Teatro de sombras, una película de Josep Vilageliú

Lunes, Marzo 4th, 2019

Producción: Laly Díaz / Guión y Dirección: Josep Vilageliú / Ayte. dirección: Daniel León Lacave / Fotografía: Facundo Pérez / Edición: Daniel León Lacave / Maquillaje: Marisa Parsons / vAytes producción: Adela Valentín, Lorenzo Delgado, Irene de Henar Delgado, Mari Carmen Díaz / Fechas de rodaje: agosto-septiembre 2018 / Duración: 20 minutos / Rodada en Candelaria (Tenerife) / Intérpretes: Cristina Piñero, Norberto Trujillo, Cathy Pulido, Verónica Galán, Miguel Batista n

Teatro de sombras es una de las más perturbadoras películas en la ya larga y perturbadora filmografía de su realizador, Josep Vilageliú, a quien se puede considerar como padre fundador junto a Daniel León Lacave del cine leve, o cine pobre en acertada definición de este último aunque en el caso de Vilageliú y de otra manera aunque con similares miradas por el mismo Lacave, lo de pobre o indigente se obvie por un preciso y hasta elegante trabajo de producción y de un acerado ojo artístico de quien se encuentra detrás de la cámaras, en el caso de Josep Vilageliú, un cineasta que parece estar viviendo un período de estado de gracia con sus últimas propuestas cinematográficas, trabajos todos ellos en los que se ha desprendido de un cripticismo inicial y balbuceante para cristalizar ahora en un cine de agradecido calado poético y, ocasionalmente, extraño.

Se dice que Teatro de sombras es una película atípica, pero película al fin y al cabo de y sobre fantasmas. No les falta razón a quienes lo aseguran aunque los espíritus o entes que desfilan alrededor del personaje protagonista de la película y que interpreta la actriz Cristina Piñero, tienen más vida que la supuestamente habitante– ¿real o ficcional?– de la vivienda en la que se desarrolla la historia o historias a las que asiste el personaje central sin pronunciar palabra: los encuentros y desencuentros de dos parejas que hacen vida en común junto a ella, aunque no perciban su presencia ni de la de los otros.

Rodada en blanco y negro y prácticamente en elegantes planos secuencias, produce cierta desazón contemplar esta película donde no queda muy claro quienes son los espectros, ya que se trata de una decisión que debe de asumir el espectador, así que quien ahora les escribe ha escogido quizá el razonamiento más retorcido, el más difícil todavía: el único fantasma de esta historia es ella, la mujer solitaria, la que se asoma a la ventana y espera escuchar una voz humana pero incorpórea en su estación de radioaficionado.

Teatro de sombras se desarrolla prácticamente en interiores aunque se inicia y se cierra con un plano de la antena de radio instalada en el techo de la vivienda. El crepitar de las ondas se confunde con el devenir de dos parejas que celebran o lamentan su unión, el espectáculo de cualquier relación sentimental al que asiste con conmovedora y resignada sorpresa la habitante –¿real o ficcional?– de una casa de la que conocemos el dormitorio, el salón y la cocina, los escenarios en los que se desarrolla un drama que ha sabido transmitir cierta angustia, cierta necesidad por escapar de esa mirada casi muerta –¿de marioneta?– con la que Cristina Piñero asiste a unos lances amorosos que, parece ser, les han sido negados que disfrute.

Se masca en el ambiente no el signo de la tragedia sino el sino de la soledad más absoluta, que es aquella que se vive rodeado de personas aunque estos sean ¿fantasmas? que actúan en tiempos distintos aunque hay un plano en el que aparecen los cuatro y la protagonista, el quinto elemento, en el que, personalmente, considero uno de los momentos más terroríficos de esta película que debe estar llamada a otros méritos y elogios. Y se escribe “terrorífico” porque tiene una lectura que traduzco como el vacío y la condena de estar solo. Ya lo escribió Calderón de la Barca: “¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

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El Centro Cultura Aguere acoge la exhibición de El zoo de papel, un corto de Daniel León Lacave

Viernes, Febrero 15th, 2019

El Centro Cultural Aguere acoge este viernes, 15 de febrero, la exhibición del cortometraje El zoo de papel, un trabajo de Daniel León Lacave que se ambienta en la postguerra en Canarias

El pase será a las 20.30 horas y contará con la presencia del director y guionista.

El zoo de papel cuenta en su créditos técnicos con una Producción Ejecutiva de Trotavistas Producciones audiovisuales; Fotografía de Ulises A. Morales y Sonido de Dani Mendoza.

Los actores de la película son los ya habituales en el cine de Lacave Yazmina Guerra, Borja Texeira,Víctor León, Iván Álamo,Tonono González, Pino Luzardo, Cristo Quintana y Lamberto Guerra.

Saludos, vayan a verla, desde este lado del ordenador

El Cine Leve celebra su décimo aniversario

Miércoles, Febrero 13th, 2019

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge este  miércoles, 13 de febrero y a partir de las 20 horas una retrospectiva de Cine Leve con motivo del décimo aniversario del rodaje de su primer corto. Se exhibirán los cortometrajes Naturaleza muerta, de Josep Vilageliu, y Cerca del mar y Ruido, de Daniel León Lacave y se estrenará el último trabajo en colaboración entre estos dos directores, Teatro de sombras (2019), un corto que ha sido seleccionados a competir en el 19 Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y en el que se hace una revisión de las películas de fantasmas. La entrada a esta proyección es gratuita, previa retirada de las invitaciones en la taquilla de TEA.


 
En Teatro de sombras, trabajo producido por Laly Díaz y con Facu Pérez tras la cámara, Cristina Piñero da vida a una mujer solitaria que busca liberarse de las sombras que se deslizan junto a ella, en una coreografía de amores compartidos o desgraciados. Junto a Cristina, los actores Norberto Trujillo, Cathy Pulido, Verónica Galán y Miguel Batista como las sombras. El cortometraje fue rodado en septiembre de 2018 en Candelaria.

Saludos, ¡felicidades!, desde este lado del ordenador

Tres historias de mujeres contadas por hombres

Lunes, Septiembre 24th, 2018

No sé si premeditadamente por parte de sus autores pero observo varios puntos de contacto en los cortometrajes que hace unos días se exhibieron en TEA Tenerife Espacio de las Artes. Entre otras coincidencias y al margen de la simple y llana levedad del ser, encuentro que sus protagonistas son mujeres y que de una manera u otra las tres historias planteadas pretenden ser películas sobre mujeres aunque la mirada de los directores sea masculina.

Es cierto si se conoce el trabajo de al menos dos de los cineastas, en nuestro caso el de Josep Vilageliú y Daniel León Lacave, se observa que en su cine siempre hubo mujeres. Mujeres como fantasía, mujeres como metáfora de la dignidad e indignidad según sean los casos en los que se manifiesta la mirada travestida de dos autores que siguen explotando el mismo tema solo que con miradas diferentes. Puestas así las cosas, resultaba inevitable que ambos directores terminaran por rodar juntos una misma película, aunque la película sea un poco más de Vilageliú que de León Lacave, aunque no es recomendable intentar descubrir donde está la mano de uno y de otro.

Página en blanco habla del fin de una pareja y del asalto repentino de la soledad. Habla del desamor y de una madre que no está preparada para enfrentarse sola con su mundo. El corto descansa sobre todo en el extraordinario trabajo de la actriz Cristina Piñero, columna vertebral de una historia en la que se plantean otros discursos paralelos como el vacío que separa a generaciones que aprendieron a consumir cultura asistiendo a recitales de poesía y sesiones de cine en versión original frente a nuevas que no salen de la tecnología digital.

Tres veces Eva es un corto leve, dice Lacave, del año pasado y en él son las mujeres otra vez las absolutas protagonistas. El discurso, es curioso, gira también entre el vacío que separa a distintas generaciones, en este caso el de dos actrices veteranas y una joven, sobresalientes Cathy Pulido, Pino Luzardo y Tara Machín, que esperan obtener el trabajo de actriz protagonista en una audición. El corto toca otros temas que ya son constantes en el cine de Lacave como es la dignidad laboral y personal de sus protagonistas.

La habitación sueca, dirigida por Esteban Calderín y protagonizada por Raquel Amegashie y Yazmina Guerra, cuenta en clave Saw una historia que va más allá de la serie Saw.

Lo que se juzga, donde se pone el dedo en la llaga, es en una amistad traicionada que exige una epifanía.

Saludos, plano fijo, desde este lado del ordenador

Noticias de ese cine que tanto nos (dis)gusta

Miércoles, Septiembre 12th, 2018

* Celebramos que el cineasta tinerfeño Fran Casanova haya obtenido con Hay algo en la oscuridad el premio al mejor cortometraje en Lengua Extranjera en el Hollywood Horrorfest, celebrado en el estado de California (Estados Unidos de Norteamérica) este verano. Mientras, Casanova está inmerso en su próximo proyecto Mask of sanity, producido por Mare Films con la ayuda del ICAA y protagonizado por Paola Bontempi y Rubén Tobías, y con la colaboración especial de Jimmy Shaw.

* Este miércoles, 12 de septiembre y a partir de las 20 se presenta en TEA Tenerife Espacio de las Artes dos nuevos cortometrajes de la directora tinerfeña Beatriz Fariña Trujillo, Servicios especiales y Trans-del otro lado. La proyección de estos trabajos se completará con el pase de un corto anterior de la directora, titulado La Talega, y con el cómo se hizo de Servicios especiales


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* TEA Tenerife Espacio de las Artes estrena a este jueves, 13 de septiembre y partir de las 20 horas, Página en blanco (2018), un cortometraje dirigido por Josep Vilageliu y Daniel León Lacave. También se exhibirán los cortos: Tres veces Eva (2017), de Daniel León Lacave; y La habitación sueca (2018), de Esteban Calderín.

Salud, que Dios reparta suerte, desde este lado del ordenador.

Tres historias de amor

Lunes, Mayo 21st, 2018

Tres cortos que cuentan historias de amor. Cada una de ellas a su manera. Dramáticas y con cierto espíritu de desquite Smoking Break y Como agua sucia, de Iván López y Daniel León Lacave, respectivamente. Con mirada ligeramente tierna e integradora Lo que no se ve, de Lamberto Guerra, micro corto al que ya le dedicamos un comentario.

Se aprecia en estas tres experiencia cierta preocupación por el trabajo de los actores. Trabajo que se difumina ligeramente en Smoking Break (es preocupante la pésima calidad del sonido del salón de actos de TEA Tenerife Espacio de las Artes) porque no se entiende lo que dicen los protagonistas en varias ocasiones, lo que resulta un fastidio porque se trata de un corto que se apoya mucho en el diálogo. En cuanto a la dirección, nada que objetar. Iván López conoce su trabajo pero deja la sensación, y hemos visto ya algunas experiencias audiovisuales del cineasta, de descuidar el guión en favor de unas imágenes que no siempre acompañan como debieran sus inquietudes como cineasta.

Mujeres, dos en este caso que interpretan a unas prostitutas, son las protagonistas de Como agua sucia de Daniel León Lacave, un corto con mensaje moral: si la haces, la pagas. El mal que realices te será devuelto.

Personalmente, me gusta el trabajo de este director y guionista aunque no me convence su nueva película pese al extraordinario trabajo de las dos actrices, estupendas Yazmina Guerra y Siam Arab.

Y no me convence porque sea otro atrevimiento leve sino porque le falta espesor al relato, mayor sustancia a ese amor no correspondido sino mercenario. Con todo, se ve con interés más que por la historia, que tiene final sorpresa. A este ritmo, y en el caso cinematográfico de Daniel León Lacave, se observa a un director de actrices cada vez más seguro de sí mismo.

Las mujeres también son las protagonistas de Lo que no se ve, un corto de duración cortísima que cuenta con un reparto de mujeres que se acopla bastante bien a un relato que habla sobre la familia y reivindica la diversidad sexual.

Tiene momentos de comedia y mucho sentimiento, lo que se agradece en unos tiempos donde apenas quedan sentimientos y mucho menos entusiasmo por echarse unas risas, risas que es la mejor forma de tomarse las cosas en serio decía Boris Vian, músico y escritor francés que también se hizo conocer literariamente como el pseudónimo de Vernon Sullivan.

Saludos, agitamos la mano, desde este lado del ordenador