Quiero más ‘Sangre fresca’

Domingo, Julio 26th, 2009

No sé si existen las casualidades. Tampoco si determinadas casualidades deben de interpretarse como un milagro porque tampoco tengo muy claro si existen los milagros. Admito, no obstante, que me da cierta inquietud pensar que todas esas pequeñas sorpresas que te depara la vida son fruto del azar. Bien es verdad que no me quita el sueño sea lo que sea lo que pone algo de sal a nuestras desabridas vidas, pero me gustaría pensar que igual hay un plan escrito sobre nuestro devenir existencial. Plan que también nos lleva a cómo descubrimos determinadas cosas. O todas esas voces que nos alientan desde la casualidad a seguir adelante. Siempre adelante, mirando eso sí de reojo al pasado pese a que seamos tan inconscientes al imaginar que no volveremos a tropezar en la misma piedra que hay en el caminio y que me enseñó que mi destino era rodar y rodar…

En estas cosas andaba pensando esta tarde de domingo. Aguantando con estoicismo el calor axfisiante que empaña la atmósfera. También, es cierto, algo nervioso porque tras casi ocho meses en los que mi vida ha dado uno de esos vuelcos que obligan a mirarte en el espejo, un amigo me hace entrega de una de esas series que descubrí precisamente hace unos ochos meses, justo en el momento en el que daba un paso hacia adelante (siempre hacia adelante ¿recuerdan?) en la fatigosa y ya algo cansada aventura de estar despierto.

true.jpg

Ya me hice eco de la serie en su momento. Se trata de True Blood, creada por Alan Ball, el mismo de A dos metros bajo tierra, y aún con la certeza de que no se trata de uno de esos productos que pasarán a la historia de la televisión como la familia de enterradores más famosa de la pequeña pantalla, True Blood tiene para este que les escribe el extraño aroma de una enamorada. Además, y por esa casulidad o azar que antes intentaba describirle, supo arroparme digamos que espiritual y sentimentalmente cuando suponía que iba a entrar en una de esas deprimentes depresiones que nos acompañan de tanto en tanto.

Escribo todo esto porque gracias al mismo amigo que me hizo descubrirla ahora he comenzado a disfrutar de los cuatro capítulos de su segunda temporada como si de agua de mayo se tratara. Tengo, además, la sensación de recuperar a un montón de buenos conocidos con estos nuevos episodios aunque también el temor de que no tanto ellos si no yo mismo, haya cambiado tras este largo paréntesis sin vernos.

He visto el primer capítulo de la segunda temporada, y si bien reconozco que se ha producido lo que me temía, que he cambiado en tan poco espacio de tiempo, la serie continúa contribuyendo a que me sienta algo mejor. Sí, ya sé que no es nada del otro mundo, que los vampiros del siglo XXI son una legión de adolescentes calientes, pero caramba, me fascina esa atmósfera del viejo sur de los Estados Unidos. Y su lógica aplastante, empaquetada de pasadísimo romanticismo que, sin rehuir al erotismo que siempre ha rodeado a estas criaturas de la noche (colmillos largos, sangre derramándose por el cuello de la víctima, las tinieblas…) ha sabido conmover esa parte de jovenzuelo que todavía queda en alguna parte de mis ideas. O mi corazón, poniéndome cursi.

Asocio, como intentaba explicar al principio, True Blood a un azar o casualidad o milagro que justo unos ocho meses después vuelve a mi vida en condiciones digamos que más o menos parecidas a cómo la descubrí. Esa asociación espectral y gótica alimenta de hecho mi particular agradecimiento a una serie que no arrastra por el momento a legiones de seguidores a Dios gracias. Soy consciente que el día que esto suceda, la serie terminará como todas las series que ganan cierta popularidad, por devorarse a sí misma. 

Mientras tanto disfruto con esta nueva remesa. Dejando en la nevera los tres episodios restantes de la nueva temporada que aún no he visto como si de un plato de exquisiteses se tratara; también buscando el día para sumergirme en ella. Es tan diabólicamente real en su irrealidad que al menos a este triste aprendiz de Bram Stoker se le ha clavado como una estaca en el corazón.

He dicho, que se dice.

Saludos a todos los hijos de la noche desde este lado del ordenador.        

Cosas mías (2)

Domingo, Junio 28th, 2009

* Una advertencia a los que les gusta el cine iraní, de Mongolia Exterior y vietnamita pero que no renuncian a sus raíces cinéfilas y cinéfagas. Es decir, el cine que alimentó su infancia. No compren la revista Tiempo por los dvd que ofrecen, que es la única razón por la que me procuro esta publicación. Adquírí esta semana la dichosa revista por dos de las tres películas que anunciaban: El señor de las bestias (un clásico del cine de bárbaros nacido a rebufo del Conan de mi admiradísimo John Milius), El arca de oro, con James Stewart y Los conquistadores de Atlantis, de Kevin Connor, una de esas películas que me alegraron tanto la adolescencia y que junto a A la tierra olvidada por el tiempo, Viaje al mundo perdido y En el corazón de la Tierra, todas ellas del mismo cineasta, recuperaron en los setenta el sabor épico y aventurero de las novelas de Edgar Rice Burrouhs cuando escribía otras fantasías que no fueran las estrictamente sobre Tarzán. ¿La razón? porque son copias malísimas y para colmo sólo incluye (aunque ¡tres veces!) la misma película: El señor de las bestias, que si bien está bien para pasar una tarde, con una basta, por Cthulhu. Lo que me cabrea de este estafa, es que si adquirí la revista fue por Los conquistadores de Atlantis con la feliz intención de rememorar mi etapa de espectador cazador, y también porque algunos de los títulos mencionados se rodaron en estas islas Canarias tan canallas. Será cuestión, no obstante, para que me ponga en contacto con Alfonso Reyes (una enciclopedia andante de los rodajes foráneos en estas siete islitas abadonadas de la mano de Dios) para que me confirme el dato.

* Me cuentan que es más que probable que la Televisión Canaria emita próximamente un programa de cine que bajo el título La Filmoteca o Filmoteca, quiere ser una revista de cine en La Nuestra. Seguiremos informando.

* Al final Coto Matamoros no se suicidó. El mussoliniano y polémico comentarista se dio a la fuga y se encuentra, al parecer, en Bangkok, huido de la tan vapuleada últimamente Justicia española. Tengo alivio porque el calvo no haya cumplido lo que anunció tan dramáticamente en uno de esos espacios no apto para cardíacos de la televisión; pero por otro lado la amarga sensación también de que en esta historia el programa televisívo (que emite Antena 3) y el propio Coto han jugado con un asunto tan delicado como el suicidio para tomarnos el pelo (nunca mejor dicho) y ganar otro puñadito de audiencia. Que les den. 

* Escucho unas declaraciones de Álex de la Iglesia nada más nombrado como nuevo presidente de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y sólo puedo llevarme las manos a la cabeza. De la Iglesia pide a los espectadores y a los críticos que no hablen mal del cine español. Lo que me hace preguntar: ¿por qué? Y reflexionar: ¿no se da cuénta que sin espectadores críticos se seguirá haciendo lo de siempre? Si el cine español quiere recuperar espectadores tiene que ofrecer buenas películas y no la rancia mediocridad a la que habitualmente nos tiene acostumbrado.

En fin, saludos madrugadores a este lado del ordenador.

Fue algo más que un ángel. Fue una tía estupenda

Jueves, Junio 25th, 2009

Es una historia triste y amarga como suelen ser las grandes historias. De hecho, el mejor papel de su vida lo protagonizó a lo largo de su vida  y no en la pequeña y gran pantalla, donde casi siempre interpretó el papel de rubia explosiva pero sin nada en la cabeza.

Como todos, la descubrí en aquella serie para hombres que fue Los ángeles de Charly, donde el tal Charly (sólo una voz varonil y seductora al teléfono) hacía como de dueño de un hárem, aunque sin derecho a pernada, con las tres bellezas que tenía a su servicio. Las chicas tenían como ayudante a un gordito que era el que ponían el acento cómico a esta producción del inefable e inevitable Aaron Spelling, y Farrah Fawcett era la rubia de poderosos ojos azules y algo melacólicos que ha idealizado ese tipo de belleza tan estadounidense. Basta con bucear en su sistema de estrellas, poblado de muñecas rotas como Marilyn Monroe. Fawcett falleció al lado de su compañero sentimental Ryan O’Neal, protagonista de esa empalagosa película que es Love Story, cinta que viene a contar más o menos la misma historia que hoy puso final a la vida de Farrah Facett.

farrah.bmp

No tuvo una carrera cinematográfica destacable. Fue la coprotagonista junto a un ya envejecido Kirk Douglas de la irregular Saturno 3, de Stanley Donen, que ya no cantaba bajo la lluvia, y apareció en Dr. T, de Robert Altman, una de las peores películas del director de Nasvhille y Short Cuts. No importa. Fawcett queda en grabada en mi memoria de adolescente como aquella aguerrida detective de siluetas cuasi perfectas de Los ángeles de Charly, y en un documental sobre su vida que pillé no hace mucho en el Biographic Channel, donde me di cuenta del coraje que tuvo que tener para soportar los durísimos golpes que recibió a lo largo de su existencia. Infancia de pesadilla, matrimonio con un marido (Lee Major, El hombre biónico) que la usó como un pañuelo sucio y por fin su liberación y tímido ascenso a los cielos, pese a un cáncer que hoy terminó por llevársela de este mundo. No sé, conocer que se ha muerto me pone un poco más triste si cabe de lo que estoy.

Fue algo más que un ángel. Fue una tía estupenda.

Saludos rigurosamente de luto a este lado del ordenador.

Las cosas de Willy / Babelia y Ezequiel Pérez Plasencia

Sábado, Marzo 21st, 2009

* Malo es que el director de general de RTVC, Willy García, pida ahora “perdón” tras reconocer en comision parlamentaria que la televisión que dirije emitió una noticia falsa. La noticia falsa es que no fueron 2.000 los manifestantes que protestaron el sábado pasado en Santa Cruz de Tenerife en contra del Puerto de Granadilla, y sí muchos más. Pero que muchos más. Esto me ha hecho pensar si viviré en un mundo que está al revés. García dice lo que dice y aquí no pasa nada. En fin, que a mi me parecen sus disculpas a chiste de En clave de já.

* Leo en el mismo periódico, La Opinión de Tenerife, otra noticia relacionada con la RTVC. La Asociación Canaria de Empresas de Producción Audiovisual (ACEPA) critica que ¿La Nuestra? encargue demasiados contenidos a productoras foráneas. También que lo haga de forma arbitraria. Otro en fin.

* Una noticia buena para terminar. La novela El orden del día, de Ezequiel Pérez Plasencia, (edtada en Benchomo) aparece hoy reseñada en las páginas del suplemento cultural de El País, Babelia. El autor de la reseña es el tambiés escritor y periodista Juan Cruz, quien le ride un emocionado artículo que al menos al que les escribe le ha puesto los pelos de punta. Cruz elogia el talento de Ezequiel en apenas unas pocas líneas. Líneas que son suficientes, sin embargo, para poner las cosas en su sitio.

Saludos a este lado lado del ordenador.

La isla de las cabezas cortadas

Martes, Marzo 17th, 2009

Tras el impresentable espectáculo que ofrecieron con la retransmisión del Carnaval de Día en Santa Cruz de Tenerife y presumir que en la nueva etapa de la TV Canaria no hay cabida para la Cultura porque si no saco la pistola (la frase se la atribuyen a esa rata que fue Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del III Reich), la cosa adquiere (si cabe) tintes más surrealistas con los informativos de la tele pública, que se están luciendo en cuanto a maniobras corsarias se refiere. Nos referimos a la última que le han hecho a los periodistas que trabajan en el digital de periodismo ciudadano loquepasaentenerife, gente ya más que acostumbrada a que sean saqueados sistemáticamente por medios convencionales privados pero también por una tele pública que pagamos todos los residentes en estas islas del infierno. Lo que mosquea. Y mosquea porque “inspirándose” en una noticia de otros hacen suya la noticia, lo que está bien siempre y cuando se cite al medio que les ha inspirado la dichosa noticia. Y no ha sido así. No se está haciendo así. De hecho, desde que nació este digital (ya cumplimos un año) nunca lo han hecho así. 

Conozco a muchos trabajadores de la Radio y Televisión Canaria y me consta su alto grado de profesionalidad en este oficio que es el de contarles cosas y que se llama periodismo. Ahora bien, que por culpa de cuatro lumbreras se manche de lodo a todo este equipo de hombres y mujeres le hace flaco favor a su sacrificada y mal pagada labor.

A nadie se le escapa que la Televisión Canaria nació en el ojo del huracán. También, que suele mandar de paseo a sus mejores directivos, como lo pudo ser Francisco Moreno cuando intentó construir una televisión contraria a la alitosis de la prensa del corazón y volcó su entusiasmo en estimular los programas de ficción con sello canario de calidad… Les invito a que comparen ambas etapas, la de antes y ahora, para que comprueben que no hay color, por mucho Pepe Benavente que nos vendan.

En fin, que cosas así son las que me hacen pensar todos los días la suerte que he tenido de nacer y vivir aquí…

Basta ya.

Saludos cansados de rebuznar a este lado del ordenador.

Loa al maestro, un descubrimiento y una triste despedida

Jueves, Febrero 14th, 2008

paquito-drivera-2005.JPG 

1) El gran saxofonista cubano Paquito D’Rivera actúa mañana en Auditorio de Tenerife. D’Rivera ha sido invitado por el Festival de Música de Canarias, festival que está apostando con mucha inteligencia por atraer a otro tipo de públicos poco o nada proclives a la música culta. Recuerdo y lo busco en casa hasta encontrarlo, la magnífica autobiografía que escribió el maestro sobre su iniciación en el fascinante universo de la música, Mi vida saxual. En las páginas de este libro narra también la difícil relación que sostuvo con el régimen castrista que, que quieren que les diga, a mi me parece bastante estalinista, lo que lo obligó a emigrar como a tantos otros grandes y no tan grandes cubanos.

D’Rivera al saxo no es asexual sino sexual. Y conmovedoramente directo. Es un lujoso regalo sonoro para  los oídos de no iniciados e iniciados y una oportunidad (ya estuvo por esta tierra en cierta edición del Festival de Jazz) para dejarse llevar por sus melodías. Es imposible que no guste D’Rivera. Yo creo, de hecho, que gusta incluso a los castristas, el problema es que tienen que oírlo desde Cuba con el volumen muy bajo. Bajo, bajito, bajo.

2) Noche del martes, estreno de los cortometrajes canarios La despedida y El perdedor, de Alexis Hernández y Julio García, respectivamente. Llueve, una lluvia antipática pero que no supone obstáculo para que la sala del Cine Víctor, el mejor y último cine de verdad que nos queda en la isla, se llene a rebosar de público entusiasta y con ganas de ver ambos trabajos.

Los cineastas presentan sus obras. Alexis Hernández con oficio sabe meterse al público en el bolsillo con una intervención salpicada de guiños cómplices con todos nosotros. García, bastante nervioso, lee una nota de agradecimiento que le aguanta con mano temblorosa Patricia González Cámpora, directora del Plan Audiovisual de Canarias.

Y la gran pantalla del Víctor se ilumina. Primero se exhibe La despedida, una historia de corte feminista radical que no es tan radical. El corto está bien resuelto y es un trabajo modesto pero realizado con oficio y mucho amor al arte, lo que se agradece en estos tiempos de estrellas efímeras y adictas a los diez minutos de fama que postulara el gurú Warhol. En segundo lugar, aunque el orden de los factores no altere el producto, se proyecta El perdedor… Y siento un latigazo en el estómago o esa pálida emoción que, recuerdo ahora con cierta nostalgia, sentí cuando ví por primera vez Esposados de Fresnadillo, película a la que rinde homenaje García en su película.

Se trata de un corto currado, donde se te cuenta en imágenes (y eso es cine, damas y caballeros) la historia de un hombre que quiere redimirse. Es verdad que no me sorprende la resolución de la historia, claro que también es verdad que me he pasado casi toda mi vida viendo buen cine (carne hecha cine) y cine malo (casquería hecha cine) pero descubro en El perdedor el embrión de un cineasta. O un tipo al que si le dan la oportunidad de seguir contando historias va a sorprender a propios y extraños.

roma06ff4.jpg

3) Maldigo entre dientes, muy encanallado. Apenas mascullo palabras con cierta coherencia. Estoy que me subo por las paredes. Ya no habrá más Roma. Ver la serie de una tacada y a lo largo de una semana es como disfrutar de la lectura de un buen libro a lo largo de los días o de escuchar un disco especial o contemplar una película que se sale de la pantalla. Roma es además de una de las mejores series de televisión de los últimos tiempos una apasionante radiografía del poder y de la familia. Lástima que sus productores decidieran cancelarla por costosa, por cara. Gracias al nuevo visionado he vuelto a releer a Suetonio y su Vida de los 12 césares, y si bien unos dicen que Suetonio cuenta muchas mentiras me empapo de la biografía que traza de Julio César y de Octavio Augusto. También la de Tiberio, qué personaje, y la de Calígula o la de Claudio el tonto aunque para Robert Graves no era tan tonto… claro que esto suele pasar. O lo que es lo mismo que vivimos rodeados de personas que nos creen tontos, aunque ellos sean los tontos y tú, sin saberlo, también resultes al final ser otro tonto.