¿Un español neutro?

Domingo, Octubre 17th, 2010

Si llevas toda una vida armándote los sesos con traducciones llega un momento en el que ya sabes detectar las que te convencen y las que te inquietan.

Eso me pasó hace unos días con una novela de espionaje de Len Deighton. Un libro que se desarrolla los últimos años de la Guerra Fría y que enfrenta a soviéticos y norteamericanos en lo que se conoció como el Gran Juego. 

Leer un libro bien traducido es una delicia. Pero leer un libro mal traducido es una tortura y responsable en gran parte que el lector abandone el ejemplar nada más haberlo empezado.

En esos casos y si me gusta el autor, recurro al cansado ejercicio de ir retraduciéndolo en la cabeza. Experiencia que me obliga a no prestar más atención a la trama y a los personajes que en ella se mueven.

Ahora bien, si la traducción es latinoamericana y utiliza sus propios giros y expresiones como identificar saco como una chaqueta o carro como un coche mi descomposición puede llegar a extremos desesperantes. Como desesperante es cuando leo en novelas editadas en los años 40 o 50 esa manía por castellanizar los nombres propios de los personajes.

Un ejemplo cogido al azar en mi desastrada biblioteca: A Richard lo llaman Ricardo. A Elizabeth se la rebautiza como Isabel.

Esta furia desatada me es relativamente reciente, no obstante.

Y es reciente porque recuerdo con un asomo de nostalgia como disfrutaba leyendo las historietas de Superman y Batman que publicaba Novaro, una editorial mexicana. Y disfrutaba más que por la aventura en sí por los diálogos traducidos que salpicaban los globos o bocadillos donde los personajes “conversaban”.

Me tronchaba de la risa cuando aparecía en escena Bruce Wayne y su pupilo Dick Greyson. Y no porque aparecieran en escena disfrazados con sus extravagantes trajes de gente normal sino porque imaginaba al traductor mexicano jarto de mezcal y marihuana rebautizándolos con rocambolesca y también generosa imaginación Bruno Díaz y Ricardo Tapia.

En los colorines de Superman (el hombre de acero) Clark Kent sí que se llamaba Clark Kent pero su novia de toda la vida, Lois Lane, se la conocía como Luisa Lane y a Perry White, el director del Diario El Planeta, como Pedro White. Y a Jimmy Olsen (el fotógrafo) como Jaime Olsen. Nunca entendí porque castellanizaban los nombres de los secundarios pero no sus apellidos. Con lo bien que hubiera quedado: Pedro Blanco ordena a Clark Kent que investigue el robo cometido en el gran banco de Metrópolis…

Cuento todo esto porque no creo que se haya valorado como se merece el trabajo de un buen traductor, que es una persona cuya misión es la de intentar reproducir con la mayor exactitud posible el espíritu de la obra original. Y en el caso de los traductores de la editorial Novaro creo que lo hacían rayando la más excéntrica perfección.

Con esto de la traducción solo alcanzo estados realmente salvajes cuando veo una película. Y no ya por la voz que le pueden  poner a John Wayne en la versión doblada sino porque siendo lo mismo es distinto.

Aviso, sin embargo, que últimamente me calmo viendo series norteamericanas de los 60 y 70 en lo que se conoce como español neutro (¿?).

Escuchar una serie en ese español neutro hace que viaje en  la cápsula del tiempo. Reconozco ese español que me decían procedía de Puerto Rico y que ahora se quiere conocer como  ”neutro”.  

A mi me sigue sonando diferente. Y sobre todo gozosamente llamativo cuando los dobladores pronuncian los nombres de los protagonistas del filme en inglés. O en ese inglés que yo tenía (y debo tener) en el imaginario. Cuando se dice Carolyn Jones te suena a Carolyn Jones con todas sus letras.    

Personalmente, ha sido una delicia volver a escuchar en viejas series de televisión ese doblaje a un español de no sé que procedencia…

Me hace reír y me hace llorar.

También me hace pensar.

Pero sobre todas las cosas me hace recordar. 

¿El qué?

Si te digo la verdad te miento.  

Saludos, navegando, desde este lado del ordenador.

Una afortunada corriente de aire fresco: nuevo libro de Nicolás Melini

Viernes, Julio 23rd, 2010

No sé si es el mejor halago que le puedo brindar a las novelas y relatos del escritor Nicolás Melini (Santa Cruz de La Palma, 1969) pero a mi juicio lo que más me gusta cuando leo sus historias es que no me parecen canarias. Ni siquiera españolas.

Será, pienso, que cuando me adentro en algunos de sus libros siento que estoy leyendo a un escritor que no necesita de patrias para su ubicación. En sus novelas, cuentos y poemas, Melini trasciende fronteras y se convierte en escritor sin banderas.

Me sumergí por primera vez en su mundo (bastante próximo al mío pese a sus notables diferencias) a través de su potentísima novela El futbolista asesino, un relato que sigo considerando afortunadamente inclasificable y que despertó en mí esa llama espontánea que como lector me exige, al terminar una obra que me gusta, aquello de “quiero más”.

Pasado el tiempo, porque esta es prácticamente la palabra que mejor se ajusta al seguimiento que hago con la literatura de Melini, leí La sangre, la luz, el violoncelo, y más tarde su impresionista e impresionante Cuadros de Hopper, que considero, a mi modesto entender, el mejor de sus títulos publicados hasta la fecha y que me supo –aún tengo ese sabor en la boca mientras escribo estas líneas apresuradas– a texto con ecos no ya del genial pintor norteamericano Edward Hopper sino del mismísimo Raymond Carver. Sólo que de un Carver con señas de identidad propias, como si su autor, Melini, hubiera cogido de ese gran narrador de las soledades humanas el marco para describir sus particulares historias de desarraigo y pequeñas traiciones cotidianas en forma de poemas.

Otros de sus títulos son Historias sin cariño de Remedios quiero besarte y Adonde marchaba. También Cuadernos de mis mayores, textos que espero encontrar un día de estos si los dioses que viven dentro de los libros me conceden esa oportunidad.

Viene a cuento esta extensa introducción para anunciar que el escritor acaba de publicar un nuevo libros de cuentos, y que bajo el título de Pulsión de amigos ha sido editado por KRK Ediciones en su colección Tras 3 letras.

El escritor venezolano Juan Carlos Méndez-Guédez ha escrito sobre Pulsión de amigos: “Sólo los grandes escritores son capaces de crear el vacío: un vacío seductor, terrible y hondo que antecede y se expande a partir de cada uno de sus textos. Nicolás Melini excava alrededor de estos doce relatos verdaderos abismos en los que la mirada se extravía la obra de Nicolás Melini: para encontrar en sí misma desconocidos vértices del goce y del dolor.

Los cuentos de Melini extraen de lo real pequeños trozos, segmentos de subterránea intensidad, y los colocan en medio de la blancura de la página como irritantes manchas, como intrigantes imágenes que el lector condensa y completa.

Literatura de primera línea, Nicolás Melini confirma en este libro que es uno de los mejores cuentistas de lengua española de este siglo que comienza. Porque sólo los grandes autores como él son capaces de armar un libro como este: fuego líquido, chispazos, quemantes resplandores, epifanías terrenales conectadas a un paisaje insular ajeno a la mitificación o a la visión adántica, pero próximo a la lucidez vital, al desgaste, al horror y al placer devorador que significa la existencia.”

Así que ya lo saben, y no olviden supermineralizarse.

Saludos, esperando a que caiga en mis manos Pulsión de amigos, desde este lado del ordenador.

Todo cambia para que no cambie nada

Viernes, Junio 25th, 2010

Asisto al acto de la presentación de la última novela del escritor tinerfeño Víctor Álamo de la Rosa, que tiene lugar el viernes 24 de junio en el Espacio Cultural CajaCanarias. Mucha gente, muchas caras conocidas… El título, La cueva de los leprosos, uno de cuyos ejemplares tengo ahora justo al lado del ordenador, esperando a que lo lea. Hasta el momento sólo he podido echarle un vistazo, mirarlo por encima. El volumen ha sido editado en la colección La Caja Literaria.

A Víctor Álamo lo conozco desde hace ya varios años. Fue por mediación de un colega común, un poeta.

Confieso que no soy un lector enganchado a su literatura pese a que tuve la suerte de conocerlo cuando comenzaba su carrera como escritor a raíz de la publicación de su libro de relatos Las mareas brujas y el frustrado intento de que algunos de sus cuentos se tradujeran en forma de tebeo. Sin embargo, y de aquel primer intento hasta hoy, Víctor ha ido macerando una bibliografía en la que se mezclan novelas, cuentos, poesía, libro de entrevistas (para quien le escribe su encomiable Escritores en su tinta), historias  infantiles y también poesía.

Con esto quiero decir que nuestro escritor más traducido (me imagino que tras Alberto Vázquez Figueroa) según  el también escritor Juan Manuel García Ramos, si se caracteriza por algo es por su desarmante empeño y capacidad de trabajo que en la mayor parte de los casos se inspira en Isla Menor (trasunto literario de El Hierro), una especie de territorio mítico al modo de Macondo o Comala.

Ahora que tengo su última novela ante mis ojos no sé si agradecerle o más bien reprocharle a García Ramos que en la presentación del pasado viernes reventara el hilo argumental de la misma. No obstante, me preocupé de tomar algunas notas de los que dijeron los intervinientes con el objeto desinteresado de que a algunos de los que puedan recalar en este post se animen a hacerse con la última obra de su autor.

Para el ya citado García Ramos, lo que ya podemos considerar como ciclo  Isla Menor revela “una obsesión geográfica” por definir el mapa de este espacio inexistente pero que sin embargo existe (El Hierro), así como por su indagación en lo que el profesor denominó como “las cinco plagas bíblicas” que plantean estas cinco novelas: la represión franquista, descrita en El Humilladero; la sequía, que aparece en El año de la seca; la II Guerra Mundial, telón de fondo de Campiro que; la inmigración, uno de los argumentos a partir del cual gira Terramores y ahora la enfermedad con La cueva de los leprosos.

Según García Ramos “la historia la condiciona la geografía y los personajes”, y en el último trabajo de Álamo de la Rosa –a su juicio– lo primero se convierte en metáfora del infierno en la tierra a través de sus protagonistas.

El único problema que le encuentra Juan Manuel García Ramos a ese mundo fabulado que no lo es y que Víctor Álamo conoce como Isla Menor es que se agote en la imaginación de su autor. Pese a todo, destacó que el escritor con estos cinco libros ha sido capaz de “inventar su El Hierro particular”, lo que lo sitúa junto a Juan Pedro Castañeda, como uno de los dos grandes novelistas de la Isla del Meridiano.

Para el también profesor Juan José Delgado –de alguna manera el mentor literario del escritor Víctor Álamo– el universo novelístico del autor de La cueva de los leprosos es “recurrente” por lo que sus anacronismos sirven para adentrarse en los fundamentos del mito que siempre es atemporal.

Juan José Delgado resaltó también el tema de la insularidad en la obra de Álamo de la Rosa, y que en La cueva de los leprosos pone de manifiesto al modo de cronotopos de la insularidad que definió como “espacios que tienen dimensión y que se manifiestan en la conciencia del narrador”.

“La isla como conflicto, como una prisión. También como un reducto donde se generan pasiones salvajes que se atenúan en otro cronotopo: el poético, al representar la isla como una mujer”.

Víctor Álamo fue el encargado de cerrar el acto con un sencillo y emotivo homenaje a quienes han contribuido a que esta novela (gestada en 2007) haya salido a la luz, y leyó un fragmento de la misma.

No me quedé al copeteo final habitual en estas presentaciones, pero sí tuve la sensación de que este tipo de actos continúan caracterizándose por una rigidez que no hay prueba del tiempo que lo someta. Llevo muchos años asistiendo a presentaciones de novelas, ensayos, poemarios, y todas ellas son iguales aunque sus protagonistas sean diferentes.

Me pregunté mientras llegaba a mi casa si eso puede ser o no, uno de sus encantos. En su favor está que parece que los años no han pasado, y que de alguna manera continúo siendo el mismo cretino de ayer. En su contra, que me inquieta ese inmovilismo y ver casi siempre a los mismos cretinos como yo mucho más viejos. Los ausentes, los que no estuvieron, probablemente ya estén bajo tierra.

Esa sensación extraña me sabe como a otra dosis diaria del cianuro que consume nuestra existencia por aquello –ya tan manido– de que hay que cambiar algo para que nada cambie.

Y este viernes tuve la desagradable sensación de que, efectivamente, todos hemos cambiado para que no cambie nada.

Saludos, intentando mirar al Sol para comprender lo que nos pasa, desde este lado del ordenador.

El grito del ¿loco?

Sábado, Mayo 29th, 2010

Para huir de esta realidad cada día más enloquecedora e incomprensible cae en mis manos un libro visionario, esquizoide. Escrito con amor y con odio, loco, terrible, que te da vueltas y vueltas en la cabeza. Que te hace reír y te hace enternecer casi a partes iguales. Uno de esos libros que recomendarías a los impresentables que dirigen la cosa pública y a los que desde la cosa privada se están aprovechando de esta dramática situación que atravesamos. Un volumen que te arde entre los dedos, que te absorbe con una violencia sin freno, que te arrebata, y que te obliga a hablar de él con amigos y enemigos, quienes por un momento dejan sus egos revueltos para escuchar una de esas revelaciones que tienes de tanto en tanto.

¿Su título? Yo necesito amor, y está escrito como una ráfaga de kalishnokov por ese pedazo actor de otro mundo que fue Klaus Kinski.

Se trata de una autobiografía repleta de mentiras y por lo tanto alfombrada de leyenda. De una novela casi, al modo de un Viaja al fin de la noche del maestro Céline. De un rabioso vomitivo contra el artisteo y la mediocridad. Y de un volumen por cuyas páginas su autor deje claro desde el principio –donde describe con mano maestra su indescriptible infancia de arrabal– su profundo desprecio por el cine y su obsesión compulsiva y maníaca por el sexo.

Kinski deja claro que su paso por el agitado celuloide, interpretando películas de todas clases, la mayoría de ellas de un sonrojo que va más allá de una falsa piedad, lo hizo por dinero. Dinero. Dinero. Dinero que llegaba a sus bolsillos para gastar a manos llenas en ridículos caprichos de un loco que sólo quería vivir.

Leo esta autobiografía de rencores y amores extremos y pienso que la mayoría pasamos por este sendero que es la vida sin enterarnos muy bien que existimos. Los días desaparecen con frivolidad de nuestro calendario y no nos percatamos que la sombra de la señora está justo delante de nuestras narices… Perdemos el tiempo con las pequeñas tonterías que humillan un poco más este paso por la existencia. Lo que me hace preguntar si en el fondo lo que buscamos todos no es otra cosa que amor para saber que hemos vivido.

Les invito a que se sumerjan en esta extraordinaria bomba de relojería. Bomba en la que cineastas como Werner Herzog no sale bien parado en boca de su actor fetiche aunque me quede con el regusto de que fruto de esa extraordinaria relación surgió la mejor obra de tan extravagante cineasta y de tan extravagante intérprete.

El resto son divagaciones rabiosas, de un hombre que suelta espuma por la boca. De uno de esos locos que vemos por las calles y que parecen pese a todo felices cuando cantan a la luna.

El libro de Kinski me deja exhausto. Como si viajar cogido de su manos hubiera sido una experiencia que va más allá de los atolondrados misticimos de este tiempo descreído.

Intento sosegarme. Esa y no otra es la razón de este post.

Saludos, a gritos, desde este lado del ordenador

Para no quedarse en casa pensando en las musarañas…

Martes, Mayo 18th, 2010

…UNA PRESENTACIÓN ¿INQUIETANTE?

Este miércoles, 19 de mayo, a las 20 horas en la librería-café Al Faro (calle Deán Palahí, nº22 La Laguna) tendrá lugar la presentación del libro El hombre encuadernado de Bruno Mesa. (Editorial Paréntesis). El acto contará con la presencia del autor que estará acompañado por Óscar García y Francisco Pérez de Castro. Mesa advierte en su blog Argumentos en busca de autor que no será precisamente una presentación típica literaria. ¿Abstenerse cardíacos?

UN PREMIO

La compañía canaria Helena Turbo Teatro  ha resultado ganadora del VI Festival Toledo Escena Abierta (TEA) al conseguir los premios al mejor montaje y el otorgado por el público. El argumento de la obra gira en torno a Mercedes Pinto. El espectáculo constituye una semblanza emotiva y colorista de la propia autora, un abanico que evoca su biografía y parte de su original repertorio creativo.

REVELANDO SECRETOS

La exposición sobre masonería y cultura, que estará expuesta en el antiguo Convento de Santo Domingo hasta el próximo 29 de mayo, ha recibido ya más de un millar de visitas en sus primeros diez días de apertura. Entre otros atractivos, esta exposición acoge el estandarte de la logia de Añaza que, desde que saliera de Canarias en el año 1936, no había vuelto a la Isla.  La muestra, titulada Historia de la Masonería Canaria y Universal. Diálogos sobre Masonería y Cultura y organizada por el Ayuntamiento de La Laguna, se enmarca dentro de un Encuentro-Diálogo sobre Masonería y Cultura que tendrá lugar en La Laguna y que incluye un curso con una serie de conferencias, dirigidas por el profesor Manuel de Paz, en las que participa un nutrido grupo de expertos, así como la proyección de una película en el Teatro Leal con fines benéficos y un concierto sobre Mozart y la música masónica universal.

Y UN DOCUMENTAL…

El Gobierno de Canarias, a través de su Viceconsejería de Cultura, ofrecerá en Tenerife y Gran Canaria el estreno del documental Canarias a través del tiempo II, un trabajo producido por Lasal Creadores Asociados, dirigido por Luis García de Armas, que invita a realizar un viaje por la historia de las Islas para ver cómo ha afectado al territorio los cambios que ha experimentado el Archipiélago. El estreno tendrá lugar el miércoles 19, en Multicines Price-Renoir, en Tenerife, y el jueves 20, en los Monopol, en Las Palmas de Gran Canaria, ambos a las 20.30 horas. 

Saludos, repartiendo un arigato a diestro y siniestro, desde este lado del ordenador.

¡¡¡Hagan sus apuestas!!!

Sábado, Mayo 8th, 2010

NADA POR AQUÍ Y NADA POR ALLÁ

 La Asociación Canaria de Escritores (ACAE) presentó en la XXII Feria del Libro de Las Palmas a su nueva directiva. La preside Cirilo Leal, y como vicepresidentes figuran Teresa Iturriaga y Emilio González Déniz.

Se informa que entre otros objetivos pretenden dinamizar la relación que la asociación mantiene con el ámbito académico y las administraciones. También ejercer la crítica periodística (¿dónde?), la difusión audiovisual (¿?) y los clubes de lectores. La ACAE aspira, además, a desarrollar una nueva política de comunicación, con blogs y actualizando su web que les ha quedado algo roñosa, esa es la verdad.

Han planteado además un interesante debate: ¿continuar con la edición de la revista Insularia en papel o traspasarla al universo loco, loco, loco, de la Internet?

Desde esta humilde bitácora le deseamos a la nueva dirigencia todos los éxitos del mundo con la esperanza de que su entusiasmo no decaiga a medida que vayan llamando a las puertas y les respondan con el ya celebérrimo “vuelva usted mañana“.

 (*) En la imagen que apoya estas líneas uno de los más grandes prestidigitadores del mundo mundial: Juan Tamariz.

JUGANDO A LA RULETA RUSA

 Y hablando de Feria del Libro. Ya hay fechas para la de este año en Santa Cruz de Tenerife: del 28 de mayo al 6 de junio. Se ignora todavía la nómina de escritores invitados que participarán en este encuentro aunque se admiten apuestas. En mi particular e improvisada quiniela voto a caballo ganador: Alberto Vázquez Figueroa. Narrador talentoso –pese a que esté el hombre harto de hablar de sus libros–  y personaje que se ha convertido en un clásico de la Feria santacrucera desde que la Asociación de Libreros de Tenerife asume su gestión.

Pienso, especulando que los organizadores no son tontos, que habrán marcado en su agenda de actos paralelos con la asistencia de Víctor Conde por 1) ser el reciente ganador del premio Minotauro, 2) haber nacido el pobre en esta isla y 3) ser además buena gente. En cuanto al resto de actividades que justifique que la Feria no significa sólo sacar los libros a la calle, recuerdo las palabras de Kurtz y musito entre dientes “el horror, el horror, el horror”.

¿La razón? Porque si se repite el mustio programa del año pasado lo mejor será quedarse en casa pese a que en la Feria se reduzca un 10 por ciento el precio de venta de los dichosos libros. Espero, además, que no engañen al personal con la fantasmagórica encuesta que dicen hicieron circular en 2009 y que vuelva (fue lo mejor para quien les escribe) la caseta montada por el Ayuntamiento de la capital tinerfeña para trueque (cambio) de libros.

 (*) En la imagen Robert de Niro jugando a la ruleta rusa con un amiguete del vietcong en El cazador

CON LA MÚSICA A OTRA PARTE

El digital de periodismo ciudadano Lo que pasa en Tenerife ha subido un interesante y crítico artículo de un abonado a los conciertos que, periódicamente, ofrece la Orquesta Sinfónica de Tenerife (OST). Con el título de ¿Nos toma el pelo el maestro Lü Jia o se ha vuelto perezosa la Orquesta Sinfónica de Tenerife?, el autor lamenta entre otras cosas del recorte presupuestario que está menoscabando el programa del conjunto tinerfeño y se pregunta si ello obedece a su actual director, el maestro Lü Jia, o a los responsables del Cabildo de Tenerife. Como sabrán los iniciados en este asunto, Lü Jia dejará de ser director de la OST el próximo 30 de junio. Así que les propongo otra apuesta en un día repleto de apuestas ¿quién será el maestro que lo sustituirá?

 (*) En la imagen, el fabuloso cómico de cine mudo Harry Langdon esperando a que le corten lo que tiene como cabeza.

 Saludos, a lo pienso luego existo, desde este lado del ordenador.