Archive for the ‘Libros’ Category

Citas

Martes, Diciembre 12th, 2017

* La Universidad de La Laguna celebra los veinte años de convocatoria del Premio Internacional de Relato Breve Julio Cortázar y este miércoles 13 de diciembre la presentación del libro que recopila los veinte relatos ganadores de la última edición. El acto tendrá lugar en el Espacio Cultural La Capilla, en el patio central del Edificio Central de la Universidad, a partir de las 20 horas y en el mismo el periodista y escritor Juan Cruz impartirá una conferencia.

* Náufraga en tu piel, un libro de Irma Ariola Medina Cuevas, se presenta este miércoles, 13 de ciembre y a las 19 horas en la en la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), en Santa Cruz de Tenerife. En el acto, además de la autora intervendrán la poeta y narradora, Elena Villamandos, la escritora y gestora cultural, Graciliana Montelongo y el director de Ediciones Aguere, Anghel Morales.

* La Biblioteca de Arte de Tenerife Espacio de las Artes es el escenario, este miércoles, 13 de diciembre, de la presentación del libro Arte y procesos democráticos. Hacia una estética horizontal de Cynthia Viera y Pablo San José. El acto, a las 18 horas,será presentado por Ramón Salas, profesor de la facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna.

* El Ateneo de Miraflores, en la calle de MIraflores número 3 de Santa Cruz de Tenerife, acoge este jueves, 14 de noviembre y a las 19 horas, la presentación de Los ojos de la lluvia, de Isabel Medina. Presenta Yaiza Afonso.

* La Casa de los Cáceres, unicada en la plaza de La Constitución de Icod de los Vinos acoge este jueves, 14 de diciembre, la presentación del libro El verano se fue contigo, de Paula Torres Amado, y que edita Ediciones delMedio.

* La novela Finis mare, de Felicidad Batista, se presenta el viernes 15 de diciembre y a las 20 horas en la Casa Museo Secundino Delgado de Arafo, Tenerife. En el acto participarán junto a la autora el alcalde de la Villa de Arafo, José Juan Lemes Expósito, el escritor Rafael Yanes Mesa, la editora Elena Morales Jiménez y el autor de la portada, Jacobo Tendero. La velada terminará con una actuación de la pareja de baile Carmen Peraza y Benjamín Palmero, del Club de Baile Deportivo ILETÉN.

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‘El conocimiento’, una novela de Jonatah Allen

Lunes, Diciembre 11th, 2017

El mundo literario de Jonathan Allen tiene identidad propia y cuenta por ello con una serie de constantes que define su producción narrativa. La más acusada quizá sea el pasado y cómo se representa ese pasado a través de fantasmas. Los fantasmas están presentes en Julia y la guillotina y Sangre vieja, dos novelas que funcionan muy bien como vehículos narrativos fantásticos, e historias que hablan también de la familia y su linaje, otra constante que puede detectarse en la literatura del escritor.

Otra particularidad en la narartiva de Jonathan Allen es cómo utiliza los géneros, aunque más que utilizarlos se apropia de ellos porque en sus historias se mezclan unos con otros, lo que los hace salir de sus límites. Y el caso es que la combinación funciona.

El conocimiento, su nueva novela, podría entenderse en esta dirección. Es decir, como un relato de aventuras porque todo relato de aventuras cuenta una historia de iniciación, iniciación (Capitanes intrépidos, La isla del tesoro) física y espiritual en las que su protagonista, apenas un adolescente, se da de bruces con otra realidad, más sórdida, como es la de los adultos.

El escenario en el que se desarrolla El conocimiento tiene bastante que ver con el desarrollo en el que se mueve la novela de aventuras, solo que en manos de Jonathan Allen lo que podría ser un desierto, una jungla, la peripecia de recorrer un territorio hostil para encontrar las fuentes del Nilo se transforma en la geografía de la capital grancanaria a mediados de los años setenta del pasado siglo. Ciudad en la que se mueve su protagonista, Andrés Nimaya, quien transita por ella como quien camina por recónditos subterráneosen en busca de su particular Grial

Andrés Nimaya es descrito al principio de la novela como un niño que pertenece a la sociedad bien de Las Palmas de Gran Canaria, aunque se encuentra algo desubicado por la sangre que corre por sus venas. Hijo de un empresario austriaco y de una madre canaria tras un desencuentro en el colegio en el que estudia, empieza a interesarse y a investigar consecuentemente en la historia de su familia. Esta obstinación le llevará a abrir puertas de la memoria familiar que estaban celosamente cerradas y a superar una serie de pruebas.

Desde sus inicios El conocimiento se plantea como un viaje al pasado, un pasado plagado de demasiados muertos y que parecen que reclaman justicia desde sus tumbas.

La sombra de la represión en Gran Canaria durante la Guerra Civil se abre paso en una novela que con estilo tranquilo muestra la transformación de un personaje y su enfrentamiento con muchos de los fantasmas/demonios familiares. Un sendero, el que propone el libro, plagado de numerosas aventuras que reconstruyen la personalidad del protagonista.

El estilo al que recurre Jonathan Allen para contar esta historia es bastante sencillo aunque detrás de esa sencillez se hablan de cosas con alto tonelaje intelectual. A la aventura se une el misterio y al misterio cierto eco fantástico que refuerza una novela que no deja indiferente y en la que el lector se sentirá reconocido –asumirá su propio conocimiento– en algunos de los capítulos de un libro en continuo ascenso, que no deja descanso, que atrapa nada más leer sus primeras páginas.

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3ª edición del Encuentro de Joven Crítica Canaria

Domingo, Diciembre 10th, 2017

Del 11 al 15 de diciembre, tendrá lugar la 3.ª edición del Encuentro de Joven Crítica Canaria, organizado por los escritores Covadonga García-Fierro, Daniel María y Daniel Bernal, dedicado a la memoria del profesor Juan José Delgado.

En una nota informativa se destaca que el propósito de esta cita “es que los críticos literarios más jóvenes compartan sus inquietudes literarias y culturales, así como aquellas investigaciones que están llevando a cabo en el ámbito literario y humanístico en general”.

En esta edición del encuentro, las conferencias se desarrollarán en el Salón de Grados del aulario del Campus Guajara (ULL), cada tarde, de lunes a viernes, a partir de las 18 horas. La entrada es libre y gratuita y se ofrece certificación académica por la asistencia al 80 por ciento del encuentro. 

PROGRAMA

* Lunes 11 de diciembre de 2017

Breve presentación del encuentro a cargo de la organización.

Ponencia inaugural. Nieves María Concepción Lorenzo (profesora titular de la Universidad de La Laguna): “Teresa de la Parra: redes y papeles”. Coloquio con el público.

* Martes 12 de diciembre de 2017

Pilar Calero Marrón: “Cine primitivo: Méliès, el mago del cine”. Coloquio con el público.

Paula Cabrera: “Los exilios narrativos de Nivaria Tejera: una vida nómada entre sueños y vigilias”. Coloquio con el público.

* Miércoles 13 de diciembre de 2017

Alejandro Coello Hernández: “Arrabal, Piñera y Ruibal: tres escenas del pánico”. Coloquio con el público.

María González Quevedo: “La identidad de género en Stone Butch Blues (Leslie Feinberg, 1993) y El lugar sin límites (José Donoso, 1966)”. Coloquio con el público.

* Jueves 14 de diciembre de 2017

Laura Cabrera: ”El monstruo de las mil caras. Frankenstein interdisciplinar”. Coloquio con el público.

María García Rodríguez: “Tu marido trabaja y tú pares: María Teresa León y las construcciones en torno a la maternidad”. Coloquio con el público.

* Viernes 15 de diciembre de 2017

Tomás Redondo Velo: “La poesía como recurso narrativo en El lado oscuro del corazón, de Eliseo Subiela”. Coloquio con el público.

Alberto García Aguilar: “Un espectador desapasionado: Pío Baroja y el cine”. Coloquio con el público.

Cierre del III Encuentro de Joven Crítica Canaria, a cargo de la organización.

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Los olvidados: Eduardo Zamacois

Viernes, Diciembre 8th, 2017

Eduardo Zamacois es uno de los escritores españoles más injustamente olvidados de su generación y no por significación política, fue toda su vida un hombre progresista con todas sus letras, sino por una vida que raya con lo golfo más que con lo disoluto y una producción literaria de supervivencia en la que el lector se encuentra con potables novelas eróticas hasta con obras de un realismo inclasificable que tira a lo popular y que hacía intuir por donde iban a ir los hijos de Benito Pérez Galdós si la Guerra Civil no trunca esa visión de una nueva España.

Sobre esa nueva España gira la que, a nuestro juicio, es la obra maestra de Eduardo Zamacois, El asedio de Madrid, una novela que escribió en 1938 sobre una ciudad prácticamente rodeada por el enemigo, reflejando el espíritu de un pueblo en armas contra la otra España, la de los militares rebeldes, la iglesia y la rancia derecha…

Los protagonistas del relato son personajes del pueblo, gentes sencillas que viven en una corrala madrileña y que toman conciencia todos a una cuando se produce la rebelión militar en verano de 1936.

La historia presenta a una serie de personajes que por convicción se comprometen a defender una República amenazada pero también ahonda, ¡en 1938!, en las contradicciones de una izquierda que fue incapaz ante la amenaza común de constituirse en una Unión de Hermanos Proletarios.

Se puede, y se debe leer, El asedio de Madrid como una novela directa y profundamente politizada de aquellos años. Está escrita por un periodista y escritor que permaneció en la capital de España cuando todo parecía sentenciado para la II República.

Su entusiasmo por causa le animó a escribir una novela generosa en páginas donde rinde homenaje al pueblo de Madrid y su resistencia contra el fascismo, en unas páginas repletas de emotividad y sentimientos.

Eduardo Zamacois no esconde sus simpatías, el pueblo que ha tomado conciencia, y describe con implacable realismo las vicisitudes que sufrió los primeros años de una guerra cuyas cicatrices no han terminado aún de cerrar.

Se describen en la novela los bombardeos desde el aire y desde tierra, el arrojo de los milicianos y el hambre de los asediados. Se describe también, con violento brochazo, la muerte de Buenaventura Durruti y cómo los discursos de Margarita Nelken mantuvieron alta la moral en los peores momento del asedio.

El escritor rinde también homenaje a los militares leales con la II República que organizaron la defensa de Madrid con los escasos medios que tenían. Aparece Miaja, Rojo e incluso Casado. También comunistas legendarios como Líster y El Campesino y se elogia a las Brigadas Internacionales y se desprecia al enemigo, el que combate en la trincheras y el que lucha en la clandestenidad como Quinta Columnista.

Y todo escrito día a día, cuando se produce la tragedia que desangra una ciudad, Madrid, que se crece como un gigante ante la amenaza del enemigo que cerca la capital de España. Pueblo al que intenta derrotar desde el aire y desde tierra con una intensísima capacidad de fuego.

Desgraciadamente, El asedio de Madrid no ha vuelto a editarse, lo que sorprende porque es un título contemporáneo a los hechos que narra y en el que se destaca el espíritu estoico de un pueblo capaz de renunciar a todo menos a que su ciudad caiga en manos del enemigo.

Novela que pese a su entusiasmo no cae en el panfleto, El asedio de Madrid si se deshuesa de todo su espíritu propagandístico, resulta un excelente documento para aproximarse a lo que sintieron los asediados en aquel infierno. Hombres, mujeres, niños y ancianos que como la ciudad en la que vivían, los años de resistencia dejaron con lo puesto. Madrid, mientras tanto, se reducía a un puñado de ruinas.

Emociona, y mucho, un libro que no ha perdido su capacidad de conmover. También, quién lo iba a decir en unos tiempos como los actuales, a creer que realmente hay una España que no quiere desaparecer en la corriente caprichosa de la Historia.

Eduardo Zamacois, su autor, fue un hombre raro, atípico en la España de su tiempo. Nació en la provincia de Pinar del Río, Cuba, aunque muy pronto y junto a su familia viajó a Bruselas, París y Sevilla. Tras fijar residencia en Madrid, abandonó sus estudios universitarios para dedicarse a la literatura.

Cronista en el frente de Madrid hasta 1937, trasladándose luego a Valencia y Barcelona, publica en 1938 El asedio de Madrid.

Tras la Guerra Civil, buscó exilio en México y Estados Unidos antes de recalar en Argentina, donde moriría a los 98 años de edad.

Iniciador de la novela de kiosco en España, Eduardo Zamacois procuró toda su vida mantener la dignidad del derrotado. Si leen El asedio de Madrid, conocerán quienes le inspiraron esta conducta.

Él lo llama el pueblo de Madrid.

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Los olvidados: Jacinto Miquelarena

Miércoles, Diciembre 6th, 2017

Leemos en un plis plas Don Adolfo, el libertino. Novela de 1900, escrita por Jacinto Miquelarena, otros de esos escritores españolas condenados a un resignado silencio más que por su literatura por su ideología.

Jacinto Miquelarena fue falangista y autor, al parecer, de algunos de los versos del Cara al sol. Agustín de Foxá dedica algunas de las páginas de su novela Madrid de Corte a Cheka a cómo se cocinó un himno con el que se identifican los falangistas.

El caso es que me encuentro con un libro, Don Adolfo, el libertino, realmente divertido, de esos que hacen que la sonrisa no desaparezca de la cara y que degenere, ocasionalmente, en agradecida carcajada.

Tal y como anuncia el título, la novela se desarrolla en 1900 aunque es el criado del libertino, Carpóforo, quien prácticamente monopoliza unas páginas que reflejan en tono jocoso aquel Madrid de principios de siglo. Una capital con espíritu de pueblo en la que el leal servidor observa con divertida distancia la frívola vida de su señorito, ese Adolfo canalla y don Juan descritas por un autor, Jacinto Miquelarena, que ya avisa en la introducción de la obra que fue escrita sin demasiada ayuda del diablo. Razón, por otro lado, que justifica que el señor de las tinieblas haya perdido “una excelente ocasión para hacer publicidad del infierno”.

Don Adolfo, el libertino
es una novela con minas dispersas a lo largo de sus páginas. Minas que son las que provoca una risa ronca, ronca porque el humor es negro, y cuando es negro sobrevive hasta 2017.

También hay risas que se congelan cuando ya la notas subir por la garganta. Se hielan porque lo que cuenta el escritor no tiene nada de gracia, aunque se desborda en otros capítulo del libro…

La novela incluye, además, el descubrimiento del cinematógrafo por dos de los protagonistas del libro. Se trata de una descripción hermosa, en la que se manifiesta el poderío como narrador de Jacinto Miquelarena:

“Era El Palacio de las Ilusiones.

Carpófoto y Clotilde penetraron en la barraca estremecidos por la curiosidad y por esa extraña alarma que producen siempre los espectáculos misteriosos y ocultos entre cortinajes. Dentro había un espacio rectangular en el que se alineaban, primero, varias filas de bancos, como en una escuela pobre, y luego, filas de sillas. No había otro suelo que el arcilloso de la madre tierra. Había, en cambio, diversos olores; desde el impreciso y popular que iban dejando las sucesivas oleadas de espectadores, hasta el de menta, que procedía de la cola especial empleada en la cabina de proyección para pegar rápidamente los trozos de películas que se rompían durante las sesiones. Es decir, desde el famoso olor a león hasta el olor a caramelo.

Fue maravilloso.

Las película duraban tres o cuatro minutos cada una. Vieron Llegada de un tren de viajeros; apareció el tren en la lejanía, arrastrado por una locomotora poderosa que se detuvo cuando parecía que iba a pasar por encima del publico”.

Jacinto Miquelarena, que escribió también El otro mundo, sobre su experiencia como refugiado en la embajada Argentina en Madrid al estallar la Guerra Civil, murió en París tras arrojarse al paso de un tren en verano de 1962.

Descubro Don Adolfo, el libertino mientras vagabundeo por el Rastro de la capital tinerfeña. El día está triste, las nubes, allá en el cielo, son de gris oscuro.

El libro está publicado en Espasa Calpe, se trata de una edición de 1941, así que sus páginas están acartonadas y amarillentas y huelen como huelen los libros viejos: a libro.

Su lectura me da a conocer a un escritor, Jacinto Miquelarena que tiene sustancia de ser un buen escritor. Un buen escritor español que, con independencia de las ideas que defendió, cuenta además con un excelente libro de reportajes periodísticos sobre la II Guerra Mundial, Un corresponsal en la guerra (Espasa Calpe, 1942), meridianamente objetivo y personal y con la que dicen es la mejor traducción del poema If, de Rudyard Kipling, al español.

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‘La mansión’, una novela de Mariano Gambín

Martes, Diciembre 5th, 2017

La Mansión es la séptima entrega de una serie que Mariano Gambín comenzó hace unos años con Ira Dei, novela en la que presentaba a los protagonistas de un ciclo narrativo que ha sabido calar hondo entre sus lectores.

Historias muy bien imbricadas, misterio y lecciones de Historia, con H mayúscula, que se desarrollan la mayoría de ellas (salvo El polvo del diablo) en escenarios de las islas Canarias, si hay un protagonista con similar peso al de sus protagonistas –Ariosto, Sandra y Galán, entre otros– es La Laguna, ciudad que Mariano Gambín ha logrado que observemos con otra mirada gracias a sus novelas.

En La Mansión vuelve a ser el escenario de los muchos escenarios en los que se desarrolla el hilo argumental, que también se desplaza a Santa Cruz de Tenerife (la capital tinerfeña fue la protagonista de Colisión), la isla de La Palma y de Madeira en un relato que cuenta con varios nudos que el escritor desenreda con habitual pericia narrativa.

Esta séptima entrega de la serie da lo que promete sus anteriores novelas, entretenimiento, y juega una vez más con el elemento fantástico para teñir de cierto atractivo gótico una historia donde pasado y presente se mezclan.

Estructurada en capítulos muy cortos y en clave de acción ascendente, sin puntos muertos, las más de trescientas páginas de La Mansión se leen con adictivo interés no ya por conocer cómo se resolverán los distintos acertijos que se plantean a lo largo del libro sino porque los protagonistas del ciclo narrativo están adquiriendo un espesor que los hace, si cabe, más cercanos y atractivos.

Resulta clave, en este sentido, el personaje de la tía Enriqueta que, a su manera, es uno de los principales de una novela que comienza con un incendio que devora una casona que más tarde se transformará en la mansión de la novela, y que culmina con otro incendio, esta vez metafórico, que reconcilia y resuelve algunos de los sórdidos secretos del pasado que plantea el libro.

Al margen del misterio, que se complica en otros misterios que se resuelven a medida que avanza la acción, La Mansión vuelve a ser una novela en la que el equipo que protagoniza las seis anteriores, se reúne para vivir juntos una aventura que toma como base una casona y la extraña muerte de quien la habitara para informar sobre el origen en Tenerife de algunas de estas casas, la mayoría hoy abandonadas, y los misterios que guardan mientras son devoradas por el paso del tiempo.

Si algo caracterizan estas novelas es que su autor sabe imprimir en cada una de ellas las dosis necesarias para que el entusiasmo por su lectura no decaiga. Se tratan de obras muy bien estructuradas y con una única función: entretener al lector con misterios universales que se desarrollan en la mayoría de los casos en las islas Canarias, ese territorio con seguro de sol y desde hace unos años –y gracias a Mariano Gambín– repleto de misterios

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