El libro que inspiró Érase una vez en América

Me tendí boca arriba, con los brazos bajo mi cabeza. Todos los dolores y todo el cansancio desaparecieron de mi cuerpo. Me sentí seguro y en paz, en este santuario. Sí, la paz es maravillosa.”

(¡Gángsters! (The Hoods), Harry Grey, Editorial Constancia, S.A., 1953. Traducción: José Manuel Ramos. Supervisión: Jorge Turner Morales)

El éxito de la película no acompañó al de la novela original, un relato autobiográfico y posiblemente maquillado escrito por Harry Grey, pero con muy contadas traducciones al español. Insólito, si tenemos en cuenta que inspiró la obra redonda, más acabada, de ese cineasta italiano excesivo y a ratos genial llamado Sergio Leone.

Descubrí The Hoods a través de Érase una vez en América y fui de los que aplaudí, una buena costumbre hoy prácticamente desaparecida en las salas, tras ver la primera parte de la película porque este inmenso retrato sobre el gangsterismo en los Estados Unidos de Norteamérica en los años treinta se estrenó en dos mitades, como Novecento y alguna más que se me escapa. La memoria, que es caprichosa, tiene esas cosas.

Encontré un ejemplar de The Hoods en la Cuesta de Moyano, en Madrid. Una especie de lugar sagrado para los buscadores de títulos raros y prácticamente olvidados. Se trata de un libro editado en 1953 por la Editorial Constancia S.A., Méjico y la portada tiene el estilo de aquellos años. Es decir, arrolladoramente pop cuando el pop todavía ni se había inventado.

Esta es la frase que se puede leer en la cubierta: “El tenebroso mundo del crimen y del vicio desenfrenado descrito con acento único, al rojo vivo, por uno de sus más feroces protagonistas.”

Apenas cuenta, sin embargo, con información sobre el autor en las solapas, salvo una descripción del contenido del libro en la que se cuenta la historia del Noodles del filme, en la versión mejicana Sesos.

Como curiosidad para seguidores del largo, del largometraje de Leone ¡Gángsters! tiene algo, aunque por una vez la versión cinematográfica supera al material literario porque donde el cineasta italiano pone sentimiento en el libro de Grey se cuenta la relación de unos hechos vistos desde el otro lado.

Sin embargo, ¡Gángster! continúa funcionando como retrato de una época y cómo afectó a una pequeña banda de delincuentes de origen judío.

Es muy curioso, y ha dado origen a numerosos estudios y novelas, cómo se crearon estas bandas en los barrios marginales de las principales capitales de Norteamérica en los años de la Depresión. Por un lado judíos, por el otro italianos, más allá irlandeses e incluso algún holandés al que se le había ido la cabeza como Dutch Schultz, un personaje que fascinó al escritor William S. Burroughs, quien escribió una de sus mejores obras fabulando sobre las últimas palabras que pronunció mientras agonizaba cosido a balazos.

La pregunta, no obstante, circula por mi cabeza. ¿Por qué no se ha vuelto a traducir The Hoods? Ningún editor entonces, coincidiendo con el estreno del largometraje de Leone, aprovechó el gancho comercial para dar a conocer un trabajo que con todos sus peros, que los tiene, cuenta con haber inspirado la mejor película de su, insistamos, excesivo y a ratos genial director.

Incomprensible, más si tenemos en cuenta que el mismo Leone no se cansó de elogiar The Hoods, el relato de un hombre que lo tuvo todo pero que al final terminó sin nada.

Uno de los muchos atractivos de The Hoods es que cuenta la vida de un gángster desde dentro. A través de sus ojos. El cineasta italiano supo captar muchos de estos elementos en su película, en especial la adicción de Sesos/Noodles por el opio, aunque Leone usa la droga al final para subrayar el carácter sedado que mantiene la película sobre todo cuando pega el salto a unos artificiales años sesenta. En el libro de Grey, fumarse una pipa es para su protagonista tan habitual como atiborrarse de alcohol en un garito clandestino.

Max me dirigió una mirada de reproche. Sabía que yo no le estaba prestando atención y no le parecía bien. Sabía que yo estaba soñando despierto. ¿Cómo demonios había yo llegado con mis pensamientos hasta Dominico y hasta las maniobras secretas de la Liga? Debía de ser el sueño que me inspiró la pipa. Un espléndido sueño.”

The Hoods fue escrito por el autor mientras cumplía condena en la cárcel de Sing Sing y ayudado por su esposa, una maestra de escuela. A lo largo del libro, Grey narra además de sus correrías al margen de la ley como untaban de dinero a “tipos que completaron su educación”. Es además, y aquí está lo más importante, la historia de una amistad que se forja en un barrio de inmigrantes judíos en Nueva York, y el recelo que va brotando a medida que van creciendo y haciéndose un nombre en el mercado del hampa neoyorquino entre el protagonista y uno de sus compinches, Max.

Pero esa desconfianza es fruto del trabajo que hacen. En ese ambiente la amistad es una cuestión de negocios. La traición inevitablemente también.

Harry Grey dejó escritos dos libros más antes de morir.

Presumo, aunque es una especulación, que The Hoods fue el primero de una trilogía sobre sus experiencias cuando transitaba por el mundo del crimen. Al parecer, Sergio Leone llegó a conocer al escritor, aunque lamentablemente falleció antes de que comenzara el rodaje. Describe a Grey con cierto parecido a Edward G. Robinson. Claro que Robinson probablemente fue la idea más aproximada que Leone tuvo de un gángster norteamericano de los años treinta. Un tipo rudo, que más que fumar masca un habano mientras rocía a balazos con su ametralladora un local de la competencia.

Érase una vez en América es otro cuento de Leone solo que resulta más humano que sus anteriores películas.

Ahí su desconcertante y aún atractivo doble final.

Estas son palabras de Leone:

Este flashback final puede sugerir la posibilidad de creer que el personaje no se ha movido de 1933, que todo lo que ha visto es fruto de su imaginación, del mismo modo que el filme es fruto de la mía.”

* Las citas de Leone están recogidas del estudio Sergio Leone (Pablo Mérida de San Román. Colección La vela latina, Ediciones Júcar, 1988

Saludos, se ha dicho, desde este lado del ordenador.

13 Responses to “El libro que inspiró Érase una vez en América”

  1. Daniel León Lacave Says:

    Maravillosa película. obra maestra.
    Lástima que la novela no se consiga fácilmente.

  2. admin Says:

    Sí que es una lástima lo de la novela… Aunque igual, si se cruzan los dedos…

  3. jose tent Says:

    Vaya, pues si que es una suerte encontrar ese libro. Cruzaremos los dedos…

  4. admin Says:

    Más que suerte fue el destino… Un abrazo.

  5. patri Says:

    Seria genial que alguien se animara a digitalizarlo, ya que conseguirlo en español es practicamente imposible y ademas estara descatalogado.

  6. admin Says:

    Oído cocina.

  7. 6-'79 Says:

    Tengo el libro

  8. mario mendoza alarcon Says:

    Yo tengo el libro es ampliamente recomendable…..

  9. Jair Alcala Says:

    Les contaré algo:

    Yo encontré una copia en español de “Los Gangsters” en casa de mi abuela, cubierta de polvo debajo de un montón de libros más. Había pertenecido a mi padre cuando estudiaba la universidad. Lo leí antes de siquiera de ver la película, no sabía que eran la misma cosa. Quedé fascinado con el libro y obviamente al “descubrir” Erase Una vez en América, estallé de emoción al encontrarme con De Niro en el papel del buen “Sesos”/”Noodles”.

    Lo lamentable de esto, no sé en donde está esa copia.

  10. admin Says:

    Que pena, penita, pena… pero al menos disfrutaste de esta rareza en españoñ. Un abrazo y gracias por tu comentario.

  11. Eduardo Santos Says:

    La última película de Leone…. El único cineasta que ha explicado algo de la verdadera historia de USA en sus dos “érase una vez…..”
    Tenía que ser extranjero. Libre de explicaciones “históricas” y presiones mediáticas
    Recortada por los estudios judios de Hollywood
    No es “otro cuento de Leone” es el origen de un poder más en los USAs
    Un poder que siempre ha sido italiano….. en el cine… Jejeje
    El control de los sindicatos
    No es de extrañar que no se reedite el libro. Hay censura económica en las editoriales como en el cine. Por eso tampoco es extraño que se haya relegado esta película y promocionado esa otra obra maestra, El Padrino, más acorde con los sentimientos del poder
    Judio. Claro

  12. admin Says:

    Ni el libro ni la película tienen una intención política. Muestra hechos y tipos que protagonizaron esos hechos. El origen de esas bandas lo puede rastrear en el libro y con mucho exceso en el filme ‘Gangs of New York’, donde se refleja un semilleros de golfos que iban desde los irlandeses a los italianos pasando por los judíos de Europa que había llegado a los Estados Unidos, aunque la religión no degeneró en clanes sino que se diversificó entre todos estos grupos que contaban con jefes que solo pensaban en ese entonces enriquecerse haciéndose amos de los negocios sucios.
    Dicho esto, creo que si el libro no se edita es porque son muy pocos los que lo conocen. En mi caso fue a raíz de la película de Leone, quien hizo notables cambios con respecto al material literario opriginal, aunque dejó los fumaderos de opio, esos mismos fumaderos de opio que aparecen en la recomendable Nadie gana de Jack Black.
    Buscar otras consideraciones, como la extravagante de que todo obedece a una conspiración de judíos (falto añadir de masones también), se desintegra por falsa, no se sostiene.

  13. Lic navarro Says:

    Yo ley el libro mucho antes de que saliera la película, tenia como algunos 16 años, un Sr que era un empleado en una fábrica pero muy muy adicto a la lectura lo tenía en su colección de libros y un buen día llegó a mis manos. De haber sabido lo valioso que era hubiera hecho lo imposible por comprárselo.

    Ya en la historia de la novela, que puedo decir, maravillosas! Deslumbrante, me cautivo por completo no obstante la corta edad que tenía al leerlo. Los personajes eran geniales; todos no había uno solo que no significará algo para mí.

    Cuando descubrí la película quedé estupefacto, maravillado con ella; por fin deborah tenía rostro pues en el libro solo era imaginártela.

    Que puedo decir más, no me canso de ver la película, y si en mis manos tuviese el libro, juro que no me cansaría de leerlo una y otra vez.

    Saludos

Escribe una respuesta