Canarias ocupa los contenidos del número de abril de la revista V.O.

Jueves, Junio 19th, 2025

El número de abril de la revista de cine V.O. (Versión Original) dedica sus contenidos al cine canario y también a las películas españolas y extranjeras que han escogido las islas como escenario de sus historias. En conjunto la cosa pinta bien aunque los aficionados en esta materia aprecien notables ausencias. Con todo, se agradece que esta publicación se centre e informe en su número 346 de algunas de las producciones cinematográficas que se han rodado en el archipiélago.

La revista apareció en 1993 con el precio de 3,20 euros (con IVA, que es ese impuesto que no conocemos a este lado del Atlántico) pero si V.O. es una realidad es gracias al respaldo de numerosos patrocinadores como son la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura; las diputaciones de Badajoz y Cáceres así como de la Junta de Extremadura.

Desconocía la existencia de V.O., lo que me hace pensar que el ámbito de su distribución debe ser muy restringido. Con todo, se reconoce el esfuerzo del equipo que la hace posible bajo la dirección de Paco Rebollo, y en especial que hayan dedicado un especial a lo que se rueda en este archipiélago abandonado de la mano de los dioses y aunque no esté muy de acuerdo con la selección de películas que comentan made in Canary Islands, como canario reconozco la voluntad por informar de un cine como es el que se rueda aquí y que ya es una realidad pese a las políticas de reparto de subvenciones que bendicen a unos y olvidan a otros atendiendo a valoraciones que a uno se le escapa porque de Canarias (que es de lo que se trata) poco por no escribir nada.

La revista comienza su repaso con un extenso artículo dedicado a La habanera (1937 ) una película dirigida por Douglas Sirk y cuyos exteriores se rodaron mayoritariamente en Tenerife. Otras películas con acento de fuera pero que se rodaron también en las islas y que se repasan en V.O. son S.O.S. Pacífico (Guy Green, 1959); También los enanos comenzaron pequeños (Werner Herzog, 1970); Como un relámpago (Miguel Hermoso, 1996); Ma mère (Christophe Honoré, 2004); 28 semanas después (Juan Carlos Fresnadillo, 2007), película que se incluye porque pese a que no fue rodada en Canarias sí que está firmada por un canario, el tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo; Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009); Exodus: Dioses y reyes (Ridley Scott, 2014); En el corazón del mar (Ron Howard, 2015); Aliados (Robert Zemeckis, 2016); Como reinas (Andy Tennant, 2016); Rambo: Last Blood (Adrian Grünberg, 2019); Eternals (Chloé Zhao, 2021) y Las consecuencias (Claudia Pinto, 2021).

En cuanto a las películas canarias, V.O. repasa títulos de “nuestro cine” como Tirma (Paolo Moffa y Carlos Serrano de Osma, 1954), que puede ser considerada como el primer largometraje que pretendió pero no consiguió traducir en imágenes el violento choque cultural que se produjo entre los primeros habitantes de las islas y los conquistadores castellanos; Guarapo (Teodoro y Santiago Ríos, 1988); La hojarasca (Macu Machín, 2023); La niebla y la doncella (Andrés Koppel, 2017), que podría ocupar espacio también entre las cintas nacionales y extranjeras que se han rodado en las islas salvo que está sí que está rodada en La Gomera y en Tenerife, así como su director es tinerfeño; Rendir los machos (David Pantaleón, 2021); La piel del volcán (Armando Ravelo, 2021); Fotos (Elio Quiroga, 1996) y Matar Cangrejos (Omar Razzak, 2023), pero no están y tampoco se le dedica espacio a El ladrón de los guantes blancos (José González Rivero y Romualdo García de Paredes, 1926), que fue el primer largometraje del cine canario de ficción, rodado y estrenado en un año en el que la industria del cine todavía iba en pañales en España, lo que le da más mérito a esta producción de cine silente; Esposados (1996), mediometraje de Juan Carlos Fresnadillo, y que ha pasado a formar parte de los hitos del cine canario por ser la primera película española (y con producción cien por cien canaria, ojo al dato) que compitió al Oscar al mejor Cortometraje en la 69 edición de estos premios, y ceremonia que tuvo lugar en 1997.

Hay otras ausencias notables en este repaso que ofrece la revista sobre el cine de aquí y sobre las películas que se han rodado aquí, aunque insistamos que se agradece el esfuerzo que se ha realizado para sacar adelante un número que, a título informativo, tiene indudable interés, sobre todo para los que vivimos en Canarias.

En este sentido y al margen de que uno esté de acuerdo o no con algunas de las opiniones de las películas que se reseñan, este especial Canarias con sus ausentes y ausencias debería de estar en la biblioteca de cualquier cinéfilo y profesional, en especial los nacidos y/o residentes en estas ínsulas que hace eones perdieron la batalla por definir una identidad común, quedándose como en casi todo, a medias. En un quiero y no puedo desgarrador.

V.O. incluye dos entrevistas. Pero no con cineastas sino con especialistas, uno de los cuales hace tiempo que abandonó sus responsabilidades con el cine, como es el caso de Claudio Utrera, retirado del mundanal ruido pero coordinador junto a Aurelio Carnero de un volumen sobre cineastas canarios; y Josep Vilageliu, que sigue al pie del cañón dirigiendo películas, muchas de las cuales asocia a lo que denomina cine leve, producciones muy baratas y con sello independiente que se ruedan más por amor al arte que por vocación de llegar a públicos mayoritarios.

Es una pena, por último, que la revista no repase los festivales de cine que se celebran en el archipiélago, muchos de los cuales ya están consolidados pero se aplaude el trabajo y sobre todo las miradas que reparten sobre cada una de las películas que comentan.

Saludos, se agradece el esfuerzo, desde este lado del ordenador

Contra el cine de arte y ensayo, acabáramos

Lunes, Febrero 17th, 2025

Conocido sobre todo por su faceta como cineasta, muchos aficionados aún desconocen que José Luis Garci es también un escritor de cine. Y se escribe escritor porque es lo que hace, escribir sobre cine dejando a un lado siempre la crítica. En Garci se concentra así amor y pasión por el séptimo arte, y como toda relación romántica que permanece más o menos inalterable con el paso del tiempo, no admite grietas, ningún asomo de duda y hacerse preguntas.

No ha contado Garci con una carrera regular en el cine aunque cuenta con algunas película destacables a las que, desafortunadamente, el paso del tiempo suele pasarle factura. Ahí está Asignatura pendiente y también la trilogía de El Crack, paquete de películas que sentaron en su momento cátedra en un probable y renovado cine negro con acento español. En cuanto a libros, destacaría en lo que ya es una bibliografía más que estimable, una biografía sobre el escritor norteamericano Ray Bradbury que debe ser la única existente en español escrita por un entusiasta aficionado. También su querencia por la ciencia ficción, dedica un capítulo entero al género en la enciclopedia que en su día publicó la desaparecida editorial Burulán, y fue el guionista además de uno de los cortometrajes más famosos del cine español: La cabina.

The Best? Devaneos sobre la mejor película de la historia recoge una serie de reflexiones en torno a la lista de las mejores películas que en 2022 publicó la revista Sigh and Sound, y en la que viene participando desde hace diez años el director de Volver a empezar, película esta última por la que recibió el Oscar de Hollywood aunque sigue siendo un título muy menor en su filmografía.

The Best? Está planteado como un libro que quiere hacer justicia y, al mismo tiempo, como un ataque a una realidad como es la actual que confunde las cosas ante esa sombra con espíritu totalitario que se conoce como cultura woke. Y en cierto sentido no le falta razón, aunque su especial querencia por el cine norteamericano confunde a unos y convence a otros. En nuestro caso, confesamos que somos de los que pertenecemos al segundo grupo aunque no alcance para nada al amor incondicional que le profesa un cineasta cuyo cine bascula desde lo más que aceptable al hundimiento más reprobable, que es lo que hizo con películas como Canción de cuna y Sherlock & Watson. Madrid days y en las discutibles adaptaciones de sendas novelas de Benito Pérez Galdós como El abuelo y Sangre de mayo, en la que fusionó sin imaginación las dos primeras novelas de la primera serie de los Episodios Nacionales.

Si uno se acerca y lee The Best? Encontrará extensos artículos en los que el cineasta se pregunta como la película de Jeanne Dielma, 23, quiai du Commerce, 1080, Bruxelle (Chantal Akerman, 1975) llegó a ocupar los primeros puestos a la mejor película de la historia del cine según la encuesta realizada entre distintos profesionales, relegando otras infinitamente mejores, según Garci, a puestos de cola o, simple y llanamente, obviándolas porque se votó con “criterios inclusivos”. Y ese criterio elevó a un filme muy menor como el de Akerman a ser uno de los mejores de la lista del 2022.

El libro reúne así una veintena de artículos en los que José Luis Garci explica los motivos por los que considera intolerable que esta película figure entre las mejores de la Historia del Cine cuando no es una película para formar parte de este listado, y desgrana sus razones en una serie de reflexiones que están salpicadas de sus pasiones más desatadas y conocidas como son el cine norteamericano y un puñado de sus cineastas más prestigiosos. Reivindica también a algunas de las mujeres directoras que asomaron la cabeza en unos tiempos donde solo les estaba permitido hacerlo a los hombres, como fue el caso de Ida Lupino, que si bien es autora de una parca filmografía tras las cámaras, demostró su temple y su mirada artística en unas películas que han superado, viene a opinar José Luis Garci, la siempre difícil prueba del paso del tiempo.

Los artículos están muy bien escritos y pese a que haya alguno con los que no se pueda estar de acuerdo, la redacción es tan brillante en ocasiones que hace que uno le perdone las veleidades con las que Garci acompaña algunos de estos textos. The Best? cuenta además con una addenda en la que el cineasta rubrica el The End de una obra que, sin soltar voladores, resulta a ratos bastante aleccionadora se esté o no de acuerdo con las conclusiones que arroja no ya solo contra el cine de Akerman y en concreto con la película que ocupó los puestos de cabecera en la lista que se publicó en 2022, sino también con un cine de autor que no siempre de autor. Y para que nadie se haga sangre, Garci menciona un puñado de películas vamos a decir que experimentales y que elogia con el fin de borrar de la mente del lector cualquier pensamiento que repruebe su amor, su cinefilia desatada por el cine norteamericano, ya que fue este el que forjó su carácter como espectador.

Los capítulos llevan títulos, y en algunos de ellos se muestra el sentido del humor de Garci. Destacaría, entre otros, el que se llama No me lancéis la fatua, y que inicia con un demoledor: “Chantal Akerman no nos dejó la mejor película de la Historia del Cine; sí una obra interesante, claro que distinta, aunque también desigual, y no lo digo por su alejamiento de la gramática cinematográfica”, ya que para el cineasta y guionista español se trata de un filme “demasiado distante y frío”.

Como vehículo con el que iniciar debates con otros cinéfilos, The Best? Es una apuesta excelente para analizar miradas, comenzando por las propias. ¿Con qué ojos observamos la pantalla?, ¿qué es lo que hace grande una película?

El libro plantea si se tiene que tomar notas y sobre todo anima a pensar con seriedad qué tipo de críticos y qué tipo de cineastas tienen misterio y mirada en su manera de contar las cosas. En su manera de descifrar el caos para convertirlo en orden… En cómo el verdadero cine da la zancada para superar lo convencional e inclusivo para convertirse en arte.

Saludos, cut, cut, cut, desde este lado del ordenador

Fallece el cineasta tinerfeño Juan Puelles

Lunes, Agosto 5th, 2024

Me comunican el fallecimiento del escritor y cineasta tinerfeño Juan Puelles López. Una noticia que me conmueve hondamente porque me crucé en su vida siendo un adolescente que estudiaba en el InstitutoTeobaldo Power de Santa Cruz de Tenerife y cuyo apoyo y entusiasmo contribuyeron a que consolidara mi interés por el cine…

El primer recuerdo que tengo de Juan Puelles es verlo tocar el piano durante el estreno de El ladrón de los guantes blancos (José González Rivero y Romualdo García de Paredes, 1926). La sala del Yaiza Borges, que antes fue el cine Tenerife, estaba por una vez a rebosar de espectadores, la mayoría gente sorprendida y alucinada ante la noticia de ver el recuperado primer largometraje de ficción rodado por canarios en Canarias. Se trata de un documento imprescindible no solo por su valor de nostalgia sino también por lo que significó y significa en la pequeña pero cada día más inquieta historia del cine a este lado del Atlántico.

El caso es que ahí estaba Puelles (para los que fuimos sus alumnos siempre será Puelles y nunca Juan) tocando las teclas con una corrección que fue declinando a medida que avanzaba la cinta. Tanto, que llegó un momento en que algo hizo que la sala estalló en una sonora carcajada a la que el bueno de Puelles respondió inclinando la cintura, como si fuera un maestro de orquesta.

El segundo recuerdo que tengo de Puelles (sin el Juan) es como profesor de Ética. Me tocó en primero de BUP, y creo que a los que escogimos aquella asignatura en vez de la de Religión supo meternos en el bolsillo no solo por sus pintas de genio chiflado (hablaba no sé cuántos idiomas y tocaba no sé cuántos instrumentos musicales) sino por animar a varios de los estudiantes de primero para que escribiéramos el guión de una película que se convertiría en El examen, un filme rodado en súper 8mm y que el día que se exhibió en el salón de actos del Instituto Teobaldo Power se mereció además de una carcajada cuyo eco parecía que iba a derribar las paredes, una ovación que no tuve la oportunidad de escuchar porque otras tareas requirieron por aquel entonces el concurso de mis modestos esfuerzos.

Puelles animó además a la chavalada del Instituto a que crearan un cine club. Y así nació el cine club del Teobaldo, películas que proyectábamos no me acuerdo ahora si en 8 o 16 milímetros, pero sí que se trataban de clásicos sin discusión de lo que los necios llaman el séptimo arte.

Profesor y cineasta, Juan Puelles formó parte del equipo Neura por lo que resulta imposible explicar la probable historia de un cine canario de los años 70 sin que apareciera su nombre. Fue miembro, además, de Yaiza Borges, un colectivo de locos por el cine cuyo esfuerzo y tesón no ha vuelto a repetirse en las islas. Y es que además de rodar películas y preparar una adaptación frustrada de Mararía, se hicieron con el antiguo cine Tenerife para convertirlo en Yaiza Borges, una sala de exhibición cinematográfica que fue un oasis para generaciones de cinéfilos que residían a este lado del Atlántico, ya que por fin tenían en estas tierras su particular cine Alphaville de estar por casa.

Se trataba de una sala que lo mismo estrenaba La ansiedad de Veronica Voss (Rainer Werner Fassbinder, 1982) como Un hombre loco americano en Londres (John Landis, 1981). O la noqueante Posesión, de Andrzej Zulawski y Paseo por el amor y la muerte, de John Huston, cineasta que tal día como hoy, este mismo día en que se nos fue Puelles, hubiera celebrado su 118 cumpleaños.

En su amor por el cine, los de Yaiza Borges se animaron a publicar una revista, Barrido, que nació como fanzine a fotocopias para ir mejorando con el paso de los años. Si no me equivoco, llegó a sacar once números y en uno de ellos, ahora mismo no recuerdo en cuál, recuerdo una crítica elogiosa de Puelles al reestreno del largometraje Bandolero (Andrew V. McLaglen, 1968) que tituló El discreto encanto de los no geniales. Y si un título debe de resumir lo que se defiende en el texto, imposible haber escrito otro que diera en el clavo como éste.

Como cineasta dirigió con Alberto Delgado y para el Equipo Neura Crónica histérica (La conquista de Tenerife, 1973) que es cine guerrilla antes de que alguien se inventara el nombre; Vamos a desenmascarar al padre Manolo. Bueno, vamos (1974), El dictador aquí y ahora (1975) y Santos barranco (1975). Participó también en filmes colectivos y como codirector en experiencias como Venganza de cristal (2000), que firma junto a Domingo Ojeda y El reloj (2001), con Francisco Morales, entre otros.

Si quieren hacerse una idea aproximada de su filmografía les animó a que consulten el blog En pos de la ballena blanca, de Josep Vilageliú, íntimo amigo de Juan Puelles, y a quien recurrió en varias ocasiones para que fuera técnico o actor en sus películas.

Si las noticias que tengo no se equivocan, Juan Puelles fallece en tierras de la península, donde residía desde hace unos años. La película, que para todos los que vivimos tendrá algún día que llegar a su último capítulo, se apagó para Puelles, mi profesor de ética, un caluroso mes de agosto y precisamente el día en que vino al mundo un cineasta genial que nos enseñó la verdad de los perdedores pero también el espíritu de los hombres que sueñan con ser rey.

Buen viaje, Puelles.

Saludos, muy emocionados, desde este lado del ordenador

Un año de cine en Canarias

Miércoles, Enero 3rd, 2024

La pequeña industria del cine canario, industria que sostiene el Gobierno regional salvo a un pequeño grupo de productoras y cineastas que van por libre, cierra el 2023 de manera más que honrosa, aunque siga primando su apuesta por un cine destinado a públicos “especializados” que a grandes audiencias pese a que estas audiencias sean las de su propio territorio.

Territorio hay mucho en las producciones, entre largos y cortometrajes, que se han estrenado a lo largo del año y ausencias, también, en un año en el que nos dejaron, entre otros, el empresario Francisco Melo Sansó, propulsor de los cines Galaxy’s, Monopol, Price y Aguere, entre otros, y que nos dijo adiós a principios de febrero a la edad de 94 años; el indiscutible rey del humor en Canarias, Manolo Vieira, protagonista de la serie La revoltosa y de programas para la televisión como Esta noche pago yo y que aparece como él mismo en la película Érase una vez en Canarias (Armando Ravelo, 2023); Helena Romero Campos, pionera en la profesionalización del teatro en Canarias; el productor y cineasta Domingo Damián Ojeda y el fotógrafo de Diario de Avisos, Javier Ganivet.

En cuanto a políticas y dineros, la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias, que dirige Migdalia Machín, anunció la aportación económica de 600.000 euros al Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC) para el “Programa de desarrollo del sector audiovisual canario”. La consejera dijo que junto a esta partida se dedicarán “otros 2.800.000 euros a tres líneas de subvenciones para la producción, desarrollo y coproducción minoritaria, dirigidas a nuestra industria local”.

En cuanto a las subvenciones que concede el Ejecutivo regional destinadas al desarrollo de largometrajes y series de televisión de ficción, animación o documentales, así como a la producción de cortometrajes en 2023, resultaron beneficiados doce proyectos en la categoría de desarrollo, dos documentales (Human Object de Silvia Navarro y Tres Balas de Génesis Valenzuela); un largometraje de animación (Cleo y Cuquin, aventuras en Bahia Dragón de Ernesto Mancha) y nueve ficciones: Morirás lejos, de Marina Alberti, Robin de los mares, de Alessio Rigo de Righi; Un supermercado en Tigaday de Paula Bilbao Aragón, El silbido íntimo de David Pantaleón, Calado de Judith Alzola Romero, La isla de los prodigios de María Sanz, Adalid de Mercedes Afonso, ¿Qué estás pensando? de Octavio Guerra y Los gunchis y la ciudad perdida de Patrick Bencomo).

Los cortometrajes que recibieron subvención fueron La piedra luminosa de Helena Girón y Samuel M. Delgado; Mariners de Carla Valdés y Los Huidos de María Abenia. También hay una obra de animación en esta categoría, el cortometraje Tsunami de María Pulido y de ficción: Un hombre entre la multitud de Victor Moreno, Las hijas blancas de Arima León y Daute Campos, Sarasa de Arima León, Koyas de Arima León y Brega de Daute Campos.

Si nos referimos a premios, y no están todos los que deberían de estar, Matar cangrejos, de Omar Razzak, recibió la Biznaga de Plata a la Mejor Película en la sección Zonazine y Mejor Interpretación Femenina, que recayó en la actriz Paula Campos. Aitana, de Marina Alberti, se hizo con la Espiga de Plata en la 68 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) y la de mejor corto documental en Bogoshorts mientras que el tinerfeño Víctor Moreno recibía por Meteoro el galardón La noche del corto español de la sección Punto de Encuentro y Un hogar sin armarios, de Eduardo Cubillo se hacía con el premio del público en Legaiscinemad.

Circe, de María Albenia obtuvo el Manolo Villalba de cortometrajes 2023 en la categoría de Ficción, en documental el premio quedó desierto. Por otro lado, La hojarasca, de Macu Machín, competirá en la próxima edición de la Berlinale. Se trata de la ópera prima de la directora y está producida por El Viaje Films mientras Bloom, de Helena Girón y Samuel L. Delgado, resultó ganador en la sección de cortometrajes Cruce de caminos: cineastas canarios de la XIII Muestra de Cine de Lanzarote mientras que Un volcán habitado, de José Víctor Fuentes y David Pantaleón, se hizo, entre otros reconocimientos, con el que concede la sección Escáner del Festival Márgenes al que se suma una mención especial en el Festival Cinespaña (Toulouse, Francia) y en el Lálternativa, 30 edición del Festival de Cinema Independent de Barcelona y el premio DOCMA al mejor largometraje, reconocimiento que concede la Asociación de Cine Documental (DOCMA).

Las películas de animación SuperKlaus y Flamingo Flamenco, coproducidas por el estudio tinerfeño 3 Doubles, fueron seleccionadas en Cartoon, cita que se celebra en marzo en la ciudad francesa de Burdeos, para mostrar estos trabajos en modalidad de preesteno.

En el territorio de los independientes destacó la iniciativa de Talleres de Cine Social organizada por Participación Ciudadana de La Laguna, que involucró a residentes de centros ciudadanos como Bajamar, Finca España y San Diego. Dirigidos por el productor Raúl Jiménez, motor de estos talleres, el proyecto culminó con la creación de un largometraje, Lo que realmente importa, que se estrenó el 4 de diciembre en el Teatro Leal.

Raúl Jiménez produjo y realizó también Crónicas de Los Toscales, tras tres años y medio de trabajo y Guillermo Ríos preestrenó hace unas pocas semanas Cuanto me queda, un filme dirigido por Carolina Bassecourt y producido por Ríos.

Canary Islands Films promocionó en el Festival de San Sebastián y bajo el titulo de Canarias en Foco, las recientes producciones canarias que se encuentran actualmente en distintas fases de desarrollo en el programa Canarias en Foco, y escenario en el que Natacha Mora, responsable de Canary Islands Film, destacó las nuevas subvenciones de coproducción minoritaria lanzadas este año por el Gobierno de Canarias, mientras se exhibía Matar cangrejos, de Omar Razzak (Tourmalet Films), A nuestros amigos, de Adrián Orr (El Viaje Films); Another part of me, de Iván López (JR Producciones); Una casa en el pueblo, de Domingo J. González (Digital 104); Yo tenía una vida, de Octavio Guerra (Calibrando Producciones); Centinelas del Viento, de Juan Luis Santos Martínez (Terra Incógnita Docs); Tal vez, de Arima León (La Magua Films); Back to the roots, de Gadi Cimand y Shirly Millo (Canary Islands Productions, SL) y Me dicen el Panzer, de Rodrigo Quintero Arauz (Marco Antonio Toledo Oval).

Con esta línea de coproducción minoritaria, dijo Mora, la inversión del Gobierno autónomo este año habrá sumado 2,8 millones de euros en ayudas, lo que significa un 55 por ciento más que en el anterior. Del total reservado para este año, 520.000 euros estarán destinados a cortometrajes y proyectos en desarrollo; 1.280.000 euros a producción de largometrajes y series; y 1.000.000 euros a coproducciones minoritarias, con convocatorias independientes.

Una lástima que en este foro no se explicara las razones que motivaron el no estreno de los dos (¿o fueron tres?) catálogos anteriores de Canarias en corto aunque sí, por fortuna, el correspondiente a 2022, que incluyó los trabajos Aitana, de María Alberti; Circe, de María Abenia; Las invasiones biológicas. El caso del Ovis orientalis musimon en la isla de Tenerife: El último muflón, de Shira Ukrainit y Omar Razzak; En un segundo, de Pablo Fajardo; Daida back to the Ocean, de Pablo Ramírez; Visionado, de Manuel Román y Cloro, de Pablo Borges.

En este mismo orden, ya se han resuelto los cortometrajes del catálogo que el Gobierno canario promocionará en festivales a lo largo de 2024: Las cosas queridas (Pablo Vilas); Tiempo de carnavales (Antonio Munáiz); Autorretrato (Willy Suárez); Colonos del espacio (Fernando Alcántara); La isla errante (Pablo Borges Díaz Llanos); Ojo de agua (Héctor García) y Hola, ¿cómo estás? (Eli Herrera).

En cuanto a estrenos, 2023 fue un año excelente ya que vimos en pantalla películas como Matar cangrejos (Omar A. Razzak); Érase una vez en Canarias (Armando Ravelo); Geich (Jennifer Castañeda), Absolución (Juan Alfredo Amil) y los documentales Un volcán habitado (José Víctor Fuentes y David Pantaleón); Semilla del son (Juanma Betancort) que sigue al músico y compositor Santiago Auserón y Quesada, la verdad del silencio y Another part of me, ambas de Iván López. Este último trabajo cuenta la historia de cómo Gustavo Hernández -conocido como Gus Jackson- logró convertirse en el mejor imitador de Michael Jackson en Europa y el segundo a nivel mundial. Documental es también Benito Pérez Buñuel (2022), que no ha dejado de recoger premios desde su estreno, como el de la Crítica del Festival Documental de Uruguay y una Mención de Honor en el 40 Festival de Cine de Bogotá, Bogocine, este mes de diciembre.

El cine que se hace en Canarias por canarios no sería el mismo si no estrenaran cada año los estajanovistas y leves Josep Vilageliú y Daniel León Lacave, responsables de dos intensas y muy personales producciones leves: Si quisieras buscarme y Fauna, respectivamente.

Tras ver el tráiler, tenemos muchas ganas de visionar Damsel, una nueva película de Juan Carlos Fresnadillo para Netflix y que se estrena en la plataforma en marzo de 2024.

Por títulos otras películas con cierto aliento canario fueron Me dicen el Panzer, de Rodrigo Quintero Arauz; Back to the roots, de Gadi Cimand y Shirly Millo ; Tal vez, de Arima León; Centinelas del Viento, de Juan Luis Santos Martínez; Una casa en el pueblo, de Domingo J. González; Yo tenía una vida, Octavio Guerra y El bailadero, de Dan Rodríguez.

Hubo también publicaciones relacionadas con “nuestro” cine aunque no encontramos nada de eso, de “nuestro” cine en Cuestión de carácter. Hacia una reflexión del lenguaje en la crítica cinematográfica (Filmoteca Canaria) de Javier Tolentino y en el que colaboran varios especialistas, como Claudio Utrera, el único canario de un libro que cuenta con notas al pie que ocupan páginas enteras (¡!) y Cine en canarias, los hermanos Ríos (Editorial Kinnamon, 2023), de Atala Nebot Álvarez, doctora en Historia del Arte y documentalista. El especialista tinerfeñoJorge Gorostiza publicaba también Arquitectura + Cine + Ciudad. Construcciones y miradas (Asimétricas).

Se celebraron las Jornadas Codirigir con lo real, que organizó el Instituto de Formación e Investigación Cinematográfica (IFIC).
Respecto a festivales el archipiélago sigue contando con numerosos encuentros relacionados con el cine, desde el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria a Isla Calavera, que es un encuentro de cine fantástico.Se celebra el Festivalito, que continúa con un cuchillo en la boca reivindicando el cine guerrilla en la localidad de El Paso, La Palma; DocuRock, Fimucité, festival de música en el cine; MiradasDoc, Cinedfest, el Festival de Cine Medioambiental de Canarias, Animayo, Festival Internacional de Cine de Lanzarote y muchísimos más que nos dejamos en el tintero y sin contar con los de cortometrajes como, entre otros, el Festival de Cortos de La Orotava y Tenerife Short.
Por último, el archipiélago volvió este año a servir de plató de rodaje para producciones nacionales e internacionales tanto para cine como para televisión en un año que fue, ya se ve, muy intenso y cinematográfico.

Saludos, se dijo, desde este lado del ordenador

Inés Toharia: “La conservación es una obligación política aparte de personal”

Lunes, Octubre 23rd, 2023

Cine, registro vivo de nuestra memoria (Inés Toharia Terán, 2021) es un trabajo que para todos los que han tenido la suerte de haberlo visto supone un antes y un después ante su mirada al séptimo arte. La película cuenta el trabajo en la sombra que desarrollan las filmotecas de todo el planeta así como la labor generalmente callada de particulares que han conservado materiales que no han terminado por desaparecer gracias a su labor. De esto y más trata este documental que dirige con sobresaliente sentido del ritmo Inés Toharia Terán (Madrid, 1975), cineasta que ahora mismo está preparando dar el salto al cine de ficción tras otras experiencias documentales como El río que suena, reflejo del tiempo: Joaquín Díaz, que recibió el premio Espiello Rechira al mejor trabajo de investigación en Espiello. Festival Internacional de Documental Etnográfico de Sobrarbe y Palabras contra el olvido y La voz descalza.

Inés Toharia estudió Filología y completó sus estudios en cine documental en Barcelona y Gran Bretaña gracias a una beca de La Caixa y el British Council. Tras obtener una beca Fulbright y una ayuda de la fundación Andrew W. Mellon marchó a los EE. UU. donde se especializó en historia audiovisual y en preservación fílmica.

En 2011 volvió a España y se estableció en Urueña donde es cofundadora de la librería El Grifilm especializada en temas cinematográficos y la productora audiovisual de igual nombre.

– ¿Qué le llevó a rodar Film, the Living Record of our Memory?

“Había solicitado una beca para un curso de documentales y por casualidad descubrí el campo de la documentación que me pareció fascinante. El hecho de pedir la beca Fulbright se debe a que por entonces no había en España nada para estudiar este tipo de historias y al conseguir la beca pude irme a los Estados Unidos donde, entre otras actividades, impartían clases especializadas en conservación de películas que me abrió todo un mundo ya que me encanta la historia del cine y la técnica por todo lo que tiene de histórico y sociológico aparte de artístico. Claro que al cine en sus inicios no se le reconoció nunca como arte”.

- Después de rodar este documental y mostrar la delicada vulnerabilidad de los diferentes soportes audiovisuales ¿cómo observa el futuro de lo que conocemos comúnmente como cine?

“Desde el principio siempre se le dio por muerto aunque ahora somos sociedades muy audiovisuales. Tanto, que hoy en día y con teléfonos móviles de nueva generación aprendemos a hacer nuestros propios vídeos pero el problema es ¿qué hacer con todo esto?, ¿vale la pena guardarlo? Es muy caro. Lo que hace falta es concienciarnos que somos seres que contaminamos y en este escenario qué es lo que se debe seleccionar para preservar. Se están haciendo muchas cosas en cuanto a restauración de cine que antes eran impensables pero preocupa el hecho de que al generar tantos datos y al estar conectados las 24 horas del día se hace necesario que nos eduquemos en lo que implica usar todos esos datos porque los mismos aparatos que utilizamos emplean materiales contaminantes que no se pueden reciclar. Deberíamos detenernos y reflexionar hacia dónde vamos”.

- Usted defiende que la conservación tendría que ser una obligación política.

“La conservación es una obligación política aparte de personal. A nivel de archivos nacionales, las instituciones públicas lo han descuidado mucho”.

– ¿Cree que este mensaje por conservar estos materiales ha calado en la opinión pública?

“Me temo que no aunque hay gente que sí. Se nos han acercado estudiantes de cine que tras ver el documental quieren dedicarse a esto porque lo que mostramos no se enseña en las escuelas de cine. Es decir, la labor que desarrolla una filmoteca que no es solo la de exhibir películas, sobre todo las que no se conocen, sino la más importante que es su trabajo porque esas mismas películas se conserven. Por desgracia, es un proceso lento y muy poco reconocido”.

- En los últimos años se han recuperado películas que se creían perdidas y su descubrimiento nos ha enseñado que tenemos que reescribir la historia del cine.

“Son demasiadas las películas del cine mudo que han desaparecido aunque afortunadamente aparecen algunas que afectan forzosamente a reescribir la historia. Que estas películas existan se debe en algunos casos a casualidades y en otros a una persona que por una cuestión de conciencia decidió salvar ese material. Recuerdo escuchar una grabación del fundador de la Cinemateca francesa, Henri Langlois, en la que contaba con frustración cómo había descubierto en un mercadillo una versión de Salomé que no compró en ese momento y que después no ha vuelto a encontrar. En mi caso, a mi me gusta más el metraje documental aunque el cine es todo: la publicidad, el cine profesional, el particular… La Filmoteca de Cataluña tiene registros de operaciones de ojos en la clínica Barraquer que datan de los años 20 o incluso antes. La historia del cine se reescribe continuamente y sobre todo en Europa que ha hecho una historia del cine occidentalizada pero si abres el registro hay más y conoces a personajes como el tunecino Albert Sasama-Chikli, que es un pionero que pensaba mucho en la tecnología. Proyectó películas de los hermanos Lumière en Túnez y filmó bajo el agua y bastantes imágenes de la I Guerra Mundial pero no se habla demasiado de él aunque eso está cambiando. Pasa lo mismo con las mujeres cineastas porque siempre hubo mujeres cineastas, no tantas como hombres, pero sí que hubo mujeres cineastas”.

- En este relato ¿qué personajes destacaría como grandes responsables del rescate y conservación de materiales audiovisuales?

“A todos. A esa persona que creyó en algo y salvó ese material que más tarde ha sido clave para conocer mejor el pasado. Los archivistas son los héroes pero si me pides solo dos nombres diría los de Henri Langlois en los años 30 y Martin Scorsese, un cineasta que se interesa mucho por todo este campo y colaboró en la creación de The Film Foundation”.

- ¿Durante el proceso de rodaje hubo algún momento que le sorprendiera especialmente?

“Me preparaba mucho las entrevistas y los temas de las películas que íbamos a hablar pero en las conversaciones aparecían cosas inesperadas y casi te daba pena terminar cuando tenías que apagar la cámara pero seguías hablando y hablando porque descubres más pedazos de la historia. Me encanta la colaboración y por eso hay tantos testimonios en el documental y tan internacionales. En la actividad de preservación y archivo se colabora mucho. Y sí, el cine tiene mucho de foto y glamour pero también de labor de equipo”.

- No pudo hablar con Scorsese para el documental.

“Llegó la pandemia y no pudimos acabar algunas cosas que queríamos rodar en Portugal. Filmamos a Scorsese en Bolonia y quedamos en hacerlo en Nueva York con él y su montadora pero cuando fuimos estaba en pleno rodaje de El irlandés pero sí hablamos con la directora de The Film Foundation, Margaret Bodde”.

- Como cineasta, ¿qué diferencias encuentra entre un documental y un reportaje rodado en clave periodística?

“Para esta película el montaje tenía que ser rápido y ágil porque contaba con muchos testimonios. Hoy en día el documental tiende a huir de las explicaciones y de la gente que habla a cámara, se buscan recursos que no tengan nada que ver con lo periodístico pero a mi me encanta aprender con el cine. No me importan los reportajes porque hay mil maneras de hacerlo, estoy alerta a todo desde lo periodístico hasta lo experimental pero cada proyecto tiene su estilo”.

- ¿Después de esta experiencia está preparando algo nuevo?

“Hay varias ideas aunque ahora intento hacer algo más de ficción”.

- ¿Será su primer proyecto de ficción?

“Algo así aunque tengo algunos cortometrajes rodados en esa clave. Personalmente, me ha gustado siempre más el documental pero ahora he visto muy claro contar una historia con más narrativa. En broma, Javier Corcuera me acusa de traidora por pasarme al cine de ficción”

Título original: Film, the Living Record of our Memory
Año: 2021
Duración: 119 min.
País: Canadá
Dirección y guión: Inés Toharia Terán
Música: Robert Marcel Lepage
Fotografía: Daniel Vilar
Personajes entrevistados: Ridley Scott, Win Wenders, Fernando Trueba, Costa.Gavras, Laure Adler, Jonas Mekas, Ben Mankiewicz, Ken Loach. Patricio Guzmán, Vittorio Storao, Paula Félix Didier y Margaret Bodde.
Compañías: Coproducción Canadá-España; El Grifilm, Filmoption International. Distribuidora: Filmoption International
Género: Documental | Documental sobre cine

Saludos, luces, cámara y… acción, desde este lado del ordenador

El Clúster Audiovisual denuncia al Gobierno de Canarias de desaprovechar 1,3 millones de euros con destino a la industria cinematográfica

Miércoles, Octubre 17th, 2018

El Clúster Audiovisual de Canarias denuncia en una nota de prensa que “casi 1,3 millones de euros de los dos millones destinados por el Gobierno de Canarias al estímulo de la producción cinematográfica regional en 2017 no llegaron nunca a invertirse, según los datos de la Cuenta General de Gastos de la Comunidad Autónoma”.

De acuerdo con los cálculos del propio Gobierno, se han perdido inversiones en Canarias por al menos otros 4,3 millones de euros y se han cancelado rodajes ya planificados así como se ha frustrado la contratación de cientos de técnicos canarios y se han anulado contratos de coproducción y distribución internacionales”.

Las razones de este fracaso en la gestión de las medidas de estímulo son variadas, pero “pueden resumirse en la falta de una verdadera política audiovisual regional que esté liderada por responsables con decidida voluntad y conocimiento suficiente del funcionamiento del sector”.

El Gobierno regional aprobó, según este colectivo, “unas reglas técnicas inspiradas en sectores tradicionales que nada tienen que ver con el audiovisual e incompatibles con las ayudas del Ministerio de Cultura, o que concediera a las productoras beneficiarias menos de 40 días para terminar de financiar sus películas, preproducirlas, contratar a todo el personal, filmarlas, editarlas y estrenarlas”.

Tachan de ·preocupante falta de transparencia” las acciones del Gobierno canario en relación con el audiovisual y denuncian que no se han publicado las Actas de la Comisión de Valoración o la composición de la Comisión de Seguimiento, “pese a las demandas del sector, así como a rechazar todas las solicitudes de prórroga en la ejecución o, en último extremo, de nueva convocatoria de las partidas no ejecutadas”.

Puestas así las cosas, el Clúster Audivisual de Canarias concluye que este 2018 ha sido “descorazonador” pese a que los Presupuestos recogen una partida de apoyo a la producción regional de 375.000 euros.

“No existe fecha prevista para la próxima convocatoria, ni siquiera confirmación oficial de que ésta, efectivamente, se producirá. Tampoco se ha realizado ningún avance en la actualización de las bases reguladoras, pese a que todas las asociaciones del sector presentaron una propuesta técnica consensuada el pasado mes de marzo, lo que parece abocar a un nuevo fracaso de la convocatoria”.

“Se consolida así, en definitiva, la paradoja de que, coincidiendo con el período de mayor afluencia de rodajes peninsulares y extranjeros a nuestras islas, la producción cinematográfica canaria viva una de las situaciones más críticas de su historia reciente, comprometiendo tanto nuestra identidad cultural como el futuro de un sector estratégico para el desarrollo de la economía de nuestra región”.

Saludos, ¿retorno al pasado?. desde este lado del ordenador