Fernando García de Cortázar, en busca de la España ¿posible?

Julio 4th, 2022

Fernando García de Cortázar (Bilbao, 4 de septiembre de 1942-Madrid, 3 de julio de 2022) se encontraba en Tenerife para presentar su Breve Historia de España y tuve la ocasión de entrevistarlo a propósito de ese libro, un libro de historia de España que se había convertido en todo un éxito de ventas.

La Breve Historia de España narraba con espíritu divulgador el relato de un país con el que no estábamos muy identificados. No por nada, pero España, la península como decíamos y decimos, estaba muy lejos. De hecho, creo que siempre ha estado demasiado lejos. Por fortuna o sin ella.

Aquel libro intentaba al menos contar la historia de este país sin demasiados prejuicios, y la hacía enormemente atractiva. Explicaba, además, otro montón de cosas que al menos a mi me descubrieron las grandezas y miserias de eso que los exaltados llaman patria.

No sabía que Fernando García de Cortázar fue jesuíta, lo descubro ahora, pero sí recuerdo la tirantez primera que hubo cuando nos sentamos para conversar. El diálogo fluyó sin embargo didácticamente, y el historiador se fue abriendo un poco. Sí que tenía un aire de suficiencia (pasa con todos los historiadores españoles que se han hecho conocidos) que creo era más una pose que otra cosa.

Los años fueron pasando y aparecieron nuevos libros sobre la historia de España escritos con rigor pero sin el pesado estilo académico que marca la Universidad, como la Historia de España contada para escépticos, de Juan Eslava Galán, cuyo referente, y probablemente también el de García de Cortázar, me recuerda a La otra Historia de España de Fernando Díaz-Plaja.

Entrevisté en otra ocasión a Fernando García de Cortázar. El motivo la publicación de otro libro que no recuerdo cuál era. El problema es que el historiador intentó revalidar el éxito de su Breve Historia de España con una serie de obras que no tuvieron el eco del primero. Quizá porque él que recelaba de los nacionalismos al final fue un nacionalista más. Un nacionalista más, solo que español. Y de su España insistió erre que erre. Más o menos algo parecido, pero menos radical, a lo que hace ahora María Elvira Roca Barea, salvando las lógicas distancias entre uno y otro.

Pero al margen de salir del armario y expresar su me duele España, García de Cortázar fue uno de los primeros historiadores españoles en escribir sobre este país con debida distancia y ánimo de que comenzáramos a sospechar de los libros sobre la historia de este país escritos por historiadores y periodistas anglosajones y alguno francés.

El historiador era consciente que la historia es una ciencia blanda y como tal, le fastidiaba que se hablara de nuestra historia sin tener pajolera idea. De hecho, afirmaba que escribía para que los lectores no leyeran sino sintieran la historia de España. Un proyecto al que dedicó gran parte de su vida y que creo que no llegó a comprender nunca.

Me entero ahora que uno de sus maestros en la ciencia de contar, o reinterperetar según las fuentes, el pasado, era Miguel Artola, a quien tuvo también la ocasión de entrevistar, pero no encuentro nada en común que los ligara salvo su empeño en contar la historia de este país que se nos perdió hace años con distancia más que objetividad.

En estos tiempos extraños que nos ha tocado vivir, de traiciones bobas, mentiras graves y con un retrato del futuro nada atractivo, la desaparición de Fernando García de Cortázar puede entenderse también como simbólica. Con él desaparece uno de los promotores por estudiar este país de cafres con una nueva mirada. Una mirada que abordaba lo mejor y lo peor de nuestro relato como nación sin escorarse demasiado ni a un lado ni al otro. Muchos, ya dije, aprendimos a reconciliarnos con esta nación tan indomable gracias a historiadores que como él se empeñaron en demostrarnos que España es diferente, sí, pero que como país ha estado toda su existencia vinculado al proyecto europeo.

Dicen que se encontraba bastante pachucho en los últimos meses pero quiero imaginar que, pese a la batalla que se estaba librando dentro de su propio cuerpo, no perdió el entusiasmo por seguir contando nuevas por viejas historias de una España en la que hoy cuesta tanto reconocerse.

Saludos, bien viaje, desde este lado del ordenador

La Viceconsejería de Cultura margina a los cineastas independientes

Julio 1st, 2022

Mientras seguimos esperando que la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias de explicaciones que nos hagan entender el ostracismo informativo en torno al cual han enclautrado los catálogo Canarias en corto 2021 y 2022, que no hemos podido ver porque vaya-uno-a-saber, a veces, solo a veces, ese cine que se hace en el archipiélago nos deja buenas noticias.

Y suelen tratarse, curiosamente, de aquellas películas cuyos cineastas están al margen de los apesebrados que viven de las generosas subvenciones que reparte el Gobierno canario. Son aquellos que se buscan la vida y, solos contra el mundo, llevan sus cortos a cuantos festivales pueden.

Una cosa esta de llevar cortos a festivales que el Gobierno canario no hizo con los catálogos Canarias en corto 2021 y 2022 al tenerlos ¿secuestrados?

Resulta doloroso comprobar que por abrir la boca y criticar. Por decir lo que se piensa sin que nadie que yo sepa lo haya contradecido, que un cortometraje como Madres, a título personal uno de los mejores trabajos de su director, el grancanario Daniel León Lacave. no haya sido mencionado en ninguna de las redes sociales ni páginas que gestiona la Viceconsejería de Cultura pese a obtener doble premio, el del Público y el del Jurado, en la sección canaria del Festival Internacional de Cine de Lanzarote. Que no aparezca pone de manifiesto que algo hiede a podrido en esa casa que dejó de ser santa hace mucho tiempo.

Uno sospecha entonces que si el ganador hubiera sido otro, uno de esos que pertenecen al club de vividores al servicio del departamento que dicen (es un decir) dirige Juan Márquez Fandiño, la cosa hubiera sido distinta.

Me resulta muy insólito que estas prácticas “fascistas”, la de hacer desaparecer de sus altavoces a todos aquellos que por llevar la contraria “no gustan por trotkista” o “desviacionistas”, se haya instalado tan cómodamente en una Viceconsejería que contaba y cuenta al frente con un hombre presuntamente de izquierdas. Un progresista que desde que gana dinero y se aloja en hoteles de cuatro o cinco estrellas digamos que perdió hace tiempo su compromiso con la ciudadanía para caer en los mismos errores que sus antecesores en el cargo.

Los independientes como Daniel León Lacave, los que hacen cine porque lo llevan en las venas, a esos que les den porque son los incontrolables. Los rebeldes, los que se salen de la fila. Los que levantan el puño para cantar las cuarenta.

El caso es que las personas que llevan la política audiovisual de la Viceconsejería de Cultura parecen que no se enteran. En ocasiones porque se han dejado asesorar por gente que no vive en una realidad conocida. Sí, quizá entiendan algo del cine que solo ven cuatro, ese que va de experimental y que no entiende ni Dios (pero eso te pasa porque no crees ni quieres ser Dios), pero son ellos, esta gente y no otra, la que hubiera rechazado conceder subvención a un corto como Esposados porque cuenta una historia. Si algo les interesa a esta manada es vivir del cuento mientras tejen una red de conocidos que forman parte de la medianía de la profesión. Y encima están vinculados a ese cine, por llamarlo de alguna manbera, que parece que se está riendo de nosotros.

Tuve esperanzas cuando supe que un tipo de izquierdas iba a dirigir la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias pero esas esperanzas se han ido quemando a medida que pasaban los años. Me sorprende también la falta de reflejos de Márquez Fandiño y su negación ante la realidad al estar rodeado de una corte de aduladores que harán lo imposible por, más que desacreditar, aislar, hacer el vacío, al que critica y denuncia porque “tengo boca y debo gritar”.

Con este panorama, agradezco que tipos independientes de verdad, de los que son capaces de quedarse sin nada para sacar adelante sus proyectos como es el caso de Daniel León Lacave (felicidades por ese doble premio) sigan estando ahí a pesar de los tropiezos que ponen en su camino los grandes. En este caso una Viceconsejería de Cultura cuyo capitán no se entera de la misa ni la mitad. Quiero creer que es así, que todo es resultado de las torpezas de un hombre abducido por otros. Esos otros que reparten el trabajo entre amigos y conocidos. A estos, todo. A los guerrilleros, ni agua.

En fin, las cosas de una Viceconsejería en la que hace tiempo dejó de sonar La Internacional y mucho menos el contrabajo a modo de instrumento de acompañamiento.

Saludos, EXIGIMOS QUE EL GOBIERNO DE CANARIAS EXPLIQUE EL PORQUÉ NO PODEMOS VER LOS CATÁLOGOS CANARIAS EN CORTO 2021 Y 2022, desde este lado del ordenador

Francisco Clavijo ¿Director General de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife?

Junio 30th, 2022

A estas alturas no creo que nadie iniciado en las pantanosas aguas de la curtura oficial canaria ignore, y si no lo ignora al menos lo intuya, que algo huele a… en los despachos donde se dirige la curtura del Gobierno canario (tan chachi piruli aunque tenga a medio sector en pie de guerra), Cabildo insular (en nuestro caso el de Tenerife, con una dirección que no ha dejado de mirar la musaraña desde que ocupa tan alto deber) y, por último, en la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Salvo la etapa de la socialista Clara Segura no he observado una apuesta sensata por dotar a esta capital de provincias de una eficaz armadura cultural (ahora sí). Responsabilidad que, salvo el caso antes mencionado, parece que se asume sin demasiado entusiasmo… Lo mismo pasa en el gobierno canario con los gatopardos a la cabeza; el cabildo insular con los gorgoritos a la cabeza y las concejalías de cultura que se han convertido en algo así como un vivo sin vivir en mi.

Hace unos años nos hicimos eco del nombramiento de Carlota Cobo Hernández como gerente del Organismo Autónomo de Cultural tras superar un concurso que, qué quieren que les diga, resultó sospechoso desde el minuto 1. ¿La razón? Se conocía desde meses antes a quién se iba a designar. Esta maniobra, que pone de manifiesto el franco desprecio que se tuvo hacia el resto de los que presentaron sus currículos profesionales, apenas tuvo eco ya que la mayoría de los que optaron a la terna prefirieron dejar estar lo que sigue oliendo a pucherazo no sabe uno muy bien las razones. ¿Miedo?, creo que la respuesta en este caso es afirmativa. Y así nos va. A ellos, los cobardicas y a nosotros, la sufrida ciudadanía. Mientras tanto, se resiente la cultura, ahora curtura, que desde el Ayuntamiento se gestiona.

El paso del tiempo y los chismes que me llegan han terminado porque me solidarice con Carlota Cobo Hernández. Me comentan desde distintos frentes que la mujer no lo está pasando bien aunque el sueldo, y más en estos tiempos que corren, la obligan a estar sentada allí donde estuvieron sentados otros. Cuentan, no obstante, que la concejala no se habla con Carlota, y que a la concejala se le ha ido amargando el carácter a medida que pasan los años.

Hace unas semanas y desde la misma casa consistorial se anunció que se iba a elegir una figura hasta ese momento novedosa en la curtura municipal, el nombramiento de un Director Insular de Cultura que, al modo del comandante Fidel Castro de la canción, mande a parar.

Se convocó un nuevo concurso al que optaron la mayoría de los que se presentaron en su día al de Gerente y si bien el fallo se ha prorrogado hasta el 10 de julio de este año, día que cae un domingo luego se conocerá el fallo al día siguiente, parece que “habemus Papa”. Es decir, que ya hay fumata blanca por mucho que su nombramiento se dilate en el tiempo. Que se dilate en el tiempo puede deberse a vaya uno a saber, aunque pudo ser por la cercanía de esos carnavales de verano que vivimos en la ciudad la semana pasada. Es como si el Ayuntamiento insistiera en una política del pan y circo para despistar a vecinos y visitantes de lo descuidada que está la capital de Tenerife, bastante sucia por otra parte y con todo sin hacer o medio hacer cuando su alcalde deja de soñar con convertirse en senador y se dedica a lo que debe dedicarse, que es gobernar la ciudad.

El caso es que ya suena como probable director general de Cultura y Patrimonio Histórico Francisco Clavijo Rodríguez, en la actualidad oficial mayor del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y secretario delegado del Organismo Autónomo de Cultura. A tenor de lo que me dicen varias fuentes, el cargo sería lo que en política llaman “un traje cortado a su medida”.

De momento no se ha hecho oficial el nombramiento, se supone que lo sabremos en unas semanas pero todo apunta a que Clavijo Rodríguez sea nombrado Director Insular de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Saludos, oh, mamá,bandera tricolor, desde este lado del ordenador.

“Me vino la idea de que aún teníamos colonias”

Junio 29th, 2022

Escritor y pintor, de Santiago Rusiñol se puede decir que jugó en literatura a ser un poquito frívolo aunque esa frivolidad se transforme en De Barcelona al Plata, un viaje a la Argentina de 1910 en una deliciosa sátira hacia tierra desconocida. Es tal la sorpresa que no el asombro lo que describe que hace inevitable la sonrisa cuando se lo lee. El escritor explota todos los recursos de la ironía. Pero una ironía con guasa, de esa que provoca un placentero por tonto enfado.

De Barcelona al Plata se reeditó a finales de los años 80 en la colección Biblioteca Grandes Viajeros, una iniciativa de Ediciones B. El libro escrito en catalán fue traducido al castellano por Xavier Moret, autor también del prólogo, y en sus páginas, cuenta como antes de llegar al continente americano, el barco hace escala en Santa Cruz de Tenerife. Momento que aprovecha Santiago Rusiñol para hacer una descripción deliciosamente demoledora de aquella capital tinerfeña de 1910, hace ya más de un siglo, y que ocupa un capítulo entero, el tercero para ser más exactos, de la obra.

“Santa Cruz es un grupito de casas que parecen bajar de la montaña y detenerse junto al mar. Es una ciudad completamente rubia: las casas, con tonos de pergamino; los tejados, de encuadernación; los muros, de ancla oxidada. Por entre las casas asoman las plantaciones de plátanos y, entre los plátanos, las ventanas, todas pintadas de tonos de sol: verde, azul claro, azul mar, rosa de piel de granada, pero como si todos esos colores los hubieran rociado de oro. Un pueblo con esos tintes que sólo tienen las islas”.

El barco en el que viaja Santiago Rusiñol rumbo a la capital Argentina, lleva el nombre de Argentina, navío que se detiene frente a la ciudad, “cerca de muchos otros trasatlánticos, y un remolcador nos lleva a tierra”.

“Al entrar en la población todo es pequeño, limpio, ordenado, con olor a colada. Las tiendas parecen juguetes que tienen para entretenerse, y da la impresión de que no quieren clientes para que no se les ensucien las baldosas. Las aceras son lisas y limpias, y el forastero no se atreve a pasar por ellas por miedo a estropearlas. Aquí y allá se ven pequeños patios que son como cajas de juguete. Y persianitas y postigos. Y chimeneas sin humo, para no ensuciar el tejado.. Y en medio de todo esto, una gran plaza, lisa y limpia como una azotea: una plaza de las islas, para oír el ruido del mar y para tomar el sol y amodorrarse”.

Rusiñol se sorprende durante su recorrido de no encontrarse a nadie por las calles, aunque pronto, escribe, descubre la razón: “Pasaba un entierro… (casi iba a decir que habíamos tenido la suerte de ver un entierro) y en la comitiva iban todos, sin contar al muerto que también estaba. Como era persona oficial según los símbolos de la caja, le seguían todos los elementos, y al ver a tanta autoridad –todos con levita y sombreros de copa–, no sé por qué me vino la idea de que aún teníamos colonias”.

¿La razón? La razón no es otra que “En la comitiva iban treinta gobernadores, treinta señores con cara de serlo, intendentes de eso, delegados de aquello, empleados de todos los ramos de todo tipo de oficios… Y cuando había pasado, las calles quedaban desiertas, y no se veía más vistas que el centellear de unos ojos negros, encendidos como lucecitas detrás de las persianas verdes.

La vida estaba abajo: en el puerto”.

El texto deja su tono desenfadado a medida que su estancia en la capital tinerfeña termina. Ese es el momento en que el protagonista, ya de noche y estando en la cubierta del barco, observa las luces de los muelles y se produce un efecto que “no lo olvidaremos jamás. A medida que se acercaba la noche de arriba, de abajo, de todas partes fueron surgiendo puntos de luz, azules, verdes, rojos, de todos los colores”. El libro continúa contando la travesía del Argentina hasta que llega a destino, la ciudad de Buenos Aires, que tras destripar con su mirada regresa de nuevo a Barcelona dejando atrás “a los amigos que se quedan”.

La pintura de Santiago Rusiñol estuvo muy influida por los impresionistas y tiene temática paisajista, tanto rural como urbana, retratos y composiciones simbólicas de inspiración modernista. Entre sus obras más destacadas figuran La morfina y La medalla, ambas de 1894.

En su obra literaria, siempre en catalán, se incluyen poemas en prosa (Oracions, 1897), dramas como L’alegria que passa (1898), Cigales y formigues (1901), La bona gent (1906) y novelas como L’auca del senyor Esteve (1907) y El català de La Mancha (1917).

Saludos, EXIGIMOS QUE EL GOBIERNO DE CANARIAS EXPLIQUE PORQUE NO PODEMOS VER LOS CATÁLOGOS CANARIAS EN CORTO 2021 Y 2022, desde este lado del ordenador

Oyinkan Braithwaite: “Me gustaría que mis libros se tradujeran a todas las lenguas que se hablan en Nigeria”

Junio 28th, 2022

Oyinkan Braithwaite (1988) nació en Lagos, Nigeria, y se trasladó a Gran Bretaña para estudiar en las universidades de Kingston y Surrey, donde se formó en Escritura Creativa y Derecho. Se han traducido al español dos de sus novelas, Mi hermana, asesina en serie y El bebé es mío, que se desarrolla durante el confinamiento, historias muy oscuras pero cruzadas de humor y cuando no llega, de ironía.

La escritora nigeriana fue una de las invitadas de la segunda edición de Aridane Criminal, que se celebró en mayo de este año en Los Llanos de Aridane. Esta entrevista fue posible gracias a Julia Padilla.

- ¿Se siente cómoda escribiendo historias de género negro y criminal?

“Sí, me siento cómoda en ese género pero procuro escribir toda clase de historias. Historias diferentes, muchas de las cuales no tienen nada que ver con lo negro. Lo hago así porque no me quiero encasillar, así que si recurro a la novela negra y criminal es para criticar, entre otras cosas, la situación actual que se vive en Nigeria y otras veces porque lo que deseo es contar una historia de crímenes”.

- Pero qué puede aportar al género, sobre todo tras publicar historias tan negras como Mi hermana, asesina en serie y El bebé es mío.

“Creo que lo negro y criminal es algo que comparto con la mayoría de los nigerianos porque en este país suceden cosas horribles como secuestros, robos con armas… En mi caso recurro al humor, a la sátira mejor, para expresar lo que siento. Además no me gusta que mis historias resulten muy depresivas y tristes sino que compagino estos sentimientos con humor. De ahí sale una novela como Mi hermana, asesina en serie”.


- Las reseñas que he leído sobre su obra destacan, sobre todo, el humor que hay en sus libros.

“Y no era mi principal intención aunque es verdad que busco el contraste, que todo se haga más satírico. Pienso que el contraste entre lo dulce y lo amargo, entre lo alegre y lo triste genera ironía”.

- Creo que un tema prioritario en su literatura es la familia.

“Para la novela Mi hermana, asesina en serie buscaba un vínculo fuerte entre dos mujeres y una amistad no resultaba tan sólida ya que con independencia a lo que pueda pasar, la protagonista tiene que estar junto a su familia”.

- Nigeria es uno de los países más grandes del continente africano, ¿hasta que punto las escritoras como usted empiezan a hacerse notar?

“Con el dinero llega la libertad y si bien aún seguimos por el camino que es largo y tortuoso el cambio se está produciendo. Es verdad que las mujeres nigerianas son bastante resilentes pero ahora comenzamos a ser lo que queremos ser. Una escritora o desempeñando cualquier oficio”.

- ¿Cómo refleja la situación de su país?, ¿O no la refleja?…

“No siento tanto la situación nigeriana como sí hacen otros autores pero sí muestro aspectos de nuestra cultura, que es lo que me interesa, para poder relacionarlos con otros temas que saco de por ahí o de mi propia experiencia vital con el fin de que todos se vean reflejados en ella”.

- ¿Cómo ha sido recibida la novela?

Mi hermana, asesina en serie ha recibido dentro como fuera de Nigeria críticas que no han sido demasiado negativas sino más bien lo contrario”.

- ¿Reconoce influencias en su literatura?

“Como me crié en Inglaterra mis influencias no proceden tanto de la literatura nigeriana. Como lectora me gusta leer toda clases de géneros y a medida que comencé a crecer fue cuando empecé a leer literatura nigeriana. Pero si hablo de escritores y escritoras que me tocaron mucho antes mencionaría a Charles Dickens, Jane Eyre, Louisa May Alcott, Frances Hodgson, Lucy Maud Montgomery y Ann M. Martin, entre otros…”

- ¿Y cuándo siente la pulsión por escribir?

“Guardo entre mis papeles cuando me preguntaron qué quería ser de mayor y escribí que escritora. Ha sido desde entonces una pulsión. Comencé escribiendo letras de canciones y más tarde poemas. Con el paso de los años me gradué en escritura creativa y mi primer trabajo lo desarrollé en una editorial. Es como si el camino me llevara a la literatura, a llegar donde estoy ahora”.

– ¿Tiene un libro clave?

“Mi amor por la literatura está relacionado con la literatura que ha sido escrita por mujeres, también la que escriben algunos hombres que se han ocupado en sus libros de personajes femeninos. Esto me condicionó en su momento porque al principio solo podía escribir lo que estaba relacionado con lo que leía, todas esa autoras y más que antes mencioné”.

- ¿Qué constantes reconoce en su literatura?

“La mujer que se enfrenta a un problema o ante una situación complicada como la de estar encerrada en su ascensor con una persona que ha hecho algo muy malo a alguien que quiere. Me gusta poner a los personajes ante un reto y observar cómo actúan. La gente que ha vivido experiencias especialmente negativas en su hogar no van a reflejar su maldad y eso es lo que atrae investigar y desarrollar en mis libros”.

- ¿Está trabajando ahora en algo nuevo?

“Estoy trabajando una novela relacionada con mujeres, mujeres que se enfrentan a una serie de acontecimientos difíciles o positivos de su propia vida. No sé si será una novela negra, no escribo pensando en cómo va a terminar. Solo cuando la termino la miro, la corrijo y asumo lo escrito, pero mi escritura es la que se va desarrollando a medida que escribo un nuevo libro”.

- ¿Habla el yoruba?

“Soy cristiana y no hablo el yoruba aunque lo entiendo. Mi marido sí que lo está estudiando y lo intento, sobre todo por el acervo cultural que significa pero no sé escribirlo ni podría traducir del inglés al yoruba. Tampoco hablarlo con mi marido pero me gustaría aprenderlo para poder transmitírselo a mis hijos”.

- ¿Le gustaría entonces que sus novelas se tradujeran al yoruba?

“A finales del año pasado se lo propuse a mi editor en Nigeria, también que se tradujera algunas de las novelas a otras lenguas que se hablan en el país. El problema es que el coste es muy elevado por lo que tendría que hacerlo yo misma y de momento no sé ni hablarlo ni escribirlo”.

Saludos, gracias mil, Julia, desde este lado del ordenador

Soltando lastre y Contradicción, libros más allá del viaje de Carlos F. Centurión Martín

Junio 27th, 2022

La literatura canaria cuenta con una tradición de escritores viajeros que ha sido objeto, no tantos como uno deseara, de estudios académicos.

Las islas han sido tierra de viajeros, de entrada, como dijo Domingo Pérez Minik, y salida de viajeros, y de ello han dejado constancia en numerosos libros donde uno puede hacerse una idea de cómo era esto siglos atrás e incluso qué impresiones se llevaron de los habitantes del archipiélago.

Entre otros volúmenes, y por su carácter de rareza, me resulta especialmente atractivo el retrato que Alexandre Corréard y el cirujano Jean Baptiste Henri Savigny –pasajeros del Medusa, un navío que tras hacer escala en Tenerife naufragó cerca de las costas de Senegal dando origen a una de las mayores tragedias de la historia marítima francesa– escriben de la isla ya que además de ofrecer una vistosa descripción de cómo era el puerto de Santa Cruz de Tenerife, muestra rasgos que ahora se nos antojan insólitos de la población de aquella plaza que todavía no se había convertido en capital de la isla ni del archipiélago.

Pero no es objeto de estas líneas reflexionar sobre estos relatos del pasado a los que, cabe decirlo, somos muy aficionados, y sí a las literaturas de viajes que se han escrito desde Canarias por escritores nacidos o residentes en estas islas.

Estos libros no cuentan, necesariamente, sus impresiones de lo que han visto en su recorrido por el archipiélago sino su sorprendida mirada cuando saltan las fronteras insulares.

El caso de Carlos F. Centurión Martín, como el de su hermano Jaime Centurión y Román Morales, es paradigmático ya que ha hecho de sus experiencias por esos mundos de Dios material con el que concebir libros más que de viajes, de viajeros porque el escritor no se ciñe al recorrido turístico por los países que visita sino que se sumerge en ellos, conoce a sus habitantes y aprende de sus culturas. Es un viajero que procura andar más que coger guaguas o automóviles o cualquier medio de transporte que disminuya la sensación del trayecto.

En los libros de Carlos Centurión el viaje además de atravesar caminos (se hace camino al andar) narra el paulatino proceso de transformación que vive por dentro su protagonista. Un cambio en su manera de ver la vida y cómo esa nueva mirada le transforma el carácter y su espíritu. No valen otras lecturas en los dos libros que el escritor presenta en 2022, tan singulares por su poderosa claridad, una luz que es resultado de sus innumerables experiencias.

Uno de los libros que ha dado a conocer este año se trata de una nueva versión de Soltando lastre, obra que ya se ha convertido en todo un clásico de la literatura de viajes que se escriben en Canarias, solo que ahora el autor imprime al relato una madurez que no tuvo el año que la obra comenzó a circular en librerías.

Soltando lastre es, como ya avisa su título, un libro en el que el escritor se va desprendiendo del disfraz que se fue haciendo en las islas antes de tomar la decisión de ver mundo. Y su ver mundo comienza en Turquía para vagabundear, no hay otra palabra mejor que defina su periplo, por la costa oriental del continente africano.

La peculiaridad de esta travesía es que el protagonista, el propio Centurión Martín, la hizo caminando o haciendo autoestop, por lo que lleva al lector con espíritu viajero como al que no por países con culturas radicalmente distintas a la occidental y que van desde Egipto a Ciudad del Cabo.

Un buen trecho de kilómetros que recorre con la curiosidad del viajero, la que no ha perdido aún la mirada de asombro ante lo que ve pero sobre todas las cosas ante lo que aprende. Centurión no hace turismo, así que traslada al papel con la objetividad de la primera vez las realidades de los países que atraviesa. Como se explica en la contraportada, Carlos Centurión concibe la vida “como un gran viaje, no tanto geográfico sino más bien hacia el interior de nosotros mismos”.

“Nos dedicamos a habituarnos al ritmo de vida africano, que calma esa actividad e impaciencia que traemos inoculada del “primer mundo”. A transformar el riguroso concepto de “aprovechar el tiempo” por el de simple deleite. A derribar esquemas que portamos congénitos de nuestra cultura. A disfrutar de un paseo. Nada más”.

El segundo libro de Carlos F. Centurión Martín es Contradicción, un relato que abraza los territorios de la novela. Una novela, no iba a ser menos en la literatura de su autor, escrita por un viajero.

En este caso el recorrido lleva al protagonista de la historia al archipiélago de Cabo Verde donde “don Sebastián Legazpi rememora para su hijo algunas experiencias acaecidas” en este conjunto de islas que forman parte de la Macaronesia.
“A las siete de la mañana, cuando despierto, ya ha amanecido el primer día del nuevo año. Se parece como dos gotas de agua al último día del año pasado. Este hecho me recuerda esas caprichosas e invisibles líneas geométricas que dibujaron aquellos políticos europeos en el África colonial para trazar las fronteras que separan a las diversas naciones. Como si los granos de arena en medio del desierto fueran diferentes a ambos lados de la divisoria”.

La novela está basada en experiencias reales vividas por su autor (las conoce todas menos la isla de Sal porque la considera demasiado turística) aunque no es descartable que haya trufado el relato con elementos de ficción para armar la columna que sostiene una historia en la que prima la descripción de lo que ve mientras disemina el texto con datos históricas sobre este conjunto de islas tan cerca pero tan lejos de Canarias. La obra destila mucha humanidad por los escenarios que visita pero sobre todo por los personajes con los que se va tropezando a lo largo de este recorrido existencial por las islas de Cabo Verde.

Carlos Centurión dice que a diferencia de Soltando lastre, de marcado acento autobiográfico, Contradicción mezcla novela con el ensayo, y a título personal la combinación, la mezcla de ambos géneros, funciona porque si algo caracterizan a estos dos libros es la poderosa sensación de libertad que se respira en cada una de sus páginas. Su canto a salir de casa y perderse por esos mundos de Dios, a mirar siempre hacia adelante. A caminar porque, como dijo el poeta, solo se hace camino al andar.

Sañudos, viaje con nosotros, desde este lado del ordenador