‘Mientras seamos jóvenes’, una novela de José Luis Correa

Martes, Noviembre 24th, 2015

“Me fui de allí sin respuestas. Necesitaba andar para dar forma a mis propias dudas. Como las nubes, las dudas tienen a  veces formas descabelladas: un caballo alado, una cometa, un pájaro. Las mías no obstante, andaban a ras de suelo. Reptaban. Olían mal. Todo aquello apestaba. Tenía la sensación de estar metiéndome en un charco. Peor. La de estar siendo manipulado por un titiritero sin rostro.”

(Mientras seamos jóvenes, José Luis Correa, colección: Novela Negra, Alba Editorial, 2015)

José Luis Correa no se cansa de repetir que lo suyo no es la novela negra, negra y criminal o criminal y negra porque el orden de los factores no altera el producto, sin embargo –y pese a su vade retro, Satanás–, el escritor ocupa un capítulo en la futurible historia de la novela policíaca (vamos a dejarlo así) escrita en España por un personaje peculiar y con alto grado de pureza canario como es Ricardo Blanco, detective privado al que ya ha dedicado ocho novelas y cuyas investigaciones se desarrollan fundamentalmente en Las Palmas de Gran Canaria, capital que ha terminado por convertirse en un personaje más en estas historias que, más que negras, son cotidianas, relatos en los que su autor se preocupa más por lo que piensan y hacen sus criaturas que por la consistencia criminal que justifica que estos libros se editen en la colección Novela Negra de Alba Editorial.

Ricardo Blanco, y los secundarios que lo rodean como si de satélites se trataran, evoluciona en cada uno de estos relatos, ocho capítulos en los que el investigador privado ha ido madurando más que como los mejores vinos, como resultado de la edad. Los mismo ocurre con la ciudad en la que se mueve, una geografía urbana en continuo proceso de transformación y, otra clave sobre la que pivotea los episodios que protagoniza Blanco, una mayor preocupación por mostrar el mal no como un coágulo oscuro y siniestro sino como una mancha repleta de matices en la que domina la variedad de los grises.

La casualidad quiso que la última historia de Ricardo Blanco hasta la fecha, Mientras seamos jóvenes –el título forma parte del himno universitario Gaudeamus Igitur–  se mezclara con la realidad, ya que se inicia con el descubrimiento del cuerpo sin vida de una estudiante  de nacionalidad italiana y la detención de su supuesto asesino, un profesor de la facultad de Veterinaria de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Este profesor, que no cuenta con un pasado inmaculado al descubrirse en él trazas de maltrato, solicita la ayuda de Blanco para que encuentre al verdadero culpable… o no de este crimen execrable. Dos semanas más tarde de publicarse la novela, leíamos en los periódicos o nos enterábamos a través de  los noticieros de la televisión y la radio que en esa misma ciudad, en esa misma capital de provincias, aparecía el cadáver de una joven estudiante de la UPGC, y dos semanas más tarde que la policía procedía  a la detención de su presunto asesino, que resultó ser su vecino.

¿La vida imita al arte?

Desgraciadamente, como se apuntaba, en ocasiones parece resultado de un extraño caso de coincidencias.

Solo eso, coincidencias, ya que el crimen en la novela solo es una excusa que le sirve al escritor para reflexionar acerca de otros temas que aún hoy siguen de lamentable actualidad como son los malos tratos. Y cómo determinan la vida de quienes lo han sufrido.

En este territorio, en el de las confesiones con alto calado sentimental y humano, es donde, a nuestro juicio, se mueve satisfactoriamente José Luis Correa. O al menos mucho mejor que cuando se vuelve estrictamente policial, espacio en el que se limita a señalar el camino hasta la resolución del caso que es de lo que se trata. O el nudo que forma parte el misterio y que es lo que justifica cada la novela de Ricardo Blanco pese a que Correa no se esfuerce en generar más nudos, cortinas de humo, con las que envolver el misterio original. Su apuesta se inclina más a estudiar la relación de los personajes, y en especial, por cómo observa este universo Ricardo Blanco, ya que narra en primera persona la historia y enseña sus contradicciones, sus miedos y su soledad

Ya comentamos a propósito de El verano que murió Chavela Vargas la no sé si involuntaria influencia de Simenon que planea en la serie Blanco, quizá sea ese entusiasmo (que a veces consigue y en otras se le escapa malamente) por dotar de más consistencia a su protagonista y a los que se mueven en su entorno, constantes en las que insiste en Mientras seamos jóvenes aunque ahora cierra el círculo y las relaciones en las que se producen las revelaciones resulta más intimista.

Adquiere así más relevancia que en títulos anteriores personajes como el inspector Álvarez y Beatriz, la novia farmacéutica de Blanco y que sirve de contrapunto en el debate que sobre violencia machista plantea el escritor al ser ella, Beatriz, una víctima de malos tratos por su anterior pareja y cuestionar al detective que trabaje ahora al servicio de un maltratador que ha sido acusado –le recuerda Ricardo Blanco– de un crimen que, sospecha, no cometió…

En su investigación, el detective conocerá el ambiente universitario pero éste escenario no devora el relato salvo en aquellos capítulos en los que el protagonista interroga a los compañeros y colaboradores del presunto asesino. En estas breves visitas a la Universidad, Correa sí que aprovecha para describir –aunque por encima– las rivalidades y zancadillas que se producen en los departamentos. Nada nuevo bajo el sol y, como explica el investigador privado, rematadamente normal en ambientes masificados, tan propensos a alianzas y enemistades en su juego de tronos.

Mientras seamos jóvenes garantiza entretenimiento a iniciados y a profanos en los relatos de Blanco. Cada libro que protagoniza este personaje que no olvida de salpicar su vocabulario de palabras tan genuinamente canarias como tolete, cumple con lo que se espera: evasión y, lo que es de reconocer, reflexiones sobre realidades que como un cáncer devora nuestra civilizada convivencia como es la violencia. Una violencia que no entiende de clases y sí de abusos: abuso indiscriminado al débil.

Saludos, en el nombre del padre, desde este lado del ordenador.

Se hace saber…

Jueves, Febrero 12th, 2015

* La próxima novela protagonizada por Ricardo Blanco, el peculiar detective privado creado por el escritor José Luis Correa, se titula Alma Mater y su acción se desarrollará, entre otros espacios de la geografía grancanaria, en la Universidad. Alma Mater sería la octava entrega que Correa dedica a Blanco y sus investigaciones –todas ellas publicadas en Alba Editorial– tras Quince días de noviembre (2002), Muerte en abril (2003), Muerte de un violinista (2006), Un rastro de sirena (2009), Nuestra Señora de la Luna (2012), Blue Christmas (2013) y El verano que murió Chavela (2014).

* J.J. Armas Marcelo (Las Palmas, 1946) ha sido galardonado con el Premio Francisco Umbral al Libro del Año por su obra Réquiem habanero por Fidel (Alfaguara), un reconocimiento dotado con 12.000 euros. El fallo del premio, que ha sido otorgado por mayoría, fue anunciado por España Suárez, viuda de Francisco Umbral y presidenta de la Fundación Francisco Umbral; Manuel Llorente, jefe de cultura de El Mundo y presidente del jurado; Fernando R. Lafuente, director de ABC Cultural; y Narciso de Foxá Alfaro, alcalde de Majadahonda y patrono de la Fundación Francisco Umbral.

* BienMeSabe.org rescata la obra poética de la canario-cubana Ramona Pizarro realizado por Olivia América Cano Castro. Es la primera vez que se publican en un libro conjunto los textos de esta autora de origen tinerfeño. Olivia América Cano Castro (Matanzas, Cuba, 1947) es investigadora, ensayista y escritora y en su producción destacan los trabajos que ha realizado sobre  la familia de José Martí y los aportes de la comunidad canaria en Cuba. Ha recibido premios en los géneros del ensayo, narrativa, teatro y la investigación histórica y entre su obra destaca Doña Leonor Pérez Cabrera: Mujer Canaria (2000), Canarios en la Música en Cuba (2007), la novela Cimarrón Blanco (2008) o Canarias en el Espíritu de Cuba (2008), entre otras.

* El Festival Internacional de Arte en la Calle de Puerto de la Cruz, Mueca, se celebra este año del 7 al 10 de mayo. El Área de Cultura municipal, junto a la Plataforma Cómplices, reforzada con nuevas incorporaciones, prepara desde hace meses esta nueva edición, para la que se prevé una amplia y diversa agenda de intervenciones artísticas de calle. Mientras el Área de Cultura municipal y la Plataforma Cómplices ultiman detalles de la programación de la edición de 2015, el aspecto participativo de Mueca se amplía este año al crear un espacio de contacto directo con los artistas en la web del festival, www.festivalmueca.com, donde, hasta el 14 de febrero, las compañías que deseen participar pueden presentar sus propuestas.

* El Espacio Cultural CajaCanarias de La Laguna albergará hasta el próximo 25 de abril la exposición titulada Escrito en piedra, que ofrece un recorrido por los yacimientos rupestres más emblemáticos de Canarias, para acercar a la sociedad el patrimonio arqueológico y en particular, el mundo de los grabados, una de las manifestaciones culturales más distintivas de los antiguos pobladores de las islas. Esta exposición es obra del investigador de José Farrujia y del fotógrafo Tarek Ode.

Saludos, games over, desde este lado del ordenador.

El verano que murió Chavela Vargas, una novela de José Luis Correa

Domingo, Febrero 16th, 2014

Nadie dijo que vivir fuera fácil. A la vida hay que aferrarse con ambas manos aunque estén llagados por las cadenas. La vida hay que echársela a la espalda aunque atormenten las abrasiones. A la vida hay que mirarla de frente aunque escuezan los ojos”.

(El verano que murió Chavela Vargas, José Luis Correa. Colección Novela negra. Alba Editorial)

El verano que murió Chavela Vargas es la séptima, y por el momento, última entrega que el escritor José Luis Correa dedica a Ricardo Blanco, personaje que junto a Eladio Monroy (Alexis Ravelo); Mat Fernández (Javier Hernández Velázquez); Jeque (Jaime Mir) y José García Gago (Antonio Lozano), forma de momento el quinteto de investigadores de la novela negra que se escribe y desarrolla en Canarias.

El más longevo de todos ellos (por número de entregas) es Ricardo Blanco. Siete novela dan un universo literario que tiene vida propia. Siete libros que muestran la evolución de un personaje cuyos casos tienen como epicentro la capital grancanaria. Una geografía urbana en la que se mueve como pez en el agua.

Para el iniciado, leer una nueva entrega supone adentrarse en un mundo conocido aunque al margen de las tramas policiales que alambica y los personajes secundarios que transitan por los alrededores de su detective privado, me quedo con momentos.

Si en invierno transcurre Blue Christmas, el estío –ya lo anuncia el título– es la estación en la que se desarrolla El verano que murió Chavela Vargas con un Ricardo Blanco cuyo carácter se ha vuelto más resignado y existencialista.

¿La razón?

La razón es que el personaje no termina por asimilar  la muerte de un personaje vital en su educación sentimental: su abuelo Colacho.

Un hombre de otro tiempo, moldeado con otra pasta y que más que maestro es el mentor de Blanco. Un tipo, el Blanco, que narra en primera persona –con fragmentos en tercera, cuando la voz deja de ser la suya– un nuevo caso por resolver. En esta ocasión con bosnios y serbios como protagonistas. Venganzas que se arrastran del conflicto que desarticuló la antigua Yugoslavia.

Sin embargo, digo, si hay algo que me desconcierta de las novelas de Blanco no es, precisamente el caso que tiene que resolver sino la mirada, más irónica que cínica, con la que  observa su alrededor.

Un alrededor que se desmorona por los efectos de la crisis, de la regresión al que está siendo sometido el mercado laboral que ahora divide la sociedad entre los esclavos que trabajan y los esclavos que han quedado en paro.

Y es que los cabrones que manejan los hilos son buenos en lo suyo. Juegan a un juego perverso, obsceno, cruel. Y lo juegan con mañas de tahúr. Primero te putean para luego, no contentos, hacerte sentir culpable por dejarte putear. Culpable e insolidario. ¿Acaso no tienes trabajo? Entonces estás mejor que cinco millones de españolitos. ¿De qué coño te quejas? Ah. ¿Qué te quejas de cobrar cada vez menos y trabajar cada día más? Aaaamigo, en la cola del paro hace más frío. ¿Qué te quejas de que los directores de las empresas siguen envainándose beneficios? Pibe, haber nacido rico, conde de la Vega Grande solo hay uno. ¿Qué te quejas de que siempre pagan los mismos? Colega, hazte a la idea de que estamos en guerra: las guerras las pagan los que la pierden y tú tienes una cara de perdedor que tira de culo”.

La novela, como otras de Blanco, se lee de un tirón.

Pero más que por seguir el caso –una trama policiaca que como toda trama policiaca está repleta de ratoneras– me interesa por la descripción de ambientes, situaciones y personajes que hacen de secundarios más allá de los secudarios habituales.

Uno de los más interesantes, Pancho Viera, es un alcohólico rehabilitado y médico de profesión al que cita de pasada en la página 39 pero que adquiere peso en la segunda mitad de la novela. Y al que presenta de la siguiente manera:

Pacho Viera era un insomne convicto y confeso. Seguía igual de coñón y malhablado. Eso sí, el humor se le había descompuesto algo por culpa de la bebida. ¿Aún se cogía aquellas chispas monumentales que lo dejaban baldado media semana? No, coño. Qué más quisiera él. Todo lo contrario. Ya no bebía ni gota de manera que nada tenía ya puñetera gracia”.

Viera tiene conseguido aliento beodo fordiano, solo que trasplantado a una isla, como es la de Gran Canaria, donde la derrota épica es punto y final. Sobria indiferencia. Me quedo con ganas de saber más cosas de este perdedor ahora regenerado de sus vicios.

Lo veo como uno de esos tipos con los que me tropiezo en mi vida diaria. Una vida diaria que es otra forma de hacer ficción aunque no se escriba.

No sé que le va a deparar el destino a Ricardo Blanco, pero está claro que el personaje está envejeciendo, hay que esperar ahora a que lo haga como un buen vino. Así lo dicen los cursis.

En principio, parece que Correa está empeñado en que su protagonista supere de una vez la muerte de Colacho, por lo que en El verano que murió Chavela Vargas se preocupa por estabilizar su desordenada vida emocional y arroparlo con el aprecio de su amante y amigos.

Llega de hecho al caso por casualidad, cuando la esposa del inspector Álvarez –ella sabrá sus razones– habla sobre el mismo con el objeto de despertar su olfato de sabueso.

Espero con interés nuevas entregas de Blanco, pero me gustaría leer una novela del escritor abordando el género sin las señas de identidad de su investigador, un personaje que ya  está instalado, pero que carece de voz ronca. De hecho, se escora más hacia la línea clara, no blanda, del costumbrismo negrocriminal que cultivó Simenon en las novelas que escribió sobre su inmortal comisario Maigret.

José Correa es un escritor, y él no se cansa de repetirlo en entrevistas, que llegó al género que lo ha ubicado en el mapa de las letras negrocriminales españolas por casualidad.

Ricardo Blanco es fruto así de un desafío que nació con tinta de divertimento: ¿sería capaz de escribir algo con las claves de la novela y el cine negro clásico con acento netamente canario?

José Luis Correa –como los autores anteriormente mencionados, y a los que sumo a Carlos Álvarez (imprescindible Si le digo le engaño); Tomás Felipe (imprescindible su renovadora excentricidad Pasa la tormenta) y esa fabulosa rareza que es Top Less de José Santiesteban– es capaz de reivindicar la ciudad de provincias que habita como espacio literario.

Un espacio literario libre de prejuicios y creíble.

Y no es fácil convencer a un lector agrietado y con demasiadas y quijotescas lecturas negrocriminales encima… También tan necesitado de entender que no está solo en el mundo.

¿Una tontería?

A mi no me lo parece cuando me reencuentro con Ricardo Blanco.

(*) Este su blog El Escobillón agradece el gesto de Javier Hernández Velázquez por haber hecho posible el post.

Saludos, Fuerte Álamo, desde este lado del ordenador.

Noticias, noticias, noticias

Miércoles, Enero 15th, 2014

* Una nueva apuesta editorial surge en Canarias, se trata de Neys Books Ediciones que ha puesto en el mercado sus dos primeros títulos, las novelas La laguna de los olvidados, de Benjamin Barrett y Sándalo y rapsodia, de Juan Jesús Pérez.  Neys Books Ediciones es un proyecto del también escritor Juan Andrés Herrera, de quien leímos el año pasado Cinco mujeres que no subirán al cielo, publicado dentro de la colección G21 Narrativa Canaria Actual.

* Paté de foie, segundo libro de Guillermo Alemán, va camino de su segunda edición. Así lo anuncia el escritor de esta novela policíaca que protagoniza uno de los personajes femeninos más intensos de los últimos años en la literatura escrita en español. Editada por Los 80’pana factura desde este su blog El Escobillón felicitamos al autor como al sello discográfico y literario que ha hecho posible su aparición en el mercado.

* El verano que murió Chavela Vargas (Alba Editorial) es el título de la séptima entrega del detective privado Ricardo Blanco del escritor José Luis Correa, quien en esta ocasión obliga a su peculiar personaje a volver a las andadas cuando se encuentra el cadáver de un extranjero asesinado en un oscuro callejón de La Isleta, en Las Palmas de Gran Canarias.

* Los ojos del puente, novela Javier Hernández Velázquez, será publicada después del verano por M.A.R. Editor. El nuevo título del autor de El fondo de los charcos (Baile del sol) y Un camino a través del infierno (M.A.R.) recupera a su investigador Mat Fernández y explora en torno a uno de los trabajos literarios más legendarios que se han dado en estas islas abandonada de la mano de los dioses, nos referimos a La lluvia no dice nada de Antonio Bermejo, una novela que desapareció y de la solo nos queda algunos fragmento y su título. La acción de Los ojos del puente transcurre en varios escenarios, Cuba y la ciudad de Los Ángeles en los años sesenta, y la capital tinerfeña en la actualidad, y por lo que nos hemos enterado pretende sacar los colores a la rancia burguesía local, ya que Mat revelará algunos secretos que esconcen celosamente en sus armarios tan delustrada clase social.

* En otoño veremos también publicada una nueva novela de Alexis Ravelo en la editorial Alrevés. El escritor, que se encuentra en estos momentos trabajando en ella, anuncia que se trata de un libro todavía más coral que La estrategia del pequinés, también editada por Al Revés. La acción de su última novela se desarrolla no solo en la capital grancanaria, escenario que se le está quedando pequeño al autor, sino también en otros lugares de la isla. Nosotros sabemos cuál es el título –muy bueno, lo que se dice muy bueno–, también por dónde se moverá la historia pero nos hemos comprometido a guardar el secreto. Así que habrá que esperar hasta otoño.

* Es más que probable que la actriz Lola Herrera presente en la capital grancanaria Me quedo con lo mejor (La Esfera de los Libros), volumen testimonial que ofrece además  consejos y moralejas, en los que la autora “habla de las huellas que han dejado en ella diversos acontecimientos íntimos y las enseñanzas que ha podido sacar, como: valores a transmitir y errores que es mejor dejar atrás”. Se estudia que Lola Herrera promocione también este libro en la capital tinerfeña si recala finalmente en Canarias.

Y CINE ARGENTINO EN TEA

TEA Tenerife Espacio de las Artes y el Consulado de la República Argentina en Tenerife ofrecen del 16 al 19 de enero un ciclo de cine argentino que incluye la exhibición de los largometrajes El último Elvis, de Armando Bo (jueves 16, 20 horas);  El agua del fin del mundo, de Paula Siero (viernes 17, 19 horas) y Extraños en la noche, de Alejandro Montiel (viernes, 17, 21.30 horas); Samurai, de Gaspar Scheuer (sábado 18, 19 horas); De caravana, de Rosendo Ruiz (sábado 18, 21.30 horas) y, el domingo 19 de enero, De caravana y El último Elvis, a las 19 y 21.30 horas, respectivamente.

Saludos, esto, esto es todooo, amigos, desde este lado del ordenador.

Narrativa con acento canario para leer en agosto

Miércoles, Agosto 7th, 2013

INTRO

Agosto es el mes por excelencia de las vacaciones veraniegas así que es un buen momento no solo para aprovechar los baños en el mar o pasear por la montaña sino también para disfrutar con la lectura. Este artículo propone solo un puñado de novelas y cuentos escritos recientemente en Canarias para acercar al lector a una realidad que, pese a la crisis y la objetiva inestabilidad del mercado editorial, son un excelente reclamo para evadirse en algunos casos de la realidad en la que nos movemos o, en otros, para acercarnos a ella en clave de rabiosa ficción.

Una advertencia necesaria nada más iniciar este periplo, no están todas las novedades que hay aunque sí todos los libros que, a nuestro juicio, deberían de estar.

En todo caso, cabe de destacar, que muchos de los títulos de los que nos hacemos eco han sido editados en Canarias y otros tanto en la Península, lo que pone de manifiesto el excelente momento que, literariamente, está viviendo la narrativa que se escribe con, podríamos decirlo así, acento canario.

Llama también la atención la variedad de estrategias empleadas por sus respectivos autores en sus creaciones literarias, utilizando para ello géneros que van desde la literatura de viaje, a la ciencia ficción, la negrocriminal y la histórica, entre otras y que a nuestro entender podría traducirse en que las letras con acento canario hablan por fin un lenguaje universal sin renunciar a su forma de ver el mundo desde la peculiaridad insular.

Resulta interesante observar como junto a escritores veteranos y con independencia de generaciones, movimiento y modas a los que se adscriben, se suma una nómina de nuevos narradores. Y que todos ellos, escritores con oficio y noveles, son los responsables de este fenómeno que merece ser visto ya con la atención que se merece.

De alguna manera, todos ellos han hecho historia al conseguir que la literatura con acento canario se lea.

Dentro y fuera de los límites que impone la isla.

AUTORES Y LIBROS

El escritor y periodista Juan Cruz Ruiz propone un sentimental y emocional retrato por el archipiélago en su Viaje a las Islas Canarias (colección El autor viajero, El País-Aguilar), un libro en el que Cruz Ruiz trata de hacer una “literatura de la memoria” basándose en la “experiencia de conocer y de haber vivido prácticamente en todas las islas; de amarlas y de necesitarlas”, señala en un despacho informativo de la agencia Europa Press.

Curiosamente, su compañero de la denominada Generación del 70, el profesor Juan Manuel García Ramos, coincide en estas mismas intenciones, un viaje sentimental y emocional, con El zahorí del Valbanera (colección Narrativa, Baile del Sol Ediciones), novela en la que el profesor y escritor rinde homenaje a través de la figura de su abuelo, José Aquilino Ramos, a los canarios que emigraron a América en busca de un futuro que era incapaz de ofrecerle su isla. Para su autor, El zahorí del Valbanera es “el más directo de mis libros”.

El periodista y escritor Luis León Barreto, integrante también de la Generación del 70, publica Carnaval de Indianos (NACE Nueva Asociación Canaria para la Edición), novela coral en la que explora las posibilidades literarias de una fiesta popular –por otro lado tan poco explotada en la literatura que se escribe en las islas– y homenajear “sentimental y emocionalmente” a su isla natal, La Palma. Carnaval de Indianos es, en definitiva y en palabras de su autor, una novela que camina entre el testimonio y la ficción.

En cuanto a la iniciativa de Ediciones Aguere, que dirige el editor Ánghel Morales y dentro de la colección G21 Narrativa Canaria Actual, tres títulos publicados en lo que llevamos de 2013 avalan una de las apuestas editoriales más interesantes que se han producido en el archipiélago en los últimos años.

G21 cuenta ya con una decena de volúmenes publicados, más los que se editarán en otoño, pero reseñamos en este espacio los tres últimos editados como la intimista y personal Si hubieras estado aquí, de Cecilia Domínguez Luis; la salvajemente libertaria El centro del gran desconocido, de Eduardo Delgado Montelongo, y la insólita historia de fantasmas Julia y la guillotina, de Jonathan Allen.

El mismo Montelongo publicó este año su desarmante novela de piratas Johanna en la colección Sitio de Fuego de Baile del Sol Ediciones, misma editorial que en su Serie Negra nos reveló dos títulos de los que habrá que hablar –y mucho– en el futuro como son Pasa la tormenta, de Tomás Felipe, y Yo maté a Rajoy, de Juan Carlos Pérez. El primero, un título en el que su autor mezcla con ingenio elementos de la literatura policíaca con la de ciencia ficción y el segundo un ácido y crítico retrato de la España actual en clave negrocriminal.

Otro libro recomendable para pasar el verano es la introspectiva La felicidad amarga, de Pablo Martín Carbajal (colección de Narrativas de Ediciones Irreverentes), donde su autor continúa indagando en torno a sentimientos tan nuestros como la culpa y el miedo así como la curiosa colección de relatos … Y en el aire queda, de Damián H. Estéz (Ediciones Aguere(Idea) y  para evadirse, viajar a otros territorios, sentir el aliento de la aventura en la nuca, están La piel de la leffa, de Juan R. Tramunt; El envío turco, Pilar Escalona y el sorprendente Calibán, de Ángel Sánchez, todos publicados en Ediciones Aguere/Idea.

Literatura con otras claves es la que sugiere Daniel María con El hombre que ama a Gene Tierney (colección Synoros-Narrativa La Página), accésit de publicación del premio de novela Benito Pérez Armas 2011; posibilidades en las que también indaga Antonio Lorenzo Gómez Charlín con El hombre que se enamoró de Sasha Grey (CultivaLibros).

Quien desee reencontrarse con el mundo rural con señas de identidad mágicas, recomendamos la lectura de Sorimba (Puentepalo) de María Jesús Alvarado, una novela cuyos temas coinciden con los que propone María Gutiérrez en la colección de relatos Ellas tampoco saben por qué (colección Tid, Ediciones Idea) y Doris Martínez con La verdad que te desCuento (Ediciones Idea).

En cuanto a novela estrictamente de género destacan, por último, la nueva de Víctor Conde, He oído a los mares gritar mi nombre (colección Stoker de Dolmen Editorial), así como La estrategia del pequinés (Alrevés, Novela Negra) de Alexis Ravelo y Blue Christmas (colección Novela Negra de Alba Editorial) de José Luis Correa, última entrega hasta el momento de su peculiar detective privado Ricardo Blanco.

No podemos olvidar, para los amantes del thriller La casa Lercaro, volumen que cierra con broche de oro la trilogía que Mariano Gambín ha dedicado a una ciudad –La Laguna– que, gracias a él, muchos han descubierto repleta de apasionantes e inquietantes misterios y, finalmente, y antes de dar por terminado este repaso veloz por las letras que se escriben con acento canario a Mi Habana en el recuerdo, una ambiciosa y voluminosa novela en la que Agustín Ravina Pisaca cuenta la historia de dos emigrantes canarios desde los años treinta a finales de los cincuenta del siglo pasado en Cuba; y la original y feliz iniciativa de la escritora Elena Morales, Somos solidarios, de publicar los volúmenes de cuentos Minitextos de amor y lujuria, Minitextos comprometidos y Minitextos para sonreír, en el que participaron desinteresadamente numerosos escritores y escritoras de aquí y de allá, quienes cedieron generosamente sus derechos para que fueran invertidos en causas solidarias.

Hay más títulos, entre los que destacan reediciones que han recuperado novelas y antologías que parecían perdidas para siempre. Pero si hay algo en lo que coinciden con las novedades reseñadas es que fueron escritas con sentimiento y emoción.

Una libros, en definitiva, no solo para leer en verano.

(*) La ilustración es de Daniel Clowes.

Saludos, se hace camino al andar, desde este lado del ordenador.

José Luis Correa presenta hoy en Tenerife Blue Christmas, su última novela

Viernes, Marzo 15th, 2013

El escritor grancanario José Luis Correa presenta esta tarde, a las 19 horas, su última novela, Blue Christmas, sexto libro protagonizado por el detective privado Ricardo Blanco, quien en esta ocasión debe de investigar la misteriosa muerte de una anciana en su casa durante las fiestas de Navidad.

El lado más oscuro de Las Palmas de Gran Canaria, personajes consistentes y una trama negrocriminal hilada con mucho oficio son solo algunos de los elementos que Correa reúne en este volumen, editado por Alba Editorial.

El salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), en la capital tinerfeña, acogerá este acto, en el que intervendrá además de Correa, quien ahora mismo redacta estas apresuradas líneas.

Saludos, más vale tarde que nunca, desde este lado del ordenador.