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Puerto de la Cruz, camino de ser “un laboratorio y un radar de proyectos culturales”

Miércoles, Septiembre 1st, 2021

Una iniciativa del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz quiere convertir a la primera ciudad turística de Canarias en “un laboratorio y un radar de proyectos culturales”, así lo anunció hoy, miércoles, 1 de septiembre, su alcalde, el socialista Marco González.

Este es solo uno de los objetivos del ecosistema cultural y creativo del municipio, un nuevo modelo de gestión pública de la cultura que está alineado con las corrientes de pensamiento contemporáneas, que se circunscribe en las tesis delineadas por instituciones de ámbito nacional e internacional y que coloca a la cultura como eje transversal de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Llegar hasta aquí ha sido resultado de un proceso de trabajo en el que han colaborado “diferentes instituciones y entidades del ámbito público y privado” con el fin de adaptar nuevas formas de gestión ante “la nueva realidad”, dijo Marco González.

El ecosistema cultural y creativo (ECC) de Puerto de la Cruz se apoya en la creación de conocimiento, la inclusión y conexión de personas, la participación, la cogestión y la acción en toda la cadena de valor de la cultura. La idea es alcanzar el desarrollo social y económico, así como una revalorización de la ciudad como un lugar rico en identidad, cohesión y bienestar.

“El ECC no actúa como prescriptor del cambio, sino que plantea las condiciones para estimular a las personas a producir el cambio al que apuntan los ODS de la Agenda 2030”, dijo al alcalde de Puerto de la Cruz.

El ecosistema cultural de Puerto de la Cruz fomenta la cultura creativa inspirando y promoviendo el desarrollo del conocimiento así como las conexiones entre las personas. La ciudad se concibe como un ecosistema cultural que le da identidad, en el que discurre el pasado y el presente, que se abre al visitante y que evoluciona al mismo tiempo que sus habitantes y el mundo. “El objetivo es poner en valor el sector cultural y la industria creativa de una manera más social, es decir, que sus resultados se midan por el desarrollo de las personas y el lugar en el que habitan”.

El nuevo modelo de gestión de la cultura en Puerto de la Cruz está alineado con otras políticas culturales como la desarrollada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), adscrita al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

Cabe destacar, por otro lado, dos líneas de acción internacionales que han estado presentes en el trabajo realizado por el Área de Cultura de Puerto de la Cruz y que están recogidas en el ecosistema cultural y creativo: los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas y el nuevo modelo de desarrollo presentado por la Comisión Europea en septiembre de 2020 bajo la denominación Nueva Bauhaus Europea (NEB), recordó Marco González, quien subrayó, finalmente, que la identidad del Puerto de la Cruz ha estado históricamente vinculada a esta línea de pensamiento como ciudad que fue, durante un tiempo, hogar de Wolfgang Köhler y Eduardo Westerdahl, “dos referentes de la investigación, el conocimiento y el arte a nivel internacional”, concluyó el alcalde.

Saludos, mirar al futuro, desde este lado del ordenador

Cuatro obras aspiran al VII Premio Ciudad de Santa Cruz de Novela Criminal que otorgan Tenerife Noir y el Ayuntamiento de Santa Cruz

Martes, Julio 27th, 2021

Cuatro obras aspiran a obtener el VII Premio Ciudad de Santa Cruz de Novela Criminal como mejor novela negra de 2020, que conceden el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Festival Atlántico de Género Negro, Tenerife Noir. Se trata de Pequeñas mujeres rojas, de Marta Sanz (Anagrama); La forastera, de Olga Merino (Alfaguara); El salto de la araña, de Graziella Moreno (Alrevés), y El mal de Corcira (Destino), de Lorenzo Silva.

Seleccionadas entre un total de 53 títulos ofrecidos al Festival Atlántico de Género Negro Tenerife Noir por su equipo de informantes, las novelas de Sanz, Merino, Moreno y Silva serán evaluadas por un jurado compuesto por la periodista y escritora Mayte Martín, directora del Festival LPA Confidencial, que ejerce las funciones de presidenta del grupo; el escritor Carlos Salem, coordinador del sello editorial Real Noir; la escritora Maribel Medina, fundadora de la ONG Women’s Time y directora del festival literario Mi Pueblo Lee; el escritor Javier Hernández, consigliere de Tenerife Noir, y la librera Izaskun Legarza, directora de la Librería de Mujeres de Canarias y asesora literaria del propio festival. Actuará como secretario Alejandro Martín, director y productor de esta iniciativa cultural en torno al género negro, que celebra en 2021 su sexta edición.

El fallo del VII Premio Ciudad de Santa Cruz de Novela Criminal se dará a conocer en la primera semana de septiembre, mientras que la sexta edición del festival se celebrará en octubre de este mismo año. El galardón tiene un año más de recorrido que el festival, porque nació en 2016 en las jornadas que dieron origen a Tenerife Noir al año siguiente.

“El Ayuntamiento de Santa Cruz está orgullosísimo de participar en este certamen, en este premio Ciudad de Santa Cruz de novela negra que se entrega por séptima vez este año y que lleva el nombre de la ciudad a nivel internacional”, ha destacado la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz, de Tenerife, Gladis de León.

“El premio Ciudad de Santa Cruz nace en 2015 y es de los pocos galardones a nivel nacional que tiene una dotación económica a obra publicada, con 3000 euros; es un reconocimiento a la labor creativa de los escritores y escritoras de nuestro país”, explica el director y productor ejecutivo de Tenerife Noir, Alejandro Martín, quien detalla que “las cuatro novelas finalistas de esta edición han sido seleccionadas entre 53 libros por parte de 20 informantes a nivel nacional, constituidos de forma paritaria; ha resultado una selección magnífica de libros editados en español, en España, en el año 2020, año de pandemia, pero también de mucha lectura”.

Saludos, bang, bang, bang, desde este lado del ordenador

M. El hombre de la providencia, un libro de Antonio Scurati

Martes, Junio 29th, 2021

“Pero no podemos detenernos ahí. La fascistización ha de impregnar la escuela, la administración pública, la prensa, el poder judicial, la diplomacia, el ejército. No solo ministros fascistas, sino también prefectos fascistas, diplomáticos fascistas, sindicalistas fascistas. La magistratura empieza a doblegarse: en la apertura del año judicial de mil novecientos veintisiete, el fiscal general Appiani afirma que ‘la tarea del juez es aplicar las leyes del Estado interpretándolas según el espíritu que las subyace’. Es decir, el espíritu fascista”.

(M. El hombre de la providencia, Antonio Scurati. Traductor: Carlos Gumpert, Alfaguara, 2021)

Hemos tenido que esperar un año para la segunda entrega de lo que se anuncia trilogía M, de Antonio Scurati. Si el primer tomo llevó el título genérico de Un hombre del siglo, su continuación responde a El hombre de la providencia y, contando ya los días para poder acceder a su tercer y último volumen, hacernos una idea de lo que fue el fascismo y el hombre que lo creó, Benito Mussolini, un hijo de provincias con orígenes políticos socialistas que tras se expulsado del partido por querer participar como soldado en la I Guerra Mundial -él, que fue objetor de conciencia y se exilió a Suiza para escapar del servicio militar obligatorio– logró reunir en torno a su figura y un credo primitivo y violento a los excombatientes de aquella guerra en una Italia arruinada tras el conflicto pese a ser una de las potencias aliadas que derrotó a la triple alianza.

El hombre de la providencia, el segundo gran libro de sobre el fascismo y su fundador, Benito Mussolini, repasa desde 1925 a 1932 la evolución de un régimen que toma el poder en 1921 e indaga en las contradicciones de un movimiento que terminó convirtiéndose en partido al mismo tiempo que traicionaba su ideario político. El libro revela cómo era el funcionamiento interno de esta organización y cómo el nuevo sistema relegó a un segundo plano todo signo de democracia, comenzando por la desaparición de formaciones políticas que apostaron por seguirles el juego o declaradas fuera de la ley como sucedió con los partidos de izquierda.

La clave del libro, sin embargo, está en observar qué fuerzas y tendencias se daban a un lado y al otro dentro del mismo partido fascista, cómo hubo un ala de extrema derecha con las manos manchadas de sangre, entre otras la del diputado socialista Giacomo Matteotti, asesinado por escuadrista en plena calle y asesinos que apenas cumplieron condenas de cárcel, y un lado de izquierdas que abogaba por aplicar políticas “demasiado progresistas” para los camisas negras de primera hora, los que marcharon con Mussolini hasta Roma y tomaron el poder de las manos de un rey pusilánime.

Esa manera chusca de hacer política, trufada de eslóganes que dan escalofríos (creer, obedecer, combatir) y de cómo se escogía a unos y condenaban a otros dentro del mismo partido, el Partido Fascista, resulta lo más llamativo de esta segunda entrega al poner de manifiesto que los fascistas no estaban unidos y que su manera de hacer política, hasta ese momento revolucionaria por combinar violencia y demagogia para justificar sus fines, ha llegado a nuestros días solo que con sus lógicas matizaciones. Donde antaño se reventaban redacciones de periódicos o se pegaban brutales palizas en las calles, donde antes se hablaba y se hablaba de ideas que no germinaron en ninguna cosa salvo cierta suerte corporativa que más que enriquecer terminó por arruinar al país, hoy han sido sustituidas por la marginación y el silencio al rebelde mientras que la mentira más descarada ha terminado por instalarse y transformar donde antes había discurso demagógico con algo de ideología.

En este aspecto, casi parece que Scurati quiere decir que el fascismo, que efectivamente perdió la guerra, ha ido conquistando la paz durante la democracia asumiendo distinto pelaje, siempre siguiendo las modas, mimetizando las frustraciones de una mayoría silenciosa que ha dejado de ir a votar porque ya no cree en sus representantes políticos y sí presta atención a los hombres y mujeres que manejan un discurso popular y tramposo, reduccionista y siempre, como leiv motiv, amigo de buscarse un enemigo al que acusar de todas las cosas.

Para los fascistas ese enemigo fueron primero los comunistas y más tarde, en plena germanización, los judíos lo que entró en contradicción con un movimiento que en un principio admitió a hombres y mujeres de esta raza en sus filas, alguno de ellos llegando a ocupar altos cargos de responsabilidad.

Construida como un gigantesco fresco en torno a un hombre que supo explotar las bajas pasiones de todo un país, el libro de Scurati no hubiera decepcionado a maestros como Stefan Zweig o Emil Ludwig, este último autor de un libro de entrevista con el hombre, con esa M mayúscula que da título a los dos primeros volúmenes de una trilogía que habla con distancia de una realidad que asoló a Italia durante algo más de veinte años, y movimiento luego partido que llegó a encandilar a grandes figuras políticas de su tiempo como Winston Churchill, quien elogió el régimen mussoliniano no solo por conseguir que los trenes llegaran a su hora en Italia.

Hablar del iniciador de la política moderna, del primero que utilizó las herramientas democráticas para ocupar un espacio político y luego doblegarlas para conquistar el Estado con un ejército de camisas negras confluyendo a Roma desde todas partes de Italia, marca las pautas de un libro que, al margen de lectores con cierta idea sobre el personaje y aquel periodo de la Historia, interesará también a los que se acerquen por primera vez a la vida y obra de Mussolini y su ejército de gorilas que se hacían llamar unos a otros camaradas. También es un aviso sobre lo que nos puede venir encima si no sabemos leer las advertencias que tanto la extrema izquierda como la extrema derecha están trabajando. Y discurso en el que coinciden los que se encuentran en los extremos más alejados de polo político. Da miedo. Como miedo da leer lo que hizo un hombre y los suyos para alcanzar y mantenerse luego con uñas y dientes en el poder.

Ya conocemos la historia y no creo que a estas alturas a nadie le guste su final.

Saludos, lo que hay que aguantar… A mi edad, desde este lado del ordenador

Planean publicar una novela inédita de Alfonso García-Ramos

Martes, Junio 15th, 2021

La editorial Tamaimos planea publicar Las islas van mar afuera, una novela inédita de Alfonso García-Ramos y Fernández del Castillo (Santa Cruz de Tenerife, 24 de febrero de 1930 y fallecido en San Cristóbal de La Laguna el 4 de marzo de 1980) que su autor presentó al premio literario Benito Pérez Armas sin alcanzar el éxito aunque en 1970 se haría con el galardón con la novela Guad.

El anuncio coincide con la reciente reedición de otras obras del autor como Guad en Baile del Sol y Teneyda y otros cuentos en Nectarina Editorial. Se anuncia, además, la recuperación de Tristeza sobre un caballo blanco, lo que vuelve a poner de actualidad la obra literaria de un escritor y periodista para el que parece que no pasa la sombra del tiempo.

La posibilidad de editar Las islas van mar afuera comenzó a perfilarse hace diez años cuando el catedrático de Literatura Española de la Universidad de La Laguna, Nilo Palenzuela, se puso en contacto con la hija del escritor, Liti García-Ramos Medina, para que conociera a la investigadora Thenesoya Vidina Martín de la Nuez, que en ese momento se encontraba trabajando en una tesis sobre literatura y emigración.

Las islas van mar afuera cuenta la historia de un joven, que podría ser el mismo Alfonso García-Ramos, que reside en La Laguna mientras cursa sus estudios universitarios a los que no presta suficiente atención. Los problemas se multiplican no solo por el abandono que hace de su vida académica sino también por varios conflictos familiares. El protagonista para escapar de esta realidad sueña con emigrar aunque lo más lejos que llega es a un pueblo del norte de la isla donde recala para ejercer como abogado.

Liti García-Ramos sospecha que este pueblo del norte de la isla puede tratarse de Garachico, lugar hasta el que le persiguen los problemas al protagonista y le lleva incluso a romper con su novia y soñar con emigrar.

Como novedad, se prevé que la publicación de la novela cuente con un estudio crítico de Thenesoya Vidina Martín de la Nuez.

Para la hija del escritor Las islas van mar afuera sería reescrita años más tarde por Alfonso García-Ramos en Tristeza sobre un caballo blanco, novela que no cuenta en sus distintas ediciones con un estudio pormenorizado hasta la fecha.

Liti García-Ramos dice que siente “mucha rabia” por no haber podido hablar con su padre de literatura claro que entonces no tenía curiosidad por estos temas”. Años después, cuando leyó su obra descubrió que en novelas como Tristeza sobre un caballo blanco el autor escribe cosas sobre su vida y la de la familia que “ni siquiera nos contó a nosotros. La primera vez que leí Tristeza sobre un caballo blanco pensé que mi padre había intentado imitar a Alejo Carpentier”.

Respecto al origen de Guad, la mejor novela del escritor y uno de los grandes títulos de lo que podría denominarse “literatura canaria”, recuerda que el embrión de la idea apareció durante un reportaje que Alfonso García-Ramos escribió sobre las galerías de explotación acuífera de Tenerife. Su hija no se atreve a afirmarlo sin embargo con rotundidad pero dice que Guad se trata de uno de los libros de su padre a los que tiene más cariño.

Quizá sea, explica, por la construcción de la novela. Por las distintas voces que intervienen en ella pese a que en ocasiones la lectura se enrede. No obstante y con el paso de los años sí que ha encontrado partes que ahora cobran otra dimensión.

Varios años antes, el escritor gallego Juan Farías había publicado otra novela con el telón de fondo de las galerías en Los buscadores de agua, que consta de dos partes, la primera desarrollada en Tenerife y la segunda en la isla de La Palma.

Alfonso García-Ramos escribió Tristeza sobre un caballo blanco al final de su vida, cuando ya se encontraba enfermo. Cuenta que la redactó con prisas, como si tuviera la impresión de que el tiempo se le acababa.

En cuanto a Teneyda, cuento por el que obtuvo el premio Santo Tomás de Aquino a finales de los años 50, se trata de un relato sencillo que refleja lo que, según su hija, solía decir, que quería huir del “regionalismo” aunque otras voces opinan lo contrario. Aarón León Álvarez incluye en el prólogo que escribió en el libro que recupera este relato y algunos más del escritor tinerfeño y que Nectarina Editorial ha recuperado en 2021 la siguiente reflexión que García-Ramos expuso sobre ella en un periódico de la isla:

“Teneyda es un intento serio de profundizar en la psicología del campesino canario, un tanto hermético y difícil. No es sin embargo una novela regional, ni mucho menos una estampa folclórica estereotipada. Su argumento es válido aquí como en otro sitio cualquiera”.

El cuento debe entender así como un intento por reflejar la idiosincrasia del hombre de campo canario, callado y muy metido para dentro. Caracteres que quizá reproducen los que conoció siendo niño en los campos de Tacoronte.

La primera edición de Teneyda contó “unos buenos dibujos” –en opinión de Domingo Pérez Minik– de Fernando García-Ramos y se trata de un libro con un realismo crudo, “independiente y, a veces, hasta acerbo. Todas las figuras carecen de idealización”, destaca Pérez Minik en un artículo publicado en abril de 1960 en las páginas del suplemento cultural Gaceta Semanal de las Artes, inserto en el periódico La Tarde.

Las novelas de Alfonso García-Ramos son “muy masculinas”, y al serlo, hace que se resientan los personajes femeninos porque “están poco construidos”, opina Liti García-Ramos.

El caso es que tras recibir el Premio Benito Pérez Armas 1970 por Guad, la literatura que en aquellos días se estaba escribiendo en Canarias comienza a vivir un interesante proceso de transformación. Muchos de los nuevos títulos que aparecen a partir de ese momento comienzan a ser premiados, son los años del boom de la narrativa canaria.

En 1971 recibe el Benito Pérez Armas el también periodista y escritor Juan Cruz Ruiz con Crónica de la nada hecha pedazos, novela que estimuló la participación a este certamen de otros compañeros de generación.

Alfonso García-Ramos acostumbraba a trabajar en el garaje de su casa, que había convertido en biblioteca y despacho. Mientras escribía no le molestaba que entrara en la habitación cualquier miembro de su familia. Su concentración, ejercitada por su trabajo en las redacciones de los periódicos, no se descuidaba mientras andaba absorto tecleando con dos dedos en su máquina de escribir. “Mi padre nunca se enfadaba era más bien un bonachón”, recuerda su hija.

Respecto a su otra vocación, el periodismo, Liti García-Ramos dice que quiso dejarlo a lo largo de su carrera. Que su idea era montar un despacho de abogados donde ella le ayudaría cuando terminara Derecho. Al final se quedó en nada cuando Liti apostó por dejar estos estudios en favor de los de Filología.

Liti García-Ramos cree que su padre podía “estar cansado del periodismo” y le atrajera más escribir literatura. El caso es que “le obligaron a que estudiara Derecho pero él lo que quería es ser escritor”. Que se dedicara finalmente al periodismo se debe a que así podía hacer lo que más le gustaba: escribir.

Uno de los cuentos que recoge la nueva edición de Teneyda, El opositor, es marcadamente autobiográfico y explica un poco la evolución existencial y también creativa de Alfonso García-Ramos. “Creo que no llegó a prepararse oposiciones”, explica su hija, quien añade que “le angustiaba la idea de opositar. La Reválida la suspendió por el Latín”.

La literatura de Alfonso García-Ramos es la mirada del canario a la emigración. La emigración entendida como la esperanza de rehacerse en otro sitio y, al mismo tiempo, la única manera de salir de una situación que se ha estancado y por lo tanto evita que uno salga de ella.

En este aspecto, sus libros describen la desolación del campo canario durante la postguerra, y el consuelo que significó para muchos soñar con emigrar. La obra del escritor propone también una denuncia social, un elemento que es muy clave en el desarrollo de Guad.

Antes de morir en marzo de 1980, Alfonso García Ramos se encontraba trabajando en unas memorias que no acabó. Dejó escritos seis episodios de estos recuerdos, casi todos referidos a su infancia.

¿Existe la posibilidad de publicarlos?

La hija del escritor dice que les han recomendado que no lo haga “porque mi padre no habría querido” aunque parece que estos fragmentos sí que se reprodujeron en su día en un periódico de las islas.

Alfonso García-Ramos murió muy joven por lo que no tuvo apenas tiempo para consolidar una trayectoria literaria aunque una de sus novelas, Guad, se ha convertido en un referente para generaciones de escritores y lectores que surgieron después de su muerte.

En el obituario que le dedicó el escritor y también periodista Juan Cruz lo recuerda como “uno de los seres más generosos que dio el periodismo de aquellas islas, fue maestro de un considerable número de profesionales”. También que sus tres grandes vocaciones fueron la literatura, el periodismo y la política, ya que fue consejero de Cabildo Insular de Tenerife donde desarrolló, en palabras de Cruz Ruiz, “una labor original y desprendida”.

Tras su fallecimiento, Alfonso García-Ramos dio nombre a un premio literario que llegó a convocar el Cabildo de Tenerife aunque su singladura desgraciadamente ha sido tan errática como las que suele emprender la institución en materias culturales.

Saludos, a la espera, desde este lado del ordenador

El trío calavera

Jueves, Mayo 27th, 2021

Tengo tres tíos estupendos de los que no me canso de hablar porque siempre han estado donde los pudiera necesitar. Por eso, antes de comenzar quisiera pedirle disculpas al tito Cushing, Peter Wilton Cushing (Kenley, Londres, 26 de mayo de 1913-Canterbury, Kent, 11 de agosto de 1994) porque fue ayer y no hoy su onomástica pero él sabe, conoce, entiende que si bien no se nos pasó, venció al final la idea de celebrar su natalicio un día después, este jueves 27 de mayo, porque coincide con el cumpleaños de dos compañeros de fatigas cinematográficas unidos por un mismo género: el fantástico y el de terror como son Christopher Frank Carandini Lee (Londres, 27 de mayo de 1922-ib., 7 de junio de 2015) y Vincent Leonard Price, Jr. (San Luis, Misuri; 27 de mayo de 1911-Los Ángeles, California; 25 de octubre de 1993) ya que cada uno de ellos forma los vértices de un triángulo que representa un cine de pesadilla que ya no se hace y del que probablemente casi nadie se acuerda.

Afirmo con rotundidad que Peter Cushing no solo fue el mejor doctor Frankenstein de la Historia del Cine sino también el mejor Abraham Val Helsing, el infatigable cazador de vampiros. Especialmente, del rey de los vampiros: el conde Drácula. Peter Cushing fue, además, uno de los mejores Sherlock Holmes aunque me consta que la mayoría lo recordará como el Gran Moff Wilhuff Tarkin de La guerra de las galaxias, sí, el malvado que no se empequeñecía ante el gigantón de lord Darth Vader y que dirigía con mano de hierro la Estrella de la Muerte… Mi devoción por este actor no tiene límites y es inevitable que lo vea estaca en mano a punto de clavársela en el muerto corazón del conde transilvano cuando escribo estas líneas apresuradas. Un reto a modo de final, comparad su Van Helsing con el que intepreta (¿?) Anthony Hopkins en el Drácula, más esteta que leal a la novela de Bram Stoker, de F. Ford Coppola… No hay color, no hay grandeza, no hay, en definitiva, nada que le haga sombra al personaje que encarnó ese tío, mi tío, que fue Peter Cushing.

Lo mismo me pasa con Christopher Lee cuando pienso en Drácula. Y que me perdone Bela, Bela Lugosi pero es que el personaje con las estilizadas formas de Lee representa una demoníaca elegancia para la que no está preparado nadie. O casi nadie. Vedlo en las versiones que rodó sobre el rey de los no muertos para la factoría de la Hammer. Y asociarán para lo que queda que Drácula en el cine solo hay uno. Y ese uno es Christopher Lee con permiso de Lugosi. El actor no vivió solo de Drácula ya que cuenta con otras películas. Entre otras, una de las entregas de La guerra de las galaxias y como malvado o mejor equivocado hechicero Saruman en la versión de El señor de los anillos de Peter Jackson. Aparece también en un filme que no puedo ni debo olvidar, Pánico en el Transiberiano, una de terror española donde comparte cartel con su amigo Peter Cushing y un Telly Savallas que ya entonces la plebe asociaba con el detective Kojack.

En cuanto a Vincent Price sobran las palabras. Antes de convertirse en un habitual en las producciones de bajo presupuesto que Roger Corman dedicó a los cuentos de Poe, Price había trabajado como actor de reparto en cintas tan inolvidables como Laura. Entró en el cine de terror a través de Los crímenes del museo de cera, de mi venerado André de Toth, luego vino La mosca y House of Haunted Hill y The Tingler, esta dos últimas bajo las órdenes de William Castle. Después y de cabeza, se hizo un habitual del universo Corman y con él rodó como quien rueda montaña abajo una serie de filmes que están inspirados, más que basados, en cuentos de Poe como La caída de la casa Usher, La máscara de la muerte roja y El péndulo de la muerte. Fue además el protagonista de la mejor de las versiones que se han rodado hasta la fecha de Soy leyenda y ya en los floridos y revolucionarios 60 del doctor Phibes, que dio origen a dos deliciosas películas pop y del actor de teatro que asesina a sus críticos según obras de Shakespeare en la igualmente pop Matar o no matar, ese es el problema que pide a gritos un edición digna y no la que circula en la actualidad.

En fin… tres actores que ocupan un espacio de honor en mi memoria cinéfila. Tres vértices de un mismo triángulo. Sociedad a la que pertenecemos tras terrorífica iniciación un puñado de hermanos y hermanas que gustan del aullido de los lobos, de la luna llena y de noches con niebla donde por no escucharse, ni se escucha el croar de las ranas.

Saludos, hemos dicho, desde este lado del ordenador

Teresa Arozena, directora artística de Fotonoviembre 2021

Sábado, Marzo 13th, 2021

La profesora de la Universidad de La Laguna y también artista Teresa Arozena (Tenerife, 1973) será la directora artística de las exposiciones y actividades paralelas que conformarán la Sección Oficial de la XVI edición de la Bienal Internacional de Fotografía Fotonoviembre.

Según Arozena, esta edición deberá ser “como un encuentro que pretende contribuir a un llamado crítico e interpretativo, tan necesario en un mundo que deviene imagen. Las imágenes son nuestra verdadera caja negra. Las fotografías particularmente están atravesadas por el espacio y el tiempo, por el territorio y la historia. Desde una responsabilidad civil, se pretende visibilizar trayectos, descubrir y presenciar relatos desde la fotografía, para proponer así nuevas lecturas y encontrar también nuevas preguntas”.

Teresa Arozena, que expuso en la primera edición de Fotonoviembre en 1991, espera ahora “poder aportar lo que he aprendido y experimentado en estos años, y también espero que, en este momento social complejo que atravesamos, podamos vivir el encuentro con alegría y energía intensificada.

La nueva directora artística de Fotonoviembre es doctora por la Universidad de La Laguna y docente en la Universidad Europea de Canarias.

Su trabajo como artista se desarrolla en torno al medio fotográfico, y las nuevas tecnologías en el marco de los nuevos medios digitales. Realizó sus estudios de Bellas Artes entre Tenerife (Universidad de La Laguna), Madrid (Universidad Complutense) y Francia (École des Beaux Arts de Toulouse).

Su obra se ha expuesto en distintos centros y museos, tales como el CAAM en Gran Canaria, el Centro de Arte La Regenta, el Centro de Arte Juan Ismael, en Fuerteventura, el MIAC en Lanzarote, TEA, el Nabi Art Center en Seoul, Corea, en la Primavera Fotográfica de Barcelona, la Bienal de Dakar o en los Encuentros de Fotografía de Arles. Sus dos últimas muestras individuales, Menos es nada y Parade pudieron verse en la sala de la Fundación Mapfre en Tenerife (2016) y en el Centro de Arte La Regenta (2017), respectivamente.

Saludos, suerte porque la va a necesitar, desde este lado del ordenador