Archive for the ‘Libros’ Category

Da que pensar, artículos periodísticos de Víctor Álamo de la Rosa

Miércoles, Noviembre 18th, 2020

Más de un centenar de artículos y ensayos publicados en prensa y revistas desde 1987 a 2020 es lo que reúne Da que pensar, textos y pretextos para una antología, el último libro del escritor canario Víctor Álamo de la Rosa. Editado por Mercurio Editorial, el volumen, de más de trescientas páginas, ha sido compilado por dos filólogos, María Nieves Pérez Cejas y Victoriano Santana Sanjurjo, quienes se encargaron de localizar los principales artículos periodísticos del escritor y que se encontraban desperdigados por varias publicaciones, tanto en prensa como en revistas.

Saludos, mañana más, desde este lado del ordenador

Luis Carlos Castañeda obtiene por la novela Cuando venga el Rey el 7º Premio Literario Amazon

Martes, Noviembre 17th, 2020

El periodista y escritor canario Luis Carlos Castañeda ha ganado el 7º Premio Literario Amazon por su obra Cuando venga el rey, una ficción histórica que recrea la visita de Alfonso XIII a La Palma en la primavera de 1906. En esta edición, al concurso de la multinacional se han presentado más de 5.500 obras literarias procedentes de 50 países.

Cuando venga el rey lleva por subtítulo Amor y muerte en una isla a la deriva, y se trata de la primera novela de Castañeda, quien escribe una ficción histórica basada y ambientada en los hechos acaecidos con motivo de la visita del rey Alfonso XIII a La Palma, a principios del siglo XX. Se trata de una historia coral donde la isla y, en especial, Santa Cruz de La Palma y la sociedad de la época se convierten en actores principales.

Si pinchan en este enlace podrán leer lo que escribimos de la novela cuando tuvimos oportunidad de leerla.

Saludos, enhorabuena, desde este lado del ordenador

Santiago Gil obtiene el Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós por Mediodía eterno

Lunes, Noviembre 16th, 2020

La novela Mediodía eterno, de Santiago Gil, ha obtenido el Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós en su última edición, dotado con 15.000 euros más la publicación de la obra. El certamen, de carácter bianual, es una iniciativa del Cabildo de Gran Canaria y al mismo se presentaron un total de 124 obras.

La decisión del jurado valoró del texto “su calidad literaria, el modo en que el autor transformó la historia real del pintor Jorge Oramas en asunto novelesco”. El comité deliberador estuvo formado por el profesor de la Universidad de Amsterdam, Germán Gullón, la directora de la Cátedra Pérez Galdós, Yolanda Arencibia, la escritora Care Santos y la directora de la Casa-Museo Pérez Galdós, Victoria Galván.

Mediodía eterno aborda la vida que se acaba y que, al mismo tiempo, intenta eternizarse en el arte, informó Santiago Gil, quien recordó que “no se conoce prácticamente nada del pintor Jorge Oramas, un aprendiz de barbero que no llegó a cumplir los 25 años y que dejó una obra que, al paso de los años, es admirada y reconocida por muchos entendidos y críticos de arte, hasta el punto de protagonizar una exposición en el Reina Sofía de Madrid”.

El escritor grancanario dijo que la novela está dedicada a la memoria de Chiqui Castellano Suárez, ya que fue quien la inspiró y quien primero la leyó y a su hija Isabel.

De los 124 manuscritos (36 más que en la primera edición convocada en 2018) presentados al Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós, 29 procedían de Canarias y otros 75 de distintas comunidades autónomas españolas, mientras que 11 fueron enviados desde distintos países extranjeros como Puerto Rico, Argentina, México, Colombia, Guatemala, Francia, Alemania, Irlanda y Cuba.

Así mismo, el jurado decidió otorgar un accésit, sin dotación económica, y sin que ello implique su publicación por parte del Cabildo de Gran Canaria, como establecen las bases del Premio, a la novela A orillas del Guiniguada, de Juan José Mendoza Torres.

Esta segunda convocatoria recupera un certamen literario que no se convocaba por el Cabildo grancanario desde 1989 y en cuyo palmarés figuran escritores como J. J. Armas Marcelo, Luis León Barreto, Fernando G. Delgado o Emilio González Déniz.

FOTO: Daniel Mordzinski

Saludos, enhorabuena, desde este lado del ordenador

Uno de los nuestros: Robert Louis Stevenson

Viernes, Noviembre 13th, 2020

Aunque no sea del tipo de los que se acuerdan de todo su pasado como otros que conozco, sí que mantengo fresca en mi memoria sensaciones. Y entre otras sensaciones conservo como si fuera ayer el primer libro con páginas, muchas páginas, que leí en lo que llevo de existencia. Fue tanto el impacto, que me acostumbré a llevar a todas partes aquella novela que comenzaba a destriparse de tanto abrirla y leerla en cualquier sitio. En cualquier parte. En la cola del médico, en la del banco, incluso en el supermercado. Cuando viajaba en guagua o cuando te esperaba apoyado en la barra del cine Víctor, ¿recuerdas? Los minutos y las horas volaban, y yo ahí con la cabeza metida entre las páginas devorando con velocidad pasmosa lo que me contaba el primer escritor y la primera novela que, ya digo, me cambió para siempre la vida.

Hasta ese momento leía otras cosas. Y cosas muy entretenidas y no sé yo sí para públicos infantiles que van entrando en la adolescencia… Ante mi había desfilado hasta ese entonces cuentos dispersos de Las mil y una noches, que más tarde leí completo y me dejó subyugado, rendido o postrado a los pies de su millar de historias que dan paso a otras historias y esas historias a otras y otras más; los mal llamados cuentos infantiles de Andersen y los hermanos Grim. También los trágicos que escribió Oscar Wilde para que se anegaran de lágrimas mis ojos y algún relato más del que ahora mismo no me acuerdo. Pero eran cuentos, ya digo, ,historias cortas que zampaba con hambre hasta que un día cayó en mis manos la novela que lo inició todo. El libro que me abrió los ojos y despertó el gusano lector que llevó dentro desde ese entonces: La isla del tesoro, de Robert Louis Balfour Stevenson (Edimburgo, Escocia, 13 de noviembre de 1850-Vailima, cerca de Apia, Samoa, 3 de diciembre de 1894), escritor del que celebramos tal día como hoy su 170 aniversario.

Casi dos siglos de su venida al mundo y mostrarle al chaval que era entonces y ahora soy eso que llaman placer de la lectura. Y sí, claro que conocía alguna que otra adaptación cinematográfica de la novela pero ninguna de ellas es como el libro. De hecho, La isla del tesoro que reconozco es la de mis lecturas porque se trata de una obra que suelo releer con bastante frecuencia ya que me abstrae de la grisácea realidad que me rodea. Me hace viajar a una isla que no es la mía y que esconde un tesoro y una vieja fortaleza y piratas que son hombres de mal y de mar y hombres decentes y un niño protagonista, Jim Hawkins y un personaje gigantesco que forma parte ya de mi modesta familia literaria: Long John Silver o John Silver el Largo, hombre de mar y de mal, pero quién bien cae, qué maestro del ardid y la mentira.

El flechazo resultó así inevitable y como me suele pasar cuando la obra de un escritor me entusiasma, me puse a buscar más obras de Stevenson como un sediento en el desierto. Con el paso de los años leí El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde y Aventuras de un cadáver entre otras historias oscuras del escritor. Más tarde La flecha negra, que es un clasicazo de la novela de aventuras y uno de mis títulos predilectos en la producción literaria del escritor aunque si me permiten recomendarles uno o dos títulos más de Stevenson citaría Secuestrado y Catriona, que funciona como segunda parte de un libro que, como La isla del tesoro, te transporta y te hace viajar a un mundo posible.

Y claro que no descarto El señor de Ballantrae, una de las novelas escocesas más escocesas del escritor ni el puñado de cuentos que reunió en libros que sientan cátedra como Nuevas noches árabes, El club de los suicidas y relatos tan intensos y maravillosos como El diablo en la botella que a mi, ya ven, todavía me provoca pesadillas.

Stevenson escribió otros libros, libros de viajes y ensayos tan divertidos como su Apología del ocio que pudo haber inspirado a Paul Lafargue su El derecho a la pereza aunque no le entusiasmara demasiado a su suegro, ese hombre sin sentido del humor que fue Karl Marx. Pero en fin, que Robert Louis Stevenson solo hay uno, y ese uno resulta inimitabl y, por eso su arrolladora influencia en el niño que fui en aquel entonces y en el niño que sigo siendo actualmente y que canta por lo bajo cuando ve cernirse las nubes negras: “Quince hombres sobre el cofre del muerto, ¡Yo, ho, ho! ¡Y una botella de ron! La bebida y el diablo se encargaron del resto, ¡Yo, ho, ho! ¡Y una botella de ron!”.

Y funciona. Basta con recitarla a modo de mantra… la botella de ron.

Así que gracias mil, señor Stevenson, no sabe usted lo feliz que me hace reencontrarlo una, dos, tres y las veces que haga falta.

¡¡¡Ron, ron, ron, la botella de ron!!!

Saludos, reivindicando el tesoro, desde este lado del ordenador

Raúl Tola: “La Cátedra Vargas Llosa pasa por un momento de transición pero lo teníamos planificado” (y 2)

Jueves, Noviembre 12th, 2020

El anuncio se hizo publico el 1 de junio de este año a través de un comunicado del escritor Mario Vargas Llosa, presidente de la cátedra que lleva su nombre; Juan José Armas Marcelo dejaba de estar al frente, nombrándose al también escritor y periodista Raúl Tola director interino en un año extraño y extremadamente difícil como lleva siendo el 2020.

En la siguiente entrevista continuamos la conversación con Raúl Tola pero ya no como escritor sino como responsable de una institución, la Cátedra Mario Vargas Llosa, que estudia como reiventarse en tiempos del cólera.

- Es director interino de la Cátedra Mario Vargas Llosa.

“La Cátedra pasó por un proceso de transición, algo que se venía planificando desde hace un tiempo. He asumido la dirección interina con el fin de definir su dirección el próximo año por lo que durante la Bienal de Novela Vargas Llosa se tomará la decisión de si confirmarme o no como director”.

- Pero no me queda muy claro la razón de esta transición. En especial por los tiempos que corren.

“La Cátedra inició un proceso de transición institucional porque el año pasado salió de la Fundación Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes para incorporarse a la Fundación Internacional para la Libertad. El 2020 es un año de transición para nosotros que ha coincidido además con la actual situación que es muy compleja”.

- No obstante y como director interino de la Cátedra ¿manejará algún plan de trabajo, proyectos?

“La Cátedra maneja una serie de proyectos institucionales que son las bases en las que tenemos que trabajar como son la Bienal de Novela, que se celebra en Guadalajara cada dos años y en la que se entrega el premio a la mejor novela editada en el último bienio, algo que es fundamental para la Cátedra, una de sus acciones clave por su importancia. Por otro lado, la Cátedra ha participado en el Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebra en La Palma, una gran iniciativa de J.J. Armas Marcelo, y actividad en la que quisiéramos continuar. Trabajamos también con otros proyectos que están vinculados a las universidades e institutos porque la Cátedra tiene un funcionamiento asociado con estas instituciones y que consiste, básicamente, en ofrecerles proyectos para que los desarrollen”.

- ¿Como cuáles?

“La construcción de una inteligencia artificial que guarde toda la memoria de Mario Vargas Llosa y que ahora mismo estamos negociando con la Universidad Católica de Lima y la organización de charlas y seminarios que desarrollen asuntos relacionados con las humanidades con las distintas universidades asociadas a la Cátedra. Creo que una institución como la nuestra no tiene ataduras ni limitaciones y que todo depende de la imaginación para que las iniciativas que se planteen resulten viables aunque es verdad que, en este momento, no hay posibilidad de desarrollar proyectos por la situación que estamos viviendo pero esperamos que llegue el momento para implementarlos”.

- ¿Cuáles son sus fuentes de financiación?

“La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes lo fue en el pasado pero ya no existe ese vínculo por lo que parte del trabajo que estamos realizando trata de cubrir ese vacío. Una vía puede ser el mecenazgo, hablar con empresarios que estén interesados en la cultura para que contribuyan a la supervivencia con su su financiación de la Cátedra y otro camino puede ser el de establecer convenios con las distintas universidades que formen parte de ella porque no se han renovado este año a causa de la situación que vivimos. Las universidades tienen ahora otras prioridades como es lógico, por lo que esperamos a que termine todo esto para normalizar la situación con ellas”.

- ¿Continuaron respaldando festivales como el que se celebra en septiembre en La Palma?

“Una de las intenciones es respaldar este tipo de festivales y el de La Palma, en concreto, contará con nuestro apoyo si se celebra en 2021. A la Cátedra, por supuesto, le encantaría seguir formando parte del festival. Esta es la segunda ocasión que asisto. El año pasado me impresionó mucho la isla, los Llanos de Aridane y el festival en sí por la participación y el entusiasmo de la gente cuya asistencia valorizó este encuentro. La idea de 2020 era que el festival se internacionalizara y que México fuera el país invitado pero no pudo ser aunque lo que realmente hizo valioso el tercer encuentro de escritores hispanoamericanos es que este año se celebrase, lo que demostró que si se toman las medidas de seguridad que exigen los tiempos pueden salir adelante encuentros de este tipo pese a las limitaciones de aforo. En este aspecto, nos gustaría seguir contribuyendo al crecimiento y éxito de este festival”.

FIRMA FOTO: Juancho García

Saludos, contuamos, desde este lado del ordenador

Raúl Tola: “La Historia no se puede analizar con los ojos del presente”

Martes, Noviembre 10th, 2020

Raúl Humberto Tola Pedraglio (Lima, 19 de noviembre de 1975) es un periodista y escritor peruano preocupado por la realidad de su país. Cuenta en su bibliografía con, entre otros, tres títulos que a nuestro juicio plantean con la excusa de la Historia situaciones muy actuales, herencia de su ejercicio como periodista los últimos años del gobierno de Fujimori, tema del que trata la última novela que escribe ahora y que cuenta, como las anteriores, con una gran carga autobiográfica.

Raúl Tola que ya estuvo el año pasado en el Festival Hispanoamericano de Escritores, volvió a estar presente en la tercera edición del encuentro que se celebró a a finales de septiembre en Los Llanos de Aridane, en la isla de La Palma.

- Usted vive ahora en Madrid.

“Desde hace siete años”.

- Lo preguntaba porque ¿observa ahora con otra perspectiva la realidad de Perú y latinoamérica.

“No estoy muy seguro que la distancia haga que vea con más intensidad lo que ocurre en mi país. Al vivir lejos de Perú y conocer la vida política española, que es distinta a la nuestra, empleas otros elementos de juicio que no manejas cuando resides exclusivamente en tu país. Hay elementos que te hacen ver a Perú con una visión más crítica pero otros, por el contrario, también más optimista. Vivo atento a los acontecimientos políticos de Perú y de hispanoamérica en general”.

- Y ¿cuál es su visión de Perú?

“Ahora mismo lo observo con mucha preocupación ya que el gobierno de Martín Vizcarra, que ha cometido muchos errores, también cuenta con algunas virtudes al impulsar, por ejemplo, tres procesos de renovación nacional como son la lucha contra la corrupción y las reformas del sistema político y universitario peruano lo que ha hecho que las mafias perjudicadas por estas reformas se hayan unido para pervertirlas y cargarse al Gobierno. Perú está atravesando un trance muy complicado y ahora mira al abismo pero, afortunadamente, las fuerzas democráticas han prevalecido hasta este momento”.

- Sin embargo, sus tres últimas novelas se ambientan en periodos históricos que no tienen nada que ver con el nuestro.

“Y por varias razones, la primera de la tres, Flores amarillas, si bien es una novela histórica, se ambienta durante la dictadura de Manuel Odría que, dicho sea de paso es el momento en el que se sitúa también Conversaciones en la catedral, y cuenta la historia de mi familia. Y sí, es una novela ambientada en una época que no me corresponde pero que tiene un substrato autobiográfico al hablar de los míos lo que la hace muy personal e íntima aunque modifique algunos hechos con las herramientas de la ficción y la imaginación. La noche sin ventanas habla de dos peruanos durante la II Guerra Mundial y la última, La favorita del inca, que es la que parece más alejada de mi tiempo es un policial que se desarrolla en el imperio incaico. Y de acuerdo, estas tres novelas parecen muy remotas en el tiempo pero me sirvieron de pretexto para contar hechos muy actuales. En La noche sin ventanas trato de desarrollar el pensamiento filosófico de aquellos años. Uno de los protagonistas fue uno de los intelectuales peruanos más importantes de aquellos años, Francisco García Calderón, que escribió el primer tratado de análisis de la realidad nacional en el Perú contemporáneo. Te sorprendes cuando estudias los textos de García Calderón y los de su generación porque eran muy conservadores e incluso, diría, que fascistas y descubres que ese pensamiento se repite en algunos sectores de la opinión pública de mi país y cómo muchos de los fenómenos de aquella época se siguen registrando ahora como si no hubiéramos aprendido de las lecciones de la Historia. Este libro se desarrolla durante la II Guerra Mundial y hablo de los operativos de manipulación de la opinión pública que llevó a cabo Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda nazi, y que son el origen de las Fakes News actuales y saco a relucir la polarización de Europa en aquel tiempo tras la revolución soviética y la reacción a esa revolución que fueron los fascismos, y como esa polarización del pasado la estamos viviendo de nuevo”
.
- ¿Usted cree?

“Vivimos en una sociedad muy polarizada en parte por las redes sociales. Cuando corregía esta novela no podía dejar de pensar en el presente”.

- ¿Y La favorita del inca?

La favorita del inca es una novela que comienza cuando en el patio principal del palacio Coricancha aparece el cuerpo sin vida de la favorita del inca. Es una novela histórica pero me permite hablar de procesos actuales como la violencia contra mujer. Si bien es cierto que estas tres últimas novelas están ambientadas en lugares y tiempos distintos, hablan de temas muy presentes y actuales. Son pretextos perfectos para hablar de la actualidad”.

- La favorita del inca transcurre en el Perú prehispánico, ¿le asaltó algún tipo de prejuicio para ambientarla durante la conquista?

“No, no tengo ninguna clase de prejuicio porque creo que los procesos históricos tienen que analizarse en el momento específico en el que ocurrieron. No podemos analizar la Historia con los ojos del presente”.

- Pero está sucediendo, juzgar la Historia desde la perspectiva de nuestro presente.

“Es un absurdo que se está cometiendo ahora mismo. Se trata de ese revisionismo que derriba tantas estatuas por aplicar conceptos actuales a hechos del pasado. Lo que debería hacerse es no derribar y sí completar la información de esas estatuas porque si no corremos el riesgo de borrar nuestro pasado en nombre de una corrección política que puede deformar la Historia y nuestra compresión de la realidad y eso es muy contraproducente”.

- ¿Maneja algún método?

“Tras Flores amarillas entré en un proceso creativo que fui asumiendo desde la distancia. Yo lo equiparo al método de Quentin Tarantino, que aprovecha los géneros cinematográficos y en muchos de los casos de la serie B para filtrarlos por su sensibilidad con el fin de construir películas que no tienen nada que ver con sus originales y que resultan fantásticas. En mi caso, creo que he hecho algo parecido porque me apropio de géneros literarios como el de la mafia en Flores amarillas; la II Guerra Mundial en La noche sin ventanas y el policial en La favorita del inca para asumirlos y pasarlos por los filtros de mi propio universo solo que dándoles un tono distinto para convertirlos en novelas que tienen algo distintivo”.

- Usted además de escritor es periodista. ¿Ha marcado el periodismo su trayectoria como escritor?

“Sobre todo tiene que ver con el proceso no creativo que es aquel que rodea a la creación como es la investigación y la elección de los temas porque los escojo por olfato periodístico y no solo por la mirada literaria. Estos libros no los habría podido escribir si no hubiese emprendido investigaciones periodísticas muy ambiciosas ya que fui a los lugares donde se desarrollan las historias. Entrevisté a muchas personas y leí muchos libros relacionados con el tema en el que ambientaban estas novelas. Uno de los momentos más placenteros de la creación es cuando me encuentro en el lugar donde se produjeron algunos de los hechos que narro en los libros. Me pasó con el personaje de Madeleine, en La noche sin ventanas, cuando entré en el campo de concentración de Sachsenhausen porque fue allí donde la internaron pero me pasa con todos los lugares donde transcurren mis novelas. Conocí, cuando trabajaba en Flores amarillas, el pueblo italiano de donde procede mi familia materna, Brunate, que domina el lago de Como”.

- Me llama la atención de La noche sin ventanas la visión que ofrece de la II Guerra Mundial desde la perspectiva de unos peruanos que se encontraban en Francia en el peor momento posible.

“Es que a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la II Guerra Mundial siguen habiendo historias que no se han contado. Francisco Calderón, embajador de Perú en Francia, tuvo que emigrar de París a Vichy con todas las legaciones diplomáticas tras el ataque japonés a Pearl Harbor ya que muchos países de América Latina rompieron entonces sus relaciones con las potencias del Eje activando un mecanismo diplomático que se denominó panamericanismo defensivo. A partir de ese momento, y contradiciendo los principios fundamentales de la diplomacia, el Eje detuvo a todos los diplomáticos latinoamericanos y los metió en un tren para trasladarlos a Renania, Alemania, donde vivieron encerrados en un hotel de lujo. Es un hecho que no se ha contado por lo que al tener noticia del mismo quise escribir sobre él. En ese tren iban diplomáticos peruanos, colombianos, mexicanos y brasileños, entre otros. Dos de los cuales, por cierto, fueron declarados Personas Justas entre las Naciones”.

- Y cuenta la historia de Madeleine Truel.

“Madeleine Truel nació en Lima y era hija de padres franceses que regresaron a su país tras la muerte del progenitor. En París, se enroló en la Resistencia pero fue capturada y enviada al campo de concentración de Sachsenhausen. Me pareció que su historia era extraordinaria y que era perfecta para encajar con la de Francisco Calderón ya que éste fue un hombre conservador y ella una mujer de ideas más bien progresistas. Sus orígenes, además, eran muy diferentes pero los dos terminaron sufriendo un destino similar marcado por la persecución, la opresión y el encarcelamiento”.

- Una curiosidad, estudia Derecho pero se hace escritor, ¿cómo se produjo el cambio?

“Creo que la pregunta sería qué fue lo que me llevó a estudiar Derecho y no lo que me llevó a la literatura y al periodismo que son mis vocaciones verdaderas. Estando en la facultad, descubrí que todos mis amigos querían ser historiadores, escritores, filósofos. Que todos tenían intereses en las humanidades pero por ese temor a no poder ganarse la vida con su vocación optaron por el Derecho que es una carrera de letras que garantiza un trabajo más o menos estable. Mi vocación por el periodismo y la literatura fue tan fuerte que a pesar de todos mis esfuerzos no pude huir de ellas. Hice todo lo posible por escapar del periodismo y la literatura pero me persiguieron y no me permitieron marchar”.

- ¿Continúa siendo grande y alargada la sombra de Mario Vargas Llosa en las nuevas generaciones de escritores peruanos?

“Pues es demasiado alargada. Lo digo como un peruano que creció en el Perú de los años ochenta en un país devastado por el terrorismo, la hiperinflacción y la corrupción. Con este panorama tan oscuro tuvimos un referente que contradecía las desgracias peruanas en Mario Vargas Llosa, un escritor reconocido internacionalmente y con una postura política con la que podías estar de acuerdo o no pero que provenía de su honestidad intelectual. Incluso para los más parricidas de mi generación es innegable que Vargas Llosa fue un punto de partida y una inspiración. Se trata además de un escritor muy potente y del único Premio Nobel de Literatura peruano y del último Nobel de habla hispana por lo que resulta inevitable que su sombra esté cerca de ti aunque siento, sin negar su influencia, que de lo que se trata es de construir una obra propia. Como hizo él tras sus lecturas de Faulkner, Dos Passos, Joyce… Creo que lo que mi generación trata de hacer es labrarse su propio camino lo que hace que en muchos casos se enfrente a Vargas Llosa pero que en otros se limita a apropiarse de su obra de una manera más o menos consciente porque una cosas es imitar y otra que sea un referente y Vargas Llosa es, sin duda, un referente extraordinario”.

- ¿Nueva novela a la vista?

“Me pareció muy curioso que me preguntase antes por mis tres últimas novelas y que destacase que coincidieran por su carácter histórico ya que la que escribo ahora es profundamente autobiográfica. Escribo desde el yo y cuenta esos años justamente de dudas y transición de mi etapa universitaria y de cómo me hice periodista”.

- ¿Y cómo terminó siendo periodista?

“Comencé en la televisión, en un canal de cable, el Canal N, que comenzó a emitir en 1999. Formé parte de su primera generación de periodistas, una etapa que coincidió con la transición democrática del Perú tras la caída del gobierno de Fujimori”.

- No tuvo que ser fácil trabajar bajo el régimen de Fujimori.

“Fujimori controlaba buena parte de la televisión y la prensa escrita pero hubo grupos de resistencia que no ejercían militancia. En Canal N se hacía básicamente periodismo y tratábamos de ser lo más objetivo posible. Quiero contar en esta novela aquel año 2000, el proceso extremadamente complejo que vivió el Perú con la caída del gobierno de Fujimori a través de los ojos de aquel joven periodista que fui”.

- ¿Y qué vivió aquel joven periodista?

“Estaba en la redacción del Canal N cuando se presentó el vídeo que demostró al Perú y al mundo cómo el gobierno de Fujimori, a través de Vladimir Montesinos, corrompía a un congresista de la oposición. Pero hay muchas más cosas que quiero contar en la novela” .

FIRMA FOTO: Juancho García

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