Archive for the ‘Sin categoría’ Category

Dailo Barco, presidente de la Asociación de Cineastas de Canarias Microclima

Jueves, Junio 7th, 2018

La Asociación de Cinestas de Canarias Microclima vive una situación en la que algo debe de cambiar para que todo siga igual.Y no por el ambiente decadente, de fin de época con el que primero Giuseppe Tomasi di Lampedusa en la novela El gatopardo y muchísimo años más tarde Luchino Visconti reflejó en su sobresaliente adaptación cinematográfica, sino porque da la sensación de que por mucho que cambien las caras, todo continuará igual.

No obstante, otorguemos un voto de confianza a este grupo entusiasta de cineastas y profesionales que se agrupa en Microclima y, por supuesto, a Dailo Barco, que ocupa a partir de ahora su presidencia tras la dirección monocolor de Víctor Moreno y Jairo López.

La filmografía de Dailo Barco cuenta con trabajos estimables pero de distribución raquítica como la mayoría de los realizados en Canarias. Su último documental, Las postales de Roberto, propone una atractiva visión sobre el cine aficionado y un biopic que no cae en el sentimentalismo ni la lágrima fácil en torno a la vida y obra de un cineasta palmero honesto consigo mismo.

Se espera, esperamos sobre todo los que nos encontramos en la periferia de ese fenómeno audiovisual que no termina por madurar en Canarias, que la gestión de Dailo Barco lleve por los senderos adecuados los objetivos de una Asociación que debería de crecer ante la adversidad y demostrar con hechos y no palabras que el cine que se puede hacer en las islas, y que pueden hacer los que hacen cine en las islas, supere la edad del pavo que, hasta este momento, caracteriza a sector tan inquieto como dividido.

De momento, la asociación cuenta con cuarenta socios de Gran Canaria, Tenerife, La Palma y Lanzarote, además de varios residentes en Madrid, Barcelona y Valencia . Entre los asociados se encuentran directores, productores, guionistas, directores de fotografía, sonido, arte e, incluso, algún espectador.

Lo que se pretende es cuajar un órgano de presión que, apunta una nota de prensa, ha logrado desempeñar en tres años de vida un papel “fundamental en la puesta en marcha de las ayudas al cine del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Tenerife” aunque viejo pese a que la chiquillería diga la contrario, me da en la nariz que, efectivamente y como escribiera el maestro Lampedusa, por muchos cambios y éxitos que digan, las cosas –me temo– continúan como siempre…

Saludos, suerte al nuevo presidente, desde este lado del ordenador

Revistas de cine ‘hechas’ en Canarias

Lunes, Junio 4th, 2018

La reciente aparición de la revista Alisios, dedicada al cine que se rueda en las islas, anima a escribir este artículo que pretende repasar las publicaciones en papel que los grupos de aficionados al séptimo arte han generado en Canarias.

Se añade ahora a este recopilatorio Alisios porque además de su edición digital ha editado también en papel el primer número, una experiencia que desconocemos si repetirán en próximas ocasiones.

Las revistas de cine que se han publicado en Canarias tienen su origen en la crítica que en su momento y en la actualidad se han convertido en secciones más o menos fijas en la prensa local, prensa que en la isla de Tenerife incorporó en algunos casos una página a la semana dedicada al cine como la que firmó y dirigió para El Día Elfidio Alonso y más tarde Fernando Gabriel Martín; así como José H. Chela para La Tarde, Jorge Gorostiza en Diario Avisos y en la actualidad Vanesa Bocanegra en este mismo periódico. Claudio Utrera y Luis Roca, entre otros, escriben sobre cine en los periódicos de Gran Canaria.

En cuanto a revistas, cabe destacar los boletines que el Cine Club Universitario publicó entre 1955 y 1966; la revista Aguayro (1974-1979) ya que incluía en sus páginas algún que otro artículo sobre cine y Barrido (1980-1981), una iniciativa del colectivo Yaiza Borges y publicación primero artesanal en la que se repasaba críticamente la actualidad cinematográfica de la cartelera tinerfeña, se lamentaba que no hubiera un espacio para ver otro cine y reivindicaba en su espacio la labor de cineastas poco o nada conocidos que comenzaban a hacerse un lugar por su entusiasmo rupturista y transgresor como el alemán Rainer Werner Fassbinder y el español Pedro Almodóvar.

Los colaboradores de Barrido fueron los integrantes del propio colectivo de Yaiza Borges, miembros que además de dirigir cortometrajes, muchos de ellos de corte experimental, también se convirtieron en empresarios de cine con la la idea de exhibir otro cine, los que les llevó a reconvertir el cerrado cine Tenerife en la por aquel entonces avenida del general Mola, en la actualidad de las Islas Canarias, en cinematógrafo Yaiza Borges.

El Aula de Cine de la Universidad de La Laguna también se preocupó por contar con un órgano en el que sus afiliados manifestaran sus opiniones sobre las últimas novedades cinematográficas. Nacieron así revistas como Rosebud, que publicó cuatro números entre 1991 a 1993 y Psicosis, que editó dos en 2005 y 2007.

Un interesante trabajo sobre el cortometraje en Canarias durante la primera década del siglo XXI firmado por Josep Vilageliú y Jairo López se puede leer en la revista Latente (2009) de la Universidad de La Laguna y entrevistas con cineastas de las islas en publicaciones más preocupadas por el diseño que por los contenidos como Vía, nosolopasymojo y fanzines (revistas de aficionados) aunque mucho menos porque su orientación estaba centrada en reflejar la actualidad musical de aquellos años, los ochenta, en el archipiélago.

Es curioso observar entre las revistas especializadas en cine que se han prodigado en el archipiélago desde que el prodigioso invento de los hermanos Lumiére comenzó a propagarse artículos aislados firmados por algunos de los surrealistas canarios así como los loables pero siempre frustrados intentos que, desde entonces, se han puesto en marcha para configurar un aparato crítico en unas islas que, como afirma el ex miembro de Yaiza Borges y cineasta Aurelio Carnero en el primer número de Alisios, demanda “una crítica veraz, seria. Que no pasa nada por decir que una película no funciona o que algo no ha salido como debiera”.

De momento, sin embargo, y salvo honrosas excepciones, quienes asumen la crítica, una crítica de momento de demolición y en otros buenista, son los responsables de blogs que se pueden consultar en el océano de la red, grupo no tan salvaje al que se incorpora ahora Alisios, revista que en su edición de papel y bajo la dirección de Attua Alegre Paiz, incluye en sus contenidos la encuesta ¿Cine canario?, un especial sobre el cineasta palmero Roberto Rodríguez, secciones de entrevistas y crítica cinematográfica.

Saludos, funde a encadenado, desde este lado del ordenador

La desaparición de Josef Mengele, un libro de Olivier Guez

Jueves, Mayo 31st, 2018

Periodista, escritor y guionista Olivier Guez, autor del libreto de la más que estimable película El caso Fritz Bauer, obtuvo el año pasado el premio Renaudot por La desaparición de Josef Mengele (Tusquets, 2018), libro en el que reconstruye el itinerario que emprendió el tristemente famoso doctor en medicina alemán por Argentina, Paraguay y Brasil tras finalizar la II Guerra Mundial.

Conocido también como el ángel de la muerte de Auschwitz, en el libro se encuentra el gradual proceso de aislamiento y paranoia que lo va sometiendo tras conocerse la noticia del audaz secuestro en Argentina de Adolf Eichamann por los servicios secretos israelíes.

La literatura francesa reciente tiene una especial querencia por reconstruir el pasado de forma literaria. Los ejemplos son numerosos aunque baste recordar solo algunos: El orden del día, de Éric Vuillard, cualquier libro de Patrick Deville o el mejor Emmanuel Carrere en obras como Limónov, El adversario o El reino, entre otros y católogo al que ahora se suma Olivier Guez con este impecable e implacable retrato de un médico nazi profundamente adoctrinado por una idea perversa.

Nacido en el seno de una familia acomodada, Josef Mengele tuvo sin embargo una carrera mediocre bajo el nazismo ya que no pasó del grado de capitán de las SS. Destinado a Auschwitz, comenzó a utilizar como cobayas humanas de sus experimentos a los presos judíos mientras silbaba arias de ópera. El caso, y el autor de este libro lo recuerda, es que otros médicos SS hacían lo mismo, y que muchos de estos médicos tuvieron una vida normal después de la guerra.

En el libro Olivier Guez se plantea, entre otros temas, el porqué Josef Mengele adquirió la fama que alcanzó al finalizar la guerra y no otros compañeros de ciencia como él. Al mismo tiempo, intenta penetrar en la cabeza de un asesino que nunca se arrepintió de sus crímenes y que vivió en libertad –-aunque en sus últimos años acosado por el miedo a ser descubierto y devuelto a su país– protegido por antiguos camaradas que hicieron carrera bajo los regímenes de Juan Domingo Perón , Juan Alfredo Stroessner y la dictadura militar en Brasil, al tiempo que era mantenido por la fortuna familiar.

La desaparición de Josef Mengele se puede leer como la crónica de un hombre evadido que no encuentra su lugar en el mundo pero que no dejó de pensar hasta el final de su vida que todo lo que hizo fue por contribuir a la grandeza de la Alemania hitleriana.

Obviamente, Olivier Guez fantasea en muchos de los capítulos del libro, y ofrece digamos que una visión justiciera sobre los últimos días de Josef Mengele, a quien retrata en una árida soledad tras haber saboreado las mieles del triunfo mientras el III Reich destruía Europa y sus primeros años como exiliado en Argentina, donde prospera como empresario y logra acercarse a las clases más pudientes de esta república latinoamericana.

No obstante, y al margen de estas licencias, el cuadro que ofrece en torno a este asesino que jamás reconoció sus crímenes es demoledor. También el aislamiento progresivo al que se sometió a medida que pasaron los años, un aislamiento físico y espiritual que terminó por demoler a un hombre que se creía de acero.

La difícil relación que mantuvo con su hijo natural desde sus escondites en lo más profundo de la selva brasileña, sus amores y las relaciones con los camaradas condenados al exilio en esa América cuyas dictaduras los recibieron con los brazos abiertos, son otros de los elementos que hacen que la lectura de este libro despierte adicción y haga difícil abandonar su lectura.

Las conclusiones que el autor de esta obra, amarga y profundamente triste, resultan así tremendas sobre la condición humana ya que no hubo, ni hay, un solo Josef Mengele.

El mundo está repleto de hombres y mujeres que piensan que están actuando correctamente cuando el sistema los convierte en trabajadores del horror. Esa banalidad del mal con la que Hannah Arendt intentó explicar el fenómeno de la perversión en personas aparentemente normales y corrientes.

Saludos, léanlo, desde este lado del ordenador

El asesino tímido, una novela de Clara Usón

Miércoles, Mayo 23rd, 2018

Se le hace un flaco favor a El asesino tímido, de Clara Usón, apuntando que se trata de una novela sobre una actriz, Sandra Mozarovski, que alcanzó cierta fama durante los años del destape, ya que la novela cuenta otras historias, relatos que se mezclan unos con otros y en los que se narra con notable pulso fragmentos de la vida de la propia escritora y de Ludwig Wittgenstein,, filósofo, matemático y lingüista autríaco que, enfermo de genialidad, se comportó como un chalado, un tipo ora admirable, ora despreciable.

La novela cuenta así tres historias que se fusionan unas con otras en un admirable juego narrativo que obliga a una atenta y adictiva atención lectora.

En ese rompecabezas, lo que cuenta Clara Usón sabe a verdad, sobre todo las partes en la que evoca la difícil relación que mantuvo con su madre, pero también el retrato –fruto de pesquisas que revela una intensa labor de investigación– de una actriz acostumbrada a desnudarse frente a las cámaras así como la vida y obra de un filósofo con complejo narcisista que perdió la cabeza por tanto pensar.

En El asesino tímido, como en otras novelas de Clara Usón, se pone de manifiesto que estamos ante uno de los más grandes escritores españoles del momento. La fascinación que provoca su literatura es resultado de una sabia combinación entre imaginación y oficio literario que no desentona en apenas ninguno de sus libros.

Por ésta y otras novelas, como Valor y La hija del Este, Clara Usón practica ese tipo de literatura que alguien calificó de novela no ficción con resultados más que elogiables. Hacía tiempo que no leíamos a una escritora y un escritor español cuyos libros nos supieran a verdad. Y como verdad, que conmovieran y al mismo tiempo hicieran reflexionar, que son al fin y al cabo dos elementos que más que pedir se le debe de exigir a una obra de arte.

En cuanto a la protagonista de la obra, Sandra Mazarovski, tuvo una vida plagada de incertidumbres. Su carrera como artista no pasará a la historia del cine español aunque gracias a este libro el personaje recibe un caluroso homenaje que no cae en lo melodramático. Bueno está en recordar, y así lo recuerda la escritora, que la actriz murió demasiado pronto y en circunstancias cuanto menos sospechosas, más allá de que fuera o no amante de Juan Carlos I.

¿Suicido, asesinato?, Clara Usón más allá de responder a estas preguntas propone entre otros temas, muchos de ellos espinosos, el suicidio como la huida final, y trae a colación textos de Wittgenstein, Camus y Pavese en el que se manifiesta esta preocupación que patra algunos de los nombres citados se transformó en obsesión.

El asesino tímido, el suicida, termina siendo así una novela, sí novela, en la que se explora la razón de la huida, esa tendencia que caracteriza a hombres y mujeres de escapar antes que la de enfrentarse a los problemas.

Los tres grandes protagonistas de este libro representan, cada uno a su manera, huidas. La todavía no muy clara de Sandra Mazarovski cuando se arrojó, o a la arrojaron, de la terraza del piso en el que vivía con sus padres; la de la propia escritora, que mantiene una difícil relación con su madre y que continuamente huye hacia adelante y hacia atrás y la de Ludwig Wittgesntein y su complejísima relación con el mundo, lo que le hace refugiarse en aldeas localizadas en espacios apartados en inhóspitos.

Saludos, léanla, desde este lado del ordenador.

Hoeizontes circulares, aforismos de Benito Romero

Lunes, Mayo 7th, 2018

Benito Romero es una de las personas más cultas e inteligentes que he conocido en los últimos tiempos. Es ese tipo de individuo con el que puedes tomarte un café y perder el tiempo conversando sobre libros, escritores, películas y descubrir que en muchos de los casos hay coincidencias y en otros, afortunadamente, discrepancias que se diluyen charlando.

Horizontes circulares (Ediciones Trea, 2018) es el segundo libro que publica. Se trata de un conjunto de aforismos que el autor ha distribuido en diferentes capítulos o secciones (Trayecto, Ansia, Territorio, Impresiones y Escombros) que revelan en muchas de las ocasiones agudas reflexiones en las que el escritor no esconde su mirada de filósofo. Un estilo, este de filosofar, que reprime por aquello de no vayan a tomarme por raro pero que potencian varios de los textos que publica en este libro que está llamado a convertirse en una de las grandes revelaciones literarias que este año se han parido desde Canarias, tierra sin paz ni pan.

Cuenta Bruno Mesa en la contraportada de Horizontes circulares que “una ironía impiadosa y un uso erizado de la paradoja atraviesan este libro y acaso los estructuran”. Y Bruno Mesa sabe de lo que escribe, él mismo publicó hace unos años un libro de aforismos y ensayos con el título de Argumentos en busca de autor.

En Horizontes circulares a mi, personalmente me han gustado por su fina ironía y contundencia lo que Benito Romero recoge en el segmento Impresiones. Desarma encontrarse con frases que dicen cosas grandes con tan pocas palabras:

“INCLUSO SER imbécil no es fácil: requiere de un arte”.

Hace pensar, pensar sobre mucha gente que conoces y que pulula a tu alrededor o quizá seas tú mismo uno de esos artistas que van por la vida de místicos de todo a un euro.

En este libro, escaso en páginas pero rico en contenidos que bascula entre la sonrisa y la lágrima, planea sobre todo un existencialismo que a veces pone los pelos de punta y en otra los puntos sobre las íes. Una obra, ya se ha dicho, sorprendente y necesaria que puede servir de breviario para aguantar las inclemencias de los malos tiempos que nos ha tocado vivir.

En esta colección de aforismos, muchos de los cuales son acerados, directos, como dentelladas de un pit bull, Benito Romero observa su alrededor y con la palabra que se le escapa se ríe, que es la mejor manera de tomarse las cosas en serio, de todo cuanto se mueve a su alrededor:

“LOS INGREDIENTES del perfecto sándwich académico: prólogo, presentación, introducción, estudio preliminar, notas a pie de página, bibliografía y mucha, mucha mayonesa”.

Bruno Mesa dice de Benito Romero que en este libro ha escogido ser “un satírico perplejo y un pensador no domesticado”, y da en el clavo porque entre otras virtudes de este libro se encuentra un escritor que pese a su humildad revela a un pensador de quilates.

Un tipo que lee y que ve y que escribe y que medita y reflexiona. Un tipo, ya ven, que parece que no ha nacido en las islas Canarias.

Saludos, solo sé que no sé nada, desde este lado del ordenador

Permanezcan en sintonía

Martes, Abril 3rd, 2018

Saludos, ya saben, desde este lado del ordenador