Mediodía eterno, una novela de Santiago Gil

Jueves, Agosto 19th, 2021

“Leo también a Tomás Morales. Tomás supo escribir el sonido del Atlántico. Yo recuerdo ese sonido en las costas del mar bravío de Fuerteventura, y también al final de la playa de Las Canteras o del Arrecife, donde no está la Barra y el océano resuena como una gran caracola lejana”.

(Mediodía eterno, Santiago Gil, Cabildo de Gran Canaria y Casa Museo Pérez Galdós, 2021)

Santiago Gil cuenta con una consolidada y atractiva trayectoria literaria muy unida a su isla natal, Gran Canaria. En 2019 se atrevió a recrear el amor adolescente de Benito Pérez Galdós con su prima Sisita en El gran amor de Galdós. Ahora, con Mediodía eterno hace algo parecido pero con muchísima más personalidad con el pintor José Jorge Oramas. Por esta novela, Gil recibió el Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós y se trata, a nuestro juicio, de una de sus obras más densas (pese al número de páginas) y maduras. Un relato que muestra a un escritor seguro de sí mismo como narrador de ficciones.

Tanto en El gran amor de Galdós como en Mediodía eterno se fabula en torno a la vida de dos grandes hombres nacidos en el archipiélago canario pero hasta ahí llegan las comparaciones. El origen familiar y social de Galdós se encuentra en las antípodas del de Oramas. Pérez Galdós se dedicó a las letras, carrera en la que se convirtió en el mejor escritor que retrató el Madrid de finales del XIX e inicios del XX mientras que José Jorge Oramas tuvo una vida muy corta –falleció a los 24 años– que estuvo marcada por una enfermedad que le hizo ampliar su visión de cuanto lo rodeaba, transformando su mirada en una luz poderosa, claramente Oramas.

En cuanto a estilo, El gran amor de Galdós mantiene distancias con su protagonista al estar escrita en tercera persona mientras que Mediodía eterno recurre a la primera. Es decir, que el narrador es el mismo José Jorge Oramas que nos habla a través de Santiago Gil.

Mediodía eterno está estructurado en dos partes. La primera, La vida de Oramas, está narrada en primera persona por el mismo artista por lo que el lector es testigo directo de lo que piensa y del sentido trágico de la vida que asumió al diagnosticársele un mal que fue consumiendo poco a poco su existencia.

La cercanía de la muerte hace que el artista intente retener su amor a lo que observa en una serie de cuadros que son un misterio en sí mismo. Y no solo por la intensidad de la luz que alimenta a casi todos ellos sino por mostrar el paisaje que lo rodea en una serie de obras que no han perdido su capacidad de conmover.

En esta primera parte, el personaje que construye Santiago Gil de Jorge Oramas se confunde con el mismo Santiago Gil en un ejercicio de intercambio de papeles que no decae, dando densidad al mismo tiempo a un personaje que amó la vida, así lo expresó a través de su arte y así lo expresa Santiago Gil a través de su literatura.

Santiago Gil consigue dar credibilidad al personaje y en un lenguaje conmovedoramente poético desgrana con agradecida sutileza algunos de los momentos que marcaron la existencia del pintor grancanario. El escritor propone, además, un atractivo juego literario con el lector, juego en el que hay que entrar como se debe entrar en cualquier clase de juego, con inocencia.

A lo largo de todo el texto, de una enorme complejidad que Santiago Gil resuelve con desarmante sencillez, se tratan muchos de los temas claves en la vida del pintor como si fueran colores, colores tan vivos como los que definen la obra de Oramas y que sirven para explicar muchos de los días que marcaron la existencia del artista. Un artista que evitó lo que pudo el retrato, decantándose por el paisaje que reflejó siempre bajo una luz limpia y serena que corresponde a la de ese mediodía eterno que anuncia el título de la novela.

Los años de formación en la Escuela de Arte Luján Pérez donde conoció a otros artistas como Felo Monzón, Juan Ismael y el escultor Plácido Fleitas, entre otros; los días que pasó en el centro psiquiátrico de Tafira (“Los locos tienen alma”, comienza la novela) atendido por el médico y coleccionista Rafael O’Shanahan y una ciudad, Las Palmas de Gran Canaria, que todavía seguía siendo una pequeña capital de provincias son algunos de los elementos de los que se sirve Santiago Gil para modelar a su personaje. Personaje que percibe la primera señal de un amor que le infla de plenitud los castigados pulmones y que como la enfermedad que lo acompañó casi toda su vida condiciona al artista que, en esta novela, se desdobla en Santiago Gil. Esta metamorfosis contribuye por otra parte a que lo que cuenta resulte tan real y cercano.

José Jorge Oramas dejó una obra no demasiado extensa. Creaciones plásticas que expuso en vida en muy pocas ocasiones aunque ya en su tiempo hubo espectadores, como el escritor tinerfeño Agustín Espinosa, que avisaron de su talento en textos tan llenos de belleza como Media hora jugando a los dados.

Si hubiera un leiv motiv en esta novela ese sería el arte y la muerte. Muerte a la que se encara Oramas con la cabeza alta, sin miedo. Es como si hubiera aprendido que nada es eterno salvo la luz que captura en sus lienzos.

“Cuando medito parece que vuelo, que salgo de mi cuerpo, como si realmente hubiera algo más que materia en nuestros adentros. Cecilia es de las que piensan que el arte se genera justamente en ese misterio que portamos los humanos cuando miramos algo o rebuscamos en nuestras vivencias y en nuestros recuerdos”.

La segunda parte, sensiblemente menor en número de páginas (la novela no llega a las 200), cuenta la vida de Cecilia Blisse, un personaje que sirve de apoyo sentimental al relato y cuyo diario, narra, le fue entregado a Santiago Gil en un viaje a Londres. Al modo de las matrioskas rusas se propone una novela dentro de otra novela.

Podría apuntar más aspectos de un libro que como otros de Santiago Gil ha sabido tocar el corazón pero es el momento en que lo descubran lectores que demandan historias que reinterpreten la vida de los nuestros (artistas e intelectuales, hombres de fe, en definitiva) con mirada literaria.

Mediodía eterno es una novela que se atreve a hurgar dentro de la cabeza y el alma de su protagonista por lo que sorprenderá, como a quien firma estas líneas sorprendió, la soltura con la que Santiago Gil rinde justicia al pintor que se “nos” fue demasiado pronto, describiendo las contradicciones que pudo tener el artista que congelo la vida con el hechizo de su luz.

Saludos, tierra, mar, desde este lado del ordenador

Santiago Gil obtiene el Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós por Mediodía eterno

Lunes, Noviembre 16th, 2020

La novela Mediodía eterno, de Santiago Gil, ha obtenido el Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós en su última edición, dotado con 15.000 euros más la publicación de la obra. El certamen, de carácter bianual, es una iniciativa del Cabildo de Gran Canaria y al mismo se presentaron un total de 124 obras.

La decisión del jurado valoró del texto “su calidad literaria, el modo en que el autor transformó la historia real del pintor Jorge Oramas en asunto novelesco”. El comité deliberador estuvo formado por el profesor de la Universidad de Amsterdam, Germán Gullón, la directora de la Cátedra Pérez Galdós, Yolanda Arencibia, la escritora Care Santos y la directora de la Casa-Museo Pérez Galdós, Victoria Galván.

Mediodía eterno aborda la vida que se acaba y que, al mismo tiempo, intenta eternizarse en el arte, informó Santiago Gil, quien recordó que “no se conoce prácticamente nada del pintor Jorge Oramas, un aprendiz de barbero que no llegó a cumplir los 25 años y que dejó una obra que, al paso de los años, es admirada y reconocida por muchos entendidos y críticos de arte, hasta el punto de protagonizar una exposición en el Reina Sofía de Madrid”.

El escritor grancanario dijo que la novela está dedicada a la memoria de Chiqui Castellano Suárez, ya que fue quien la inspiró y quien primero la leyó y a su hija Isabel.

De los 124 manuscritos (36 más que en la primera edición convocada en 2018) presentados al Premio Internacional de Novela Benito Pérez Galdós, 29 procedían de Canarias y otros 75 de distintas comunidades autónomas españolas, mientras que 11 fueron enviados desde distintos países extranjeros como Puerto Rico, Argentina, México, Colombia, Guatemala, Francia, Alemania, Irlanda y Cuba.

Así mismo, el jurado decidió otorgar un accésit, sin dotación económica, y sin que ello implique su publicación por parte del Cabildo de Gran Canaria, como establecen las bases del Premio, a la novela A orillas del Guiniguada, de Juan José Mendoza Torres.

Esta segunda convocatoria recupera un certamen literario que no se convocaba por el Cabildo grancanario desde 1989 y en cuyo palmarés figuran escritores como J. J. Armas Marcelo, Luis León Barreto, Fernando G. Delgado o Emilio González Déniz.

FOTO: Daniel Mordzinski

Saludos, enhorabuena, desde este lado del ordenador

Novedades literarias con acento canario

Martes, Mayo 19th, 2020

Pese a la que está cayendo y pese al estrabismo de la viceconsejería de Cultura, algunos enchufes de los que hablaremos en los próximos días y esa sensación, para nada nueva, de que se acabó lo que se deba, escritores y editoriales continúan publicando impasibles al desaliento en tiempos de la Covid-19. Lo que merece más que un aplauso una ovacióin. Si hace unos días nos hacíamos eco del libro de relatos Las zonas comunes (Fran Miniediciones, 2020), de Nicolás Dorta, hoy le vamos a hablar de otros libros escritos por gente de aquí (Canarias, archipiélago abandonado de la mano de los dioses) porque pese a la amenaza invisible, el confinamiento, y eso que llaman la nueva normalidad (y no, no es el título del último episodio de El ministerio del tiempo), los escritores nacidos o residentes en las islas continúan escribiendo y publicando cuando consiguen que alguna editorial confíe en ellos.

Víctor Álamo de la Rosa regresa con La ternura del caníbal (Editorial Siete Islas, 2020), una curiosa historia que se desarrolla en un mundo distópico en el que casi parece que el escritor se adelantó a la realidad que estamos viviendo con el nuevo y amenazador vecino que se ha instalado entre nosotros: la Covid-19. En esta misma editorial, Ismael Lozano Latorre publica Vagos y maleantes, historia que se inspira en unos de los episodios más vergonzosos y olvidados de la historia de España como fue la colonia penitenciaria de Tefía, campo de concentración ubicado en la isla de Fuerteventura en 1954 “para proteger a la sociedad de actos homosexuales”.

La producción literaria de Santiago Gil no la detiene ni el puñetero virus. Si hace unos meses presentaba su libro de poemas Té Matcha, libro en el que rinde homenaje a una de las personas más luminosas que he conocido en mi vida, Angélica Castellano Suárez, publica ahora en la editorial digital ATTK Editores El imposible amor, una nouvelle en la que cuentan los miedos, los anhelos y las incertidumbres que se vivieron en España durante las primeras semanas de la cuarentena de la Covid-19.

Bajo el sugestivo título de Historia desconocida de mis antepasados (Edtorial Verbum), Gerardo Pérez Sánchez insiste en una de las constantes de su producción literaria: el amor. La novela, la sexta que publica el autor, se centra en la relación que de manera intermitente mantienen Isabel y Khafra a finales de los años veinte y a mitad de los setenta del pasado siglo. Ella es natural de Güímar, nacida en el seno de una humilde familia de pescadores, mientras que él es hijo de un profesor de Universidad viudo y reside en la ciudad de Viena.

Por último, Damián Marrero Real publica Crónicas del aire (Ediciones Mesturadas), el relato del proceso de enfermedad pulmonar que llevó al autor a un trasplante en el hospital 12 de octubre de Madrid.

Saludos, pónganse la mascarilla si salen de casa, desde este lado del ordenador

Madrid. Ofrenda y homenaje a Benito Pérez Galdós

Miércoles, Julio 3rd, 2019

El 4 de enero de 2020 se conmemora el centenario de la muerte del escritor Benito Pérez Galdós, lo que ha generado cierto revuelo y expectación no solo en los galdosianos irredentos sino también en algunos lectores que, sin ser demasiado proclives a la literatura del maestro, comienzan a buscar en muchas de sus novelas claves que expliquen esta pasión por un autor que, sin lugar a dudas, es el cronista oficial del Madrid de finales del XIX y principios del XX. O mejor uno de los grandes escritores españoles de su tiempo que puso su talento al servicio de la Historia de España (Los episodios nacionales) y de una amplísima galería de personajes con los que describe las formas y el carácter de la burguesía y las clases menos favorecidas que cohabitaban en la capital de España de aquel entonces.

En torno a la figura de Benito Pérez Galdós se ha escrito y se escribirá más el próximo año. Sabemos que trabaja en una biografía sobre el personaje la profesora emérita y catedrática por la Universidad de Gran Canaria, Yolanda Arencibia; el escritor aparece también como personaje en una novela de misterio y me entero que hay alguien que quiere reeditar La incógnita, titulo que califican los entusiastas como la primera novela policíaca de la literatura española.

Si ya este año la sombra de Galdós se cernió sobre muchos de nosotros y nadie acierta a explicar aún de quien salió la leyenda negra que asegura que cuando tocó tierra peninsular el autor de Fortunata y Jacinta se sacudió los zapatos para desprenderse del polvo de Gran Canaria, polvo que es de Canarias, si hay un libro que nos enseñó a ver a Galdós con otros ojos, ojos más humanos, fue El gran amor de Galdós, una pequeña novela, pequeña por el número de páginas y no por las cosas que cuenta, de Santiago Gil en la que reconstruye el primer flechazo que sintió (¿sufrió?) el escritor al conocer a su prima cubana Sisita.

La novela, que edita Ediciones La Palma, se ha convertido en una de las más leídas en Gran Canaria, tierra natal de don Benito y de Santiago Gil, a quien no le damos tratamiento de don porque es un hijo de una época que se desprendió de don y dones, y tras presentarse en el archipiélago, la última vez en la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife a finales de mayo, se dará a conocer en Madrid este mismo sábado 6 de julio y a las 11 ante la estatua de don Benito que se encuentra en el parque de El Retiro de Madrid.

El acto mezcla ofrenda y homenaje a Galdós ante la estatua que le hizo en vida Victorio Macho, y rodearán a Gil escritores, escritores amigos y amigos, así como público en general para recordar la obra y no sé si la vida, algo errática en su juventud, de quien es sin lugar a dudas el gran cronista de Madrid del siglo XIX.

Saludos, quién pudiera…, desde este lado del ordenador

El gran amor de Galdós, una novela de Santiago Gil

Martes, Abril 30th, 2019

No se sabe demasiado sobre la vida de Benito Pérez Galdós durante los años de niñez y adolescencia, período clave en la existencia de cualquier ser humano y filón narrativo con el que poder especular las razones que marcaron el devenir de una existencia dedicada, y de qué modo, a la literatura. Muchos de estos episodios podrían haber inspirado el ciclo de sus novelas madrileñas, novelas tan necesarias para tomar la temperatura del Madrid de finales del siglo XIX y que fueron escritas, plantea Santiago Gil en su nueva novela, por la historia de amor que vivió siendo apenas un adolescente en la capital grancanaria, isla, cuenta la leyenda negra que rodea al escritor, de la que se quitó el polvo de los zapatos al llegar a la península.

Santiago Gil imagina en El gran amor de Galdós Sisita, un personaje que, describe, fue fundamental en la vida del escritor y que ha pasado de puntillas por las biografías y en el mismo retrato autobiográfico que don Benito expresó sobre su vida.

Para contar esta historia en la que realidad y ficción se dan la mano, Santiago Gil ha apostado por la distancia al utilizar la tercera persona, hecho que algunos han querido ver como un homenaje al autor de La fontana de oro y que desde nuestro lado se observa más que como tributo, como la manifestación del profundo respeto y admiración que guarda Gil ante la obra de Benito Pérez Galdós.

La historia se desarrolla en varias épocas y en escenarios distintos aunque se prioriza las experiencias del protagonista en las playas que rodean su ciudad natal y las golferías de estudiante en Madrid mientras su buen amigo Fernando León y Castillo le pide inútilmente sosiego para que se centre en sus estudios en una capital de España que en aquellos días era el centro geográfico y espiritual de un país tan acostumbrado a perder la brújula de la Historia.

El Benito, aún no don Benito, que retrata Santiago Gil es un muchacho perdido en su mundo y con una idea fija en la cabeza: ser escritor. Conocer a Sisita, casi su opuesto en cuanto representa todo lo que no es él –se trata de una chica extrovertida y alegre– es la primera llama que despierta su corazón, hasta ese entonces dormido en las contradicciones de la adolescencia. Tras marchar a Madrid, esa llama –relata Gil– continuará encendida hasta que la fuerza de la razón le obligue a tomar una decisión que marcará el resto de su vida.

En este aspecto, la novela más que explicar la génesis de un escritor en ciernes, que aún balbucea y anda en pañales tras la búsqueda de un estilo y de un mundo al que describir con fiero realismo, relata lo que pudo significar para don Benito aquel primer amor que se frustró en una isla bañada por las aguas del Atlántico y de cómo ese amor lo diseminó años más tarde –ya como escritor que ha madurado– entre las obras que dejó escritas.

Como punto de partida para construir la novela no está nada mal, y se agradece que Gil haya mantenido en todo momento cierta distancia con su Galdós, un Galdós muy Gil, por lo que tiene de personaje romántico muy metido en sí mismo.

El gran amor de Galdós permite al lector conocer de cerca la vida de un escritor en estado embrionario, un hombre que apenas se ha hecho hombre pero que tiene esa edad en la que comienza a darse cuenta que crece y que debe de enfrentarse –de ahí sus escapadas a los prostíbulos de Madrid y el abuso de bebidas espirituosas– a los primeros golpes que le propina la vida.
La novela cuenta el relato de la aventura personal que vivió, con sus gozos y sus sombras, un adolescente en apenas unas 150 páginas, trasmitiendo la belleza natural de una isla y por contra el tedio pueblerino de una capital de provincias que cuenta con pequeños pero muy desarrollados oasis humanos.

El Galdós de Santiago Gil resulta verosímil, una tarea de titanes porque cualquier lector de Galdós tiene en su imaginario a su Galdós, un personaje que se deja querer en esta novela porque todos hemos sentido algo parecido a lo que aquí se cuenta. El joven Galdós resulta cercano, humano. Sus titubeos son nuestros titubeos. También algunas de sus equivocaciones.

No le sobra nada a esta novela que mezcla lo que se conoce y se desconoce de aquel período de la vida de don Benito , ese vasto territorio abierto a la imaginación y en el que emerge con sobresalientes resultados la firma de un escritor, Santiago Gil, que crece al describir las contradicciones del alma humana.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador

Lecturas con acento de aquí

Jueves, Abril 11th, 2019

El Pacto de las viudas (Siete islas, 2¡19) es una novela de Víctor Álamo de la Rosa en la que recrea un mundo en el que las mujeres han logrado manejar los hilos del poder aunque ahora ese universo vive una pandemia de suicidios en la que Danilo Porter, un investigador privado, buscará la verdad de lo que está ocurriendo, adentrándose en una realidad distópica en la que el planeta está gobernado por las esposas de los más célebres dictadores del siglo pasado. El escritor, cuya última novela publicada obtuvo en 2013 el premio Benito Pérez Armas, despliega la historia de amor de Danilo Porter y Eleonore para demostrar que hay amores que no cura el paso del tiempo. Danilo Porter se niega a aceptar su divorcio y se dedica a espiar a su exmujer, convencido de que el tiempo no cura las heridas, de que hay amores que no se olvidan. Las viudas intervendrán para ayudarle. La trama, ambientada en Madrid, Río de Janeiro y en una extraña isla inventada llamada Calibán, describe las peripecias de Danilo Porter y sus investigaciones al mismo tiempo que reconstruye su fallido matrimonio y su obsesión por recuperar a Eleonore.

Santiago Gil es el autor de El Gran amor de Galdós (Ediciones La Palma, 2019), un libro en el que relata la historia del primer amor que vivió y sufrió el autor de, entre otras grandes novelas, Los episodios nacionales. En la contraportada se avisa que “Benito Pérez Galdós fue un hombre con muchos amores que, sin embargo, renunció siempre a la convivencia marital y al compromiso. Se encerró a escribir como un galeote y creó personajes en los que fue dejando rastros de su propia biografía. En sus memorias insiste en que no hay nada reseñable antes de 1864, pero quienes conocen su vida hablan de un primer amor con María Josefa Washington Galdós Tate que marcó toda su existencia”. La publicacion de esta novela se inserta en las conmemoraciones del denominado Bienio Galdosiano, comprendido entre 175 aniversario de su nacimiento, que se celebra desde mayo de 2018, y del centenario de su muerte, en enero de 2020.

Todo bien (Círculo Rojo, 2019) es una divertida novela de Gregorio Duque en la que repasa la actualidad que han vivido las islas que forman el archipiélago canario en los últimos años. El libro se plantea asì y entre otras cuestiones ¿podemos sustraernos a todos los hechos negativos de la vida o, por el contrario, se convierten en condicionantes y elementos que marcan la vida, la forma de pensar, la ética, la ideología y sus aficiones? A esta pregunta responde el autor mediante una novela peculiar, a través del humor, y de una serie de personajes que hablan en presente del pasado más reciente, encabezados por Antonio, fiscal sordo que llega a Santa Cruz de Tenerife una semana antes de incorporarse a su destino, y un grupo coral en el destacan Rafael, Jesusa y Chano.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordernador