José Luis Correa presenta hoy en Tenerife Blue Christmas, su última novela

Viernes, Marzo 15th, 2013

El escritor grancanario José Luis Correa presenta esta tarde, a las 19 horas, su última novela, Blue Christmas, sexto libro protagonizado por el detective privado Ricardo Blanco, quien en esta ocasión debe de investigar la misteriosa muerte de una anciana en su casa durante las fiestas de Navidad.

El lado más oscuro de Las Palmas de Gran Canaria, personajes consistentes y una trama negrocriminal hilada con mucho oficio son solo algunos de los elementos que Correa reúne en este volumen, editado por Alba Editorial.

El salón de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC), en la capital tinerfeña, acogerá este acto, en el que intervendrá además de Correa, quien ahora mismo redacta estas apresuradas líneas.

Saludos, más vale tarde que nunca, desde este lado del ordenador.

Blue Christmas, una novela de José Luis Correa

Sábado, Febrero 23rd, 2013

Aquel día me harté de ver documentales de bichos y de escuchar las mismas noticias una y otra vez en el canal internacional. Al final, en un duermevela estrambótico producto de la fiebre que aún no me había abandonado, los ministros mostraban una sonrisa repugnante y las hienas explicaban ante los micrófonos las medidas para paliar la crisis. Antes de volverme chiflado, apagué el televisor y regresé a El conde de Montecristo. Pero me sentía tan exhausto que ni Edmundo Dantés consiguió mantenerme consciente.”

(Blue Christmas, José Luis Correa, Alba Editorial).

No sé si José Luis Correa está cansado de su personaje Ricardo Blanco, detective privado que se mueve como pez en el agua por las calles de la capital grancanaria, pero sería una jugarreta del destino que pasara a la historia solo por los seis libros que hasta ahora ha dedicado a Blanco.

De hecho, y tras leer su última entrega, Blue Christmas, creo que a Correa más que el nudo negrocriminal lo que le preocupa es el ambiente en el que se desenvuelven sus personajes, todos ellos ya definidos. Con señas de identidad que resultan creíbles porque caminan por un espacio urbano igual de creíble.

En este aspecto, José Luis Correa más que un escritor de género es un escritor que aprovecha el género para cultivar su literatura. Una literatura en la que se revela un escritor al que le interesan los tipos humanos y los ambientes en los que se desenvuelven esos tipos humanos.

Entiendo así Blue Christmas más que como una novela policíaca al uso, como una novela en la que lo policiaco es solo una excusa para contar cómo vive un grupo de personajes. Algunos de ellos al borde del abismo, la mayoría de ellos perdedores a los que les ha tocado jugar la partida en un mundo que, por efectos de la crisis, se está desmoronando también.

La sexta novela de Ricardo Blanco resulta así una novela amarga y crepuscular. Comenzando por su personaje protagonista, detective privado hundido en su propia miseria y a quien saca del pozo, o de la seguridad de su piso, el policía Gervasio Álvarez.

El mensaje es claro, deja de llorar la muerte de tu abuelo, Colacho, y regresa al redil.

Y Blanco vuelve. Pero su retorno pese a su ironía no deja de resultar triste. Parece casi como si el personaje se haya visto obligado a madurar. Ser huérfano a edades tan tardías, y Ricardo Blanco supera ya los cincuenta años, tiene estas cosas.

Más que como novela policíaca, lo mejor de Blue Christmas es su retrato costumbrita no solo de una gran ciudad portuaria de provincias sino, reitero, la fauna humana que el escritor despliega en esta novela.

Los fracasados, viene a decir Correa, son fracasados porque han sido incapaces de vencer a sus propios demonios, fantasmas, familiares.

Y esta es, precisamente, una novela poblada de espectros, muertos que pesan como piedras en las alforjas de la memoria de los vivos.

Ricardo Blanco no parece el mismo. Su tristeza lo devora. Lo desarma también cuando descubre que no conocía tan bien a su abuelo como pensaba.

Los tres hijos de la víctima que desencadena la acción pausada, serena de la historia son algo así como otros espíritus errantes, cada uno de los cuales guarda dentro de sí el peso de su condena que alimenta los recuerdos de una infancia digamos, para no revelar más de lo necesario, desordenada.

De fondo, la capital grancanaria se engalana en unas fiestas como las navidades que el policía Gervasio Álvarez odia porque “le mortificaba tanta hipocresía, tanto disfraz de buenas intenciones sobre una miserable realidad, tantos buenos deseos con la boca chica. Odiaba la Navidad. Solo había una razón para digerirla: la visita de los nietillos, su cara de ilusión el día de Reyes, su ingenua fe en el cuento de hadas de los tres hombres sabios. Odiaba la Navidad. Y ésa, en concreto, iba a acabar odiándola más que ninguna.”

Tiene, ya he dicho Blue Christmas un tono amargo y crepuscular, de fin de ciclo. Casi como si José Luis Correa estuviera anunciándonos por señas la metamorfosis de uno de los personajes más insólitos y entrañables de la novela negra escrita en Canarias. Un paladín que como el Eladio Monroy del también escritor grancanario Alexis Ravelo reparte justicia en una ciudad que, como describe Correa, a veces luce un cielo azul de invierno “salpicado aquí y allá de nubes, igual que el techo de mi cuarto con sus mordeduras de humedad.”

Y continúa: “La playa estaba llena de gente. Gente solitaria, parejas, grupos. Gente discordante en color, en edad, en vestimenta (los extranjeros paseaban en pantalón corto y en camiseta; los isleños iban abrigados hasta el cuello). El termómetro de la avenida marcaba veinte grados. Para unos era puro verano; para otros hacia un frío infernal.”

José Luis Correa es pues un escritor que se suelta la melena cuando quiere ser costumbrista. Y un escritor que se apaga lánguidamente cuando penetra en las complejas aguas de la trama negrocriminal. Trama que maneja, y que confunde con nuevos nudos y probables desenlaces, pero que a mí como lector es lo que menos me interesa de su relato.

Y todo ello narrado bajo la sombra del humor irónico que caracteriza la primera persona de Blanco. Personaje a través de cuyos ojos vivimos esta aventura. Un hombre que se presenta, podemos leer en las páginas del libro como: “Mi nombre es Ricardo Blanco. Soy detective privado. Como ve, nada más lejos de los detectives del cine: no llevo gabardina ni sombrero; no voy armado ni escupo tabaco ni soy un tipo duro. Investigo la muerte de su madre. Sí, lo sé. Suena extraño. Debería haber un cliente y ni usted ni sus hermanos me han empleado. Es una historia muy larga  y aburrida. El caso es que aquí estoy y me gustaría hablarle.”

Probablemente no sea Blue Christmas la mejor novela de la serie. Probablemente se pueda apreciar cierta premura por entregar el original a la editorial, pero sí que me sabe pese a todos sus temblores a un título maduro, digamos que más seguro de sí mismo. También, que se trata de la novela más necesitada de cobijar a su protagonista con una galería de personajes secundarios, mucho de los cuales –sobre todo los femeninos– le muestran eso que puede ser el sello indeleble de la amistad.

Le falta a Blanco sin embargo el báculo de su abuelo, Colacho. Personaje cuyo fantasma planea por el 90 por ciento de esta historia que por mucho que te resistas, por mucho que la simultanees con otras lecturas, termina por gustarte. Atrapa. Y no ya solo por el enigma que hay que resolver, que al fin y al cabo es secundario en mi lectura, un McGuffin con el que justificar una historia sobre un detective privado con más influencia de Pepe Carvalho que del caballero sin espada que encarna el chandleariano Philip Marlowe.

En este sentido, reitero que lo que me llama la atención de Blue Christmas es su paisaje más que su historia. La capacidad que tiene Correa para pintar como un impresionista el colorido de las distintas geografías que articulan su ciudad: “El Parque de Santa Catalina bullía como un zoco marroquí. Tenía el mismo color y, si me apuraban, el mismo olor también. Porque, exceptuando a los viejos jugadores de zanga y dominó que se apiñaban en las mesas cuadradas de mármol gris, el resto del paisaje aparecía pincelado de africanos.”

No sé si Correa es consciente del retrato urbano que ofrece de la capital grancanaria. Una ciudad en continuo proceso de transformación que pierde su vieja identidad –¿de ahí la desaparición de Colacho?– en favor de un rostro todavía desdibujado por su complejo cosmopolitismo. Cosmopolitismo en el que se mueven fuerzas que ahora forman parte inevitable de lo que es su reverso tenebroso.

Descubro además en Blue Christmas a un escritor que está por encima del género negro. O mejor, que utiliza el género negrocriminal para escribir la novela social que le pide el cuerpo y de la que ya nos dejó constancia en Murmullo de hojarasca. Título que no tiene nada que ver con la serie Ricardo Blanco y volumen editado en la colección G21: Narrativa Canaria Actual.

Así que da la sensación, en este sentido, que José Luis Correa procura acomodar las claves policíacas a su literatura. Que las tragedias, las traiciones, los crímenes son solo senderos por los que transitar para dibujar ambientes y relaciones intimistas siempre en torno a una mesa.

No es una novela violenta. Tampoco cruda. La entiendo más bien como una metáfora cruel de unos tiempos pasados que se fusionan con un presente que olvida cualquier seña de identidad, de arraigo con un pasado que se disuelve ante el nuevo paisaje y paisanaje de la ciudad.

Le falta, eso sí, crítica mordaz.

La novela me sabe a solo un intento por retratar la redención de su peculiar detective privado. Un detective privado que trabaja a las órdenes del sistema. Sistema que encarna ese policía que responde al nombre de Gervasio Hernández y que, como comenta Blanco, casi ha terminado por ser algo así como su padre.

No es pues Ricardo Blanco un outsider. En todo caso, sí que resulta un observador que siente que está en el lugar equivocado.

Al fondo, el paisaje de una ciudad de provincias en continúa y feroz transformación. Y quizá por ello tan necesitada de aquelarres. 

Saludos, flores muertas, desde este lado del ordenador.

Palabra de Jedediah Leland

Jueves, Febrero 14th, 2013

* Cinemabandit es una web del cineasta Javier Fernández Caldas en la que además de proporcionar información sobre sus cortos, documentales y  La isla del infierno, su primer largometraje, ofrece también amplia información sobre los servicios que presta su productora y los proyectos que el director y guionista guarda en la nevera. Merece la pena explorar esta página, muy bien diseñada y que cuenta además con bastante material audiovisual y gráfico.

* Al parecer, problemas con su distribuidor actual, ha hecho imposible que los últimos títulos de la editorial Anagrama lleguen a las librerías canarias. Se rumora así que será Planeta quien asuma a partir de ahora la distribución en las islas de sus títulos. 

* El hombre que ama a Gene Tierney, del escritor Daniel María, y título por el que resultó accécit de edición del Premio de Novela Benito Pérez Armas, ha sido editado por La Página en su colección Synodos, narrativa. Se trata de un título en el que el autor mezcla variedad de géneros –narración, guión cinematográfico– y en el que se revela a un escritor profundo conocedor de las letras canarias. 

* La librería del Cabildo de Tenerife permanece cerrada no por el carnaval sino por inventario. Despejamos pues la duda de su posible cierre tras leer el comentario que una lengua maliciosa y anónima, of course, nos envió recientemente a este su blog.

* Las novelas de tres escritores canarios que publican en editoriales del lejanísimo territorio penísular coinciden en el mercado. Si en enero José Luis Correa nos presentó Blue Christmas (Alba Editorial), sexta entrega de su peculiar detective privado Ricardo Blanco, y en febrero el también grancanario Alexis Ravelo hará lo mismo con su esperada La estrategia del pequinés (Al revés), título en el que deja a un lado a su personaje de Eladio Monroy pero no el género negrocriminal, hay que sumar ahora el nombre de Pablo Martín Carbajal, de quien Ediciones Irreverentes publicará en marzo su tercera novela, La felicidad amarga.

Saludos, en cursiva, desde este lado del ordenador.

Novedades, presentaciones y un encuentro

Martes, Enero 29th, 2013

“Cada uno pone su propio paraíso en el infierno de los otros.”

(Alberto Moravia, La romana)

NOVEDADES

* José Luis Correa, Antonio Lozano, Javier Hernández Velázquez, Alexis Ravelo, Carlos Álvarez y mi admirado Jaime Mir son, hoy por hoy, los nombres más destacados de cuantos se han atrevido a escribir en clave negro criminal sobre la realidad de Canarias. Una realidad a la que, con mejor o peor fortuna, han sabido sacarle los colores y al mismo tiempo que proponer un paisaje realista en torno a unas islas en las que ya no parece que nunca ocurra nada.

Con la publicación a finales de diciembre pasado de Morir despacio y este febrero de La estrategia del pequinés de Alexis Ravelo; que Un camino a través del infierno, de Javier Hernández Velázquez quedara como único finalista del prestigioso Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial, que convocan el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial, son signos que ponen de manifiesto que la literatura policiaca que se escribe en y desde Canarias comienza a interesar en la geografía peninsular, desde siempre tan alejadas de estas costas para nada algodonosas.

A la espera de que Mir y Lozano recuperen fuerzas, y mientras Carlos Álvarez termina por promocionar su novela ¿histórica? La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, José Luis Correa regresa al terreno de juego editorial con Blue Christmas, sexta entrega de la serie que viene dedicando a su peculiar detective privado Ricardo Blanco tras Quince días de noviembre, Muerte en abril, Muerte de un violinista, Un rastro de sirena y Nuestra Señora de la Luna.

Correa presentará Blue Christmas el 9 de febrero en Barcelona y el 26 del mismo mes en la capital grancanaria. En marzo, es probable que haga lo mismo en Santa Cruz de Tenerife.

Reproducimos a continuación la sinopsis de Blue Christmas (Alba Editorial): “El día de los Inocentes es tan buen día como otro para morir. Eso debió pensar Gervasio Álvarez cuando le dieron la noticia de la aparición de un cadáver. Andrea Mérida, viuda de militar, madre de tres hijos, pensionista, ha sido envenenada con un compuesto de cianuro. Nadie ha oído ni visto nada. Nadie puede explicar la causa del crimen. Nadie parece ganar con esa muerte. Por eso Álvarez decide rescatar a un buen amigo de su retiro voluntario.”

* El año 2012 fue el año de Jorge Fonte. El investigador tinerfeño presentó como si de una ametralladora se tratara libros sobre los cineastas Robert Zemeckis, Russ Meyer y Woody Allen, de quien nos desveló su lado literario como primer volumen de una trilogía en la que estudiará además sus cinefilias y canciones.

Nada más rodar 2013, y con un nuevo volumen dedicado a Allen editado por Cátedra que no tiene nada que ver con el primero que publicó en esta misma editorial, Fonte da a conocer las claves del cine que maneja ese mago de la animación de nuestro tiempo que es John Lasseter (colección Signo en imagen / cineastas) en un trabajo que no dejará indiferente a nadie.

Lástima, de todas formas, que el libro preste más atención a la obra del director que a su vida, pero con todo es un manual más que recomendable para descubrir lo que esconde la mayoría de los trabajos de un hombre que ya ha dejado huella en títulos imprescindibles de la animación. Fonte, que no para, está ya trabajando en sendos estudios sobre Ridley Scott y Quentin Tarantino.

PRESENTACIONES

* El Ámbito Cultural de El Corte Inglés acoge este martes, 29 de enero, la presentación de la novela Entre bambalinas, de Sonia Díaz Oval, a las 19.30 horas. Junto a la autora comparecerán los periodistas Doris Martínez y quien ahora les escribe.

* Carlos Álvarez presenta este jueves, 31 de enero en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés en Santa Cruz de Tenerife La Señora. Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro. El acto, en el que lo acompañará Andrés Doreste, comenzará a las 19.30 horas.

* El sábado 2 de febrero a las 19 horas, la escritora y periodista Yolanda Delgado Batista mantendrá una presentación-charla-entrevista-encuentro sobre La isla de las palabras desordenadas (Editorial Izana) con quien ahora les escribe. El acto tendrá lugar en la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife.

Y UN ENCUENTRO

* El viernes 1 de febrero concluye en TEA Tenerife Espacio de las Artes el Encuentro de Coordinación y Cooperación Cultural organizado por el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, con la colaboración del Gobierno de Canarias y la FECAM.

El programa, que comenzará a las cuatro de la tarde, abordará La reforma de las administraciones canarias. La perspectiva de la cultura, que impartirá José Luis Rivero Ceballos, presidente del Comité de Expertos para la Reforma de las Administraciones Públicas canarias; Gobierno de Canarias: presupuestos, objetivos, líneas de gasto, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, que expondrá el director general de Cultura del Gobierno de Canarias, Xerach Gutiérrez Ortega;

Cabildo de Tenerife: presupuestos, objetivos, líneas de gasto, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, a cargo de Cristóbal de la Rosa Croissier, director insular de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife; Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife: presupuestos, objetivos, líneas de gasto, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, que desarrollará la teniente del alcalde y presidenta del Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, Clara Segura y, finalmente, Federación Canaria de Municipios: el gasto cultural municipal, la cultura en la FECAM, visión de la coordinación-cooperación interinstitucional, asunto del que hablará Ángel Víctor Torres Pérez, presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deportes de la Federación Canaria de Municipios (FECAM).

El Espacio de Coordinación y Cooperación Cultural de Tenerife está dirigido a responsables y técnicos de las administraciones culturales canarias y profesionales especializados en gestión y planificación cultural.

* La imagen que ilustra este post corresponde a Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941)

Saludos, hemos dicho, desde este lado del ordenador.

N Negra de Arona: la segunda y tercera balacera

Viernes, Mayo 11th, 2012

La N Negra de Arona es un pequeño milagro, un pequeño oasis cultural, que este año cumplió su sexta edición con una interesante propuesta: analizar las claves de la literatura negro criminal en el archipiélago. Claro que como un buen interrogatorio sometido a tercer grado se le añadieron dos sarcillos con forma de signos de interrogación como sugirió el escritor Alexis Ravelo: ¿Novela negra canaria?

En la mesa redonda de este viernes, 11 de mayo, cuatro de los narradores que hoy por hoy cultivan el género en las islas debatieron bajo la moderación del profesor titular de la Universidad de La Laguna –y uno de los cómplices de la librería especializada Mistério, ubicada en La Laguna–  Miguel Ángel Rábade, sobre esta cuestión.

Allí estaban además de Ravelo, Antonio Lozano, Javier Hernández Velásquez y José Luis Correa.

Rábade sacó toda su artillería en la intervención ¿Existe una novela negra en Canarias? al razonar que NO, aunque fue ferozmente respondido por los cuatro delincuentes que, a mi juicio y con su trabajo están poniendo de manifiesto que el género se ha instalado en las islas y goza de momento (y sospecho que por mucho tiempo) de excelente salud.

Rábade, que sabe mucho de novela negra y también de noir isleño como acuñó Ravelo en su intervención del jueves, 9 de mayo, continúo gastando munición mientras la sala de Guaza del Centro Cultural de Los Cristianos se cubría de pólvora y el público asistente levantaba las manos para contribuir a una balacera en la que se reflexionó sobre un género que ha hecho posible, resaltó el responsable de Mistério, que las novelas de nuestros escritores negros puedan encontrarse hoy en las librerías al lado de las de Lee Child pero también de clásicos como Dashiell Hammett, Raymond Chandler o Ross Macdonald.

¿Novela negra canaria?

¿Noir isleño?

Como lector sí creo que hay una novela negra canaria.

Un noir isleño que tiene marca y afortunadamente nombres y apellidos: José Luis Correa, Antonio Lozano, Javier Hernández Velásquez, Jaime Mir, Carlos Álvarez, Alexis Ravelo y una nueva hornada de escritores nacidos en estas islas que ya no le hacen asco a la literatura de género. A un género, como es el negro criminal, que como dice el maestro Paco Ignacio Taibo II es la novela social de nuestros desgraciados tiempos.

Es una literatura, además, que me hace viajar a las alcantarillas de la capital en la que habito. También, el único género que se atreve a decir esas cuatro verdades que la prensa local ignora vaya uno a saber las razones…

El noir isleño, la novela negra canaria, que nace en estas islas a finales de los ochenta con la novela El caso del cliente de Nouakchott y los relatos que integran Negra hora menos de Jaime Mir Payá y Carlos Álvarez, respectivamente, ha logrado consolidarse en la actualidad con la obra de Lozano, Ravelo, Hernández y Correa, más los que vendrán porque este género es el único que permite tomar el pulso a ese corazón hecho una pasa que es Canarias. Y para ello no inventa territorios míticos ni realismos mágicos que si no están bien escritos ni son realismos ni mágicos.

Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, etc, etc… son así lugares negro criminales como pueden ser Nueva York, Pekín o Marsella. Y es que el crimen es el crimen.

¿Una de las bellas artes como escribiera Thomas de Quincey?

En su intervención del jueves, 9 de mayo, Alexis Ravelo explicó que aburrido de novela negra canaria propuso en su lugar denominarlo noir isleño.

Ravelo comenzó a bucear en la laguna negra en 2002 cuando despertó en su cabeza la idea de “escribir la gran novela canaria”. El escritor confesó que hizo el intento, mientras simultaneaba la experiencia con trabajos extras para grupos de música y agencias de publicidad, aunque al final se dio cuenta que aquello que tenía escrito de la gran novela canaria solo demostraba “lo ignorante que puede ser un joven escritor.”

Los personajes, las situaciones “eran demasiado parecidas a mí.”

Alexis Ravelo toma entonces la solución kamikaze: “la borré del ordenador.”

Adiós a la gran novela canaria.

Pero, afortunadamente, “encantado de conocerlo, Eladio Monroy.”

Eladio Monroy es una creación de Ravelo.

Un marinero jubilado y gran lector.

“No es un detective sino un buscavidas”, resalta su creador. Y sí un personaje noir al que las circunstancias lo llevan a meterse en problemas.

¿Eladio Monroy es Alexis Ravelo?

No. Pero Eladio Monroy no existiría sin Alexis Ravelo.

Y afortunadamente Alexis Ravelo escribe sobre Eladio Monroy.

Luego los dos existen.

Y Las Palmas de Gran Canaria también existe en las novelas de Monroy.

Y yo, que no vivo en Las Palmas de Gran Canaria, recorro el lado salvaje de las calles de la capital grancanaria gracias a las novelas de Ravelo.

¿Sufre Ravelo el mismo síntoma que sir Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes?

Ya saben, cuando el escritor británico harto de su personaje decidió asesinarlo para disgusto de sus lectores que le obligaron a resucitarlo en otra entrega… Creo que sí, el problema es que Eladio Monroy ya no le pertenece al autor sino a sus lectores…

Algo parecido le pasa a José Luis Correa con su –este sí– detective privado Ricardo Blanco.

Correa presentó en N Negra de Arona la última novela de su protagonista, Nuestra señora de la Luna. Nuestra señora de la Luna es el quinto libro que su autor escribe de Blanco, personaje que también se mueve en los altos y bajos fondos de la capital grancanaria.

No tiene nada que ver con Eladio Monroy pero quiero pensar que más de una vez se han cruzado en alguna calle de esa misma ciudad en la que transitan y, a su manera, vigilan porque pese a sus demonios se funden en ella.

José Luis Correa confiesa que cuando escribió la primera historia de Ricardo Blanco no pasó por su cabeza que tiempo después continuara con él. Todo comenzó como un juego. Un homenaje al cine negro norteamericano en blanco y negro pero trasladado a la capital grancanaria con personajes que se movían como insectos en  la capital grancanaria.

El problema es que Ricardo Blanco gusta.

Y una editorial como Alba confía en Blanco.

Y apuesta por Blanco.

Y Correa escribe sobre Blanco aunque en la memoria de su ordenador duerman otros trabajos que continúan sonámbulos porque no son de Ricardo Blanco.

Ojo: Correa ya está trabajando en la sexta entrega.

El caso de Antonio Lozano es distinto.

La novela que presenta ese mismo jueves, 9 de mayo, en la N Negra de Arona es La sombra del minotauro.

Título en el que recupera a su detective privado José García Gago.

Gago aparece por primera vez en la novela Preludio para una muerte, publicada en 2006.

En su primer caso, Lozano ubica a su personaje en otro territorio negro que no tiene que ser necesariamente el de la gran ciudad: una población próxima a la capital grancanaria. Pueblo chico, infierno grande.

En La sombra del  minotauro, García Gago se mueve en la capital grancanaria.

La ciudad, una vez más, como personaje.

Javier Hernández Velásquez, que el jueves 9 de mayo presenta El fondo de los charcos acompañado del editor Ánghel Morales, hace lo mismo, aunque con una ambición en lo que lo negro y criminal se mezcla con la historia.

La historia de una capital de provincias que pudo tocar el cielo pero a la que castraron por la sin razón de una Guerra (in)Civil.

La capital tinerfeña vuelve a ser protagonista en la próxima novela del escritor: El sueño de Goslar.

Jaime Mir había ya formulado estas claves –las que plantea Correa, Ravelo y Hernández–  con su El caso del cliente de Nouakchott.

La ciudad, Santa Cruz de Tenerife, como protagonista más de la trama.

La ciudad, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y cualquier territorio de nuestra desvertebrada geografía, que necesita de caballeros sin espadas capaces de decir no a lo que devora nuestra naturaleza y a reivindicar el noir canario, la novela negra canaria, como altavoz independiente y feroz de los que aún creen que todo está bajo control en este archipiélago con seguro de sol pero de corazón tan negro.

¿Existe novela negra canaria?

A mi juicio, y afortunadamente, SÍ.

Saludos, gratamente sorprendido por la capacidad visionaria de la concejalía de Cultura y sobre todo de Mercedes Chinea por hacer posible la  N Negra de Arona, desde este lado del ordenador.

N Negra de Arona: La primera balacera

Miércoles, Mayo 9th, 2012

Arona se ha cubierto de un manto de tinta negra desde este miércoles, 9 de mayo.

La escena del crimen se encuentra en la sala Guaza, del Centro Cultural de Los Cristianos, donde una serie de escritores y unos individios que más que apasionados son locos por el género, se encuentran reunidos para hablar de los que más le gusta –la novela negro criminal– y compartir experiencias, títulos y autores con otros sospechosos habituales a una literatura que, afortunadamente en Canarias, ha dejado hace ya mucho tiempo su inestable y caprichosa adolescencia.

Me tocó esta misma tarde hablar de la novela que considero fundacional de lo policiaco en Canarias: El caso del cliente de Nouakchott, de Jaime Mir Payá. Y se me fue el tiempo volando porque además del discurso, el público asistente contribuyó a aligerar la velada levantando las manos y formulando preguntas muy interesantes.

Además de la novela de Jaime, reeeditada el año pasado por Oristán y Gociano, se habló de libros, editoriales y la paradójica ignorancia literaria que tanto los que viven en esta isla, Tenerife, como los que habitan en la que tengo delante de mis narices, Gran Canaria, así como las otras cinco que navegan a la deriva igual que las dos capitalinas, tenemos de los que se hace a un lado y al otro de las fronteras marinas que nos separan.

Las conclusiones fueron, como pasa casi siempre, desalentadoras.

Tras la intervención, cogió el relevo el editor Ánghel Morales, quien presentó la úlima novela de Javier Hernández Velázquez, El fondo de los charcos (editorial Baile del sol), título en el que su autor además de recuperar la memoria del poeta Domingo López Torres, rinde un hermoso y emotivo homenaje a Santa Cruz de Tenerife.

Velázquez, autor también de Factotum, La identidad fragmentada y el libro de relatos Los días prometidos de la muerte, publicará pronto El sueño de Goslar, novela en la que la ciudad que lo vio nacer y crecer vuelve a ser protagonista.

En su intervención, el escritor que es una de las voces –tiempo al tiempo– más maduras y valientes no ya de lo negro criminal en Canarias sino de la literatura que se quiere escribir en Canarias, recordó la figura de López Torres y de la gente que hizo capaz, como el mismo López Torres, Gaceta de Arte y soltó cuatro verdades que si bien no sé si comparto,  tienen la audacia de haber sido lanzadas con aplastante sinceridad en unos tiempos donde la sinceridad es un valor que está a la baja.

Así, El fondo de los charcos es El fondo de los charcos además de por López Torres un libro con ambiciones reivindicativas en la que Hernández Velázquez pero también todos los que somos de su misma quinta manifestamos nuestro orgullo por pertenecer a unas islas en la que hace ya muchos años un grupo de iluminados demasiados adelantados a su tiempo conformaron lo que se conoce como facción surrealista canaria.

Pero es que el peso de esta facción, y el peso como influencia si quieren fantasiosa de lo que hicieron, es lo que está dotando de un corpus sin prejuicios ni venenosas veleidades a esta hornada –y la que está empujando– de narradores a este lado siempre inestable del Atlántico.

Y ahí radica su grandeza.

Y su mayoría de edad.

Y capacidad de riesgo y de querer llegar a otros mercados aunque su autor resida en estas entrañables cagaditas de moscas que son las islas Canarias.

La N Negra de Arona continúa este jueves, 10 de mayo, con las intervenciones de Alexis Ravelo y José Luis Correa. El primero intentará desentrañar las claves del Noir Isleño a las 16.30 horas. El segundo presentará a las 17.30 la última novela protagonizada por su detective privado Ricardo Blanco, Nuestra Señora de la Luna.

Cuando el humo de la pólvora se disuelva en la sala Guaza del Centro Cultural de Los Cristianos intervendrá Antonio Lozano, quien dará a conocer La sombra del minotauro, novela en la que recupera al investigador José García Gago.

Saludos, bang, bang, bang, desde este lado del ordenador.