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	<title>El escobillon &#187; Literatura</title>
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	<description>El blog de la cultura por Eduardo García Rojas</description>
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		<title>&#8220;Todo lo abarca y con furor lo aterra&#8221;. Literatura sobre las epidemias en Canarias</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2020 10:32:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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“En esta infausta isla del Atlante,
Si desde el mar á la enriscada sierra
Tiende su brazo el cólera gigante,
Y sin dar tregua á su execrable
Todo lo abarca y con furor lo aterra”.
No se trata de una estrofa para recordar pero sí que es, hasta donde hemos podido indagar en estos tiempos confusos, uno de los primeros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/mapa-antiguo-canarias.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/mapa-antiguo-canarias-300x174.jpg" alt="" title="mapa antiguo canarias" width="300" height="174" class="aligncenter size-medium wp-image-23568" /></a></p>
<p><em>“En esta infausta isla del Atlante,<br />
Si desde el mar á la enriscada sierra<br />
Tiende su brazo el cólera gigante,<br />
Y sin dar tregua á su execrable<br />
Todo lo abarca y con furor lo aterra</em>”.</p>
<p>No se trata de una estrofa para recordar pero sí que es, hasta donde hemos podido indagar en estos tiempos confusos, uno de los primeros testimonios literarios que intenta reflejar los efectos devastadores de una epidemia en las islas. En este caso, la del cólera  en la isla de Gran Canaria en 1851 que diezmó al 10 por ciento de la población, censada entonces en 58.943 personas de las que 5.593 fallecieron por el brote de cólera. </p>
<p>El poema lleva el título de <em>El cólera-morbo</em> y fue escrito ese mismo año por <strong>Ventura Aguilar,</strong> poeta romántico que dedica esta obra a la memoria de su sobrino “y caro amigo el licenciado d. Esteban Cambreleng” y que puede consultarse en la <a href="http://https://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.cmd?id=446918">Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico,</a> que reproduce en pdf la versión impresa en la imprenta de M. Collina. Esta misma imprenta publicó “el que puede ser el primer relato de los acontecimientos, firmado por el jurista <strong>Antonio López Botas </strong>en la temprana fecha del 15 de agosto]. El folleto de 12 páginas no lleva título, y muestra en primer lugar el terror incomparable que sintieron la noche del 5 de junio los facultativos que identificaron la epidemia y comunicaron a la Junta de Sanidad que se trataba del cólera morbo”, explica el artículo <em><a href="http://https://www.revista7im.com/2017/07/reportajes/memorias-del-colera/">Memorias del cólera. Plegaria de Juan M. Doreste </a></em> publicado en la revista digital <em>7iM</em>. </p>
<p>No existe, sin embargo, una bibliografía extensa y con carácter de ficción que trate las distintas epidemias que a lo largo de los siglos sacudieron al archipiélago canario, aunque rastreando hemos podido encontrar algunos títulos que quizá sirvan a los preocupados en estos asuntos para conocer con mayor amplitud cómo se enfrentó la ciudadanía a estos ataques invisibles que solían propagarse como la pólvora por toda las islas. </p>
<p>Ambientada el mismo año que el poema de Ventura Aguilar, 1851, <em>Verano de Juan El Chino</em>, de <a href="http://https://es.wikipedia.org/wiki/Claudio_de_la_Torre">Claudio de la Torre </a> fue escrita en 1971 y aprovecha la epidemia de cólera morbo que asoló la isla de Gran Canaria para narrar a través de su personaje, “sano” en toda esta debacle, las miserias y grandezas del ser humano. Más que la enfermedad, a Claudio de la Torre lo que le interesa destacar en la novela es cómo el mal afecta al carácter de sus semejantes, ya que la mayoría aprovecha la situación para sacar lo peor de sí mismos aprovechándose del vacío de poder. </p>
<p>En este mismo marco histórico localiza <a href="http://https://www.laprovincia.es/sociedad/2014/05/06/muere-historiador-jose-miguel-alzola/606646.html">José Miguel Alzola </a> algunos momentos de su <em>Don Chano Corvo Crónica de un jardinero y su jardín</em> (1973) mientras la fiebre amarilla es la protagonista de la novela <em>Días de paso</em>, de <a href="http://https://editorialcirculorojo.com/autores/francisco-javier-estevez-dominguez/">Javier Estévez</a>, relato en el que describe cómo su protagonista recala en la isla de Gran Canaria para refugiarse en el interior, en un pueblo de nombre Lucena. Escrita en forma de diario, el libro se desarrolla entre 1811 y 1812, Días de paso es en palabras de su autor: “un hermoso viaje vital por la geografía inesperada del destino”.</p>
<p>Ambientada en Tenerife la segunda década del siglo XX, <em>El sepulcro vacío</em> (2015) de <a href="http://https://es.wikipedia.org/wiki/Cecilia_Dom%C3%ADnguez_Luis">Cecilia Domínguez Luis </a> se hace eco de la gripe española que segó la vida de Diego Ponte del Castillo, marqués de la Quinta Roja, y la construcción del mausoleo con claves masónicas que su madre ordenó erigir en su honor en La Orotava.</p>
<p>Inspirado en hechos reales aunque adaptados a su universo literario, <a href="http://https://es.wikipedia.org/wiki/Sabas_Mart%C3%ADn">Sabas Martín </a> probó también el aliento de la epidemia en <em>Nacaria</em>, inspirándose en hechos reales que se desarrollaron en la isla de Tenerife cuando se propagó la peste negra. La enfermedad, que se cebó con los más débiles como con los más fuertes, se unió a la crisis de la cochinilla lo que resultó dramático no solo para las familias de la isla sino también para su economía.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/JUAN-EL-CHINO.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/JUAN-EL-CHINO-198x300.jpg" alt="" title="JUAN EL CHINO" width="198" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-23569" /></a></p>
<p><a href="http://https://www.academiacanarialengua.org/archipielago/angel-sanchez/">Ángel Sánchez</a> trata el asunto de manera episódica en sus Crónicas de Artemi, volumen cuya nueva edición a cargo del Gobierno de Canarias se presentó el año pasado. Lástima que, como otros libros que auspicia la Viceconsejería de Cultura apenas haya tenido recorrido.</p>
<p>Los leprosos son los protagonistas de <em>La cueva de los leprosos</em>, de<a href="http://http://www.victoralamodelarosa.com/inicio.php"> Víctor Álamo de la Rosa,</a> historia que se desarrolla en Isla Menor, territorio mítico en el que se ambientan muchas de las novelas de este escritor y que no es sino un trasunto literario de la isla de El Hierro. En esta obra el escritor explota una vez más su vena romántica y si bien no se trata la enfermedad como epidemia, sí que subraya la diferencia que existen entre los que están aquejados de ese mal y viven recluidos en un lugar apartado de la isla. Álamo de la Rosa insistiría ahora sí con una pandemia, aunque una pandemia imaginaria que provoca suicidios masivos, en su más reciente novela, <em>El pacto de las viudas</em>.</p>
<p>Personajes aislados por la enfermedad son los protagonistas de <em>La umbría</em>, de <a href="http://https://es.wikipedia.org/wiki/Alonso_Quesada">Alonso Quesada</a>, obra que cuenta con una interesante adaptación cinematográfica dirigida por <strong>Pepe Dámaso</strong> y<em> El silencio de Los Abades</em>, de <a href="http://https://dragaria.es/jesus-alberto-reyes-cornejo-lector-aburra/">Juan Alberto Reyes Cornejo</a>. En ambos casos, sus protagonistas sufren aislamiento por tubercolosis.</p>
<p>En el terreno de la anticipación y el fantástico, varios autores han escogido las islas como escenario para sus propuestas literarias. Los muertos vivientes, que como un virus se extienden entre los vivos que le sirven de alimento, son los protagonistas de Caminarán sobre la tierra, de <a href="http://https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Aguerralde">Miguel Aguerralde</a>, novela que transcurre en una isla de Gran Canaria igual de distópica que la pesimista y futurista <em>Pasa la tormenta </em> y <em>Anturios en el salón</em>, de <strong>Tomás Felipe</strong> y <strong>Juan Ramón Tramunt</strong>, respectivamente, aunque ni el primero ni el segundo justifican sus propuestas por causa de una pandemia sino por catástrofes que para nada resultan naturales.</p>
<p>Otras novelas fantásticas serían<em> Evanescencia </em>(2017), de <strong>Manuel Almeida</strong>, <em>El despertar</em> (2012) de<strong> Elio Quiroga</strong> y <em>Los espectros de Nuevo Ámsterdam</em> (2019), también de Aguerralde aunque salvo la primera no se desarrollan en las islas como tampoco recurre a Canarias como escenario <strong>Víctor Conde </strong> en su <strong>Naturaleza muerta</strong>.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/gran-canaria.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/gran-canaria-195x300.jpg" alt="" title="gran canaria" width="195" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-23570" /></a></p>
<p>Sí que se cuenta en la isla con una nutrida y sólida producción historiográfica sobre las diferentes epidemias que han asolado el archipiélago a lo largo de la historia y todo hace asegurar que tras la pandemia del Coronavirus se publicarán trabajos en el que se analizarán su impacto en Canarias. A la espera de que esta pesadilla acabe, de que las cosas vuelvan a la normalidad, los interesados pueden consultar obras tan interesantes como las epidemias del cólera del siglo XIX vistas por <strong>Benito Pérez Galdós</strong>, a quien por cierto el coronavirus ha deslucido los fastos organizados para celebrar el centenario de su fallecimiento.</p>
<p>En este apartado destacaría <em>El barco de la viruela. La escala de Balmis en Tenerife</em>, de <strong>Víctor García Nieto </strong> y escogiendo entre otros títulos que no deslucen interés, <em>Del Río de La Plata a Tenerife </em> de <strong>Paolo Mantegazza</strong>, quien tuvo que ser internado al llegar a la isla en el Lazareto de Santa Cruz de Tenerife.</p>
<p>Antropólogo darwinista &#8211;mantuvo correspondencia con el autor de La teoría de la evolución de las especies&#8211; desembarcó en Tenerife en 1858 y cuestiona en la obra las leyes de cuarentena de la época impuesta ante los riesgos de epidemia así como los lazaretos, centro en los que se concentraba a los contagiados. </p>
<p>Las epidemias en Canarias dieron origen además a dos novelas muy diferenciadas. La primera es <em>Los argonautas,</em> de <strong>Vicente Blasco Ibáñez</strong>, que narra la escala de un trasatlántico en el puerto de la capital tinerfeña. Escrita en 1914, su lectura puede evocar a la novela <em>Los premios</em> de<strong> Julio Cortázar</strong> ya que sus protagonistas &#8211;en el caso de la novela de Blasco Ibáñez emigrantes&#8211; tienen prohibido bajar a tierra.</p>
<p>En su libro <em>Entrada y salida de viajeros</em>, el crítico tinerfeño <strong>Domingo Pérez Mink </strong>afirma que Santa Cruz de Tenerife siempre estará en deuda con el escritor valenciano ya que escribió una de las páginas más hermosas dedicadas a la capital tinerfeña. </p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/nacaria.jpg"><img src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2020/03/nacaria-186x300.jpg" alt="" title="nacaria" width="186" height="300" class="aligncenter size-medium wp-image-23571" /></a></p>
<p>La segunda novela está cuenta con una interesante adaptación cinematográficas de la que damos amplia información en <a href="http://http://www.elescobillon.com/2015/06/enamorarse-en-canarias-segun-cronin-y-cummings/">otro artículo</a>.</p>
<p>Finalizamos este recorrido por novelas que nos recuerdan la vulnerabilidad de Canarias ante estos casos  el anuncio hace unas semanas y en este mismo periódico de un nuevo libro en el que está trabajando en la actualidad el escritor tinerfeño <strong>Alberto Vázquez Figueroa </strong> quien no revela su título pero sí el subtítulo que con toda probabilidad llevará: <em>Cien años después</em> y en la que el coronavirus es uno de sus más señalados protagonistas.</p>
<p>Si omitimos<em> Gran Canaria</em>, el filme que <strong>Irving Cummings </strong>dirigió en los años treinta y que adapta la novela de A.J. Cronin, Canarias ha servido de plató de varias películas que tratan los efectos devastadores en la sociedad ante una pandemia tan feroz pero afortunadamente ficticia como es la de los zombies. </p>
<p><strong>Y en el cine</strong></p>
<p>Aunque no se desarrolla en las islas destacamos <em>28 semanas después </em>(2007), ya que está dirigida por el tinerfeño <strong>Juan Carlos Fresnadillo</strong> y <em>Generación Z </em> (<strong>Steve Barker,</strong> 2015) porque pese a que a no está rodado en las islas sino en Mallorca, transcurre en un resort que se ubica en Canaria (¡!).<br />
<em><br />
REC 4: Apocalipsis</em> <strong>(Jaume Balagueró,</strong> 2014) se rodó entre Gran Canaria y Barcelona mientras que <em>La mansión de los muertos vivientes</em> (1985) cuenta con varias escenas filmadas en las islas. La película está dirigida por un cineasta todoterreno en el cine español, <strong>Jesús Franco</strong>, pero no se trata de uno de sus más inspirados trabajos. Como en otras de sus películas, la actriz protagonista es <strong>Lina Romay,</strong> compañera sentimental de este hombre que era capaz de rodar cualquier historia por mínima que fuera con dos centavos.</p>
<p>Rodada en paisajes naturales de las islas es también <em>No crezcas o morirás</em> (<strong>Thierry Poiraud</strong>, 2015), una cinta que propone una interesante vuelta de tuerca al género de los muertos vivientes en el cine ya que no se trata de que los muertos se levanten de sus tumbas para acabar con sus semejantes, los vivos, sino de no crecer ya que cuando se cumple la mayoría de edad y sin que se explique en ningún momento en la película, los adultos enloquecen y solo desean matan a los más jóvenes.</p>
<p>El filme da bastante importancia al paisaje, ya que prácticamente transcurre en exteriores, pero su función es la de servir solo de marco estético. La idea, por otra parte, revisa con nota la propuesta que ya en los setenta había anotado <strong>Narciso Ibáñez Serrador</strong> con <em>¿Quién puede matar a un niño?</em></p>
<p>Por último y en el terreno del cortometraje, una curiosidad, <em>21-Z,</em> el  primer corto canario zombi de la historia del corto canario y que fue rodado íntegramente con un teléfono móvil. Dirigen:<strong> Aitor Padilla </strong>y <strong>Eduardo Gorostiza</strong>.</p>
<p>Saludos, cuídense, háganme el favor, desde este lado del ordenador</p>
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		<title>Periplo, Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Sep 2013 11:54:11 +0000</pubDate>
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<p class="MsoNormal"><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/09/viaje.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-11829" title="viaje" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/09/viaje-300x183.jpg" alt="" width="300" height="183" /></a></p>
<p class="MsoNormal">Doce autores se dan cita en Periplo, el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras de Puerto de la Cruz, a partir del próximo 23 de septiembre. La primera edición de este festival, pionero en España, comienza el próximo 16 de septiembre con un taller de creación literaria en los cinco colegios del municipio, que correrá a cargo de la Escuela Canaria de Creación Literaria.</p>
<p class="MsoNormal"><strong>Ana M. Briongos</strong>, <strong>Reyes Calderón</strong>, <strong>Juan Cruz</strong>, <strong>Juan Gómez-Jurado</strong>, <strong>Ander Izagirre</strong>, <strong>Antonio Lozano</strong>, <strong>Julio Llamazares</strong>, <strong>Mary Morris</strong>, <strong>Javier Reverte</strong>, <strong>Enrique Reyes</strong>, <strong>Paloma Sánchez-Garnica</strong> y <strong>Marc Serena</strong> son los escritores que inauguran esta primera edición de un festival que aspira a ser un referente nacional e internacional de la literatura de viajes y que se configura como algo más que un encuentro literario, al indagar en todos los formatos que pueda adoptar el relato en otros lenguajes artísticos, como el cine, la música y el teatro.</p>
<p class="MsoNormal">Los autores son los protagonistas de las actividades agrupadas en las secciones <em>Conversaciones en La Ranilla</em>, <em>Nada que declarar. Mujer viajando sola</em>, <em>Tan lejos, tan</em> <em>cerca</em> y <em>Derribando murallas: itinerarios vitales</em>. La escritora estadounidense Mary Morris es la primera escritora que interviene en Periplo y además es la encargada de inaugurar la sección dedicada a las mujeres viajeras, que en el festival toma el nombre de uno de los relatos de viajes más reconocidos de la autora: <em>Nada que declarar. Mujer</em> <em>viajando sola</em>. Morris se encontrará con el público en el patio del Museo Arqueológico el lunes 23 de septiembre.</p>
<p class="MsoNormal">Las conversaciones son las que mantendrán en público &#8211;del 24 y al 28 de septiembre&#8211; Reyes Calderón, Juan Cruz, Julio Llamazares, Paloma Sánchez-Garnica y Juan Gómez-Jurado con quien firma ahora estas letras en la carpa situada en el Museo Arqueológico, en el corazón del barrio histórico de la ciudad turística del norte de Tenerife, La Ranilla.</p>
<p class="MsoNormal">En <em>Tan lejos, tan cerca</em>, el público entra en contacto directo con autores y libros cuyas tramas o experiencias personales están vinculadas a los distintos continentes, con especial énfasis en África y América; es la forma en la que Periplo rinde homenaje al<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>papel de las Islas Canarias y especialmente Puerto de la Cruz, como encrucijada entre continentes, con contactos tanto simbólicos como reales, favorecidos por los viajes y su relato. En este espacio presentarán sus libros Ana M. Briongos: <em>¡Esto es Calcuta!;</em> Ander Izagirre: <em>Groenlandia cruje (y tres historias islandesas);</em> Antonio Lozano: <em>Harraga</em>; Javier Reverte: <em>En mares salvajes: un viaje al Ártico</em> y Marc Serena: <em>La vuelta de los 25</em>.</p>
<p class="MsoNormal"><em>Derribando murallas: itinerarios vitales </em>es el ámbito en el que los protagonistas de la historia toman la palabra. Ya no se trata de centrarse en la voz del autor, sino en la experiencia vital de unos viajeros para los que precisamente el viaje ha significado la oportunidad de cambiar un destino mediante una ruptura vital, un esfuerzo de superación de inconvenientes y dificultades. En ese tránsito, el viajero encuentra en Canarias una posta, un hito que le permite recuperar fuerzas y continuar la ruta. En esta edición, el público conocerá las vivencias de <strong>Waleed Saleh</strong>, protagonista de la novela de Antonio Lozano <em>Las cenizas de Bagdad</em>, y de la princesa <strong>Marie Laure</strong>, centro de la historia de <em>La princesa que emigró</em>, del escritor canario Enrique Reyes.</p>
<p class="MsoNormal">Periplo es un programa cultural que incluye una agenda muy completa de actividades, más allá del encuentro con los autores y la presentación de libros. El Festival comienza con la celebración de los talleres de escritura de aventuras en los colegios de primaria de Puerto de la Cruz. La actividad,<em> Triángulo de las Bermudas,</em> se inicia la próxima semana, para que niños y niñas se formen y escriban sus relatos. En la semana siguiente, compartirán sus textos con sus compañeros de otros colegios. La Escuela Canaria de Creación Literaria es la encargada de esta actividad, con el escritor <strong>Víctor Conde</strong> y la directora de la escuela, <strong>Antonia Molinero</strong>.</p>
<p class="MsoNormal"><em>Triángulo…</em> es una de las dos actividades de Periplo en la escuela, que se completa con <em>Viaje al centro del aula</em>, donde, un encuentro entre escritores y estudiantes de secundaria en el corazón del centro educativo permite a los estudiantes conocer en profundidad a los autores, sus obras, sus motivaciones, sus experiencias y sus técnicas literarias. Este año, los autores que visitarán los tres Institutos de Educación Secundaria de la ciudad son Javier Reverte y Antonio Lozano.</p>
<p class="MsoNormal">El festival se lanza a la calle para incitar la participación activa de la ciudadanía y para encontrar en el espacio urbano a empresas, entidades, agrupaciones sociales que deseen compartir con<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>la Concejalía de Cultura el esfuerzo de crear este evento cultural.</p>
<p class="MsoNormal">Este parte, la más amplia, del programa del Festival en la ciudad se desarrolla en el perímetro de Periplo, del 23 al 29 de septiembre. Aquí es donde se dan las citas con los autores mencionadas. El programa comienza con Periplo Explorado, la sección dedicada a la presentación de los materiales que dan testimonio del viaje. En esta ocasión se cuenta con la exposición <em>Exotismo, tradición, modernidad</em>, que presenta guías turísticas de Tenerife elaboradas a lo largo de un siglo, en colaboración con la red de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife.</p>
<p class="MsoNormal">La agenda del primer día de Periplo incluye ya el resto de los contenidos que lo caracterizan: Periplo Audiovisual, Periplo Musical, Periplo Escena y Singladura hacia la cultura se desarrollan durante toda la semana y ofrecen una visión del viaje desde la perspectiva de disciplinas artísticas diferentes a la literatura.</p>
<p class="MsoNormal">Así, Periplo Audiovisual presenta viajes registrados en imágenes en movimiento, en películas de cine, de televisión o los filmes caseros generados por los viajeros. Organizado con la participación de Tinglado Films y del cineasta tinerfeño <strong>David Baute</strong>, esta sección ofrece distintos apartados en los que se presentan los distintos formatos audiovisuales sobre el viaje.</p>
<p class="MsoNormal">La sección <em>Viajes Interiores</em>, dedicada al cine de autor, posa su mirada en cineastas que han utilizado el cine para realizar un viaje personal y bucear en su pasado, su identidad, su familia… con nuevas propuestas de lenguaje audiovisual. La sección cuenta con<em> Los viajes del viento</em>, de <strong>Ciro Guerra</strong> (2009, Colombia), y <em>Elena</em>, de <strong>Petra Costa</strong> (2012, Brasil).</p>
<p class="MsoNormal"><em>Canal Viajar</em>, sección dedicada a la importancia del viaje en la programación televisiva actual y su lenguaje audiovisual, se acerca a la serie <em>Vivir </em>de este canal temático de televisión, que ofrece en cada episodio un recorrido urbano desde el punto de vista de la gente que conoce la ciudad porque la vive. Se presentan los capítulos dedicados a Ámsterdam y Nueva York. <em>Pequeños viajeros</em> es la ventana abierta para el público infantil, centrada este año en la animación, con cintas que muestran diferentes técnicas y protagonizadas por viajes increíbles, con un trasfondo de valores tejidos por la amistad. Los filmes seleccionados son <em>En busca del valle encantado</em>, de <strong>Don Bluth</strong> (Estados Unidos, 1990), y<em> El viaje de Chihiro</em>, de <strong>Hayao Miyazaki</strong> (Japón, 2000).</p>
<p class="MsoNormal"><em>Orígenes </em>es la última sección de este Periplo Audiovisual, en la que se exhiben películas de viajes tomadas con tomavistas por viajeros de ida o vuelta: residentes en Canarias que han viajado al exterior, o visitantes que han recogido imágenes del Puerto de la Cruz de hace décadas. La muestra se organiza en colaboración con la  Filmoteca Canaria.</p>
<p class="MsoNormal"><em>Periplo Escena</em> es el lugar del Festival en el que el viaje cobra cuerpo y voz a través del trabajo de actores, narradores orales, clowns… Todas las propuestas escénicas hacen hincapié en el hecho viajero para acercar al público al mundo de la literatura y se organizan en <em>Peripecias</em>, con representaciones dirigidas al público infantil; y <em>Zoco,</em> para el público adulto. <em>Singladura</em> hacia la cultura es el resultado de un rumbo común que comparten las empresas del municipio, la ciudadanía y la Concejalía de Cultura de Puerto de la Cruz.  Librerías, restaurantes, hoteles y otros centros comerciales o de servicios dan forma al sello de identidad de la gestión de esta área municipal. Las actividades de<em> Singladura</em> se celebran de lunes a sábado, a partir de las 21.30 horas y hasta las 24.00, en los locales implicados.</p>
<p class="MsoNormal">Periplo abre su propuesta de incursión en el género literario de los relatos de viajes y aventuras con una feria del libro temática, del jueves 26 al domingo 29 de septiembre, organizada por la Asociación de Libreros de Tenerife, en la calle Mequinez. El festival extiende su área formativa más allá de las aulas con <em>Periplo Formación</em>, destinado al público general, que este año ofrece dos actividades:<em> Imágenes para el testimonio viajero</em>, <em>masterclass </em>a cargo del fotógrafo sueco <em>Mikael Helsing</em>, y <em>Blogs.</em> <em>Bitácoras de viajes,</em> taller de cuadernos de viaje en Internet, a cargo de la Escuela Canaria de Creación Literaria, con Víctor Conde y<strong> Alberto Mora</strong>.</p>
<p class="MsoNormal">Finalmente, <em>Periplo Diverso</em> ofrece una visión particular que identifique las razones que han hecho de Puerto de la Cruz una ciudad referente en Canarias, de propuestas culturales, de ebullición de ideas y de una ciudad acogedora, abierta al turismo y los viajeros. Programa en esta primera edición <em>La llave de la Isla</em>, ruta guiada en bicicleta, organizada por <em>Patea tus montes</em>. En la calle de la Verdad, Puertobello homenajea la influencia británica nacida de unos vínculos estrechos y<span style="mso-spacerun: yes;"> </span>centenarios, con gastronomía, exposiciones y un mercadillo vintage.</p>
<p class="MsoNormal">Una suelta de libros no podía faltar en este encuentro literario. Libros en ruta se pone en marcha en Periplo con la participación de la biblioteca municipal, para hacer de las calles un espacio en el que ofrecer libros a los paseantes. Un recorrido por el barranco de Tafuriaste pone la nota científica de Periplo, gracias al Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), que facilita el reconocimiento de las características vulcanológicas de la zona con la actividad Geopuerto.</p>
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		<title>La avaricia según Frank Norris</title>
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		<pubDate>Thu, 29 Aug 2013 21:16:54 +0000</pubDate>
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<p class="MsoNormal"><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/08/avaricia1.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-11733" title="avaricia" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/08/avaricia1-300x232.jpg" alt="" width="300" height="232" /></a></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">“Y aventuraré una profecía &#8211;continuó Jerry, mirando fijamente a su amigo&#8211;. Ross, tú eres un hombre nacido y criado en una ciudad. Esto está en tu sangre y en tus huesos. Te concedo tres años para que se borre de tu ánimo esa clase de vida que quieres emprender. Sí, ahora estás convencido de que lo mejor para ti es vivir el resto de tu existencia como un bucanero aficionado. Dentro de tres años, a lo sumo, habrás consumido tu “botín”, como lo llamas, o sus intereses al menos, para pagar los impuestos y el sastre, el alquiler y la cuota del club, y volverás a ser lo que los biógrafos llaman <em style="mso-bidi-font-style: normal;">un miembro respetable de la comunidad</em>”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">- ¿Has matado a alguien alguna vez, Jerry? &#8211;le preguntó Wilbur&#8211; ¿no? Bueno, ya lo matarás algún día, lo matarás en una pelea leal, y verás cómo te sientes después y qué influencia ejerce sobre ti; entonces, ven a hablar conmigo.&#8221;<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">(<em style="mso-bidi-font-style: normal;">La capitana de la   Lady Letty</em>, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Frank_Norris" target="_self">Frank Norris</a>) </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">No sé si <a href="http://www.elescobillon.com/2010/11/uno-de-los-grandes-stephen-crane/" target="_self">Stephen Crane </a>y Frank Norris se cruzaron en Cuba cuando, acreditados como periodistas, cubrían la guerra que separó los destinos de España y unió los de Estados Unidos con Cuba.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Se han compilado los relatos firmados por Crane sobre este conflicto que convirtió en noticia <a href="http://www.hearstcastle.org/history-behind-hearst-castle/historic-people/profiles/william-randolph-hearst/" target="_self">William Randolph Hearts</a>, uno de los primeros grandes magnates de la prensa estadounidense y promotor de eso que se conoce como sensacionalismo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Pero no sé si en Cuba se vieron las caras Crane y Norris, dos talentosos contadores de historias cuya obra coincide con el nacimiento como gran nación de lo que hoy son los Estados Unidos de Norteamérica.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Stephen Crane murió demasiado pronto pero dejó novelas tan imprescindibles y pegadas/adelantadas a su tiempo como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La roja insignia del valor</em> y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Maggie, una chica de la calle</em> sin olvidar sus cuentos, los que centró en la guerra hispano norteamericana y publicados en español bajo el título <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Heridas bajo la lluvia</em> (<a href="http://www.reylear.es/" target="_self">Rey Lear</a>, 2006) o los recopilados en <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El bote descubierto</em> (editorial Fontana, 1983). </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">De ambiente marinero es, precisamente, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La capitana de la Lady Letty</em> (Ediciones Abraxas, 2002), de <span style="mso-spacerun: yes;"> </span>Frank Norris, un escritor al que la suerte se le torció cuando disfrutaba de lo mejor de la vida, y autor también de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">McTeague, Avaricia </em>(La orilla negra, 2007), una novela que continúa siendo conmovedora y que explora emociones humanas con un retorcido sentido del drama que engancha y abduce. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Porque todo es extremo en esta voluminosa novela que habla sobre el lado más perverso de la condición humana</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Y el sentido del amor, la lealtad, la amistad, el dinero, la envidia, la usura, la avaricia… <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Avaricia</em> fue el título que acuñó <a href="http://www.imdb.com/name/nm0002233/" target="_self">Erich von Stroheim</a> en su lastrada pero pese a todo gigantesca <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Avaricia</em> (1924), una película que transmite muy bien el pesimismo y los excesos de la novela original que, en palabras del escritor <a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Marc_Saporta" target="_self">Marc Saporta </a>en su interesante <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Historia de la novela norteamericana</em>, propone “una naturalización del naturalismo en suelo americano, como las novelas de Fenimore Cooper habían naturalizado a la novela gótica derivada de Walter Scott”.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD"><em>McTeague/Avaricia </em> se lee sin apenas darte cuenta, y produce ese inquietante efecto de temer que se aproxime su final. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Mientras la lees casi parece que recuperas tu adormecido espíritu y te atreves a mirar al exterior. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">La aventura. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">La conquista. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">La del aventurero y la de la misma naturaleza. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">En la novela de Norris el protagonista termina macabramente confundido con el paisaje. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">El paisaje, literalmente, lo devora. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Avaricia. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">No conozco más novelas de Frank Norris en español. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">¿Acaso <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Octopus</em>?</span></p>
<p class="MsoNormal"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Octopus </span></em><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">es el segundo volumen que junto a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">McTeague</em> iba a formar parte de una trilogía que no llegó a completar el escritor.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">No lo sé, y eso me hace sentir como el protagonista de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Avaricia</em> al final de la novela.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">¿Por qué leer a Frank Norris?<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">En <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La capitana de la   Lady Letty</em>, su protagonista Ross Wilbur, un joven adinerado y caprichoso es secuestrado en la calle y vendido como marinero en una goleta que gobierna con mano de hierro el capitán Kitchell. </span></p>
<p><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">La  goleta encuentra, ya en alta mar, una nave a la deriva.</span></p>
<p><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD"><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Lady Letty. </em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">¿A bordo?</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">A bordo <strong>Ursula Andress</strong>.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-TRAD;" lang="ES-TRAD">Saludos, Norris, Frank, desde este lado del ordenador.</span></p>
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		<title>Sobrevivir a la isla</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jul 2013 21:48:45 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/07/naufrago.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-11288" title="naufrago" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/07/naufrago.jpg" alt="" width="396" height="289" /></a></p>
<p>Eran los años de instituto, una época que no tiene nada que ver con la que reflejan las películas y series norteamericanas, aunque algo de ese ardor juvenil se explayaba entre toda aquella tropa que se dividía en cómoda convivencia entre los que practicaban deportes y los que iban de intelectuales en unos tiempos en los que la sombra del General apenas hacía ya sombra porque había pasado a la historia, aunque el ambiente social y político que se respiraba resultaba aún demasiado complicado.</p>
<p>Y ese ambiente se reflejaba en el instituto, el Teobaldo Power para más señas, aunque no recuerdo peleas entre las derechas y las izquierdas pero sí encendidos debates que podían haber llegado a las manos.</p>
<p>Entre café con leche en el<em> Unamuno</em>, un <em>bareto</em> próximo a los institutos, o las tertulias improvisadas que nos montábamos tumbados en el césped de la plaza, los que leían compartían lecturas o bien se empeñaban en ganar prosélitos mientras se citaban títulos y autores que, por aquellos años, no solían enseñarse en clase.</p>
<p>Por un lado estaba la tribu que defendía a <a href="http://www.hermann-hesse.de/es" target="_self">Hermann Hesse </a>como el primer autor serio, y encima europeo que, explicaban, les había cambiado la vida.</p>
<p>Se mencionaba así <em>Siddhartha</em>, que siempre me pareció bastante <em>hippy</em> para mis instintos alternativos; <em>Damien</em> y, cómo no, <em>El lobo estepario</em> y <em>Bajo las ruedas</em>. En las filas de los <em>lovecraftianos</em> militábamos un reducido grupo que, náufragos en océanos sin nombre, nos empeñábamos en convencer a los <em>hesseianos</em> de la existencia del <em>Necronomicón</em>.</p>
<p>Luego te topabas con los que solo leían a <strong>Marx </strong>y su “fantasma recorre Europa”, y los <em>nietzcheanos</em>, quienes agitaban <em>Así habló Zaratustra</em> y <em>El anticristo</em> como si fuera bandera.</p>
<p>En mi grupo, donde siempre fuimos más angloamericanos, apenas nos atrevíamos a levantar la voz ante unos y otros para reivindicar <em>El guardián entre el centeno</em> y <em>El señor de las moscas</em> por temor a que esa pandilla nos respondieran que se trataban de naderías. Algo así como leer a una <a href="http://www.enidblytonsociety.co.uk/" target="_self">Enid Blyton</a> que se tomaba en serio cuando yo era más de <em>Los tres investigadores</em>.</p>
<p>Otros autores que tenía que leer a escondida cuando llegaba al instituto era <strong>Ray Bradbury</strong>, y a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Maria_Remarque" target="_self">Erich Maria Remarque</a>, de quien adquirí su <em>Sin novedad en el frente </em>un Día del Libro organizado en el mismo instituto, y título que me cambió la vida. No he vuelto a leerlo otra vez, como no he vuelto a leer <em>Guardián entre el centeno</em> porque sé que la dicha ya no será la misma.</p>
<p>Un amigo me prestó un día y por aquellas mismas fechas una novela que, vino a decirme, es como la de Salinger pero en español. Se llamaba <em>Edad prohibida</em>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Torcuato_Luca_de_Tena" target="_self">Torcuato Luca de Tena</a>, pero debo de confesar que a mi ese libro no consiguió abrirme ninguna puerta de la percepción, como tampoco las novelas de un autor por aquel entonces muy conocido,<a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/09/cultura/1326124036.html" target="_self"> J. L. Martín Vigil,</a> que le encantaba a una chica que por aquel entonces me atraía bastante.</p>
<p>Mucho más tarde se puso de moda leer a los sudamericanos.</p>
<p>Gracias a otra mano generosa pude así descubrir <em>Cien años de soledad</em>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez" target="_self">Gabriel García Márquez</a> que era el libro que estaba en boca de todos, aunque yo prefería los cuentos de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Luis_Borges" target="_self">Borges </a>y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Cort%C3%A1zar" target="_self">Cortázar</a>. <em>Rayuela</em>, de la que ahora se cumple no sé cuantos años, pues sí pero no. Entre sus novelas me quedo con <em>Los premios</em>…</p>
<p>Hubo más escritores sudamericanos, pero no llegué a ellos hasta mucho tiempo después creo que movido más por el rechazo en aquel entonces a lo que presumía no era otra cosa que una moda.</p>
<p>Moda fueron en aquellos tiempos <em>El principito</em> y <em>Juan Salvador Gaviota</em>, de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Bach" target="_self"> Richard Bach</a>. Puedo entender sentimentalmente el éxito del relato de <a href="http://www.antoinedesaintexupery.com/" target="_self">Saint-Exupéry</a> pero no el de Bach, aunque por algún lado de mi librería debe de encontrarse uno de aquellos ejemplares, profusamente ilustrado y cuya notoriedad nunca alcancé a entender por qué.</p>
<p>¿Quizás porque entonces se leía <em>El arte de amar</em>, de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Fromm" target="_self"> Erich From</a>?</p>
<p>La <em>pibada</em> que leía mientras tanto sacaba sus fanzines artesanales, perdía el tiempo dando la brasa en el kiosco de la Rambla &#8211;por aquel entonces aún conocida como del general Franco&#8211; y se resistía &#8211;era mi caso&#8211; a tomarse en serio las novelas y escritores que le recomendaban en clase.</p>
<p>Las novelas que nos mandaban a leer eran, entre otras, fragmentos de <em>Don Quijote de La Mancha</em>, y <em>El árbol de la ciencia</em><strong> </strong>y <em>Zalacaín el aventurero</em>, de <a href="http://piobaroja.gipuzkoakultura.net/index-es.php" target="_self">Pío Baroja</a>; <em>Luces de Bohemia</em>, de <a href="http://www.valle-inclan.org/" target="_self">Ramón María del Valle Inclán</a> y <em>San Manuel Bueno, mártir</em>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_de_Unamuno" target="_self">Miguel de Unamuno</a> porque en mi clase, al menos, siempre llegábamos a fin de curso hasta la generación del 98.  Y si no&#8230;</p>
<p>En cierta ocasión me quejé amargamente a un escritor veterano que despreciara imprudentemente a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_J._Sender" target="_self">Ramón J. Sender</a> al serme impuesto obligatoriamente porque tocaba en examen <em>La tesis de Nancy</em> y la más entretenida <em>Réquiem por un campesino español</em>.</p>
<p>- ¿Por qué no incluyeron <em>El bandido adolescente</em>?- pregunté al escritor que tomaba un güisqui en vaso corto en la barra del <em>Metro</em>.</p>
<p>El escritor me miró de reojo y mientras tragaba una generosa ración de centeno destilado contestó:</p>
<p>- ¿Crees realmente que así lo hubieras descubierto?</p>
<p>Y la verdad es que no.</p>
<p>Probablemente lo hubiera leído a toda pastilla horas antes del examen.</p>
<p>Llegué más tarde a Sender porque tenía que llegar a Sender.</p>
<p>Todo esto que cuento es fruto del recuerdo. Aunque más que recuerdo se traten de sensaciones de recuerdo. De fragmentos de experiencias que me mostraron otro camino. Otra forma de ver las cosas.</p>
<p>Faltan muchos más libros. Como <em>El señor de los anillos</em>, de <strong>Tolkien</strong>, pero desembarqué en Tolkien por culpa de la película de dibujos animados y quería saber como terminaba la historia. No fui, en este aspecto, un <em>tolkenmaníaco</em> destacado. Por aquel entonces lo mío iba sobre <em>criaturas innombrables</em> a lo <strong>Lovecraft</strong>. Y sobre todo <strong>Stevenson</strong>, el escritor que me enseñó por primera vez la magia de leer gracias a <em>La isla del tesoro</em>; y <strong>Daniel Defoe</strong>, quien con su <em>Robinson Crusoe</em> me enseñó que es posible sobrevivir a la isla.</p>
<p>Aún estando solo.</p>
<p>En cuanto a literatura canaria, el único eco que nos llegaba era<em> Mararía</em>, de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Arozarena" target="_self"> Rafael Arozarena</a>, novela que, efectivamente, me obligaron a leer en el Instituto.Ya fuera y en sus alrededores, me llegó clandestinamente <em>Crimen</em>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Espinosa_Garc%C3%ADa" target="_self">Agustín Espinisa</a>. Y tarde, mucho más tarde, iniciado ya en los senderos de la novela negra, conocí a poetas y escritores canarios, una pandilla que se reunía para hacer tertulia en una tasca canaria.</p>
<p>Pero esa es otra historia.</p>
<p>Han pasado los años. Pero a veces tengo la sensación de que todo sigue como antes.</p>
<p>Que nada ha cambiado, en especial el nauseabundo olor que los gases de la Refinería dejan flotando en el aire de esta ciudad de provincias en la que vivo.</p>
<p>Mi mirada hacia atrás no está lastrada por el peso de la nostalgia sino por un ligero encogimiento de hombros.</p>
<p>Lo mejor, eso lo sé ahora, está siempre por descubrir.</p>
<p>Saludos, se nos fue <a href="http://www.abc.es/tv/20130710/abci-concha-garcia-campoy-coma-201307101619.html" target="_self">Concha García Campoy</a>, desde este lado del ordenador.</p>
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		<title>La felicidad amarga, una novela de Pablo Martín Carbajal</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 13:58:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“A uno siempre le gusta volver a los lugares del pasado, o al menos a mí me gusta; es como ver fotos antiguas, aquello que vivimos justifica lo que somos hoy, o tal vez al contrario, lo que somos hoy justifica por qué en su momento actuamos así. Quizá a muchos esto último le parezca [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“<em>A uno siempre le gusta volver a los lugares del pasado, o al menos a mí me gusta; es como ver fotos antiguas, aquello que vivimos justifica lo que somos hoy, o tal vez al contrario, lo que somos hoy justifica por qué en su momento actuamos así. Quizá a muchos esto último le parezca extraño, y más bien podrían pensar que somos los que somos por aquello de que vivimos, y se quedarán simplemente ahí, sin necesidad de justificar acciones de otro tiempo de la que quizás otros sí tengamos necesidad</em>.”</p>
<p>(<em>La felicidad amarga</em>, <strong>Pablo Martín Carbajal</strong>. <a href="http://www.edicionesirreverentes.com/" target="_self">Ediciones Irreverentes</a>)</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/03/felicidad-amarga.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-10457" title="felicidad amarga" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/03/felicidad-amarga-196x300.jpg" alt="" width="196" height="300" /></a></p>
<p>Pablo Martín Carbajal presenta <em>La felicidad amarga</em>, título en el que explora algunos de los temas latentes en <em>La ciudad de las miradas</em>, a mi juicio su mejor título en lo que todavía continúa siendo una bibliografía escasa pero en la que ya se aprecia constantes, intenciones, desenmascaramientos dolorosos y no tan inocente &#8211;como pudiera parecer&#8211; que saben a un ajuste de cuentas, a necesidad de ser él mismo. Ya lo cantaba <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Harlan_Ellison" target="_self">Harlan Ellison</a>, ese extraño escritor de ciencia ficción norteamericano en uno de los mejores títulos del género de la anticipación: <em>Tengo boca y debo gritar</em>.</p>
<p>Con todo, <em>La felicidad amarga</em> me parece una novela meridianamente madura en la todavía incipiente trayectoria literaria de Martín Carbajal, claro que no quiero decir con esto que resulte la más redonda porque <em>La felicidad amarga</em>, título en el que propone un largo monólogo en el que da voz a Rafa, su protagonista, sabe a ratos pero sin su hondo dramatismo a <em>Confesiones de una máscara</em>, del maestro <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Yukio_Mishima" target="_self">Yukio Mishima</a>, un escritor que nos enseñó la épica de la derrota en esa pequeña obra maestra que es <em>El marino que perdió la gracia del mar</em>, y en la que concluye con inevitable resignación oriental que “la gloria como todo el mundo sabe tiene un sabor amargo.”</p>
<p>En este sentido, Pablo Martín Carbajal necesita seguir creciendo como escritor. Esto es que necesita creerse escritor y sobre todas las cosas desprenderse de los prejuicios y vicios que lastran aún, a mi juicio, lo que debe ser su identidad narrativa.</p>
<p>Me parece así que Carbajal todavía tantea, hace ejercicios, juega con una escritura que pide sinceridad, una marca si quieren a través de la cual identificarse y que sus lectores lo identifiquemos.</p>
<p>Y estos elementos, que percibo solo a ratos en <em>La felicidad amarga</em>, no terminan por dominar el contenido de una novela que sí, es intimista, pero que no logra mantener una coherencia global en el relato.</p>
<p>Un relato construido a base de recuerdos y en los que repasa con mirada demasiado generosa las relaciones de su protagonista con su entorno familiar e inocentemente crítica con el círculo de amigos que forjó en un periodo de la vida, como es la infancia y la adolescencia, también la primera juventud, que nos marca como personas.</p>
<p>Cuenta <em>La felicidad amarga</em> de todas formas con momentos que me sacuden por dentro, y este temblor, esa corriente eléctrica, me sabe a literatura porque entiendo que la literatura, la buena literatura, es la que consigue conmoverte, que consigas que seas feliz o te empape la tristeza con lo que lees, pero también es verdad que hay otros capítulos que dejan indiferente, que te parecen de relleno pese tratarse de un libro que apenas supera el centenar de páginas.<em></em></p>
<p>Pablo Martín Carbajal cuenta en<em> La felicidad amarga</em> la historia de un joven que busca desesperadamente su identidad. Reconocerse frente al espejo.</p>
<p>Tras pasar una larga estancia en el extranjero, su protagonista regresa a la isla, Tenerife, donde se da cuenta de la transformación que ha sufrido por dentro mientras intenta reencontrarse con esa felicidad inocente que da título a la novela para asumir finalmente que ya nada es lo que fue. O lo que era. Que todo cuanto vemos resulta efectivamente distinto cuando nos hacemos adultos y dejamos de ser niños. O nos obligan, mejor, a que dejemos de ser niños.</p>
<p>Planea así en <em>La felicidad amarga</em> un curioso e inquietante discurso en torno al fin del <em>mito de Peter Pan</em>, y de los distintos disfraces que a lo largo de nuestra existencia vamos asumiendo por imposición de cuanto nos rodea.</p>
<p>Martín Carbajal recurre para explicarlo con la metáfora de las muñecas rusas, objetos que ilustran estos procesos de cambio, un recurso literario legitimo pero que entiendo innecesario para dar grosor a esta historia de decepción resignada pese a su significado poético.</p>
<p>La decepción no es lo mismo que frustración. Y Rafael, el protagonista de la novela, no es un personaje frustrado sino un hombre resignadamente decepcionado consigo mismo. En este sentido, el escritor pone el dedo en la llaga aunque, paradójicamente, su protagonista asuma ese estado ante la vida para no decepcionar a los demás.</p>
<p>A mi me parece un discurso interesante, pero me resulta involuntariamente camuflado en el relato cuando &#8211;ese al menos ha sido mi caso&#8211; es con el que más me identifico y que el escritor solo recupera al final de la novela con el objetivo, presumo, de dar un giro no tan sorpresivo de 180 grados a lo que ha venido hasta ese momento desarrollando.</p>
<p>Donde se maneja muy bien Pablo Martín Carbajal es en el retrato de los miembros que componen su familia, personajes a los que observa con mirada teñida de nostalgia, y grupo que ha ejercido sobre su persona una cálida sensación de protección al educarlo entre algodones. Ello explica la obsesión de Rafael por salir de ese entorno e intentar ser él mismo en sus visitas a países castigados por la pobreza. No obstante, y sin que se explique, Rafael decide regresa a su hogar cargado de recuerdos y sensaciones. Materiales que han ido modelando un carácter que le hace entender que su pasado son un conjunto de recuerdos felices que ahora, y con la distancia de la edad, le resultan amargos.</p>
<p>Como lector me seduce la capacidad que tiene Martín Carbajal para retratar ese microcosmo familiar porque me reconozco en ese microcosmo familiar. También cuando Rafa se relaciona con sus viejos amigos y descubre que continúa cayendo en las mismas trampas en las que hemos caído todos los que de una y otra manera hemos vuelto al lugar en el que se encuentran nuestras raíces.</p>
<p>Hay un momento, especialmente revelador en la novela, en el que Pablo Martín Carbajal refleja esa sensación cuando su protagonista recuerda un juego de adolescentes como es el de <em>verdad y consecuencia</em>, pero es un destello que no repercute en el tono total de una novela que cuenta solo con destellos.</p>
<p>Se puede así entender que el protagonista esté harto de fingir antes los suyos porque tiene la necesidad de ser aceptado como es en sí mismo, pero desgasta que esa reacción natural alimentada por el miedo solo explote con accesos de rabia reprimida porque no salen del corazón sino de la cabeza. En este sentido, su personaje resulta demasiado cerebral lo que pone de manifiesto que le falte sustancia, cuerpo espiritual, eso que se llama alma.</p>
<p>En su aparente cripticismo, en su aparente intimismo, Martín Carbajal salpica la novela con pequeñas claves que al modo de llave quieren ser determinantes a la hora de explicar la supuesta reconciliación que finalmente alcanza Rafa consigo mismo, pero su tragedia interior, su tortura fruto más de la cobardía y el miedo a no ser reconocido, hace que apenas te identifiques no ya con su tragedia sino con su obsesión silenciosa.</p>
<p>Obsesión que lo acompaña tras conocer el suicidio a pronta edad de uno de sus compañeros de escuela. Pero esta muerte cruel solo es un añadido más al cáncer de la culpa que se reproduce en su personaje protagonista, y a larga no resulta tan determinante como a mi juicio se merecía.</p>
<p>Pese a todo, <em>La felicidad amarga</em> es una novela agradecida en la que su autor da un todavía tímido paso hacia adelante en su trayectoria como narrador. Un narrador que si encuentra finalmente su voz &#8211;esa voz con la que ha logrado a veces erizarme la piel pero que sin embargo reprime&#8211; promete un futuro en el que ofrecerá más de una sorpresa.</p>
<p>Saludos, luce el sol, desde este lado del ordenador.</p>
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		<title>José Luis Correa presenta hoy en Tenerife Blue Christmas, su última novela</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Mar 2013 17:25:23 +0000</pubDate>
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El escritor grancanario José Luis Correa presenta esta tarde, a las 19 horas, su última novela, Blue Christmas, sexto libro protagonizado por el detective privado Ricardo Blanco, quien en esta ocasión debe de investigar la misteriosa muerte de una anciana en su casa durante las fiestas de Navidad.
El lado más oscuro de Las Palmas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/03/blue-chistmas1.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-10416" title="blue-chistmas" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/03/blue-chistmas1-201x300.jpg" alt="" width="201" height="300" /></a></p>
<p>El escritor grancanario <strong>José Luis Correa</strong> presenta esta tarde, a las 19 horas, su última novela, <em>Blue Christmas</em>, sexto libro protagonizado por el detective privado Ricardo Blanco, quien en esta ocasión debe de investigar la misteriosa muerte de una anciana en su casa durante las fiestas de Navidad.</p>
<p>El lado más oscuro de Las Palmas de Gran Canaria, personajes consistentes y una trama negrocriminal hilada con mucho oficio son solo algunos de los elementos que Correa reúne en este volumen, editado por Alba Editorial.</p>
<p>El salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), en la capital tinerfeña, acogerá este acto, en el que intervendrá además de Correa, quien ahora mismo redacta estas apresuradas líneas.</p>
<p>Saludos, más vale tarde que nunca, desde este lado del ordenador.</p>
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		<title>El Carnaval no tiene quien le escriba</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jan 2013 18:03:55 +0000</pubDate>
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Apenas he encontrado un puñado de títulos que, de una  manera u otra, se ajustara a las pretensiones de este post.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/01/carnival-of-soul.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-9968" title="carnival of soul" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/01/carnival-of-soul-300x219.jpg" alt="" width="300" height="219" /></a></p>
<p>Apenas he encontrado un puñado de títulos que, de una  manera u otra, se ajustara a las pretensiones de este <em>post.</em></p>
<p>Y mira que he consultado con amigos editores y escritores. Navegado por la red e investigado en mi caótica biblioteca pero son muy contadas las novelas y relatos que escritos desde esta apartada orilla han desarrollado sus historias en una fiesta que, como los carnavales, se han empeñado desde que tengo uso de razón en que forme parte de mi carácter como habitante que soy de estas islas sin rumbo.</p>
<p>Me resulta por ello curioso este vacío temático en la literatura que se elabora en estas costas. Más si tenemos en cuenta el juego que proporciona esta fiesta y el sentimiento con el que &#8211;no se cansan de repetir sus defensores&#8211; se vive el jolgorio: unos días de excesos presuntamente desmedidos.</p>
<p>Partiendo de la base que no soy un carnavalero de pro, y que detesto con toda la cordialidad del mundo a los que sí reivindican que son carnavaleros de pro, soy como un náufrago mientras busco novelas y cuentos donde el Carnaval es un elemento más de la historia.</p>
<p>Es más, pregunto, ¿si la fiesta está tan metida en el disco duro de nuestra memoria qué razones explican que nuestros escritores hayan renunciado a ubicar sus relatos en un festejo al que no le niego el colorido ni la imaginación del disfraz?</p>
<p>¿De la máscara para pasar desapercibido en una geografía donde todos nos conocemos?</p>
<p>¿De la supuesta sexualidad que por una vez se libera de nuestros reprimidos instintos provincianos?</p>
<p>Salvo la interesante <em>La fiesta de los infiernos</em> <a href="http://prensa-eltorodebarro.blogspot.com.es/2007/06/la-fiesta-de-los-infiernos-por-vctor.html" target="_self">(El Toro de Barro</a>), de <a href="http://www.academiacanarialengua.org/academicos/jjdelgadohdez" target="_self">Juan José Delgado</a>, novela en la que el autor recurre al Carnaval para “reflexionar sobre el enmascaramiento que se da en una sociedad que se pone la careta oficial en unos carnavales cuyo tema es el Nazismo” (1), poca cosa he encontrado en la que la fiesta asuma natural protagonismo.</p>
<p>Lo que no deja de inquietarme como compulsivo lector. Y volver a replantearme las cuestiones anteriormente propuestas.</p>
<p>Agradecería, en este sentido, algún título, alguna referencia por parte de quien ahora pueda leer este <em>post </em>para ampliar el catálogo de obras y evitar lo que no es sino &#8211;mucho me temo&#8211; una reflexión en la que se multiplican las preguntas y se reducen a cero sus respuestas.</p>
<p>Es verdad que existe una copiosa bibliografía sobre el Carnaval en la que se trata con mejor o peor fortuna su historia. Hay un libro de referencia, <em>75 años dando la murga</em>, de<a href="http://www.google.es/search?q=ramon+guimera+pe%C3%B1a&amp;hl=es&amp;gbv=2&amp;um=1&amp;tab=iw&amp;gs_l=heirloom-serp.3...749263.754473.0.754964.31.14.0.0.0.0.0.0..0.0...0.0...1c.1.ISKznfzBtQM&amp;oq=ramon+guimera+pe%C3%B1a" target="_self"> Ramón Guimerá Peña</a>, en el que se estudia uno de los grupos más populares de la fiesta, pero en el terreno de la ficción, en el que deja espacio al reino de la imaginación reitero que son muy escasas las aportaciones.</p>
<p>El editor <strong>Ánghel Morales</strong> me avisa que hay un título, <em>El gnomo bajó al Carnaval</em> (Benchomo), de <strong>Felipe Rosa Santana</strong>, “del que se vendieron miles de ejemplares”, pero no he tenido la oportunidad de leerlo para que pueda emitir un juicio.</p>
<p>Otra fuente me recuerda que en <em>El don de Vorace</em>, de<strong> </strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9lix_Francisco_Casanova" target="_self">Félix Francisco Casanova,</a> “aparece un baile de máscaras” y que una lectura ligera de <em>Crimen</em> de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Agust%C3%ADn_Espinosa_Garc%C3%ADa" target="_self"> Agustín Espinosa</a>, “te puede aportar desde un punto de vista mucho más evolucionado tanto en concepción como en escritura, un aire de máscara o carnaval”, lo que me hace pensar que debería de volver a leer la que quizá sea la mejor novela escrita en este archipiélago abandonado de la mano de los dioses.</p>
<p>Continuo buceando, recabando información, pero no encuentro nada salvo “un recuerdo que leí un cuento…” que no tuvo que dejar demasiada trascendencia si no se recuerda el título ni al autor.</p>
<p>Lo que hace que las preguntas anteriormente suscitadas sigan molestándome en la cabeza y que piense si es natural este divorcio entre la fiesta popular más promocionada de estas islas con sus narradores. Narradores que, imagino, alguna vez fueron cómplices del disfraz y de la máscara.</p>
<p>Lo escribo porque si yo fui cómplice del Carnaval a edad muy temprana, en aquellos tiempos donde solo quería disfrazarme de mosquetero o de cuatrero, también tuvieron que ser arrastrados por ese mismo impulso los escritores en su más tierna niñez y adolescencia.</p>
<p>Se quiera o no se quiera, se lo deteste o no se lo deteste, es prácticamente imposible aislarse del Carnaval si se habita en esta tierra endemoniada y desmemoriada.</p>
<p>Casi parece que de pronto, y por obligación, se invita a los vecinos a que asalten la calle no con ánimo reivindicativo sino bajo el confuso signo de lo lúdico porque así lo ordena la autoridad.</p>
<p>Ponte el disfraz, y si eres rematadamente tímido la mascarita. Descubre la complejidad de las letras que desafinan las murgas y erotízate con las carnes desnudas que muestran los integrantes de las comparsas… Adora, aunque sea por una semana, a su reina proclamada y sumérgete en las calles de una capital que durante esos días permite a la marabunta acostarse después de las diez de la noche y levantarse cuando rompe el amanecer.</p>
<p>Así que no sé a ustedes, pero a mi el Carnaval con todas sus chirriantes contradicciones me parece un excelente material literario para meterle el diente…</p>
<p>(1)   “La realidad del mundo es la que se prolonga con los sueños”, una entrevista con Juan José Delgado, <em>El Perseguidor</em>, nº 67, 15-X-2011.</p>
<p>(*) La imagen que acompaña estas líneas pertenece a <em>El carnaval de las almas</em> (<a href="http://www.imdb.es/name/nm0367547/" target="_self">Herk Harvey</a>, 1962).</p>
<p>Saludos, intentando dar la nota, desde este lado del ordenador.</p>
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		<title>El que avisa no es traidor, malditos bastardos: ¡No ensuciéis el buen nombre de John Steinbeck!</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Jan 2013 22:59:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Así aprendió Arturo la lección que todos los caudillos aprenden con perplejidad: que la paz, y no la guerra, es la que destruye a los hombres; la tranquilidad, y no el peligro, la madre de la cobardía; la opulencia, y no la necesidad, la que acarrea aprensiones e inquietud.”
(Los hechos del Rey Arturo y sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“<em>Así aprendió Arturo la lección que todos los caudillos aprenden con perplejidad: que la paz, y no la guerra, es la que destruye a los hombres; la tranquilidad, y no el peligro, la madre de la cobardía; la opulencia, y no la necesidad, la que acarrea aprensiones e inquietud</em>.”</p>
<p>(<em>Los hechos del Rey Arturo y sus nobles caballeros</em>. <a href="http://www.johnsteinbeck.com/" target="_self">John Steinbeck)</a></p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/01/JohnSteinbeck.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-9842" title="A2439-4" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2013/01/JohnSteinbeck-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" /></a></p>
<p>Entre los escritores a los que se agrupa en eso que se conoce como <em>generación perdida</em> tuve debilidad confesa por <strong>Ernest Hemingway</strong>, el delicado y quebradizo <strong>Francis Scott Key Fitzgerald</strong> y John Steinbeck, un escritor a quien siempre recurro cuando la torre de marfil en la que me encuentro parece agrietarse por los embates de la realidad.</p>
<p>Sin embargo, hubo un libro de Steinbeck de obligada lectura en mis años de aprendizaje, <em>La perla</em>, que no fue uno de esos títulos que me marcaron del escritor, como tampoco lo fue <em>El viejo y el mar</em> de Hemingway pero sí <em>El gran Gastby</em> de Fitzgerald.</p>
<p>Cosas de la vida.</p>
<p>Cosa de entendederas…</p>
<p>Si hay un libro de Steinbeck que supuso para mi algo así como <em>un disparo de nieve, una luz cegadora</em> fue <em>Los descontentos</em> (<em>The Winter of our Discontent</em>) que fue la última de las novelas escritas por el celebrado autor de <em>Las uvas de la ira</em>.</p>
<p>En este libro, como en otros de Steinbeck, no se cuenta nada especial aparentemente, aunque en este libro, como en otros de Steinbeck, lo que importa es observar el paso de las cuatro estaciones por sus protagonistas.</p>
<p>Observar, ya saben, cómo van creciendo, y empequeñeciendo también, los personajes a medida que la historia avanza hacia su inevitable final.</p>
<p>Steinbeck tiene mucho más títulos, la mayoría de los cuales se desarrollan en el valle de Salinas, California, que podría constituir para los maniáticos una especie de territorio literario real, no ficticio, no mágico, que espero conocer alguna vez si la buena suerte me acompaña…</p>
<p>Escritor de extraña actualidad por los tiempos que nos ha tocado vivir, Steinbeck fue, de alguna forma, el gran cronista de los duros años de la depresión.</p>
<p>Cito de memoria su extraordinaria <em>De Ratones y hombres</em> y <em>Las uvas de la ira</em>, un novelón de más de mil páginas que fue llevado al cine con sensible emoción por otro gigante, <strong>John Ford</strong>.</p>
<p>Destacaría también <em>Tortilla Flat</em>, <em>El autobús perdido</em>, <em>Al este del Edén</em>, <em>La luna se ha puesto </em>y los libros donde recoge sus experiencias como periodista durante la II Guerra Mundial, <em>Hubo una vez una guerra</em>, o su sentimental itinerario existencial, dietario de viaje que es, precisamente, <em>Viaje con Charlie en busca de América</em>.</p>
<p>Steinbeck me acercó también al mundo de los piratas con <em>La taza de oro</em>, una ficción histórica basada en la vida de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Henry_Morgan" target="_self">Henry Morgan</a> y a la legendaria Camelot en su imprescindible <em>Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros</em>, donde recuerda en su hermosa introducción: “<em>Hay muchas persona que olvidan, cuando crecen, lo mucho que les costó aprender a leer. Quizá se trate del mayor esfuerzo emprendido por un ser humano, y debe afrontarlo cuando niño. Un adulto rara vez sale triunfante de esa empresa, la de reducir la experiencia a un orbe de símbolos. Los seres humanos han existido durante mil millares de años, y solo han aprendido esta artimaña &#8211;ese prodigio&#8211; en los diez últimos millares de los mil millares</em>.”</p>
<p>Por ello, y expuesto mi profundo cariño, mi profundo aprecio con el señor Steinbeck me sorprende, y me desagrada también,  leer esta misma mañana de Reyes Magos de Oriente un <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2013/01/04/actualidad/1357322891_489094.html" target="_self">artículo </a>en el que se afirma que John Steinbeck, que obtuvo el premio Nobel de Literatura en 1962 “por sus obras realistas e imaginativas”, lo recibió porque “no hubo nada mejor.”</p>
<p>¿Nada mejor?</p>
<p>En la terna de ese año se encontraban, entre otros escritores ¿menores?, <a href="http://www.robertgraves.org/" target="_self">Robert Graves</a>, <a href="http://www.karen-blixen.dk/" target="_self">Karen Blixen </a>y <a href="http://www.lawrencedurrell.org/" target="_self">Lawrence Durrell</a>…</p>
<p>En fin.</p>
<p>Nunca he confiado en los premios Nobel de Literatura. En mi biblioteca, de hecho, destacan por su ausencia.</p>
<p>O mejor, me grita Señor Ojo borracho perdido y apestando a ginebra barata, “en tu biblioteca son pocos los escritores que han sido distinguidos con el famoso premio que lleva el apellido del inventor de la dinamita.”</p>
<p>John Steinbeck, en su discurso de agradecimiento tras recibir el goloso galardón, afirmó: “<em>En mi corazón puede que haya duda de si merezco el Premio Nobel en vez de los otros hombres letrados por quienes siento respeto y reverencia</em>”.</p>
<p>Y pienso, mientras Señor Ojo asiente engullendo otro vaso de ginebra, que lo dijo el autor de <em>Las uvas de la ira</em>, <em>Los descontentos</em>, <em>De ratones y hombres</em>, <em>Tortilla Flat.</em></p>
<p>Sacudo la cabeza en un año que apenas ha consumido sus primeros latidos de vida.</p>
<p>Y soy consciente que no es cabreo sino indignación lo que me motiva a escribir estas líneas apresuradas en un día en el que se debe repartir regalos.</p>
<p>Señor Ojo, generoso, me alegró hace apenas una hora la tarde con una botella de ginebra barata que ahora mismo está liquidando mientras suelta eructos, se rasca la barriga y da tumbos por el salón de la cueva.</p>
<p>- ¡Cuide ese estómago!- Le grito a Señor Ojo, que hace como que no me oye mientras perfuma el salón con sus ventosidades.</p>
<p>Aguanto entonces la respiración y las desordenadas ideas se aclaran.</p>
<p>- ¡Ya sé a quien entregar el carbón con el que me desperté esta mañana!- exclamo mientras respiro el aire enrarecido de la habitación.</p>
<p>- ¿Eh?.- pregunta Señor Ojo.</p>
<p>- ¡¡¡No ensuciéis el buen nombre de John Steinbeck!!!</p>
<p>- ¡¡¡Veinte Premios Nobel!!!-Responde Señor Ojo tirando al suelo, donde se rompe en pedazos, la botella de ginebra barata.  </p>
<p>(*) Una fotografía con mucha miga. En la imagen el presidente <a href="http://www.whitehouse.gov/about/presidents/lyndonbjohnson" target="_self">Lyndon B. Johnson</a> saluda al hijo de John Steinbeck. Steinbeck es el hombre con barba luciferina que observa ¿inquieto? a <em>L.B.J</em>.</p>
<p>Saludos, suena de fondo <a href="http://www.attictoys.com/LuckyThompson/" target="_self">Lucky Thompson</a>, desde este lado del ordenador.</p>
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		<title>Una Escuela donde la imaginación es posible</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Oct 2012 12:38:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Antonia Miolinero]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo años cumple su décimo aniversario y pese a las negras tormentas que nos ha tocado vivir, la <a href="http://www.escuelaliteraria.com/" target="_self">Escuela Canaria de Creación Literaria </a>disfruta de una envidiable salud y prepara su décimo aniversario, que celebrará el próximo año, con un entusiasmo que descoloca a quienes no conocen a la responsable de este espacio, oasis cultural, situado en La Laguna: <a href="http://www.escuelaliteraria.com/index.php/profesores/7-antonia-molinero" target="_self">Antonia Molinero</a>.</p>
<p>En esta casi década de vida que lleva en las islas, La Escuela Canaria de Creación Literaria ha sabido sortear los efectos devastadores de la crisis con mucha imaginación y sentido de la oportunidad, así como por un profundo amor a la literatura. También ha conseguido que muchos de los escritores que hoy están publicando en las islas, y más allá de sus constreñidas fronteras, aprendan a manejar con soltura sus herramientas siendo conscientes en todo momento que el buen escritor solo se hace &#8211;no nace&#8211; a base de mucho esfuerzo y trabajo. De manuscritos tirados directamente al cubo de la basura, de páginas y páginas emborronadas hasta la saciedad…</p>
<p>Es tanto el éxito y el reconocimiento que está alcanzado esta Escuela, y al que ha contribuido su cuerpo de profesores, que Molinero ha sido invitada a participar en el I Máster de Escritura Creativa de la Universidad Complutense de Madrid, organizado por el departamento de Filología de la Facultad de Ciencias de la Información; mientras prepara nuevos talleres como el de técnicas de imaginación para los jóvenes escritores, algunos de los cuales, confío, serán los protagonistas de nuestras letras en el futuro.</p>
<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2012/10/escuela.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9255" title="escuela" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2012/10/escuela.jpg" alt="" width="300" height="215" /></a></p>
<p>Se equivocan los que piensan que esta singladura, casi a punto de celebrar su décimo aniversario, ha sido un camino de rosas porque la experiencia ha resultado ser una aventura cuyos momentos de penuria se esquivaron gracias a la inquebrantable fe en este proyecto de su directora.</p>
<p>Una mujer, Antonia Molinero, para la que no existe la palabra fatiga y que tiene además la virtud de rodearse de personas igual de infatigables que ella, como <strong>Ana Belén Espinosa Morales</strong>.</p>
<p>Escribo todo esto porque aposté desde un principio por este proyecto y en lo que quería hacer Antonia Molinero, quien supo ver el talento creativo que se almacena &#8211;y en la mayor parte se frustra&#8211; que existe en estas islas abandonada de la mano de los dioses.</p>
<p>Este lunes tuve la oportunidad de volver a visitar la Escuela para hablar a profesores y alumnos de todas las edades de mi trabajo en los medios de comunicación de las islas. Una cita que me tocó de rebote y como bien dijo Molinero porque soy una persona que<em> no</em> está acostumbrada a decir <em>no</em> pese a que lo que quiera decir sea precisamente <em>no</em>.</p>
<p>Pasé un rato agradable, claro que siempre paso un rato agradable cuando visito la Escuela.</p>
<p>Conocí a gente y saludé a viejos conocidos a los que me une algo más que afecto como es el mismo amor por la literatura y pensé, mientras se sucedían los brindis y las conversaciones, en el pequeño gran milagro que ha hecho posible Antonia Molinero.</p>
<p>No sé si es consciente, pero entre las caras y cruces de correos electrónicos que anoté, muchos de ellos tomarán el relevo de los que actualmente están publicando en las islas y más allá&#8230;</p>
<p>Pienso por eso que pese a la crisis y a que nuestros bolsillos amanezcan cada día un poco más menguados de dinero, entrar en la Escuela Canaria de Creación Literaria es como acceder a otro mundo donde la imaginación, afortunadamente, sigue siendo posible.</p>
<p>Y eso es un milagro.</p>
<p>Saludos, espero estar presente para celebrar el veinte aniversario, desde este lado del ordenador.</p>
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		<title>Horizontes perdidos</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Oct 2012 11:33:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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El hombre es un animal de costumbres cambiantes. Llego a tan trascendente conclusión sentado en una de esas bibliotecas que salpican el paisaje de la capital tinerfeña y en la que uno se tropieza, más que con lectores, con estudiantes que repasan apuntes escritos la mayoría de ellos con caracteres más o menos jeroglíficos… O [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2012/10/horizontes-perdidos.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-9142" title="horizontes perdidos" src="http://www.elescobillon.com/wp-content/uploads/2012/10/horizontes-perdidos.jpg" alt="" width="495" height="368" /></a></p>
<p>El hombre es un animal de costumbres cambiantes. Llego a tan trascendente conclusión sentado en una de esas bibliotecas que salpican el paisaje de la capital tinerfeña y en la que uno se tropieza, más que con lectores, con estudiantes que repasan apuntes escritos la mayoría de ellos con caracteres más o menos jeroglíficos… O tan jeroglíficos como mi escritura.</p>
<p>Siempre me he preguntado, yo que soy hijo de la máquina de escribir, que más tarde se transformó en eléctrica y fue sustituida finalmente (¿?) por los computadores, cómo se lo montaban los escritores de antaño cuando carecían de herramientas tan eficaces. También de cómo fueron capaces de producir tanto y bien &#8211;pienso en Tolstoi, en Galdós, en Defoe, en Stevenson, entre otros&#8211;  rasgando el papel con la pluma… Tachando, emborronando, reescribiendo títulos colosales como <em>Guerra y paz</em>, pongamos de ejemplo.</p>
<p>Repaso, cogido de un estante de la misma biblioteca en la que me encuentro, los artículos mordaces que en su día escribió ese gran amante del cine que fue<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Cabrera_Infante" target="_self"> Guillermo Cabrera Infante</a>, un hombre que además de ser escritor fue un atinado espectador y un perverso, y espero que molesto, contador de las grandezas y miserias de las revolución cubana, país en el que su nombre aún se pronuncia con la boca pequeña no vaya a ser que quien lo susurre piense que esté más allá de esa saturnina revolución…</p>
<p>Un buen amigo me presta, y no sabe el regalo con fecha de caducidad que me hace, las memorias de<a href="http://www.dailyhitchens.com/" target="_self"> Christopher Hitchens</a>, <em>Hitch-22</em>, que leo con los ojos muy abiertos, y asombrado por toparme con un autor al que considero de los míos por el amor con el que desgrana una vida salpicada de contradicciones.</p>
<p>Es verdad que me enfado con algunos fragmentos que disemina en este libro que todo aprendiz debería de leer, pero afortunadamente los cabreos son cosa habitual entre los mejores amigos, que son todos aquellos que están cuando nadie parece que está.</p>
<p>La lectura de <em>Hitch-22</em> me reconcilia además con un oficio, el periodismo, que creía definitivamente perdido y me invita a leer a<strong> George Orwell</strong>. Pero no el Orwell de <em>1984</em>, <em>Rebelión en la granja</em> y <em>Homenaje a Cataluña</em> (para mí siempre Cataluña, no Catalunya) sino los otros escritos que nos legó un narrador que terminó siendo masticado y digerido por sus dos títulos más famosos… ya saben, el que protagoniza el Gran Hermano y el cerdo Napoleón.</p>
<p>Continúo disfrutando mientras tanto con <em>Historia verdadera de la c</em><em>onquista de la Nueva España</em>, de <strong>Bernal Díaz del Castillo</strong>, pero con pequeños y delicados mordiscos, consciente que si lo hiciera de otra manera castigaría la bronca belleza de un libro con el que incluso sueño… Y también con dos deliciosos relatos inquietantes de uno de los mejores, pero también más injustamente olvidados, escritores británicos de fantasía y ciencia ficción, <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/John_Wyndham" target="_self">John Wyndham.</a> Encuentro una novela corta y un cuento del autor de <em>El día de los trífidos</em> en un volumen del año de la pera. Mereció la pena el gasto mientras en el Rastro de la capital tinerfeña me topó el domingo pasado que ya ha muerto con una edición de <em>El Golem</em>, la mítica novela de <a href="http://www.galeon.com/meyrink/vida.htm" target="_self">Gustav Meyrink</a>, lo que me hace pensar en la obra de este fascinante escritor aficionado a las artes esotéricas, y a quien leí en la primavera de mi existencia con un arrebato que desde ese día me acompaña cuando descubro algún libro, conocido o desconocido, del autor…</p>
<p>Simultaneo estas lecturas con novelas que me llegan de aquí.</p>
<p>Subo mi opinión acerca de los últimos títulos firmados por <strong>Carlos Álvarez</strong> y <strong>Santiago Gil</strong>, pero ninguno de los dos llega a tocarme ese pedazo de alma que debo de tener en alguna parte. Me avisan de otros escritores nacidos o residentes en Canarias. Nombres conocidos y desconocidos en cuyos libros espero encontrar ese<em> algo</em> del que tanto hablo, y que me permita enfrentarme a un día a día que vivo en fase de desguace.</p>
<p>Las nubes del otoño, probablemente la estación más enfermiza que conozco, irrumpe con sus primeras nubes. Me coge una mañana y en plena calle una lluvia feroz y antipática y me doy cuenta que solo bajo la ducha soy capaz de cantar <em>bajo la lluvia</em>.</p>
<p>Tengo un sueño extraño y si quieren gótico que me hace despertar a una hora de la madrugada en la que eres consciente de tu soledad y quiero escribir esa experiencia porque, como sucede casi siempre, llegas a creer que es el relato de terror definitivo. Las pesadillas son así sueños extraños para quien ahora les escribe, quien últimamente se levanta mientras suena en su cabeza el <em>Shangri-La</em> de The Kinks y una voz grave le recomienda que vuelva a leer <em>La doncella de hielo</em> de mi admirado <a href="http://www.guardian.co.uk/news/2007/oct/30/guardianobituaries.booksobituaries" target="_self">Marc Behm</a>. Esto me sugiere que escriba sobre Behm, pero ya le dediqué un <em>post </em>en la noche de los tiempos cuando me enteré de su muerte… El escritor y guionista comenzó a escribir tarde, recién había cumplido los cincuenta, aunque ya había hecho el gamberro prestando su talento al cine.</p>
<p>Cine.</p>
<p>Gracias al periódico <em>El Mundo</em> recupero <em>Casanova</em>, de <a href="http://www.federicofellini.com/" target="_self">Federico Fellini</a>, que no es una obra redonda pero sí un bonito homenaje sobre el amante que elevó el sexo a un arte puramente gimnástico. Repesco, además, <em>Propiedad condenada</em>, de<a href="http://www.sydneypollack.com/" target="_self"> Sydney Pollack</a>, con la hermosísima y carnal <a href="http://www.cmgww.com/stars/wood/" target="_self">Natalie Wood </a>junto a un <a href="http://www.sundance.org/" target="_self">Robert Redford </a>que no deja de recordarme al coprotagonista de <em>La jauría humana</em>. El antagonista es un bronco <a href="http://www.charlesbronson.com/" target="_self">Charles Bronson</a>, un actor que casi siempre hizo de sí mismo. Da miedo, tanto miedo como cuando interpretaba aquellos policiales teñidos de venganza en donde, es un suponer, estaba del lado de la ley aunque quizá lo más adecuado sea escribir <em>su</em> ley.</p>
<p>Lo interesante de esta colección es que recupera bastante de las películas que me forjaron como espectador cuando iba al cine. No había visto <em>Moulin Rouge</em> de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/John_Huston" target="_self">John Huston</a> desde que la descubrí en el Numancia, hoy un edificio abandonado por el que suelo pasar algunos días, y todavía me conmueve la fantástica interpretación de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Ferrer" target="_self">José Ferrer</a> como <a href="http://www.toulouse-lautrec-foundation.org/" target="_self">Toulouse Lautrec</a>. Ese mismo Ferrer que encarnó en su día y en pantalla grande al que considero el mejor <em>Cyrano de Bergerac</em>.</p>
<p>Comenzaba este <em>post</em> asegurando que el hombre es un animal de costumbres cambiantes, pero como pasa casi siempre, temo haberme equivocado.</p>
<p>El hombre, en todo caso, es un animal que insiste en recuperar su pasado para olvidar las miserias de su presente.</p>
<p>(*) La imagen corresponde al filme <em>Horizontes perdidos</em> (<em>Lost Horizon</em>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Frank_Capra" target="_self">Frank Capra,</a> 1937) basada en la estupenda novela de aventuras de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/James_Hilton" target="_self"> James Hilton</a>.</p>
<p>Saludos, bienvenido sea a <em>Shangri-La</em>, desde este lado del ordenador.</p>
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