Archive for the ‘Cine de aquí’ Category

Ediciones La Palma publica Bitácora del cine cubano

Jueves, Julio 26th, 2018

Ediciones La Palma publica Bitácora del cine cubano, un detallado y exhaustivo compendio de todo el patrimonio cinematográfico de Cuba, reunido en cuatro tomos de los que se publican ahora los tres primeros.

Impulsada por Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, y cofinanciada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, el Ministerio de Cultura de España y la Filmoteca Canaria, esta enciclopedia supone la única referencia de su tipo sobre la producción fílmica cubana, y abarca desde el cine silente en 1897 hasta la actualidad, pasando por el punto de inflexión que supuso en la historia del cine cubano la constitución del ICAIC o Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos.

El primero de los tomos se titula La República (1897-1960), y en él se incluyen todas las piezas fílmicas, ya sean silentes o sonoras, tanto de ficción como de cine documental, anteriores a la constitución del ICAIC, un periodo de gran importancia para cuanto se produjo después. El segundo tomo, titulado Producciones ICAIC (1960-2017), reúne todos los largometrajes de ficción y animados. El tercero: Producciones ICAIC (1960- 1991) recoge la primera parte de la producción documental de la isla, como, por ejemplo, las 1.490 ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano, categorizado por la UNESCO como Memoria del Mundo.

Entre los expertos en cine que participaron en esta obra están, además del propio Luciano Castillo, Omar González, Ambrosio Fornet, Joel del Río, Jorge Luis Sánchez, Mario Masvidal, Fernando Pérez, Daniel Días Torres, Manuel Pérez, José Galiño, Frank Padrón, Jorge Fiallo, Raúl Rodríguez, Alicia García, Sara Vega, Paul Chaviano, Reynaldo González, Mario Naito, Luis A. González Nieto o Pablo Pacheco López.

Saludos, silencio en el plató, desde este lado del ordenador.

Platón, una película de Iván López

Martes, Julio 10th, 2018

Dirección y guión: Iván López. Intérpretes: Leandro González, Alba Tonini, Vicente Ayala, Carmen Mª Hernández, Patricia Álvarez, Sofía Privitera, Ken Appledorn, Carlos de León García, Lioba Herrera, Abián Díaz, Javier Mezkia, Domingo de Luis García, Irene Álvarez, Julián Estornell, Aarón Gómez. Ayudantes de dirección: Lamberto Guerra, Jonathan González y Ruth Angielina Fuentes. Producción: JuanMa Villar Betancort. Director de Fotografía: Javier Arias Afonso (JA Doria). Música original: Dan Silva. Dirección de arte: Miriam Cruz Rufino. Duración: 116 minutos.

Platón es una película insólita en el panorama actual del cine que se rueda en Canarias. Insólita porque narra visualmente una historia, historia de y con personajes que se bifurca en otros relatos que complementan al principal, además de contar con una factura técnica y artística estimable.

La película cuenta la historia de un adolescente, Arián, con problemas (qué adolescente no los tiene) que vive con su madre en una modesta casa en la periferia de Santa Cruz de Tenerife. Las relaciones entre los dos son tirantes ya que Arián cree que ella es la responsable de que su padre los abandonara cuando era pequeño. Arián carece así de referentes masculinos y sufre continuas humillaciones de otros jóvenes del barrio.

A Arián le gusta una chica que estudia en la biblioteca y su única amiga es otra chica, Milena, que le muestra rincones desconocidos de la ciudad en la que viven (bunkers, piscinas vacías y en estado de abandono, tanques de petróleo vacíos….) que está secretamente enamorada de él.

La segunda parte de la película se centra en el viaje, ciertamente iniciático, que emprende Arián para conocer a su progenitor, que fue una estrella de rock local y que ahora vive alcoholizado en una caravana que está detenida en un paisaje desértico a orillas del mar.

Platón no cuenta nada nuevo pero es cómo lo expresa cinematográficamente Iván López lo que le da agradecido aroma social a una película que, pese a sus trampas sentimentales, se sigue con atención porque está rodada con el corazón y, como apuntó el cineasta la noche del estreno, resulta “honesta”.

Honesta con sus personajes y honesta con el público que es quien recibe un filme realizado con mucha dignidad y que pese a su presupuesto de risa cuida con gracia la puesta en escena y las interpretaciones de sus protagonistas.

Los actores de Platón son de hecho los que contribuyen a que la película sepa a verdad. Todos ellos asumen con credibilidad a sus personajes, aunque destaquen por su protagonismo la pareja de adolescentes que interpretan Leandro González (Arián) y Alba Tonini (Milena), quienes asumen con desarmante naturalidad gran parte de la responsabilidad de una historia que tiene ecos de redención así como el objetivo de radiografiar el turbulento proceso de hacerse mayor.

Consciente o inconscientemente, se detecta la sombra de Guardián entre el centeno de J.D. Salinger en la película, novela en la que su joven protagonista inicia también un viaje, aunque a la ciudad de Nueva York, que no tiene retorno.

No hemos visto además y hasta la fecha una película que haya sabido aprovechar y retratar con tanta sensibilidad los rincones y paisajes de Santa Cruz de Tenerife y otras partes de la isla, paisajes que fotografía Javier Arias Alonso y escenarios que se funden con unos personajes que se encuentran ante la peligrosa prueba de madurar y otros, los adultos, de aceptar su destino.

En este aspecto, resulta llamativo que los adolescentes vivan en un barrio de la ciudad, un Santa Cruz de Tenerife más cinematográfico que nunca y cuyas calles, plazas y canchas de baloncesto se muestren asfixiantes y en otras con tanto aire.

El paisaje sirve también para marcar la geografìa interior de los personajes: se presenta a la madre en su puesto de trabajo y en sus ratos de ocio, hace ejercicio y se relaja en una piscina cubierta; el padre, por otro lado, vive en un paraje desértico a orillas del mar que simboliza la ruina existencial en la que se encuentra.

Con todas sus virtudes y defectos, la ópera prima de Iván López en el largometraje es un eficaz entretenimiento que se sigue con atención: conmueve y encima tiene mensaje. Un mensaje que interpretamos demoledor: inevitablemente vas a crecer, y con la edad a olvidar que una vez fuiste un joven que soñó que sus fantasías podrían convertirse en realidad.

Platón nos convence y hace perdonar los topicazos de algunas de sus escenas por facilones. Afortunadamente, el cineasta no se deja arrastrar por ellos aunque sí que bordea en ocasiones y peligrosamente lo ridículo por cursi. Con todo, mantiene el equilibrio en esta especie de ensayo sobre el amor platónico y la pérdida. La pérdida del padre, del primer amor… La muerte, en definitiva, del Peter Pan que todos llevamos dentro.

Saludos, bravo, desde este lado del ordenador

De Multicines Price a Multicines Price Prime

Lunes, Julio 9th, 2018

Pues parece que sí, que el cine Price, después multicines Price y más tarde Renoir Price abrirá de nuevo sus puertas. Vale, somos conscientes que llevamos anunciando esta apertura desde hace unos cuanto años pero es que esta vez es verdad, luego lo que se había convertido en leyenda urbana y posteriormente en una especie de cuento de la lechera pero en versión chicharrera se hará realidad.

Así nos lo confirma Eladio Fraga, a quien le debemos la recuperación del Cine Víctor –hoy por hoy, el último cine de pantalla única que resiste a este lado del Atlántico– que nos invita a que visitemos las entrañas del Price, un complejo que forma parte de la geografía sentimental que algunos nos hemos configurado de la ciudad que habitamos, esta capital de provincias que, como buena capital de provincias, le sobran las pretensiones…

Es una buena noticia, no obstante, que en un Santa Cruz de Tenerife donde cierran librerías y se abren peluquerías y fruterías Eladio Fraga invierta en una obra que uno no sabe bien si será rentable ya que esto de ir al cine no es lo que fue y la zona urbana donde se ubica tampoco es lo que una vez fue…

Le preguntamos por ello mientras nos invita a que recorramos las instalaciones del Price pero la respuesta queda en el aire y uno, la verdad y preso de la emoción cuando el pasado te da en las mismas narices, se olvida de la cuestión al observar la sala de proyecciones y entrar en las salas de la segunda planta para descender y echar un vistazo a las obras de las cuatro restantes… Por lo descrito, los Multicines Cines Price, que a partir de su inauguración se conocerán como Multicines Price Prime, conservará las seis salas.

Eladio Fraga dice que espera abrir a mediados de agosto ya que los trabajos van a buen ritmo pero no termina de convencernos. Hay que reformar demasiadas cosas aunque las salas aún conservan las 759 butacas originales en las que aún puede leer Renoir Price, leyenda que desaparecerá cuando el cine comience a funcionar oficialmente en, y es una suposición, septiembre y no agosto como quiere el empresario. Ese mes, en septiembre nos informa, los multicines acogerán un importante estreno nacional pero no dice nada más lo que nos deja los dientes más largos si cabe.

Los Multicines Price Prime dedicarán dos de sus salas al visionado de películas en versión original, esa es la idea, asegura Fraga, quien espera estrenar en versión doblada y original con subtítulos en españo Los invencibles 2 pero hasta que no lo veamos como que no se cree aunque Eladio Fraga parece convencido de ello.

En la parte baja de los cines y por la que se accedía a las cuatro salas, se han sustituido las escaleras de antaño por una rampa. Se habilitarán, además, dos ascensores para personas con movilidad reducida. El corazón del cine, que es su servicio de proyección, aún no ha llegado a la isla pero Fraga espera que sea pronto para poner cuanto antes en marcha el negocio.

Como cine de pantalla única, el cine Price se inauguró en 1950 en la calle de Salamanca de la capital tinerfeña por iniciativa del empresario Antonio Saavedra Carballo. Sería reconstruido trece años más tarde hasta su cierre en 1988, aunque reabrió como multicines Price bajo la dirección de Francisco Melo Junior y en 2005 como Renoir Price hasta su cierre “por quiebra técnica” el 25 de noviembre de 2013. En su día, Enrique González Macho lamentó la liquidación no solo del complejo canario sino de otros que estaban repartidos por el territorio peninsular por la falta de una política audiovisual fuerte y la subida del IVA cultural del 8 al 21 por ciento.

Ha llovido mucho desde entonces. Santa Cruz de Tenerife ya no es la misma después de cinco años y a sus habitantes, nos consta, les pasa lo mismo. Con todo, deseamos lo mejor a Eladio Fraga en esta nueva aventura empresarial que inicia y los mayores éxitos con unos cines que para muchos forman parte inolvidable del paisaje de su memoria…

(*) La segunda imagen del post está sacada del facebook de los Cine Renoir Price

Saludos, vuelven los Price, desde este lado del ordenador

Píldoras sobre ese cine que tanto nos (dis)gusta

Jueves, Junio 28th, 2018

* Tras la exhibición el miércoles pasado, 27 de junio, del mediometraje Del fémur a la luna, de Yolanda Mesa, TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge desde el viernes, 31 de este mes al domingo 1 de julio el estreno del largometraje Platón, un trabajo que dirige Iván López.

* El cine Víctor, en Santa Cruz de Tenerife, exhibe este viernes y durante toda la semana próxima, El padrino, el clásico filme que Francis Ford Coppola dirigió en los setenta y una de sus obras más redondas por no decir, aunque se diga, maestras. La reposición de El Padrino será en versión 4K aunque nos tememos, y mucho, que no se podrá disfrutar en VOSE sino doblada.

* Nos dicen que es más que probable que se conozca el nombre del Técnico Experto en el Sector Audiovisual en julio aunque todavía hay tiempo para hacer quinielas. Nos explican, por otro lado, que los cinco días de plazo una vez se publicaron las bases en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) era para que los participantes presentaran currículos y no para comunicar el fallo de un concurso en el que…

* Leemos en la portada de un periódico local el anuncio del reestreno de La hija del mestre (Francisco González González, Carlos Luis Monzón, 1928) a la que presentan como la primera película de ficción rodada en Canarias, lo que es un error ya que fue El ladrón de los guantes blancos (José González Rivero y Romualdo García de Paredes, 1926). La hija del mestre sí, en todo caso, la primera película de temática canaria que se rueda en Canarias, y así se recuerda en la información y así se lo recordamos a ustedes.

* La reapertura de los multicines Price en Santa Cruz de Tenerife es como el cuento de la lechera, se habla tanto que al final lo que parecía verdad termina siendo mentira. Los Price podrían abrir muy pronto aunque desde este lado del ordenador no demos demasiado crédito a una información que, como el Guadiana, aparece y desaparece vaya uno a saber la razón.

* Al final nos atrevemos y en un alarde de valentía observamos sin muchas esperanzas la última temporada de Twin Peaks que, para nuestro asombro, nos convence, nos cautiva, nos hipnotiza. Viva el café y el pastel de cerezas.

Saludos, sol, luce el sol, desde este lado del ordenador

Ir al cine entonces era una aventura (remake)

Martes, Junio 26th, 2018

Cuando se mira hacia atrás sin ira uno se da cuenta que lo que de verdad queda grabado en la memoria son sensaciones y momentos. Muchas de estas sensaciones y muchos de esos momentos han ido tejiendo nuestra memoria como espectadores cinematográficos. En nuestro caso concreto, de espectador cinematográfico en Tenerife. 

Siendo un terrible adolescente intentaron educar mi confusa mirada cinéfila cine clubes como el que montó el colectivo Yaiza Borges en un piso lagunero antes de trasladarse al cine Tenerife así como las sesiones que ofrecía la Caja de Ahorros, y en las que tuve la oportunidad de ver, entre otras, El perro andaluz de Luis Buñuel o Fake, el ¿falso o real? documental de Orson Welles.

En aquella aventura que era ir al cine en Santa Cruz de Tenerife, uno intentaba apuntarse a cualquier proyección por inquietante que resultara. En este sentido, recuerdo como una especie de aventura a lo Indiana Jones cómo me colé en el Price para ver Raza en una proyección privada de Fuerza Nueva o cintas soviéticas en las que se loaba el coraje del ejército rojo contra los nazis que organizaba, si no me traiciona la memoria, el PCOE (Partido Comunista Obrero Español) en una calle muy próxima al barranco de Santos.

También estaban las inolvidables sesiones de cine a las 4, donde lo mismo veía por enésima vez Una noche en la ópera con los hermanos Marx que una cinta de Maciste. O el mítico cine de verano de la plaza de Toros, donde lo mejor no era la película sino la fiesta que daba un público con ganas de vacilar la ante la amenaza del linterna, o el sufrido acomodador que intentaba descubrir linterna en mano a los graciosos de turno. Ahh… la plaza de Toros, cuántas y cuántas inolvidables noches de verano me pasé comiendo pipas y partiéndome de la risa con las bromas que lanzaba la parroquia en la oscuridad.

Que la pantalla pareciera que bailaba la danza del vientre por la brisa nocturna o que el sonido fuera penoso daba igual porque al cine de verano de la plaza de Toros se iba sobre todo a echarse unas risas no solo con el pobre linterna sino con los chistes que los espectadores le soltaban a los personajes de la película.

Recuerdo ahora una anécdota con tintes de humor negro: se proyecta en la pantalla que danza con el viento Lucifer, una olvidable película de terror en la que el príncipe de las tinieblas resucita a los muertos. Cuando los muertos se levantan de las tumbas por orden de Lucifer un borrachito lo señala y grita con voz aguardentosa: “¡yo a ti te conozco, yo a tí te conozco!”

Algo parecido a este frenético espectáculo que deja en pañales los montajes que ideó William Castle para sus películas fantásticas, lo viví también en cines de barrio de la capital tinerfeña como el Delta en el barrio de La Salud o el cine Fraga y el Somosierra. Salas en las que además de dejarte entrar a ver películas que en los cines del centro te prohibían porque no habías cumplido los 18 años, el público resultaba igual de feroz y cachondo que el del cine de verano de la plaza de toros. Todavía recuerdo aquella lata de sardinas estampándose contra la pantalla del Delta durante la proyección de El anticristo y justo en el instante en que la protagonista, una adolescente obviamente poseída por el mismísimo diablo, vomitaba una masa viscosa y de color verde; o las estimulantes películas eróticas (es un decir) de Max Pecas, como Yo soy ninfómana y otras chifladuras por el estilo.

En fin, que en aquellos años a uno ni se le pasaba por la cabeza que un día habría multisalas, ni vídeoclubes y ni muchísimo menos dvd y descargas de películas por el ordenador, que en aquel entonces se conocía como computador… Pero qué quieren que les diga, resultaba bastante más emocionante ir al cine por aquello de que no sabías lo que te iba a pasar. Lo dicho, una aventura.

Que sirva este escrito a modo de confesión para justificar mi apasionado potaje cinematográfico, un combinado que mezcla la cinefilia más enciclopédica con la cinefagia más ulcerosa.

Le debo mi confusa pero apasionada mirada a mis padres y hermanos y a aquella televisión en blanco y negro en la que con solo un canal la mayoría de las noches te ponían títulos como El gran desfile, En un lugar solitario, King Kong o Duelo al Sol por citar sólo cuatro que todavía me emocionan cuando las veo.

Luego se encontraban las salas del centro. Las de estreno, como el Víctor, que todavía resiste, y otras que forman parte del recuerdo como el Greco, la Paz, el Baudet, el Price, el Cinema Victoria, el Royal Cinema, el Numancia, el Rex y el teatro San Martín, entre otros.

De alguna de ellas se hace eco Julián Hernández en el libro Los olvidados cine de Tenerife, compendio de muchas de aquellas salas que se han convertido con el paso de los años en fantasmas de otro tiempo, en ecos de una época en las que ir al cine era, definitivamente, una aventura.

(*) En la imagen, fachada del cine Yaiza Borges, antiguo cine Tenerife, localizado en la avenida del general Mola, hoy de las Islas Canarias, en Santa Cruz de Tenerife

Saludos, se insiste ¿vamos al cine?, desde este lado del ordenador

Los olvidados cines de Tenerife, un libro de Julián Hernández

Lunes, Junio 25th, 2018

Tenerife disfrutó en el pasado de numerosas salas de cine. Eran otros tiempos, así que todas ellas, salvo el Víctor en la capital tinerfeña, han cerrado sus puertas para transformarse en otro tipo de negocios sin renunciar en muchos de los casos a ser envejecidos testigos de lo que una vez fueron.

El historiador Álvaro Ruiz Rodríguez hizo de notario de todas aquellas salas en el volumen El templo oscuro. La arquitectura del cine, Tenerife 1807-1992, libro en el que repasaba con tono académico la geografía de aquellos espacios que fueron sustituidos primero por los multicines y, más tarde, el vídeo y hoy las descargas –legales e ilegales– por ordenador.

De este capítulo, el de los antiguos cines que aparecen diseminados también en obras de carácter general dedicadas al cine en Canarias, se hizo eco primero en facebook y ahora en libro, Julián Hernández.

La página de facebook, que es conocida como Los olvidados cines de Tenerife, se caracteriza sobre todo por el material gráfico que ofrece, parte de ese material se recoge en el libro que, recientemente, presentó con este mismo título su autor, un volumen que ha sido editado por Ediciones Idea y en el que cuenta con tono desenfadado la historia de algunas de las salas de exhibición cinematográfica en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna.

Como documento, el libro tiene su interés aunque no fusiona el recuerdo emocional con el estudio descriptivo de las salas, un trabajo que ya realizó en su momento Álvaro Ruiz y trabajo del que se nutre Julián Hernández para informar con datos sobre algunos de los cines que repasa en la obra.

Por desgracia, el autor no ha sabido encontrar tampoco su camino cuando barajó la posibilidad de publicar sus comentarios en la popular red social en formato libro. En este aspecto, es probable que le hubiera ido mejor si hubiera apostado por la nostalgia y las sensaciones que aún conserva de los cines que conoció cuando era un adolescente que por el estudio de muchas de ellas, aunque se aprecian las líneas que le dedica al ya desaparecido cine Fraga, ya que además de rendir tributo a un personaje singular en la historia de la exhibición cinematográfica en Canarias como es Eladio Fraga, se lee como un homenaje a los cines de barrio que se prodigaron en la capital tinerfeña hasta bien entrado los años setenta, y salas en las que se reponían películas para mayores de 18 años en las que, normalmente, dejaban entrar a los que no habían cumplido esa edad.

Si para el autor de la obra, Julián Hernández, el cine Fraga es objeto de devoción, para quien ahora escribe estas líneas lo fueron el Delta, en el barrio de la Salud y el Somosierra, ya que aún conserva grabados al rojo vivo en su memoria el visionado de largometrajes prohibidos entonces a menores como El exorcista o Matar o no matar, este es el problema, entre otras.

Se resiente la lectura de Los olvidados cines de Tenerife de no haber apostado, precisamente, por la nostalgia. Un libro de estas características necesitaba de un enfoque guasón y cinéfilo que fuera más allá de lo que ya nos ofreció Álvaro Ruiz en su académico El templo oscuro. Con todo, el libro de Julián Hernández cuenta con algunos momentos en los que parece que sale del armario, y que son aquellos en los que narra con irregular pulso narrativo sus recorridos recientes por muchas de esas salas que ya no son lo que fueron. Cines reconvertidos ahora en gimnasios o boleras, tiendas de todo a 1 euro o locales abandonados, testigos mudos de un tiempo cuyos días el viento, precisamente el viento, se llevó.

Saludos, ¿vamos al cine?, desde este lado del ordenador