
Médico y escritor, aunque sobre todo aficionado a la historia con espíritu divulgador, Santiago Ogando Pérez (Vigo, Galicia, 1999) es el autor deRomances y cuernos reales. Historias de amor y poder de los reyes y reinas de España (Harper Collins, 2025), un libro que no se queda solo en los chismes de alcoba sino que contextualiza estos deslices desde Gala Placidia a Alfonso XIII, el bisabuelo de Felipe VI, en un libro al que no le falta ironía y que está escrito con un estilo ágil, que aproxima más que aleja al lector de todos estos grandes personajes de sangre azul precisamente porque el autor destaca sus rasgos más humanos por encima del político y el guerrero.
Santiago Ogando lleva desde hace ya unos años una cuenta en Instagram @historiasporlahistoria, en la que escribe sobre algunos de los personajes y momentos más interesantes de la historia de este país.
- Romances y cuernos reales reúne seis historias, ¿por qué éstas y no otras?
“Se tratan de seis historias distintas, a las que separan 1.500 años de distancia, y que van desde la victoria de los visigodos al matrimonio de Alfonso XIII con Victoria Eugenia, los bisabuelos del actual Rey de España. Han quedado muchos reyes fuera del libro pero es que ya son muchos años de monarquía en este país. Y todos estos siglos hubo siempre romances y cuernos de todo tipo y color, por lo que tuve que ser selectivo”.
- ¿Piensa escribir una segunda parte que se desarrolle en fechas más recientes?
“Francamente no, porque cuando estudié Historia de la Medicina me explicaron que cuando uno habla de historia es muy difícil discernirlo del periodismo. Además, me gusta más hablar de cosas pasadas, porque aún les rodea un aura de misterio”.
- De los casos que aborda en el libro ¿cuál fue el que le llamó más la atención?
“Suelo tirar más por la faceta romántica y la historia que más me gusta es la de emperador Carlos I con Isabel de Portugal, y que trato en el cuarto capítulo del libro. Lo que tiene de bonito y particular esta relación es que es una historia de fidelidad. No se le conoce a Carlos durante este matrimonio ninguna amante, y eso que hablamos de un monarca que tuvo, y muchas, antes y después de haber fallecido Isabel de Portugal, y en la que consta que hubo hijos ilegítimos. El matrimonio de Carlos e Isabel estuvo sellado por la lealtad, así como por un atractivo punto político”.
- ¿Y cuánto tuvieron de político estos romances y cuernos reales?
“Los matrimonios durante siglos, y no solo entre reyes sino también entre las casas nobles, tuvieron un importante papel para consolidad alianzas, económicas en algunas ocasiones, entre los países. Ahí están las alianzas entre romanos y visigodos, entre España y Portugal e internamente, cuando los monarcas ya están casados, que es lo que sucede con ese equilibrio de poder que caracteriza la unión de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón, los Reyes Católicos”.
- ¿Señalaría otro matrimonio que cambiase las estructuras de su momento?
“En el primer capítulo del libro trato una historia interesante y muy antigua, como es la de Gala Placidia, que fue hermana de Honorio, emperador romano, y tras ser secuestrada por los visigodos y contraer matrimonio con Ataúlfo, primer rey visigodo de Hispania, es devuelta a Roma tras el asesinato de su esposo, y será en la ciudad eterna donde se despose con un general romano, Constancio, que será emperador. Resulta interesante observar como Placidia pasa primero de ser hija de emperador a esclava, y después a esposa de un rey bárbaro y más tarde de un emperador romano. También fue madre de Valentiniano III, emperador de Occidente”.
- ¿Siente especial rechazo por algunas de estas relaciones?
“Aunque no sea una relación marital, es la que protagonizan padre e hijo en el segundo capítulo del libro, la historia de Leovigildo y Hermenegildo, relación que tras varios desencuentros acabó en una guerra civil que sacudió la Hispania goda. El relato termina con la muerte de quien más tarde será conocido como San Hermenegildo y pertenece a una época muy oscura. Es de destacar, además, el protagonismo y la influencia de las mujeres en esta historia. Tanto de uno como del otro, y que eran a su vez abuela y nieta. Creo que es un pedazo de historia de España muy importante”.
- En los dos primeros capítulos del libro habla de los godos. Una historia que nos ha llegado mal, o al menos tengo esa sensación.
“El rechazo viene de muy atrás, de cuando era obligatorio estudiar la lista de los treinta y tantos reyes godos sin conocer muy bien de qué iba cada uno ni situar el contexto en el que vivieron. Esto hace que su historia resulte mucho más misteriosa aunque en Galicia tuvimos a los suevos, vándalos y alanos por el sur. Lo interesante es que a través de los godos entendemos cómo fue la romanización y germanización de España, con el rey Wamba, que pierde el trono porque le raparon el pelo, y la de Leovigildo, de la que hablo en el libro, así como de don Rodrigo, el último rey visigodo cuyo reinado terminó de manera abrupta con la invasión musulmana tras la batalla de Guadalete. Hay mucho que conocer de los visigodos, en especial lo que hicieron con el arte y cómo reformaron la iglesia”.
- ¿Qué dinastía considera que es la más traviesa de España?
“La casa de Austria. Ahí está Felipe V, de quien se le conoce muchos hijos fuera del matrimonio. Entre los Borbones, destacaría a Fernando VII, Alfonso XII y Alfonso XIII”.
- Las épocas y sus protagonistas cambia pero ¿cambian también las formas, las maneras de hace, a lo largo del tiempo?
“En la actualidad contamos con muchas más fuentes a través de la prensa, muchas son noticia y otras se recaban con los libros. Antiguamente, era más fácil que se perdiera la documentación. Con respecto a las formas, es probable que haya diferencias. En la época antigua los castillos evolucionaron hasta terminar como palacios y la manera de vivir la religión fue muy distinta entre un periodo y otro, pero creo que al final el cerebro humano y los sentimientos funcionan de similar manera hoy a cómo funcionaban hace 1.500 años. Los sentimientos amorosos perviven a lo largo de la historia”.
- ¿Quiénes eran más infieles, ellas o ellos?
“Es complicado, en el caso de las mujeres es probable que más difícil porque pronto se descubrían sus infidelidades si se quedaban, por ejemplo, embarazadas. Lo trato en el capítulo tres, dedicado a los Reyes Católicos, cuando la esposa de Enrique IV, cuñada de Isabel la católica, tiene a su única hija, Juana la Beltraneja, que no acepta la nobleza como hija biológica del rey, al que acusó de haber obligado a la reina a tener un hijo con su favorito, Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque, pero es muy complicado conocer si le puso los cuernos a su marido o si realmente se trató de su hijo. En aquellos tiempos no existían las pruebas de ADN”.
- Este es el primer libro que publica, ¿piensa ya en escribir una segunda parte de Romances y cuernos reales?
“De momento la acogida del libro está siendo buena pero por mi trabajo no tengo mucho tiempo para ponerme a escribir aunque ideas siempre tengo. La historia de Galicia, la medicina… No descarto una segunda parte porque no hablo de la Edad Media que podría aparecer en un segundo libro. Es factible pero hay que pensárselo bien”.
- ¿De las relaciones que trata en el libro cuál le parece de las más decisivas en la historia de España?
“La de los Reyes Católicos. El hecho de que se unieran fue fundamental, para todos los reinos de la península como luego pasaría con Portugal bajo el reinado de Felipe II, que dio mucho peso a la monarquía austriaca, que fue la principal potencia del siglo XVI e incluso el XVII, pero si no hubiera sido posible la unión de Isabel y Fernando, resultaría sería imposible imaginar la España que hoy conocemos”.
- ¿En esta relación de romances y cuernos reales hay alguna anécdota que le gustaría destacar?
“La más conocida quizá sea la tercera esposa de Fernando VII, que el rey llamaba Pepita, María Josefa Amalia de Sajonia, ya que cuando ésta contrae matrimonio no estaba acostumbrada a las relaciones maritales porque tuvo una educación estricta, de convento. Además, Fernando VII estaba demacrado y golpeado por varias enfermedades cuando se casó con ella, por lo que esa unión tuvo que resultar traumática para la reina. De hecho, cuando se consumó la relación, fue tanta la impresión de Pepita que se cuenta que Fernando VII perdió el control de sus esfínteres. No lograron tener hijos pero se cuenta que se repusieron de ese percance”.
- Circula también el rumor que Fernando VII necesitaba que lo ayudaran otros en sus relaciones sexuales.
“Se dice que hubo un dispositivo que usó con su cuarta mujer, María Cristina, lo que puede explicar la dificultad que tuvo para dar un heredero a España con las anteriores tres primeras mujeres. En el libro explico que el proceso de madurar de Fernando VII fue tardío y complejo, dan cuenta de ello las cartas de los embajadores e incluso de sus esposas, como María Antonia de Nápoles, su primera mujer, y que están dirigidas a su madre”.

- ¿Cuál es el tono que ha escogido para narrar estos Romances y cuernos reales?
“Intento ser muy riguroso y juego mucho con las palabras pero sin perder el rigor. Si me meto en asuntos peliagudos, cuento siempre lo que dicen las crónicas y procuro no caer en las especulaciones, y si caigo, lo aviso, intentando en todo momento no ser chabacano y narrarlo con la equidistancia que da el tiempo: sin críticas ni apologías.
- En un trabajo de estas características entiendo que las fuentes habrán sido fundamentales.
“Para el reinado de Fernando VII y Alfonso XIII utilicé cartas, postales e incluso consulté La gaceta de Madrid, precursor del actual BOE, y que encuentras en Internet, y en donde se informa desde bautizos a actos en la corte, entre otros. También estudié periódicos con el fin de poner en situación al lector. Que sepa si ese día llovía o lucía el sol. De la época de los visigodos, leí varia crónicas en latín, desde el Cronicón de Hidacio, a otras fuentes y anales de la época”.
- ¿Nunca le ha tentado la literatura de ficción?
“Me tienta mucho escribir una novela histórica y me encantaría hacerlo, lo que pasa es que escribir sobre historia me parece más fácil entre comillas porque me muevo en un ámbito científico, pero tendría que intentar la ficción ya que significa un desafío. Un desafío para un escritor. Dejas volar la imaginación aunque a veces no sabes hasta donde puede llegar porque exploras mundos nuevos y creas personajes. Es algo que tengo que hacer”.
- Y es médico de profesión.
“Residente de Neurología pero la historia me tira mucho aunque la medicina me fascina. Poder ayudar a la gente, tratar de sanarla era mi sueño y ahora es mi profesión. Cuando comencé la carrera hablaba de la historia en una cuenta de Instagram que gustó y que fue la que me puso en contacto con la editorial”.
- ¿Tiene predilección por alguna época en especial?
“Es difícil, es como elegir entre papá y mamá . Personalmente, me gusta mucho la Edad Media y me encanta estudiar la Galicia del siglo XX. También el Siglo de Oro pero si me dijeras que solo puedo quedarme con dos te respondería sin dudar que la Edad Media y la Galicia del XX”.
- ¿Aparecen muchos galenos en Romances y cuernos reales?
“El quinto capítulo es el que tiene un perfil más médico. Cuento cómo murió Fernando VII a causa de un ictus y comienzo el capítulo comentando esa muerte y una historia truculenta, la de su segunda esposa, María Isabel de Braganza, que falleció durante el parto porque se le practicó una cesárea sin anestesia pensando que ya estaba muerta cuando estaba viva. La idea era salvar a la niña que llevaba en su vientre. No fue algo buscado, pero ahí sí que hablo un poco de la medicina de la época”.
Saludos, así se escribre la Historia, desde este lado del ordenador