Una Medalla de Oro muy poco meditada
El Consejo de Gobierno del Cabildo de Tenerife estudia una propuesta presentada por el grupo del Partido Popular (grandes amantes y conocedores de las cultura que se hace en nuestro pequeño país canario, esto que se entienda como una ironía) para iniciar los tramites de la concesión de la Medalla de Oro de la Isla al periodista y escritor Alberto Vázquez Figueroa. La iniciativa la llevará al Pleno el actual consejero de Cultura del Cabildo Insular, José Carlos Acha, una persona que la verdad esto de la literatura como que no es lo suyo, y a su gestión en promocionar las letras tinerfeñas nos remitimos. Aunque hizo el intento de aproximarse al sector recién estrenado el cargo reuniéndose con editores y escritores más para salir en la foto que otra cosa.
Otro día hablaremos de la afición del consejero por salir en la foto y regar sus redes sociales con esas mismas fotos en distintos saraos culturetas. Pocos, no obstante, los literarios que, como saben los que saben, no es un pedazo del pastel del gusto de Acha. Quizá sea porque cuando quiere apostar por la literatura siempre termina equivocándose. Le pasó con el pulso que mantuvo hace unas semanas, cuando en Pleno se aprobó dedicar la Casona Estévanez Borges como Casa Museo de Escritores y como Centro de Creación Literaria, tal y como venía reclamando el sector literario insular, y no transformarlo en una extensión del Centro de Fotografía Isla de Tenerife, que era la apuesta de Acha, ahora con la mirada puesta en las elecciones del 2027 más que en lo que le resta de estar al frente de un área en la que pudo haber hecho tanto (lo tenía fácil, si lo comparamos con la etapa anterior) pero en la que sin embargo no ha hecho nada.
Por eso lo de conceder la Medalla de Oro de Tenerife al autor de Como un perro rabioso o Tuareg, suena tan marciano. No porque Vázquez Figueroa no se lo merezca, fue un estupendo escritor de novelitas de aventuras, pero hay otros nombres que ni siquiera habrán barajado quienes lo asesoraron, entre otros, me informan, el actual jefe de Servicio de Cultura del Cabildo Insular, Javier Hernández Velázquez, funcionario y escritor ilegible e indigesto, que va soltando por las cuatro esquinas que lo de Vázquez Figueroa fue idea suya, como idea suya es rescatar el Premio de Novela Alfonso García Ramos. Y me creo que vaya soltando estas cosas pero no que José Carlos Acha así como el mismo Hernández Velázquez (al que se conoce en el mundillo como EGO aunque mi trato con él me pareciera más un LELO del carajo) suspenderían un examen básico de literatura canaria.
Un ejemplo:
¿Quién escribió Los puercos de Circe?
a) Mercedes Pinto
b) Benito Pérez Armas
d) Alberto Vázquez Figueroa
c) Luis Alemany.
Respuesta de José Carlos Acha: Alberto Vázquez Figueroa.
El caso es que, y con todo el respeto al trabajo del escritor y periodista, ¿no podían haber dedicado a título póstumo esa misma Medalla de Oro de Tenerife a Luis Alemany?, ¿a Andrés Sánchez Robayna? con la idea de robustecer intelectualmente las decisiones que toma el área de Cultura del Cabildo Insular. A mi me parece que cada día cuando alguien habla precisamente de Cultura Acha y sus cuates exclama “trágame tierra”.
Es una ruina para la isla en manos de quién se ha confiado la gestión de la Cultura. Salvo casos muy aislados, ésta recaído en manos de desastrados ignorantes como es el caso que nos ocupa. Además, si sale adelante esta moción, ¿dónde se la entregarán al autor de Ébano?, ¿en su pisito de Madrid? Alberto Vázquez Figueroa cumple en octubre de este año 90 años y su movilidad está muy reducida. ¿Viajará Acha a la capital de España para entregarle en persona la Medalla y de paso sacarse la foto?, preguntas y preguntas con las que intento justificar una decisión errónea por poco meditada, y que flaco favor le hace a un escritor que más que medallas necesita de otras cosas.
Así que intentando comprender este rapto figueroiano que ha arrebatado a José Carlos Acha, personaje que se ha perdido él solo en su laberinto (la soberbia tiene estas cosas), y sin poder entender la razón de este reconocimiento que hasta la fecha no ha recaído en ningún escritor tinerfeño, el primero sería al autor del ciclo novelístico Cienfuegos, ¿por qué no se plantearon otras líneas de acción al margen de la puñetera medallita dorada?, ¿tanto trabajo suponía?
Me comenta un amigo al que no le falta un gramo de razón: “este tipo de distinciones solo pretenden ocultar la falta de una verdadera política cultural”, y en este mandado y en el el caso de la literatura canaria, tan ninguneada en cuanto a la divulgación y la difusión de las literaturas que se escriben en Tenerife, una verdad tan grande como el templo masónico de la calle de San Lucas.
El consejero debería de tomar aire, sentarse y reflexionar. Y plantearse más que Medallas de Oro una línea de publicaciones y recuperar el Aula de Cultura como sello editorial. Más ahora, con la Librería del Cabildo a punto de abrir las puertas (si las abre, que esa es otra, porque las iniciativas de Acha no van a ninguna parte). El caso es que bajo este sello editorial podría haberse publicado una selección de las mejores novelas de Alberto Vázquez Figueroa, un reconocimiento muchísimo más potente y efectivo que un trozo de metal bañado en oro.
Pero no, José Carlos Acha dejó claro hace ya unos meses que lo suyo es el artificio, salir en la foto y repartir subvenciones (y ahora también medallitas) como quien reparte bolsas de pipas…
En fin, nos vemos en el infierno.
FOTOS:
1.- Alberto Vázquez Figueroa
2.- José Carlos Acha, al borde del abismo (lo que explica el cabello blanco)
Saludos, como un perro rabioso, desde este lado del ordenador.

