María del Mar Rodríguez: “Los traumas colectivos solo pueden empezar a sanar mediante la verdad”
María del Mar Rodríguez es autora de una trilogía, Relatos de unas islas desamparadas, que refleja el mundo de la mujer en tiempos tan oscuros para la historia de Canarias como fueron los de la Guerra Civil y la postguerra. El primero de estos libros fue La prestamista al que siguió La tuerta y La viuda blanca. Con esta entrevista finalizamos este especial sobre el 90 aniversario del inicio de la Guerra Civil. Gracias por seguirno.
- Noventa años después ¿qué traumas cree que siguen pesando en la sociedad canaria?
“Creo que las familias de las personas leales a la República que sufrieron algún tipo de represión (física, económica, religiosa o social) han estado atravesadas por el dolor y por la falta de reparación y reconocimiento. El silencio impuesto en la dictadura, que en buena medida se prolongó durante la Transición y, en muchos aspectos, ha llegado hasta nuestros días, ha contribuido a mantener una situación de injusticia sostenida. Los traumas colectivos solo pueden empezar a sanar mediante la verdad, la visibilización de las víctimas, el reconocimiento público de lo sucedido y la reparación de su dignidad”.
– ¿Hasta que punto piensa que la represión ha condicionado el carácter de los habitantes de las islas? ¿Por qué sigue generando polémica el monumento a Franco en la capital tinerfeña?
“El miedo se hereda. La represión vivida en los años posteriores al golpe de Estado de 1936 moldeó el carácter de las generaciones que la sufrieron directamente y ha dejado como legado el dolor sordo de una herida colectiva que, durante décadas, se ha visto agravada por el silencio y por la insuficiencia de las medidas de reconocimiento y reparación. Una parte importante de la sociedad canaria (asociaciones y foros memorialistas, sindicatos, organizaciones sociales, asociaciones vecinales y culturales, determinados partidos políticos…) ha luchado en la calle, en los tribunales y en los medios de comunicación por la retirada de un monumento que ensalza el franquismo ubicado en un espacio público”.
- ¿Cuáles cree que son los temas que más les cuesta superar a los canarios de este pasado?
“La represión genera miedo, y el miedo, inhibición. Las personas que lucharon en las calles contra el franquismo durante sus últimos años y en la Transición supieron vencer ese miedo gracias a la acción y al compromiso colectivos. Sin embargo, creo que hoy el principal obstáculo ya no es el miedo heredado, sino el individualismo y cierta tendencia a considerar que la memoria democrática pertenece únicamente al pasado”.
- ¿Piensa que la sociedad canaria conoce lo que pasó antes, durante y después de la Guerra Civil?
“Creo que existe desconocimiento sobre estos periodos históricos, especialmente entre los jóvenes. No debemos cargar exclusivamente a la escuela con la responsabilidad de transmitir este conocimiento, porque se trata de una tarea colectiva no exenta de dificultad. Entiendo que los jóvenes necesitan formatos con los que puedan conectar emocionalmente —la literatura, el cine, los pódcast o las redes sociales— y hacer un esfuerzo, a cualquier edad, por contrastar la información y prestar atención a las fuentes rigurosas y veraces”.
- ¿Qué destacaría de este periodo?
“La II República fue un periodo político complejo, pero también una etapa en la que España inició un proceso de modernización como nunca antes se había visto. Para las mujeres, además, supuso la siembra de una esperanza inédita en el reconocimiento de sus derechos. El golpe de Estado, la guerra y la represión fueron un claro ejemplo del uso de la fuerza para imponer la voluntad de unos pocos que, de pronto, vieron amenazados sus privilegios. El matonismo se llevó hasta sus últimas consecuencias; se legitimó la injusticia y se truncaron las oportunidades de modernización y democratización de una sociedad que, mayoritariamente, había apostado por ese proyecto político”.
- ¿Cómo cree que afectó a la cultura y la educación en Canarias?
“Una de las mayores pérdidas que sufrió la sociedad de aquellos años tiene que ver con el castigo que padecieron maestras y maestros republicanos, volcados en alfabetizar a la población, que fueron apartados del ejercicio del magisterio y sustituidos por personas fieles al régimen, pero que carecían, en muchos casos, de la formación pedagógica de sus antecesores. De aquella época destaco a José Miguel Pérez y Sara Pérez, maestros y líderes políticos; a don Alonso Pérez Díaz, defensor de la escuela pública; a los hermanos Guillermo, Blanca y Amelia Ascanio Moreno, referentes del republicanismo ; a Isabel González González (Azucena Roja) y Carmen Goya, destacadas figuras del movimiento obrero; y a Juan Negrín, que sobresale por su perfil político y humano”.
- ¿Cuál fue el papel de la mujer antes y después de la Guerra?
“La II República fue un periodo en el que se aprobaron leyes destinadas a favorecer la igualdad y a garantizar los derechos de las mujeres en una sociedad más igualitaria. El golpe de Estado de 1936 puso fin de forma abrupta a todos los avances conseguidos hasta ese momento y dejó a las mujeres en una situación que las convertía, jurídicamente, en menores de edad, dependientes de la autorización del varón para la realización de numerosos actos, y a las que se les adjudicaba la tarea de cuidar a la familia. Destaco a las presas políticas que fueron encarceladas en la prisión de mujeres de San Miguel como Margarita Rocha Mata, Blanca Ascanio Moreno, María Culí Palou, Carmen Goya Hernández, Nélida Hernández Dorta y María Luisa Hernández Remó “la Ciclón” entre otras.
- ¿Por qué resulta tan difícil abordar con objetividad la Guerra Civil?
“Creo que los historiadores abordan este periodo con objetividad y rigor, y que sus investigaciones contribuyen a completar un relato que estuvo mutilado durante mucho tiempo. Otra cosa es cómo se aceptan sus aportaciones en una sociedad que, a veces, se deja llevar por discursos que no siempre tienen que ver con el conocimiento histórico ni con la veracidad de los hechos”.
FOTOS:
1.- La flecha indica en la imagen la localización exacta de los antiguos almacenes de la compañía británica Fyffes, que a inicios de la Guerra Civil terminaron por convertirse en campo de concentración donde el ejército golpista encerró a miles de presos por militar en partidos que el nuevo régimen quería hacer desaparecer. El escritor y periodista José Antonio Rial habla de su experiencia en este campo en ‘La prisión de Fyffes’.
2.- María del Mar Rodríguez.
Saludos, y gracias por estar ahí, desde este lado del ordenador

