Archive for the ‘Cine de allá’ Category

¡No al cierre del teatro Timanfaya!

Martes, Noviembre 14th, 2017

Es una pena escuchar y leer los lamentos que se cruzan ante el anunciado cierre del teatro Timanfaya como si se asumiera con resignación que, efectivamente, cierra el 1 de enero de 2018.

Es verdad que así lo ha anunciado Mónica López, la guerrillera cultural que lo abrió hace unos años, pero estos desgarros de ahora, esa oración tardía frente al muro de las lamentaciones solo certifica que, efectivamente, todos los que hoy lloran dan por supuesto su desaparición cuando lo que se reclama es un ¡Salvemos al teatro Timanfaya!

El teatro Timanfaya antes que teatro fue cine. Se inauguró en 1977 y fue con el Chimisay (1969) la otra sala de exhibición del casco del Puerto de la Cruz, una ciudad abierta y cosmopolita muy pegada al mar.

Como cine cerraron por las mismas causas que otros cines aunque el Chimisay resistió como multisalas un tiempo antes de su aniquilación.

Pasados los años, Mónica López lo reabrió como teatro, y desde entonces ha ido ofreciendo una programación que acercó la escena a una ciudad que hoy acoge Mueca, un festival de teatro que se desparrama por las calles de una ciudad que si no hay nada que lo detenga, dejará de contar a partir del 1 de enero de 2018 con su único teatro físico. El teatro Timanfaya.

Mónica Lorenzo explica en una carta las razones de su decisión, no puede afrontar los gastos y la deuda, escribe, “aumenta constantemente”, pero puestas así las cosas no debiera de entenderse como la crónica de una muerte anunciada porque este es el momento, se insiste, de evitar el cierre del Timanfaya.

De hacer posible que el 1 de enero del próximo año no baje el telón definitivamente.

Si así ocurriera algo muy grande se habrá perdido en el alma de una ciudad que hoy es punta de lanza de la cultura en Tenerife.

Aún se está a tiempo…

Saludos, ¡No al cierre del teatro Timanfaya!, desde este lado del ordenador.

Juan Francisco Urrusti Alonso: “Ruedo documentales para aprender de la gente”

Lunes, Noviembre 13th, 2017

El cineasta Juan Francisco Urrusti Alonso (Ciudad de Méjico, Méjico, 1954) presentó en Fimucinema, festival que forma parte de la programación de Fimucité, el largometraje documental Un exilio: película familiar, cinta en la que Urrusti Alonso cuenta la vida de sus abuelo y padres tras finalizar la Guerra Civil española y su exilio a Méjico, país en el que se integraron pero sin perder del todo los recuerdos que dejaron en España.

El cine de Juan Francisco Urrusti gira en torno a varias constantes, aunque la que determina el peso de su obra son sus historias sobre la gente de la calle, personas normales y corrientes que, como su familia, son las que hacen que el mundo marche.

En la filmografía de Juan Francisco Urrusti Alonso se cuentan películas como Brujos y curanderos, Encuentros de medicina maya, Tapu, El pueblo mejicano que camina y las series documentales para televisión A cruz y a espada y Los nuestros.

- ¿Un exilio: película familiar?
“Se trata de un documental que recoge en clave testimonial la historia de un exilio: el de mis abuelos, mis padres y mi tía que llegaron como refugiados a Méjico en junio de 1939 y país en el que pasarían el resto de sus vida. La película quiere conocer la razones por las que abandonaron España, y las averiguaciones que hice tras entrevistarlos de manera intermitente a lo largo de tres años y medio con muchas dificultades porque ninguno quería hablar de aquellos tiempos. Por el camino se perdieron algunas de estas grabaciones por lo que los testimonios no están completos en las siete horas de las nueve que aún conservo de ellas”.

- ¿Por qué un documental tan familiar?

“Porque mi familia no son personas a las que se hayan hecho monumentos sino gente de a pie que sufrió una guerra que les cambió la vida. Durante la investigación descubrí cosas que desconocía hasta entonces, entre otras, la procedencia de mis abuelos”.

- ¿Logró que en estas grabaciones hablaran de la guerra?
“No querían hablar de la guerra. Sobre todo mis abuelos. Con el paso de los años mi abuelo materno sí que regresó a España varias veces y en algunos de aquellos viajes lo acompañé”.

- ¿Y qué recuerda de esas visitas a España?
“Pues que en Badajoz la familia nos pedía que no habláramos ni que saliéramos a la calle por temor a que nos fuéramos de la lengua, pero claro, aún no había fallecido Franco”.

- ¿Cómo encajaron sus abuelos la nueva vida que emprendieron en Méjico?
“Cada uno tuvo una historia diferente. Mi abuelo materno era abogado pero se reinventó para sacar a la familia adelante como publicista, por lo que escribía eslóganes, entre otras cosas. Mi abuelo por parte de padre sufrió mucho, ya que como militar del ejército republicano se negó a renunciar de su nacionalidad española aunque se adaptó a la nueva vida mejicana trabajando primero en una fábrica y más tarde como químico, profesión en la que consiguió varias patentes de explosivos plásticos que vendió al ejército de los Estados Unidos de Norteamérica. Mis padres comenzaron a trabajar siendo muy pequeños. Mi tía, por ejemplo, a los 13 años en una fábrica de juguetes que se había instalado en Méjico con dinero republicano y mis dos abuelas como costureras y más tardes modistas”.

- ¿Qué fue lo más difícil, técnicamente, de este documental?
“Como iba a tratarse de una película inevitablemente política, la de encontrar las imágenes que necesitaba como las de la toma del cuartel de La Montaña, en Madrid, combates en los que participó uno de mis abuelos que entonces era maestro de la Escuela Militar de Tiro y que se mantuvo leal al Gobierno republicano”.

-¿Y sentimentalmente?
“Sentimentalmente la película en sí y la muerte de mis abuelos y de mis padres mientras lo rodaba. Continúe trabajando en él pero resultó bastante difícil porque eran muchos los recuerdos que me asaltaban en la sala de montaje. Sobre todo cuando tenía que tomar la decisión de añadir o suprimir muchas de las imágenes en las que aparecían”.

- ¿Fue largo el rodaje?
“Fue largo por la financiación. A finales del 2014 aumentó el coste de las imágenes de archivo pero estaba tan involucrado en este proyecto –y no solo por razones familiares sino personales por todas las personas a las que entrevisté– que continué adelante porque esas historias, que eran sus historias, me parecían dignas de ser escuchadas en una película”.

- En el documental además de entrevistar a su familia y amigos también habla con el hijo de Lázaro Cárdenas, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y el juez Baltasar Garzón, ¿cómo fueron estos encuentros?
“La verdad es que resultó muy sencillo acceder a los dos. El hijo de Lázaro Cárdenas, cuyo padre fue presidente de Méjico cuando llegaron los exiliados españoles de la Guerra Civil, me concedió media hora y el juez Garzón una hora tras preguntar solo de qué iba la película y cuál sería el enfoque”.

- ¿Qué cree que le dieron estos exiliados españoles a Méjico?
“Mucho. Antes de que llegaran los exiliados se tenía en Méjico una imagen de los españoles muy negativa que cambió cuando los recibieron y que el paso de los años ha robustecido”.

- ¿Entonces, hay un reconocimiento de la sociedad mejicana a estos españoles?
“Por supuesto”.

- Y fue clave su integración…
“ Claro, y yo soy un ejemplo. Los exiliados tuvieron la oportunidad de integrarse y muchos lo hicieron.”

- ¿Qué le interesa del cine documental?
“Me interesa mostrar a la gente real. Son tantas las historias que observo a mi alrededor que merecen ser contadas y compartidas que creo que solo puedo hacerlo a través del documental. Se pueden hacer otras películas con las personas que entrevisté para Un exilio: película familiar y todas serían diferentes porque nadie, absolutamente nadie, es común y corriente. Ruedo documentales para aprender de la gente”.

- Cuenta en su filmografía con un documental sobre la lucha libre en Méjico.
“Fue un trabajo de encargo que al principio me tomé como una maldición porque no me interesaba la lucha libre mejicana aunque cuando comencé a investigarla aprendí mucho y fui cambiando de idea porque la lucha no es solo un entretenimiento popular y barato. Entrevisté a muchos luchadores, ellos son los protagonistas del documental, y los quise mostrarlos sin la máscara y debajo del cuadrilátero. Todos tienen historias, como la de una luchadora que sacó así a sus hermanas de la prostitución. O Blue Demon, que antes de ser luchador fue un sindicalista de los ferrocarriles acosado por la policía y el ejército”.

- Trabaja en algún nuevo proyecto?
“Un documental sobre mi tía, que es la única de la familia que vive y que pese a su edad, 91 años, aún se mantiene lúcida. Mi tía siempre apoyó a la familia incluso en las épocas más difíciles por lo que este documental además de mostrar lo gran pintora que es, también revela a una mujer muy valiente y luchadora. Con la película quiero dar a conocer su trabajo fuera de Méjico porque en mi país se la conoce como una de sus más grandes retratistas”.

- ¿Otro documental familiar?
“Otra película familiar, efectivamente”.

- Usted es coleccionista de imágenes.
“Inicié hace quince años un archivo de lo que se conoce como películas huérfanas sobre España y Méjico. Sirven para recordar cómo fue Méjico en contraste con el actual, tan deteriorado y mal gobernado” .

Los nuevos cronistas

Juan Francisco Urrusti Alonso dice que el cine documental mejicano vive uno de sus mejores momentos. En la nómina de directores cita, entre otros, a Juan Carlos Rulfo, hijo del escritor Juan Rulfo y a Tatiana Huezo, una salvadoreña que llegó a Méjico como refugiada y hoy es una destacada cineasta. Ellos y otros muchos que “ahora no recuerdo” han logrado contar historias que no engañan, aunque el documental como género cinematográfico, manipula.

Juan Francisco Urrusti admite esta manipulación, pero dice que funciona cuando no miente al público. “Lo que busco es que el documental sirva de documento porque somos cronistas”

Una cierta mirada

Un exilio: película familiar
/ Dirección: Juan Francisco Urrusti Alonso / Producción: Juan Francisco Urrusti Alonso / Fotografía: Mario Luna / Música: Juanra Urrusti, Ana Francisca Urrusti /Edición: Felipe Gómez / País: Méjico / Año: 2017 / Duración: 124′

Un exilio: película familiar, de Juan Francisco Urrusti es un atractivo retrato familiar de la diáspora española. Esas familias, todas con sus historias, que se marcharon de España al finalizar la Guerra Civil.

El documental se centra en la vida de los abuelos y padres del cineasta pero también cuenta con otros personajes, entre amigos de la familia, historiadores y Baltasar Garzón y Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del presidente mejicano Lázaro Cárdenas, que dan una visión aproximada y en muchas ocasiones conmovedora de cómo se adaptaron aquellas familias a un nuevo mundo que los recibía con los brazos abiertos.

El documental logra contarlo con desarmante sencillez, y este mensaje se cuela muy hondo en el ánimo del espectador. La patria se difumina y solo queda la persona. En Un exilio: película familiar hombres y mujeres protagonistas de una experiencia –la de la guerra, el exilio, adaptarse a un nuevo país y desvincularse del otro, del original– que cambió la suerte de sus vidas.

Saludos, viva Méjico, desde este lado del ordenador.

La conquista de América en el cine

Jueves, Noviembre 9th, 2017

«Cortes soy, el que venciera
por tierra y por mar profundo
con espada a otro Mundo,
si otro mundo entonces viera.
Di a España triunfos y palmas
Con felices, santas guerras,
Al Rey infinitas tierras…,
A Dios, infinitas almas.»

(Octava a Hernán Cortés por Félix Lope de Vega)

El próximo estreno de Oro, una película de Agustín Díaz Yanes y de los cinco primeros episodios de la serie Conquistadores: Adventvm y alguno de la tristemente cancelada El ministerio del tiempo han puesto de moda uno de los episodios más olvidados –pese a que cuenta con crónicas de la época escritas por testigos que la vivieron– de la historia de este país que aún se llama España.

Algo tiene la conquista de América que levanta pasiones y enciende discusiones en una y otra orilla del océano. Hecho civilizador para unos y genocidio sin máscaras para otros, no cuenta este periodo de la Historia con películas suficientes para convertirse en un género aunque quién sabe, y por las últimas tendencias, quizá ya es hora de que su traducción a la pantalla adquiera sus claves y el reconocimiento que se merecen unos hechos en los que participaron a un lado y al otro personas. Personas de otro tiempo, muchas de ellas auténticos hijos de la gran puta que, en el caso de los europeos, desembarcaron en aquellas tierras desconocidas en busca de fama y fortuna.

Este post no pretende, en ningún caso, reunir si no todos, ni siquiera la mayoría de las películas que en una rápida investigación hemos encontrado que se han rodado sobre aquellos hechos que conmovieron al nuevo y al viejo mundo, pero sí que están muchas de las que vimos y pocas que desconocíamos.

Casi todas ellas, para cinéfilos con hambre, las pueden disfrutar si lo desean en la red.

Una nota más antes de empezar con el repaso. Mencionamos solo de pasada las películas que se han rodado sobre quien capitaneó la primera expedición que descubrió el nuevo mundo, y que ha dado origen a películas tan desiguales como Cristóbal Colón: el descubrimiento (John Glenn, 1992) y La conquista del paraíso (Ridley Scott, 1992); La verdadera historia de Cristóbal Colon, David MacDonald, 1949) y Alba de América (Juan de Orduña, 1951) porque hemos optado por la conquista, el inevitable choque de civilizaciones, que por el descubrimiento y cómo se vivía en el continente americano antes de la llegada de los españoles, momento que cuenta también con algunas películas como Los reyes del sol (J. Lee Thompson, 1963), una historia sobre una tribu maya interpretada, entre otros, por Yul Brynner y George Chakiris y Apocalypto (Mel Gibson, 2006) una violenta reflexión sobre el mundo prehispánico.

La conquista y sus conquistadores más conocidos cuentan con sus películas aunque ninguna, por desgracia, pasará a la historia del cine.

No está mal El capitán de Castilla (Henry King, 1947) si se ve como lo que es: una película de aventuras. Protagonizada por Tyrone Power y César Romero como el mismísimo Hernán Cortés, la cinta continúa funcionando como vehículo de entretenimiento aunque la acción pudo haberse desarrollado en otra época histórica según Hollywood, que en aquellos años explotó con recurso el género sin prestar demasiada atención a la historia del país ni al momento histórico en el que se desarrolla la cinta.

Como curiosidad debe de entenderse The Royal Hunt of the Sun (Philip Yordan, 1969) aunque su originen teatral,la obra es de Peter Shaffer, le resta rimo cinematográfico a una película que centra su atención en el enfrentamiento que cruzó los destinos de Francisco Pizarro (Robert Shaw) y el inca Atahualpa (Christopher Plummer).

La vida y obra de Lope de Aguirre en tierras americanas se ha reflejado, de momento, en dos películas radicalmente opuestas aunque sí muy unidas en su intento por meterse en la cabeza de aquellos hombres blancos que se abrían paso por la selva.

Aguirre, la cólera de Dios (Werner Herzog, 1972) continúa siendo una de las mejores películas de su director así como también uno de los mejores trabajos de Klaus Kinski, actor recurrente en muchos de los largometrajes del cineasta alemán, hoy algo perdido en Hollywood.

Carlos Saura volvería Lope de Aguirre y su rebelión contra el rey en El Dorado (1988), una de las películas más caras del cine español y una cinta muy irregular sobre Lope de Aguirre, aunque la lectura del oro y la codicia parece que ha sentado escuela para tratar desde el punto de vista español aquella aventura.

Los conquistadores del Pacífico (José María Elorrieta, 1963) intenta, por el contrario, reivindicar el filón de la exploración narrando en clave aventurera las hazañas de Vasco Núñez de Balboa antes de que se convirtiera en el primer europeo que contemplase las aparentemente mansas aguas del océano Pacífico.

Añadimos a la lista Los hijos del viento (José MIguel Suárez, 2000), en la que el actor español José Sancho se pone en la piel del conquistador español más recreado en el cine, Hernán Cortés, en una aventura de presupuesto casi indigente que, a su modo, reflexiona más que sobre el choque el acercamiento de culturas con resultados más que suficientes.

Coproducida por Chile, España e Italia, La Araucana (Julio Coll, 1971) es una entretenida adaptación del poema épico de Alonso de Hercilla que cuenta el enfrentamiento de Pedro de Valdivia con los araucanos en el actual Chile.

En otro país, Méjico, se han rodado películas como Cabeza de Vaca (Nicolás Echevarria, 1991); La otra conquista (Salvador Carrasco, 1998), una película narrada desde el punto de vista de Topiltzin, hijo del emperador Moctezuma, que se resiste a la invasión europea y Eréndida, la indomable (Juan Mora Cartlett, 2006).

Hay otras muchas, aunque no demasiadas sobre aquel momento de la Historia. No se ha incluido en este repaso con paso ligero ni La misión (Roland Joffé, 1986) ni Tupac Amaru II porque se desarrollan en el siglo XVII en una América ya mestiza pero no demasiado integradora. En la primera se relata cómo una pareja de jesuitas se adentra en el corazón de la selva para evangelizar a los indios y en la segunda la rebelión contra el imperio que encabezó el caudillo indígena Tupac Amaru II.

A modo de curiosidad, recordar por último que la BBC incluyó en su miniserie documental Guerreros el choque de Hernán Cortés y Moctezuma con recreaciones dramáticas y que el cine peruano presentó en 2014 Atahualpa: La caída del imperio inca (Roger Asto León).

Hay más títulos, pero no tantos como uno creyera más si se trata de un acontecimiento histórico con las colosales dimensiones de la conquista de América. Pero sí, hay más películas que con mejor o peor fortuna han recreado en clave de ficción la conquista brutal de lo que se llamó el Nuevo Mundo.

Saludos, cien hurras por Bernal Díaz del Castillo, desde este lado del ordenador.

Medio centenar de cortometrajes compiten por los premios del Festival Villa de La Orotava

Jueves, Noviembre 2nd, 2017

La organización del Festival de cortos Villa de La Orotava ha seleccionado los quince cortometrajes que participarán en la Sección Oficial y los diez que lo harán en la Canaria.

Los trabajos se proyectarán del 16 al 18 de noviembre en el Auditorio Teobaldo Power. El humorista canario Kike Pérez será el maestro de ceremonias durante la exhibición de cortos nacionales y la entrega de premios.
 
La primera de las citas será el próximo jueves 16 de noviembre con la proyección de los cortos seleccionados para la Sección Canaria. Los días 17 y 18 se proyectarán los trabajos que optan al palmarés en la Sección Oficial. En total, se entregarán 6.000 euros en premios. 
 
En esta edición han resultado seleccionados para participar en la Sección Oficial los cortometrajes: Un billete a ninguna parte, de Jorge Naranjo; Caronte, de Luis Tinoco Pineda; Tres, de Fabia Castro; Cunetas, de Pau Teixidor; Piscina, de Carlos Ruano; Siempre fui Álex, de Roberto Ruiz Céspedes; Marta no viene a cenar, de Macarena Astorga; Compatible, de Pau Bacardit; Princesa de hielo, de Pablo Guerrero; Flash Back, de Alberto Piedrola; Evströnger, de Silvia Conesa; Madre, de Rodrigo Sorogoyen; Vida y muerte de Jennifer Rockwell, de Javier Roldán; Centrifugado, de Mireia Noguera Canellas; y The app, de Julián Merino.

Por su parte, las producciones que participarán en la Sección Canaria son: Martín, de Emilio González; Náufragos, de Iván López; 29 de febrero, de Ángel Valiente; Pozo negro, de Miguel G. Morales; Morir en el intento, de Escuela de Cine Cámara y Acción; Hay algo en la oscuridad, de Fran Casanova; El becerro pintado, de David Pantaleón; Arte, de David Cánovas; Quimera, de Cándido Pérez Armas y El gigante y la sirena, de Roberto Chinet.
 
El festival de cortos Villa de La Orotava arrancará su decimosegunda edición el 11 de noviembre con el concierto del cantante madrileño Coque Malla. Las entradas para asistir al concierto y a las jornadas de proyección de cortometrajes a concurso: jueves 16 (Sección Canaria), viernes 17 (Sección Oficial), sábado 18 (Sección Oficial y entrega de premios), con comienzo siempre a las 20:30 horas, están a la venta en la web www.tickety.es y en Sukul Orotava.
 
Exposición de Guille Gómez

Las ilustraciones del artista Guille Gómez regresan al Festival orotavense. El ilustrador inaugurará este viernes 3 de noviembre, a partir de las 20.30 horas, la exposición ‘Breves cameos´ en la que se muestran diferentes ilustraciones de personajes del mundo del cine. Los interesados en visitarla pueden hacerlo hasta el próximo 28 de diciembre.

Saludos,m plano americano, desde este lado del ordenador.

Los niños terribles

Martes, Octubre 24th, 2017

Título original: Don’t Grow Upaka / Año: 2015 / Duración: 81 min / País: Francia / Director: Thierry Poiraud / Guion: Marie Garel Weiss / Música: Jesús Díaz, Fletcher Ventura / Fotografía: Matias Boucard / Productora: Coproducción Francia-España; Inti Entertainment / Arcadia Motion Pictures / Noodles Production / Reparto: Fergus Riordan, Madeleine Kelly, McKell David, Darren Evans, Natifa Mai, Diego Méndez, Dominique Baute, Daniela Jerez, David Ojeda, Kiara Aguilar, Holly Ainsworth, Alexander Baute, Guillermo Botau, Guacimara Correa, Sol de la Barreda, Jonay Federico, Michelle García, Victor Solé

En la década de los sesenta el 68 ocupa un lugar especial. Fue un año de violentas transformaciones y de revoluciones con adoquines que el cine visualizó en extrañas producciones independientes cuyos planteamientos han evolucionado hasta los tiempos actuales.

El cine de zombis nació en los años sesenta y su padre fundador es George C. Romero. El diseñó las características que rodea al que hoy ya es un subgénero y anticipó las posibilidades que tiene para retratar tiempos en los que el miedo forma parte de nuestra vida diaria.

Los muertos vivientes disfrutan en la actualidad de una popularidad en las que sus espectadores y aficionados se mimetizan con las legiones y legiones de hombres sin alma que devoran o convierten a su causa a los vivos en las películas..

Películas, series de televisión, novelas, la mayoría de ellas bastante irregulares, que continúan explotando el filón zombi desde variadas perspectivas (terroríficas, paródicas, políticas y sociales) e incorporando nuevos elementos a su universo. Uno de ellos, el de correr, ha terminado por convertir muchas de estas películas en un corre corre que te pillo ciertamente cansino.

No crezas o morirás
, una película de Thierry Poiraud del año 2015, es otra de zombis pero su planteamiento es original: algo que no se explica hace que los adultos enloquezcan y asesinen a los jóvenes. Desafortunadamente, la idea se diluye a medida que transcurre la cinta.

Protagonizada por actores adolescentes, No crezcas o morirás se rodó en Tenerife, que en la película es una isla sin nombre en la que se encuentra un orfanato perdido en el bosque.

El filme da bastante importancia al paisaje, ya que prácticamente transcurre en exteriores, pero su función es la de servir solo como de marco estético.

El problema de los zombis, porque ya existe oficialmente un subgénero zombi, es que suele estar zombificado y la película de Poiraud es un ejemplo pese a sus pretensiones de no serlo.

El filme apuesta por el viaje, un viaje que puede tener cierto valor iniciático, pero en el que apenas se desarrolla el conflicto y sí el peligro más que el miedo que tienen sus protagonistas a crecer.

Vista con cierta perspectiva, No crezcas o morirás puede entenderse como una reinterpretación de ¿Quién puede matar a un niño? de Narciso Ibáñez Serrador, pero en el filme de Ibáñez Serrador son los adultos los que tienen que defenderse de los niños.

Han pasado los años pero ¿Quién puede matar a un niño? todavía se sostiene como una de zombis que no necesariamente están muertos por lo que la película brilla aún con luz propia en un subgénero tan zombificado como es el cine de zombis.

Saludos, Rascayú cuando mueras que harás tú…, desde este lado del ordenador.

Conquistas cinéfilas, un ‘Escándalo’

Martes, Octubre 3rd, 2017

Hay películas por las que uno siete particular querencia aunque sea consciente de que no son grandes aportaciones al cine. El caso es que estas películas continúan emocionando con cada nuevo vistazo lo que hace que esa cinta, el largometraje, cuente con un algo indefinible que lo conquistó y conquista ya para los restos.

Me sucede con Scandal, una película de 1989 que firma un cineasta discreto, sin demasiadas tentaciones autorales como es Michael Caton-Jones, director de las también estimables Rob Roy, Vida de esta chico y Memphis Belle y de las olvidables Instinto Básico 2 y Doc Hollywood, entre otras.

Scandal es un afortunado milagro en su trayectoria. Es un juicio muy personal pera ya escribí antes que algo tiene esta película que me conquista. Probablemente, pienso ahora, redactando estas líneas, en su actriz protagonista, Joanne Whalley, que no ha tenido la carrera cinematográfica que se merecía; y también los actores que la rodean, John Hurt, Bridget Fonda, Ian McKellen y Jeroen Krabbé, piezas de un turbio rompecabezas político de la que se sirve Scandal para contar uno de los escándalos más sonados en Gran Bretaña en los años sesenta: la tumultuosa relación que mantuvo la modelo Christine Keller con el ministro de Defensa, John Profumo y, paralelamente también, con un agregado de la embajada soviética.

Lo interesante de esta historia que ahonda como otras historias en la doble moral de sus protagonistas, es que la película opta por el camino del centro sin renunciar al morbo político de esta relación ni al ambiente de fiestas y juergas que tomaron la ciudad de Londres aquella década prodigiosa que fueron los sesenta.

El filme de Michael Caton-Jones da un paso al frente al detenerse en la relación paterno filial que nació entre la joven Keller y el doctor Stephen Ward, una pareja que, pese a vivir junta, no mantenía relaciones sexuales pero sí una contradictoria amistad. Hay química sostenida, y bastante, entre John Hurt y Joanne Whalley, que interpretan a Keller y Ward, y son ellos dos, básicamente, los grandes protagonista de este relato cinematográfico que apenas ha arañado el paso del tiempo.

Han pasado prácticamente veinte años desde el estreno de Scandal y el filme todavía se aguanta gracias a una discreta dirección que se apoya en el trabajo de sus actores, algunos de los cuales ya no se encuentran por desgracia entre nosotros.

El filme cuenta además con una notable selección de canciones de aquellos años y una recreación de los felices sesenta que logra transportar al espectador a un universo hedonista y marcadamente masculino, en el que mujeres atractivas como Keller se hicieron espacio gracias a una suerte de casualidades, la más importante de ellas, ser descubierta por un hombre con miedo, demasiado acostumbrado a pasear por el lado salvaje de la vida.

Entre las muchas sorpresas que guarda Scandal vista hoy es que no moralice sobre ese tortuoso universo de sexo y alcohol para multimillonarios sino que se preocupa en contar una historia de amor muy atípica entre una mujer de belleza excepcional entregada sexualmente a dos hombres que no le interesan, y un tercero que sí, porque no la desea.

Saludos, decimos, desde este lado del ordenador.