Semana muy negra la que nos queda en Tenerife

Martes, Mayo 14th, 2013

INTRO

Semana negra lo que nos queda de semana. Pero de un negro afortunadamente literario y no asociado a los malos tiempos que corren. De martes a viernes se desarrollará en la isla de Tenerife una serie de actividades relacionadas con la novela policíaca que ningún aficionado que se precie debería de perderse. Así que desde esta última bitácora, metralleta Thompson en mano, quedan avisados…

BALAZOS

* El escritor Alexis Ravelo presenta este martes, 14 de mayo y a las 19 horas en la MAC (calle de Robayna, nª2, Santa Cruz de Tenerife) su última novela, La estrategia del pequinés, título editado por Alrevés y, probablemente, una de las mejores novelas negras que ha aparecido en este país que aún se sigue llamando España en lo que llevamos de año. Ravelo ha tenido la ocurrencia de que quien se lo presenta sea la misma persona que ahora mismo redacta estas líneas, así que es más que probable que allí hablemos de todo pero sobre todas las cosas de La estrategia del pequinés y de la literatura negrocriminal.

* La Librería de Mujeres (calle de Sabino Berthelot, 42, en Santa Cruz de Tenerife) acoge el miércoles, 15 de mayo, a las 19.30 horas, la presentación de la última novela negra de la escritora Susana Hernández, Contra las cuerdas (Alrevés), título en el que también intervienen las protagonistas de Curvas peligrosas, las subinspectoras de la Policía Nacional Rebeca Santana y Miriam Vázquez, lo que ha supuesto una corriente de aire fresco dentro de la literatura negrocriminal que se escribe en España no solo por su contundencia narrativa sino también porque se trata de dos títulos que ponen de manifiesto que las mujeres están ocupando un espacio importante dentro de una novela que hasta el día de ayer estaba escrita fundamentalmente por hombres.

* Y si usted es aficionado o no a lo que el escritor Paco Ignacio Taibo II define como la novela social de nuestro tiempo, la novela negra, del 15 al 17 de mayo se desarrollará en Arona la séptima edición, séptima edición ya, de NNegra de Arona, encuentro que este año se preocupa en estudiar y analizar en el Centro Cultural de Los Cristianos el papel que, precisamente, están desarrollando las mujeres en esta narrativa bajo el título de Una mirada negrofemenina y en la que intervendrán en las diferentes mesas redondas la ya mencionada Susana Hernández, Yanet Acosta, autora de la divertida El chef ha muerto y Mary Jungstedt, escritora de nacionalidad sueca que  cuenta, entre otros títulos, con Un inquietante amanecer, novela que forma parte de las jornadas de trabajos con alumnos de institutos del municipio Descuartizando a… La séptima edición de NNegra de Arona se inaugura el miércoles 15 de mayo a las seis de la tarde y continuará a las 18.30 horas, bajo la denominación Malignas suculencias, con un encuentro con Yanet Acosta. La acción proseguirá el jueves, 16 de mayo, y a las 18 horas, con una charla del escritor Alexis Ravelo sobre dos grandes de la novela negrocriminal en España: Ribas y Fallarás: mujeres al borde de un ataque de ira y a las siete de la tarde, Susana Hernández revelará algunas de las claves de su última novela, Contra las cuerdas. NNegra de Arona se despedirá el viernes 17 de mayo a partir de las seis de la tarde con una mesa redonda, Algo más que fatal, en la que participarán las ya mencionadas Yanet Acosta y Susana Hernández, así como Mary Jungtedt, los escritores Alexis Ravelo y Javier Hernández Velázquez, y el periodista que ahora mismo pone punto final a estas notas.

Saludos, desde la zona crepuscular, desde este lado del ordenador.

Sampedro y sus estancias invernales en Tenerife

Martes, Abril 9th, 2013

Abril va pasar a la historia como el mes en el que nunca tantos lloramos la ausencia de unos pocos que ya comienzan a ser sospechosamente demasiados.

No es voluntad además la de este blog la de ir redactando óbitos con carácter de urgencia cuando su editor tiene noticia del fallecimiento de un individuo que  contribuyó a hacerle este rato que tiene en el mundo un poquito más feliz, pero la actualidad apremia, así que no nos queda otro remedio que el de escribir unas cuantas líneas en memoria del escritor, humanista y economista José Luis Sampedro, muerto el domingo pasado aunque ha sido este martes, 9 de abril de 2013, cuando se ha hecho público su fallecimiento a la nada desdeñable edad de 96 años.

Como muchos ya conocerán, José Luis Sampedro fue un visitante habitual de la isla de Tenerife, así que en más de una ocasión resultaba natural tropezarse con aquel venerable anciano por las ramblas de la capital en la que vivo y territorio al que dedicó algunos de sus libros.

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha tenido, en este sentido, el acierto de lamentar su fallecimiento, aunque las palabras del alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, no dejen de resultarme un tanto extremas al calificarlo “como si de un chicharrero de más se tratase.”

Hijo adoptivo de la ciudad desde 2006, y vecino de la calle Robayna donde pasaba los meses de invierno hasta 2008, Sampedro es autor de La senda del drago, cuya segunda parte transcurre en el archipiélago. Otras novelas suyas son El río que nos lleva, La sonrisa etrusca, La vieja sirena, El amante lesbiano y Cuarteto para un solista, escrito en colaboración con su mujer, Olga Lucas.

Entrevisté en una ocasión al escritor en Tenerife.

La cita fue en el Hotel Mencey y Sampedro estaba harto de entrevistas, aunque actuó como un profesional y me concedió la última, preparado –creo yo– a repetir las mismas respuestas que le había facilitado previamente a otros compañeros en esa ronda de atender a los chicos de la prensa.

En este sentido, fue una conversación difícil porque el escritor no estaba ya para hablar mucho aunque creo que fue a raíz de una cuestión en la que le propuse que me dijera qué libros de una u otra manera le habían cambiado como persona cuando se le iluminaron los ojos tras las gafas y se meció la venerable barba para responderme sin pensarlo dos segundo que La guerra y la paz.

Recuerdo que me llamó la atención que me revelara ese título aportando los artículos que en las ediciones que conozco en español desaparecen como por arte de magia para reconocerla como Guerra y paz, pero bastó para que José Luis Sampedro se explayara tan a gusto sobre la novela de León Tolstói para que una vez finalizada la entrevista y tras dejarlo en la cafetería del Mencey, me diera cuenta que, de alguna manera, Sampedro tuvo mucha suerte cuando descubrió a pronta edad la obra maestra del gran escritor ruso.

Nunca he sido, sin embargo, un  lector regular de su trabajo.

Y conste que tengo un amigo que se hartó de repetirme durante varios días que no dejara de leer El amante lesbiano… Así que igual es el momento de recuperarlo ahora que no está entre nosotros. Que ya no pasea entre nosotros “como un chicharrero de más” como dice el alcalde de un Santa Cruz de Tenerife que necesita con tanta urgencia recuperarse de su tradicional letargo capitalino.

De ese aroma provinciano que, pienso también, tuvo que ser uno de los atractivos que encontró el escritor fallecido durante sus estancias invernales en esta tierra con seguro de sol.

Saludos, esto es todo, amigos, desde este lado del ordenador

La felicidad amarga, una novela de Pablo Martín Carbajal

Lunes, Marzo 25th, 2013

A uno siempre le gusta volver a los lugares del pasado, o al menos a mí me gusta; es como ver fotos antiguas, aquello que vivimos justifica lo que somos hoy, o tal vez al contrario, lo que somos hoy justifica por qué en su momento actuamos así. Quizá a muchos esto último le parezca extraño, y más bien podrían pensar que somos los que somos por aquello de que vivimos, y se quedarán simplemente ahí, sin necesidad de justificar acciones de otro tiempo de la que quizás otros sí tengamos necesidad.”

(La felicidad amarga, Pablo Martín Carbajal. Ediciones Irreverentes)

Pablo Martín Carbajal presenta La felicidad amarga, título en el que explora algunos de los temas latentes en La ciudad de las miradas, a mi juicio su mejor título en lo que todavía continúa siendo una bibliografía escasa pero en la que ya se aprecia constantes, intenciones, desenmascaramientos dolorosos y no tan inocente –como pudiera parecer– que saben a un ajuste de cuentas, a necesidad de ser él mismo. Ya lo cantaba Harlan Ellison, ese extraño escritor de ciencia ficción norteamericano en uno de los mejores títulos del género de la anticipación: Tengo boca y debo gritar.

Con todo, La felicidad amarga me parece una novela meridianamente madura en la todavía incipiente trayectoria literaria de Martín Carbajal, claro que no quiero decir con esto que resulte la más redonda porque La felicidad amarga, título en el que propone un largo monólogo en el que da voz a Rafa, su protagonista, sabe a ratos pero sin su hondo dramatismo a Confesiones de una máscara, del maestro Yukio Mishima, un escritor que nos enseñó la épica de la derrota en esa pequeña obra maestra que es El marino que perdió la gracia del mar, y en la que concluye con inevitable resignación oriental que “la gloria como todo el mundo sabe tiene un sabor amargo.”

En este sentido, Pablo Martín Carbajal necesita seguir creciendo como escritor. Esto es que necesita creerse escritor y sobre todas las cosas desprenderse de los prejuicios y vicios que lastran aún, a mi juicio, lo que debe ser su identidad narrativa.

Me parece así que Carbajal todavía tantea, hace ejercicios, juega con una escritura que pide sinceridad, una marca si quieren a través de la cual identificarse y que sus lectores lo identifiquemos.

Y estos elementos, que percibo solo a ratos en La felicidad amarga, no terminan por dominar el contenido de una novela que sí, es intimista, pero que no logra mantener una coherencia global en el relato.

Un relato construido a base de recuerdos y en los que repasa con mirada demasiado generosa las relaciones de su protagonista con su entorno familiar e inocentemente crítica con el círculo de amigos que forjó en un periodo de la vida, como es la infancia y la adolescencia, también la primera juventud, que nos marca como personas.

Cuenta La felicidad amarga de todas formas con momentos que me sacuden por dentro, y este temblor, esa corriente eléctrica, me sabe a literatura porque entiendo que la literatura, la buena literatura, es la que consigue conmoverte, que consigas que seas feliz o te empape la tristeza con lo que lees, pero también es verdad que hay otros capítulos que dejan indiferente, que te parecen de relleno pese tratarse de un libro que apenas supera el centenar de páginas.

Pablo Martín Carbajal cuenta en La felicidad amarga la historia de un joven que busca desesperadamente su identidad. Reconocerse frente al espejo.

Tras pasar una larga estancia en el extranjero, su protagonista regresa a la isla, Tenerife, donde se da cuenta de la transformación que ha sufrido por dentro mientras intenta reencontrarse con esa felicidad inocente que da título a la novela para asumir finalmente que ya nada es lo que fue. O lo que era. Que todo cuanto vemos resulta efectivamente distinto cuando nos hacemos adultos y dejamos de ser niños. O nos obligan, mejor, a que dejemos de ser niños.

Planea así en La felicidad amarga un curioso e inquietante discurso en torno al fin del mito de Peter Pan, y de los distintos disfraces que a lo largo de nuestra existencia vamos asumiendo por imposición de cuanto nos rodea.

Martín Carbajal recurre para explicarlo con la metáfora de las muñecas rusas, objetos que ilustran estos procesos de cambio, un recurso literario legitimo pero que entiendo innecesario para dar grosor a esta historia de decepción resignada pese a su significado poético.

La decepción no es lo mismo que frustración. Y Rafael, el protagonista de la novela, no es un personaje frustrado sino un hombre resignadamente decepcionado consigo mismo. En este sentido, el escritor pone el dedo en la llaga aunque, paradójicamente, su protagonista asuma ese estado ante la vida para no decepcionar a los demás.

A mi me parece un discurso interesante, pero me resulta involuntariamente camuflado en el relato cuando –ese al menos ha sido mi caso– es con el que más me identifico y que el escritor solo recupera al final de la novela con el objetivo, presumo, de dar un giro no tan sorpresivo de 180 grados a lo que ha venido hasta ese momento desarrollando.

Donde se maneja muy bien Pablo Martín Carbajal es en el retrato de los miembros que componen su familia, personajes a los que observa con mirada teñida de nostalgia, y grupo que ha ejercido sobre su persona una cálida sensación de protección al educarlo entre algodones. Ello explica la obsesión de Rafael por salir de ese entorno e intentar ser él mismo en sus visitas a países castigados por la pobreza. No obstante, y sin que se explique, Rafael decide regresa a su hogar cargado de recuerdos y sensaciones. Materiales que han ido modelando un carácter que le hace entender que su pasado son un conjunto de recuerdos felices que ahora, y con la distancia de la edad, le resultan amargos.

Como lector me seduce la capacidad que tiene Martín Carbajal para retratar ese microcosmo familiar porque me reconozco en ese microcosmo familiar. También cuando Rafa se relaciona con sus viejos amigos y descubre que continúa cayendo en las mismas trampas en las que hemos caído todos los que de una y otra manera hemos vuelto al lugar en el que se encuentran nuestras raíces.

Hay un momento, especialmente revelador en la novela, en el que Pablo Martín Carbajal refleja esa sensación cuando su protagonista recuerda un juego de adolescentes como es el de verdad y consecuencia, pero es un destello que no repercute en el tono total de una novela que cuenta solo con destellos.

Se puede así entender que el protagonista esté harto de fingir antes los suyos porque tiene la necesidad de ser aceptado como es en sí mismo, pero desgasta que esa reacción natural alimentada por el miedo solo explote con accesos de rabia reprimida porque no salen del corazón sino de la cabeza. En este sentido, su personaje resulta demasiado cerebral lo que pone de manifiesto que le falte sustancia, cuerpo espiritual, eso que se llama alma.

En su aparente cripticismo, en su aparente intimismo, Martín Carbajal salpica la novela con pequeñas claves que al modo de llave quieren ser determinantes a la hora de explicar la supuesta reconciliación que finalmente alcanza Rafa consigo mismo, pero su tragedia interior, su tortura fruto más de la cobardía y el miedo a no ser reconocido, hace que apenas te identifiques no ya con su tragedia sino con su obsesión silenciosa.

Obsesión que lo acompaña tras conocer el suicidio a pronta edad de uno de sus compañeros de escuela. Pero esta muerte cruel solo es un añadido más al cáncer de la culpa que se reproduce en su personaje protagonista, y a larga no resulta tan determinante como a mi juicio se merecía.

Pese a todo, La felicidad amarga es una novela agradecida en la que su autor da un todavía tímido paso hacia adelante en su trayectoria como narrador. Un narrador que si encuentra finalmente su voz –esa voz con la que ha logrado a veces erizarme la piel pero que sin embargo reprime– promete un futuro en el que ofrecerá más de una sorpresa.

Saludos, luce el sol, desde este lado del ordenador.

Charla sobre Guad, de Alfonso García-Ramos

Jueves, Marzo 21st, 2013

Escrita a finales de los años sesenta y premio Benito Pérez Armas en 1970, Guad del periodista y escritor Alfonso García-Ramos continúa siendo una de las mejores novelas de la literatura canaria y un título a reivindicar en estos tiempos aciagos que nos ha tocado vivir porque pese a que su acción se desarrolle en Tenerife en los años cuarenta, y describe con crudo realismo el trabajo que cabuqueros y carretilleros realizaban en las galerías para extraer de la roca el líquido elemento, tiene otras lecturas inquietantemente coincidente con los tiempos actuales.

En torno a Guad, y en torno a los personajes que se mueven en esta novela coral que ha sabido resistir el paso del tiempo como los mejores vinos, versará la última conferencia del III Ciclo de Conferencias de la Fundación Emmasa, que tendrá lugar este viernes, 22 de marzo y a las 18.30, en la sede de la Empresa Mixta de Aguas de Santa Cruz de Tenerife (Emmasa) en la capital tinerfeña, frente de la Casa de la Cultura y al parque La Granja.

El habitual editor de este blog será quien imparta esta charla, en la que además se proyectará el documental Islas de Tenerife (Rafael Gil, 1941), con el objeto de contextualizar el momento histórico en el que se desarrolla la novela de Alfonso García-Ramos.

Este III Ciclo de Conferencias forma parte de los actos que Emmasa desarrolla con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebrará el sábado, 23 de marzo.

El ciclo comenzó el miércoles pasado, 19 de marzo, con la ponencia El agua en el mundo de los aborígenes de Tenerife, que expuso el profesor del departamento de Prehistoria, Antropología e Historia Antigua de la Universidad de La Laguna, Miguel Ángel Clavijo Redondo; y continuó el jueves, 20 de marzo, con la intervención del jefe de Explotación de Sadyt, empresa especializada al diseño, construcción, investigación, mantenimiento y explotación de sistemas de tratamiento de aguas, integrada en el grupo Sacyr-Vallehermoso, José Luis Pérez Talavera, quien habló de Los procesos de desalación de agua marina.

Saludos, espero verlos, desde este lado del ordenador.

Cuentos para ser leídos antes de dormir

Jueves, Febrero 7th, 2013

Jesús Villanueva Jiménez irrumpió en el panorama de la narrativa escrita en y desde Canarias hace dos años con su novela El fuego de bronce, título en el que quiso rendir homenaje a los hombres y mujeres que combatieron en Santa Cruz de Tenerife para defender la plaza del ataque de una escuadra británica los últimos días de julio de 1797.

Novela histórica en la que el autor cuidó hasta el mínimo detalle, y ciñéndose siempre a las fuentes documentales, El fuego de bronce se vendió muy bien aunque no termina del todo de funcionar como vehículo narrativo debido quizá a las ambiciones con las que fue escrita.

De todas formas, el esfuerzo empleado hace loable la tarea por tratarse de un riguroso trabajo histórico que si por algo falla es, precisamente, por su riguroso carácter histórico, que pesa más que la  ficción –no la acción– que el autor describe en la novela.

Jesús Villanueva regresa ahora al territorio literario con otro volumen, Ahora. Poemas sin trampa y relatos para antes de dormir, en el que mezcla poemas e historias cortas que si bien no terminan por encontrar su equilibrio, sí que cuenta con algunos en los que el escritor se revela como un potentísimo narrador en el que encuentro ecos, incluso, de ese gran cuentista norteamericano que fue O’Henry.

Ahora. Poemas sin trampa y relato para antes de dormir resulta así un extraño experimento que da por resultado un híbrido en el que además de poesía y relato se añaden excelentes ilustraciones de Eduardo González, viñetas que recrean un momento de las historias cortas que salpican este volumen, editado por Idea y que su autor presentará próximamente en el Casino de Tenerife.

Al margen de los poemas, género en el que confieso un distanciamiento desde que tengo uso de razón, el potencial atractivo de este libro, a mi juicio, son sus cuentos, en los que el autor tantea muchos géneros, como el histórico, el humor, el suspense, con resultados francamente notables porque se leen muy bien y en la mayoría de los casos resultan incluso extremadamente cortos. Al modo de O’Henry, además, la mayoría de ellos termina con un final que atrapa y sugiere.

El apartado de relatos se inicia con Santa Cruz en Carnaval, tu belleza y simpatía…, título que sumo a esa lista de novelas y cuentos escritos en esta tierra sobre la fiesta de la que más se presume y promociona a este lado del Atlántico. No es Santa Cruz en Carnaval, tu belleza y simpatía… un relato redondo, pero sí que se deja leer con una sonrisa en los labios.

El volumen continúa con Un bofetón inesperado, que está teñido de nostalgia y el inquietante Maldita curiosidad, en el que Villanueva da una posible solución a uno de los asesinatos sin resolver de estas islas y que tuvo lugar en los años de la postguerra en la Matanza de Acentejo.

En esta narración se visualiza lo mejor que puede dar Villanueva como escritor, en especial cuando describe con creciente pulso narrativo el diálogo que cruza una anciana señora y un joven del arroyo que va subiendo la tensión y atención en el espíritu del lector.

Lamentablemente, el listón lo baja con el siguiente,  El último beso, así como Y sin embargo, quiero que seas feliz y Ya veré en el último momento, aunque lo recupera en Siempre le había gustado observar a su mujer, en especial por la atmósfera que consigue, así como su tinte negro y aroma resignado.

Las lágrimas de María Antonieta es un cuento de carácter histórico en el que lo mejor es que se nos informa que Jean Babtiste Drouet, el maestro de postas que descubrió y mandó a arrestar a Luis XVI en Varennes, el 22 de julio de 1792, fue uno de tantos franceses que, años más tarde, lucharían del lado de los españoles contra el ataque británico a las costas de Santa Cruz de Tenerife.

Un aperitivo que no termina de cuajar tras la lectura de Maldita despedida de soltera, un relato con una moralina en exceso cargante y el insólito El abrecartas. Insólito por su determinismo y El día más inspirado, que si sobresale es por su naturalismo presumo que involuntario.

El siguiente relato histórico es En la Nochebuena de 1797, en el que Villanueva retrata un imaginario cara y cruz sobre cómo debieron de celebrarlas el general Antonio Gutiérrez y Horacio Nelson, pero escrito de forma rutinaria, con poca chicha y limonada; y Eso es cosa de la Central, en el que Villanueva denuncia con contundencia un asunto hoy de extrema y lamentable actualidad como son los desahucios.

El escritor critica además con sentido del humor en Gracias a la Virgen de Candelaria, el despertar de un independentista en una Canarias presuntamente marroquí casi como si se trata de un episodio de En los límites de la realidad, aquella mítica serie de televisión creada por Rod Serling; y rinde homenaje a la literatura como fuente de evasión en La magia de los libros que no terminó de convencerme como no terminó de convencerme Los temblores de Lulú, pese a su final “inesperado” y el navideño Qué mal rato para la Noche de Reyes, aunque es briosa su descripción del Mercado Nuestra Señora de África y del rastro que se monta en sus alrededores.

El mejor cuento de esta antología que mezcla poema y relatos es el titulado Sucedió en Afganistán, y en el que Jesús Villanueva cuenta casi, como si hubiera estado allí, las  preocupaciones y temores que sienten los miembros de las tropas españolas acantonadas en ese país que, insisten unos, no vive en una situación de guerra.

Lástima, sin embargo, que a la postre resulte tan corto. Como corto se antoja El retrato, que brilla por su excelente e inquietante atmósfera aunque se frustre al final.

Son dieciocho relatos en total en los que su autor, Jesús Villanueva, presenta en este libro. Libro en el que se nos revela como un brillante cuentista, en especial cuando describe y recrea atmósferas, pero también un escritor que debe de encontrar su camino ya que da la sensación de que por el momento solo lo está tanteando.

Saludos, unos hablan y otros callan, desde este lado del ordenador.

Estreno online del documental Gonsalvus, un canario en la Kunstkammer

Martes, Febrero 5th, 2013

Tras muchas vicisitudes y contar con un presupuesto de risa, 1.500 euros de los cuales aportó el Ayuntamiento de La Laguna, la única administración pública que respaldó financieramente este proyecto, se estrena en la red el documental Gonsalvus, un canario en la Kunstkammer, del cineasta Enrique Carrasco, trabajo que explora en la historia de Petrus Gonsalvus, un hombre afectado de una extraña enfermedad que le provocaba una profusión de vello sorprendente, una singularidad que hizo que viajara por las cortes europeas de mediados del siglo XVI y que fuera conocido como el Salvaje gentilhombre de Tenerife o el Hombre lobo canario

Gonsalvus contó con la protección de algunos de los monarcas más poderosos de su momento como Enrique II de Francia, que se interesaron “por su disonante físico.”

El caso de Gonsalvus es uno de los primeros de los que se tiene noticia de la hipertricosis lanuginosa congénita.

Producida por Datana Films, a cuya dirección de correo electrónico datanapro@gmail.com pueden escribir para poder descargar en su PC una copia de la obra completa y el teaser del documental, tanto el director como Datana han apostado por este estreno oficial ante “la falta de presupuesto para hacer un estreno en condiciones.”

En una entrevista, Enrique Carrasco explicaba que la primera vez que tuvo conocimiento de la existencia de Petrus Gonsalvus fue tras la lectura de un artículo “en una vieja edición mejicana de la revista Readers Digest.”

Gonsalvus, un canario en la Kunstkammer está escrita y dirigida por Enrique Carrasco y producida por Datana Films. La dirección de fotografía corre a cargo de Roberto Bacallado y Lilio Hernández y el montaje y la música, Roberto Bacallado y Dan Silva, respectivamente.

Gloria Hernández es la responsable del maquillaje, caracterización y estilismo, mientras que la locución en off la asume Óscar Fernández.

En el reparto artístico intervienen Javier Munárriz (Petrus Gonsalvus niño) y José Delgado (Petrus Gonsalvus adulto).

El documental cuenta también con entrevistas con el investigador y especialista en historia de Canarias del siglo XVI, Lorenzo Santana Rodríguez; Emiliano Guillén Rodríguez, licenciado en Psicopedagogía y en Ciencias de la Información, además de cronista oficial de las villas de Granadilla de Abona y Arico, en Tenerife; el catedrático de Medicina de la Universidad de La Laguna, Luis Hernández Nieto y María Teresa Concepción Masip, doctora en Medicina y Cirugía. Especialista en Bioquímica Clínica y licenciada en Historia del Arte. Concepción Masip es autora además de la tesis Caprichos de la Naturaleza: los seres otros y sus retratos en la cortes modernas.

Los interesados en ver este trabajo, con una duración de 36 minutos, tienen de plazo hasta el 18 de febrero para descargar el documental en su ordenador. 

(*) Retrato de Petrus Gonsalvus.

(**) Cartel del documental Gonsalvus, un canario en la Kunstkammer.

Saludos, supongo que mañana será otro día, desde este lado del ordenador.