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	<title>Comentarios en: Una señora con todas sus letras</title>
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	<description>El blog de la cultura por Eduardo García Rojas</description>
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		<title>Por: editorescobillon</title>
		<link>http://www.elescobillon.com/2009/08/1090/comment-page-1/#comment-2156</link>
		<dc:creator>editorescobillon</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2009 19:01:08 +0000</pubDate>
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		<description>Muy bonito este recuerdo, Nicolás, y gracias por recordármela en el Un, dos, tres...</description>
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		<title>Por: Nicolás Melini</title>
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		<dc:creator>Nicolás Melini</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2009 12:00:24 +0000</pubDate>
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		<description>Ya entonces me llamaba la atención la ausencia de la tercera hermana. Una ausencia que dolía en aquella estampa en la que las tres, madre flanqueada por dos hijas, descendían por la calle. Al saber la noticia he imaginado a las dos hermanas que quedan cogidas del brazo, una junto a otra, descendiendo la calle de Los Madrazo, acumuladas las dos ausencias en mitad y alrededor de ellas.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ya entonces me llamaba la atención la ausencia de la tercera hermana. Una ausencia que dolía en aquella estampa en la que las tres, madre flanqueada por dos hijas, descendían por la calle. Al saber la noticia he imaginado a las dos hermanas que quedan cogidas del brazo, una junto a otra, descendiendo la calle de Los Madrazo, acumuladas las dos ausencias en mitad y alrededor de ellas.</p>
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		<title>Por: Nicolás Melini</title>
		<link>http://www.elescobillon.com/2009/08/1090/comment-page-1/#comment-2154</link>
		<dc:creator>Nicolás Melini</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2009 10:08:33 +0000</pubDate>
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		<description>Mary Carrillo… Oí su nombre muchas veces en boca del director Paco Lucio, recién llegado yo a Madrid con 23 años, estudiante del TAI, donde Paco era el profesor estrella y dio clases algo antes a directores canarios como Javier F. Caldas o Juan Carlos Frenadillo. Paco me pidió escribir con él su tercera película. Se suponía que estábamos trabajando en un guión cuyo personaje protagonista sería interpretado por ella. Siete u ocho años más tarde, cuando la película se realizó, el papel lo encarnó otra grande, pero portuguesa, Isabel de Castro (exigencias de la endeble coproducción). Lástima de película, La Sombra de Caín (con Eusebio Poncela, Laia Marull, Jorge de Juan), en cuyo guión no hubo finalmente ni una sola frase de diálogo mía, nada, tras los largos y absurdos derroteros que el proyecto sufrió hasta su realización, y que si firmé fue sólo porque si no lo hacía no habría cobrado unos cuartos que me indemnizaban malamente por todo el tiempo perdido años atrás.

Pero hablábamos de Mary Carrillo… En los primeros años de esta década del 2000 me la encontraba muchas veces en la calle Los Madrazo, cuando salía o entraba en mi casa de entonces. Siempre iba del brazo de dos de sus hijas (las Hurtado, una a cada lado), tiesa y elegante incluso cuando miraba el suelo para no pisar mal o tropezar con el bordillo de la acera. Y siempre me hacía ilusión verla. Ahí iba una grande con sus hijas, cuyo trabajo también se había grabado a fuego en nuestra infancia gracias a su participación en el Un, Dos, Tres.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mary Carrillo… Oí su nombre muchas veces en boca del director Paco Lucio, recién llegado yo a Madrid con 23 años, estudiante del TAI, donde Paco era el profesor estrella y dio clases algo antes a directores canarios como Javier F. Caldas o Juan Carlos Frenadillo. Paco me pidió escribir con él su tercera película. Se suponía que estábamos trabajando en un guión cuyo personaje protagonista sería interpretado por ella. Siete u ocho años más tarde, cuando la película se realizó, el papel lo encarnó otra grande, pero portuguesa, Isabel de Castro (exigencias de la endeble coproducción). Lástima de película, La Sombra de Caín (con Eusebio Poncela, Laia Marull, Jorge de Juan), en cuyo guión no hubo finalmente ni una sola frase de diálogo mía, nada, tras los largos y absurdos derroteros que el proyecto sufrió hasta su realización, y que si firmé fue sólo porque si no lo hacía no habría cobrado unos cuartos que me indemnizaban malamente por todo el tiempo perdido años atrás.</p>
<p>Pero hablábamos de Mary Carrillo… En los primeros años de esta década del 2000 me la encontraba muchas veces en la calle Los Madrazo, cuando salía o entraba en mi casa de entonces. Siempre iba del brazo de dos de sus hijas (las Hurtado, una a cada lado), tiesa y elegante incluso cuando miraba el suelo para no pisar mal o tropezar con el bordillo de la acera. Y siempre me hacía ilusión verla. Ahí iba una grande con sus hijas, cuyo trabajo también se había grabado a fuego en nuestra infancia gracias a su participación en el Un, Dos, Tres.</p>
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