Noticias de ese cine que tanto nos (dis)gusta

Miércoles, Septiembre 12th, 2018

* Celebramos que el cineasta tinerfeño Fran Casanova haya obtenido con Hay algo en la oscuridad el premio al mejor cortometraje en Lengua Extranjera en el Hollywood Horrorfest, celebrado en el estado de California (Estados Unidos de Norteamérica) este verano. Mientras, Casanova está inmerso en su próximo proyecto Mask of sanity, producido por Mare Films con la ayuda del ICAA y protagonizado por Paola Bontempi y Rubén Tobías, y con la colaboración especial de Jimmy Shaw.

* Este miércoles, 12 de septiembre y a partir de las 20 se presenta en TEA Tenerife Espacio de las Artes dos nuevos cortometrajes de la directora tinerfeña Beatriz Fariña Trujillo, Servicios especiales y Trans-del otro lado. La proyección de estos trabajos se completará con el pase de un corto anterior de la directora, titulado La Talega, y con el cómo se hizo de Servicios especiales


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* TEA Tenerife Espacio de las Artes estrena a este jueves, 13 de septiembre y partir de las 20 horas, Página en blanco (2018), un cortometraje dirigido por Josep Vilageliu y Daniel León Lacave. También se exhibirán los cortos: Tres veces Eva (2017), de Daniel León Lacave; y La habitación sueca (2018), de Esteban Calderín.

Salud, que Dios reparta suerte, desde este lado del ordenador.

Tres historias de amor

Lunes, Mayo 21st, 2018

Tres cortos que cuentan historias de amor. Cada una de ellas a su manera. Dramáticas y con cierto espíritu de desquite Smoking Break y Como agua sucia, de Iván López y Daniel León Lacave, respectivamente. Con mirada ligeramente tierna e integradora Lo que no se ve, de Lamberto Guerra, micro corto al que ya le dedicamos un comentario.

Se aprecia en estas tres experiencia cierta preocupación por el trabajo de los actores. Trabajo que se difumina ligeramente en Smoking Break (es preocupante la pésima calidad del sonido del salón de actos de TEA Tenerife Espacio de las Artes) porque no se entiende lo que dicen los protagonistas en varias ocasiones, lo que resulta un fastidio porque se trata de un corto que se apoya mucho en el diálogo. En cuanto a la dirección, nada que objetar. Iván López conoce su trabajo pero deja la sensación, y hemos visto ya algunas experiencias audiovisuales del cineasta, de descuidar el guión en favor de unas imágenes que no siempre acompañan como debieran sus inquietudes como cineasta.

Mujeres, dos en este caso que interpretan a unas prostitutas, son las protagonistas de Como agua sucia de Daniel León Lacave, un corto con mensaje moral: si la haces, la pagas. El mal que realices te será devuelto.

Personalmente, me gusta el trabajo de este director y guionista aunque no me convence su nueva película pese al extraordinario trabajo de las dos actrices, estupendas Yazmina Guerra y Siam Arab.

Y no me convence porque sea otro atrevimiento leve sino porque le falta espesor al relato, mayor sustancia a ese amor no correspondido sino mercenario. Con todo, se ve con interés más que por la historia, que tiene final sorpresa. A este ritmo, y en el caso cinematográfico de Daniel León Lacave, se observa a un director de actrices cada vez más seguro de sí mismo.

Las mujeres también son las protagonistas de Lo que no se ve, un corto de duración cortísima que cuenta con un reparto de mujeres que se acopla bastante bien a un relato que habla sobre la familia y reivindica la diversidad sexual.

Tiene momentos de comedia y mucho sentimiento, lo que se agradece en unos tiempos donde apenas quedan sentimientos y mucho menos entusiasmo por echarse unas risas, risas que es la mejor forma de tomarse las cosas en serio decía Boris Vian, músico y escritor francés que también se hizo conocer literariamente como el pseudónimo de Vernon Sullivan.

Saludos, agitamos la mano, desde este lado del ordenador

Una mirada muy personal

Lunes, Febrero 26th, 2018

He seguido casi desde sus orígenes la carera cinematográfica de Daniel León Lacave. Un cineasta que me sorprendió por su mirada en Los pechos de Paula (2009), trabajo insólito en el panorama audiovisual “canario”, y carrera que desde entonces he continuado valorando con bastante interés como espectador y cinéfilo.

Al margen de travesuras leves, muy dignas por otra parte, he detectado en el cine de Daniel León Lacave una evolución, un cambio de registro, cierta preocupación no ya solo por mostrar el fracaso generacional sino el aislamiento y la soledad con mirada cada vez más elaborada y oscura.

Daniel León Lacave ha crecido como persona y también como cineasta. Su cine se ha hecho como más adulto, adoptando unas claves que desconciertan al principio pero que le vienen muy bien a la historia porque Daniel León Lacave se empeña –al contrario de otros compañeros de generación– en contar historias por mínimas que resulten. Se trata de uno de los los pocos cineastas canarios que ha preocupado en modelar una mirada personal que hace reconocible cualquiera de sus trabajos.

La muñeca rota (2017) cuenta una historia de horror, un descenso a los infiernos, una pesadilla real. Su protagonista, Yanai Cruz, es una niña de origen asiático que trabaja en régimen de explotación en una fábrica de muñecas donde un día, y no sin capricho, roba una de ellas. Una muñeca rota precisamente porque le falta uno de sus piernas.

Debe hacerse notar que más que robo preferimos como espectador entender el pequeño hurto de la niña como acto secreto de rebeldía, de apropiarse de un objeto roto (ya hemos dicho que le falta una de las piernas) con el que identificarse y enfrentarse juntos a esos terribles, solitarios y grisáceos días.

Son varios los temas que toca La muñeca rota. Por un lado propone una mirada casi documental sobre la explotación infantil aunque en el caso de la película de Daniel León Lacave se apunta más alto: el sistema de la fábrica no admite soñadores, y la protagonista lo es.

Para narrar el proceso, Daniel León Lacave da notable importancia al sonido ambiente. Opresor, de factoría, y juega con los tiempos a través de un hábil manejo de la elipsis.

El relato, que de por sí es denso, se reduce a una mínima expresión que resulta bastante poética. Cine narrativo y cine lírico se dan la mano en esta película sin engaños ni mentiras para mostrar la tragedia cotidiana de una muñeca que, como dice el título de la película, nació rota.

Que sepa contar todas estas grandezas y miserias humanas con mirada contenida, que apenas juzga, hace más amargo el visionado de un cortometraje en el que se reflejan los espacios –grises, oscuros– en los que se mueve su protagonista, una extraordinaria Yanai Cruz que hacen de La muñeca rota uno de los trabajos más personales e intelectuales de un cineasta que cuenta con una, insistimos, mirada cinematográfica propia y que en esta película sabe conmover y atrapar el corazón del espectador.

La muñeca rota es una modesta producción que no parece haber sido rodada en Canarias. Se escribe esto como se decía antes “no parece una película española”. El cineasta dirige una película de perfecto acabado que sabe a verdad y que brilla con luz propia en un cine como es el Canaria siempre más preocupado en las subvenciones y regalías del Gobierno y del Cabildo ahora en Tenerife, que en rodar películas de calidad y tan dignas como este pequeño clásico canario (¿dónde se puede ver?, ¿cómo se puede ver?) que pronto desaparecerá como desaparecen las lágrimas en la lluvia.

Saludos, leve inclinación, desde este lado del ordenador

Un conflicto de identidades

Lunes, Febrero 6th, 2017

Pasito a pasito y sin estridencias, Josep Vilageliu y Daniel León Lacave no fallan cuando se trata de presentar sus últimos trabajos. Hoy por hoy, se podría decir que ambos son los más constantes cuando se trata de presentar sus películas en Canarias, lo que explica que estos estrenos se hayan convertido en una tradición porque, como apuntó Vilageliu el jueves 26 de enero, día de la puesta de largo de La Otra y Al borde del agua, su exhibición se ha convertido en una excusa para reunir a un grupo de amigos y también anónimos seguidores para ver un cine hecho netamente aquí, en estas tierras alejadas de la mano de los dioses.

La otra y Al borde del agua coinciden, más allá de ese truco publicitario de denominarlas leves, en estar protagonizadas solo por mujeres; en desarrollarse en un mismo espacio: una presa y un velero, y en explorar, casi como una excusa, las geografías del género fantástico.

La sesión comenzó con la exhibición de La otra que es un curioso entretenimiento firmado por Daniel León Lacave que incursiona en el cine fantástico con claves vagamente inspiradas en el cine de terror japonés en cuanto a su efectismo y el universo de Kubrick en cuanto a su formulación como historia de fantasmas.

Kubrick está  presente incluso en el nombre de la protagonista de este ensayo sobre el más allá, sea real o figurado. Wendy, que así se llama el personaje que interpreta Cristina Piñero, está tomado de la película El resplandor, aquel personal punto y aparte del género que se inspira, vagamente en la novela del mismo título de Stephen King.

No obstante, y al margen del tono al que recurre Daniel León Lacave para sumergirse en esta insólita e inquietante pesadilla, La otra  propone una incursión en lo extraño que  logra transmitir gracias a una atmósfera que domina un relato que resulta (in)creíble gracias al excelente trabajo de sus actrices protagonistas, Saida Fuentes, Yazmina Guerra, Sol Mendoza y la mencionada Cristina Piñero, y que refuerza la música de Jonay Armas.

La otra rompe, además, una regla del género ya que está rodada prácticamente en exteriores (por otro lado, una de las señas de identidad de los trabajos de León Lacave), paisaje que se convierte en un personaje más de esta pesadilla sobre la identidad.

Un conflicto de identidad planea también en Al borde al agua, mediometraje que se desarrolla prácticamente en un pequeño velero y que protagonizan Leonor Cifuentes, Judith Klejn, Idaira Santana, Laura Gómez, Rebeca Campo y Bibi Rodríguez.

Al borde del agua, como otras películas de Vilageliu, invita al espectador a adentrarse en un laberinto de difícil salida. Por eso, durante su exhibición lo mejor es dejarse llevar y no esperar atajos en una película que dispersa sus claves –voluntarias e involuntarias– para  armar una historia que es abstracción. La idea es dejarse llevar y no buscar una lógica, que sin embargo tiene, si se admiten que no hay reglas en el universo mágico y sexual de Vilageliu.

Es una pena, a modo de final, que estos trabajos solo se vean en Tenerife y no en Gran Canaria aunque se espera La otra y Al borde del agua obtengan el recorrido y los espectadores que se merecen.

Saludos, fundamos a encadenado, desde este lado del ordenador.

‘Los días vacíos’, un lúcido retrato generacional

Lunes, Junio 27th, 2016

Dirección y guión: Daniel León Lacave Fotografía: Pablo García Gallego Música: Jonay Armas Producción: Samuel Dávila Sonido: Borja Viera – Dani Mendoza Intérpretes: Iván Álamo, Cathy Pulido, Ragüel Santa Ana, Cristina Piñero, Néstor Luzardo, Pino Luzardo, Ángel Pérez y Tonono González

Hay dos características, aunque más que características son cualidades, que definen el trabajo cinematográfico de Daniel León Lacave: constancia y verdad. La verdad explica que su cine haya encontrado tan escaso eco oficial aunque, paralelamente, este ninguneo, este vacío, arrastra cada vez a más público para contemplar sus películas, algunas de ellas imbuidas por una ingenuidad ideológica que desconcierta, y otras porque al margen de su mensaje, a nuestro juicio Daniel León Lacave se crece cuando apuesta por hacer crónica de su generación.

Estas señas de identidad y la mirada que emplea para traducirla en imágenes configuran una filmografía plagada de cortos y ahora, con Los días vacíos, dos largometrajes –somos conscientes, sin embargo, que podría haber un tercero y si nos apuran un cuarto antes de que finalice el año–  en los que se puede rastrear un cine de marcado carácter autobiográfico y el retrato teñido de desencanto de una generación, la suya, que aún transita por el bulevard de los sueños rotos.

Cineasta que lo mismo rueda en interiores como exteriores, aunque se sospecha más querencia por rodar en exteriores que en interiores, además de los actores que colaboran en Los días vacíos el otro gran protagonista de esta película es la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, capital de provincias cuyas calles y plazas refuerzan esa dramático choque con la realidad, una realidad mediocre e impuesta por las fuerzas que orbitan invisibles a nuestro alrededor, mientras las esperanzas puestas en el futuro se desmoronan como se desmorona el primer amor.

Esta tragicomedia se desarrolla, como se ha dicho, en Las Palmas de Gran Canaria, una ciudad que no he visto hasta la fecha mejor fotografiada que en esta película. Y belleza que se transmite a los personajes que intervienen en su historia. La capital grancanaria se transforma así en una especie de Manhattan (ya saben, es obra maestra de Woody Allen, otro cineasta, por cierto, igual de constante que León Lacave y que aparece, no sé si inevitablemente en mi cabeza, mientras veo Los días vacíos) que el realizador refuerza con insólito aliento poético en algunas escenas que trascienden la pantalla.

Por desgracia, este tono no se mantiene todo el tiempo ni la textura que, presumo, quiso imprimir el autor a una película que a veces resulta enojosamente pueril y otra, reiteramos, tan desconcertantemente adulta.

Los días vacíos es un relato de iniciación y sueños rotos, sí, pero también un fresco en el que se quiere mostrar cómo gente normal y corriente perdieron sus anhelos de cambiar si no el mundo, sí al menos su realidad a través de un puñado de jóvenes que de pronto, y tras finalizar su servicio militar, son llamados a buscarse la vida.

Ya hemos dicho que no se trata de una película redonda, pero incluso los errores que plagan el relato, y que son muchos, se intentan resolver con puntería cinéfila. Escenas con enorme carga dramática como la muerte y entierro del abuelo no terminan de emocionar como debiera así como la deriva en la que se sumerge el protagonista no resulta estar lo suficientemente amarrada, o atada, que se quisiera.

Con todo, la película sí que cuenta con situaciones y diálogo brillantes. Más de una escena nos hizo sonreír e incluso soltar la carcajada… Lo que se agradece, sea dicho de paso, a medida que se desarrollan las relaciones entre unos personajes que, sin caer en la indigencia, sí que pertenecen a esa gran parte de la sociedad que sabe lo que cuesta llevar un plato de comida a la mesa.

Los días vacíos pone de manifiesto que Daniel León Lacave es un cineasta que se mueve muy bien, cómodamente nos atreveríamos a decir, en películas de ajustados presupuestos y que, ojo, sabe dirigir a sus actores, todos espléndidos y convincentes, en especial Cathy Pulido y Cristina Piñero, esta última con una notable vis cómica que ilumina la pantalla.

Esta combinación de factores hace que este aplastante retrato generacional sobre quienes fueron jóvenes en los noventa, náufragos más que zombis que deambulan por la ciudad, su ciudad, sin saber lo que quieren, no lo tienen todo perdido cuando se enamoran. Aunque sea precisamente el amor, y el deseo de llevar una vida en común, lo que provoque el fin de una relación.

Las mujeres en esta película aprenden a hacerse mayores mucho antes que los hombres, como la vida misma.  Eso explica la actitud del protagonista, un personaje al que le cuesta salir de la crisálida de su adolescencia, donde está cómodamente instalado hasta que le dicen basta.

Saludos, fundido encadenado, desde este lado del ordenador.

¡¡¡No te lo pierdas!!!

Jueves, Mayo 26th, 2016

* TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge desde el viernes 27 de mayo y hasta el 11 de septiembre una exposición de fotografías de Juan Carlos Fresnadillo, titulada Limbo. La muestra estará abierta de martes a domingo de 10 a 20 horas. En la exposición se refleja cómo el acto instantáneo de fotografiar se repite, se reproduce y se enlaza tantas veces como le es necesario al artista para que alcance la forma de una película. Pero es el acto inicial, el acto de fotografiar, el que resulta ser piedra angular de esta su primera colección. Y es que ante todo, para ello, suceden dos cosas. La primera, que Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, España, 1967), es fotógrafo antes que cineasta; y la segunda, que ésta es una muestra de rebeldía, de desobediencia ante la aceleración a la que  obligan los 24 fotogramas por segundo.

* También en TEA Tenerife Espacio de las Artes se proyecta desde el viernes 27 y hasta el lunes 30 de mayo la película Los días vacíos (2015), dirigida por Daniel León Lacave. Del viernes al domingo habrá dos pases diarios, que comienzan a las 19 y 21.30 horas, mientras que el lunes, coincidiendo con el Día de Canarias, tendrá lugar otro pase a las 20 horas. Iván Álamo, Cathy Pulido, Ragüel Santa Ana, Cristina Piñero, Néstor Luzardo, Pino Luzardo, Ángel Pérez y Tonono González protagonizan este filme. Los actores Ragüel Santa Ana, Iván Álamo y Cristina Piñero presentarán la película en todos los pases previstos.

* El historiador cinematográfico Jorge Fonte es el autor de un trabajo sobre el cine de Ridley Scott que ha sido publicado por Cátedra. La filmografía del cineasta consta hasta la fecha de 23 títulos y cuenta con dos obras, Alien, el octavo pasajero (1979) y Blade Runner (1982), cuya fama, éxito y calidad artística han superado e, incluso, sobrepasado a su propio director. Mientras que el resto de sus películas apenas ha despertado el interés de los historiadores. Y eso a pesar de ser títulos de la calidad de Los duelistas (1977), Thelma & Louise (1991), Gladiator (2000), El reino de los cielos (2005) o American Gangster (2007). O tal vez, porque también es autor de otros filmes de dudosa maestría, como Black Rain (1989), La teniente O’Neil (1997) o Un buen año (2006).

Saludos, terrícolas, desde este lado del ordenador.