El hombre intranquilo

Sábado, Enero 8th, 2011

El próximo lunes, 10 de enero de 2011, los aficionados a la novela policaca tomaremos un bourbon de más en honor de Samuel Dashiell Hammett, escritor del que ese día se conmemora el cincuentenario de su muerte.

Una buena fecha –además de tomar varios bourbon– para recordar la obra de un escritor que cambió radicalmente el género policiaco e hizo ver que había algo más allá del arco iris.

En sus mejores novelas –Cosecha roja y La llave de cristal– Hammett no está de ningún lado. Y mucho menos del héroe como individuo aunque éste se convierta en su voz.

¿Fue esta la razón por la que imaginó al primer detective privado oficial del género?

Sam Spade (El halcón maltés) es un personaje cínico y canalla, un solitario siempre molesto con el mundo. 

Es verdad que Hammet intentó después distanciarse de su Spade con la simpática pareja de investigadores millonarios y ociosos: Nick y Nora Charles en El hombre delgado. Pero no se trata de lo mejor de su obra porque no abre espitas en la cabeza.

II.- REVOLUCIÓN

Hammett no describe. Mueve la acción a través de los diálogos. Los personajes hacen la acción.

Como la vida misma.

Cosecha roja fue la primera novela que leí de Hammett. Lo demás es  iniciación.

El libro relata la violenta historia de un detective privado que a las pocas horas de llegar a Personville se sumerge en un baño de sangre entre bandas rivales a las que él presta indistintamente servicio.

Su objetivo: poner orden.

Cosecha roja inspiró dos grandes películas de la historia del cine: Yojimbo y Por un puñado de dólares de Akira Kurosawa y Sergio Leone, respectivamente. También El último hombre, de Walter Hill, entre otras si hay otras. 

Mi segundo encuentro con Hammett fue el que selló mi lealtad al género. No en Hammett sino en la novela negro y criminal.

Fue a raíz de La llave de cristal.

La acción se desarrolla en una pequeña ciudad en pre-campaña electoral donde las dos bandas rivales luchan por hacerse con el poder.

El protagonista de la historia, Ned Beaumonnt, es guardaspaldas de un gángster que su vez maneja como peleles a los políticos de la ciudad.

La llave de cristal habla de amistad, poder y traición (1).

- ¿Por qué no te gustaba mi padre? (…)

(…) Janet enrojeció, bajó los ojos (…)

(…) – ¿Y yo no te gusto porque…? (…)

Por cuestiones alimentarias Hammett creó también a un personaje de tebeo, El agente secreto X-9, que ha pasado a la historia de los comics más que por sus guiones por las ilustraciones de Alex Raymond. Ya saben, el autor de Flash Gordon y Jim de la jungla.

III. CADENAS

Hammett vivió sus últimos años con varias condenas:

La tuberculosis.

El alcohol.

Su larga relación sentimental con la escritora y guionista Lillian Hellman.

Los seis meses que pasó en la cárcel tras ser acusado de comunista (lo fue en la década de los treinta) en los años 50.

Y la resignada intranquilidad que asumió lo que le quedó de vida denunciando listas negras…

(1) Los hermanos Coen rodaron un filme demasiado ebrio de estética retro inspirado vagamente en esta novela: Muerte entre las flores.  

Saludos, bourbon va cigarrillo viene en recuerdo de Dashiell Hammett, desde este lado del ordenador.

Canarias también escribe en negro

Miércoles, Noviembre 3rd, 2010

I.- UNA EXPLICACIÓN NECESARIA

Resulta cuanto menos curioso que en Canarias se esté articulando lo que podríamos denominar grupo de escritores de novela policiaca. Independientemente de la calidad de sus propuestas claro está.

Aún a la espera de encontrar a nuestro Vázquez Montalbán de provincias, lo que sí está claro es que la novela negra con acento de aquí cuenta cada vez más con una nómina amplia de autores a los que no se les debería de perder el rastro aunque sus primeros tanteos en el género resulten, a mi juicio, meridianamente aceptables.

Parece insólito, pero en la ya larga tradición literaria canaria son pocos los escritores que habían apostado hasta ahora por novelizar desde el punto de vista de lo criminal su realidad. Y mira que hay historias en este archipiélago que podrían servir como fuente de inspiración porque vivimos en un territorio, desgraciadamente, plagado de asuntos turbios y desapariciones misteriosas.

II.-  VISIONES DESDE FUERA

Canarias, sin embargo, sí que ha servido de escenario para novelas meramente detectivescas para narradores foráneos como Leslie Charteris con su El picnic de los ladrones, en la que Simon Templar alias El Santo  resuelve un misterioso caso en el Tenerife de los años treinta. O su majestad Agatha Cristhie, quien durante su estadia en las islas escribió El misterio del tren azul y los relatos Una señorita de compañía (ambientado en Agaete) y El hombre del mar (en el Puerto de la Cruz).

A esta lista añadiríamos también la novela protagonizada por el comisario Bernal ambientada en la capital grancanaria, Puerto de la Luz de David Serafín (pseudónimo tras el que se esconde el hispanista Ian Michael); así como La niebla y la doncella de Lorenzo Silva, donde gran parte de la acción se desarrolla en La Gomera. A la lista, incompleta, sumamos también pese a que se trate de un título de política ficción En Canarias se ha puesto el sol, de Jordi Sierra i Fabra.

III.- LOS NUESTROS

En cuanto a los escritores canarios que han puesto su talento al servicio de la novela policiaca como fórmula para denunciar lo que no se denuncia en los medios de comunicación locales, y recordando los interesantes casos del comisario Chinea que proponía el escritor y periodista José H. Chela en Canarias 7, sigo sosteniendo que hoy por hoy la mejor novela negra escrita en Canarias continúa siendo Nuestro hombre en Nuakchot, de Jaime Mir Payá. Y no porque se trate de una de las primeras historias policíacas escritas a este lado del Atlántico de la que tengo noticia, sino porque es un título que supo adaptar con riguroso sentido del humor las claves del género al universo canario con resultados francamente creíbles. Es una pena que no se haya vuelto a reeditar.

Cabe reseñar también Los días del paraíso y Los buenos negocios, de Luis León Barreto (Los Llanos de Aridane, 1949). Los buenos negocios está protagonizada por el oficial de policía Samuel Ortiz, un personaje que piensa que la corrupción es inherente a la condición humana.

En la actualidad, la isla que genera más producción adscrita al género negro es Gran Canaria, con veteranos escritores al frente como Carlos Álvarez y Antonio Lozano.

Álvarez (Soria, Navaleno, 1957) es autor de del libro de relatos Negra hora menos (1991) y de la deliciosa novela histórica La pluma del arcángel, ambientada en el archipiélago en el siglo XVI. Por este título obtuvo el premio de Novela Benito Pérez Armas en 1998. Carlos Álvarez es además coguionista de Mararía, filme dirigido por Antonio Betancor según la novela de Rafael Arozarena, y codirector del documental Ciudadano Negrín junto a Imanol Uribe y Sigfrid Monleón.

Antonio Lozano (Tánger, 1956) obtuvo el I Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona por El caso Sankara (2006). Es autor también de Donde  mueren los ríos (2007) y Preludio para una muerte (2006) donde presentó al detective privado José García Gago. Por su novela Las cenizas de Bagdad obtuvo el XXIII Premio Benito Pérez Armas.

Tras Lozano cabe destacar las interesantes aportaciones que están haciendo en el género negro con acento canario José Luis Correa (1962) y Alexis Ravelo, así como el tinerfeño Javier Hernández Velázquez (1968), que presenta su último libro de relatos negros, Los días prometidos a la muerte, este mismo viernes, 5 de noviembre, en TEA.

José Luis Correa ha publicado ya cuatro historias de su detective privado Ricardo Blanco: Quince días de noviembre (2003); Muerte en abril (2004); Muerte de un violinista (2006) y Un rastro de sirena (2009); mientras que Alexis Ravelo es autor de dos títulos protagonizados por el ex marinero cínico y violento Eladio Monroy, en Tres funerales para Eladio Monroy y Sólo los muertos. También es autor de La noche de piedra (la iniquinidad I) y Los días de Mercurio (la iniquinidad II), entre otros títulos.

Fáctoum, una novela que Javier Hernández Velázquez describe como una ópera prima en la que se denuncian las luchas por el poder político y la corrupción urbanística, y La identidad fragmentada (2007) son los dos títulos noir de este escritor tinerfeño al que ahora se suma Los días prometidos a la muerte. Espera mientras tanto con la paciencia del santo Job la  publicación de su tercera novela El fondo de los charcos, ambientada en Tenerife a finales de los años treinta, en pleno alzamiento militar y con los miembros de la facción surrealista como protagonistas.

Otros escritores que han tanteado el género son Jesús R. Castellano (1953), con su inclasificable El pintor asesino;y Nicolás Melini (Santa Cruz de La Palma, 1969) con El futbolista asesino y algunos de sus excelentes relatos. También Álvaro Marcos Arvelo (Santa Cruz de Tenerife, 1965) con Al sueño polar de golondrinas, aunque se tratan de novelas que van mucho más allá de los límites del género negro.

Imagino que con la intención de estimular el instinto policial entre los escritores de las islas y con la esperanza de encontrar nuevas voces que se sumen a lo negro y criminal para narrar bajo la sombra de la sospecha lo que está aconteciendo a su alrededor, la editorial grancanaria Anroart presentó Rojo sobre negro, que incluye diecisiete historias de diecisiete autores canarios o que desarrollan su labor en Canarias.

La antología, prologada por Jesús Palacios, reúne los siguientes relatos Noche torcida, de Alexis Ravelo; La maledicencia, de Macarena Nieves Cáceres; Movimientos sospechosos, de Luis León Barreto; La insultante fortuna de Hamlet García, de Aitor Gezuraga; Un cazador acecha, de Marisol Llano Azcárate; Una casa con patio, de Ángeles Jurado; Un secuestro, de Elisa Rodriguez Court; Sólo silencio, de Eduvigis Hernandez Cabrera; Sueño con serpientes, de Alicia Llarena; En el callejón, de Daniela Martín Hidalgo; Las musas me aman, de Dolores Campos-Herrero; Me llamo Betty Grey. Me casé con un luthier y espero que no le importe si le cuento mi vida, de Care Santos; El plumín, de Félix Hormiga; Horizonte de sucesos, de Antonio Lozano; Un lamentable error, de José Luis Correa; Crimen perfecto, de Berbel  y El robo de la Copa del Rey de 1978, de Santiago Gil.

Saludos, advirtiendo que esto es sólo el principio, desde este lado del ordenador.

‘El invierno de Frankie Machine’

Miércoles, Septiembre 15th, 2010

Tras el éxito de ventas en nuestro país de su potentísima novela El poder del perro, el nombre de Don Winslow ha pasado a convertirse en uno de esos autores por lo que apuesta nuestro sector editorial porque saben a ganador. La segunda ficción de este vibrante narrador norteamericano llega así a nuestro país con el título de El invierno de Frankie Machine, una obra que a ratos puede leerse como un cruce de la intensa A quemarropa de Richard Stark (aka Donald Westlake) y una curiosa variante de El padrino de Mario Puzo, aunque probablemente este loco parecido razonable que describo la aproxime más a la serie de televisión Los Sopranos.

El invierno de Frankie Machine es en todo caso una de esas novelas generosa en páginas que se leen en tiempo record y si bien carece de las ambiciones de El poder del perro, ese todavía admirable fresco sobre el narcotráfico, quizá sí que se  trate más de una novela de personajes que viven en el crepúsculo de su existencia.

El protagonista, el Frankie que da título a la novela, es un ya retirado sicario de la mafia que vive sus últimos días dedicados a sus negocios legales mientras soporta con estoicidad espartana los cambios de humor de su ex mujer y  ama profundamente a su hija y muy mucho sexualmente a su amante. Cosas del pasado, Frankie debe una vez más empuñar las armas cuando la organización en la que prestaba servicio quiere liquidarlo.

Lo que hace interesante este título si quieren menor de Winslow es que maneja los resortes del género negro con absoluto respeto hacia los clásicos y que su personaje protagonista no procede del lado honesto de la ley sino del tenebroso. No obstante, y como se ha explicado, Frankie en las primeras páginas de esta historia ha sabido adaptarse a su nueva vida, convirtiéndose en un buen ciudadano. Que recupere sus instintos letales se debe a una desafortunada equivocación que va a costarle muy cara a la misma mafia y a un FBI igual de podrido que la honorable sociedad.

He leído también El invierno de Frankie Machine casi como si de una novela de caballerías se tratara. De hombres maduros que otean en el horizonte la línea cada vez más próxima de una vejez que sólo desean pasarla en paz. También es un bonito canto a amistad. Ora traicionada, ora de verdad, y a saber mirar a los ojos del destino por muy terrorífico que resulte.

A mi juicio, sólo hay una pega en esta entretenidísima novela que algunos podrían pensar que se escribió para que se leyera en un avión, y es un final que no va a tono con un relato que en su segunda mitad adquiere una velocidad que hace que prácticamente no puedas dejar de leerla. Disculpo, de todas formas, esta concesión al happy end porque El invierno de Frankie Machine respira en ocasiones el aliento y el brío de los grandes clásicos del género policíaco.

A la espera de la que supongo será su adaptación al cine, recomiendo a todos aquellos lectores desprejuiciados y que confiesan como quien les escribe que les encanta la literatura de género, a que se hagan con este volumen. Un poco hinchado de precio, eso es verdad, pero un pasaporte seguro para abstraerse de esta oscura realidad en las que no están sumergiendo con tan excesiva e indigna brutalidad. 

Saludos, una vez más como lector de literatura de género, desde este lado del ordenador.

Y en esas estoy, descubriendo…

Miércoles, Julio 14th, 2010

Entre otras cosas, y para quien les escribe la más importante, la Semana Negra da la oportunidad de descubrir a veteranos y también nuevos escritores hasta ahora desconocidos en el arrugado mapa de mi memoria. Si el año pasado tuve la suerte de encontrar excelentes novelas del peruano Alonso Cueto y los mexicanos Jorge Moch, Fritz Glockner y Eduardo Monteverde, entre otros, en esta edición he tenido la oportunidad de leer y lo que es mejor conocer al colombiano Mario Mendoza (muy recomendable su Buda Blues, editada –loado los dioses– en España por Seix Barral–, la española Elia Barceló, que a mi juicio crece como narradora cuando abandona las geografías de la fantasía y la ciencia ficción; el periodista mexicano Javier Valdés, que me ha hecho reflexionar sobre el oficio de contar noticias; el argentino Gullermo Orsi, con quien uno puede perder el tiempo charlando sobre lo divino y lo humano pero sobre todo de Buenos Aires (no se pierdan su Ciudad Santa, publicada en España por Umbriel) y las ficciones de veteranos semaneros como Carlos Salem, un tipo tipo de apariencia bronca que esconde un corazón que, como cantaba Carlos Puebla y Los Tradicionales, es así de GRANDE, así, así, así…

Es una pena que en este encuentro con las letras de género, salvo la honrosa excepción del tinerfeño Víctor Conde, no haya más representación de escritores de nuestra tierra, lo que me anima a pensar que no estaría mal instalar una caseta vendiendo ”literatura made in Canarias” para promocionar a los todavía escasos pero potentísimos narradores que en las islas están publicando novelas y relatos negros o fantásticos. A esa hipotética caseta se podría sumar lo que se escribe en poesía, ensayo e historia. También aquella que explica las excelencias de nuestra gastronomía (y es que aquí, en el godo, no saben el privilegio que supone contar con nuestra característica variedad de papas –nunca patatas, of course– y mojos, entre otras excelencias alientarias y alimenticias)  pero es un sueño que algo me dice nunca se hará realidad porque en aquellas islas resulta muy difícil sacudirnos la manía que tenemos de mirarnos el ombligo así que… en fin.

Atolondrado por las entrevistas que he realizado (diez por el momento), asistencia a ruedas de prensa y coloquios y presentaciones en el recinto de la Semana Negra, he sido víctima una vez más de comprar con apetito voraz toda clase de libros que se me han puesto a tiro. La mayoría, no iba a ser menos, son de novela policíaca (a mi lo de negro no me termina de convencer, ya ven ustedes) pero también alguna rareza como una historia de la guerra que mantuvo México con Estados Unidos a principio del XIX. El libro está firmado por un periodista mexicano de aquel siglo, y asombra su despiada crítica al ejército de su país. Tras leerlo de una sentada, prometo que a partir de ahora veré con ojos muy distintos El Álamo de John Wayne, película no obstante que sigue siendo una de las favoritas de quien les escribe.

Cae la noche sobre Gijón, las gaviotas que me despiertan todas las mañanas descansan. Creo que es momento de irme a la cama no sin antes empaparme de Scorpio City, otra novela que he adquirido (esta vez publicada en Alfaguara Colombia) de Mario Mendoza. Uno de esos escritores, amigos, que ha sabido llegarme a lo más profundo. Será porque en sus historias eso que llaman realismo mágico se ha quedado en un pálido y macondoníaco reflejo del pasado.

Saludos, al grito de ¡viva la fabada asturiana y la sidra!, desde este lado del ordenador.

No son todos los que estarán… en la XXIII Semana Negra de Gijón

Sábado, Mayo 29th, 2010

A continuación reproducimos sólo algunos de los invitados previstos que asistian a la XXIII Semana Negra de Gijón, uno de esos festivales que dejan huella y que como pasa con los musulmanes con la Meca, una persona de bien y con inquietudes intelectuales debería de visitar al menos una vez en su vida.

David Wellington (Estados Unidos). Figura emergente a nivel internacional de la literatura de terror; ha tenido un inmenso éxito en España con sus novelas sobre muertos vivientes (Zombi Island, Zombi Planet y Zombi Nation). Ha escrito además otras historias dentro del género. 

Javier Valdez Cárdenas (México). Periodista y novelista nacido en Culiacán, Sinaloa. Uno de los hombres clave en la narrativa del narcotráfico, de la cuál surgen su novela Malayerba, y Miss Narco, un libro testimonial sobre las “princesas” y las mujeres castigadas por la mayor ola de violencia que ha conocido México.

Patricia Lara (Colombia). Gracias a sus libros testimoniales sobre el fenómeno del paramilitarismo, esta periodista adquirió fama internacional y llegó incluso a ser candidata presidencial por el frente de izquierda de su país. Hilo de sangre azul es su segunda novela, la primera de género negro.

Rodolfo Martínez (España, Asturias). Autor clave en el renacimiento de la ciencia ficción española en la década de los noventa. Ganador del premio Minotauro con Los sicarios del cielo, única novela conocida en la que el diablo es gijonés. Presentará en la Semana Negra la novela El adepto de la reina y un libro que reúne sus historias sobre el imaginario mundo de Drimar, El carpintero y la lluvia.

Larry Niven (Estados Unidos). Uno de los nombres míticos de la ciencia ficción norteamericana, autor de Mundo anillo, La paja en el ojo de Dios o Protector.

Santiago Gamboa (Colombia). Uno de los más sólidos representantes de la nueva narrativa de su país, veterano de la Semana Negra, ganador este año del premio La otra orilla con su novela Necrópolis, una visión absolutamente enloquecida de la combinación entre los absurdos encuentros de escritores y la tensión política de Oriente Medio,.

Joe Haldeman (Estados Unidos). El autor de ciencia ficción que abrió los caminos hacia una ciencia ficción con una profunda base de crítica social en Estados Unidos, con La guerra interminable, novela que dio la necesaria respuesta a la literatura militarista del momento. Sus obras están siendo recuperadas en España, y recientemente se ha publicado en castellano su novela Mundos.

Sophie Hannah (Gran Bretaña). Poeta y autora de novela negra, sus obras se han publicado en casi dos docenas de países, y sólo en Inglaterra ha vendido más de medio millón de ejemplares. Llega a la Semana Negra con dos novelas recién traducidas al español, Matar de amor y No es mi hija.

Laura Esquivel (México). Novelista que saltó a la fama en todo el mundo con su libro Como agua para chocolate. A partir de ese momento, ha escrito varias obras muy interesantes, y llega a Gijón con una novela histórica que gira en torno al personaje de la Malinche.

Brian Azzarello (Estados Unidos). Guionista de cómic, autor de los textos de la famosísima serie 100 balas, que estará presente en la Semana Negra bajo la forma de una gran exposición. Su historia se prolonga en multitud de episodios que van retorciendo la trama central, obligando al lector a un ejercicio de lectura atenta que se agradece en este medio.

Saludos, a lo seguiremos informando sobre la mejor Semana Negra, desde este lado del ordenador.

Narradores sin incómodas denominaciones de origen

Miércoles, Mayo 5th, 2010

Por fortuna –loado sean los dioses– la evolución de lo que podríamos denominar como literatura canaria no se quedó anclado en los años 70. Década que dio nombre a una generación de escritores que más que boom fue petardo sin ánimo de ofender a nadie.

Su estampido, sin embargo, resuena todavía en las cumbres de un archipiélago pequeño bastante dado a mirarse el ombligo y a lamentar su ausencia en la historia oficial de la literatura escrita en español por aquello ya tan manido de la lejanía que nos separa del territorio peninsular.

Si bien es cierto que culturalmente hablando las islas han dado un simbólico paso de gigante en especial a cuanto infraestructuras se refiere en los últimos años, no deja de resultar llamativo que literariamente hablando suene hoy más sus poetas nacidos en los 60, 70, 80 y 90 del pasado siglo que sus narradores. Casi como si pretendiera hacernos creer que Canarias es tierra de trovadores y no de aplicados novelistas precisamente en unos días donde las ficciones son tan necesarias.

Afortunadamente estoy detectando en la novela un movimiento de nuevos escritores en las islas que sin los prejuicios de sus hermanos mayores, padres, abuelos y bisabuelos si se terciara, se han lanzado al ruedo para contar sus historias con independencia de que éstas transcurran o no en su entorno.

La nómina es larga, muy larga, así que advierto que en este post no aparecerán citados todos pero sí algunos a los que llevo siguiéndoles la pista desde hace unos años y otros tantos más recientes que me han soprendido por la variedad y calidad de sus propuestas.

Se tratan de obras en su mayoría desconcertantes y muy bien escritas, que revelan un universo personal que hacen si cabe mucho más atractivas sus  ficciones.

Si hay un elemento digamos común a todos estos escritores es que nacieron en la era de la televisión, se alimentaron viendo películas, leyendo tebeos y navegando por la red. Quizá ello explique la variedad de géneros que tantean, llámese costumbrista, fantástico, policíaco o de ciencia ficción, entre otros.

En esta improvisada nómina de nuevos narradores se encuentra Víctor Álamo de la Rosa, a punto de publicar su última novela, La cueva de los leprosos, y autor de un territorio mítico novelesco –Isla Menor, trasunto literario de El Hierro– que ha ido construyendo al modo del de otros grandes narradores como Gabriel García Márquez y su Macondo; Juan Rulfo y su Comala o William Faulkner y su condado ficticio de Yoknapatawpha . Y Víctor Conde (pseudónimo literario de Alfredo Moreno Santana) premio Minotauro 2010 por su novela Crónicas del Multiverso y autor ya de una más que respetable bibliografía adscrita fundamentalmente al género de la ciencia ficción.

En los territorios del género policíaco destaca Alexis Ravelo y en la novela con denuncia social Santiago Gil. No querría olvidarme de la primera y excelente novela publicada por Carlos Cruz, h.; ni de Nicolás Melini, para quien firma El Escobillón probablemente uno de los mejores narradores de relatos y novelas cortas nacidos en los años 60, 70, 80 y 90 del pasado siglo.

Añado a esta lista –insisto que improvisada y apresurada– a José Luis Correa, Anelio Rodríguez Concepción y David Galloway; también a Bruno Mesa, poeta que debutó este año como novelista con su interesante El hombre encuadernado; y Álvaro Marcos Arvelo, escritor cuyo trabajo se caracteriza por un mundo propio y cuasi hermético del que ya dio sobradas muestras en su excelente El Pasaje y que presentará el próximo viernes, 14 de mayo, su última novela Al sueño polar de golondrinas, en la sede de la MAC en la capital tinerfeña.

Sí, soy consciente que me quedo corto, pero espero que los autores mencionados sirvan sólo como periscopio de lo que se está moviendo en la superficie de la novela y el cuento en estas islas. Todos ellos representan, a mi entender, una forma de escribir sin prejuicios ni ataduras generacionales. Capaz de mirar al frente sin molestas referencias locales.

Este puñado de narradores ya está aquí…

Así que quién sabe, igual aquel petardo que sonó en los setenta deje paso ahora al estruendo de una traca cuyos efectos quizás sean devastadores para la apolillada y rancia literatura canaria (¿?).

¿La razón? Todos ellos se sienten escritores sin incómodas denominaciones de origen.

Bienvenido sean. 

Saludos, a lo “es de bien nacido ser agradecido”, desde este lado del ordenador.