Archive for Agosto, 2025

Mi ilustrisimo amigo indaga en la relación sentimental que mantuvieron Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán

Martes, Agosto 19th, 2025

El largometraje Mi Ilustrísimo Amigo dirigido por Paula Cons (La isla de las mentiras) y escrito por Javier Pascual (Veneno, El Ministerio del Tiempo), competirá en la Sección Oficial de la 34ª edición del Festival de Cine de Madrid-PNR. Su equipo presentará la película en la Sala Azcona de Cineteca el próximo 19 de septiembre a las 20:00 horas. Además, el largometraje competirá en la Sección Panorama Gallego del Festival de Ourense, cuya 30ª edición se celebrará del 26 de septiembre al 5 de octubre.

Ambas selecciones refuerzan la trayectoria que la película viene desarrollando en festivales, tras su paso por Las Palmas de Gran Canaria, Miami, Montreal y Berlín.

Además, el largometraje ha sido distinguido con el Premio a la Mejor Dirección de Fotografía (Best Cinematographer) en dos certámenes internacionales: el Miami Women Film Festival y el Montreal Women Film Festival. También ha recibido el Premio a la Mejor Película en el Berlin Women Cinema Festival, reforzando su proyección internacional y elogiando el trabajo de Teresa Santana en su primer largometraje como directora de fotografía. Su recorrido por selectos festivales reafirma el valor de una obra que recupera la memoria y la emoción de dos figuras esenciales de la historia, a través de un enfoque artístico, literario y profundamente humano.

El film se inspira en la relación real entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, figuras fundamentales de la literatura española del siglo XIX, y reconstruye su historia de amor a través de una mirada íntima y contemporánea. Además de explorar el contexto social e intelectual de su época, Mi Ilustrísimo Amigo se convierte en el primer largometraje de ficción centrado en la figura del autor de Fortunata y Jacinta.

Saludos, ¡Miau!, desde este lado del ordenador

La productora Ana Sánchez-Gijón debuta como directora con el documental Kid Vereje

Lunes, Agosto 18th, 2025

La productora Ana Sánchez-Gijón debuta como directora con el documental Kid Vereje, rodado íntegramente en Tenerife y en cuyo guion participó también Cynthia Alvarado Abarca. La dirección de fotografía es de Juan A. Castaño, en una película que interpretan los mismos protagonistas -actores no profesionales- de la historia.

El filme se encuentra en la actualidad en la fase de montaje, y mostrará la trayectoria vital del boxeador del título que eligió a su familia por encima de la fama.

Kid Vereje fue campeón de España de boxeo amateur pero ahora, en el crepúsculo de su vida, el campeón tiene que enfrentarse a un inesperado combate.

“Esta película me llegó para que la escribiera y produjera, pero después decidí dirigirla”, admite Ana Sánchez-Gijón. “Y sumé al guion a mi coproductora costarricense Cynthia Alvarado, que le dio un giro maravilloso. Y es que yo crecí en un barrio no muy diferente al de Vereje. Frecuenté las mismas malas calles, los mismos bares y antros: seguro que en mis correrías llegué a cruzarme con él. Estuve en un tris de acabar mal, pero fui capaz de encontrar un camino. Hay muchas complicidades en lo vivido al servicio de esta película de personajes-personas que me emocionan. Kid Vereje es un largometraje con nombre de boxeador cargado de poesía y palabras malsonantes, que no va sobre boxeo. Y también es un documental, aunque no lo parezca”, concluye.

Ana Sánchez-Gijón ha producido Esposados, de Juan Carlos Fresnadillo, el primer corto español nominada al Oscar; La raya, de Andrés Koppel; Ruleta, de Roberto Santiago, seleccionado por el festival de Cannes 1999; Seis puntos sobre Emma, de Roberto Pérez Toledo; y La isla interior, de Félix Sabroso y Dunia Ayaso, entre otros títulos. Produjo y codirigió El Club de Archi, programa infantil de Televisión Canaria, y entre 2014 y 2021 dirigió, coescribió y produjo la serie de animación Cleo, galardonada internacionalmente y distribuida en más de sesenta países. Asimismo, fue responsable del plan formativo Canarias animada (2006-2011), que ayudó al despegue de la industria de animación en el archipiélago.

Kid Vereje es una producción de las compañías La Mirada (España) y Cántico Producciones (Costa Rica). Ana Sánchez-Gijón y Cynthia Alvarado Abarca han sido sus productoras ejecutivas.

Saludos, muchas ganas de verla, desde este lado del ordenador

Mis exploradores favoritos, ellos y ellas nos descubrieron el mundo

Lunes, Agosto 18th, 2025

Uno de los primeros libros que, propiamente, puedo considerar como mío trataba sobre la vida de varios exploradores que en unos días donde desafiar a la naturaleza no era como hoy, aprendieron a superar sus miedos enfrentándose, precisamente, a todos ellos. No creo por eso que los exploradores y viajeros le caigan mal a nadie, son gentes que parecen que han nacido en otro mundo cuando de lo que se trata es que han viajado por todo el mundo, y eso les da cátedra para entender todas las dimensiones en las que a veces se pliega o se estira el alma mientras nos preguntamos qué es lo que incita a unos a dejarlo todo y marcharse con una confianza que raya en la ceguera a otros territorios, en muchos de los casos muy complicados para transitar claro que, si no existieran complicaciones, la exploración y el viaje no serían lo mismo. Tiene que tener sus dosis de riesgos y cuanto más altas mejor.

De todo esto habla un libro precioso que ha caído recientemente en mis manos, Mis exploradores favoritos, (Serendipia, 2025) una obra colectiva en la que participan Javier Cacho (que debe ser el primer y de momento único explorador español que ha dado nombre a una isla en la lejanísima Antártida, Cacho Island); Miguel Gutiérrez Garitano, Manuel José Carpintero y Carlos Micó Tonda, y que cuenta con unas magníficas ilustraciones de Cayetana Carpintero de Hita.

El libro es, como se comentaba, una delicia no solo por su lectura y por la información que uno, particularmente, recibe de algunos de sus héroes, la mayoría de infancia aunque han permanecido a su lado durante todo este tiempo, y mira que son años; sino también porque cuenta con consejos que invitan a que seamos mejores personas y sobre todo a enfrentarnos a los desafíos que nos salen a diario en este devenir que es la vida y en la que, aunque no crucemos largas planicies heladas, selvas tropicales infestadas de animales perniciosos o las profundidades marinas, da consejos y explica las motivaciones que animaron a unos y a otros de los protagonista a hacer lo que hicieron pese a que pusieran su vida en peligro.

Mis exploradores favoritos cuenta con prólogos escritos por Michael López-Alegría, que recuerda al lector que “llevamos en nuestro ADN el espíritu de exploración”, y el cineasta y escritor Javier Fesser, que explica en su introducción que para explorar no hace falta ser alto ni bajo, guapo ni feo, sino tener una profunda vocación por dar respuesta “a sus propias incógnitas”.

Mis exploradores favoritos comienza con los exploradores que exploraron los dos polos de la Tierra, y lo firma el científico y viajero Javier Cacho, que además de hombre que mira siempre hacia adelantes, es una de las personas más amables que he conocido porque, y esa es otra, el buen explorador debe ser amable.

La selección que hace Javier Cacho de los que sacrificaron parte de su vida explorando aquellos indómitos territorios incluye a Shacklton, el explorador indomable; Amundsen, el triunfo de la profesionalidad; Josephine Peary, la dama de hielo; Knut Rasmussen, el explorador con dos corazones; El capitán Scott y la carrera al Polo Sur; Nansen, el explorador polar que quiso cambiar el mundo y Larramendi, la perseverancia tiene su premio.

El capítulo dedicado a los exploradores del selvas y desiertos lo firma Miguel Gutiérrez Garitano, que selecciona a exploradores que realizaron sus gestas en territorios tan poco amables con el ser humano como fueron Gerhard Rohlfs, el guerrero del Sáhara; Gertrude Bell, la dama de Arabia; Francisco de Orellana y la navegación del río Amazonas; El doctor Friedrich Leichhardt, el gran pionero de Australia; Pierre Savorgnan de Brazza, el explorador del salacot; Roy Chapman Andrews, el cazador de dragones y Percy Fawcett y la ciudad perdida de Z.

El tercer apartado de Mis exploradores favoritos está dedicado a los grandes navegantes y está firmado por Manuel José Carpintero Manzanares, quien habla de Valentina Tereshkova, la mujer que voló entre las estrellas; Neil Armstrong, con la luna a sus pies; Michael López-Alegría, el astronauta que hace soñar a las estrellas; James Cook, el navegante de los océanos; Thor Heyerdahl, viajó al pasado para demostrar el presente; Juan Sebastián Elcano, el primero en circunnavegar la Tierra y Amelia Earhart, la mujer que desafió al cielo.

El último capítulo de la obra, que firma Carlos Micó, está dedicado a los exploradores submarinos y en él se repasa las vidas de profesionales de la dimensión de Sylvia Earle, su majestad de las profundidades; Kill Heinerth, la mejor buceadora del mundo; Jacques Cousteau, la llave del mar; Isaac Peral, un nuevo vehículo para las profundidades; George Bass, padre de la arqueología submarina; Eugenie Clark, la dama de los tiburones y Enric Sala,del aula al mundo.

En total, 28 retratos de grandes exploradores, unos más conocidos que otros, y de cuyas vidas, objetivos y metas escriben cuatro viajeros españoles que han puesto su talento al servicio de una obra que además de didáctica e informativa, resulta estéticamente fascinante y no solo por algunas de las fotografías que se diseminan por sus páginas sino por el arte que Cayetana Carpintero de Hita tiene para el arte. La reunión de estas cinco personas resulta así un plus hacia un libro que si bien está dedicado a lectores jóvenes yo recomendaría también para adultos, y no solo con la idea de que retrocedan en su vida y viajen a su infancia donde todo era más grande y lento también; sino porque se trata de un libro muy ameno e informativo que, además, nos enseña a ser buenos exploradores. Es decir, buenas personas y personas amables.

Saludos, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador

Fallece el poeta y escritor tinerfeño Fernando Senante Mascareño

Jueves, Agosto 14th, 2025

Ha fallecido el poeta y escritor tinerfeño Fernando Senante Mascareño (Santa Cruz de Tenerife, 1959), abogado de profesión, aunque fuera la literatura el centro de su trabajo creativo, y al que sirvió a lo largo de su trayectoria, donde coordinó Borrador entre 1980-1993 y años más tarde, junto al periodista y músico Rubén Díaz, de Planas de Cultura (1991-1992) para Diario Avisos, periódico en el que colaboraría también en su suplemento de cultura y ocio, Toma nota.

Deja detrás una obra sobre todo poética en la que destaca su sensibilidad con el verso, aunque destacó sobre todo por su jiribilla como gestor cultural, participando en algunos de los encuentros literarios más significativos que han acogido estas tierras que dejaron hace tiempo de ser un Edén.

Fue directivo del Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife cuando ser socio del Círculo de Bellas Artes era algo, así que no estaría mal que la sociedad cuya sede abre y cierra en la calle del Castillo de la capital tinerfeña como si tuviera un tic nervioso le organizara un homenaje porque si algo excepcional logró Fernando Senante fue que en su tierra, en esta tierra que dicen que es nuestra, muy poca gente de la cultura hablara mal de él. Lo que incluye su entusiasmo al frente de proyectos como periodista que no dejaba de escribir sobre lo que se escribe en Canarias. Leo, de hecho, que en 1980 se trasladó a Madrid para coordinar la sección del programa de Radio Nacional de España (RNE) Verso a Verso, dedicada a los poetas insulares.

En 1999 y junto a Carlos Pinto y Rubén Díaz, creó el grupo Poemus. En cuanto a sus publicaciones como autor, destacaría de entre todas ellas, incluyendo Con un nudo en la garganta (1980), Cuando la isla se me volvió mujer (1983), Cuatricromía (1989), Nosotros (2002) o Gastos emocionales (2009), ABeCedario (Julio Castro Editor, 1999), un libro bellamente editado (el diseño corrió a cargo de Carlos Gaviño de Franchy) e ilustrado (las ilustraciones corresponden a Lanchi Sánchez Fernaud) que recibió el mismo año de su publicación y por parte del Cabildo Insular de Tenerife el Premio a la Mejor Edición Canaria. AbeCedario es una obra en la que cada una de las letras del abecedario parecen que toman vida propia.

A raíz de esta publicación, entrevisté por primera vez a Fernando Senante y más tarde nos volvimos a reencontrar por las calles y plazas de Santa Cruz. Decir que siempre fue un caballero con quien ahora les escribe sería faltarle al respeto pero es que esa relación marcada con los naturales recelos de generaciones distintas, si puede definirse con alguna palabra sea esa: respeto. Un respeto que fue creciendo con el paso de los años y que contribuyó también a que se generase una extraña complicidad que hoy lamento que haya cercenado el devenir de la existencia.

Tras sufrir un grave problema físico, las últimas ocasiones en las que vi a Fernando Senante parecía que se recuperaba como un gigante contra un problema de salud que le dejó algunas secuelas, contras las que combatía en silencio, silencio que rompía cuándo uno le preguntaba qué le había pasado. El relato de su desgracia lo narraba con una indiferencia que asustaba, sobre todo porque imagino el miedo que pudo llevar por dentro aunque de cara a la galería no pasó nada, salvo un percance que, como todos los percances, puede vencerse con voluntad.

Para una generación de canarios y en concreto de tinerfeños y en especial de chicharreros, los que leíamos semana sí, semana no, Borrador, recordaremos siempre como un melodrama la jugada que le hizo el inolvidable poeta Eugenio Millet (una voz irrepetible en el universo poético canario y español), cuando Fernando tuvo a bien reproducir algunos de sus poemas con una introducción de Andrés Sánchez Robayna, profesor y poeta también que nos dejó este 2025 extraño, raro, ciego ante el destino que le aguarda; solo que aquellas líneas no las firmaba el autor de La sombra y la apariencia sino el mismo Millet, lo que ocasionó un pequeño escándalo cuyas resonancias llegan incluso hasta hoy. En el siguiente número de Borrador, Fernando Senante publicó un artículo entiendo que desacertado aunque se justifica porque fue escrito en caliente, cuando la marea del furor todavía permanecía alta en su cabeza. Y es que no, Andrés Sánchez Robayna no había escritor ese prólogo sino el mismo Eugenio Millet, que solía reírse con aquella gracia tan especial que tenía, de una travesura que solo con el tiempo llegó a digerir Fernando Senante, un hombre bueno, culto, amigo de sus amigos… Algunos de los cuales también se nos han ido este 2025 como Antonio Arozena, periodista y editor, al que si hubiera justicia en esta tierra canaria que nunca la tuvo, justicia, recordaría como merece.

Pero en fin, cada vez somos menos los guardianes de nuestro pasado, los que seguimos persiguiendo la huella de una tradición que poetas y escritores como Fernando Senante contribuyeron con su esfuerzo y trabajo a cimentar.

Fernando Senante nos dijo adiós no un lunes, ese lunes que dio origen a su poema titulado La ciudad y los lunes, sino otro día de la semana que casi, ya ven, rozó con un lunes en un mes, agosto, donde se nos ha acostumbrado a que nos quejemos del calor pero de nada más. Eso es lo que cuesta nuestro sudor hoy día…

Mientras tanto, la poesía de Fernando Senante sigue siendo urbana y casi una fotografía de la capital tinerfeña, cuando dedica versos al encuentro del amor en sus pasos de cebra y ante la luz del semáforo o la de los camiones de riego que refrescan el asfalto de sus calles por las noches…

Me entristece conocer su ausencia. Y me enfurece saber que salvo quienes lo conocieron y apreciaron, entre ellos su familia, mañana ya nadie recuerde lo que escribió y sobre todas las cosas lo que hizo por las literaturas canarias, tan egomaníacas y onanistas ellas, sí, pero a veces tan tremendamente generosas cuando aparecen personas como Fernando Senante.

El reino de Mataleón, una novela de Pascual Martínez

Martes, Agosto 12th, 2025

“La conciencia y la justicia. Curiosa dicotomía. La conciencia es una vía de dirección única. Atañe a su dueño y más vale que estés en paz con ella para dormir por las noches. La justicia, sin embargo, transita en doble sentido. Es relativa. ¿Matarías al hombre que violó y asesinó a tu hija? La justicia de las leyes no lo aprobaría. La justicia bíblica pondría la otra mejilla; también el ojo por ojo. ¿Y la justicia de un padre desesperado al que le han arrebatado lo que más quería? ¿Por cuál se inclinaría?”

El reino de Mataleón (Siruela Policíaca, 2025) pone fin a la trilogía que protagoniza el sargento de la Guardia Civil Ernesto Pitana (las dos anteriores fueron La patria de los suicidas y El santo de Villalobos), un tipo marcado por el Cuerpo que lo ha “exiliado” al pueblecito de Priego de Córdoba, en cuyo castillo aparece el cuerpo sin vida de un delincuente habitual.

Ernesto Pitana va a todas partes con una gabardina y uno puede pensar que hace un guiño a los detectives de la vieja escuela, el Spade de Hammett o el Marlowe de Chandler, pero otros también a la sucia y desarreglada que llevaba encima Colombo, que siempre tendrá la imagen de Peter Falk. Rodean a Pitana un reparto interesante de personajes, comenzando por sus compañeros de la comandancia, una “casa de Tócame Roque”, y la mayoría excelentes profesionales como la cabo Montero, que parece que es la única que le puede rechistar al jefe; la canaria Idaira Tabares, Lebrija, Palomeque y, sin ser del Cuerpo, un amplio y atractivo despliegue de secundarios que se dan a conocer tras el asesinato de Mario, un atractivo Guardia Civil. Ahí está su familia, que lleva con mano de hierro su esposa, Guadalupe Sarmiento, y el hijo de ambos, Adrián, que va en silla de ruedas. Hay otros personajes que intervienen en esta novela, como Eva, una artista que se llevó a Mario a vivir a su casa, responsabilidad que no le perdona Guadalupe y otros que aparecen y desaparecen, todos con un indiscutible papel protagónico en una novela donde tenían que aparecer. Es decir, que los actores secundarios no resultan forzados en esta historia tan negra y tan española, por otra parte.

En cuanto al estilo al que recurre Pascual Martínez para contarnos la novela está claro que le gustan las cosas claras por lo que evita párrafos almendrados de palabras que en un género como el negro y criminal exige, más que literatura, talento para narrar.

El estilo está construido con frases cortas y se apoya en el diálogo. Los personajes, de hecho, se dejan conocer más por lo que dicen que por lo que hacen. En cuanto a la contundencia de esta escritura, a mi me recordó a la del mejor James Ellroy cuando todavía no se creía un gran escritor. Por fortuna, esta más que evolución, involución en el estilo literario del autor de La dalia negra no se observa en la escritura de Pascual Martínez porque su manera de recrear situaciones y presentar personajes evoca al Ellroy de primera hora, aquel escritor bronco y gamberro. En el caso de Martínez, el estilo marca de hecho el seguimiento de un relato al que además de no faltarle violencia y corrupción (en este caso policial) tampoco renuncia al humor, que concentra en un chiguagua que llega a la comisaría.

El reino de Mataleón tiene también una atmósfera western que ahora llaman por estas tierras rural. Sea lo que sea, creo que este nuevo subgénero dentro del género negro y criminal, el del noir rural vamos a llamarlo, está igual de próximo al cine que a una posible novela policíaca con acento español. Estas historias se desarrollan no en grandes ciudades ni en pequeñas y modestas capitales de provincias, sino en pueblitos perdidos. El de la novela que abordamos, ubicado en la Andalucía profunda.

Para colmo, y con el ánimo quizá de subrayar que se trata de una novela negra española de ambiente campestre, los buenos (por llamarlos de alguna forma porque no todos los agentes son trigo limpio) sirven en la Guardia Civil y los malos, personajes que más que villanos son hombres y mujeres con grises, lo que los hace reales como la vida misma.

El reino de Mataleón es la primera novela que leo de Pascual Martínez pero ya estoy tardando en conseguir las dos primeras entregas de la trilogía. Sospecho y con fundamento que me voy a llevar una agradable sorpresa porque Ernesto Pitana está llamado a convertirse en uno de los grandes protagonistas que pueblan los territorios –a veces tan choteados y cansinos –de la novela negra y criminal en España.

Santiago Ogando Pérez: “Los sentimientos amorosos perviven a lo largo de la historia”

Lunes, Agosto 11th, 2025

Médico y escritor, aunque sobre todo aficionado a la historia con espíritu divulgador, Santiago Ogando Pérez (Vigo, Galicia, 1999) es el autor deRomances y cuernos reales. Historias de amor y poder de los reyes y reinas de España (Harper Collins, 2025), un libro que no se queda solo en los chismes de alcoba sino que contextualiza estos deslices desde Gala Placidia a Alfonso XIII, el bisabuelo de Felipe VI, en un libro al que no le falta ironía y que está escrito con un estilo ágil, que aproxima más que aleja al lector de todos estos grandes personajes de sangre azul precisamente porque el autor destaca sus rasgos más humanos por encima del político y el guerrero.

Santiago Ogando lleva desde hace ya unos años una cuenta en Instagram @historiasporlahistoria, en la que escribe sobre algunos de los personajes y momentos más interesantes de la historia de este país.

- Romances y cuernos reales reúne seis historias, ¿por qué éstas y no otras?

“Se tratan de seis historias distintas, a las que separan 1.500 años de distancia, y que van desde la victoria de los visigodos al matrimonio de Alfonso XIII con Victoria Eugenia, los bisabuelos del actual Rey de España. Han quedado muchos reyes fuera del libro pero es que ya son muchos años de monarquía en este país. Y todos estos siglos hubo siempre romances y cuernos de todo tipo y color, por lo que tuve que ser selectivo”.

- ¿Piensa escribir una segunda parte que se desarrolle en fechas más recientes?

“Francamente no, porque cuando estudié Historia de la Medicina me explicaron que cuando uno habla de historia es muy difícil discernirlo del periodismo. Además, me gusta más hablar de cosas pasadas, porque aún les rodea un aura de misterio”.

- De los casos que aborda en el libro ¿cuál fue el que le llamó más la atención?

“Suelo tirar más por la faceta romántica y la historia que más me gusta es la de emperador Carlos I con Isabel de Portugal, y que trato en el cuarto capítulo del libro. Lo que tiene de bonito y particular esta relación es que es una historia de fidelidad. No se le conoce a Carlos durante este matrimonio ninguna amante, y eso que hablamos de un monarca que tuvo, y muchas, antes y después de haber fallecido Isabel de Portugal, y en la que consta que hubo hijos ilegítimos. El matrimonio de Carlos e Isabel estuvo sellado por la lealtad, así como por un atractivo punto político”.

- ¿Y cuánto tuvieron de político estos romances y cuernos reales?

“Los matrimonios durante siglos, y no solo entre reyes sino también entre las casas nobles, tuvieron un importante papel para consolidad alianzas, económicas en algunas ocasiones, entre los países. Ahí están las alianzas entre romanos y visigodos, entre España y Portugal e internamente, cuando los monarcas ya están casados, que es lo que sucede con ese equilibrio de poder que caracteriza la unión de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón, los Reyes Católicos”.

- ¿Señalaría otro matrimonio que cambiase las estructuras de su momento?

“En el primer capítulo del libro trato una historia interesante y muy antigua, como es la de Gala Placidia, que fue hermana de Honorio, emperador romano, y tras ser secuestrada por los visigodos y contraer matrimonio con Ataúlfo, primer rey visigodo de Hispania, es devuelta a Roma tras el asesinato de su esposo, y será en la ciudad eterna donde se despose con un general romano, Constancio, que será emperador. Resulta interesante observar como Placidia pasa primero de ser hija de emperador a esclava, y después a esposa de un rey bárbaro y más tarde de un emperador romano. También fue madre de Valentiniano III, emperador de Occidente”.

- ¿Siente especial rechazo por algunas de estas relaciones?

“Aunque no sea una relación marital, es la que protagonizan padre e hijo en el segundo capítulo del libro, la historia de Leovigildo y Hermenegildo, relación que tras varios desencuentros acabó en una guerra civil que sacudió la Hispania goda. El relato termina con la muerte de quien más tarde será conocido como San Hermenegildo y pertenece a una época muy oscura. Es de destacar, además, el protagonismo y la influencia de las mujeres en esta historia. Tanto de uno como del otro, y que eran a su vez abuela y nieta. Creo que es un pedazo de historia de España muy importante”.

- En los dos primeros capítulos del libro habla de los godos. Una historia que nos ha llegado mal, o al menos tengo esa sensación.

“El rechazo viene de muy atrás, de cuando era obligatorio estudiar la lista de los treinta y tantos reyes godos sin conocer muy bien de qué iba cada uno ni situar el contexto en el que vivieron. Esto hace que su historia resulte mucho más misteriosa aunque en Galicia tuvimos a los suevos, vándalos y alanos por el sur. Lo interesante es que a través de los godos entendemos cómo fue la romanización y germanización de España, con el rey Wamba, que pierde el trono porque le raparon el pelo, y la de Leovigildo, de la que hablo en el libro, así como de don Rodrigo, el último rey visigodo cuyo reinado terminó de manera abrupta con la invasión musulmana tras la batalla de Guadalete. Hay mucho que conocer de los visigodos, en especial lo que hicieron con el arte y cómo reformaron la iglesia”.

- ¿Qué dinastía considera que es la más traviesa de España?

“La casa de Austria. Ahí está Felipe V, de quien se le conoce muchos hijos fuera del matrimonio. Entre los Borbones, destacaría a Fernando VII, Alfonso XII y Alfonso XIII”.

- Las épocas y sus protagonistas cambia pero ¿cambian también las formas, las maneras de hace, a lo largo del tiempo?

“En la actualidad contamos con muchas más fuentes a través de la prensa, muchas son noticia y otras se recaban con los libros. Antiguamente, era más fácil que se perdiera la documentación. Con respecto a las formas, es probable que haya diferencias. En la época antigua los castillos evolucionaron hasta terminar como palacios y la manera de vivir la religión fue muy distinta entre un periodo y otro, pero creo que al final el cerebro humano y los sentimientos funcionan de similar manera hoy a cómo funcionaban hace 1.500 años. Los sentimientos amorosos perviven a lo largo de la historia”.

- ¿Quiénes eran más infieles, ellas o ellos?

“Es complicado, en el caso de las mujeres es probable que más difícil porque pronto se descubrían sus infidelidades si se quedaban, por ejemplo, embarazadas. Lo trato en el capítulo tres, dedicado a los Reyes Católicos, cuando la esposa de Enrique IV, cuñada de Isabel la católica, tiene a su única hija, Juana la Beltraneja, que no acepta la nobleza como hija biológica del rey, al que acusó de haber obligado a la reina a tener un hijo con su favorito, Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque, pero es muy complicado conocer si le puso los cuernos a su marido o si realmente se trató de su hijo. En aquellos tiempos no existían las pruebas de ADN”.

- Este es el primer libro que publica, ¿piensa ya en escribir una segunda parte de Romances y cuernos reales?

“De momento la acogida del libro está siendo buena pero por mi trabajo no tengo mucho tiempo para ponerme a escribir aunque ideas siempre tengo. La historia de Galicia, la medicina… No descarto una segunda parte porque no hablo de la Edad Media que podría aparecer en un segundo libro. Es factible pero hay que pensárselo bien”.

- ¿De las relaciones que trata en el libro cuál le parece de las más decisivas en la historia de España?

“La de los Reyes Católicos. El hecho de que se unieran fue fundamental, para todos los reinos de la península como luego pasaría con Portugal bajo el reinado de Felipe II, que dio mucho peso a la monarquía austriaca, que fue la principal potencia del siglo XVI e incluso el XVII, pero si no hubiera sido posible la unión de Isabel y Fernando, resultaría sería imposible imaginar la España que hoy conocemos”.

- ¿En esta relación de romances y cuernos reales hay alguna anécdota que le gustaría destacar?

“La más conocida quizá sea la tercera esposa de Fernando VII, que el rey llamaba Pepita, María Josefa Amalia de Sajonia, ya que cuando ésta contrae matrimonio no estaba acostumbrada a las relaciones maritales porque tuvo una educación estricta, de convento. Además, Fernando VII estaba demacrado y golpeado por varias enfermedades cuando se casó con ella, por lo que esa unión tuvo que resultar traumática para la reina. De hecho, cuando se consumó la relación, fue tanta la impresión de Pepita que se cuenta que Fernando VII perdió el control de sus esfínteres. No lograron tener hijos pero se cuenta que se repusieron de ese percance”.

- Circula también el rumor que Fernando VII necesitaba que lo ayudaran otros en sus relaciones sexuales.

“Se dice que hubo un dispositivo que usó con su cuarta mujer, María Cristina, lo que puede explicar la dificultad que tuvo para dar un heredero a España con las anteriores tres primeras mujeres. En el libro explico que el proceso de madurar de Fernando VII fue tardío y complejo, dan cuenta de ello las cartas de los embajadores e incluso de sus esposas, como María Antonia de Nápoles, su primera mujer, y que están dirigidas a su madre”.

- ¿Cuál es el tono que ha escogido para narrar estos Romances y cuernos reales?

“Intento ser muy riguroso y juego mucho con las palabras pero sin perder el rigor. Si me meto en asuntos peliagudos, cuento siempre lo que dicen las crónicas y procuro no caer en las especulaciones, y si caigo, lo aviso, intentando en todo momento no ser chabacano y narrarlo con la equidistancia que da el tiempo: sin críticas ni apologías.

- En un trabajo de estas características entiendo que las fuentes habrán sido fundamentales.

“Para el reinado de Fernando VII y Alfonso XIII utilicé cartas, postales e incluso consulté La gaceta de Madrid, precursor del actual BOE, y que encuentras en Internet, y en donde se informa desde bautizos a actos en la corte, entre otros. También estudié periódicos con el fin de poner en situación al lector. Que sepa si ese día llovía o lucía el sol. De la época de los visigodos, leí varia crónicas en latín, desde el Cronicón de Hidacio, a otras fuentes y anales de la época”.

- ¿Nunca le ha tentado la literatura de ficción?

“Me tienta mucho escribir una novela histórica y me encantaría hacerlo, lo que pasa es que escribir sobre historia me parece más fácil entre comillas porque me muevo en un ámbito científico, pero tendría que intentar la ficción ya que significa un desafío. Un desafío para un escritor. Dejas volar la imaginación aunque a veces no sabes hasta donde puede llegar porque exploras mundos nuevos y creas personajes. Es algo que tengo que hacer”.

- Y es médico de profesión.

“Residente de Neurología pero la historia me tira mucho aunque la medicina me fascina. Poder ayudar a la gente, tratar de sanarla era mi sueño y ahora es mi profesión. Cuando comencé la carrera hablaba de la historia en una cuenta de Instagram que gustó y que fue la que me puso en contacto con la editorial”.

- ¿Tiene predilección por alguna época en especial?

“Es difícil, es como elegir entre papá y mamá . Personalmente, me gusta mucho la Edad Media y me encanta estudiar la Galicia del siglo XX. También el Siglo de Oro pero si me dijeras que solo puedo quedarme con dos te respondería sin dudar que la Edad Media y la Galicia del XX”.

- ¿Aparecen muchos galenos en Romances y cuernos reales?

“El quinto capítulo es el que tiene un perfil más médico. Cuento cómo murió Fernando VII a causa de un ictus y comienzo el capítulo comentando esa muerte y una historia truculenta, la de su segunda esposa, María Isabel de Braganza, que falleció durante el parto porque se le practicó una cesárea sin anestesia pensando que ya estaba muerta cuando estaba viva. La idea era salvar a la niña que llevaba en su vientre. No fue algo buscado, pero ahí sí que hablo un poco de la medicina de la época”.

Saludos, así se escribre la Historia, desde este lado del ordenador