Historia del Cine en Tenerife y Canarias

Miércoles, Diciembre 28th, 2016

No sé si ha sido fruto de la casualidad pero ayer 28 de diciembre, ese día en el que en España se celebran los santos inocentes que es algo así –cada vez menos, esa es la verdad– como una fiesta en la que se da licencia para tomarle el pelo a los demás y que evoca la matanza de niños que emprendió Herodes para liquidar al recién nacido que iba a ser Rey de los Judíos, nació el cine.

Un arte, el cine, que, bien mirado, no tiene nada de inocente o sí, según se mire.

Cuentan que tal día, pero de 1895, los hermanos Lumiére proyectaron públicamente una cinta en la que se mostraba la salida de obreros de una fábrica en Lyon, Francia; la demolición de un muro, la llegada de un tren y un barco saliendo del puerto. La Wikipedia no dice de qué puerto pero da igual porque el caso es que el cine abría los ojos y, como un inocente, no se imaginaba el futuro que tenía por delante.

Dicho esto, estas líneas son para anunciar que este jueves 29 de diciembre en el teatro Timanfaya del Puerto de la Cruz y el viernes 30 en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, La Laguna, se proyectarán trabajos de Fran Casanova y Josep Vilageliu, respectivamente, a partir de las 19.30 horas. 

Ambas retrospectivas forman parte de las 3ª jornadas sobre Historia del Cine en Tenerife y Canarias y quiero entender más como un merecido homenaje que como retrospectiva la exhibición de una amplia muestra del trabajo cinematográfico que lleva realizando Joseph Vilageliu. 

En 2017 se cumplirá el 50 aniversario de su primer cortometraje, así que es un candidato perfecto para narrar el relato de lo que ha sido, y de lo que ha dado y está dando de sí, el cine rodado en las islas a partir del visionado de las películas que ha realizado desde los 70 hasta la fecha…

… porque Joseph Vilageliu sigue rodando, lleva el cine muy metido en las venas. En ese año que se avecina, espera estrenar Al borde del agua y Del amor y otras necesidades, dos mediometrajes que comenzó a rodar en 2015 y que ya están finalizados, y Dueto, que rueda en la actualidad.

Joseph Vilageliu tiene pinta de santo ortodoxo y de tipo que se ha quemado las pestañas viendo cine. Hablar con él sobre cine resulta de hecho uno de esos placeres que habría que reivindicar con ahínco, y ver sus películas una aventura que en muchas ocasiones me ha deslumbrado y en otras despertado mis instintos más asesinos.

Josep lo sabe, y ahí donde lo ven este agitador cultural de los de antes, de los que sostiene que de tanto en tanto no viene mal una encendida polémica, se divierte más cuando resulto incisivo que cuando me rindo a sus pies y reconozco al maestro que lleva dentro.  

Así que lo de buena gente le queda muy corto a un cineasta que comenzó a rodar películas en cine de verdad, Súper-8, en los 70 y 80 junto a aquellos chiflados por el –no iba a ser menos– cine que fue el colectivo de Yaiza Borges y en vídeo y digital entre los 90 y lo que ya llevamos de siglo XXI.

Películas y más películas que articulan una filmografía irregular pero con mirada y universo propio. Constantes que son señas de identidad de uno de nuestros cineasta más veteranos e independientes.

Un tipo formidable, y un candidato a formar parte de los Premios Canarias si esos premios tuvieran dos dedos de frente.

Saludos, libros, libros y más libros, desde este lado del ordenador.

Un año de cine en Canarias

Viernes, Diciembre 23rd, 2016

El año 2016 ha sido un año de cambios, con todo lo extraño y terrible que encierra esa palabra, cambios. Estas profundas y complejas transformaciones se vieron reflejadas como era de esperar en el cine que se rueda en estas islas, un cine que se resiste a desaparecer y que para sorpresa de unos y desespero de otros, continúa su singladura en una comunidad autónoma como es la Canaria tan poco dada a reconocer el trabajo de los que, pese a todo, resisten.

En 2016 unos pocos celebraron el 90 aniversario del largometraje El ladrón de los guantes blancos (Romualdo García de Paredes y José González Rivero, 1926), la primera película de ficción rodada por un equipo canario en las islas y una cinta adelantada a su tiempo y en la que ya se aprecia algunas de las constantes que definirán el cine que se rueda a este lado del Atlántico.

Celebró también su veinte aniversario Esposados (Juan Carlos Fresnadillo, 1996), uno de los mediometrajes más premiados de la historia del cine español y el primero que fue nominado en esa categoría a los Oscar de Hollywood.

Juan Carlos Fresnadillo, que cuenta con una todavía sobria pero notable y muy personal filmografía fantástica (Intacto, 28 semanas después e Intruders) dirigió en 2016 el episodio piloto –y asumió las tareas de productor ejecutivo– de la inquietante serie de televisión Falling Water.

Por otro lado, ruedan sus últimos proyectos Andrés M. Koppel y Mateo Gil. El primero está ya ultimando para Tornasol Films y Hernández y Fernández Cinematográficas La niebla y la doncella, que adapta al cine una novela protagonizada por la pareja de guardias civiles, Chamorro y Bevilacquea, de Lorenzo Silva.

El segundo afina también Proyecto Lázaro, una película de ciencia ficción cuyo estreno se prevé para 2017. Además, David Cánovas baraja llevar al cine Las flores no sangran, una novela de Alexis Ravelo. Otra novela de Ravelo, La estrategia del pequinés, ha sido escrita para la pantalla grande por Elio Quiroga.

Tras estrenar este año People You May Know, JC Falcón se encuentra en la preproducción de Unforgettable. Joan Collins, Tippi Hedren, Franco Nero y Marisa Berenson forman parte del reparto de una cinta en la que se cuenta la historia de un cineasta envejecido que al perder su fortuna se traslada a vivir a la India.

Cuatro canarios estuvieron nominados a los Goya: Álex García, que optó al Goya al Mejor Actor Revelación por su trabajo en La novia, una película de Paula Ortiz; Marta Miró y Andrés Santana en Mejor Dirección de Producción por Nadie quiere la noche, de Isabel Coixet y, por este mismo filme, otro canario como Paco Rodríguez H. compitió al Goya de Mejor Maquillaje y Peluquería junto a Sylvie Imbert y Pablo Perona. Tanto el tándem Santana/Miró como Paco Rodríguez se llevaron la preciada estatuilla, no fue ese el caso de Álex García.

Informar que tras conocerse los nuevos candidatos a los Goya 2017, solo se ha colado entre los nominados Alberto Rodríguez, director del filme de animación Ozzy.

La nota triste fue la ausencia de los músicos Mandy Capote y Ruskin Herman, y de la actriz italiana Silvana Pampanini, protagonista, entre otras películas, de Tirma (Paolo Moffa, Carlos Serrano de Osma, 1954), rodada en Gran Canaria y la primera –aunque muy poco histórica– aproximación cinematográfica a los primeros pobladores del Archipiélago.

En cuanto a exhibición de largometrajes, producidos y en otros casos dirigidos porcanarios, 2016 no ha resultado ser un mal año. Ahí están El tiempo de los monstruos, de Félix Sabroso, la primera cinta que realiza sin su pareja en la vida y en el cine, Dunia Ayaso; La isla del viento: Unamuno en Fuerteventura, del cineasta Manuel Menchón, filme que cuenta con un sobresaliente José Luis Gómez en el papel del autor de Niebla o La tía Tula, entre otras novelas; La punta del iceberg, una película de David Cánovas, una arriesga pero muy convincente adaptación de la obra de teatro de Antonio Tabares; Julie, de Alba González de Molina; Los días vacíos, de Daniel León Lacave, en la que dibuja sin legañas en los ojos el retrato de una generación y Guacimara y la tierra roja, que firmó Raúl Jiménez Pastor en Argentina. A finales de este año, Jiménez Pastor presentó también El bombazo, cuyo estrenó se prevé para el 2017.

Varios fueron los especialistas canarios que publicaron libros en año tan extraño y cambiante: La isla interior (Filmoteca Canaria) una amplia entrevista de Luis Roca con Félix Sabroso y Dunia Ayaso y que incluía el guión de, precisamente, La isla interior; Panorámicas urbanas. 50 películas esenciales sobre la ciudad (Editorial UOC) y Luis Buñuel. Vivo, por eso soy feliz (Editorial La Confluencia), ambos de Jorge Gorostiza y Ceremonias de lo falso (Shangrila) de Ayoze García González y Mateo Sancho Cardiel.

También se ruedan películas. Muchas películas que traen estrellas de Hollywood, lo que genera cierto alboroto provinciano porque no pasa todos los días que te tropieces en la calle con Uma Thurman o Brad Pitt. A este último se le pudo ver en Aliados, algunas de cuyas escenas se rodaron en la capital grancanaria.

Escogieron las islas como escenario de sus películas las producciones españolas Oro, de Agustín Díaz Yanes, y Los últimos de Filipinas, ya estrenada, y que firma Salvador Calvo, entre otras.

Todo esto indica que por fin las administraciones públicas canarias se han dado cuenta que el cine, además de arte, es un negocio. Según datos suministrados por el Gobierno de Canarias, este sector dejó en los últimos cinco años más de 130 millones de euros y en 2015, por ejemplo, supusieron una inversión de 33 millones de euros.

Este año, además, la Filmoteca Canaria pasó a depender de la Dirección General de Patrimonio Histórico y en su labor de recuperación de los documentos cinematográficos y auviodisuales relacionados con las islas dio a conocer el trabajo de Nieves Lugo y Benítez de Lugo, la primera mujer cineasta de Canarias.

Por otro lado, este año apareció la Asociación Microclimas, que está formada por un grupo de cineastas del archipiélago en la que algunos de sus asociados cuentan con ayudas del Ministerio de Educación,  Cultura y Deportes para poner en marcha proyectos como el largometraje documental La Ciudad Oculta, de Víctor Moreno.

Microclima premió hace unas pocas semanas a Vértigo, una asociación de cine, por su trabajo en pos de la promoción y la difusión de la actividad cinematográfica en Gran Canaria.

También fue noticia que el sello internacional Troma Entertainment asumiera la distribución internacional de La isla del infierno (Javier Caldas, 1999) y que la serie de animación Cleo, que coproduce La Casa Animada y La Mirada Producciones, comenzase a emitirse en la televisión pública portuguesa.

Y no, el milagro de la apertura del cine Víctor, en Santa Cruz de Tenerife y en la actualidad la única sala de pantalla única en Canarias, no pudo repetirse con los Multicines Price también en la capital tinerfeña, aunque corrió el rumor, e incluso se publicó en prensa, de su inminente apertura.

Por otro lado, el Gobierno de Canarias, a través de Canarias Cultura en Red, seleccionó a los siete cortometrajes que integrarán el catálogo Canarias en Corto 2016: Héroe, de Vasni J. Ramos; El viaje del libro, de Daniel Millán; Popoff, de Domingo de Luis; Corporation: Earth, de David Xarach Falcón; Amanecer, de Daniel León Lacave; Náufragos, de Iván López y Desayuno con pastillas, de José Víctor Martín.

DOCUMENTALES

Se anunció el rodaje de un documental sobre el cineasta y pintor Roberto Rodríguez (Punta Gorda, La Palma, 1932) y que dirige Dailo Barco, uno de los responsables del también documental Viudas blancas así como sobre Pepe Dámaso, que filma Sigfrid Monleón.

El miércoles pasado, 21 de diciembre, Jaime Ramos Friend presentó La carrera de sus vidas, en la que recoge los momentos claves del ultra maratón solidario que realizó en India el corredor canario Juan Manuel Viera en febrero de este año.

Se proyectaron además trabajos como Telesforo Bravo. El hombre que escuchaba a las piedras, de David Baute; Bregando historias, de Ignacio Bello; el libro y documental José Peraza González (1930-2005), un trabajo de catalogación e investigación dirigido por Eduardo Naya, con guión de Edgar García, así como Alzados: historia del nacionalismo e independentismo en Canarias, de Ado Santana, director también de 30 monedas que distribuirá internacionalmente Troma.

Se exhibió La habitación del fondo, de Domingo Doreste González, sobre la creadora plástica Pino Ojeda y el documental Todos volamos, de José Cabrera Betancort; San Mao. La vida es el viaje, de Susi Alvarado en torno a la historia de amor que mantuvo la escritora Echo Sen con el español José María Quero; Fieles, un documental de Alfonso Bravo y Cadenas invisibles, dirigido por Domingo Damián Ojeda.

CORTOMETRAJES

En cuanto a cortometrajes de ficción se pudo ver Mi nombre es Mara, de Guacimara Yanes y Héctor Martín, y cuatro cortos de Miguel Ángel Mejías: Paraíso (2015), Sonho (2014), Penélopes (2014) e Icelands (2015).

También los cortometrajes de Rut Angielina G. Fuentes: Roboethics, The Bonfire y Noxa y tres trabajos que formaron parte del proyecto intergeneracional Los Mayores Valores y que bajo el título de Tres miradas (cortas) sobre la prostitución, son resultado de un taller coordinado por Josep Vilageliú. Los cortometraje, realizados por el alumnado de primer curso de Realización de Audiovisuales y Espectáculos del CIFP César Manrique, fueron: ¡No! (2015), dirigido por Natalia Bravo; Piruleta (2015), de Diego Martín, David Martín, Laura Padilla, Yaiza Rodríguez y Eduardo Pérez y Realidad desenfocada (2015), de Patricia Chimeno.

Pero hubo más cortometrajes. Se exhibió No way out, de Juan Puelles López; Montañas ardientes que vomitan fuego, de Samuel M. Delgado y Helena Girón y Solo se vive una vez, de Desiree Ramos y Cely Valeriano, un trabajo que formó parte del proyecto Ópera Prima Canarias.

Por otro lado, Tout le monde aime le bord de la mer (A todos nos gusta la orilla del mar) es un cortometraje de 16 minutos dirigido por la gallega Keina Espiñeira (1983) y producido por la productora canaria El Viaje Films.

Vale la pena reseñar que la Sección Oficial de Cortometrajes del Festival de Málaga de este año exhibió Fiesta de Pijamas (2015), de David Pantaleón; Ave feliz (2015) de Víctor Moreno; Melodrama (2015), de Cris Noda y Cayetana H. Cuyás y Fidel, de Eduardo Casanova.

Y por último que la Fundación SGAE, en colaboración con el Clúster Audiovisual de Canarias, organizó el ciclo Creadores del Cine Canario, y en el que se exhibieron quince títulos realizados a partir del año 2009, y en el que se combinó óperas primas, documentales, animación, comedia y suspense, entre otros géneros.

Creadores del Cine Canario se inauguró en la Sala Berlanga de Madrid el 12 de septiembre con el cortometraje Rivero, de Coré Ruiz, y el documental La Murga, Ópera Popular, de David Baute. Otras películas que formaron parte del ciclo fueron Silmane, de José Ángel Alayón;  La trompeta, de Andrés Nieves y el corto-documental Sin Dios ni Santa María de Samuel Martín Delgado y Helena Girón, entre otros.

FESTIVALES

Canarias cuenta con festivales de cine. Para unos son demasiados festivales de cine, semanas, muestras que no es que tengan mucha trascendencia fuera del ámbito local, pero es una tendencia, más que una moda, la de organizar eso, festivales de cine. Entre otros, está el de Las Palmas de Gran Canaria y los dedicados específicamente a cortometrajes (hay varios y no se cuentan con los dedos de una sola mano); música, pero música de cine, Fimucité; documentales, MiradasDoc; Animación, Animayo, etc, etc… y todo ello sin contar las sesiones de exhibición que algunos colectivos de aficionados han puesto en marcha con la colaboración, en alguna ocasión, de las  administraciones locales.

Saludos, un año más…, desde este lado del ordenador.

Un ajuste de cuentas

Viernes, Enero 9th, 2015

Dirección y guión (basado en un cuento del mismo título de José Santiesteban): Aurelio Carnero Hernández. / Producción: Proim Canarias y Luna Llena Producciones. / Fotografía y Sonido: Enrique Guillermo. / Montaje: Miguel Ángel Cigala y Guillermo Carnero Rosell. / Música: Antonio Rosell. / Dirección de Producción: Davinia Súárez. /  Maquillaje: Rosa Vidal. / Ayudante de sonido: Francisco Puñal. / Intérpretes: Juancho Aguiar y Blanca Casañas. Fecha de estreno: TEA Tenerife Espacio de las Artes, 7 de enero de 2015.

Tiene razón Aurelio Carnero cuando recomienda a los cineastas canarios a que busquen algunos de los argumentos e ideas de sus películas en las obras publicadas por escritores de aquí. De hecho, el último cortometraje de Carnero, Suena el destino, digo el teléfono, ¿lo coges?, adapta el relato del mismo título de José Santiesteban, un autor que cuenta con dos notables libros de cuentos como son Topless y El arte de los jíbaros, y volúmenes por los que obtuvo el primer premio del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Premio de Cuentos Ateneo de La Laguna-CajaCanarias, en 1997 y 2001, respectivamente.

No obstante, y paradójicamente, uno de los grandes defectos de Suena el destino, digo el teléfono, ¿lo coges? es su origen literario ya que en el filme prima más el diálogo que la imagen en un arte, como el cine, en el que lo que cuenta es cómo se narra visualmente la historia más que por lo que hablan, conversan, sus protagonistas que en esta película interpretan los actores Blanca Casañas y Juancho Aguiar.

El filme de Carnero, como lo fue en su momento el relato de Santiesteban, es un ingenioso combate psicológico que manipula con habilidad las emociones del espectador. Todo lo que se ve y se escucha por lo tanto en este trabajo inevitablemente terminará siendo distinto a lo que en un principio podría sospechar el público, ya que se trata de un ajuste de cuentas. O de aplicar justicia de una manera poco ortodoxa sobre las –quiero pensar–  involuntarias traiciones que cometemos a lo largo de nuestra existencia.

Cuenta así con interesante y desconcertantes cargas de profundidad la adaptación que Aurelio Carnero adapta del original literario, lo que contribuye –sobre todo al inicio del filme– a plasmar ese sentimiento de culpa que termina por ahogar a uno de los protagonistas con una intensidad deliberadamente improvisada.

Improvisación que poco a poco va derivando hacia una narrativa tradicional como si el cineasta, ya se ha dicho, lo que pretendiera es jugar continuamente con el espectador, al tiempo que mantiene una medida distancia –la mirada del voyeur– sobre el desarrollo de unos acontecimientos que se precipitan a raíz de la conversación telefónica que se cruzan los dos protagonistas y en la que aflora la culpa como resto de un naufragio que todavía continúa flotando en la memoria.

La tragicomedia es un género en el que Aurelio Carnero se mueve muy bien. Un caso insólito si recordamos el parámo que el género tiene en la pequeña pero cada año más nutrida historia del cine independiente rodado por canarios en Canarias.

Ya lo demostró con El zorrocloco y Apartamento 23F, tragicomedias que todavía se mantienen porque Carnero más que un cineasta preocupado por la técnica es partidario, sospecho, de la planificación de las escenas y el diálogo. Y diálogo con acento de aquí.

Suena el destino, digo el teléfono, ¿lo coges? cuenta en este sentido con esos elementos que definen la para nada sutil ironía canaria, aunque la historia tiene la habilidad de hacerlo sutil y devenir en una reflexión, me permito, bastante interesante sobre la condición insular y lo complejo que resulta desprenderse de ella cuando lo que se pretende es reinventarse en otro espacio, en otra geografía, en otro lugar. En este caso Madrid, ciudad en la que vive uno de los protagonistas, protagonista que recibe la llamada del destino, digo teléfono, desde su lugar de nacimiento, Santa Cruz de Tenerife.

Rodado en un día, se nota la improvisación no ya técnica –en este aspecto es un filme bastante clásico, casi de cámara fija, cuyo velocidad se la deja en principio a un espasmódico montaje–  sino artística que asumen Casañas y Aguilar, por lo que sus interpretaciones dan la sensación que necesitaban estar más trabajadas para que ambos actores resultaran convincentes.

Más si se tiene en cuenta que Suena el destino, digo el teléfono, ¿lo coges? no deja de ser como una obra de teatro filmado en la que su director y guionista apuesta más por el que se dice que por la manera de mostrar el cómo se dice. Y lo que se dice, que exigía mayor preocupación cinematográfica, tiene como ya se ha dicho mucho fondo, sabor a culpa no expiada y a un ajuste de cuentas que se dispara con una simple pero demoledora llamada telefónica.

Saludos, ya saben, desde este lado del ordenador.

Cinco personajes en busca de redención

Lunes, Octubre 13th, 2014

Crónicas del desencanto.- Dirección: Daniel León Lacave / Guión: Daniel León Lacave, Borja Texeira, Lamberto Guerra / Fotografía: Pablo G. Gallego, Mario Blanco / Intérpretes: Cathy Pulido, Lamberto Guerra, Penélope Acín, Borja Texeira, Fátima Luzardo, Leonor Cifuentes, Abraham Santacruz, Tamara Déniz, Víctor León y José Antonio González.

Daniel León Lacave es uno de los cineastas más inquietos y audaces, por constante, que trabaja en esta región desestructurada que llamamos Canarias. Su cine, porque ya cuenta con una filmografía generosa con todos sus aciertos y desaciertos se caracteriza por una mirada muy personal que pone al servicio de la historia, historias que hasta Crónicas del  desencanto, su primer largometraje, podíamos entender como relatos cortos y medianos en los que subyace en ocasiones una vena de ironía que, a nuestro juicio, debería de explotar más esta especie de hombre orquesta del cine que se rueda por esta tierras.

Si siguen con atención su recomendable bitácora Algo que se parece a cine, Lacave es, precisamente, un personaje de cine. Cansado y harto de estamparse contra el muro de los que dirigen hasta el día de hoy con fantástico estrabismo la política audiovisual en Canarias, el cineasta se sumó a la corriente del denominado cine leve que no es otra cosa, entiendo, que la de fabricar películas muy profesionales pero con presupuestos que rayan el coste cero. Al límite, ya saben, de la indigencia.

Sin embargo, no es ésta una buena razón para relegar el conjunto de su obra al cajón de los cineastas aficionados ya que posee una filmografía compacta y objetivamente personal que gira sobre unas mismas constantes. Es decir, que no le resta interés la escasez de recursos con las que pone en pie sus producciones ya que su cine es un cine que se adapta a estas circunstancias.

Y ese entusiasmo lo asume con rigor, tanto que a veces se traduce en sus películas.  Películas que se suceden unas a otras porque apenas respira entre un rodaje y otro lo que  lastra, a veces, unos cortos y ahora un largo que en ocasiones parecen ejercicios leves pero en otras relatos intimistas, muy humanos, que le otorga a Lacave una denominación de origen dentro de esa filmografía tan cacareada que se intenta articular en Canarias.

Como ya se ha dicho, Crónicas del desencanto es su primer largometraje. Un largometraje insiste Lacave en calificar como leve y que está dedicado a sus actores, todos ellos habituales en otros trabajos de su director.

El filme cuenta la historia de cinco personajes no en busca de autor sino de la redención y se apoya en ellos, gente de la calle que se reúne para someterse a una terapia de grupo que dirige un profesional que también arrastra, aunque reprime, sus frustraciones lo que lo vincula al resto de los cuatro protagonistas porque Crónicas del desencanto es una película de y sobre personajes que, afortunadamente, se preocupa más por mostrar emociones que por destripar sus costuras psicológicas.

Y la cosa funciona. Y funciona incluso cuando parece que la historia se escora al melodrama aunque la película recupera el tono gracias al comedido trabajo de sus actores, todos ellos convincentes: Borja Texeira interpreta a un tipo con la cadena de la culpa alrededor del cuello (metafóricamente), casi un masoquista que encuentra en esa reunión de tarados (con perdón) el otro lado de la moneda en el personaje que protagoniza Cathy Pulido, una chica de barrio exaltada y mal hablada que no encuentra su lugar en el mundo. Y Penélope Acín, una enfermera con vocación de madre Teresa de Calcuta y Fátima Luzardo, una madre que por las convicciones religiosas de su esposo se responsabiliza pero no asume la muerte de su hijo. Escucha sus historias de desamparo el terapeuta, papel que interpreta Lamberto Guerra.

Al tratarse, como se observa, de una película de actores, el filme de Lacave podría entenderse como un cálido homenaje a todos estos actores que han trabajado con el cineasta. Y todos ellos, sus actores, lo hacen, la verdad, que muy bien. Cada uno explota emocionalmente las trabas de sus personajes sin demasiados histerismos y esto los hace creíbles por cercanos. Éste y no otro es uno de los rasgos más destacables de una película que solo se hace, a nuestro juicio, un poco larga en su media hora final, cuando se intenta cerrar el círculo que se propone metafóricamente en el primer plano con el que se inicia el filme: una sala con cinco sillas en las que van apareciendo los personajes, y un plano final que muestra esa misma sala y esas mismas sillas solo que ahora vacías, como si todos ellos, los cinco, hubieran vencido finalmente a sus fantasmas aunque probablemente quede en alguno severas secuelas.

Daniel León Lacave cuenta estas historias con agilidad y pese a la economía de medios los forzados recortes apenas se traducen en pantalla. Sigue, y el espectador sigue con él, esas cinco tragedias de la vida vulgar como diría Wenceslao Fernández Flores no con ojo clínico pero sí una discreta y en ocasiones hasta documental distancia que pone de manifiesto la madurez con la que está narrada esta película. Una historia modesta pero arriesgada en sus ambiciones que lo aleja de otros trabajos que realizan otros compañeros en los territorios del cine con y sin subvenciones en Canarias.

No es raro, visto el resultado de Crónicas del desencanto, preguntarse hasta dónde podría llegar el director y sus películas con un presupuesto respetable. Tiene una mirada que no descansa pese a las limitaciones económicas porque le gusta rodar al precio que sea. De ahí, quizá, que Daniel León Lacave se haya convertido en el cineasta más leve de los leves aunque no sea la levedad, precisamente, el mensaje que transmite en muchos de sus filmes. Y Crónicas del desencanto es uno de ellos.

Es inevitable por ello subrayar como una virtud la modestia e incluso la pudorosa humildad que alimenta este largometraje. Un largometraje que conmueve y que logra que el espectador se identifique con cada uno de sus personajes. Contribuye a ello, resaltamos de nuevo, un trabajo actoral que es de lo más a atractivo de una película que fue concebida con ese fin. Ya lo anuncia el mismo Lacave en los títulos de crédito: “A mis actores”. Y ese  respeto y esa complicidad se reflejan en la pantalla.

La fuerza de Crónicas del desencanto reside así en que se trata de una película que se toma muy en serio el trabajo de sus actores. Y eso que el largometraje no es, en contra de lo que diga alguno, teatro filmado. Hay variedad de escenarios no solo cerrados sino en espacios abiertos y su factura es elegante lo que hace que sumado a sus pretensiones, ninguna de ellas estéticas sino actorales, resulte como una isla dentro de ese cine que también es una isla y que quiere ser pretendidamente canario.

Lacave cuenta una historia y la cuenta con las escasas herramientas que tiene a su alcance con desconcertante convicción y sin renunciar a un estilo que, entiendo, define la filmografía de un cineasta que se ha fogueado en el cortometraje y que se ha acostumbrado a mover en producciones de costes muy bajos.

Uno concluye tras ver su primera y espero que no última incursión en los territorios del largometraje que es un cineasta que se ha ganado a pulso el sello de autor. Una etiqueta que me produce escalofríos pero que sí encuentro en un director que cuenta con estilo y una mirada propia. Esa firma que hace que sus películas resulten cien por cien de Daniel León Lacave.

NOTA: El Escobillón.com agradece la generosidad de Daniel León Lacave de hacer posible el visionado de Crónicas del desencanto.

Saludos, sin desencanto, desde este lado del ordenador.

Canarias en corto 2013/2014

Lunes, Agosto 11th, 2014

Se habla de los resultados pero no del proceso de valoración, ese difícil momento en el que los miembros del jurado se reúnen para deliberar y defender qué puntuación dan y qué puntuación quitan cuando hay tan pocas botellas de agua sobre la mesa.

Tras arrebatarle de la boca el caramelo de las subvenciones por razones que van desde la puñetera crisis del carajo a maniobras orquestales en la oscuridad, el audiovisual en Canarias no vive lo que se dice últimamente su mejor época.

Una vez se dijo adiós a los repartos millonarios que terminaron en proyectos la mayor parte de las veces inexistentes, aguanta como buenamente puede y con ciertos ajustes en su pliego de condiciones el catálogo de Canarias en corto. El presente, por si alguien se despista, Canarias en corto 2013/2014.

¿Lo tuvieron fácil los miembros del comité para seleccionar los trabajos que componen este muestrario?

¿Hubo suficientes botellas de agua sobre la mesa?

No se dice nada de ello en las informaciones que se hacen eco de la noticia.

Esto me obliga a imaginar cómo tuvo que ser el examen del jurado. Y a visualizarlos en torno a una mesa en la que ya dije, faltan botellas de agua.

El cortometraje Plástico reciclable, dirigido por Pablo Rodríguez Montenegro, obtiene la mayor puntuación (87 de 100). Los otros seis títulos escogidos son Golosinas, de Iván López (80,8 puntos), Caballo de mar, de Fernando García–Montero Alcántara e Iñaki Gaztañaga (80,70 puntos); La trompeta de Andrés Raymundo Nieves Pérez (78 puntos); Un día cualquiera, de Nayra Sanz (74,70 puntos); Progreso al pasado, de Edgar García (74,20) y El tipo del fondo, de José Medina (72 puntos).

En rigurosa reserva: No son los patos, de Pablo Fajardo (71,20 puntos); Las leyes físicas del amor, de Iván López (69,80 puntos); y Tres corderos, de David Pantaleón (67,20 puntos).

Como los iniciados ya conocen, los siete cortos que forman el catálogo se distribuirán por festivales a lo largo de un año y es probable que se estrenen en las islas como paquete en una de esas sesiones –ahora que lo pienso inolvidables por los malos y buenos ratos que me hicieron pasar– que acogían los multicines Renoir/Price, que aún sobrevivían y cine cuyo estreno oficial no existiría hoy sino es por TEA Tenerife Espacio de las Artes, el único espacio que en la provincia de Santa Cruz de Tenerife se preocupa por exhibir estas películas con acento canario.

En esta ocasión, el comité deliberador estuvo formado por los directores  Guillermo Ríos, Mercedes Afonso Padrón y David Cánovas, así como por el presidente de la asociación cultural Gran Angular y de la Muestra de Cortometrajes San Rafael en Corto, Agustín Domínguez Cordero y el director del Festival de Cortos de la Villa de La Orotava, Enrique Rodríguez González.

Mercedes Afonso Padrón es la única que repite como jurado de la edición anterior, en la que estuvieron también David Baute, Claudio Utrera, Luis Miranda, Víctor Moreno y Mercedes Ortega

Todos ellos, los de hace un año y los de éste, valoraron la calidad artística de las obras y puntuaron su técnica así como sus nuevas propuestas.

Lo de nuevas propuestas es para sumar puntos si el corto tiene buena imagen y sonido y se adecua “al formato requerido, nuevos lenguajes audiovisuales”.

También da puntos que partice en la producción un equipo canario. Lo que tiene su aquel. Leo en un periódico que esta edición de Canarias en corto es la primera en la que no hacía falta inscribir el cortometraje bajo el ala de una productora.

No se explica en ninguna de las informaciones sobre el catálogo 2013/2014 si alguna de las películas seleccionadas o en discreta reserva incluía “uno de los cortometrajes producidos en la primera edición de LEAC Dirección-Cortometrajes, tal y como se estableció en las bases de dicha iniciativa”.

“El LEAC es un laboratorio de creación audiovisual puesto en marcha por el Gobierno de Canarias hace cinco años y que tras cuatro convocatorias dedicadas al desarrollo de guiones comenzó el pasado año una nueva etapa en torno a la dirección cinematográfica. Un itinerario que se completa con esta integración de LEAC y Canarias en corto.”

Silencio en la sala.

¿Hubo suficientes botellas de agua sobre la mesa?

Saludos, funde a negro, desde este lado del ordenador.

Noticias sobre ese cine que tanto nos (dis)gusta

Lunes, Febrero 17th, 2014

* El largometraje Muchachos, de Raúl Jiménez Pastor, una de las sorpresas de ese cine que tanto nos (dis)gusta y que tuve la oportunidad de ver el año pasado,  se exhibirá del 21 al 23 de febrero en TEA Tenerife Espacio de las Artes en dos pases, 19 y 21.30 horas. Muchachos también se podrá ver, a las 21 horas, el viernes 21 de febrero en el Espacio Cultural Aguere, en La Laguna. La película cuenta la historia de tres muchachos que se pasan las horas muertas frecuentando diferentes paisajes urbanos y relacionándose con personajes que van desde un delincuente común que atemoriza al vecindario,  un padre de familia que busca trabajo y un abuelo solitario y testarudo desencantado con la vida.

* El próximo jueves se inicia en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife el ciclo Encuentros con el cine, y que tendrá como protagonista a David Pantaleón, de quien se exhibirá, a partir de las 20 horas, el documental Fronteras de Zalamea, sobre la gira que realizó la compañía teatral canaria 2RC por Estados Unidos y Méjico, así como A lo oscuro más seguro (2012) y Por la puerta grande (2013). El acto será presentado por Joaquín Ayala e intervendrá el mismo David Pantaleón. Encuentros con el cine es una iniciativa del Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y está producido por Digital 104. Lástima que media hora más tarde, la proyección coincida con la exhibición de la tercera película del ciclo que la Filmoteca Canaria dedica a Terence Fisher, La Gorgona, en el espacio cultural Aguere.

* Nos sumamos a las felicitaciones y al tributo por su trabajo que le rinde Luis Roca a La Mirada Producciones por su veinte aniversario en una extensa entrevista con sus responsables que publica La Opinión de Tenerife y La Provincia. La primera noticia que tuve de  La Mirada Producciones fue cuando rodaban un cortometraje cuyo título –curiosidad caprichosa o broma inevitable del destino siempre burlón– juega con la mirada. Nos referimos a Mirando a Laura (Ramón Santos, 1991), y un poco más tarde, El último latido (Javier Fernández Caldas, 1992). Luego vendría una catarata de cortos y largometrajes que han consolidado una filmografía en la que se cuenta todo tipo de experiencias audiovisuales. También la de haber participado en el rodaje de dos de las películas que recuperaron con nombre y apellido eso que podría denominarse Cine Canario: Esposados (Juan Carlos Fresnadillo, 1996) y La Raya (Andrés M. Koppel, 1997).

* La Casa de América de Madrid ha sido el escenario elegido para la presentación en España de la primera edición de los Premio Platino del Cine Iberoamericano, que se entregarán el 5 de abril en  Panamá. El largometraje Hiroku; Defensores de Gaia forma parte de la candidatura española a Mejor Película Iberoamericana de Animación junto a Justin y la espada del valor y El extraordinario viaje de Lucius Dumb que competirán contra otros seis títulos latinoamericanos. Hiroku estuvo nominada a los Goyas y a las Medallas CEC.

* Era un secreto a voces aunque al final ha terminado por convertirse en secreto que ya no necesita de voces. Nos referimos a la polémica que ha rodeado el documental Edificio España, de Víctor Moreno, una película que llevaba recluida quince meses y a la que ahora el Banco de Santander –leemos– “retira el veto”. La historia parece un culebrón: Tras estrenarse hace dos años en el Festival de Cine de San Sebastián y en el de Cine Independiente de Buenos Aires, la maldición sobre Edificio España comenzó cuando sus responsables recibieron un burofax de la entidad bancaria que decía que, de acuerdo a una cláusula del contrato firmado con el director para rodar en la propiedad, se vetaba el documental por “la posible incidencia que un elemento externo puede tener sobre el actual proceso de comercialización del edificio”. Sin entender aún las razones del Santander, solo espero que esta publicidad respalde el difícil camino comercial de este trabajo. Un Edificio España que me sabe a sutil metáfora de la actual situación económica y soicial que vive este país.

Saludos, koniec, desde este lado del ordenador