Golpe de gracia, una novela de Dennis Lehane

Con el cada día más embriagado de sí mismo James Ellroy, Michael Connelly y alguno más, Dennis Lehane es uno de los escritores norteamericanos de género negro y criminal más leídos dentro como fuera de su país, los Estados Unidos. La ciudad de Boston aparece prácticamente en toda su obra, es un personaje más que acompaña a los personajes de carne y ficción que protagonizan sus libros, lo que incluye una población heterogénea que por azares de la vida termina a un lado o al otro lado de la ley.

Tras el estreno de Mystic River, un oscuro policíaco dirigido por Clint Eastwood, el nombre de Lehane sobrepasó los límites que marcan los lectores de novela policíaca para llegar a otra clase de públicos poco o nada afines al género, la mayoría entusiastas seguidores a partir de entonces de la producción literaria del escritor porque además de saber cómo hay que contar una historia, revela las grandezas y miserias de sus personajes, muchos de origen irlandés, católicos practicantes que no tienen muy claro en algunos de los casos la distancia que separa el bien del mal.

De irlandeses y del bien y del mal trata también Golpe de gracia (Salamandra, colección Black, 2024) una novela que como la mayoría de las novelas de Dennis Lehane, te cogen por la pechera, te zarandean y que no puedes dejar de leer porque pese a que te suena de qué va la historia, está tan bien narrada, tan bien urdida, cuenta con un esqueleto tan sólido que toda la carne que pone el escritor para darle sustancia se hace “real”. Al mismo tiempo convierte Boston en una ciudad que si bien no tengo el gusto de conocer, gracias a sus novelas conozco. Antaño solo sabía que fue allí donde un grupo de colonos disfrazados de pieles rojas tiraron cargamentos de té destino a Gran Bretaña y que aquel acto de rebeldía (camuflada, eso es verdad) desató lo que conocemos como la guerra de independencia de Norteamérica, en las que intervinieron aquellas primeras trece colonias que se atrevieron a desafiar al imperio.

La protagonista de Golpe de gracia es Mary Pat, una mujer de origen irlandés que no ha tenido demasiada suerte en la vida. Junto a dos maridos ausentes y un hijo fallecido por las drogas, se suma ahora la desaparición de su hija adolescente, Jules, y la muerte de un chico de raza negra en las vía de un tren. Esta muerte fue un asesinato y puede desencadenar una guerra racial entre blancos contra negros.

Mary Pat, desesperada por la desaparición de su hija, emprende una investigación por su barrio, Sourthie, un caluroso verano de 1974, en plena batalla contra la desegregación racial de las escuelas públicas que emprende el alcalde la ciudad.

Sourthie está dominado por una mafia irlandesa que vive de los negocios sucios y que cuenta con la lealtad de su gente porque parece que trabajan por y para el barrio. El caso es que poco trabajo es el que hacen por la vida en Sourthie pero tienen a toda su población en un puño porque no perteneces al barrio si eres un chivato.

Mary Pat ha crecido en este entorno tan hostil, entorno en el que aprendió a luchar con los puños. Lleva encima mucho odio acumulado, parte del cual ha canalizado hacia los negros que amenazan con llegar a las que consideran sus escuelas. Mientras tanto, la mafia irlandesa estimula esta guerra traficando con armas y drogas con bandas afroamericanas. Ambos son la cara y la cruz de un mismo problema, aunque Mary Pat, que es toda una madre coraje, dirige su venganza hacia los suyos, los blancos irlandeses por razones que entenderán si leen esta novela que, se reitera, no deja descanso.

No se trata de lo mejor de su escritor, sin embargo. Lehane cuenta con una trilogía, la de los Coughlin, que a mi juicio me parece hasta la fecha su mejor obra, ese libro que no te cansas de recomendar porque se trata de una obra si no maestra, casi maestra. ¿Esperaba por ello encontrar el mismo efecto con Golpe de gracia?, pues sí y no a la vez, por muy contradictorio que resulte. Por un lado porque uno es consciente que es muy difícil llegar a la redondez que alcanzó con la trilogía Coughlin y por otro porque ningún escritor se merece comparaciones con sus libros anteriores, por gigantescos o menores, que también, que estos resulten.

Con todo, Golpe de gracia tiene efecto, poder, voluntad de golpear una y otra vez. Uno se convierte en cómplice de Mary Pat y confía, por otro lado, que regrese en otras novelas un detective de la policía, Bobby, que como otros personajes de Lehane, ciertos hechos cometidos en el pasado todavía le pasan factura.

Y no, no es Mystic River ni la saga de los Coughlin. Se le puede criticar incluso que resulte demasiado obvia pero es de agradecer la manera en cómo está escrita esta especie de camino hacia el infierno que emprende una mujer a la que le han dejado sin metas los mafiosos del barrio, lo jefes de un territorio que no han cuidado pero que exigen a sus vecinos protección y que miren hacia otro lado.

Una novela, Golpe de gracia, que efectivamente lo es. Aunque más que golpe diría que es un mazazo contundente y que explica que su autor, Dennis Lehane, siga ocupando los primeros puestos en el podio de grandes escritores de novela negra norteamericana. La actual, la que sigue la senda de los clásicos para denunciar las miserias de un país que, pese a Donald Trump, sigue siendo grande y generoso.

Saludos, mirános, desde este lado del ordenador

Escribe una respuesta