Archive for Marzo, 2026

Juan Manuel de Prada: “Óscar Domínguez tuvo unas habilidades miméticas extraordinarias”

Lunes, Marzo 23rd, 2026

Aunque en la Wikipedia se informe que Juan Manuel de Prada Blanco (Baracaldo, Vizcaya, 8 de diciembre de 1970) es un escritor, filólogo, crítico literario, crítico cinematográfico y articulista, me atrevería a añadir que es autor de unos de los proyectos literarios más ambiciosos que se han producido en las letras escritas en español en los últimos años. Este proyecto comenzó con Las máscaras del héroe y continúa ahora con Mil ojos esconde la noche, que incluye La ciudad sin luz y Cárcel de tinieblas, libros que suman entre los dos más de mil páginas en las que su protagonista, el falangista Fernando Navales, un camisa vieja, se traslada a París para convencer a los artistas e intelectuales republicanos en el exilio a que colaboren en distintas actividades culturales que Falange desarrolla en la capital francesa ocupada por los nazis.

Entre los protagonistas, un canario, el pintor Óscar Domínguez, que falsifica obras de pintores de renombre que vende en el mercado negro el periodista César González Ruano.

De esta trilogía que Juan Manuel de Prada espera ampliar a dos novelas más, el escritor se consagra como uno de los autores españoles más interesados en abordar una parte del pasado de este país por el que todavía se pasa de puntillas, o se descuartiza con una saña que, parafraseando a José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, viene tanto desde las izquierdas como desde las derechas.

Coincidiendo con este monumental fresco de época, se ha reeditado Me hallará la muerte, novela protagonizada también por un falangista pícaro pero no tan taimado como Navales, que se enrola en la División Azul para combatir el comunismo durante la II Guerra Mundial.

Esta entrevista se realizó en enero de este año, aprovechando una visita que Juan Manuel de Prada realizó a Tenerife para impartir la conferencia Una vida dedicada al noble arte de la escritura en el Centro Cultural de Los Cristianos, en Arona. Se hace notar el mes en que pudimos conversar con él porque algunas de sus respuestas suenan proféticas si contemplamos cómo han evolucionado las cosas desde ese momento hasta hoy.

- Fernando Navales, el protagonista de Las máscaras del héroe y ahora de Mil ojos esconde la noche ¿está inspirado en algún personaje real?

“Es un personaje absolutamente inventado. De hecho, es el único de ficción que aparece en toda la novela”.

- Y ha pensado continuar con Navales en próximos libros?

“Me gustaría escribir dos novelas de Fernando Navales antes de morir. Una que transcurra durante la Guerra Civil y otra de su regreso a España desde París en 1944, que sería la continuación de lo que se cuenta en Mil ojos esconde la noche”.

- No veo al personaje pistola en mano en las trincheras de España. Además, Navales es un mal bicho, y su visión de la guerra podría resultar bastante incómoda. ¿Dónde se encontrará Navales al estallar la Guerra Civil?

“Primero en Madrid, que es donde lo dejo en Las máscaras del héroe. Se esconde en una embajada, aunque en un momento determinado consigue salir de la capital de España y llegar a la zona nacional, donde llevará propaganda. La novela tendría como escenarios principales Madrid y Salamanca”.

- Creo que escribe a mano y que es su padre quien les pasa esas cuartillas al ordenador.

“Escribo todo a mano y mi padre lo transcribe y yo corrijo sobre la transcripción. Mi padre me comenta cosas, me dice lo que le ha gustado y lo que no. Por dónde podrían ir los tiros. Es mi primer lector, me lee en bruto y me lee cada día. Es un lector privilegiado y para mi es un privilegio contar con él como primer lector”.

- ¿Escribe también a mano sus ensayos, artículos, columnas periodísticas?

“Escribí a mano las columnas durante muchos años hasta que me di cuenta que no podía hacerlo más. Las escribía fuera de casa, en hoteles, y decidí escribirlas en el ordenador. Las novelas no, las novelas las escribo a mano sobre un escritorio y en general toda mi obra de creación. Pero mis artículos de prensa están escritos en el ordenador. Escribir a mano es una escritura más apasionada, más verdadera, pongo más carne en el asador. Hay una intimidad con lo que haces que la máquina no te lo permite. Además, cuando veo la s letras de molde tiendo a corregir sobre lo escrito. A mano todo resulta más torrencial porque estás liberado de corsés. Sí, es una escritura más apasionada, verdadera y liberada de corsés”.

- En Mil ojos esconde la noche el régimen franquista envía Fernando Navales a París para que convenza a los artistas e intelectuales republicanos a ponerse bajo el paraguas del régimen franquista ¿algo así pasó realmente?

“No sé si hubo interés por parte de Franco o de su corte y si el interés de los exiliados fue por razones de supervivencia en un país donde vivir era peligroso pero lo que cuento en la novela ocurrió. Prácticamente todos los artistas españoles del exilio en París colaboraron en las actividades culturales que organizó Falange en esa ciudad. En este sentido, lo que escribo en la novela es un 95 por ciento cierto aunque pueda provocar perplejidad que un comunista, un anarquista o un republicano de izquierdas colaborase en las actividades culturales de Falange, pero el caso es que lo hicieron. Para nosotros que estamos tan tremendamente ideologizados nos cuesta admitirlo pero hay que meterse en el pellejo de las personas que llegaron a ese mundo hostil y ahora en poder de los nazis, y pensaran que la mejor manera de que no los pusieran en entredicho era colaborar con Falange, acto que haría que los alemanes los miraran con mayor condescendencia o simpatía. Los artistas que aparecen en la novela y que colaboraron son los artistas que colaboraron con Falange en ese entonces. No es algo que me haya inventado”.

- ¿Hay algún personaje que deteste especialmente de los que aparecen en la novela?

“Yo diría que Picasso humanamente deja mucho que desear. En la novela cuento la relación que mantuvo con el escritor Max Jacob, judío, que quiso convertirse al catolicismo y para eso buscó padrinos. Hay otros episodios indigeribles, como el trato que dispensó a las mujeres con las que vivió. Y su relación con los nazis. El propio Hitler dio orden de que no se le molestase cuando los alemanes entraron en Francia y en los cuatro años que duró la ocupación, Picasso desarrolló una serie de actividades que a cualquier otro le podía haber costado la vida. En líneas generales y con sus más y sus menos, los personajes de la novela alcanzan su redención pero Picasso no”.

- Fernando Navales es muy crítico en la novela con la obra de Óscar Domínguez pero ¿qué opina Juan Manuel de Prada del trabajo del artista tinerfeño?

“La obra es valiosa, eso es evidente, pero también muy derivativa. Tiene una etapa muy daliniana, picassiana, contaba con unas habilidades miméticas extraordinarias. Es un pintor fecundo y con personalidad. Tiene una fuerza indudable, en la que se dan periodos muy marcados: surrealista, cubista, pintura casi metafísica, y que logra esa exploración personal mediante la imitación o mejora de modelos, lo que es totalmente cierto. Óscar Domínguez me parece un pintor interesante, que vivió una vida increíble. Procede de una familia con recursos y es su padre quien lo envía a Francia para que lo represente en su nombre y lleve sus negocios pero se entrega a la vida bohemia de París. Me parece un personaje muy atractivo, además de un dinamizador maravilloso de la cultura. En París conoció a los grandes de la cultura francesa, como Breton, y fue un hombre extraordinario en muchos ámbitos, como en pintura pero no se puede ocultar que falsificó cuadros que han estado colgados en grandes museos europeos como en Hamburgo, de la que es autor de una falsificación de Chirico y en ese caso me gusta más la falsificación que el original”.

- En la novela narra la relación que Domínguez mantuvo con César González Ruano, quien menciona al artista en sus Memorias. Mi medio siglo se confiesa a medias.

“Ruano decidió invertir en propiedades inmobiliarias, libros y pinturas porque la moneda se devaluaba. Esta actividad fue la inversión predilecta de muchas personas, entre ellos González Ruano que tiene en Óscar Domínguez a uno de sus más estrechos colaboradores en lo que se refiere a falsificaciones. Domínguez trabajó también para Paul Eluard falsificando a Chirico, que fue un pintor italiano que en su primera etapa fue comunista y luego coqueteó con el fascismo lo que no le perdonaron sus amigos de París, ya que fueron ellos los que decidieron hundirlo en el mercado con falsificaciones de sus cuadros”.

- González Ruano es otro de los personajes de esta novela inmensa y coral.

“Era un hombre de talento pero de poco fuste. El mismo lo admitió: cambió el oro de la gloria por la calderilla de la fama. Fue un prosista muy cotizado pero perdió la voz literaria ya que no desarrolló una obra consistente. Me parece un escritor muy limitado pero como prosista es un grandísimo escritor”.

- En la novela se muestra también crítico con la Resistencia francesa y con los intelectuales franceses que colaboraron con los nazis.

“La Resistencia francesa no existió durante un año en la Francia ocupada, año en el que todo el mundo vivió en paz y nadie quiso sabotear ninguna instalación militar alemana. Es a raíz de que Alemania comience la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética en 1941 cuando Stalin hace un llamamiento a los comunistas y les dice que atenten contra el invasor. Y ese verano, un poco después de la ocupación alemana, empiezan los primeros atentados de la Resistencia, pero son esporádicos y de poca monta. El auge de la Resistencia es tardío, porque a pesar de que en ese verano de 1941 se produjeron los atentados comunistas, las cosas cambian porque en 1943 y a medida que Alemania comienza a perder la guerra, más con la derrota que sufren sus ejércitos en Stalingrado, hay más gente en Francia que se pasa a la Resistencia. En 1944 casi todos, incluso la policía, se apunta al caballo ganador de combatir a los nazis. Tras Stalingrado, en febrero de 1943, ya nadie cree que Alemania vaya a ganar la guerra”.

- ¿Qué le parece el papel que prestaron los intelectuales españoles en el exilio en este contexto?

“El papel de los intelectuales en este contexto, en general, deja mucho de desear. Casi ninguno reflejó en su obra esos años sombríos. Y cuando lo hacen, el resultado son textos banales. Pasa lo mismo con los autores extranjeros aunque en Francia el fascismo adquiere unas características distintas a las de otros países. En Francia hay fascistas católicos que al mismo tiempo adoran la Revolución Francesa y el cambio de régimen que propició. El fascismo francés es bastante curioso”.

- En cierta ocasión habló de totalitarismo democrático. ¿Qué es eso de totalitarismo democrático?

“El totalitarismo se identifica con dictadura o régimen político represor pero el significado de totalitarismo es toda forma de organización política que tiende a enfocar tu voto de un sitio a otro con el fin de que no te conviertas en un personaje disruptivo, que digas cosas con independencia. Creo que la democracia que tenemos genera una visión del mundo que tiende a querer controlar y que todos pensemos de una determinada manera. El totalitarismo es una forma política en la que la gente ve el mundo de una determinada forma. No es una dictadura pero hay muchas personas que no piensa así, y el sistema, por eso mismo, los convierte en réprobos, en degenerados de la democracia cuando una democracia sana es aquella en la que puedes admitir pensamientos de personas muy opuestas, que no piensan igual y que no se guían por posiciones o por actitudes demasiado homogéneas y en este sentido sí creo que hay un totalitarismo democrático aunque parezca una paradoja que de hecho lo es. Vivimos una época que tiene un toque un tanto totalitario. Todas las organizaciones de poder tiende a generar una ortodoxia”.

- ¿Y cual cree que debe ser el futuro de Europa?, ¿tiene futuro Europa?

“A mi juicio el futuro de Europa es al margen de los Estados Unidos. Nuestros gobernantes tendrán que entenderlo. Durante años, Europa ha sido un títere pero es que ahora con la revolución de los medios de comunicación, cuando todo ocurre en la plaza pública, lo que vemos es evidente. Si España quiere luchar por sus derechos históricos e instituciones tiene que cambiar el chip y enfrentarse a Trump, pararle los pies, lo que implica menos ingresos. Creo que la única salvación para Europa es formar una nueva unidad, que no tiene porque ser la Unión Europea pero sí una unidad frente a ese mundo un poco totalitario al que nos enfrentamos, digámoslo así”.

- Por último, acaba de reeditar Me hallará la muerte, una novela que publicó en 2012.

“Se trata de una novela muy querida por mi porque la escribí en circunstancias personales muy difíciles. Habían pasado cuatro años desde que había publicado mi último libro, años en los que me tocó vivir penurias por desgracia muy habituales en el mundo que vivimos y llegó un momento en el que pensé que había muerto como escritor, pero pasados esos cuatro años me puse a escribir una novela para demostrarme a mi mismo si era capaz y la experiencia fue muy positiva. Me encontré con personas que estuvieron a mi lado y que me aconsejaron bien así que fue una escritura que me hizo pensar que podía ser escritor y esa novela es Me hallará la muerte, que va sobre la vida de un pícaro que se alista en la División Azul y que posteriormente regresa a Madrid. Es un hombre que profesa ideas falangistas en una España que comienza a salir del agujero y que resulta muy atractiva para los extranjeros. Es una novela muy variada porque empieza siendo picaresca, luego bélica durante su etapa con la División Azul en el frente ruso en la II Guerra Mundial, las penurias que padece en su cautiverio y, por último, una novela negra porque cuenta con una trama criminal que se desarrolla en el Madrid de los años 50”.

- Fernando Navales y el protagonista de Me hallará la muerte son falangistas, ¿qué atractivos tiene para usted la Falange de aquellos años?

“No tengo simpatía por Falange más allá del interés literario que tiene. Fue un movimiento político hecho por escritores, la guardia pretoriana de José Antonio Primo de Rivera eran escritores como Eugenio Montes, Ernesto Giménez Caballero y Agustín de Foxá, entre otros, lo que hace que fuera la organización con mayor número de escritores de aquellos años. El departamento de Propaganda del gobierno franquista en Salamanca estaba formado por numerosos escritores falangistas y de ahí viene mi interés aunque Franco muy inteligentemente logró absorberla por completo y convertirla en otra cosa. El protagonista de Me hallará la muerte denuncia eso mismo en la novela, que la Falange ha terminado por convertirse en otra cosa tras ser abducida por el Movimiento y ese proceso me parece muy interesante, sobre todo si lo observamos desde el punto de vista histórico”.

Saludos, ay, ay, ay, desde este lado del ordenador

Conrado Álvarez Fariña, ¿nuevo Director General de Cultura del Cabildo de Tenerife?

Jueves, Marzo 19th, 2026

Todo parece indicar que Conrado Álvarez Fariña será el próximo director general de Cultura del Cabildo de Tenerife, nombramiento singular porque se produce a dedo (puesto de cofianza) a un año y poco de celebrarse elecciones, y que coincide con otro nombramiento (a dedo) reciente, el de Javier Hernández Velázquez, funcionario y escritor de novelas ilegibles e indigeribles, como Jefe de Servicio de Cultura tras la jubilación de Nieves Guimerá.

Conrado Álvarez Fariña nació en Caracas, en 1963 y es académico de número de la Real Academia Canaria de Bellas Artes. Gestor y técnico en servicios y marketing cultural, fundó el Festival de Música Antigua de La Laguna y ocupa en la actualidad la dirección artística de la Orquesta Barroca de Tenerife.

El actual consejero de Cultura del Cabildo Insular, el popular José Carlos Acha, cansado imagino de salir tanto en la foto, llevaba asumiendo estas funciones desde que fue nombrado para el cargo, lo que hace suponer que si se confirma el nombramiento del nuevo Director General de Cultura, abandone algunas de estas obligaciones con el fin de ocuparse en el último tramo de la legislatura en su futuro político, más ahora, con las elecciones a la vuelta de la esquina.

Nos consta que José Carlos Acha quiso a Conrado Álvarez Fariña en su equipo desde que es consejero de Cultura del Cabildo Insular, pero por problemas de titulación académica no pudo ser entonces. Ahora parece que sí.

De momento circula en los mentideros la versión que José Carlos Acha ha perdido el norte, mientras somos muchos los que esperamos resultados tangibles de una gestión que no ha sido muy brillante hasta la fecha, aunque es verdad que el consejero ha intentado salir en todas las fotos aunque no lo vi ni a sus nuevos puestos de confianza en la magnífica charla que ofreció la premio Nobel de Literatura Olga Tokarczuk ni en la chispeante intervención de David Uclés en la XI edición de Tenerife Noir. Claro que Uclés se trata de un escritor demasiado rojo para el consejero y su equipo de todo a cien.

Puestas así las cosas, me gustaría preguntarle al consejero y a su personal de confianza ¿cuál fue la verdadera razón que originó que Daniel Broncano renunciara hace unos meses al cargo de director técnico y gerente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife?

Esperen, esperen, que en breve se lo diremos…

Tiene miga.

Y sí, esto es lo que hay.

FIRMA FOTO: Tony Cuadrado

Saludos, que los dioses los perdonen, desde este lado del ordenador

La rebelión de los guanches de Anaga, una novela de Domingo Garí

Miércoles, Marzo 18th, 2026

Domingo Garí es profesor de Historia de la Universidad de La Laguna y cuenta con varios libros en los que estudia el nacionalismo en Canarias así como las luchas obreras durante la Transición (1975-1977). Es autor además de Historias de un mitin de 1977: el dilema eurocomunista. También se ha declinado por la ficción en Historias imaginadas de Canarias, que recoge tres relatos, los dos primeros se desarrollan en un universo alternativo, a lo ¿qué hubiera pasado si…? que transcurren en la última mitad del siglo XIX, y una novela corta que narra los excesos de un estudiante de la Universidad de La Laguna en los años 70. Estas experiencias nos hizo descubrir la vena más literaria del profesor universitario, experiencia que ahora repite con La rebelión de los guanches de Anaga (Trienio Editorial, 2025), una novela histórica aunque la historia deje paso como en el libro anterior a un relato alternativo en el que se narra, precisamente y tal y como augura el título, la revuelta de un grupo de indómitos guanches que se han refugiado en los montes de Anaga para no ser esclavos sometidos por la corona de Castilla.

La novela sitúa al lector en el año de 1530, “en una isla todavía herida por la Conquista”, en la que Iballa deja de ser libre para ser sometida como esclava por los nuevos señores de Canarias aunque la feliz intervención de un mestizo como abogado, Guaniacas, quizás pueda cambiar el destino de la joven guanche.

La rebelión de los guanches de Anaga tiene mucho de ficción y algo que parece pegado a la realidad documental que nos narra aquellos hechos, pero al margen de lo que sí pudo ser y lo que fue,se lee como una entretenida novela de juicios y de aventuras, y al mismo tiempo se aprecia la capacidad que tiene el escritor para describir entornos naturales. Así lo hace nada más comenzar el libro:

“La bruma de la mañana cubría las laderas de los barrancos de Tegueste con un velo denso y húmedo, ocultando las veredas”.

Continúa pintando el paisaje y a los protagonistas con palabras escogidas, que fluyen a lo largo de una narración en la que se habla del peso del colonialismo en la que entonces era sociedad canaria, una sociedad que poco a poco se transforma en otra cosa. Cosa que no tiene nada que ver con los antiguos canarios ni con los conquistadores pero sí que es resultado de esa mezcla de sangre. La sangre que corre desde entonces por las venas de la mayoría de los canarios. La novela se ambienta en este atractivo mundo cambiante y no deja de mirar con emoción a los alzados y su guerra de guerrillas.

La rebelión de los guanches de Anaga es, una novela de aventuras pero también judicial que protagonizan buenos y malos. Los buenos son, además de Guaniacas –el mestizo, el canario del que venimos casi todos– los alzados y algún peninsular. Los villanos, los conquistadores, los que ejercen el ordeno y mando y fingen que respetan la ley.

Para ubicar al lector, la novela incorpora nada más comenzar un glosario con expresiones y palabras guanches. Incluye además las Actas del Cabildo de Tenerife que van, cronológicamente, de 1498 a 1547 y un prólogo en el que Domingo Garí pone en contexto al lector mientras lamenta que un personaje real como fray Bartolomé de las Casas no protegiera a los habitantes originales de aquellas islas, defendiendo que eran seres racionales como sí hizo tras lo que vio en América.

Más allá de este discurso, que salpica la mayoría de las páginas de la novela, se propone incluso un juicio en el que hay buenos (la defensa) y malos (los otros).

Entre los buenos, Guaniacas, un hombre que se encuentra entre dos mundos, y un malo, demasiado malo (y aquí flojea la novela, en el retrato de su villano, personajes que según Hitchcock tenían que ser muchos más atractivos que los buenos) que es el segundo adelantado Pedro Fernández de Lugo así como el propietario de esclavos Hernán Mexía.

A la novela no le falta hondura, sobre todo en los momentos previos al juicio y en el diseño de personajes, entre otros los protagonistas de la rebelión, esos hombres que se niegan a ser esclavos guanches que viven en la montaña y que han conservado su cultura. También me resulta creíble el momento histórico que retrata. Una sociedad que se transforma en unas islas que no han sido sometidas del todo y que augura el largo y lento proceso de asimilación mientras los nuevos señores hacen desaparecer cualquier vestigio guanche, aunque parte se conserve en topónimos diversos y en otras formas singulares.

La portada del libro es de Roberto F. Perdomo. Su aire indigenista es un atractivo reclamo que pone en aviso al lector. Esta es la épica de los que optaron morir de pie antes que de rodillas. La portada me hace escuchar como rompe el silbo de las flechas el silencio de las junglas de Anaga.

La rebelión de los guanches de Anaga se presenta esta tarde, 18 de marzo, a las 20 horas, en el Centro Ciudadano de la Punta, Punta del Hidalgo, La Laguna. Acompañará al autor, José Quintana.

Saludos, no hay raza muerta, desde este lado del ordenador

A La lucha le falta maña

Martes, Marzo 17th, 2026

Título original: La lucha / Año: 2025 / Duración: 92 min / Dirección: José Ángel Alayón/ Guion: Marina Alberti y Samuel M. Delgado / Música: Camilo Sanabria y Adriana García Galán / Fotografía: Mauro Herce / Intérpretes: Yazmina Estupiñán, Tomasín Padrón, Inés Cano, Sara Cano, Aridany Pérez.

La Lucha (José Ángel Alayón, 2025) no es una película sobre la Lucha Canaria sino una historia que cuenta el deterioro en las relaciones entre un padre que es luchador y su hija. De ahí su título, La Lucha, metáfora que va más allá del deporte vernáculo, del que se muestran agarradas a pie del terrero, muy físicas, planos en los que el espectador casi siente el contacto entre contrincantes, pero no explica ni da demasiada información sobre cuáles son las reglas de este deporte que nació con los antiguos canarios y que perdura hasta hoy, aunque por desgracia ya no encuentre el eco que una vez tuvo en los medios de comunicación convencionales.

No le faltan atractivos a La Lucha, aunque me sienta vamos a decir que defraudado por lo que, previamente, imaginé que iba a ver. El primero es que la película está rodada en la isla de Fuerteventura, cuyos paisajes desérticos están fotografiados con el cuidado al que nos tiene acostumbrado el cineasta, antes director de fotografía, aunque renuncia a ella en esta su segunda película como director de largometrajes tras Slimane (2013).

Pero al margen de la lucha canaria, que es una de las miradas a través del cual se desarrolla, el filme cuenta con escenas que tocan mi corazón pese a la distancia que mantiene el director con sus dos protagonistas, padre e hijo, interpretados por Yazmina Estupiñán y Tomasín Padrón, que se estrenan como actores y que resultan muy creíbles en los papeles que interpretan. En ellos dos descansa el peso de la historia y ambos consiguen que me identifique con lo que discurre en pantalla.
Si algo no se sostiene con maña es el guion, un relato que no termina de cerrarse, que prefiere dejar puertas abiertas.

Al ver la película, con público entregado a mi alrededor, casi me pareció estar observando en pantalla un western moderno. La planicie de la isla majorera se presta a ello, también ese desolado paisaje que tanto dice sobre el crepúsculo del luchador, sin olvidar el carácter sociológico del filme y su anhelo por mostrarnos un rasgo de nuestra canariedad que no termina de agarrar aunque algunos destellos trascienden a veces la pantalla.

El cuerpo hercúleo de Tomasín y la fragilidad del de su hija, dice mucho de los distintos estados de ánimo que modifican el carácter de ambos. Mientras, vemos en qué consiste su día a día. Trabajar en una lavandería en el caso de ella. Los dos pertenecen a una clase social que no suele contar con películas en las que veamos cómo es su vida, pero es ella, Yazmina Estupiñán, la que termina por dominar cada plano en el que aparece. La contemplo y me pregunto de donde diablos ha salido una actriz que leo no había hecho nada parecido hasta ahora. Algo similar me pasa con Tomasín Padrón pero es ella la que al final toca algo en el espíritu del espectador. La película casi resulta un documental de ficción, que quizá era la intención, y eso hace que me siente a la mesa cuando se reúne la familia y que lamente que la rodilla de Tomasín no sane y que el médico le advierta que debe dejar de luchar si no quiere perderla claro que el personaje lo hace porque es su forma de vida, no sabe hacer otra cosa, pero eso se intuye en una historia contada a retazos, casi como la voz del viento que suena en la árida isla de Fuerteventura. Se nos avisa que la esposa y madre falleció hace un tiempo, y que la ausencia es un peso que lleva el padre, incapaz de superar su muerte.

No hay mar en la película. La ausencia de mar es notable en una cinta que habla de fatalidad y de incomunicación. También de cómo una hija no acepta las reglas, y de cómo se rebela contra ellas cuando lucha. Esto supone un severo castigo porque se trata, se remarca y hace bien la película, en explicarnos que es un deporte noble. En el que el ganador tiende la mano al derrotado.

De fondo, una isla que la fotografía granulosa (leo que se rodó en 16 mm) pinta de extraños colores el árido y desértico paisaje. Y esa mirada de colores apagados envuelve a un filme que junto al tambor de la legendaria Valentina la de Sabinosa envuelve con un lazo muy nuestro, muy canario, un relato interesante pero al que le falta sin embargo maña en lo que nos cuenta.

Se ve con entusiasmo pero no termina de conmover. Le falta algo. Y ese algo es calidez. Casi todo en La Lucha me resulta helado, como si estuviera mirando un documental sobre un padre y una hija que luchan (los dos a su manera) por causas distintas aunque al final el abrazo que se dan no sea el de una agarrada, como muestra el póster de la película, sino el de un padre y su hija. Dos personas que han ido por caminos diferentes tras la muerte de la madre y de la esposa.

Creo que La Lucha abre caminos en eso que cada día me atrevo a llamar cine canario. Se trata de una película canaria, un título que se suma a una todavía pequeña tradición cinematográfica en las islas como es la de contar una historia universal (la de un padre y su hija) en un ambiente tan canario, canario antiguo, como es la lucha.

Y de fondo el paisaje árido de una isla seca, y un cuerpo tallado casi parece de dunas como es el de su protagonista. Pero falta algo. Y ese algo es maña, mucha más maña.

Saludos, el grande ganó, desde este lado del ordenador

Javier Corcuera: “No tenemos en España un espacio para el cine documental de autor”

Lunes, Marzo 16th, 2026

Hay películas que emocionan tanto que parece que cambian por dentro al espectador. Uyariy, de Javier Corcuera (Lima, Perú, 1967) es una de ellas. El documental muestra la cruenta masacre de Juliaca en enero de 2023, en el contexto del estallido social en el país andino entre 2022 y 2023 contra el gobierno de Dina Boluarte y recorre también la región de Puno a través de la música y los cantos de artistas del sur andino, un territorio marcado por la represión y las revueltas indígenas desde hace años, y cuyas impactantes imágenes registra este trabajo que se estrena el 8 de abril en cines.

Uyariy, escuchar en quechua, fue distinguido con el premio a la Mejor Película en la décimo séptima edición de los Premios de la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI), que reconocen a los mejores estrenos del cine peruano de 2025 exhibidos en salas comerciales y festivales. Javier Corcuera trabajó en sus inicios bajo la tutela de Elías Querejeta, que produjo su primera película, La espalda del mundo, en la que cuenta en tres relatos las violaciones de los derechos humanos en Norteamérica, Turquía y Perú. Javier Corcuera vive en España.

- ¿Cuál ha sido la recepción de Uyariy en Perú?

“En Perú el público hizo posible que la película se estrenara en los cines de todo el país. La película ha sido muy bien recibida, y además la prensa nos ha tratado muy bien. Haber ganado el premio a mejor película peruana del año es muy importante porque es la primera vez que estos premios, que concede la crítica, se dan a una película documental. Es la primera vez que una película documental es la mejor película peruana del año”.

- Se trata de una muy buena noticia. Lo que quería preguntarle es si de alguna manera el hecho de exhibir el documental ha cambiado algo o, si por el contrario, todo sigue igual.

“Bueno, ha dado una visibilidad muy buena a este problema. Creo que la película ha servido de instrumento para dar una visibilidad a esta lucha y a la que viene porque hasta ahora la impunidad ha sido total. La película hace como un giro hacia atrás, retrocede cien año atrás, y compruebas que se han venido sufriendo acontecimientos muy similares o peores, porque estos han sido muchísimos a lo largo del tiempo. Es un tema que regresa. Que ya pasó sí, pero que pasa ahora mismo porque ha sucedido desde siempre. Hay algo quizás que resume muy bien la película y es las declaraciones del párroco de la comunidad”.

- Eso quería comentarle porque me llamó mucho la atención en el documental el activismo del sacerdote, que es el representante de la iglesia católica. En este caso, ¿se puede pensar que la iglesia de alguna manera se está implicando en este asunto o es solamente el activismo del párroco de esta comunidad?

“No, se trata solo del párroco que es un caso aislado. Se implicó en el problema y dio cobijo y espacio a los familiares cuando acabaron de suceder los acontecimientos que se cuentan en la película. Fue en esa iglesia donde los familiares se sintieron seguros para empezar a organizarse y crear finalmente una asociación. Al principio hubo mucho miedo porque las familias no se conocían pero a base de acudir, terminaron por organizarse y ahí fue donde también empezamos nosotros a rodar”.

- El título del documental es Uyariy, que significa Escuchar.

“Sí, el título es Uyariy en quechua, que significa escuchar. En la película está también en aymara, solo que al final porque en esa zona viven dos naciones que hablan sus respectiva lenguas, quechua y aymara. Algunas de las canciones que suenan en el documental están cantadas en estas dos lenguas y es muy importante destacar que la música, en este caso, entra en la película desde el principio porque las movilizaciones y los momentos íntimos que registramos, incluso en las escenas del cementerio, siempre hubo canto. Incluso las víctimas cantan en otros momentos porque la música popular es la historia y la memoria en esta región del mundo.”

- Durante el rodaje de la película ¿hubo algún momento que fuera especialmente difícil de filmar?

“Bueno, algunos momentos de las movilizaciones resultaron muy fuertes por la represión del ejército y de la policía. Hubo disparos, y mucha violencia que generó tensión durante el rodaje pero por fortuna no nos pasó nada”.

- Antes comentaba que Uyariy ha contribuido a visibilizar lo que está pasando en esta parte de Perú y ahora en el resto del mundo. Entiendo que está despertando conciencias.

“Creo que la película sí ha ayudado a visibilizar bastante esta situación y que, evidentemente la ha visibilizado ya que todo esto que pasa en la película ahora se sabe pero no aparecía en los medios de comunicación que han sido bastante pasivos, sobre todo las televisiones que más que informar, desiformaban con el fin de ocultar los hechos negativos que se están produciendo. Hasta el documental, nadie conocía directamente y a este nivel, lo que sucede gracias a los testimonios que incorporamos en el documental. Todo eso se hizo visible porque, como digo, la película sí ha tenido un impacto mediático muy fuerte no solo en Perú sino allí donde se ha estrenado”.

- Hay un aspecto que también me impresionó de Uyariy y es que además de la presencia muy activa del párroco, hay otros grupos, por ejemplo colectivos LGTBI, que también se han sumado a la lucha, a apoyar esta causa.

“Es que fue un estallido social, en realidad. Primero en ese lugar, donde hay que sumar un reclamación de justicia y de reparación de las víctimas, y eso ha animado a que diferentes colectivos se hayan unido porque, como dije, se trata de un estallido social donde todo el mundo participa, donde todo el mundo va a cumplir”.

- Esta claro que el documental ha contribuido a visibilizar esta situación pero entiendo que ahora se mantiene si no igual, más o menos igual.

“Sí, la situación se mantiene igual pero la lucha de los familiares sigue siendo muy grande, muy grande, no paran. Están activos todo el tiempo, buscan justicia y reparación para ellos y también para los cientos de víctimas que ha costado este proceso”.

- Uyariy se estrena en el Festival de Málaga y llega a los cines el 8 de abril. ¿Cuál cree que será la reacción del público español cuando la vea?

“Bueno, eso es difícil de saber. En todo caso, creo que la película cuenta una historia universal y si bien es evidente que sucede en un sitio muy concreto, en Juliaca, Puno, en el sur del Perú, eso en realidad tiene que ver con lo que está pasando en todo el mundo. Vivimos días de impunidad absoluta, donde los derechos humanos se han hecho añicos porque nadie respeta nada, no hay que explicar nada. Podemos ver un genocidio en directo y los países poderosos comparten esa confusión y miran hacia otro lado. No reaccionan, aunque por fortuna en algunos sí que lo hace la sociedad civil, pero hay como una especie de impunidad universal ante la violación de los derechos humanos. Yo creo que la película de alguna manera está dentro de este contexto y se posiciona ante lo que pasa. Que cuestiona el relato de que todo se puede hacer, que todas las leyes se pueden saltar, aunque todo esto vaya en aumento”.

- Es un documental que reúne momentos de mucha emoción. Imagino que la situación tuvo que ser realmente brutal en el buen sentido de la palabra. Porque hay escenas que realmente erizan la piel.

“Sí, la película es muy emotiva porque también lo que sucedió fue lo que fue. Pero tiene como mucha unidad, mucha fuerza. Porque muestra los vínculos que se han tejido entre las familias, porque se trata de un pueblo muy luchador. Y creo que la película retrata ese espíritu y la dignidad y la fuerza de la gente”.

- Me imagino que habrá tenido que desechar mucho material del que rodaron.

“Grabamos muchas horas de película, y se hace por partes, algunas de las cuales pueden ser maravillosas pero al no encajar con otras se tienen que desechar”.

- ¿Por qué se especializó en dirigir documentales?

“Empecé haciendo cine documental con mi primer largometraje, La espalda del mundo (2000) y me fui enamorando del género. Me gusta trabajar con la realidad y me gusta hacer cine porque lo real es apasionante y la realidad te regala cosas buenas”.

- Su primer productor fue Elías Querejeta.

“Sí”.

- ¿Y cómo fue la relación?

“Con Elías Querejeta hicimos La espalda del mundo y también dos documentales para televisión. Condenados al corredor (2003) y Doñana. Memoria de un desastre (1998). Trabajar con Elías fue una experiencia y un aprendizaje muy bueno. Era un enamorado del género documental. Le encantaban los procesos de las películas, que hacía con mucho rigor y paciencia a la hora de trabajar, respetando los tiempos que a veces requieren los documentales que son largos y no son fáciles de reproducir. Le debo mucho”.

- ¿Cuáles son los temas que le interesan a Javier Corcuera?

“Pues son un poco los temas de los que hablo con mis amigos, los temas de las cosas que suceden y en las que uno se siente un poco testigo de su tiempo y considera que hay que darles voz en una pantalla de cine. Ese es el cine que hago y sí, evidentemente, puede parecer un cine repetitivo pero tengo unas cuantas películas que, se puede decir, están más próximas al musical o son estrictamente cine musical, como No somos nada (2021). Es el cine que me interesa e intento hacer las películas que quiero”.

- Tengo la percepción, y si estoy equivocado me corrige, que el público quiere ver cada vez más documentales.

“Yo creo que el público que ve documentales existe. En esta película ha respondido. Lo complicado es que este tipo de películas lleguen y se vean en las salas o que las plataformas quieran exhibir un cine independiente porque salvo algunas excepciones como Firmin, tienen sus programaciones donde solo hay salida al documental comercial mientras que el independiente, el de autor, tiene pocos lugares de exhibición. En la televisión pública, por ejemplo, no tenemos en España un espacio para el cine documental de autor. Y eso que aquí se produce mucho documental de primerísima calidad que da la vuelta al mundo pero que no vemos en la televisión pública”.

- ¿Reconoce maestros, referentes que hayan influenciado en su manera de hacer cine documental?

“En el cine documental, por ejemplo, aunque mi cine es muy distinto sobre todo por la manera de contar historias que es diferente, me impresiona el de Patricio Guzmán. El cine documental de Patricio Guzmán ha sido, digamos, determinante en mi trayectoria. La profundidad de lo que cuenta en sus películas hace que no me haya olvidado de ninguna de ellas. Late en todas una pasión por el cine documental que me fascina”.

- El cine de Guzmán tiene vocación de denuncia política.

“En un tipo de cine que hace sí, pero también destaco el fondo de las historias, cómo las trabaja. La acción y la sencillez que tiene a la hora de contarnos eso. Hay otros cineastas a los que sigo con interés, algunos de ficción. De alguna manera uno se va nutriendo con muchas cosas y busca ahí la semilla”.

- ¿Qué le apetecería rodar si le dieran esa oportunidad?

“Muchas historias, aunque pienso que el compromiso del cineasta es con el tiempo que vive. Entiendo el cine documental como una mirada a la realidad”.

- Pero al ser un género cinematográfico es susceptible de manipular al espectador. No busca ni quiere ser objetivo.

“Es la mirada del autor, da igual que sea ficción, documental, animación, lo que quieras. Es la mirada de un autor, y esa mirada es la que marca cómo se cuenta una historia. Sigo a determinados autores porque me gusta su mirada y porque creo que hacen películas honestas desde la mirada”.

- ¿Reconoce constantes en su trabajo?
“Sí, creo que sí. Dicen que el estilo es plagiarse a sí mismo así que hay elementos que siempre están. A veces de manera inconsciente pero si las películas se parecen es porque tienen un estilo, un estilo que a veces conecta y otras no”.

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El mapa para tocarte, mejor documental en el Festival de Cine de Málaga

Sábado, Marzo 14th, 2026

El mapa para tocarte de la cineasta palmera Mercedes Afonso obtuvo el premio al mejor documental en el Festival de Cine de Málaga. La cinta cuenta, a lo largo de 12 años, la evolución de la familia de la propia directora, con un hijo autista y afectado, además por un Trastorno Obsesivo Compulsivo. El estreno ha coincidido con la desaparición de Airam, cuya búsqueda continúa en la Palma después de casi un mes.

El documental que cuenta cuenta con la participación del Gobierno de Canarias y de Televisión Canaria.

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