Archive for the ‘Libros’ Category

Hace 120 años y tal día como hoy: Borges

Sábado, Agosto 24th, 2019

Que suenen las campanas, que bailemos todos al compás de su melodía atronadora porque tal dìa como hoy , y hace ya 120 años, nació Dios, o lo más cerca de Dios que conozco desde que vine al mundo, sabe bien ese mismo Dios que de eso hace ya mucho, muchísismos años…

Hermanos y hermanas, rendid homenaje a Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo (Buenos Aires, 24 de agosto de 1899-Ginebra, 14 de junio de 1986), el hombre mitad humano, mitad dios que resumía en cuantro páginas la complejidad de nuestro mundo y el de otros, otros y otros tantos mundos…

… El hombre que escribió y que encontró refugio en los libros de otros. El que acarició el infinito y lo redujo a una palabra, el que luchó contra tigres que aparecían y desaparecían en las paredes. El que nos enseñó que la Historia universal de la infamia es la de todos nosotros. Ficciones escritas en un libro de arena, segùn recoge el informe elaborado por Brodie.. El Aleph de una literatura, la escrita en español, que dejó su huella para siempre en estas letras.

El poeta de Buenos Aires, nuestro Homero del cono sur cuando todo parecía perdido. El hombre, en definitiva, que imaginó el paraíso “como una inmensa biblioteca”.

Saludos, load, load, load, desde este lado del ordenador

Ray Bradbury vino de otro planeta

Jueves, Agosto 22nd, 2019

Hace mucho tiempo que conocí a Ray Bradbury, íntimo de otro Ray, Ray Harryhausen, y nunca me ha fallado. Comencé leyendo primero algunos relatos dispersos y más tarde obras mayores como El hombre ilustrado, Farenheit 451, “si os dan papel pautado, escribid por detrás, cita de Juan Ramón Jiménez con la que el escritor abre esta novela sobre bomberos que no apagan incendios sino que los provocan quemando libros; El vino de estío, El país de octubre, La feria de las tinieblas y unas Crónicas marcianas que prologa Jorge Luis Borges, un entusiasta de la obra de Bradbury, un escritor sin embargo con escasos seguidores de la ciencia ficción ya que consideraban el mundo fabuloso y fabulado de Ray como demasiado literario y, afortunadamente para nosotros, poco científico.

Ray Bradbruy continúa siendo un escritor al que invito a conocidos y desconocidos que descubran si todavía creen posible viajar al pasado para cazar dinosaurios, volar en cohete al espacio exterior o ser un colono en el planeta rojo.

Lo increíble en sus manos se vuleve creíble, y es muy difñicil (a no ser que uno tenga un corazón de trapo) conectar con sus relatos porque la mayoría destilan un humanismo que apenas se da hoy en la literatura, el cine, el arte en general. Pero tiempo al tiempo, porque cambian las ideas que harán poner de moda las novelas y cuentos de un escritor que, sospecho, no fue de este mundo. Es más, creo que vino del mismo planeta que el otro Ray. Ese mismo que está poblado de “románticos sin esperanza”.

Y recordad, el año que viene celebraremos los que estén y también los que no estén el centenario de su nacimiento.

Viva Ray Bradbury

* En la imagen, el escritor sentado en la máquina del tiempo utilizada en el largometraje La máquina del tiempo (George Pal, 1960)

Saludos, es un pájaro, es un avión…, desde este lado del ordenador

Estoico y frugal, una novela de Pedro Juan Gutiérrez

Lunes, Agosto 19th, 2019

“A veces me parece que Europa que Europa se repite a sí misma. A primera vista da la impresión de que todo está dicho. O quizá me equivoco y sí queda mucho por decir pero los escritores no llegan a los lugares profundos donde está escondido el material nuevo. No se atreven, o no pueden excavar más a fondo y solo explotan las vetas superficiales. En mi país, en cambio, vivimos en el otro extremo. Es todo tan imprevisible, cambiante y complicado que uno vive confundido. Es perturbador y vertiginoso. Como si hoy fuera el primer día de la creación y estuviéramos siempre empezando desde cero”.

(Estoico y frugal, Pedro Juan Gutiérrez, colección Narrativas hispánicas, Anagrama, 2019)

A finales de los años noventa el escritor y periodista Pedro Juan Gutiérrez se dio a conocer en el mundo de las letras con Trilogía sucia de La Habana, relatos en los que reflejaba la otra cara de uno de los barrios más emblemáticos de la capital cubana, Centro Habana, que describe con pulso narrativo realista al mostrar la decadencia no solo física sino espiritual de sus habitantes a través de una amplia galería de personajes acostumbrados a caminar al borde del abismo.

Los siguientes libros que publicó en España en la editorial Anagrama, muchos de ellos como novela, seguían de una u otra manera la pauta marcada por la trilogía, también la de un personaje protagonista, Pedro Juan, que podría entenderse como el álter ego del escritor, un álter ego que al igual que su autor, ha ido evolucionando, tomando solidez y una aplastante verdad que hace que la lectura de sus obras permitan conocer más a quien escribe como a quien vive estas aventuras porque de eso se trata, aventuras, de su protagonista.

Se hace mal, aunque se emplee como fórmula comercial, que se venda que Pedro Juan Gutiérrez es una especie de Charles Bukowski tropical, lo que no es cierto aunque la marginalidad, la pobreza, el alcohol y el sexo sean materiales recurrentes en sus historias.

Pedro Juan, el personaje literario, continúa esclavizado al alcohol en Estoico y frugal y prosigue con su afición al sexo, en especial con mujeres maduras e imperfectas y con vello que son las que prefiere, en su largo itinerario por España, Alemania e Italia, viaje que vuelve a Pedro Juan más maduro y coherente consigo mismo por lo que su mirada sobre lo que observa: el mundo editorial, las entrevistas de promoción, sus encuentros con cubanos en el exilio y alemanes, italianos y españoles con sus neuras, no resulta cataclísmico ya que el retrato que hace de la mayoría resulta bastante melancólico con independencia del país del que procedan.

En la novela, todos intentan huir de sus problemas. Europeos y exiliados tienen demasiadas complicaciones y viven una existencia rocambolesca que los aleja falsamente de la realidad.

Tiene Estoico y frugal más lecturas que las que narra de corrido las andanzas de Pedro Juan por una Europa decadente, poblada de personajes singulares, una fauna igual de rica y variada que la que el escritor presenta en sus libros habaneros aunque sin ese sentido de vivir al día que tienen los habitantes del Caribe, gente que no pierde el tiempo en tonterías y que se mezcla con los demás con arrebato, demoliendo cualquier clase de prejuicio, todo sea por pasar un buen rato en una existencia que conspira contra uno mismo.

Estoico y frugal
cuenta también con algunos elementos habaneros pero son recuerdos más que vivencias las que recrea Pedro Juan. Esos recuerdos sirven para contrastarlos con sus experiencias europeas pero no se decanta ni por una ni por otra. Tampoco esgrime ningún apunte moral porque sus impresiones solo cuentan lo que ve. Sin aditivos, por lo que el libro se lee de una sentada y sin descanso –no llega a las doscientas páginas– que sin embargo marcan no solo a su protagonista, Pedro Juan, sino a sus lectores.

El aprendizaje vital que describe resulta tan interesante e intrépido –ya se dijo que se trata de una novela de aventuras poco común– que el libro probablemente confundirá a los lectores europeos de Pedro Juan Gutiérrez ya que en ocasiones es crítico cuando su mirada tierna y cruel reflexiona sobre todo lo que le rodea.

Las impresiones que recoge de su viaje, porque se trata también de una novela de viaje, resultan así llamativas y se sintetizan en una idea: Europa ya no es lo que era. Mientras, Cuba y La Habana se observan desde la distancia como espacios subdesarrollados “incapaces de acumular experiencias”, que diría Edmundo Desnoes en Memorias del subdesarrollo. En fin, que ambos mundos están condenados –o no– a entenderse.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Charles Bukowki, hasta que el cuerpo aguante

Viernes, Agosto 16th, 2019

El próximo año se celebra el centenario del nacimiento del escritor norteamericano Charles Bukowski, quien vino al mundo en una pequeña ciudad alemana, Andernach, aunque se trasladó con su familia y siendo muy joven a los Estas Unidos de Norteamérica.

Lector compulsivo y alcohólico reconocido, la vida de Bukowski no fue un camino de rosas ya que desde muy joven se acostumbró a caminar por el borde del abismo mientras daba eses de beodo. Sus novelas y cuentos, como escritor se manejó mejor como cuentista, hablan de todo este trasiego por la cara oculta del sueño americano, así que sus libros son crónicas brutales de borrachos pendencieros, bastante agresivos y hoy políticamente incorrectos porque hablan de perdedores, gente que prefiere antes de hacer ahogar sus penas con litros de cerveza o botellas de bourbon barato.

El sexo entre marginales y pedigüeños es otro de los grandes temas de la producción literaria de un escritor que estuvo muy de moda en España en los años ochenta, y si bien su estela se ha ido diluyendo con el paso de los años, las modas y las tendencias cambian, todavía queda algo de su influencia en aprendices de escritores noqueados por la sinceridad que destila la literatura de un hombre que se llamaba así mismo y con orgullo borracho.

Pero más que la obra, si hay algo notable en la vida y obra de Charles Bukowski es precisamente su errática vida, esa vida que retrata punto por punto en una serie de libros que escandalizaron en su día y que mucho me temo continúen escandalizando hoy día, sobre todo porque fue un escritor que no estaba acostumbrado a morderse la lengua, y que llamaba a las cosas como creía, de ahí que todavía resulte tan ofensivo para muchos.

La verdad, y reconociendo que fui uno de tantos jóvenes abducido por su literatura, es que he vuelto a leer muchas de sus novelas y algunos cuentos y la mayoría apenas se sostienen. Se nota que Bukowski no escribía con un plan sobre la mesa sino que se dejaba llevar por las musas, musas empapadas en alcohol pero musas al fin y al cabo. Entre sus referentes literarios, referentes que se molestaba en mencionar en sus libros, escritores proscritos como Louis-Ferdinand Céline y su Viaje al fin de la noche, y Jonh Fante, escritor y guionista borracho que gracias a los elogios de Bukowski volvió a editarse y a ser reconocido por toda esa legión de lectores empeñados en encontrar flores entre la mierda. El caso es que uno descubre que, efectivamente, el señor Fante fue más escritor que Bukowski, aunque no tuvo la suerte de que lo descubrieran a finales de los sesenta y principio de los setenta, esos años prodigiosos que parecían que iban a cambiar el mundo.

Entre las novelas que escribió y que protagoniza su álter ego Henry Chinaski, las mejores me siguen pareciendo La senda del perdedor, Cartero y Factotum. Se me caen de las manos Mujeres y Hollywood, esta última recrea el rodaje de Barfly (1987), filme dirigido por Barbet Schroeder, así como Pulp, que fue su último trabajo y que bajo la apariencia de una novela policíaca solo esconde desorden y un homenaje muy poco festivo (Bukowski ya estaba en cama, no bebía ni fumaba por prescripción médica) en la que dice que quiere homenajear la literatura que caía en sus manos cuando vivía a salto de mata y de mujer en mujer, aquellos años en los que se acostumbró a convivir con el monstruo que llevó dentro toda su vida.

Al margen de que sus libros hayan perdido la aureola de escándalo y la polémica agitadora que tuvieron en su momento, y al margen también de sus opiniones sobre el mundo y las mujeres, estuvo en el punto de mira de las feministas radikales (con k) durante mucho tiempo, tanto tiempo que incluso me atrevería a señalar que la condena todavía sigue, Bukowski será recordado como apuntaba un aficionado en uno de esos chat literarios que parecen un panal de rica miel, por representar al escritor maldito, el que va a contracorriente, el que aparece completamente borracho en un programa cultural de la televisión francesa o concede entrevista fumando como un carretero y bebiendo cartones de vino para satisfacción de unos lectores que nunca se convertirán en algo parecido aunque como dos mil moscas acudían y acuden –ya menos– a sus libros para observar cómo se las gastan los que andan todo el día fuera de onda. Y cuenta más fuera, mejor.

En cuanto a sus cuentos, territorio en el que se despachaba mejor el escritor, dejó tantos que de tanto en tanto se editan recopilaciones en las que aparecen inéditos que siguen más o menos la pauta que marca y define su literatura: marginalidad, sexo y alcohol. Si se extrapolan estos elementos poco o nada queda en sus historias porque Bukowski no fue un escritor de escuela sino de la calle. Ahí el eco que todavía tienen algunos de sus relatos, historias que carecen de líneas argumentales y que se limitan a narrar el ecosistema de los que lo han perdido todo y buscan refugio no sé si para olvidar bebiendo y bebiendo hasta el final de sus días.

Realismo, pero del sucio, del que mancha los dedos y el espíritu, el que dejó escrito Raymond Carver. Bukowski como sus seguidores caminan por la periferia sin darse cuenta que el infierno son ellos.

Saludos, se dijo, desde este lado del ordenador

Más de 30 actos configuran la programación del II Festival Hispanoamericano de Escritores

Miércoles, Agosto 14th, 2019

El II Festival Hispanoamericano de Escritores contará con más de 30 actos que tendrán lugar en el MAB (Museo Arqueológico Benahoarita de Los Llanos de Aridane), la plaza de España, la plaza de Elías Santos Abreu y varios centros educativos de Los Llanos, como el IES Eusebio Barreto Lorenzo, el Sagrada Familia Nazaret y el IES José María Pérez Pulido.

El programa comenzará el lunes 9 a las 19.30h con un acto en la plaza de España para los niños en el que participará el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Durante la semana se realizarán, de mañana y en el MAB, actos literarios en los que el público principal será el de los centros educativos de Los Llanos de Aridane y otros que desplazarán alumnado desde Mazo, Tijarafe, Santa Cruz de La Palma, Breña Baja, Tazacorte o El Paso. Uno de ellos será el acto Real Academia de La Lengua (el jueves de 12 a 13 horas en el MAB, al que también podrá acceder el público libremente, con limitación de aforo). En este departirán los académicos de la RAE Carme Riera (novelista) y Manuel Gutiérrez Aragón (cineasta y novelista), el secretario de ASALE, Asociación de Academias de la Lengua, Francisco Javier Pérez Hernández (lingüista), el académico correspondiente de varias academias americanas J.J. Armas Marcelo (novelista) y el director de la Academia Mexicana de la Lengua Gonzalo Celorio (novelista).

El martes 10 la programación se abrirá, entre otros, con una firma de ejemplares de 7 novelistas canarios, Alexis Ravelo, José Luis Correa, Anelio Rodríguez Concepción, Fátima Martín Rodríguez, Santiago Gil, Nicolás Melini y J.J. Armas Marcelo. Y concluirá con los actos dedicados a los dos Premios Nobel de Literatura invitados, el francés Jean-Marie Gustave Le Clézio y Mario Vargas Llosa. Jean-Marie Gustave Le Clézio, que a sus 79 años de edad ha debido renunciar al viaje por convalecencia de una operación quirúrgica reciente, ha querido estar presente mediante la lectura de la conferencia “Al mar”, que ya había escrito para este encuentro. Este acto tendrá lugar en el MAB y dará paso al acto de Mario Vargas Llosa y su intervención inaugural de este II Festival Hispanoamericano de Escritores, que se celebrará en el mismo lugar a las 19.30h.

Entre los actos a destacar se encuentran el titulado “Islas”, con la intervención de participantes insulares de Japón (Ryukichi Terao), Cuba (Karla Suárez), Puerto Rico (Mayra Montero), Gran Canaria (Alicia Llarena), Tenerife (Bruno Mesa) y Mallorca (Carme Riera), y que será moderado por la poeta de La Palma, nacida en la isla Fernando Poo, Elsa López. “El país de los otros. Miradas, lecturas”, en el que intervendrán Martín Caparrós, Nuria Amat, José Balza, Héctor Abad Faciolince, Alonso Cueto y Mónica Lavín, el jueves 12 de 20.15h a 21.30h. “Derroteros de la literatura actual. Sus tradiciones. Una perspectiva personal”, incluirá a Fernando Aramburu, Carme Riera, Rosa Beltrán, Rodrigo Blanco Calderón, Marcelo Luján, Alexis Ravelo y Gonzalo Celorio, el viernes 13 de 20.00h a 21.15h. Las poetas Gioconda Belli y Elsa López ofrecerán su poesía a los alumnos del IES Eusebio Barreto y, junto al mexicano Alberto Ruy Sánchez, cerrarán el “Gran Recital del II Festival Hispanoamericano de Escritores”, el sábado de 12.00h a 13.30h en la plaza Elías Santos Abreu de Los Llanos de Aridane. Ese mismo día sábado 14, de 18.45h a 19.45h, tendrá lugar en la plaza de España el acto “Sin ficción novela. Novela ficción”, con Martín Caparrós, Rosa Beltrán, Héctor Abad Faciolince, Rodrigo Blanco Calderón, David Toscana y Hernán Lara Zavala, e inmediatamente, para la clausura, el conversatorio de Anelio Rodríguez Concepción con Sergio Ramírez, Premio Miguel de Cervantes de Literatura.

El festival, que dirige el escritor Nicolás Melini, está organizado y financiado por la Cátedra Vargas Llosa, cuyo director es J.J. Armas Marcelo, y el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, cuya concejalía de cultura gestiona Charo González Palmero, y cuenta con el apoyo económico del Cabildo Insular de La Palma, el Instituto Cervantes, la Fundación Universidad de Guadalajara, México, el programa Canarias Crea del Gobierno de Canarias, Binter, Ópticas Feliciano, el hotel Hacienda de Abajo, el hotel Aridane y el hotel Hacienda San Jorge.

Saludos, amanece, desde este lado del ordenador

Para que la vida no pase de largo

Lunes, Agosto 12th, 2019

Reproducimos el texto de Santiago Gil que abre las páginas de El Perseguidior (Dirario de Avisos, 11-VIII-2019) dedicadas en su integridas a la segunda edición del Festival Iberoamericano de Escritores que se celebra en Los Llanos de Aridane, La Palma, del 10 al 14 de septiembre

Hace unos meses le escuché decir al escritor peruano Alonso Cueto que escribir era un acto de fe. Uno escribe en soledad, sin saber si ese texto que pergeña, este que usted lee, por ejemplo, llegará alguna vez a algún lector. Confiamos en ese destino. Si no fuera así, no seguiríamos escribiendo. Esa confianza ciega, y de entrada irracional, se vuelve cierta cuando coincidimos con los lectores, cuando alguien termina leyendo lo que escribimos mirando hacia el fondo insondable de una pantalla o de una hoja en blanco. A veces no sale nada de ese trabajo, las novelas se nos quedan a medias, los artículos no encuentran el tono apropiado y hasta esas notas que creemos que nos van a salvar del naufragio de la página en blanco se convierten en frases gastadas. Nosotros, sin embargo, seguimos insistiendo, buscando, leyendo, corrigiendo y rastreando en los fondos abisales de nuestros adentros.

En el Festival Hispanoamericano de La Palma celebrado hace un año estuvimos con los lectores. Ese creo que fue el gran hito, el logro esencial del Festival, los alumnos de los centros escolares que nos leyeron y con quienes compartimos nuestro tiempo, los ciudadanos que se acercaban a las mesas redondas y a los recitales y que luego compraban nuestros libros y nos paraban por la calle para comentarnos cualquier detalle de nuestras intervenciones o de las lecturas de nuestras obras. Esa fue la fiesta, la palabra viva en las aceras y en las gentes. A mí me cambiaron la vida, y de alguna manera me hicieron escritor, las profesoras de literatura que me hablaban con pasión de autores y de textos que en un momento determinado alteraron mi destino. Esa pasión de lo que se escribe y se lee es la que se compartió en los Llanos de Aridane y la que queremos compartir nuevamente este año, entre los ciudadanos palmeros y entre los alumnos de los centros escolares, pero también entre todos los que conviviremos durante una semana en los actos previstos, antes y después de los mismos, en las calles de Los Llanos, en sus terrazas y restaurantes, y en cualquiera de esos encuentros improvisados que acontecen en La Palma.

Hablaba de Alonso Cueto al principio. Yo conocí a Alonso en Puebla, en México, hace unos años. No tuve la suerte de haber coincidido antes con él. Había leído su obra y era, y sigo siendo, un admirador asombrado por la calidad de su novela La hora azul. Alonso paseará dentro de unas semanas por La Palma, y quienes se acerquen al Festival podrán disfrutar de su bonhomía y de su sapiencia, y estará Mario Vargas Llosa, Le Clézio, Gioconda Belli, Sergio Ramírez , Mónica Lavín o Alberto Ruy Sánchez, y estaremos numerosos escritores y escritoras que desde las islas entendemos la literatura como un acto de fe con visión universal. Esa es la gran visión y el gran logro del Festival Hispanoamericano, desterrar las etiquetas alicortas y conseguir que los que estamos allí asumamos, por fin, que nuestra patria literaria es nuestro idioma. Un colombiano, una nicaragüense, un peruano, una cubana, un venezolano, una mexicana y muchos españoles y españolas, de Canarias, de Madrid, de La Mancha o de Barcelona, viviremos intensamente ese encuentro que desde que empieza el año marcamos en el calendario de lo que realmente nos importa y nos ayuda a que la vida no pase nunca de largo.