Miguel G. Morales: “No fue una Guerra ‘Civil’, fue una lucha de clases”
La cinematografía de Miguel G. Morales se ha focalizado en el documental, género que observa con mirada de ensayo experimental, lo que queda reflejado en dos de sus piezas más conocidas entre los iniciados como pueden ser Ángel caído (2019), en la que cuestiona y crítica la pervivencia de monumentos franquistas en la capital tinerfeña, y en este caso al conocido como Monumento a Franco, y varios trabajos sobre artistas y escritores canarios con cierta vinculación con las islas como son Aldecoa. La huida al paraíso (2011), Los mares petrificados (2012), dedicado al poeta Domingo López Torres así como Maud Bonneaud. Los dos que se cruzan (2004) y Monsieur Domínguez (2007), entre otros.
- Noventa años después ¿qué traumas cree que siguen pesando en la sociedad canaria de aquel periodo de nuestra historia?
“El mayor trauma es la invisibilidad y el olvido de las miles de personas que fueron asesinadas o hechas desaparecer en el mar, en pozos o en tubos volcánicos de todas las islas. Asesinadas por tener ideas diferentes y por defender la democracia. Pareciera que no hubieran existido”.
– ¿Hasta que punto piensa que la represión ha condicionado el carácter de los habitantes de las islas? ¿Por qué sigue gerenando polémica el monumento a Franco en la capital tinerfeña?
“El monumento a Franco aún en pie en 2026 es una vandalización del respeto a las miles de muertes que el dictador sentenció y provocó, al dolor de miles de familias y es una exaltación fascista de un Golpe de Estado. Es un monumento que humilla a las víctimas y esa espada que lleva Franco es una amenaza en el “cogote” a todas las personas represaliadas como bien decía un activista antifascista y maestro al que tuve el honor de conocer, Antonio Castro “el mae”.
- En este sentido, ¿cuáles son los temas que más les cuesta superar a los canarios de su pasado guerracivilista?
“No es que a los canarios de a pie les cueste superar el pasado. Realmente son los hijos y nietos de los golpistas los que deberían superarlo, a estas élites de la derecha isleña no les basta con haberse repartido las tierras y el poder. Quieren perpetuar estos vestigios fascistas que están prohibidos por la ley. Es una anomalía democrática que sigan en pie”.
- ¿Cree que la sociedad canaria conoce lo que pasó antes, durante y después de la Guerra Civil?
“La represión en Canarias se convirtió en un doble silencio muchas veces autoimpuesto por las propias familias de personas asesinadas por significarse, por el miedo a perder su propia subsistencia que dependía en una islas muy pobres de los mismos terratenientes que habían dado el Golpe de Estado. Muchas veces, el pan venía de la mano de los asesinos. No fue una Guerra “Civil”, fue una lucha de clases pues las oligarquías canarias y españolas se vieron amenazadas por un nuevo orden social, dónde sus privilegios se acababan con la Segunda República”.
- ¿Qué destacaría de la II República, la Guerra y la represión, y la postguerra en Canarias?
“Las islas vivieron en un páramo de hambre y represión extrema tras el Golpe de Estado que acabó con todas las ideas y proyecciones ilusionantes de futuro que se estaban armando en este país con la República. Muchas veces la frase “se marchó a Cuba o a Venezuela” escondía un asesinato de un familiar que se había significado y pasaba a ser una vergüenza o un silencio del que no se podía hablar en el entorno familiar”.
- ¿Qué significó la Guerra Civil para el archipiélago?
“Aquí apenas hubo capacidad de resistencia salvo contadas heroicas excepciones. Las personas significadas políticamente en contra del fascismo ya figuraban en listas negras y fueron llevadas a campos de concentración y asesinadas salvajemente en los primeros seis meses del Golpe. La prisión de Fyffes o el campo de concentración de Gando fueron un agujeros negros avalados por la aristocracia canaria y la iglesia cómplice”.
- ¿Cómo cree que afectó a la cultura y a la educación que en esos momentos se estaba impartiendo en Canarias?, ¿qué protagonistas e intelectuales destacaría de aquellos años?
“Miles de maestros y maestras fueron purgadas. En la cultura de Canarias hay un nombre que destaca por su valiente coherencia, se llamaba Domingo López Torres. Miembro fundamental para entender la edad de oro de la cultura canaria vinculada a la revista gaceta de arte, pieza decisiva para que el Surrealismo llegara a Canarias, un humilde poeta y ensayista posicionado políticamente y asesinado arrojándolo al mar dentro de un saco con piedras junto a otras trece personas. ¿Cómo es que el Gobierno de Canarias le dedica el día de las Letras Canarias en 2027 mientras que mantiene en la vía pública un Monumento fascista al dictador que acabó con su vida y la de miles?”
- ¿Cuál cree que fue el papel que desarrolló la mujer antes y después de la Guerra Civil española?, ¿qué mujeres destacaría de aquel entonces?
“Cientos de mujeres fueron asesinadas y purgadas en Canarias en la represión tras el Golpe. Me quedo con una niña que vio como su padre fue asesinado y arrojado, junto a otros, a un pozo de Arucas, que vio como su madre tuvo que tragarse el orgullo y pedir trabajo para su hermano a los propios asesinos de su marido, y como esa niña ya adulta peleó con uñas y dientes para recuperar el cuerpo de su padre y los otros asesinados. Ella es Pino Sosa y es un ejemplo de activismo en la Memoria de España, una persona que ha sido luz motivadora”.
- ¿Por qué resulta tan difícil abordar con objetividad la Guerra Civil en Canarias?
“Yo creo que no hay una dificultad. La objetividad debería ser del poder político en las islas para asumir y acatar las obligaciones con la Ley contraria a la exaltación del fascismo en la vía pública que viene de 2007. Es así de sencillo, lo difícil de abordar es que esto siga ocurriendo en democracia”.
FOTOS:
1.- La imagen muestra el embarque de soldados para el frente de guerra en la España peninsular en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. La fotografía procede de la L’Illustration, París, 1937. Para Miguel G. Morales, son los hijos de los golpistas los que deberían de superar el pasado y no los herederos de las víctimas que cosechó.
2.- Miguel G. Morales.
Saludos, bye, bye, bye, desde este lado del ordenador

