La afoto

Miércoles, Agosto 17th, 2022

No le he prestado demasiada atención al dicho que dice que la cara es el reflejo del alma pero basta ver la fotografía que días pasados se sacaron el alcalde La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, y sus dos cuates junto al director de cine Álex de la Iglesia para darse cuenta que, carajo, pues va a ser que es una aplastante verdad. Verdad esa de que la cara es el reflejo del alma.

Los hechos tuvieron lugar hace unas semanas en Aguere, donde rueda el director de El día de la bestia la segunda temporada de 30 monedas, una serie, dicho sea de paso, que me parece un borrón negro negrísimo en la filmografía del cineasta pero nadie, ya lo dijo Dios, “es perfecto”.

Al parecer el alcalde y sus cuates, que son la concejala de Cultura y presidenta del Organismo Autónomo de Actividades Musicales (OAAM) del Ayuntamiento de La Laguna y compañera sentimental de Luis Yeray, ay, Yaiza López Landi y el concejal de Fiestas, Badel Albelo Hernández, se colaron en el trajín del rodaje para sacarse una afoto con De la Iglesia y colgarla más tarde en redes sociales para que los laguneros y los que no lo son descubriéramos que el primer edil de la antaño y hoy casposísima ciudad universitaria se codea no sé si con los famosos, pero sí con un director y guionista que cuenta ya con una larga relación de películas que, sospecho, no creo que ninguno de los tres que aparecen en la afoto conozca. Imaginemos el diálogo:

- Álex, Álex –porque el tuteo es imprescindible en este tipo de personas que no saben que este abuso de confianza delata que no conoce de nada al famosete de turno, en el caso de Álex de la Iglesia medio famosete sobre todo por sus primeras películas y porque su novieta es una chica muy guapa de Tenerife- a mi es que me encantó un montón Los otros y esa de Franco, que no sabía yo que un militar…

Como me escribe quien me envía el whatsapp con la fotografía del chiste, del alcalde y de sus cuates con Álex de la Iglesia, la jeta del cineasta es más que un poema. Yo diría que casi se trata de una declaración de guerra. De quita tus sucias manos de encima, mono asqueroso que es lo que le dice Taylor (Charlton Heston) cuando los gorilas lo atrapan en aquella ciudad de monos para nada monos de la película…

Me cuentan que el alcalde Yeray, la concejala Yaiza y el concejal Badel casi se ponen de rodillas delante de algunos miembros del equipo de rodaje para poder sacarse la afoto con el director de cine que, resignado y ya que estamos rodando aquí no vayamos a tener problemas, aceptó la invitación de quedar plasmado para la eternidad en una imagen que vale más que mil palabras.

Así que aquí lo dejo, a Yeray pasándole el brazo por encima a un Álex de la Iglesia que parece que está a punto de jiñar (hacer de vientre) y dos concejales que logran que me explique, por otro lado, que la cultura en La Laguna se haya replegado a sus cuartales de invierno porque ante este panorama… como que no, que resulta imposible… que mejor tirar la toalla o abrazar si no queda otra opción al maguerío que define en la actualidad la antigua ciudad de los Adelantados, título, por cierto, que hoy debería ser de los Retrasados. Por ir siempre detrás, por apuntarse a tomarse una afoto con el famosete de turno (te tocó, Álex, es lo que pasa por venir a rodar a provincias tan alejadas) sin tener en cuenta que lo que hacen es molestar a un tipo que está haciendo su trabajo pero esta esa es una de las cruces que lleva soportando La Laguna no solo por Yeray y sus cuates, la pandi que se sacó esa afoto en la que noto en falta a Santiago Pérez, que es probable que no pasara por ahí para quedar inmortalizado en la imagen.

Una imagen, ya se dijo, que a veces sí que vale más de mil palabras.

Saludos, el horror, el horror, desde este lado del ordenador

La Laguna acoge del 13 al 16 de octubre la Feria Provincial del Libro de Santa Cruz de Tenerife

Sábado, Julio 9th, 2022

Por fin hay fechas para la celebración de la Feria Provincial del Libro de Santa Cruz de Tenerife, actividad que muchos esperamos nos quite el mal sabor de boca que nos dejó la que hace unos meses visitamos en la capital tinerfela.

Como recordarán, desde el año pasado la Feria dejó de celebrarse en Santa Cruz, La Laguna asumió el compromiso de acogerla y se desarrolló en diciembre en la plaza del Adelantado. Ahora y mediante su página en Facebook, nos enteramos que anuncia nueva Feria Provincial del Libro de Santa Cruz de Tenerife del 13 al 16 de octubre en tres escenarios diferentes:

Plaza de la Concepción, Plaza de la Junta Suprema y Plaza de La Catedral.

Hasta ese entonces, habrá que ver el número de casetas que consigue reunir (se notó y mucho, la ausencia de varias librerías de la isla en 2021m entre ellas la de Lemus, que no suele acudir desde hace unos años a este encuentro por razones que un día explicaremos); los escritores y escritoras a los que se invitarán para que hablen y sobre todo firmen ejemplares de sus obras y el público que genera este encuentro tan necesario para el libro, los autores y sobre todo los lectores, su destinatario final.

Saludos, nos vemos, desde este lado del ordenador

El IEC rinde homenaje a los maestros canarios de la Historia

Viernes, Noviembre 12th, 2021

El Instituto de Estudios Canarios IECan organiza la segunda edición del ciclo de conferencias La renovación de la historiografía canaria a través de sus protagonistas que se celebra del 15 al 18 de noviembre. El ciclo se desarrollará en la Casa de Ossuna, La Laguna, desde las 18:30 horas. La entrada a las conferencias es gratuita, previa reserva de localidades a través del correo iecanarios@gmail.com. Además, la actividad será retransmitida en directo a través de los canales de Facebook y Youtube de la institución. 

Con este nuevo ciclo de conferencias, coordinado por Eduardo Aznar Vallejo y Roberto J. González Zalacain, el IECan pretende rendir tributo a algunos de los principales investigadores que desde Canarias profundizaron a lo largo del siglo XX en el conocimiento histórico. Figuras como las de Francisco Morales Padrón, Manuela Marrero Rodríguez, Agustín Millares o Alejandro Cioranescu serán revisitadas por parte de especialistas en la materia, con el objetivo de comprobar el grado de vigencia de sus aportaciones y proyectar hacia las nuevas generaciones de historiadores un balance actualizado de su producción.

Manuel Lobo, catedrático emérito de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, será el encargado de abrir las jornadas el lunes 15 de noviembre a las 18:30 horas. Lobo profundizará en la aportación de Antonio de Bethencourt a la historiografía canaria. A continuación será el turno de Carlos Castro Brunetto, quien ofrecerá la conferencia Jesús Hernández Perera, impulsor de la Historia del Arte en Canarias

Al día siguiente, el martes 16 de noviembre, Jorge Onrubia abrirá la segunda jornada de este ciclo dictando la conferencia Celso Martín de Guzmán, historiador y humanista. La obra de Marcos Guimerá Peraza ocupará la segunda intervención del día, a cargo de Pedro Bonoso González. 

Las conferencias Manuela Marrero Rodríguez. Investigación y enseñanza, impartida por Leocadia M. Pérez,  y La obra historiográfica de Alejandro Cioranescu, a cargo de Juan Manuel Bello León, completan la tercera jornada, prevista para el miércoles 17 de noviembre. 

Ya el jueves 18 de noviembre el ciclo se cerrará con el análisis de las aportaciones de Francisco Morales Padrón y de Agustín Miralles Carlo, realizadas por las investigadoras Elena Acosta y Leonor Zozaya, respectivamente. 

Esta segunda edición del ciclo de conferencias La renovación de la historiografía canaria a través de sus protagonistas está organizada por el IECan y cuenta con el patrocinio del Cabildo de Tenerife, del Ayuntamiento de La Laguna y de la Fundación CajaCanarias. 

Saludos, un tributo más que merecido, desde este lado del ordenador

Llevadme a ver el mar, una novela de Jorge Fonte

Martes, Marzo 9th, 2021

La aparición en la república de las letras de Jorge Fonte es relativamente reciente. Si no se equivocan sus perfiles biográficos, irrumpe en 2017 con un libro de cuentos de carácter erótico titulado Natalia y otros relatos solo para adultos, volumen al que, tres años después, añadiría una continuación con Milena Velba y más relatos solo para adultos. En 2018 presentó su primera novela, Una isla a la deriva, en la que se sirve de un hecho fantástico para promover una reflexión sobre el archipiélago y en concreto El Hierro, a la que se siente fuertemente atado por lazos familiares.

Jorge Fonte era conocido, no obstante, mucho tiempo antes por una serie de trabajos críticos sobre el cine y sobre algunos cineastas. En concreto, resultan muy interesantes las aproximaciones que realiza al universo imaginativo de Walt Disney, como creador y como fabricante de sueños; Woody Allen, al que ha dedicado varias obras que se ocupan, entre otras particularidades que definen la filmografía del director de Manhattan, sus abundantes referencias cinéfilas y musicales que aparecen en sus películas así como sendos estudios sobre Robert Zemeckis, Russ Meyer, Oliver Stone y Steven Spielberg, entre otros.

El escritor regresa ahora con Llevadme a ver el mar (Ediciones Idea, 2021) al territorio de la literatura de ficción con una novela que no tiene nada que ver con la primera (Una isla a la deriva), lo que revela a un autor inquieto que es capaz de escribir un texto con tintes extraordinarios a volcarse ahora con otro que no tiene nada que ver con el anterior, ya que se costriñe a los límites –en fondo y forma– que impone la novela histórica.

Llevadme a ver el mar se desarrolla en la ciudad de La Laguna a mediados del siglo XVII y está inspirada en un hecho real: la historia de amor que se tejió entre el noble Jerónimo de Grimón y Rojas con la monja sor Úrsula de San Pedro.
Se sitúa la acción en el año de “nuestro Señor” de 1651 y la ciudad, la isla, el archipiélago canario comienza a moverse con lentitud en dirección a un futuro incierto mientras su población permanece atada a viejas tradiciones y lealtades familiares que el paso de los años no ha disuelto en el aire. Y tradición que parece que se ha enquistado –de generación en generación– en la sociedad lagunera.

La novela está notablemente ambientada, por lo que las situaciones que plantea Fonte resultan muy creíbles. El escritor, a modo de guiño, da apellidos de amigos y conocidos a algunos de los protagonistas “no reales” de la historia pero que están ahí para facilitar lo que tiene de ficción un relato que procura en todo momento (y suele conseguirlo) respetar el hecho histórico que lo inspira.

El libro cuenta además con un índice de personajes (reales y no reales) para que el lector no se pierda con ellos ya que son casi medio centenar entre principales y secundarios. Se agradece esta guía porque resulta natural que a medida que se avanza en la historia (dividida en tres partes) uno se pierda con ellos. La mayoría, de todas formas, son fundamentales para sostener una narración que más que reflejar la armonía de la época, la ciudad de La Laguna como núcleo urbano que empieza a crecer y que cuenta con una estructura social claramente definida, se decanta por la pasión amorosa.

La novela, de todas formas, se desarrolla en el escalón más alto de la pirámide social: la nobleza, algunos de los cuales son nietos y bisnietos de los conquistadores que acompañaron a Alonso Fernández de Lugo, el hidalgo castellano que fue responsable de la incorporación definitiva de las islas Canarias a la Corona de Castilla en el siglo XV.

Llevadme a ver el mar cuenta con algunos peros… Entre otros destacaríamos el estilo que ha escogido Jorge Fonte para narrar esta historia, una imitación más irregular que regular de cómo se hablaba en aquel entonces en una islas ya sometidas. A mi juicio, más que situar al lector en la época que describe lo aparta de la misma por el tono solemne del lenguaje que mantiene a lo largo de toda la novela. Entiendo que se hizo así para dar credibilidad a su relato pero no termina de convencer una escritura que, por vicios de donde procede, peca la mayor parte de las veces de pomposidad. No termina tampoco de asumirse el número de páginas, más de trescientas, ya que la convierte en una obra demasiado extensa para narrar una historia de amor que no cuenta con demasiados matices. Sí que se agradece, por otro lado, el ánimo que tiene Fonte para informar de algunos hechos claves en la Historia de La Laguna, notas necesarias porque mucho de lo que se cuenta en el libro pudo pasar en verdad. No se nota, o al menos no escandaliza, que el escritor se haya arrogado la autoridad de “inventar” algunos neologismos porque “aportan buen ritmo y elegancia al texto”.

En conjunto, Llevadme a ver el mar cumple las expectativas. Se agradece el cuidado y la meticulosidad con la que Jorge Fonte cuenta esta historia de amores prohibidos en una ciudad de La Laguna que más que mirar a España y el nuevo mundo, se fija atolondradamente en sí misma al margen de los cambios que se producen a un lado y al otro del océano. Esas transformaciones que traen y se llevan los vientos de la Historia son detalladas también por el escritor para dotar de autenticidad el momento histórico en el que se desarrolla una ficción que bebe de la fuente de un hecho real que marcó a la antigua capital de Canarias.

El libro cuenta con una amplia bibliografía en la que se detallan las obras a las que recurrió Fonte para dar coherencia histórica a este relato de amores imposibles que se desarrolla en una ciudad que crece y que domina una pequeña nobleza con apellidos (muchos de los cuales han llegados hasta la actualidad); una iglesia que dirige la vida espiritual de sus habitantes y una clases populares en la que se mezcla lo mejor y lo peor de eso que llaman pueblo. Un pueblo mestizo que anda con esclavos de raza negra y mulatos que augura el futuro de un archipiélago atlántico que vive demasiado dentro y embobado de sí mismo.

Saludos, ya saben, desde este lado del ordenador

Las ciudades de Cuenca (Ecuador) y La Laguna, unidas por el verso y la canción

Miércoles, Agosto 5th, 2020

La ciudad de Cuenca (Ecuador) y La Laguna disponen de una tipología arquitectónica colonial bastante similar. Ambos centros urbanos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en Marrakech, Marruecos, en 1999, y el domingo 9 de agosto se reencontrarán bajo el paraguas de la cultura para celebrar juntos el Bicentenario de la Independencia de Cuenca y el Día de la Cultura Nacional de Ecuador.

Organizado por la Editorial Centro de Estudios Sociales de América Latina y conducido por la poetisa de Cuenca (Ecuador) Yesenia Espinoza, se celebra un encuentro poético y musical que se retransmitirá en directo y a través de la plataforma Zoom, este original cruce entre las dos orillas podrá verse en Canarias a partir de las 16 horas. Una hora más en la Península.

Intervendrán en el acto Catalina Sojos, Francisco Viña, Jorge Dávila Vázquez, Cecilia Domínguez Luis, Iván Petroff, Fernando Senante, Sara Vanegas, Rubén Díaz, Andrea Terreros, Luis Almeida y los pintores Miguel Ángel Govea y María Paz Carpio Martínez. Se prevé una vez celebrado el encuentro una publicación que se entregará a quien esté interesado el 9 de agosto.

* En la imagen, una vista de la ciudad de Cuenca, en Ecuador

Saludos, a la expectativa, desde este lado del ordenador

La historia del Cementerio de San Juan, La Laguna

Viernes, Octubre 18th, 2019

El periodista y escritor Benjamín Reyes desentierra los secretos bien guardados del camposanto de San Juan en un libro en el que estudia su historia desde 1814 a 1983.

El cementerio lleva el nombre de San Juan “porque la primera persona que se enterró en el camposanto de La Laguna fue Juan Rodríguez Toste, el 4 de julio de 1814”. 

Reyes explica que este nombre continúa una tradición popular en aquel entonces que consistía en denominar al cementerio como la primera persona enterrada en él. La tradición comenzó con el de San Rafael y San Roque en Santa Cruz de Tenerife.

Con este libro, el periodista pretende no solo contar la historia de un cementerio en el que honrar “a nuestros antepasados” sino también para descubrir “nuestra historia”, dice.

A través de este relato se pone al lector en situación ya que describe cómo era la sociedad lagunera del siglo XIX. Una sociedad, destaca, “profundamente religiosa, muy jerarquizada, donde el 87% de la población era analfabeta y la enfermedad más común “se ignora, porque se desconocía la enfermedad que lo había llevado a la muerte” . En esta línea, Benjamín Reyes afirma que se desconoce de que murió el 25 por ciento de todas las personas que fueron enterradas en el siglo XIX.

El escritor y periodista aprovecha este libro para explorar con datos otros aspectos relacionados con la cultura de la muerte en la ciudad de los Adelantados. Escribe así sobre las procesiones fúnebres en las que el finado era trasladado desde la iglesia o casa mortuoria al camposanto en una tartana tirada por caballos. Costumbre que dejó de hacerse a raíz de una epidemia de gripe, al prohibir en 1843 “el toque fúnebre de camposanto y el trasiego de procesiones de cadáveres por las calles”. Esta decisión generó tensiones entre la autoridad civil y la eclesiástica, ya que la Iglesia Católica se resistió a aceptar la nueva normativa al considerar que vulneraba sus derechos.

A modo de ejemplo, Benjamín Reyes alude al caso del presbítero Felipe González, quien sí contó con una procesión fúnebre que desafió la prohibición mientras se dirigía a la iglesia de La Concepción.

Entre otros defensores de la creación de un camposanto en La Laguna se encuentra el doctor Domingo Saviñón tras la epidemia de gripe de 1807. Tuvieron que sucederse otras epidemias como las de fiebre amarilla de 1810 y la de viruela de 1812 para que se hiciera realidad el proyecto del primer cementerio lagunero, ciudad que por aquel entonces contaba con 9.672 habitantes.

Adquirida la finca para construir el camposanto de San Juan fue necesario trasladar a lugar más conveniente el molino harinero de viento allí instalado, relata Benjamín Reyes, quien añade que hasta finales del siglo XIX podemos encontrar vestigios de estos molinos en La Laguna.
 
La ermita de San Juan Bautista, anexa al camposanto se construyó al finalizar una epidemia de peste bubónica que acabó con la vida de casi 6.000 personas (muchas de ellas están enterradas bajo la ermita).

Una década antes otra epidemia de peste bubónica costó la vida a 9.000 personas. Se tratan de dos de las epidemias más feroces que ha sufrido Tenerife, y fue tanta la devastación que las gente sencillas creían que más que una enfermedad se trataba de un castigo divino.

Entre las curiosidades que ofrece una obra netamente divulgadora fue el descubrimiento durante la investigación un registro de elefantiásicos que data de 1853. En él aparece un listado de diez personas que padecieron esta enfermedad que produce un engrosamiento de las extremidades inferiores.

La obra cuenta además cómo al llegar al máximo de su capacidad, el último enterramiento del antiguo cementerio de La Laguna se celebró el 25 de enero de 1983. El finado se llamaba Anselmo Pardo Hernández y en total, asegura Benjamín Santana, allí se encuentran “unas 55.000 almas inhumadas”.

Tres días después de su cierre, se inauguró en La Laguna el camposanto de San Luis, que se llama así porque “la primera persona inhumada era Luis López Marrero”.

Saludos, se acerca la Noche de Todos los Santos, desde este lado del ordenador