No es culpa de ellos, ellos no tienen la culpa, cuentos reunidos de Nicolás Melini

“Fue un día esplendoroso, de esos en los que la luz de la isla lo hace reverdecer todo y todo es más extraordinariamente verde que nunca. El mar allá abajo estaba como un plato y uno no podía menos que pensar que la vida era así de hermosa y solo dejaba de serlo cuando ponías mucho empeño, mucho empeño”.

Resplandor, cuento extraído de Pulsión del amigo e incluido en la antología No es culpa de ellos, ellos no tienen la culpa (Nicolás Melini, Diego Pun Ediciones, 2024)

Nicolás Melini se mueve con cierta comodidad en los territorios del cuento y cuentos son las historias que reúne en No es culpa de ellos, ellos no tienen la culpa (Diego Pun Ediciones, 2024), un volumen que recopila relatos de varios libros anteriores del autor como Historia sin cariño de Remedios Quiero Besarte (2005); Pulsión del amigo (2010); Africanos en Madrid (2017); Aunque no sea el blanco mi color favorito (2019) y Talón (2022).

El lector iniciado podrá comprobar con la lectura de este libro la evolución que como cuentista ha ido adquiriendo Melini a lo lago de lo que llevamos del siglo XXI. Al mismo tiempo, apreciará las constantes que marcan su literatura y cómo ha ido trabajando el cuento a lo largo de todos este tiempo.

Para los que seguimos su trayectoria prácticamente desde que comenzó a publicar, Melini hace bien en reivindicar su posición de cuentista y los que le seguimos la de comprobar cómo escribió unos cuentos y cómo escribió otros. Algunos de los cuales me conmueven e inquietan, me transmiten algo mientras otros me dejan frío e indiferente.

Ha resultado en todo caso muy interesante volver a la literatura de Nicolás Melini; comprobar que su capacidad para contar historias con calado te dejan, cuando está inspirado y sin demasiadas inquietudes intelectuales, tirado en la lona.

Es satisfactorio que recupere la confianza en el escritor cuando releo precisamente gracias a este nuevo libro, algunos de los cuentos que fueron sembrados en obras anteriores como Historias sin cariño de Remedio Quiero Besarte y sobre todo Pulsión del amigo que, personalmente, me sigue pareciendo uno de los mejores libros del autor, lo que me lo confirma la renovada lectura de las seis historias que incorpora de este mismo volumen a No es culpa de ellos, ellos no tienen la culpa.

Es necesario por cuestión personal dejar constancia que los cuentos que añade de Talón, uno de sus últimos libros, no los digerí demasiado bien cuando los leí por primera vez pero quién sabe, cosa del paso del tiempo y de que uno a medida que se hace mayor también erosiona su temperamento, algunas de estas historia me saben ahora diferentes. Con otro sabor al amargo que aprecié hace dos años, cuando llegué a estos cuentos que entonces me parecieron pretenciosos, apuntes de historias que como fuegos artificiales iluminaban la noche para apagarse con demasiada rapidez.

De este mismo libro, releo el que da precisamente nombre al recopilatorio que publica Diego Pun Ediciones en una muy cuidada edición que podrá recordar al aficionado a la forma de presentar sus obras Alba Editorial aunque las señas de identidad de Diego Pun son intransferibles.

El libro de Melini forma parte además de una colección, Faro de Teno, a través de la cual esta editorial tinerfeña que se ha especializado sobre todo en el libro infantil y juvenil hace una selección entre autores/as actuales y algunos clásicos de la literatura que se escribe en estas orillas con la vocación de que se traten siempre de historias que innoven y transgredan.

No sé la verdad si alcanzarán esta meta, me refiero a la de innovar y transgredir con los títulos que publiquen en esta colección, pero recibo con entusiasmo esta iniciativa porque me ha devuelto con No es culpa de ellos, ellos no tienen la culpa, a un escritor marciano que conocí como cuentista y que como cuentista me ha dado satisfacciones y en ocasiones desconciertos. En concreto sus dos últimos libros, Talón y ¿Qué que me pasa, muchacho?, y en especial las historias de este último libro. Igual es momento de volver a leerlo para comprobar si interpreto cosas que no supe o mejor no atiné a ver en aquella primera lectura. Algo de eso me pasa con Talón y con la reelectura de los ocho cuentos que incluye en No es culpa de ellos, ellos no tienen la culpa, lectura que no es que me convenza de mi personal error de apreciación en aquella primera ocasión, pero sí que me permite descubrir otra dimensión en algunas de estas historias que en su día me parecieron más que cuentos, ejercicios literarios.

Si hecho algo en falta en este volumen es que el libro no cuente con un prólogo donde el autor explique por qué escogió estos cuentos y desechó otros. También, que fuera el mismo Melini y no alguien que no fuera él, el encargado de seleccionar las historias que forman parte de este volumen que no llega a las doscientas páginas pero que ofrece un autorretrato como contador de historias del autor de El futbolista asesino, libro que debe ser su primera y única novela hasta la fecha, y título en el que se dan cita las constantes de un escritor que, ya dije, a mi me resulta muy interesante cuando juega en la liga de los cuentos que no es, como algunos pudieran pensar, un arte menor sino justamente todo lo contrario.

Saludos, agooosto, desde este lado del ordenador

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