Archive for the ‘Cine de aquí’ Category

Salem espera que el rodaje de ‘Matar y guardar la ropa’ se inicie en “2011 o 2012″

Viernes, Septiembre 3rd, 2010

El suplemento de cultura El perseguidor que edita Diario de Avisos publica este sábado, 4 de septiembre, una amplia entrevista con el escritor Carlos Salem (Buenos Aires, 1959), en la que además de hablar de libros y poesía, también hace referencia a la posible adaptación de su novela Matar y guardar la ropa por Tuco Films y Koan Films, título por el que estas dos productoras recibieron luz verde en la modalidad de desarrollo de largometrajes (35.565 euros sobre un presupuesto global estimado en 127.000 euros) en la última convocatoria del Gobierno de Canarias.

Salem precisa a propósito de este filme, que podría ser dirigido por Alberto García Martín, que se trata de una opición y que prevé que el rodaje se inicie el próximo año o  en 2012 “porque con estas cosas nunca se sabe”.

El argumento de Matar y guardar la ropa gira en torno a un camping nudista, lugar donde alguien debe morir. ¿Pero quién? Esto es lo que tiene que averiguar Número Tres, uno de los mejores asesinos a sueldo a quienes la Empresa asigna sus pedidos. Todo sería más sencillo si Número Tres no se escondiese bajo la anodina identidad de Juanito Pérez Pérez, un apocado comercial al borde de los cuarenta; si en el camping no coincidiesen sus hijos, su ex mujer, el juez estrella de la lucha contra el crimen, un amigo de la infancia, otro asesino particularmente despiadado, un inspector que lleva años sospechando de él y una incógnita llamada Yolanda.

Saludos, a modo de aviso, desde este lado del ordenador.

El buque fantasma…

Viernes, Agosto 27th, 2010

I.- PRÓLOGO

Hemos vuelto a salir a la mar. Nuestra pequeña embarcación navega empujada por el viento y el ambiente es de  cordialidad a bordo. Al caer la noche, y estando reunidos en el comedor para cenar, oímos gritos del vigía que nos conmina nervioso a que subamos a cubierta.

El vigía nos señala una mancha oscura que se dirige hacia nosotros. Ordeno al timonel a que gire nuestra nave a tiempo, ya que la mancha, que ahora reconocemos como un barco, casi nos pasa rozando. Alguien reza a sus dioses. Logramos arrastrar con cabos la pesada embarcación junto a la nuestra mientras pido voluntarios para que suban conmigo a examinarla.

La noche es tranquila, apenas agitada por el rumor de las pequeñas olas que chocan contra los cascos gastados de ambas embarcaciones. Recorremos el buque derramando haces de luz de proa a popa sin encontrar a nadie. Bajo a los camarotes mientras otros compañeros hacen lo mismo descendiendo a la bodega.

Nadie. El buque parece fantasma. En lo que debe ser el camarote de la tripulación encuentro el siguiente texto, escrito con letra aplicada aunque algo temblorosa:
 
II.- ¿QUÉ FUE ENTONCES?

“Leo un artículo que publica hoy, viernes, 27 de agosto, Diario de Avisos,  con una frase de inicio que pretende ser definitiva: “No todos los grandes guiones de la historia han pasado por un proceso de desarrollo, pero cualquier historia mejorará al pasar por él”. Lo dice Andrés Koppel, coordinador junto a Rolando Díaz, del Laboratorio de Escritura Audiovisual de Canarias (LEAC).

Continúo la lectura. Trufada de reflexiones con enjundia. Unos ejemplos cogidos al azar: “Se puede tener la mejor idea del mundo, que si no sabes desplegarla, porque no conoces las herramientas, no podrás llevarla a cabo. Nosotros –por el LEAC– valoramos que la propuesta sea buena, que permita trabajar en ella durante un año, y que el proyecto tenga sentido para ser rodado en Canarias“.

Me quito las gafas y limpio los cristales con un pañuelo de papel mientras pienso qué demonios se habrá querido decir con eso de “que el proyecto tenga sentido para ser rodado en Canarias”. ¿Sentido para quién? ¿Para los espectadores si la historia se hace cine?, ¿para los que asesoran ese proyecto? Y si es así, ¿bajo qué criterios?

Otra frase que pasará la historia: “El desarrollo es el trabajo sistemático y profesional sobre un guión. Lo pueden financiar las grandes productoras de cine a través de especialistas externos, pero en Canarias donde hay tan poco dinero, es necesario sacarle partido a una iniciativa como el LEAC”. A continuación se invita a las productoras de las islas a que empiecen a presentar proyectos al Laboratorio y se adentren en los apasionantes meandros del desarrollo. Se olvida reseñar que si obtiene el visto bueno del LEAC, ese proyecto contará además con el aliciente de competir con ventaja (el 0,5 puntito de más) de la comisión (una curiosidad: si borran la c queda omisión) que concede el visto bueno o malo a los trabajos que optan a ser subvencionados por el Gobierno regional.

En fin.

Otras frases: “el  LEAC no es un curso ni un proceso de formación, sino de desarrollo de un proyecto. Es evidente que en un año de trabajo desarrollando el guión, la persona que lo realice adquirirá nuevas herramientas para mejorar en su oficio, pero nuestro método es proyecto-céntrico, y se desarrolla a través de encuentros con especialistas”.

Entre otros, valorarán los trabajos profesionales como Helena Medina, guionista de  la miniserie 23-F y Joan Álvarez. En la segunda fase, o tratamiento, asesorarán León Ichaso, “que es un director de Hollywood, que ha trabajado con Jennifer López y Rubén Blades, muy relacionado con el cine inglés hecho por latinos”.

Sobre los proyectos de ediciones anteriores del LEAC, Koppel reconoce que no han tenido tiempo todavía de convertirse en películas, puesto que “cuando los guiones salen del LEAC, hay que buscarles una productora que los desarrolle y financie”.

La pregunta que me suscita es ¿quién les buscará productora para que los desarrolle y financie?, ¿el mismo LEAC?

Sobre el nivel de los participantes del Laboratorio, Koppel dice  que como en botica “hay de todo”. Desde gente con apenas formación a escritores que deberían buscar un guionista para su proyecto. No obstante, precisa que en Canarias “por su particular idiosincrasia, hay mucho talento”.

Debe ser eso, mucho talento.”

III.- EPÍLOGO

Aquí acaba el texto. Salgo de nuevo a cubierta y ordeno a los hombres que estaban explorando la bodega que me informen sobre lo que han encontrado: “guiones y guiones y alguna que otra lata de película”, me comenta Job. “No hemos podido recuperar ninguno. Quién sabe, la sal, la humedad y el olvido habrán hecho bien su trabajo”.

Una vez en nuestro velero le digo al vigía que ilumine la proa del buque fantasma para saber cuál es su nombre.

LEAC.

Dejamos el barco fantasma, que se aleja lentamente de nosotros hasta ser devorado por la oscuridad.

Saludos, muy agradecidos a h., desde este lado del ordenador.

Carta de navegación en pos de un sueño

Viernes, Agosto 13th, 2010

EMPEZAMOS LA TRAVESÍA CON UN GRATO DESCUBRIMIENTO

Saliamos a la mar con un grato descubrimiento. El cineasta tinerfeño Eduardo Gorostiza tiene la generosidad de enviarnos encerrados en una botella dos de sus cortometrajes, Nueve y El efecto K, que nos apresuramos a ver en la intimidad del camarote y a modo de entrantes de un nuevo y siempre rejuvenecedor visionado de El apartamento de Billy Wilder.

Los cortos de Gorostiza son cintas de coste cero. Obras de un independiente con ganas. Y eso se traduce en las imágenes de estas dos pequeñas curiosidades que se dejan ver y que producen cierta conmoción en nuestras ideas.

Tras la aparente sencillez de Nueve y El efecto K creemos atisbar a un cineasta que ya tiene mirada. Una mirada reiterativa sobre el cine como fórmula narrativa. Apreciamos que casi es una obsesión en ambas películas, como si su autor (porque podemos hablar de autor en proceso) indagara en las posibilidades de la imagen proponiendo en Nueve una interesante reflexión con guiño a todo es –afortunadamente– cine o mentira; o bien mostrando un apasionante estudio del conocido Efecto Kuleshov, que más allá de lo inquietante y arriesgado de la propuesta deja descolocado al espectador.

Se tratan, en definitiva, de dos cortometrajes independientes que son una buena carta de presentación para un director y un equipo implicado. Profesionales (porque esta es la palabra) que utilizan el cine como arcilla en manos de un orfebre.

Dos trabajos redondos, concluimos, por la autenticidad de sus propuestas.

Seguimos navegando.

EL FARO DE LA ISLA DEL FIN DEL MUNDO: GRAN CANARIA

La fuerza del viento nos arrastra hasta la isla de Gran Canaria donde Luis Roca guía nuestro pasos entre afilados arrecifes desde su faro el Observatorio Audiovisual de Canarias, una luz alojada en Facebook a la que animo (ahora que nadie nos lee) a que se sumen.

El faro propone noticias sobre cine rodado en estas latitudes infernales y orienta a todos aquellos que quieran participar en un debate independiente, muy alejado de dirigismos oficiales.  Y eso lo agradece cualquier marinero que se precie en unos momentos como son los actuales.

 A MI LLAMADME ISMAEL…

Me encuentro casualmente en alta mar con la chalupa que dirige Josep Vilageliú, quien cada día me recuerda más a un melviniano capitán Ahab necesitado de grasa, y me informa de navío a navío que ha puesto en marcha su bitácora En pos de la ballena blanca. Título que hace referencia más que al Moby Dick literario al libro que coordinó con el mismo nombre para esa especie de jarea que es hoy el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Los interesados que naveguen por esta nueva propuesta relacionada con el audiovisual hecho en las islas podrán además de leer los post de Josep/Ahab estar al día en el constante trabajo que produce este singular capitán de la cada día más asombrada y asombrosa flotilla de pateras del audiovisual insular.

Y TOCANDO TIERRA

Al tocar tierra nos enteramos al leer La Opinión de Tenerife del rodaje del último cortometraje de Patrick Bencomo, que es uno de los más destacados cineastas independientes a este lado de la mar océana.

El trabajo se titula Entre fogones y es una historia de amor que transcurre en el casi siempre apasionante mundo de la cocina.

Algo extraños al pisar tierra firme tras estos días en la mar,  tranquilizo a la marinería garantizándoles que pronto, muy pronto, volveremos a zarpar…

Saludos, desde la Nostromo, desde este lado del ordenador.

Algo más sobre ‘Intruders’

Miércoles, Agosto 11th, 2010

El diario El País publica en su edición de hoy un amplio reportaje sobre el rodaje de Intruders, del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo, ese cineasta a quien alguien del Plan Audiovisual de Canarias llama como “nuestro director más internacional”.

El texto lo firma el periodista Gregorio Belinchón y uno puede subirse por las paredes devorado por la envidia no ya por lo que cuenta este señor, sino al descubrir que “nuestro director más internacional” vio la final entre España y Holanda del último Mundial de Fútbol junto a Carice van Houten, el último sexy descubrimiento de Paul Verhoeven.

En la entrevista Fresnadillo o “nuestro etc, etc, etc” avanza que la película habla de los miedos infantiles y de un tal Carahueca que igual termina por incorporarse al actual panteón de criaturas terroríficas que puebla el mundo del cine. No creo, sin embargo, que esta sea la intención del director de Intacto y 28 semanas después.

Intruders incluye un plan de rodaje de 12 semanas, ocho en Londres y cuatro en España y probablemente se estrene a finales de este año o inicio del próximo.

Para los interesados en saber algo más del largometraje, les invito a visitar el videoblog que El Mundo digital ha dedicado a esta, todo así lo indica, prometedora película del, insisto, “nuestro cineasta más internacional”.

Saludos, a punto de derretirme, desde este lado del ordenador.

Y sin embargo… debería moverse

Sábado, Agosto 7th, 2010

En un post anterior informábamos que productores y cineastas del archipiélago habían presentado un escrito en las oficinas de Canarias Cultura en Red a través del cual manifestaban su rechazo a que en la convocatoria 2010 se añadiese en uno de sus apartados que se valorase con 0,5 puntos de más todos aquellos proyectos desarrollados por el Laboratorio de Escritura Audiovisual de Canarias (LEAC).

Este escrito, firmado por una treintena de productores y cineastas canarios, fue respondido  por el Viceconsejero de Cultura, Alberto Delgado, aunque los argumentos que esgrime no ha convencido a los cineastas contrarios a que se dé luz verde a una medida que consideran “discriminatoria” con el resto de los profesionales en Canarias.

El colectivo de cineastas y productores ha vuelto a remitir un nuevo escrito al Viceconsejero de Cultura en el que se le vuelve a solicitar que corrija ese punto que “da una ventaja adicional discriminatoria a otros trabajos que se presenten a la convocatoria”.

Saludos desde este lado del ordenador

Nueva ‘enciclopaedia’ descacharrante del cine canario (I)

Domingo, Agosto 1st, 2010

ADVERTENCIA:  No están todos los títulos que deben de figurar. Se nos han escapado largometrajes recientes, esos que han tenido tanto éxito que ni nos acordamos de ellos. Así que hemos tomado como base y para refrescar la memoria el trabajo sobre cine en estas islas infernales de la web Gran Enciclopedia Virtual de las Islas Canarias. Omitimos en este breve muestrario además los largometrajes que no han  tenido meridiana carrera comercial (El amor se mueve Holidays de Mercedes Afonso y Víctor Moreno, entre otros) así como aquellos filmes rodados por cineastas canarios pero que oficialmente juegan ya en otra división. Todos ellos, así como actores, directores, técnicos y las cintas más emblemáticas rodadas en las islas por producciones extranjeras, tendrán sus entradas próximamente en esta libertaria,  improvisada y afortunadamente nada edificante enciclopaedia.  

 L de largometrajes.

El ladrón de los guantes blancos.- Está considerada la primera película oficial de lo que llaman –y llamaremos a partir de ahora– cine canario. La dirigieron en 1926 los señores José González Rivero y Romualdo García de Paredes. Todavía recuerdo en mi pecaminosa memoria cinéfila el reestreno que la fenecida sala Yaiza Borges (antaño cine Tenerife) le rindió cuando todos éramos más jóvenes y supongo que felices. Como se trata de una película muda, la nota al piano la ponía en directo el también cineasta Juan Puelles, responsable en parte de que atendiera más a su forma de poner el acento sonoro que al filme en sí. La acción de la película, en lo que se transformaría más tarde en una de las constantes del cine rodado aquí por gente de aquí, transcurre a las afueras de Londres aunque el paisaje y sus protagonistas no tengan mucha pinta de ingleses. Si la película ha pasado a la pequeña historia cinematográfica de esta región desvertebrada se debe sobre todo al empeño de su pareja de cineastas. Algo así como el triunfo de la voluntad en versión canaria. El Ayuntamiento de La Laguna, con la colaboración de la Filmoteca Canaria, editó en 1997 un extenso trabajo de los investigadores Benito Arozena y Fernando Gabriel Martín sobre esta película. Se tiula Ciudadano Rivero, La Rivero Film y el cine mudo en Canarias.

La hija del mestre.- Otra película muda. Sólo que rodada en Gran Canaria. Mucho lamento decir –y sin ánimo de encender molestos pleitos entre provincias– que este filme sí que se tiñe de estupidizante regionalismo platanero y que carece del sentido del espectáculo de la cinta anteriormente reseñada, El ladrón de los guantes blancos. Dirigida también a finales de la década de los años 20 del pasado siglo en la isla reonda, sus responsables fueron Francisco González González y Carlos Luis Monzón. No cuenta, que sepa, con un extenso trabajo que reivindique sus presuntos valores cinematográficos. No obstante –y con la intención de equilibrar– digamos que se trata de un afortunado triunfo de la voluntad. Aunque suponga lanzarse al vacío (manía que supongo se hereda de los primeros aborígenes que habitaron esta tierra) por los acantilados que salpican la geografía de algunas de estas ínsulas.

Alma Canaria.- Olvidable producción del venezolano José Fernández Hernández. Un señor que no fue Florián Rey. Mucho folclore canario, mucha platanera, mucho vestido de mago pero más tonta que todos los diputados del parlamento canario reunidos en sesión plenaria. Se rodó el año en que finalizó la II Guerra Mundial, 1945, pero es una fecha que anoto más que nada para que se hagan una idea de la época en la que se dio luz verde a este desaguisado lentorro y sin gracia.  

Tirma (1954).-  En otro post comentamos esta misma cinta, donde anunciamos además su próxima edición en dvd. Como película histórica resulta igual de disparatada que las que rodó esa leyenda llamada Cecil B. de Mille, sólo que en esta ocasión la pareja de directores, Carlos Serrano de Osma y Paolo Moffa, se tomaron las cosas demasiado en serio. Lo de serio es un decir. Lo mejor, además de la espectacular Silvana Pampanini y un jovencísimo Marcello Mastroianni preguntándose ¿qué hago aquí, rodeado de tanto salvaje?, son esos aborígenes canarios con crestas. Bien atiborrado de sustancias que alteren la realidad, tiene un pase. Sobre todo por la risa tonta.

Islas somos (1978).- Primer largometraje de Fernando H. Guzmán, uno de esos hombres ante los que me quito elsombrero porque por sus cojones hacía lo que le salía en gana. Aunque se quedara sin perras. Sus películas, sin embargo, son un pestiño, aunque seguro que habrá gente que descubrirá valores dentro de ellas. Reiterando mi sincera y atribulada admiración por hacer posible su sueño aunque se convirtieran en pesadillas para sus espectadores, Fernando H. Guzmán es uno de los nombres del cine canario a reivindicar pese a su nulidad creativa. Años más tarde conseguiría con Españolito que vienes al mundo lo que hasta ahora no ha logrado ningún cineasta en la Semana Internacional del Cine de Valladolid, que su directiva dimitiera al peso. Y eso, damas y caballeros, son cojones. Otras películas del maestro son Donde el cielo termina y la inconclusa En algún lugar del tiempo. ¡¡¡Restropectiva ya!!!

El camino dorado (1979).- Cuando se escriba sin compromiso y mucho sentido del humor la historia del cine canario el cineasta Ramón Saldías, como Fernando H. Guzmán, deberán ocupar páginas y páginas del que espero sea nuestro peculiar Libro Gordo de Petete. No por su calidad como cineastas pero sí como reconocimiento a una labor empecinada por acariciar sus sueños. Gente así son las que nos hacen falta en estos tiempos de estómagos agradecidos y genios que no salen de casa. Otro título del Saldías: Karate contra mafia. Me faltan las palabras. ¡Maestros!

Guarapo (1988).- Teodoro y Santiago Ríos al ataque. El cine canario se quiere hacer mayor. La emigración como eje de una historia que si bien el paso del tiempo ha envejecido de manera feroz, sigue enarbolando la bandera de que aquí se puede hacer cine con cierta pretensión profesional. Los Ríos continuarían explotando su ya célebre y me parece a mi que casual trilogía de la emigración con Mambí y El vuelo del guirre. Y eso que se les cayó por el camino su San Antonio de Texas, que si no, tetralogía.  

Fotos (1996).- Respaldada por los excelentes elogios de un Quentin Tarantino con sobredosis de vino del Penedés durante su proyección en el Festival de Sitges, el primer largometraje de Elio Quiroga continúa siendo a mi juicio su película más personal por extravagante. No hay quien la entienda, y su digestión hace necesario mucho omeprazol para resistirla. No obstante, es un clásico si la comparamos con la desnutrida La hora fría y la frustrante No-Do. Por fortuna, Quiroga ha descubierto últimamente que se le da mucho mejor eso de los dibujos animados.

Piel de cactus (1998).-Película de obligado visionado para todos aquellos que no quieran hacer cine. Lamento repetirme, pero es que no hay quien entienda este ¿experimento? de Alberto Omar, escritor y dramaturgo que se metió en esto del cine probablemente mal aconsejado aunque cegado por la popularísima en aquellos años zeroloto. Él mismo tuvo que darse cuenta del desaguisado porque tras esta experiencia no se ha vuelto a poner detrás de las cámaras. Y es que el cine, además de ser caro, es tan extraño y caprichoso como la vida misma. Piel de cactus consigue, sin embargo, uno de sus objetivos, te da grima, como la piel del cactus.

La isla del infierno  (1998).-Lo mejor que se puede decir de esta película de Javier Fernández Caldas es que le salió gamberra sin que éste se diera cuenta. Esa inocencia es lo que desarma cuando uno la contempla por primera vez. Otra cosa es cuando la vuelves a ver. Te sugiere otras lecturas. En La isla del infierno imaginad un gran disparate sin criterio histórico alguno. Con muchos guanches melenudos y tostados al sol, caballeros templarios que parecen que han salido de la cantina más cercana y un personaje al que llaman el hermético que anda bajo el agua. ¿De qué va la historia? Todavía me lo pregunto. Eso sí, cuenta con secuencias de hondo calado visual. Me quedo con una, los pérfidos conquistadores castellanos que aparecen en un bosque.

Mararía (1998).- El director de Crónica del alba, la magnífica novela autobiográfica de Ramón J. Sender, Antonio Betancor, dirigió la polémica adaptación cinematográfica de uno de nuestros escritores canarios ilustres, Rafael Arozarena. Es una película más que correcta, y una adaptación que sin ser necesariamente fiel al espíritu del título del autor de Cerveza de grano rojo, se deja ver con cierto agrado. No pasará a la historia del cine, pero qué quieren que diga, creo que es de lo mejor que se ha rodado aquí con parte de dinero de aquí.

Intacto (2001).- La pongo en la lista porque se rodó en esta tierra. No me parece el mejor trabajo de Juan Carlos Fresnadillo, tampoco 28 semanas después y mucho menos esa tontería con el pobre de Jodorowsky, al que muestra paseando cogido de su mano por las calles de París. A la espera de Intruders, el mejor Fresnadillo está en Esposados, el filme que lo encadena todavía más a su amargo pasado insular. En cuanto a Intacto poco que decir. Salvo lo de sí, bueno, pero…. Al final todo es cuestión de buena o mala suerte. 

La caja (2006).- Juan Carlos Falcón adapta la novela del irredento Víctor Ramírez con resultados que todavía dejan turulato. Con esta película parece que el cine canario quiso continuar la estela iniciada por Mararía, aunque ambas historias sean géneros diametralmente opuestos. La caja es una comedia negra, y con su puntito que sabe caminar peligrosamente por esa delgada línea roja que lo separa del enojoso y facilón folclorismo.

Óscar, una pasión surralista (2008).- Intento fallido y frustrante de Lucas Fernández por contarnos lo grande que fue Óscar Domínguez. El filme contó con dinero, se saltó a la torera (sin que nadie de los afectados levantara la voz) las convocatorias oficiales del Gobierno de Canarias para otorgar subvención, y todo ello dio como resultado –mucho me temo– una cosa que cuenta nada de nada. Como biopic esta película no funciona y la otra historia que cuela no interesa. A esta cinta, y a su director, le falta además, dosis grandes de humildad. No sé como le habrá sentado a Óscar Domínguez, aunque conociéndolo por bohemio seguro que se parte de la risa en ese otro mundo en el que un día estaremos todos.

Saludos, tarareando el Lucha canario versión Los Sabandeños, desde este lado del ordenador.