Archive for Noviembre, 2020

Contra viento y marea: Trasdemar, La Salamandra Ebria y Alisios

Jueves, Noviembre 26th, 2020

En la recta final de un año extraño, basculante, de confinamiento y pandemia y que parece casi sacado de una novela de ciencia ficción, una noticia alentadora en estas tierras apartadas de la mano de los dioses: la aparición de dos revistas literarias y el segundo número en papel de otra de cine que me hace pensar que con la que cae pues que no está todo perdido.

Como dijo Lampert, “los héroes son aquellos que no tienen nada que perder” y visto así como que se me antoja tarea si no de héroes sí de entusiastas la gente que ha hecho posible estos productos culturales, más analíticos que informativos, sobre el devenir literario y cinematográfico de Canarias.

Hace unas semanas se anunciaba en este mismo su blog la aparición en el océano de la red de Trasdemar y ahora lo hacemos de La Salamandra Ebria, esta última cuenta también con su edición en papel que imagino que se podrá adquirir en librerías. Lo señalaría pero es que no se informa de dónde ni cuánto cuesta hacerse con este primer número que espero que no sea el último.

Coincide con La Salamandra Ebria en no indicar dónde puede adquirirse (imagino que en librerías y no sé si kioscos) el segundo número en papel de la revista de cine Alisios, que es un producto de aquí, cien por cien canario, cine por cine canario también que cuenta en sus páginas con un interesante y completo artículo de Jairo López que recorre, como anuncia su subtítulo, las películas de ficción canarias desde la crisis económica al coronavirus.

Pueden acceder a sus contenidos digitales si pinchan en los enlaces aunque en el caso de Alisios los contenidos no están actualizados.

A modo de despedida, recurro a la expresión que utilizaba el protagonista de Adiós al rey, una excelente novela de aventuras de Pierre Schoendoerffer que llevó al cine en una también excelente película John Milius: “suerte, inglés”.

En nuestro caso:

“Suerte, Trasdemar

“Suerte, La Salamandra Ebria

“Suerte, Alisios”.

* En la imagen Max Linder, actor de cine silente francés que probó fortuna en Hollywood y personaje objeto de un sobresaliente documental del cineasta Elio Quiroga con el tìtulo de El misterio del rey del cinema (2014) que no tuvo el recorrido comercial que se merecía.

Saludos, entonces y ahora, desde este lado del ordenador

Un tío con una bolsa en la cabeza, una novela de Alexis Ravelo

Miércoles, Noviembre 25th, 2020

“Que los canarios somos así: compramos todo lo que viene de fuera, solo nos importa lo que se importa”.

(Un tío con una bolsa en la cabeza, Alexis Ravelo. Siruela Policíaca, 2020)

Comenta Alexis Ravelo que Un tío con una bolsa en la cabeza le ha servido de experimento literario. También, añadiría, de mirada fresca a un género que no le hace ascos a lo novedoso. Lo cultivan de hecho en la actualidad dos sobresalientes escritores mexicanos como son Elmer Mendoza, que escribe con un referente literario en la cabeza, James Joyce; y Jorge Moch, que cultiva y rinde tributo al gongorismo en sus barrocas historias de narcotraficantes. Hay otros ejemplos ya que lo experimental tiene cabida en lo negro y criminal para explorar caminos que transitan al filo de la navaja y en donde la forma de contar el relato es tan importante como lo que se cuenta.

Un tío con una bolsa en la cabeza pese a su carácter –se trata de un largo monólogo interior que emprende un tío que lleva, precisamente, una bolsa en la cabeza– pasa la prueba y con nota ya que no olvida –casi siempre– que tiene que convencer a quien se sumerja en ella.

El experimento resultante es apto así para toda clase de públicos. Comprensible para toda clase de lectores. Los que leen como para los que leen ocasionalmente.

La acción se desarrolla en San Expósito, una ciudad que son muchas ciudades, y en esta geografía más de personajes que de territorios, confluyen dos situaciones narrativas que circulan paralelas. En la primera, Alexis Ravelo nos introduce en la cabeza del protagonista, Gabrielo, un hombre hecho así mismo que se metió en política para medrar en aguas infestadas de tiburones. En este tramo, vamos conociendo cómo se abrió camino en la jungla de la política y los cadáveres que dejó a lo largo del camino, entre ellos los de su padre y hermano. También el de su primera esposa e, involuntariamente, el del hijo que tuvieron en común. Quizá sea esta parte, la íntima, la personal, el retrato de familia que hace de Gabrielo lo mejor de una novela donde suceden muchas cosas pero a una velocidad de vértigo que debe ser la misma que padece Gabrielo, que es el tío con una bolsa en la cabeza. A Gabrielo se le acaba el aire y el tiempo. Tiempo que aprovecha para hacer un examen de conciencia de una vida pasada que no juzga aunque sea responsable de la situación en la que se encuentra ahora: con una bolsa en la cabeza.

El otro camino, el otro tramo que va paralelo al que ya hemos comentado, consiste en describir el mecanismo que pone en marcha Gabrielo para descubrir quién pudo haber planeado el asalto. La lista de hombres y mujeres que lo odian, unos con civilizada cordialidad y otros con honestidad, es larga, lo que invita a que como lector se intente, con las pruebas que se van diseminando a lo largo de las páginas, a sospechar de unos y de otros y otras… A averiguar, con las herramientas que se dispone, la identidad no ya de los agresores –por lo que dice el tío con la bolsa en la cabeza dos macarras profesionales– sino de quién diseñó la operación para quitarlo de en medio.

El pilar de la novela lo sostiene no obstante la biografía del personaje. Su infancia y adolescencia, cómo entró en la política de la mano del que será su jefe dentro y fuera del partido. Su matrimonio, la separación; la relación que mantiene con una espectacular mulata. Los vaivenes de la política. Éxitos electorales y fracasos que desembocan en traiciones.

Todo esto y algo más explicado por el hombre que está a punto de morir de asfixia, la agonía de un personaje que determina el itinerario de una novela que, pese a que no llegue a las 240 páginas, logra que el lector siga con atención los coletazos finales de su protagonista que no es trigo limpio.

Un tío con una bolsa en la cabeza se desarrolla fuera del hábitat literario de Alexis Ravelo pero se mueve con comodidad en un territorio que cuando transita en sus otras novelas asocia con corrupción de altos vuelos, de tipos que no son para nada los granujas sin suerte que protagonizan anteriores obras del mismo autor.

Un tío con una bolsa en la cabeza
cuenta con otras constantes que han hecho de Alexis Ravelo un escritor al que merece seguirse con atención: brotan como flores sin marchitar palabros del habla canaria y se permite juegos de palabras como el de la cita que encabeza estas líneas. A su manera, insiste también en ajustar cuentas contra los poderosos. Si Eladio Monroy, esa especie de animal con conciencia de clase es un azote para multimillonarios y corruptos, Gabrielo es un corrupto que pertenece a la tribu de los corruptos solo que se ha cavado su propia tumba por una ambición desbocada.

En este aspecto, la novela queda como un punto y aparte (en una novela que curiosamente carece de puntos y aparte) en la trayectoria literaria de un escritor que busca alternativas para reinventarse y reiventar un género que no se agota porque cuenta historias.

En este proceso y con esta novela Alexis Ravelo demuestra con sus luces pero también con sus sombras que puede jugar con un género que en España él mismo contribuyó a poner patas arriba en un pasado que sigue pareciéndome que fue ayer.

Saludos, el bien más preciado…, desde este lado del ordenador

El intruso electrónico, un libro de Jorge Gorostiza

Martes, Noviembre 24th, 2020

Jorge Gorostiza, arquitecto, se ha especializado en cine, arte al que le ha dedicado varios libros que se ocupan de la vida y obra de cineastas (David Cronenberg y Peter Greenaway) o de la relación que mantiene el invento atribuido a los hermanos Lumière con la arquitectura. Cuenta además en su ya nutrida bibliografía con trabajos dedicados a los directores artísticos del cine español y al análisis de películas, entre otros.

Su libro más reciente no se ocupa sin embargo de cine sino de la televisión, pero no de la televisión como llegó este aparato en los hogares españoles. El autor ya lo advierte desde las primeras páginas de El intruso electrónico. La TV y el espacio doméstico (Newcastle ediciones, 2019) al indicar que pertenece a la generación de la televisión, a la que nació con la irrupción de este electrodoméstico y a su paulatino dominio en los hogares. También a la que vio cómo el artefacto invadía las azoteas con aquellas antenas que hacían posible el milagro de observar imágenes en casa.

El libro está estructurado en nueve capítulos, cada uno de ellos con un título que avisa del tema que trata: El lugar en el hogar, Conexiones, Pulgadas fijas, Pulgadas móviles, El espacio del telespectador, Peligros en casa, Ficción en la realidad, Fuera del hogar y El castillo de cartón, este último segmento explica la imagen de la portada y avisa de cómo Jorge Gorostiza ha abordado los temas que hilvana en cada una de las partes. Una combinación entre el ensayo y la autobiografía ya que, como insiste el autor, la televisión llega a su casa cuando él era todavía muy pequeño lo que le da pie a describir la emoción que supuso contar con una pequeña pantalla en casa y reflexionar sobre el espacio en el que terminó por ubicarse.

A nuestro juicio una de los capítulos más interesantes del libro es el que propone e intenta resolver esta cuestión: el lugar que ocupó el nuevo aparato en los hogares, también en cómo transformó la fisonomía privada de nuestros hogares como también la del exterior, con ese bosque de antenas que hoy prácticamente ha desaparecido.

No se trata así de un volumen con ánimo teórico, un manual que explique la aparición y el posterior desarrollo del electrodoméstico en la vida privada y pública de aquella sociedad española de los años sesenta, sino de un libro en el que además de reflexionar sobre la importancia física del televisor se narra lo que significó para una generación de futuros telespectadores. De ahí que ocupara un espacio privilegiado en los hogares y que solía ser el salón o el salón comedor.

Las primeras emisiones de televisión en España comenzaron en diciembre de 1956 por lo que muchas personas de la generación del autor “creció con aquel aparato incrustado en nuestras casas, por lo que aunque no lo quisiéramos fue inevitable que influyera en nuestras vidas”, escribe Jorge Gorostiza en la introducción de la obra. Esto hizo posible, evoca a continuación, que “por primera vez haya tenido que reseñar mis propios recuerdos, porque quizás por mi provecta edad ya formo parte de la historia al menos, reciente, de este país”.

En El intruso electrónico converge el material ensayístico con el de los recuerdos y el resultado es un libro con notable interés no solo para quien vivió la irrupción de aquel aparato en los hogares españoles de esos años sino su efecto en el paisaje urbano, un asunto, explica, que a “muchos profesionales les cuesta reconocer”. El autor se refiere a los “factores exteriores a la disciplina arquitectónica que influyen decididamente en las edificaciones y que deberían tenerse en cuenta en los proyectos”.

Otro momento interesante que propone la obra es cuando el escritor recuerda el momento en el que llegó por primera vez a su casa el televisor. Fue en 1963 y relata cómo gracias a este aparato hizo que “viniera más gente a mi casa”. Pero éste es solo uno de los argumentas que despliega Jorge Gorostiza para subrayar la importancia que desde entonces ha ido alcanzando el televisor, importancia que todavía mantiene pese al avance de otros dispositivos como son los ordenadores y el desembarco hace algunos años de la televisión por cable y la aparición de las grandes plataformas, monstruos audiovisuales que han cercenado en parte el monopolio que hasta bien entrado los años ochenta del pasado siglo XX todavía disfrutaba un invento que, como se dijo, entró en casa con la idea de quedarse. De formar parte del mobiliario con una función útil: entretener.

La televisión sirvió, igualmente, para reunir a la familia en torno al televisor así que actuó como elemento cohesionador pero son características que se han ido transformando con el paso de los años, despojando de su utilidad –de hoguera en torno a la cual se congregaba la tribu para calentarse y de paso contar historias– por otra cosa. La televisión que recuerda el libro de Jorge Gorostiza ya no es la televisión de estos días que nos ha tocado vivir, es como si el invento se hubiera convertido en un aparato que ha perdido su utilidad, de las atractivas tareas, más allá de las técnicas, que disfrutó en un tiempo que ahora parece que fue mucho mejor.

* TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge este miércoles, 25 de noviembre, la presentación del libro El intruso electrónico a partir de las 18.45 (entrada a partir de las 18:15). El acceso es gratuito con inscripción presencial el mismo día de la presentación. Aforo reducido a 46 personas

Saludos, una caja no tan tonta, desde este lado del ordenador

Vergüenza ajena: del “rico” patrimonio histórico de Santa Cruz de Tenerife a los libros de Luis Yeray y la librería de la que no se supo más

Lunes, Noviembre 23rd, 2020

* Un periódico local publica hoy mismito un recorrido que organiza el Ayuntamiento de la capital tinerfeña por el “rico” patrimonio histórico de la ciudad. Como es natural, el reportaje es ligero y en el mismo no se detecta ningún asomo de crítica o sospecha sobre lo que le venden al cronista que lo escribe.

La excursión parece que parte del cementerio de San Rafael y San Roque que permanece cerrado, explica el autor del artículo, porque ahora está en obras. Ignora, sin embargo, que salvo el Día de Difuntos, las puertas del histórico campo santo chicharrero estaban cerradas a cal y canto. También que entre los ilustres que descansaban ahí dentro (se escribe descansar porque ya no guarda restos de quienes fueron mortales) se encontraba entre otros los de Secundino Delgado, que fue aquel hombre que pasó gran parte de su vida en América y la otra en las cárceles penando por sus veleidades autonomistas a finales del XIX e inicios del XX.

El recorrido lleva también a los paseantes a visitar el antiguo templo masónico que está ubicado en la calle de San Lucas. No se dice en el artículo cuál es el estado actual de su fachada (no se puede acceder a su interior), tampoco de cómo sobrevive ruinoso y emparedado entre dos edificios que han borrado la dignidad de tan venerable espacio que, lástima, ni Ayuntamiento ni las distintas familias masónicas que conviven en las islas se ponen de acuerdo para salvar el que es uno de los emblemas de esta capital de provincias que siempre ha procurado mirar a otra parte cuando se habla de su pasado. Un pasado humilde, de pescadores que se buscaban la vida en la mar… De ahí lo de chicharreros. Pero en fin.

El itinerario por el “rico” y descuidado patrimonio histórico de la ciudad que me vio nacer y en la que vivo no se detiene, cosa extraña aunque previsible, en el parque Viera y Clavijo creo yo que por vergüenza ajena. Esa excursión informativa debería de conducir a los vecinos de la capital y a los vecinos de otros pueblos de la isla, islas y de donde sean, a un parque que agoniza desde hace muchos años y del que nadie quiere hacerse cargo. El Gobierno de Canarias, el Cabildo y el Ayuntamiento se han pasado de tacón el qué hacer con un espacio que hace años vivió su momento de esplendor y al que se le puso el apellido de Cultural. Es decir que no era solo Parque Viera y Clavijo sino Parque Cultural Viera y Clavijo. El parque contaba y cuenta con dos escenarios en el exterior y la sala Pérez Minik, que era cerrada y que demolieron hace tiempo. No se puede acceder tampoco al recoleto patio de los cipreses, en el que se encontraba un busto de José de Viera y Clavijo que ignoro dónde puede encontrarse. Tampoco se puede acceder a las dependencias del edificio neogótico que, hace años, muchos, muchos años, acogió el Colegio de las Asuncionistas.

Podría continuar pero esta ciudad deja de ser cada día un poco menos la ciudad que conocí, pero invitaría a los que organizan ese paseo a que recorrieran desde las alturas el barranco de Santos, que parece el basurero alternativo de la ciudad y se dieran un salto a otro parque, el de la Granja en obras que parecen eternas y a recorrer las ramblas para observar el estado de conservación en el que se encuentran sus esculturas. En fin, al final va a ser cierto que Santa Cruz de Tenerife más que vivir, muere en soledad.

* Ya no se hace pero hubo un tiempo en el que los periodistas preguntaban a los políticos qué libros eran los que estaban leyendo. Creo que esta costumbre se perdió porque los que se dedican a la cosa pública no leen libros sino informes, esa es la excusa más socorrida, aunque la verdad fuera que, en definitiva, no leían ni leen libros.

Claro que si lo hacen, que se lo pregunten a sus asesores o a uno que al menos lea… libros. En Instragram, el 2 de noviembre, el alcalde de La Laguna, ciudad universitaria y antigua capital de Tenerife y de Canarias, Luis Yeray Gutiérrez anuncia que el doctor José Miguel Gaona participa en el I Congreso de Seguridad y Turismo, para añadir que se trata del autor de Al otro lado del túnel, “una aproximación divulgativa pero de carácter científico, realizada por un psiquiatra, a las experiencias cercanas a la muerte (ECM)”.

Nivelazo intelectual el de Luis Yeray. Y pobre, muy pobre la vida cultural de una ciudad que hace mucho, mucho tiempo, abandonó su apuesta por la cultura.

* Por cierto, alguien podría decirme qué diablos pasó con la Librería del Cabildo. Le dedicamos hace unos meses un post que le costó el puesto de Director Insular de Cultura a Leopoldo Santos Elorrieta. Y cese fulminante que degeneró en una pequeña crisis en el Cabildo de Tenerife que mal se resolvió de manera salomónica. ¿Alguien puede decirnos dónde terminaron los libros? y lo más importante ¿qué demonios va a pasar con la Librería?

Saludos, apaga y vámonos, desde este lado del ordenador

El Palmetum acogerá la 33 Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife del 3 al 8 de diciembre

Viernes, Noviembre 20th, 2020

El Palmetum acogerá la 33 Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife del 3 al 8 de diciembre. Colabora estrechamente en esta edición el V Festival Atlántico de Género Negro, que se celebrará del 25 de noviembre y el 8 de diciembre de 2020 después cambiar su calendario –que suele desarrollarse a mediados de marzo desde su primera edición–, por coincidir con la declaración del estado de alerta por la pandemia de la Covid-19.
 
En una situación histórica como la que se atraviesa, el festival, además de haber aplazado su celebración, ha dispuesto de las medidas necesarias para garantizar su compromiso con la cultura segura. El festival comienza, como ya es habitual, con la puesta en marcha de su faceta académica, con la celebración entre el 25 y el 27 de noviembre de la cuarta edición del Seminario Internacional de Investigación en el Género Negro desarrollado en colaboración con la Universidad de La Laguna (ULL), bajo la dirección del profesor de Literatura Española de esta universidad Javier Rivero Grandoso. Todas las actividades serán seguidas a través de Internet.
 
La coordinación con las administraciones públicas que colaboran con Tenerife Noir permite la ubicación de sus actividades en espacios que cumplen las exigencias impuestas por la pandemia en relación a los aforos para las actividades culturales. Las circunstancias relacionadas con estos aforos dependen de los distintos espacios designados para el desarrollo de cada actividad.


 
Está previsto el uso del Espacio La Granja, el Centro de Arte La Recova; el Gastro del Museo de la Naturaleza y la Arqueología (MUNA), Mues.ca; la Rambla de Santa Cruz y el Palmetum, el espacio donde también se celebrará la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, evento con el que el Festival Atlántico de Género Negro coordina su programación en esta edición, del 3 al 8 de diciembre.
 
Con el fin de facilitar al público la información y el registro para asistir con seguridad a cada acto, el festival ha habilitado una herramienta digital en su página web: www.tenerifenoir.com. Estos espacios acogerán el desarrollo de las actividades literarias, cinematográficas, teatrales y musicales de Tenerife Noir este año.
 
“Hemos hecho un esfuerzo extraordinario para encontrar con nuestros colaboradores los espacios que garanticen el cumplimiento de las normas de seguridad para el público y el mantenimiento de actividades presenciales, en las que extremamos las medidas de necesarias; no obstante, hemos previsto también el desarrollo de algunas actividades que se difundirán a través de Internet”, explica el director y productor del festival, Alejandro Martín.

Saludos, ni un paso atrás, desde este lado del ordenador

Da que pensar, artículos periodísticos de Víctor Álamo de la Rosa

Miércoles, Noviembre 18th, 2020

Más de un centenar de artículos y ensayos publicados en prensa y revistas desde 1987 a 2020 es lo que reúne Da que pensar, textos y pretextos para una antología, el último libro del escritor canario Víctor Álamo de la Rosa. Editado por Mercurio Editorial, el volumen, de más de trescientas páginas, ha sido compilado por dos filólogos, María Nieves Pérez Cejas y Victoriano Santana Sanjurjo, quienes se encargaron de localizar los principales artículos periodísticos del escritor y que se encontraban desperdigados por varias publicaciones, tanto en prensa como en revistas.

Saludos, mañana más, desde este lado del ordenador