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Evelyn Mesquida: “Un tinerfeño contribuyó a liberar París de los nazis”

Lunes, Octubre 23rd, 2017

Los españoles que formaron parte de La Nueve continúan siendo unos desconocidos en Francia, el país que contribuyeron a liberar durante la II Guerra Mundial, y en España aunque se dan los primeros pasos para que estos hombres ocupen el lugar que se merecen en la Historia gracias a trabajos como el de la periodista Evelyn Mesquida, quien visitó Tenerife para presentar una versión actualizada de La Nueve. Los españoles que liberaron París, un libro en el que destaca, entre otros protagonistas, Miguel Campos, natural de Güímar, Tenerife, y un personaje de novela al que recuerdan con elogiosas palabras quienes lo conocieron, entre otros el jefe de esa unidad, el legendario capitán Raymond Dronne en su libro de memorias.

De “Campos, el canario”, que así los reconocían sus hermanos de armas, y que obtuvo varias medallas por su arrojo y valentía en combate, apenas se sabe más, salvo su lugar de nacimiento, Güímar, y su historial como soldado y alférez en la Nueve. Miguel Campos desapareció meses antes de que finalizara la II Guerra Mundial y se trabaja ahora por esclarecer la sombras que rodean la vida de un hombre tan singular.

La Nueve. Los españoles que liberaron París incluye además del relato histórico y documentación fotográfica, entrevistas con algunos de los supervivientes de La Nueve, testimonios en los que todos coinciden en describir a Miguel Campos, el canario, “como un valiente, alguien muy especial”.

- ¿Qué conocemos de Miguel Campos?
“Tenemos muchos vacíos sobre Campos. Vacíos que vamos a intentar llenar a través de un grupo de investigadores canarios con el fin de conocer cómo fueron sus primeros años en Güímar. Yo lo descubro cuando estaba trabajando en el libro y entrevistando a los supervivientes españoles de La Nueve, que fue la primera unidad que entró y liberó París, y lo ubico primero en 1943, y está comprobado, en África y con el ejército del general Leclerc, quien está a punto de organizar la Segunda División Blindada. Miguel Campos es uno de los muchos españoles que anima a sus compatriotas que sirven en el ejército de Pétain a que se unan al de la Francia Libre. Y ahí ya aparece Miguel Campos como un personaje extraordinario por lo que cuentan de él gente como el capitán Dronne, quien en sus memorias lo llama “Campos, el canario”.

- ¿Y cómo lo recordaban los compañeros supervivientes de La Nueve que usted entrevistó para este libro?

“Coinciden en decir que fue alguien muy especial y que como alférez hizo su guerra. Era el primero en todos los combates”.

- ¿En qué operaciones intervino?
“Miguel Campos obtuvo una de sus medallas –y cabe señalar que los españoles fueron los más condecorados del ejército de Liberación, muy por encima de los franceses– tras dirigir un ataque a un castillo defendido por las SS y capturar a 129 prisioneros y liberar a nueves soldados norteamericanos así como hacerse con material bélico mucho antes de tomar París. El capitán Dronne cuenta que libró otros combates ya que fue un soldado que iba donde otros no querían ir”.

- ¿Qué pasó con Miguel Campos?
“Intento explicarlo en el libro porque es muy complicado. La Nueve se detiene cerca de París porque así se lo ordena el general Patton a Leclerc, pero éste le dice a sus hombres que avancen para ser los primeros en entrar en París, y en ese avance dejan a los norteamericanos a 40 kilómetros de distancia mientras combaten contra los alemanes sin retroceder un paso. Por fin, el 24 de agosto llegan a París y entre ellos se encuentra Miguel Campos, que entra tras la tanqueta Guadalajara. Se sabe que en París celebró la victoria con los españoles de la Resistencia y que volvió a ver al hombre que, al parecer, le salvó la vida en España, pero es unas de las historias que vamos a investigar. Sí conocemos que habían decido regresar a España cuando finalizara la guerra, y que comienzan a recoger material bélico y que Miguel Campos es uno de los que primeros que toma la iniciativa ya que durante ocho meses recogió y escondió material bélico con destino a España al volante de una tanqueta”.

- ¿Hubo más canarios en la Nueve?
“Sí, hay más canarios. Se están elaborando listas y hay bastantes canarios en todo el ejército de combate francés, en ambos, el de liberación y el de Pétain. Campos animó a muchos a que se pasaran al del general Charles de Gaulle. Todos ellos combatieron con el ejército francés en los frentes de Libia, Túnez, Egipto”.

- El gobierno francés ha olvidado tras la guerra el papel de los españoles de La Nueve. Algunos voces dicen también que se han obviado a los marroquíes, senegaleses, belgas y otros extranjeros que combatieron también por Francia…
“Esa opinión es ladina porque esas mismas voces excusan así el todavía ignorado papel de los españoles en Francia durante la II Guerra Mundial. Las otras nacionalidades que formaban parte del ejército francés y que eran más de 30, todas juntas no supera en número de hombres a los españoles. La Guerra Civil finalizó el 1 de abril y más de medio millón de españoles, entre los que marchaban unos 300.000 combatientes, cruza la frontera, esto sin contar los que lograron llegar a África. Estos hombres eran militares y soldados con experiencia bélica, experiencia que Francia aprovechará más tarde. El capitán Dronne dijo que no había visto soldados tan preparados y motivados como los españoles de La Nueve”.

- ¿Qué opinión tenía el general Leclerc de estos españoles?

“Philippe François Marie, conde de Hauteclocque, fue un militar aristócrata que siendo capitán apoyó a la causa de los nacionales durante la Guerra Civil española aunque tras la ocupación alemana de Francia, es el primer oficial que se pone a las órdenes de Gaulle que lo envía a África para que las colonias se pongan del lado de la Francia Libre, y allí conoce a los españoles republicanos con los que va a cruzar una gran parte de África y allí los llama verdaderos combatientes de libertad. El 26 de agosto y durante el desfile de la Victoria, de Gaulle es protegido por cuatro tanquetas que vigilan soldados españoles. Es una orden de Leclerc con doble sentido, uno proteger al general y otro que los españoles también reciban el aplauso de los franceses”.

- ¿Recibieron los supervivientes de La Nueve la nacionalidad francesa tras la guerra?

“Los que entrevisté no se nacionalizaron hasta que contrajeron matrimonio con mujeres francesas. Casi ninguno quiso aceptar la nacionalidad y eso que podían recibirla. Muchos pensaban que tras la II Guerra Mundial iban a regresar a España”.

- ¿Consta que algunos de los supervivientes escribieran sus memorias de la guerra?

“Si no escribo el testimonio directo de los que viven hubiera desaparecido. Sé que Amando Granell comenzó a escribir unas memorias pero falleció en España durante los años setenta en circunstancias muy extrañas”.

- En el libro incluye el testimonio de ocho supervivientes de la Nueve, ¿cuál fue el que más le emocionó?
“Todos, aunque quizá con el que más cercana me siento es con Arrure,un valenciano bruto como él solo pero que despertaba una gran ternura”.

- ¿Cómo llega usted a la historia de La Nueve?
“Yo fui uno de tantos españoles que vino al mundo en una familia de vencidos. Estudié en un colegio franquista y canté el Cara al Sol. A La Nueve la descubrí mientras trabajaba en París, donde me mostraron una fotografía de un grupo de soldados que estaba hecha en Inglaterra y me explicaron que aquel grupo de hombres que llevaba el uniforme norteamericano se trataba de una compañía francesa formada por españoles. Ignoraba la historia y me puse a buscar supervivientes para que me contaran sus experiencias y poco a poco, porque estaban desperdigados por la geografía de Francia, fui dando con ellos”.

- ¿Sabe si los veteranos de La Nueve se reencontraron tras la guerra?
“Se reencuentran en noviembre de 1947 en el entierro del general Leclerc, esta fue la primera y última vez.”

- Tras La Nueve trabaja ahora en un libro sobre lo españoles que combatieron en la Resistencia francesa.
“Con la Resistencia pasa lo mismo que con La Nueve, apenas existen los españoles en la bibliografía francesa. Hace dos años recorrí 21 pueblos de Francia para buscar esa memoria y en cada uno de ellos encontré información que he ido recopilando para demostrar que los españoles de la Resistencia no solo actuaron en el sur sino también en regiones como Bretaña. Y que muchos de los habitantes de esos pueblos aún los recuerdan por su generosidad”.

OBJETIVO: LIBERAR PARÍS

Evelyn Mesquida dice que el 24 de agosto es una fecha que no existe en el calendario que celebra la Liberación de París. Algo extraño porque ese día, y no el siguiente, fue cuando se entró en París, aunque los soldados no fueran franceses y sí españoles. “Fueron los primeros”, comenta la periodista, y el Ayuntamiento de París así lo reconoce desde 2014 en un sencillo acto que se celebra en el jardín de La Nueve. Parece, a juicio de Evelyn Mesquida, que todavía les duele a los franceses reconocer que fueron los españoles los primeros que entraron en París el 24 de agosto de 1944, una ciudad que aún defendían unos 20.000 soldados alemanes fuertemente armados, y que fue un español, el valenciano Amando Granell, el primero que pisó la capital francesa. “Existe una imagen que lo confirma”, dice la autora de La Nueve. Los españoles que liberaron París.

PARA SABER MÁS

La Nueve y los españoles que combatieron en el ejército francés y en la Resistencia cuenta con una bibliografía en español que, afortunadamente, se agranda con el paso de los años. Uno de los primeros libros publicados en español sobre este asunto es el de Antonio Vilanova, español que emigró a Méjico tras finalizar la Guerra Civil, y país en el que escribe Los olvidados. Los exiliados españoles en la Segunda Guerra Mundial. Eduardo Pons Prades es el autor de Republicanos españoles en la II Guerra Mundial trabajo que ha inspirado novelas y la notable novela gráfica Los surcos del azar, de Paco Roca. De amena lectura resultan también las memorias de Serapio Iniesta y que reúne en los volúmenes Flon-Flon. Los republicanos españoles en la Legión Extranjera francesa, París aquel verano: Los republicanos españoles en la liberación de Francia y Pie Negro, que se desarrolla en Argelia.

Saludos, libertad, igualdad y fraternidad, desde este lado del ordenador.

¡¡¡Viva Méjico (con jota)!!!

Jueves, Octubre 19th, 2017

“Tengo el honor de informar a usted –decía un general a quien pidieron noticias del paradero del rebelde– que Francisco Villa se encuentra en todas partes y en ninguna”.

(¡Vámonos con Pancho Villa!, Rafael F. Muñoz, colección Austral, Espasa-Calpe, 1949)

La mayoría solo conoce de la Revolución Mejicana la imagen folclórica que el cine norteamericano ha mostrado de un proceso tan trascendental en la Historia de las Américas durante los primeros años del siglo XX.

Sin embargo, y como en todo gran proceso violento y transformador, se ignoran las historias que hay detrás de cada uno de los hombres y mujeres que al margen de vestir modestamente y caminar sobre alpargatas, se lanzaron a la guerra para reclamar mejores condiciones de vida en un país que tras la independencia de España no dejó de conocer guerras y más guerras internas y con su vecino del norte.

Para hablar de sus hombres y también para desmitificar a sus héroes y capitanes, en concreto Pancho Villa, Rafael F. Muñoz escribió una novela que el paso del tiempo ha convertido en un clásico no solo de la literatura sobre la Revolución sino sobre la literatura en general, con el título de ¡Vámonos con Pancho Villa!, publicada en 1931, y en la que se mezcla realidad y ficción sin que el lector aprecie la diferencia entre lo que sucedió tal y como se cuenta de lo que solo es una recreación imaginaria.

Rafael F. Muñoz, periodista y escritor y uno de los cabecillas de lo que se conoce como novela revolucionaria, ofrece un retrato sobre el legendario guerrillero con sus luces y sus sombras. Consciente de que Villa fue un hombre. Un hombre especial, pero hombre al fin y al cabo, feroz no solo contra el enemigo sino también con los suyos.

Para brindarnos este retrato cruel por humano del revolucionario, Rafael F. Muñoz presenta en el libro a seis campesinos que se suman a las tropas villistas bajo el nombre de Los leones de San Pablo. De este grupo, solo el mayor de todos ellos, Tiburcio Maya, llegará con vida a las páginas finales tras ver como su mundo se desmorona por causa de la guerra y por causa del hombre al que sigue: Pancho Villa, en una serie de encuentros y desencuentros de los que se sirve Muñoz para narrar, entre otros, algunas de las campañas más conocidas del general como fue cruzar la frontera y arrasar la población de Columbus, en Nuevo Méjico, y su retirada estratégica ante la expedicìón punitiva del ejército norteamericano al mando del general Pershing por el estado de Chihuahua.

El protagonista de la novela, Tiburcio Maya, asiste como soldado en cada uno de estos combates y a través del mismo se explica la admiración que cada uno de los hombres que combatían al lado de Pancho Villa sentían por su jefe.

Un jefe contradictorio, de origen humilde como la mayoría de los hombres que formaban parte de su ejército, y que a lo largo de su vida militar llegó a recelar incluso de los suyos, lo que le llevó a ordenar ejecuciones de inocentes para medir la fortaleza y la lealtad de algunos que lo rodeaban.

¡Vámonos con Pancho Villa! fue usado como guion cinematográfico para la película del mismo nombre realizada en 1935 y que está considerada como la primera superproducción mejicana. La dirigió Fernando de Fuentes y uno de sus carteles promocionales se ha utilizado para ilustrar este artículo.

Entre otros escritores mejicano, Juan Rulfo sintió especial aprecio por el conjunto de la obra (no es demasiado extensa, apenas dos novelas más, ensayos y unos pocos cuentos) de Rafael F. Muñoz, de quien dice que fue el mejor que representó la revolución mejicana sin olvidar su aliento poético. En cuanto a ¡Vámonos con Pancho Villa”, Juan Rulfo destaca la imparcialidad del escritor en la descripción que hace del general revolucionario, un personaje al que “trata de manera objetiva, sin conmoverse ni exaltarse.”

Desgraciadamente, no es nada fácil conseguir en la actualidad novelas de Rafael F. Muñoz aunque con suerte (y ese fue nuestro caso) se puede uno encontrar con ejemplares de ésta u otras novelas suyas en rastros o librerías de viejo. El ejemplar que tenemos está editado en la colección Austral de Espasa Calpe, en 1949 y apenas supera las doscientas páginas. Páginas intensas y trepidantes, páginas que firma un escritor y periodista con todas sus letras.

Saludos, ándale, desde este lado del ordenador

José Manuel Castellano ingresa en la Academia Nacional de Historia de Ecuador

Martes, Octubre 17th, 2017

El doctor en Historia por la Universidad de La Laguna, Jesús Manuel Castellano, ingresó el pasado 5 de octubre en la Academia Nacional de Historia de Ecuador en un acto que se celebró en la Universidad Nacional de Educación de este país.

Jesús Castellano es autor de casi una treintena de libros y profesor titular de la Universidad Nacional de Ecuador.

Cuenta con diversos premios de investigación de rango nacional e internacional y con la Distinción por la Cultura Nacional cubana, que otorga la Asamblea del Poder Popular de la República de Cuba por su contribución en temas históricos y culturales.

Entre otras personalidades de Ecuador, asistieron a la ceremonia de su ingreso en la Academia Nacional de Ecuador el gobernador de la provincia del Cañar, Luis Quishpi, y la rectora encargada de la UNAE, Rebeca Castellanos, así como el director del diario El Mercurio, entre otros.

Diego Correa, un canario que conspiró para asesinar a Napoleón Bonaparte

Lunes, Octubre 16th, 2017

Parece un personaje de novela pero es hombre de su tiempo, dice el historiador Manuel Hernández González autor del libro Liberalismo y masonería entre Europa y América. Diego Correa (1772-1843), que recientemente ha publicado ediciones Idea en la colección Desde América.

Hijo de orfebre, mulato, héroe del ataque de Nelson a Santa Cruz de Tenerife, militar en la guerra de independencia española, periodista en las Cortes de Cádiz y viajero, este libro revela la vida de un hombre de acción que nació en La Laguna para morir en Manila, en 1843.

- ¿Cómo llega a Diego Correa?
“Al estudiar el Tenerife del tránsito de los siglos XVIII y XIX, al salir de pleno en todos los acontecimientos de esa época”.

- Diego Correa era mulato ¿fue un lastre en su carrera?
“Era hijo de uno de los mejores orfebres de Canaria y tenía ascendencia mulata tanto por parte de madre como de padre. Su hermano Pedro, que siguió la carrera eclesiástica, tuvo procesos por ese origen con denuncias contra él para obtener las órdenes religiosas. Siempre fue calificado como tal por parte de sus críticos y fue un lastre que sufrió, aunque no le impidió desarrollar su carrera militar y política. Sus estudios fueron en la escuela de primeras letras de la Real Sociedad Económica de Tenerife. No pasaron de ese nivel pero era muy listo y autodidacta, ganando numerosos premios por sus actitudes y habilidades en esa escuela”.

- Tuvo, al parecer, un papel destacado en el intento de Nelson por tomar Santa Cruz de Tenerife en 1797.
“Estaba de servicio en la batería de la Concepción, y animando a un puñado de soldados a sus órdenes se descalzó sobre la playa, combatió con los desordenados y sorprendidos ingleses y logró, en breves minutos, capturar a 17 marineros que entregó personalmente en el castillo de San Cristóbal en medio de la sorpresa general. Depositó además varias armas, una caja de guerra y un cañoncito de campaña que los enemigos se vieron obligados a abandonar a resultas del fuego que se le hizo. Ante los méritos contraídos, Gutiérrez propuso al ministro de la Guerra su ascenso a subteniente”.

- ¿Y como miembro de la Junta Suprema?
“En esta atmósfera gobernada por las indecisiones y las noticias imprecisas, aparece Diego Correa. Enemistado con Cagigal, como vimos con anterioridad, era visto como émulo del Teniente del Rey, el irlandés Carlos O’Donnell, que pronto conspiraría contra el Comandante y se proclamaría Comandante General interino. Ante la escala de la goleta «La Mosca» en el puerto de Las Palmas, que se dirigía hacia América con la finalidad de ganarla a la obediencia a José Bonaparte, Cagigal designa a Correa como el mensajero que tenía la misión de llevar al Gobernador de esa plaza, José Verdugo, las órdenes pertinentes y un interrogatorio al capitán del citado barco, navío arribado el 25 de junio”.

- Dice que participó en un complot para asesinar a Napoleón Bonaparte…
“Correa abrió en el Cádiz sitiado por las tropas francesas una escuela de esgrima para subsistir. Por aquel entonces fue nombrado Jefe del Estado mayor del ejército de la isla de León su viejo conocido y amigo de Tenerife, el general Lacy. Su influjo en Cádiz y en el ministro de Estado, Eusebio Bardaxi, posibilitaron que el lagunero fuera designado en una comisión secreta en los Estados Unidos que tenía por objeto “variar la suerte de los negocios públicos en Europa”, el rocambolesco asesinato de Napoleón a través de la vía norteamericana debía de emprenderse en Europa, pero partió para los Estados Unidos de América”.

- Diego Correa es masón y liberal. Y usted relata que cuenta con una interesante actividad en Cuba y Estados Unidos, ¿cuál fue esta actividad?
“En esa coyuntura, la labor de Correa en Estados Unidos, lejos de dirigirse a su irracional finalidad inicial, el asesinato de Napoleón, se encaminará hacia un activo protagonismo en la persecución de lo movimientos independentistas de Hispanoamérica. Resume en su persona las contradicciones del liberalismo español, incapaz de comprender y asimilar en su integridad los cambios que estaban acaeciendo en sus colonias. En su interés para atraer a la causa española a personalidades disidentes de la política oficial norteamericana mantuvo estrechos contactos con el general James Wilkinson, gobernador de Luisiana, quien había sido destituido de su cargo por la acusación de haber participado en la esperpéntica conspiración de Aaron Burr que se encaminaba a crear un vasto imperio con los territorios del Missisipi y de México. En su conversación había expuesto diversos planes para el futuro de Luisiana, Florida y las Provincias Internas. Se hallaba interesado en ponerse al servicio del Estado español con un mayor y cuatro capitanes de su confianza, a condición de ser integrados en el territorio de México para desde allí encaminarse a la conquista de Luisiana. Sin embargo, el ministro de Estado Bardaxi desconfió de sus propuestas y ordenó que por ningún motivo entrase en México. No obstante, debía apoderarse de sus planos y cartas. Particular atención mostró hacia la política napoleónica. Por ello desde la legación francesa se vigilaron estrechamente sus actividades. El embajador Serurier en un informe dirigido al secretario de Estado norteamericano James Monroe diría que el lagunero “siempre portaba un pequeño puñal español, y también guardaba pistolas, pólvora y balas, y una caja conteniendo veneno y otras drogas y un pequeño frasco de veneno para sí mismo o para sus enemigos”. Tan estrecha comunicación llegó a tener con los agentes galos que hizo sospechar en un principio al propio Onís que se trataba de un espía de ese país. En Cuba se convirtió en el portavoz del liberalismo exaltado, un sector del liberalismo radical unido a los intereses de los comerciantes peninsulares, defensores del monopolio comercial frente a las élites criollas, partidarias del libre comercio. Publicó números textos en periódicos de esa ideología y folletos. Batalló dentro de la masonería para evitar el influjo de los hacendados criollos, pero estos le ganaron la partida al erigir una Gran Logia independiente que integró tanto a los de rito escocés como a los de York, por lo que se integró en la comunería, un movimiento liberal radical controlado por el liberalismo exaltado”.

- Y fue también fue un activo literato y periodista. ¿Cuáles de sus obras destacaría?
“Escribió numerosos artículos y folletos políticos en Estados Unidos, España, Cuba e Inglaterra, donde dejó constancia de su militancia en el liberalismo. Entre ellos destacan sus escritos en los más característicos periódicos liberales de Inglaterra, de Madrid y de Cádiz, como el Mercantil, Español constitucional. Conservador y Duende de los Cafés y sus folletos sobre el liberalismo y la emancipación en América, entre los que destacaron sus proclamas contra Fernando VII como monarca absoluto”.

- Como historiador, ¿cómo definiría a Diego Correa?

“Fue más que nada un testigo de su tiempo que analizaba desde la perspectiva del liberalismo español las transformaciones políticas de Europa y América. En España defendía la profundización del liberalismo gaditano y en América, salvo en su exilio en Londres, que apoyó la causa independentista americana, entendió que los nuevos regímenes solo servirían para defender los intereses de las oligarquías criollas en un nuevo régimen de carácter reaccionario”.

- Un personaje muy contradictorio que atacó también a la a Iglesia?
“Primero en 1819, y por segunda vez en 1825 Diego Correa, con sus iniciales D.A.C.G. dio a luz en Londres con el título de Historia verídica de la Judit española, Cornelia Bororquia, el célebre texto del antiguo trinitario sevillano al servicio de José Bonaparte, Luis Gutiérrez, ejecutado por espía por la Junta Suprema de Sevilla. Se llamaba en realidad Cornelia Bororquia o La Víctima de la Inquisición y aparece calificada como su tercera edición. Sin embargo, al ser redactada por un significativo afrancesado, quiso desvincularlo de ese origen y la atribuyó a un supuesto y probablemente imaginario Fermín Araujo. En su discurso preliminar se muestra significativamente partidario de la libertad de cultos a pesar de que la constitución de 1812 hacía prevaler la religión católica como la única universal verdadera y dominante de la Monarquía española. Sostiene que el haber tildado esa “impolítica idea” trajo como consecuencia a la Nación el que “un déspota impotente la destruyese y vulnerase impunemente con escándalo del mundo civilizado”. Si se hubiera despreocupado “de ciertas máximas falsas y perniciosas”, se habría centrado en sostener la constitución política. Al no fundamentarse en tales principios, se tradujo en el encarcelamiento de “los dignos miembros del soberano congreso” en los presidios africanos y “en los inmundos calabozos de la infernal inquisición” u obligados al destierro en extraños países “llenos de amargos pesares”. Clama al respecto que finalmente la victoria de las ideas liberales conduciría al “impío Fernando y los satélites de este abominable tribunal” a su conversión en “víctimas de la justicia o del furor del pueblo”. Un triunfo que originaría que “el estado frailesco aniquilado desparecería para siempre como seres inmundos”.

- ¿Con qué personajes de su tiempo mantuvo amistad?
“En Estados Unidos tuvo relaciones con muchos significativos dirigentes de esa país, incluido su presidente, con el que se entrevistó. También con un amplio núcleo de independentistas como Álvarez de Toledo o con el embajador español Luis de Onis, con el que tuvo una gran amistad tanto allí como en Inglaterra. En España trató a los más granado del liberalismo gaditano. Personajes como Flores Estrada, Lacy, el Conde de Toreno y un largo etcéctera. En Inglaterra con muchos exiliados liberales españoles como Fernández Sardino, Antonio Puigblanch, independentistas americanos, y personalidades notables de la élite dirigente británica con lord Holland o el duque de York”.

- ¿Y cómo y por qué termina sus años en Filipinas como intendente de Manila?
“Porque después de ejercer como gobernador en Madrid, fue designado intendente de Filipinas. Allí pasó sus últimos años, siendo un combativo defensor de las ideas liberales españolistas hasta su muerte”.

Saludos, noche, desde este lado del ordenador.

La creadora de Petra Delicado, Alicia Giménez Bartlett, en Tenerife Noir

Sábado, Octubre 14th, 2017

La ganadora de los premios Nadal y Planeta por Donde nadie te encuentre (2011) y Hombres desnudos (2015), respectivamente, Alicia Giménez Bartlett encabeza el cartel de la próxima edición de Tenerife Noir que se desarrollará en marzo del próximo año en la capital tinerfeña.

Alicia Giménez Bartlett, pionera en aportar una perspectiva femenina y feminista a la novela policíaca en España, es la creadora de la inspectora de Policía Petra Delicado, personaje al que ha dedicado varias novelas y que terminó convirtiéndose también en una popular serie de televisión protagonizada por Ana Belén.

La escritora cuenta con más de veinte novelas y varios ensayos como El misterio de los sexos y La deuda de Eva.

Saludos, pensando que no veía porque…, desde este lado del ordenador.

Los fantasmas de la Guerra Civil

Viernes, Octubre 13th, 2017

Johan Brouwer es uno de esos escritores que tuvo una vida mucho más interesante que su obra. Es autor, entre otros libros, de Los tesoros de Medina-Sidonia, una extraña novela que escribe en 1939 y que se ambienta durante la Guerra Civil española.

Católico radical, Brouwer manifestó al principio sus simpatías por el bando nacional aunque terminó decantándose por la causa de la II República tras comprobar que el Dios que defendían los rebeldes no tenía nada que ver con el suyo.

Esto lo viene a contar en la primera y mejor parte de Los tesoros de Medina-Sidonia, un relato que a medida que se desarrolla se despoja de todo realismo para sumergirse en una insólita historia de fantasmas que plantea cuestiones tan serias como la muerte y lo que puede haber más allá de la muerte por si se hubiera o hubiese algo.

Johan Brouwer, a quien el eterno candidato al Nobel de Literatura de su país Cees Nootebom define como “una de las figuras más raras de nuestra literatura” porque tuvo a su juicio una vida “muy movida y poco holandesa”, fue un aventurero, un holandés errante que sintió una extraña fascinación por España y lo español.

Tradujo al holandés La rebelión de las masas de José Ortega y Gasset y visitó Valencia en 1937 para asistir al II Congreso de Escritores Antifascistas por Holanda. Fue ejecutado en 1943 por los nazis y entre otras obras es autor de la novela Los tesoros de Medina-Sidonia (Berenice, 2014) y Psicología de la mística española,que fue publicada en 1931.

Si por algo destaca Los tesoros de Medina-Sidonoa es por su carácter de rareza, por su mezcla para nada extravagante de guerra española, de guerra entre hermanos, de guerra entre ideas, de guerra entre clases con una espiritualidad que desarma y retuerce el relato de extranjeros en la guerra de España con otro distingo como es el que sea, probablemente, la primera novela fantástica escrita sobre la Guerra Civil.

Y el invento funciona, aunque resulte fatigoso por unu hermético final, ya que la descripción de ambientes y los distintos personajes que va conociendo su protagonista respiranautenticidad, mucha verdad.

Ese realismo, que lentamente se difumina aunque permanece débilmente y como fondo en su última parte, hace que uno se sumerja en esta historia sin perder la capacidad de asombro ante lo que está leyendo. Provoca, casi, las mismas sensaciones que sentí cuando descubrí El manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki, dos narraciones extravagantes sobre una España en guerra.

A la sombra de la muerte es el subtítulo de la novela, y cuenta con interesantes reflexiones escritas por un hombre que conoció el alma española y quedó cautivado por su misticismo.

Los tesoros de Medina-Sidonia
cuenta con un prólogo de Hendrik Henrichs y un epílogo que firma la traductora Isabel-Clara Lorda Vidal.

Saludos, amanece, desde este lado del ordenador.