Archive for Octubre, 2025

Fallecen Francisco Sánchez y Rafael González Antón

Miércoles, Octubre 22nd, 2025

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha comunicado el fallecimiento de su director fundador, el profesor Francisco Sánchez Martínez, quien con su tesón logró crear uno de los centros de investigación más punteros de Europa y dos de los mejores observatorios astrofísicos del mundo: el Observatorio del Teide, en Tenerife; y el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma. El fallecimiento tuvo lugar en Madrid, donde residía en los últimos años, a los 89 años de edad.

El director del IAC, Valentín Martínez Pillet, destacó que “el legado del profesor Sánchez es incalculable. Fue un hombre que abrió camino a la Astrofísica española con visión, coraje y un liderazgo indiscutible. No solo fundó el IAC, sino que sentó las bases para toda una disciplina en nuestro país. Gracias a su esfuerzo, España es hoy una potencia reconocida en la investigación astrofísica. Su figura, como pionero y maestro, será una inspiración eterna para las futuras generaciones”.

Francisco Sánchez (Toledo, 1936-Madrid, 2025) fue uno de los pioneros y promotores de la Astrofísica en España desde que, en el año 1961, viajó por primera vez a Tenerife e inició los primeros estudios de la calidad astronómica del cielo de Canarias.
Con el firme convencimiento de que los cielos canarios eran excepcionales para la observación astronómica, en 1964 consiguió que la Universidad de Burdeos instalara el primer telescopio profesional en el Observatorio del Teide. Entre sus logros, hay que destacar que fue el impulsor de la construcción y puesta en funcionamiento del Gran Telescopio de Canarias, a través de la sociedad anónima GRANTECAN, S.A, que fue inaugurado en 2009 y que a día de hoy es el telescopio en rango visible e infrarrojo más grande del mundo, ubicado en el Roque de los Muchachos, La Palma.

En 2007 Francisco Sánchez participó en la Conferencia Internacional Starlight de La Palma de la que surgió “La declaración en la defensa del cielo nocturno y el derecho a la luz de las estrellas”. En 2011 promovió la creación de la Fundación Starlight con el objetivo de difundir los principios de la Declaración de La Palma. En 2013 dejó la dirección del IAC y, desde entonces, participó en conferencias y recibió nuevas distinciones por su carrera académica y profesional. En 2019 publicó el libro “Soñando estrellas”, un relato autobiográfico que iluminó su amor por el Universo y su compromiso con la astrofísica española.

Entre otras distinciones, Francisco Sánchez fue Premio Canarias de Investigación, Medalla de Oro de la Universidad de La Laguna en 2007 y miembro de la Real Sociedad de Amigos del País desde 1985 y de la Academia Canaria de Ciencias desde 1987. Asimismo, fue vicepresidente de la European Astronomical Society (EAS), perteneció al Consejo Asesor de Ciencia, Tecnología e Innovación y al Comité de Área de Ciencia y Sociedad del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED).

Me produce vergüenza comprobar como ha pasado desapercibido el fallecimiento del investigador tinerfeño Rafael González Antón, aunque así son las cosas en esta tierra, tan poco dadas a dar las gracias con condiciones a los que se fueron dejando detrás un trabajo por esta comunidad autónoma que muere en soledad.

El también escritor y exdirector del Museo Arqueológico de Tenerife falleció el pasado sábado 18 de octubre, a los 80 años, después de una larga convalecencia. González Antón fue director del museo durante más de dos décadas, hasta su jubilación, en el año 2010, y durante ese periodo introdujo en este espacio –que quedó integrado en el MUNA, Museo de Naturaleza y Arqueología, a partir del año 1990– un nuevo discurso que en ocasiones generó en polémica como cuando se anunció el descubrimiento de la piedra zanata, piedra con una inscripción en la que quedaba demostrado el origen de los primeros pobladores de las islas con los pueblos del norte del actual Marruecos aunque nada más conocerse la noticia, fue de inmediato puesta en cuestión por numerosos colegas, algunos de los cuales demostraron que la autenticidad de la piedra en cuestión era más bien poca. No sé si sigue expuesta en el Museo de la Naturaleza, pero ya casi nadie habla de la que supuestamente iba a ser considerada como el primer sìmbolo de los antiguos canarios.

El trabajo de Rafael González Antón se centró en la cerámica prehispánica, la etnografía y la colonización y poblamiento de Canarias y a ellos dedicó varios de sus libros. Recibió el Premio Canarias de Patrimonio Histórico en 2011 junto a Antonio Tejera Gaspar y cabe destacar que entre sus publicaciones abordó diversos temas, como las navegaciones exploratorias a Canarias, la cerámica y la pesca, la cultura de los aborígenes o la explotación de la sal en las Islas.

Periplo inicia su XIII edición

Lunes, Octubre 20th, 2025

El Festival Internacional de Viajes y literatura de Aventuras Periplo inicia hoy, lunes, la andadura de su trigésimotercera edición con apretada jornada de actos que este año cambia sitio de ubicación, el patio del Museo Arqueológico, situado en el corazón del barrio de La Ranilla, para recalar a lo largo de toda esta semana en el Parque Martiánez de Puerto de la Cruz.

Los protagonistas de las entrevistas de esta tarde son Aníbal Bueno, científico y fotógrafo y un investigador que ha dedicado más de una década a recorrer y explorar algunos de los rincones más remotos del planeta para conectar con las comunidades minoritarias que aún conservan tradiciones y estilos de vida ancestrales; Khadija Amin, periodista refugiada en España, que compartirá su testimonio para poner sobre la mesa la realidad de las mujeres afganas en la actualidad y el papel internacional a la hora de proteger los derechos humanos y
Juan Cruz, escritor y periodista, que presenta Secreto y pasión de la literatura, un abanico de entrevistas, retratos y testimonios de algunos de los escritores clave de la literatura hispanoamericana y universal.

Además de los actos programados en el Complejo Turístico Costa Martiánez, los visitantes también podrán acudir al Espacio Cultural Castillo de San Felipe de Puerto de la Cruz para presenciar la exposición Cumbres a la vista. Miradas desde la montaña de la Federación Insular de Montañismo de Tenerife (FIMT) que se inaugura este mismo lunes a partir de las 16:30h.

Saludos, que tengan muy buen viaje, desde este lado del ordenador

Fallece a los 91 año el poeta tinerfeño José Manuel Fernández Febles

Viernes, Octubre 17th, 2025

El pasado jueves, 2 de octubre, falleció José Manuel Fernández Febles a la edad de 91 años. Poeta y escritor, Fernández Febles nació en
La Orotava, y deja una obra compuesta por 36 poemarios, dos de ellos inéditos. La editorial Escritura entre las Nubes publicó dieciocho de sus libros y sacará a la luz sus dos últimas obras a modo póstumo por deseo expreso del autor.

En opinión de la editora de su obra, Elena Morales: “José Manuel Fernández Febles escribió hasta el final de sus días en noches trasnochadas y, desde las profundidades de su ser, construyó un universo poético trágico y sabio; espejo de una vida en la que el sufrimiento se tornaba inevitable; ya que para él no existía modo de redimirlo si no era con la palabra redentora”.

Trayectoria

José Manuel Fernández Febles nació en La Orotava, Tenerife, el 26 de octubre de 1934.

Fue distinguido y miembro de Honor de la Asociación Canaria de Poetas Uni-verso. Miembro de la Tertulia Literaria Pedro Tabares de Lugo, de la Asociación Cultural Antonio de Servando-Tenerife-España, de la Red de Escritores Independientes de Durango-México, colaborador de diversas revistas del género, como Verbo Azul (España) y Cantaletras (México), así como de varios foros internacionales.

Fue Mención Honorífica por su creación «Arritmia del corazón», en el Concurso Internacional de Poesía 1998, por el Gremio de Poetas de Barcelona.

Ha sido incluido en diferentes antologías, entre las que destacan: Poetas Uni-verso (Tenerife), Grupo los veinte (Las Palmas de Gran Canaria), Experimento Poético (Santander) y Verbo Azul (Madrid). Obtuvo múltiples reconocimientos por su dilatada labor literaria.

Publicó los siguientes libros: Cárcel del amor y del recuerdo, El albergue de la soledad, Lo que nunca te dije, Tranvía de sombras, Poemas bajo la lluvia, Donde el corazón me lleve, Una mirada al corazón, Nosotros, La ausencia también existe, Estación de palabras, Ese inacabado mundo del olvido, Poemas sin nombre, Vivir sin olvidar, Que el viento levante mis palabras, La otra mirada, Las últimas acacias, Las sombras de mi vida, Cuando mueren los sueños, Un día volveré a buscarme, Huellas del pasado, El camino, El ansia de lo pleno, Almas desnudas, Corazones sin rumbo, Testigo de mí mismo, El eco de mi voz, Alquimia poética, Poniente, Versos a Julia, Credo, África, A tientas.

Escritura entre las Nubes publicará a modo póstumo sus libros inéditos Desiderata y En la soledad.

El puma, una novela de Alberto Val

Miércoles, Octubre 15th, 2025

Alberto Val publicó hace dos años La perra, una novela que se desarrollaba en la isla de Tenerife y que protagonizaba una aguerrida inspectora de la Policía Nacional llamada Guiomar Aguilera que trabaja en la comisaría del Puerto de la Cruz. La perra estaba vagamente inspirada en hechos reales, las peleas de perros que se descubrieron que se organizaban hace años en Güímar, y en las que estaban envueltos toda clase de personajes, con independencia de su nivel social, ya que pagaban altas sumas de dinero para ver a dos animales destrozarse en un ring como de un combate de boxeo se tratara… Aquel título le sirvió a Val para presentarnos a Guiomar Aguilera pero también a los compañeros con los que comparte oficinas y a su familia, subrayando la relación que mantiene la protagonista con su único hijo, enfermo, y con su esposo, unión esta última que parece que está a punto de desmoronarse.

Como sucedió con La perra, en El puma el villano oculta su rostro bajo una máscara que representa al animal que da nombre a la novela. Es decir, que si en la primera se trataba de un perro ahora se trata de este hermoso felino americano, un recurso que emplea Alberto Val no sabe uno exactamente con que intenciones aunque está claro que tiene una funcionalidad más estética que otra cosa en el mecanismo que anima las páginas del libro. Una obra que se adscribe al género negro aunque yo la ubicaría más en el thriller, un thriller con acento de giallo, un subgénero de películas de suspense sangriento del cine italiano, a través del trabajo que realiza un equipo de agentes de la Policía Nacional con otro de la Guardia Civil siguiendo las huellas de un frío asesino que oculta el rostro tras la máscara de un puma.

Como sucedió también con La perra, la nueva novela que protagoniza Guiomar Aguilera está basada en un suceso real que ocurrió hace unos años en España, y que por sus características pedía a gritos que se convirtiera en material literario porque todo en este caso apesta. Por un lado, el asesinato de una mujer inocente que se casó por amor con un malvado, y por otro, que en esta sórdida historia se descubriera la colaboración que algunos guardias civiles prestaban al asesino a cambio de dinero.

Alberto Val conoce los mecanismos de la novela de entretenimiento lo que hace que el lector prácticamente se coma las páginas de un libro que no tiene otra función que la de entretener. ¿Qué los personajes resultan algo planos? No es una circunstancia que haga que el escritor desfallezca en su intento por continuar las aventuras de su personaje protagonista, mucho mejor definido en esta segunda entrega aunque el caso a resolver no termine de convencer por lo extravagante que resulta aunque tiene ideas buenas que dan una cobertura ciertamente pulp a este . Libro que solo busca el esparcimiento, que quien la lea no se distraiga porque cada página, cada capítulo, está perfectamente diseñado para darle un único sentido al relato y a la investigación que se emprende para localizar al asesino.

Como en todo policial que se precie, las pistas que va dejando por el camino el escritor son muchas y variadas, herramientas con las que el lector puede hacerse una idea de quién está detrás de la máscara. En El puma, además, se cuenta las relaciones tensas que existen entre la Policía Nacional y la Guardia Civil cuando mezclan sus caminos al trabajar en estrecha colaboración pero destacaría más allá de estos resortes, la relación que mantiene la inspectora con su hijo, páginas en las que se deja ver el escritor que lleva dentro Val. Se tratan de momentos en los que se crece, consciente del potencial de recursos psicológicos que tiene Guiomar Aguilera, y que espero siga explotando en una nueva entrega porque pese a resolverse el caso en El puma, al final sabremos que la historia tiene un continuará. De hecho, creo que entra en los planes de este escritor que comenzó su carrera como periodista deportivo, un tercer libro en el que resolver algunas de las preguntas que deja en el aire en esta novela.

La perra y El puma son las dos primeras entregas de una trilogía que se desarrolla en Tenerife: en El puma, entre Puerto de la Cruz, Garachico y Los Cristianos, y títulos que está unidos además de contar con el mismo protagonista con las máscaras de animales que llevan los villanos. Esto da un agradecido toque de serie B, de película de bajo presupuesto en la que brilla más que los escenarios, los personajes.

De momento y a pesar de que se tratan de dos novelas que tampoco le piden demasiado esfuerzo al lector salvo la de estar atentos para descubrir quién es el asesino o asesina, derramando por el camino pistas falsas para liar un poco más el rompecabezas, Alberto Val cumple con las expectativas y se saca de la manga una novela que cubre el cupo de entretenimiento que demanda el lector que solo quiere pasar el rato con un libro en las manos. Ahora bien, que se desarrolle en el norte de Tenerife no dice mucho, ya que además de alguna aclaración para públicos peninsular de palabras que decimos por estas tierras y el paisaje de la isla, El puma podría haberse desarrollado en otro lugar de la geografía española aunque el hecho de que pase en Tenerife sí que condiciona una novela que no renuncia a teñirse de rojo cuando la historia así lo exige. Quién busque en El puma una crítica velada a las realidades insulares y a la forma de ser de los canarios visto por un narrador peninsular, por un hombre de tierra adentro, este no va a ser su libro. No plantea estas reflexiones, se preocupa más por la caza que emprende la policía y describir el trabajo de unos policías que paso a paso, investigación tras investigación, se acerca cada vez más al asesino que esconde su rostro tras la máscara de un puma.

Saaludos, conocimos al autor de la novela y nos cayó muy bien, desde este lado del ordenador

Berlín, 1933. El maestro Chaves Nogales estuvo allí

Martes, Octubre 14th, 2025

Manuel Chaves Nogales es uno de los periodistas más grandes que ha dado este país. Es verdad que cuando irrumpió la prensa escrita vivía uno de sus momentos más dulces, pero es la honestidad de este plumilla y su capacidad de observación lo que lo hace tan gigantesco, en especial en unos años en los que Europa dejaba de ser ella misma. Comenzaba a cambiar, a resultar diferente sacando todo lo malo del viejo continente.

He leído casi todo lo que ha caído en mis manos de este singular escritor de noticias, y si tuviera que quedarme con algunos de sus reportajes no dudaría dos veces en escoger El maestro Juan Martínez que estaba allí y la biografía Juan Belmonte, matador de toros; su vida y sus hazañas, escritos entre 1934 y 1935, respectivamente. El libro que nos ocupa hoy, Crónicas de la Alemania nazi, indica como ya anuncia el título, la serie de escritos que redactó desde la capital alemana y publicó en el periódico Ahora.

Se tratan de piezas (no están todas, se nos explica en el prólogo) que escribió estando en Berlín en 1933, recién ha estrenado el poder el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, y la política que desde arriba emprende su canciller, Adolf Hitler, apenas se ha adueñado del despacho en el que dirigir a la nación.

Es importante recordar el año en el que están escritas estas crónicas, 1933, los nazis llevan apenas unos pocos meses instalados en el poder pero como observa el periodista español, lo que unos llamaron revolución parda ha extendido sus tentáculos por todo un país que hasta ese momento intentaba recuperarse de los efectos devastadores de la I Guerra Mundial. Alemania es una nación sacudida por una crisis enorme y legiones de parados y excombatientes recorren las calles de sus ciudades y pueblos manifestando su inquietud ante un Estado incapaz de dirigir el país y acuciado por las deudas, entre otras, la enorme y millonaria que le han impuesto los aliados.

Pero la joya de la corona de estas Crónicas, muy intensas y sobresalientes, del día a día que va anotando Chaves Nogales en la capital alemana, está una entrevista que el periodista mantuvo con Joseph Goebbels, quien más tarde sería nombrado ministro de Propaganda.

Se tratan de solo tres preguntas que el gabinete de Goebbels le permite hacer. Y preguntas por escrito ya que el futuro ministro de Propaganda no quiere un cara a cara con el español. Con todo, se trata de un ejercicio, este de aceptar un cupo limitado de preguntas y sus respectivas respuestas por escrito que, como se ve, no es un mecanismo que utilice solo el poder de hoy sino que también lo practicó el de ayer.

Bajo el título de ¿Habrá fascismo en España? Y publicado en Ahora el 21 de mayo de 1931, Chaves Nogales explica que quiso hacer esta entrevista porque el doctor Goebbels “es, a mi juicio, el tipo más interesante de la nueva Alemania”, aunque lo describe como un tipo ridículo, “grotesco; con su gabardinita y su pata torcida, se ha pasado diez años siendo el hazmerreír de los periodistas liberales” aunque reconoce también que se trata de un hombre “enconado, duro, implacable, que todos los días, después de andar ajetreado en menesteres revolucionarios, se encerraba en la redacción de Der Angriff –el órgano de prensa del nacionalsocialismo– y dictaba a una mecanógrafa un artículo de fondo. Este artículo de fondo de Der Angriff, que Goebbels dictaba mientras iba y venía por la redacción arrastrando su pata coja, llegó a ser lo que todos los periodistas quisieran que fuesen sus artículos: un suceso, un verdadero suceso que se producía en la conciencia del lector cada vez que en el metro, en el café, en la calle, donde fuese, alguien cogía el periódico y se ponía a leerle”.

En cuanto a las respuesta que ofrece el doctor, son lecciones de echar balones fuera, de no responder a cuestiones concretas ya que se va, conscientemente, por los cerros de Úbeda aunque cuando la pregunta plantea si la doctrina nacionalsocialista “puede y debe encontrar un eco en los demás países” Goebbels repite las palabras de Mussolini cuando dijo que el fascismo no era artículo de exportación aunque tiene, sin embargo, una pronta “transformación de Europa”, y que ésta se completará en una o dos décadas, tiempo en el que cada pueblo “deberá encontrar en la esencia de su propia personalidad nacional nuevas formas para dicho espíritu”.

Junto a esta perla, a este diamante las crónicas que escribe Chaves Nogales desde la capital alemana resultan cuanto menos proféticas ya que avisa que la militarización que obliga el partido nazi a su pueblo tiene un objetivo y es prepararlo para la guerra. El periodista emite este vaticinio siete años antes de que las tropas del ejército alemán atravesaran la frontera polaca e incide en cómo está siendo aleccionada toda la sociedad, alemana, desde los más pequeños (leer El niño nazi) hasta los mayores.

La mirada que ofrece de estos momentos es significativa y pone de manifiesto el talante profesional de un hombre que vivió con tanta pasión y en tiempos tan apasionantes como los que refleja en sus artículos y reportajes, hoy todos recopilados en libros. Crónicas de la Alemania nazi significa además un grito de alarma que por desgracia no se quiso escuchar en su momento, y cuyo eco parece tan inquietantemente parecido a los que vivimos en la actualidad, solo que ya no contamos con voces como la de Chaves Nogales, el autor de A sangre y fuego y de La agonía de Francia.

Saludos, un clásico de nuestro tiempo, desde este lado del ordenador

Andrés Ibáñez: “Todo lo que hacemos en la vida es improvisar”

Lunes, Octubre 13th, 2025

Andrés Ibáñez Segura (Madrid, 1961) inició su carrera literaria en 1995 con la publicación de La música del mundo, por la que recibió el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional que le abrió las puertas, a veces tan tenazmente cerradas, al universo editorial sin renunciar a una escritura muy personal que ha terminado por convertirlo en un referente de las letras españolas actuales. Andrés Ibáñez fue uno de los autores invitados a participar en la séptima edición del Festival Hispanoamericano de Escritores, que tuvo lugar en Los Llanos de Aridane la última semana de septiembre y que este año estuvo dedicado a España.

- El hecho de que sea aficionado a la música ¿se refleja de alguna manera en su obra escrita?

“Mi novela más musical, aparte de la primera, La música del mundo, es mi novela en verso El rostro verdadero, que escribí utilizando técnicas seriales y espectrales que vienen directamente de la música del siglo XX. Pynchon, Perec, Calvino y antes el gran Raymond Roussel ya habían intentado cosas parecidas, algo así como nuevos motores generadores del discurso. Ando siempre a la busca de nuevos motores”.

- ¿Cuál fue su primer acercamiento a la música y a la literatura?

“Supongo que nací, fui poco despertando, comencé a entender los colores, a diferenciar mi cuerpo del entorno, a desarrollar la capacidad de ver y de oír, aprendí a hablar y comencé a sentir, aunque fuera muy débilmente, que yo era yo. Esto trajo consigo la capacidad de asombrarme. Entonces fue”.

- ¿Hay relaciones entre música y literatura?

“Para mí todo está relacionado con todo porque todo brota de una única fuente, que podemos llamar Origen. En el Origen, todo es lo mismo. Encontrar los vínculos es lo que nos lleva de vuelta al Origen. Entre la música y la literatura, por supuesto, pero también entre el arte y la naturaleza, entre la música y la medicina, entre lo físico y lo espiritual…”

- ¿Cómo se enfrenta a un libro?, ¿es un escritor meticuloso, de los que lo tienen todo atado antes de escribir o de los que se dejan llevar por la improvisación?

“No se puede tener todo atado antes de escribir. No se puede primero pensar y luego escribir, porque la escritura tiene su propio pensamiento y en cuanto uno empieza a escribir, el texto comienza a decir cosas que uno no sabía o que jamás había imaginado. No pienso antes, sino que me dejo mover y arrastrar por fantasías, imágenes, gustos, deseos. Intento entender cuál es la historia, qué significa todo eso, pero sin forzar en exceso ese deseo de entender. Hay que dejarse llevar por la imaginación, por el gusto, por el deseo. El deseo de contar una cierta historia cuya importancia o significado uno no entiende, de entrar en una cierta calle, en cierta habitación, en cierta situación. Es el deseo, la gana, lo que debe movernos. Uno no puede pensar si la historia es interesante, si tendrá éxito, si es adecuada para la época, etc. Esos son pensamientos espurios. El acto creativo surge de una entrega total a fuerzas muy poderosas que uno no puede en modo alguno controlar de forma intelectual. En cuanto a la improvisación… ¡No le preguntes por la improvisación a un músico de jazz! En nuestra sociedad, el término “improvisar” es negativo simplemente porque vivimos en una cultura dominada por las máquinas, la burocracia y los ingenieros. Improvisar es lo que hacía Charlie Parker y John Coltrane, y antes de ellos Beethoven, Chopin, Bach… Todo lo que hacemos en la vida es improvisar. Yo ahora, al contestarte, estoy improvisando. Cuando escribo estoy improvisando, improviso cuando releo, cuando corrijo, cuando reescribo… “

- ¿El escritor nace o se hace?

“Supongo que para ser escritor hay que tener un cierto talento, una cierta capacidad de ver y de vivir las cosas. Pero ese talento no es nada sin el trabajo infinito que supone escribir. Escribir, especialmente escribir novelas, es algo muy difícil. Es un trabajo que ocupa muchas horas todos los días durante largos períodos de tiempo. Un escritor es una persona que lo único que desea en su vida es escribir”.

- Tiene un ensayo dedicado al escritor norteamericano Thomas Pynchon, ¿qué le atrae de su literatura?

“El asombro que me producen sus páginas. Su capacidad para reinventar el arte narrativo desde el principio: nuevas historias, nuevas formas de narrar, nuevas formas de desarrollar tramas imposibles, la creación de mundos regidos por sus propias reglas, una sensación de maravilla, de asombro y de gratitud por el hecho de estar vivo, una gran alegría a pesar de todo, una gran fe en el futuro y en el ser humano, el reconocimiento constante de que vivimos en la superficie de misterios inexplicables, la mezcla asombrosa de amor a la ciencia y a la poesía de la naturaleza. Lo que Lezama llamaba ‘sobrenaturaleza’”.

- ¿No cree que Pynchon es un autor lo suficientemente difícil? Es decir, que se pierde mucho de su esencia cuando no se lee el original pero sí traducido.

“Siempre es mejor leer en el original, pero las traducciones pueden conservar gran parte de la esencia original. Creo que las traducciones de Pynchon dan una idea bastante clara y directa de su literatura, cosa que no sucede, por ejemplo, con las de Hemingway, que tienden a desfigurarle y a convertirle en ese autor “fácil” y “periodístico” que mucha gente cree que es”.

- Vivió una larga estancia en los EE.UU., ¿qué aprendió de ese país?, ¿y cómo lo observa ahora, desde la distancia?

“Yo siempre he amado profundamente los Estados Unidos. Los años que viví en Nueva York fueron quizá los más felices de mi vida. Aprendí muchas cosas en Estados Unidos, ¡aunque cosas que solo sirven en Estados Unidos! (grandes risas). Creo que en Estados Unidos todo va bien cuando las cosas van bien: en cuanto aparece el menor obstáculo, la menor dificultad, se derrumban. El atentado de las Torres Gemelas les ha destruido: jamás ha habido un acto terrorista con mayor éxito. Ahora mismo son una cultura perdida, en total decadencia. Vemos con espanto cómo esa gran democracia se convierte de día en día en una dictadura”.

- En una ocasión dijo que a nadie le avergüenza tanto su historia como a España. ¿Cree que los españoles están superando esa leyenda negra que pesa como una condena sobre su pasado?, ¿que la novela histórica escrita por españoles ha contribuido a que se esté desintegrando esta visión pesimista de su historia?

“Yo también lo intenté, modestamente, con mi novela Leonís, de donde proviene esa frase. Machado habló de las “dos Españas”. Solo una persona de izquierdas puede hablar de dos Españas: para la derecha, solo hay una. Los otros no son españoles. Esta difracción hace que todo discurso de crítica o elogio de España esté viciado desde el principio. Si critico algo de España, soy antiespañol. Si alabo algo de España, soy un facha. Si digo algo bueno de Isabel la Católica, una mujer absolutamente admirable, por ejemplo, soy de derechas. Pero Isabel la Católica fue la primera reina de España que intentó acabar con la tauromaquia, que ya en el siglo XV le parecía una práctica bárbara. Lo simplificamos todo en exceso. Lo convertimos todo en guerra, en odio, en enfrentamiento irresoluble”.

- ¿En que está trabajando ahora, puede avanzarnos algo?

“Acabo de terminar una novela basada en el lenguaje de los animes y los mangas japoneses. Un experimento inspirado sobre todo en mis hijos, aunque yo llevo también toda la vida viendo animes. Y sigo trabajando en una inmensa novela fantástica que espero terminar pronto. O quizá no la termine nunca. Eso sería lo mejor”.

FOTO: Nicolás Ibáñez

Saludos, ferias, distancias, risas y lágrimas, desde este lado del ordenador