Blas Cabrera, historia de la física, un documental de Raúl Jiménez Pastor

Por fortuna aunque se encuentre en estado de balbuceo, el documental en Canarias está viviendo un momento interesante, lo que permite observar las diferentes miradas que sobre el género están brindado un puñado de cineastas que al menos a quien ahora les escribe, les resultan más que satisfactorias. Coinciden además en el tiempo, tres películas que abordan figuras señeras nacidas en el archipiélago canario, y el retrato que hacen de todos ellos lleva a conclusiones contradictorias porque se trata de un cine al que todavía le falta una manera de ver las cosas con asomo crítico y al que le sobra aún cierto recelo a no quedar bien.

En los últimos meses, hemos visto Quesada, la verdad del silencio (Iván López, 2024), un emotivo retrato en torno a la vida y la muerte de Javier Fernández Quesada, el estudiante grancanario asesinado en la Universidad de La Laguna el 12 de diciembre de 1977; Miguel Velázquez, el catedrático del ring, de David Cánovas, una película estrenada este año y que cuenta la azarosa vida del pugilista tinerfeño y Blas Cabrera. Historia de la física, que firma Raúl Jiménez Pastor, y que recorre la vida del físico nacido en Lanzarote y que logró el reconocimiento profesional de colegas como Albert Einstein y Erwin Schrödinger, entre otros.

Escrita por Jorge Méndez y Raúl Jiménez, Blas Cabrera. Historia de la física resume muy bien algunos de los momentos claves de su vida y obra y cuenta, como los documentales anteriores, con el testimonio de familiares que dan una visión muy cercana del personaje. Es decir, que más allá de sus logros profesionales, Blas Cabrera (Arrecife, 20 de mayo de 1878-Ciudad de México, 1 de agosto de 1945) tuvo una buena vida que la Guerra Civil mandó al traste. Las consecuencias de aquel conflicto entre iguales, es decir, entre hermanos aún colean en la actualidad, tanto, que lo que sufre el físico canario no desconcierta porque tiene reflejo en la memoria de cualquier espectador cuya familia fue víctima también de la Guerra Civil.

El documental narra muy bien lo que significó la guerra y la postguerra para el físico canario. Exiliado en París mientras las dos Españas lo consideraba un traidor, Blas Cabrera intentó recuperar su cátedra cuando, finalizado el conflicto, quiso regresar a España. Por desgracia, las autoridades franquistas se lo negaron, convirtiendo a Blas Cabrera en un errante. La película revela que esta cerrazón por parte de las autoridades franquistas se debió a la inquina que Antonio de Gregorio Rocasolano tuvo con el físico canario. Rocasolano es el responsable, según el documental, de enterrar las esperanzas de que Cabrera pudiera recobrar su vida en España. Fue él, además, quien le quitó los logros que el físico canario cosechó a lo largo de su carrera.
Destaca, en este sentido, que el Instituto Nacional de Física y Química, que se puso en pie gracias a una beca de la Fundación Rockefeller en 1932, y que contó con Cabrera como primer director, finalizada la contienda, recibiera este mérito Antonio de Gregorio Rocasolano.

Está muy bien narrado este momento ya que el hecho casi parece sacado del guion de una película, lo aterrador es que sucedió de verdad lo que representa, dice alguien en la película, el triunfo de la mediocridad sobre la excelencia. Y esa, al fin y al cabo, fue una de las características más notables del régimen franquista: el triunfo de la mediocridad por encima del de la excelencia.

El documental cuenta con un atractivo surtido de entrevistas con familiares, físicos e historiadores que apoyan sus opiniones imágenes de época, panorámicas actuales y fotografías en movimiento por obra y gracia de la Inteligencia Artificial. Esto hace pensar que Blas Cabrera. Historia de la física si no es el primero, sí que debe ser de los primeros que en estas tierras alejadas de la mano de los dioses usa la IA para que Cabrera en una fotografía de los años 30 y en blanco y negro de repente cobre movimiento y frunza las cejas o estire la boca. El uso de este procedimiento me parece fascinante aunque ya habrán voces que digan lo contrario. Es verdad que el documental abusa un poco de esta técnica, pero tiene su gancho y le da narrativa a un trabajo que parece que tuvo muy claro cuáles iban a ser sus ambiciones: explicar a los espectadores que Cabrera fue un investigador de primera línea de su tiempo, y uno de los más reconocidos en España.

Es una lástima que un documental tan cuidado e inteligente se empañe al final al incluir una serie de entrevistas a políticos de las islas (el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez; la presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila y Migdalia Machín Tavío, consejera de Universidades, Ciencia e innovación y Cultura del Gobierno de Canarias) porque poco o nada aportan salvo escuchar su discurso, poco o nada aprendido y poco o nada original ya que, se reitera, no aportan nada a una película que hasta ese momento llevaba la cabeza tan alta.

Salvando estos momentos tan prescindibles Blas Cabrera. Historia de la física es un notable documental que da a conocer la vida y la obra del físico canario y cómo las circunstancias históricas maltrataron su carrera y su legado hasta casi borrarlo de la memoria de un país tan olvidadizo como es España.

El documental finaliza con la repatriación de los restos mortales de Blas Cabrera a La Laguna en 2022 y una serie de reconocimientos que recibió como, entre otros, llamar otra vez con su nombre al Instituto de Química Física, del que fue su primer director.

Saludos, funde a negro, desde este lado del ordenador

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