Archive for the ‘Sin categoría’ Category

13 años

Lunes, Septiembre 21st, 2020

La Garbo vive

Viernes, Septiembre 18th, 2020

No es que fuera extremadamente bella, de una hermosura que estremeciera la sangre que circula por las venas pero sí que tenía algo, un algo que no definiría como sexual sino divino. La conocimos de hecho como la Divina y divina quedó para siempre en la Historia del Cine que no está plagada como algunos creen de seres del otro mundo y sí de muchas y muchos que no son de este mundo.

Greta Lovisa Gustafsson, conocida como Greta Garbo (Estocolmo, Suecia, 18 de septiembre de 1905-Nueva York, 15 de abril de 1990) es otra cosa. Un punto y aparte, un algo indefinible, una mujer que sin ser especialmente rutilante conquistó tanto a hombres como mujeres en pantalla (grande siempre, por favor) porque era divina, ya se dijo, y seducía a la cámara con sus poderes que no son de este planeta.

Comenzó en el cine sonoro, se marchó a Hollywood del brazo de un cineasta, Mauritz Stiller, que creía que la tenía bajo cuerda y allí se liberó de su pesada influencia para provocar un terremoto en la ciudad de las estrellas.

Siempre seria, con esa mirada casi rasgada que otea el horizonte, la Garbo, porque así también se la conoció, se hizo un espacio en aquel mundo de lujo falso y amistades que no valían ni dos centavos para convertirse en la diosa que todavía hoy nos saluda desde sus películas (porque son sus películas) y carteles que cuelgan en las habitaciones de sus seguidores. Todos gentes que la adoran, que rezan en la oscuridad la salvación de su alma invocando su nombre.

¡La Garbo ríe! Exclamó la publicidad tras el estreno de una de sus mejores películas y de una de las mejores comedias de la Historia del Cine. Ninotchka (Ernest Lubitsch, 1939) que dirige con su mágico toque un berlinés que nos enseñó que la risa puede ser elegante… sobre todo cuando sugiere un encuentro, una habitación que se cierra, un casco de acero del amante que se pone sin darse cuenta el esposo hasta reparar que no encaja en su cabeza… La comedia es además un feroz ataque a la Rusia bolchevique y La Garbo, y casi todo el mundo (salvo unos pocos comunistas sin sentido del humor) se ríe con esa rusa que encandila a quien la conoce en un París recreado en estudio que debe ser el París de verdad porque es el de los sueños.

Antes, Greta Garbo había protagonizado Mata Hari, Grand Hotel, Ana Karenina (¿la mejor Karenina?, creo que Tolstói afirmaría con la cabeza mientras se mece su desordenada barba) y una película por la que siento una extraña fascinación: La reina Cristina de Suecia.

Rueda en 1941 La mujer de la dos caras, que parece un título revelador, a las órdenes de George Cukor y de repente, sin avisar, se retira del cine y del mundo y desaparece.

¿Dónde demonios está la Garbo?

La actriz que ya no es actriz y que vuelve a ser mujer se esconde, no quiere que los que la aman vean cómo envejece. Para la Divina no pasan los años. La Divina será eternamente joven gracias al cine.

El mundo no la olvida sin embargo. Y se publican imágenes de la mujer que fue actriz paseando por la calle con gafas oscuras. Los odiosos de siempre la señalan con el dedo y cuestionan su sexualidad en unos tiempos donde se cuestionaban tus gustos de cama y se publica toda clase de basuras, de noticias falsas… Su retiro silencioso genera incluso novelas y películas que se inspiran en ella como Fedora...

Son muchas las anécdotas ciertas y falsas que se han escrito sobre ella. Groucho Marx narra una en sus memorias marxistas, pero la Garbo en aquel entonces era la Garbo con todas sus letras. Otra, un viaje en taxi con Burt Reynolds que no la reconoce hasta que el actor se despide de ella. Claro que entonces la Garbo ya se había convertido en una leyenda de un cine en blanco y negro que ya no volverá, había desaparecido. Volvía a ser la señora Gustafsson hasta su fallecimiento.

Fallecimiento que no acepta su legión de seguidores porque la Divina no puede morir. Vive eterna en sus películas, que son sus películas.

La Garbo ríe, claro que sí, pero sobre todas las cosas La Garbo vive.

Saludos, eternamente a sus pies, desde este lado del ordenador

Xerach Gutiérrez Ortega, ¿gerente del Organismo Autónomo de Cultura?

Jueves, Septiembre 3rd, 2020

La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife no ha tomado aún una decisión para nombrar al director gerente del Organismo Autónomo de Cultura, tiene de plazo hasta el 22 de septiembre para resolverlo aunque lleva circulando desde hace semanas en los mentideros culturales de la capital tinerfeña un nombre, el de Xerach Gutiérrez Ortega, para ocupar el cargo.

El nombre de Xerach Gutiérrez Ortega aparece hoy en un texto anónimo localizado en varias zonas de la capital tinerfeña en el que ya da por hecho el nombramiento “a dedo” de este “asesor legal superior de Canarias Culture en Red”, que así se promociona en la red social Linkedin.

La convocatoria para ocupar la gerencia del OAC se hizo pública en junio de este mismo año y se presentó cuando gobernaba los destinos de la capital tinerfeña los socialistas junto a tránsfugas que luego no fueron tales tránsfugas de Ciudadanos, pacto que se fracturó en julio tras prosperar la moción de censura presentada por Coalición Canaria contra la hoy ex-alcaldesa Patricia Hernández, y su equipo.

Al parecer, diecisiete candidatos presentaban los requisitos para optar a este cargo, cargo que todavía no ha sido resuelto, recuerda el gabinete de prensa del Ayuntamiento santacrucero.

El texto que se encuentra en la taquilla del Guimerá, entre otros espacios de Santa Cruz de Tenerife, denuncia bajo el título de Corrupción en Santa Cruz que Xerach Gutiérrez ha sido ya designado “a dedo” al cargo, y destaca que durante su etapa como gestor del circuito de música se dedicó a armar durante ocho años “un entramado de corruptelas” con cinco empresas, “cuatro de Tenerife y una de Gran Canaria”.

En el texto se añade que este caso es conocido en el sector de la música y que esto lo saben “los actuales dirigentes políticos que gestionan la cultura en Canarias”, quienes “han preferido mirar para otro lado en vez de denunciar actos tan deplorables”. ¿Se referirá el autor/a, autores/as del texto al viceconsejero y director general de Cultura del Gobierno regional, Juan Márquez Fandiño y Rubén Pérez Castellano, respectivamente, ambos músicos y conocedores de este mundo?

El texto apela a los medios de comunicación para que investiguen sobre este tema pero, ay, no sé yo a qué medios se refiere. Más en unos tiempos donde miran a las administraciones públicas como quien espera que caiga maná del cielo.

No obstante y tal y como está el panorama no solo político y económico sino también cultural de la ciudad en la que nací y en la que vivo, Santa Cruz de Tenerife necesita de una política cultural robusta, dirigida por una persona con capacidad de organización y hacer equipo para enfrentarse al desastre que ya no es que se avecine, es que ya lo tenemos aquí desde hace mucho, muchísimo tiempo. Antes incluso de que se propagara la maldita pandemia de la Covid-19.

Saludos, a la espera, desde este lado del ordenador

Carcoma, de Yurena González Herrera

Martes, Septiembre 1st, 2020

Si algo bueno ha tenido la maldita pandemia es que tras convertirse en esto que ahora llaman nueva normalidad reinició una serie de publicaciones que habían permanecido en hibernación durante el largo, agotador y ahora poco recordado confinamiento.

Las novedades comenzaron a brotar a finales de la primavera y ya ocupaban las librerías a inicios de un verano raro, extraño, que no ha tenido nada que ver con los anteriores. Un verano que pasa como si pasaran las otras estaciones del año, un trámite diario hasta que se le acabe la cuerda a muchos de nosotros y empiece la de otros, actores que abren sus ojos a un mundo nuevo y diría que más hostil. Un mundo que establece los límites entre uno y otro y en el que están prohibidos hasta nuevo aviso los besos y los abrazos.

En este escenario tan desolador han ido apareciendo afortunadamente novelas y cuentos que pueden entenderse como un anticipo de lo que se avecinaba. Todas estas obras fueron escritas antes del día que todo cambió y si algo coincide en ellas es su mensaje pesimista y que la mayoría de los títulos están escritos por escritoras. Y me centro solo en lo que genera la literatura que se produce en las islas y la que escriben las escritoras y los escritores nacidos en las islas que residen en ellas o en otro lugar que no son las islas aunque a veces se trate de una isla.

La lista es larga, por fortuna, pero destacaría entre otras a Andrea Abreu, quien con Panza de burro ha puesto las cosas del revés al derecho. Se trata de una escritora que ha revolucionado nuestra perspectiva de ver las cosas al acercar con un lenguaje que explora la riqueza del habla canaria y otro mixturado por ella a unos protagonistas y un paisaje muy nuestro solo que observado con cercana y en ocasiones trágica ironía.

Esa misma trágica y si quieren también rural ironía la encuentro en los textos de Naira Marco en su notable Diecisiete relatos sobre la decepción y otros tantos sencillamente decepcionantes, libro seleccionado en el Concurso con Editores del Festival Índice 2018, testigo que recoge Yurena González Herrera en Carcoma (Baile del Sol Ediciones, 2020) del mismo certamen en su edición de 2019. Historias cortas que, escritas en clave poética en muchas ocasiones, tienen pegada, saben llegar al corazón y erizar la piel.

Llegué a Yurena González Herrera a través de un libro de microrrelatos que, tiempo al tiempo, está llamado a convertirse en un título de culto: El diablo se esconde en los detalles (2016), breves historias breves que basculaban entre los negro en su vertiente más negra con el terror en sus vertiente igual de tenebrosa y oscura con el fin de generar desasosiego.

Aquel puñado de cuentos cumplía su cometido y no dejaba indiferente a nadie. Estaban sumamente trabajados y solían estar cerrados con finales desconcertantes, vueltas de tuercas que engrandecían no reducían su fuerza narrativa.
La escritora vuelve ahora hacer lo mismo con Carcoma (Bailes del sol, 2020), solo que con un estilo más depurado y certero. Los microrrelatos se ocupan ahora más en explorar el secreto de las palabras que en redondearse con un final que corte la respiración por lo que se aprecia que como escritora Yurena González ha crecido, madurado aunque no sea ésta una idea que me resulte apropiada para definir la riqueza que como narradora ha alcanzado.

Carcoma, ya lo avisa el título, resulta un libro de sobresaliente voracidad porque sabe contagiar en el lector una incierta incomodidad que pesa en cada uno de sus relatos. Dividido en cinco secciones: Caja de insectos, Desperdicio cero, Patrón larvario, Entre la savia y Triturador de pesadillas se nota y se aprecia que la obra está escrita a modo de exorcismo con el fin de perseguir y acabar con los demonios que a todos nos asaltan de tanto en tanto. Y no hay tregua con ellos. Destacan de estas historias que no llegan ni a media página la capacidad que tiene la escritora para condensar en tan pocas líneas tanta experiencia. La labor de sintetizar estos universos, muchos de ellos salidos de un mal sueño o una pesadilla, es notable sobre todo porque producen una sensación de inquietud que obliga a repetir la lectura de la mayoría de los textos, si no de todos.

Tal y como se presenta el panorama ante el próximo curso literario, me veo en la obligación de llamar la atención sobre un libro, Carcoma, y sobre una escritora, Yurena González Herrera, que va camino de convertirse en una de las mejores narradoras de historias cortas a este lado del Atlántico y, tiempo al tiempo, con alcance en otros territorios.

Su literatura, porque Yurena González hace literatura, es concentrada y tiene señas de identidad propia. Detrás se encuentra una narradora que, como las anteriormente citadas, sabe expresar sus contradicciones privadas y convertirlas en manantial a través del cual saciar su sed de venganza. Venganza contra esos demonios que, ahora en franco retroceso, le sirven para mostrarnos sus pesadillas y la visión íntima y personal de cómo observa las cosas.
Para ilustrarlo con un ejemplo y a modo de conclusión, reproducimos el microrrelato Pelo de Gato, texto que corresponde a la sección Triturador de pesadillas:

“Todo regresa a su sitio, el maíz vuelve a crecer y el viento esconde secretos allí. Agudizo el oído desde mi cama, la última vez me arriesgué demasiado. Cae pelo de gato de este cielo extraño, humedece el campo. Todo vuelve a empezar. Y solo nos queda escondernos con la esperanza de que sea el final”.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Programación del III Festival Hispanoamericano de Escritores

Jueves, Agosto 27th, 2020

La literatura debe ser una buena vacuna para vencer al virus que nos ha amargado el 2020 ya que la organización del III Festival Hispanoamericano de Escritores ha hecho pública la programación de una edición que se celebrará entre el 14 y el 19 de septiembre en Los Llanos de Aridane, isla de La Palma.

Este encuentro está impulsado por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane y cuenta con el respaldo del Cabildo Insular de La Palma a través de su consejería de Turismo, la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias y la Cátedra Vargas Llosa, ya puede consultarse en la web del festival, www.hispanoamericanodeescritores.com.

Se prevé la asistencia de 41 escritores y escritoras así como de editores, periodistas y críticos. La programación consita de 35 actos literarios que se reparten en mesas redondas, firmas de ejemplares por parte de los autores participantes y los actos dirigidos al público joven cuyos centros educativos quieran conectarse vía streaming.

El primer acto, el día lunes 14, único del día, será un recital de bienvenida al festival en el que participarán Olvido García Valdés, Elsa López y Andrés Sánchez Robayna. El martes 15 comienza la programación regular con las firmas de ejemplares de los primeros autores, y destacan, a las 18.30 la mesa El relato del tiempo propio. Qué está pasando, moderada por el periodista Carlos Santos y con la participación de los novelistas Ricardo Menéndez Salmón, Nuria Barrios, Gustavo Faverón, José Luis Correa y Carmen Posadas. Para terminar el día, Anelio Rodríguez Concepción conversará con Sergio Ramírez en conexión con Nicaragua, y, en conexión con México, con los escritores mexicanos Alberto Ruy Sánchez, Mónica Lavín, Gonzalo Celorio y Hernán Lara Zavala, amigos del festival que han participado en las dos primeras ediciones. Se da la circunstancia de que el miércoles 16 es el día de la independencia de México.

El miércoles 16 comenzarán por la mañana los actos previstos para los jóvenes, que podrán seguirse por streaming desde los centros educativos (también está prevista la recepción de pequeños grupos de alumnos si así lo desean los centros). Y ya por la tarde,Libros de “no” ficción. Contar la realidad, con Lara Moreno, Carlos Santos, José Luis Correa, Anelio Rodríguez Concepción, Yolanda Arencibia y Raúl Tola. La verdad de las historias, con Jorge Eduardo Benavides, Andrea Abreu, Santiago Roncagliolo, Mónica Ojeda e Isabel Mellado. Y, para concluir: El editor y sus autores: editar y ser editado, en el que participarán la editora Olga Martínez (Candaya) y Valerie Miles (revista Granta en Español) y los autores Marcelo Luján, David Toscana, Mónica Ojeda y Juan Carlos Méndez Guédez.

El jueves por la tarde tendrá lugar Mirar lo que ya no existe —sobre el trabajo de los astrofísicos en el observatorio del Roque de los Muchachos—, con la participación de Romano Corradi, Casiana Muñoz y Carmen del Puerto por parte del IAC, y de los escritores Juan Carlos Chirinos y Nuria Barrios. Y, finalmente, Memorias literarias de José Esteban y J.J. Armas Marcelo, con José Esteban, J.J. Armas Marcelo y Carmen Posadas, acto que concluirá con el homenaje a J.J. Armas Marcelo tras su retiro de la Cátedra Mario Vargas Llosa.

El viernes por la tarde, Aurelio Major y Andrés Sánchez Robayna participarán en el acto Paz, Octavio. Conversación, y, en el acto de título Tiempos convulsos. El relato cultural del mundo, se reunirán Rodrigo Blanco Calderón, Valerie Miles, Lara Moreno, David Toscana y Anelio Rodríguez Concepción. Para terminar el día, a las 20.00, el Cabildo Insular celebrará en el festival el nombramiento de Elsa López como “hija adoptiva” de la isla de La Palma.

Los cinco actos del sábado serán, por la mañana, Galdós, en el que participarán Yolanda Arencibia, José Esteban, J.J. Armas Marcelo y Santiago Gil, y el ya tradicional Gran recital del III Festival Hispanoamericano de Escritores, con los poetas Elsa López, Tina Suárez Rojas, Bruno Mesa, Andrés Sánchez Robayna, Iván Cabrera Cartaya, Andrea Abreu, Bernardo Chevilly, Aurelio Major, Ernesto Pérez Zúñiga, Ana Rossetti y Valeria Correa Fiz. Por la tarde, Novela y frontera, en el que conversarán los novelistas Gustavo Faverón, Ernesto Pérez Zúñiga, Ricardo Menéndez Salmón y Marta Robles. Tiempo de pandemia. Esperando el meteorito con Marcelo Luján, Juan Carlos Méndez Guédez, Blanca Riestra, Mónica Ojeda y Jorge Eduardo Benavides, y, como fin de fiesta, Un saludo de reconocimiento para la FIL de Guadalajara y el Hay Festival, premio Princesa de Asturias 2020, que celebrarán David Toscana, Valerie Miles, Santiago Roncagliolo, Daniel Mordzinski y J.J. Armas Marcelo.

Programación para los jóvenes, que podrán conectarse desde los centros educativos de cualquier lugar de Canarias o acudir en pequeños grupos a los actos en el caso de algunos centros escolares palmeros.

El miércoles 16:

10.15 Qué estamos contando. Por qué

Blanca Riestra, Marta Robles, Fernando León Rodríguez, Raú Tola y Sarah Kuźmicz.

12.00 Poemas y cuentos. Charla y lectura, con Yolanda Castaño, Isabel Mellado, Iván Cabrera Cartaya, Juan Carlos Chirinos, Bruno Mesa y Valeria Correa Fiz.

El jueves 17:

12.00 El español de Canarias, en el que participarán el secretario de ASALE, Francisco Javier Pérez Hernández, y los escritores Anelio Rodríguez Concepción, Andrea Abreu, Iván Cabrera Cartaya y Juan Carlos Méndez Guédez.

El viernes 18:

10.30 Encuentro con Mordzinski

En el que Daniel Mordzinski hablará de su trabajo fotográfico sobre escritores.

12.00 Gabriel García Márquez. Proyección de 50 de Cien, monólogo de Fernando León Rodriguez y Nicolás Melini protagonizado por Rodrigo Murray

Mesa posterior: Jorge F. Hernández, Nicolás Melini, Fernando León Rodríguez y Juan Carlos Chirinos.

También habrá dos actos en centros educativos: Microficciones, cuentínimos, microrrelatos y micropoemas: el don de la brevedad, en el Colegio Sagrada Familia de Nazaret Los Llanos de Aridane, con la participación de Jorge F. Hernández, Ana Rossetti, Tina Suárez Rojas y Santiago Gil. Y Recital. Qué es un recital de poesía, en el IES Eusebio Barreto Lorenzo, con la participación de Andrea Abreu, Yolanda Castaño, Bernardo Chevilly, Aurelio Major, Bruno Mesa y Ernesto Pérez Zúñiga.

En esta edición, marcada y dificultada por la pandemia, el Festival Hispanoamericano de Escritores se realizará básicamente en espacios al aire libre, con un control estricto de aforos, medidas de distanciamiento, mascarilla y lavado de manos, y, la mayor parte de los actos se podrán seguir por streaming a través de la página web y las páginas de Facebook tanto del Festival como de Cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane. Así mismo, para acudir como público es necesario reservar asiento escribiendo a (cultura@aridane.org). Muchas de las actividades del festival pueden seguirse vía streaming en la web: https://hispanoamericanodeescritores.com/ y a través de Facebook:

https://www.facebook.com/hispanoamericanodeescritores/ y Twitter: https://twitter.com/HEscritores y por medio del facebook de Cultura del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, https://www.facebook.com/culturalosllanos.

Saludos, alisios, desde este lado del ordenador

Olga Merino: “Todos somos nómadas”

Martes, Agosto 4th, 2020

La escritora y periodista Olga Merino (Barcelona, 1965) impartió hace unas semanas un curso on-line para la Escuela Literaria, con sede en La Laguna. La experiencia fue satisfactoria por lo que ahora solo falta recoger los frutos. Autora de Cenizas rojas, Espuelas de papel, Perros que ladran en el sótano y La Forastera, cuya campaña de promoción tuvo que interrumpir por la crisis de la Covid-19, algunos de los temas que orbitan en su literatura son el exilio y el desarraigo.

- La primera pregunta es obligada, ¿cómo pasó el confinamiento?

“Si te digo la verdad los que leemos y escribimos estamos muy acostumbrados a estar en casa lo que ocurre es que en este caso ha sido muy largo y ha generado mucha incertidumbre ante el temor al virus. La muerte, además, estuvo muy presente y ha cuajado una indecisión por el futuro que se avecina. Lo mejor de todo esto es que mi gente más cercana salió bien por lo que me doy por satisfecha”.

- ¿Cómo ocupó el tiempo durante los meses de confinamiento?

“Pese a que tenía tiempo para poder leer yo, que soy lectora, reconozco que me costó muchísimo concentrarme. Tiraba más de diarios de escritores. En cuanto a escribir, no he sido muy productiva durante los meses de confinamiento”.

- ¿No cree que estos dos meses dan temas para varias novelas?

“Creo que va a haber tantas y tantas reflexiones también que a mi a priori no me interesa ahora indagar en ello. La realidad es que estos días han resultado una experiencia brutal porque no habíamos vivido una situación como ésta desde hacía un siglo. Y sí, está claro que material literario hay porque nos ha demostrado lo vulnerable que somos”.

- La Forastera, su última novela, se presentó el 26 de febrero de este año, pocos días antes de que se declarara el Estado de Alarma.

“Realizamos la presentación en Madrid el 26 de febrero y dos días después en Barcelona. Tras la declaración del Estado de Alarma muchas cosas se fueron al traste como la celebración de Sant Jordi, el 23 de abril, que aquí en Cataluña es un día maravilloso porque el escritor se vuelca con el lector y es un día de ventas excepcional. Ahora, la Feria del Libro se Madrid se ha aplazado también. No obstante, pienso que toda esta situación tiene un lado positivo porque como soy más analógica que digital por una cuestión generacional, esos meses me obligaron un poco a tirarme a la piscina de las redes sociales, a abrir cuentas en Instagram, Facebook”.

- Ha sido invitada por La Escuela Literaria, con sede en La Laguna, para impartir un taller on-line. ¿El escritor nace o se hace?

“El talento no se puede enseñar pero sí es cierto que si hay técnicas narrativas que se sistematizan y se enseñan, sí que desarrollan sobre todo la capacidad crítica hacia lo que lees y hacia lo que escribes. En este aspecto, los países anglosajones nos llevan ventaja porque este tipo de estudios tienen hasta rangos universitarios. Creo mucho en el trabajo y en la perseverancia, en aprender y desarrollar la mirada crítica”.

- En su caso ¿qué fue primero, la escritora o la periodista?

“Aunque suene raro fue primero la escritora. Nací con una vocación literaria tremenda y, cómo tenía que encaminarla, las vertientes más próximas que tenía para hacerlo eran los estudios de Filología y dedicarme a la docencia o el periodismo. Y tomé el camino del periodismo y no reniego de él porque me ha dado muchas herramientas y vivencias. El periodismo hoy es otra cosa”.

- ¿Otra cosa?

“Va a sonar como a cuento de la abuela Cebolleta pero la generación de periodista precedentes y que tantos buenos periodista tuvo como Man Leguineche, Juan Cruz, Rosa María Calaf, entre otros, tenía principios. Respetaba el Off The Record cuando una fuente te revelaba una información. Era sagrado también contrastar la noticia porque había como un juego de caballeros más profundo al que existe hoy, donde todo va más deprisa. Internet ayuda pero ha transformado el periodismo y a los periodistas”.

- Y ante este panorama ¿hacia donde piensa que debe de encaminarse el profesional de la información?

“Debe encaminarse hacia la reflexión profunda y no tanto a la inmediatez”.

- ¿El periodismo ha condicionado su manera de escribir literatura?

“Pongamos otro verbo que no sea condicionar. Estuve una larga temporada trabajando como periodista en Moscú y allí me di cuenta que había muchas historias que no cabían en la crónica periodística y que por tanto se morían. Resultado de esas historias surgió mi primera novela, Cenizas rojas, que trata sobre el desplome de la antigua Unión Soviética solo que centrado en la vida de uno de los famosos niños de la guerra que fueron repatriados a Moscú durante la Guerra Civil. El periodismo me ha dado cosas buenas como la capacidad de síntesis y la de análisis así como la capacidad de meter el hocico en muchos lugares diferentes, como estar en la casa de un embajador o en un poblado marginal donde se vende droga. El periodismo abre puertas a muchos lugares cuyas historias te alimentan como escritor”.

- Cuentan que dos de las constantes de su literatura son el desarraigo y el exilio.

“No fue digamos una decisión deliberada la de escribir una trilogía o la de trabajar esos temas aunque a posteriori me di cuenta de que el desarraigo y el exilio son como una constante porque aparecen en todos mis libros. En Cenizas rojas cuento la historia de un niño de la guerra al que se traslada a Moscú; Espuelas de papel versa sobre la inmigración que se produjo de las gentes del sur de España a Cataluña en los años 50. En mi tercer libro, Perros que ladran en el sótano, narro la vida de un travestido nacido en el Protectorado de Marruecos que es otra forma de desarraigo. En el fondo, todos somos nómadas porque estamos aquí de paso”.

- La crítica ha calificado su nueva novela, La Forastera como un western. ¿Se siente cómoda con esta etiqueta?

“La verdad es que no me incomoda. Cuando se publicó coincidió con otras novelas a las que calificaron de western como Pequeñas mujeres rojas, de Marta Sanz y Basilisco, de Jon Bilbao, entre otras. En todo caso, ha sido una feliz coincidencia que resulta muy significativa. Me siento cómoda con esa etiqueta aunque cuando escribo no me planteo que lo que voy a escribir sea un western aunque si reflexionas sobre el western sale como resultado un mundo hostil porque refleja historias de la frontera, que suele ser un mundo extremadamente violento pero a la vez hermoso y con cierta dignidad donde el paisaje ayuda mucho, como sucede en La Forastera. Es verdad, de todas formas, que algunos de mis temas son propios del western como la venganza y el peso del propio destino y del paisaje así que no me incomoda que califiquen la novela de western y mucho menos rodeada de tan buena compañía”.

- Curiosamente, el western suele ser un género muy masculino.

“Sí, es verdad, por eso Ángela, la protagonista de La Forastera, responde como una resistente más a ese mundo”.

- Leo un titular en el que anima a hablar del suicidio hasta la saciedad.

“Dicho así puede chocar un poco pero para documentarme para La Forastera leí bastante sobre el suicidio y me reuní con grandes expertos en el tema con el fin de indagar en un asunto que, socialmente, resulta tabú pero los especialistas con los que conversé dicen que debe de hablarse y no esconderlo. Que se te tiene que exponer porque generalmente el suicida da pequeños avisos por lo que se aconseja no convertir el suicidio en un tabú y quitarle el aura romántico, de libertad que tiene porque es rotundamente falso. El suicidio se produce cuando un hombre o una mujer se siente acorralado y se ha limitado su capacidad de raciocinio. Me fío de lo que dicen los psiquiatras”.

- Los protagonistas de algunas de sus novelas son hombres, ¿cómo se mete bajo la piel de estos personajes?

“Es un reto añadido así que lo que procuro es documentarme bien y todo lo que me interesa lo meto en el caldero, entiéndase libros, películas. Cuando estoy en pleno proceso le pregunto a mi hermano y algunos de mis amigos que le parecen los personajes masculinos de las historias que escribo. Pienso, no obstante, que los grandes temas literarios funcionan más o menos igual en hombres como en mujeres”.

- En sus novelas a que da más peso ¿a los personajes o al paisaje?

“En La Forastera el paisaje árido, duro, el sol despiadado, las colinas llenas de olivos del sur de España tienen su peso específico y casi se encarnan en los personajes pero por regla general soy más de personajes que de tramas. En mi cabeza y durante el proceso creativo aparecen antes los personajes que la posibles tramas”.

-¿Y que tiene el sur de España para que esté tan presente en su literatura?

“Por mis orígenes familiares. Mi familia procede de Granada y de Sevilla mayormente por lo que Andalucía ha estado muy presente en mi. Nací en una casa con libros muy contados, recuerdo los de la colección RTV de Salvat y las novelas del oeste de Marcial Lafuente Estefanía pero provengo también de una tradición oral poderosísima. Mi madre, mi abuela, mis tías abuelas me contaban muchas historias legendarias de aparecidos, de los maquis, de rituales, de supersticiones porque la zona a la que me refiero limita Granada con Jaén, un espacio rico en curanderos y supersticiones. Los cortijos son distantes unos de otros, los caminos en esta zona de Andalucía son escarpados, tanto, que hace años el médico no podía asistir a los partos lo que propició que florecieran los curanderos y se creyera en aparecidos y todo esto forma parte de mi, siempre ha estado dentro de mi”.

- Estuvo como periodista en la URSS justo cuando este modelo se desmoronaba.

“Llego justo cuando ya han arriado la bandera soviética del Kremlin y comienza la etapa Yeltsin en el poder. Viví todo el proceso de desmoronamiento del gigante monstruoso que fue la URSS, que dejó de ser comunista tras someterse a un proceso tremendo de privatización de las grandes empresas del Estado soviético. La gente se quedó sin nada por la brutal economía de mercado en la que se vio inmerso el país que hizo caso al dictamen del Fondo Monetario Internacional que recomendó a modo de receta a la antigua URSS una terapia de choque, una transición brutal. Tan brutal que originó que proliferaran las mafias y que los más pobres fueran más pobres. Tanto, que se quedaron sin país, sin patria ni sustento “.

- Son fenómenos muy distintos pero recuerda algo a lo que puede suceder en España con la crisis de la Covid-19 y lo que ahora llaman nueva normalidad.

“Está bien visto porque si bien y como dices son procesos que nada tienen que ver, es verdad que de la noche al día el piso en el que nos sostenemos se tambalea. En mi caso, recuerdo haber visto en Rusia a ancianos vendiendo en la calle las cosas que tenían en casa y a los obreros de las fábricas militares que habían sido desmanteladas por fábricas de cacerolas, venderlas por las calles porque les pagaban el salario con cacerolas. Esto nos obliga a replantearnos qué sucederá y ojalá todo esto sirva para señalarnos hacia donde vamos y qué es esta sociedad que ha dejado que mueran ancianos abandonados, sin asistencia sanitaria. Hemos dejado de priorizar la cultura, la enseñanza y la sanidad, también de preguntarnos qué está pasando con el cambio climático. Son momentos que invitan a una profunda reflexión”.

- Una pregunta técnica. ¿Qué le resulta más difícil empezar o terminar un libro?

“Diría que el comienzo y encontrar la voz ya que más o menos con oficio eres capaz de armar una trama pero encontrar la voz es difícil. Siempre es más difícil enfrentarte a la hoja en blanco que rematar la faena”·

- ¿Recuerda, por último, la primera novela que leyó?

“Las primeras lecturas fueron cuentos infantiles pero la primera novela de la que tengo conciencia lectora es Volvoreta, de Wenceslao Fernández Flórez”.

NUEVA NOVELA

Olga Merino se encuentra trabajando ahora en una nueva novela aunque “la masa esta todavía en proceso de fermentación”, dice. De momento, y mientras deja que las ideas se enfríen, la escritora ha hecho un paréntesis literario y ha explorado su memoria para escribir un diario sobre sus experiencias en Rusia que se basan en las anotaciones que hizo durante su estancia en la antigua URSS. El libro combina así diario con guía de viaje, el ensayo y la crónica personal. El objetivo es redacta una obra “fresca y nada académica de mis años rusos ya que –destaca– en 2021 se cumplen 30 años de la caída de la URSS”.

CUENTOS

Olga Merino explica que el cuento le merece mucho respeto y que le gustaría “algún día” reunir los que tiene escritos en un libro. No obstante, no termina el cuento de convencer a las editoriales españolas, muy reacias al género. “No gusta mucho el cuento”, dice la autora de La Forastera, que explica que en una novela “puedes disimular tus carencias o conquistar al lector por puntos pero el cuento te exige que dejes al lector k.o.”. El cuento, para la escritora y periodista es “un señorito” porque él decide si se deja escribir o no. O de si se trata de “una idea brillante o no”. Con la novela no pasa eso ya que “la puedes enriquecer a lo largo del camino”.

FOTOS: MARTA CALVO

Saludos, foratero en tierra extraña, desde este lado del ordenador