Quesada. La verdad del silencio, un documental de Iván López

En los últimos tiempos comienzan a publicarse libros y también a producirse estrenos de películas en los que se relata lo que fue la Transición en Canarias. Es verdad que el material se cuenta todavía con los dedos de una mano pero como dejó escrito Pedro García Cabrera la esperanza “nos” mantiene para que se siga investigando ya que se trata de un periodo trascendental de nuestra historia, de la historia del archipiélago.

Hace apenas una semanas nos hacíamos eco de la publicación de Historias de un mitin de 1977. El dilema eurocomunista, del profesor de la Universidad de La Laguna Domingo Garí y hoy lo hacemos del estreno en la capital tinerfeña de Quesada. La verdad del silencio, que dirige Iván López y que aproxima la figura un tanto borrosa ya por el paso del tiempo del estudiante grancanario Javier Fernández Quesada, asesinado en el campus de la Universidad de La Laguna el 12 de diciembre de 1977.

La película de López bebe y no lo esconde de los libros La bala que cayó del cielo y El sumario Fernández Quesada. ¿Una Transición modélica?, ambos de Rosa Burgos, que también es una de las encuestada en este documental.

Para contarnos esta historia, Iván López avisa desde los títulos de crédito que aquellos sucesos se cometieron en tiempos muy revueltos en la historia de España y de Canarias. La Transición, pese a lo que voceen algunos, ya que no fue sosegada. La violencia, más de unos que de otros, hizo todo lo posible por desestabilizar un proceso que según Luis Mardones, gobernador civil en aquellos aciagos días, tuvieron lugar “en los años del plomo”. Y plomo hubo demasiado para un archipiélago que como el resto de las provincias españolas asistió a una transformación que estremeció los engranajes del antiguo sistema, tanto, que no acostumbrados a dialogar sino a convencer a golpe de pistola, recurrieron una vez más a la violencia para imponer sus argumentos.

El profesor Domingo Garí recuerda en el documental que la Transición se cobró a cuatro víctimas mortales en Canarias. Un número significativo de personas que perdieron la vida defendiendo sus ideales o, como en el caso de Javier Fernández Quedada, porque estuvo en el sitio equivocado. Da coraje pensar qué hubiera sido de este joven al que le arrebataron la vida si aquella bala no llega a atravesar su cuerpo a las puertas de la universidad. También si su muerte sigue estando presente en el centro universitario más allá de placas y jardines que recuerdan su nombre. La memoria, por mucho que insistan unos pocos, sigue siendo necesaria para que lo que pasó no vuelve a suceder. Este es el argumento que Iván López defiende en la primera parte del documental, un trabajo que está narrado a través de los ojos de la familia del estudiante fallecido, en especial los de su madre. En la segunda parte, el trabajo quiere romper el silencio que todavía rodea al caso ya que no se sabe (o se sabe pero no se quiere decir) quién fue el hombre que apretó el gatillo de la pistola cuya bala acabó con la vida de Javier.

Quesada. La verdad del silencio es un trabajo que no solo pone en antecedentes al espectador en torno a quién fue ese joven estudiante que vivió junto a su compañera y otros en una casa de la Punta del Hidalgo, sino también porque hace pensar que las coincidencias a veces no son afortunadas sino fatales. La huelga de los guagueros, y la situación extremadamente delicada que se vivía entonces, llevó a las autoridades a romper cualquier tipo de diálogo con quienes protestaban. Se dio orden así a que la policía entrara en el recinto universitario para “limpiarlo” de opositores, rojos y maleantes. No se dice así en el documental pero ese es el mensaje. Sobre todo porque los hechos se producen en un año, 1977, donde el cadáver de Franco aún permanecía fresco en el Valle de los Caídos. Tan fresco, que las viejas estructuras aún gobernaban las instituciones del Estado.

En Quesada. La verdad del silencio, Iván López no da conjeturas, lo que se agradece, y sí señala quienes pudieron ser los responsables (todo las pruebas apuntan a ellos) que se ocuparon de echar tierra de por medio tras producirse el asesinato del estudiante. Salvo la tercera mitad, en el que se muestran actos de homenaje a Javier Fernández Quesada, el documental cuenta con el testimonio de familiares, amigos, profesores y periodistas que recuerdan aquellos años. Los que estuvieron al otro lado no quisieron hablar. Y el que calla, otorga. Entre otros, Luis Mardones, que se negó a participar en la película.

Quesada. La verdad del silencio es un producto más que notable en torno a una época revuelta y convulsa en la historia de Canarias y de España. Un documento dignísimo para conocer de cerca quién fue Javier y las circunstancias todas muy extrañas que rodearon a su muerte.

El documental, producido por Lamberto Guerra e Iván López, contó con el respaldo del Instituto Canario de Desarrollo Cultural, el Ayuntamiento de La Laguna, la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el Parlamento de Canarias y el Cabildo de La Palma, entre otros, y es un producto que debería de adquirir la Televisión Canaria no solo porque revela la historia de un momento muy crítico y desconocido de lo que fue la Transición, sino porque este debería ser su trabajo.
Quesada. La verdad del silencio reproduce así un tiempo extremadamente agitado y cómo éste acabó con la vida de un joven universitario que escribía, aprendió a tocar la guitarra y que tuvo sus ideas aunque nunca militó en partido político alguno. Se llamó, se llama Javier Fernández Quesada.

Saludos, días realmente extraños, desde este lado del ordenador

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