En este gran mar, un libro de Juan Manuel Pardellas

No termina de cuajar en Canarias un periodismo con vocación de reportaje,o que permita al periodista desarrollar sus informaciones y darle cuerpo en un libro. Es verdad que hay casos, pero muy escasos todavía en esta tierra, de profesionales que se hayan preocupado por exponer sus trabajos de investigación en un volumen y al alcance de todos los públicos pero espero que la moda, si se puede llamar así, llegue algún día porque gracias a textos largos, meditados y en los que el autor/a ha tenido tiempo de conocer lo que expone son necesarios en una sociedad que hace ya demasiado tiempo se divorció de sus medios de comunicación.

Juan Manuel Pardellas es uno de esos profesionales a los que les gusta su oficio, y eso se nota. Ha escrito hasta la fecha cuatro libros de los que tenga noticia, textos que son necesarios para hacerse una idea de los temas que aborda, todos ellos relacionados siempre con las islas Canarias.

El primero fue El rock en Canarias, uno de los primeros trabajos en los que se contaba la historia de este fenómeno musical en las islas y que aún hoy sirve de referencia para aproximarnos a un universo que vivió su época de esplendor en los años 80 y 90, y que aún anda cacareando ya que el rock nunca muere.

Tras esta experiencia, Juan Manuel Pardellas publicó un relato biográfico de los miembros del grupo Ataúd Vacante, más tarde conocido como D-Tractores y se ocupó de uno de los asuntos que ha marcado su carrera como profesional: la inmigración irregular que llega a las costas canarias en Héroes de ébano, en el que reunía una serie de artículos centrados sobre estos hechos pero en los que intentaba dar voz a los protagonistas.

Tras dirigir Diario de Avisos y desempeñar puestos que poco o nada tienen que ver con el periodismo aunque se le contrate precisamente por ser periodista como son los gabinetes de prensa, Pardellas parece que regresa a su hábitat natural que es el de la información con la publicación de En este gran mar (Gaveta Ediciones, 2023) un amplio reportaje (el libro roza las trescientas páginas), que estudia e informa sobre una de las tragedias más dramáticas de la historia de la migración africana reciente, la de 48 personas, de las que solo aparecieron 11 momificadas, a bordo de un yate que llegó hasta la lejana isla de Barbados, en el Caribe.

El caso es que la embarcación, bautizada como Bonnie and Clyde, partió de las costas de la isla de Sal, en Cabo Verde, para llegar a las de las islas Canarias solo que algo salió mal.

En este gran mar se cuenta la investigación que emprendió el periodista tinerfeño y cómo el asunto casi terminó por convertirse en una obsesión. Pardellas cuenta que tuvo noticia de la tragedia un domingo mientras regresaba a casa con la familia. Aquella noticia, dictada como otras muchas con profesionalidad por el locutor, le despertó curiosidad, que es uno de los instintos de todo periodista, y se puso a investigar la tragedia.

Muchos de estos reportajes se publicaron en su día en el diario El País, algunos a página completa. Juan Manuel Pardellas cuenta cómo logró que interesara a los jefes del periódico el caso de los senegaleses que partieron en el yate que los condujo a la muerte diciéndoles que la embarcación había equivocado el rumbo ya que se dirigía a Canarias, que se desviara y navegara a la deriva en mar abierto fue una terrible equivocación provocada por una catarata de errores.

Para ahondar en el caso y conocer a las familias de los jóvenes que perdieron la vida a bordo del Bonnie and Clyde, Pardellas explica cómo además de googlear y llamadas telefónicas se lío la manta a la cabeza para recabar información en Senegal, el país de donde procedían los fallecidos, así como el archipiélago de Cabo Verde y, finalmente, Barbados, donde llegó la embarcación arrastrada por las corrientes marinas con once cadáveres momificados en su interior.

El periodista intenta encontrar a los culpables que ocasionaron la tragedia (que los encuentre o no lo sabrán si leen el libro) y muestra el rostro humano que tenían las víctimas que fallecieron en el mar mientras soñaban con llegar a Canarias.

En el libro, nos cuenta cómo conoció a algunos de los familiares de las víctimas del yate, lo que lo aproxima a una realidad que no por haber escrito mucho sobre ella, asumía hasta entonces de manera tan emocional.

En cuanto al estilo, la narración (casi parece una novela policíaca) está escrita en primera persona sin demasiadas estridencias. De hecho, la manera en que está escrito responde a la regla periodística de buscar siempre la precisión y la claridad en la exposición, así que los capítulos en los que se divide se leen y enganchan, que de eso se trata, así como transmite toma de conciencia ante una realidad a la que nos han enseñado que vivamos de espaldas. En este gran mar está ilustrado con mapas y una colección de imágenes fotográficas que dan testimonio de su paso por los diferentes países que visitó durante la investigación.

Entre las fotografías se encuentran algunas de impacto, como la de los cadáveres momificados que yo hubiera omitido. Creo que no hacía falta mostrar parte de ese horror cuando el horror ya está narrado y con brío por un periodista que pese a la que está cayendo sigue empeñando en reivindicar su oficio, el arte (lo es) de contar hechos.

Saludos, llovía, desde este lado del ordenador

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