Archive for Diciembre, 2025

Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona, según Juan Cruz

Miércoles, Diciembre 31st, 2025

“A lo largo del libro hay una serie de entrevistas con autores destacados de la historia de Tusquets, así como un homenaje a la Barcelona que fui conociendo gracias a sus personajes, sobre todo a los personajes de su literatura. Algunos entrevistados que aquí se suceden, como Almudena Grandes o Jorge Semprún, son ya parte de la gran historia de la literatura en español, y lo que dicen fue tomado hace años, pero en este caso aparecen las conversaciones tal como fueron, sin recortes. Y otros, también entrevistados por mi, me han dicho ahora su modo de concebir este oficio, su secreto y su pasión”.

Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona
, de Borges a Almudena Grandes, Juan Cruz (Tusquets Editores, 2025)

El mismo Juan Cruz reconoce en la introducción de Secreto y pasión de la literatura (Tusquets, 2025) que el antecedente de este libro es Egos revueltos, por el que obtuvo en 2012 el Premio Comillas de Memorias y que fue un notable ejercicio teñido de nostalgia de los escritores y escritoras que a lo largo de su vida ha ido conociendo el escritor y periodista tinerfeño, un personaje singular en las letras españolas ya que parte de su producción ensayística la ha centrado en el mundo de la cultura y en concreto en el universo literario no solo escrito en español, aunque esta obra se ocupa fundamentalmente de los narradores y poetas españoles y americanos que han contribuido con su trabajo ha engrandecer el idioma de Cervantes que decían y mucho me temo siguen diciendo los cursis como el que les escribe.

Estamos ahora ante un libro que a veces procura ser reflexivo y en otras un homenaje a grandes autores que han servido de referencia al escritor y periodista, que a base de mucho trabajo y muchas lecturas (todas ellas bien digeridas, no le ha pasado de momento al autor de Crónicas de la nada echa pedazos lo que al pobre don Alonso Quijano) que configuraron a un periodista que es difícil de separar del escritor, y al escritor del periodista que lleva dentro. En este sentido, creo que lo primero que anidó en Juan Cruz fue su entusiasmo por comunicar noticias antes que la literatura aunque igual fue al revés. El caso es que se ha producido un curioso mestizaje entre el periodista y el escritor por lo que resulta difícil y más en un libro de estas características, diferenciar a uno del otro aunque también existe un tercer Juan Cruz que no tiene y a la vez tiene mucho que ver con el Juan Cruz que escribe para periódicos o comenta en radio y televisión como el que oficia de escritor, y es la persona que se conoce en las distancias cortas, con el que se habla sosegadamente en compañía de un café.

Puestas así las cosas, la lectura de Secreto y pasión de la literatura me ha resultado gratificante, primero porque incluye además de recuerdos –el que dedica a Jorge Luis Borges me ha hecho sonreír en unos días donde parece que se nos ha prohibido sonreír– una serie de entrevistas en las que se aprecia el periodista cultural que es Juan Cruz, quien se maneja como pez en el agua en este formato y estilo que aborda con narradores tan señeros en nuestras y otras letras escritas en español como son Luis Landero, Bárbara Blasco, Javier Cercas, Eduardo Mendicutti, Antonio Orejudo, Leonardo Padura, Rafael Reig y Fernando Aramburu. El libro incluye además una serie de evocaciones atractivas, alguna de ellas modélicos retratos periodísticos como son, entre otros, los dedicados a Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. A los dos escritores, los dos premios Nobel de Literatura, dedica algunas de las palabras más sentidas que se reúnen en este volumen, lo que amplifica una mirada atrás que no está empañada de magua aunque a veces, es inevitable, asome la cabeza en las páginas de un libro cuyo propósito inicial ya lo anuncia en el subtítulo, presenta a Los escritores en primera persona, de Borges a Almudena Grandes.

En el capítulo que dedica a Vargas Llosa como a García Márquez hay un poco de todo, como en botica, y entre los recuerdos, la mirada de unos hechos y la amistad que cultivó con los autores de El amor en los tiempos del cólera y Conversaciones en la catedral, se incluyen charlas con gentes que resultan cercanas, lo que da al retrato que lleva el significativo nombre de Gabo y Mario: Dos gallos frente a frente, un colorido que suele ser la tónica general de este libro que puede ser leído de principio a fin o con lecturas alternas, dejándose llevar el lector por los protagonistas que más conoce para después sumergirse en los capítulos de los que uno menos sabe no sé yo si por desinterés o porque por desgracia no hay tiempo suficiente para leer todo lo que se quiere.

Se trata Secreto y pasión de la literatura de uno de esos libros que se hacen imprescindibles para conocer lo que hacen y sobre todo cómo son los escritores y escritoras que aparecen en sus páginas, todos ellos protagonistas de la extraordinaria portada, una ilustración de Fernando Vicente que conjuga muy bien los contenidos de esta obra singular en el panorama narrativo español y no sé si americano, pero necesario para aproximarnos y de paso conocerlos mejor, a todos los que participan de una u otra forma en el libro.

Un libro que cuenta cosas y que sabe contar cosas, incluso cuando bucea en las casi siempre agitadas aguas del mundo literario, ese en el que navegan tantos egos revueltos.

Saludos, hoy tocan las campanadas, desde este lado del ordenador

Quince libros con acento canario

Martes, Diciembre 30th, 2025

La literatura no entiende, o no debería de entender, de sexos pero tras el repaso a un año libros con acento canario, las escritoras se llevan el gato al agua. Ocho libros, entre novelas y cuentos, hemos destacado como de los más interesante que hemos leído. Podrán haber opiniones que no estén de acuerdo, bienvenidas sean, pero a nosotros sí que nos convencieron. De hecho, si hubo algún título que brilló estos 365 días que ya se nos van, fue Han cantado bingo, de Lana Corujo, pero también La viuda blanca, con la que María del Mar Rodríguez finaliza su trilogía Relatos de unas islas desamparadas.

El resto de los títulos, tantean en casi todos los géneros, aunque sobre todo, y entre autores más jóvenes, la tendencia sea la de experimentar o al menos jugar con los textos, casi como si pretendieran reinventarlos o al menos adaptarlos a las necesidades de su escritura. Y en la mayoría de los casos estas experiencias se saldan con resultados más que decentes, lo que pone de manifiesto que, literariamente y más ellas que ellos, les gusta narrar de manera arriesgada historias que de otra manera no lo hubieran s ido tanto.

Han cantado bingo (Reservoir Books), Lana Corujo.- Si hubo una novela este año que trascendiera las fronteras insulares esa fue Han cantado bingo, de Lana Corujo (Lanzarote, 1995), un atrevido e interesante viaje a las edades de su protagonista bajo la sombra de un volcán que en la novela recibe el nombre de El ahorcado. Sobrecoge leer con atención la madurez de una escritora tan joven y, sin embargo, tan humilde hacia su trabajo literario porque ella es, insiste en cada entrevista que le hacen, ilustradora.

La viuda blanca (Bailes del sol), María del Mar Rodríguez.- La escritora nacida en Caracas en 1961 cierra con esta novela la trilogía Relatos de unas islas desamparadas, que comenzó con La prestamista, continuó con La tuerta y culmina ahora con La viuda blanca, en la que insiste en los mismos temas de sus dos libros anteriores, la denuncia de unos tiempos amargos y la dignidad con la que un grupo de mujeres se enfrentaron a ellos.

Niñas sucias (Pepitas de calabaza), Elena Correa.- Este libro reúne cuentos que destacan por la honda penetración psicológica que su autora, Elena Correa (Tenerife, 1989) hace de los personajes, y de su capacidad para describir escenarios. El escenario juega de hecho un papel fundamental en cada una de las historias, y en varias de ellas, otorga además un espacio que le sirve para acentuar los cambios y las frustraciones de sus protagonistas. Porque las protagonistas de todos estos cuentos son mujeres. Mujeres que aún no se han hecho mayores pero que comienzan a vislumbrar ese territorio hostil y desconocido que es el mundo de los adultos.

El hombre que se quebró en niños (Baile del sol), Susana Ríos.- Fue una de las últimas novelas que leímos este año que se nos va, y no deja de asombrarnos que un título de este calado haya pasado casi desapercibido porque estamos ante un texto mayúsculo, que cultiva un género literario prácticamente hoy en desuso, como es el epistolar, para narrar una historia en la que Susana Ríos (Santiago de Compostela, 1969) habla de abandono, orfandad y memoria, explorando la paternidad y las infancias rotas a través de cartas que el lector debe ensamblar.

Teoremas del silencio (Hércules Ediciones), Natacha G. Mendoza.- El libro reúne nueve cuentos escritos en diversos estilos y en los que se mueve con mucha agilidad su autora, la grancanaria Natacha G. Mendoza. Se tratan muchos de los relatos de historias que están narradas a flor de piel y revelan, o al menos nos revelaron a nosotros, el talento de una escritora a la que se tiene que seguir con mucha atención.

Algún lugar donde soñar II (Ediciones Idea), Virginia González Dorta.- Segundo recopilatorio de esta especie de cuadernos de viaje en los que Virginia González Dorta (Tacoronte) describe sus sensaciones más que recorridos físicos por distintos lugares del mundo que ha visitado más con corazón de viajera que de turista. Se tratan de descripciones muy breves, que apenas ocupan dos o tres páginas, pero que transportan al lector a lugares emblemáticos y no tan emblemáticos de las mismas islas Canarias, Europa, África y América.

La mitad de un Credo (Alrevés), Emilio González Déniz.- Necesaria reedición de uno de los grandes títulos que forman parte de la bibliografía de Emilio González Déniz (Gran Canaria, 1951), y que reconstruye en clave de ficción la vida de Juan Buganvilla, Buganvilla porque siempre lleva una flor de este arbusto colgada en el ojal de la chaqueta, y personaje inspirado en Juan García Suárez, El Corredera, un fugitivo de la justicia franquista a la que esquivó durante años por las montañas de Gran Canaria.

Háblame del mar de leva (Algani Editorial), Cristi Cruz.- Esta puede ser la historia de Garachico, municipio del norte de Tenerife, en la que el mar que baña sus costas tiene un especial protagonismo. De paso, recorremos distintos momentos en la vida de esta localidad que quedó enterrada bajo la lava en un año que hoy nos parece remoto, y se lee con atención y en ocasiones asombro ya que su autora, Cristi Cruz tiene la difícil capacidad de atrapar la atención del lector.

Tener una voz (Edciones La Palma, colección eMe escritura de Mujeres en español). Lorena López Medina.- Conjunto de relatos que van más allá de ese “ejercicio polifónico” que se puede leer en la contraportada ya que se trata de una de esas obras singulares que le hacen a uno mantener la fe (la esperanza me mantiene, que diría Pedro García Cabrera) en una literatura como es la que se escribe en Canarias en la actualidad, y que se define por diversa y ajena a prejuicios. Apunten este nombre: Lorena López Medina (Gran Canaria, 1979).

Algunos días (Plasson & Bafrtlebcom), Acoidán Méndez.- Otra de las gratas sorpresas del año fue descubrir a Acoidán Méndez (Las Palmas de Gran Canaria, 1989) gracias a este libro que alguno podrá considerar de literatura de no ficción o autobiográfico porque sus páginas nos presentan capítulos más o menos significativos en la vida de un escritor que intenta buscarse la vida en Madrid, donde trabaja para ganarse la vida como camarero mientras dedica sus horas libres para escribir y estar con su familia. Interesante su reflexión sobre una Canarias devorada por el cemento y ese acento delator en la capital de España que tiene el natural de las islas porque desconoce cómo se pronuncian la c y la z.

El turista sin equipaje (Confluencias Editorial), Nicolás Melini.- Cuentan que se trata de una novela más que policiaca, negra y criminal como acuñó en su día Paco Camarasa, pero los géneros en manos de este escritor (muy capacitado en el arte de escribir cuentos) se hacen pedazos como si se tratara de una bomba de relojería. Las novela se desarrolla en La Palma, donde aparece el cadáver de un alemán ahorcado en un pino del bosque, pero la trama se pulveriza para ahondar en otras cuestiones de calado literario. La escribe Nicolás Melini (La Palma, 1969).

Hijos de la luna (Edhasa), José Zoilo.- Nos parece una de las mejores –por imaginativa– novelas de José Zoilo (San Cristóbal de La Laguna, 1977),escritor que se ha especializado en el género de la novela histórica, solo que con Hijos de la luna riza el rizo al plantear el relato en una sociedad, la de El Argar, de la que se sabe muy poco. La habilidad de José Zoilo para reconstruir prácticamente de la nada esto pueblos e imprimirle credibilidad, convierten el libro en una entretenida novela de aventuras más que histórica, aunque ése sea su barniz.

Negra sangre del Sáhara (Almuzara), Manuel Jiménez Delgado.- Se trata de una de las novelas más interesantes que leímos este año, y segunda entrega de las aventuras de Fernando Ramírez de Viedma, un policía nacional del que los iniciados tuvieron noticia primero en Siroco, 1957, y que como en esta entrega, se desarrolla en la antigua provincia española del Sáhara español y en concreto en su capital, El Aaiún, en 1961. La novela mezcla con pericia crimen y política, y sabe reflejar muy bien los ambientes en los que se mueven sus personajes. Atención a Manuel Jiménez Delgado (Adeje, 1971).

La Lapa (Ediciones Idea), Eduardo González.- Como sucedió hace unos años con Mararía, la novela de Rafael Arozarena, Eduardo González (Santa Cruz de Tenerife, 1970) adapta en esta ocasión La Lapa, que José Betancourt y Molina firmó bajo el pseudónimo de Ángel Sánchez, a quien se le dedicó el Día de las Letras Canarias en 2024. La novela gráfica de Eduardo González es una delicia y una ejemplar traducción al universo de viñetas de la historia que el escritor y periodista natural de Lanzarote publicó en 1908.

Diario de viaje de la dra. Brenda Twiler y La leyenda del Lirolay (Diego Pun).- Este libro es una joyita y un regalo para las fechas en la que no encontramos. Cuidada edición, como todo lo que suele hace Diego Pun, este diario de viaje puede ser verdad o puede ser de mentira, que eso lo decidan los lectores, pero ya solo por como está presentado, transporta al lector a las tierras de América en busca de una leyenda de la que tendrán noticia si se acercan a este fascinante (por como está presentado por fuera y por lo que cuenta por dentro) cuaderno de viaje.

Y eso es todo…

Saludos, por ahora, desde este lado del ordenador

Un año marcado por demasiadas ausencias

Lunes, Diciembre 29th, 2025

El año que se nos va, este 2025 caracterizado por la confusión y la discrepancia política, está marcado en Canarias por la ausencia de algunos de los escritores y artistas que nacieron y desarrollaron su arte en las islas para trascender en muchos de los casos fuera de ellas.

Este mismo mes de diciembre, y hace apenas unos días, se anunciaba la muerte del escultor Luis Montull y del poeta e intelectual Eugenio Padorno, ambos de Gran Canaria. También del filólogo e investigador tinerfeño Ramón Trujillo, que fallecía a inicios de este frío y ventoso diciembre, sumiendo a la comunidad académica en un riguroso luto. Luto que desde enero, con el deceso del periodista y escritor grancanario José Alemán, continuó en febrero con la muerte de Gonzalo Díaz, Conco y en marzo con las ausencias de la especialista en la vida y obra de Benito Pérez Galdós, Yolanda Arencibia, el escritor y poeta Andrés Sánchez Robayna, el hispanista norteamericano Brian C. Morris, especializado sobre todo en la vida y obra del poeta gomero Pedro García Cabrera, y de un escritor fundamental en las letras canarias aunque dejara detrás tan poca obra publicada como fue Luis Alemany, autor sin embargo de un título clave en “nuestras letras” como fue, es y seguirá siendo Los puercos de Circe. También se nos fue en marzo el editor y periodista Antonio Arozena, y en junio Jaime Mir Payá, que con solo una novela, El caso del cliente de Nouakchott, debe y tiene que ser considerado como el padre de la novela negra en Canarias.

Se nos fueron también a lo largo de 2025 José Manuel Fernández Febles y en agosto el poeta y escritor Fernando Senante. También nos dejaron más solos y huérfanos los investigadores Francisco Sánchez Martínez y Rafael González Antón, y en septiembre Dulce Xerach Pérez, que ocupó distintas responsabilidades políticas en organismos públicos vinculados a la cultura y creadora de María Anchieta, protagonista de cuatro novelas policíacas. Así como el batería de Familia Real, entre otras bandas canarias, Víctor Arrocha, Pistol.

Igualmente, cogió por sorpresa la muerte de la gestora cultural y coeditora de Baile del Sol, Ángeles Alonso, y en noviembre el fallecimiento del escritor Félix Hormiga, natural de Lanzarote. Se despidieron también en diciembre el investigador Agustín Miranda Armas y Enrique Rojas Guillén, que fue gerente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y el primer director general y artístico del Auditorio de Tenerife.

La lista, como se ve, fue demasiado larga y es probable que se nos haya quedado algún nombre fuera, si fuera así, que no esté, es un error involuntario en un año repleto de ausencias, de amigos y conocidos que se fueron sin hacer ruido aunque dejan detrás una obra que en muchos de los casos tiene que ser revisada para que los canarios entiendan que son algo más que una tierra con seguro de sol.

El Día de las Letras Canarias 2025 estuvo dedicado al poeta y narrador Rafael Romero Quesada, Alonsio Quesada (Las Palmas de Gran Canaria, 5 de diciembre de 1886 – ib., 4 de noviembre de 1925) aunque pasó sin pena ni gloria, y eso que este año se conmemoraba el centenario de su fallecimiento. Por otro lado, el escritor y periodista Juan José Armas Marcelo recibió el Premio Canarias de Literatura y a la profesora de la Universidad de Las Palmas, Alicia Llarena, se le dedicó el Día de la Escritoras canarias. Por otra parte, el Centro de la Cultura Popular Canaria recibió el Premio Canarias de Cultura Popular y a título póstumo se les concedió la Medalla de Oro de Canarias a Andrés Sánchez Robayna y a Yolanda Arencibia. También se concedió Medalla de Oro a Mestisay y hace apenas unas semanas, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, anunciaba que el cantante Braulio, natural de Guía, recibirá el 30 de mayo la Medalla de Oro de Canarias 2026.

Muchos vecinos de la capital tinerfeña se indignaron con el cambio de ubicación del Rastro, al que han encajonado en los aparcamientos que se encuentran justo delante del edificio de Hacienda, en la capital tinerfeña, mientras el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, cumplió cien años y reabrió sus puertas tras un largo tiempo cerradas. En rueda de prensa, el alcalde de Santa Cruz de Tenerife anunció que el parque Viera y Clavijo acogería un Centro Caixa Fórum aunque no se informó de fecha de apertura, y ya se sabe que las cosas de palacio van despacio. Como despacio va la inauguración de la Librería del Cabildo, uno de los proyectos que ha puesto en marcha el consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, pero que no abrió ni en otoño ni en invierno de este año como estaba previsto. La esperanza, que nos mantiene, espera que lo veamos en 2026, aunque consideramos un error que se reabra el espacio en su primera ubicación, el antiguo cine Teatro Baudet que se encuentra en la actualidad en un estado ruinoso.

Noticias buenas fueron que la capital tinerfeña cuenta con dos nuevas librerías, La Pardela y Cuentos en la cabeza. Solican, especializada en libro viejo y de ocasión, no cerró aunque ya no se encuentra en la calle padre Anchieta sino en José María de Villa.

En cuanto a los premios que concede la Fundación CajaCanarias, el escritor Alfredo Moreno Santana obtuvo el de Novela Benito Pérez Armas en su 40 edición por Cartas del monstruo en el cielo mientras que el de Poesía Pedro García Cabrera recayó en Silvia Rodríguez González por La desnuda raíz de la rosa y el de Relato Corto Isaac de Vega, Besay Sánchez Monroy por la colección que presentó con el titulo de En la noche. Por otro lado, el tinerfeño Andrés Fajardo recibió el XXIX Premio de novela corta Salvador García Aguilar por Baby L.

Antonio Álvarez de la Rosa publicó en la editorial Páginas de Espuma Flaubert a la carta. Una brújula en el laberinto, por el que obtuvo el XVI Premio Málaga de Ensayo mientras Bacon (Alrevés) de Annika Brunke, se llevó el Premio Alexis Ravelo en su segunda edición y Lucas Galambo Marina por Apagón (Ediciones Idea), el VI premio internacional de Novela de Misterio e Intriga Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Por último, el poeta Pedro Flores obtuvo el V Premio de Poesía San Juan de la Cruz por el poemario Como si hubiera muerto una niña así como el Vicente Núñez por El día en que Pipi Lamgstrump dejó de quererte. La editorial Anverso publicó además este año la antología poética El increíble poeta menguante, del mismo Flores.

La Consejería de Universidades, Ciencias e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias recuperó la colección Biblioteca Básica Canaria, con la publicación de dos títulos: De un sabio antológico y La hora silente, de Juan José Delgado e Hilda Zurán, respectivamente, mientras que la Dirección General de Cultura y Patrimonio Histórico presentó seis libros, entre otros, dos tomos sobre el patrimonio arqueológico de Canarias, uno dedicado a Tenerife y otro a Gran Canaria –el próximo año se publicarán los volúmenes del resto del Archipiélago, anunció el catedrático de la ULPGC Manuel Ramírez Sánchez, coordinador editorial de la colección sobre arqueología. Otros títulos de esta colección fueron Identidad y gastronomía en Canarias, En torno a la escala en Canarias del Archiduque Fernando Maximiliano de Austria, sobre el también malogrado emperador Maximiliano I de México, la edición inglesa de Indigenismo, raza y evolución, obra del profesor Fernando Estévez González (1953-2016), y Fernando Estévez y la cuestión identitaria, un conjunto de entrevistas realizadas por el periodista Mariano de Santa Ana.

Se presentó también Esdrujulea, un título inédito del poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa (1538-1610) que publicó la Editorial Mercurio en su nueva colección Y más extraña lengua. El libro estuvo al cuidado del profesor e investigador Antonio Henríquez Jiménez y se publicó La luz del tiempo, que quiso rendir homenaje a Andrés Sánchez Robayna.

El doctor Amós García Rojas publicó en Punto Rojo la novela Crónicas de la pandemia, un relato en clave de ficción basado en rigurosos hechos reales y el poeta Samir Delgado el libro Alonso Quesada: la irremediable temperatura universal. Por otro lado, y al cuidado de Miguel Pérez Alvarado se presentó Epistolario. Alonso Quesada-Luis Doreste Silva (Ediciones Cabildo de Gran Canaria).

El área de Cultura del Gobierno de Canarias presentó el pasado 18 de diciembre, en Gran Canaria, la publicación Madrid Atlántico, una recopilación de artistas canario que se encontraban en la capital del país en la primera década del siglo XXI. Se trata de una publicación coordinada por el artista Alexis W, mientras Juan Cruz reunió artículos y entrevistas en Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona (Tusquets Editores) y Juan Manuel García Ramos La Laguna, un aperitivo infinito, La expulsión del paraíso y el ensayo El temor de morir, en Mercurio Editorial. La editorial barcelonesa Alrevés reeditó La mitad de un Credo, de Emilio González Déniz y Domingo Luis Hernández dio a conocer dos nuevos títulos que se suman a una bibliografía ya copiosa como fueron Historias encontradas (1989-2020) y un libro de cuentos, Triángulo, que incluye una historia, La astucia del matador, que es un homenaje a Ricardo Piglia, a quien conoció.

En novela negra y criminal, que sigue siendo un género con mucho tirón en las islas y en la España peninsular, editorial Siruela publicó Las islas negras. Una trilogía canaria, que reúne en un solo volumen las novelas La ceguera del cangrejo, Un tío con una bolsa en la cabeza y Los nombres prestados, de Alexis Ravelo y se leyó El bebedor de coñac (Alba), de José Luis Correa, decimoquinto libro de la saga protagonizada por el detective Ricardo Blanco, así como Negra sangre del Sahara (Almuzara), de Manuel Jiménez Delgado; Las tres muertes de Sara Colbert (Duomo Editorial), de Arantxa Rufo; El secreto de la salamandra dorada (Espasa), de Luis Carlos Castañeda, El eco de Cobain (M.A.R.), de Javier Hernández; Muerto el viejo se acabó la rabia (Fatiga Books, 2024), de Guillermo Alemán; La hija de Yemayá, Belkys Rodríguez Blanco (Editorial El Ateje) y El turista sin equipaje (Confluencias Editorial), una desconcertante novela de Nicolás Melini, que juega con las claves del género muy a su manera.

Otros títulos negros con acento canario fueron Los llanos de Troya (Ediciones Real Noir), de Ángela Pinacho; Crímenes permanentes (Caballos Azules Editorial), de Víctor M. Bello Jiménez; La punta del viento (Casa Ruiz Morote Editor), de Soledad Muñoz; Rabo de gato (Ediciones Idea), de Carlos Cruz; Siete tonalidades de negro (Mercurio), de Jonás Meneses y Naufragios, novela autoeditada de Andrés Ordóñez. Que el género negro y criminal sigue dando la nota en Canarias aunque sin que aparezcan de momento voces tan personales como las que resonaron en el pasado del grancanario Alexis Ravelo y la del tinerfeño Jaime Mir, llegó también a librerías El caleidoscopio del mundo (Octubre negro ediciones), que viene firmada con el pseudónimo de El cuarto gato; La esperanza de volver a verte (Estrella del norte), de Javier Cabrera Cano y El leopardo de Bombay, una interesante novela policíaca autoeditada por su autor, José Felipe Díaz Barrios.

En cuanto a novela histórica, destacaríamos la publicación de La viuda blanca (Baile del sol), con la que María del Mar Rodríguez pone punto y final a la trilogía Relatos de unas islas desamparadas; Háblame del mar de leva (Algani editorial), de Cristi Cruz; Regreso a Dunkerque (M.A.R.), del escritor francés residente en Tenerife Pascal Buniet, Parabere (Siruela), de Andrea Cabrera Kñallinsky y Aldo García Arias; Reconciliados (Editorial Adarve), de Miguel Ángel Ortega Machín; La sangre de la malvasía (Suma), de Jorge Laguna, El banquete de las brujas (Almuzara), de Fabio García Saleh, El vientre de la tierra (Editorial Diëresis), una novela de Elio Quiroga e Hijos de la luna (Edhasa), de José Zoilo.

Entre los numerosos libros que aparecieron este año escritos por autores/as canarios hubo un título: El hombre que se quebró en niños (Baile del sol), de Susana Ríos, que llamó nuestra atención. También lo hizo Han cantado bingo (Reservoir Books), de Lana Corujo; Niñas sucias (Pepitas de calabaza), de Elena Correa; Los teoremas del silencio (Hércules narrativa), de Natacha G. Mendoza; Tener una voz (Ediciones La Palma), de Lorena López Medina; El sitio (Ediciones Idea), de Ana Criado; Islas (Ediciones Aguere/Idea), de Ángel Lobo Rodrigo; Agunos días (Plasson & Bartlebcom), de Acoidán Méndez y El pie (Ediciones Idea), de Sinesio Domínguez Suria. Todas estas obras no entraron en ninguna categoría genérica.

Por otro lado, Francisco Morales Domínguez reunió cuentos en Cuentos del aeropuerto de los mares del sur, mientras que Virginia González Dorta presento Algún lugar donde soñar II (Ediciones Aguere/Idea), La noche y otros textos (Ediciones Idea), de Jonathan Allen y Santiago Gil un calendario “muy especial” en 366 pasos (Mercurio). Otro libro interesante fue De cuatro en cuatro, de Modesto Jiménez Pérez, que cuenta la historia de El Hierro a través de la imagen de la Virgen de los Reyes.

En literatura para jóvenes, resaltaríamos la publicación de Silos de cuentos, que bajo la coordinación de Ernesto Rodríguez Abad reunió a más de una treintena de participantes en el Festival Internacional del Cuento de Los Silos, que este año celebró su 30 edición. El álbum contó con ilustraciones de Nareme Melián. En Diego Pun Ediciones se adaptó para jóvenes La Celestina. Este trabajo lo realizaron el ya citado Ernesto Rodríguez Abad y también Benigno León. Las ilustraciones corrieron a cargo de Luis San Vicente. En esta misma editorial, Cecilia Domínguez Luis fue la autora de Aquel verano y en la editorial Escritura entre las nubes se presentó Este chocolate es para ti, de Elena Morales y Molly y Yumnu, de Zulay Gutiérrez Rojas, con ilustraciones de Catalina Herrera e Ivanevsky. Mientras, Ediciones La Palma reeditó Cochinita, de Antonia Molinero.

Recibimos El viaje de las momias canarias (Erques), coordinado por Antonio Tejera Gaspar, La iglesia y la independencia de Venezuela. Los sacerdotes desterrados a España (Ediciones Idea) y Medicina e Ilustración en Venezuela. Las raíces canarias, de Manuel Hernández González y Retrato de la llama (Baile del sol) libro que agrupa textos escritos por Fermín Higueras hace ya más de cuarenta años; Si los guanches era bereberes, ¿quiénes eran los guanches? (Le Canarien), de Renata Springer y El emperador del Sáhara (Ediciones Remotas), escrito por Jesús Giráldez Macía. Tuvimos noticia de El mundo clásico en el arte de las islas Canarias (ULPGC Ediciones), de Antonio Ramón Navarrete Orcera; De una memoria entre canciones (Le Canarien) propuso al lector “un viaje emocional sobre personajes, ambientes y paisajes” que forma parte de la vida de Manuel González Ortega y Ariadna Castro escribió sobre el gran navegante en Colón, el mensajero de Dios (Editorial Kinnamon). Terminamos este apartado con Don Ramón de Ascanio y León-Huerta. Un ilustrado y académico canario pionero en el estudio hidrológico, que firma Andrés M. de Souza Iglesia en una cuidada edición que asumió el mismo autor. Se publicó mucha poesía, entre los libros recibidos y de los que tuvimos suerte de hacernos eco estuvieron Víspera de la melancolía (BajAnar Ediciones) de Covadonga García Fierro; Las pertenencias (Ril editores, Chile/España), de Rafael José Díaz, que tradujo también La alegría del momento (Periférica) de Jacques Brosse y Adiós huellas de mi gente, versos de Gabriel Rancel, uno de los últimos poetas populares de Canarias.

Se asistió a la presentación de Arroró (El sastre de Apollinaire), de Coriolano González Montañez y nos llegó Del vicio solitario y del deseo de compañía nueva (Anverso), de Federico J. Silva y Atardecer de plata (Oblivium), de Rosa María Sosa.

COLORINES, TEBEOS, CHISTES, HISTORIETAS, CÓMICS

Los colorines, tebeos, historietas, chistes se mueven. Y no tan lentamente como quisieran algunos. Al margen de festivales, que los hay y muy potables (Santa Cruz Cómic, Canarias Manga Festival, entre otros), se inauguró La casa de la historieta Manuel Darias y se publicó La Lapa (Ediciones Idea, colección Archivos de la Fundación), novela gráfica de Eduardo González que adapta el libro de Ángel Guerra (pseudónimo de José Betancourt y Molina). Por otro lado, y publicado por Abra Canarias Cultural, dentro de la colección Afortunadas, se dio a conocer el libro Caricaturizando con tinta y buena letra, que incluye medio centenar de caricaturas de Néstor Dámaso del Pino, que acompañan igual número de poemas de Juan Calero Rodríguez y Héctor Rodríguez Riverol.
Otras publicaciones fueron Ilustradoras & Ilustradas 5 y estudios como Cómics & estudios culturales 5, bajo la coordinación de Francisco Pomares y Lucas Morales

FESTIVALES, ENCUENTROS

Festivales literarios se celebran unos cuantos. Es vcerdad que no tantos como los de música y cine, pero sí que contamos con encuentros en los que participan autores/as conocidos por el público y, en otros casos, y más allá de ser conocidos, de excelentes escritores/as. La lista es larga, así que la condensamos por cuestiones de espacio. Y comenzamos por el que hoy por hoy es el más grande y ambicioso de los que se celebran en las islas como es el Festival Hispanoamericano de Escritores, que quizás cambie de nombre en 2026 por Festival Hispanoamericano de Literatura, y que este año estuvo dedicado a España, y que volvió a llenar de literatura Los Llanos de Aridane. En Tenerife se celebró Tenerife Noir, que cumplió diez años, Lp Confidencial en la capital grancanaria, el Observatorio Negro Criminal, en Fuerteventura; Lanzarote Negra y Aridane Criminal, en Los Llanos, que acogió también la IV edición del Festival de Literatura Infantil y Juvenil Los Llanos de Aridane (FestiLIJ Aridane).Fue muy grato asistir al Festival de Literatura de Viaje y Aventura, Periplo, que desde hace ya trece años tiene lugar en Puerto de la Cruz, ciudad en la que se desarrollaron el festival internacional Agatha Christie, que se celebra cada dos años, y DLibro. Festivales de novela histórica son los de Tacoronte y La Orotava y se celebraron ferias del libro en toda Canarias salvo en la capital grancanaria por problemas “administrativos y burocráticos”.

Saludos, y esos es casi to, to, todo, amigos, desde este lado del ordenador

Kevin R. Wittmann: “Un mapa es una manera de organizar el asombro”

Martes, Diciembre 23rd, 2025

Kevin Rodríguez Wittmann es un apasionado de los mapas, de toda clase de mapas ya que si se lee La huella de los mapas. Cartografías de los humano (geoPlaneta, 2023), uno descubre que los mapas no son solo de papel. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Laguna resultaba natural que se doctorara con una tesis que hablara de mapas, El imaginario oceánico. Las islas del Atlántico meridional en los mappaemundi medievales, ya que desde entonces le han acompañado no solo en su vida académica. La lectura de este libro servirá para que descubran, como fue nuestro caso, la variedad de mapas que han marcado la historia de la humanidad y que acompañan al hombre desde hace siglos y según la cultura la de hacerse una idea de una percepción del mundo que igual es muy diferente a la de su vecino.

- ¿La huella de los mapas?

“Me di cuenta de que de alguna manera los mapas dejan huellas y que plantean un camino bidireccional porque nosotros dejamos huellas en los mapas también como creadores y creadoras de esos mismo mapas y como personas que los consultamos. Y eso nos deja huellas en el sentido de que nuestra visión del mundo, de forma consciente o inconsciente, está muy determinada por los mapas y la visión cartográfica. Hablo desde el punto de vista quizá más obvio ya que los mapamundis que estamos acostumbrados a ver desde niños y niñas, desde que estamos en el colegio, en realidad no representan el mundo al cien por cien pero es que ningún mapa puede hacerlo. En cualquier caso nuestra percepción del espacio, nuestra idea, no solo del mundo, de territorios lejanos, sino también de nuestro alrededor está bastante condicionada por los mapas que hemos visto, los que hemos aprendido y los que vemos a diario de manera quizá inconsciente”.
 
- Entiendo entonces que el subtítulo del libro, Cartografías de lo humano, va en esa línea?

“De alguna manera cartografiar, ver mapas, entenderlos, aprender de ellos y con ellos, es una de esas cuestiones que nos hace humanos. Es muy importante el carácter plural del término cartografía, porque no hay solo una cartografía, sino muchas cartografías, sobre todo si tenemos en cuenta que hay casi tantos mapas como personas habitan en el mundo, porque todos y todas pertenecemos a una percepción del espacio y a una percepción de la realidad geográfica bastante particular. Yo siempre cuando me toca hablar de estos temas, en clases, en seminarios, suelo poner el ejemplo que nosotros conocemos el recorrido de nuestra casa, la organización de nuestro hogar de memoria, de tal manera que de noche o de madrugada, apagada la luz, sabemos, creo que de forma relativamente clara, dónde está cada cosa, dónde está cada habitación. La idea es que nuestra percepción del espacio cercano, del espacio familiar, es una forma de pensar bastante cartográfica. Por eso escribo Cartografías de lo humano porque hay muchísimos, miles de tipos de mapas a los que nos podemos acercar y esa es un poco la idea del libro, salir de esa visión que no deja de ser una visión occidental, una visión eurocéntrica, de considerar mapas, por ejemplo mapamundis, los famosos mapamundis de Mercator que hemos visto desde niños, sin tener en cuenta que hay muchísimas formas de cartografías”.

- ¿Y eso por qué?

“Porque partimos de la base de un mapa, esto te lo dirá cualquier cartógrafo, y no hay ningún mapa, ninguna proyección cartográfica que sea cien por cien real, ya que físicamente es imposible trasladar una esfera como es la Tierra a una superficie plana sin que haya ciertos fallos en el contorno de los continentes. Y cuando te das cuenta de eso, cuando te das cuenta de que ningún mapa es real, eso ya te da pie para pensar un poco en términos de historia cultural quizá, y pensar en que el mundo no es de ninguna manera real, el mundo es como nosotros creemos que sea, y ahí está un poco esa responsabilidad a la hora de hacer un mundo mejor a través de los mapas”.

 - ¿Desde cuándo tiene esta afición por la cartografía?

“Me viene de pequeño, como creo que a casi todos, porque lo que nos gusta cuando somos niños es abrir un Atlas y al azar poner el dedo y ver que sitio señala. Me ayudó mucho a soñar desde un punto de vista romántico con estos lugares lejanos. Cuando terminé la carrera y estaba estudiando el máster, tuvo mucho que ver con el lugar o con las islas en las que nos encontramos la visión de un mapa medieval en el que se representaban las Islas Afortunadas y empecé a profundizar un poco más y a interesarme por esos mapas medievales, que son muy diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver, pero que tienen también una justificación, un contexto muy concreto y una manera de representar el mundo. Y una cosa me llevó a la otra y aquí estamos, porque yo siempre digo que trabajo a diario con mapas, he visto el mismo mapa quizás cientos de veces en un momento determinado y todas esas veces he visto detalles nuevos y he aprendido, es una metáfora un poco manida, que es un libro abierto que no deja de maravillarme. Un historiador dijo que un mapa es una manera de organizar el asombro, y creo que es una frase que condensa de manera bastante correcta lo que es un mapa para toda aquella persona que están interesados en los mapas”.

 - ¿Cómo se hacían en la antigüedad los mapas? ¿Iba un señor o señora marcando la costa con una línea?

“Pues sí, en parte es lo que has comentado, porque se hacían así en un determinado contexto de la historia. Se hacía en navegación de cabotaje, siguiendo la línea de la costa. Pero la verdad es que depende del contexto. Si hablamos de cómo se hacían los mapas antes, depende de qué época, depende de qué tipo de mapa, porque ha habido muchísimos tipos de mapa y muchas maneras de representarlos pero si hablamos de la delineación de los continentes, ha tenido un carácter muy relacionado con la experiencia, un carácter muy empírico, sobre todo a partir de finales de la Edad Media, cuando ya empieza a desarrollarse las navegaciones, sobre todo en el sur de Europa, por el Atlántico y demás, y se van conociendo cada vez más el contorno costero de los continentes y eso se refleja gradualmente en los mapas”.

 - Según cuenta en el libro, los mapas fueron siempre un objeto codiciado por los servicios de espionaje.

“Sí, sí, claro, hay que tener en cuenta que los mapas, y no hablo del pasado más remoto, sino incluso de estos tiempos que nos han tocado vivir, en los que no dejan de ser herramientas, no solo herramientas diplomáticas, sino armas directamente, armas diplomáticas para intentar justificar determinadas ideas. Y claro, lo que comentas, de hecho hablo de ello en uno de los capítulos del libro, que es el conocido como el Planisferio de Cantino, y que se trata de un mapa de principios del siglo XVI, 1501, 1502, que recibe el nombre de Cantino, Alberto Cantino, que fue un espía al servicio del duque de Ferrara, en Italia, que lo envió a Lisboa para enterarse de los nuevos descubrimientos portugueses en América que estaban reflejados en un mapa muy actualizado si tenemos en cuenta que estamos en finales de 1501, principios de 1502, y en el que aparece la costa de Brasil y topónimos que meses antes, menos de un año antes, no conocían los europeos. Cantino logra llevarse de Portugal el mapa y evita que lo detengan, pasa por la península Ibérica y llega a Ferrara, donde se lo entrega al duque. No sabemos muy bien qué motivó al duque a ordenar lo que hizo, imagino que como ejercicio de poder y para tener una imagen más actualizada del mundo. También poseer este tesoro cartográfico en su gabinete para poder mostrarlo a otros duques y a otras personalidades diplomáticas y políticas que lo visitaran pero con el tiempo se perdió hasta que en la segunda mitad del siglo XIX, el director de la Biblioteca Universitaria de Módena cuenta que después de almorzar y mientras daba un paseo por las calles de la ciudad se encontró tapando un hueco de la ventana de una carnicería el mapa de Cantino, un mapa que se llevaba buscando tanto tiempo, que estaba desaparecido. El carnicero no tenía conciencia del valor cultural o patrimonial de ese mapa así que solo le vio utilidad para tapar ese hueco de la ventana, y gracias a esa casualidad se conserva, no completo, ya que le falta un poco de la parte superior, el llamado mapa de Cantino”.

 - Cuenta la leyenda que Cristóbal Colón tuvo acceso a mapas celosamente guardados que le sirvieron en la navegación que lo llevó a América.

“Cristóbal Colón tuvo un gran conocimiento cartográfico, él hizo mapas, en las cartas que envía a los Reyes Católicos menciona las cartas que ha hecho durante la navegación, por ejemplo las de las islas del Caribe aunque hay bastante mitos asociados a posibles mapas que consultó en los que se representaba a América antes de su llegada. Pero sí, es cierto que lo cartográfico es una cosa absolutamente esencial en lo que se ha llamado en la Academia la expansión atlántica, o la apertura atlántica de Europa a finales de la Edad Media y específicamente de la Moderna”.

- ¿Se sabe cuál fue el primer mapa de la historia?

“Es un debate en los círculos académicos, porque tenemos que partir de la base que debemos abrir un poco la mente y replantear lo que es un mapa. Un mapa no tiene por qué ser la imagen que nosotros tenemos en mente a la hora de pensar en la palabra mapa, sino que en el sentido de que representa un determinado espacio y no solo un espacio, sino ideas, conceptos, etc., pues ahí ya se abre todo un abanico de realidades que podemos considerar mapas o representaciones cartográficas. Dicho esto, el primer mapa del que hay un cierto acuerdo en considerarlo un mapa o una representación del espacio es una piedra, un canto que se encontró en el norte de España, en las cuevas de Abauntz, y que data de hace unos 10.500, 10.600 años aproximadamente”.

- ¿Y cuál es su historia?

“Es muy curiosa porque esa piedra se encuentra en los años 80, en una excavación arqueológica dirigida por una arqueóloga de la Universidad de Zaragoza, Pilar Utrilla. La piedra de encontró en una cueva que fue habitada durante gran parte del tiempo, al menos desde el Paleolítico hasta el Bajo Imperio Romano. La piedra cuenta con una serie de líneas, de grabados, que no sabían qué representaban y que pensaron podrían referirse a una cuestión ritual aunque, y es una pequeña broma que hago, en arqueología cuando no se tiene muy claro qué es un objeto, la explicación fácil es afirmar que se trata de un objeto ritual. Muchos años después, mientras se estudiaba esta piedra, se dieron cuenta que lo que representaban aquellas líneas, se parecía mucho al entorno de la cueva, a la montaña que tenía enfrente, a un valle, y ahí se percataron de que quizás representaba el espacio circundante de la cueva y empezaron a desarrollar esta teoría, y se hizo bastante conocida en los medios, incluso en los medios de comunicación internacionales, porque se había encontrado el mapa más antiguo de Europa occidental. Porque luego, claro, en China hay mapas muy, muy antiguos, y en África se han encontrado también muchísimos ejemplos de hace unos 10.000, 10.500, 10.600 años aproximadamente aunque el mapamundi más antiguo es el llamado Mapamundi babilónico, que data del siglo VI antes de Cristo aproximadamente, y aquí sí que hay un acuerdo casi total en la comunidad académica. Este mapamundo nos da la percepción del mundo que se tenía en la Antigua Mesopotamia pero es un cuestión a la que le gusta el debate y las respuestas suelen caer en saco roto”. 

- En el libro además de los mapas que conocemos, que son los gráficos, también escribe de otras clases de mapas, como son los cantados o los trenzados en el pelo e incluso el de las olas del mar.

“Vayamos por partes. La idea principal con la que me planteé el libro era la de acercarme a otras tradiciones, a otras culturas cartográficas. Tampoco me gusta mucho el término cartografía porque alude a una concepción relativamente positivista, científica, de los mapas como ciencia, porque hay otras representaciones que el término cartografía se le queda corto”.

- Es decir, que hay otras representaciones cartográficas.

“Sí, hay otras representaciones cartográficas que van mucho más allá, como decía antes, de los mapas que estamos acostumbrados a ver y a trabajar. Los mapas cantados son una tradición propia, sobre todo de las sociedades aborígenes australianas, que desde hace miles de años han descrito por medio de canciones el territorio que tienen alrededor y los elementos físicos que están cerca y no tan cerca. Es lo que en el contexto anglosajón se llama, o se ha llamado las Songlines, líneas de canciones. Se ha traducido también un concepto que a mí me parece mucho más bonito que es pistas de sueño, porque el concepto de sueño es muy importante, el ritmo del sueño para la cultura australiana. Y estas canciones, cada sociedad, cada pueblo tenía la suya e iban cantándolas y cuando se unen podemos encontrar, de alguna manera, el mapa sonoro de Australia, porque se cartografía o se representa el espacio de manera oral. La importancia de la oralidad, sobre todo en sociedades ágrafas, que no tienen escritura, es absolutamente fundamental a la hora de relacionarse con el espacio. Y pocas culturas en el mundo hay que se hayan relacionado de forma tan íntima con un espacio tan enorme, tan árido y en muchas ocasiones tan complejo como es el espacio australiano. Y esta tradición, la de las pistas de sueño o las Songlines, se hizo bastante conocida en los años 80, porque el escritor, Bruce Chatwin, un escritor de viaje, las dio a conocer en un libro y es una tradición que se ha intentado mantener en las últimas décadas, porque sabemos que las sociedades aborígenes australianas han estado históricamente maltratadas, y las canciones estuvieron a punto de perderse. Es curioso el caso de una escuela de arte que se fundó en los años 70, en la que los artistas aborígenes aplican estas técnicas en sus creaciones artísticas para representar esas canciones, esos sueños en cuadros, en sus obras que son absolutamente maravillosas. Luego, y estoy resumiendo bastante, están los mapas en las trenzas del pelo, que es una tradición propia de la población de San Basilio de Palenque, que está relativamente cerca de Cartagena de Indias, y es un municipio muy enraizado con su origen africano, porque se habla de San Basilio de Palenque como el primer pueblo libre de América, ya que fue fundado por cimarrones, esclavos huidos que fundaron ese corregimiento que habita una población con una identidad muy enraizada con su herencia africana desde el punto de vista gastronómico y musical, los tambores de Palenque son famosos en toda Colombia y en gran parte del mundo, pero también son conocidos por cómo esa identidad la articulan también por medio de las trenzas que se hacen las mujeres, sobre todo las niñas, y que tienen formas muy elaboradas, pero no se trataban de trenzas cualquiera. Los puntos son como pequeñas montañitas; las trenzas más zigzagueantes representaban determinados caminos, quizá un riachuelo que había en la hacienda en la que estaban como esclavos, y que como tales conocían esos códigos y los memorizaban para escapar de su cautiverio. Las trenzas se han convertido en una de las grandes señas de identidad de San Basilio de Palenque, una manera de conectar con su pasado, de conectar sobre todo con la libertad. Muchas palenqueras no saben leer ni escribir, pero conocen perfectamente el lenguaje de esas trenzas”.

- ¿Y mapas con olas?

 “Nos trasladamos ahora al Pacífico, a las Islas Marshall, donde tradicionalmente se hacía una especie de representaciones con redes fabricadas con cañas y piedras conectadas entre sí, amarradas y con una forma específica. Y esas redes, esas cañas, esas figuras, no representaban otra cosa que el mar, las corrientes del océano. Eran una especie de cartas náuticas que se pasaban de generación en generación para que navegaran de una isla a otra, islas que forman parte de un archipiélago que puede contener cientos de islas, por lo que el conocimiento del océano y de sus corrientes es esencial para navegar. Es una tradición que comenzó a perderse, así que ahora apenas se hace pero muestra de qué forma se puede cartografiar, en este caso el océano, de una manera muy alejada a la que nosotros estamos acostumbrados. Es una pena que se olvide porque el lenguaje cartográfico se aprende. Es una lengua, es un idioma, es una realidad cultural que tenemos que conocer y aprender a leer para intentar comprender otras percepciones del espacio”.

- En el libro cuenta que la última persona que sabía hacerlos falleció.

“Falleció hace unos pocos años. Conocía tanto el océano que una vez le hicieron una prueba, prueba entre comillas, de llevarlo en un barco donde se quedó dormido o algo así, y lo despertaron en medio de la nada, sin GPS, por supuesto, y le preguntaron que dónde estaba y cuánto tardarían en llegar a la isla más cercana, y acertó exactamente pese a que no había ninguna referencia visual de tierra alrededor, pero acertó dónde estaban y cuánto tardarían en llegar a la isla más próxima. Y lo supo, dijo, leyendo las olas ya que las olas, el movimiento de las olas se lee también”.

Saludos, con guía y con mapa, desde este lado del ordenador

Un total de 36 proyectos audiovisuales consiguen respaldo del Gobierno de Canarias

Lunes, Diciembre 22nd, 2025

Un total de 36 nuevos proyectos audiovisuales recibirán apoyo del Gobierno de Canarias. La selección se ha realizado a través de dos convocatorias públicas organizadas durante 2025 por la Dirección General de Innovación Cultural e Industrias Creativas, orientadas a proyectos tanto en fase de producción o coproducción minoritaria como de desarrollo o corresponden a realización de cortometrajes. La inversión en su conjunto es de 3.329.000 euros.

Los proyectos que recibirán subvención han sido elegidos por tres comités de expertos y su selección se encuentra disponible en www.icdcultural.org (apartado Convocatorias).

En Producción se subvencionan nueve proyectos, de un total de treinta y siete presentados, que corresponden a películas de ficción, animación y documentales. Las productoras tendrán hasta 2028 para finalizar sus propuestas, pudiendo recibir el pago por adelantado de manera fraccionada. A ello se suma, por tercer año consecutivo, el apoyo para la Coproducción Minoritaria, con el que se incentiva que las productoras canarias puedan beneficiarse de colaborar con grandes proyectos impulsados por empresas de fuera de las islas. En esta categoría se han seleccionado seis proyectos de los diez presentados.

En el apartado de Desarrollo se apoyan doce proyectos entre un total de sesenta presentados; mientras que en Producción de Cortometrajes se han seleccionado nueve de entre cuarenta y tres.

Las películas seleccionadas en Producción son los largometrajes de ficción: Fiesta negra, de Hormigas negras, que escribe y dirige Guillermo Magariños y que formó parte de IsLABentura Canarias 2023; Especies distintas, de Especies distintas AIE; proyecto de Laura Pérez Gómez que formó parte del Laboratorio de IsLABentura 2022; El jardín de Té, de Mantarraya Films y que dirigirá Gonzalo López-Gallego; y La sombra de la arena de La Creme Films, y con Aarón J. Melián en la dirección. A ello se suman los largometrajes documentales Milagro y miseria de El Viaje Producciones, que codirigen Marina Alberti y José A. Alayón; Regreso al rayo verde, de Insularia Creadores y dirección de Juanma V. Betancort; y Herr Franco must go!, de Miguel G. Morales, así como las series de animación Limbo ville, de Israel Hernández; y Super Truck, dirigida por Rubén Zarauza e Iria G. Caballero y producida por Supertruck Season 1 AIE.

Cabe señalar que cuatro de ellas (Fiesta negra, Especies distintas, El jardín del té y Herr Franco must go!) contaron también con una subvención el pasado año en la categoría de Desarrollo.

En Coproducción minoritaria están los largometrajes de ficción El día del fin del mundo encontraré tu pasado, de El Viaje Producciones con la chilena Globo Rojo; Señoras de la limpieza, de Mararía Films con la portuguesa Uma pedra no sapato; Caza y pesca, de MGC con la uruguaya Kiko Vivo Producciones y la argentina Pensa&Rocca; y Ya no siento el corazón, de Volcano International Productions con la sueca Doppelganger Film. Los otros títulos corresponden a los largometrajes documentales The possibility of man, de Tourmalet Films con las holandesas Worldisuals Film y Stichting ten Zuiden van de Grens; y La mujer del barco, de Ngaro Games La Casa de los Enigmas con las españolas Burbuja Films y Freews.

En Desarrollo están los largometrajes de ficción Tropic, de Helena Girón y La Banda Negra; La fuga, de Samara Galán Ramos (La Comarca Films), con dirección de Verónica Galán; Tierra, de La Magua Films que dirige Arima León y que formó parte de IsLABentura Canarias 2024; Seres eléctricos, de David Pantaleón y Los de Lito Films, ¿Quién es la virgen?, de Ana Sánchez Gijón y La Mirada Producciones; Los extraños, dirigida por Gonzalo López-Gallego de Mantarraya Films; y Arroró (canción de cuna), de Insularia Creadores con la directora Carla Valdés. Los documentales Heurtebise, de Octavio Guerra de Calibrando Producciones, que es uno de los proyectos participantes en la presente edición de las Residencias de la Academia; Y punto, de Siroco Factory que cuenta con la dirección de Javier Tolentino; Ruidos en el agua, de Imaco 89 y Joan López Lloret; el de animación Cave of dreams, codirigida por Dorota K. Welchman y David Baute, de Tinglado Film; y la serie, también de animación Howly wooly, de Pierre Paris en Anima Kitchent Canarias.

Los Cortometrajes son Cayó la tarde, de Carolina Montesdeoca en Las Hormigas Negras; La teta, de Dailos Vega y La Magua Films; 210, de J. Morala y Ngaro Games La Casa de los Enigmas; Graniza en Tacoronte, de Airam Rodríguez en La Isla Media; El traductor de pájaros, de David Pantaleón (Los de Lito Films); Barranco, de Pablo Vilas y Volcano International; Naturaleza cálida, de Joel Cazorla y Chemi Pérez, de Cabo Sur Films; La maceta, de Octavio Guerra (Calibrando Producciones); y Por los pelos, de Jeniffer Castañeda García (Nostrana Films).

Comités de valoración

El comité que ha estado a cargo de la valoración creativa y la viabilidad económica de los proyectos en Desarrollo lo conforman los especialistas: Douglas Stuart Wilson, Tània Balló y Néstor López Ferreira.

En el caso de los cortometrajes, formaron parte del comité: Alberto Díaz López, Carlota Moseguí Gasó, y Rodrigo Espinel Martínez.

En las categorías de Producción y Coproducción minoritaria, el comité estuvo compuesto por los vocales: Jaime Maestro Sellés, Gemma Laura Vidal Villasur, Diego Alejandro Mas Trelles, Isona Admetlla Font, y María Isabel Ivars Sancho.

Saludos, a ver que dale de todo esto, desde este lado del ordenador

Antonio Rodríguez Almodóvar: “Un cuento como ‘Pulgarcito’ pudo aparecer a finales del Neolítico”

Martes, Diciembre 16th, 2025

Si hay alguien que sepa en España de cuentos es Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1941) ya que lleva prácticamente toda la vida estudiando estas historias orales descubriendo la intrahistoria y los matices que encierran. Muchos de estos cuentos tienen una edad muy avanzada, 4000 o 5000 años, y no deja de sorprender al profano que con independencia de la cultura que se trate, hay Cenicientas en Europa como en China y que cuentos en apariencia tan inocentes como La niña que riega la albahaca se tratan en el fondo de una crítica al cuento de hadas tradicional. Una crítica feroz que terminó por suavizarse al trasladarse al papel con el fin de atenuar su denuncia al poder. Al poder y a la propiedad privada. Un mensaje tan revolucionario entonces como ahora.

El escritor ha donado su archivo sonoro al Museo de Artes y Costumbres Populares de Sevilla, y es probable que ahí se encuentre la grabación que realizó con uno de aquellos pesados aparatos en 1977 en Carmona, cuando una señora “iletrada” pero probablemente “más culta que algunas personas que presumen de tres carreras”, le contó la historia de Juan el oso. Todo un hallazgo, e inicio de una carrera literaria en la que hay novela, teatro, y ensayo. Ensayo consagrado muchos de ellos a los cuentos y antologías como Cuentos al amor de la lumbre, que reedita ahora Alianza Editorial en un solo tomo.

Antonio Rodríguez Almodóvar fue uno de los participantes en la última edición del Festival Internacional del Cuento de Los Silos, que termina mañana, lunes, 8 de diciembre, y que ha reunido en su 30 edición a lo más granados cuentistas del planeta, muchos de los cuales han colaborado con pequeños pero emotivos textos en un libro, Silos de cuentos, que reivindica este feliz encuentro con la palabra.

- En el texto que publica en ‘Silos de cuentos’ escribe que la piedra angular de los cuentos es el bosque. ¿Por qué el bosque?

“El bosque representa en los cuentos la nostalgia de cuando el ser humano vivía en sociedades de recolectores y cazadores y si te fijas bien, en los cuentos maravillosos hay un bosque, prácticamente en todos”.

- ¿Por qué?

“Porque el cuento maravilloso se está desarrollando justo en la etapa siguiente y la humanidad tiene una enorme nostalgia de la anterior. Porque, bueno, se supone que era una sociedad más igualitaria. Y esto, obvio, lo sabemos porque se han producido muchos avances en excavaciones, en antropología, en fin, que realmente aquello del buen salvaje, aunque era un mito, el mito roussoniano, resulta que sí, que la sociedad era bastante más igualitaria que la que vino después. Y por eso el bosque es un centro del relato. Aparece en todos prácticamente. El príncipe encantado, la princesa encantada, bueno, siempre hay un bosque en algún sitio y en torno al cual suceden muchas cosas que representan, creo yo a grosso modo, una etapa en que la gente siente nostalgia de esa otra etapa anterior cuando se está consolidando la propiedad de la tierra, incluso la de los bosques. Ahí es donde yo creo que está el punto crítico, que hace que, por ejemplo, a los reyes les guste mucho aparecer en cuadros y fotografías como guardianes del bosque porque en realidad lo que están representando es la etapa en que la propiedad privada ha expulsado a la gente del bosque. El guardián se han apropiado del bosque”.

- Habla de cuentos maravillosos. ¿Qué son los cuentos maravillosos?

“Los cuentos maravillosos están definidos en la clasificación de Thompson, que ahora se llama ATU (Aarne-Thompson-Uther), y que es un sistema de clasificación de fábulas y cuentos de hadas. En ese índice hay un grupo de cuentos que siempre se han llamado en inglés Magic Tales aunque nosotros los conocemos como cuentos de encantamiento porque desde siempre en la lengua popular han sido cuentos de encantamientos aunque cuentos maravillosos es como la definición más precisa. Se trata de un grupo de cuentos porque son los que van más o menos entre, vamos a ver, de los 300 a 750, más o menos. Esos son los cuentos clasificados internacionalmente como Magic Tales, es decir, cuentos mágicos. El cuento maravilloso es aquel que se acerca o que contiene una estructura que definió Vladimir Propp en 1928”.

- ¿Quién fue Vladimir Propp?

“Un formalista ruso que definió la estructura profunda del cuento de hadas, digámoslo así entre comillas, como cuento maravilloso. Para mí los cuentos de hadas son un subproducto del cuento maravilloso. Es decir, algo que viene después y ya está muy ideologizado. El cuento maravilloso no está tan ideologizado como lo que vino después, que fue un aprovechamiento más ideológico de las antiguas tradiciones orales”.

- Tengo la sensación que los estudiosos españoles no se han preocupado demasiado por los cuentos…

“Hubo cuentos de costumbres, de animales pero no se le había prestado mucha atención. Está la colección de Antonio Machado y Álvarez, que recoge cuentos de toda España, pero no los llama maravillosos sino más bien, como decía, de encantamiento”.

– ¿Los cuentos maravillosos, o cualquier clase de cuentos, son para oír o para ser leído?

“Son para oír, claro, su caldo de cultivo y su sentido se cobra claramente en el acto de la comunicación oral. Lo que pasa es que esos cuentos estaban muy perdidos. Cuando yo me eché al camino, en 1976, con mi grabadora, aquellos pesados cacharros, lo que iba encontrando ya eran cosas muy, muy deterioradas. Tuve suerte, no obstante, con tres informantes que me contaron cuentos que se parecían mucho a lo que podían haber sido en su momento de decaimiento. Cuando empieza la decadencia, el deterioro, mejor. El deterioro de los cuentos maravillosos y los cuentos populares es a comienzos del siglo XIX. Curiosamente, como todo lo que es cultura popular, el momento de auge, que yo creo que está en esa época, coincide con el comienzo de su deterioro porque todo lo que es folclore viene siguiendo un ascenso muy lento, muy lento a lo largo del siglo. Y en la etapa industrial, como ya se pierde la cultura campesina y además es combatido el cuento popular por la cultura oficial, pues los cuentos caen muy rápidamente, se deterioran. Yo tuve suerte con unos cuantos informantes, pero a mí lo que me ha valido es el trabajo mixto de campo y de consulta en colecciones antiguas para formar mis arquetipos. Hice lo que en filología se llama fijar los textos. Aunque suena muy mal, cuando un etnógrafo se escandaliza y un etnólogo dice hombre, pero si esto por definición es volátil, cada uno cuenta el cuento como quiere, respondo que sí pero cada uno lo cuenta como quiere hasta que se va perdiendo y da una versión que lo debilita más. No se sabe muy bien qué pasa solo que la comparación entre muchas versiones, y sobre todo la estructura descubierta por Vladimir Propp, te permite reconstruir lo que yo llamo el arquetipo. Es la forma completa, la más extensa posible, tal como era a comienzo del siglo XIX”.

- ¿Cómo funciona el arquetipo en este tipo de historias?

“El arquetipo es la estructura básica que está en la memoria del buen informante, del buen contador de cuentos, aunque no sea muy consciente de ella, porque eso funciona como una gramática. La gramatura la tenemos dentro, está perfectamente acumulada, y no sabemos cómo. También la hemos escuchado ya de forma caótica en el subconsciente de cada uno de los hablantes, pero obedece a unas reglas. Esas reglas las vamos descubriendo poco a poco. Una gramática escrita y publicada por la academia es algo que está a la expectativa de que aparezcan nuevos fenómenos y nuevos estudios para que la delimiten y le expliquen más cosas y eso mismo pasa con el cuento tradicional, el cuento popular, ya que obedece a un esquema interno, una estructura interna que los usuarios no tienen por qué conocer pero que en el subconsciente existe, y por eso no se perdieron los cuentos entre personas que no sabían leer ni escribir. Es decir, que si no hubiera funcionado, si no hubiera existido esta estructura, el cuento se hubiera deteriorado muchísimo antes y no habría llegado a nosotros”.

- ¿Podría poner un ejemplo?

“Un cuento como Pulgarcito pudo aparecer a finales del Neolítico o en el comienzo del Calcolítico, porque es un cuento claramente indoeuropeo, como otros muchos. En fin, esa es otra cuestión muy interesante que no sé si podríamos hablarla”.

- Sí, sí, me gustaría que la desarrollara.

“La cuestión indoeuropea en el cuento maravilloso y en general en el cuento popular ha sido muy controvertida porque a partir de los hermanos Grimm, sobre todo de algunos de sus seguidores, se da por hecho que eran cuentos indoeuropeos. Es decir, de la antiquísima cultura europea. Luego esto se matizó y aparecieron cuentos similares en otros sitios que no eran de origen indoeuropeo y se estableció un debate entre lo que llamaríamos hoy la tesis universalista, por un lado, y la tesis indoeuropea, por otro. Yo creo que se pueden armonizar las dos”.

- ¿Cómo?

“Mi último artículo, que publiqué en la revista Folklore, aboga por un entendimiento entre esas dos corrientes, y de hecho todo mi trabajo está apoyado en dos grandes autores, cada uno representantes de esas dos tendencias. Porque yo he trabajado mucho con Vladimir Propp, que era universalista, y también con Aurelio Espinosa, de la corriente hispana, el estudioso más importante que hemos tenido y que vino de la Universidad de Stanford en los años 20 del siglo pasado, e hizo una colección magnífica que todavía utilizamos con mucho provecho. Éste era más bien indoeuropeísta, pero también tenía momentos. Él dice que algunos de los cuentos que se contaban en España son anteriores incluso a la influencia oriental y que pudieron ser prehistóricos, prehistóricos y anteriores a la influencia oriental. Esto es muy importante porque se acerca a la tesis indoeuropea y al mismo tiempo tiene algo de universalista. ¿Por qué hay cenicientas en China? ¿Por qué una Cenicienta cuando China no es de ninguna manera una cultura de origen indoeuropeo? ¿Por qué hay cenicientas en el Antiguo Egipto? Y ahí es donde estamos debatiendo”.

- ¿Puede haber transferencias de historia de origen indoeuropeo a lo universal?
“Pues probablemente, claro, porque se rozaban las culturas, porque China, aunque era un país muy enorme y en cierto modo estaba aislado, a partir de Marco Polo la corriente europea pudo llegar también a China, por lo que hay una Cenicienta china que se le parece. Creo que todo este asunto se remonta, por lo menos a ese momento. En nuestro caso, Juan el oso. Juan el oso es un cuento primordial, de los más antiguos no solo de España. Es un cuento paneuropeo. Paneuropeo antiquísimo. Y está muy claro en este cuento la transición entre el bosque al agro. Está clarísimo porque los compinches de Juan El oso son el Allanamonte y el Arrancapinos. El segundo arranca los pinos de la tierra mientras que el primero allana el monte para prepararlos para la siembra. Es decir, uno va arrancando pinos y el otro allana los montes para la agricultura. Y Juan El oso pregunta, ¿y cuánto pagan por hacer eso? Y le contestan que los malditos labradores pagan una peseta al día en las versiones que recogí. Y ahí se tiene claramente situado el momento, lo que se llamó la revolución neolítica que hoy en día se llama revolución agraria. Estamos hablando de finales del Neolítico y comienzos del Calcolítico, que es cuando se asientan las sociedades agrarias y aparece la propiedad de la tierra que va a generar un sistema que llega hasta nuestros días”.

- ¿Y de dónde vienen los cuentos?

“No lo sabemos, nadie dice yo he inventado este cuento. Pasa como con los chistes, y es una comparación trivial pero es lo mismo porque nadie sabe quién inventó un chiste. Son fenómenos de la cultura popular que tienen mucho interés porque no se sabe. La propiedad intelectual no existe en estos fenómenos. Es un invento también que viene derivado de la otra propiedad. De la gran propiedad de la tierra”.

- ¿Continúan los cuentos en la actualidad?

“Lo que sí ocurre es que toda historia fantástica que se invente hoy como La guerra de las galaxias claramente sigue el esquema del cuento maravilloso. Y algunos otros, como los héroes de la Marvel. Cualquier cosa que estemos hoy acostumbrados a encontrar en la literatura, en la cultura fantástica, en los audiovisuales, no tiene más remedio que apoyarse en ese esquema, porque ese esquema inconsciente que Vladimir Propp tuvo la suerte y la paciencia de descubrir, comparando muchísimos cuentos maravillosos de todo el mundo, ese esquema dio como resultado 31 funciones que desde el comienzo revelan que sus protagonistas tienen una carencia muy fuerte, como ser muy pobres y no tener para mantener a sus hijos. O una pastora que pierde una oveja y se adentra en el bosque. Los personajes son también arquetípicos, porque está la princesa o el príncipe. Y según el cuento, el rey, que es el padre de la princesa, o la reina, que es la madre de la princesa, los padres. Y ahí aparece el objeto mágico porque en todo cuento maravilloso tiene que haber un objeto mágico que puede ser un anillo, un puñal. En fin muchas cosas. Siempre hay un objeto mágico que lo entrega un donante al héroe o a la heroína. Aquí habría que hacer un paréntesis porque hay tantos cuentos de héroes como de heroínas. Lo que pasa es que los cuentos de heroínas fueron eclipsados por la ideología pequeño burguesa del XIX. Cuentos de princesas encantadas hay muchos, pero de príncipes encantados que salva una heroína hay muy pocos aunque en la colección de Machado y Álvarez nos encontramos con un cuento, El príncipe durmiente en su lecho, que es una bella durmiente en masculino pero se perdió porque no interesaba a la ideología burguesa que una heroína popular salvara a un príncipe de su encantamiento. Porque eso implicaba muchas cosas, incluso implicaba el matrimonio interclasista. Después están los adversarios y los auxiliares del héroe, y no sé si me queda alguno más. El cuento tiene un recorrido de 31 pasos narrativos. Lo que descubre Propp es que esos 31 pasos no son sintagmáticos sino paradigmáticos y para mí eso quiere decir que es un esquema vertical”.

- ¿Por qué?

“Porque ningún cuento sigue las 31 funciones. La función que se necesita para el desarrollo de la historia siguen inexorablemente el orden previsto en el paradigma. Primero está la carencia de los protagonistas, después está el planteamiento del problema y más tarde el viaje del héroe, el encuentro con el adversario, la preparación del encuentro con el adversario que es anterior, la intriga del objeto mágico y el final, la resolución del conflicto que suele ser sorprendente. Fíjate que eso está a la orden del día. Cualquier historia que tú veas en la televisión o leas en forma de novela, cualquiera tiene un problema al principio, un problema grave de una familia muy pobre que no tiene hijos o que no tiene con qué alimentar a sus hijos. El planteamiento binario del cuento está clarísimo. Hay cuentos de príncipes encantados y cuentos de princesas encantadas. Hay cuentos de reyes que no tienen hijos y cuentos de pobres que no pueden alimentar a su familia. Ese planteamiento binario es muy importante. Es muy importante que el conflicto sea intenso. No podemos poner paños calientes al comportamiento de la bruja o de la hechicera o del que intenta destruir a la ley”.

- Personajes que serán severamente castigados.

“Los castigos son siempre ejemplares. A los niños les gustan además los castigos ejemplares porque forman su mente. Hay que tener en cuenta que el niño se acerca a los cuentos de tradición oral en un momento en que su mente se está formando. Y quieren que se les cuenten esos mismos cuentos de la misma manera porque les ayuda a configurar el andamiaje de su mente. Además, no le cambies de un día para otro el cuento y no te olvides de recitar un paso porque te lo van a recriminar. Te van a decir: Así no era porque están pendientes de que el cuento se le repita exactamente igual porque ahí reconoce su mente que está haciéndose y está configurándose para captar lo que ya va a tener toda su vida. Una historia y un símbolo. O un relato que encierra un símbolo, que encierra una enseñanza de algo que hay que aprender. Y que no se formula en forma de moraleja. En el cuento popular no existe la moraleja y si existe es irónica, satírica o burlesca”.

- Antes comentó que hay cuentos que se repiten en el mundo por muy diferente que sea la cultura. ¿Por qué puede ser?

“Parece que es porque se produce la fragmentación del indoeuropeo , casi coetáneo con la revolución neolítica, en unas 40 o 50 lenguas que son las que tienen origen indoeuropeo. Con todas las consecuencias incluidas no solo la lengua sino la cultura cuya representación del mundo se llevaba de un lado para otro. Entonces esa cultura que es tan extensa se rompe en otras muchas. Y ahí se produce un intercambio inevitable con los cuentos de otras culturas, por ejemplo en África o en Estados Unidos o en América, en la América Precolombina. ¿Qué diferencias puede haber? Pues a lo mejor que un rey hace competir a sus hijos para que el más fuerte herede la corona, el poder. Ocurre también en Europa aunque en los cuentos indoeuropeos no son cinco hijos sino tres. Pero es una diferencia puramente formal porque el contenido es el mismo. La sucesión al trono es muy interesante. No se produce necesariamente por vía hereditaria sino que hay un momento en que el reparto de la riqueza se va acumulando y el propietario siente la tentación de que lo hereden sus herederos garantizadamente propios. Y ahí viene lo que es el encierro de la mujer y la preparación de la mujer exclusivamente para casarse. Pero eso es una metáfora de la propiedad de la tierra. La propiedad de la tierra se convierte en metáfora de la propiedad de la mujer, y en la que el pobre piensa que si bien no tiene propiedades, su mujer sí es de su propiedad. Es decir, está tomando la propiedad como una metáfora real, como una realidad legal de lo que hacen los ricos, que acumulan poder y lo transfieren, y la propiedad de la tierra es suya como su propia mujer”.

- ¿De qué sirven los cuentos en los tiempos que vivimos?

“Cuando vas a un centro escolar o un instituto e incluso a universidades, los cuentos interesan mucho porque son historias tan bien construidas e inquietantes que enseguida enganchan. El problema es que ese cuento no está en la cultura oficial, no se incluye en las antologías. Por eso mismo, los padres y los maestros deberían aprendérselos de memoria con el fin de contárselos a sus hijos y a los alumnos”.

De Juan el oso a Vladimir Propp

Cuando le contaron por primera vez la historia de Juan el oso, Antonio Rodríguez Almodóvar sintió que estaba ante un hallazgo muy importante de su carrera. La historia se la narró una señora “iletrada”, recuerda, una “iletrada más culta que algunos que tienen dos o tres carreras” pero ¿cómo llegó ese cuento a ella?, se pregunta. “No lo sabíamos hasta que llegó Vladimir Propp y dictaminó que todos los cuentos maravillosos tiene una estructura aunque no se vea”. Es verdad que Rodríguez Almodóvar encontró después otras versiones del mismo cuento, lo que le animó a componer “mi arquetipo de Juan el oso, que está basado en la comparación con 40 versiones distintas”. Salió airoso de la aventura porque contaba con la guía del antropólogo y lingüista ruso, así que no añadió ni una palabra, y mucho menos suya, a un cuento que vino a nosotros gracias a la tradición oral. El escritor español se pregunta por eso cómo Propp apenas ha llegado a las universidades españolas y dice que eso le hace pensar porque el trabajo del especialista ruso produjo un cambio cualitativo muy importante. Tanto, que después de él ya no se puede “pensar en los cuentos populares como antes”.

Saludos,érase una vez…, desde este lado del ordenador