Don Winslow dispara seis veces
Hace unos años el escritor de novelas policíacas Don Winslow anunció que se retiraba del mundo de la literatura para centrar su esfuerzo y su talento en una cruzada contra Donald Trump. No sabemos todavía como ha terminado esa batalla, aunque Winslow ha regresado a la literatura con un libro, Resultado final, que recoge seis novelas cortas, una de las cuales es la que da título a este volumen que publica en español la editorial Harper Collins. Y en las que demuestra su temple como narrador, su músculo para contar historias.
No se encuentra sin embargo en Resultado final, que incorpora además los relatos La lista del domingo, El ala norte, El descanso para comer, Como te lo cuento y Colisión, de lo mejor del autor de El poder del perro, pero no sería justo afirmar que se trata de lo peor que ha publicado en su ya larga carrera literaria. De hecho hay historias como la que cierra el libro, Colisión, en la que se aprecia la fuerza y la convicción de un narrador que ha terminado por dominar muy bien las claves del género negro y criminal, actualizándolo sin dejar de lado ese clasicismo que siempre rodea a su obra. O a casi toda su obra. Si algo ha perdido, o no encuentro en este volumen, es su capacidad de liarla parda, la mala hostia que sí respiran algunos títulos anteriores, aunque es verdad que con el paso de los años se ha ido desprendiendo de influencias que, si se conoce su trabajo, resultan fácilmente detectables. Quizá eso explique la razón de que circulara por mi cabeza mientras leía Resultado final, algunas de las novelas de Dennis Lehane, para mi mucho más escritor que Winslow, aunque Winslow le gana y por goleada en frenesí porque cultiva un estilo casi telegráfico, sin caer, por fortuna, en el obsesivo punto y seguido, sin comas, en que ha terminado por transformarse la literatura de James Ellroy, uno de los grandes renovadores de la novela policíaca de los últimos años, aunque sus últimas novelas no tengan ni la altura ni el fondo de sus primeros libros hasta llegar a su celebrada y celebérrima tetralogía de Los Ángeles.
Miente quien diga que no puede terminar un libro de Don Winslow ya que pese a que se tratan de obras generosas en páginas, están escritas de una manera que anima a seguir leyéndolo. El secreto está en un estilo que le sale fluido, y que no pierde el tiempo en rocambolescas descripciones, yendo casi siempre al grano, evitando para ello dar rodeos. Uno que ya lleva tiempo en esto de la lectura, sea o no de género, le agradece a Winslow su manera de hacer las cosas aunque entiende que hayan voces molestas. Le respondo a éstas que aborden las novelas del autor de La frontera y Corrupción policial, como lo que son, entretenimientos en estado puro aunque es verdad que disfruta de una contundencia que hace difícil apartarse de sus páginas. Lo explica un estilo vamos a denominarlo adictivo, aunque no me entusiasme ningún tipo de adicciones.
La historias cortas que se incluyen en Resultado final son todas de carácter negro y criminal, territorio en los que Don Winslow ha aprendido a manejarse, y si sorprende es porque cada una de estas seis historias son diferentes. Muy diferentes entre sí.
Resultado final es un relato de redención al modo Winslow, es decir, presenta a un legendario inteligente y honesto ladrón de altos vuelos que está a punto de entrar en prisión para cumplir cadena perpetua y quiere antes de dar con sus huesos en la cárcel cometer un gran golpe. El gran golpe de su vida. No contaremos cómo le sale esta operación pero sí que insistiré en que los personajes de sus novelas, muchos de los cuales se encuentran en el lado oscuro de la ley, actúan casi siempre con un rígido sentido de la moral, tan fuerte, que son capaces de arriesgarlo todo, aunque ese todo vaya en su contra.
En La lista del domingo se aborda otra de las constantes en la novelística de Don Winslow, y es la de conseguir aquello que deseas si has invertido el esfuerzo que se merecía. En esta ocasión, la de un joven que hace repartos ilegales de alcohol con el fin de hacerse con el dinero suficiente para pagarse la universidad. Un policía corrupto, la mujer de uno de sus clientes que corta el hipo, unos padres hippies que están en otra galaxia y que mantienen a un gurú que más que gurú es un charlatán, son algunos de los ingredientes que se reparten en esta novela corta que tiene su mensaje, el de hazlo tú mismo, no dejes que te entretengan los demás.
La tercera historia que incluye el volumen se titula El ala norte, y tiene un eco a Corrupción policial por el tema que trata, la corrupción de un honrado policía cuando detienen a alguien de la familia, en este caso un primo que va entrar en la cárcel al matar a una mujer cuando conducía borracho, Con el fin de que no entre en la peor de las galerías de la prisión, el policía hará lo imposible, lo que incluye hacer negocios con la mafia local para que el familiar termine en el bloque donde están los peces gordos y que es, precisamente, el que da título a este relato.
Como te lo cuento es la cuarta historia que reúne el libro y en ella el escritor norteamericano, abogado de profesión, demuestra el gran dialoguista que es ya que se trata de una historia que se cuenta a partir de la conversación que mantienen dos mafiosos. Hay chascarrillos, algún chisme de la honorable familia y un eco, inevitable, que a veces suena a esas conversaciones taladradoras que el cineasta Quentin Tarantino incluye en sus películas.
El quinto relato, El descanso para comer, se ambienta en uno de los escenarios favoritos del escritor, como son las soleadas playas de San Diego, California, y está protagonizado por un colectivo por el que siente aprecio y cariño como son los surfistas. En este caso, el detective privado Boone Daniels, surfero e investigador, y a quien recordará el lector de las novelas de Don Winslow, de títulos anteriores como Pacific Private y Pacific Paradise. En esta ocasión, Daniels y su equipo deben de proteger a una caprichosa actriz de Hollywood que está siendo acosada por un pervertido.
Y cierra el volumen Colisión, que considero la mejor novela corta de las seis aunque el nivel sin ser el mejor Winslow, se mantiene hasta el final pero antes de ese final suceden muchas cosas. La primera es observar cómo se viene abajo la vida de un respetado y respetable director de hotel cuando asesina sin querer a una persona con la que mantiene una discusión. La segunda, se desarrolla en la prisión de Folsom, donde entra en un mundo que dirigen las distintas pandillas que viven hacinadas allí dentro. Por un lado los negros, los mexicanos y los blancos, estos últimos mucho menos y seguidores todos ellos de lo que llaman Hermandad Blanca que es cualquier cosa menos Hermandad. En este ambiente, el antaño hombre felizmente casado y padre de un hijo se endurece como el acero y comprobará, una vez esté en libertad, que el hedor de la prisión lo acompañará hasta que muera, en especial cuando recibe la visita de otro exconvicto que quiere que haga un trabajo para él. El mensaje que digiere el protagonista es que más allá de la familia y de un pequeño círculo de leales, no hay amigos solo intereses.
No sé si estos cuentos han sido escritos en los últimos años por el escritor o bien los tenía almacenados en alguna carpeta de su ordenador, pero sea lo que sea, es una lectura recomendada no solo para los iniciados en la literatura de Don Winslow sino también para los que quieren iniciarse en su universo ya que el volumen de páginas de la trilogía El poder del perro, El cártel y La frontera, le echa para atrás. El caso es que si se adentra en este mundo poblado de mujeres y hombre de una pieza, resultará muy difícil que se desligue de él aunque bendito sean, cuentan con una sólida bibliografía para convertirse en seguidores de Don Winslow, un escritor que escribe aparentemente ligero para contar cosas muy profundas.
Saludos, un año más viejo, desde este lado del ordenador
