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	<title>Comentarios en: Esto va de antes y ahora (con mucha saudade)</title>
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	<description>El blog de la cultura por Eduardo García Rojas</description>
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		<title>Por: editorescobillon</title>
		<link>http://www.elescobillon.com/2009/08/una-cierta-angustia/comment-page-1/#comment-2303</link>
		<dc:creator>editorescobillon</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2009 21:32:45 +0000</pubDate>
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		<description>Creo, y temo no equivocarme, que al ser tan malas las películas se ha perdido la empatía con los personajes y con la historia que se narra. No obstante, aún queda &quot;un último refugio&quot;, y son las películas de animación, quién me lo iba a decir.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Creo, y temo no equivocarme, que al ser tan malas las películas se ha perdido la empatía con los personajes y con la historia que se narra. No obstante, aún queda &#8220;un último refugio&#8221;, y son las películas de animación, quién me lo iba a decir.</p>
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		<title>Por: j vilageliu</title>
		<link>http://www.elescobillon.com/2009/08/una-cierta-angustia/comment-page-1/#comment-2302</link>
		<dc:creator>j vilageliu</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Aug 2009 20:18:46 +0000</pubDate>
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		<description>Ir al cine era entonces una fiesta. Todos íbamos a lo que íbamos, aunque no era lo mismo una sesión de barrio que ir a ver una película seria. Los aplausos que recibían al heroico séptimo de caballería nos descargaba de la tensión del tiroteo final, cuando ya parecía que todo iba a salir mal y se estaban acabando los cartuchos. En el cine del pueblo los de la última fila levantaban las manos ante el haz de luz para que se proyectaran sus sombras sobre la pantalla, había un griterío del demonio y el local estaba completamente lleno, si te descuidabas podías acabar en un extremo de la primera fila y acabar con tortículis. Pero no perdíamos ni un segundo de la película, nos atrapaba por completo y vivíamos los tormentos de los protagonistas o sus alegrías con verdadero entusiasmo. Más tarde nos volvimos serios y empezamos a ver películas sesudas, entonces nos molestaba todo el mundo, gritábamos foco cuando el proyeccionista se descuidaba y la imagen se volvía borrosa, nos levantábamos para pedir silencio a los de al lado o nos cambiábamos de fila si no había remedio. Ahora, como bien dices, la sosez extrema de la programación nos ha expulsado de las salas, aunque no del cine, y si voy procuro hacerlo a primera hora de la tarde cuando no hay nadie. Es un poco triste encontrarte solo en una sala de proporciones más o menos grandes, pero te evita las inoportunas llamadas del móvil, o la lucecita de la pantalla cuando se están enviando mensajes durante la proyección de la película, ¿son tan malas las películas de hoy en día o las nuevas generaciones han perdido definitivamente la empatía con los personajes y con la historia que se narra?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ir al cine era entonces una fiesta. Todos íbamos a lo que íbamos, aunque no era lo mismo una sesión de barrio que ir a ver una película seria. Los aplausos que recibían al heroico séptimo de caballería nos descargaba de la tensión del tiroteo final, cuando ya parecía que todo iba a salir mal y se estaban acabando los cartuchos. En el cine del pueblo los de la última fila levantaban las manos ante el haz de luz para que se proyectaran sus sombras sobre la pantalla, había un griterío del demonio y el local estaba completamente lleno, si te descuidabas podías acabar en un extremo de la primera fila y acabar con tortículis. Pero no perdíamos ni un segundo de la película, nos atrapaba por completo y vivíamos los tormentos de los protagonistas o sus alegrías con verdadero entusiasmo. Más tarde nos volvimos serios y empezamos a ver películas sesudas, entonces nos molestaba todo el mundo, gritábamos foco cuando el proyeccionista se descuidaba y la imagen se volvía borrosa, nos levantábamos para pedir silencio a los de al lado o nos cambiábamos de fila si no había remedio. Ahora, como bien dices, la sosez extrema de la programación nos ha expulsado de las salas, aunque no del cine, y si voy procuro hacerlo a primera hora de la tarde cuando no hay nadie. Es un poco triste encontrarte solo en una sala de proporciones más o menos grandes, pero te evita las inoportunas llamadas del móvil, o la lucecita de la pantalla cuando se están enviando mensajes durante la proyección de la película, ¿son tan malas las películas de hoy en día o las nuevas generaciones han perdido definitivamente la empatía con los personajes y con la historia que se narra?</p>
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