuster. Una historia a la sombra de Supermán (dibujante Thomas Campi/escritor Julian Voloj, dib-buks, 2018) que relata en viñetas la historia de uno de los creadores del hombre de acero, probablemente el súiper héroe más famoso con permiso de las criaturas enmascaradas de la Marvel.

Me pregunto, mientras leo y observo cada página, como a nadie se le había ocurrido antes rendir justicia como se debe a estos dos creadores que se adelantaron a su tiempo. El otro, además de Shuster, que se encargó de los dibujos fue Jerry Siegel, y que convirtieron los coloriones, tebeos, chistes, cómics en lo que son hoy aunque ello significara pactar con el diablo,. Y pactar con él fue lo que hicieron precisamente cuando cedieron sus derechos a un grupo de empresarios que actuaron más que como empresarios como auténticos piratas.

La historia de estos dos perdedores comienza a finales de los años 30 y es además de la triste crònica de un robo legal, la de una amistad que pasó, como todas las amistades por sus buenos como malos momentos. Es además una historia que rinde homenaje a muchos profesionales de la historieta y pone los puntos sobre la ies con determinados artistas que no supieron estar a la altura de la circunstancias y se vendieron al diablo como Bob Kane, el primer dibujante del primer Batman.

Joe Shuster es la historia de un buen chico, de una demasiado buena persona a la que no se le reconoció su firma hasta que a raíz del estreno del Superman de Richard Donner se puso de nuevo en órbita al hombre de acero, el primer súper héroe disfrazado, el primero en tener súper poderes, el primero en robarle el corazón a millones de niños y adolescentes norteamericanos y del resto del planeta.

Leyendo esta historieta uno descubre la otra historia de un personaje de papel que casi deja en la indigencia a sus verdaderos padres, dos jóvenes judíos que recrearon a su manera algunas de las historias del Viejo Testamento para moldear un personaje que todavía vuela por el firmamentio de los colorines, tebeos, chistes, cómics…

Leo, decía, Joe Shuster y hago constar que como decía el viejo Toutauin, ¿o fue Javier Coma?, a veces, solo a veces, los colorines, tebeos, chistes, cómics son un arte.

Saludos, ¿es un pájaro, es un avión?, desde este lado del ordenador

El dolor de los demás, una novela de Miguel Ángel Hernández

Enero 14th, 2019

La última novela de Miguel Ángel Hernández, El dolor de los demás (Anagrama, 2018) está basada en un suceso real, el crimen que su mejor amigo de la infancia, una infancia que transcurre en la huerta murciana, cometió contra su hermana y su suicidio posterior.

Estamos ante una novela desconcertante aunque decepcionante en sus resultados finales. Por un lado cuenta la historia de cómo se hizo la otra historia que relata con indiscutible pulso narrativo un escritor que es protagonista de una trama que, a medida que avanza, lo transforma, a él como los amigos y vecinos testigos de aquellos dramáticos hechos.

El relato sirve además para recrear sus primeros años, la vida familiar y los deseos de un adolescente obeso y frustrado de campo que una mañana se levanta con la noticia de que su mejor amigos es un asesino.

Todos estos acontecimientos se desarrollan una Nochebuena de hace unos 20 o 30 años atrás y son verdad. Una verdad que marca al rojo vivo al escritor como a la comunidad en la que en ese entonces vivía.

Una realidad que va reconstruyendo 20 o 30 años después a través de periódicos de la época e imágenes de la televisión de aquel entonces. En una de ellas, un periodista hace preguntas a un niño, el mismo Miguel Ángel Hernández, que no tiene nada que ver con el hombre en el que se ha convertido ahora. Así lo escribe.

Resulta por ello potente leer las sensaciones que le produce verse 20 o 30 años después más joven mientras bulle en su cabeza cómo dar cuerpo a una historia que escribe por recomendación de otro amigo escritor.

Inspirada en modelos narrativos ya propuestos por escritores como Emmanuel Carrère y Delphine de Vigan con resultados en la mayor parte de las veces notables y que Serge Doubrovsky acuñó como autoficción, vehículo genérico todavía no demasiado explotado en España, El dolor de los demás pone de manifiesto que es un territorio en el que Miguel Ángel Hernández se mueve bastante bien a medida que va dejando claro que lo de menos es intentar esclarecer los motivos que llevaron a su mejor amigo a cometer el asesinato de su hermana sino el profundo dolor que su acto dejó entre los vivos. Cómo este hecho transformó la apacible, bucólica y también aburrida vida en el campo.

Lo mejor de esta novela escrita con sencillez y a modo de autoconfesión es reflejar el proceso de cambio que lentamente va sufriendo el narrador-protagonista de esta novela que sabe a verdad. Una metamorfosis que deriva en un final que quizás resulte un tanto apresurado pero en el que su autor pone punto y final a una historia que, a lo largo de sus más de trescientas páginas, ha logrado conmover al lector. Lector que asiste hipnotizado a la reconstrucción de unos hechos que significaron el fin de su infancia y que fueron la semilla de que adoptara la determinación de abandonar la huerta para comenzar una carrera universitaria en la ciudad.

Durante la lectura, puede herir la falta de pudor que ocasionalmente se interpreta leyendo el libro, pero se agradece esta desnudez que no tiene nada de exhibicionista y sí de hombre que más que escribir para los demás escribe para sí mismo. Como si intentara hacer un exorcismo con aquel episodio de su infancia.

Esto hace que lo leído resulte tan veraz, que se tenga la sensación de que todo lo que se cuenta debió de ser así según la mirada de Miguel Ángel Hernández, quien se muestra no demasiado convencido con las conclusiones que propone, sobre todo aquellos argumentos que, razonablemente, explican un caso cuya hondura hay que buscarla, dice el escritor, en nosotros mismos.

En la reflexión final que establece ante los interrogantes que le asaltan tras su reconstrucción de este capítulo siniestro es que el pasado no existe porque solo es recuerdo. Y los recuerdos nunca son objetivos.

Su relato de los hechos se torna así más bien como una metáfora que no conduce a ningún parte porque no se puede cambiar lo que aconteció ni las mil conjeturas que se reprodujeron en los que vivieron aquel caso que rompió la apacible calma de la comunidad campestre.

El dolor de los demás es el de sus hermanos y vecinos que a raíz de aquel crimen también cambiaron su manera de ver las cosas, la perspectiva digamos ingenua que tenían de un mundo en el que hasta entonces no ocurría nada.

Saludos, game over, desde este lado del ordenador