Archive for Febrero, 2026

Tenerife Noir trae a Tenerife a Olga Tokarczuk, premio Nobel de Literatura

Martes, Febrero 10th, 2026

Olga Tokarczuk, Premio Nobel de Literatura en 2018, llega a Tenerife el próximo 12 de marzo de la mano de Tenerife Noir 2026 para protagonizar un encuentro. La autora participará en una entrevista coloquio con formato íntimo y personalizado que se celebrará en el salón de actos de la Fundación CajaCanarias a partir de las 19.00, y que permitirá al público acercarse de manera más directa a su obra.

Las entradas se podrán retirar en la plataforma de la Fundación CajaCanarias https://www.cajacanarias.com/.

Una oportunidad única para conocer y escuchar a través de la propia autora sus reflexiones sobre el crimen, la ética y la naturaleza y cómo encajar estas piezas en una narrativa que enganche al lector y lo invite a hacerse preguntas como:¿Puede la naturaleza ser culpable?¿Puede haber crimen sin crimen?¿Qué pasa cuando la ley no coincide con la moral?

Una conversación que une el noir con la mirada crítica que apunta al comportamiento humano y social. Tokarczuk está reconocida actualmente como una de las voces más influyentes de la literatura europea contemporánea, ecologista y defensora de los animales, feminista y crítica de estructuras patriarcales, temáticas que trascienden en sus obras para pasar del “quien lo hizo” a preguntas más incómodas como “hasta dónde estamos dispuestos a justificar”. Una forma de entender el género noir que deja la individualidad a un lado, para pasar a cuestionamientos más comunitarios y profundos.

Una escritora que no esconde sus motivaciones personales, culturales y políticas, siendo fuente y motivo de inspiración para crear una narrativa directa, trepidante, capaz de conectar con el lector actual tocando temas reales, sensibles y que remueven conciencias: la violencia normalizada, la culpa colectiva o la fragilidad de la moral. No se trata de un noir marcado por un crimen o por la búsqueda incansable de un culpable, su propuesta literaria busca remover conciencias.

Tokarczuk y el crimen sin cadáver

En la obra de Tokarczuk, el crimen no siempre deja cadáveres, pero sí una profunda fractura moral, una tensión que se deja sentir desde la primeras páginas en su obra Sobre los huesos de los muertos (Siruela), eco-thriller rural donde el crimen no se explica sólo por los hechos, sino por el paisaje, la ética y una conciencia en conflicto: la naturaleza observa, responde y juzga. Una tensión que también se mantiene en Tierra de empusas (Anagrama) , relato que desplaza el suspense hacia un territorio gótico y corporal, donde el entorno se convierte en una fuerza opresiva y reveladora. Como escenario, un sanatorio de tuberculosos en las montañas de la Baja Silesia donde se mezcla misoginia y violencia.

Este mapa oscuro se amplía con textos como Casa de día, casa de noche y el relato Profesor Andrews w Warszawie, donde Tokarczuk explora el impacto psicológico del totalitarismo polaco de los años ochenta a través de la mirada desorientada de un extranjero. Aquí el noir ya no necesita crimen visible: la sospecha, la pérdida de sentido y la opacidad del sistema producen un thriller de la conciencia.

La undécima edición del Tenerife Noir despierta el pensamiento crítico entendiendo el género como un movimiento transversal en sus múltiples facetas capaz de trascender más allá de la literatura para ser fuente de inspiración para diferentes disciplinas.

Este año está marcado por un doble aniversario que refuerza este enfoque, los 40 años de Watchmen, obra revolucionaria de Alan Moore, Dave Gibson y John Higgins y de Shadow: Blood & Judgment, la miniserie de Howard Chayking. Creaciones que hacen de este género la herramienta perfecta para cuestionar el poder, la moral y el discurso social.

Tenerife Noir cuenta con el patrocinio del Ministerio de Cultura, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, así como con la colaboración de la Universidad de La Laguna, Fundación CajaCanarias y la Fundación DISA. Además, la marca DS participa como vehículo oficial del festival.

FIRMA FOTO: Edyta Dufaj

Saludos, cae la noche, desde este lado del ordenador

Miguel Pérez Alvarado: “Hay que repensar la imagen un poco mítica que tenemos de Alonso Quesada”

Martes, Febrero 10th, 2026

Las Ediciones del Cabildo de Gran Canaria publicaron el año pasado Epistolario. Alonso Quesada-Luis Doreste Silva, al cuidado de Miguel Pérez Alvarado, que también firma la introducción y las notas. La obra coincidió con el centenario de la muerte del poeta grancanario, autor de obras como El lino de los sueños y Smoking Room. En la contraportada del libro se informa que “la correspondencia conservada entre Alonso Quesada y Luis Doreste Silva se compone de 168 documentos”, entre cartas, telegrama y tarjetas “que ambos se intercambiaron entre 1913, fecha en que Doreste escribe a su amigo para darle el pésame por el fallecimiento de su madre, y 1925, fecha de la muerte del propio Quesada”.

Luis Miguel Alvarado (Las Palmas de Gran Canaria, 1979) es poeta y también ensayista. En su obra cuenta con libros como Teoría de la luz y Abra, así como los ensayos titulados Tras la sístole. Viaje y escritura insular y El regreso a la isla en Alonso Quesada, Pedro Perdomo y Manuel Padorno. Este año, espera publicar junto a José Miguel Pereira la obra completa conservada de Juan Manuel Trujillo que se editó en los ochenta con ciertas deficiencias que “conviene corregir tanto en el cotejo de los originales, como en los materiales que no fueron publicados en su día”.

El fin, explica, es dar a conocer también a Agustín Miranda Junco y toda su obra, aparte de las Cartas de la Guinea que fueron reeditadas recientemente. “Los dos personajes son muy interesantes en el arco ideológico del periodo republicano ya que están en ámbitos casi opuestos pero son todo un mundo de pensamiento y de intelectualidad canaria e hispánica que merece la pena”.

- El año pasado se celebró el centenario del fallecimiento de Alonso Quesada. ¿Cree que Canarias le rindió los homenajes que se merecía?

“El problema es que si uno lo que quiere es hacer justicia al Quesada poeta, en parte no hay mucho más que decir aparentemente, porque está casi todo dicho y lo que se hace es un poco repetir lo que venimos diciendo desde hace tiempo. En ese sentido, es un centenario que vuelve a colocarlo en la actualidad. Si el centenario es descubrir nuevas facetas o releer a Quesada, yo creo que no ha sido un centenario especialmente fructífero claro que los centenarios celebrados institucionalmente tienden de por sí a releer a la persona y al autor aunque lo pongo en duda ya que a lo mejor no es el marco más adecuado porque suelen ser ámbitos celebratorios. El Cabildo de Gran Canaria, por ejemplo, ha publicado, aparte de este Epistolario una obra costumbrista de Quesada que estaba inédita y que se encontró en sus archivos y que no está muy claro que se llegase a representar pero se trata de un Quesada que no interesa, que no digo que literariamente resulte más interesante que lo que ya está publicado aunque es probable que no en cierto sentido del enfoque literario. Pero es una cosa novedosa respecto al interés de Quesada por el teatro costumbrista de la época, que el propio Quesada no lo firmó como Quesada. Entonces para mí tiene más interés a lo mejor que esa obra haya aparecido o que estas cartas hayan aparecido hablando de cosas aparentemente tangenciales porque nos permite tener agarraderas para repensar la imagen que hemos generado un poco mítica de Alonso Quesada”.

- ¿Por qué publicar la correspondencia que mantuvo con Luis Doreste y no con otros corresponsales?

“Se trata de la única serie documental continua y abundante en el tiempo de cartas de Alonso Quesada con otro corresponsal y, para mí sorpresa, nadie las había publicado en los 50 años que lleva esa documentación en poder del Cabildo Gran Canaria. El asombro es que en todo este tiempo no se haya publicado entera cuando los investigadores han acudido a estas cartas porque tienen mucha información de relevancia para entender los procesos literarios de Quesada y para amparar o sostener ciertas hipótesis sobre la estética quesadiana. Andrés Sánchez Robayna, Lázaro Santana, Rodríguez Padrón, todos ellos las han consultado pero no hubo interés en publicarlas como tal y siendo el único interlocutor del que se conservan casi 120 cartas me pareció que si Quesada es interesante, no podía dejar de ser interesante publicarlas ya que permite ver a Rafael Romero vivo hablando con otro”.

- ¿El autor de estas cartas es Rafael Romero o Alonso Quesada? Por que al margen de que se traten de la misma persona, Alonso Quesada no deja de ser un pseudónimo.

“Alonso Quesada y Rafael Romero obviamente son la misma persona pero he titulado la edición Alonso Quesada-Luis Doreste Silva porque es imposible hoy en día salirse del marco de referencia generado por el personaje. Un marco de referencia que el propio Rafael Romero fomentó porque Alonso Quesada, no siendo un pseudónimo literario para asuntos literarios al principio, se consolidó muy rápido como su personaje de referencia literaria. Y ahí hay una voluntad de Rafael Romero de ser Alonso Quesada, de ser reconocido como Alonso Quesada. Y muchas de las cartas las firma como Don Alonso o Alonso aunque me parece curioso que Doreste lo llame Alonso solo en dos de las cincuenta y pico cartas conservadas, que son las que escribe cuando muere Tomás Morales, en la que se dirige a él como Alonso y cuando tiene en sus manos las pruebas de El lino de los sueños, en la que escribe ‘Don Alonso, por fin ya eres poeta’. El resto de las cartas lo llama Rafael, lo que quiere decir que la relación entre Rafael y Alonso era compleja porque el propio Rafael quería ser Alonso y para mí como editor de estas cartas he tenido que hacer el trabajo casi contrario, de no olvidarnos de que Alonso Quesada seguía siendo Rafael Romero. Es decir, hay como una especie de tensión, parte de un dilema que incluye y explica parte de sus frustraciones probablemente”.

- ¿Qué frustraciones?

“Las frustraciones de estar en una sociedad que según su perspectiva no reconocía la dimensión cultural-artística como un ámbito de realización posible o cuando se mete a hacer política, ya que Quesada hizo política, por lo menos lo refleja en las cartas cuando dirige el periódico Ecos, y el intento que hace de transformación social que fracasa”.

- ¿Por qué fracasa?

“En las cartas se nota que lo que quería Quesada era transformar el modelo caciquista desde el caciquismo, es decir, desde dentro, pero estaba llamado a fracasar porque no tenía alternativa a un sistema que funcionaba bien como funcionaba”.
 
- ¿Qué otros temas se tratan en esta correspondencia?

“Los primeros son los literarios. La colección de cartas es un arsenal documental para entender Lino de sueños pero no solo ese libro, y de cómo editar un libro en Canarias con la mirada puesta en el reconocimiento en el ámbito cultural madrileño. E incluye un montón de material sobre cómo se tiene que construir, qué relaciones sociales, qué tipo de tareas hay que hacer para que tenga lugar el nacimiento de un libro dirigido desde Canarias por un contacto que tiene Alonso en Madrid, que es Luis Doreste Silva. Hay otros referentes literarios que tienen también reflejo en las cartas, como su proceso de trabajo de La Umbría y su impacto en Francia, que lo tuvo un poco pequeño, pero que tuvo cierto predicamento por mediación de Doreste Silva, que trabajaba en la Embajada en ese momento, y también aclara cosas con respecto a Los caminos dispersos, que es su segundo poemario. Es interesante cuándo aborda temas como la política del sistema del caciquismo en Canarias, y las mujeres, pero sobre todo las relaciones reales con escritoras o con la que va a ser la mujer de Quesada, así como con la prostitución en Las Palmas de Gran Canaria. Todo eso está ahí reflejado porque son cartas íntimas. Después hay otros temas, cómo el crecimiento de la ciudad de Las Palmas y cómo los marcos referenciales de Alonso van cambiando mientras se refuerzan sus vínculos con la zona del puerto, con el barrio de San Roque, donde acaba viviendo… Permite una cartografía de la capital grancanaria que está en plena transformación. Luego está Agaete, donde vivía Tomás Morales”.

- ¿Y en las carta habla de su enfermedad?

“También. Luis Doreste era médico, y cuando Alonso le escribe, le comenta de su enfermedad, y yo creo que eso, desde un punto de vista general, biográfico, pero también de la época, es interesante. Después hay un montón de personajes que desfilan por el epistolario, como Néstor, cómo Néstor llega a Madrid, y cuál es el papel que cumple en los primeros años en la capital de España, y también Luis Doreste Silva, cuál es la relación que mantiene con Canarias a través de su relación con Alonso Quesada, de quien fue muy amigo. Esos son algunos temas, pero creo que el tipo de trabajo que he hecho con este epistolario es un trabajo de exposición más que de análisis. Estas cartas por los temas que abordan ofrecen material para futuras investigaciones, incluso para el estudioso que no tenga preocupaciones literarias, sino históricas, de relaciones de género, de la transformación política de las élites culturales…”.

- Después de trabajar en este libro, ¿cuál es su mirada sobre estos dos escritores y poetas?

“Por un lado, no los veo sólo como escritores y poetas, para mí eso es importante, es decir, si hablamos de la importancia de Alonso Quesada solo como un escritor, pues la tiene, pero yo creo que Alonso es un personaje público que permite entender esos años en Canarias, y Luis Doreste Silva es un complemento perfecto porque es el típico personaje que no nos interesa mucho porque su obra literaria estéticamente está muy desfasada, lo está incluso cuando Alonso ya está escribiendo, se nota, que está en una estética periclitada y que no interesa tanto, pero como actor cultural es muy importante, aunque en un segundo plano ya que si bien no tiene una obra que haya pervivido fue fundamental para que otros sobreviviesen, lo que lo hace más importante de lo que pensamos, primero porque ambos tienen en común cuestiones estéticas e ideológicas que conviene no desligar. En Alonso Quesada hay bastante de la estética de Luis Doreste”.

- ¿A qué cuestiones estéticas e ideológicas se refiere?

“La estética finisecular y de principio del siglo que está dilucidándose en medio de una renovación del lenguaje sin renovarlo del todo, una renovación del papel de las artes en la función social sin llegar a renovarla del todo. Eso es una transición que a veces damos por supuesto que Alonso es un pre-vanguardista como si solo le interesase aquello que da lugar a lo que viene luego, pero Alonso Quesada no solo es un pre-vanguardista, es un modernista, posmodernista por poner etiquetas, por lo tanto está absorbiendo todas esas corrientes que intentan renovar la estética hispana de esos años y por lo tanto hay resultados que van en la línea de lo que luego viene, pero otros no. En El lino de los sueños ves una amalgama de estéticas considerables que están más emparentadas con Luis Doreste pero refleja cuáles eran las inquietudes de los escritores de aquel momento y que no lo distingue tanto de otros escritores que ya no leemos”.

- En la Introducción dice que quiso dar una visión deslituralizada para colocar en pie de igualdad a ambos poeta.

“Es imposible colocar en pie de igualdad a Luis Doreste con Alonso Quesada en el plano de su producción literaria. Cuando uno hace catas en la obra de Doreste Silva está caro que su potencia y lo que tiene que decirnos hoy es bastante relativo. Pero el interés de colocarlo en pie de igualdad no es porque sean iguales sino porque los dos forman parte de un mundo y no se entiende uno sin el otro. Es interesante ver que parten del mismo tronco. No estoy reclamando que valgan lo mismo, sino que no se puede entender del todo la figura de Rafael Romero Quesada como intelectual de la época, sin entender sus vínculos con otros intelectuales que a lo mejor no han dejado una obra consistente. Para ver también cuáles eran los dilemas de los que partía Alonso para entender cuáles son esas opciones por las que no opta o aquello que sí que está incluso en Los caminos dispersos y El lino de los sueños”.

- ¿Algunas de las cartas le llamó especialmente la atención?

“Bueno, al final son 170 cartas aunque por ejemplo están las que hablan de la muerte de Tomás Morales, las que describen el momento final y muestran la cercanía que tuvo Alonso con Tomás. Luis Doreste le reclama desde París que le ponga al día de qué es lo que ha pasado y son especialmente intensas las que aluden a los momentos finales de Alonso en su agonía, digamos de salud, porque te colocan muy cerca del personaje. Después hay otras cartas como las que tienen que ver con el momento en que se plantea la posibilidad de que La Umbría se represente en París a cambio de que la modifique y el dilema de Alonso Quesada de adaptarse a una necesidad concreta de poder triunfar en el ámbito teatral y las ideas que tiene de cuánto debe modificar su obra, es decir, el literato puro que ha escrito una obra que considera buena y la obligación material de adaptarse a la realidad teatral . Son cartas muy interesantes porque Quesada se acaba negando a adaptar la obra, aunque no lo dice explícitamente. Mi hipótesis es que él ya había modificado La Umbría cuando se la entregó al editor, que le obligó a cambiarla porque no era de recibo una obra tan dannunziana. Y si uno lee las obras de teatro de D`annunzio entre acotaciones y dificultades escénicas había que hacer un renuncio para que el teatro lo aceptase representar. Es un teatro que tiene mucha influencia del cine pero teatralmente era muy difícil representarla y eso le obligó a modificarla. Creo que una vez publicada, no quiso volver a entrar en ella, sobre todo porque en 1922, consideraba La Umbría una obra hecha y no quería volver a meterse en ella”.

- Es autor de un ensayo en el que plantea la idea de regreso de tres poetas canarios, ¿qué significa el regreso para Miguel Pérez Alvarado?

“Sí, bueno hay una identificación personal, una necesidad personal de buscar por procesos que tienen que ver con la vida de uno aquella experiencia literaria que también hayan tematizado el viaje de ida y vuelta. Tiene que ver también con una lectura personal de qué significa regresar y darme cuenta que en Alonso Quesada, en Pedro Perdomo y en Manuel Padorno ese tema está abordado en su poesía y en Quesada, por circunscribirnos a este asunto el viaje a Madrid del año 18 se puede interpretar como un elemento clave de transformación en su propia obra las dudas que tiene sobre qué hacer después de El lino de los sueños y en Los caminos dispersos y en lo que acaba escribiendo en los años siguientes, donde hay un cambio estético considerable que yo creo que se puede explicar a partir de la experiencia del viaje a Madrid y el fracaso de lo que él esperaba encontrar allí y el regreso a la isla. Un regreso, digamos, no en clave de afirmación de lo propio regional, sino de entendimiento contemporáneo del ser desarraigado, lo que me interesaba personalmente y creo que me llevó a indagar un poquito en esa interpretación que me hace pensar en diálogos posibles con otros autores de la tradición canaria, porque en el fondo mi regreso a Madrid no es igual que el de Alonso en el año 18, tiene otros condicionantes pero también tiene un efecto de transformación personal que hay que encarar, uno no regresa al punto de partida, uno regresa a otra cosa que tiene que ver con la identidad propia, pero que no es aquella de la que se parte y ahí se abre un mundo, y ese mundo es muy propicio para la indagación literaria. El libro lo empecé a escribir hace tres años por lo que está desligado del centenario, otra cosa es que al planteárselo al Cabillo de Gran Canaria que es quien tiene las fuentes documentales básicas, vieron propicio publicarlo al coincidir con el centenario. Es un libro muy hermosamente editado”.

- ¿Cuál es su relación con Alonso Quesada?

“Mi relación es el asombro y darme cuenta que hay un Alonso Quesada-Rafael Romero, que existe inédito en las cartas y que puede aportar claves interpretativas sobre Alonso Quesada. Yo me he transformado por este libro porque yendo a buscar Alonso Quesada he visto que el epistolario incluye un mundo mucho más amplio que el del mero literato y por lo tanto tiene un interés más amplio por la cultura en Canarias de esa época ya que a través de Alonso Quesada se puede entender, indagar y plantear, por lo tanto yo entré más como un buscador de Alonso Quesada pero salí como una persona obligada a tener en cuenta también a Rafael Romero Quesada”.

- ¿Y por qué tengo la sensación que su dimensión no está todavía lo suficientemente valorada?

“Si ves la trayectoria que tuvo en el año 22, 23, 24 sus perspectivas son las de ser una persona, igual le pasó a Tomás Morales al principio, de ser reconocida y estar integrada en la actualidad literaria del momento. Este pensamiento decae tras la muerte de Alonso porque el periodo vamos a decir vanguardista, genera nuevas actualidades y recursos culturales en los que Alonso no está y los vanguardistas canarios no lo reivindicaron especialmente. Alonso Quesada refleja en su estética la coyuntura de la cultura de principio del siglo XX. Una cultura que tiene que lidiar en parte con el nihilismo, con la destrucción de ciertos valores o construcciones digamos de la subjetividad liberal que se vienen abajo y Alonso Quesada es muy, muy receptivo a ellas, quizás sin un plan estético consciente. Y se ve en la evolución que tiene en Los caminos dispersos y en El lino de los sueños. Los caminos dispersos puede ser un poemario que emparenta perfectamente con las corrientes europeas de la crisis de los años 20. Y el hecho de que sea un ser periférico le hace captar que eso no tiene que ver con un lugar concreto, tiene que ver con un modo de civilización, un modo social, cultural que está en cuestión en ese momento porque destruye la individualidad que ha construido durante siglos”.

LEER A ALONSO QUESADA

Los cuentos de Smoking Room y Las inquietudes del hall de Alonso Quesada tienen para Miguel Pérez Alvarado un nivel literario que se sostiene como un todo, “incluyendo Las inquietudes del hall”. En cuanto a El lino de los sueños o Los caminos dispersos y pese a que se traten de libros con hallazgos más radicales e interesantes no se sostienen sin embargo como un todo. “Son libros de amalgama, de consolidación de lo que se venía escribiendo y por lo tanto cuando uno lo lee hoy con la visión de voy a leer un libro de poesía, tiene más altibajos de los que a lo mejor un lector actual querría encontrarse. Si alguien tiene que leer un libro que le enganche de principio a fin, yo recomendaría empezar por Smoking Room e incluso Las inquietudes del hall aunque si hay un libro que a mí me ha influido en mi labor creativa es Los caminos dispersos pero no en su conjunto pero sí en sus hallazgos”, opina el estudioso.

Saludos, hablamos, hablamos, hablamos, desde este lado del ordenador

La Galletas, un libro de Óscar Liam

Lunes, Febrero 9th, 2026

“Cuando llegó el hotel sí me acuerdo yo. Empezó de a poquito, al principio eran solo cuatro o cinco extranjeros los que venían pa aquí pal Sur. Había dos cuartitos, uno pa hacer la comida y otro donde se quedaban los turistas. Y a poquito empezaron a hacer todo eso”.

(Las que trabajan en los hoteles son putas, historia incluida en Las Galletas, de Óscar Liam, Plasson & Bartlebcom, 2026)

La literatura canaria está viviendo un buen momento, en especial la que escriben nuevos autores, que son todos aquellos que por su juventud permanecían en tierra de nadie hasta que Andrea Abreu destapó la caja de Pandora con la publicación de Panza de burro, libro al que siguieron una serie de títulos que han colocado las letras que se escriben aquí y que tienen acento de aquí en otros territorios, como es el Peninsular.

Hasta hace no muy poco, se creía que la literatura con marcado acento canario no tenía futuro en otros lugares donde se desconoce la belleza de convertir la c y la z en s, pero poco a poco parece que las cosas están cambiando y junto a esa particularidad del español que se habla en Canarias, comienzan también a sonar y con fuerza una serie de obras que no le hacen ascos al canario hablado, canario que reproducen en sus trabajos literarios sin que resulte impostado.

Claro está que no es nueva esta posición, que no pretende defender nada, en todo caso la de reivindicar unas expresiones que forman parte de una identidad vamos a llamar canaria, pero si algo está claro es que por fin se escribe con soltura en canario, lo que no quiere decir que se defiendan unos postulados vamos a decir nacionalistas, ya que estos no conducen nunca a buen puerto, pero sí a posicionar este habla que se reproduce en sus textos en una seña que lo diferencia de lo que se escribe en otros territorios.

Descubro así con una gozosa sorpresa un libro Las Galletas (Plasson & Bartlebcom, 2026), que firma Óscar Liam, un volumen que reúne cuentos o una novela construida a través de cuentos, en los que Elva, una abuela, nos narra historias de su infancia, adolescencia y juventud, como si cada lector fuera uno de sus nietos. El resultado además de desconcertante tiene un valor que refuerza sus contenidos, anécdotas, también la construcción de una tierra, Las Galletas, que es el lugar de origen del escritor pero también, como se advierte en la contraportada de la obra: “el retrato de un pueblo que ya no existe, y no sabemos si existió más que por una voz que habla de sus muertos, de las supersticiones, de los asesinatos en el campo o los naufragios en la mar, del amor y la esclavitud en las tomateras canarias a mediados del siglo XX”.

Lo más llamativo de esta propuesta es lo real que parece, y no ya tanto por las historias que se cuentan sino por la forma en cómo están contadas esas mismas historias.

El caso es que en este libro se recorre la vida de Las Galletas, una población que en la actualidad no tiene nada que ver con la de un remoto pasado que es el que nos cuenta Óscar Liam a través de estas páginas que uno no termina de saber muy bien si realmente recoge los recuerdos dispersos de su abuela o son resultado de la imaginación de un escritor al que hay que tomar muy en serio. Primero porque queda demostrado en esta obra que se trata de un escritor con todas sus letras y segundo porque tiene una facilidad para moverse en ese estilo que a mi me parece una de las señas más características de un trabajo que no solo retrata el nacimiento y el desarrollo de una población del sur de Tenerife, sino también la fuerza de una forma de hablar que ya no provoca recelos ni disgustos sino más bien al contrario, orgullo y satisfacción al ser conscientes que esta variedad del español es un mestizaje entre los que nos vino de las Américas pero también de las Españas.

Las Galletas propone así un paseo por la historia de, precisamente, Las Galletas a través de la voz de una mujer que lo recuerdo casi todo. Desde la violencia desatada tras la Guerra Civil por un grupo de falangistas que buscan rojos en esa población que vino del norte al cambio radical que sufre su geografía cuando la avalancha del turismo, que transforma con cemento lo que antes era desierto pero también conciencia de luchar por la vida, de cambiar un paisaje para hacerlo habitable antes de que llegaran los grandes rascacielos para que funcionaran como colmenas para turistas, los que visitan ese sur a lo largo del año.

Es un libro, Las Galletas, que debería de leerse. Informa sobre el pasado y presente, aunque la clave es la manera en cómo nos lo cuenta la voz de una mujer de edad avanzada. A través de sus palabras se conoce el antes de un espacio que pese a que hoy no tenga demasiado que ver con el de ayer, es un lugar que tiene su historia, y hombres y mujeres que contribuyeron a forjarla.

Dicen que se trata de una literatura de memoria la que cultiva Óscar Liam en este libro, pero más allá de etiquetas, de contextualizar un libro que respira más sentimiento que otra cosa, Las Galletas conmueve, hace que se encienda la curiosidad por seguir aprendiendo cosas de esta población y que evoque, entiendo que voluntariamente, a todas aquellas abuelas canarias que en un momento dado de sus vidas se encontraron con sus nietos para contarles que ellas también tuvieron pasado, y que es obligación la de transmitir ese pasado para que no se pierda. En el caso de este libro, a través de la oralidad, de los recuerdos que va desgranando a su nieto para que éste termine por convertirlos en palabras escritas con el fin de que no se pierdan con el paso implacable de los años, que todo lo borra, o que desdibuja el antes porque el ahora, la entrega sin concesiones al turismo, ha terminado por hacer desaparecer el núcleo poblacional que fue.

Lavadora de textos cumple quince años y lo celebra con nueva web y el regreso del blog

Sábado, Febrero 7th, 2026

El servicio de corrección de textos y asesoramiento lingüístico Lavadora de textos, radicado en Tenerife, cumplió el pasado 17 de enero quince años, los que han pasado desde la publicación de su web y del primer artículo en el blog Lavadora de textos. Con tal motivo, la empresa canaria de corrección y divulgación lingüística presenta hoy, 6 de febrero, su nueva página, que está alojada en la misma dirección (www.lavadoradetextos.com), pero que presenta una apariencia actualizada y una usabilidad mejorada respecto a la creada en 2011.

Además, la reactivación de este sitio coincide con el regreso del blog Lavadora de textos, en el que Ramón Alemán, corrector de textos y coordinador del servicio, comenzó a publicar artículos de divulgación lingüística que dieron lugar a la edición de dos libros recopilatorios: Lavadora de textos, en 2011, y La duda, en sentido común y otras herramientas para escribir bien, en 2017, este último prologado por el ortógrafo José Martínez de Sousa.

El primer artículo de esta segunda época del blog, titulado «Se fue Pepe, nos queda Sousa» (https://lavadoradetextos.com/se-fue-pepe-nos-queda-sousa/), constituye precisamente un homenaje a José Martínez de Sousa, prestigioso ortógrafo y lexicógrafo español fallecido el pasado 27 de enero en Barcelona a los noventa y dos años. En este artículo, Ramón Alemán rinde tributo al que considera su maestro y se confiesa deudor de su sabiduría, de la que todos los correctores de textos en español han bebido a través de obras como Ortografía y ortotipografía del español actual, Diccionario de uso de las mayúsculas y minúsculas, Diccionario de usos y dudas del español actual y Manual de estilo de la lengua española.

Cinco libros

Lavadora de textos es un servicio de corrección de textos, asesoramiento lingüístico y divulgación del buen uso del español radicado en Tenerife y perteneciente a la empresa de comunicación Contextos. Además de prestar servicios de corrección y asesoramiento a instituciones, empresas y particulares, Lavadora de textos ha publicado cinco libros sobre el buen uso del español, todos ellos firmados por Ramón Alemán: Lavadora de textos (Contextos, 2011), prologado por Alberto Gómez Font, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española; La duda, el sentido común y otras herramientas para escribir bien (Libros.com, 2017), con prólogo de José Martínez de Sousa; Cincuenta sonetos lingüísticos (Pie de Página, 2020), con una introducción del periodista tinerfeño Juan Cruz Ruiz; Libro de estilo del Gobierno de Canarias (Gobierno de Canarias, 2021), finalista en los premios internacionales Archiletras del año 2022; y Un idioma sin manchas (Penguin Random House, 2022).

Saludos, felicidades, desde este lado del ordenador

Un libro recoge a todas las aves de Canarias

Viernes, Febrero 6th, 2026

Se ha presentado recientemente la guía Todas las aves de Canarias (Editorial Zech) de Beneharo Rodríguez y Airam Rodríguez. Se trata de una edición cuidada en formato de bolsillo y cuenta con más de 800 fotografías, que se distribuyen en las casi trescientas páginas del libro.

Todas las Aves de Canarias describe las 418 especies que han sido mencionadas de forma fehaciente en el archipiélago canario hasta la fecha. Entre ellas, destacan nueve especies y unas cuarenta subespecies exclusivas de Canarias. También se incluyen el resto de las especies nidificantes, las que están de paso en sus desplazamientos migratorios, las que acuden a pasar el invierno o las que aparecen accidentalmente cuando se desvían de sus rutas migratorias habituales. También se recogen aquellas que se han extinguido o cuya presencia en las islas se debe a ejemplares escapados de cautividad.

Para todas las especies se resume su taxonomía, distribución y fenología. En el caso de las aves reproductoras, también se mencionan sus hábitats, su biología reproductiva y su dieta. Todo ello se ilustra con más de 800 fotografías cuidadosamente seleccionadas para mostrar la variedad de plumajes, sus nidos, sus huevos y sus pollos. También se presentan breves descripciones de los ecosistemas de Canarias y de los problemas de conservación de las aves.

“Las islas Canarias constituyen un punto caliente de biodiversidad a escala mundial”, explican los hermanos Rodríguez, “la comunidad de aves de Canarias no es una excepción, con nueve especies y unas 40 subespecies endémicas en un territorio tan pequeño, constituye uno de los lugares más biodiversos de la Unión Europea. Esta riqueza natural ha hecho que sea un reclamo para el turismo de naturaleza y la observación de aves en particular.”

Los autores esperan que el libro ayude o sea de utilidad a personas con diversas inquietudes, como son las relacionadas con el estudio científico, la observación recreativa de fauna salvaje, la educación ambiental, la gestión de la naturaleza o el activismo ecologista. 

Con el fin de animar al gran público a conocer las aves y los paisajes de Canarias, se muestra un mapa del archipiélago canario con más de 80 lugares de interés para su observación y conservación.

Beneharo Rodríguez es licenciado en Ciencias Biológicas (2003) por la Universidad de La Laguna, Tenerife. Ha participado en numerosos estudios ­ornito­lógicos relacionados con la ecología y las amenazas de aves marinas y rapaces. Es autor de más de un centenar de publicaciones, tanto científicas como divulgativas, y su interés por la avifauna canaria le ha llevado a recorrer todo el archipiélago para observarla, fotogra­fiarla y estudiarla.

Junto con su hermano Airam Rodríguez, coautor de la obra Todas las Aves de Canarias y otros colegas, fundó el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las islas Canarias (gohnic.org), dedicado al estudio y la conservación de la flora, la fauna y los hábitats naturales.

Airam Rodríguez es doctor en biología por la Universidad de Sevilla (2012). Ha investigado en Finlandia, Hawaii, Australia, Argentina y España. En la actualidad investiga en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC, Madrid) siendo, además, editor asociado de varias revistas científicas. Ha estudiado los efectos negativos de la contaminación lumínica en las aves marinas, así como de la ingestión de plásticos por pardelas. También se ha centrado en el estudio de la amenazadísima pardela pichoneta de Canarias, lo que le llevó a describirla como una subespecie endémica.

Saludos, volare, desde este lado del ordenador

La llaman Feria del Libro, yo tampoco

Jueves, Febrero 5th, 2026

No hay año que pase sin que tengamos noticia de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife. O lo que fue Feria del Libro de la capital tinerfeña, que antes sí que lo que fue aunque los años y decisiones políticas desviadas y sin cálculo, consiguieron que este encuentro con los libros terminara finalmente en La Laguna, que es la que acoge (eso dicen) la Feria del Libro de una isla y de una provincia que por una vez puede mirar a la que tiene delante con cierto aire de superioridad. Lo apunto porque la Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria corre el riesgo de no celebrarse por cuestión dineraria, de acumular una deuda con proveedores que no ha terminado por asumir si alguna vez la asumió sus organizadores. Los mismos libreros.

De todas formas, y como foco de atención, creo que la Feria del Libro de Santa Cruz sin llevar el mismo camino de la de la capital grancanaria, sigue haciendo las cosas con un aire de improvisación que da miedo. O viruje.

Se anuncia a bombo y platillo que este año se celebrará del 30 de abril al 4 de mayo, y que se instalará como siempre en el espacio que le dejan en el parque García Sanabria porque las casetas coincidirán un año más con las de la Feria de Plantas y Artesanía. Los libreros lo quieren así porque va más público, leo en una nota de prensa, aunque no sé si la asistencia masiva de ciudadanos/as contribuyen a que se dispare el número de ventas de, pongamos un ejemplo, el último libro de David Uclés, que es ese escritor al que han crucificado los hunos y los hotros, y del que me cuesta todavía entender el éxito de su La península de las casas vacías, ladrillo que tuve que dejar cuando llevaba unas veintitantas páginas leídas… ¿Estará Uclés en la Feria del Libro de Santa Cruz?, ¿no temblará el alcalde José Manuel Bermúdez cuando el escritor denuncie desde el escenario que esta ciudad es una de las poquitas de España que conserva un monumento a Francisco Franco?

El caso es que está previsto para este año que se “ubiquen 26 stand con 17 librerías, 9 editoriales participantes, además de los institucionales, correspondientes a la Fundación CajaCanarias, la Librería del Cabildo, la Academia Canaria de la Lengua y el Organismo Autónomo de Cultura”.

En este aspecto, quince stands estarán localizados en el paseo Domingo Pérez Minik y once en la Rambla de Santa Cruz pero no se dice que las librerías que se presentaron pero que no salieron en el sorteo, se quedan a jugar en casa para fastidio de alguno de estos libreros. Tanto, que en redes circula una librera de Tacoronte manifestando su indignación por no haber sido de las afortunadas. Lo mismo le pasa al Centro de la Cultura Popular Canaria, y eso que uno de sus miembros es la presidenta de la Asociación de Libreros de Tenerife, aunque está en modo silencio porque en bocas cerradas no entran moscas.

A la espera de ver qué escritores/as selecciona el Cabildo de Tenerife para invitarlos a este fiesta cada día más cerca al desguace, y con la esperanza de que Espido Freire se quede en casa, más que nada porque aparece ahora en muchos saraos literarios de la provincia sin que termine de entender la razón de su presencia salvo que da una ligera sensación algodonosa allí por donde pasa y hace encender los ojos de los políticos locales que aprovechan la ocasión para sacarse una foto con ella.

Permítanme por lo tanto rezar a los dioses para que los autores/as que se traigan sean de calidad y no Juan de Val que petará, seguro, y que venderá, seguro, pero eso no quita que su novela (por llamarla de alguna manera) sea una puñetera birria por mucho que haya ganado el Planeta, un premio que en su ya larga historia hace enrojecer a los que lo ganaron en justicia cuando en el pasado se leía, es verdad que poco en este país, pero los que leían, leían cosas serias.

Como la queja de la librera de Tacoronte ha sacudido meridianamente las redes sociales, el Ayuntamiento de la capital tinerfeña se ha apresurado a emitir una nota infomativa en la que el alcalde dice que “la Feria del Libro es la cita más importante de la ciudad para el fomento de la lectura” y que se trata de un “proyecto colectivo que se construye desde el diálogo con quienes la hacen posible. Hemos mantenido un contacto permanente con el sector para que vuelva a ser un éxito, como lo ha sido en ediciones anteriores, escuchando sus aportaciones y trabajando de manera coordinada para mejorarla año a año”.

Leído el parrarafito anterior, me di cuenta que el alcalde y yo no hemos estado en las mismas ferias anteriores, ya que poco a poco ésta ha ido perdiendo entidad. Y salvo la foto el año pasado del mismo alcalde y otros que viven de la política rodeando a Espidpo Freire, esa especie de hada madrina que ahora está en muchos saraos que se montan a este lado del Atlántico, si por algo brilló la del 2025 como la de otros años fue por ser una feria de vanidades. Demasiado postureo. Posturero que pulverizó las líneas rojas al incluir un cóctel para los autores/as invitados y esos mismo políticos que salen tanto en la foto. El acto tuvo lugar en el Hotel Mencey, y lo pagó, no iba a ser menos, el contribuyente. O sea, usted y yo.

Cuando algún día se escriba el capítulo de la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife nos daremos cuenta del relato de una derrota. Derrota de quienes leemos y amamos los libros y victoria de los que quieren aparecer en la foto (los que viven de la cosa pública, no de servirla) y de escritores que venden, mucho, es verdad, pero cuya literatura no vale una mierda. Y sí, me refiero a los que venden no por sus libros sino porque son rostros populares, sonrisas profidén con la que esconden la mediocridad de una obra que, seguramente, ni escriben. Para algo están los escritores/as fantasmas, los negros que así los llamamos en estas Expañas que, por mucho que lo digan, sigue siendo la misma.

Saludos, estos es lo que hay, desde este lado del ordenador