Un tío con una bolsa en la cabeza, una novela de Alexis Ravelo

Miércoles, Noviembre 25th, 2020

“Que los canarios somos así: compramos todo lo que viene de fuera, solo nos importa lo que se importa”.

(Un tío con una bolsa en la cabeza, Alexis Ravelo. Siruela Policíaca, 2020)

Comenta Alexis Ravelo que Un tío con una bolsa en la cabeza le ha servido de experimento literario. También, añadiría, de mirada fresca a un género que no le hace ascos a lo novedoso. Lo cultivan de hecho en la actualidad dos sobresalientes escritores mexicanos como son Elmer Mendoza, que escribe con un referente literario en la cabeza, James Joyce; y Jorge Moch, que cultiva y rinde tributo al gongorismo en sus barrocas historias de narcotraficantes. Hay otros ejemplos ya que lo experimental tiene cabida en lo negro y criminal para explorar caminos que transitan al filo de la navaja y en donde la forma de contar el relato es tan importante como lo que se cuenta.

Un tío con una bolsa en la cabeza pese a su carácter –se trata de un largo monólogo interior que emprende un tío que lleva, precisamente, una bolsa en la cabeza– pasa la prueba y con nota ya que no olvida –casi siempre– que tiene que convencer a quien se sumerja en ella.

El experimento resultante es apto así para toda clase de públicos. Comprensible para toda clase de lectores. Los que leen como para los que leen ocasionalmente.

La acción se desarrolla en San Expósito, una ciudad que son muchas ciudades, y en esta geografía más de personajes que de territorios, confluyen dos situaciones narrativas que circulan paralelas. En la primera, Alexis Ravelo nos introduce en la cabeza del protagonista, Gabrielo, un hombre hecho así mismo que se metió en política para medrar en aguas infestadas de tiburones. En este tramo, vamos conociendo cómo se abrió camino en la jungla de la política y los cadáveres que dejó a lo largo del camino, entre ellos los de su padre y hermano. También el de su primera esposa e, involuntariamente, el del hijo que tuvieron en común. Quizá sea esta parte, la íntima, la personal, el retrato de familia que hace de Gabrielo lo mejor de una novela donde suceden muchas cosas pero a una velocidad de vértigo que debe ser la misma que padece Gabrielo, que es el tío con una bolsa en la cabeza. A Gabrielo se le acaba el aire y el tiempo. Tiempo que aprovecha para hacer un examen de conciencia de una vida pasada que no juzga aunque sea responsable de la situación en la que se encuentra ahora: con una bolsa en la cabeza.

El otro camino, el otro tramo que va paralelo al que ya hemos comentado, consiste en describir el mecanismo que pone en marcha Gabrielo para descubrir quién pudo haber planeado el asalto. La lista de hombres y mujeres que lo odian, unos con civilizada cordialidad y otros con honestidad, es larga, lo que invita a que como lector se intente, con las pruebas que se van diseminando a lo largo de las páginas, a sospechar de unos y de otros y otras… A averiguar, con las herramientas que se dispone, la identidad no ya de los agresores –por lo que dice el tío con la bolsa en la cabeza dos macarras profesionales– sino de quién diseñó la operación para quitarlo de en medio.

El pilar de la novela lo sostiene no obstante la biografía del personaje. Su infancia y adolescencia, cómo entró en la política de la mano del que será su jefe dentro y fuera del partido. Su matrimonio, la separación; la relación que mantiene con una espectacular mulata. Los vaivenes de la política. Éxitos electorales y fracasos que desembocan en traiciones.

Todo esto y algo más explicado por el hombre que está a punto de morir de asfixia, la agonía de un personaje que determina el itinerario de una novela que, pese a que no llegue a las 240 páginas, logra que el lector siga con atención los coletazos finales de su protagonista que no es trigo limpio.

Un tío con una bolsa en la cabeza se desarrolla fuera del hábitat literario de Alexis Ravelo pero se mueve con comodidad en un territorio que cuando transita en sus otras novelas asocia con corrupción de altos vuelos, de tipos que no son para nada los granujas sin suerte que protagonizan anteriores obras del mismo autor.

Un tío con una bolsa en la cabeza
cuenta con otras constantes que han hecho de Alexis Ravelo un escritor al que merece seguirse con atención: brotan como flores sin marchitar palabros del habla canaria y se permite juegos de palabras como el de la cita que encabeza estas líneas. A su manera, insiste también en ajustar cuentas contra los poderosos. Si Eladio Monroy, esa especie de animal con conciencia de clase es un azote para multimillonarios y corruptos, Gabrielo es un corrupto que pertenece a la tribu de los corruptos solo que se ha cavado su propia tumba por una ambición desbocada.

En este aspecto, la novela queda como un punto y aparte (en una novela que curiosamente carece de puntos y aparte) en la trayectoria literaria de un escritor que busca alternativas para reinventarse y reiventar un género que no se agota porque cuenta historias.

En este proceso y con esta novela Alexis Ravelo demuestra con sus luces pero también con sus sombras que puede jugar con un género que en España él mismo contribuyó a poner patas arriba en un pasado que sigue pareciéndome que fue ayer.

Saludos, el bien más preciado…, desde este lado del ordenador

Crimen, una novela escrita por Agustín Espinosa, “el hijastro de la isla. El aislado”

Lunes, Diciembre 9th, 2019

Al escritor Alexis Ravelo se le metió en la cabeza hace unos años reeditar Crimen, de Agustín Espinosa (Puerto de la Cruz, 1897 – Los Realejos, 1939), en una editorial de alcance nacional. Mientras, no dejaba de recopilar información sobre el autor y de releer un título, Crimen, que no se cansaba y no se cansa de recomendar a los demás.

Tres o cuatro años después aquel sueño que tuvo Ravelo se ha hecho realidad. Siruela publica con mimo y buen gusto una nueva edición de Crimen, novela o lo que sea -ni el mismo Alexis Ravelo tiene muy claro qué es salvo que es un gran libro- que Espinosa publicó en 1934 provocando una pequeña conmoción en la pacata sociedad de aquellos años y cierta polémica en la península, cuando algunos ejemplares –muy pocos la verdad– llegaron a manos de otros escritores que no dudaron en elogiarlo como Ramón Gómez de la Serna.

La nueva edición de Crimen que presenta Siruela al cuidado de Alexis Ravelo, un escritor que estaría en las antípodas de Agustín Espinosa aunque están más próximos uno del otro de lo que pudiera pensarse, consta de un prólogo en el que el autor de La estrategia del pequinés además de explicar quién fue Espinosa revela algunas de las claves de un libro que, desde que lo descubrió siendo muy joven, no ha dejado de acompañarlo en su devenir como escritor.

No lo explica en el prólogo pero Alexis Ravelo inició hace unos años su peculiar cruzada para recuperar esta obra. Al principio, se barajó que fuera la editorial Alrevés la encargada de rescatar del olvido el libro aunque el reto lo asume finalmente Siruela. Sea una editorial u otra, el caso es que el tesón de Ravelo ha logrado que esta obra de culto entre una pequeña comunidad de iniciados no necesariamente canarios, esté ahora a disposición de otros públicos además de los insulares, lectores que podrán acercarse a un trabajo literario que para Alexis Ravelo “rechaza cualquier clasificación”. Defiende, además, que Crimen es “la primera novela surrealista publicada en España”.

El prólogo resuelve otras cuestiones sobre Agustín Espinosa, un personaje complejo, con muchos enigmas que funcionan como capas de cebolla que Alexis Ravelo despliega con cuidadoso entusiasmo a medida que perfila el retrato de un escritor insólito, extraño, poeta y prosista destacado de aquel milagroso grupo de intelectuales y artistas canarios que se aglutinó en torno a la revista Gaceta de arte.

En el estudio que plantea Ravelo se indaga más en la vida del escritor tinerfeño que en su obra, así como se repasa con agradecida capacidad de síntesis unos años que fueron tan cruciales para la vida artística como cultural de Tenerife y por extensión en el resto del archipiélago.

El estudio que propone el escritor especializado en literatura negra y criminal es informar a lectores no necesariamente canarios de la importancia que adquirió el movimiento surrealista en las islas y como éste, por razones todavía de dudosa comprensión, apenas se conoce en el resto de España.

Este año se celebra el 80 aniversario del fallecimiento de Agustín Espinosa y en torno a su vida y a su obra se han celebrado algunos homenajes que no han tenido, sin embargo, eco ni repercusión en la sociedad española y canaria, particularmente. Ya se sabe que esta tierra no suele mostrar rasgos de generosidad con algunos de sus mejores hijos lo que agrava la desazón de que aún sea un perfecto desconocido entre los suyos.

Crimen, la obra capital de Espinosa, fue un libro que estuvo a la vanguardia de su tiempo y del nuestro. Se trata de una¿novela? atemporal, que no está sujeta a ninguna regla salvo la de la imaginación. Continúa resultando salvaje e igual de políticamente incorrecta que cuando vio la luz en 1934 con la idea de escandalizar a la sociedad de su tiempo.

Alexis Ravelo sostiene en el prólogo que esa misma provocación apenas ha envejecido con el paso de los años, lo que convierte a Crimen en una ¿novela? sin edad, en uno de esos raros libros que nunca envejecerán porque son eternos.

Detrás se encuentra el sello de un autor contradictorio, que vistió la camisa azul para alimentar a los suyos tras el fracasado golpe militar de julio de 1936 pero que antes se había cultivado viajando por Europa y conociendo en Madrid a algunos de los escritores e intelectuales más reconocidos y señeros de aquel entonces.

Un libro, Crimen, que rompió y que volverá a romperá moldes. Inclasificable, extraño, con viñetas de una turbadora sexualidad y una violencia satánica, el protagonista de esta ¿novela? continúa cargando con la maldición. ¿Qué maldición?, la de ser “el hijastro de la isla. El aislado”.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Los crímenes de Agustín Espinosa, según Alexis Ravelo

Jueves, Octubre 10th, 2019

Cualquier día de la semana es bueno para acercarse al Puerto de la Cruz pero este viernes, 11 de octubre, cuenta además con la presencia de un ciudadano que no tiene pelos ni en la cabeza ni en la lengua llamado Alexis Ravelo.

Algunos lo conocerán por sus novelas negras y criminales aunque no solo de escribir estas historias vive el buen hombre.

Este viernes, decíamos, Alexis Ravelo inaugura a partir de las 19.30 horas el curso del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias 2019-2020 con una lección en la que hablará de Los crímenes de Agustín Espinosa, escritor nacido un 23 de marzo de 1897 en el Puerto de la Cruz, y referente del grupo surrealista de Tenerife, ese mismo que se aglutinó en torno a la revista Gaceta de arte.

Alexis Ravelo es un apasionado de Crimen, la novela de Agustín Espinosa, y leo que ultima una nueva edición de la misma en la colección Libros del tiempo, de la editorial Siruela. Espero con impaciencia su aparición no ya solo para releer uno de los textos más subversivos escritos en estas siete, u ocho que ya no lo sé muy bien, islas, sino por las impresiones que sobre ella nos ofrecerá Alexis Ravelo, un tipo que además de meterte al lector en el bolsillo resulta ser mejor persona.

El IEHC incluye en este acto de homenaje a los hermanos Espinosa con la intervención del pianista portuense Ismael Perera, quien interpretará obras de José Espinosa tras haber rescatado las partituras originales.

Saludos, abre los ojos, desde este lado del ordenador

Atraco (im)perfecto

Lunes, Junio 17th, 2019

Título original: La estrategia del pequinés / Año: 2019 / Duración: 96 min. / País: España / Dirección: Elio Quiroga / Guion: David Muñoz, Elio Quiroga, Alexis Ravelo (Novela: Alexis Ravelo) / Música: Brutalizzed Kids, Elio Quiroga, Alejandro Ramos, Due / Fotografía: Juan Antonio Castaño / Reparto: Unax Ugalde, Kira Miró, Enrique Alcides, Ismael Fritschi, Gonzalo Hernández, Jorge Bosch, Pep Jové, Alejandro Almeida / Productora: Zanzibar Producciones Audiovisuales / Begin Again Films / La Huella Efectos Digitales SL / Servicio de Cultura del Cabildo de Gran Canaria / Ian Stewart Producciones Cinematográficas / Instituto de Crédito Oficial / Televisión Española (TVE) / Televisión Pública de Canarias

Por aquel entonces todo parecía más o menos tranquilo en los territorios de la novela negra española hasta la publicación, entre otras, de La estrategia del pequinés, una novela de Alexis Ravelo en la que sus protagonistas eran parias de la tierra, famélica legión que formaban dos delincuentes de medio pelo; Cora, una prostituta que tiene el mismo nombre de la protagonista de El cartero siempre llama dos veces, de James M. Cain, y una ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, descrita con una siniestra paleta oscura.

Hasta ese momento y salvo más que honrosas excepciones, la literatura policíaca que se escribía en este país –y mucho me temo que también la que se escribe ahora– estaba protagonizada por guardias civiles, policías nacionales y autonómicos como los cuerpos policiales vascos, catalanes y navarros, todos ellos honrados profesionales y defensores de la ley que habían obviado el verdadero espíritu que hizo grande al género, la denuncia de una realidad social corrupta, envenenada por dentro.

El género era el mejor acicate para criticar duramente la realidad de aquellos días y Ravelo, aún un escritor dubitativo, procuró mostrar cómo pensaban y cómo eran los que no lo tuvieron fácil, esos parias de la tierra que podían ser detectives privados solitarios, periodistas que aún creían en la honestidad de su oficio y delincuentes que luchaban y luchan contra el sistema.

Partiendo de esta base, Alexis Ravelo recuperó una tradición todavía poco explotada en España con La estrategia del pequinés, una obra en la que cuenta cómo un grupo de perdedores son capaces de enfrentarse a los gigantes, los poderosos y corruptos.

En esta novela que podría ser como una reinterpretación muy personal de La jungla de asfalto, de W.R. Burnett, creíble y con acento de aquí, el robo, el acto delictivo, es cometido a otro ladrón, solo que éste, abogado, está perfectamente instalado en una sociedad que solo mide a los demás por el rasero de lo que lleva en el bolsillo, por lo que la novela además de la denuncia venía a decir que en el mundo del crimen existen también las clases.

Un conflicto el de clase que con el paso de los años ha venido a ser una de las constantes de la mayor parte de la producción literaria de Alexis Ravelo, quien detiene la mirada en unos protagonistas que nacieron sin nada mientras describe a navajazos a los corruptos y poderosos, los que manejan el cotarro, los adoradores del becerro de oro.

Elio Quiroga, un cineasta que cuenta con una interesante y personal filmografía, adapta a la pantalla grande la novela de Alexis Ravelo y el resultado final con todas sus carencias no deja de ser satisfactorio además de una eficaz adaptación del libro.

La película se deja ver y a ratos se deja ver muy bien. Su estética a los años 70, impecablemente fotografiada en tonos muy fríos por Juan Antonio Castaño y dividir la pantalla con el objetivo de imprimir velocidad a la narración son solo algunos de los hallazgos de un filme que ha sabido captar el espíritu de la novela original, lo que no era una tarea fácil.

En todo este proceso, Elio Quiroga no traiciona su mirada, bien es cierto que más contenida que otras veces pero esto en vez de ir en demérito redondea una cinta que, a nuestro juicio, es la más lograda de un cineasta que tiene ojo cinematográfico y que no traiciona aunque sí matiza su estilo.

El reparto ayuda a sostener la película. Kira Miró hace de Cora y viste al personaje con el mismo encanto con el que la describió Alexis Ravelo en la novela. Lo mismo pasa con Unax Ugalde y Enrique Alcides como Junior, turbio y peligroso. Destaca también el trabajo de Ismael Fritchi, Jorge Bosch y Pep Jové, este último como El Gordo, personajes todos que encajan muy bien en el imaginario que como lector asumimos al leer la novela.

En cuanto a la historia, Elio Quiroga refleja lo esencial de la obra literaria recogiendo algunas de las claves que Ravelo diseminó en ella y que ya forman parte del universo del escritor como es recurrir a la variedad del español que se habla en Canarias, y que en la película como en la novela no chirría, se desliza perfectamente entre unos y otros, y describir el paisaje nocturno de una ciudad que resulta muy creíble como espacio negro y criminal.

Como espectador, se me fueron las casi dos horas que dura el largometraje como si nada, la misma sensación que tuve cuando leí el libro. Al mismo tiempo, me preguntaba las razones de que no se recurra con más frecuencia al rico y variado material literario que hay en las islas para ser llevado al cine.

La estrategia del pequinés, al margen de su origen literario, funciona también como película autónoma y romperá moldes en el cine de género que se rueda en España porque su mensaje es directo y sus protagonistas tipos que han terminado así porque les fue mal en la vida. Pese a todo, intentan vivir y dejar vivir.

Se trata de un filme atípico que hace verosímil una historia de amor y muerte que transcurre en un escenario conocido y en el que algunos de sus personajes hablan con acento canario y otros peninsular. La mezcla no resulta cacofónica sino natural porque este elemento es uno más de una película que sin ser redonda atrapa porque narra muy bien una historia que va más allá del robo y que sin pretensiones y agradecida humildad resuelve de manera notable el espíritu de un libro que a su manera hizo historia en el género negro y criminal español y ahora en la carrera como cineasta de Elio Quiroga, un tipo que ha sabido transmitir el mundo imaginado por Ravelo en imágenes. Algunas de ellas muy poderosas como la del puerto de la capital grancanaria iluminado de noche por las plataformas petrolíferas o la del reencuentro de la pareja protagonista.

Saludos, amanece, desde este lado del ordenador

La ceguera del cangrejo, una novela de Alexis Ravelo

Lunes, Junio 3rd, 2019

“No tardaron ni cinco minutos en preguntarle si era canarión. Y él aprovechó para decir que sí, que lo era, pero que tenía familia en Lanzarote, los hermanos de su madre, y que precisamente allí, en Viéitez, se suponía que seguía viviendo un primo de ella. A los viejos se les dilataron las pupilas, como se le dilatan siempre a todo anciano de provincias cuando tiene la oportunidad de descubrir un parentesco”.

(La ceguera del cangrejo, Alexis Ravelo, Siruela Policíaca, Siruela, 2019)

La corrupción urbanística en una isla como Lanzarote y la arrolladora personalidad de un artista como César Manrique son los ejes a través de los cuales gira La ceguera del cangrejo (Siruela, 2019), una nueva novela de Alexis Ravelo quien tras el experimento literario de La otra vida de Ned Blackbird y su incursión en la novela histórica vertiente Guerra Civil en Canarias con Los milagros prohibidos, las dos editadas también por Siruela, regresa a los territorios de la novela negra y criminal en el que el autor ocupa un destacado espacio entre los escritores del género en España.

ConLa ceguera del cangrejo Ravelo además de nadar en aguas que conoce, describe el fascinante y arrollador paisaje de la isla en el que late en cada roca, en cada volcán, el corazón de César Manrique, artista que está presente en toda la novela en carne y espíritu porque fue el gran transformador y defensor de la naturaleza agreste de Lanzarote, una tierra donde todo el mundo se conoce y se reconoce con motes y cuyos habitantes desde tiempos ya perdidos en la memoria se han adaptado las dificultades del paisaje para sobrevivir.

La isla que recorre Ángel Fuentes, el protagonista del libro, un militar que investiga la muerte ¿casual?, ¿suicidio?, ¿asesinato?, de su novia, Olga Herrera mientras recogía información para escribir una biografía de Manrique, empapa la piel de Fuentes y Ravelo y resulta clave para aceptar el juego que propone el escritor, quien va más allá del misterio para relatar el itinerario interior y exterior que emprende su protagonista por la isla mientras rastrea las huellas de su compañera que a su vez investigaba la vida de César Manrique.
Alrededor del protagonista se mueve una pléyade de personajes lo suficientemente sólidos para armar una historia que, como en otras novelas de Ravelo, va más allá de lo policial para meter la pezuña en las entrañas de los poderes que gobiernan una isla que, como todas las que conforman el archipiélago, funciona con sus idas y venidas en su pequeño y variado universo.

Entre las muchas y gratas sorpresas de esta novela está volver a encontrar la capacidad que tiene Ravelo para engarzar todos estos elementos: personajes, Lanzarote, César Manrique y, al mismo tiempo, dotarlos de una consistencia que los hace reales..
Alexis Ravelo demuestra también con esta novela que se puede mirar a la historia de Canarias como material literario. También la de algunos de sus hijos más ilustres, aquellos que desde la trinchera de la cultura hicieron el suficiente ruido como para trascender las fronteras isleñas aunque en su tierra sean pocos los que se acuerden de ellos. No es el caso de César Manrique, de quien se celebra este año el centenario de su nacimiento, lo que hace más oportuno si cabe un libro que, además de contar una historia, sirve de homenaje al artista.

En cuanto al protagonista, Ángel Fuentes, es inevitable que recuerde a un Eladio Monroy más joven ya que sus prontos y arranques de violencia –y despliega varios en la novela– evocan al del investigador grancanario que reside en la calle Murga. Fuentes, no obstante, se distancia de él en su busca de respuestas, respuestas que den una solución a la muerte de Olga Herrera mientras reconstruye sus últimas semanas de vida. Al mismo tiempo, conoce a la gente con las que ella se relacionó en Lanzarote y se reencuentra con un viejo compañero de armas.

La ceguera del cangrejo brinda también un personal retrato de la isla visto a través de los ojos de otro isleño y muestra durante su recorrido por las distintas realidades que viven en Lanzarote, una agradecida mirada y una notable capacidad para meterse en todos lados.

Con este libro Ravelo explora nuevas posibilidades en un género que está más vivo que nunca, por lo que más que ser una novela negra es una historia de amor con fantasma, César Manrique, en el paisaje volcánico de una isla que atrapa a quien decida conocerla si huye del cartón piedra de las zonas turísticas, esos gigantescos depredadores del territorio.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Atención, navegantes

Miércoles, Enero 9th, 2019

Atención navegantes porque comienza el año con interesantes publicaciones con sabor canario, tierra que si no fiuera por algunos de sus capaces sería conocida en el mundo entero por ese aplatanamiento con el que quiso desfigurarla el viejuno de dion Miguel de Unamuno.

Azulia rescata, por un lado, el discurso que impartió don Domingo Pérez Minik en la facultade Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna en 1968 con el título de La condición humana del insular, un librito con medio centenar de páginas de necesaria lectura no solo para los habitantes de las ínsulas sino también de los continentales, esos que no saben lo que es vivir (a)isla(dos) de verdad. El texto apenas ha sido arañado por el paso del tiempo y sobrevive con toda su sabiduría en estos tiempos de franco retroceso intelectual. Y no solo en la tierrra que me vio nacer.

Publicado también por Azulia aparece El archipiélagpo nómada. Un viaje libre y salvaje por las islas Canarias que fiirma José L. González-Ruano, editor de Azulia y viajero impenitente que no impertinente que tiene el buen gusto de contarnos sus experiencias por esos mundos de Dios. En esta ocasión un recorrido que transita entre lo poético y lo real por las siete islas de un archipiélago en el que hay muchos más colores y sonidos de los que uno imagina. Solo hay que abrir los ojos y descubrirlos.

Ángel Marrero Delgado pone el acento fantástico con Kaxalum. El secreto de la ciudad maldita, aventura fantástica con claro acento pulp que debe mucho a la mitología creada por ese gran hechicero de la ficción que fue H. P. Lovecraft. La novela ha sido editada poor Círculo Rojo y hace la sexta de un escritor que aporta con sobresaliente imaginacíón más madera al universo lovecraftiano, poblado de deidades impías y con nombres de complicada pronunciación.

Por último Altrevés presenta la segunda novela de la serie Eladio Monroy en su labor por reeditar las historias que hasta la fecha le ha dedicado Alexis Ravelo a su personaje, un ex marino mercante aficionado a meter las narices donde nadie lo llama. Solo los mujertos es su título y es una buena oportunidad para releerlo o bien conocer a uno de los duros de la última novela negra y criminal que se escribe en España, ese país que se nos perdió hace ahora mucho, demasiado tiempo.

Saludos, buenas lecturas, desde este lado del ordenador