La librería solidaria Solican busca voluntarios para trasladar los libros a su nuevo local

Si la semana pasada les informábamos que la Asociación Solidaria Canaria (Solican) había encontrado por fin un nuevo local para su librería, muy próxima a su actual ubicación, en el número 8 de la calle José María de Villa,en Santa Cruz de Tenerife, el llamamiento que hace ahora Luis De la Cruz, la cabeza visible de este proyecto solidario, es voluntarios para que ayuden a trasladar los libros, revistas, cómics y otros cachivaches que almacena todavía el local que hasta fecha muy reciente acogía un establecimiento que para muchos tinerfeños se ha convertido en un oasis, en un refugio en el que además de poder adquirir obras a precios que no suelen sobrepasar 1 o 2 euros, sirve de alimento espiritual para esas almas descarriadas que continúan empeñadas en leer en unos tiempos tan poco propicios para la lectura.

La idea, explica Luis De la Cruz, es trasladar todo lo que almacena en la librería situada en la calle del padre Ancheta a la nueva, en la calle de José María de Villa, antes del 12 de diciembre, y para ello debe de contar con la participación desinteresada de los habituales y no tan habituales a Solican, ya que solo haciendo de voluntarios podrán dejar su actual ubicación por la nueva en unas dos semanas. Una tarea titánica, porque son muchas las cosas que hay que trasladar (libros, cachivaches, estanterías…) aunque posible si se suman los suficientes brazos con el fin de hacer realidad el milagro.

Solican abrirá de hecho estos días también por la tarde, para que el trasiego de libros de un sitio a otro no se detenga ni mañana ni tarde para conseguir la meta propuesta, que no es otra que la de cerrar el local de Padre Anchieta y abrir el de la calle de José María de Villa, después del 12 del próximo mes.

Dicho esto, la clave ahora es comprobar cuántas manos se prestan a colaborar voluntariamente con un librería que tan feliz nos ha hecho a muchos. Ojalá sean suficientes las personas que se sumen a este llamamiento. De momento, fe no le falta al equipo que ha hecho posible que esta librería forme parte no ya de una ciudad sino también del corazón de muchos de sus clientes, todos ellos llamados ahora a colaborar en esta iniciativa, nunca mejor, dicho, solidaria.

Saludos, fe, fe y fe, desde este lado del ordenador

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