Archive for Junio, 2025

El eco de Cobain, una novela de Javier Hernández Velázquez

Miércoles, Junio 18th, 2025

El caso de Javier Hernández Velázquez no es nuevo pero sí relativamente reciente en las islas: es un escritor de género. Ha tanteado el género histórico, el de la ciencia ficción pero también el noir, al que le ha dedicado un mayor número de novelas además de crear un personaje, Matías Fernández, Mat Fernández, que trabaja como detective privado y es protagonista de varias de sus obras.

En estas novelas a veces hay tiros y una o dos peleas y muchas de ellas se desarrollan en Tenerife, especialmente en Santa Cruz de Tenerife, que es donde vive y tiene su oficina Fernández, en concreto en la calle Duggi, calle donde también tuvo su oficina el detective privado Jeque, personaje del escritor Jaime Mir para El caso del cliente en Nouakchot, lástima que Jaime solo escribiera esta novela que hoy se ha convertido en un título de culto para entender cómo era Tenerife, Canarias, en la década de los 80 del siglo pasado.

Javier Hernández Velázquez transita por las arenas movedizas de lo negro y criminal con comodidad. Y eso que sus novelas si bien aparentemente responden al esquema y la estructura que caracteriza el género, el escritor tinerfeño suele mezclarlo (nunca agitarlo) con otros como el thriller de acción.

En sus historias hay, y es una condición del noir, una demoledora crítica a la corrupción que ejercen los poderosos sobre los débiles en la isla que habita aunque su línea argumental cubre otros intereses, intereses que a veces y de forma completamente involuntaria parecen que reflejan la realidad.

En El eco de Cobain explorando las vivencias de un libanés que arrastra un pasado marcado por la violencia y que termina –por defender a uno de los suyos– tras los muros de Tenerife II, centro penitenciario del que logra salir por el oficio de un abogado que ha sido contratado por otro libio al que la comunidad libanesa instalada en la isla conoce como El bondadoso.

Nada más salir de la cárcel, el libio quiere vengarse del clan que asesinó a sus padres cuando él era pequeño.

La acción de la novela se desarrolla en esta ocasión en el sur de Tenerife pero también en la capital tinerfeña, donde tiene su despacho Mat Fernández, a quien se contrata para que encuentre al libio que salió de la cárcel y que se ha evaporado de las calles desde entonces.
Estructurada en dos planos narrativos, por un lado se nos cuenta lo que hace el libio, buscar a los asesinos de sus padres mientras lee fragmentos de El profeta de Khalil Gibran, y por otro las pesquisas que inicia Fernández para dar con su paradero.

En estos dos planos, las actividades del libio están narradas en tercera persona y las de Mat en primera. En este caso, que esté narrada esta sección por el propio Fernández, da recursos a Hernández Velázquez para trufar sus monólogos de comparaciones que el autor aprovecha para filtrar un poco de humor en la que me parece, sin embargo, la novela en la que Mat Fernández está más serio que nunca.

Así que noto en falta la agudeza y la ironía que desplegaba Mat en sus anteriores trabajos aunque por fortuna el personaje mantiene intacta su erudición en temas como cine, música y baloncesto que espolvorea a lo largo y ancho de una primera persona que tiene denominación de origen. Es decir, que Fernández es un protagonista con nombres y apellidos en la galería de detectives privados con o sin licencia que pueblan el género negro y criminal con acento español.

Creo que si el autor se soltara más la melena descubriríamos a un narrador que tiene muchas cosas que decir pero de momento no termina de encontrar su camino. Además del género negro, que cultiva de una manera muy personal, Javier Hernández ha intentando hacer lo mismo con la novela histórica y la de ciencia ficción.

En la histórica con un título, Baraka, que quizá sea el más místico y preocupado por la trascendencia del alma de su apretada bibliografía y que ambienta durante la guerra colonial española en el norte de África a través de un soldado tinerfeño que, perdido en el desierto tras el desastre de Annual, dialoga consigo mismo y, en clave de ciencia ficción, Akasha, una novela que está repleta de buenas ideas y género en el que Hernández Velázquez da la sensación que se mueve como pez en el agua.

Si por algo se caracterizan sus libros es por sus descripciones de ambientes pero sobre todo porque explota buenas ideas con un ligero y para nada distorsionado acento canario.

Conozco bien la producción literaria de Javier Hernández Velázquez porque llevo prácticamente siguiéndole la pista desde sus inicios, época en la que escribía novelones generosos en páginas, una tendencia de la que se ha ido desprendiendo con el paso de los años. En principio, podría parecer un escritor que guía sus historias cuando las escribe pero si algo destaca de sus libros es que deja siempre abierto en la mente del lector interrogantes, preguntas que no termina de responder con independencia del género que sea. Que lo consiga en uno tan fronterizo como es el negro y criminal, revela que como narrador ha ido adquiriendo una madurez que alcanza tintes muy oscuros y que dejan poso en su última novela, El eco de Cobain.

Un título que funciona porque cuenta una historia que sostiene gracias a una narración que brilla cuando se refiere a espacios que conoce como las calles y plazas de Santa Cruz de Tenerife. Resulta también llamativo el despliegue de personajes secundarios que se encuentran a un lado y al otro de la ley, lo que incrementa el ritmo trepidante de un relato con inevitable aroma de pulp pop.

Saludos, leímos, leemos, leeremos, desde este lado del ordenador

Tres hurras por Frederick Forsyth

Lunes, Junio 16th, 2025

Frederick Forsyth quisá sea uno de los primeros escritores éxito de ventas y por eso mismo proscrito en los ámbitos literarios vamos a decir que cultos, que conocí en este trayecto hacia la nada que es la vida. En casa estaban sus libros más reconocidos y acabé por leer Odessa y un excelente libro reportaje sobre la guerra de Biafra que supo engañar al siempre esquivo paso del tiempo. También disfruté de una novelita corta, El fantasma de Manhattan, que puede entender como un homenaje a El fantasma de la ópera, el magnífico folletín escrito por uno de los grandes maestros del folletín decimonónico que fue Gaston Lerrroux.

El éxito de Forsyth en España y en el mundo me cogió en plena adolescencia, así que lo reconocía más por ser el autor de la novela en la que se inspiraba Chacal, la versión de Fred Zinnemann por supuesto, que por el resto de sus libros. La mayoría traducidos a películas como Los perros de la guerra y Odessa, que fue esta última como les dije la primera novela que leí del autor y a la que llegué por consejo de una amiga a la que estropeó el paso del tiempo, y que en aquellos años, probablemente inicio de los 80 del pasado siglo XX, leí con idéntica devoción que la de un cartujo. Tanto, que a mi sin haber leído el resto de su producción literaria, casi diría que se trata de su mejor título. Y el largometraje tampoco está mal pese a que no se trate de la novela.

Como sabrán algunos, Odessa es una organización que se dedica a proteger a nazis tras la II Guerra Mundial. Es una organización que maniobra en la osucirdad por lo que cualquier alemán que te tropieces puede ser nacionalsocialista, un señor o una señora que sigue pensando pese a la tremenda derrota que con Hitler se viviía mejor. Visto así, la novela y la película era como una especie de La invasión de los ultracuerpos solo que en Odessa no replican a los humanos porque los nazis son humanos aunque parezcan que proceden de otro planeta.

El reportaje de Forsyth se titula Génesis de una leyenda africana: la historia de Biafra un sobresaliengte trabajo periodístico sobre una nación, Biafra, que desapareció en la historia. Y un conflicto armado que no sé por qué, me acompaña desde que oí hablar de él por televisión cuando era muy pequeño. La de cosas que uno recoge siendo todavía un proyecto, y se fijan en ti como una lapa ignoro, admito, la razón.

La perdí la pista a Forsyth cuando publicó en España La alternativa del diablo, aunque el escritor siguió produciendo pero no creo que con el mismo éxito que disfrutó con su primeros libros aunque siempre fue un escritor de éxito. De éxito de ventas.

De sus libros se mantendrán como clásicos de la novela de espías y el thriller político Chacal, Los perros de la guerra y Odessa. No juegan en la misma división que las novelas de John LeCarré, pero eso es así porque Forsyth fue periodista y LeCarré escritor, y eso marca una gran diferencia en cuanto a sus ambiciones literarias.

Fallece la semana pasada Frederick Forsyth y siento que otro referente de mi pasado se disuelve en el aire, lo que interpreto como un signo inevitable de la edad. No es un achaque sino la constatación de que esto avanza y retrocede, que la existencia no es otra cosa que eso…

Es decir, que hoy te levantas tirado y mañana como un rey. Frank Sinatra resume el secreto de esta inestabilidad en esa canción que ahora tienes en la punta de la lengua. That’s Life!, susurras mientras Forshyte deja de estar aunque sus libros continúen en tu biblioteca.

Saludos, hurra, hurra, hurra, desde este lado del ordenador

El Festival Hispanoamerica de Escritores pone su mirada en las literaturas que se escriben en España

Jueves, Junio 12th, 2025

Las literaturas que se escriben en España serán las grandes protagonistas de la séptima edición del Festival Hispanoamericano de Escritores, que se celebrará del 22 al 27 de septiembre en Los Llanos de Aridane, La Palma.

El Festival se presentó esta semana en la capital de España, y en el acto estuvieron el director general de la Casa de América, León de la Torre Krais; el viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Horacio Umpiérrez; el consejero de Cultura del Cabildo Insular de La Palma,  Pablo Díaz Cobiella y por parte de la AECID el director de Cuadernos HispanoamericanosJavier Serena, el director del Festival Hispanoamericano de Escritores, Nicolás Melini, y el presidente de la Orden Galdosiana de la isla de La Palma, además presidente ejecutivo del Festival Hispanoamericano de Escritores, J.J. Armas Marcelo

En palabras de León de la Torre Krais: “Una de las señas de identidad de la Casa de América es reforzar el vínculo cultural iberoamericano, algo muy presente en el Festival Hispanoamericano de Escritores, un encuentro literario que, desde sus inicios, ha tendido puentes sólidos entre las voces de España y América Latina”.  El escritor J.J. Armas Marcelo, presidente ejecutivo del festival y presidente de la Orden Galdosiana que lo realiza, ha declarado que: “Contar con España como país invitado es, además de un privilegio intelectual y literario, un modo también literario de demostrar que España, literariamente, es más que Sevilla, Madrid, Barcelona o Valencia”.

Por su parte, Horacio Umpiérrez, dijo que: “El Gobierno de Canarias tiene muy presente el mundo del libro, no solo como fenómeno cultural de primer orden, sino porque cada vez reviste una mayor importancia económica y sociocultural”.

El consejero de cultura del Cabildo Insular de La Palma observó que “Una nueva edición del ya festival de escritores por excelencia de Canarias, que tenemos la suerte de tener en nuestra isla de La Palma, es siempre una buena noticia. El Hispanoamericano es mucho más que un encuentro de escritores, es la celebración, un homenaje a la escritura, a la expresión escrita” y Javier Serena, director de Cuadernos Hispanoamericanos, revista realizada por AECID, también patrocinador del Festival: “El Festival Hispanoamericano de Escritores es un evento fundamental con un propósito necesario: hablar de la literatura en español más allá de las fronteras, animando a la curiosidad y al mejor conocimiento literario y cultural entre todos los que compartimos el mismo idioma en América y España”. 

Por último,  Nicolás Melini, dijo que el listado de invitados, que este año ha sido potestad del presidente del festival y de la Orden Galdosiana, J.J. Armas Marcelo. Reunirça a medio centenar de escritores y escritoras entre los que se encuentran los novelistas Juan Bonilla (Premio Bienal Vargas Llosa de Novela), Jesús Ferrero (Premios Azorín, Plaza y Janés, Anagrama y Fundación José Manuel Lara, entre otros), Andrés Ibáñez (Premio de la Crítica a la mejor novela) Miguel Ángel Hernández (finalista del Premio Herralde de novela) y Gonzalo Hidalgo Bayal; los poetas Olvido García Valdés (Premio Reina Sofía de Poesía), Jaime Siles (premios Teresa de Ávila, de las Letras Valencianas, Andrés Bello y UNESCO España, concedidos los cuatro al conjunto de su obra), Elsa López (Premio Canarias de Literatura), el ex ministro César Antonio Molina y el multipremiado Pedro Flores.  

Está previsto que asistan también Sergio del Molino (Premio Alfaguara de Novela) y Jesús Ruiz Mantilla. Los editores Joan Tarrida (Galaxia Gutemberg), Phil Camino (La Huerta Grande), María José Solano (ZendaEdhasa) y Valerie Miles (Granta en español). Esta edición contará además con una nutrida nómina de nombres canarios, en una edición en la que además se homenajeará a tres figuras imprescindibles de la literatura escrita por canarios, los recientemente fallecidos Luis Alemany, Andrés Sánchez Robayna y Yolanda Arencibia.

Entre los escritores/as canarios invitados se encuentran entre otros Anelio Rodríguez Concepción, Bruno Mesa, Emilio González Déniz, Iván Cabrera Cartaya, Jonathan Allen, Santiago Gil, Javier Hernández Velázquez, Alicia Llarena, Toni Tabares, Tina Suárez RojasAcerina Cruz y Federico J. Silva, David Cabrera, Cuco Afonso, Carmen Márquez, Lana Corujo y Alba Tavío

Habrá también una pequeña representación hispanoamericana con el novelista Alonso Cueto (Perú), que acudirá para homenajear a su gran amigo y compatriota Mario Vargas Llosa, la narradora Mónica Lavín (México) que rendirá tributo a al desaparecido narrador Hernán Lara Zavala, y los novelistas David Toscana (México, Premio Bienal Vargas Llosa de Novela) y Karla Suárez (Cuba). Entre los que se encuentran especialmente vinculados al periodismo, la crítica y el estudio de la literatura, estarán Marcedes Monmany (ABC), Rubén Gallo (Universidad de Princeton), la rumana Mariana Sipos (ex embajadora de Colombia), Miguel Ángel Santamarina (revista Zenda), Eduardo García Rojas (Diario de Avisos), Lourden Ventura (ABC) y Mónica Uriel (Agencia ANSA Latina).

Nombres importantes para esta edición son también los de la novelista Irene Gracia, la novelista y articulista Carmen Posadas, la jovencísima narradora Irene Reyes Noguerol, el poeta Aurelio Major, el novelista y cuentista José María Conget (Premio de las letras aragonesas), el novelista de novela negra Enrique Montiel y la especialista en literatura infantil Paula Acuña

En su séptima edición, el Festival Hispanoamericano de Escritores se encuentra organizado por la Asociación Orden Galdosiana de la isla de La Palma, con la colaboración de la concejalía de cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, isla de La Palma, la consejería de cultura del Cabildo Insular de La Palma, la Viceconsejería de cultura del Gobierno de Canarias, el Instituto Cervantes y AECID.

Saludos, todo esto y un poquito más en septiembre, desde este lado del ordenador

Se presenta la edición inédita de Esdrujulea, una obra del poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa

Miércoles, Junio 11th, 2025

La Biblioteca Insular acoge mañana, jueves, 12 de junio y a las 18:30 horas, la presentación de Esdrujulea, un título inédito del poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa (1538-1610) que acaba de publicar la Editorial Mercurio para inaugurar su nueva colección Y más extraña lengua, con el que sus editores esperan saldar la deuda que la sociedad canaria tenía contraída con una de las grandes figuras de su literatura.

Al cuidado del profesor e investigador Antonio Henríquez Jiménez, responsable de la citada edición y artífice de las ediciones críticas que de las obras de Cairasco que se han dado a conocer en los últimos años, el volumen (que tiene dos versiones, una con notas ampliadas y que asciende a cerca de 700 páginas) pone el acento en la rima esdrújula, una de las banderas del estilo del poeta considerado como el fundador de la literatura canaria, Bartolomé Cairasco que, aunque algunos de sus coetáneos lo consideraron estrafalario, mantuvo con esta forma un claro sello identitario en su escritura.

Según el editor, parece que Bartolomé Cairasco quiere romper poéticamente “con una distorsión en las formas y en los contenidos que anuncia, desde el manierismo, ya el barroco. Esos esdrújulos son en su inmensa mayoría cultos, latinizantes, incluso escritos no a la española, sino a la latina (o a la griega). En Cairasco está el empeño por latinizar la lengua”, afirma Antonio Henríquez.

Este libro, inédito hasta hoy, se ha valorado secularmente desde la sospecha, el desconocimiento y la dejadez histórica. Quizás precisamente por ello se torne más necesario reivindicar hoy su publicación, pues ese “gesto esdrújulo” es una prueba más del mundo, desaforado y real, al que dio expresión Cairasco en la poesía de su época. No en vano, el propio Lope de Vega dejó escrito aquello de que el canónigo del Cabildo Catedral pretendía “esdrujulear el mundo”. Y aunque algunos de sus coetáneos consideraron este gesto poético como estrafalario, Cairasco se empeñó en su uso hasta el final de sus días y mantuvo con estas rimas un claro sello identitario de su escritura.

En la presentación del citado volumen participan, además del autor de la edición, Antonio Henríquez, y uno de los tres coordinadores de la colección lanzada por la editorial Mercurio, el filólogo, poeta, investigador, crítico literario y profesor aruquense José Miguel Perera, quien comparte responsabilidad con Máximo González Guardia y Miguel Pérez Alvarado en la coordinación de la misma. Los tres han venido demostrando solventemente su experiencia en el ámbito de las ediciones, especialmente de obras relacionadas con la literatura y la cultura canarias. Precisamente José Miguel Perera se apresura en aseverar que “hablamos de una de las ediciones más esperadas por los admiradores del fundador de la literatura canaria”.

Saludos, y enhorabuena, desde este lado del ordenador

Elena Correa: “Estos cuentos están escritos con rabia”

Martes, Junio 10th, 2025

Elena Correa (Tenerife, 1989) ha llegado para quedarse y su carta de presentación no deja de ser más explosiva por auténtica: Niñas sucias (Pepitas de calabaza, 2025), libro que reúne doce cuentos que van a desconcertar al lector. Por un lado porque están escritos con aplastante capacidad narrativa y por otro porque no tiene ningún asomo de complejos. La autora nació en el sur de Tenerife pero vive desde hace unos años en la capital de España.

- ¿Los doce cuentos que reúne en Niñas sucias fueron escritos expresamente para este libro?

“Todos son cuentos que tenía escritos aunque el proceso de escritura del libro se dilató a lo largo del tiempo. Hay relatos escritos hace muchos años. Por ejemplo, el que abre, Niñas sucias y Despiece son las historias más antiguas pero también hay cuentos más recientes como La vendimia y 2054, que son de los últimos que escribí. Cuando comencé a contar estas historias me salía mucho hacerlo sobre personajes femeninos y de cosas que en ese momento me incomodaban así que cuando tuve todos los cuentos comenzó el proceso que dio como resultado el libro. Un manuscrito en el que he trabajado unos dos años y que cuenta con relatos que no son de la misma época”.

- ¿Y nota entre unos y otros algún cambio no solo en la escritura sino de los temas que tratan?

“Es curioso porque noto que hay miedos que se han alargado en el tiempo mientras que otros no”.

- ¿Y qué miedos son los que permanecen en estos cuentos?

“El miedo a la pérdida, digamos, del territorio. Y que tiene que ver mucho con los relatos que hablan sobre turismo. Como puede ser el que comienza el libro, Niñas sucias, Los alemanes y Los ingleses. Esos cuentos tienen ese miedo y ese momento que estamos atravesando ahora. También hay en concreto miedo al cambio climático, como se refleja en 2054, y cuentos que giran en torno a la pérdida de la inocencia, como son Los ingleses y La vendimia. También está el miedo a la soledad en Ojos y a la maternidad, que atraviesa muchas de estas historias y que no es un miedo sino un asunto que por edad y por género creo que nos atraviesa a muchas durante bastantes años. Y que permanece”.

- ¿Por qué?

“Porque me afecta. Quise hablar de la maternidad desde distintos puntos de vista porque en literatura muchas veces somos nosotras las que hemos hablado solo de la parte bonita de la maternidad pero ahora ha surgido otro tipo de literatura que habla de las maternidades desde puntos de vista muy diferentes y me apetecía abordarlo de esa manera. Es decir, desde la diferencia entre mujeres y entre parejas que pueden estar por medio. El miedo a no ser madre. El miedo a serlo. Y eso me interesaba. Y luego hay un cuento que trata de un miedo muy concreto. Que es el que aparece en Bestias y que me inspiró en su día el caso de La manada, donde el miedo de la protagonista es muy claro: tiene miedo a salir a la calle. Se trata de un miedo que creo que es colectivo y al final, cuando pasó ese caso, yo me dije, madre mía, no estamos seguras en ningún espacio. Y ese miedo está ahí. Permanece y creo que va a ser muy complicado que se vaya. En general, los miedos que aparecen en este libro los sigo teniendo. Hay un contraste además en dos de las historias, Los ingleses y Los alemanes, y es que algunos de los personajes aparecen con otra edad en uno y otro cuento”.

- ¿Cuál fue el primero que escribió de los dos?

“Primero escribí Los alemanes porque habla de la infancia y admito que tiene algunos detalles de mi propia niñez porque recuerdo haber pasado por una casa que decían que era de los alemanes y sentía como una cierta admiración y un cierto miedo a la vez. Sus moradores eran como personas que estaban ahí y que no sabías muy bien quiénes eran porque no podías acceder a ellos. Este relato surgió por eso. También por la búsqueda de la protagonista que no quiere ser quién es porque todo el rato quiere ser otra persona”.

- Y luego escribe Los ingleses.

Los Ingleses se escribió para dar una respuesta a la protagonista de Los alemanes, ya que al final no sabemos qué es lo que busca. En este cuento quise dar un punto de vista diferente al turismo. En este caso, porque quería hablar más del turismo de hotel y del trabajo que desempeñan las mujeres en esos mismos hoteles. En un determinado momento se nos dijo que siempre íbamos a tener trabajo en el sector turístico y eso es lo que le sucede a esta chica que no quiere estudiar y la madre le dice que se ponga a trabajar abajo, en los hoteles. Y ahí entra un poco ese tipo de turismo que a veces cruza un poco la barrera pero nunca estamos en el mismo sitio. Para mí Los Alemanes es como un turismo más rural pero también más, digamos, oscuro y el de Los ingleses el de costa, que es el que conocemos todos. Y quería que ambos estuvieran unidos”.

-¿ Y eso?

“A mí me parece que aunque sean dos cuentos que van separados, van muy de la mano. Tanto por la temática como obviamente con las protagonistas, así que me apetecía que tuvieran nexos en común. También la figura de la madre en ambas historias. A mí me parece muy decisiva. Y me interesaba mucho narrar la relación madre-hija, madre-abuela-nieta, que también me gusta mucho. Quise que apareciera la figura de la madre porque al fin y al cabo trata de hacer lo mejor pero no sabe cómo”.

- Algunas de las historias parecen estar inspiradas en hechos reales.

“Hay bastantes cuentos que son pura ficción pero tras publicarse el libro sí que han aparecido lectores que me han dicho que esto que escribes es tal cual. En el caso de Los ingleses nunca he trabajado en un hotel pero tiene que ser un trabajo de ponerte en una posición muy fuera del resto y quería contar esa historias desde ahí. Luego hay relatos más inspirados en la realidad como La vendimia, que tiene que ver mucho con mi infancia porque iba a vendimiar con mis abuelos y es un cuento muy nostálgico impregnado de leyenda urbana o mejor dicho, rural, que nos implica a nosotras. En otras de las historias y por mi profesión, veterinaria, he coincidido con gatos que vienen de estar en casas con personas que padecen el síndrome de Noé, que es aquel en el que una persona comienza acogiendo un animal y acaba acogiendo a muchísimos y que padece también el síndrome de Diógenes y que suele afectar a mujeres mayores”.

- ¿Cómo se llega a esa situación?

“Tiene que ver absolutamente con la soledad que se vive en las grandes ciudades y ahí sí que tuve que ponerme con las dos partes. Por un lado, empatizar con el animal y por otro contar la historia de ella. Yo apuntaría que Los alemanes tiene detalles de mi infancia pero un relato autobiográficos, escrito en primera persona, no hay ninguno. Son historias de ficción afortunadamente”.

- En los cuentos hay niñas, mujeres…

“Quise que los personajes fueran femeninos. Que hubiera niñas y que hubiera mujeres. Me interesaba además que el libro lo abrieran niñas y lo cerraran niñas también. Durante el proceso de selección se quedaron fuera dos historias, una de las cuales está traducida al italiano y la otra porque la sustituí por 2054, que es un relato que a mí me interesaba por lo que trata y para no estar todo el tiempo en el presente”.

- Me dijo antes que su afición por escribir le viene desde pequeña pero que la aparcó un tiempo hasta que la retomó.

“Me puse de nuevo a escribir cuando volví a leer. Hace años que gestiono una cuenta en redes sociales en la que hablo de los libros y a raíz de ahí me volvió el entusiasmo. Es decir, que se lo debo al hecho de empezar a escribir reseñas una vez me sentí más asentada y sin el vaivén de los estudios. Muchos de los cuentos están escritos con rabia porque sentí la necesidad de verbalizar ciertas cosas”.

- ¿Y que asuntos necesitaba verbalizar?

“Hay temas que me cabrean como el turismo, la maternidad, la violencia. Sentí la necesidad de volver a expresar determinadas cosas por escrito”.

- Publica Niñas sucias con la editorial Pepitas de calabaza.

“Les envié el manuscrito y me dijeron que fuera a verlos para que les contara en persona el proyecto. Y les interesó. Tan sencillo o tan difícil como eso”.

- ¿Le dijeron algo en la editorial por las palabras canarias que aparecen en algunos de los cuentos?

“No entendían en los cuentos más canarios algunas palabras. Por ejemplo, las pencas, que para ellos son otra cosa. Pero han respetado absolutamente todo lo que tiene que ver con el lenguaje. No hubo cambios. Ellos querían que en el libro los relatos que transcurren en Canarias estuvieran narrados como hablamos aquí. La verdad es que estoy muy contenta con el trabajo de corrección y el de la editorial”.

- ¿Hubo algún cuento que te resultara especialmente difícil de escribir?

La vieja fue para mi el más difícil de escribir, estuve atenta en la corrección porque en el cuento entran muchas voces. Está la de la madre, la abuela, el personaje masculino… Me resultó complejo enlazar todas las voces y que éstas se diferenciaran. Hay otras historias que también resultaron difíciles de escribir pero más por lo que implican emocionalmente como Mujer tenías que ser, que a mí me ha sorprendiendo porque quienes lo han leído dicen que se trata de un relato de terror pero cuando lo escribí no lo vi así. De todas maneras, creo que a todas nos han dicho algunas de las frases que aparecen en ese cuento, y todas en algún momento hemos tenido que ver con la protagonista en ciertos aspectos. Fue complicado de escribir.”

- ¿A qué le da más prioridad en las historias?

“A los escenarios y luego a los personajes porque quiero que el lector se haga una idea de dónde se encuentra porque no menciono ninguna ciudad en concreto, tampoco ninguna isla. Los escenarios tenían que estar construidos de tal manera que tanto por el lenguaje en lo que transcurren en Canarias, el lector se preguntara ¿estoy aquí? ¿Esto es Canarias?, ¿esto es una ciudad? A mí me gusta mucho narrar los espacios y los detalles porque creo que eso da mucho juego y diferencia unos sitios de otros. En otros cuentos me preocupé por la estructura. Por ejemplo, antes de escribirlo tenía claro lo que quería contar: la historia de una mujer que no hablara, que no dijera lo que piensa en ningún momento sino que fuera su entorno el que se encarga de dirigirla”.

- ¿Asistió a algún taller de escritura?

“He ido a talleres de relatos en Madrid, en la Escuela de Escritores, aunque de pequeña ya escribía pero lo que a mi me ayuda mucho a escribir es la lectura en grupo porque te hace ver no tanto lo que haces bien sino en lo que fallas. Y a veces es más interesante darte cuenta de qué es lo que no hacemos bien para potenciar lo que sí haces bien. Es fundamental, además, corregir. Alguien me comentó el otro día que la escritora argentina Samanta Schweblin dijo que de cada relato que escribe saca como ocho versiones, versiones en las que se encuentra el texto que pule”.

- El cuento es un género muy complicado.

“Lleva mucho trabajo. En una novela puedes alargar y disimular las partes más aburridas pero en un relato no. Como un relato tenga un comienzo muy largo te enredes y lo sueltas como lector. A mi me parece que hay que ser muy preciso tanto con la estructura como con la historia. Y corregir”.

- Se está produciendo un fenómeno muy interesante en la literatura que se escribe en las islas, y es que son ellas las que están despuntado más que ellos…

“Esto que está pasando es muy positivo para la literatura que se escribe en las islas porque al final nosotras lo que estamos haciendo es contar lo que nos preocupa y lo narramos desde aquí, lo que creo que es muy interesante ya que nos da la oportunidad de leer historias en las que nos podemos sentir reflejados”.

Saludos, érase una vez…, desde este lado del ordenador

González Rivero: la senda del pionero, un documental de Manuel González Mauricio y Raúl Jiménez Pastor

Lunes, Junio 9th, 2025

Conocí El ladrón de los guantes blancos a raíz del estreno que acogió en la noche de los tiempos el antiguo cine Tenerife, reconvertido entonces en Yaiza Borges. La película databa de 1926 y era silente, aunque el reclamo es que se trataba del primer largometraje del cine canario que contaba una historia de ficción. Recuerdo aquella sesión como una experiencia gozosa en la que no sobró ningún ingrediente. La sala estaba repleta, y amenizaba al piano aquellas imágenes que mostraban un Tenerife irreconocible en blanco y negro, el inolvidable de Juan Puelles.

Como película no es que fuera redonda, pero se notaba el entusiasmo que había puesto el equipo para sacar adelante un producto más que digno, y en el que se revela además la cinefilia que caracterizó la carrera de uno de sus directores, José González Rivero, más preocupado por la técnica que por la historia. Un simpático folletín ambientado en Inglaterra que al parecer escribió Romualdo García de Paredes, que aparece acreditado como co-director y actor protagonista también de la cinta.

El Gobierno de Canarias publicó hace ya unos años el volumen Ciudadano Rivero: la Rivero Films y el cine mudo, firmado por los investigadores Fernando Gabriel Martín y Benito Fernández Arozena, un libro muy completo sobre el hombre que estuvo detrás de El ladrón de los guantes blancos y trabajo que sirvió para reivindicar su oficio y un largometraje en el que casi parece que cayó una maldición: desapareció una bobina de la película y González Rivero murió años después en extrañas circunstancias.

Ahora amplia aquella investigación literaria con nuevos datos sobre el personaje el documental González Rivero: la senda del pionero, que dirigen Manuel González Mauricio y Raúl Jiménez Pastor, y en el que interviene uno de los autores del libro en el que se basa este documental, Benito Fernández Arozena.

La película revisa una época pero sobre todo propone una radiografía existencial de la vida y la obra de este cineasta nacido en Cuba pero lagunero de corazón. Tan lagunero llegó a ser que fue gerente durante un tiempo del Teatro Leal, espacio que dinamizó con un olfato comercial demasiado adelantado a su tiempo. Esta al menos, es la imagen que nos presenta el documental, un trabajo atractivo y con un agradecido sentido didáctico.

Dirigido por González Mauricio y Jiménez Pastor, la película mezcla las entrevistas con dibujos animados, recreaciones e imágenes de algunos de los noticiarios que a lo largo de su vida realizó Rivero. Se emplea también Inteligencia Artificial, pero no se abusa mucho de esta técnica, tampoco de las entrevistas, entre otros, a Claudio Utrera, Enrique Ramírez Guedes, Josep Vilageliu, Jaime Hernández Vera y Julio Torres Santos. Me quedo con algunas ideas, sobre todo las que dicen sus nietas. Dan una imagen profesional de González Rivero pero también, y quizá resulte a la postre lo más interesante, familiar de un hombre que parece que nunca estuvo quieto.

González Rivero: la senda del pionero es el retrato de un hombre que se vino muy joven a Tenerife, isla en la que desempeñó toda clase de oficios para construir una familia. Trabajó de vendedor de automóviles y fue empresario de espectáculos hasta que descubrió la fotografía y el cine. La película nos presenta a un hombre adelantado a su tiempo, un tipo del siglo XX en una ciudad del siglo XIX, La Laguna.

El documental repasa sus primeras experiencias con el cine, rodando noticiarios tinerfeños que merecieron el elogio no solo de sus paisanos sino también de británicos que pudieron ver algunas de estas películas, y se detiene para contar el rodaje de un largometraje cien por cien canario (estamos en 1926) que nació con vocación comercial pese a los limitadísimos medios con que contaron. El resultado final es una película larga y muy lenta para los gustos actuales pero cuenta con escenas que son cine, y esto la engrandece y la convierte en una más que estimable película española de su época. Una época en la que la industria cinematográfica española aún estaba en pañales.

En el documental, alguien califica a González Rivero de cineasta total y profundo conocedor de un arte que en aquel entonces todavía era tan joven que no sabía ni hablar. El ladrón de los guantes blancos cuenta con fotogramas coloreados, esto ya se conoce, pero no la música que pensó Rivero para que acompañaran las proyecciones de la película. Una película en la que pasa casi todo y en la que aparece un detective apuesto que no se despeina por nada; chicas hermosas y algo inocentes, y malvados encapuchados que han robado un valioso collar.

González Rivero: La senda del pionero decepciona por desgracia en su tramo final, ya que el espectador tiene la sensación de que se dejan cosas sin contar, que la película no termina, que su final tiene mucho del siempre antipático continuará…

Al parecer el documental nació como una serie de tres capítulos que espero podamos ver próximamente. Sin los dos siguientes, nos quedamos sin saber cómo fue la dramática muerte del cineasta, y la extraña maldición que dicen algunos rodea a la película, sobre todo porque parece que desapareció una de sus bobinas. Las especulaciones desde entonces han deformado la verdad de El ladrón de los guantes blancos con historias de conspiraciones y muertes, lo que ha engordado el mito de un largometraje que solo por hacerse hizo historia.

A la espera de disfrutar de los dos capítulos que “faltan”, disfrutemos de momento con el primero, un retrato contenido acerca de un hombre que tuvo un sueño que hizo realidad. Y todo eso en una tierra que no terminó nunca de tomárselo en serio.

Viva la fe del hombre intranquilo.

Saludos, rodando, desde este lado del ordenador