Archive for the ‘Libros’ Category

Fundido en blanco, un policíaco de Víctor Conde

Martes, Diciembre 18th, 2018

“Historias de guionistas fracasados en la Meca del cine las hay hasta aburrir. Incluso cuando no se trataba del cine yanqui, sino del europeo, que también tuvo sus estrellas y sus estrellados”.
(Fundido a blanco, Víctor Conde, Ediciones Idea, 2018)

Con su última novela Alfredo Moreno Santana o Víctor Conde, su álter ego como escritor, demuestra que se mueve igual de bien en las aguas del género policíaco como el de la ciencia ficción, espacio este último en el que ocupa un destacado lugar en la que se escribe en España.

Fundido en blanco
es un artefacto literario que envuelve al lector, y al envolverlo lo atrapa en una vorágine narrativa donde el autor respeta las claves que dan cuerpo y alma al noir para disecarlas con la secreta pasión de un taxidermista. Esto último es una broma, permítanme un poco de ironía con la idea de que funcione como invitación a la lectura de un libro que, de eso estoy seguro, no va a dejar indiferente a nadie.

Víctor Conde, ajustémonos a su pseudónimo, construye un policíaco para deconstruirlo a medida que avanza la acción. También trata, y lo logra, en mezclar fantasía con realidad y en proponer interesantes reflexiones sobre el cine y su magia.

La novela comienza con un guionista que está en las últimas. Estamos en los años sesenta y la acción transcurre en Cinecittá, estudios cinematográficos enclavados en Roma que en esos años vivió una edad de oro no solo con el rodaje de numerosas películas italianas sino sobre todo gracias a las grandes producciones norteamericanas que convirtieron a Roma en la capital de la dolce vita. En este escenario y muy en plan giallo, ese subgénero inventado en Italia donde el asesino es el protagonista por sus refinados y rocambolescos asesinatos, comienza a actuar un criminal que se hace llamar el Taxidermista, un elemento más que se añade a una trama complicada y detectivesca en la que también interviene una hermosa estrella de cine y su padre, un mafioso.

Cada capítulo de la novela tiene un título que funciona como el encabezado de un guión cinematográfico y que tiene la función de situar al lector en el entorno en el que se desarrolla la escena, una novela que respira amor por el cine y por un género, el negro, en el que Conde se mueve como pez en el agua.

El libro cuenta además con un agradable sentido del humor que en ocasiones raya con la ironía, y logra con este pulso que no es nada fácil de mantener, una lectura muy grata, de esas que enganchan y hacen bastante difícil que se abandone su lectura.

Consigue, en definitiva, que leamos más para descubrir cómo solucionará todo el embrollo que va liando a medida que se suceden las páginas.

Con Fundido en blanco, titulo que no deja de tener ironía cuando lo habitual en cine es el fundido pero a negro, la novela propone un atractivo viaje a otra época en la que el cine era cine y el cine europeo pensaba que podía competir con el de Hollywood. Una industria por la que desfilaba toda clase de personajes, una fauna curiosa y de colores chillones que formó un ecosistema irrepetible, único e intransferible a orillas del Tíber.

El escritor se ha documentado para escribir sobre aquel mundo y sobre todo en unos estudios legendarios como fueron los de Cinecittá que, así nos lo recuerda la novela, fueron fundados en los años treinta del siglo XX y en pleno esplendor del régimen fascista. Benito Mussolini, como otros dictadores sintió fascinación por un arte, el cine, que además de entretener era un eficaz instrumento de propaganda. Altavoz que podía hacer llegar su mensaje no solo al pueblo italiano sino al del resto del mundo.

En este poderoso escenario, rodeado de cartón piedra, un guionista fracasado busca una particular redención que lo saque el callejón sin salida en el que se encuentra su existencia. En este transitar se topará por el camino con toda clase de individuos que le harán preguntarse si los sueños del celuloide no serán en todo caso pesadillas.

Saludos, ¡silencio, se rueda!, desde este lado del ordenador

El estrecho de los claveles, una novela de Juan Andrés Herrera

Lunes, Diciembre 17th, 2018

Juan Andrés Herrera es una voz narrativa original y a ratos muy inquietante. Lo demostró en su debut literario, La casa de las flores rotas, y lo reforzó con Cinco mujeres que no subirán al cielo, donde se concentran muchas de las constantes de sus novelas.

Novelas a la que ahora se suma El estrecho de los claveles, libro que tenía que haberse publicado antes que La casa de las flores rotas pero que por una razón u otra, el escritor mantuvo en hibernación hasta que la recuperó del disco duro de su ordenador. Tras revisarla y modificar alguna cosa, no demasiadas según nos informa, presenta ahora una obra que sin ser redonda casi raya la perfección del círculo y se convierte, a nuestro modesto entender, en una de las grandes novelas publicadas en Canarias este año que ya se nos va.

La acción de El estrecho de los claveles se desarrolla en el archipiélago aunque no agrupe a siete islas y sus islotes sino ocho con la inexistente Marquesa, enclave en el que tendrá lugar gran parte de la historia junto a Tenerife, con la que queda separada por un estrecho brazo de mar en el que los habitantes de la isla imaginada celebran un rito funerario en el que cubren las aguas con flores, concretamente los claveles que aparecen en el título.

Paralelamente, esta es la historia de un hombre marcado, Leonardo Culebras, con una cicatriz que recorre medio lado de su cara y la pulsión asesina que lo asalta tras una extraña sesión espiritista que mantiene con la vieja Dorita.
Narrada en primera persona, el lector conoce de primera mano los pensamientos y los razonamientos que mantiene el personaje consigo mismo. El relato puede entenderse así como una especie de justificación, de ruego a que el lector no piense que está asomándose a la mente de un monstruo sino de un hombre bastante perverso con lo que piensa y sus contradicciones.

Novela que gira sobre sí misma, el extraño universo imaginario que propone Juan Andrés Herrera refuerza de sentido un universo literario cuajado de malos entendidos, de amores no correspondidos y de amistades traicionadas. Cuenta también con una crítica para nada velada al mundo de los santeros y adivinos, en la novela creencias que se toman muy en serio y que desencadena la catarata de acontecimientos violentos que se van a desarrollar a continuación. Páginas en las que no se pierde el hilo de los hechos ni el profundo análisis que hace su autor sobre su protagonista, un hombre que es víctima de sí mismo.

La novela cuenta además con un final cuanto menos sorprendente, una de esas historias que cuando se llega a su conclusión hace replantear lo leído y plantearse si todo cuanto hemos recreado no será otra cosa que distinto…

Cruda en algunos momentos pero de una crudeza que encaja perfectamente en lo narrado porque no está escrito para provocar sino agitar, El estrecho de los claveles se desarrolla mayormente en una geografía inexistente a la que Juan Andrés Herrera ha sabido dotar de consistencia, una isla imaginaria que adquiere una vida notable en las páginas de este libro y localización que ya forma parte de esos escenarios míticos a los que nos tiene acostumbrado una literatura, como es la que se escribe en estas islas, tan necesitada ahora de ampliar sus horizontes, de navegar por otros territorios, de transitar géneros a los que manipular por las exigencias creativas.

El estrecho de los claveles mantiene así un tono comedido de apocalipsis, de reacción ante la nada cotidiana y evoca de manera continuada pero sin aspavientos una literatura como fue la del boom con agradecido acento canario. Recuerda también por la forma en que está escrita a algunos de los cuentos de Guy de Maupassant. El relato contado en primera persona de un hombre que duda si está loco, y que sostiene que si duda no puede estarlo pese a que la sociedad que lo envuelve piense lo contrario.

Ésta y otras reflexiones nos ha generado la lectura de El estrecho de los claveles, una novela que por su impronta se transforma en un afortunado rara avis en las literaturas que se escriben en la actualidad en Canarias y en la España peninsular.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Diario de un terrorista, de Domi Delgado

Domingo, Diciembre 9th, 2018

En su más que elogiable labor de rescate de la obra literaria y sonora de A. Domiciano Delgado, Los 80 pasan factura ha puesto en circulación un pequeño volumen que no llega al medio centenar de páginas que reproduce una de las primeras narraciones del escritor y también músico canario, un texto que fue escrito a la edad de quince años, lo que disculpa muchas de las deficiencia y balbuceos de un cuaderno que, paradójicamente, resulta atractivo por su descarnada ingenuidad e improvisada escritura adolescente.

Bajo el llamativo título de Diario de un terrrorista, Domi, como era conocido popularmente (el artista y agitador cultural falleció en el País Vasco en 2007 a la edad de 45 años) cuenta la historia de un joven que termina formando parte de una banda que se dedica a hacer grandes atracos y en la que ninguno de sus miembros se fía del otro.

La acción se traslada a París, donde cometen varios delitos, entre otros volar con un coche bomba una comisaria de la policía francesa para huir más tarde y en un hidroavión a Tenerife, isla en la que planean otro acto delictivo en El Médano.

La hermana del músico y escritor, Ángeles Delgado, firma un prólogo en el que aclara muchas de las brumas que rodean la figura del artista tinerfeño, y advierte que estamos ante una obra primeriza que obliga, como se decía al principio, a perdonar muchas de las deficiencias que cuajan el texto. Con todo, se insiste en que este Diario de un terrorista deja entrever las posibilidades de un creador con todas sus letras, y por donde podrían haber ido algunas de sus inquietudes artísticas posteriores.

El relato debe de entenderse así como un texto en el que se avista algunas de las constantes que marcarían la trayectoria de un autor que poco a poco fue desenvolviéndose con seguridad en los pantanosos y ocasionalmente áridos caminos de la creación.

Señales que despliega a lo largo de una serie de páginas en las que sí brilla un divertido desparpajo, su admiración por Woody Allen y una improvisación que pone mucho nervio a un relato que en ningún momento decae.

Y no decae porque este cuento largo o novela demasiado corta es enervante acción, acción cuajada de violencia que se narra con una cadencia que casi raya más que en el humor, en la ironía a medida que se avanza en sus páginas.

Leer Diario de un terrorista se convierte así en un interesante texto para conocer mejor la labor que desarrollaría más tarde Domi en una ciudad, Santa Cruz de Tenerife, que cuenta con su pequeña y agitada historia en la década de los ochenta, unos años en los que pareció que se cocinaba algo a la sombra de garitos hoy desaparecidos y grupos de amigos unidos por gustos más o menos similares.

También fue una época en la que se fabricaron numerosas revistas artesanales, fanzines de páginas fotocopiadas donde se daba información sobre todo aquello que no aparecía en los medios de comunicación convencionales, y mundillo en el que destacó Domiciano Delgado con publicaciones alternativas.

A la espera de que un cronista escriba o redacte una historia de aquellos tiempos que ya cuenta con varios libros en los que se analiza con mejor y en otras ocasiones peor fortuna el rock de aquellos años, Los ochenta pasan factura han dedicado gran parte de su esfuerzo editorial ha recuperar su banda sonora con el cuidado y el mimo que se merece, sobre todo para los nostálgicos que por aquel entonces eran jóvenes de cuerpo y alma.

Más como personaje que contribuyó a agitar todo aquel universo que se concentraba prácticamente en la capital tinerfeña en torno a un pub, Diario de un terrorista presenta a un Domi Delgado adolescente que ya mordía las inquietudes culturales y con ciertas ganas de generar polémica. El título sobre todo es clave si nos atenemos al año en que fue escrito, 1977, apenas tres años después de la muerte del dictador Francisco Franco y en pleno proceso de transición a una democracia que no terminaba de consolidarse en España, y a la que se atacaba desde dentro y desde fuera. Años, la segunda mitad de aquella década, los setenta, donde ETA estaba más activa que nunca, y en la que no era raro comenzar el día con un nuevo atentado del grupo terrorista.

En ese ambiente de inestabilidad, una inestabilidad que buscaban los que estaban en contra del sistema, algo se estaba mascando paralelamente en una pequeña capital de provincias conocida como Santa Cruz de Tenerife, escenario en el que brilló con luz propia Domi Delgado hasta que se fue al País Vasco por motivos laborales y tierra en la que también puso su grano de arena de agitador cultural.

Quién iba a decirle entonces al músico y al escritor en ciernes que algún día terminaría yendo al norte de España no figuradamente, como el protagonista de este primerizo, ingenuo relato, sino para iniciar una nueva etapa de su vida que, desgraciadamente, quedó interrumpida por la muerte.

Saludos, gracias mil, desde este lado del ordenador

Premonición, una novela de Mariano Gambín

Martes, Diciembre 4th, 2018

Premonición es la octava novela que Mariano Gambín dedica al ciclo que inició con Ira Dei, una serie que con el paso de los años y de las obras que la configuran, ha ido evolucionando con soltura, creciendo, casi como si se hiciera mayor.

Los ya populares personajes que intervienen en la mayoría de ellas han ido apareciendo y desapareciendo en sucesivas entregas y el paisaje, La Laguna y Santa Cruz de Tenerife, ha sido sustituido por otros territorios que no quitan sino que resaltan el interés de unos libros en los que se mezcla el thriller con elementos fantásticos, todo ello muy bien combinado por un escritor que no renuncia a su vocación de entretener al lector y de paso informarle de los sitios que visitan sus héroes.

En Premonición, Mariano Gambín invita al público a viajar con él a Río de Janeiro, París y Venecia de la mano de dos de los protagonistas de anteriores novelas del ciclo, como es ese hombre de mundo y bon vivant que es Luis Ariosto y su mano derecha, Olegario, un secundario de lujo del que conoceremos más cosas sobre su pasado leyendo las páginas de este volumen en el que los dos, junto a Antoinette, son perseguidor por agentes de los servicios secretos rusos y norteamericanos.

En la que probablemente sea la novelas más Bond de la serie, Mariano Gambín rinde otros homenajes a escritores de misterio que son de cabecera y describe con pulso narrativo las ciudades que los protagonistas recorren mientras los agentes de las dos potencias intentan hacerse con ellos.

Como en anteriores novelas del autor, el acento se pone en el halo de fantasía que recorre esta modélica historia de entretenimiento, y envuelve una acción que no desciende sino que va en continuo crescendo desde que se inicia la lectura.

Además de las ciudades que recorren los protagonistas y de que Mariano Gambín se preocupe en todo momento de que no decaiga su vertiginoso ritmo, resulta llamativo el acento gastronómico de este libro, nos referimos a los diversos platos que que disfrutan los protagonistas a lo largo de la novela y que parece que bebe de las fuentes de Ian Fleming, el hedonista creador de 007 y quien además de narrar las misiones de su agente por el mundo, ponía especial cuidado en describir la oferta gastronómica a la que se entregaba su vitaminado protagonista antes de acostarse con alguna de las chicas Bond.

Premonición
por estas razones podría definirse como la historia más internacional de la serie, aunque el escritor promete en nuevas entregas regresar al paisaje lagunero y si se tercia santacrucero mientras ahora transporta a sus seguidores por otras ciudades que abren el arco geográfico de unas novelas a la que todavía les queda mucho por explotar

Saludos, llega la noche, desde este lado del ordenador

Sara Mesa: “Cara de pan no tiene nada que ver con Lolita”

Lunes, Noviembre 26th, 2018

Sara Mesa (Madrid, 1976) es una escritora diferente en un país tan dado a lo reiterativo como es últimamente el de su república literaria.

Más cuentista que novelista, Sara Mesa realizó este mismo noviembre una visita relámpago a Tenerife para presentar su última novela, Cara de pan (Anagrama, 2018) en la librería de Mujeres, en Santa Cruz de Tenerife y en la que mantuvo un encuentro con la también escritora y poeta Cecilia Domínguez Luis. Cuentan quienes asistieron a este diálogo que no dejó indiferente a nadie. Como su literatura.

- Dice en una entrevista que escribir es hacer trampas.

“Me refería a la autoficción, que es un fenómeno que está de moda y en el que los escritores cuentan cosas de sus vidas personales lo que no es, en cierto modo, un fenómeno nuevo porque los escritores escribimos a partir de nuestras experiencias, de nuestra visión del mundo, de nuestra sensibilidad a través de nuestros libros. Incluso a pesar de que queramos ser literales con nuestra biografía hacemos trampas porque nunca cuentas la verdad absoluta entre otras cosas porque la verdad es una cosa inaprensible y a partir de eso todo proceso de escritura y literaturización de la vida conlleva una ficcionalización, y eso es hacer trampas. Mi visión de la literatura es la contraria porque yo apuesto más por la autenticidad y la intuición; por una mirada sin disfraces antes que por la trampa”.

- Entonces ¿escribir para usted es liberarse de sus demonios personales o prefiere mantener cierta distancia con lo que crea?

“No se puede mantener distancia con lo que escribes, al menos en el tipo de escritura que yo hago porque parte de una búsqueda personal y de una indagación de mis inquietudes, así que es imposible que te deslindes de eso y que te dediques a una exposición totalmente apartada de tu persona. Tú te estás imbricando en el texto, estás pringándote pero eso no significa que sea una escritora terapéutica, de las que saca demonios, significa simplemente –al menos en mi caso– que hago historias que, entre comillas, me invento y que el hecho de elegir esas historias parte de mi visión personal del mundo y de mi manera de escribirlas y en ellas estoy yo todo el tiempo”.

- ¿Y una mezcla de ambas cosas?

“El caso es que no estoy muy convencida de que la escritura terapéutica, la de sacar demonios interiores, sea la adecuada. Creo más bien que esa literatura es para dejársela a los expertos en terapia psicológica”.

- La relación de una adolescente con un señor mayor es la historia muy resumida de Cara de pan. ¿Hasta que punto la sombra de Lolita se hace eco en este libro?

Cara de pan cuenta la relación de una adolescente con un hombre mayor pero si solo se resume así el argumento resulta lógico que la gente piense en Lolita porque es el gran referente literario de nuestro tiempo. Cara de pan no tiene nada que ver con Lolita. Ojalá tuviera que ver con la apuesta literaria que escribió Nabokov a nivel formal y temático, de arriesgarse. Pero no, Cara de pan no tiene nada que ver con Lolita, libro que ni tuve en la cabeza cuando escribía esta historia. Más bien, en todo caso, tiene que ver con historias de personajes que están en los márgenes y los márgenes son también para mi las edades y los contextos pero hoy día con toda la revisión de Lolita y el debate sobre el acoso y el Me Too se asocia a mi novela que, reitero, no tiene nada que ver por desgracia con Lolita ya que admiro la literatura de Nabokov”.

- A propósito, ¿qué opina de la campaña del Me Too?

“No lo puedo resumir pero obviamente me parece muy positivo que se replanteen ciertas formas de conducta que se habían considerado normales durante un montón de tiempo y que se denuncien cosas que no son permisibles y que a la luz de los acontecimientos hoy día se tienen que contar y revisar. Pero esto no significa que esté a favor de los linchamientos ya que me parece que durante mucho tiempo las relaciones entre hombres y mujeres han estado envenenadas y han sido perversas pero es la que teníamos todos, hombres y mujeres y nos manejábamos con eso para bien o para mal pero de ahí a buscar culpables y sacarlos de debajo de las piedras para lincharlos pues no estoy muy segura que sea el camino adecuado. Creo, en todo caso, que el camino adecuado es la revisión y la reflexión y sobre todo la educación para que estas cosas no vuelvan a suceder”.

- Muchos de los protagonistas de sus novelas y cuentos son adolescentes…

“Porque es una edad que literariamente es interesante y está presente en muchos escritores que me interesan personalmente como Salinger y Carson McCullers, Álvaro Pombo y Andrés Barba, entre otros. La infancia y la adolescencia son periodos de transición y de cambios que literariamente dan mucho juego. He escrito últimamente sobre eso porque son personajes que están en cierto modo marcados ya que se les considera de manera simple o como adultos en potencia o como el adulto que llegará a ser pero se ignora o no se observa la infancia y la adolescencia cómo lo que es en ese momento. Tengo muy presente la adolescente que fui y recuerdo muy bien aquellos mecanismo mentales y me resulta muy atractivo volver a ellos a la hora de escribir”.

- ¿Cómo recuerda su adolescencia?

“Mi adolescencia sin entrar en temas personales fue como la de la gran mayoría. Me pasaron cosas determinantes que se viven con gran intensidad y si bien he olvidado más hechos concretos no ha sido así con las sensaciones y los mecanismos mentales, los modos de funcionar, las confusiones, los miedos, los descubrimientos y el asombro que tienes a esas edades. Es más un recuerdo de sensaciones que de hechos y eso me pasa también en la literatura porque cuando me preguntan cuánto de biográfico hay en lo que escribo, entiendo que todo y nada. Como hechos no, porque siempre los modifico pero como persona que está ahí prácticamente todo”.

- Muchas de sus historias transcurren en la ciudad de Cárdenas. ¿Cárdenas es un territorio mítico como Macondo o Comala o es un espacio al que recurre porque no le gusta ubicar sus historias en territorios reales?

“Más bien lo segundo, más quisiera que fuera lo primero, un territorio mítico bien articulado y con personalidad propia. La sensación que tengo cuando escribo es la de prestar más atención a los personajes, a su psicología, que al decorado donde sucede la acción. En este sentido, me identifico mucho con el teatro, con lo teatral. En otras historias me da igual aunque el escenario sea urbano, pero me da igual que sea Sevilla o Barcelona o una ciudad de tamaño mediano española. Si no pongo nombre es porque no quiero que recaiga en ella el peso de la reflexión sino que sea solo el lugar donde suceden las cosas. Lo que hago con Cárdenas más que la construcción de un territorio es la destrucción de un territorio”.

- ¿Dónde se maneja mejor, con el relato o la novela?

“Me siento más cómoda con el relato pero un escritor no debe quedarse donde se siente más cómodo porque tiene que ser realista y saber cuáles son sus márgenes y territorios. Y si bien sé que mi territorio es lo breve y que me cuesta más trabajo una novela hay historias y tipos de narraciones que por su estructura precisan de una extensión más larga y es cuando escribo una novela que nunca va a ser una novela larga pero que tampoco es un relato y eso me resulta atractivo porque para mi, como escritora, es un reto escribir un texto de 150 o 200 páginas. Me siento más cómoda con el cuento porque creo que es mi territorio natural pero no me resigno a intentar explorar otras extensiones”.

- No es España un país de cuentistas.

“Se suele hablar de la tradición cuentista americana pero esos autores tampoco son tan conocidos allí como los escritores de novelas. El cuento en términos generales siempre va ser un género minoritario porque exige más al lector mientras que la novela es un territorio casi siempre más amable para el lector y las editoriales, para el mercado en definitiva. El cuento tiene mayor predicamento a nivel crítico y de prestigio literario. Muchos de nuestros mejores escritores escriben cuentos pero eso no se traduce en la mesa de las novedades y es imposible que cambie la tendencia. Pasa lo mismo con la poesía, que no puede ser un género mayoritario. De hecho, incluso cuando un libro de cuentos alcanza un gran éxito como el de Lucia Berlin, que ha sido todo un éxito editorial, su popularidad siempre será infinitamente menor a la de una novela best seller”.

- Habla de la crítica, pero según leo para usted no es del todo fiable.

“La recepción crítica de mis libros ha sido generosa. Los críticos han puesto bien mis libros lo que pasa es que llega un momento en el que como escritor y creador tienes dudas y necesita enfrentarte a ellas y no sabes entonces si la crítica vale o si el crítico se ha limitado a repetir lo que ya han dicho otros. Agradezco mucho que lean mi obra y la pongan bien pero a veces tengo la sensación al leer reseñas que ya las he leído previamente. Por eso agradezco del crítico que haga una lectura personal de mi obra y que señale algún tipo de disfuncionalidad que me permita crecer. Una se vuelve un poco descreída ante la unanimidad y a solas te das cuentas que todavía tienes mucho que aprender y mejorar. No me voy a acomodar a lo que ya se ha dicho porque tengo la sensación de que tengo que mejorar muchas cosas. Sobre la crítica en general hay de todo. En mi caso me fío de ciertos críticos literarios porque creo en su honestidad crítica y nuestros gustos literarios son parecidos aunque, personalmente, para mi es más importante la opinión de amigos lectores, escritores o de la editorial que cuenta con un catálogo del que te puedes fiar porque lo que ofrece es interesante. También cuenta la opinión del librero, que forma parte de la cadena de una forma totalmente desinteresada ya que son prescriptores que suplen un espacio que la crítica oficial está perdiendo”.

- ¿Recuerda el primer libro que la convirtió en lectora?

“No recuerdo un único libro porque en aquel entonces leía muchos tebeos, novelas de Agatha Christie, aunque el libro más literario que leí durante aquella etapa fue Un zoo en la isla, de Gerald Durrell, que tenía un tratamiento muy interesante y todo lo que contaba como un aire muy friqui ya que el protagonista montaba un zoológico en una isla. A la edad de doce o trece años leí este libro como unas treinta veces, y no exagero. Creo que fue probablemente el primer libro literario que me marcó”.

- ¿Y el primer libro que la animó a ser escritora?

“En ese caso fueron un cúmulo de libros porque comencé a escribir tarde, con treinta años, y todo lo que había leído entonces ya estaba muy mezclado en mi cabeza”.

PRÓXIMO LIBRO

Sara Mesa, que se encuentra en estos momentos trajinando con una novela “atascada desde hace tiempo” y previa a Cara de pan, publicará en enero y en la colección Cuadernos de Anagrama su primera incursión en el ensayo, un género en el que confiesa no sentirse demasiado cómoda. Este cuaderno lleva el título de Silencio administrativo. La pobreza ante el laberinto burocrático y en él describe el laberinto al que se somete a los pobres para acceder a las ayudas sociales que las instituciones venden para que se sepa que están ahí. El ensayo está basado en un caso real y está narrado como una crónica que intenta visibilizar tan indignante como kafkiano proceso

Saludos, hijos e hijas de la noche, desde este lado del ordenador

Para apuntar en la agenda

Jueves, Noviembre 15th, 2018

* Es noticia que abran librerías cuando la tendencia actual es de que cierren. Este año, de hecho, asistimos a la liquidación de una de ellas, El Paso en Santa Cruz de Tenerife, pero también al aniversario de otra que resiste con tesón y una clientela fija en pleno corazón de la capital tinerfeña como es Ifara que celebra sus ya 50 años al pie del cañón. Dicho lo cual, recibimos con sorpresa pero también alegría la apertura este mismo jueves, 15 de noviembre, de la librería Agapea en La Orotava, ubicada en el Centro Comercial El Trompo.

* El Ateneo de La Laguna recibe este viernes, 16 de noviembre, al escritor con menos pelos en la cabeza a este lado del Atlántico. Nos referimos a Alexis Ravelo, una de las voces narrativas –bromas aparte- más potentes que podemos encontrar en la literatura actual que se escribe en España, ese país que se nos perdió hace años. El acto comenzará a las 19.30 horas, momento en el que Alexis Ravelo hablará sobre lo divino y lo humano, sobre novela negra y no negra, y de un tal Eladio Monroy si el tiempo lo permite… Yo, aunque me lo pierda, no me lo perdería.

* La Casa Museo Tomás Morales, en Las Palmas de Gran Canaria, acoge el ciclo de conferencias de Poeta a poeta a partir de las 19 horas. El programa comienza el viernes 16 de noviembre con la lectura del poemario El libro de Ofelia, de la poeta suiza Anne Perrier, una autora aún inédita en español y que traduce Rafael-José Díaz. El viernes 23 del mismo mes Pedro Flores leerá Eternoretornógrafo del poemario Las quince mil vidas del caminante del cubano Rogelio Nogueras. Ese mismo día, Federico J. Silva leerá del poeta brasileño Carlos Drumomd de Andrade el poema La búsqueda de la poesía, que se incluye en el libro La rosa del pueblo. Por último, cierra el ciclo el viernes 30 de noviembre Tina Suárez, quien ha escogido En el espejo del poemario Otros domingos, una antología, de Dolores Campos-Herrero.

* Luis Roca es el autor de La isla interior. Homenaje a Dunia Ayaso, libro que será presentado el jueves 22 de noviembre a las 20 horas en la librería Ocho y Medio de Madrid. Acompañarán a Roca la productora de El Deseo, Esther García y el actor Pepón Nieto. El libro será presentado también en Las Palmas de Gran Canaria, el lunes 17 de diciembre en el Teatro Guiniguada, a partir de las 20 horas.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del ordenador