Baraka, una novela de Javier Hernández Velázquez

Martes, Abril 16th, 2019

La guerra del Rif ha dado origen a grandes novelas de la literatura española. Entre otras, Imán, de Ramón J. Sender; La forja de un rebelde, de Arturo Barea y el quinto tomo de los Episodios Nacionales Contemporáneos, El desastre de Annual, de Ricardo Fernández de la Regera y Susana March. Recientemente, se han sumado a recrear sus historias en este amargo contexto histórico escritores como Lorenzo Silva e Ignacio Martínez de Pisón, nombres a los que se suma ahora la novela Baraka, de Javier Hernández Velázquez, relato que protagoniza Gabriel, un joven tinerfeño que vive en sus carnes la derrota de Annual y quien en su transitar por el desierto mientras huye del enemigo, comienza un viaje iniciático acompañado de un misterioso personaje que los transformará como persona.

La novela, que empieza y termina en Santa Cruz de Tenerife, está excelentemente documentada y pone de manifiesto la madurez de su autor, quien ha ido soltando los lastres que lo hicieron retroceder en algunas de sus experiencias literarias anteriores.

La novela se desarrolla en lo que hoy es Marruecos y la capital tinerfeña entre la década de los años 20 y la primera mitad de los 30, tiempos en los que se produjeron grandes cambios en el mapa de España y de Canarias.

Javier Hernández se sirve de estos elementos para narrar un doble viaje>: el interior que inicia su protagonista y la nada cotidiana de una ciudad, Santa Cruz de Tenerife, que también comienza un proceso lento de cambios en su fisionomía urbana y en la filosofía de sus habitantes.

Gabriel bascula su corazón entre dos mujeres: el amor que siente por Amparo, su compañera en Tenerife, y Lucia, a quien conoce en tierras del norte de África. No obstante, y además del acento romántico y el que el propio marco histórico impone, Baraka es más una novela de aliento místico, metamorfosis que acentúa con el viaje de carácter iniciático por el desierto que emprende un acosado Gabriel ante los rifeños y sus más que demonios, contradicciones espirituales.

Los nombres de los personajes principales avisan que bajo el relato histórico, el de la gran humillación por la derrota y el gran número de muertos con el que se saldó esta guerra librada en un remoto lugar del norte africano, respiran otras intenciones. En la segunda parte de la novela, al contrario, emerge un nuevo personaje, Miguel, hermano de Gabriel, un elemento que sirve como contrapunto y de vuelta a la normalidad digamos que literaria y situaciones que describe con notable pulso realista el escritor.

En cuanto al marco histórico en el se desarrolla, resultan muy creíbles las escenas del desastre de Annual, descripciones notablemente inspiradas en Imán. En el desierto, Gabriel, el protagonista, al huir de los rebeldes rifeños encuentra escondite en las tripas de un caballo.

Destacan también las pinceladas sobre aquel Santa Cruz de Tenerife en el que se bailaba charlestón y recupera, como recupera Alfonso Delgado en Queda la broza, una capital de provincias que se divirtió y lloró las primeras décadas del siglo XX.

Santa Cruz de Tenerife tiene en las novelas de Javier Hernández Velázquez un protagonismo que va más allá del espacio geográfico. Ha hecho de la ciudad su ciudad literaria. El pasado de la capital lo cuenta en buena parte de El fondo de los charcos y ahora en Baraka. El contemporáneo domina prácticamente el resto de su producción, de marcado acento negro y criminal.

Baraka se aparta del género policíaco para contar cómo un aprendiz se hace maestro en un contexto histórico de sangre y fuego. También de profunda decadencia de un país acostumbrado a las cosas mal hechas. La redención, que sí es un tema recurrente en anteriores trabajos de Javier Hernández Velázquez, alcanza en ésta proporciones espirituales que narra casi con acento épico, por lo que pierde pero también gana el personaje, ya que no queda absorbido por ese contexto histórico en el que parecía que las fuerzas de la naturaleza iban a cambiar los sueños y las esperanzas de los españoles.

No hubo cambio pero sí más de lo mismo tras el estallido de la Guerra Civil –Baraka llega hasta finales de julio de 1936– lo que todavía suscita preguntas, sobre todo la de imaginarse qué hubiera sido de este país si Franco hubiese perdido la guerra.

Javier Hernández consigue con Baraka construir una novela en la que confluye la revelación personal como la de una sociedad que se moderniza. El escritor logra mantener el tono y despierta la curiosidad de un lector que, al menos en nuestro caso, siente especial interés por una guerra, la del Rif, gracias a la excelente literatura que se ha producido en torno a ella con el fin de que permanezca viva en nuestra memoria.

Saludos, hermanos y hermandas, desde este lado del ordenador

‘Nunca bombardees Pearl Harbor’, una novela de Javier Hernández Velázquez

Martes, Marzo 13th, 2018

No creo que en la historia de la novela policíaca en España haya un personaje como Mat Fernández.

Protagonista de las novelas Un camino a través del infierno, Los ojos del puente y Nunca bombardees Pearl Harbor, que el autor presentó el pasado viernes en la capital tinerfeña.

Matías Fernández es un personaje marcado por la violencia y las ausencias. Un tipo decente que mantiene una peculiar relación de amor y odio con la ciudad donde nació y desarrolla su vida, Santa Cruz de Tenerife.

Santa Cruz de Tenerife tiene protagonismo, como en las novelas anteriores, en esta nueva entrega del detective, aunque la ciudad como el personaje se han vuelto un poco más viejos y comienzan a ser ya demasiadas las cicatrices que tatúan la piel de su protagonista y la de una capital de provincias que no encuentra su lugar en el mundo.

Trilogía de la redención, Nunca bombardees Pearl Harbor cuenta con un título que esconde referencias que van más allá del traicionero ataque japonés a la base norteamericana el 7 de diciembre de 1941 y que ha dado origen después a varias películas, siendo la mejor para hacerse una idea de cómo se fraguó la tragedia Tora!, Tora!, Tora!, un estimable filme bélico de los años setenta dirigido por Richard Fleischer, Kinji Fukasaku y Toshio Masuda.

De cine, y mucho, se habla en la última novela de Javier Hernández Velázquez. También de un género, el espagueti western, en el que es todo un erudito.

El investigador descubre unos fragmentos que no se conocían de una película de Sergio Leone. En estas imágenes se encuentra, además, una de las claves para resolver uno de los casos que investiga. La sombra de Leone está muy presente en esta novela ya que esos fragmentos rodados por el director de Hasta que llegó su hora es una película que todos buscan y que llega a las manos de Fernández para que se la arrebaten y desaparezca entre las sombras de la leyenda. El filme forma parte de un relato extraño y oscuro. También épico (¿qué novela de Mat Fernández no lo es?) y crepuscular.

Con estos elementos, la novela se lee con velocidad, velocidad de crucero porque lo que cuenta está bien contado y entretiene. Y hace pensar y ocasionalmente reír.

Mat Fernández es un personaje que se crece cuando muestra su sentido del humor. Un sentido del humor directo, sin camuflajes. Una coraza que hace que resista los reveses de la vida.

En Nunca bombardees Pearl Harbor algunas de las mejores pullas van dirigidas con gracia y salero envenenado al Procés, ese circo que los independentista catalanes se han montando con tan poco rigor y seriedad intelectual.

Javier Hernández Velázquez ha madurado como escritor en Nunca bombardees Pearl Harbor, y se consolida como uno de los escritores de y con carácter más destacables de este país.

Como narrador, Javier Hernández Velázquez, se crece en algunas de las páginas de la novela. En concreto en todas aquellas en las que evoca el esplendor de una capital de provincias que no volverá y en la que se produjeron los primeros –e inolvidables– encuentros amorosos.

Resulta particularmente lírico en los pasajes que describe el dormitorio instalado en un cuarto de la azotea en la que el protagonista compartió tantos sueños con una de sus primeras novias. Novia que regresa años después para proponerle que le ayude a encontrar a su hijo.

Hay otras historias reunidas en esta novela, una novela que cuenta con villanos que trabajan en la sombra y hombres solitarios y con el corazón roto que, pese a las derrotas cotidianas, continúan adelante.

Y Mat Fernández, como nosotros, es uno de ellos.

Saludos, cielos despejados, desde este lado del ordenador

Los ojos del puente, una novela de Javier Hernández Velázquez

Domingo, Noviembre 23rd, 2014

“Tenía razón. Los problemas me rodeaban como los sioux a Custer en Little Big Horn. Pensé que tenía que existir una manera fácil de resolver aquel entuerto, pero no se me ocurría nada qué decir.  De algún lugar de las murmurantes paredes del edificio se alzó el agudo lloro de un niño. Me pregunté si sería un recién nacido que equilibrara la población en Santa Cruz.”

(Los ojos del puente, Javier Hernández Velázquez, M.A.R. Editor, colección: Narrativa)

Santa Cruz de Tenerife ha terminado por absorber las novelas de Javier Hernández Velázquez aunque también Javier Hernández Velázquez ha terminado por absorber –no absolver– la capital tinerfeña en sus novelas.

Las avenidas, plazas y alamedas de esta ciudad de provincias son un protagonista más en sus historias, aunque la visión nostálgica que evoca de ella en libros anteriores se disuelve en Los ojos del puente. Una novela en la que vuelve a retratar su imaginado Santa Cruz de Tenerife, solo que en esta ocasión con una visión más personal y consistente en la que mezcla, y muy bien, ficción y realidad.

Los ojos del puente despliega sombras sobre una capital de provincias en la que apenas sale el sol. Una ciudad sobre la que cae una lluvia plomiza y triste en la que se mueven como náufragos sus habitantes. Sobrevive en este ambiente y gracias a los cigarrillos y el Jack Daniel’s otro náufrago. Ese náufrago es además una de las voces de la novela.

Una novela que está narrada en primera persona, es decir desde la perspectiva de uno de sus protagonistas, así como en tercera persona.

Al igual que Un camino a través del infierno repite en Los ojos del puente Mat Fernández, un investigador privado con anarquista sentido del humor que, en esta aventura tiene que escarbar en el pasado de una familia con demasiados cadáveres guardados en el armario.

De fondo, una ciudad enloquecida por el cemento. Cemento que ha armado no solo la caótica –ora brillante, ora estrafalaria– ciudad sino también el carácter de quienes la habitan.

Mat Fernández debe sumergirse en esta ocasión en sus entrañas y escarbar en los arrecifes de su pasado. El pasado de los Bravo, una familia que es el enfermizo cerebro de una capital de provincias que se acuesta cuando llega la noche y se despierta con las primeras luces del alba y que vive, convenientemente ajena, al eficaz entramado corrupto que ha diseñado el clan de los Bravo para perpetuarse en el poder. Una ciudad que acata su silencio y que se ha acostumbrado a mirar hacia el otro lado.

Como En el fondo de los charcos y en otra clave El sueño de Goslar, Javier Hernández Velázquez dibuja una ciudad muy creíble que se encuentra en la frontera de la realidad y la ficción. Realidad y ficción que describe con un contagioso pesimismo. Porque dentro de Los ojos del puente se habla de una novela, La lluvia no dice nada, que existió y que desapareció realmente y que escribió Antonio Bermejo, un autor con envidiable genio para la abstracción que ahora se recupera con aliento trágico.

Javier Hernández Velázquez emplea estos elementos para escribir además una novela muy inspirada en el cine de Sergio Leone no ya por insistir en la presunta circularidad de su cine sino también en la descripción de algunos escenarios y personajes, aunque Mat Fernández está más cerca de bronco espíritu justiciero de Mike Spillane si bien su corazón es el de Philip Marlowe.

Irónica y divertida a ratos, así como oscura y tensa en otros, Los ojos del puente es una novela con preocupada responsabilidad social y, probablemente, la más crítica de las novelas de su autor hacia una ciudad –otra vez la ciudad– cuyas violentas transformaciones no termina por asimilar ni su protagonista ni sospecho que su autor.

Javier Hernández Velázquez articula una trama inspirada en hechos reales con el objetivo de desnudar el espíritu de una capital de provincias que, como diría Ignacio Aldecoa, es la más peninsular de este archipiélago abandonado de las manos de los dioses. Una ciudad no solo de cuestas sino domesticada por el miedo.

No sé qué destino le depara a Mat Fernández, eso solo lo sabe su demiurgo, Javier Hernández Velázquez, pero como ciudadano sin patria que vive en Santa Cruz de Tenerife digamos que me tranquiliza que un tipo así sea uno de sus vecinos. Un vecino literario, de acuerdo, pero una voz que resuena y saca los colores desde la aparente marginalidad de una novela.

(*) Los ojos del puente se presenta el miércoles 26 de noviembre y las 20 horas en TEA Tenerife Espacio de las Artes. En el acto intervendrá además de Javier Hernández Velázquez el también escritor Daniel María.

Saludos, kiss, kiss, bang, bang, desde este lado del ordenador.

Otoño caliente para las letras con acento canario

Miércoles, Octubre 29th, 2014

Pese a la crisis y la desesperación que genera. Pese a que unos pidan perdón y otros hagan señas porque el trasatlántico se hunde y no hay orquesta que amenice la tragedia… lo que queda de 2014 anuncia una serie de novedades literarias con acento de aquí –un aquí si quieren provinciano e isleño, de archipiélago donde hace tiempo se dejó de tocar las chácaras y el tambor– que si por algo se caracteriza es por haber aprendido a sacudirse prejuicios y observar literariamente su historia con ironía. Ese es el caso de El Leviatán chasqueado (Ediciones Idea), de Ángel Luis Marrero Delgado, una novela que reinterpreta con respetuoso sentido del humor el ataque frustrado del contraalmirante Horacio Nelson a la capital tinerfeña a finales de julio de 1797.

O se preocupa, este es el caso, por recuperar y reivindicar personajes que, nacidos en estas tierras, se caracterizaron por una intensa existencia como el que presenta Jesús Villanueva Jiménez en La cruz de plata, un libro basado en la apasionante y todavía desconocida historia del canario Antonio Benavides y que llegará a las librerías el 21 de noviembre.

Por otro lado, y ya casi a punto de tomar por asalto las librerías se encuentra la última novela de Mariano Gambín, Colisión (Roca Editorial), un nuevo thriller de acción que en esta ocasión abandona las calles y plazas laguneras para desarrollarse fundamentalmente en Santa Cruz de Tenerife y que el autor de la trilogía Ira Dei espera presentar el 19 de noviembre en el Casino de Tenerife.

No creo que a nadie le sorprenda –tal y como está el panorama político y social del país– que en las agitadas aguas de la novela negra y criminal llegue la nueva aportación de Javier Hernández Velázquez, Los ojos del puente ( M.A.R. Editor), título por el que obtuvo recientemente el Premio Wilkie Collins y que transcurre en tres tiempos y en tres escenarios diferentes. Uno de ellos, Tenerife, donde se recuerda a ese singular escritor que fue Antonio Bermejo, autor de una novela desaparecida y de la que solo se conserva el título: La lluvia no dice nada

M.A.R. Editor publicará también a finales de noviembre una reedición de Tú eres azul cobalto, del escritor Pablo Martín Carbajal, quien se encuentra en estos momentos trabajando en una nueva novela tras Tú eres azul cobalto, La ciudad de las  miradas y La felicidad amarga.

Y para enero del próximo año, una nueva novela de Alexis Ravelo, que edita Alrevés y cuyo título aún continúa siendo alto secreto pero en el que su autor insistirá en las claves que ha ido explotando en sus dos anteriores trabajos: La estrategia del pequinés (Alrevés) y La última tumba (Edaf).

Si a estas novedades añadimos la publicación también en otoño y dentro de la colección G21 Narrativa Canaria Actual (Ediciones Aguere/Idea) de La leyenda del oro de Acentejo y Es más fácil improvisado, de Carlos Santamaría y Juan Ignacio Royo Iranzo, respectivamente, la estación de la caída de la hoja no va a resultar tan gélida y apagada como nos tenía acostumbrados.

Y esto es solo un anticipo de las novelas que vendrán con acento canario apenas se inicia la cuenta atrás de 2014. Un año, este del 14, que tengo la sensación ha marchado con demasiada velocidad. Tanta, que pienso que fue ayer cuando celebré su llegada.

Saludos, en algún lugar del mundo, desde este lado del ordenador.

El escritor Javier Hernández Velázquez, ganador del IV Premio Wilkie Collins de Novela Negra

Miércoles, Octubre 22nd, 2014

El escritor Javier Hernández Velázquez ha resultado ser es el ganador del IV Premio Wilkie Collins de Novela Negra, certamen que convoca M.A.R. Editor y en el que  participaron 160 obras de 12 países, con la novela Los ojos del puente, ambientada en Canarias, Los Ángeles y San Francisco. Hernández Velázquez fue mención especial del jurado del Premio L’H Confidencial con su anterior novela, Un camino a través del infierno.

El accésit lo obtuvo José Luis Caramés Lage con Asesinatos con arte, una novela ambientada en el entorno de la Orquesta Sinfónica de Galicia.

Javier Hernández Velázquez (Santa Cruz de Tenerife, 1968) recupera en Los ojos del puente al personaje de Mat Fernández, detective privado que investiga un nuevo caso contratado por un multimillonario excéntrico y en el que se tropezará con una serie de asesinatos sin resolver en Los Ángeles, San Francisco y Santa Cruz de Tenerife en el verano de 1967.

Durante sus pesquisas conocerá a la familia Bravo que controla con mano de hierro los resortes del poder económico, político y social de Tenerife.

Abogado y funcionario de carrera, Hernández Velázquez es autor de las novelas Un camino a través del infierno (Mención Especial del jurado del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial 2013), El fondo de los charcos (finalista del Premio Benito Pérez Armas 2009), Los días prometidos a la muerte (programa Canarias Lee 2012) y El sueño de Goslar (programa Santa Cruz Ciudad leída 2013). Ha sido finalista del XIII Premio Internacional Sexto Continente de Relato Negro por El eco de Cobain y Segundo Premio del Concurso de Relatos Ciudad del Rosario 2012 por  Cajonera City.

Saludos, llueve pero al final siempre sale el sol, desde este lado del ordenador.

Raúl Jiménez rueda en Argentina y dos escritores canarios en la Semana Negra de Gijón

Lunes, Marzo 24th, 2014

Raúl Jiménez, director y guionista de Muchachos, largometraje estrenado recientemente en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, se encuentra en Argentina rodando Tierra roja –título provisional–, su nueva película, con un equipo y presupuesto mínimo. Tierra roja está protagonizada por Guacimara Rodríguez, quien interpreta a una joven española que llega a Misiones en busca de sus ancestros.

Raúl Jiménez explica a Territorio digital que el argumento de su nuevo trabajo cuenta el reencuentro de Rodríguez con sus antepasados. “El personaje principal busca sus raíces en Posadas, en Oberá y en otros rincones de Misiones a definir.” “Concretamente es el viaje de una chica de Canarias para encontrarse con gente que no conoce”, explicó Jiménez. “Su madre es de origen alemán, proviene de Misiones. Se fue por razones que el espectador no sabe. Ella vive sin conocer a sus abuelos, por algún motivo que su madre ocultó. Entonces su madre fallece y decide viajar a Misiones. Aquí se encuentra con que su apellido no está en la guía telefónica. Entonces busca hacer contacto con comunidades alemanas. Así logra interactuar con gente, hasta conocer a su abuelo”.

La nueva obra de Jiménez contará en su banda sonora con melodías de la zona, particularmente el chamamé. “Estoy en conversaciones sobre esto, porque estoy jugando de trueque. Lo que se puede hacer es un video musical. Esto es lo que puede pasar. Cuando no se tiene ninguna subvención es muy complicado. Pero es la línea que he trabajado siempre”, dice.

* De momento, y solo de momento, ya hay dos autores canarios en la lista de invitados que estarán presentes en la XXVII Semana Negra de Gijón, para muchos la Meca en cuanto a festivales de literatura de género se refiere, y un encuentro que al menos hay que visitar una vez en la vida. Los escritores son Alexis Ravelo y Javier Hernández Velázquez, el primero para presentar y promocionar La última tumba, por la que obtuvo el año pasado el XVII Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe; y el segundo Un camino a través del infierno, título finalista y Mención Especial del jurado del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial 2013.

Todavía es muy pronto para ofrecer una relación completa de los autores que formarán parte del equipo de la SN gijonesa, que se celebra del 4 al 13 de julio en los terrenos del antiguo astillero naval de la ciudad asturiana, aunque ya está confirmada la asistencia del británico Graig Russell, el irlandés John Connolly y los norteamericanos Matt Madden, William Gordon y Jessica Abel, así como de los españoles Agustín Fernández Mallo, Alejandro Gallo, Miguelanxo Prado, Alfonso Mateo-Sagasta, Carlos Zanón, Carlos Salem y Carmen Moreno, y Dominique Manotti (Francia); los argentinos Horacio Convertini y José Muñoz; Juan David Morgan (Panamá); Matías Bergara (Uruguay); Qiu Xialong (China); Rubén Varona (Colombia) y Sarah Lark (Alemania).

Saludos, fundido encadenado, desde este lado del ordenador.