Tres hurras por Frederick Forsyth

Frederick Forsyth quisá sea uno de los primeros escritores éxito de ventas y por eso mismo proscrito en los ámbitos literarios vamos a decir que cultos, que conocí en este trayecto hacia la nada que es la vida. En casa estaban sus libros más reconocidos y acabé por leer Odessa y un excelente libro reportaje sobre la guerra de Biafra que supo engañar al siempre esquivo paso del tiempo. También disfruté de una novelita corta, El fantasma de Manhattan, que puede entender como un homenaje a El fantasma de la ópera, el magnífico folletín escrito por uno de los grandes maestros del folletín decimonónico que fue Gaston Lerrroux.

El éxito de Forsyth en España y en el mundo me cogió en plena adolescencia, así que lo reconocía más por ser el autor de la novela en la que se inspiraba Chacal, la versión de Fred Zinnemann por supuesto, que por el resto de sus libros. La mayoría traducidos a películas como Los perros de la guerra y Odessa, que fue esta última como les dije la primera novela que leí del autor y a la que llegué por consejo de una amiga a la que estropeó el paso del tiempo, y que en aquellos años, probablemente inicio de los 80 del pasado siglo XX, leí con idéntica devoción que la de un cartujo. Tanto, que a mi sin haber leído el resto de su producción literaria, casi diría que se trata de su mejor título. Y el largometraje tampoco está mal pese a que no se trate de la novela.

Como sabrán algunos, Odessa es una organización que se dedica a proteger a nazis tras la II Guerra Mundial. Es una organización que maniobra en la osucirdad por lo que cualquier alemán que te tropieces puede ser nacionalsocialista, un señor o una señora que sigue pensando pese a la tremenda derrota que con Hitler se viviía mejor. Visto así, la novela y la película era como una especie de La invasión de los ultracuerpos solo que en Odessa no replican a los humanos porque los nazis son humanos aunque parezcan que proceden de otro planeta.

El reportaje de Forsyth se titula Génesis de una leyenda africana: la historia de Biafra un sobresaliengte trabajo periodístico sobre una nación, Biafra, que desapareció en la historia. Y un conflicto armado que no sé por qué, me acompaña desde que oí hablar de él por televisión cuando era muy pequeño. La de cosas que uno recoge siendo todavía un proyecto, y se fijan en ti como una lapa ignoro, admito, la razón.

La perdí la pista a Forsyth cuando publicó en España La alternativa del diablo, aunque el escritor siguió produciendo pero no creo que con el mismo éxito que disfrutó con su primeros libros aunque siempre fue un escritor de éxito. De éxito de ventas.

De sus libros se mantendrán como clásicos de la novela de espías y el thriller político Chacal, Los perros de la guerra y Odessa. No juegan en la misma división que las novelas de John LeCarré, pero eso es así porque Forsyth fue periodista y LeCarré escritor, y eso marca una gran diferencia en cuanto a sus ambiciones literarias.

Fallece la semana pasada Frederick Forsyth y siento que otro referente de mi pasado se disuelve en el aire, lo que interpreto como un signo inevitable de la edad. No es un achaque sino la constatación de que esto avanza y retrocede, que la existencia no es otra cosa que eso…

Es decir, que hoy te levantas tirado y mañana como un rey. Frank Sinatra resume el secreto de esta inestabilidad en esa canción que ahora tienes en la punta de la lengua. That’s Life!, susurras mientras Forshyte deja de estar aunque sus libros continúen en tu biblioteca.

Saludos, hurra, hurra, hurra, desde este lado del ordenador

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