Cuando los vecinos de Las Palmas de Gran Canaria detuvieron a los piratas holandeses

No cuenta con tantas novelas los hechos que se desarrollaron en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria a finales del siglo XVI en contra de los que sí se han publicado sobre la defensa de Santa Cruz de Tenerife contra el ataque de la escuadra británica al mando del contralmirante Horacio Nelson, personaje que cuenta con una calle en la ciudad que intentó desvalijar. Aquellos hechos son conocidos en Tenerife como La Gesta, ahora, el escritor Juan Carlos Domínguez presenta una novela en la que rinde homenaje a los grancanarios que rechazaron el ataque de los holandeses capitaneado por Pieter van der Does, en Gesta (colección Narrativa, Baile del Sol, 2026), en la que recrea “la resistencia canaria a la invasión holandesa de 1599”, de la que se da cumplida y cronológica información en forma de novela. Y título que va a gustar a los aficionados a la historia como a los que no porque el escritor tiene la habilidad de narrar aquellos hechos a través de una galería de personajes en los que se mezclan los reales con los ficticios. Entre los ficticios, Andrés, joven cristiano que se enamora de una joven esclava musulmana, y entre los reales, Cairasco de Figueroa, príncipe de las letras canarias, así como el ingeniero Próspero Casola, el general Alonso Alvarado y su teniente Antonio Peñalosa.

Gesta (resulta cuanto menos curioso que haya omitido el artículo en el título) está dividida en tres partes (la Espera, la Defensa y el Contraataque) y sigue con espíritu marcial la cronología de aquellos días en la que interviene un amplio reparto de protagonistas y secundarios con los que el escritor dibuja aquellos días, desde los albores del ataque hasta lo que sucedió después, cuando el ruido de los cañones dejaron de resonar en las calles reducidas prácticamente a escombros de la capital grancanaria.

Descubro como lector actos de valentía ante los que hay que quitarse el sombrero pero no sé si aquella batalla forma parte del pasado de la capital grancanaria como sí que forma parte la derrota de Nelson en las costas de la que luego fue capital tinerfeña, pero me emociona conocer el comportamiento de un pueblo, el grancanario, ante el desembarco de los holandeses, y cómo fue posible rechazarlos con un puñado de hombres que le echaron mucho valor durante el fragor del combate.

Como escribía al inicio, no recuerdo muchas novelas que evoquen aquel tiempo de sangre y fuego, pero entiendo que con la que publica ahora Juan Carlos Domínguez, se rinde el tributo que se merece aquella batalla que forma parte de la historia de Canarias, pero quizá por el siglo en el que tuvo lugar, finales del XVI, y a que han llovido demasiados años desde entonces, permanece ignorada para la gran mayoría de los que habitamos estas islas sin aparente capacidad de memoria. Y sobre todo, estoy prácticamente seguro, en donde tuvieron lugar aquellos hechos: Las Palmas de Gran Canaria.

Juan Carlos Domínguez tuvo la originalidad de contar este relato mezclando como personajes de su completa invención con otros que sí existieron, lo que le permite en la primera parte que escriba una novela que tiene sabor a novela de aventuras juveniles. Nos presenta a un muchacho que se desenvuelve en aquella población en continua transformación y que poco a poco va adquiriendo la forma que, de una u otra manera, ha dibujado hasta hoy. Se aprecia, además, el conocimiento que tiene el escritor de Las Palmas de Gran Canaria y el buen uso que hizo de las fuentes para narrar esta historia que más allá de Gestas, es el relato de un pueblo en armas que fue capaz de defenderse contra un invasor que prácticamente lo doblaba en hombres y en armas.

No es ésta la primera incursión del autor en la novela histórica. Entre los títulos anteriores, cuenta con una atractiva apuesta literaria, Idir, el canario, publicada también por Baile del Sol y en la que planteaba el relato de los canarios (los primeros habitante de Gran Canaria) a través de las supuestas memorias inéditas y originales de uno de ellos, lo que le permitió contar el mundo a través de sus ojos y de su entendimiento.

El comienzo de Gesta recuerda al de una novela de aventuras de editorial Juventud. Nos presenta a Andrés, un joven cristiano al que primero persigue la Inquisición y más tarde participa en la defensa de la capital grancanaria, capítulos en los que va creciendo como personaje y que al final resulta ser uno de los mejor perfilados de un libro que leemos con satisfacción porque no solo habla de la batalla, sino de otros temas. Entre otros, el grupo de notables que protege a Andrés y cuyos razonamientos y amor al arte de la política y de la cultura que desgranan en sus tertulias se hecha tanto de menos en los notables (si acaso existen) que pueblan actualmente nuestras pequeñas sociedades insulares.

Saludos, viva el espíritu del mosquito, desde este lado del ordenador

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