Archive for the ‘Libros’ Category

Los buscadores de agua, una novela de Juan Farias

Lunes, Agosto 13th, 2018

Novela publicada en 1965 y finalista del Nadal, Los buscadores de agua de Juan Farias recuerda mucho a ese clásico de literatura canaria del siglo XX que es Guad, de Alfonso García Ramos, porque ambos relatos tratan de la extracción del agua en las galerías que horadan el corazón de las montañas de Tenerife y La Palma. También porque sus protagonistas vienen de fuera, peninsulares que desembarcan en un territorio insular profundamente empobrecido y hasta hostil con el que viene de fuera. No obstante y al margen de estas cercanías, resulta inevitable pensar cuánto influyó en Alfonso García Ramos la lectura de esta novela de Juan Farias. Al menos temáticamente porque ambos libros son radicalmente diferentes en planteamientos e ideas. Los buscadores de agua está escrita por alguien que vino de fuera, y se preocupa más por dar consistencia a su personaje principal que en retratar la Canarias de aquellos año, lo que sí hace García Ramos en Guad.

Pese a ello, Los buscadores de agua está impregnada de los aires grises de su época, unos años sesenta en el que falta de casi todo en un archipiélago hasta el que se desplaza un gallego sencillo y trabajador que termina en La Palma para trabajar primero en una galería de agua y más tarde dinamitando un terreno de lava para plantar vides, lo que desencadena la segunda tragedia de una novela con hondo calado trágico y ciertos apuntes naturalistas.

Juan Farias fue un escritor que alcanzó merecida fama en España por especializarse en literatura infantil, género al que dio algunas de sus más grandes novelas pero eso no le resta importancia a las historias que escribió para un lector adulto en las que se revela como un autor de contundente pesimismo. En Los buscadores de agua el retrato que hace de la capital tinerfeña y de varias localidades de La Palma es demoledor aunque centra su mirada en un pequeño universo en el que se mueven además del protagonista una serie de secundarios como son sus compañeros de explotación de la mina, la dueña de la pensión en la que reside y el hombre que ha contratado sus servicios. La muerte de uno de sus compañeros hará que la Guardia Civil sospeche de él como posible autor de su asesinato, aunque su compañero falleciera por enfermedad en el bosque, bosque cuyas alimañas ha devorado prácticamente su cadáver cuando él da noticia de su muerte.

Se trata Los buscadores de agua de una novela dura, sin concesiones, que no deja demasiado bien a su protagonista quien, acosado por el miedo, termina por abandonar un archipiélago que no lo ha tratado demasiado bien. Su regreso a la península en un barco en el que viaja en tercera clase acompañado, entre otros del pasaje, por una prostituta que tiene la esperanza de rehacer su vida en tierra extraña y donde nadie conozca su pasado, deja abiertas varias ventanas y plantea otras tantas dudas. Por un lado, la sociedad de las islas, la isla, que se refleja como un pueblo grande, infierno chico. Un lugar en el que es costumbre señalar a casi todo el mundo. Por otro, la pobreza y el paisaje agreste de una geografía que nació de la lava.

Escrita en primera persona, el lector conoce los pensamientos, el desaliento y el desarraigo que sufre. El hombre que deja su tierra natal, un pueblo de Galicia, para venir al sur se puede entender así como un viaje iniciático que marcará su vida. El oficio de volar las entrañas de la tierra para encontrar agua y más tarde la de explosionar una ladera volcánica pone en permanente estado de alerta a un personaje que ahoga sus terror ante la muerte con vasos de vino y peleas esporádicas con sus hermanos de fatigas, todos ellos aquejados del mismo mal, de esa extraña enfermedad que da vivir en una tierra de–así lo escribe Juan Farias– locos.

No creo que la lectura de una novela de este calibre deje indiferente a nadie por lo que sería más que recomendable recuperarla con el fin de que algunos entendieran la fatigosa tarea que lleva el hecho insular. Por otro lado, resulta harto curioso que dos de las más grandes novelas del último tercio del siglo XX estén centradas, como se dijo, en la extracción del agua en laberínticas galerías que recorren el corazón de las montañas canarias y en el retrato desolador de un archipiélago sediento, muy pobre en recursos y en esperanza.

Y con miedo, un miedo silencioso por vivir bajo la sombra de los volcanes que duermen hasta que la naturaleza los despierte de tan cómodo letargo.

Saludos, la esperanza me mantiene, desde este lado del ordenador

Volverás a Pasadena, un libro de Antonio Lorenzo Gómez Charlín

Martes, Agosto 7th, 2018

Los libros forman parte del universo literario de Antonio Lorenzo Gómez Charlín, escritor de origen gallego afincado en Tenerife que no deja de escribir y de buscar títulos atractivos a sus obras, algunas de las cuales, como Volverás a Pasadena, ponen de manifiesto las constantes de un autor que ha hecho de este oficio, la creación literaria, una pasión y una forma de entender la vida.

No son los libros de Gómez Charlín obras fáciles por lo que se le puede criticar a sus escritor que apenas cuenten historias y sí reflexiones, ráfagas de lector omnímodo que deja retazos autobiográficos en su tránsito literario que, en este nuevo libro, se centran sobre todo en el fallecimiento de una figura determinante en su vida: el padre, personaje que ocupa algunos de los momentos más atractivos de una obra que no descansa porque está escrito con pulsión y semeja a la interpretación improvisada de un músico de jazz, solo que en este caso el intérprete emplea las palabras como si de notas musicales se tratara.

Volverás a Pasadena
condensa así piezas que podrían considerarse diarios, diarios en los que describe la agonía y muerte del padre, y un puñado de relatos (como el que da título al libro y El misterio de Pynchon, Recuerdos de un callejón sin salida, Prisionero y El sur) donde su afición por la lectura, los libros y los escritores devora prácticamente las historias que asoman la cabeza de estos textos en los que se detecta una desarmante inocencia y en otros caso una madurez que transforma en cemento el territorio que pisan sus diarios y relatos.

Relatos y diarios todos ellos escritos con un entusiasmo y una sinceridad que tiene nombre y apellido: Antonio Lorenzo Gómez Charlín, quien desnuda sus sentimientos en un libro que se atreve a proponer experimentos metaliterarios con resultados curiosos.

No hay demasiadas descripciones en Volverás a Pasadena pero sí se plantean situaciones que son narrados con ecos que imitan en ocasiones a muchas de las voces de los autores de cabecera del escritor. En este sentido, Gómez Charlín sabe mantener el equilibrio aunque en otros termina siendo devorado por su obsesiva tendencia a citar a sus escritores favoritos. Citarlos o entresacando frases de algunos de esos libros que se llevaría a una isla desierta.

Volverás a Pasadena ofrece porciones de su experiencia como lector y pequeños retratos de su vida. La ausencia del padre monopoliza no obstante un libro escrito con la pasión del hombre de jazz que improvisa una melodía sobre el escenario o en el estudio de grabación. En el caso de Antonio Lorenzo Gómez Charlín, textos donde unas veces muestra un espíritu contradictorio y muy agradecido con los libros y con los escritores y escritoras que los hicieron posible y en otros puñados de ficciones en la que se mezcla una realidad que, sin embargo, no termina por ser decisiva en estas historias.

Saludos, leamos, leamos, leamos, desde este lado del ordenador

El poeta Rafael José Díaz, invitado a Chile por la Fundación Pablo Neruda

Jueves, Agosto 2nd, 2018

El poeta canario Rafael-José Díaz ha sido invitado por la Fundación Pablo Neruda, una de las instituciones más prestigiosas de Chile, durante el mes de agosto. El día 9 participará en una lectura poética en la sede de la Fundación en Santiago de Chile, La Chascona; y el día 10 intyervendrá en un recital-coloquio individual en la sede de la Fundación en Valparaíso, La Sebastiana. Ambas casas-museo, junto a la de Isla Negra, forman el conjunto de residencias que fueron propiedad de Pablo Neruda en Chile y que desde 1986 constituyen la Fundación Pablo Neruda, instituida en su testamento por la viuda del poeta, Matilde Urrutia.

Además de difundir y preservar el legado poético, artístico y humanista del Pablo Neruda, el trabajo de la Fundación pone el énfasis en apoyar la creación artística y literaria, en especial de las nuevas generaciones, facilitando sus casas museos para actividades culturales de todo tipo, entregando premios y ofreciendo talleres. En este sentido, destacan los encuentros con poetas de lengua española, a los que ahora se suma el Rafael-José Díaz quien impartirá además una conferencia el 7 de agosto en el Instituto de Literatura de la Universidad de Los Andes y que lleva por título Identikit. Un mapa de la poesía española actual (con autorretrato al fondo) y en la que trazará un panorama general sobre la poesía de las promociones más recientes, incluyendo muestras de poetas de distintas orientaciones, lenguas y procedencias geográficas, incluida Canarias.

Rafael-José Díaz nació en Tenerife en 1971. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Fue lector de español en la Universidad de Jena y en la Universidad de Leipzig (1995-2000). Dirigió entre 1993 y 1994 la revista Paradiso. Como poeta ha publicado los siguientes títulos: El canto en el umbral (1997), Llamada en la primera nieve (2000), Los párpados cautivos (2003), Moradas del insomne (2005), Antes del eclipse (2007), Detrás de tu nombre (2009) y Un sudario (2015).

En 2007 apareció Le Crépitement, un volumen que recoge una selección de sus poemas traducidos al francés. También ha publicado entregas de su diario, entre las que caben destacar La nieve, los sepulcros (2005) y la muy reciente Dos o tres labios (2018). Ha publicado traducciones de los siguientes autores: Arthur Schopenhauer, Hermann Broch, Philippe Jaccottet, Gustave Roud, Pierre Klossowski, Fabio Pusterla, Ramón Xirau y William Cliff. Como ensayista, ha publicado Rutas y rituales, una selección de sus ensayos. Y, como narrador, la novela, El interior del párpado, dos libros de relatos, Algunas de mis tumbas y El letargo, y dos de prosas misceláneas: Insolaciones, nubes y Las transmisiones (Veinticuatro lugares y una carta). Actualmente es profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Teobaldo Power de Santa Cruz de Tenerife.

Saludos, buen viaje, desde este lado del ordenador

Acción Cultural Española se suma al Festival Hispanoamericano de Escritores

Miércoles, Agosto 1st, 2018

Acción Cultural Española (AC/E) apoya el Festival Hispanoamericano de Escritores mediante el PICE en su modalidad de Visitantes, el Programa de AC/E para la Internacionalización de la Cultura Española, que impulsa y facilita, por un lado, la presencia de programadores internacionales en España para que vean de primera mano nuestras producciones y a nuestros creadores, y por otro, que el sector cultural español pueda salir con sus trabajos al exterior. Gracias a estas ayudas, el Festival Hispanoamericano de Escritores, podrá contar con la presencia en la isla de La Palma de algunos de sus participantes más especiales. Este es el caso de los escritores mexicanos Alberto Ruy Sánchez y Gonzalo Celorio, del editor francés Jean-Marie Desbois, del librero y editor suizo Rodrigo Díaz, y de los escritores venezolanos José Balza y Antonio López Ortega.

El Festival Hispanoamericano de Escritores está impulsado por la Cátedra Vargas Llosa y el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, y cuenta con el patrocinio del Instituto Cervantes, la Fundación Universidad de Guadalajara, México, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el programa Canarias Crea de movilidad de artistas canarios, los empresarios de la isla de La Palma representados por CITtedote, La Palma Film Comission y el hotel Hacienda de Abajo.

Gonzalo Celorio (Ciudad de México, 1948) es escritor y académico. Ha publicado doce libros de ensayo y cuatro novelas. Sus libros han sido traducidos al inglés, el francés, el italiano, el portugués y el griego. Enseña en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM desde 1974. Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Cubana de la Lengua. Ha recibido en México el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo de Lingüística y Literatura y el Premio Mazatlán de Literatura.

José Balza (Delta del Orinoco, Venezuela, 1939), narrador y ensayista, ha denominado como “ejercicios” a toda su obra. Sus títulos comprenden: Largo, Setecientas palmeras plantadas en el mismo lugar, Percusión, Después Caracas, Un hombre de aceite en la novela. Dentro de sus libros de cuento destacan: La mujer de espaldas, Un Orinoco fantasma, Caligrafías, Uno, Trampas. Y entre sus ensayos: Este mar narrativo, Iniciales, El bolero: canto de cuna y de cama, Observaciones y aforismos, Red de autores hispanoamericanos (2011), Los siglos imaginantes, Play b.

Ha publicado libros sobre el origen de la teoría literaria en América Latina, sobre teoría del cuento y de la novela, sobre cine, música, artes plásticas y televisión. Los mismos aparecen bajo el sello de Fondo de Cultura Económica, UNAM y Bonilla Editores de México, Iberoamericana Vervuert, Seix-Barral, Páginas de Espuma y Paréntesis de España, Oxford Press, Arte poética Press (USA), Gallimard. Sus relatos han sido traducidos a más de diez idiomas.

Jean Marie Desbois es editor, desde 1995, y titular de un Master en edición de la Universidad de Monpellier. Apasionado de la historia y la literatura francesa y extranjera, creó Jean Marie Desbois editions en 2010.

Alberto Ruy Sánchez (México 1951), poeta, narrador, ensayista y editor, ha publicado una veintena de títulos, entre ellos las novelas que forman El Quinteto de Mogador: Nueve veces el asombro; Los nombres del aire; En los labios del agua; Los jardines de Mogador: voces de tierra; La mano del fuego. Entre sus ensayos destacan: Con la Literatura en el cuerpo y Una Introducción a Octavio Paz. Entre sus libros de poesía: Decir es desear y El bosque erotizado. Su obra ha sido traducida a más de una docena de lenguas y ha recibido varios premios internacionales: en San Petersburgo, Francia, Chicago y España, entre otros. Ha sido profesor invitado en universidades de tres continentes. Director de la revista y la editorial Artes de México.

Rodrigo Díaz Pino (nacido en Perú y residente en Suiza desde hace 28 años) es librero, editor y gestor cultural en Ginebra, Suiza, donde regenta la librería de libros en español Albatros desde hace 22 años. En su librería desarrolla una actividad cultural presentando libros de autores españoles e hispanoamericanos, organizando talleres literarios, concursos de microtextos, conciertos, etc. Hace unos años lanzó la editorial Albatros, en la que ha editado cuentos, poesía, teatro y novela de autores españoles e hispanoamericanos, en ocasiones traducidos al francés.

Antonio López Ortega (Punta Cardón, Venezuela). Licenciatura y Maestría en Estudios Hispánicos en la Universidad de la Sorbona de París (1979-1985). Fue director de Publicaciones de Fundarte (1985-1988) y director Literario de Alfadil Ediciones (1989-1993), también ejerció como asesor Comunicacional de Voz y Visión, Grupo Corpa-Ogilvy & Mather (1988-1991). Ha sido Gerente General de la Fundación Bigott (1991-2007) y miembro directivo de varias instituciones culturales. Como narrador ha publicado Cartas de relación (1982), Calendario (1985), Naturalezas menores (1991), Lunar (1996), la novela Ajena (2001), la compilación de narrativa breve Río de sangre (2005), Fractura y otros relatos (2006), Indio desnudo (2008) y La sombra inmóvil (2013). Como ensayista ha publicado: El camino de la alteridad (1995) y Discurso del subsuelo (2002). Como antólogo ha publicado: Las voces secretas (2006) y La vasta brevedad (2010). Es fundador de la editorial de poesía Pequeña Venecia y ha recibido varios reconocimientos internacionales. Es columnista permanente del diario El Nacional.

Saludos, será en septiembre, desde este lado del ordenador

La soledad de Alcuneza, una novela de Salvador García de Pruneda

Martes, Julio 31st, 2018

Llegué a la mayoría de los libros que han marcado mi devenir como lector por casualidad. Una de estas obras es La soledad de Alcuneza, escrito por el militar y diplomático español Salvador García de Pruneda y novela que transcurre durante la Guerra Civil.

El libro está firmado por uno de los combatientes del lado nacional pero como bien señala Andrés Trapiello en su imprescindible Las armas y las letras, en la novela no se nombra en ningún momento a Franco, Azaña o Pasionaria, ya que lo que importa es describir cómo su protagonista se hace un poco más viejo pero también sabio por causa de la guerra.

Novela que podría ser entendida como bélica, ya que salvo un capítulo, los otros dos se centran en el avance y repliegue de las fuerzas nacionales en frentes como el Ebro, La soledad de Alcuneza evita, afortunadamente, transitar por el emocionado y vetusto canto falangista de Rafael García Serrano para centrarse en un hombre, Alcuneza, que combate por las tierras de España en un cuerpo que libra, precisamente en esta contienda, su último combate como es el de la caballería. Este sentido crepuscular tiñe las páginas de una novela que salvo el encuentro de seis soldados nacionales y republicanos en una trinchera donde cruzan palabras y abren un debate en el que se carasmiden pero sin armas las dos Españas que han preferido dirimir sus diferencias partiéndose la cara, se prescinde del carácter ideológico en favor del retrato de unos oficiales y soldados que, salvo la presencia de extranjeros, arroja algo de luz sobre las maneras de entender un mismo país.

Alcuneza sirve a su España en caballería, así que monta un brioso corcel con el que se lanzan por los campos de batalla. Pertenecer a la aristocracia de un ejército, el nacional, que junto a la legión y los tabores de regulares, forman la punta de lanza, la vanguardia de unas fuerzas que viven la batalla desde la primera linea, en la trinchera y, en el caso de Alcuneza, a lomos de su caballo y sable en mano.

La visión que retrata Salvador García de Pruneda de la guerra es desoladora pero cuenta también con cierta lectura jungerniana de vivir la vida con la certeza de que mañana puedes estar muerto. Aprovecha además el escritor para narrar otras historias dentro de la historia general, en la que reflexiona sobre la decrepitud de Europa, muy interesante en este sentido los largos parlamentos que pronuncia un ruso blanco enrolado en la legión; o la amnesia que padece un soldado republicano que pierde la memoria durante un combate y es acogido por los nacionales. También la narración que relata como un oficial republicano, veterano de la guerra de África, se enfrenta con otro compañero de armas porque se trata de un valiente y a los valientes hay que darles el derecho de vivir o morir con las botas puestas.

No hay propaganda ni aliento ideológico en La solead de Alcuneza sino la vívida fotografía de un soldado que a medida que avanzan los años y las campañas va perdiendo a sus camaradas hasta quedarse solo cuando la guerra ya alborea su final.

El destino de un soldado, concluye el narrador de esta historia, es morir en el frente. Y más en un protagonista, Alcuneza, que por culpa de la guerra se ha quedado sin familia ni amigos.

Un hombre destrozado, incapaz de vivir en paz en tiempos de paz.

En la abundante e interesante literatura escrita sobre la Guerra Civil La soledad de Alcuneza se descubre como uno de sus títulos más extraños y por eso mismo atrayente. Se trata de una novela extensa en páginas y en historias, materiales de los que se sirve el autor para componer un fresco sin estridencias sobre lo que vivió durante aquella guerra inevitable que nunca tuvo que haber sucedido. Un libro por lo tanto no solo recomendable para los aficionados a la Guerra Civil española, o la Guerra de España como se la conocía entonces en el extranjero, sino para los seguidores de una literatura hoy imposible por sincera y políticamente incorrecta ante el retrato que ofrece de los campos de batalla, de los amores fugaces en retaguardia y del trasegar a diario con la muerte…

Una obra que narra la existencia del soldado de a pie, que cuenta su día a día en la trinchera y en los campamentos instalados en la primera línea del frente. Militares y caballeros cuyo arrojo y valentía es reflejo del que combate al otro lado.

Guerreros que con independencia de su color político coinciden en una cosa: son españoles.

Saludos, muy agradecido, desde este lado del ordenador.

Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa, un libro de cuentos de Yolanda Delgado Batista

Lunes, Julio 30th, 2018

Yolanda Delgado Batista se mueve muy bien en el cuento. Si en su anterior libro de relatos, Puro cuento, cambiaba con facilidad de estilo y de tono, la apuesta se multiplica y sobredimensiona en Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa, ya que mezcla el cuento propiamente dicho con el microrrelato así como el artículo periodístico de carácter cultural, entre otros géneros literarios. Propuestas en las que la escritora además de seducir al lector juega en un territorio, el del cuento, que ha hecho suyo.

El volumen, que ha sido recientemente publicado por la editorial Baile del Sol en su colección Sitio de fuego, reúne 27 piezas que comienza con la que da título, precisamente, a este volumen: Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa, cuento en el que a pesar de dejar algunos cabos sueltos sabe mantener un tono irónico a lo largo de una historia que, sin noquear al lector más entusiasmado, sí que le abrirá el apetito para continuar con la siguiente historia: Cuando una tortuga y Primo Levi me salvaron, el más extenso de los relatos y, a nuestro juicio, el mejor no solo por contar con pericia la relación de una madre con su díscolo hijo, sino porque retrata situaciones y momentos de hondo calado sentimental que su protagonista supera gracias a la literatura. Como en otros de los cuentos que se pueden leer en este libro, la ironía es clave para mantener la atención de lo que se narra, una historia sobre perdedores que salen adelante gracias a su fantástico sentido del humor.

El tono del libro baja en ¡Penélope, no corras!, texto que por improvisado no nace ni va a ninguna parte, misma sensación que despierta El efecto mariposa en la psique humana y La novia, quizá porque Yolanda Delgado Batista no termina por dominar con aplomo el relato breve, formato en el que pierde fuelle, entusiasmo, capacidad para ahondar no ya solo en los personajes sino también en las relaciones de pareja que es otra de las constantes que domina este volumen.

El siguiente cuento, Solos, tiene más páginas pero apenas mantiene el equilibrio y el dibujo de los personajes resulta bastante tibio aunque cuenta con notables recreaciones de atmósferas que refuerzan la soledad de la pareja protagonista.

Escritora con un afilado sentido de la ironía, lo explota en su lado más cómico en Gastos innecesarios, fórmula que no inyecta en Aniversario de boda, un cuento construido a través de diálogos entre una madre y su hijo, experimento que prosigue, solo que ahora adaptándose como un camaleón al español mejicano en Baila la diosa en el ombligo de la luna, relato que está bien maquillado aunque no termina de cerrarse pese a su épico final.
El bello durmiente y La cartilla de leer son narraciones cortas que no acaban de convencer al lector más curtido aunque el libro toma oxígeno en Exploradores del aire, un cuento nostálgico que se desarrolla en la capital grancanaria.

Pedid y se os dará, dijo el Señor está escrito en verso y El hereje es un excelente microrrelato para alguien, como el que ahora escribe, que no es demasiado partidario de este género.

La tía y el luchador tiene, por otro lado, cierto color fitzgeraldiano aunque lo que se narre tenga lugar en las islas Canarias mientras que el recuerdo monopoliza los contenidos de La importancia de llamarse, en el que recrea la vida de uno de sus abuelos, víctima de la represión franquista en el archipiélago.

Otro de los cuentos, ¡Ay, mamá Iné!, nos muestra a una escritora que también se maneja bien en el relato de tinte costumbrista y narración que forma parte del álbum familiar de las historias que se agrupan en este volumen. Libro que incluye Almuerzo de ayuno involuntario, que resulta igual de gracioso que ¿Es la RAE?, construido también en forma de diálogo. Otro de los cuentos, Premio de relato corto apuesta más por el chiste (amargo) que por la ironía en su final.

Entre de las constantes de este libro se encuentran trambién los escritores. Encontramos escritores en De hombres sin pantalones; al mismísimo James Joyce en Entrevista con Joyce y al Quijote y en cierto modo a Miguel de Cervantes por ser su creador en Homenaje a un entreverado loco. Escritores, en este caso travestidos en escritoras, aparecen en el lúcido y vindicativo ¿Escritoras españolas?, y lo críptico por ciertamente hermético en textos como Cuestión de género que aún intentamos descifrar.

Los dos últimos relatos que contiene Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa son Comunicado urgente a la nación y El tablero imperfecto del mundo, narración esta última que junto a Cuando una tortuga y Primo Levi me salvaron nos parece de lo mejor de un libro que no termina de ser redondo como Puro cuento pero en el que se observa el talento y la capacidad que tiene Yolanda Delgado Batista para contar toda clases de historias con independencia del género al que se circunscriban

Saludos, lunes, desde este lado del ordenador