El descanso, un corto de Iván López, es una durísima pero necesaria crítica al sistema laboral
Lunes, Junio 15th, 2026Como otros cineastas en esta sufrida tierra, Iván López ha hecho del cine un acto de resistencia. Cuenta ya con una filmografía más que interesante, en la que se mezcla cine documental con el de ficción. Ha rodado además cortos y largometrajes aunque por desgracia y debido a circunstancias que están muy por encima de él, las películas que ha rodado no han tenido la suerte comercial que merecían. Por eso mismo me apena que su última experiencia cinematográfica , El descanso, pase desapercibida porque se trata además de un trabajo de madurez, de una película directa, que no tartamudea ante una realidad, la laboral, que marca profundas divisiones entre los que tienen y los que no tienen trabajo porque El descanso, pese a su título, va de eso, una mirada sin concesiones a un grupo de personas, todos ellos empleados, que caminan por el filo de la navaja.
Ellos son los protagonistas, quienes en primeros planos y planos medios nos cuentan y así lo refleja la gravedad de los rostros de los actores, las pequeñas miserias que tienen que aguantar para mantener su trabajo por muy precario que sea.
El cortometraje, de unos veintipocos minutos de duración, se ve así con una sensación de ahogo porque a más de uno le recordará lo que tiene que aguantar para mantener su empleo y a otros lo que significó cuando le comunicaron que estaba despedido. En El descanso por razones de la edad, 55 años, eso al menos dice la protagonista del fragmento, mostrando la profunda desolación y el vacío ante el que se enfrenta al conocer que la han puesto en la calle. “Y yo qué hago ahora con la edad que tengo” viene a decir. Es una frase desgarradora porque el sistema no absorbe a los que ya tienen una edad, hacerse viejo significa que no se tiene cabida ni futuro laboral en la empresa privada. En otra escena, y en el interrogatorio que el empleador le hace a una joven (los que preguntan están fuera de campo, son voces sin rostro que el espectador escucha en off, lo que acentúa el terror de ese momento), la candidata es capaz de prometer que hará todo lo posible para conseguir un trabajo que le servirá de promoción aunque no reciba remuneración económica a cambio… Ella acepta la explotación, como la aceptamos la mayoría para conservar un empleo que cada vez es más precario. Y el sistema contribuye a eso, a que sea cada vez más precario.
Son nueve los momentos que recoge la película, cada uno de ellos rodados en interiores salvo el que muestra a un trabajador vestido de Minnie repartiendo folletos que invitan a una sonrisa (durísima y ácida crítica) en la calle y que aprovecha un rato para fumar un cigarrillo y que el espectador se percate sin que medie palabra que el protagonista se pregunte de qué le sirvió prepararse todo una vida, estudiar una carrera, matricularse en un máster para terminar disfrazado de la novia de Mickey Mouse, hacen que a uno, al menos fue nuestro caso, se ponga muy triste porque todo lo que nos enseña El descanso, esos pocos minutos que te deja la empresa para que “descanses”, es brutalmente real.
Es verdad que el cine de Iván López no se caracteriza precisamente por su sentido del humor, pero es que el tema que trata en este más que corto, mediometraje, no tiene puñetera gracia. Incluso en el segmento que podría presumirse más cómico, y que no lo es, ese en el que dos empleados aprovechan un descanso para tomarse un bocadillo, el que habla todo el rato (él) pone nervioso no solo al espectador sino también a quien lo escucha (ella) que da la sensación que le da exactamente igual lo que diga. El resto de El descanso está protagonizado por otros empleados que no saben que les depara el futuro. Uno da vueltas en la cama, otra se desahoga en la intimidad de un cuarto de baño. Se tratan de pequeñas historias, de pequeñas tragedias de la vida vulgar como diría Wenceslao Fernández Flores, que te hacen reflexionar sobre si merece la pena lo que estamos soportando. Si no es hora ya de hacer algo aunque el sistema se haya preocupado en ponerlo todo difícil al asalariado, capaz ahora de hacer cualquier cosa por ganarse la soldada.
El descanso casi parece la versión realista de Camera café, aquellos sketch que resumían historias cómicas que no tenían puñetera gracia en televisión. La mirada que transmite Iván López es la de las víctimas de todo ese proceso de desguace, y si no lo ha vivido (que seguro que sí), conoce a gente que seguro ha pasado por momentos como los que retrata esta película. Una película que ayuda a ser muy creíble el estupendo plantel de actores y actrices que la protagonizan. Tengo mis favoritos, claro, pero en general el nivel es altísimo y si pueden ver este mediometraje, se darán cuenta que no mentimos. No sé el trabajo que habrá hecho el director con todos ellos pero es que trascienden la pantalla y todos aguantan los planos como profesionales. Y no es fácil aguantar un plano, los gestos, el movimiento de los ojos, las expresiones faciales en general dicen mucho de lo que está pensando el personaje que en ese instante aparece en pantalla.
Se trata de una película oscura, que muestra lo que está ocurriendo a miles de trabajadores. Iván López nos enseña sus miserias, sus ansiedades ante lo que pueda pasar (dos compañeros hablan en la máquina de café, precisamente, de un rumor en la empresa sobre recorte de personal) y el futuro improbable que les espera si terminan en la calle. Entonces y con suerte, uno acabará humillándose disfrazado de Minnie para repartir folletos en la calle. U otra se despedirá porque se jubila aunque las condiciones sean penosas.
El caso es que tanto sacrificio a una empresa, tanto tiempo entregado a un trabajo al que le has regalado media vida por un sueldo que igual no alcanza a final de mes, y cuyos jefes no tiemblan para ponerte de patitas en la calle dice mucho de un sistema que la película denuncia. Denuncia una realidad que por aplastante emociona y hace llorar.
Da rabia vernos convertidos en corderos. Da rabia asumir que, como decía el doctor Lecter, vamos en silencio y en fila india al matadero.
* El descanso (2026) está producida por El nido en el ático films con la colaboración de Edgar Cerdeña. El cortometraje cuenta con un amplio elenco de actrices y actores canarios: Nayra Ortega, Adrián Rosales, Lioba Herrera, Alba Tonini, Pablo Montenegro, Elisa Cano, Nieves Ordóñez, Norberto Trujillo, Alicia Rodríguez, José Delgado, Nayra López, Beneharo Hernández. Y con las Voces en off de Júlia Estornell, Lamberto Guerra, David Ramos, e Iván López.
Saludos, bravo, desde este lado del ordenador







