Archive for the ‘Sin categoría’ Category

Adiós, MAPAS

Domingo, Julio 16th, 2017

12.00 a 13.00 horas Ceroaguacero. Teatro Rodante. Teatro Guimerá.

12.20 a 13.00 horas Serpente. Raiz di Polon. Sala Castillo (Cabo Verde). Auditorio.

13.20 a 14.00 horas Lágrimas Junto al Río. Krystal Puppeteers (Kenia). La Recova.

13.20 a 14.00 Uno. Compañía Nacional de Danza de Costa Rica. Auditorio-Exterior.

Saludos, arrivederci, desde este lado del ordenador

‘El banquete celestial’, una novela de Donald Ray Pollock

Viernes, Julio 7th, 2017

“Eula había insistido en que Eddie terminara sexto curso antes de darle el permiso para dejar los estudios, y el granjero estaba convencido de que gran parte de los problemas del chico tenían que ver con su educación. En otras palabras, se había educado lo suficiente como para joderse de cara al mundo real. No era la primera vez que Ellseworth veía pasar aquello, sobre todo en gente veleidosa, como por ejemplo solteronas salidas y dependientes de mirada pusilánime con mucho tiempo libre. Enterraban las narices en sus libros y de pronto el condado de Ross, Ohio, ya no era lo bastante bueno para ellos. Y antes de que te pudieras dar cuenta, o bien caían presa de alguna perversión, como la vieja señora Wilkins, que de alguna manera se las había apañado para empalarse con un poste de la cama, o bien se largaban a alguna ciudad grande como Dayton o Toledo, a encontrar su destino.”

(El banquete celestial, Donald Ray Pollock. Traductor: Javier Calvo Perales, Penguin Random House, grupo editorial, 2017)

Donald Ray Pollock es un escritor norteamericano que comienza a sonar fuerte en España tras la publicación de El banquete celestial, su segunda novela tras El diablo a todas horas y el libro de relatos Knockemstiff. Sus historias han sido equiparadas con la de otros grandes escritores que han explorado el lado aldeano de los Estados Unidos, aunque afortunadamente su mirada resulta diferente a la de esos maestros que se preocuparon por mostrar cómo son los desheredados de la nación más poderosa de la Tierra.

Ambientada en 1917 y en lugares olvidados de los Estados Unidos, Georgia y Alabama y más arriba, Ohio, El banquete celestial además de ser una novela de y sobre perdedores, es el retrato despiadado de un país que se olvida de los suyos tomando como referencia una pequeña comunidad en la que los tres hijos de un granjero, a la muerte de su padre, emprenden una carrera delictiva que les inspira la lectura den una novela barata, pulp, titulada Bill el sanguinario, en la que el forajido es el héroe rebelde de las aventuras.

Los tres protagonistas de El banquete celestial, más otros muchos personajes que también son protagonistas de esta novela, no son los héroes de la historia porque en este libro no existen héroes sino buscavidas, hombres y mujeres que salen adelante como malamente pueden. Unos, por demasiado encallecidos  y otros por resignados a su suerte.

Poblada de personajes conmovedores y otros realmente odiosos, Donald Ray Pollock disemina en este relato una atractiva galería de personajes con sus miserias y grandeza y ofrece un retrato de época creíble porque forma parte de un cuidadoso paisaje literario que no está exento de violencia. La violencia, de hecho, es el motor que anima el microcosmos social que describe con aparente sencillez un escritor que no necesita de divagaciones para dar consistencia y solidez a lo que cuenta.

La indigencia, la pobreza extrema, caracteriza a la mayoría de los personajes de esta novela, una novela que cuenta muchas historias e historias que se crucen de codicia y supervivencia. Una supervivencia hostil, cruel, desalmada, para nada civilizada en una nación, los Estados Unidos a principio del siglo XX, donde la clase media, la trabajadora y la baja se estaban fundiendo en una sola, ¿les suena?

Por la novela desfilan esos tres hermanos que se han hecho forajidos para comer; un militar norteamericano que reprime su condición de homosexual y que solo tiene una idea en la cabeza: combatir en la I Guerra Mundial; granjeros al borde del desahucio, inspectores de letrinas, borrachos, prostitutas, chulos y taberneros con instintos extremadamente sádicos y asesinos. Lo mejor del basurero norteamericano contado con objetiva distancia por un escritor que deja que sean los lectores quienes juzguen, si se atreven, las acciones de sus personajes.

Resulta por otro lado interesante observar como a través de narradores como Pollock comienzan a contarse las miserias de una sociedad como la estadounidense. Sirve como metáfora para intentar asimilarlo a la cultura de tan formidable como contradictorio país, y tema que ha dado origen a numerosas novelas que van desde el testimonio personal a la recreación literaria. Ahora se suma a este viaje a los infiernos del Norte Donald Ray Pollock, un escritor que recupera esa escuela errante tan estadounidense por otro lado y que más que radiografiar, indaga y revuelve la grandeza de su miseria.

El estilo de Donald Ray Pollock es el de esos tantos escritores errantes que no necesitaban de muchas palabras para contar lo que sentían sus personajes. El escritor comenzó su carrera literaria a la edad de 54 años tras desempeñar oficios tan variados como empleado en una fábrica de carne y más tarde en otra pero de papel. Hasta la fecha, continúa viviendo en su pueblo, Knockemstiff, y ha puesto en el mapa un estado como el de Ohio.

El banquete celestial es su segunda novela, y con ella consolida una carrera literaria que está tan necesitada de voces que nos recuerden que estamos con la mierda hasta el cuello. Que reacciones o no es tú problema.

Saludos, atención, desde este lado del ordenador.

Drago contra Dragó

Jueves, Junio 29th, 2017

Tate quieto, FerNando Sánchez Dragó, como siga así una noche soriana irrumpe en su domicilio el comando Drago que, a las órdenes de nuestro comandante Guetón, lo secuestrará y obligará a leer las obras completas de Félix Francisco Casanova, el poeta a quien usté puso a caldo pota de potar en un programa que se llama Libros con wasabi o uasabi, qué sé yo, esta misma semana.

Dice en ese programa, rodeado de tres señoritas, que lo que escribió Félix Francisco fue  “surrealismo barato”, aunque recula pero no evita la pifia cuando añade que murió demasiado pronto para dejar una obra consistente.

Vétete por ahí, Nando.

Y reflexione y acate con la humildad de la que carece el error cometido. Si no, avisamos –y el que avisa no es traidor– el comando Drago actuará. Y actuará significa llegar a su casa, atarle de pies y manos y abrirle la boca para que trage unas costillas con piña y un puchero con el fin, solo con el fin de que aprecie las bondades de nuestra maltratada y ninguneada tierra.

El mismo comandante Guetón se ha presentado voluntario para recitarle en alta voz poemas y fragmentos de El Don de Vorace con el objetivo de que se los aprenda de memoria. Si no,

no tendremos piedad.

Por mucho que la pida, no tendremos piedad.

- A ver, Dragó, recíteme Muertos de bagatela

- Ahhhg, pog favog, no puedo más con el caldo…

Leñazo del comandante Guetón.

- Tumbo, godo mierda, Aprende a hablar…

- Tumbo, aghhh, tumbo…

- Y ahora a recitar de memoria el poema… y con acento de verdá.

- Yo, yo, pido pegdón: ¡viva Félix Fgancisco…! ¡Vivan sus obgas completas…!

Así que si no quiere que pase esto, mi niño, no vuelva a decir la chafalmejada que dijo porque con Félix Francisco Casanova no se mete NADIEN.

- Nadien, nadien… Lo jugo por mis muegtos, lo jugo. ¡Viva el sugealismo aunque no tenga consistencia!

Saludos, llegando al banquete celestial, desde este lado del ordenador.

‘El circo del Dr. Lao’, una ¿novela? de Charles G. Finney

Miércoles, Junio 21st, 2017

“- No son trucos, señora. Trucos son cosas que engañan a la gente. En última instancia, los trucos son mentiras. Pero éstas son flores reales, y el vino era vino auténtico, y aquello fue un cerdo real. Yo hago magia, no trucos. Yo creo; yo transformo; yo coloreo; yo transustancio; yo desintegro; yo recompongo, pero nunca hago trucos.”

(El circo del Dr. Lao, Charle G. Finney. Traducción: Manuela Díez. Editorial Bruguera, colección Nova Fantasía, 1977)

Hay novelas y novelas. Y en este amplísimo muestrario, hay novelas francamente inclasificables por extrañas, insólitas y guerrilleras. El circo del Dr. Lao, de Charles G. Finney es una de ellas.

¿Razones?

Razones muchas. En primer lugar porque se trata, precisamente, de un circo pero de un circo que presenta, entre sus atracciones, sátiros, quimeras, unicornios, esfinges, medusas y un oso que no es oso sino un ruso o un ruso que no es ruso sino un oso. Si leen esta novela sabrán el por qué,

En apenas un centenar de páginas Charles G. Finney cuenta las asombradas reacciones de los espectadores ante lo que ven al tiempo que sirve al autor para burlarse cariñosamente de la sociedad norteamericana de su tiempo. En la novela, la de los años treinta, en plena recesión económica y tan necesitada de espectáculos que, como el que el doctor Lao trae al pequeño pueblo de Abalone, Arizona, hagan olvidar a sus habitantes de la fatigosa realidad.

Escrita con mucha guasa, lo que se agradece porque la sonrisa no desaparece mientras la lees aunque nunca llegue al grado de la carcajada, que tampoco está ni se la espera porque el tono de la obra es el de la sorpresa pero sin caer en los extremos, El circo del Dr. Lao está abierto a todo tipo de interpretaciones aunque recomendaríamos si se atreven con ella a que dejaran ese tipo de disgregaciones en otra parte porque si bien el libro va más allá del divertimento festivo tampoco quiere ser un artefacto intelectual de kilates, o solo apto para esos lectores que dicen ser de caza mayor, esto último se lo escuché a un tipo hace ya muchos años pero con especímenes así se tropieza uno en la vida.

La publicación de la novela (la edición que está en mi poder apenas llega a las doscientas páginas) incluye además un amplio capítulo que denominado El catálogo (Una explicación de lo obvio que ha de ser leía para ser apreciada), explica quiénes son los personajes masculinos, femeninos, infantiles y animales que se incluyen en la obra. Así como facilita para mayor ¿entendimiento? (chiflada erudición del escritor que se ríe de sí mismo y del universo burlesco que ingenia) una relación que refuerza este fascinante viaje más que a lo extraño, a lo asombroso, y repaso en el que se permite, además, plantearse preguntas en las que aborda los numerosos puntos oscuros que disemina a lo largo del texto como “Si el circo no llegó a Abalone por tren ni por carretera, ¿qué medio utilizó?”

El autor, Charles G. Finney, notablemente influenciado por escritores de la raza y el conocimiento de Mark Twain o Ambrose Bierce, el Bierce de El diccionario del diablo, no moraliza sino que expone. Y su exposición disfruta de un sobresaliente sentido del humor que hace hinchar las páginas de la novela como si el viento soplara las velas de un bergantín. La pregunta es si Jorge Luis Borges conoció esta pequeña pero gigantesca novela porque es inevitable recordar al escritor argentino cuando uno se adentra en el circo que dirige este doctor Lao que, como ya explica el mismo Finney, es un chino. Y con eso basta. Si no le basta, queda advertido, este no es su libro.

La novela cuenta con una versión cinematográfica que dirigió George Pal en 1964. No hemos podido verla, salvo algunos fragmentos en la red, pero parece que quiso mantener el espíritu de sano disparate que caracteriza al original literario. Escrita por Charles Beaumont, la cinta resultó un fracaso en taquilla pero debe de dar igual porque nos gusta la novela y nos gusta Pal, y no porque este último fuese un genio pero sí un tipo que insistió e insistió en el fantástico, género en el que volcó su talento como animador y al que dio películas más que apreciables como La máquina del tiempo (1960)

Deberían de hacernos caso si se encuentran así como de pronto, como quién no quiere la cosa, con El circo del Dr.Lao. Si es así, ¡rápido!, llévenselo a casa y disfruten con esta extraordinaria galería de personajes humanos y no humanos que se encuentran y se desencuentran entre sus páginas. Páginas en las que puede pasar cualquier cosa, y cuando se escribe cualquier cosa es que se trata de cualquier cosa como resucitar un cadáver y que éste abandone seguidamente la escena porque tiene cosas importantes que hacer…

Que sepamos, la novela cuenta al menos con dos ediciones en España. La primera en Bruguera en su fantástica (no iba a ser menos) e irrepetible colección Nova Fantasía con traducción de Manuela Díez y la segunda, mucho más reciente, en Almuzara. Esta última con traducción y prólogo de Mario Jurado e ilustraciones de Boris Artzybassheff. Si lee en inglés, no hace falta dar más información ya que la novela continúa reeditándose desde que apareció en 1935.

Saludos, el que avisa no es traidor, desde este lado del ordenador.

Hugh Thomas historiador y… novelista

Lunes, Junio 19th, 2017

En las notas necrológicas escritas sobre Hugh Thomas, historiador británico que falleció el pasado 7 de mayo, se destaca su vocación hispanista pero se olvida sus tanteos en las novela donde cuenta, pese a su pequeña producción, con títulos de interés como los que dedicó al emperador Moctezuma y a la conquista de La Habana por Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XVIII.

En estos dos relatos, Hugh Thomas se preocupa como narrador de las formas y el fondo pero menos en el diseño de personajes aunque en La Habana (Ediciones Grijalbo, 1984, con traducción de María Antonia Menini) hace un notable esfuerzo por conseguirlo en un escenario tan atractivo por poco conocido como fue  que la capital de Cuba, entonces española, permaneciera a lo largo de un año en manos británicas y período que repasa también aunque en clave histórica Juan Bosch en su imprescindible De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera imperial.

Como escritor de ficción, las incursiones de Hugh Thomas justifican que fuera más conocido como historiador que como narrador pero no habría que desmerece su trabajo en este campo si, como en sus libros de Historia, se extrae el pensamiento, que transforma en discurso conservador y que definió su sistema de ideas a lo largo de su vida y del que dejó rastros, a veces de manera muy forzada, en la mayoría de sus obras comenzando por sus voluminosos estudios La Guerra Civil Española e Historia Contemporánea de Cuba, que quizá sean los más conocidos del autor.

La Habana recrea primero el sitio y más tarde la conquista de la plaza en 1762 y se trata de la primera novela histórica del historiador que se animó a escribir tras una conversación que sostuvo con el sociólogo catalán Salvador Giner y en la que “ambos convinimos en que a menudo el ambiente de una época histórica puede comprenderse mejor por mediación de la novela; mejor que mediante la reconstrucción hecha por los historiadores. Walter Scott fue quien primero se percató de esta verdad, que después de él reflejaron muchas imitaciones en muchos países (Manzoni en Italia; Dumas en Francia; quizá también, en cierta medida, Pérez Galdós en España).”

El mismo Hugh Thomas advertía al lector en el prólogo a la edición española de La Habana que las páginas del libro destilaban “demasiado orgullo nacional británico” aunque procuró mostrar “el talante de los ingleses en una época en que su astro andaba en ascenso y el del Imperio español se encontraba, relativamente hablando (con permiso de Pierre Vilar), en declive”.

Aborda la novela un asunto poco o nada tratado en España, como fue que los británicos arrebataran durante un año La Habana en un Mar Caribe en el que se prolongaban las disputas y guerras que desangraban a media Europa en el siglo XVIII, y en la novela se mezclan personajes ficticios con reales, imitando lo que con anterioridad hicieron escritores  como Benito Pérez Galdós en los Episodios Nacionales y cuya primera serie no se cansaba de elogiar Hugh Thomas, un historiador que cuando se transformaba en escritor no supo sin embargo quitarse el yugo académico aunque en La Habana prueba, y a veces con notable fortuna, dejarse llevar por el signo de la novela de aventuras.

Y aventurero es el itinerario del protagonista de este relato, Lucksmoor, quien escribe sus recuerdos, recuerdo que noveliza Hugh Thomas.

El historiador regresaría a la literatura de ficción con Yo, Moctezuma, emperador de los aztecas, que es una novela relativamente tardía y que coincide en el tiempo con la última línea investigadora que emprendió el historiador y que se ocupó del auge y caída del Imperio español. Un período en el que prestó especial atención a los monarcas Carlos I y Felipe II como conductores de aquella formidable empresa.

Y empresa, no tan formidable en sus dimensiones pero probablemente sí similar en espíritu de sacrificio, fue la que emprendieron los británicos cuando combatieron por La Habana en un territorio, El Caribe, muy revuelto en aquel tiempo y en el que los hombres, con independencia de la bandera a la que sirvieran, solo esperaban sacar tajada. Y así lo escribe el protagonista de la novela años después en Inglaterra; “casi todos nosotros nos beneficiamos económicamente de nuestra expedición a La Habana.”

Merece la pena rescatar de las estanterías La Habana de Hugh Thomas, y tras limpiar de polvo su cubierta, reflexionar que como escritor de novelas no lo hizo tan mal el historiador e hispanista británico.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del ordenador

Celebra el Día de Canarias en la Feria del Libro

Martes, Mayo 30th, 2017

* CARPA DE ANIMACIÓN A LA LECTURA

11:00 – 14:00 Bookcrossing y Booktubers.

11:00 Cuentos bajos las estrellas.

11:30   Recomendaciones para animar a la lectura.

12:00  Cuentos bajos las estrellas.

12:30  Recomendaciones para animar a la lectura.

13:00  Cuentos bajos las estrellas.

13:30  Recomendaciones para animar a la lectura.

17:00 – 20:00 Bookcrossing y Booktubers.

17:00 Recomendaciones para animar a la lectura.

18:00 Booktags.

* CARPA FETESA

11:00 – 14:00 El altavoz de la Feria. Micro abierto, lecturas públicas, narración oral, poesía, palabras.

* CARPA RAFAEL AROZARENA

11:00 – 11:30 Presentación. Ateneri, de J. Rafael Lorenzo Pérez. Ed. Centro de la Cultura Popular Canaria.

11:30 – 12:00 Presentación. Ancor, de Guillermo A. Cabrera Moya y Nareme Melián Mahugo. Ed. Diego Pun.

12:00 – 13:00 Presentación. Novedades de la Biblioteca Atlántica. Con Aurelio González, José S. Gómez Soliño, Juan-Manuel García Ramos, Alicia Llarena y Juan José Delgado.

17:00 – 17:30 Presentación. Anturios en el salón, de Juan Ramón Tramut. Ed. Baile del Sol.

17:30 – 18:30 Conversación pública. Daniel Bernal, escritor y Valeria Correa Fiz, autora de La condición animal. Ed. Páginas de Espuma.

18:30 – 19:30 Conversación pública. Federico Aguilera Klink, economista y Juan Torres López, autor de Economía para no dejarse engañar por los economistas. Ed. Deusto.

19:30 – 20:30 Conversación pública. Eduardo Rojas, periodista, y Fernando Aramburu, autor de Patria. Ed. Tusquets.

* ÓMNIBUS

13:15 – 15:00 Sesión Literaria con Juana La Cubana.

15:15 – 16:00 Omar Xerach.

16:00 – 16:45 Que el rap nos coma a versos. Killah y Abdiel.

20:30 – 21:30Ida Susal en concierto.

* FIRMAS

18:00 Elísabet Benavent

Saludos, rodeado de libros, desde este lado del ordenador