Archive for the ‘Cine de aquí’ Category

Madre(s), un cortometraje de Daniel León Lacave

Lunes, Septiembre 13th, 2021

Daniel León Lacave es uno de los pocos cineastas independientes que vive y trabaja a este lado del Atlántico. Cuando se escribe independiente se quiere decir que sus películas corren la mayor parte de las veces por su cuenta y riesgo, ajeno y distante a las políticas de repartos dinerarios que recibe el cine que se hace en Canarias. Sobre todo las regalías que ahora concede el Instituto Canario de Desarrollo Cultural que ha cambiado solo de nombre y también por burocratizar un poquito más los mecanismo de subvenciones que en el pasado concedía la Sociedad Canarias de las Artes Escénicas y de la Música (Socaem) y Canarias Cultura en Red.

Hombre por lo tanto al margen de las políticas que se cuecen para obtener alguna migaja del Gobierno, Lacave cuenta ya con una filmografía lo suficientemente consistente para que los que llevamos siguiéndolo desde hace años detectemos en su cine señas de identidad netamente propias. Un estilo y una mirada que pese a sus producciones al borde de la indigencia, resuelve carencias con una inagotable imaginación y capacidad para sortear los problemas.

Su cine ha ido creciendo con el paso de los años, haciéndose si cabe más personal sin renunciar a contar historias, lo que lo convierte en una especie de rara avis dentro de la reducida y endogámica “industria” audiovisual canaria.

Madre(s), su nueva película, me parece clave en su carrera como director y guionista. Y no solo porque la historia y la puesta en escena sea más reflexiva y si quieren profesional, sino porque utiliza todos los elementos que tiene a su alcance para contar una historia en la que late una compleja narrativa interna que, al modo de las muñecas rusas, resuelve con sencillez y sobre todo instinto cinematográfico.

En Madre(s) se pueden observar muchas de las constantes que caracteriza la obra de Daniel León Lacave, una de ellas son las mujeres, que es un tema en el que suele insistir en casi todas sus películas; también la infancia y, en el caso del filme que ahora nos ocupa, la maternidad y la solidaridad femenina. El cineasta da no solo una lección de cine con un presupuesto más que ajustado, sino también un cortometraje que no debería de quedarse en los circuitos restringidos a los que están abocados cintas con más o menos esta duración. De hecho y tras repasar en dos ocasiones esta experiencia cinematográfica que, además de contar una historia, sabe contar una historia, me pregunto a qué espera la Televisión Autonómica y la división canaria de Televisión Española para adquirir una película que, como Madre(s), propone una comprometida y feminista reflexión sobre la maternidad. Reitero así que es una lástima que este cortometraje no tenga el mismo recorrido que otras producciones que, contando con el respaldo del Gobierno regional, se pierden en un pozo de ambiciones que solo alimenta la mediocridad y genera un espejismo sobre la prácticamente ausente realidad cinematográfica canaria, a pesar de estrenos varios y catálogos como Canarias en corto cada año más alejado de nuestra realidad como archipiélago.

Protagonizada por dos grandes actrices que descubrí gracias a Daniel León Lacave, Cathy Pulido y Cristina Piñero y otro habitual en el cine de su director como es Borja Texeira, Madre(s) propone una reflexión sobre la maternidad, los vientres de alquiler, el egoísmo del macho y la solidaridad femenina, entre otros temas que el cineasta resuelve con elegancia y estilo en una película que no dejará indiferente a nadie. Sabe llegar al corazón del espectador y mide con talento los silencios en un filme donde apenas se explica nada a través del diálogo. Para explicar las cosas, y en Madre(s) se cuentan muchas cosas, Lacave es consciente que el cine es ante todo imagen, luego será la imagen y las transiciones temporales que vertebran la película las que justifiquen las acciones que se desarrollan en pantalla.

Personalmente, considero Madre(s) la mejor película que he visto hasta la fecha de su director. A mi me parece su producto más cuidado, también en el que muestra sin demasiado pudor la sensibilidad que como artista lleva por dentro. Las piezas que componen esta película están perfectamente ensartadas y como todo película que se precie (y sí, Madre(s) es solo un cortometraje) produce conclusiones nuevas con cada visionado que se hace de la misma.

Se agradece que el director y guionista haya tenido la habilidad de no caer en el sentimentalismo fácil (lo que temo que sí hubiera hecho alguno de esos “cineastas” experimentales y subvencionados por el ahora ICDC) y ha apostado por contar una historia que, pese a su narrativa que va de atrás para adelante y viceversa, desconcierta y toca el corazón y la cabeza del espectador.

Producida por Sono Visión con la participación del Cabildo de Gran Canaria y la colaboración de varias empresas privadas, Madre(s) está dedicada a Lali y Josep. Lali es la mujer que ha hecho posible que el cine del estajanovista Josep Vilageliú termine siendo una realidad. Lacave les rinde homenaje porque sus caminos han ido unidos durante bastantes años, sobre todo cuando rodaron una serie de trabajos que autodenominan leves, lo que no deja de ser un divertimento con el que justificar su obsesión por rodar, aunque no hubiera dinero. La consigna “leve” es rodar. Rodar y rodar.

Además del trabajo que hacen las dos actrices protagonistas, Cathy Pulido crece como madre y Cristina Piñero como madre que comparte su maternidad en tierra extraña –es de origen ruso y habla un español con ligero acento eslavo– el filme cuenta también con el trabajo de Borja Texeira, que dibuja su personaje en unas pocas escenas sin excesos y un reparto que sin ser profesional hace que resulte llamativamente natural en pantalla. Ayuda para conseguirlo una calculada partitura musical que escribe Belén González.

Madre(s) es una película muy bien acabada e interpretada que merece mejor destino de exhibición al que, mucho me temo, está condenada. Es cine mayúsculo, muy a tener en cuenta en un cine como es el que se hace aquí tan enemigo de contar historias y, lo que es peor, tan alejado de nuestra realidad.

Saludos, matrioskas, desde este lado de ordenador

Ramón Zarauza, nuevo presidente del Clúster Audiovisual de Canarias

Sábado, Septiembre 11th, 2021

El productor Rubén Zarauza fue ratificado el pasado jueves, 9 de septiembre, como nuevo presidente del Clúster Audiovisual de Canarias (CLAC) por unanimidad de la asamblea general de asociados de la organización. El acto tuvo lugar en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria ante una representación de las 67 empresas y entidades que conforman el Clúster del sector.

El hasta ahora presidente del Clúster, José Alayón, pasa a ser vicepresidente segundo y Ramón Rodríguez, vocal. El resto del Comité Ejecutivo, que fue elegido en la asamblea de 2020, continúa sin cambios: Ángeles Horna como vicepresidenta primera, Carmen Aguado como secretaria, Sebastián Álvarez de tesorero y vocales Mercedes Afonso, Jaime Romero, Chedey Reyes, Yurena Domínguez y Mónica Pellejero.

Zarauza avanzó ante la asamblea que sus líneas de trabajo serán “continuista”, en especial la de reforzar “la seguridad jurídica en los incentivos fiscales para el crecimiento del sector”, así como demandar “un aumento de la cuantía en las subvenciones, a la altura del número de proyectos que tiene actualmente el sector”, con el objetivo de que permita “un mejor reparto con nuevas categorías y modalidades”.

Apuntó, además, su deseo de conseguir una mayor colaboración con la TV Canaria, “con la que espera conseguir una mayor involucración, sobre todo para la generación de contenidos de ficción, tal y como ocurre en otras regiones con sus televisiones autonómicas”.

El nuevo presidente dijo que su intención es la de coordinarse con otras autonomías y clústeres para la presentación y realización de proyectos y para la construcción de fondos de coproducción regionales y que impulsará la formación de excelencia y complementaria, ya que ahora se deben estar formando los trabajadores que estén en nuestras empresas dentro de cinco años”, señala una nota informativa.

Rubén Zarauza es consejero delegado de la compañía Birdland Animation, con sede en Las Palmas de Gran Canaria y que cuenta con una plantilla estable de 63 empleados. Con más de 20 años de experiencia en el sector de la animación, ha trabajado como productor ejecutivo en series tan conocidas como Pocoyó y Cleo y Cuquín, o en largometrajes como El sueño de una noche de San Juan (2006), premio Goya a la mejor película de animación. Ahora, desde Birdland, produce contenido de animación, dirigido al público infantil y orientado al mercado internacional. Una de sus actuales producciones es Increditales, que tiene más de 73 millones de visualizaciones en Youtube. Otra serie en producción es Shark Academy, con más de 600 mil suscriptores en el canal.

Saludos, que los dioses lo cojan confesado, desde este lado del ordenador

El compositor canario Diego Navarro lanza con MovieScore la banda sonora de DOS

Jueves, Julio 22nd, 2021

El compositor Diego Navarro presenta este viernes, 23 de julio, la banda sonora de la película DOS. La salida del álbum coincide con el estreno en salas del filme, una historia de terror en la que se exploran los límites del ser humano y el instinto de supervivencia, protagonizado por Marina Gatell y Pablo Derqui y dirigida por Mar Targarona. Editado por el sello sueco MovieScore, el disco se compone de catorce temas y tendrá distribución internacional.

“Compone rDOS ha sido un gran viaje en muchos aspectos, tanto profesional como personalmente”, asegura el compositor. “Sin dejar de ser fiel a mi forma de componer, traté de experimentar y salir fuera de mi zona de confort, ir más allá”. Navarro explica que estudió la película, un psicothriller basado en el concepto filosófico del número dos, “no sólo como una noción matemática, sino en lo que supone la lucha de los dos polos opuestos, el Yin y el Yang, la eterna atracción que sienten y los puntos comunes que, de forma inesperada pueden encontrarse”. “Partiendo de la idea inicial de la película”, explica, “toda la música ha sido creada girando en torno al concepto del dos; desde Socos Duo (chelo y marimba) que juega un papel muy importante en la composición junto a la orquesta, y el uso de elementos electrónicos, la estructura de todas las piezas, los tempos usados, los intervalos principales de los temas, los ritmos, las transiciones armónicas entre cada pieza, orquestaciones etcétera, todo ha sido creado teniendo en cuenta el número dos y sus múltiples relaciones matemáticas”.

Tan importante es la noción del dos en la creación sonora de est e score que Navarro ha diseccionado el tema principal en un pormenorizado análisis que explica comentando que “la pieza arranca con un fascinante sonido inspirado en una respiración humana. “La idea llegó cuando leyendo el guión me imaginaba a David y Sara respirándose el uno sobre el otro, cara a cara, víctimas de la terrible situación a la que se enfrentan”. “Decidí entonces”, continúa, “arrancar la pieza con este siniestro sonido en el que escuchamos dos respiraciones por compás, y que está presente de principio a fin”.

La composición fue escrita en dos días: composición, orquestación, mezcla y mastering son cuatro conceptos, que es múltiplo de dos; la pieza está escrita en compás de dos por cuatro, que es el primer compás simple binario por excelencia; la tonalidad utilizada es el Re menor, que es la segunda tonalidad menor con bemoles, tras el Do menor; la distancia que hay entre las notas que constituyen la melodía (intervalos) son, en su inmensa mayoría, intervalos de segunda o cuarta y representan a David y Sara…

Existen muchas más relaciones de la composición con el número dos y sus múltiplos en los catorce temas que componen la banda sonora y, aunque sería demasiado prolijo de explicar, estas pinceladas dan una idea de lo minuciosa que ha sido la tarea de composición y la relación simbiótica que se intuye con respecto a la película y su temática, de la que es parte inseparable.

Nacido en 1972 en Tenerife, el compositor y director de orquesta especializado en repertorio de música para el cine goza de un merecido prestigio internacional. Como premiado compositor, en la actualidad está considerado como una de las voces más relevantes de la música para el cine en España. En su filmografía destacan títulos como Atrapa la Bandera o El Fotógrafo de Mauthausen, entre otros. Su siguiente proyecto es componer la música de una película de terror producida “por una de las grandes plataformas de televisión y que actualmente está en proceso de rodaje”.

Saludos, viento, desde este lado del ordenador

Estreno de Solo una vez, primer largometraje del tinerfeño Guillermo Ríos

Viernes, Junio 11th, 2021

El primer largometraje del director canario Guillermo Ríos, Solo una vez, se estrenará este viernes, 11 de junio, en salas de toda España. La cinta, basada en la obra de teatro homónima de Marta Buchaca, fue rodada íntegramente en Tenerife durante 2020, y el cartel está encabezado por Alex García, que protagoniza junto a Ariadna Gil, Silvia Alonso, Mary Carmen Sánchez y Javier Martos.

Solo una vez cuenta la historia de Laura (Ariadna Gil), una psicóloga del servicio de atención a las mujeres que sufren violencia de género, hace unas semanas que es acosada por el marido de una de sus pacientes. En esta situación, debe tratar una pareja que nunca ha puesto los pies en un centro de este tipo: Eva (Silvia Alonso) y Pablo (Alex García). Por una serie de malentendidos él ha recibido una denuncia, pero afirma con contundencia no ser ningún maltratador.

Por el momento, la película se proyectará en Tenerife en los cines Yelmo Meridiano en Santa Cruz de Tenerife; Multicines Tenerife en La Laguna; Yelmo La Orotava y Gran Sur en Adeje y también en los cines Las Arenas de Las Palmas de Gran Canaria.

Será precisamente la sala 8 de los cines Yelmo Meridiano de Santa Cruz de Tenerife la que acogerá la proyección promocional de la película el próximo sábado día 12 de junio, cuando acudirá equipo artístico, técnico y de producción y varios personajes populares que estarán invitados a este pase que tendrá lugar a las 20.00 horas.

El director cuenta que para la película se apoyó “no solo en grandes de la interpretación nacional, sino en un equipo mayoritariamente canario, como el director de fotografía, Roberto Ríos; o el editor, Pedro Felipe. Hay, además, otras muchas personas con las que ya he trabajado previamente y con las que tengo gran afinidad, como es el caso del propio Alex García, un actor tinerfeño con un bagaje sobresaliente en el mundo de la interpretación, tanto en drama como en comedia, comprometido con su tierra y los proyectos que salen desde aquí y con quien ya había rodado Personas”.

Saludos, vamos al cine, desde este lado del ordenador

Érase una vez… el amor (a veces)

Martes, Abril 27th, 2021

Todo es aparente en A veces el amor, un nuevo largometraje del realizador José Víctor Fuentes, conocido, sobre todo, por ser el director del Festivalito de La Palma. Se escribe “aparente” porque la “aparente” sinceridad de su nueva película esconde, mejor camufla en su fondo una extrema complejidad que va más allá de la polémica, de provocar la mirada del espectador.

A veces el amor sigue en el tiempo a una pareja de enamorados y la llegada de un tercer miembro a esa unidad hecha de dos personas: un hijo. Este nuevo personaje invoca cierta inestabilidad en la relación hombre y mujer que hasta ese momento se ha reproducido en pantalla aunque al final se impone la sensatez por lo que la unidad se transforma ahora en cosa de tres.

La historia está contada por el mismo director del largometraje y sospecho que tanto su pareja como su hijo en pantalla deben de ser su pareja y su hijo en la vida real. Este elemento de realidad, que tritura cualquier asomo de ficción, planea a lo largo de todo el largo, largo, largometraje. Lo que genera reacciones encontradas en el espectador. Por un lado porque perturba que todo, todo lo que se muestra a cámara es “verdad”, lo que hace pensar qué diablos estoy viendo ¿una película “familiar” en la que sus protagonistas muestran su felicidad e infelicidad?. Por otro, que el relato se cuente a través de materiales, muchos de ellos caseros, lo que convierte el visionado de una película en la que a veces asoma el amor en un trabajo dificultoso, que se adentra pero también expulsa el normal seguimiento del filme.

Con un metraje medido, que recortara su duración, este documento de no ficción aunque contenga elementos de ficción en su sentido más estricto, hubiera resultado otra cosa.

Da la sensación, incómoda por otra parte, de cierta ausencia de pudor (morbo mezclado con preocupante curiosidad) al observar una película que muestra a la familia del cineasta y al propio cineasta en situaciones cotidianas. Es decir, tal como son o tal y como deberían ser ante la mirada primero asombrada y más tarde aturdida del espectador. Un espectador que con esta película se sentirá azorado al sentirse un voyeur que se asoma a la vida de los otros.

Pero es aquí, en estos materiales caseros, donde radica la grandeza de un documental que se limita a contar las aventuras del día a día de esta familia que, con un metraje más limitado, hubiera redondeado el efecto que pretende. Un trabajo que por su duración termina por replegar a sus cuarteles de invierno al espectador más entusiasta.

Con todo, esta experiencia fílmica, recupera picos de interés a medida que avanza (el nacimiento y crecimiento del hijo) ya que son tan emocionales que transmiten por sí solo ternura ante lo que desfila en pantalla.

No obstante y al margen de su entusiasmo por provocar al espectador, A veces el amor se deja ver como un documento más que fílmico, antropológico. Su mirada en este sentido es muy limpia pero al no contar más historias que el día a día de la de la pareja y su retoño, sobre todo en la segunda mitad, el filme solo retrata la vida en común de dos (ahora tres) personas que se quieren. Que se quieren pero que también se distancian. De ahí, se entiende, el título de este documento a lo cinema verité al que le falta mayor testarudez por convertir en cine lo que muestra y revela.

La duración de la película es de 80 minutos y se cuenta desde la perspectiva del protagonista, el mismo José Víctor Fuentes, un cineasta acostumbrado a desdoblarse no sé si en otras identidades pero sí al menos bajo otros nombres. Asegura el mismo Fuentes que esta película fue concebida como un diario fílmico en el que intentó resumir la crisis de los 40. Para ello se despojó de vestimentas y a pecho decidió desnudar “emocionalmente” a su familia ante la cámara. Se trata pues de una “aparente” confesión donde las emociones más que lo racional gana la partida.

El juego, que no es nuevo, a priori resultaba atractivo aunque se limita a retratar los distintos estados que sufre como “cuarentón” sin tener muy claro la evolución que esperaba mostrar en la pantalla. ¿Aparentemente?, parece que la película no tiene guión, que todo cuanto vemos es producto de lo que la pareja ha ido grabando de sus distintas e improvisadas estampas familiares a lo largo de los años.

Me atrae, sin embargo, la sensación de que el material audiovisual que se visualiza es espontáneo. Que todo es fruto de la improvisación aunque las escenas que crecen son aquellas en las que se nota cierto trabajo antes de ser rodadas.
No creo que nadie le reste valor a este largometraje que sirve de testimonio de una experiencia tan vital como es la de vivir en pareja y el nacimiento del primer hijo pero le falta algo tan importante como es vocación de entretenimiento, de contar algo sin necesidad de vagar por escenarios tan variopintos como los que muestra esta película.

Se reconoce la vocación de riesgo del largometraje y resulta en un primer momento muy atractiva la mirada que como observador tiene el cineasta de sí mismo. O de ese desdoblamiento que da de sí mismo en pantalla pero el producto se agota a medida que avanza en su intento por mostrar la vida cotidiana de una familia que ama el cine.

Saludos, érase una vez…, desde este lado del ordenador

La conexión canaria de Omar Sharif y Max von Sydow

Sábado, Abril 10th, 2021

Por sus nombres originales no los conocerán pero sí por los que adoptaron como artísticos, que son los que han trascendido y por lo que los identifica cualquier aficionado al cine que se precie.

Si escribo Michel Demitri Chalhoub (Alejandría, Reino de Egipto; 10 de abril de 1932-El Cairo, Egipto; 10 de julio de 2015) más de uno dirá ¿ein?, pero si escribo Omar Sharif, probablemente exclamará un ahhh de reconocimiento no solo porque Omar Sharif fuera el primer actor de origen egipcio en alcanzar la fama en todo el planeta sino porque su carrera, fundamentalmente, se desarrolló en occidente, donde llegó a trabajar con algunos de los más grandes cineastas de su tiempo. Sharif, además, pertenece a esa estirpe de actores que quedaba muy bien en papeles étnicos. Vamos, que lo mismo hacía de príncipe árabe como de médico y poeta ruso, o forajido de incierto origen mexicano, entre otros papeles.

Lo que quizá desconozcan algunos es que también se puso en la piel del capitán Nemo, el legendario marino rebelde creado por Julio Verne, que sin llegar a la altura del James Mason de 20.000 leguas de viaje submarino o el Robert Ryan de La ciudad de oro del capitán Nemo, mantuvo el tipo en una miniserie reconvertida en largometraje que dirigió un español, Juan Antonio Bardem y un francés, Henri Colpi que se rodó prácticamente en Lanzarote.

Sí, para los no iniciados me refiero a La isla misteriosa (1973), producida por ORTF (Francia) con la colaboración de la RAI (Italia) y TVE (España), y que sin ser una cosa del otro mundo tiene el encanto de ese cine de todo a cien que la muchachada reivindica.

El propio Bardem aseguraría en unas declaraciones que se metió de lleno en el proyecto porque le apetecía rodar una de aventuras en unos años en los que su compromiso político comenzaba a salir del armario, aunque explica que si bien “contábamos con un tiempo y un dinero determinados que se nos acabaron antes que la película, se pensó entonces en montar lo que había, ver cómo quedaba y hacer las escenas que faltaran meses después. Yo me negué a continuar así y los actores no quisieron seguir sin mí. Como resultado de todo esto surgieron tres versiones: una francesa, otra italiana y otra española”.

El caso es que todo este desbarajuste se aprecia en la serie –una versión abreviada se estrenó en cines– e incluso llegó a afectar a su título, ya que circuló en las Españas como Las aventuras del capitán Nemo y no La isla misteriosa.

Como suele suceder en excentricidades de este tipo, resulta mucho más atractivo lo que se desarrolló alrededor del rodaje, muchas de cuyas anécdotas aún sobreviven, como la casa que Omar Sharif perdió en una apuesta en Lanzarote, partida de la que se ha escrito mucho en la red, busquen si les interesa conocer esta historia; como del rodaje, que si por algo se caracterizó fue por resultar algo accidentado.

No se encontraba el actor en uno de sus mejores momentos y solía comentar en entrevista que después de La isla misteriosa abandonaría el cine. Detrás dejaba grandes papeles, como el Jerife Alí en Lawerence de Arabia o de doctor Zhivago en Doctor Zhivago, ambas películas a las órdenes de David Lean. También hizo de Ernesto Guevara en Che! Y de forajido en un western de tintes fantásticos, El oro de Mckenna, así como de oficial alemán en La noche de los generales, entre otras.

Max Carl Adolf von Sydow (Lund, 10 de abril de 1929-Provenza, 8 de marzo de 2020)​ fue un actor sueco, y más tarde francés tras obtener la nacionalidad, que comenzó a ser conocido en el cine de la mano de Ingmar Bergman, con quien trabajó en algunas de las más reconocidas películas del cineasta como El manantial de la doncella, El séptimo sello y Fresas salvajes.

Alto y espigado, y con una mirada azul celeste que taladraba, Sydow inició como actor una carrera fuera de su país natal interpretando al mismísimo Jesucristo en La historia más grande jamás contada y de ruso u oficial nazi en películas que no pasarán a la Historia aunque a mi me entretuvieron bastante como La carta del Kremlin y Evasión o victoria que dirige, curiosamente, el mismo director, John Huston. A Max von Sydow lo pueden ver también en El exorcista, es uno de los sacerdotes que intenta sacar el demonio del cuerpo de la niña aunque si lo recuerdo con especial cariño es por su interpretación del emperador Ming en Flash Gordon, una película a la que ya va siendo hora que se le haga justicia.

El actor se especializó a medida que iba creciendo en papeles secundarios, a los que imprime de cierta dignidad. Lo pueden ver en Minority Report, Juego de tronos e Intacto, que fue el primer largometraje de Juan Carlos Fresnadillo y película que se rodó prácticamente en Tenerife. Algún día, si me animo, contaré algunas historias del rodaje de Intacto como la de un reloj que… pero ahora mismo me la reservo por hartura. Jartura que diríamos en la tierra en la que nací y habito.

En fin, que tal día como hoy nacieron dos caballeros de más que triste, angustiosa figura. Dos actores, ya ven, que visitaron estas islas por motivos de trabajo para dar constancia de un territorio que en ambos filmes no es Canarias sino tierra quemada por el sol. Geografía retorcida y sin nombre registrada por la cámara de ese invento hoy tan devaluado como es el cine…

Saludos, otro día hablaremos del Gobierno, desde este lado del ordenador