Archive for Julio, 2025

El precio de un ideal, una novela de Kevin Legrá

Jueves, Julio 31st, 2025

Algunos consideran las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) como una especie de Gulag caribeño. Un lugar remoto, en este caso situado en lo más profundo de la provincia de Camagüey (Cuba), donde fueron a parar todos aquellos que la Revolución castrista encerró porque desconocían la moral revolucionaria. Es decir, los hijos de burgueses que no habían perdido la memoria del subdesarrollo; homosexuales y creyentes en confesiones cristianas como católicos y testigos de Jehová, entre otros equivocados. Esa gente a la que le costaba y le cuesta tanto aprender.

Esa gente terminó en estos campos de trabajo para cumplir con un severo servicio militar, sometidos a castigos y humillaciones constantes y a un trabajo agotador para recibir a cambio una mala alimentación y un sueldo que no daba para nada, lo que contribuyó a que la mayoría –una vez cumplidos los tres años de servicio– no se transformaran en hombres nuevos como predijo el Che Guevara; una suerte de revolucionario perfecto, que casi parece un cristiano de base por entender la vida con unos valores y una disciplina con la que superar toda clase de obstáculos.

No existen que se sepa demasiados libros sobre las UMAP, y los pocos que hay son los que le han servido de inspiración al joven escritor cubano Kevin Legrá para escribir El precio de un ideal (Galaxia Gutenberg, 2025), quien tuvo conocimiento de estos campos por boca de un amigo de su padre, Orestes Rivero, que es el protagonista de esta novela basada en hechos reales, y que se desarrolla desde finales de los años 50, cuando Fidel Castro y los suyos bajaron victoriosos de la Sierra Maestra, a la visita del papa Juan Pablo II a Cuba a finales de los años 90 del pasado siglo XX.

Un arco temporal amplio, y en el que se produjeron toda clase de cambios radicales en esa isla, la mayor de Las Antillas, que fue capaz de hacerle frente al enemigo estadounidense costase lo que costase. Entre otros costos, que la Revolución castrista abrazara el socialismo de la Unión Soviética, lo que radicalizó el reiterado acoso y derribo norteamericano contra un régimen que hoy sobrevive lanzando desesperados SOS.

La novela de Legrá cuenta todo este proceso histórico con un estilo narrativo bastante plano, en cierto sentido justificado porque si hay una obsesión en esta historia es por narrar más o menos lo que pasó sin dejar demasiadas cosas a la ficción. Esta preocupación, natural si se entiende además que se trata de su primera novela y reconstruye los recuerdos de un amigo de la familia, lastra sin embargo el curso literario de un relato al que le falta calor, o lo que es lo mismo, que el lector se implique en lo que le están contando. Que viva con sus protagonistas el infierno que están atravesando.

Las UMAP estuvieron en activo en los años 60, y nadie sabe exactamente quien dio la orden de su apertura aunque cualquier cosa que pasara en la isla tenía conocimiento el comandante en jefe, y si no él, su hermano Raúl, jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
En un país tan profundamente militarizado como es Cuba, que derritió el gélido socialismo de la Europa del Este para adaptarlo a la realidad cubana, con una población jaranera, acostumbrada a la abundancia hasta que llegó el comandante y mandó a parar, El precio de un ideal deja un regusto amargo, y no es por un feroz discurso anticastrista, que no lo tiene por otra parte, aunque uno podría entender que estuviera impreso en sus páginas, sino porque la historia, las historias que cuenta, no llega a tocar el corazón.

Se da el caso que uno de sus huéspedes más famosos fue el cantautor Pablo Milanés, personaje que aparece en la novela aunque no se explica el porqué terminó en uno de estos campos, campos donde compuso una canción en la que evoca su estadía en esta especie de infierno tropical.

Tiene El precio de un ideal interés para cubanos y estudiosos en las luces y en las sombras de la Revolución cubana, pero para todo aquel que le resulte indiferente, no va encontrar en este libro una novela que, al modo de otros títulos de denuncia como Archipiélago Gulag, de Aleksandr Solzhenitsyn, no va a convertirse en uno de esos libros condenados a despertar conciencias y a suscitar preguntas. Entre otras, cuándo y cómo se desvanecieron las esperanzas revolucionarias y el porqué ésta acabó devorando a sus hijos.

Entre los atractivos de El precio de un ideal está descubrir a un personaje de confesión católica que va perdiendo gradualmente su fe a medida que pasan los años de encierro aunque parece que recupera la esperanza en Dios cuando el papa visita Cuba, donde ofreció misa en la localidad de Santiago de Cuba en 1998.

Santiago es la ciudad de la que procede el protagonista, pese a que haya nacido en Guantánamo, que apenas llegó a conocer porque siendo muy joven se fue a vivir a esa localidad donde el mar que baña sus costas vio cómo se perdía la escuadra de guerra española cuando Cuba fue la joya de la corona de un imperio que comenzaba a darle risa al resto de las potencias mundiales.

Con sus aciertos y desaciertos, El precio de un ideal forma parte ya de la bibliografía, aún muy escasa, de estos campos de castigo. Pero debe servir de reflexión para que cosas así no vuelvan a repetirse y de cómo debe de sentirse uno al ser estigmatizado por lo que cree y por lo que siente.

No deja de resultar en este sentido una cruel y perversa ironía que la frase que recibía a los castigados en las puertas de entrada a los campos de la UMAP rezara la siguiente leyenda: El trabajo los hará hombres.

Saludos, hasta la victoria…, desde este lado del ordenador

Grand Canary, una fantasía animada

Lunes, Julio 28th, 2025

Si uno repasa su biblioteca descubre –no con tanta sorpresa como cabría imaginar– que la literatura que se ha escrito sobre el cine en Canarias es más abundante y en mucho de los casos interesante de lo que pensaba. Es extraño que toda esa producción no cuente con el sello o al menos el estímulo de las dos universidades canarias, en ocasiones tan acostumbradas a vivir de espaldas a su sociedad, sobre todo en cuanto a cultura se refiere, pero quizás sea lo mejor, ya que el análisis se aleja del rigor académico y se publican, en los casos que conozco, libros con un sano espíritu divulgador en los que se reflexiona y se da noticia de ese cine canario (están empeñados por acuñar unos y otros) que el paso de los años ha convertido en una realidad. Una realidad que no tiene solo presente sino también pasado. Una tradición.

Es verdad que sin el trabajo de la Filmoteca Canaria, que desde sus orígenes ha venido respaldando la publicación de algunos de estos libros, el vacío hubiera sido desolador en las estanterías de publicaciones dedicadas al cine en el archipiélago, pero es necesario reivindicar que entre estos títulos se encuentran unos pocos que son de referencia porque recuperaron y pusieron nombre a los pioneros del cine en Canarias.

Y es que hay libros para todos los gustos, desde los que se presentan en Festivales, lujosamente editados aunque incómodos para leer, sobre todo si se tiene la costumbre de hacerlo acostado, a volúmenes de bolsillo, muy prácticos porque pueden llevarse a todas partes. En cuanto a temáticas, hay un poco de todo aunque salvo honrosas excepciones son escasos todavía los de entrevistas. Entrevistas con cineastas, actores, productores, entre otros, ya que son ellos los que pueden dar una visión no ya solo de lo que filman sino de las dificultades de rodar en un territorio donde el paisaje es tan absorbente pese a que últimamente y por la depredación turística, estos escenarios vayan desapareciendo gradualmente en favor de la especulación y del cemento.

En esta bibliografía cinematográfica sobre el cine en Canarias se ha escrito bastante sobre el rodaje de Moby Dick (1956) cinta dirigida por John Huston, que vino a las islas acompañado de Gregory Peck, que interpreta al capitán Ahab de la novela de Melville, pero no me consta que se haya hecho lo mismo con otras cintas que, como Hace un millón de años (Don Chaffey, 1966), nos presentó a Raquel Welch ligera de ropa por exigencias del guion. Es probable que el aficionado la recuerde porque en la película Welch pasea lanza en mano por, entre otros paisajes, las Cañadas del Teide. En ambos casos, sin embargo, no se identifica en las películas que esos escenarios eran de “nuestras” islas, aunque hay otros filmes, como Grand Canary (Irving Cummings, 1934), donde sí que se identifica el territorio aunque este fuera recreado artificialmente en un estudio de Hollywood. Hay otro caso similar, el del largometraje Mar de fondo (John Ford, 1931) al que ya dedicamos un amplio reportaje en estas mismas páginas.

Un paraíso herido. De cómo Hollywood reinventó las islas Canarias (Le Canarien, 2025), de Gonzalo M. Pavés, profesor de la Universidad de La Laguna, estudia las claves de un largometraje que como Grand Canary va más allá de la representación en decorados de la isla. Es verdad que el filme no deja de resultar uno de aquellos melodramas tan característicos en el cine norteamericano de aquellos años. Y que como tal, el paso del tiempo ha resultado implacable con la cinta, que está basada en una novela de A.J. Cronin, un escritor que contó con muchas novelas que fueron éxitos de ventas, todas ellas protagonizadas por médicos abnegados capaces de enfrentarse a todo tipo de adversidades para salvar al prójimo.

Lo más atractivo del libro de Gonzalo M. Pavés, y el material en el que el profesor hunde los colmillos, es la polémica que desató la película cuando se estrenó en los cines, ya que recibió críticas de muchos emigrantes canarios que la vieron en sus países de adopción. Fue allí donde descubrieron que aquella Canarias de cartón piedra no era la Canarias que habían dejado atrás. Fue tanta la polémica, que incluso llegó a ser prohibida en las salas de cine españolas con el fin de calmar ánimos tan desatados.

El estudio está estructurado en seis parte, la más atractiva la cuarta por aquello del encendido debate que despertó tras su estreno. El texto incluye además el guion de la película y un análisis secuencial de un largometraje que si tiene algún interés es para cinéfilos. El libro cuenta también con una atractiva galería fotográfica y está editado con el gusto al que nos tiene acostumbrado Le Canarien, por lo que más allá de un título que analiza un filme muy irregular al que el paso del tiempo ha envejecido sin piedad, se convierte en un libro objeto.

En cuanto a la novela de Cronin, llama la atención la mirada que el escritor británico volcó sobre Gran Canaria y Tenerife. Islas que tuvo que conocer, una suposición que no descarta Gonzalo M. Pavés. En la novela Gran Canaria aparece como un territorio luminoso mientras que Tenerife, lugar donde se ha desatado una epidemia a la que acude el protagonista, médico de profesión, se representa como una tierra enferma.

La representación cinematográfica es más o menos fiel al libro, así lo refleja Un paraíso herido. De cómo Hollywood reinventó las islas Canarias, un texto curioso e interesante. Nuevo a su manera en la ya amplia bibliografía que se ha escrito sobre, vamos a llamarlo así, “nuestro” cine.

Saludos, la leímos y la vimos, desde este lado del ordenador

Joaquín Soler Serrano y el caso de ¿hubo un A fondo con invitados canarios?

Miércoles, Julio 23rd, 2025

Episódicamente, aunque en las últimas semanas se ha convertido en una cita casi habitual por las noches, veo A fondo, un programa de entrevistas que presentaba Joaquín Soler Serrano con lo más granado del mundo de las artes y de las ciencias en España y un poco más allá de sus fronteras. Primero en blanco y negro y más tarde a todo color, A fondo es un referente de los espacios culturales que se han hecho para la televisión de un país que no recibe con demasiado entusiasmo todo aquello que apeste a Cultura, pero sí lo ve o si son más afortunados lo descubren ahora, observarán cómo se debe hacer una entrevista sin dejar de lado las, vamos a decir, preguntas incómodas. Y todo ello sin caer en reiteraciones, resultar antipático al entrevistado y no ir por la vida de periodista que se las sabe todas cuando no sabe nada. Ese, por fortuna, nunca fue el caso de Soler Serrano, un periodista que visto hoy parece que se extinguieron de la faz de la tierra como se extinguieron hace un millón de años los dinosaurios.

Por A fondo desfilaron toda clase invitados pero sobre todo desfilaron escritores, la mayoría de ellos ya muertos y enterrados, aunque vivos a través de sus obras. Hay entrevistas que son excelentes y otras que son buenas pero no he encontrado ninguna que fuera mala y mucho menos mediocre. Joaquín Soler Serrano se preparaba muy bien los interrogatorios, cuestionarios repletos de cuestiones que podían resultar incómodas pero que no lo eran por el tono y el respeto que se nota en todo momento que siente el entrevistador hacia el entrevistado.

No hace mucho, y hace mucho también, un amigo me comentó que existía un A fondo donde Joaquín Soler Serrano entrevistaba a escritores y artistas canarios pero por mucho que he buscado no hubo manera de que encontrara nada al respecto. Alguien que también es amigo me comenta que recuerda vagamente ese A fondo especial dedicado a Canarias, y me nombre una serie de intelectuales del peso de don Domingo Pérez Minik, don Eduardo Westerdahl y no sé si don Pedro García Cabrera, entre otros, que me han afilado los colmillos pero salvo el caso de Pedro Lezcano (por cierto, otra entrevista maravillosa, de las que obligan a quitarse el sombrero) no he encontrado otro rastro de ese A fondo canario del que tanto me hablan los amigos. Escribo esto con la vaga esperanza de que si hay alguien que lo recuerde me dé una pista para descubrir ese tesoro que me gustaría que se convirtiera en una aplastante realidad. Si lo es, es más que probable que se encuentre en los archivos de RTVE, porque en RTVE Play sí que están algunos de los episodios del A fondo generalista, incluyendo la entrevista con Lezcano pero no con otros artistas nacidos o residentes en la Canarias de aquel entonces… Unos años 80 que ya forman parte de un pasado que se evapora con insólita velocidad.

El programa presentado y dirigido por Joaquín Soler Serrano se emitió de 1976 a 1981 y lo visitaron escritores/as, políticos, cineastas, escultores, antropólogos, actores y actrices… Magistral, o me llegó al alma por razones que no quiero ni debo revelar, la que le hace a María Casares.

Por otra parte, destaca, hoy como una anomalía, que muchos de los invitados fumaran. Cigarrillos y con una elegancia que desarma en el caso de Casares y Julio Cortázar; habanos, como hace Guillermo Cabrera Infante, o en pipa, ahí está el divertido capítulo en el que conversa con el compositor José Iturbi.

En fin, que todo en este programa tenía altura y eso que el escenario en el que se desarrollaban las conversaciones (una hora de charla en riguroso directo) no resultara una cosa del otro mundo claro que, aquí lo que importaba era la calidad del invitado, y el trato que le dispensaba Soler Serrano con una batería de preguntas que insto a que sean de obligado visionario no solo para estudiantes de este oficio tan devaluado como es el periodismo, sino también a los que se dicen profesionales y hacen como que trabajan de periodistas –vamos a decir con la boquita pequeña– culturales.
Ay, mi niño, qué tiempos aquellos y que lodos inundan hoy los nuestros.

FOTO: Joaquí Soler Serrano y de espaldas, Jorge Luis Borges.

Saludos, con la musiquita de A fondo en la cabeza que viene y se va, desde este lado del ordenador

Cartas del monstruo en el cielo, una novela de Alfredo Moreno Santana

Martes, Julio 22nd, 2025

Cartas del monstruo en el cielo debe ser la primera novela que Alfredo Moreno Santana firma con su nombre verdadero ya que hasta ahora era conocido con el pseudónimo de Víctor Conde, con el que ha ganado infinidad de premios y hacerse un hueco en el universo de la literatura de ciencia ficción y fantasía que se escribe en castellano. Es verdad que ha tanteado otros géneros, como el policíaco con una entretenida y me atrevería incluso a decir osada novela negra, que ambienta en Roma y en concreto en los legendarios estudios de Cinecittà en los gloriosos años 50, pero si hasta ahora era reconocible sobre todo entre los aficionados era y supongo que seguirá siendo por su trabajo en la literatura de anticipación.

Con Cartas del monstruo en el cielo hace por primera vez incursión en las letras que se dedican a la aventura, aunque él insiste, y creo que erróneamente, que su novela es una ucrononía (género que plantea transportar al lector a un mundo posible pero que no ocurrió, como por ejemplo qué hubiera pasado si las dispersas fuerzas políticas que combatieron al lado de la II República hubieran ganado la Guerra Civil) ya que no plantea estas características sino que Canarias, y en concreto Tenerife, pudo ser en la década de los 30 un puerto de anclaje de los dirigibles de fabricación alemana que volaban con destino a América.

Es verdad, por otra parte, que en esos años, los 30 del pasado siglo, sobrevolaron las islas estas máquinas voladoras, y hay una notable colección de fotografías en las que se pueden observar imágenes que así lo demuestran, pero las islas no fueron nunca estaciones de paso en su largo trayecto hacia el océano Atlántico.

Cartas del monstruo en el cielo obtuvo el premio de novela Benito Pérez Armas 2024, y creo sinceramente que reunía todas las papeletas para hacerse con este galardón que, pese a reducir su premio en metálico cuando tenía que haber sido al revés con el fin de dar más lustre al que sigue siendo uno de los certámenes más atractivos de cuanto se celebran en Canarias, da un significativo paso atrás en cuanto a la recompensa dineraria al ganador aunque mantiene, por fortuna, la publicación de la novela, otro de los alicientes de un premio que no debe de permitirse el lujo de perder su caché ya que son muchos los escritores y escritoras que aspiran a ganarlo.

La novela además de estar muy bien escrita cuenta con una sobresaliente recreación de la capital tinerfeña en la década de los treinta y se basa en un hecho real del que deja constancia Alfredo Moreno Santana en una nota informativa antes de dar inicio a su aventura: el proyecto que auspició Alemania por crear en el parque nacional del Teide una base permanente de aerostatos en la década de los años 20, además de una estación de radiofaro en lo alto del volcán, iniciativas que por fortuna nunca se llevaron a cabo. Esta posibilidad, sin embargo, “espoleó” la imaginación del escritor para dar a luz sus Cartas del monstruo en el cielo, título que, a mi juicio, tiene algo de resonancias biblícas aunque ésta no es la idea que prima en la narración que, como casi todo lo que suele escribir Moreno Santana como Víctor Conde, se lee con mucho interés aunque haya momentos en que lo que cuenta casi se desequilibre y, aproximándose al final, la novela no culmine con los fuegos de artificios que parecía prometer.

En este sentido, se agradece que el escritor no pertenezca a esa escuela de narradores que promete mucho y da poco, que vende un, vamos a decir, monstruo que al final se queda en nada.

Le ayuda a que no caiga en ese vacío en el que sí suelen caer otros narradores/as no solo de su generación, el oficio que lleva detrás. Es decir, que ya son muchos los años que como escritor descansan en las espaldas de Alfredo Moreno Santana como Víctor Conde, aunque si lo que pretende es ser otro escritor, un autor ajeno al universo que lo hizo conocido entre los aficionados a la c/f en español, sí que debería cuidar lo que quiere contar y no tanto la manera en cómo contarlo.

La novela está estructurada en tres grandes partes, más un epílogo. Cada una de las partes consta además de cuatro actos, al estilo clásico, y en ella describe primero la llegada de Hans, un joven trabajador de la Luftschiffbau Zeppelin GmbH, la empresa continental que fabricaba “los gigantescos dirigibles que surcaban, orgullosos, los cielos de medio mundo”. El retrato que hace en esta parte de la capital tinerfeña es tremendamente vívido. Contiene, además, un entusiasmo descriptivo que casi raya en lo cinematográfico y hace sobre todo muy creíble esa apuesta por trasladar al lector a un año, 1932, que no resultaba fácil, sobre todo si quien lee la novela es natural de la isla y de la ciudad que retrata.

Como toda novela de aventuras que se precie y que se desarrolla en lugares exóticos, y el Tenerife de aquel año lo era, Hans conocerá a una mujer que le robará el corazón. Lástima que se trate de la esposa de su anfitrión, un compatriota alemán que ha hecho fortuna en la isla. No puedo contar nada más de la historia porque sería revelar otros ingredientes que están en ocasiones bien urdidos por el escritor (hay otros que no tanto), pero baste decir que en conjunto estas Cartas del monstruo en el cielo sorprenderán no solo al lector nacido y residente en la capital tinerfeña sino a otros con independencia de su lugar de nacimiento ya que está escrita con un espíritu que pretende saltar fronteras. No se trata Alfredo Moreno Santana, en este sentido, de un escritor preocupado por reflexionar sobre la canariedad, sino de un autor al que le gusta contar historias. Historias que evadan al lector de su grisácea realidad. Bienvenidas sean estas cartas, y no solo por lo que cuentan sino porque han servido para hacer salir del armario a Víctor Conde, identidad que a partir de ahora compartiendo trabajo con su otro yo: Alfredo Moreno Santana.

Saludos, leímos, leímos, leímos, desde este lado del ordenador

Pedro Herrasti: “La prosa de Baroja es moderna, casi periodística”

Lunes, Julio 21st, 2025

Si hay un protagonista constante en la literatura de Pedro Herrasti (Madrid, 1964) es la capital de España, y no solo por ser la ciudad en la que nació y que conoce al dedillo, sino porque su imaginación ha sido alimentada a lo largo de los años por muchos libros que transcurre precisamente en esta villa y corte que no conoce el mar y que baña un Manzanares que Lope de Vega definió como “aprendiz de río”. Para conocer sus calles y plazas, y cómo ha ido cambiando con el paso de los años, Herrasti nos ha llevado a la ciudad en pleno reinado de Felipe IV de la mano de Gonzalo García, ex combatiente de los Tercios de Flandes; Jorge Blanco, militar pusilánime pero con encanto que hace carrera en el ejército por casualidad, llegando a ser compañero del mismísimo Francisco Franco y ahora Miguel Herranz, investigador que se mueve en la España de 1900 con su peculiar doctor Watson, el escritor y médico Pío Baroja en Los crímenes del Retiro (Salamandra, 2025), novela que pide a gritos una continuación.

- ¿Qué significa Madrid como escenario literario para Pedro Herrasti?

“Madrid es la ciudad donde nací y también el lugar donde he pasado la mayor parte de mi vida. Madrid ha sido desde siempre un escenario literario. Muchas de las obras de la literatura española transcurren aquí. Desde El diablo cojuelo a La colmena, pasando por los Episodios Nacionales de Galdós. Todas mis novelas transcurren en Madrid. Es innegable que siento un profundo cariño por mi ciudad. Hay ciudades mejores, más bonitas o más cómodas, pero esta es la mía”.

- ¿Cómo surge la idea de escribir una novela con Pío Baroja como coprotagonista?, un Baroja, todo hay que decirlo, que en Los crímenes del Retiro está iniciando su prometedora carrera literaria.

“Baroja era en la idea original un personaje secundario. El protagonista era Miguel Herranz y su auxiliar Consuelo Vello Cano La Fornarina con la que comienza una relación amorosa. A medida avanzaba la novela vi que Baroja podía tener más tirón que una olvidada cantante de cuplé. Tuve que elegir entre algo tan necesario hoy en día como dar más protagonismo a los personajes femeninos o tratar de jugar la baza de un escritor célebre muy ligado a Madrid y a esa época. El resultado fue que me decanté por Baroja. En ese momento era alguien que no ha encontrado su lugar en el mundo y tiene un sueño por cumplir: ser escritor. Junto al sueño está la pesadilla, siente pánico ante la página en blanco, a no ser capaz de completar una obra o que esta tenga cierta valía. Sufre la inseguridad y vacilación de un escritor casi novel”.

- Es un escritor de género, géneros que mezcla en ocasiones con otros como el histórico y el policíaco. ¿Qué atractivos tiene para usted la literatura de género?, ¿y qué opina de quiénes siguen señalándola como literatura de baja intensidad?

“La literatura de género es literatura popular, de divertimento, la que sumerge al lector en un mundo y una serie de peripecias que entretienen al lector. El beneficio que produce este tipo de literatura es doble. Por un lado, gana lectores que un día pueden consumir literatura de más enjundia. Por otro, los beneficios que producen esas obras permiten lanzar a nuevos escritores y mantienen a las empresas a flote. Además de todo eso, las mejores obras de género también son grandes obras literarias. No creo que nadie dude que Robert Graves, Conan Doyle o Dashiell Hammet sean grandes escritores. Ambas corrientes de la literatura, la popular y la culta, se complementan y se necesitan. La primera sumerge al lector en una duermevela grata que le ayuda a afrontar una vida por lo general gris. Hace soñar. La segunda indaga en la realidad social y hace plantearnos cuestiones que de otro modo no haríamos. Hace pensar”.

– Usted es un autor que se ha especializado en series, cuenta con personajes más o menos fijos como Gonzalo García, cuyas historias se desarrollan en la capital de España durante el reinado de Felipe IV; Jorge Blanco, un mediocre militar que sin embargo hace carrera antes del inicio de la II República y… Ahora Miguel Herranz y Pío Baroja ¿planea convertirlos a ambos en protagonistas de una serie?, ¿cuál es el plan si resultara así?

“Creo que una manera de ganarse un público lector fijo es la serie protagonizada por un protagonista. La novela negra está repleta de detectives o policías que resuelven caso tras caso. En la novela histórica también hay autores que siguen esa trayectoria como Simon Scarrow o Bernard Cornwell. Eso es lo que he intentado desde que comencé a escribir mi primera novela con ese antiguo combatiente de los Tercios que era Gonzalo García. Volví a intentarlo con Jorge Blanco y ahora trato de abrirme camino con Miguel Herranz y Pío Baroja. Si la novela funciona habrá, al menos, una segunda parte. De hecho, el final está abierto para que la acción pueda continuar en una nueva entrega”.

- Por cierto, ¿volveremos a leer nuevas novelas con Jorge Blanco de protagonista?

“Eso espero, tengo acabada otra novela de Blanco que comienza unos meses antes de la proclamación de la II República. Quienes hayan seguido a Blanco sabe que su don de gentes le ha ganado la amistad de un personaje tan importante como Manuel Azaña. Ambos conspiran para derribar a la monarquía. Blanco participa en el golpe de Jaca con Galán. A partir de ahí comienza una apasionante trayectoria junto a Azaña y otros personajes. La novela finaliza con la sublevación de Companys. Creo que es un fresco histórico muy interesante, contado de una manera desmitificadora y con el típico sentido del humor de Blanco”.

- ¿Que queda del Madrid que retrata en Los crímenes del Retiro?

“Han desaparecido muchas cosas. Por ejemplo, las tertulias literarias que en esa época eran tremendamente populares ya no existen. Tampoco hay un ambiente cultural efervescente, lleno de personajes excéntricos. Todo eso desapareció hace mucho. Una de las cosas que no me gusta es mitificar el pasado. En realidad, la gente acudía a las tertulias porque se aburría en casa y se iban al café a hablar con los amigos. No todo son malas noticias. El tiempo se llevó los barrios miserables, el hambre, el analfabetismo y, en gran parte, las sangrantes diferencias sociales de antaño. Algunas cosas permanecen intactas. Nos sigue quedando la corrupción, los dos partidos turnistas, la dificultad para adquirir una vivienda, el trabajo precario y los buscavidas en busca de botín. Todo eso está de plena actualidad”.

- En la novela además de los personajes ficticios aparecen reales como el mismo Baroja, los Millán Astray, padre e hijo, el marqués de Salamanca…; los protagonistas de las tertulias a las que asistía el escritor… ¿Cómo se pone en la piel de los personajes que existieron en realidad?. ¿Y de los que aparecen en el libro tiene debilidad por alguno?, ¿y especial inquina?

“En el ámbito literario me he basado mucho en La novela de un literato de Casinos Assens. En esta obra retrata con un enorme talento y humor la vida intelectual española desde 1900 hasta el inicio de la Guerra Civil. Mención especial merece Baroja, sus libros solían ser cortos, pero con su autobiografía Desde la última vuelta del camino, se despachó a gusto con tres volúmenes. Algunos personajes secundarios también me resultan muy queridos. Por ejemplo, el inspector Ramón Fernández-Luna. Un hombre que modernizó la investigación policial. También resulta interesante José Millán Astray (padre) funcionario, escritor de zarzuelas, periodista con ínfulas políticas en su juventud y, finalmente, Comisario General. Tal vez el único al que tengo cierta inquina es el marqués de Salamanca. Para construirlo me he basado en gran parte en la trayectoria de su padre, el famoso marqués constructor del barrio que lleva su nombre en Madrid. Era uno de esos hombres que surge de la nada a base de negocios dudosos, inversiones especulativas, contactos políticos y especulación inmobiliaria. Un estereotipo que ha traspasado la frontera del tiempo y sigue con muy buena salud más de un siglo después”.

- ¿Hubo algún capítulo o momento en concreto que le resultara particularmente difícil de escribir?

“En la novela policial siempre es clave lo que llamo “la escena del salón”, el momento en que Poirot o Holmes reúnen a la gente en una habitación y desvela al culpable del crimen, cómo lo cometió y las razones que le llevaron a ello. Todo debe estar bien tramado y resultar creíble. También ha sido complejo revivir ese Madrid desaparecido con sus tertulias, cafés cantantes, palacios y corralas. Crear una novela con una atmósfera que resulte realista es complicado y requiere mucho esfuerzo, pero si lo consigues merece la pena. Opino que en ese aspecto he logrado mi objetivo”.

- ¿Por qué Baroja como coprotagonista y no otro escritor de la llamada generación del 98 como, por ejemplo, Ramón María del Valle Inclán?

“Baroja es un personaje muy peculiar. Tímido, con poco don de gentes, no demasiado hablador. Es muy posible que si lo hubiéramos conocido no nos hubiera caído bien o, siquiera, hubiéramos reparado en él. Esa falta de carisma es un llamativo contraste con otros personajes de la época como Alejandro Sawa o Valle Inclán. Ellos eran lo opuesto, se habían construido un personaje y actuaban como se esperaba de ellos. Ambos llevaban a cabo de su papel de bohemios, charlatanes y literatos con cierto malditismo. Frente a la teatralidad de ambos, Baroja es el hombre cabal, trabajador, poco dado al alcohol o la bohemia. No bebe, no frecuenta burdeles, no se pierde en garitos o tabernas. Frente a esa teatralidad, Baroja es auténtico. Además, es alguien con conciencia social. En sus novelas de la trilogía de La lucha por la vida retrata una realidad cercana, la de los arrabales y las clases más desfavorecidas, que nadie había querido mostrar en una obra literaria. Baroja visita las Injurias, ve cómo vive esa gente y se indigna. Mientras tanto Sawa y Valle están a los suyo: discutiendo en las tertulias y tratando de abrirse paso en el mundo literario”.

- En la novela comienzan a aparecer mujeres degolladas en distintos puntos de Madrid, todas con una flor y un poema de Rubén Darío, ¿es su particular venganza hacia el modernismo?

“No, en absoluto. El modernismo es un movimiento que admiro. Siempre me ha gustado la poesía modernista, la arquitectura, sus artes decorativas, la pintura y el cartelismo: Rubén Darío, Gaudí, William Morris, los rafaelitas, Mucha, Beardsley… la lista sería interminable. Todo me parece bello, delicado y de un atractivo innegable. Si entre todos los artistas de la época me dijeran que escogiera a uno, ese sería Rubén. Su poesía me parece arrebatadora. Incluso como persona me parece interesante, un hombre viajado, brillante y hedonista”.

- Leo que uno de los referentes que tuvo para describir al personaje de Miguel Herranz fue Eloy Gonzalo. Sin embargo, su protagonista combatió en Filipinas, concretamente en el sitio de Baler, y no en Cuba. ¿Hasta qué punto esa España de 1900 estaba preparada para entrar en el siglo XX?

“La novela es una obra de ficción, pero he buscado la máxima verosimilitud. Casi todos los personajes son reales y los que no, como Miguel, tienen un arquetipo histórico. En su caso es Eloy Gonzalo que protagonizó una hazaña heroica en la localidad cubana de Cascorro cuando un grupo de soldados estaba siendo hostigado por los rebeldes desde una casamata de madera. Es un acto heroico similar al de Miguel. Él resiste en Baler hasta la capitulación final. Hay más datos comunes. Ambos eran huérfanos, Miguel al morir su madre es acogido en el Hospicio. Eloy es abandonado en la Inclusa. Ambos son desarraigados, sin familia, sin dinero y sin futuro. Al estallar la guerra ninguno de los dos tiene las mil pesetas con las que los jóvenes adinerados podían librarse de ir a combatir a ultramar. El paralelismo se rompe en un hecho fundamental: Eloy moriría de una enfermedad tropical en Cuba, la causa del noventa por ciento de las bajas en la guerra. Miguel regresa. Ambos son un ejemplo de lo mal preparada que estaba España para entrar en el siglo XX. Ellos son hijos de un país atrasado económica y culturalmente, con un sistema político caciquil y unas sangrantes diferencias sociales. Si embargo, esa derrota hace que el país despierte y se movilice para buscar un futuro mejor”.

- Antes de ponerse a escribir qué fue primero, Miguel Herranz, el protagonista de la historia, o Pío Baroja.

“Miguel Herranz. Miguel me parece un personaje tan interesante como Baroja. Es un superviviente, alguien cuya vida ha sido dura, pero que lucha de manera decidida por mejorar y abrirse camino en una sociedad que se ha puesto en su contra prácticamente desde su nacimiento. Es un perdedor, pero también alguien que lucha hasta el final”.

- ¿Fue difícil reconstruir aquel Madrid de comienzos de siglo XX?

“No ha sido una tarea fácil, pero Baroja me llevó de la mano por esa ciudad desaparecida. El hizo una descripción detallada de ese Madrid en la trilogía de novelas de La lucha por la vida. Miguel se encuentra a Baroja en el barrio de las Injurias porque el escritor lo visitó para escribir sus novelas. Vio esos arrabales miserables, habló con sus gentes, frecuentó sus tabernas e incluso nos describe una casa de dormir. También nos describe los barrios populares como Lavapiés o las corralas donde vivían obreros y artesanos. La característica principal de la ciudad en ese momento es que estaba en construcción. Hasta 1868 la ciudad era minúscula, solo era lo que hoy es el distrito centro. Tras demoler la cerca que limitaba su crecimiento se empezó a construir el ensanche con nuevos barrios como el de Salamanca o Argüelles con grandes avenidas. La zona sur, donde estaban las Injurias, se convirtió en un barrio de chabolas”.

- ¿El Madrid de nuestros días podría servir para una novela de Pedro Herrasti o prefiere el Madrid del pasado?

“De momento no me lo he planteado, pero creo que sería interesante escribir una historia en el Madrid contemporáneo que refleje todos los males que acosan a la sociedad actual. La democracia ha traído la participación del pueblo en la toma de decisiones, pero no ha sabido corregir males estructurales como la corrupción o el caciquismo”.

- ¿Si pudiera viajar en una máquina del tiempo al Madrid de 1900 qué barrios le gustaría visitar?

“Madrid debía ser una ciudad sucia y maloliente en los que gran parte de sus habitantes vivían hacinados en casas sombrías. Supongo que me gustaría visitar el elegante barrio de Salamanca. Tenía amplios bulevares que desaparecieron en los años 60 para dejar paso a los coches. Por contraste, también visitaría el centro para ver las diferencias con lo que vemos hoy en día. No me perdería las Injurias o las Cambroneras para ver la misma negra miseria que describió Baroja”.

- ¿Qué tipo de literatura le gusta leer a Pedro Herrasti?

“Soy muy ecléctico. Disfruto con novelas de género histórico y policíacas, pero también leo literatura seria. En el género histórico he disfrutado mucho con las novelas de Bernard Cornwell y George MacDonald Fraser. Su serie de Flashman me parece prodigiosa. En cuanto a novela policíaca me gusta Leonardo Padura y Philipp Kerr con su inolvidable Bernie Gunther. En literatura seria me gustan Manuel Vilas, Luis Landero o Javier Cercas por decir algunos”.

- ¿Qué libros de Pío Baroja son sus favoritos? ¿Acaso los títulos con que usted da nombre a las diferentes partes en que divide su novela?

“Sin duda, las tres que forman la trilogía de La lucha por la Vida (La busca, Mala hierba y Aurora Roja). También me parece muy buena El árbol de la ciencia que es una novela en gran parte autobiográfica mucho más digerible que sus memorias. Una última recomendación es La estrella del capitán Chismita, una curiosa novela de aventuras de ambiente marinero”.

- ¿Qué distingue a Baroja de los otros grandes escritores de la llamada generación del 98?

“La modernidad. La prosa de Baroja es moderna, casi periodística, con frases cortas, estilo directo y diálogos que parecen sacados de cualquier conversación de la calle. Sus libros eran muy leídos en su momento y se siguen leyendo con placer hoy en día. Por el contrario, la prosa de muchos de sus contemporáneos está en el olvido. Si uno lee las Sonatas de Valle llega a la conclusión que es un gran prosista, pero las aventuras del marqués de Bradomín no conmueven al público de hoy”.

- La sombra del 98 planea en Los crímenes del Retiro.

“El desastre de las pérdidas de las colonias y todo lo que conlleva está presente en la novela. El investigador es un excombatiente al igual que otros personajes secundarios, como el delincuente Jesús Gayoso o el futuro fundador de La Legión José Millán Astray. En un país pobre la derrota provocó aún más miseria. Por eso llegaban a Madrid muchos inmigrantes del campo buscando un futuro que les sacara de la indigencia. Lo que encontraban la mayoría eran los arrabales miserables que rodeaban Madrid, de los que las Injurias es el más famoso”.

- ¿Está Pedro Herrasti preparando nueva novela o de momento está demasiado ocupado con la promoción de Los crímenes del Retiro?

“La promoción está ocupando una parte importante de mi tiempo, pero tengo casi acabada otra. Nada más acabar Los crímenes… me puse a escribir una nueva novela. En ella dejo Madrid (por fin, dirán algunos) y me voy a Roma durante la Segunda Guerra Mundial. Como suele ser habitual en mí es una mezcla de novela histórica con género criminal, repleto de personajes reales como Otto Skorzeny. Creo que es una de las novelas más interesantes que he escrito con un protagonista tan atractivo como peculiar”.

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¿Qué queda de aquel Madrid?

Ante esta pregunta, que se le plantea casi de manera insistente, Pedro Herrasti dice que se esforzó en la novela porque el lector pudiese reconocer algunos lugares que todavía se conservan intactos desde 1900. Cita, por poner ejemplos, la casa donde vive el protagonista, Miguel Herranz, una corrala que se conserva en la calle de Carlos Arniches 3, y que hoy en día ocupa un museo de costumbres populares. Por otro lado, menciona la Comisaría Central, que hasta hace poco tuvo ese uso y que fue la antigua casa de Postas en la plaza del Marqués de Pontejos, “muy cerca de la puerta del Sol” y recuerda que Miguel y Baroja se reúnen en el café Moderno, que hoy es la pastelería El Riojano, en la calle Mayor 10. “De allí van a Torres Joyeros, una joyería de principios de siglo que está en el número 25 de esa misma calle. Mientras que el palacio del marqués de Salamanca es el Palacio Gaviria, en la calle de Arenal, número 9. Entre los que no han tenido suerte, cita los cafés Fornos y Madrid, que ya no existen, así como aquellos “arrabales miserables” tan presentes en su novela Los crímenes del Retiro.

Saludos, érase una vez…, desde este lado del ordenador

Tal día como hoy el general Franco declara el ESTADO DE GUERRA en todo el archipiélago

Viernes, Julio 18th, 2025

Don Francisco Franco Bahamonde, General de División Comandante Militar de las Islas Canarias,

HAGO SABER:

Que de conformidad con lo prevenido en el artículo 36 y sus concordantes, 7, nº 1, 9, nº 3 y 171 del Código de Justicia Militar, declaro el ESTADO DE GUERRA en todo el Archipiélago y en su virtud

ORDENO Y MANDO

Art. 1.º Se prohíbe la formación y circulación de grupos de tres o más personas. Los que se constituyan serán disueltos inmediatamente por la fuerza, si desobedecieran o resistieran la primera intimación.

Art. 2.º Queda terminantemente prohibido aproximarse, sin causa justificada a las líneas de energía eléctrica, conducciones de agua, gas, estaciones telefónicas, cuarteles, polvorines, dependencias militares, establecimientos fabriles o industriales, bancos, hospitales, asilos y cualquier edifício público. Lo que lo hicieren lo verificarán individualmente y si no justificasen la causa de su presencia serán detenidos en el acto.

Art. 3.º No podrán celebrarse reuniones, manifestaciones, conferencias, espectáculos o cuantos actos supongan reunión pública de personas en número superior a tres, sin permiso previo de la Autoridad.

Art. 4.º Serán sometidos a mi propia censura, y como requisito indispensable para circular, tres ejemplares de cualquier impreso o documento destinado a publicidad.

Art. 5.º Quedan destituidos los Gobernadores Civiles y Delegados del Gobierno, Ayuntamientos, Cabildos, Mancomunidades interinsulares y cuantas Juntas de cualquier clase dependan de dichas Corporaciones. Los destituidos integrantes de ellas se abstendrán en el desempeño de su cometido a partir del instante de la publicación de este Bando y la contravención del mismo en este sentido se reputará como suficiente para considerarlos incursos en el delito de rebelión.

Con el objeto de no dejar desatendidos los servicios y finalidades de aquellos organismos, los Secretarios de estos conservarán su documentación manteniéndose las necesidades carácter urgente, hasta tanto se persone ante ellos los representantes de mi Autoridad, quienes lo harán acompañados de las correspondientes instrucciones a fin de normalizar con toda urgencia y personal civil la vida de dichas entidades.

Art. 6.º Queda prohibido terminantemente el cierre de establecimientos, fábricas, talleres, oficinas y cualquier otra manifestación de actividad. La cesión de ella, la rebaja de salarios concedidos, los pactos que impliquen disminución de los otorgados, la alteración de las bases de trabajo, los despidos sin justificación y cualesquiera otras contravenciones se estimarán como actos sediciosos, ya lo sean aislada o conjuntamente cometidos y sus autores sometidos a juicio sumarísimo. Del mismo modo se apreciarán las declaraciones de huelga, abandono del trabajo, incitación a aquellas o a este, realización de paros y cualesquiera otras actitudes que entorpezcan las jornadas obreras. La comisión de los hechos antes anunciados, motivará el inmediato encarcelamiento de sus autores, juntas directivas, comités y demás personas que aún sin relieve corporativo pudieran considerarse como provocadores del movimiento, así como la clausura de Asociaciones patronales u obreras causantes de tales actos.

Art. 7.º En el plazo de doce horas a partir de la publicación de este Bando los tenedores de armas cortas y largas de fuego, sustancias explosivas, armas blancas de usos distintos a los domésticos, agrícolas o industriales, estén o no provistos de licencia, deberán entregarlas en los Puestos de la Guardia Civil del domicilio del poseedor, por cuyos Comandantes se les refrendará la documentación, o les será expedida, en su caso, de acuerdo con las instrucciones que tienen recibidas, procediendo a la recogida, reseña o inventario de las que ocuparan. Pasado este plazo los tenedores de armas de fuego dentro o fuera del domicilio serán considerados como rebeldes y en igual forma los que lo fueron de sustancias explosivas, incendiarias o corrosivas.

Art. 8.º Quedan sometidos a la jurisdicción de Guerra y juzgados en procedimiento sumarísimo, todos los autores, cómplices o encubridores de cuentos delitos se previenen contra el orden público en los Códigos Penal Ordinario de Justicia Militar y Ley de Julio de 1933.

Art. 9.º Quedarán a mi disposición y a mis inmediatas órdenes o a la de los Comandantes Militares de las Plazas en su caso, todas las fuerzas armadas que dependan de otras Autoridades teniendo desde este momento las que no lo tuvieran con anterioridad la consideración de fuerza armada. Los funcionarios públicos y demás Corporaciones civiles que no se presten al inmediato auxilio que mis subordinados les reclamaran para el restablecimiento del orden, serán suspendidos en el acto de empleo, cargo y sueldos o gratificaciones anexos, sin perjuicio de las responsabilidades en que incurrieron.

Art. 10.º Serán considerados como presuntos reos de sedición, las personas que se encuentren o hubieran estado en sitio de combate, y asimismo aquellos que fueren aprehendidos huyendo o escondidos, después de haber estado con los estimados como rebeldes o sediciosos y cuantos propalen noticias o informaciones tendenciosas.

Art. 11.º Hasta nueva orden queda prohibido el tráfico por carretera y en el interior de las poblaciones por medio de vehículos de tracción mecánica o animal, ya sean de propiedad particular o de servicio público, excepción hecha de los autobuses, tanto urbanos como interurbanos y tranvías. Los automóviles, motocicletas, bicicletas y demás medios de locomoción que precisaren circular lo harán previa autorización que se les expedirá en las respectivas Comandancias Militares.

A los efectos de términos legales se hace la publicación de este Bando a las cinco horas del día de hoy.

Santa Cruz de Tenerife, 18 de julio de 1936

Saludos, el resto es historia trágica de España, desde este lado del ordenador