
El año que se nos va, este 2025 caracterizado por la confusión y la discrepancia política, está marcado en Canarias por la ausencia de algunos de los escritores y artistas que nacieron y desarrollaron su arte en las islas para trascender en muchos de los casos fuera de ellas.
Este mismo mes de diciembre, y hace apenas unos días, se anunciaba la muerte del escultor Luis Montull y del poeta e intelectual Eugenio Padorno, ambos de Gran Canaria. También del filólogo e investigador tinerfeño Ramón Trujillo, que fallecía a inicios de este frío y ventoso diciembre, sumiendo a la comunidad académica en un riguroso luto. Luto que desde enero, con el deceso del periodista y escritor grancanario José Alemán, continuó en febrero con la muerte de Gonzalo Díaz, Conco y en marzo con las ausencias de la especialista en la vida y obra de Benito Pérez Galdós, Yolanda Arencibia, el escritor y poeta Andrés Sánchez Robayna, el hispanista norteamericano Brian C. Morris, especializado sobre todo en la vida y obra del poeta gomero Pedro García Cabrera, y de un escritor fundamental en las letras canarias aunque dejara detrás tan poca obra publicada como fue Luis Alemany, autor sin embargo de un título clave en “nuestras letras” como fue, es y seguirá siendo Los puercos de Circe. También se nos fue en marzo el editor y periodista Antonio Arozena, y en junio Jaime Mir Payá, que con solo una novela, El caso del cliente de Nouakchott, debe y tiene que ser considerado como el padre de la novela negra en Canarias.
Se nos fueron también a lo largo de 2025 José Manuel Fernández Febles y en agosto el poeta y escritor Fernando Senante. También nos dejaron más solos y huérfanos los investigadores Francisco Sánchez Martínez y Rafael González Antón, y en septiembre Dulce Xerach Pérez, que ocupó distintas responsabilidades políticas en organismos públicos vinculados a la cultura y creadora de María Anchieta, protagonista de cuatro novelas policíacas. Así como el batería de Familia Real, entre otras bandas canarias, Víctor Arrocha, Pistol.
Igualmente, cogió por sorpresa la muerte de la gestora cultural y coeditora de Baile del Sol, Ángeles Alonso, y en noviembre el fallecimiento del escritor Félix Hormiga, natural de Lanzarote. Se despidieron también en diciembre el investigador Agustín Miranda Armas y Enrique Rojas Guillén, que fue gerente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el primer director general y artístico del Auditorio de Tenerife.
La lista, como se ve, fue demasiado larga y es probable que se nos haya quedado algún nombre fuera, si fuera así, que no esté, es un error involuntario en un año repleto de ausencias, de amigos y conocidos que se fueron sin hacer ruido aunque dejan detrás una obra que en muchos de los casos tiene que ser revisada para que los canarios entiendan que son algo más que una tierra con seguro de sol.
El Día de las Letras Canarias 2025 estuvo dedicado al poeta y narrador Rafael Romero Quesada, Alonsio Quesada (Las Palmas de Gran Canaria, 5 de diciembre de 1886 – ib., 4 de noviembre de 1925) aunque pasó sin pena ni gloria, y eso que este año se conmemoraba el centenario de su fallecimiento. Por otro lado, el escritor y periodista Juan José Armas Marcelo recibió el Premio Canarias de Literatura y a la profesora de la Universidad de Las Palmas, Alicia Llarena, se le dedicó el Día de la Escritoras canarias. Por otra parte, el Centro de la Cultura Popular Canaria recibió el Premio Canarias de Cultura Popular y a título póstumo se les concedió la Medalla de Oro de Canarias a Andrés Sánchez Robayna y a Yolanda Arencibia. También se concedió Medalla de Oro a Mestisay y hace apenas unas semanas, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, anunciaba que el cantante Braulio, natural de Guía, recibirá el 30 de mayo la Medalla de Oro de Canarias 2026.
Muchos vecinos de la capital tinerfeña se indignaron con el cambio de ubicación del Rastro, al que han encajonado en los aparcamientos que se encuentran justo delante del edificio de Hacienda, en la capital tinerfeña, mientras el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, cumplió cien años y reabrió sus puertas tras un largo tiempo cerradas. En rueda de prensa, el alcalde de Santa Cruz de Tenerife anunció que el parque Viera y Clavijo acogería un Centro Caixa Fórum aunque no se informó de fecha de apertura, y ya se sabe que las cosas de palacio van despacio. Como despacio va la inauguración de la Librería del Cabildo, uno de los proyectos que ha puesto en marcha el consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, pero que no abrió ni en otoño ni en invierno de este año como estaba previsto. La esperanza, que nos mantiene, espera que lo veamos en 2026, aunque consideramos un error que se reabra el espacio en su primera ubicación, el antiguo cine Teatro Baudet que se encuentra en la actualidad en un estado ruinoso.
Noticias buenas fueron que la capital tinerfeña cuenta con dos nuevas librerías, La Pardela y Cuentos en la cabeza. Solican, especializada en libro viejo y de ocasión, no cerró aunque ya no se encuentra en la calle padre Anchieta sino en José María de Villa.
En cuanto a los premios que concede la Fundación CajaCanarias, el escritor Alfredo Moreno Santana obtuvo el de Novela Benito Pérez Armas en su 40 edición por Cartas del monstruo en el cielo mientras que el de Poesía Pedro García Cabrera recayó en Silvia Rodríguez González por La desnuda raíz de la rosa y el de Relato Corto Isaac de Vega, Besay Sánchez Monroy por la colección que presentó con el titulo de En la noche. Por otro lado, el tinerfeño Andrés Fajardo recibió el XXIX Premio de novela corta Salvador García Aguilar por Baby L.
Antonio Álvarez de la Rosa publicó en la editorial Páginas de Espuma Flaubert a la carta. Una brújula en el laberinto, por el que obtuvo el XVI Premio Málaga de Ensayo mientras Bacon (Alrevés) de Annika Brunke, se llevó el Premio Alexis Ravelo en su segunda edición y Lucas Galambo Marina por Apagón (Ediciones Idea), el VI premio internacional de Novela de Misterio e Intriga Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Por último, el poeta Pedro Flores obtuvo el V Premio de Poesía San Juan de la Cruz por el poemario Como si hubiera muerto una niña así como el Vicente Núñez por El día en que Pipi Lamgstrump dejó de quererte. La editorial Anverso publicó además este año la antología poética El increíble poeta menguante, del mismo Flores.
La Consejería de Universidades, Ciencias e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias recuperó la colección Biblioteca Básica Canaria, con la publicación de dos títulos: De un sabio antológico y La hora silente, de Juan José Delgado e Hilda Zurán, respectivamente, mientras que la Dirección General de Cultura y Patrimonio Histórico presentó seis libros, entre otros, dos tomos sobre el patrimonio arqueológico de Canarias, uno dedicado a Tenerife y otro a Gran Canaria –el próximo año se publicarán los volúmenes del resto del Archipiélago, anunció el catedrático de la ULPGC Manuel Ramírez Sánchez, coordinador editorial de la colección sobre arqueología. Otros títulos de esta colección fueron Identidad y gastronomía en Canarias, En torno a la escala en Canarias del Archiduque Fernando Maximiliano de Austria, sobre el también malogrado emperador Maximiliano I de México, la edición inglesa de Indigenismo, raza y evolución, obra del profesor Fernando Estévez González (1953-2016), y Fernando Estévez y la cuestión identitaria, un conjunto de entrevistas realizadas por el periodista Mariano de Santa Ana.
Se presentó también Esdrujulea, un título inédito del poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa (1538-1610) que publicó la Editorial Mercurio en su nueva colección Y más extraña lengua. El libro estuvo al cuidado del profesor e investigador Antonio Henríquez Jiménez y se publicó La luz del tiempo, que quiso rendir homenaje a Andrés Sánchez Robayna.
El doctor Amós García Rojas publicó en Punto Rojo la novela Crónicas de la pandemia, un relato en clave de ficción basado en rigurosos hechos reales y el poeta Samir Delgado el libro Alonso Quesada: la irremediable temperatura universal. Por otro lado, y al cuidado de Miguel Pérez Alvarado se presentó Epistolario. Alonso Quesada-Luis Doreste Silva (Ediciones Cabildo de Gran Canaria).
El área de Cultura del Gobierno de Canarias presentó el pasado 18 de diciembre, en Gran Canaria, la publicación Madrid Atlántico, una recopilación de artistas canario que se encontraban en la capital del país en la primera década del siglo XXI. Se trata de una publicación coordinada por el artista Alexis W, mientras Juan Cruz reunió artículos y entrevistas en Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona (Tusquets Editores) y Juan Manuel García Ramos La Laguna, un aperitivo infinito, La expulsión del paraíso y el ensayo El temor de morir, en Mercurio Editorial. La editorial barcelonesa Alrevés reeditó La mitad de un Credo, de Emilio González Déniz y Domingo Luis Hernández dio a conocer dos nuevos títulos que se suman a una bibliografía ya copiosa como fueron Historias encontradas (1989-2020) y un libro de cuentos, Triángulo, que incluye una historia, La astucia del matador, que es un homenaje a Ricardo Piglia, a quien conoció.
En novela negra y criminal, que sigue siendo un género con mucho tirón en las islas y en la España peninsular, editorial Siruela publicó Las islas negras. Una trilogía canaria, que reúne en un solo volumen las novelas La ceguera del cangrejo, Un tío con una bolsa en la cabeza y Los nombres prestados, de Alexis Ravelo y se leyó El bebedor de coñac (Alba), de José Luis Correa, decimoquinto libro de la saga protagonizada por el detective Ricardo Blanco, así como Negra sangre del Sahara (Almuzara), de Manuel Jiménez Delgado; Las tres muertes de Sara Colbert (Duomo Editorial), de Arantxa Rufo; El secreto de la salamandra dorada (Espasa), de Luis Carlos Castañeda, El eco de Cobain (M.A.R.), de Javier Hernández; Muerto el viejo se acabó la rabia (Fatiga Books, 2024), de Guillermo Alemán; La hija de Yemayá, Belkys Rodríguez Blanco (Editorial El Ateje) y El turista sin equipaje (Confluencias Editorial), una desconcertante novela de Nicolás Melini, que juega con las claves del género muy a su manera.
Otros títulos negros con acento canario fueron Los llanos de Troya (Ediciones Real Noir), de Ángela Pinacho; Crímenes permanentes (Caballos Azules Editorial), de Víctor M. Bello Jiménez; La punta del viento (Casa Ruiz Morote Editor), de Soledad Muñoz; Rabo de gato (Ediciones Idea), de Carlos Cruz; Siete tonalidades de negro (Mercurio), de Jonás Meneses y Naufragios, novela autoeditada de Andrés Ordóñez. Que el género negro y criminal sigue dando la nota en Canarias aunque sin que aparezcan de momento voces tan personales como las que resonaron en el pasado del grancanario Alexis Ravelo y la del tinerfeño Jaime Mir, llegó también a librerías El caleidoscopio del mundo (Octubre negro ediciones), que viene firmada con el pseudónimo de El cuarto gato; La esperanza de volver a verte (Estrella del norte), de Javier Cabrera Cano y El leopardo de Bombay, una interesante novela policíaca autoeditada por su autor, José Felipe Díaz Barrios.
En cuanto a novela histórica, destacaríamos la publicación de La viuda blanca (Baile del sol), con la que María del Mar Rodríguez pone punto y final a la trilogía Relatos de unas islas desamparadas; Háblame del mar de leva (Algani editorial), de Cristi Cruz; Regreso a Dunkerque (M.A.R.), del escritor francés residente en Tenerife Pascal Buniet, Parabere (Siruela), de Andrea Cabrera Kñallinsky y Aldo García Arias; Reconciliados (Editorial Adarve), de Miguel Ángel Ortega Machín; La sangre de la malvasía (Suma), de Jorge Laguna, El banquete de las brujas (Almuzara), de Fabio García Saleh, El vientre de la tierra (Editorial Diëresis), una novela de Elio Quiroga e Hijos de la luna (Edhasa), de José Zoilo.
Entre los numerosos libros que aparecieron este año escritos por autores/as canarios hubo un título: El hombre que se quebró en niños (Baile del sol), de Susana Ríos, que llamó nuestra atención. También lo hizo Han cantado bingo (Reservoir Books), de Lana Corujo; Niñas sucias (Pepitas de calabaza), de Elena Correa; Los teoremas del silencio (Hércules narrativa), de Natacha G. Mendoza; Tener una voz (Ediciones La Palma), de Lorena López Medina; El sitio (Ediciones Idea), de Ana Criado; Islas (Ediciones Aguere/Idea), de Ángel Lobo Rodrigo; Agunos días (Plasson & Bartlebcom), de Acoidán Méndez y El pie (Ediciones Idea), de Sinesio Domínguez Suria. Todas estas obras no entraron en ninguna categoría genérica.
Por otro lado, Francisco Morales Domínguez reunió cuentos en Cuentos del aeropuerto de los mares del sur, mientras que Virginia González Dorta presento Algún lugar donde soñar II (Ediciones Aguere/Idea), La noche y otros textos (Ediciones Idea), de Jonathan Allen y Santiago Gil un calendario “muy especial” en 366 pasos (Mercurio). Otro libro interesante fue De cuatro en cuatro, de Modesto Jiménez Pérez, que cuenta la historia de El Hierro a través de la imagen de la Virgen de los Reyes.
En literatura para jóvenes, resaltaríamos la publicación de Silos de cuentos, que bajo la coordinación de Ernesto Rodríguez Abad reunió a más de una treintena de participantes en el Festival Internacional del Cuento de Los Silos, que este año celebró su 30 edición. El álbum contó con ilustraciones de Nareme Melián. En Diego Pun Ediciones se adaptó para jóvenes La Celestina. Este trabajo lo realizaron el ya citado Ernesto Rodríguez Abad y también Benigno León. Las ilustraciones corrieron a cargo de Luis San Vicente. En esta misma editorial, Cecilia Domínguez Luis fue la autora de Aquel verano y en la editorial Escritura entre las nubes se presentó Este chocolate es para ti, de Elena Morales y Molly y Yumnu, de Zulay Gutiérrez Rojas, con ilustraciones de Catalina Herrera e Ivanevsky. Mientras, Ediciones La Palma reeditó Cochinita, de Antonia Molinero.
Recibimos El viaje de las momias canarias (Erques), coordinado por Antonio Tejera Gaspar, La iglesia y la independencia de Venezuela. Los sacerdotes desterrados a España (Ediciones Idea) y Medicina e Ilustración en Venezuela. Las raíces canarias, de Manuel Hernández González y Retrato de la llama (Baile del sol) libro que agrupa textos escritos por Fermín Higueras hace ya más de cuarenta años; Si los guanches era bereberes, ¿quiénes eran los guanches? (Le Canarien), de Renata Springer y El emperador del Sáhara (Ediciones Remotas), escrito por Jesús Giráldez Macía. Tuvimos noticia de El mundo clásico en el arte de las islas Canarias (ULPGC Ediciones), de Antonio Ramón Navarrete Orcera; De una memoria entre canciones (Le Canarien) propuso al lector “un viaje emocional sobre personajes, ambientes y paisajes” que forma parte de la vida de Manuel González Ortega y Ariadna Castro escribió sobre el gran navegante en Colón, el mensajero de Dios (Editorial Kinnamon). Terminamos este apartado con Don Ramón de Ascanio y León-Huerta. Un ilustrado y académico canario pionero en el estudio hidrológico, que firma Andrés M. de Souza Iglesia en una cuidada edición que asumió el mismo autor. Se publicó mucha poesía, entre los libros recibidos y de los que tuvimos suerte de hacernos eco estuvieron Víspera de la melancolía (BajAnar Ediciones) de Covadonga García Fierro; Las pertenencias (Ril editores, Chile/España), de Rafael José Díaz, que tradujo también La alegría del momento (Periférica) de Jacques Brosse y Adiós huellas de mi gente, versos de Gabriel Rancel, uno de los últimos poetas populares de Canarias.
Se asistió a la presentación de Arroró (El sastre de Apollinaire), de Coriolano González Montañez y nos llegó Del vicio solitario y del deseo de compañía nueva (Anverso), de Federico J. Silva y Atardecer de plata (Oblivium), de Rosa María Sosa.
COLORINES, TEBEOS, CHISTES, HISTORIETAS, CÓMICS
Los colorines, tebeos, historietas, chistes se mueven. Y no tan lentamente como quisieran algunos. Al margen de festivales, que los hay y muy potables (Santa Cruz Cómic, Canarias Manga Festival, entre otros), se inauguró La casa de la historieta Manuel Darias y se publicó La Lapa (Ediciones Idea, colección Archivos de la Fundación), novela gráfica de Eduardo González que adapta el libro de Ángel Guerra (pseudónimo de José Betancourt y Molina). Por otro lado, y publicado por Abra Canarias Cultural, dentro de la colección Afortunadas, se dio a conocer el libro Caricaturizando con tinta y buena letra, que incluye medio centenar de caricaturas de Néstor Dámaso del Pino, que acompañan igual número de poemas de Juan Calero Rodríguez y Héctor Rodríguez Riverol.
Otras publicaciones fueron Ilustradoras & Ilustradas 5 y estudios como Cómics & estudios culturales 5, bajo la coordinación de Francisco Pomares y Lucas Morales
FESTIVALES, ENCUENTROS
Festivales literarios se celebran unos cuantos. Es vcerdad que no tantos como los de música y cine, pero sí que contamos con encuentros en los que participan autores/as conocidos por el público y, en otros casos, y más allá de ser conocidos, de excelentes escritores/as. La lista es larga, así que la condensamos por cuestiones de espacio. Y comenzamos por el que hoy por hoy es el más grande y ambicioso de los que se celebran en las islas como es el Festival Hispanoamericano de Escritores, que quizás cambie de nombre en 2026 por Festival Hispanoamericano de Literatura, y que este año estuvo dedicado a España, y que volvió a llenar de literatura Los Llanos de Aridane. En Tenerife se celebró Tenerife Noir, que cumplió diez años, Lp Confidencial en la capital grancanaria, el Observatorio Negro Criminal, en Fuerteventura; Lanzarote Negra y Aridane Criminal, en Los Llanos, que acogió también la IV edición del Festival de Literatura Infantil y Juvenil Los Llanos de Aridane (FestiLIJ Aridane).Fue muy grato asistir al Festival de Literatura de Viaje y Aventura, Periplo, que desde hace ya trece años tiene lugar en Puerto de la Cruz, ciudad en la que se desarrollaron el festival internacional Agatha Christie, que se celebra cada dos años, y DLibro. Festivales de novela histórica son los de Tacoronte y La Orotava y se celebraron ferias del libro en toda Canarias salvo en la capital grancanaria por problemas “administrativos y burocráticos”.
Saludos, y esos es casi to, to, todo, amigos, desde este lado del ordenador