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	<title>El escobillon</title>
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	<description>El blog de la cultura por Eduardo García Rojas</description>
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		<title>Aarón León Álvarez: “El ‘contradiscurso’  a la investigación  histórica ha llevado  a la desinformación”</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jul 2026 08:00:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Aarón León Álvarez]]></category>

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Aarón León Álvarez es doctor en Historia por la Universidad de La Laguna y autor de numerosos libros y artículos, varios escritos en colaboración con investigadores y otros en solitario. Desde hace años, su línea de trabajo se ocupa especialmente de la Guerra y la represión en Canarias.
- Noventa años después ¿qué traumas cree que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/AARON.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/AARON-172x300.jpg" alt="" title="aaron" width="172" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32441" /></a></p>
<p>Aarón León Álvarez es doctor en Historia por la Universidad de La Laguna y autor de numerosos libros y artículos, varios escritos en colaboración con investigadores y otros en solitario. Desde hace años, su línea de trabajo se ocupa especialmente de la Guerra y la represión en Canarias.</p>
<p><strong>- Noventa años después ¿qué traumas cree que siguen pesando en la sociedad canaria?</strong></p>
<p>“Lo peor siempre recae sobre las familias que no han podido recuperar a sus familiares o simplemente saber dónde están, qué sucedió con ellos, etc. En general, la sociedad actual más que un trauma tiene un déficit de conocimiento, en muchos casos, y de aceptación de lo que sucedió y cómo se desarrolló, en otros. El contradiscurso a la investigación histórica ha llevado a la desinformación y en otros casos a tratar de contraponer los hechos frente a otros, tratando así de “equilibrar” ciertos hechos, es decir, si había represión franquista en un sitio, la republicana fue peor o de una dimensión que justifica la otra”.<br />
<strong><br />
- ¿Hasta que punto la represión ha condicionado el carácter de los habitantes de las islas?, ¿Cómo explicar la polémica que aún suscita en Tenerife el monumento a Franco?</strong></p>
<p>“El monumento no preocupa, creo yo. Preocupan los debates políticos de retirarlo, de ataques políticos de unos contra otros, entre instituciones, etc. Pero no hay un debate sosegado y claro de cuáles son los elementos que deben definir nuestro espacio público y si el monumento a un dictador debe estar en las calles. ¿Es un monumento que genera consenso o simplemente nadie sabe realmente cómo actuar ante un monumento de esas dimensiones? Es insultante para los investigadores que se diga que no se sabe si es Franco o cosas por el estilo: pueden visitar un archivo y consultar la documentación (documentos históricos, prensa, reportajes audiovisuales…)”. </p>
<p><strong>- ¿Cree que la sociedad canaria conoce lo que pasó antes, durante y después de la Guerra Civil?</strong><br />
“Cada vez se conoce más, pero es cierto que en un marco de tensión política que ha condicionado los debates y consensos sociales en torno a este tema. Hay más acceso a información que nunca y se han multiplicado las posibilidades: investigación histórica, literatura, documentales, etc”.</p>
<p><strong>- ¿Qué destacaría de la II República, la Guerra y la represión, y la postguerra en Canarias?</strong></p>
<p>“Son tres periodos distintos, con sus desarrollos y fases pero que siempre se ven juntos. La primera democracia en la Historia de España, el recurso a la violencia y la intervención del ejército en la vida política y pública y la ausencia de libertad que se conecta con el hambre, la escasez y la emigración. Es el momento de resolución histórica de numerosas problemas que existen en el país y que tienen como punto final la depuración de la sociedad; el desequilibrio social y la ausencia de cultura democrática en España está en la raíz de ese problema”.</p>
<p><strong>- ¿Qué significó la Guerra Civil para el archipiélago?</strong></p>
<p>“Un momento de fractura y de depuración social que afectó a miles de familias. A unos por el asesinato de sus familiares (desapariciones, fusilamientos….), pérdida de propiedades, de trabajos, etc. Se unió a ello el temor y la desaparición de espacios de participación pública. Para otros supuso ir al frente de guerra peninsular; pérdida de familiares en la guerra, etc. Para una minoría supuso recuperar el control de las instituciones y, por supuesto, acabar con el movimiento obrero, para poner fin así a la etapa de mayor contestación social de la historia del archipiélago.” </p>
<p><strong>- ¿Cómo cree que afectó a la cultura y la educación en Canarias?, ¿qué protagonistas e intelectuales destacaría de aquellos años?</strong></p>
<p>“Puso fin a un periodo de auge cultural y de extensión de la educación como no se había producido antes y que estaba suponiendo que la cultura, en sentido amplio, llegara a sectores de la sociedad que habían estado alejadas de la misma. Supuso que todo el grupo de personas que participaron en Gaceta de Arte prácticamente desaparecieran de la vida pública, con casos como el de Domingo López Torres que fue desaparecido; maestros depurados, artistas que acabaron en prisión, etc”. </p>
<p><strong>- ¿Cuál fue el papel de la mujer antes y después de la Guerra?, ¿qué mujeres destacaría?</strong></p>
<p>“Es uno de los temas que resultan necesarios poder investigar para saber realmente hasta dónde llegaron las reformas republicanas, pero también la participación de las mujeres obreras, más allá de casos reconocidos como Isabel Hernández Marichal, Carmen Goya o Isabel González “Azucena Roja”. A su vez, durante la guerra, el papel de la mujer como sustento de la retaguardia para la guerra, o el impacto de su nula participación política”. </p>
<p><strong>- ¿Por qué resulta tan difícil abordar con cierta objetividad la Guerra Civil en Canarias como en España?</strong></p>
<p>“Creo que se aborda con objetividad, al menos desde la historiografía. Por mi experiencia la mayor dificultad la he encontrado a la hora de ver como el resto de la población, por sus tendencias políticas actuales, puede asumir la dimensión de la violencia en Canarias contra sectores sociales concretos y que su uso respondió a la necesidad de acabar con cualquier oposición a las élites tradicionales. Claro está, en otros ámbitos, puede haber esa falta de objetividad, pero la creatividad o la investigación siempre puede venir condicionada desde el mismo momento en que se elige el tema a trabajar”.<br />
<strong><br />
- ¿Qué es lo que cree que aún queda por investigar de la Guerra Civil en Canarias?</strong></p>
<p>“Actualmente solo tenemos dos tesis doctorales sobre la Guerra en Canarias (Ramiro Rivas en Tenerife y Salvador González en La Palma). Nos hace falta una visión de conjunto que de verdad integre a todas las islas y en aspectos concretos, por ejemplo, de la represión sería necesario un estudio de las causas militares y sus múltiples efectos, incautación de bienes, la depuración de las mujeres, etc”.<br />
<strong><br />
- Como historiador ¿qué momentos considera que deben de destacarse del conflicto en el archipiélago?</strong></p>
<p>“Todos los procesos van entrelazados, como el golpe y los posteriores actos de resistencia, destacando especialmente en las islas no capitalinas como La Palma o La Gomera. El proceso inicial de estancia de Dolla en Canarias y la brutalidad de la represión especialmente por la desaparición de personas. La partida hacia el frente de guerra peninsular de jóvenes sin militancia política y por obligación que quedarían marcados para el resto de sus vidas. La apertura de Fyffes y la colaboración del capital extranjero&#8230;” </p>
<p>Saludos, más nunca o nunca más, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>Manuel Ferraz Lorenzo: “La dictadura fue la negación de la  propia persona y de su decisión soberana para poder pensar y actuar libremente”</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Jul 2026 09:01:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Manuel Ferraz Lorenzo]]></category>

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		<description><![CDATA[
Manuel Ferraz Lorenzo es catedrático de Teoría  e Historia de la Educación en la Universidad de La Laguna y autor y coautor de varios libros, monografías y artículos de investigación publicados en revistas españolas y extranjeras; sus temas de interés versan sobre aspectos de historiografía de la educación, la construcción social y educativa de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/FERRAZ.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/FERRAZ-300x300.jpg" alt="" title="ferraz" width="300" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32438" /></a></p>
<p><a href="https://portalciencia.ull.es/investigadores/81365/detalle">Manuel Ferraz Lorenzo</a> es catedrático de Teoría  e Historia de la Educación en la Universidad de La Laguna y autor y coautor de varios libros, monografías y artículos de investigación publicados en revistas españolas y extranjeras; sus temas de interés versan sobre aspectos de historiografía de la educación, la construcción social y educativa de la ciudadanía, y la historia de la educación contemporánea en España (especialmente en Canarias).<br />
<strong><br />
- Noventa años después ¿qué traumas cree que siguen pesando en la sociedad canaria de aquel periodo de nuestra historia?</strong></p>
<p>“No sé si “traumas” sería la expresión más correcta, pero al menos, sí siguen existiendo “secuelas” de los acontecimientos posteriores al 18 de julio de 1936. Fundamentalmente dos: la secuela debido a la injusticia que se cometió, porque 90 años después sigue sin haber reparación real a la víctimas, pese a la ley de Memoria Histórica de 2007 y a la Ley de Memoria Democrática de 2022 (que, sin lugar a duda, han supuesto un paso importante en el reconocimiento de las atrocidades cometidas); y la secuela de la equidistancia, porque parece que todos tuvieron las mismas responsabilidades al cometer las atrocidades, tanto en el rol de victimas como de victimarios. Y nada más lejos de la realidad. Unos cumplían las leyes de las que se habían dotado democráticamente para salvaguardar el orden establecido y otros actuaban a través del “ordeno y mando” y del atropello otorgado por la fuerza de las armas y de las homilías vociferadas desde los púlpitos de la Iglesia (recuérdese la carta colectiva del Episcopado español a los obispos del mundo entero firmada el 1 de julio de 1937). En Canarias estas secuelas se han podido palpar”.  </p>
<p><strong>- ¿Hasta que punto piensa que la represión ha condicionado el carácter de los habitantes de las islas? Se pregunta por qué no nos explicamos como tanto tiempo después la polémica está presente cuando se habla de que el monumento a Franco desaparezca de la capital tinerfeña.</strong></p>
<p> “Lo ha condicionado tanto que, prácticamente, hasta bien entrados los años 80 no se hablaba de asesinados, desaparecidos, huidos, exiliados, marginados socialmente, etc. porque el control, la depuración y la represión ejercida por el ejército, por Falange, por la Iglesia y por las fuerzas ciudadanas paramilitares, fue durísima tras el golpe de Estado y la cruenta guerra civil. Por cierto, a estas alturas de la historia no se puede hablar del alzamiento nacional y, menos aún, de cruzada contra el comunismo. Fue todo mucho más complejo y estos términos surgieron como invención propagandística de los sublevados. Aquel terror del que hablaba el general Mola se fue transmitiendo generación tras generación hasta perdurar en la conciencia colectiva actual, azuzada por determinados partidos políticos y por evidentes intereses económicos y financieros”.   </p>
<p><strong>- ¿Cuáles son los temas que más les cuesta superar a los canarios de su pasado guerracivilista?</strong></p>
<p>“El aceptar que previamente al golpe de Estado se vivió una forma de gobierno democrática y constitucional, legítima y aceptada por la mayoría de la población en España y en las Islas, aunque conflictiva (fue la reacción de algunos grupos de poder ante la pérdida de sus privilegios históricos). La guerra civil acabó con los derechos civiles, políticos y sociales conquistados a partir de 1931. La mujer pasó a ser una figura decorativa en el hogar y una servidora de la Patria. No hubo libertad de pensamiento y menos de expresión. Canarias se convirtió en una cárcel para los que no se adhirieron al régimen desde los primeros momentos. La dictadura fue mucho más que la negación de los derechos conquistados unos años antes, fue la negación de la propia persona y de su decisión soberana para poder pensar y actuar libremente”. </p>
<p><strong>- ¿Cree que la sociedad canaria conoce lo que pasó antes, durante y después de la Guerra Civil? </strong></p>
<p>“La historia de Canarias sigue sin conocerse a pesar del tiempo transcurrido. Nos basamos en tópicos y generalizaciones, pero no se ha estudiado y divulgado el pasado de las Islas como prioridad. Ni siquiera los libros de texto de nuestros niños y jóvenes abordan las temáticas canarias y, cuando lo hacen, se convierten en temas marginales, casi residuales. Las manipulaciones, tergiversaciones, visiones parciales y populistas han estado a la orden del día. De ahí, la aceptación “inocua” de las propuestas totalitarias defendidas actualmente por partidos políticos autoconsiderados patrióticos. Solo ha habido un momento histórico en Canarias en el que esto pareció superarse: durante el quinquenio 1978-1982 de la Transición a la democracia, cuando en las Islas resurgieron las propuestas nacionalistas de izquierdas y se intentó descorrer el velo del pasado más reciente. Ahora la polarización y el revisionismo lo inunda (casi) todo”. </p>
<p><strong> - ¿Qué destacaría de la II República, la Guerra y la represión, y la postguerra en Canarias? </strong></p>
<p>“Es un período muy extenso, diverso e intenso. Se pasó de una democracia parlamentaria con una amplia pluralidad ideológica, a una etapa de fuertes enfrentamientos y de una cruel y ejemplarizante represión. La lucha de clases y la afinidad ideológica determinaban la posición de cada uno en la vertebración de la nueva sociedad. En este sentido, la miseria económica, la mediocridad intelectual y el fanatismo religioso reemplazaron, a partir del 18 de julio, a los derechos laborales, al fomento de la ciencia, la cultura y la educación, y a la libertad de expresión. En Canarias, por su configuración como sociedad isleña, estos contrastes fueron especialmente evidentes y calaron notablemente en la personalidad de su población”.  </p>
<p><strong>- ¿Qué significó la Guerra Civil para el archipiélago?</strong></p>
<p>“La Guerra Civil generó una crisis sin precedentes en las Islas Canarias. Y no me refiero solo a los aspectos más específicamente económicos, sino, sobre todo, a una profunda fractura social y personal (de identidad, si se quiere). La Islas se militarizaron desde sus inicios y hubo un colapso económico y social que se intentó mitigar con las cartillas de racionamiento (que no fueron ni justas, ni equitativas, ni distributivas), el estraperlo y el chantaje patronal. La represión, que ya he citado en apartados anteriores, se convirtió para los sublevados en la única medida viable de control social. Se prohibieron y persiguieron referentes intelectuales, señas culturales, tradiciones, avances científicos… la disidencia a estos retrocesos sociales, políticos y morales se intentó mitigar a través de los bandos militares, los dogmas de fe y las rejas carcelarias, aumentando su número ante la avalancha de detenidos a través de la creación de las temidas prisiones flotantes”.    </p>
<p><strong>- ¿Cómo cree que afectó a la cultura y la educación en Canarias?, ¿qué protagonistas e intelectuales destacaría de aquellos años?</strong></p>
<p>“La cultura y la educación, además, de las personas que las encarnaron, junto a otros líderes obreros y sindicales, fueron los grandes damnificados de los acontecimientos bélicos. Canarios universales como Blas Cabrera Felipe o Agustín Millares Carlo, entre otros cientos más, tuvieron que salir al exilio. Otros optaron por el exilio interior. La cultura, el arte, la ciencia, la educación, etc. fueron literalmente cercenadas. Algunos maestros fueron fusilados por ocupar cargos políticos: Manuel Illada Quintero en Tenerife y Juan Santana Vega en Las Palmas. Otros, los más renovadores en cuanto a contenidos educativos y metodologías pedagógicas, fueron despojados de sus títulos y tuvieron que vivir en precario: Juan B. Caparrós Morata. Pongamos otro par de ejemplos más: en La Palma, la Agrupación Cultural Octubre que se había creado en 1934 y que llegó a congregar a medio millar de personas en sus excursiones y manifestaciones artísticas y literarias, fue literalmente decapitada y sus responsables, como ocurrió con el maestro y líder obrero José Miguel Pérez, fusilado. La misma isla contaba en 1930 con 107 escuelas, a comienzos de 1936 con 165 y en 1939 con 167 (de ellas, 70 permanecieron cerradas por la contundente represión ejercida sobre el magisterio). En resumen, que en 1939 había menos escuelas, menos niños escolarizados y más maestros adocenados y mediocres que en 1930. En el resto del Archipiélago ocurrió algo parecido al haber sido represaliados, según cifras oficiales de los sublevados, 1.566 maestros en las dos provincias canarias (decreto de cese colectivo fechado el 27 de setiembre de 1936. Unas cifras que tampoco se ajuntan a la realidad porque no había tantos maestros y maestras en activo)”.</p>
<p><strong> - ¿Cuál fue el papel de la mujer antes y después de la Guerra?, ¿qué mujeres destacaría de aquel entonces? </strong></p>
<p>“La mujer antes de la guerra civil había conquistado el derecho al voto (recordemos el debate parlamentario entre Clara Campoamor y Victoria Kent, el 1 de octubre de 1931), el derecho al divorcio, la despenalización del aborto en territorio republicano no ocupado en 1937, la igualdad social y jurídica con los hombres, etc. Tras el golpe de estado se recluyó en el hogar para pasar a ser hija, esposa y madre ejemplar (siguiendo los cánones establecidos por el nacionalcatolicismo de la época). Su dependencia de una figura referencial masculina fue total y la que lo incumpliera era señalada, reprendida, recluida en reformatorios, prisiones especiales o en el Patronato de Protección a la Mujer, gestionado por las órdenes religiosas al servicio del régimen. Siempre padeció una doble marginación: de clase y de género, se convirtió en un ser dependiente, maltratado y cosificado. Ejemplos de mujeres que lucharon por defender sus derechos podemos citar en Canarias, entre otras muchas, a Isabel González (Azucena Roja) o Sara Pérez”. </p>
<p><strong>-  ¿Por qué resulta tan difícil abordar con objetividad la Guerra en Canarias? </strong></p>
<p>“Por la enorme propaganda y manipulación de los hechos que se ha realizado y que todavía continúa haciéndose por parte de ideologías y los estómagos agradecidos con el régimen anterior. También hay que comentar la enorme dificultad que hemos tenidos los investigadores para entrar en determinados archivos y consultar su información. Hay tesis doctorales que se han abandonado porque resultaba más cómodo y ventajoso investigar temas de carácter general que aspectos concretos de los años 30, 40 o 50. La historia de Canarias ha estado cargada de glorificaciones o de satanizaciones y, como consecuencia, exenta de la comprensión necesaria para interpretarla adecuadamente. Por suerte, hace algunas décadas que esto ha comenzado a cambiar. Algo que habría que seguir potenciando desde las instituciones públicas y académicas”. </p>
<p><strong>- ¿Qué es lo que queda por investigar de la Guerra Civil en Canarias?</strong></p>
<p>“Todo. Bueno, maticemos. Si bien es cierto que hay aspectos que han sido abordados por destacados especialistas en la materia y que han arrojado mucha luz sobre las sombras de la guerra (represión, delaciones, enfrentamientos, militarización, Falange, retaguardia, cultura, educación, etc.), todo es susceptible de someterse a nuevos análisis y a complejas interpretaciones para hacerlas más inteligibles. Como diría el historiador británico Peter Burke, “aunque el pasado no cambie, la historia debe escribirse de nuevo en cada generación para que el pasado siga siendo inteligible en un presente cambiante” (2000: 239). Por eso debemos animar a nuevos investigadores a que sigan indagando en temáticas de referencia histórica como la república, la guerra civil, el franquismo, la Transición democrática, el respeto a los derechos humanos, etc. En resumen, buscar respuestas para crear mundos y sociedad más habitables, potenciando la conciencia colectiva y la acción humana para desactivar el artificio que pone en cuestión las sanas relaciones personales”.  </p>
<p><strong>- ¿Qué momentos destacaría del conflicto en el archipiélago?</strong></p>
<p>“Hay momentos muy especiales, como los posteriores a la insurrección golpista por la terrible represión, los encarcelamientos con torturas, las famosas sacas, las fosas clandestinas (los asesinados en la Sima de Jinámar), los juicios sin garantías procesales (sumarísimos), las violaciones físicas y la conculcación de todo tipo de derechos humanos, los sometimientos a los que pensaban distinto, los métodos perversos de sufrimiento (incrustación de lascas de tea en las uñas de los presos para que delataran a compañeros…), etc. Sin duda, el momento más valiente y arriesgado para detener estas atrocidades tuvo lugar en La Palma durante la denominada Semana Roja (del 18 al 25 de julio de 1936) donde la Isla se mantuvo fiel a la legalidad republicana vigente. La represión sufrida por sus promotores fue pagada con sus vidas, con el exilio, con el encarcelamiento y con el escarnio permanente a sus familiares y descendientes”.</p>
<p>Saludos, contra viento y marea, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>A sangre y fuego</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 08:32:37 +0000</pubDate>
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Noventa años después del estallido de la Guerra Civil, aquel sábado 18 de julio de 1936, los historiadores Ricardo Guerra Palmero, Aarón León Álvarez y Manuel Ferraz Lorenzo responden a una serie de preguntas en la primera entrega de una serie que finaliza el domingo próximo, con la que los encuestados dan a conocer sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/FRANCO-EN-LAS-RAICES.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/FRANCO-EN-LAS-RAICES-300x197.jpg" alt="" title="franco-en-las-raices" width="300" height="197" class="aligncenter size-medium wp-image-32434" /></a></p>
<p>Noventa años después del estallido de la Guerra Civil, aquel sábado 18 de julio de 1936, los historiadores<strong> Ricardo Guerra Palmero</strong>, <strong>Aarón León Álvarez</strong> y <strong>Manuel Ferraz Lorenzo</strong> responden a una serie de preguntas en la primera entrega de una serie que finaliza el domingo próximo, con la que los encuestados dan a conocer sus opiniones en torno a lo que significó aquella catástrofe para el archipiélago canario. Esperamos que sus respuestas y reflexiones contribuyan a serenar un debate que sigue ahí, provocando discusiones encendidas que no llegan a ningún lado.</p>
<p>A partir de este martes y hasta el jueves, iremos subido a este su blog El Escobillón las tres primeras entrevistas de un total de seis que hemos realizado para recordar lo que significó esta fecha para el archipiélago.</p>
<p>Manuel Ferraz Lorenzo es catedrático de Teoría e Historia de la Educación en la Universidad de La Laguna, departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia, la Educación y el Lenguaje y es autor y coautor de varios libros, monografías y artículos de investigación.</p>
<p>Ricardo Guerra Palmero y Aarón León Álvarez son doctores en Historia de la ULL, e investigadores que han dedicado gran parte de su trabajo a publicar libros y artículos especializados en los antecedentes, la guerra y la postguerra en el archipiélago.  Ricardo Guerra es autor de <em>La Falange en Canarias (1936-1950)</em> y <em>Guerra y economía en Canarias (1936-1945)</em>, entre otros.</p>
<p>Aarón León  colaboró con Luana Studer Villazán y  Victorio Heredero Gascueña en<em> La recuperación de la memoria histórica en Tenerife: un estudio multidisciplinar sobre los desaparecidos durante la Guerra Civil Española (1936-1939)</em> y es autor por citar un título de <em>Consenso y resistencia en Canarias durante el primer franquismo</em>.</p>
<p>La semana próxima participarán en este especial las escritoras Cecilia Domínguez Luis y María del Mar Rodríguez y el cineasta Miguel A. Morales. Los tres cuentan en su trabajo con títulos que se desarrollan en este periodo trágico para las islas.</p>
<p><strong>FOTO</strong>: El 17 de junio de 1936, el general Francisco Franco se reunió en Las Raíces, en el monte de la Esperanza (Tenerife) de forma semisecreta con los principales mandos militares de la isla para planificar el golpe de estado que desencadenó la Guerra Civil. La imagen que reproducimos fue tomada por el fotógrafo tinerfeño <strong>Adalberto Benítez</strong>.</p>
<p>Saludos, y hasta mañana, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>Israel Díaz Reinado: &#8220;Me evado gracias a los libros que escribo&#8221;</title>
		<link>http://www.elescobillon.com/2026/07/israel-diaz-reinado-me-evado-gracias-a-los-libros-que-escribo/</link>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2026 09:42:21 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Cádiz]]></category>
		<category><![CDATA[El fin de ninguna parte]]></category>
		<category><![CDATA[Israel Díaz Reinado]]></category>

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La almadraba, esa red que tiene forma de laberinto, es una excelente metáfora para revelar la historia que cuenta El fin de ninguna parte (HarperCollins, 2026), una novela en la que su autor, Israel Díaz Reinado (Cádiz, 1973), mezcla, y con habilidad, thriller y método procesal en el escenario de una ciudad y de una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/ISRAEL-DIAZ-REINADO.jpeg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/ISRAEL-DIAZ-REINADO-300x168.jpg" alt="" title="israel-diaz-reinado" width="300" height="168" class="aligncenter size-medium wp-image-32423" /></a></p>
<p>La almadraba, esa red que tiene forma de laberinto, es una excelente metáfora para revelar la historia que cuenta <em>El fin de ninguna parte</em> (HarperCollins, 2026), una novela en la que su autor, <strong>Israel Díaz Reinado</strong> (Cádiz, 1973), mezcla, y con habilidad, <em>thriller</em> y método procesal en el escenario de una ciudad y de una provincia como es Cádiz. Los protagonistas de la historia son el inspector de origen asturiano Hugo Monforte y su compañera Candela Martín. Él representa el frío del norte y ella el calor del sur, dos personajes muy diferentes que tienen que trabajar juntos para resolver un caso en el que se ve envuelto un ambicioso empresario de la industria conservera. </p>
<p><strong>- Esta es su primera novela.</strong></p>
<p>“Efectivamente se trata de mi primera novela, novela que he escrito con 53 años aunque lo de escribir me viene de pequeño pero por causas del destino, entre el trabajo y los estudios, nunca tuve la oportunidad de lanzarme  en serio a publicar. Tampoco es fácil penetrar en el mundo editorial. Ya había escrito varios borradores que había enviado a editoriales y a agentes literarios pero sin mucho éxito y casi me había rendido pero con el paso de los años y la irrupción de las redes sociales, se me abrieron un poco las puertas. Cuento con varios perfiles en redes sociales y en ellos cuelgo relatos, algunos de los cuales se han vuelto virales y esa comunidad es la que ahora, digamos, me respalda de cara a publicar en editoriales grandes”.</p>
<p><strong>- ¿Y su afición al género policíaco?</strong></p>
<p>“Está unida al amor que siento por mi propia tierra y al género literario policíaco, que más que policíaco diría que es thriller de suspense. Lo que hice fue unir estos dos cauces para dar pie a la obra. Me gusta Cádiz, me gusta hablar sobre Cádiz, de sus tradiciones y costumbres. También de su gastronomía y de sus playas paradisíacas. Era natural que todo eso se convirtiera en el escenario de este libro que, al fin y al cabo, es un thriller de suspense, un thriller policíaco tradicional  ambientado en un sitio totalmente diferente, con un escenario completamente diferente al que estamos habituados en este tipo de literatura o de películas”.<br />
<strong><br />
- ¿En la novela se preocupó por respetar el acento gaditano?</strong></p>
<p>“No, pero sí las peculiaridades propias del lugar y el tipo de personajes que te puedes encontrar en Cádiz, una capital que tiene bastante personalidad, además de ser un sitio muy pintoresco. Cádiz es un crisol de muchas culturas al que avala tres milenios de historia. Es decir, que por esta tierra pasaron muchos pueblos (fenicios, cartagineses, romanos, árabes) y mantuvo comercio con las Américas. En Cádiz te encuentras una mezcla de costumbrismo y de cosas que no encuentras en otros sitios. Es caldo de cultivo para buscar una historia original, divertida y con pasión”.  </p>
<p><strong>-  ¿Qué importancia tiene Cádiz en la novela?</strong></p>
<p>“Pues es fundamental, porque el protagonista es un chico del norte, de Asturias, que tras pasar una etapa de formación en Madrid lo destinan a Cádiz y allí se encuentra en un sitio completamente diferente al que él había conocido de pequeño. El mar de Cádiz es muy diferente al de su Asturias natal, que es un mar agitado y de aguas frías y con días de cielos plomizos  pero en Cádiz se encuentra con todo lo contrario: clima cálido, viento de levante y aguas azules. Y ese contraste de escenarios acompaña a nuestro personaje que necesita dejar atrás su lastre emocional ya que aparte del caso que está investigando, en el libro mostramos su vida personal y que atraviesa un mal trago, y esa diferencia, esos contrastes, pues benefician al conjunto de la novela. Trabaja en Cádiz junto a su compañera Candela, que es una chica del sur, divertida, sin ningún tipo de lastre emocional. Así que tanto el escenario de aquí, de las playas, y la gastronomía, las costumbres son los que obligan a Hugo Monforte a salir de su agujero”.</p>
<p><strong>- Hugo Monforte y Candela Martín parecen muy reales, ¿están inspirados en personas que conoce?</strong></p>
<p>“El personaje de Hugo Monforte no es una invención al cien por cien mía porque uno se inspira en lo que ha vivido, amado o experimentado. En mi caso, soy muy fan de Pepe Carvalho, y de Pepe Carvalho hay mucho en Hugo Monforte. El personaje de Manuel Vázquez Montalbán es un solitario, alguien que no tiene ataduras sentimentales aunque hay por ahí un romance con una mujer  que no termina en nada serio. Carvalho ama mucho el vino y la comida e incluso es cocinero, y mi Hugo Monforte también es un gran amante de la gastronomía. En el libro se describen los platos que le gustan, y de una manera muy minuciosa porque Hugo también es cocinero. Soy un gran admirador también de las novelas de Domingo Villar y admito que en cierto modo también me he inspirado en sus personajes, que allí donde los sitúa en Galicia tienen una relación muy fuerte con los vinos y con la gastronomía de la zona, y con el mar. En lo que respecta a Candela no me he inspirado exactamente en ningún personaje sino más bien todo lo contrario, porque hasta ahora en las novelas negras, o de ficción policíaca, todos los personajes que me había encontrado, tanto masculinos como femeninos, cuentan con un pasado tumultuoso y casi siempre con divorcios o salen de un trauma familiar grave, y con Candela quise hacer todo lo contrario. Es decir, crear un personaje positivo, que todo en ella sean ganas de tirar para adelante. El enemigo, el villano de esta novela se conoce desde el principio. Es el empresario Parraverde.” </p>
<p><strong>- Llama la atención que de a conocer tan pronto quién es el villano de la historia.</strong></p>
<p>“Parraverde aporta al libro mucha riqueza y si bien al principio parece el malo, luego en ciertos momentos es muy humano. En la novela le dice a Monforte que quien actúa mal es Hugo y no él. Parraverde es un hombre que defiende a su familia y a sus trabajadores hasta la muerte mientras el policía tiene una hija a la que apenas conoce.  Me gusta jugar con esa dualidad y con esas luces y sombras donde los malos no son tan malos y los buenos no son tan buenos”.</p>
<p><strong> - Antes comentaba que a Hugo Monforte le gusta cocinar, la pregunta es ¿qué piensa Hugo Monforte de la cocina gaditana?</strong></p>
<p>“Hugo se refugia en la comida, y para él es como una especie de parque temático ya que lo que descubre aquí no tiene nada que ver con lo que él conocía hasta ahora. Es decir, en Cádiz es muy típico el pescado frito pero tiene otros productos vinculados a la vid y al vino de aquí, y está el ajo caliente o el mosto, además de los platos típicos de fritura marinera, como la tortillita de camarones, que desconoce y descubre. He intentado que Cádiz sea como una especie de refugio para Monforte, aunque el paisaje esconde muchas cosas  malas. La cocina es como su pequeño refugio, el lugar donde olvida los problemas”. </p>
<p><strong>- ¿Y para usted?</strong></p>
<p>“No soy en absoluto gastrónomo ni cocino, pero me gusta mucho comer. Me gusta mucho comer bien y para llevar a cabo esta novela y las que vendrán me gustaría que mantuvieran el mismo tono. En cuanto a cocinar, no, no suelo cocinar, o no suelo cocinar de una manera elaborada, es decir, que no soy una persona que me dedique a pasar horas en la cocina realizando platos elaborados porque yo cocino sobre la marcha”.</p>
<p><strong>- Es ingeniero de datos y ha dedicado su vida profesional al análisis financiero. ¿Escribir le sirve para olvidar su trabajo?</strong></p>
<p>“Sí, la verdad es que sí. Son cosas totalmente opuestas. Escribir me sirve de alivio, de descanso, porque toda la labor que conlleva escribir, no solo escribir, sino investigar, buscar escenarios, estar horas imaginando personajes y apuntarlos en una libreta, todo lo que conlleva la creación de una obra literaria, me relaja y me aleja de lo que es mi trabajo habitual. Yo me evado gracias a los libros que escribo pero hay otros que dedican sus ratos libres a tocar la guitarra o a recitar poemas”.</p>
<p><strong>- ¿Cómo se asesoró para escribir la novela?</strong></p>
<p>“Tengo algunos amigos, casualmente, que trabajan en el ámbito de la justicia, o son funcionarios de prisiones, o bien trabajan de secretario judicial o bien son de la guardia civil, es decir, que tengo varios amigos a los que les pregunto este tipo de tecnicismos cuando tengo algún tipo de duda. En la página final del libro les muestro mi agradecimiento a todos ellos”.</p>
<p><strong>- Una vez comentó que si Vázquez Montalbán hubiera cambiado Barcelona por Cádiz, sus libros habrían sido aún más universales, ¿por qué?</strong></p>
<p>“Por el carácter universal de Cádiz.  Cádiz y San Fernando fueron hace dos siglos el punto neurálgico de la política en España. En 1812 nace la primera constitución española que fue promulgada en Cádiz. Cádiz es una ciudad abierta y multicultural que actúa como un resorte e impulsa cualquier tipo de obra, no solo la de Pepe Carvalho”.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/ISRAEL-DIAZ-REINADO-PORTADA.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/ISRAEL-DIAZ-REINADO-PORTADA-204x300.jpg" alt="" title="israel-diaz-reinado-portada" width="204" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32424" /></a></p>
<p><strong>- Y al escribir la novela ¿qué ha descubierto de Cádiz que no sabía?</strong></p>
<p>“Nunca se termina de conocer Cádiz. Sus calles son estrechas y sus locales tienen alma y personalidad. Hay ultramarinos centenarios, negocios que han ido pasado de padres a hijos desde los tiempos en que las mercancías venían de América. He disfrutado mucho buscando información para este libro, y no solo de Cádiz capital. También investigué  la cultura del atún del almadraba que se describe en la novela, y que desconocía o conocía de una manera muy tímida. He visto el ronqueo, que es el acto de despiezar el atún para cocinarlo”.</p>
<p><strong>- ¿Y  de usted?</strong></p>
<p>“Bueno, lo primero que he descubierto es que nada es imposible y que con el esfuerzo y con el tesón se llega a todos sitios. Jamás pensé que publicaría una novela en el grupo editorial más grande del mundo, como es HarperCollins, así que encontrar mi libro en todas las librerías y en todos los centros comerciales de España es un sueño cumplido”.</p>
<p><strong>- ¿Esta novela inicia una saga?</strong></p>
<p>“Ahora mismo tengo en mente otra, una segunda novela con los mismos personajes, y que  transcurre en la provincia de Cádiz, pero en un escenario completamente diferente, que ya conoceréis, porque lo que quiero es mostrar la provincia en todas sus facetas, y quién sabe si Hugo y Candela también llevan a cabo algún tipo de investigación en  la tercera o en la cuarta fuera de Andalucía. Podría ser perfectamente factible. Hay rincones de España que me enamoran y me gustaría que algunos de ellos fueran escenarios de estas historias”.</p>
<p><strong>- Comentaba antes que en esta novela escribe sobre la cultura de la almadraba, de la que se ha empapado a fondo. </strong></p>
<p>“Hablamos de una cultura que procede de los fenicios y que potenciaron los romanos. Se aprovechan de la corriente del trasiego del atún que cruza el estrecho de Gibraltar para reproducirse y en ese camino se encuentran con la almadraba que es un laberinto de redes que están ahí de tres a cuatro meses y en ese laberinto quedan atrapados los atunes hasta que los pescadores levantan las redes. Se pasa de padres a hijos y tiene su propio vocabulario e idiosincrasia. Es una cultura muy aferrada a la tierra porque nos encontramos en una zona donde apenas hay tejido empresarial y muy poca infraestructura económica. Hablamos de la zona de Barbate, de Los Caños de Meca, de Trafalgar, de Zahara de los Atunes, zonas donde solo hay pesca y turismo, no cuenta con ninguna infraestructura económica que haga que los jóvenes se quieran quedar”.</p>
<p>Saludos, viva Cádiz, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>El cine según Joseph Roth</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2026 09:13:43 +0000</pubDate>
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Joseph Roth describe en la primera reseña de De Cine (Casimiro Libros) la exhibición de una película en una pequeña ciudad germano-morava. El dibujo que hace de los espectadores que asisten a la proyección es cuanto menos pintoresco:
“La sala estaba a rebosar y entre el público reinaba el ambiente de expectación propio de los estrenos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JOSEPH-ROTH-PORTADA.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JOSEPH-ROTH-PORTADA-212x300.jpg" alt="" title="joseph-roth-portada" width="212" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32420" /></a></p>
<p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Roth">Joseph Roth </a>describe en la primera reseña de<em> De Cine</em> (Casimiro Libros) la exhibición de una película en una pequeña ciudad germano-morava. El dibujo que hace de los espectadores que asisten a la proyección es cuanto menos pintoresco:</p>
<p>“La sala estaba a rebosar y entre el público reinaba el ambiente de expectación propio de los estrenos. Había chicas jóvenes de mirada apasionada. Escolares de digna gravedad seguían en vilo los acontecimientos del drama. Los jóvenes espectadores devoraban el gesto más insignificante de la mano, el más mínimo parpadeo del héroe o de la heroína. Y comprendí el influjo pedagógico del cine en la juventud de esta pequeña ciudad. Lo percibí del golpe: era el motivo de que las mujeres mostraran esa expresión coqueta, esa forma majestuosa y condescendiente de inclinar la cabeza cuando se las saludaba. La chica de los recados se comportaba como una dama. La rubia dependienta de la papelería de la esquina imitaba a una princesa. Lo cotidiano se había convertido en película. El episodio minúsculo y prosaico, en escena. Y ellos mismos, todos esos hombrecitos y todas esas mujercitas eran héroes y heroínas. Asta Nielsen y Henry Porten, Harry Walden y Valdemar Psilander en diez mil copias”.</p>
<p>Este fragmento es también una declaración de principios sobre lo que el gran escritor pensaba sobre el cine escritas con un tono que media entre lo irónico y lo festivo, entre la crítica y la opinión lúdica, que fueron redactadas y publicadas en la prensa entre 1919 y 1931. Un periodo que ya es casi arqueológico para los estudiosos del cine silente, ese gran desconocido para el público  aunque el acto de asistir al cine sigue siendo, en esencia, el mismo que describe Joseph Roth en esta reseña, titulada El cine como manual de conducta. </p>
<p><em>De cine</em> recoge veinte de estos comentarios, más que críticas, aunque alguna hay escrita siempre con la voz de Roth, ajena por fortuna a los formulismos académicos, y que quizá por eso se disfruta si se lee de manera pausada y no de un tirón. Más allá de lo que describa o de lo que opine, este paquete de reseñas son alta literatura y periodismo cultural de prestigio. Están escritas por un hombre que retrató la Europa que conoció. El esplendor del imperio austrohúngaro y su final con la I Guerra Mundial. </p>
<p>Si en sus novelas y cuentos emana una luz desconcertante en torno a unos tiempos a la deriva y con el que se observa algunos inquietante puntos de contacto con los que vivimos, De cine disfruta de ese resplandor solo que costreñido al espacio del periódico o la revista en el que terminaron publicándose estos comentarios sobre cine. Una mirada irónica y feroz cuando despierta su instinto dormido y afilada si la película no tiene nada más allá del oropel de la producción. Eso opina de <em>Los nibelungos</em> (<strong>Fritz Lang</strong>, 1924) que le cansa y le cabrea porque “tiene el ritmo de una ceremonia fúnebre, una formidable lentitud”. Roth no solo va a por Lang en su reseña. Critica a quien por entonces era la guionista y compañera sentimental de Lang, <strong>Thea von Harbou</strong>, quien según el escritor: “se inventa una campaña de los hunos contra Roma para que puedan aparecer imágenes de un campamento militar”. </p>
<p>Al final concluye que la película “suministra ilustraciones a un libro folclórico de la señora von Harbou”, y que se trata de una súper producción en la que le resulta muy duro “tener que decirle a un director como Fritz Lang que su “afán ha sido mayor que el respeto demostrado por el tema en cuestión”.</p>
<p>Si en conjunto todas las reseñas son estupendas es inevitable que recuerde unas más que otras. Puestas así las cosas me gustaron un poquito más que otras <em>El entierro de Lenin en el cine</em>, en que escribe las posibilidades de la cámara cinematográfica tomando como modelo el rostro momificado de Lenin en la pantalla o manifiesta su estupor porque el cine le muestre cómo son otros lugares del mundo.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JOSEPH-ROTH.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JOSEPH-ROTH.jpg" alt="" title="joseph-roth" width="250" height="250" class="aligncenter size-full wp-image-32421" /></a></p>
<p>“El rostro de Lenin no se ha visto alterado por la muerte. Es la faz de un durmiente incapaz de relajarse incluso durante el reposo, como de alguien cuyo sueño es la prolongación del día. No es la transfiguración metafísica que revela, por ejemplo, la máscara mortuoria de Goethe. La gran voluntad de vivir ha sido mayor que la gran metamorfosis”.</p>
<p>El artículo que escribe de <em>Nanuk, el esquima</em>l (<strong>Robert J. Flaherty</strong>, 1922) con el titulo de El huésped que viene del norte, es una de las reseñas más sentidas de cuantas reúne este libro. El largometraje entusiasmó a Roth, fascinado porque el cine le hiciera conocer la historia de un inuit que de otra manera no hubiera conocido. </p>
<p>Escribe de <em>Nanuk, el esquimal</em> su asombro por ver en pantalla y en un cómodo cine de Viena un día en la vida del protagonista de la película, y el asombro que siente por un medio, como es el cine, que permite aproximar a espectadores de todo el planeta otros espacios y culturas que poco o nada tienen que ver con la suya. Entre las muchas grandezas de este libro se encuentra  la visión adelantada a su tiempo que tuvo el escritor en torno al cine como arte y como industria. Y la necesidad que tenía entonces de encontrar su lugar en el mundo. </p>
<p>Estas reflexiones sobre cine finalizan con otro de esos artículos excepcionales que hacen de Joseph Roth el gigantesco escritor que fue. Lleva por titulo Chaplin y Gandhi, y se trata de un admirable estudio de dos hombres aparentemente opuestos pero tan parecidos cuando se trata de defender la paz. Está escrito sin concesiones. Va directo al grano así que cuando uno lo termina respeta mucho más a Chaplin, Gandhi y por supuesto  a Joseph Roth. </p>
<p>Saludos, <em>the end</em>, desde este lado del ordenador </p>
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		<title>El final de un dictador</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Jul 2026 08:29:28 +0000</pubDate>
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El profesor de literatura y escritor Antonio Scurati pone fin a su ambiciosa pentalogía sobre el dictador italiano Benito Mussolini en  M. El fin y el principio, en la que narra los tres últimos años en la vida de un hombre que convirtió la política en arcilla con la que manipular el pasado y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/M.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/M-189x300.jpg" alt="" title="m" width="189" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32411" /></a></p>
<p>El profesor de literatura y escritor <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Antonio_Scurati">Antonio Scurati</a> pone fin a su ambiciosa pentalogía sobre el dictador italiano <strong>Benito Mussolini</strong> en <em> M. El fin y el principio</em>, en la que narra los tres últimos años en la vida de un hombre que convirtió la política en arcilla con la que manipular el pasado y el presente de una nación. Un arte inspirado en una retorcida improvisación con la que salir del paso, con la de salvar cualquier problema político recurriendo a la hipocresía con todos y con todas ya que los daba por tontos. Método hoy por desgracia al que sigue recurriendo el poder (por minúsculo que sea) combinándolo con el miedo. ¿El fin? El fin es cambiar la historia en su propio beneficio. Se niega cualquier oposición, la oposición en todo caso debe manar de un único partido, el Fascista, que deja la decisión final al jefe. </p>
<p>Bajo ese sistema se rigió Italia una veintena de años y entre sus logros visibles, además de crear una sólida industria cinematográfica que produjo películas bastante mediocres, fue conseguir en un país de la Europa mediterránea que los trenes salieran y llegaran puntuales a la estación. Lo dijo Churchill, uno de los más entusiastas defensores del régimen mussoliniano antes de que comenzara la II Guerra Mundial. </p>
<p>El quinto y último volumen de esta serie mantiene el mismo tono acusador con el que Scurati inició este ambicioso proyecto hace unos años, es decir, señala y muestra las vergonzosas contradicciones del fascismo y de quien fue su creador, solo que en esta quinta y última parte asistimos al drama final, al desmoronamiento de un proyecto político que se tomó demasiado en serio, tan en serio que terminó gangrenándose en una terrorífica guerra civil claro que qué guerra civil no es terrible, qué guerra en general no es brutal y terrible&#8230; Uno de los atractivos de <em>M. El fin y el principio</em> es su aire de tragedia. Y que una de las voces que narran esta tragedia sea la del protagonista de esta historia: Mussolini. Solo que un Mussolini derrotado, una sombra de aquel que aparece en la letra de You’re the top, de Cole Porter. Un hombre que de la nada llegó hasta lo más grande. Un genio político que fue capaz de rodearse de lo peor y de lo mejor para ser el duce de una Italia imperial que nunca se creyó demasiado lo del sueño romano. </p>
<p>Este es el capítulo final de un socialista que tras cambiar  la camisa por una negra, hizo creer al mundo que de él dependía la paz en Europa y que fue recibido con alfombra roja por uno de sus alumnos más aventajados, <strong>Adolf Hitler</strong>, con el que selló un alianza que terminó por convertirse en una maldición. Maldición que le persiguió hasta el final de la guerra.</p>
<p>Me pregunto mientras leo la ¿novela? si se trata de un libro recomendable a quien no conozca o no le interese la figura del dictador italiano, pero me aventuro a recomendarlo incluso a los profanos en su biografía porque el mensaje que transmite el escritor y profesor va más allá de los hechos que marcaron el devenir existencial de un oportunista. En las páginas de esta monumental novela que se inspiran en hechos reales, se denuncia y advierte de los grupos de conductas fascista que hoy se han instalado con comodidad en las democracias europeas bajo el disfraz del populismo, que también lo es de izquierda. Es decir, que estos comportamientos ya no corresponden solo a las derechas sino también a las izquierdas. Y que este fenómeno haya despertado de su larga derrota en los tiempos que corren es porque la ciudadanía se siente huérfana de fe. Fe en sus representantes políticos, fe en un sistema donde solo medra el mediocre. Fe en seguir ciegamente a un líder, a un duce, que hace público en sus discursos el malestar de un país sin proponer soluciones, solo señalando probables culpables (los judíos y comunistas para unos, los inmigrantes irregulares y la extrema derecha para otros) para los que plantea soluciones radicales que justifica por el daño que le hacen a la nación. </p>
<p>En el caso de Mussolini, empleando la violencia como arma política, y a sus escuadrones de camisas negras como ejecutores de esta dialéctica de los puños y las pistolas.  El fin es asaltar el poder y una vez instalado en él, silenciar a los divergentes como hicieron con el diputado socialista <strong>Matteoti</strong>, a quien golpearon hasta la muerte en Roma cuando el fascismo mantenía todavía un rostro amable de cara a la galería. </p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/M-SALO.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/M-SALO-300x196.jpg" alt="" title="m-salo" width="300" height="196" class="aligncenter size-medium wp-image-32413" /></a></p>
<p>Los libros que componen esta pentalogía observan el fascismo, y encarna su ideario en la figura de su jefe, Benito Mussolini, belicoso socialista que hizo carrera política al finalizar la I Guerra Mundial hasta poner las bases de un movimiento radical que terminó convirtiéndose en partido y traicionándose a sí mismo. </p>
<p>Scurati estudia esta corriente deteniéndose en los momentos estelares como más oscuros del régimen mussoliniano, pero pasa de puntillas por otros hitos que marcaron el devenir de los últimos días del dictador italiano como fue su espectacular rescate a cargo de un comando de paracaidistas alemanes a las órdenes de <strong>Otto Skorzeny</strong>. Sí que detiene su mirada en la descomposición que sufre el líder por dentro y por fuera a medida que se aproxima la derrota y a medida que la Alemania nazi se hace con el control de media Italia cuando los aliados desembarcaron por fin en el sur. Esa reconstrucción del personaje es una de las claves de esta obra mayor con la que el profesor pone punto y final a un proyecto que ha provocado airados debates en su país. Se esfuerza además en ofrecer un retrato humano de un hombre cruel cuando llevaba las riendas del destino, y débil y cobarde cuando la suerte cambió de lado, arrinconado en su pequeña república de Saló, acosado por alemanes como por italianos que se echaron al monte para combatir los últimos rescoldos del fascismo, a la espera del avance anglo-norteamericano. Se asiste en esta última entrega además al final de un romance de tan honda resonancia shakesperiana como fueron los últimos días de vida que Mussolini pasó junto a su amante, <strong>Clareta Petacci</strong>, que moriría y sería colgada de la misma viga tras su fusilamiento en abril de 1945 en una plaza de la ciudad de Milán. Todo esto y más en una novela, la quinta de la serie, que cierra con un mensaje que a veces se desdibuja en estas páginas y que tiene la pretensión de advertir del renacer de la serpiente, una serpiente que como aquel fantasma, hoy recorre no solo las tierras de Europa.</p>
<p>Saludos, ¿creer, obedecer, combatir?, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>Javier Negrete: “La ambición y la corrupción  están en nuestra naturaleza”</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Jul 2026 09:08:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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Sertorio. El elegido de la Diosa Blanca (HarperCollins, 2026) es el segundo volumen de una serie que su autor, Javier Negrete (Madrid, 1964), espera convertir en una tetralogía en la que contará la infancia y juventud de este militar y político romano que en la etapa final de la república creo una especie de alternativa [...]]]></description>
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<p><em>Sertorio. El elegido de la Diosa Blanca</em> (HarperCollins, 2026) es el segundo volumen de una serie que su autor, Javier Negrete (Madrid, 1964), espera convertir en una tetralogía en la que contará la infancia y juventud de este militar y político romano que en la etapa final de la república creo una especie de alternativa de este sistema en Hispania.</p>
<p>La carrera literaria de Negrete es la de un autor de género, ha cultivado además de la novela histórica la de ciencia ficción, la fantasía heroica y también la erótica, entre otras, actividad que compagina con su trabajo como profesor. Es además un apreciado divulgador histórico, entre los que se encuentran títulos de ensayos  como<em> Roma victoriosa</em> y <em>Roma invicta</em> y ha recibido numerosos premios que reconocen una trayectoria que lo ubica entre los narradores más reconocidos que actualmente escriben en España novela de género.</p>
<p><strong>- Tras Las Idus de enero regresa ahora con Sertorio. El elegido de la Diosa Blanca. ¿Qué atractivos tiene para usted este personaje?</strong></p>
<p>“Ya había escrito sobre Sertorio en algunas de mis obras de divulgación histórica, como Roma Invicta y es un personaje interesante porque la parte más conocida de su vida es cuando funda una especie de república paralela a la de Roma en Hispania, pero esa no es la parte que he decidido explorar en mis novelas”.</p>
<p><strong>- ¿Pero entonces por qué ese interés en un personaje como Sertorio?</strong></p>
<p>“Todo viene de algo que también cuento en <em>Roma Invicta</em>, y es que siendo muy joven Sertorio participa en las guerras contra los invasores cimbrios. Y en una batalla, la batalla de Arausio, que significó un terrible desastre para Roma, es uno de los pocos supervivientes. Cruza el Ródano a nado con la armadura puesta y estando herido, luego actuó como espía al servicio de Cayo Mario, tío político de Julio César, entre los propios cimbrios porque se cuenta que conocía las lenguas de esos pueblos y eso es lo que sabemos de esa época de su vida, lo que me hizo pensar que sería muy interesante fabular sobre ello y escribir sobre esta campaña de los cimbrios, ese enfrentamiento entre romanos y bárbaros desde el punto de vista de Sertorio pero como suele ocurrir, cuando me fui sumergiendo en esa época, descubrí otros aspectos que me resultaron fascinantes y de ahí nació <em>Los Idus de Enero</em>, que es una novela que iba a ser un <em>flashback</em> sobre el origen de este personaje, el nacimiento de Sertorio”.</p>
<p><strong>- ¿Y Sertorio. El elegido de la diosa blanca?</strong></p>
<p>“La novela  arranca con la presentación de por qué los cimbrios abandonaron sus tierras en la actual Dinamarca. Y, por otro lado, muestro la infancia y el desarrollo personal de Sertorio hasta dejarlo a punto de entrar en las legiones y partir a la guerra contra este pueblo, parte que estoy desarrollando ahora en la tercera novela de la saga”.</p>
<p><strong>- ¿Va camino entonces de convertirse en serie o será una trilogía?</strong></p>
<p>“Es una saga, pero espero no alargarla. Mi idea es escribir cuatro novelas aunque ya veremos ”.</p>
<p><strong>- No le interesa abordar su etapa en Hispania, cuando crea esa casi república paralela a Roma?</strong></p>
<p>“Bueno, es un periodo muy interesante pero ahora mismo estoy tan centrado en lo que tengo que escribir y es tanto el trabajo que espero no pensar demasiado en eso. Más adelante ya veremos. A mí la verdad es que sobre esa época, como es más conocida y lógicamente se ha escrito más,  la evito. En las novelas que escribo ahora sobre Sertorio tengo que inventar mucho. Lo que pasa es que inventar es algo que un divulgador histórico no debe hacer pero es un patio de recreo para un novelista. Es decir, cuando encontramos épocas oscuras de las que poco sabemos ahí puede penetrar nuestra imaginación”. </p>
<p><strong>- Le quería preguntar eso precisamente. ¿Cuánto hay de realidad y cuánto de ficción en estas dos novelas?</strong></p>
<p>“Me atengo a los hechos que se conocen, que no son muchos, pero me sirven como puntos en ese camino. Son como los miliarios de las calzadas romanas. En la primera novela sabemos que Cayo Sempronio Graco fue asesinado en un grave disturbio en el foro romano lo que significó el inicio del fin de la República aunque se prolonga. Más adelante sabemos que los cimbrios empiezan a derrotar a los romanos lo que me sirve como puntos alrededor de los cuales construyo la trama sin desviarme del camino, del sendero de la historia real. Pero entre medias, en ese camino, podemos dar pequeños rodeos, visitar paisajes, entrar en posadas, que me dan muchísima libertad. Intento todo el tiempo ser verosímil. Siempre digo que en una novela histórica hay que ser verosímil y no tanto veraz, porque a veces inventamos hechos, personajes, o algunos personajes históricos de los que sabemos poco más que el nombre, como Artemidoro de Éfeso, al que le he creado una biografía y una personalidad siempre dentro de la verosimilitud histórica”.</p>
<p><strong>- ¿Por qué la Diosa Blanca?</strong></p>
<p>“Se conoce que cuando Sertorio está en Hispania una cierva blanca se le acercó a la salida del bosque como si la tuviera amaestrada y que fue como si hablara con ella. Imaginémonos algo así como el hombre que susurra a los caballos, pero en este caso con una cierva que le da información sobre el futuro y de lo que ocurre en otros lugares y esa cierva es blanca y el animal totémico de la diosa que los romanos conocen como Diana, y los griegos como Ártemis, juega un papel importante en la vida del personaje porque desde que nace, esto ya es una cosa que fabulo en la novela, una vieja criada etrusca le  dice que es un elegido de la diosa, incluso tiene un antojo con forma de cierva blanca. Digamos que sobre este hecho histórico he decidido iluminar un montón de zonas oscuras e incluso la propia personalidad de Sertorio, de mi Sertorio”.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JAVIER-NEGRETA-LOS-IDUS-DE-ENERO1.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JAVIER-NEGRETA-LOS-IDUS-DE-ENERO1-203x300.jpg" alt="" title="javier-negreta-los-idus-de-enero" width="203" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32406" /></a></p>
<p><strong>- ¿Y qué retrato hace del protagonista? ¿Lo imaginas como un héroe,  un hombre con dobleces? </strong></p>
<p>“Bueno, en esta novela todavía es muy joven. En <em>Los Idus de enero</em> y nada más nacer es como si pudiera ver otro mundo, una capacidad que no tenemos el común de los mortales y eso hace que desde bebé tenga una extrema sensibilidad a todo lo que viene del exterior, a todos los estímulos externos, visuales, auditivos, sensoriales. Tanto que a veces, ya desde niño, entra en una especie de trance para aislarse porque la realidad le puede superar. O sea, por un lado tiene una curiosidad tremenda, pero a veces necesita descansar. Lo retrato como un muchacho que es increíblemente perceptivo. Lo cual hace que, por ejemplo, pueda saber cuándo miente alguien.  Ahora, como me comentan, dirían que tuvo altas capacidades pero me baso en que sabemos que como general fue muy astuto, alguien que sabía aprovechar muy bien las fuerzas que tenía a su alcance. También aprovechaba las debilidades del enemigo, las característica del terreno y con esa astucia e inteligencia es con lo que derrotó a los mejores generales de su época. Así que lo que intento es mostrar que desde niño fue muy inteligente e imaginativo para desarrollar estrategias. Y al pequeño nivel de su infancia y juventud, veremos cómo acaba liderando un pequeño ejército, una especie de banda juvenil, los Mirmidones, a los que hace ganar las batallas que se podían tener en las calles de Roma y que son preparativos para lo que le pasará más adelante pero sigue siendo un personaje relativamente desconocido por el gran público aunque se están escribiendo libros, uno que ha salido recientemente se titula <em>La guerra de Sertorio,</em> y aparece en la saga de <em>Masters of Rome</em>, de Colin McCullough, pero como secundario”.<br />
<strong><br />
- ¿No cree que el hecho de que no termine de ser muy conocido entre el público quizá se deba a que los  aficionados conocen la historia de Roma pero a partir de Julio César en adelante?</strong></p>
<p>“Es posible porque, por ejemplo, los restos arqueológicos en general que nos han llegado de Roma tienen que ver más con la época imperial porque también ellos mismos construían encima de lo que tenían antes. Una de las cosas que me ha ocurrido al documentarme es que no es tan fácil saber cómo eran las calles de Roma de aquella época, cómo era el foro, porque lo que más conocemos es la gran Roma de mármol que nos llegó de Augusto y los emperadores sucesivos. La  República, sin embargo, me resulta más atractiva. A lo mejor Roma no era tan poderosa ni esplendorosa, pero sí que tuvo mucha más intriga política, lo que te facilita un conflicto entre los personajes y eso a los novelistas nos gusta mucho”.</p>
<p><strong>- Es especialista también en la Grecia clásica.  ¿En que periodo se siente más cómodo cuando escribe?. ¿Grecia o Roma? ¿Roma republicana o imperial?</strong></p>
<p>“Por mi especialidad y por la asignatura que he impartido, soy griego. La primera obra de divulgación histórica que escribí fue <em>La gran aventura de los griegos,</em> igual que también mi primera novela puramente histórica fue <em>Salamina</em>. Sin embargo ya mezclé a griegos y romanos en una ucronía histórica que es <em>Alejandro Magno y las águilas de Roma</em>, en la que hice enfrentarse estos dos mundos que me apasionan y que para mí están imbricados constantemente en Los idus de enero y en Sertorio. <em>El elegido de la Diosa Blanca</em>, en la que Artemidoro de Éfeso, que es griego, tiene un papel importantísimo y no deja de contemplar a los romanos desde su punto de vista griego. Una época que me fascinan en Grecia son las Guerras Médicas, por eso escribí Salamina y El Espartano y en cuanto a Roma todo el convulso final de la república desde los Cayos hasta la muerte de Julio César e incluso hasta que Augusto se convierte en emperador. Me parecen momentos que dan para miles de libros y horas de lectura y de estudio”.</p>
<p><strong>- Hablamos de novelas históricas pero también ha escrito de ciencia ficción y fantasía heroica. ¿Es más fácil escribir ciencia ficción y fantasía heroica que novela histórica? </strong></p>
<p>“Es cierto que tienes más rienda suelta aunque también depende un poco de qué tipo de fantasía y ciencia ficción escribas. Por ejemplo, a mí me gusta mucho la ciencia ficción dura, que te obliga a documentarte aunque sea para extrapolar sobre lo que podría ocurrir en el futuro o en otros universos. En cuanto a la fantasía, tienes que mantener los pies en el suelo pero te permite una libertad que es más complicada que encuentres en una novela  histórica pura.  Y quizá por mi amor a la literatura fantástica elijo a veces, como en este caso, épocas en las que puedo rellenar muchos huecos e iluminar rincones oscuros. En esta novela, utilizó elementos narrativos diferentes e incluso sobrenaturales”.</p>
<p><strong>- ¿Qué le interesa del género histórico en comparación con el de la ciencia ficción y otros que ha tratado, creo que también la novela erótica?</strong></p>
<p>“Esa novela erótica fue un pequeño juego literario. En cuanto a mi incursión en el mundo griego era inevitable porque es la pasión de narrar, en mi caso, y contar historias, que ya empecé desde niño. Mi primera novela, que nunca será publicada,  era una de romanos, así que la misma fascinación que siento como novelista y como lector por lo lejano y lo exótico me guió al pasado. Desde niño, lo que buscaba en la historia era conocer mundos muy lejanos en el tiempo, como Grecia y Roma. A ver, me gusta toda la historia pero tiendo más a la antigüedad por eso, por mi gusto por lo lejano y lo exótico. Y eso es lo que a mí ha llevado, como escritor, a la novela histórica. Como lector, soy muy ecléctico, leo novela histórica, novela negra, pero tengo predilección, como decía, por la fantasía, la ciencia-ficción e incluso el terror.” </p>
<p><strong>- Pero no ha cultivado el género de terror que recuerde. </strong></p>
<p>“No exactamente, aunque hay mucha influencia. Hay escenas en mis novelas, tanto en <em>Los idus de enero</em> como en esta última que podrían separarse y convertirse en una especie de relato breve de terror, así que quienes sean lectores de Lovecraft y de su círculo, encontrarán esas influencias en estos fragmentos porque también, a mi manera, los elementos lovecraftianos impregnan mis libros”.<br />
<strong><br />
- No me escandalice ¿aparece en estas novelas el panteón de deidades lovecraftianas?</strong></p>
<p>“ No, no aparecen, evidentemente. Pero cuando hablo de las potencias, de lo luminoso, de los dioses,  Sertorio o Artemidoro de Éfeso comienzan, de alguna manera, a comprender que los dioses no son tan humanos como lo representan las estatuas de los templos sino que hay algo mucho más primordial en ellos. En la novela, por ejemplo, hay una adivina que viene a decir a varios personajes, incluyendo a Sertorio, que si pudieran levantar el velo de la realidad y ver lo que hay detrás, como lo ven las adivinas de templos como el de Delfos, nos volveríamos locos, perderíamos la razón y eso es algo muy lovecraftiano”. </p>
<p><strong>- Hace ya algunos años que en España se está leyendo novelas de género escritas por autores españoles, cosa que no pasaba hace cuarenta 40 años.</strong></p>
<p>“Es verdad que eso ha ocurrido. Hace décadas, como tú comentas, en España se escribía poca novela de género, y la que se escribía terminaba en nichos reducidos de autores y lectores. Daba entonces la impresión de que había que escribir novela realista, novela social, no se entraba en los géneros. En mi caso, cuando comencé mi carrera como escritor a finales de los 80 y primeros de los 90, intenté publicar la novela <em>La espada de fuego</em>, una fantasía heroica, pero me resultó imposible porque incluso las editoriales que publicaban historias de ese género decían que sólo querían publicar ese tipo de novelas por autores anglosajones. Los escritores españoles tenían que dedicarse a otra cosa. Tuve la suerte y el honor de ser el primer español que publicó, por ejemplo, en la prestigiosa editorial Minotauro la novela <em>La espada de fuego</em>, pero ya en 2002 o 2003, y la verdad es que funcionó mejor de lo que parecía y de alguna manera, humildemente, abrí la puerta de la fantasía a muchos otros autores españoles. Creo que lo mismo ha ido ocurriendo con la novela negra, la novela histórica, y tiene que ver con los gustos de los lectores. Los popes literarios que despreciaban esta literatura de género a la que tachaban de inferior calidad han ido cediendo el terreno a otros, a gente de mi edad o incluso más joven, cuyos gustos son diferentes y que ya no tienen empacho en decir que una novela fantástica, una novela histórica, si está bien escrita, puede tener tanta altura literaria como cualquier otra de las que se considera literatura seria”.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JAVIER-NEGRETE-SERTORIO1.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/JAVIER-NEGRETE-SERTORIO1-203x300.jpg" alt="" title="javier-negrete-sertorio" width="203" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32407" /></a></p>
<p><strong>- Me gustaría que ahora viajáramos al origen por lo que la pregunta es: ¿de dónde viene su interés por la Grecia clásica?</strong></p>
<p>“Leí <em>La Odise</em>a con ocho o nueve años. <em>La Odisea</em> tal cual, y me sorprende pensar cómo pude leerla porque se trataba de una edición que teníamos en casa, un libro muy pequeñito, pero la edición completa que incluía una traducción de términos muy arcaicos. La leí porque se la habían marcado como lectura en el colegio a mi hermano mayor y me piqué con él y la íbamos leyendo a la vez. Mi hermano debía estar en séptimo de Educación General Básica (EGB) y yo en quinto. Ahora resulta impensable recomendar <em>La Odisea</em> a los alumnos, de hecho cuando he intentado que los de bachillerato lean ese libro me cuesta horrores que entiendan que es un texto de otra época. La verdad es que en casa fuimos muy lectores y yo era un bicho tan raro como Sertorio. Por otro lado, iba mucho al cine de mi barrio, y cuando se estrenaba una de romanos se trataba de un acontecimiento como ahora lo  son los estrenos de las películas de <em>Los Vengadores</em> solo que en aquella época hablábamos de Ben-Hur y de otras por el estilo que a mi me fascinaban lo que no es tan raro si recordamos la canción de Sabina, esa en la que habla de <em>una de romanos</em> porque eran auténticos acontecimientos. A mí esa estética me gustaba mucho y luego había libros en casa, así que leí obras que a lo mejor no eran muy propias de mi edad. Con diez años ya había leído <em>Ben-Hur</em> y empecé con la serie de novelas históricas de Alejandro Núñez Alonso, el ciclo de<em> Benasur de Judea</em>, y ya entre los diez y los once fue cuando decidí que quería hacer algo así y empecé a escribir y escribí mi primera novela que era de romanos, una ucronía histórica de romanos, yo no sabía ni que era una ucronía pero lo hice, así que me viene desde entonces esa fascinación por la estética, me gustaban mucho los uniformes de los legionarios, las películas de romanos hasta que  descubrí muchas otras cosas sobre esas dos culturas, la griega y la romana con más profundidad y me fascinaron. Con el tiempo, cerrando el círculo, escribí mi propia versión de <em> La Odisea</em> que este verano reeditará HarperCollins”.</p>
<p><strong>- ¿Ve correcto que se hable de novelas y cine de romanos. O prefiere referirse al género como peplum y hasta donde cree que el cine  ha condicionado nuestra manera de ver lo que era la Roma Antigua y la Grecia Clásica?</strong></p>
<p>“Cuando se habla del peplum se suele referir a las producciones italianas de los años sesenta del pasado siglo XX. Recuerdo haber visto una de Ursus y a mi de chaval me gustaban mucho. <em>El León de Esparta</em> me dejó fascinado, se trataba de una producción más que digna y relativamente fiel a los hechos, mucho más que 300, por ejemplo, porque 300 es una pura fantasía, no tiene nada de histórico y no pasa nada por ello. Luego hay producciones norteamericanas sobre todo porque cuentan con más medios, que es verdad que nos han hecho tener una imaginería, que muchas veces no se corresponde con la realidad pero creo que eso últimamente está cambiando aunque entiendo que los guionistas se tomen ciertas libertades  ya que deben contar una historias en dos horas.  Troya es una película que pese a sus licencias a mi  me parece que está bien, veremos que pasa ahora con la versión de <em>La Odisea</em> de Christopher Nolan, que está a punto de estrenarse y que imagino que se habrá tomado muchas libertades pero pienso que en el fondo viene bien, porque para el espectador es un primer contacto con todo aquello y puede que se les despierte la curiosidad y busque más información en libros &#8211;ya sean novelas, libros de historia, revistas de divulgación&#8211; . He utilizado estas películas en clase porque entiendo que es una manera de familiarizarse con aquellos tiempos aunque contengan errores. Los errores se subsanan con más conocimiento”-<br />
<strong><br />
- ¿Y qué lecciones cree  que puede sacar el lector actual de la novela histórica?</strong></p>
<p> “Reconozco que como escritor no es lo mismo cuando escribo divulgación o novela histórica. Como novelista no intento impartir lecciones sino reflejar un mundo que, tal como yo lo veo,  intento reconstruir a partir de las fuentes y transportar allí a los lectores, lo que pasa es que luego dentro de estas historias pues hay cosas que son universales para la naturaleza humana y lecciones que podemos aprender de Roma en concreto”. </p>
<p><strong>- ¿Cómo cuáles?</strong></p>
<p>“Creo que podemos descubrir mucho sobre el mundo actual porque la época que yo retrato fue muy turbulenta –ahora diríamos muy polarizada&#8211; y en que se produjeron varios enfrentamientos civiles siempre encabezados por personajes opuestos. Tenemos a Mario contra Sila primero, luego a César contra Pompeyo y a Octavio contra Antonio y visto el recorrido y los resultados de esos enfrentamientos que muchas veces causaron grandes sufrimientos a la población pues quizás podríamos aprender de los errores que cometieron pero reconozco que no soy demasiado optimista porque como humanos tropezamos en la misma piedra una y otra vez. La ambición y la corrupción están en nuestra naturaleza”.</p>
<p>Saludos, <em>ave Caesar, morituri te salutant</em>, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>Solo seis, una historieta comprometida</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2026 09:03:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[cómic]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo González]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Manuel Pardellas]]></category>

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Para un país tan esmirriado como es el canario que un guionista y dibujante de cómics (tebeos, colorines, chistes&#8230;) como Eduardo González publique parte de su trabajo hay que tomárselo casi como un milagro. Es verdad que lo que fabula en forma de historieta apenas sale de la isla y con un poquito de suerte [...]]]></description>
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<p>Para un país tan esmirriado como es el canario que un guionista y dibujante de cómics (tebeos, colorines, chistes&#8230;) como <strong>Eduardo González</strong> publique parte de su trabajo hay que tomárselo casi como un milagro. Es verdad que lo que fabula en forma de historieta apenas sale de la isla y con un poquito de suerte del archipiélago, pero es que Eduardo publica en un sello independiente que por otro lado está desarrollando un elogiable trabajo en favor de los cómics y que ha volcado en nuestro dibujante y guionista los esfuerzos para dar a conocer una obra que se caracteriza por su oficio y sobre todo porque deja la impronta de una poderosa personalidad detrás de cada viñeta que le ayuda a construir una historia.</p>
<p>Eduardo González es un autor que mastica y digiere tanto trabajos propios como ajenos. A él le debemos las pulcras adaptaciones al cómic de libros señalados de la literatura canaria como<em> Mararía</em> y <em>La lapa</em>, de <strong>Rafael Arozarena</strong> y <strong>José Betancor</strong> bajo el nombre de Ángel Guerra, respectivamente, también trabajos de creación como <em>Dentro de la noche</em>, entre otros. En <em>Solo seis. La historia de Salimata Sangare</em>, traduce en imágenes una de las piezas que <strong>Juan Manuel Pardellas</strong> incluyó en su día en <em>Héroes de ébano</em>. Pardellas es el autor además del prólogo de la novela gráfica que firma Eduardo, novela gráfica en la que el dibujante y guionista tinerfeño además de ilustrar el relato lo interpreta con el uso del blanco y negro, grises y del rojo como colores absolutos con los que retratar esta tragedia, fruto de la inmigración, fenómeno o problema según unos y otros muy de actualidad en Canarias.</p>
<p>En este sentido, si la mirada de Pardellas en el libro fue la de contar casos aislados de entre los muchos que llegan a las islas para que empaticemos con una realidad que parece que no quieren aceptar en Madrid, Eduardo centra su atención en los personajes y a través de una interesante planificación acercar al lector a ese otro universo de vida que es el que navega en patera a Canarias. Para ello, y como dibujante, Solo seis (el título es muy indicativo ya que solo seis fueron los que llegaron a la isla a bordo de una endeble embarcación) es un cómic que despierta conciencias que probablemente permanecieran dormidas y manifiesta el talento que tiene el guionista y dibujante para recoger en viñetas la realidad de una realidad que no termina de encontrar una solución.</p>
<p>Eduardo González consigue en su ejecución técnica mostrar las verdades y mentiras que rodean todo este rompecabezas que forman como piezas hombres y mujeres. Hombres y mujeres que son capaces de desafiar al destino y lanzarse al océano con lo puesto y una sola idea en la cabeza: llegar a Europa con la esperanza de encontrar trabajo y enviar dinero a los suyos. Que sean muy pocos los que consiguen cumplir este sueño es otra historia, pero en esta novela gráfica el autor de <em>Dentro de la noche</em> sí que consigue  emocionar y que el lector se identifique con el protagonista mientras vive con él los peligros que padeció en la mar.  </p>
<p>Este es el relato de una de esas pateras que se quedaron a la deriva durante días cuando los patrones abandonaron a su suerte a todo los pasajeros en el Atlántico. Pasajeros, es importante apuntarlo, que desconocían los caprichos del mar y el arte de la navegación. En la historieta y de forma paralela, se narra la respuesta española al tener noticia del suceso. Cómo se moviliza para rescatar esa embarcación que se encuentra a la deriva, momentos que son reflejados por el dibujante con trazos enérgicos pese a su aparente sencillez, una de las características del estilo de Eduardo González, así como la de comprimir lo complejo y transformarlo en algo accesible, que llegue a todos los públicos con independencia de la edad.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/EDUARDO-GONZALEZ.jpeg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/EDUARDO-GONZALEZ-206x300.jpg" alt="" title="eduardo-gonzalez" width="206" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32399" /></a></p>
<p>Otra de las características del artista es su sentido del color, en esta historieta negros, blancos, grises y rojos, con los que transmite no  solo lo que sienten los personajes sino también la agresividad, siempre contenida, que encierra en cada viñeta.</p>
<p>Se trata de un álbum con un corte muy cinematográfico que casi parece resultado de un story board  muy mejorado. Debe ser además una de las primeras historietas que se dibujan y escriben en las islas en la que los inmigrantes son los protagonistas. Que sea a través de ellos como se cuente una historia que está preñada de tragedia, de esperanzas frustradas que se quedaron rotas en el fondo del mar. Historias en las que el africano se revela como lo que es: un ser humano que busca vivir. Y es tanto ese anhelo, que es capaz de lanzarse al océano para cumplirlo. Por desgracia, y en esta novela gráfica, solo seis lo consiguieron. Otra cosa es lo que vino después, que ya instalados en la tierra prometida el sueño se hiciera realidad.</p>
<p>Esta no es las primera novela gráfica de “encargo” que asume Eduardo González porque<em> Mararía</em> y <em>La Lapa</em> también lo fueron, como lo fueron <em>Solución pilates</em>, con guion de <strong>Santiago Suárez</strong> y <em>La pistola que Millán Astray regaló a mi abuelo</em>, que firma <strong>Francisco Pomares</strong> y que dio resultado a un interesante tebeo en el que la memoria familiar desempeña un importante papel dentro de la misma historia.</p>
<p>Saludos, lo que han leído, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>Demasiadas cosas perdimos en Cuba</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jul 2026 08:34:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Eduardo Barriobero]]></category>
		<category><![CDATA[guerra de Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Vocación]]></category>

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&#8220;Sigo siendo el soldado entusiasta, el ferviente defensor de mi patria ofendida; pero esta no es la guerra con que yo he soñado; falta en ella la solemnidad, el quid divinum que todos los idealistas sabemos ver en nuestras concepciones; yo hubiera hecho un gran papel siguiendo, encerrado en mi estuche de acero, al gran [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/eduardo-barriobero-portada.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/eduardo-barriobero-portada-300x300.jpg" alt="" title="eduardo-barriobero-portada" width="300" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32390" /></a></p>
<p>&#8220;Sigo siendo el soldado entusiasta, el ferviente defensor de mi patria ofendida; pero esta no es la guerra con que yo he soñado; falta en ella la solemnidad, el quid divinum que todos los idealistas sabemos ver en nuestras concepciones; yo hubiera hecho un gran papel siguiendo, encerrado en mi estuche de acero, al gran duque de Alba, o caminando junto a Napoleón entre los hielos de Berésina.</p>
<p>Yo no sé si nuestro enemigo es un fantasma invisible o es una quimera forjada en un cerebro quijotesco”.</p>
<p><em>Vocació</em>n, Eduardo Barriobero,<br />
Pepitas de calabaza, 2025</p>
<p>Descubro gracias a la editorial riojana Pepitas de Calabazas, sí, la misma que publicó el año pasado <em>Niñas sucias</em>, de la escritora tinerfeña <strong>Elena Correa</strong>, la conmovedora novela <em>Vocación</em>, escrita por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Barriobero">Eduardo Barriobero</a> y publicada hace más de cien años y que se desarrolla mayoritariamente en Aragón pero también en Madrid y en la guerra de Cuba, donde va voluntario el protagonista de esta historia, Pepe Alcañiz, no por ganarse la gloria en campos de batalla que pronto descubre que no existen en aquella guerra de emboscadas violentas en la manigua, sino porque quiere servir a su patria, patria que a medida que avanza el relato descubre el mismo Pepe y el atribulado lector que solo existe en su imaginación.</p>
<p>Los capítulos que se desarrollan en la que fue una de las últimas colonias que perdió lo que quedaba entonces del apolillado imperio español, son cartas que Alcañiz envía a su sufrida novia María Sádaba y a su mejor amigo, León Lozano y es un episodio que marcará a Alcañiz, porque lo que ve y escribe de Cuba es una pesadilla hecha realidad en la que el ejército español actúa con una violencia cruda y represora y, al mismo tiempo, descuida el cuidado de sus soldados que son, a fin de cuentas, los que se enfrentan a ese ejército fantasma de rebeldes independentistas que se esconden en la selva mientras los héroes de España caen como moscas más que por los combates de guerrilla por las enfermedades tropicales.</p>
<p>El estudiante que conocemos en la primera parte de esta sorprendente novela regresa a España cadavérico y cambiado por lo que vio en aquella isla del Caribe que luego se lloró tanto cuando se dejó perder, así que malvive como puede, y si algo lo sostiene para no hacer lo irreparable, es el amor que le tiene a María que, pese a que apenas reconozca al hombre que vino del Caribe, sigue unida a él por lazos sentimentales que nada ni nadie puede romper. Eso al menos es lo que piensa la pareja, aunque tras el regreso a España de Pepe las cosas irán paulatinamente cuesta abajo, y cada vez más deprisa y sin freno.</p>
<p>Eduardo Barriobero fue todo un personaje en la España de su tiempo, una España que dio al mundo ejemplares como el autor de esta novela. Intelectuales con vocación de denuncia y a la vez hombres que no podían estarse quietos. Su vida es casi como una carrera en la construcción no solo de un ideal que tiene claras alianzas con las corrientes anarquistas de su tiempo sino también de un profundo compromiso moral que en él se caracteriza por un sentido de la dignidad que quizás hayamos perdido para siempre en estas Expañas en las que vivimos.</p>
<p>Por lo que se sabe, se mantuvo leal a la II República y durante la Guerra Civil el Gobierno legal propuso su nombre para que fuera presidente del Tribunal Supremo pero rechazó el cargo para presidir la Sala de lo Criminal, También fue nombrado fiscal general de la República aunque en septiembre de 1937 fue acusado de apropiarse de una sustanciosa cantidad de dinero, acusación de la que lo absolvió el Tribunal Supremo aunque permaneció el resto de la guerra en prisión.</p>
<p>Tras la caída de Barcelona, Barriobero se negó a exiliarse a Francia, pese a que había sido nombrado caballero de la Legión de Honor, por lo que fue detenido y ejecutado por el ejército rebelde. Fue enterrado en los fosos de Montjuïc.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/eduardo-barriobero1.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/07/eduardo-barriobero1-232x300.jpg" alt="" title="eduardo-barriobero" width="232" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32391" /></a></p>
<p>Me consta que dejó una obra literaria que sin ser demasiado extensa cuenta con títulos de interés. <em>Vocación</em>, la novela que recupera ahora la editorial Pepitas de calabaza es una clara demostración que se trata de un autor contestatario al sistema, aunque su retrato de las clases medias y bajas con las que se relaciona el protagonista de la novela resulten muy desesperanzadoras. Ataca además y con violencia verbal no solo al ejército sino también a una justicia enrevesada y contaminada por una burocracia que convierte a los funcionarios en hombres sin alma. Si que derrama, aunque sin excesos, cierta benevolencia hacia los marginados mientras pinta un retrato ferocísimo del sistema penal de su tiempo, ya que prácticamente la tercera parte de <em>Vocación</em> (el título es de una descarnada ironía) transcurre en una cárcel donde da con sus huesos el protagonista, que se ve inmerso en un proceso judicial que casi parece <em>kafquiano</em>, ya que esa fuerza invisible que llaman ley parece en la novela que fue creada por el hombre para enterrar a los hombres.</p>
<p>El único defecto que le encuentro a Vocación es que una vez terminada se acabó, ya no hay más  descenso al horror, a este retrato penoso pero muy real que hace de un país, España, que maltrata a sus héroes y promociona a sus villanos. Ese grupo de mediocres que cree estar por encima de todas las cosas y que aplasta a las personas honestas y creativas por miedo. Todo esto se encuentra en una novela que se publicó hace más de noventa años, lo que se aprecia en un lenguaje de época pero que significa también otra seña de identidad de una obra y de un autor que pedía a gritos una urgente recuperación. Se trata además, de uno de los poquísimos escritores españoles que se preocuparon por reflejar en sus novelas el mundo carcelario de su tiempo. Pienso, ahora mismo, en otras novelas que se sumergen en este universo opresor y cerrado como <em>Los vivos muertos</em> de <strong>Eduardo Zamacois</strong> y <em>Cabo de vara</em> de <strong>Tomás Salvador</strong>. Es probable que haya alguna más pero no tantas como uno imaginase, y es que este país, literariamente, se acostumbró hace tiempo a mirar a otro lado como si no quisiera hurgar en sus miserias morales que son, por desgracia, demasiadas.</p>
<p>Saludos, muy agradecido por la sugerencia, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>La Huracana es Lanzarote</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jun 2026 08:02:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Carlos María Ydígoras]]></category>
		<category><![CDATA[Cuando el miedo llama a un hombre]]></category>
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Leo por algún lado que los personajes protagonistas de la novela Cuando el miedo llama a un hombre, escrita por Carlos María Ydígoras, se inspiró en los pescadores de Lanzarote. Imagino que observar su trabajo durante unas vacaciones o por trabajo despertó en él sensaciones que igual creía que había olvidado. Se quedó petrificado o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/06/YDIGORAS.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/06/YDIGORAS-200x300.jpg" alt="" title="ydigoras" width="200" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32386" /></a></p>
<p>Leo por algún lado que los personajes protagonistas de la novela <em>Cuando el miedo llama a un hombre</em>, escrita por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Mar%C3%ADa_Yd%C3%ADgoras">Carlos María Ydígoras</a>, se inspiró en los pescadores de Lanzarote. Imagino que observar su trabajo durante unas vacaciones o por trabajo despertó en él sensaciones que igual creía que había olvidado. Se quedó petrificado o al ver la labor que toda esa gente desarrollaba en las aguas nada tranquilas del Atlántico. Debió de pensar este aventurero reconvertido en escritor que ahí había un buen material para escribir una historia. Una historia que en el ejemplar que llega a mis manos y publicado por la editorial Arrayán en 1961, está dedicado por el propio autor a <strong>Luis Diego Cuscoy</strong> “en la amistad y la admiración hacia su gran obra ‘guanche’”,  guanche aparece entrecomillado, lo que me hace pensar que lo que leí, que los pescadores y el paisaje de la isla de Lanzarote inspiró realmente al escritor es verdad, aunque la disfrace. </p>
<p>Lanzarote es en la novela un Archipiélago de violento nombre, La Huracana, una isla que moldeó la lava y el carácter de unos hombres y mujeres que se forjaron en un desierto negro, de rocas deformadas por el fuego que se expande hasta llegar al mar.  Y también están los vientos: “por lo que los vientos alisios, encolerizados muchas veces, resecándolo, lo recorrían sin pausa. Como poniéndose a tono con los camellos que en él vivían, las arenas lo amarilleaban en gran parte. Melancólico, terrible en la época de los huracanes, semejaba despojos de algún mundo perdido y a la deriva”.</p>
<p>El archipiélago de La Huracana se encuentra “más bien cerca que lejos” del gran desierto africano, “del que llegaba su aliento y, en ocasiones, sus arenas” y lo forma una única isla habitada, La Huracana, que mide sesenta kilómetros de perímetro y cuenta con cinco islotes, “de los cuales el mayor y menos inhóspito era el de Los Náufragos, un peñasco de lava vieja de cuatro kilómetros de diámetro, contra el cual fueron a estrellarse navíos de paso y, antes, cuando se celebraban romerías, embarcaciones conduciendo devotos de la Virgen de las Olas”. Entre ambas, explica el escritor, se extiende un brazo de mar que se conoce como Brazo Tiburón y que no cuesta demasiado esfuerzo situarlo en la isla que inspiró este relato. Otro de los islotes se llama de Las Aves, un refugio de inmensas colonias de pájaros marinos y donde el mar da con mucha violencia contra las rocas.</p>
<p>En La Huracana viven unas dos mil familias, la mayoría de ellas dedicadas a la pesca. Ydígoras los describe como gente arisca y supersticiosa, y muy leales a la ley del mar. En general, este perfil recuerda al del marinero de El viejo y el mar, tipos obstinados y encallecidos por las violencias del océano y de los poderosos rayos del sol. Gente fuerte y bravía que ha puesto su honor en el ánimo de resistir los embates de la mar salada y, escribe, la mayoría de ellos descienden de “una tribu que fue derrotada por los que después serían sus dueños, condenándose a vivir en el ostracismo”.</p>
<p>No hay, como se ve, una descripción paradisíaca de La Huracana pero su caprichoso paisaje está muy presente a lo largo de toda una novela poblada de personajes a los que ese mismo paisaje ha contrahecho. Se trata de gente que vive a dos velas, muy espartanos de carácter y que suelen comer “pescado cocido en sal y sazonado con mojo picante y unos sorbos de harina de maíz escaldada”.</p>
<p>La novela está protagonizada por Juan Terranova, que tiene 23 años y facciones “correctas” pese a una cicatriz que se ganó cuando le salvó la vida a un compañero uno imagina que en la mar, aunque no lo revela el escritor. A través de las páginas del libro seguiremos sus peripecias al tiempo que se describe la dura vida de los pescadores y sus creencias, algunas ancestrales como es la de escuchar a una bruja que es capaz de curar todo tipo de males como de causarlos si eres víctima de cualquiera de sus hechizos.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/06/YDIGORAS-EL.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2026/06/YDIGORAS-EL-200x300.jpg" alt="" title="ydigoras-el" width="200" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-32387" /></a></p>
<p>No termino de entender cuáles fueron las razones que llevaron a Carlos María Ydígoras a desarrollar la novela en ese archipiélago ficticio y no en Lanzarote, sobre todo cuando encuentro un recorte de prensa &#8211;fechado el 30 de junio de 1959&#8211; en el que el semanario lanzaroteño  <em>Antena</em> publica la noticia que el escritor “escribirá una novela y un guion cinematográfico sobre Lanzarote titulado <em>Volcán”</em>, al mismo tiempo, se da la noticia que tiene la intención de “embarcar en un velero como tripulante con rumbo a Cabo Blanco (en la frontera entre Sáhara y Mauritania)”.</p>
<p>Son muchos los miedos que atraviesan el cuerpo de esta novela. Ahí está el  miedo a la mar, que no caiga ni una gota de lluvia sobre la superficie volcánica de la isla y el miedo a la muerte como a la vida, y todas estas cuestiones las intenta resolver Carlos María Ydígoras, que ejerció toda clase de oficios &#8212;  fue  marino, minero, traductor, periodista, escritor y combatiente. Sus experiencias como soldado en la División Azul las dejó reflejada en Algunos no hemos muerto, que se trata de una de las grandes novelas que se han escrito sobre la División Azul. Cuenta además con desconcertantes ensayos históricos, varios de ellos dedicados a los Estados Unidos en los que sorprende por su visión profunda y razonadamente antinorteamericana como vuelca en Los libertadores USAS y América contra América. El hermano yanqui aunque su única novela con un acento apócrifo canario fue esta que comentamos.</p>
<p>Saludos, contra vientos feroces, desde este lado del ordenador</p>
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