Pasen, pasen y vean…

Jueves, Febrero 2nd, 2012

Damas y caballeros pasen y vean a estas criaturas que pertenecen a otro mundo. Damas y caballeros observen de lo que es capaz la caprichosa naturaleza… Pasen, pasen y vean al hombre torso, pasen y vean a la mujer barbuda, pasen, pasen y vean a las hermanas siamesas, pasen, pasen y vean…

En el año de gracia de 1932 y basado en un estupendo relato del oscuro escritor Tod Robbins, un hombre también llamado Tod pero de apellido Browning –Tod Browing–  rodó la que para quien firma ahora estas líneas es una de las mejores películas de la historia del cine.

Una cinta que desarma e inquieta. Un filme que despierta mis emociones más tenebrosas. Una pieza redonda que si bien el paso de los años lacera aún conserva muy dentro su poder de fascinación.

La cinta se llama Freaks (La parada de los monstruos) y no es apta para todos los públicos.

Ambientada en un circo y en plena Depresión económica, Freaks muestra con inocente mirada la vida de un grupo de hombres y mujeres que son las atracciones del espectáculo no por su talento sino por sus retorcidas malformaciones físicas.

Seres deformes, monstruosos que, paradojas de esta película inclasificable y genial, resulten más humanos que los seres aparentemente normales con los que comparten espacio.

Se ha escrito mucho de Freaks y se continuará escribiendo mucho más de Freaks porque es una película milagro. Una cinta hoy imposible pero muy posible en unos tiempos donde la desesperación había tocado techo. Y si bien es cierto que falta poco para que esa misma frustración termine por devorar al Primer Mundo contrahecho, Freaks vive porque no pertenece a su momento ni al nuestro.

Freaks vive porque es sencillamente eterna. Irrepetible. Un filme cuajado de momentos que se quedan grabados al rojo vivo en tu memoria cinéfila. Que aún te hacen estremecer y que se confabulan para formar parte de tus más retorcidas pesadillas. Un largometraje único, que no se puede clasificar. Quizá ahí radique una de sus grandezas.

La primera vez que la vi fue en televisión, en una sesión de madrugada junto a otros dos amigos que no sienten demasiada pasión por el cine.

Bebíamos litronas y la cabeza la teníamos para toda clase de tonterías.

Entonces, porque la cabeza la teníamos apta para toda clase de tonterías, propuse ver aquella película pese a que uno de mis amigos exclamase: “¡pero si es una antigualla, y encima en blanco y negro!”

Y el otro, quiero recordar que bebiendo un poco más de cerveza, añadiese: “¡Y con subtítulos!”

Freaks comienza.

Y recuerdo que los tres dejamos de tomar cerveza.

También que nadie soltó la clásica broma desestabilizadora.

Cuando finalizó, el más borracho del grupo soltó la frase que a partir de ese día define para mi bastante bien Freaks: ¡qué mal rollo!

Porque Freaks provoca eso, muy mal rollo. Deja un regusto amargo en la boca. Sacude tu hipócrita conciencia.

Por un lado porque la razón te dicta que tienes que estar con los Monstruos, que son hombres y mujeres que intentan llevar una vida normal en un mundo normal que no los ve como normales sino como simples atracciones de feria.

Por otro, porque el corazón te traiciona al observar como ese grupo al que la bella trapecista humilla, se une para tomar venganza. ¿Por qué? Han descubierto que uno de los suyos está siendo envenenado por la bella.

Estalla entonces la tormenta y todos los deformes se aproximan al carromato donde la bella y el bruto, el hombre fuerte, celebran entre besos y abrazos la fortuna que muy pronto les caerá encima.

Un rayo ilumina la noche, el hombre torso se arrastra con un cuchillo en la boca…

Freaks, que obtuvo excelentes críticas en su momento, entre otras la de la chismosa Louella Parson que la describió como “una película diferente que el público querra ver” supuso sin embargo el final de la carrera de Browning.

 Tal y como escribe David J. Skal, en su estupendo libro Monster Show, “nunca volvió a gozar del respeto y la autonomía que le habían permitido realizar películas personales, extrañas y obsesivas dentro del sistema de estudios. Browning había tenido suerte, todas sus películas anteriores, incluso las torpes como Drácula, habían ganado dinero. Pero La parada de los monstruos había roto la única regla inviolable de Hollywood: había sido un desastre financiero que no recuperó los costes. En retrospectiva, uno debe preguntarse si La parada de los monstruos no hubiera tenido más éxito, tanto comercial como artístico, como la película muda que originalmente iba a ser.”

El caso es que Freaks sigue provocando muy mal rollo.

Y me pregunto ahora, mientras escribo estas líneas por qué.

Ayer mismo, mientras la volvía a ver en mi gastado deuvedé noté ese malestar morboso que me invadió la primera vez. Un malestar rabioso, incómodo, que me obligaba a mantener los ojos muy abiertos contemplando la pantalla.

En parte, entiendo el desprecio de la bella hacia los deformes… Y en parte entiendo la terrible venganza que los deformes hacen a la bella. Pero lo entiendo en parte. No en su totalidad…

Siento un escalofrío. Un escalofrío que no es de miedo, precisamente.

Freaks, ochenta años después, continúa siendo una obra maestra.

Y probablemente una de las mejores películas de la historia del cine.

Saludos, escalofríos en la noche, desde este lado del ordenador.

La primera mala noticia para la Cultura en Canarias en 2012

Viernes, Enero 20th, 2012

La primera mala noticia para la Cultura en Canarias se anuncia apenas iniciado este apocalíptico 2012: MiradasDoc, el pequeño pero gran festival que se celebraba desde hace seis ediciones en Guía de Isora, desaparece porque el Ayuntamiento no puede afrontar sus gastos.

Lo ha dicho el mismo alcalde, Pedro Martín, en rueda de prensa. Martín deja, eso sí, entreabierta una puerta a la esperanza al comentar que “en cuanto podamos buscaremos financiación para que MiradasDoc continúe”.

Palabras sin embargo que a mi me parecen a la de un adiós definitivo porque está claro que las cosas nunca volverán a ser como antes.

A lo largo de su singladura, MiradasDoc consiguió, entre otras cosas, armarse como festival y colocar en el mundo el nombre de Guía de Isora como referente del cine documental que se está realizando en este planeta tan necesitado de voces y miradas capaces de retratar la realidad convulsa que nos rodea.

No tuve oportunidad de asistir a ninguna de sus seis ediciones por razones que no vienen al caso, pero por amigos y conocidos para los que cada MiradasDoc significaba algo así como su peculiar peregrinar a la Meca, pienso y creo que no me equivoco, que el festival cumplió a rajatabla el abecedario que marca un encuentro de estas características.

Es decir, que además de preocuparse por una exhibición ejemplar y la de educar la mirada de sus asistentes, también fue mercado y espacio de intercambio.

Por todo ello, la ausencia de MiradasDoc en 2012 la mastico y digiero como un duro mazazo a una forma de entender la cultura desde Canarias que muchos vamos a notar en falta.  

En un año en el que parece que muchos han descubierto que existe un calendario Maya que ¿acaba? en 2012, la ausencia de MiradasDoc supone para la cultura en estas islas desvertebradas y cainitas un siniestro augurio de lo que se nos viene encima.

Perdemos, en definitiva, con la desaparición de MiradasDoc uno de los escasos espacios de debate y de intercambio de ideas con otras realidades que, hasta el día de ayer, se estaban celebrando en una Canarias que, parece ser, unos y no otros, hoy quieren dirigir hacia un espectáculo único y mastodóntico con nombre y apellidos.

 Saludos, corramos cuanto antes un (es)túpido velo, desde este lado del ordenador.

¿Qué dio de sí esto del cine en Canarias en 2011?

Viernes, Diciembre 30th, 2011

INTRO

A punto de comer las inevitables uvas, hago repaso de lo que ha dado el cine en Canarias este año que se nos va, va… Recordando primero al cineasta Richard Leacock y al actor José Conde, fallecidos este año que ya ha iniciado su cuenta atrás.

Leacock, documentalista británico, fue pionero de lo que se conoce como cinéma vérité, y rodó en 1935 siendo apenas un adolescente su primera película en Gran Canaria, Canary Bananas, 8 minutos en blanco y negro de un cineasta que cuenta en su filmografía con trabajos como Nehru y Happy Mother’s Day. José Conde, actor de reparto gallego, fue el protagonista de La isla del infierno, primer largometraje del realizador tinerfeño Javier Fernández Caldas.

A modo de advertencia: no me he preocupado por enumerar las películas que han escogido estas accidentadas geogarfías para sus, generalmente, catastróficos filmes. Entre otros, y cito por obligación, la segunda entrega de Furia de titanes.

LARGOMETRAJES

Si hacemos un balance cinematográfico de este año que termina cabe destacar el estreno de tres largometrajes dirigidos por cineastas nacidos a este lado siempre agitado del Atlántico.

Por orden de estreno, pudimos ver el a mi juicio frustrante eurowestern Blackthorn, del grancanario Mateo Gil; la inquietante aunque irregular Intruders del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo y la bienintencionada Seis puntos sobre Emma, del lanzaroteño Roberto Pérez Toledo.

Se estrenó, pero solo en casa, la extravagante Réquiem por amor y sangre, de David DL Rosa, y La guía del silencio, de Cándido Pérez de Armas. Y Miguel Ángel Toledo dio a conocer el trailer de La senda, película que esperamos se estrene en 2012.

En este año que se nos muere, el Gobierno de Canarias a través de Filmoteca Canaria e Impulso Records editaron un dvd de venta al público que recuperó Tirma, coproducción hispano italiana de 1954 dirigida por Carlos Serrano de Osma y Paolo Moffa y protagonizada, entre otros, por Silvana Pampanini, Marcello Mastroianni y Gustavo Rojo. La copia, versión española, contó con extras (ficha técnica, ficha artística, fotografías y entrevistas con algunos de los actores, técnicos y figurantes de esta producción que en Gran Canaria araña la categoría de mito).

Se estrenaron también de forma oficiosa varios documentales. Entre otros, cabe destacar Ciudadano Negrín (Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez e Imanol Uribe); Aldecoa, huida al paraíso (Miguel G. Morales) y el interesante Canarias, naturaleza amenazada (Pedro Felipe Acosta). Ciudadano Negrín fue nominado a los Goya. Premio al que este año concurrieron profesionales canarios en distintas categorías como la tinerfeña Tatiana Hernández, que lo obtuvo por su trabajo a mejor diseño de vestuario por Lope.

2011 fue también fecundo en cortometrajes subvencionados y libertarios. Pero son demasiados los títulos para reproducirlos en su total integridad. Así que me perdonen, pero no hay tiempo y ganas para citarlos a todos.

FESTIVALES

En la nube de festivales que se celebran en el archipiélago continuaron su andadura, entre otros, MiradasDoc, el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y Fimucité. Desapareció, sin embargo, el Festival Internacional de Cine Chico de Canarias – isla de La Palma.

En una cáustica nota de prensa la organización anunció que optaba por cancelar su décima edición “al no contar con los apoyos financieros e institucionales suficientes.”

Además de quedarse sin su festivalito, La Palma se quedó este año también sin cines al cerrarse en la capital las multisalas Avenida.

LIBROS

En cuanto a libros editados sobre y de cine canario se publicaron, entre otros, el cuestionado y discutible El cine en Canarias (una revisión crítica), un volumen coordinado por Aurelio Carnero Hernández y José A. Pérez Alcalde Zárate y editado por la Filmoteca Canaria y el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canarias.

El décimo y último tomo de la colección Historia cultural del arte en Canarias se ocupó de El cine en Canarias (1896-2010) en un volumen que bajo el título de La multiplicidad de la imagen, brindó una síntesis de la multimedia (Cuarenta años de Zaj: el arte vivo y Canarias, 1964-2004) y la fotografía (Isla, viaje, fotografía) que firmaron, respectivamente, Fernando Gabriel Martín, Frank González y Carmelo Vega.

El último número de la revista universitaria Latente dedicó su dossier a El cortometraje en Canaria durante la primera década del siglo XXI, un esforzado trabajo de compilación realizado por Jairo López y Josep Vilageliú.

(*) La imagen que acompaña estas líneas corresponde a Canary Bananas (Richard Leacock, 1935).

Saludos, ¿por quién doblan las campanas?, desde este lado del ordenador.

Versión Original con Subtítulos en Español

Jueves, Diciembre 15th, 2011

No es lo mismo, por mucho que se empeñen algunos, ver una película en versión original subtitulada que doblada. Y ello pese a reconocer que en España se dobla bien.

Muy bien.

Recuerdo el pase hace años, en una ceremonia de los Oscars, de una serie de cortes de películas estadounidenses dobladas a otros idiomas que levantaron la inevitable carcajada de los espectadores. Donde más se rieron los gañanes miembros de la Academia e invitados a la gala fue al escuchar a Groucho Marx parlotear en castellano uno de sus fabulosos chistes. Aquella voz no les sonaba al público a la de Groucho.

Y mucho menos machacando la lengua de Cervantes. Olvidaban los gringos sin embargo que para muchos españolitos venidos al mundo la voz de Groucho era precisamente esa que machaba la lengua de Cervantes. Claro que, con justicia, a todos ellos les sonó a extravagante, como a extravagante debe de resultarnos a todos nosotros escuchar a Paco Rabal o Fernando Fernán Gómez doblados por un actor de doblaje norteamericano, por poner un ejemplo.

Viene todo esto a colación porque leo en El País que la Comisión para el fomento de la versión original en la exhibición de las obras audiovisuales, creada por los Ministerios de Educación y Cultura y órgano de carácter no vinculante, insta que te insta a establecer una obligación de programar películas y series en Versión Original Subtitulada en Español (el V.O.S.E. de toda la vida) en los cines y en la pequeña pantalla.

Los responsables de las cadenas privadas se han llevado las manos a la cabeza al conocer la noticia y han coincidido al calificar esta recomendación de “tontería” mientras el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, cree por el contrario que se trata de una demanda ”pedagógica.”

Es probable que algunos piensen que González Macho piensa así porque, de alguna manera, si se tuviera en cuenta esta todavía recomendación, muchos espectadores dejarían de lado el cine que nos viene de fuera y rodado en otros idiomas en favor de producciones nacionales y de los países donde se habla el español con tal de ahorrarse leer los puñeteros subtítulos.

Craso error.

Por lo que coincido con González Macho en que si de verdad se pusiera en marcha esta medida, sus efectos resultarían a la postre sanadores. Sanadores para un público que desconoce la voz –y la labor que en ocasiones implica forzar el acento porque así lo requiere el personaje– de los actores porque les permitiría descubrir la dimensión de su trabajo.

En cine, el caso más disparatado de versión doblada que he visto en los últimos tiempos fue el de Babel, una película que basaba su gracia en la pluralidad de lenguas en la que fue rodada. La contemplé en una sala tan rigurosa y cinéfila como son los Renoir de la capital tinerfeña. Salas que, como todo el mundo sabe, no exhibe en la capital tinerfeña largometrajes en versión original.

Los casos más extremos con el doblaje, si viajo en el tiempo, son todos aquellos musicales en los que incluso se atrevieron a doblar las canciones. En mi memoria está grabado al rojo vivo en el casillero de parodias involuntarias  a Julie Andrews enseñar a los niños las notas musicales en Sonrirsas y lágrimas o a Dick Van Dyke entonar un excéntrico dulces pitos en la inolvidable Chitty Chitty Bang Bang, entre otras majaderías.

Igual de descacharrante era cuando en el filme aparecían extranjeros. El doblador estaba obligado a imitar un acento foráneo que en el caso de si era de origen alemán subrayaba las rrrr; francés las gggg y chino las inevitables llll.

Unos ejemplos:

ALEMÁN (doblado al español): ¡Voy a matarrrlo perrro inglés!

FRANCÉS (doblado al español) ¡Voy a mataggglo pegggo inglés!

CHINO (doblado al español) ¡Voy a matallllo pelllo inglés!

Esta semana, que me la he pasado gracias a la generosidad del amigo Carlos (Carrrlos, Caggglos, Callllo) viendo la estupenda teleserie La gente de Smiley en V.O.S.E., no dejaba de preguntarme cómo sonaría la voz de sir Alec Guinness en español interpretando al equívoco agente secreto ahora jubilado.

Me voy de todas formas tranquilo a la tumba ya que sé que Alec Guinnes no sería el mismo con la voz suplantada.

El artículo de El País explica que esta comisión nace tras una Enmienda transaccional en la mesa del Senado que solicitaba el pasado 12 de julio al Gobierno a fomentar la versión original y la difusión de las lenguas oficiales en la que todos los grupos votaron a favor, excepto el PP, que se abstuvo. “A nosotros nos dijeron que pensaban que se debía ir más lejos”, asegura Cuadros. “No hemos presentado el informe antes porque no podíamos hacerlo durante la campaña electoral. Efectivamente, nos han faltado meses de legislatura para desarrollar esta iniciativa”.

El artículo concluye así que será el nuevo Gobierno quien “deberá decidir si el informe es papel mojado o el inicio de un profundo cambio social.”

Y la verdad es que no sé si significará un profundo cambio social si se implanta el V.O.S.E. en los cines y las televisiones de este país con hambre, pero a los que nos gusta ver imágenes en movimiento en Versión Original con Subtítulos en Español sí que les harían un poquito más feliz su existencia en unos tiempos tan poco felices como los que vivimos.

No, no suena igual el You talkin’ to me? que el ¿Me hablas a mi? de Robert, Taxi Driver, De Niro.

Saludos, no, no es lo mismo, desde este lado del ordenador.

‘Pa Negre’, ¿me entiende?

Jueves, Septiembre 29th, 2011

Es una pena que la capital de este país que llamo las Españas no dé al mar.

Pienso, y quiero seguir pensando, que entonces el carácter que conforma esta suma de complejidades que es ser lo que unos llaman español hubiera resultado muy diferente.

En mis arrebatos más locos, siempre he defendido contra los mesetarios que la capital de este país de colores rojos y negros debería de haber estado al occidente ubicada en Lisboa, mirando desafiante el Atlántico. O al oriente en Barcelona o Valencia por citar solo dos, encarándose con ese mar en el que se mezclan culturas y por lo tanto sangre, sudor y lágrimas como es el Mediterráneo.

Lamentablemente, por esas razones que escribe la Historia, la capital del país se aglutinó en pleno centro de la península Ibérica. Se llama Madrid, y si bien tiene ese encanto castellano resignado y pobretón, hidalgo y tontorrón, quiero seguir pensando que en Lisboa o en Barcelona la influencia que se hubiera derramado dentro y fuera del territorio sería distinta.

Algo me dice que más cosmopolita y menos ombliguista.

No quiero alimentar la hoguera de las vanidades que rodea a la siempre intrigante cuestión de las capitalidades pero mi experiencia me ha mostrado que los que vivimos de cara al mar tenemos otra naturaleza.

Otra forma de ver las cosas.

Bien es verdad que viviendo en Santa Cruz de Tenerife esta reflexión se hace añicos porque la ciudad siempre estuvo de espaldas al mar, casi como si lo detestara, pero es innegable que los que nacemos al lado del mar, los que nos acostumbramos a verlo sereno y bravo, lo consideramos casi como una extensión de nosotros mismos. También como la manifiesta realidad de que hasta ahí llega la tierra conocida y más allá la próxima por explorar.

Viene toda esta reflexión porque la Academia de Cine español ha apostado por la película Pa Negre, dirigida por un isleño, el mallorquín Agusti de Villaronga, para competir en la terna de largometrajes que Hollywood seleccionará en próximas fechas en la categoría a mejor película de habla no inglesa.

Me he molestado en leer las noticias, los artículos de opinión, y también los comentarios que en radio y televisión se han hecho eco en torno a la designación de Pa Negre. Y en casi todos ellos me ha molestado que además de recordarnos que se trata de la primera película catalana que representará a España en esa preselección, que insistan que nos encontramos ante un título difícil y por lo tanto dirigido a públicos minoritarios (¿los catalanes?).

Aprecio pues en todas estas reflexiones como una frustración, un vaticinio velado que Pa Negre no pasará la primera oposición a la que será sometido por el comité seleccionador norteamericano.

También una queja, disfrazada de erudición, que es una película que habla de nuestra mayor enfermedad nacional: la Guerra Civil. La Guerra Civil y sus secuelas en un rincón de la Cataluña profunda.

No han querido darse cuenta esas voces que precisamente ese detalle es lo que hace fuerte a un largometraje que acaparó estatuillas de ese cabezón que llaman Goya para sorpresa de un cine demasiado mesetario y por lo tanto poco ambicioso para descubrir otras miradas de ese país que llamo España.

En esta elección, que probablemente tiene oscuras razones políticas para quien desee verlo así, jugarlo todo a La piel que habito de Pedro Almodóvar suponía apostar con las cartas marcadas. El nombre del director manchego es reconocido fuera de nuestras fronteras.

Que se seleccionará también La voz dormida, del siempre interesante e inquieto Benito Zambrano, imagino que fue dictado más por un trato de favor de los académicos españoles (¿?).

Ya saben una manera de promocionar un filme que aún no ha llegado a estrenarse en mi provincia al menos.

Cinta la de Zambrano, curiosamente, que habla también de los efectos devastadores de su (no mía) Guerra Civil y que adapta la novela del mismo título de Dulce Chacón, una escritora a la que tuve la suerte de entrevistar años antes de su muerte y que cuando  hablaba de aquel periodo penoso de la historia de España no había logrado aún llegar a lo que debe ser una justa reconciliación entre nietos y bisnietos.

El caso es que Pa Negre es una película catalana como se empeñan en recordarnos los escribas y comentaristas. Escribas y comentaristas incapaces de descubrir que, efectivamente, siendo una película catalana, estamos ante una cinta catalana que con todo el derecho del mundo puede representar a España precisamente porque está hablada en un idioma (mal que les pese a unos y a otros) como es el catalán.

Saludos, asomado a una ventana desde la que no veo el mar, desde este lado del ordenador.

Ya no se hacen películas como ésta…

Sábado, Agosto 27th, 2011

Recoged las rosas mientras podáis.
Largos son los días de vino y rosas.
De un nebuloso sueño, surge nuestro sendero.
Y se pierde en otro sueño.”

Bajo el arcano de estos versos vuelvo a ver Días de vino y rosas (Blake Edwards, 1962), una película que destroza el alma pero que también hace pensar que el cine es venenoso y por eso grande en el tiempo.

Y en estos días tristes en los que sin embargo no puedo llorar esta historia de dependencias varias (el alcohol) logra que me ponga a llorar cuando llega su final:  Un tipo solitario (Jack Lemmon) contempla a través de la ventana de su apartamento como desaparece la mujer de su vida mientras en el cristal se reflejan unas luces de neón que se apagan y se encienden en la que se lee BAR.

Y continuo llorando, escuchando de fondo el sentimental y algo cursi tema principal de la banda sonora de Henry Mancini que da anuncio a los títulos de créditos finales.

Y me pregunto entonces ¿estoy tan sobrio?

Y también ¿tan idiota?

Y en un agosto pegajoso y más libertino de lo que esperaba, recupero veneno mientras bordeo el coma etílico por sobredosis de rancio celuloide que me hacen incluso apreciar la amarga nostalgia de  8 mm.

Y embriago veo Día de vino y rosas. ´

Y me contemplo con la forma de Jack Lemmon destrozando el invernadero donde están las rosas, buscando desesperadamente una botella de licor que creo que me hará más puñeteramente infeliz.

Y frustrado entiendo que Lemmon, osea yo,  no se dé cuenta que ella se le escapa cuando pregunta “¿juraría que había tres botellas.”

Y observas la turbia e indiferente mirada de Lee Remick.

Y sabes, efectivamente, que hubo tres botellas.

Y sigo llorando. Será la ausencia, la soledad, el miedo, las ganas de huir hacia ninguna parte.

Y aprendo que brindar por ¡juntos al paraíso! es veneno también. Sobre todo cuando hechizado contemplas el océano con ella.

Y pienso en esa escena final: Contemplo como ella se va mientras en el cristal de la ventana se refleja como una pesadilla la luz de neón de un BAR.

Una luz que se enciende y se apaga.

Se apaga y se enciende.

Y comprendes, ¿sobrio, idiota?, que será siempre así.

Saludos, y continuamos con recomendaciones escobilloneras, desde este lado del ordenador.