¡¡¡España es culpable!!!

Martes, Mayo 8th, 2012

¡¡¡España es culpable!!! Esa España que tan poco sabe de Canarias. Esa España que piensa que aquí solo viven chimpancés y que nos mira de reojo porque nosotros, los nativos, no sabemos pronunciar las dichosas c y z.

La culpa, ya digo, viene de España. Todos lo males del archipiélago son de España y el que diga lo contrario es un traidor. Un Judas o un perro judío como diría ese godo escapado del zoológico al que llaman Kiko.

Veo la luz tras leer las notas que informan sobre la comparecencia de la consejera de Cultura, Inés Rojas, en el guachinche en el que se ha convertido el Parlamento regional.

Y la luz me ciega al traducir la intervención de Maribel Oñate, antaño de CC y hoy una españolista del PP. ¿Qué soluciones ofrece esta señora? No hay propuestas, ni caminos, ni intenciones. La Oñate insiste en lo de siempre: Este Gobierno solo reparte a lo suyos en Cultura.

Según informa Canarias 7,la consejera no responde.

La imagino portando la llama de la libertad y rodeada por la bandera tricolor… La de un mar azuuuul que brilleee, con sieeete estreeellas veeerdes, el amarriiillo de sus trigaaales y el blaaanco de sus rompieeentes

Rojas anuncia –quiero imaginar que con la voz rota– el drástico recorte que se ha visto obligado a asumir el Ejecutivo regional a las empresas culturales canarias.

¿Por qué?

Por los godos. Los malditos godos.

Aunque la Oñate insista que Rojas solo tiene parné para los suyos.

Pero Inés no le hace caso, y se aferra a su discuro de me duele esa España que nos desprecia y que aún nos toma por tontos.

Semos, en todo caso, una geografía desvertebrada… Enferma… Aterrada ante ese ejército de parados que crece día a día como si esto fuera un mal episodio de Walking Dead.

Y todo por culpa de España, esa ingrata.

Nunca por Canarias… Tierra tan generosa, tan despierta, tan hermosa… Un mar azuuul que brilleee, con sieeete estreeellas veeerdes, el amarriillo de sus trigaaales y el blaaanco de sus rompieeentes

Explica Rojas, no sé si aferrada al atril, que “a la vista de los presupuestos generales del Estado, en el que se detraen al menos 700 millones de euros, según el primer análisis realizado” aún “quedan pendientes otros 374 millones que se encuentran en partidas innominadas.

Así que la venenosa España “no solo no cumple la ley estatal del REF, por la que debe invertir en Canarias al menos la media de España, sino que abre más la distancia”.

Ante este panorama desolador que fomenta España porque Canarias no tiene la culpa, tan generosa, tan despierta, tan hermosa…, que se preparen las empresas culturales. Porque Cultura, anuncia Rojas, va a quedar todavía más afectada por el raquitismo presupuestario…

¿Qué hacer? se preguntarán los miembros del Gabinete de Crisis.

Un mar azuuul que brilleee…

Y llega mayo. Y el pueblo canario, ajeno al estrangulamiento español, se entusiasma con el opio de los grandes conciertos que vienen…

Ignorantes ellos que estamos asistiendo a la última traca de un modelo que desaparece. Se acabó la época de las vacas gordas. Casi parece como si se quisiera que la gente, el próximo año que encima termina en 13, recuerde que cualquier tiempo pasado fue mejor

¿Cómo coger a la cabra por los cuernos?

Inés Rojas vuelve a repetir el discurso de siempre. Parece un muñeco al que se le da cuerda. Mueve las piernas y las manos y se aferra al clavo ardiente de impulsar la transversalidad en las áreas de Gobierno y elaborar un proyecto de ley de mecenazgo que ¡ar! “queremos que esté en el Parlamento” antes de finalizar 2012.

Sacrifico a un baifito bajo las faldas del Teide para que Achamán despierte… Pero no hay manera, debe de estar aplatanada la vieja deidad aborigen.

Rojas dice que la Ley de Mecenazgo, cuyo proyecto de ley espera entre en la Cámara regional a finales de año, estimulará el binomio turismo-cultura; y también, desde el área de economía y a través de un estudio sobre la viabilidad del establecimiento de deducciones en el IRPF, en el tramo autonómico en materia cultural, además de las ya existentes sobre el patrimonio cultural.

Todo ello contribuirá, pese a la maligna España, para que “cualquier persona pueda invertir en el sector cultural, generando así mas actividad, riqueza y puestos de trabajo, al mismo tiempo que obtiene una compensación fiscal”.

¡Ay, que rosquete!

Y ¡ay, que rosquete! ante el anuncio de un estudio cuyo objetivo será el de establecer la viabilidad de materializar la Reserva de Inversiones en otras áreas de la Cultura, además del audiovisual canario… “Todos estos ejes de trabajo se articularían desde el anteproyecto de la Ley de Mecenazgo.”

Ley de Mecenazgo que espera se presente a finales de año en el guachinche parlamentario canario. Todo ello, añade la señora, porque es consciente que “la actividad cultural es una actividad dinámica, que tiene una gran capacidad para la creación de actividad y empleo por su efecto de arrastre sobre otros sectores.”

Tiembla pues pérfida España.

En Canarias ¿empiesa –ya más nunca empieza– a amanecer?

Saludos, atrás, magua, desde este lado del ordenador.

Al final de la escalera

Jueves, Diciembre 1st, 2011

En la novela del escritor y cineasta Pierre Schoendoerffer, y en la también película que dirigió sobre la misma John Miilus, Adiós al rey, el monarca de un grupo de tribus que hacen la guerra de guerrillas en las selvas de Borneo durante la II Guerra Mundial se despide del oficial británico con el que ha compartido batallas con un escueto y vibrante “Buena suerte, inglés”.

Este mismo saludo, el de “Buena suerte” es el que lanzo hoy, jueves 1 de diciembre, a los miembros del gabinete de crisis organizado para detener el catastrófico recorte anunciado en los presupuestos del Gobierno de Canarias 2012 al departamento de Cultura, y que mantienen un encuentro esta tarde, desde las 16 horas, con la consejera de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda, Inés Rojas.

Una mujer, Inés Rojas, cuyas declaraciones a los medios han venido caracterizándose de insensatas y provocadoras en los últimos tiempos.

Escribo lo de insensatas y provocadoras porque hace apenas unos días Inés Rojas señaló que prefería ver en la calle manifestándose al amplio colectivo que representa el sector cultural en las islas que a los parias de la tierra… La señora Rojas olvidó en estas, reitero que desafortunadas palabras, que muchos de estos parias de la tierra que asaltarán las calles reclamando su derecho a un plato de comida serán, precisamente, artistas y empresarios culturales a los que su nuevo modelo cultural aún por definir condenará irremisiblemente al auxilio público.

Ya hemos contado que la cultura que se ha generado en este archipiélago ha sobrevivido a lo largo de estos veintitantos años que disfrutamos de democracia gracias a un sistema que con sus dobleces e inestabilidades ha sido diseñado por lo que, durante veintitantos años de democracia, gobiernan o cogobiernan esta comunidad autónoma.

En todos estos años, el sector cultural no se ha limitado solo a poner la mano y a pedir ¿qué hay de lo mío?, que casos ha habido y habrán, sino también a consolidar un tejido empresarial que además de generar empleo ha contribuido a llenar las arcas regionales y de paso a enriquecer un territorio estimulando su creación.

Resulta por ello insólito que un Ejecutivo en el que se mezclan nacionalistas y socialistas asistan en algunos casos con absoluto desprecio y en otro con una desarmante indiferencia al desmoronamiento de un modelo que si bien pide a gritos una transformación no se merece la indigencia al que parecen querer reducirlo.

Espero por ello que esta reunión sea constructiva y recuperar la confianza en un Gobierno que no está dando demasiadas muestras en éste, y en otros casos, de cordura.

Las aspas del reloj continúan mientras tanto andando, y el tiempo se acorta.

Apenas queda algo más de una semana para que concluya en la Cámara regional el periodo de enmiendas para corregir los presupuestos, y la propuesta presentadas por el gabinete de crisis es razonada: destinar 10.146.262 euros al desarrollo de la política cultural del Gobierno canario, y no los 2.815.540 euros que contemplan las cuentas públicas.

La prensa publica hoy unas estadísticas elaboradas por el Ministerio de Cultura donde se detalle que el sector en las islas perdió en 2010 un total de 1.100 empleos, lo que supone un descenso del 6,9% con respecto a 2009, el quinto más alto de toda España. “Si a ello le sumamos los 4.500 puestos de trabajo que se destruyeron en 2009 –detalla el gabinete de crisis–, puede concluirse que el sector ha perdido 5.600 empleos en sólo dos años” (fuente Diario de Avisos).

Estando así las cosas, los culturetas calculan que de plasmarse el nuevo recorte –cifrado en 12,2 millones de euros–, “el sector perderá en torno a los 9.000 puestos de trabajo al final de 2012 y, por tanto, estaríamos hablando de casi su desaparición”.

Son datos objetivos y por lo tanto a tener en cuenta.

Inés Rojas debería de estudiarlos con la atención que se merecen, y saber responder a ellos con la altura política que los momentos actuales le exigen.

No sé lo que debe de pensar la consejera de todo este follón precipitado por su Gobierno, pero a quien ahora les escribe no le gustaría estar en su pellejo ya que de ella depende que pase –o no– a la historia del archipiélago como la persona que, literalmente, hirió de muerte a la Cultura en Canarias.

Claro que Inés Rojas está puesta ahí por quien la puso ahí.

El problema es quien está ahí resultado de un pacto de gobierno kafkiano parece que no está ahí y,  lo que es peor, que casi parece que no está en ninguna parte.

Saludos, buena noches y buena suerte, desde este lado del ordenador.

¿Sueños? ¿Sueños son?

Jueves, Noviembre 17th, 2011

Me parece raro.

Extraño.

En el tiempo que llevo como escribidor con aspiraciones a Baterbly recuerdo pocas notas enviadas por la Viceconsejería de Cultura en las que, entre otras cosas, se informara del coste de la actividad a la que se hacía referencia.

Me ha llamado por eso la atención que la enviada el pasado 11-11-2011 y con el título de La Orquesta de Timples de Canarias clausura su gira nacional en el Festival de Jazz de Madrid, se detallase el respaldo económico prestado por el Gobierno canario –60.000 euros– a través del programa Septenio a esta formación compuesta “por doce músicos emergentes procedentes de varias islas, bajo la dirección de Benito Cabrera.”

Escribo esto porque, curiosamente, tan solo un día antes, el 10 de noviembre, Cabrera  anunciaba públicamente su negativa a que al Ejecutivo regional usase el villancico Una sobre el mismo mar para su tradicional campaña navideña, en señal de protesta por el recorte en los presupuestos que sufrirá la Viceconsejería de Cultura en 2012.

Y que tan solo tres días después –el domingo 13– Totoyo Millares publicara en varios periódicos de las islas su feroz ataque al timplista conejero desatando la de Dios.

Claro que son coincidencias. Curiosas coincidencias las que observo en este singular y amargo culebrón que podría llevar por título El efecto de los timplistas bajo los rayos gamma.

Sin embargo, y cueste o no reconocerlo, si ha sonado en la calle la reclamación del movimiento de los culturetas afectados ha sido precisamente por el gesto de Cabrera de negar que el Ejecutivo regional emplee el dichoso villancico para las tristes navidades que se nos avecinan, así como por la incendiaria misiva de Totoyo. El totoyazo como la definió acertadamente Alfonso González Jerez en una de sus columnas.

Tras unos días de calma tensa, y mientras los representantes de parte del sector cultural movilizado visitan a los distintos grupos del arco parlamentario canario con el fin de que el Gobierno que preside Paulino Rivero recapacite y no afeite al cero el presupuesto del área que gestiona Alberto Delgado, Benito Cabrera publica hoy una carta abierta en la que reflexiona sin demasiada chicha ni limoná sobre el vitriólico escrito de Totoyo Millares.

Con razón, Benito Cabrera escribe que el totoyazo desvía la atención “sobre lo verdaderamente importante en un momento difícil”.

Se refiere obviamente al tijeretazo.

Totoyazo, tijeretazo, recortazo

Y aclara que “este año (no siempre lo hacen) me llamaron de una empresa de publicidad para autorizar el uso de mi villancico para la campaña institucional del Gobierno. Si no me hubiesen consultado, estaría sonando en diciembre por la tele y yo (que veo poca), igual ni me habría enterado. Pero me preguntaron. Y pensé “¿por qué les interesa una canción para hacer publicidad cuando han dejado casi a cero los presupuestos para cultura”? Y dije: “No”. Así de simple. Además, comenté en los medios que era un gesto personal, que no pretendía representar a nadie ni ir en contra de nadie. Sólo un gesto. Obviamente, si hubiera sabido (no soy profeta) que la deriva sería encender una chispa para ponernos a pelear entre nosotros, no lo habría hecho. No creo que nadie quiera ser noticia por polémicas.”

Cabrera se pregunta más adelante: “¿Hay que cambiar el modelo? Pues que se revise y mejore. ¿La solución para modificarlo es despojar de presupuestos a la cultura? No lo creo.”

Y añade: “El modelo lo han propuesto y lo han mantenido nuestros políticos. Además, nos olvidamos que en esta lacerante crisis nos han metido el desgobierno de los mandatarios y la falta de escrúpulos de un grupo de bancarios. Mientras, los ciudadanos de a pie, cual zombis salidos de la peli de Fresnadillo (igual se inspiró en la sociedad canaria), nos dedicamos a dar bandazos y a comernos entre nosotros.”

Y yo aclaro: no, Benito, pongo la mano en el fuego que Fresnadillo no se inspiró en la sociedad canaria para su peli. Escribo peli porque así lo escribes.

Y continúa su lamento: “Admiro y respeto el trabajo de Totoyo Millares y el de los 13.000 creadores (incluido usted, Sr. Millares) que han recibido ayudas del ejecutivo canario. Y más aún el de aquellos que, sin recibir lo que merecen, siguen en la brega.”

Y recuerda con justificada amargura: “Ya pedí –públicamente y por escrito– el Premio Canarias para Totoyo hace unos pocos años. Igual que pedí por escrito que se le concediera (al menos) la medalla de oro de Canarias a mi amigo y compañero José Antonio Ramos. Por cierto, no sé de dónde sale que yo estuve de jurado en la convocatoria en la que no se le dio el premio. Ese año estaba yo propuesto por el Círculo de Amistad XII de Enero como candidato, por lo que no podía formar parte de ese jurado.”

El resto de la carta abierta responde a los totoyazos con desgana. Sabe a carta escrita con frustración.

No percibo en ella rebeldía y sí un resignado vacío.

Benito Cabrera escribe y escribe mientras transmite, a mi juicio, algo así como “esto no se hace.”

Y al final pide que “no entremos en el juego del divide y vencerás.”

 Conclusión como lector:

Me encojo de hombros.

Alea jacta est.

Y atención, pregunta, ¿cómo afectará el recortazo a Deportes?

Lean este artículo de Luis Padillla. (Danke a quien ya sabe…)

Saludos, está escrito, desde este lado del ordenador.

A garrotazo limpio

Domingo, Noviembre 13th, 2011

El gesto de Benito Cabrera de negar al Gobierno de Canarias que utilice este año el villancico Una sobre un mismo mar en señal de rechazo ante el brutal recorte que sufrirá el área de Cultura en los presupuestos de 2012 ha dado hoy un giro de ciento ochenta grados con la carta que el también timplista Totoyo Millares publica en varios medios de comunicación de las islas bajo el título de “Benito Cabrera y la falsa solidaridad.”

En un arranque de sinceridad que solo me explico por las convulsiones que está sacudiendo a parte del sector movilizado ante el tijeretazo, Millares llama de todo a Cabrera menos bonito y tritura –en ocasiones con pésimo gusto–  el acto a lo Juana de Arco que el compositor del maldito villancico hizo público, ya digo, hace apenas unos días.

Leyendo la carta del maestro Millares no dejo sin embargo de sacudir la cabeza.

Si a quien ahora les escribe le ha dolido leer reflexiones como “Si Benito Cabrera hubiese sido solidario, hubiese dimitido del jurado del que formaba parte, aquel que negó el Premio Canarias a mi recordado discípulo José Antonio Ramos a los meses de su fallecimiento”, imagino como tiene que haberle sentado a Cabrera. Y solo selecciono algunas de las perlas que, a mi juicio, me han parecido más vitriólicas del texto escrito por Millares. Un caballero que no se corta un pelo en desmontar –ahora, precisamente ahora–  la honorabilidad de un músico que –imagino que en un rapto por continuar dando titulares al movimiento de indignados– anunció hace unos días que este año el Gobierno de Canarias se quedaba sin su villancico.

Todo este dislate, el gesto que unos han querido reivindicar como heroico de Benito Cabrera y la demoledora carta de Totoyo Millares me huele a jaque, no sé yo si mate, y pone de manifiesto que efectivamente hay un abismo cada vez más grande entre artistas y empresarios culturales con los que gestionarán los recursos públicos de esta comunidad autónoma en 2012.

Como siempre, me hago la pregunta de por qué el señor Millares no denunció en su momento las supuestas tropelías cometidas por el timplista Cabrera. Pero su carta –sea o no verdad lo que expresa– me parece muy oportuna para justificar el hachazo que el Gobierno regional pretende ejecutar en los presupuestos a Cultura del próximo año.

No quiero decir con esto que a Totoyo Millares lo animara nadie a escribir tan polémica misiva, pero sí que llega en un momento idóneo para quitar hierro al anuncio de Benito Cabrera de dejar al Gobierno canario sin villancico para estas Navidades.

Más cuando leo que fuentes sin identificar del sector indignado asegura que el Ejecutivo regional “ha ordenado un informe sobre todas las cantidades que ha recibido Benito Cabrera de los fondos públicos.”

¿Quién elaborará el informe? Probablemente la policía canaria.

Una sobre el mismo mar.

Al margen de estas consideraciones y de la revuelta popular de parte de los culturetas, debo decir que a mi el villancico del señor Cabrera me pareció y parece de una cursilada sonrojante, y que probablemente con su gesto al menos le ha dado una de las escasas satisfacciones a quien ahora les escribe de cara a las próximas Navidades. Fiestas, todo sea dicho de paso, por las que siento un inquietante rechazo.

Pero debe ser porque soy judío y masón.

El dichoso villancico ha estado acompañando a esta tierra loca pero poco excéntrica desde hace demasiado tiempo a través de unos vídeoclips almibarados rodados, entre otros, por los hermanos Ríos y por Juan Carlos Fresnadillo con Pedro Guerra y Rosana Arbelo como protagonistas.

Este vídeo, el de Fresnadillo con Pedro Guerra y Rosana, fue objeto de una provinciana polémica porque no mostraba las bellezas canarias y sí a Guerra y Arbelo cantando a dúo en estudio mientras la nieve artificial caía sobres sus rizadas cabezas.

Ustedes no se acuerdan porque son muy jóvenes, pero para eso está el doctor Zaius. Osease, yo mismo.

Concluyendo que es gerundio…

Esto cada día se parece más a la guerra.

A una guerra sin cuartel.

La carta de Totoyo Millares puede ser, en este sentido, un aviso.

Un aviso a los culturos revoltosos de que si continúan por ese camino les va a caer, probablemente, más mierda.

Pero para algo tiene que servir la Academia Canaria de Seguridad.

Tal y como está el patio la pregunta ahora es ¿mantendrán su postura los indignados?

¿Hasta el final?

Eso, amigos y enemigos míos, sólo los dioses lo saben.

Saludos, ohhhhh yeahhhhh, desde este lado del ordenador.

¿Blancas o negras?

Sábado, Noviembre 12th, 2011

Si algo caracteriza al viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, es su escaso tacto político. No saber bucear en las profundidades con la agilidad de un pez abisal.

Si hacemos repaso a su gestión al frente del departamento que el próximo año sufrirá un dramático recorte en los presupuestos, concluimos que Delgado no ha estado lo que se dice muy fino en muchas ocasiones.

Recuerdo ahora la carta de respuesta al cineasta Manuel S. Umo y también su defensa con uñas y dientes de Septenio –programa del que todavía me pregunto para qué demonios sirve– entre otras perlas oídas a un hombre que hasta el día de ayer presumía de gestor, de no tener carnet de partido alguno.

Me resulta por eso chiripitifláutico que con la que está cayendo salga ahora de su palacio de invierno para gritar algo así como “qué coño está pasando…”

Y no porque parte del sector cultural canario esté en pie de guerra recuperando un estrafalario espíritu asambleario que recuerda al de los anarquistas en nuestra nefasta Guerra Civil. U hombres y mujeres votando si es necesario atacar la posición que tienen enfrente o la de cenar pan y queso, sino por las insultantes declaraciones del líder de los populares canarios José Manuel Soria, quien ahora se ha dado cuenta que el trabajo realizado por la Viceconsejería de Cultura solo ha servido para beneficiar a un grupo de amiguetes.

¿Qué amiguetes?

Ya dedicamos un post analizando las hipócritas manifestaciones sorianas. Declaraciones fuera de lugar, vomitadas para hacer daño. Venenosas y nada constructivas en un partido, como el PP, que promete tras el 20-N la recuperación de este país llamado España fomentando, precisamente, políticas de estímulo para el empleo.

En fin…

Por eso, y conociéndolo desde la distancia, no me ha sorprendido que Delgado saliera al trapo de lo que ha sido una miserable provocación del presidente de los populares canarios. Estaba en su perfecto derecho aunque piense que tenía que haber medido su respuesta ante el escupitajo soriano.

Creí, iluso, que tras este largo periodo en el que Alberto Delgado no había dado señales de vida estaba reflexionando seriamente en su próximo movimiento ante el tablero de ajedrez en el que se ha convertido la Cultura que emana del Gobierno regional.

¿Blancas o negras?

Más si tenemos en cuenta que cada vez cuenta con menos piezas en esta partida y que el rey, el rey está a punto del jaque mate.

Delgado responde: “Para una vez que Soria habla de cultura dice cosas que no responden a la verdad. Eso me hace pensar que nunca se ha leído las memorias que le enviamos cada año”.

Y remata: “El único caso en el que reconozco que existió amiguismo fueron dos actuaciones de la actriz Blanca Marsillach en Tenerife; donde el señor Soria, cuando era vicepresidente del Gobierno, se encargó de llamarme repetidas veces por teléfono para que la contratase. ¿Cómo puede ahora hablar de amiguetes cuando me tuvo loco con esas llamadas insistiendo para que contratásemos a esta señora?, una gran profesional, dicho sea de paso

Luego concluyo que Alberto Delgado admite que en esa ocasión sí que hubo amiguismo.

Porque Blanca Marsillach actúo efectivamente en Tenerife.

¿Así que cuánto (nos) costó ese rapto de amiguismo?

Amiguismo motivado, explica Delgado, cansado por las continuas llamadas del por aquel entonces –presumo– consejero de Hacienda del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria…

“Me volvió loco”, dice Delgado.

…Ay, Alberto…

… Alberto ay…

Por otro lado, creadores como Benito Cabrera –que ha tenido el gesto de denegar al Gobierno canario el uso de su villancico Una sobre el mismo mar en las fiestas navideñas–, Teodoro Ríos, Enrique Mateu, La Luciérnaga y Una Hora Menos, entre otros, solicitan al Ejecutivo regional que aclare “el alcance real de los recortes presupuestarios en Cultura.”

El mensaje es directo: Esta situación provoca la paralización de la actividad cultural el próximo año. Por eso piden a Paulino Rivero una reunión la próxima semana para que fije “fecha, lugar y hora” para el encuentro.  

No sé lo que pasará porque esto parece una novela por entregas.

¿Habrá reunión?

¿Blancas o negras?

Pero mientras tanto pasa el tiempo y solo observo como se ningunea al sector rebelde pero no confederado y, lo que es peor, como esa indiferencia se extiende como una mancha de aceite entre la sociedad canaria, ajena a tan gravísimo debate.

Lo que me hace sospechar que la partida ya la tienen perdida.

Así que la cosa no quedará en tablas.

Y sí en un patético jaque mate.

 Saludos, ¡chachos, enróquense!, desde este lado del ordenador.

La culpa la tienen los amiguetesss

Miércoles, Noviembre 9th, 2011

A la espera de que Paulino Rivero diga la última y decisiva palabra. O lo que es lo mismo, que levante o baje el dedo para que se salve o cercene el anticuado modelo con el que el Gobierno de Canarias respaldaba la iniciativa cultural en estas islas abandonada de las manos de los dioses, se suma ahora al debate del puchero revolucionado cultureta el presidente de los populares canarios y hoy flamante candidato al Congreso de los Diputados por Las Palmas, José Manuel Soria.

Soria considera que el presupuesto destinado en los últimos años por el Gobierno canario a la Cultura se repartió “entre amiguetes”. Declaraciones cuya crudeza no entiendo, más teniendo en cuenta que hasta el día de ayer fue él mismo un miembro de ese gabinete que tan alegremente distribuía los dineros públicos “entre amiguetes.”

Sus manifestaciones resultan así un condimento más con el que estropear y confundir el sabor de un puchero al que, mucho me temo por activa y por pasiva, se le está anunciando que tiene sus días contados al fuego.

Soria afirma que así lo ha concluido tras recabar informaciones varias entre gentes del sector aunque no cite a ninguno. Y lo que es peor, resalta que esta ahora su percepción se extiende al resto de la sociedad canaria.

No dejan de sorprenderme las reflexiones del líder de los populares canarios. Será, insisto, porque ahora ve la luz y las opacidades en un territorio que si bien nunca ha sido muy transparente, ni él ni su partido se pronunciaron entonces para frenar ese malgasto dinerario que denuncia, vaya uno a saber porqué extrañas y políticas razones.

Soria dice –rascándose donde antes tenía bigote– que el presupuesto dedicado a la Cultura y al programa Septenio no se ha distribuido conforme a criterios objetivos.

Y se queda tan pancho, mostrando esa media sonrisa matadora que no le llega ni a la huella de los zapatos como la que curvaba los labios de Lee Van Cleef antes de desenfundar sus revólveres.

Y es que la política es puro teatro, o maldito simulacro que cantara la incombustible La Lupe. No obstante, recula y susurra que no quiere restar mérito a los artistas que han sido receptores de esas ayudas, pero sí lamenta (puro teatro) que se dejara fuera “a otros que también tenían el mismo mérito.”

Con estas declaraciones, José Manuel Soria pone de manifiesto que la Cultura es un asunto que nunca ha sido prioridad de su partido. Los mismo pasa con las otras formaciones políticas que se reúnen en esa casa en la te pagan para que pierdas el tiempo como es el Parlamento de Canarias.

La Cultura, debe ser, no es buena cosechera de votos. Y si lo fue alguna vez, pensará el señor Soria, fue únicamente para que esos amiguetes se acordaran de la mano que les daba de comer cuando tocaba depositar la papeleta en las urnas.

Las palabras del presidente del PP regional están pues marcadas por un profundo desprecio hacia un sector que en la actualidad está dando demasiadas vueltas y vueltas sobre sí mismo. Sin creerse aún que ya no son bien recibidos por los que administran la cosa pública.

Soria reitera mientras tanto que se debe “revisar a fondo esta política porque hay que gestionar el área de Cultura” en favor de una gestión que fomente la creatividad y desarrolle el talento dejando de lado criterios “descarados de amiguismo con los que los presupuestos se han distribuido en los últimos años”.

Pero no pone ejemplos.

No señala con el dedo.

No cita nombres.  

El señor Soria olvida que él tiene parte de responsabilidad en esa presunta política clientelar que ahora denuncia cuando formó parte del Gobierno canario. Y con un cinismo habitual no solo en su persona sino de los que se han dedicado a vivir de esto que llamamos política, ahora se calienta la boca con denuncias incendiarias que llegan demasiado tarde aunque políticamente puedan resultar tan rentables.

El 20-N está demasiado cerca.

Así que lo que pase después de ese día solo el cielo lo sabe.

Los culturos canarios, por lo pronto, deben asumir que cambiará el modelo que tanto CC como PP contribuyeron a armar en aquellas hoy nostálgicas épocas de vacas gordas.

Aquellos tiempos en los que, asegura Soria, más que las intenciones artísticas y creativas lo que importaba era ser amigo o amiguete del político de turno.

 Saludos, este debate está llegando a un grado de desfachatez alarmante, desde este lado del ordenador.