Archive for the ‘Sin categoría’ Category

Manuel Hernández: “Miguel Cabral fue el mayor enemigo de la Junta Suprema de Canarias”

Lunes, Julio 15th, 2019

El escenario es el siguiente, Canarias, primera mitad del sigo XIX. El franciscano Miguel Cabral de Noroña se convierte “en el mayor enemigo de la Junta Suprema de Canarias” que se constituye tras conocerse la invasión de la península ibérica por las tropas de Napoleón Bonaparte. Este y otros hechos realizados por Cabral, un personaje que parece sacado de una producción de Hollywood, centra la atención del catedrático de Historia de América de la Universidad de La Laguna, Manuel Hernández González, quien evoca su figura en un libro y recopila muchos de sus textos en otro que obliga a observar la Historia de Canarias con otros ojos.

- ¿Cómo llega a Miguel Cabral de Noroña?, ¿qué destacaría de este personaje?

“Llega al Puerto de la Cruz en 1789 huyendo de una persecución por unos versos satíricos contra un carmelita portugués. Se establece como franciscano en el convento de esa localidad. Formado en Coimbra, de una vasta erudición, constituye el prototipo del clérigo liberal, abierto a las nuevas ideas, que rechaza los límites estrechos de la disciplina de su orden y quiere convertirse en un clérigo secular, sin esas trabas y sujeción, con rentas que le permitan vivir y con una vocación a emplear la pluma en los problemas diarios de una sociedad en ebullición como es la que le tocó vivir, entre la ilustración y el liberalismo. Esa habilidad, sus textos satíricos, lo convertían en un peligro público para el orden instituido como pudo comprobar el marqués de Villanueva del Prado y la Junta Suprema de Canarias y el embajador español en los Estados Unidos”.

– ¿Cuál es su vinculación con Canarias?

“Vino como fraile y como tal estuvo en los conventos franciscanos del Puerto de la Cruz y San Diego del monte de La Laguna. Ante la persecución de la orden decidió convertirse en clérigo secular. Primero como capellán de los regimientos de Nápoles y Ultonia, para lo que contó con un permiso papal y más tarde, definitivamente, con una capellanía otorgada por la aristócrata Catalina Prieto del Hoyo con autorización de su marido que fue aprobada por el Nuncio y por el obispo Verdugo, aunque este hecho fue escandalosamente ocultado por sus contradictores, que alegaban que seguía siendo fraile para expulsarlo de la isla. Regresó a ella con el regimiento de Ultonia y decidió quedarse cuando este se marchó de Tenerife. En 1805, delante del Capitán General, su protector, ofició un sermón en el día de San Cristóbal contra las conquistas de Canarias y América y contra la actitud de algunos isleños en la invasión de Nelson, que fue denunciado al Santo Oficio y para el que pagó Alonso de Nava 800 pesos para que no se editase. Este hecho motivó un debate entre los partidarios y los detractores de la Inquisición sobre la legitimidad de la conquista. Aliado con liberales como Domingo Saviñón, los sectores más conservadores laguneros promovieron su expulsión de Tenerife que no pudo ordenarse por la invasión napoleónica. Ante la creación de la Junta Suprema de Canarias se convirtió en su mayor enemigo con la redacción de un manifiesto, lo que le condujo finalmente a ser preso y trasladado a Cádiz en 1809”·

- Algunos de sus trabajos como historiador se ocupan de la ilustración y el liberalismo, ¿qué destacaría de estos períodos en Canarias?

“Son períodos de gran interés los comprendidos entre el reinado de Carlos III y la caída del liberalismo en el Trienio constitucional en 1823. Las Islas viven una etapa de grave crisis a lo largo del siglo XVIII, otra de expansión gracias al comercio de neutrales, entre 1796 y 1814, y de hundimiento total hasta 1830, en que la economía se reactiva con la cochinilla. Es un período de intensa migración a América y de formación de unas élites ilustradas que tratan de reformar la sociedad sin provocar la ruptura de las estructuras sociales, lo que era un intento baldío. Pero en esa época pululan por las islas aristócratas, clérigos y burgueses que asumen desde sus respectivas posiciones las ideologías ilustrada y liberal. Un movimiento que supera el ámbito insular para tener gran repercusión en la Península y América. Es por ello muy interesante en una etapa en que se pone en discusión la sociedad del Antiguo Régimen coincidiendo con la invasión napoleónica y la emancipación hispanoamericana”.

- Miguel Cabral es fraile, y llega a el Puerto de la Cruz donde le hacen la vida imposible.

“Montó una academia de ciencias que renueva la enseñanza aunque su Orden le planteó obstáculos. Defendió el papel fundamental de la mujer y promovió su formación. Ante el hostigamiento de los franciscanos decidió convertirse en clérigo secular y planear su venganza desde Madrid para lo que envía una supuesta orden regia al provincial de su orden, el palmero Bartolomé Rodríguez, por la que se le nombra obispo de Madagascar con ordenación en Marruecos, con sus apoyos incluidos, lo que llevó de la euforia al hundimiento de la Orden cuando se supo que no eran dominios del Rey Católico, lo que originó que este fraile sufriera un ataque al corazón que derivó en su fallecimiento”.

-Después marcha a Madrid donde se hace capellán del regimiento de Nápoles y más tarde de otro. Creo que regresa a Tenerife, si es así, ¿qué hace en la isla durante ese tiempo?

“Ejerce como capellán militar en Santa Cruz y gestiona las propiedades de Catalina Prieto del Hoyo que estaba separada de su marido. Despierta los celos de éste y de su hijo, que promueven incluso un proceso inquisitorial acusándolo de bestialismo. Escribe versos, acude a tertulias, maniobra en la política local con gran escándalo de las capas dirigentes, como acontece con su sermón del día del patrono de La Laguna ya reseñado. Al parecer consigue, pese a su mala prensa la capellanía”.

- ¿Cómo?

“Gracias a sus estrechas relaciones con Catalina Prieto, con la que convive en sus haciendas de Garachico y Los Silos y en su mansión lagunera. Ella le proporciona las tierras para su congrua, cuya proposición fue aceptada por su esposo, ya que era obligatoria su firma. Él, por su parte, gestiona ante el Nuncio y ante el obispo la secularización, que le fue concedida”.

- Publica su retrato y en otro volumen una selección de sus textos, ¿cuáles destacaría y por qué?

“El primer libro trata sobre su biografía. El segundo el grueso de su obra, sus sermones, manifiestos, poemas, escritos políticos y su trabajo periodístico. Destacaría sus versos contra la trata esclavista y la conquista, sus artículos liberales radicales y anticolonialistas del Duende político gaditano, que le llevan a huir a Filadelfia ante la amenaza de su detención; sus textos sobre el papel de la mujer, sus reflexiones imparciales sobre la masonería en general y en Cuba en particular y sus folletos sobre la emancipación hispanoamericana y los artículos londinenses que escribió en el Observador español y en los que critica la independencia de América”.

- Dice que escribe varios artículos sobre la masonería, ¿fue masón?, ¿cuál es su visión de los Hijos de la Viuda?

“No está documentado que lo fuera pero sí conoció profundamente la masonería, como demuestran los textos publicados en Filadelfia, en los que la analiza. Fue muy crítico con un periódico cubano que arremetía contra una logia establecida allí y consideraba que sus ideas filantrópicas eran muy positivas, pero en las que debía eliminarse lo que estimaba como parafernalia sin sentido, los rituales. Creía que la sociedad masónica era libre porque podía pertenecer a ellas personas de cualquier religión y no permitía en su seno discusiones sobre religión y política. Consideraba las formalidades masónicas absurdas y anticuadas”.

- También es poeta y director de periódicos.

“Sí, escribió versos satíricos que se divulgaban en la sociedad tinerfeña con gran escándalo público como la Perenqueneida, sobre los amores entre una monja y un sacristán, poemas amorosos y de tema político como sus críticas a la nobleza sobre la invasión napoleónica, la esclavitud o sus cantos de amor a la naturaleza. Editó dos periódicos, El Duende Político en Cádiz y El Observador español de Londres, este último encargado por Fernando VII contra la independencia americana. Intentó publicar en Filadelfia El Cosmopolita Sensible o el Duende en América, pero no encontró financiación”.

- Escribió mucho sobre la mujer.

“Consideraba que la mujer era igual que el hombre y que debía participar en la vida pública y social e insistía en que la educación era la base del avance social para que ellas tuvieran la misma capacidad de acción que los varones, planteamientos muy limitados en aquel entonces”.

- Lo dijo antes y no se me va de la cabeza: Miguel Cabral es fuertemente liberal pero trabaja como espía para Fernando VII.

“Cuando huyó a Filadelfia entró en contacto con los independentistas hispanoamericanos con los que colaboró, como fue el caso del cubano José Álvarez de Toledo, pero tenía que sobrevivir y no encontró en ellos un salario que le garantizase su subsistencia. La imposibilidad de dar a la luz un rotativo le frustró. El represente español Luis de Onis se dio cuenta que era más factible darle un sueldo para atraerle a su causa y contar con él, máxime después de que hizo un discurso sobre la Constitución de Cádiz. Trabajaría con la embajada en redacción de folletos, espionaje, informes de toda índole, pero se le impedía regresar a cualquier dominio español”.

- Mantiene un duro enfrentamiento con el canario Diego Correa

“Desde la época de la Junta Suprema, en la que Correa fue favorable y él detractor. Coincidieron en el Cádiz de las Cortes, en la Filadelfia centro de conspiración de la insurrección hispanoamericana, donde se criticaron mutuamente. Lo mismo en Londres en 1819, en el que publica el Observador mientras Correa colabora en el Español Constitucional. Finalmente en Madrid, en 1820, Cabral trabajaba para la Secretaria de Estado y Diego Correa, lagunero, en un periódico conservador donde espera su nombramiento como intendente de Querétaro”.

- ¿Existe un folleto en la Universidad de Yale sobre este enfrentamiento escrito por Cabral?

“Se trata de una réplica a un artículo de Cabral en el Constitucional. En el texto cuenta su vida y, especialmente, la de Diego Correa desde sus orígenes, muy humildes en La Laguna, y ciudad en la que trabaja con su padre como platero.”

- Su actitud ante la invasión napoleónica de España es cuanto menos anómala. Escribe, tengo entendido, un manifiesto contra la Junta Suprema de Canarias.

“Escribió un manifiesto que circuló manuscrito y que Álvarez Rixo recogió y en el que criticaba con vehemencia a la Junta Suprema y sus integrantes, en especial a Alonso de Nava. Relataba el golpe de Estado de O´Donnell y el marqués contra el marqués de Casa Cagigal y denunciaba su intención de convertir a las Islas en un protectorado británico, planteamiento que se demostró cierto, como se interpreta del proyecto elaborado por el marqués del Sauzal y que fue enviado a la Corte inglesa”.

- Prepara ahora un libro sobre los Gálvez.

“En septiembre se publicará mi libro sobre el círculo de los Gálvez, formación, apogeo y decadencia de una élite de poder indiana. Fue mi proyecto de cátedra. En él estudio el intento de José de Gálvez de erigir con su linaje, sus familiares y allegados una élite de poder en Indias que se frustraría por no tener hijos varones y fallecer a los 45 años en la cúspide del poder del Virreinato de Nueva España su sobrino Bernardo. Analizo sus orígenes, la extensión de su proyecto, la mitología en torno a ellos y la frustración del linaje tras la muerte de José con las actuaciones de la viuda de Bernardo y sus hijos, de Antonio de Gálvez y su hija Rosa y de la viuda e hija del marqués de Sonora”.

Saludos, proletarios del mundo…., desde este lado del ordenador

Adaptaciones al cine de novelas canarias

Martes, Junio 18th, 2019

El cine que se hace en Canarias cuenta entre otras curiosidades con las adaptaciones de novelas escritas en las islas pero no son todavía muchas. En este artículo no se pretende enumerar todas las que se han realizado hasta la fecha pero sí algunos títulos que, a raíz del estreno de La estrategia del pequinés, trae a la actualidad la posibilidad de explotar cine y literatura por las sinergias que arropa y el diálogo que establece entre dos mundos aparentemente diferenciados pero que se retroalimentan cuando se unen.

En la relación que se expone a continuación hemos eliminado por razones de criterio La niebla y la doncella, de Andrés M. Koppel porque adapta una novela que se desarrolla en el Archipiélago, en concreto La Gomera, pero no está basada en una novela escrita por un autor de las islas y se han obviado los documentales de Miguel G. Morales Los mares petrificados, sobre Domingo López Torres y Una luz en la isla. Domingo Pérez Minik. Tampoco se reseñan Fetasianos, el laberinto habitado y Ella (s), ambas de David Baute, en torno al grupo literario tinerfeño y la escritora Mercedes Pinto, entre otros.

Comenzamos este viaje con una película que si bien no está basada en una novela sí que lo está en una zarzuela, La hija del Mestre, de Santiago Tejera Ossavarry y que fue llevada al cine en 1928 por Francisco González González y Carlos Luis Monzón. La película, que no rinde justicia a la pieza original porque es silente, está considerada como el segundo largometraje de ficción rodado en Canarias por un equipo canario. Dos años antes y en Tenerife ya se había comenzado a tantear las posibilidades del todavía nuevo arte con El ladrón de los guantes blancos (José González Rivero y Romualdo García de Paredes) que hace pasar los paisajes de Tenerife como británicos.

La segunda adaptación que tenemos registrada de un texto canario es Tirma (Paolo Moffa y Carlos Serrano de Osma, 1954) un filme que se basa en la obra teatral del mismo título de Juan del Río Ayala y que podría considerarse como la primera producción que se desarrolla en los tiempos de la conquista allá por el siglo XV. El filme, una coproducción hispano italiana, está interpretada por Silvana Pampanini, Marcello Mastroianni y Gustavo Rojo y cuenta el romance entre una princesa canaria con un joven europeo.

Marcello Mastroianni recordaba en su libro de memorias Sí, ya me acuerdo… (Ediciones B, 1997):

“Luego hice algo también exótico: Cuando suena el tam-tam (Tam Tam Mayumbe), en África, en El Congo y, ah, Tirma (La principessa delle Canarie), con la simpática Silvana Pampanini. Silvana parecía una piel roja. Todas las mañanas llegaba vestida y maquillada, y le preguntaba al director, Paolo Moffa (que se convirtió en director porque había echado al director español):

– Paolo, ¿estoy regia?
– ¡Sí, sí! – decía Moffa.

Pasé dos o tres meses en las Islas Canarias, en verano, embutido en un traje de Cristóbal Colón. Siempre he tenido las piernas delgadas, así que tenía que ponerme también esos pantalones tan ceñidos de terciopelo que llegan hasta medio muslo. ¡Hacía un calor infernal!.”

En los años setenta y con un guión basado en el poema escrito por Alonso Quesada, La umbría, Pepe Dámaso ofrece una personal visión de la obra sin descuidar la forma y el fondo del texto original, que cuenta la historia de una familia acuciada por la tuberculosis, la muerte y los espectros de sus antepasados en una casona del Valle de Agaete a principios del siglo XX.

Jorge Lozano, en La Palma rueda La pared de Roberto (1977), inspirada en una leyenda popular recogida en la prensa palmera del siglo XIX por Antonio Rodríguez López y Elías Santos Abreu, que inicia una nueva etapa en la filmografía del director bajo el nombre de Cuentos y leyendas de La Palma que engloba además El salto del enamorado (1979) y Aysouragan (Lugar donde la gente se heló), de 1981.

Al margen de estas dos producciones, si hay una novela canaria llevada al cine que esperaba romper con todas las expectativas fue Mararía (Antonio Betancor, 1998), una discutida adaptación de la ya canónica novela de Rafael Arozarena cuyo proyecto lo puso en marcha primero el colectivo Yaiza Borges barajando a Jaime Chávarri como director y con guión de Lola Salvador, hasta el resultado final, una producción de Andrés Santana con música de Pedro Guerra y un reparto internacional en el que figuraban Goya Toledo, Carmelo Gómez, Ian Glenn, Mirta Ibarra y José Manuel Cervino, según un guión escrito por Carlos Álvarez y Antonio Betancor.

La serie Océano (Ruggero Deodato, 1989) se basa en las novelas que el escritor tinerfeño Alberto Vázquez Figueroa ha escrito sobre la familia de los Perdomo. La versión televisiva, que se rodó en Lanzarote, contó con un reparto multinacional, en el que destacaban actrices como Irene Papas y actores como Ernest Borgnine, entre otros.

En dibujos animados destaca en 1977 el episodio piloto de la serie de animación El chou de Cho-Juaá, basado en los personajes humorísticos de Eduardo Millares Sall y que en los años noventa se materializaría como serie de trece episodios bajo la dirección de Ramón Saldías y La historia de Canarias, en cuyo guión participaron historiadores de las dos universidades del archipiélago.

Dejando a un lado el mundo de la animación, en 2007 se estrena La caja, de Juan Carlos Falcón, una película basada en la novela Nos dejaron el muerto de Víctor Ramírez y en 2016 La punta del iceberg (David Cánovas) que adapta la obra de teatro del mismo nombre de Antonio Tabares.

Josep Vilageliú, uno de los cineastas de la resistencia del cine canario desde los setenta, es el director de otra adaptación, esta vez sí de una novela: No te mentiré, de la escritora y periodista Doris Martínez mientras que Aurelio Carnero adapta el relato de José Santiesteban Suena el destino, digo el teléfono, ¿lo coges?. A esta nómina se suma ahora La estrategia del pequinés, de Elio Quiroga según la novela de Alexis Ravelo.

Se han quedado en proyectos adaptaciones largamente anunciadas como Las espiritistas de Telde, una novela de Luis León Barreto, convertir en serie las andanzas de José García Gago y Ricardo Blanco, personajes creados respectivamente por Antonio Lozano y José Luis Correa, versionar Un camino a través del infierno de Javier Hernández Velázquez, Las flores no sangran, de Alexis Ravelo y Villa Melpópene, una novela de Santiago Gil que recrea la estancia del músico Camille Saint-Saëns en Gran Canaria.

Sañidos, mañana será otro día, desde este lado del ordenador
Saludos, ¿continuará?…, desde este lado del ordenador

La ceguera del cangrejo, una novela de Alexis Ravelo

Lunes, Junio 3rd, 2019

“No tardaron ni cinco minutos en preguntarle si era canarión. Y él aprovechó para decir que sí, que lo era, pero que tenía familia en Lanzarote, los hermanos de su madre, y que precisamente allí, en Viéitez, se suponía que seguía viviendo un primo de ella. A los viejos se les dilataron las pupilas, como se le dilatan siempre a todo anciano de provincias cuando tiene la oportunidad de descubrir un parentesco”.

(La ceguera del cangrejo, Alexis Ravelo, Siruela Policíaca, Siruela, 2019)

La corrupción urbanística en una isla como Lanzarote y la arrolladora personalidad de un artista como César Manrique son los ejes a través de los cuales gira La ceguera del cangrejo (Siruela, 2019), una nueva novela de Alexis Ravelo quien tras el experimento literario de La otra vida de Ned Blackbird y su incursión en la novela histórica vertiente Guerra Civil en Canarias con Los milagros prohibidos, las dos editadas también por Siruela, regresa a los territorios de la novela negra y criminal en el que el autor ocupa un destacado espacio entre los escritores del género en España.

ConLa ceguera del cangrejo Ravelo además de nadar en aguas que conoce, describe el fascinante y arrollador paisaje de la isla en el que late en cada roca, en cada volcán, el corazón de César Manrique, artista que está presente en toda la novela en carne y espíritu porque fue el gran transformador y defensor de la naturaleza agreste de Lanzarote, una tierra donde todo el mundo se conoce y se reconoce con motes y cuyos habitantes desde tiempos ya perdidos en la memoria se han adaptado las dificultades del paisaje para sobrevivir.

La isla que recorre Ángel Fuentes, el protagonista del libro, un militar que investiga la muerte ¿casual?, ¿suicidio?, ¿asesinato?, de su novia, Olga Herrera mientras recogía información para escribir una biografía de Manrique, empapa la piel de Fuentes y Ravelo y resulta clave para aceptar el juego que propone el escritor, quien va más allá del misterio para relatar el itinerario interior y exterior que emprende su protagonista por la isla mientras rastrea las huellas de su compañera que a su vez investigaba la vida de César Manrique.
Alrededor del protagonista se mueve una pléyade de personajes lo suficientemente sólidos para armar una historia que, como en otras novelas de Ravelo, va más allá de lo policial para meter la pezuña en las entrañas de los poderes que gobiernan una isla que, como todas las que conforman el archipiélago, funciona con sus idas y venidas en su pequeño y variado universo.

Entre las muchas y gratas sorpresas de esta novela está volver a encontrar la capacidad que tiene Ravelo para engarzar todos estos elementos: personajes, Lanzarote, César Manrique y, al mismo tiempo, dotarlos de una consistencia que los hace reales..
Alexis Ravelo demuestra también con esta novela que se puede mirar a la historia de Canarias como material literario. También la de algunos de sus hijos más ilustres, aquellos que desde la trinchera de la cultura hicieron el suficiente ruido como para trascender las fronteras isleñas aunque en su tierra sean pocos los que se acuerden de ellos. No es el caso de César Manrique, de quien se celebra este año el centenario de su nacimiento, lo que hace más oportuno si cabe un libro que, además de contar una historia, sirve de homenaje al artista.

En cuanto al protagonista, Ángel Fuentes, es inevitable que recuerde a un Eladio Monroy más joven ya que sus prontos y arranques de violencia –y despliega varios en la novela– evocan al del investigador grancanario que reside en la calle Murga. Fuentes, no obstante, se distancia de él en su busca de respuestas, respuestas que den una solución a la muerte de Olga Herrera mientras reconstruye sus últimas semanas de vida. Al mismo tiempo, conoce a la gente con las que ella se relacionó en Lanzarote y se reencuentra con un viejo compañero de armas.

La ceguera del cangrejo brinda también un personal retrato de la isla visto a través de los ojos de otro isleño y muestra durante su recorrido por las distintas realidades que viven en Lanzarote, una agradecida mirada y una notable capacidad para meterse en todos lados.

Con este libro Ravelo explora nuevas posibilidades en un género que está más vivo que nunca, por lo que más que ser una novela negra es una historia de amor con fantasma, César Manrique, en el paisaje volcánico de una isla que atrapa a quien decida conocerla si huye del cartón piedra de las zonas turísticas, esos gigantescos depredadores del territorio.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Concurso de guiones

Martes, Mayo 14th, 2019

La Universidad de La Laguna abre la convocatoria del XXIV Certamen Internacional de Guiones Cinematográficos de Cortometrajes 2019. Para más información pincha aquí.

Saludos, más breve imposible, desde este lado del ordenador.

María Elvira Roca: “Hace falta contar otra Historia de España”

Martes, Mayo 7th, 2019

María Elvira Roca Barea (Málaga, 1966) ha conseguido con su libro Imperiofobia y la leyenda negra. Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español un hito en este país al llevar vendidos hasta la fecha más de cien mil ejemplares. La obra propone una vuelta a lo que hasta este momento se estudia y se aprende sobre la Historia de España, un relato, afirma, que lleva reproduciendo palabra por palabra y argumento por argumento lo escrito anteriormente por franceses e ingleses lo que explica, dice la historiadora, que temas tan candentes y polémicos como la leyenda negra sean ahora reinterpretados por los historiadores desde una perspectiva actual. Ha llegado la hora de “sacudir las alfombras”.

María Elvira Roca Barea estuvo recientemente en Tenerife para impartir la conferencia Martín Lutero y su mundo, título de una exposición en la que colaboró el Gobierno de Canarias y que hasta ayer, sábado, pudo verse en la sala Joaquín Amigó del Real Casino de Tenerife.

- Imperiofobia y la leyenda negra va ya por las 26 edición, más de cien mil ejemplares vendidos, ¿cómo explica el éxito de un libro de estas características en España?

“Esa es una pregunta que le planteo a la gente porque lo veo desde dentro y no termino de encontrarle una explicación. No lo sé, tengo hecho un repertorio de explicaciones y unas me dicen que porque el libro se lee bien y otras porque responde un poco a algo que siempre sospecharon y es que todo no pudo ser tan malo y le confirma que todavía queda algo por contar”.

- En el libro repasa el imperio Romano, el Ruso, el Norteamericano y el Español, ¿por qué?

“Porque era necesario explicar el fenómeno de la imperiofobia antes de entender qué fue la leyenda negra y para hacerlo necesitaba de cierto armazón conceptual teórico previo ya que no se puede entender la leyenda negra si no se conocen otros fenómenos semejantes. Simple y llanamente parece que no tiene parangón, que no hay ningún fenómeno como éste en la historia occidental. Era importante explicar que esa razón y reacción contra los imperios se trataba de un fenómeno universal. Lo que sucede es que la gente cree que en Europa occidental han habido muchos imperios pero no es cierto: solo hubo un imperio que fue el español. Han habido otros fenómenos de expansión pero eso no es un imperio”.

- ¿Y qué entiende usted por imperio?

“La consolidación de una situación hegemónica que dura siglos aunque tiene otras características fundamentales a mi modo de entender como el mestizaje, que engendra una realidad que es nueva porque no existe previamente y el mundo no vuelve a ser el mismo. Ahí está el imperio Romano y es igual en el caso del imperio Español por lo que tenía que ubicarlo al lado de otros imperios de naturaleza semejante y no de cualquier clase de expansión europea porque desenfocaba completamente el fenómeno”.

- ¿Se conoce dónde y cuándo nace la leyenda negra?

“Es un proceso larguísimo de, digamos, decantación. Empieza a manifestarse en Italia porque la primera expansión imperial española es aragonesa y se hace en el Mediterráneo. Se produce durante el Quattrocento cuando los humanistas italianos comienzan a decir que los españoles son malos cristianos, marranos, que son un pueblo de bárbaros. A principios del siglo XVI aparece el factor religioso que es cuando la hispanofobia cobra un carácter nuevo con las guerra santas. Es un momento en el que los españoles se transforman en los demonios del mediodía, que es la expresión que se usaba popularmente al referirse a Felipe II y por extensión a todos los españoles. Las honduras del componente religioso en la hispanofobia son muy profunda en la Europa occidental y luego nos encontramos ya en el siglo XVIII con una versión muy vinculada a los franceses y en la que los españoles no son marranos ni bárbaros en el sentido de godos, que es como los franceses concebían a los españoles: un individuo de sangre impura. Esa idea se trasmuta de la época de los conflictos religiosos al siglo XVIII como el español ignorante y antilustrado. Es decir, propaga la idea de que España no ha tenido cultura, ni ciencia y se va dando una visión de los españoles como el gran malo de Europa occidental durante su etapa hegemónica aunque cuando deja de existir esa hegemonía el fenómeno permanece porque esta escrito en los mitos fundamentales de las grandes naciones europeas y en algunas religiones”.

- La sensación es que en España pesa mucho todavía esa piedra que se llama la leyenda negra.

“Cuando se produce el cambio de dinastía en España durante el siglo XVIII, la cultura francesa se convierte en la gran ventana en la que los españoles ven el mundo y, por imitación, lo que en aquel momento es el estilo cortesano, el de la corte. España tiene afrancesados, ningún país de Europa tiene afrancesados y sí ilustrados. Lo de afrancesado tiene además una especial categoría intelectual por lo que a partir de la primera oleada de intelectuales españoles que imitan en todo a los franceses, también reproducen su sentido de la hispanofobia con el que denigran a su propio país”.

- A raíz de su libro parece que en España los lectores comienzan a demandar a que se cuente su Historia de otra manera por lo que da también la sensación de que esos lectores comienzan a plantearse la leyenda negra de otra manera.

“Creo que algo se mueve pero si cuaja en una corriente histórica no es trabajo de una sola persona. Hay que fabricar otra casa para tener una nueva. La Historia de España no ha sido contada desde dentro sino que está copiada de la de los franceses e ingleses. Hemos reproducido sus tópicos con asuntos relacionados con España como, por ejemplo, la derrota de la Armada Invencible que para los españoles no es tan importante como para los ingleses y se le presta menos atención a la victoria que sí obtuvo contra los ingleses en Cartagena de Indias. Hemos estudiado aquellos hechos que fueron importantes y significativos para los franceses e ingleses en función de sus egos y de sus necesidades nacionales en contraposición con las nuestras. En este sentido, hay que escribir una Historia de España desde un ángulo completamente diferente, lo que está por hacer y que no es tarea para una sola persona sino de varias generaciones de historiadores para que seamos capaces de levantar las alfombras y sacar los muertos de los armarios y quitar las telarañas de las lámparas. Yo he enseñado solo la punta del iceberg. Se tiene que escribir también una historia religiosa en Europa occidental para poner en su sitio a la Inquisición, que no es el peor ni el más grave fenómeno religioso de occidente”.

- Y según usted, ¿cuál fue el más grave?

“Está por escribir una historia religiosa de la Europa occidental aunque por citar solo un dato murieron más personas en la Noche de San Bartolomé que a manos de la Inquisición a lo largo de toda su historia pero claro, ¿quién va a escribir una historia de la intolerancia religiosa en Europa?”

- Usted defiende que los españoles no son cainitas.

“Lo he dicho muchas veces, los españoles no son cainitas, o más cainitas que otros pueblos. En este país hemos tenido pocos enfrentamientos si lo comparamos con las guerras civiles que se producen en Francia a lo largo del siglo XIX, que son constantes. O la Revolución Francesa, en el XVIII. El lado positivo de la Inquisición es que sometía a sistema y a juicio de delito la intolerancia religiosa. El médico forense es una creación de la Inquisición”.

- En este país se puso de moda durante unos años leer Historia de España escrita por historiadores británicos porque parecían más objetivos, sobre todo en temas como la Guerra Civil que estalla en julio de 1936.

“Esa tendencia viene de atrás. En el siglo XVIII ocupa el poder en España una nueva dinastía lo que lleva aparejado un cierto desconocimiento. Sin embargo, si bien cuando llegaron los Habsburgos tuvieron que enfrentarse a la Rebelión de los Comuneros, la nueva dinastía que reina en el XVIII, los Borbones, sí que es enemiga mortal de los Habsburgos. Cuando los borbones reinan en España consideraban a la anterior casa real un enemigo secular desde hacía dos siglos y eso tuvo que producir un enorme desajuste porque cuando desaparece el período Habsburgo estos dejan de existir y no se escribe en España una historia sobre ellos a lo largo de un siglo aunque sí que hay biografías de Carlos I y Felipe II publicadas esos años en Francia e Inglaterra”.

-Recientemente ha publicado Seis relatos ejemplares, seis, en el que escribe sobre “los luteranos del norte y los católicos del sur”.

“Son seis historias muy concretas con una trama real y una base histórica que vienen a reflexionar sobre el hecho de ¿por qué se piensa que el norte protestante es más virtuoso, más decente, trabajador y el ramillete de virtudes que quieras frente a ese sur que es mal pagador, indigno y falto de confianza?”.

– ¿Y con qué personaje de esa época siente mayor sintonía?

“Por Tomás Moro porque no ha perdido brillo con el paso del tiempo. Encarna de alguna manera la materialización de aquello que se asume con todas sus consecuencias y hasta el final sin doblegarse y sin ser desleal a su rey. Aceptó la muerte con valentía”.

– ¿Está trabajando en algún nuevo libro?
“Estoy trabajando en algo que tiene un poco que ver con el fenómeno de la absorción de la leyenda negra pero aún no tengo ni el titulo”



NI OLVIDO NI PERDÓN

La historiadora María Elvira Roca se lleva simbólicamente las manos a la cabeza cuando se le pide que dé su interpretación sobre la carta que el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, envió al rey de España, Felipe VI para que se disculpara de los agravios cometidos durante la conquista de América. Ese tipo de planteamientos es “una estupidez”, dice, “es como si le exigiéramos a los italianos que nos pidieran perdón porque vino a esta tierra Escipión el Africano. Es una forma infantil, ridícula y perversa que tiene esa maldad de los niños y que causa tanto daño porque no son conscientes de lo que están haciendo”. Este argumento lo extiende igualmente a algunos canarios que, sin la sonoridad del presidente de México, han exigido perdón por las muertes violentas y por enfermedad que sufrieron muchos de los primeros pobladores de las islas cuando se enfrentaron a los conquistadores europeos en el siglo XV.

“Es un intento de borrar la Historia pero no se puede porque entonces habría que eliminar también la tradición, la lengua común que nos une desde hace ya tantos siglos”.

Saludos, aún recuerdo…, desde este lado del ordenador

El gran amor de Galdós, una novela de Santiago Gil

Martes, Abril 30th, 2019

No se sabe demasiado sobre la vida de Benito Pérez Galdós durante los años de niñez y adolescencia, período clave en la existencia de cualquier ser humano y filón narrativo con el que poder especular las razones que marcaron el devenir de una existencia dedicada, y de qué modo, a la literatura. Muchos de estos episodios podrían haber inspirado el ciclo de sus novelas madrileñas, novelas tan necesarias para tomar la temperatura del Madrid de finales del siglo XIX y que fueron escritas, plantea Santiago Gil en su nueva novela, por la historia de amor que vivió siendo apenas un adolescente en la capital grancanaria, isla, cuenta la leyenda negra que rodea al escritor, de la que se quitó el polvo de los zapatos al llegar a la península.

Santiago Gil imagina en El gran amor de Galdós Sisita, un personaje que, describe, fue fundamental en la vida del escritor y que ha pasado de puntillas por las biografías y en el mismo retrato autobiográfico que don Benito expresó sobre su vida.

Para contar esta historia en la que realidad y ficción se dan la mano, Santiago Gil ha apostado por la distancia al utilizar la tercera persona, hecho que algunos han querido ver como un homenaje al autor de La fontana de oro y que desde nuestro lado se observa más que como tributo, como la manifestación del profundo respeto y admiración que guarda Gil ante la obra de Benito Pérez Galdós.

La historia se desarrolla en varias épocas y en escenarios distintos aunque se prioriza las experiencias del protagonista en las playas que rodean su ciudad natal y las golferías de estudiante en Madrid mientras su buen amigo Fernando León y Castillo le pide inútilmente sosiego para que se centre en sus estudios en una capital de España que en aquellos días era el centro geográfico y espiritual de un país tan acostumbrado a perder la brújula de la Historia.

El Benito, aún no don Benito, que retrata Santiago Gil es un muchacho perdido en su mundo y con una idea fija en la cabeza: ser escritor. Conocer a Sisita, casi su opuesto en cuanto representa todo lo que no es él –se trata de una chica extrovertida y alegre– es la primera llama que despierta su corazón, hasta ese entonces dormido en las contradicciones de la adolescencia. Tras marchar a Madrid, esa llama –relata Gil– continuará encendida hasta que la fuerza de la razón le obligue a tomar una decisión que marcará el resto de su vida.

En este aspecto, la novela más que explicar la génesis de un escritor en ciernes, que aún balbucea y anda en pañales tras la búsqueda de un estilo y de un mundo al que describir con fiero realismo, relata lo que pudo significar para don Benito aquel primer amor que se frustró en una isla bañada por las aguas del Atlántico y de cómo ese amor lo diseminó años más tarde –ya como escritor que ha madurado– entre las obras que dejó escritas.

Como punto de partida para construir la novela no está nada mal, y se agradece que Gil haya mantenido en todo momento cierta distancia con su Galdós, un Galdós muy Gil, por lo que tiene de personaje romántico muy metido en sí mismo.

El gran amor de Galdós permite al lector conocer de cerca la vida de un escritor en estado embrionario, un hombre que apenas se ha hecho hombre pero que tiene esa edad en la que comienza a darse cuenta que crece y que debe de enfrentarse –de ahí sus escapadas a los prostíbulos de Madrid y el abuso de bebidas espirituosas– a los primeros golpes que le propina la vida.
La novela cuenta el relato de la aventura personal que vivió, con sus gozos y sus sombras, un adolescente en apenas unas 150 páginas, trasmitiendo la belleza natural de una isla y por contra el tedio pueblerino de una capital de provincias que cuenta con pequeños pero muy desarrollados oasis humanos.

El Galdós de Santiago Gil resulta verosímil, una tarea de titanes porque cualquier lector de Galdós tiene en su imaginario a su Galdós, un personaje que se deja querer en esta novela porque todos hemos sentido algo parecido a lo que aquí se cuenta. El joven Galdós resulta cercano, humano. Sus titubeos son nuestros titubeos. También algunas de sus equivocaciones.

No le sobra nada a esta novela que mezcla lo que se conoce y se desconoce de aquel período de la vida de don Benito , ese vasto territorio abierto a la imaginación y en el que emerge con sobresalientes resultados la firma de un escritor, Santiago Gil, que crece al describir las contradicciones del alma humana.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador