El palacio oscuro, una novela de Mariano Gambín

Martes, Diciembre 22nd, 2020

Mariano Gambín representa uno de los casos más extraños de las literaturas que se escriben en Canarias. Extraño porque irrumpió en el universo literario sin que el resto de sus compañeros de letras lo conociera y extraño también porque con sus primeros libros, los que conformaron la trilogía de La Laguna (Ira Dei, El círculo platónico y La ira de Dios) rompió las expectativas de ventas al menos en Tenerife, convirtiéndose en uno de los autores más vendidos de la isla. Este éxito hizo que reparase en él una editorial nacional que apostó por publicar sus thriller de misterios tinerfeños en el mapa peninsular.

La popularidad de estas novelas han terminado por convertir a los personajes que protagonizaban las tres primeras entregas en una serie que, desde la primera, aparece todos los años y por estas mismas fechas con la precisión de un reloj suizo en las librerías del archipiélago. Con El palacio oscuro (Oristán, 2020) hace ya la décima de una saga que comenzó casi como un juego para Gambín, un juego que ha ido creciendo a medida que se publicaban nuevas novelas del grupo de investigadores que protagonizan estos libros en los que el paisaje de la ciudad de La Laguna así como el de Santa Cruz de Tenerife (que es la ciudad en la que gira la acción de dos o tres títulos de la serie) es igual o más fundamental que los personajes que el escritor hace intervenir en sus historias.

Historias todas ellas documentadas y que sirven de escenario para sus aventuras que discurren en una geografía –La Laguna– a la que rinde emocionado homenaje cuando saca a relucir las grandezas del pasado que recuerdan sus palacios y templos religiosos en el caso de la que fue en su día capital de Canarias.

Mariano Gambín, que afortunadamente permanece al margen de tensiones literarias tan del gusto de ésta como de otras tierras, y como una especie de outsider sigue su camino literario como quien busca su El Dorado. Hasta el momento, ha logrado crear un mundo con señas de identidad en las que se reconoce el lector y unos personajes que, por arquetípicos, funcionan como se espera en unas historias plagadas de misterios y pistas falsas, todas ellas relacionadas con aspectos históricos que Mariano Gambín (también historiador) ordeña con la sagacidad de quien ya se mueve en terreno seguro.
Diez novelas después, se aprecia que Mariano Gambín ha crecido como representante de lo que podría denominarse thriller de misterio con acento de aquí, canario, esas variedad del habla española que no conoce el sonido de la c ni de la z, y que ha adquirido mayor soltura como narrador.

Como en sus anteriores títulos, El palacio oscuro se lee prácticamente de una sentada y añade en algunas de sus páginas códigos QR que permiten la visualización de algunos de los cuadros y escenarios que aparecen en la novela.

No es fácil lo que ha conseguido Mariano Gambín con estos libros. Que llegue a diez títulos es una especie de milagro que debería de celebrarse porque corona la trayectoria de un escritor que se nota que se lo pasa bien con lo que escribe. Que disfruta con los retos a los que somete a sus personajes protagonistas, todos ellos lo suficientemente conocidos por sus lectores, tanto, que casi parece con cada nueva novela que uno se encuentra con un grupo de amigos a los que no veía desde hacía un año.

Uno de los hechos que distingue a Gambín de otros narradores de éstas y otras orillas es que sabe vender sus libros. El palacio oscuro, por ejemplo, es fruto de los meses de confinamiento que vivimos para frenar la pandemia cuando el escritor propuso a sus lectores a través de una cuenta de Facebook cómo y dónde podría comenzar una nueva novela con sus personajes. Una vez publicada, y ajustándose a todas las reglas de protocolo sanitarios que exigen los tiempos, firmó ejemplares quedando con sus lectores en los aparcamientos del Palmétum… Y no firmó ni uno ni dos sino más de una decena… Mariano Gambín, en pocas palabras, sabe vender sus novelas porque tiene además de un afinado olfato comercial, lectores que son leales a sus propuestas literarias. Una propuesta que no se rompe la cabeza por sorprender estilísticamente sino por lo que cuenta, el misterio que plantea y que en El templo oscuro es la búsqueda de un objeto histórico de un inmenso valor que permanece oculto en uno de los más señoriales edificios de La Laguna.

Como los nueve libros anteriores la fórmula de Gambín sigue siendo la misma, la misma que esperan los lectores y la misma con la que el escritor comenzó la saga con Ira Dei, que es la madre de todas las novelas que siguieron.

Escritas con el único objetivo de entretenee, El templo oscuro es a mi juicio es una de las mejores de la serie. Se aprecia que Mariano Gambín ya se mueve por ese universo como Pedro por su casa y que ha ganado contenido en sus descripciones de escenarios y tipos humanos.

El mejor elogio que se me ocurre para definir ésta y las demás novelas es que Mariano Gambín las escribió sin ningún tipo de prejuicios autorales y que se tratan de productos diseñados para sorprender al lector. Y el lector, algo que suelen obviar escritores con pedigrí, autores difíciles y por lo tanto de escaso acceso, es la pieza más importante de la combinación autor más editor más librerías. Sin él, sin ellos los lectores, no existirían de hecho los libros.

Saludos, tiempos extraños, desde este lado del ordenador

Las cenizas del cielo, una novela de Mariano Gambín

Martes, Noviembre 19th, 2019

Mariano Gambín recupera su ciclo de novelas de misterio en La Laguna con Las cenizas del cielo, un título poético para una historia que mantiene la línea de las anteriores: mucha acción y suspense narrado en capítulos cortos. Escrito así parece fácil pero no lo es conseguir lo que consigue, que resulte verosímil además de tremendamente entretenido.

En Las cenizas del cielo se constata así, una vez más, que el autor ya se mueve con absoluta comodidad en el territorio en el que se encuentran sus protagonistas, un grupo variado de personales en el que hay periodistas, policías, arqueólogos y un dandy y su leal servidor, que juntos o por separado se las arreglan para solucionar entuertos.

Los entuertos son otra de las claves de atracción que tienen estos libros para sus seguidores. Entuertos que han encontrado su plenitud en La Laguna y de forma ocasional en Santa Cruz de Tenerife y en los que participan todos con mayor o menos fortuna. De momento, Gambín cuenta con otros dos libros en los que algunos de estos personajes actúan en solitario pero la acción se desarrolla en otros espacios como el sur de Marruecos en El viento del diablo y entre París y Río de Janeiro en Premonición.

En Las cenizas del cielo vuelve a recurrir a La Laguna y sorprende la habilidad que tiene para sorprender mientras explota la Historia de tan noble como palaciega y eclesiástica ciudad, en esta ocasión planteando una intriga en torno a los restos de una Iglesia clave en la memoria lagunera pero cuyo nombre no vamos a revelar por si se tiene interés en leer la novela.

La resolución del caso, las distintas historias que se plantean y que al final confluyan en una sola con mejor o peor fortuna no defraudará a quien por primera vez se entregue a esta novela con el fin de evadirse de la realidad ni, por supuesto, a los seguidores que tiene Gambín, un escritor que ha hecho que los protagonistas de la serie sean como de la familia.

El espíritu que alimenta el libro es el mismo que el de los anteriores, acción sin descanso, solo que más convincente, casi como si el universo que encierra el ciclo estuviera definitivamente consolidado.

Las cenizas del cielo disfruta así del mismo gancho que las otras, el esquema misterio en La Laguna funciona y encima proporciona información sobre los edificios y las calles y plazas de una ciudad que no ha perdido su amor por la Historia, por un pasado que Mariano Gambín reivindica a través de libros de entretenimiento con agradecido carácter divulgador.

Saludos, recorrer las calles laguneras, desde este lado del ordenador

Premonición, una novela de Mariano Gambín

Martes, Diciembre 4th, 2018

Premonición es la octava novela que Mariano Gambín dedica al ciclo que inició con Ira Dei, una serie que con el paso de los años y de las obras que la configuran, ha ido evolucionando con soltura, creciendo, casi como si se hiciera mayor.

Los ya populares personajes que intervienen en la mayoría de ellas han ido apareciendo y desapareciendo en sucesivas entregas y el paisaje, La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, ha sido sustituido por otros territorios que no quitan sino que resaltan el interés de unos libros en los que se mezcla el thriller con elementos fantásticos, todo ello muy bien combinado por un escritor que no renuncia a su vocación de entretener al lector y de paso informarle de los sitios que visitan sus héroes.

En Premonición, Mariano Gambín invita al público a viajar con él a Río de Janeiro, París y Venecia de la mano de dos de los protagonistas de anteriores novelas del ciclo, como es ese hombre de mundo y bon vivant que es Luis Ariosto y su mano derecha, Olegario, un secundario de lujo del que conoceremos más cosas sobre su pasado leyendo las páginas de este volumen en el que los dos, junto a Antoinette, son perseguidor por agentes de los servicios secretos rusos y norteamericanos.

En la que probablemente sea la novelas más Bond de la serie, Mariano Gambín rinde otros homenajes a escritores de misterio que son de cabecera y describe con pulso narrativo las ciudades que los protagonistas recorren mientras los agentes de las dos potencias intentan hacerse con ellos.

Como en anteriores novelas del autor, el acento se pone en el halo de fantasía que recorre esta modélica historia de entretenimiento, y envuelve una acción que no desciende sino que va en continuo crescendo desde que se inicia la lectura.

Además de las ciudades que recorren los protagonistas y de que Mariano Gambín se preocupe en todo momento de que no decaiga su vertiginoso ritmo, resulta llamativo el acento gastronómico de este libro, nos referimos a los diversos platos que que disfrutan los protagonistas a lo largo de la novela y que parece que bebe de las fuentes de Ian Fleming, el hedonista creador de 007 y quien además de narrar las misiones de su agente por el mundo, ponía especial cuidado en describir la oferta gastronómica a la que se entregaba su vitaminado protagonista antes de acostarse con alguna de las chicas Bond.

Premonición
por estas razones podría definirse como la historia más internacional de la serie, aunque el escritor promete en nuevas entregas regresar al paisaje lagunero y si se tercia santacrucero mientras ahora transporta a sus seguidores por otras ciudades que abren el arco geográfico de unas novelas a la que todavía les queda mucho por explotar

Saludos, llega la noche, desde este lado del ordenador

‘La mansión’, una novela de Mariano Gambín

Martes, Diciembre 5th, 2017

La Mansión es la séptima entrega de una serie que Mariano Gambín comenzó hace unos años con Ira Dei, novela en la que presentaba a los protagonistas de un ciclo narrativo que ha sabido calar hondo entre sus lectores.

Historias muy bien imbricadas, misterio y lecciones de Historia, con H mayúscula, que se desarrollan la mayoría de ellas (salvo El polvo del diablo) en escenarios de las islas Canarias, si hay un protagonista con similar peso al de sus protagonistas –Ariosto, Sandra y Galán, entre otros– es La Laguna, ciudad que Mariano Gambín ha logrado que observemos con otra mirada gracias a sus novelas.

En La Mansión vuelve a ser el escenario de los muchos escenarios en los que se desarrolla el hilo argumental, que también se desplaza a Santa Cruz de Tenerife (la capital tinerfeña fue la protagonista de Colisión), la isla de La Palma y de Madeira en un relato que cuenta con varios nudos que el escritor desenreda con habitual pericia narrativa.

Esta séptima entrega de la serie da lo que promete sus anteriores novelas, entretenimiento, y juega una vez más con el elemento fantástico para teñir de cierto atractivo gótico una historia donde pasado y presente se mezclan.

Estructurada en capítulos muy cortos y en clave de acción ascendente, sin puntos muertos, las más de trescientas páginas de La Mansión se leen con adictivo interés no ya por conocer cómo se resolverán los distintos acertijos que se plantean a lo largo del libro sino porque los protagonistas del ciclo narrativo están adquiriendo un espesor que los hace, si cabe, más cercanos y atractivos.

Resulta clave, en este sentido, el personaje de la tía Enriqueta que, a su manera, es uno de los principales de una novela que comienza con un incendio que devora una casona que más tarde se transformará en la mansión de la novela, y que culmina con otro incendio, esta vez metafórico, que reconcilia y resuelve algunos de los sórdidos secretos del pasado que plantea el libro.

Al margen del misterio, que se complica en otros misterios que se resuelven a medida que avanza la acción, La Mansión vuelve a ser una novela en la que el equipo que protagoniza las seis anteriores, se reúne para vivir juntos una aventura que toma como base una casona y la extraña muerte de quien la habitara para informar sobre el origen en Tenerife de algunas de estas casas, la mayoría hoy abandonadas, y los misterios que guardan mientras son devoradas por el paso del tiempo.

Si algo caracterizan estas novelas es que su autor sabe imprimir en cada una de ellas las dosis necesarias para que el entusiasmo por su lectura no decaiga. Se tratan de obras muy bien estructuradas y con una única función: entretener al lector con misterios universales que se desarrollan en la mayoría de los casos en las islas Canarias, ese territorio con seguro de sol y desde hace unos años –y gracias a Mariano Gambín– repleto de misterios

Saludos, ¡¡¡NO AL CIERRE DEL TEATRO TIMANFAYA!!!, desde este lado del ordenador.

Atentado, una novela de Mariano Gambín

Martes, Julio 7th, 2015

“Marta giró sobre sí misma. Buscando algún tipo de resplandor. No se veía nada en absoluto. Hizo memoria del lugar donde se encontraba la salida. Con lentitud dio pasos pequeños con los brazos extendidos tratando de llegar al la pared. Desde allí sería capaz de encontrar la puerta y seguir por los pasillos.

Entonces oyó varios golpes. Sonaban lejanos y apagados, como detrás de los muros de la estancia. Fueron cuatro sonidos seguidos y luego una pausa. Parecía como si alguien aporreara un muro con una maza o martillo grueso. Se detuvo a escuchar. Los impactos se repitieron, y en esta ocasión fueron seis. Le pareció que sonaron más próximos.”

(Atentado, Mariano Gambín. Oristán y Gociano S. L., 2015)

La irrupción de Mariano Gambín en la república de las letras con Ira Dei dio que hablar cuando muchos de los que no se habían acercado a la literatura que se escribe en las islas admitían que habían leído y disfrutado con este libro.

Ira Dei continuó con El círculo platónico y La casa Lercaro, novelas en las que se redescubría una ciudad en la que se mezcla lo viejo y lo nuevo como La Laguna, y títulos que reforzaron a Gambín como autor de eficaces y entretenidos thriller y a un escritor que además de escribir sabe vender –y muy bien– lo que escribe.

Con estas tres primeras novelas, Mariano Gambín dio verosimilitud a La Laguna como espacio literario de misterio y acción a través de unas novelas sin pretensiones intelectuales ya que el autor tuvo, desde el principio, la idea luminosa de que sus lectores se lo pasasen bien, que se distrajeran de su realidad inmediata con estas aventuras internacionales que confluían en una ciudad que hoy es Patrimonio de la Humanidad y que están protagonizadas por el mismo quinteto:

Luis Ariosto, un bon vivant.

Olegario, alias Sebastián, chofer y guardaespaldas de Ariosto.

Marta, una entusiasta arqueóloga.

El inspector Antonio Galán, un atractivo policía.

Y Sandra Clavijo, una periodista que casi siempre está en el lugar más inoportuno.

Personajes que en las siguientes novelas, El viento del diablo y Colisión, comenzaron a ausentarse o aparecer esporádicamente al estar protagonizadas por solo uno o dos de ellos.

Atentado, la nueva aventura que firma Mariano Gambín, los vuelve a reunir en una intriga que resuelve una venganza que tiene su origen  en los años cincuenta en Santa Cruz de Tenerife, capital de una provincia que ya adquiría cierta sustancia en Colisión aunque en Atentado monopoliza el paisaje urbano y, concretamente, el de una de sus calles: la de San Lucas, estrecha vía que cuenta con una caótica estética y en la que destaca el antiguo, y hoy ruinoso, templo masónico y casi enfrente una casa igual de abandonada pero con inquietante y fascinante fachada que el autor denomina como “la del miedo”.

Curiosamente, estos dos edificios son obra de un mismo hombre, Manuel de Cámara y Cruz, arquitecto, pero solo es un apunte ya que Cámara y Cruz no forma parte del elenco de actores principales y secundarios que se diseminan por una novela que cuenta con muchas claves santacruceras aunque éste no es el objetivo de un libro que hay que leerse en clave de entretenimiento pese a que, en esta ocasión, brinde una trama algo más compleja que los anteriores al arañar, pero solo arañar, el pasado que como plaza militar caracteriza la historia de Santa Cruz de Tenerife.

Por esta ciudad aplatanada, como diría Miguel de Unamuno, se ubica además de los personajes conocidos, dos asesinos a sueldo y el insólito descubrimiento de un pasadizo subterráneo que pasa por la calle de San Lucas y en el que se descubren dos cadáveres y símbolos de carácter satánico dibujados en las paredes.

Las claves para resolver el caso hay que buscarlas en el oscuro pasado de la ciudad y en una turbia historia protagonizada por dos generales, un periodista y una mujer atractiva.

Éste quizá sea el relato que más destaca entre los otros relatos que se arman en Atentado. No por estar situado en una época que ha sido tan poco explotada literariamente, sino por el pacto de silencio que parece que apaga toda esperanza de que algún día se fabule sobre ello para entender el carácter de sus habitantes.

Atentado se lee fácil y cuenta con guiños al lector iniciado en las anteriores novelas de Mariano Gambín al hacer referencia a aventuras que ya forman parte del pasado de los protagonistas. También respira saludable ironía y revela –solo un poquito– cómo es la vida privada de los personajes con distanciado respeto, casi como si el escritor no quisiera molestarlos en la intimidad.

Mariano Gambín solo se desprende de este pudor cuando los muestra trabajando y en movimiento. Sin embargo, y como ciclo narrativo, sus protagonistas demandan más entidad y en esta novela parece que la revuelta ya está en marcha lo que hace sospechar una evolución en próximas novelas que podría resultar muy atractiva por humana a sus lectores.

A la espera de la nueva novela de Gambín, y por lo que se sabe se desarrollará durante los carnavales de Río de Janeiro, Atentado es un thriller que inyecta algo de emoción a vivir, aunque sea literariamente hablando, en una capital de provincias que va a resultar que no es tan aplatanada como opinaba Unamuno.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.

Comienza la semana más negra

Lunes, Marzo 16th, 2015

Ha comenzado la semana más negra en la capital tinerfeña así que hasta el domingo 22 de mayo espero que pueda ocurrir de todo en una ciudad que se resiste a estar muerta. Así lo manifestó más o menos su alcalde, José Manuel Bermúdez, en el acto inaugural de Tu Santa Cruz Noir al proponer, como argumento en clave policial,  a los que están empeñados en asesinar una plaza que, según sus palabras, está más viva que nunca. 

Qué esté viva o muerta o que Santa Cruz de Tenerife sea simple y llanamente un muerto es otro debate aunque, quién sabe, igual aparece un detective literario que se preocupa por resolver el caso. Cosas más insólitas se han visto en este archipiélago que flota en el océano Atlántico.

Estos días brilla sobre nuestras cabezas insulares un cielo azul que rompe los ojos. Y que seduce, y que recupera colores tras tanto frío. Y bajo este mismo cielo nace del 16 al 22 de marzo Tu Santa Cruz Noir. Un festival que reúne a un puñado de escritores del género así como nace con la voluntad de plantar la semilla del género entre los alumnos de varios colegios del municipio.

¿Hay que insistir, ante este escenario, que la literatura policíaca en todas sus claves (oscura y social, crítica y de denuncia) ya no se trata de un fenómeno sino de una realidad perfectamente instalada en este país?

En la jornada de este lunes, 16 de marzo, intervinieron en Tu Santa Cruz Noir los escritores Mariano Gambín y Antonio Lozano. Mariano Gambín ya se encuentra en la redacción de la que será una nueva novela y Lozano presentará muy pronto una nueva historia que se aleja de lo negro y criminal pero en la que ahonda en el pasado de una ciudad que conoce muy bien: Tánger.

El martes, el encuentro será con José Javier Abasolo y Jon Arretxe en el Teatro Guimerá a partir de las 19 y 19.40 horas, respectivamente.

Y luego… luego más y hasta el domingo…

Saludos, el cielo está azul, desde este lado del ordenador.