Alfonso García Ramos, ‘La Taaade’, ‘Guad’ y ‘Tristeza sobre un caballo blanco’
Lo hizo bien Clapso la tarde noche del jueves porque viendo su puesta en escena de la obra escasa, pero fundamental, del periodista y escritor Alfonso García Ramos, recordé la primera vez que leí Guad y cómo aquella lectura me sacudió por dentro. A mi me sigue pareciendo su mejor novela, aunque otros se decanten por Tristeza sobre un caballo blanco que regalé hace unos años a un político de cuyo nombre mejor es no acordarse, aunque me dijo que le había gustado…
¿De veras?, insistió que sí, con la cabeza y pronunciando la afirmación con vehemencia, casi como si quisiera convencerse a sí mismo que esa obra experimental, inquieta a ratos, conserva la frescura con la que nació en su momento. Y no, no he querido volver a Tristeza sobre un caballo blanco, ni siquiera a Teneyda, que es esa novelita que reeditó un amigo ahora huido porque hace tiempo se adentró en su corazón de las tinieblas.
Decía que la puesta en escena de Clapso, sencilla, sin alharacas, tuvo un carácter didáctico que al menos a mi, me estimuló a que repasara los libros de Alfonso que tengo en casa. El espectáculo de Clapso, porque no lo he dicho, formó parte del Acto Institucional por el Día de las Letras Canarias Canarias 2026, se desarrolló en el teatro La Granja, en la Casa de la Cultura de la capital tinerfeña. Antes de la representación de Clapso y del discurso del presidente del Gobierno regional, Fernando Clavijo, una voz resonó en la sala más que invitando, exigiendo a ponerse en pie para escuchar el himno de Canarias. No sé si alguno se sabe la letra, la misma se proyectaba en una pantalla imagino que para eso mismo, pero no me molestó ese momento vamos a decir que patriótico aunque mi himno de Canarias sea otro y no el oficial.
El caso es que decía que el acto dedicado al escritor y periodista mantuvo su curso y que lo que hizo Clapso se ajustó a lo que se pide, además, el hecho de que estimulara mi entusiasmo por volver a leer Guad, que considero si no la mejor, sí que una de las mejores novelas escritas en y sobre Canarias, me convence que su actuación convenció, al menos a quien ahora les escribe. Tanto, que volveré también a leer Tristeza sobre un caballo blanco con la esperanza de descubrir una novela que, probablemente, no supe descubrir en su día. En cuanto a Guad, sí que terminaré por repasarla en la estupenda edición que el Cabildo de Tenerife editó en su día. Una pena que el Cabildo Insular ya no haga cosas así, pero bueno, no se le puede pedir peras al olmo. Y mucho menos cuando en esa casa están tan obsesionados por salir tanto en la foto aunque trabajar, trabajar…
Hay un programa diseñado de actuaciones que se desarrollarán a lo largo de 2026 para vindicar al escritor y periodista tinerfeño, y uno espera que así sea. Sí, quizá suene a “Picasso es comunista, yo tampoco”, pero estoy tan quemado de anuncios que nunca se cumplen que la espalda la tengo repleta de cicatrices.
Se anuncia, dicen, la reedición de sus tres novelas, y unas jornadas sobre narrativa canaria de los 70, lo que explica que al finalizar el acto y durante el cóctel, que hubo aunque algo frugal, viera a antiguas glorias de nuestras letras picotear queso blanco y croquetas, más por dejarse ver que por otra cosa. Se anuncia, y es una buena noticia, la presentación y digitalización de La Tarde, que dirigió García Ramos, y en la que mantuvo la columna Pico de Águila que fue referente de aquellos años grises que, tras la muerte de Franco, recuperaron el color. Recuerdo cuando era niño y a propósito de La Tarde, a uno de sus vendedores que a mi me parecía un señor muy mayor pero que probablemente no lo fuera tanto, que iba por las calles voceando “La Taaade, La Taaade” con voz gangosa, lo que provocaba la burla inevitable de los niños que son muy crueles cuando van en manada.
Se habla también de conferencias y otras actividades que, a lo largo del año, recuperarán el nombre del escritor y, lo que es más importante, su trabajo. Si yo llegué relativamente tarde a Guad, por mi mismo, sin recomendaciones, creo que será bueno que esta novela la recojan nuevas generaciones de canarios y de no canarios para que se den cuenta de su grandeza, del extraordinario retrato que hace el escritor de un tiempo que mucho me temo no se ha ido aunque la isla ya no sea la misma de aquel entonces.
Y termino este texto abrumado de nostalgia con una frase de su novela capital, Guad, ese Agua tan necesaria para estas islas sedientas:
“Mira bien, viejo, y busca en el fondo de las cosas”.
Saludos, La Taaaade, La Taaaade, desde este lado del ordenador.
