Anoche soñé que todo sigue igual

Jueves, Enero 26th, 2012

Apenas dos o tres narradores asisten, entre otras personas del público, al debate organizado por la Cátedra Pedro García Cabrera en el Ateneo de La Laguna y en la que intervienen, bajo la moderación de Alfonso González Jerez, Ángeles Alonso, por Baile del Sol; Miguel Ángel Rábade, profesor universitario y socio de la librería Mistério, y quien ahora escribe estas líneas.

Su título: A propósito del puchero narrativo canario: ¿caldo con sustancia o vapores volátiles.

Me llegan, no obstante, mensajes de algunos escritores que disculpan su ausencia. Otro cuelga en Facebook la razón que podría ser clave para que no estén ni como fantasmas: el partido de fútbol que enfrenta más o menos a esa misma hora al C. F. Barcelona con el Real Madrid. ¿Por qué –lamenta– se ha escogido la cita a la misma hora en la que esos veintidós multimillonarios juegan sobre el césped del Camp Nou?

Comienza el debate, un debate con más blanco que negro, con ligero retraso.

Por cierto, hace un frío del carajo en La Laguna.

Entre las muchas cosas que se habla, se habla sobre todo de la antología Generación 21: nuevos narradores canarios. Y se habla y se habla de este librito que ha puesto de nuevo en órbita a algunos de los doces autores seleccionados. También de la ausencia de crítica en este archipiélago desvertebrado donde la crítica, se apunta, ha terminado por transformarse en artículo laudatorio salpicado de referencias literarias. Es más que probable que muchas de ellas, las referencias, mal digeridas.

Alguien apunta que en Canarias se necesita crítica que diga la verdad.

¿La verdad?

La misma persona apunta que ello contribuiría a que mejore el trabajo del escritor.

Bueno, reflexiono mientras me arropo con el abrigo, bueno…

Puede que sea justo en ese momento cuando cualquiera de los veintidós multimillonarios mete un gol en la portería del equipo contrario.

¿Hace falta un Mourinho de la crítica en Canarias?

La charla continúa y los temas se cruzan.

Y entiendo que detesto la palabra crítico.

Soy un lector. Un lector algo compulsivo. Me encanta el puchero porque lleva un poco de todo. Verdura y carne. Cuando lo disfrutas no sabe qué pieza vas a masticar. Si Forrest Gump puede decir que la vida es como una caja de bombones porque nunca sabes cuál le va a tocar, yo digo que la narrativa canaria es como un puchero porque como le pasa con los bombones a ese tonto genial que es Forrest, nunca sabes si lo que te vas a meter dentro es una batata o un pedazo de ternera. O unos garbanzos con habichuelas.

Alguien dice que la diferencia entre los narradores canarios de los 70 y los de esta G21 –ambas ¿generaciones? no dejan de resultar un recurso promocional cuya eficacia habrá que estudiarla dentro de unos años–  es que aquellos contaban con mayor bagaje intelectual tras sus espaldas. Es probable que no le falte razón, pero su obra, la de muchos de los 70, no ha sabido superar la prueba del tiempo. No voy a mencionar autores, pero a mi la mayoría de sus libros se me caen de las manos en la actualidad.

En mi intervención prefiero ir más allá de la G21, y hablo sobre escritores nacidos o residentes en las islas a partir de los 60 hacia acá. Con la mayoría de ellos comparto las mismas influencias artísticas y culturales que nos han definido como personas. Es decir, que somos criaturas que nos alimentamos viendo cine, leyendo colorines, escuchando la misma música y probablemente consumiendo las mismas sustancias tóxicas.

Con esto quiero decir que cuando leo sus relatos y novelas encuentro signos que son mis signos. Me hablan de paisajes que reconozco. Sea el escritor grancanario o palmero, sea el escritor conejero o tinerfeño.

A toda esta gente, y no solo a los doce de G21, les une pasiones e inquietudes en las que me reconozco. Noto sus influencias, que suelen ser las mías.

¿Qué que le dirán sus historias a las generaciones del siglo XXI? Eso nadie lo sabe, por razones obvias. Ni siquiera si alguno de esos potenciales lectores llegará a sus obras en formato tradicional –papel– o digital.

Lo que sí defiendo durante el debate es que a toda esta hornada de narradores nacidos o residentes en Canarias a partir de los sesenta ya no le hacen ascos a la literatura de género y que gracias a la literatura de género algunos de ellos ha logrado incluso ser publicados y reconocidos fuera de las islas.

Cito a Víctor Álamo, a Víctor Conde y a José Luis Correa, entre otros.

Estas voces narrativas canarias están metiendo sus pezuñas en la ciencia ficción, la novela negro criminal y el terror y la fantasía con resultados de verdad más que notables. También tantean la Historia. Otros, incluso, exploran vías experimentales e intimistas con resultados desarmantes. Se me viene a la cabeza La isla de las palabras desordenadas de Yolanda Delgado Batista, o tiran por un realismo crudo que sin renunciar a la poesía describen con pulso y mucho vigor la penosa realidad que nos rodea: el paro, el éxito y el fracaso, el dinero. Una línea en la que, a mi juicio, el escritor grancanario Santiago Gil ha escorado su producción en títulos tan recomendables como Las derrotas cotidianas o Queridos Reyes Magos. Álvaro Marcos Arvelo, por el contrario, supo fusionar Historia con su territorio mítico en Al sueño polar de golondrinas y Pablo Martín Carbajal tejer un relato urbano sobre sueños rotos en su La ciudad de las miradas.  

El debate que se mantiene en el Ateneo toca también a las editoriales canarias y su capacidad para distribuir sus libros. Alguien protesta del distingo que se hace en las librerías de aquí con la literatura de aquí. Como si la literatura canaria fuese un género en sí mismo. También se queja de la escasa presencia de muchos de estos títulos en las mesas de novedades.

Se tratan más temas pero muchos han quedado ocultos en el disco duro de mi memoria. Me quedo, eso sí, con la extraña sensación de haber dicho menos de lo que tenía que decir. La misma sensación, imagino, que le pasa al resto de los compañeros con los que comparto mesa.

Tras el turno de preguntas, termina el acto y salimos a la calle donde aprecio, una vez más, que hace un frío del carajo en La Laguna.

Cuando bajo a Santa Cruz no sé ni me importa, la verdad, como ha quedado el partido que enfrentaba a los veintidós multimillonarios en el Nou Camp.

En la capital tinerfeña, por cierto, también hace un frío del carajo.

Saludos, háganse una idea, desde este lado del ordenador.

¿Sueños? ¿Sueños son?

Jueves, Noviembre 17th, 2011

Me parece raro.

Extraño.

En el tiempo que llevo como escribidor con aspiraciones a Baterbly recuerdo pocas notas enviadas por la Viceconsejería de Cultura en las que, entre otras cosas, se informara del coste de la actividad a la que se hacía referencia.

Me ha llamado por eso la atención que la enviada el pasado 11-11-2011 y con el título de La Orquesta de Timples de Canarias clausura su gira nacional en el Festival de Jazz de Madrid, se detallase el respaldo económico prestado por el Gobierno canario –60.000 euros– a través del programa Septenio a esta formación compuesta “por doce músicos emergentes procedentes de varias islas, bajo la dirección de Benito Cabrera.”

Escribo esto porque, curiosamente, tan solo un día antes, el 10 de noviembre, Cabrera  anunciaba públicamente su negativa a que al Ejecutivo regional usase el villancico Una sobre el mismo mar para su tradicional campaña navideña, en señal de protesta por el recorte en los presupuestos que sufrirá la Viceconsejería de Cultura en 2012.

Y que tan solo tres días después –el domingo 13– Totoyo Millares publicara en varios periódicos de las islas su feroz ataque al timplista conejero desatando la de Dios.

Claro que son coincidencias. Curiosas coincidencias las que observo en este singular y amargo culebrón que podría llevar por título El efecto de los timplistas bajo los rayos gamma.

Sin embargo, y cueste o no reconocerlo, si ha sonado en la calle la reclamación del movimiento de los culturetas afectados ha sido precisamente por el gesto de Cabrera de negar que el Ejecutivo regional emplee el dichoso villancico para las tristes navidades que se nos avecinan, así como por la incendiaria misiva de Totoyo. El totoyazo como la definió acertadamente Alfonso González Jerez en una de sus columnas.

Tras unos días de calma tensa, y mientras los representantes de parte del sector cultural movilizado visitan a los distintos grupos del arco parlamentario canario con el fin de que el Gobierno que preside Paulino Rivero recapacite y no afeite al cero el presupuesto del área que gestiona Alberto Delgado, Benito Cabrera publica hoy una carta abierta en la que reflexiona sin demasiada chicha ni limoná sobre el vitriólico escrito de Totoyo Millares.

Con razón, Benito Cabrera escribe que el totoyazo desvía la atención “sobre lo verdaderamente importante en un momento difícil”.

Se refiere obviamente al tijeretazo.

Totoyazo, tijeretazo, recortazo

Y aclara que “este año (no siempre lo hacen) me llamaron de una empresa de publicidad para autorizar el uso de mi villancico para la campaña institucional del Gobierno. Si no me hubiesen consultado, estaría sonando en diciembre por la tele y yo (que veo poca), igual ni me habría enterado. Pero me preguntaron. Y pensé “¿por qué les interesa una canción para hacer publicidad cuando han dejado casi a cero los presupuestos para cultura”? Y dije: “No”. Así de simple. Además, comenté en los medios que era un gesto personal, que no pretendía representar a nadie ni ir en contra de nadie. Sólo un gesto. Obviamente, si hubiera sabido (no soy profeta) que la deriva sería encender una chispa para ponernos a pelear entre nosotros, no lo habría hecho. No creo que nadie quiera ser noticia por polémicas.”

Cabrera se pregunta más adelante: “¿Hay que cambiar el modelo? Pues que se revise y mejore. ¿La solución para modificarlo es despojar de presupuestos a la cultura? No lo creo.”

Y añade: “El modelo lo han propuesto y lo han mantenido nuestros políticos. Además, nos olvidamos que en esta lacerante crisis nos han metido el desgobierno de los mandatarios y la falta de escrúpulos de un grupo de bancarios. Mientras, los ciudadanos de a pie, cual zombis salidos de la peli de Fresnadillo (igual se inspiró en la sociedad canaria), nos dedicamos a dar bandazos y a comernos entre nosotros.”

Y yo aclaro: no, Benito, pongo la mano en el fuego que Fresnadillo no se inspiró en la sociedad canaria para su peli. Escribo peli porque así lo escribes.

Y continúa su lamento: “Admiro y respeto el trabajo de Totoyo Millares y el de los 13.000 creadores (incluido usted, Sr. Millares) que han recibido ayudas del ejecutivo canario. Y más aún el de aquellos que, sin recibir lo que merecen, siguen en la brega.”

Y recuerda con justificada amargura: “Ya pedí –públicamente y por escrito– el Premio Canarias para Totoyo hace unos pocos años. Igual que pedí por escrito que se le concediera (al menos) la medalla de oro de Canarias a mi amigo y compañero José Antonio Ramos. Por cierto, no sé de dónde sale que yo estuve de jurado en la convocatoria en la que no se le dio el premio. Ese año estaba yo propuesto por el Círculo de Amistad XII de Enero como candidato, por lo que no podía formar parte de ese jurado.”

El resto de la carta abierta responde a los totoyazos con desgana. Sabe a carta escrita con frustración.

No percibo en ella rebeldía y sí un resignado vacío.

Benito Cabrera escribe y escribe mientras transmite, a mi juicio, algo así como “esto no se hace.”

Y al final pide que “no entremos en el juego del divide y vencerás.”

 Conclusión como lector:

Me encojo de hombros.

Alea jacta est.

Y atención, pregunta, ¿cómo afectará el recortazo a Deportes?

Lean este artículo de Luis Padillla. (Danke a quien ya sabe…)

Saludos, está escrito, desde este lado del ordenador.

Serán cosas mías…

Martes, Noviembre 15th, 2011

No termino por ubicar a Alberto Delgado, de quien he cuestionado algunas acciones que ha realizado al frente de la Viceconsejería de Cultura del Gobierno canario, así como sus insólitas salidas de tono e indiferencia ante situaciones que han menoscabado su gestión, pero también es cierto que la mayor parte de las veces ha sabido timonear con pericia digamos que técnica el departamento que dirige en tiempos tan siniestros.

El revuelo provocado en parte del sector cultural ante el anunciado y dramático recorte presupuestario que sufrirá su área en 2012, así como las declaraciones incendiarias que la semana pasada hizo públicas en una carta el timplista Totoyo Millares para desmontar la, según él, “falsa solidaridad” de Benito Cabrera al negar la promoción institucional del Ejecutivo regional de su villancico Una sobre el mismo mar durante las fiestas navideñas, pone de manifiesto, a mi juicio, que se quiere echar balones fuera en torno al verdadero problema que ha puesto el nombre de la Cultura, y de las políticas culturales, por una vez en las primeras planas de los periódicos locales: un recorte brutal y sin sentido alguno que frenará drásticamente la maquinaria cultural de unas islas cuya población todavía es ajena al desierto que supondrá no solo para los que viven de ella sino también para los que se han acostumbrado a consumir los productos que genera.

Hace unos días escribía que Alberto Delgado necesitaba de lecciones urgentes de diplomacia política, pero también es cierto que conociéndolo desde la distancia, nadie puede criticarle que no le falta valentía a la hora de enfrentarse al caos.

Lo digo porque Delgado no rehuyó ayer en rueda de prensa manifestarse sobre el asunto aunque advirtió que serían las últimas palabras que expresaría sobre el tijeretazo antes de su aprobación parlamentaria.

No obstante, el viceconsejero apuntó tener la esperanza de que el Parlamento de Canarias “pueda hacer algunas correcciones al proyecto”. Y quizá, si él mismo lo dice, sugerir que el afeitado presupuestario del área que gestiona no resultará tan drástico como el actual 65 por ciento que ha anunciado por activa y por pasiva el Gobierno canario.

Puede que sea el espíritu de la Navidad.

Pese a todo, Alberto Delgado avisa que nos esperan “cuatro años muy duros”.

Y no, el viceconsejero reconoció que no se ha reunido con el presidente del Ejecutivo regional, Paulino Rivero, para tratar este tema aunque es probable que él mismo lo haga con esa parte del sector movilizado aunque desea que antes se encuentren con la consejera Inés Rojas.

Mientras tanto, el colectivo anuncia que mantendrá reuniones con los portavoces en Cultura del Partido Popular, Milagros Bethencourt Aguilar,y el socialista, Domingo Pérez Curbelo. Se supone que el cara a cara con CC se producirá tras las elecciones generales del próximo domingo, 20 de noviembre. 

TIMPLAZOS

Por otro lado, y en un divertido pero contundente artículo de Alfonso González Jerez se reflexiona en torno a lo que el columnista califica de Totoyazo.

Alberto Delgado dio también sus impresiones sobre la polémica desatada por Millares con un paternal y quiero pensar emocionado “me da mucha pena.”

Sobre todo porque, como nos hacíamos eco ayer o fue anteayer o el antes del antes de ayer en este mismo blog, la salida a escena de Totoyo Millares solo ha contribuido a despistar el objetivo de “la protesta por el recorte.”

Para Delgado ambos músicos son “dos grandes artistas y la lástima y la parte real de esto es que se difumina lo que está detrás, la protesta por los recortes, con otro tipo de cosas que vienen de más lejos”. (El subrayado es nuestro).

A la espera de que Benito Cabrera y Totoyo Millares arreglen sus diferencias, polémica a la que se suma también otro timplista, Germán López, en apoyo de Millares, Alberto Delgado reitera que no pierde la esperanza de que en el proceso de tramitación de los presupuestos en el Parlamento de Canarias se puedan introducir correcciones, ajeno él a cómo se mueve la pequeña política parlamentaria canaria en una casa, como decía un amigo que ya no está entre nosotros, Apeles Rafael Ortega, “en la que cuando entro siempre me llevo las manos a los bolsillos”.

Son éstas las últimas declaraciones que pronuncia el Viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, quien ahora esperará a observar cómo terminará tan desagradable e injusto asunto…

Y que por razones que entiendo pone nerviosa a tanta gente.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del ordenador.

¿Truco o trato?

Domingo, Octubre 30th, 2011

“El marino ve el misterio detrás de cada cosa, y por eso se agarra como un tigre a las palpables, no por ellas, sino porque solo así cree salvarse de su naufragio de adentro.” (El negrero. Lino Novás Calvo

Mientras el senador autonómico por Fuerteventura, el socialista, Domingo Fuentes Curbelo, manifiesta que “nadie se puede alegrar de que los recursos de Cultura vayan a disminuir” y afirme que el Gobierno de Canarias –con el que cogobierna en la actualidad su partido– “ha instalado desde hace años al sector en la cultura de la subvención y el clientelismo”, asisto –ya sin perplejidad– por donde se está orientando el debate ante el anunciado recorte del área que gestiona Alberto Delgado.

Alberto Delgado.

El responsable –son las palabras de Fuentes Curbelo– del origen de las protestas de parte del sector de la Cultura en las islas porque todas éstas obedecen a una de las triquiñuelas habituales de Delgado “para asustar al sector.”

El senador socialista, que mantuvo en noviembre del año pasado una agria polémica con el mismo Delgado cuando éste reveló que había cobrado una colaboración del programa Septenio, programa con el que había sido hasta ese entonces muy crítico Curbelo, opina que la inquietud entre los empresarios culturales de las islas tiene su origen en un problema de gestión y en haber acostumbrado a gestores y artistas, reitera, en “la cultura de la subvención y el clientelismo con grupos que dependen exclusivamente de las aportaciones económicas públicas, y más concretamente, de las del Ejecutivo regional. La cultura, bien gestionada, puede ser autosuficiente”, resalta el socialista.

Socialista que lamenta que no se haya incidido más en la inversión destinada al libro –con la que podemos estar de acuerdo, ya no existe la Dirección General destinada a apoyar este sector–  y el audiovisual –con la que no estamos de acuerdo, les invito a explorar El Escobillón para que sepan no el por qué sino los porqué–.

Pero ¡cuidado!

Son tiempos de buscar soluciones para no sentenciar a muerte la Cultura.

Y sí, tal y como anunció Martín Rivero el pasado viernes, 28 de octubre: “de estudiar soluciones para facilitar el trabajo ‘a quien debe de solucionarlo’.”

IDEAS PARA QUIEN DEBE SOLUCIONARLO

Alfonso González Jerez propone en Diario de Avisos, entre otras medidas, que los hoy indignados reclamen un compromiso político y técnico –no dinerario– con ese Gobierno canario que según Curbelo solo ha contribuido a repartir parné para generar clientelismos.

Sugiere González Jerez:

“a) Un compromiso explícito del Gobierno regional para potenciar todos sus recursos políticos y técnicos a favor de la inclusión de empresas y actividades culturales del Archipiélago en fondos de la Unión Europea, potenciando los proyectos de partenariado, y asesorando directamente a los interesados.

b) Un compromiso del Gobierno regional para buscar nuevos incentivos fiscales a la actividad cultural con el objetivo final de alcanzar una ley canaria del mecenazgo en esta legislatura, estimulando la participación del capital privado.

c) Un compromiso del Gobierno regional para facilitar el acceso preferente a otros programas y líneas de ayuda en otros departamentos del Ejecutivo.

d) Un compromiso del Gobierno regional para estudiar, al menos, una modificación de los reglamentos de la RIC para su materialización en proyectos empresariales ligados a la cultura y el ocio.

e) Un compromiso del Gobierno regional en establecer planes de colaboración reales y realistas, dotados de ficha técnica, con ayuntamientos y cabildos para maximizar los recursos presupuestarios existentes en materia de política cultural, fomentando la emprendeduría y la promoción de promotores.”

Y si bien reconoce que no son muchas las reflexiones que aporta, “peor es nada, es decir, continuar emitiendo manifiestos y convocando reuniones catárticas de humillados y ofendidos.”

Por su parte, la ex viceconsejera de Cultura y ex diputada por CC en el Parlamento regional, Dulce Xerach Pérez,  informa en El blog de una ciudadana que le ha hecho llegar al presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, un texto de apoyo para mejorar los presupuestos previstos para Cultura en 2012.

En su escrito, Xerach Pérez reflexiona que la economía es cultura “y que sí es economía productiva, aunque no sea economía productiva primaria o secundaria es terciaria, o más, y por tanto más evolucionada.”

Dulce Xerach apuesta por el turismo cultural (histórico-patrimonial, étnico o folclórico, religioso o espiritual, formativo, científico, de espectáculos, de acontecimientos singulares, literario y gastronómico, entre otros) y pone de ejemplo el Camino de Santiago y los datos económico que suscita.

Y por último, y en este mismo blog, quien firma como El segundo en pisar la Luna, propone (quiero suponer que como creador y consumidor cultural), una serie de ideas para que el sector indignado de la Cultura canarias al menos reflexione.

Saludos, caminante no hay camino, / se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

Oh dioses, vienen las olas

Miércoles, Octubre 26th, 2011

Los temblores sacuden el sector cultural en Canarias. Y el epicentro de los sismos (que no ismos) es difícil de localizar porque le salen secuelas reconocidas y bastardas que revuelven las aguas en las que hasta ahora navegaban los barcos y pateras de los que hacen posible la subvencionada (en la mayor parte de los casos) cultura en Canarias.

Diario de Avisos publica este miércoles, 26 de octubre, un reportaje en el que se entrevista a varios de los agentes implicados sobre el anunciado recorte a los presupuestos 2012 del área que hasta hoy gestiona un atribulado Alberto Delgado. Un periodista y productor cinematográfico sugiere en una radio que Delgado dimita y en un artículo desarmante de Alfonso González Jerez se pinta un panorama que obliga a tragar salivas amargas.

La red arde en proclamas y algunos representantes del sector intentan articular un movimiento de indignados más porque hay que hacer algo que por otra cosa.

Paulino Rivero se pregunta en silencio al asomarse a la ventana para contemplar un archipiélago que retrocede en un plis plas a los años setenta cuando llegarán las malditas olas que no hordas sin prestar demasiada atención al volcán de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) en Canarias, que ha vuelto a vomitar lava ardiente por la iniciativa de unos sesenta artistas de estar a favor de que el cantante Juan Carlos Senante dirija una entidad de cuyo prestigio pasado solo quedan cenizas.

Oh, dioses que me han condenado a vivir tiempos tan oscuros, ¿habéis olvidado vuestra generosidad con el pueblo que os hizo posible?

El volcán submarino de El Hierro parece mofarse y se transforma en extraña metáfora. Casi como si se animara a escupir de una vez a lo grande y provocar un maremoto con el que sepultar con olas gigantes estas islas desvertebradas y enfermas en las que habitan unas hormigas que se hacen llamar hombres.

Los bardos, pintores, gestores y cineastas corren de un lado al otro escandalizados, ciegos a la verdad.

Achamán se muestra indiferente al leer que el ex presidente del consejo asesor de la SGAE, otro canario de nombre Teddy Bautista, demanda a la institución por despido improcedente y solicita 1.200.000 euros de indemnización mientras Senante, al que Magec reconoce su lealtad cuando dijo que por Teddy, “por Teddy pongo la mano en el fuego”, sus esperanzas para metamorfosearse en director de la Sociedad si no se desvanecen al menos se altera cuando en otro escrito, esta vez firmado por casi un centenar de artistas de su tierra y bajo el lema de Caco, no gracias, le piden que por favor se dedique de una vez a sus cosas en vez de aspirar al puesto que Octavio Álvarez dejará al final de este octubre siniestro.

“Nos parece la persona menos indicada para ocupar este cargo, sobre todo ahora que no dejan de ser vertidas informaciones totalmente falsas, desde fuentes siempre huidizas, en las que se proclama al Sr. Senante embajador de los músicos canarios, o se declara a los músicos canarios a favor del canon digital o de la red Arteria, sin ni tan siquiera haber sido consultados” rubrican estos noventa ingratos…

Achamán prepara los rayos y encierra en las mazmorras a la maternal Chaxiraxi porque no son tiempos para dar amor y sí la guerra. El pérfido Guayota estalla en frenéticas carcajadas mientras Paulino, ese hombre, mueve entre los dedos el único euro que le queda a la comunidad autónoma que dirige preguntándose cuándo demonios van a venir las olas.

Eso que oye, eso que oye ¿acaso no son las aspas en movimiento del helicóptero que lo espera en la azotea de su palacio de invierno?

Saludos, odiosos soy todos vosotros Oh dioses, desde este lado del ordenador.

Ser o no ser

Martes, Octubre 25th, 2011

He seguido con atención la polémica que se ha suscitado en torno a la escasa presencia de editores y escritores canarios en el SILA porque quien puso el dedo en la llaga es uno de esos amigos a los que además de respetar profesionalmente me une una relación que, con sus naturales encuentros y desencuentros, para mí es un hermano. Me refiero a Alfonso González Jerez, uno de los escasos referentes de los medios de comunicación de Canarias que por su cruda objetividad invita a la reflexión a través de sus columnas periodísticas que hoy publica el Diario de Avisos pero que ayer también enriquecieron las cabeceras de periódicos como La Gaceta de Canarias, Canarias 7 y La Opinión de Tenerife. Lean, lean la que escribe hoy en el periódico. Podía haberla titulada Historias para no dormir.

En su primer artículo, del que nos hicimos eco en este mismo blog así como de la respuesta del escritor Nicolás Melini, Alfonso lamentaba con buen criterio –y bien es cierto que con ácidas palabras– sobre la pobre presencia de editores, narradores y poetas de las islas en el Salón Internacional del Libro Africano, encuentro que quien ahora escribe estas líneas ha estado vinculado desde hace unos años, aunque en su tercera edición ha tenido la oportunidad de vivirlo desde dentro para constatar el enorme esfuerzo que se hace por hacer realidad un proyecto en el que, obvia decirlo, quien ahora les escribe cree y en la medida de sus posibilidades ha intentado respaldar desde sus comienzos.

Me sorprende por ello el lado por el que se están escorando las críticas a las ausencias que planteó en un principio González Jerez, a quien parece que quieren crucificar por expresar libremente su opinión.

El refranero popular dice que quien se pica es porque ajos come, y a tenor de lo que he leído en blogs de poetas y escritores canarios la verdad es que, efectivamente, quien se pica es porque ajos come ya que nadie de los que ha levantado la tizona para arremeter contra González Jerez esgrime argumentos que desmonten las reflexiones del articulista.

Y es que algunos (no todos, afortunadamente) de los que escriben y editan en Canarias han preferido obviar su asistencia a las tres ediciones celebradas del SILA como quien no quiere beber de una fuente que emana en pleno desierto.

Vayan ustedes a saber sus extrañas razones. Ya saben, esa manía de pasar sed para estar quejándose todo el santo día de que tienen sed.

A mi, qué quieren que les diga, y como buen beduino que busca agua en el desierto, me parece insólito.

Será porque no me gusta pasar sed.

He tenido la suerte de asistir a encuentros con los libros celebrados en distintos puntos de este país llamado Expaña y en uno de ellos, tan cultural y festivo como es la Semana Negra de Gijón, he visto entre el público diariamente a editores, poetas y escritores asturianos a los que no se les caían los anillos por asistir a las numerosas mesas redondas, presentaciones y conferencias que allí se impartían

SILA no es la Semana Negra de Gijón, obviamente.

Sus objetivos, y el presupuesto que maneja, son radicalmente distintos.

En SILA se dan a conocer las múltiples realidades literarias que hoy por hoy se están cocinando en el continente africano y también es un foro que promueve, a través del Encuentro de Editores, el intercambio no solo con el universo editorial africano sino también europeo y latinoamericano.

Este año, por ejemplo, SILA acogió la IV Cumbre de Editores Independientes Latinoamericanos, un espacio abierto a los profesionales de la edición en Canarias…

Lamento escribir que el número de profesionales del libro del archipiélago que asistieron a este encuentro no fue, digamos, el que se esperaba.

Cuando alguien me preguntó los por qué, solté aquello que somos un pueblo aplatanado. Domesticado, feliz en una inquietante indiferencia de canario. Ese pajarito que canta muy bien siempre y cuando esté enjaulado. Dale de comer alpiste.  

En las dos mesas redondas que organizó la Alianza Internacional de Editores Independientes, salvo dos responsables editoriales canarios, lo que allí se dijo, lo que allí se expresó con mesura cuando tenía que haberse dicho a gritos, fue revelar las claves de cómo se lo montan en otros países para editar y que los libros que publican de manera independiente –fuera de las cadenas multinacionales– lleguen a su gente. A sus lectores potenciales.

Esta mañana, hablando con un editor canario al que estimo y respeto porque se ha convertido en algo así como un canario con necesidad de mover las alas, le comentaba esto mismo cuando me interrumpió diciéndome que no lo habían invitado al SILA.

¿Invitado? Pregunté.

El editor al que estimo y aprecio se quedó un buen rato mirándome.

¿Invitado? Volví a repetir.

SILA está abierto al público en general. Pero sobre todo está abierto a que los editores y escritores canarios además de hacerse una idea de lo mal que está publicar y escribir fuera de este ombligo peludo que es Canarias, aprendan escuchando las realidades de otros escritores y editores que realmente lo tienen muy duro para escribir y editar en sus territorios, e invita a que conjuntamente planifiquen futuras iniciativas editoriales.

Conocer cómo lo han hecho es, al menos para quien ahora les escribe, una respuesta  para aprender a sortear las dificultades que nos amenazan en este apocalíptico 2012 que ya se nos viene encima.

Respecto al escritor que ha dado el paso adelante al sentirse airado en nombre de otros escritores que no se han sentido airados debo decir que la producción literaria de Nicolás Melini es, a mi juicio, y sobre todo en el territorio del relato corto, excelente.

Ya he escrito que Melini es, reitero que a mi juicio, eficaz para contar mucho en apenas seis o siete páginas.

Su último libro de cuentos, Pulsión del amigo, logró lo que muy pocos libros canarios leídos en los últimos tiempos ha hecho: que me llegara al corazón, que me conmoviera. Que me dejara turulato y que supiera, no ya intuya, que detrás había un escritor que trascendía sus intenciones de futbolista asesino.

Melini, con muy buen criterio, vive en Madrid y por razones obvias no pudo asistir al SILA pero sé, no intuyo, que se sentiría muy cómodo en el Salón. Que sería uno de esos escritores canarios que asistirían –libre de prejuicios y paranoias– si no a todos al menos a la mayoría de las mesas redondas, presentaciones y conferencias que el Salón ofrece –es oro puro, creánme–  a lo largo de los cinco intensos días de su desarrollo.

Algunos opinarán que está mal que lo diga porque este año formé parte de esa familia que lo hace posible, pero pese al trabajo y los nervios, SILA es un milagro. Un oasis que invita al pensamiento y al intercambio. También al descubrimiento de un universo literario que pese a la censura y a la pobreza, está haciendo todo lo posible para competir contra un Primer Mundo que hoy más que nunca tiene los pies de barro.

De esto y otras cosas hablaron Boubacar Boris Diop o Sami Tchak, entre otros escritores, en SILA 2011.

Y como razonó Alfonso González Jerez apenas encontré a editores y escritores canarios sacando provecho de estas experiencias.

Sus razones tendrían, pienso.

Aunque no son tiempos, pienso otra vez, para mirarnos el ombligo y sí la de aprovechar las oportunidades que ofrece un espacio que invita al intercambio y al debate sensato. A tender puentes.

Por ello, que algunos de los integrantes del puchero narrativo canario se sientan molestos porque alguien les diga “esto es lo que pienso que son” me asombra. Claro que al sentirse algunos reflejados en ”esto es lo que pienso que son” se ha logrado al menos que despierten momentáneamente de su habitual letargo.

Allá ellos pero no sus lectores.

Saludos, esa es la cuestión, amigos, esa es la cuestión, desde este lado del ordenador.