Salem espera que el rodaje de ‘Matar y guardar la ropa’ se inicie en “2011 o 2012″

Viernes, Septiembre 3rd, 2010

El suplemento de cultura El perseguidor que edita Diario de Avisos publica este sábado, 4 de septiembre, una amplia entrevista con el escritor Carlos Salem (Buenos Aires, 1959), en la que además de hablar de libros y poesía, también hace referencia a la posible adaptación de su novela Matar y guardar la ropa por Tuco Films y Koan Films, título por el que estas dos productoras recibieron luz verde en la modalidad de desarrollo de largometrajes (35.565 euros sobre un presupuesto global estimado en 127.000 euros) en la última convocatoria del Gobierno de Canarias.

Salem precisa a propósito de este filme, que podría ser dirigido por Alberto García Martín, que se trata de una opición y que prevé que el rodaje se inicie el próximo año o  en 2012 “porque con estas cosas nunca se sabe”.

El argumento de Matar y guardar la ropa gira en torno a un camping nudista, lugar donde alguien debe morir. ¿Pero quién? Esto es lo que tiene que averiguar Número Tres, uno de los mejores asesinos a sueldo a quienes la Empresa asigna sus pedidos. Todo sería más sencillo si Número Tres no se escondiese bajo la anodina identidad de Juanito Pérez Pérez, un apocado comercial al borde de los cuarenta; si en el camping no coincidiesen sus hijos, su ex mujer, el juez estrella de la lucha contra el crimen, un amigo de la infancia, otro asesino particularmente despiadado, un inspector que lleva años sospechando de él y una incógnita llamada Yolanda.

Saludos, a modo de aviso, desde este lado del ordenador.

El buque fantasma…

Viernes, Agosto 27th, 2010

I.- PRÓLOGO

Hemos vuelto a salir a la mar. Nuestra pequeña embarcación navega empujada por el viento y el ambiente es de  cordialidad a bordo. Al caer la noche, y estando reunidos en el comedor para cenar, oímos gritos del vigía que nos conmina nervioso a que subamos a cubierta.

El vigía nos señala una mancha oscura que se dirige hacia nosotros. Ordeno al timonel a que gire nuestra nave a tiempo, ya que la mancha, que ahora reconocemos como un barco, casi nos pasa rozando. Alguien reza a sus dioses. Logramos arrastrar con cabos la pesada embarcación junto a la nuestra mientras pido voluntarios para que suban conmigo a examinarla.

La noche es tranquila, apenas agitada por el rumor de las pequeñas olas que chocan contra los cascos gastados de ambas embarcaciones. Recorremos el buque derramando haces de luz de proa a popa sin encontrar a nadie. Bajo a los camarotes mientras otros compañeros hacen lo mismo descendiendo a la bodega.

Nadie. El buque parece fantasma. En lo que debe ser el camarote de la tripulación encuentro el siguiente texto, escrito con letra aplicada aunque algo temblorosa:
 
II.- ¿QUÉ FUE ENTONCES?

“Leo un artículo que publica hoy, viernes, 27 de agosto, Diario de Avisos,  con una frase de inicio que pretende ser definitiva: “No todos los grandes guiones de la historia han pasado por un proceso de desarrollo, pero cualquier historia mejorará al pasar por él”. Lo dice Andrés Koppel, coordinador junto a Rolando Díaz, del Laboratorio de Escritura Audiovisual de Canarias (LEAC).

Continúo la lectura. Trufada de reflexiones con enjundia. Unos ejemplos cogidos al azar: “Se puede tener la mejor idea del mundo, que si no sabes desplegarla, porque no conoces las herramientas, no podrás llevarla a cabo. Nosotros –por el LEAC– valoramos que la propuesta sea buena, que permita trabajar en ella durante un año, y que el proyecto tenga sentido para ser rodado en Canarias“.

Me quito las gafas y limpio los cristales con un pañuelo de papel mientras pienso qué demonios se habrá querido decir con eso de “que el proyecto tenga sentido para ser rodado en Canarias”. ¿Sentido para quién? ¿Para los espectadores si la historia se hace cine?, ¿para los que asesoran ese proyecto? Y si es así, ¿bajo qué criterios?

Otra frase que pasará la historia: “El desarrollo es el trabajo sistemático y profesional sobre un guión. Lo pueden financiar las grandes productoras de cine a través de especialistas externos, pero en Canarias donde hay tan poco dinero, es necesario sacarle partido a una iniciativa como el LEAC”. A continuación se invita a las productoras de las islas a que empiecen a presentar proyectos al Laboratorio y se adentren en los apasionantes meandros del desarrollo. Se olvida reseñar que si obtiene el visto bueno del LEAC, ese proyecto contará además con el aliciente de competir con ventaja (el 0,5 puntito de más) de la comisión (una curiosidad: si borran la c queda omisión) que concede el visto bueno o malo a los trabajos que optan a ser subvencionados por el Gobierno regional.

En fin.

Otras frases: “el  LEAC no es un curso ni un proceso de formación, sino de desarrollo de un proyecto. Es evidente que en un año de trabajo desarrollando el guión, la persona que lo realice adquirirá nuevas herramientas para mejorar en su oficio, pero nuestro método es proyecto-céntrico, y se desarrolla a través de encuentros con especialistas”.

Entre otros, valorarán los trabajos profesionales como Helena Medina, guionista de  la miniserie 23-F y Joan Álvarez. En la segunda fase, o tratamiento, asesorarán León Ichaso, “que es un director de Hollywood, que ha trabajado con Jennifer López y Rubén Blades, muy relacionado con el cine inglés hecho por latinos”.

Sobre los proyectos de ediciones anteriores del LEAC, Koppel reconoce que no han tenido tiempo todavía de convertirse en películas, puesto que “cuando los guiones salen del LEAC, hay que buscarles una productora que los desarrolle y financie”.

La pregunta que me suscita es ¿quién les buscará productora para que los desarrolle y financie?, ¿el mismo LEAC?

Sobre el nivel de los participantes del Laboratorio, Koppel dice  que como en botica “hay de todo”. Desde gente con apenas formación a escritores que deberían buscar un guionista para su proyecto. No obstante, precisa que en Canarias “por su particular idiosincrasia, hay mucho talento”.

Debe ser eso, mucho talento.”

III.- EPÍLOGO

Aquí acaba el texto. Salgo de nuevo a cubierta y ordeno a los hombres que estaban explorando la bodega que me informen sobre lo que han encontrado: “guiones y guiones y alguna que otra lata de película”, me comenta Job. “No hemos podido recuperar ninguno. Quién sabe, la sal, la humedad y el olvido habrán hecho bien su trabajo”.

Una vez en nuestro velero le digo al vigía que ilumine la proa del buque fantasma para saber cuál es su nombre.

LEAC.

Dejamos el barco fantasma, que se aleja lentamente de nosotros hasta ser devorado por la oscuridad.

Saludos, muy agradecidos a h., desde este lado del ordenador.

Nueva ‘enciclopaedia’ descacharrante del cine canario (I)

Domingo, Agosto 1st, 2010

ADVERTENCIA:  No están todos los títulos que deben de figurar. Se nos han escapado largometrajes recientes, esos que han tenido tanto éxito que ni nos acordamos de ellos. Así que hemos tomado como base y para refrescar la memoria el trabajo sobre cine en estas islas infernales de la web Gran Enciclopedia Virtual de las Islas Canarias. Omitimos en este breve muestrario además los largometrajes que no han  tenido meridiana carrera comercial (El amor se mueve Holidays de Mercedes Afonso y Víctor Moreno, entre otros) así como aquellos filmes rodados por cineastas canarios pero que oficialmente juegan ya en otra división. Todos ellos, así como actores, directores, técnicos y las cintas más emblemáticas rodadas en las islas por producciones extranjeras, tendrán sus entradas próximamente en esta libertaria,  improvisada y afortunadamente nada edificante enciclopaedia.  

 L de largometrajes.

El ladrón de los guantes blancos.- Está considerada la primera película oficial de lo que llaman –y llamaremos a partir de ahora– cine canario. La dirigieron en 1926 los señores José González Rivero y Romualdo García de Paredes. Todavía recuerdo en mi pecaminosa memoria cinéfila el reestreno que la fenecida sala Yaiza Borges (antaño cine Tenerife) le rindió cuando todos éramos más jóvenes y supongo que felices. Como se trata de una película muda, la nota al piano la ponía en directo el también cineasta Juan Puelles, responsable en parte de que atendiera más a su forma de poner el acento sonoro que al filme en sí. La acción de la película, en lo que se transformaría más tarde en una de las constantes del cine rodado aquí por gente de aquí, transcurre a las afueras de Londres aunque el paisaje y sus protagonistas no tengan mucha pinta de ingleses. Si la película ha pasado a la pequeña historia cinematográfica de esta región desvertebrada se debe sobre todo al empeño de su pareja de cineastas. Algo así como el triunfo de la voluntad en versión canaria. El Ayuntamiento de La Laguna, con la colaboración de la Filmoteca Canaria, editó en 1997 un extenso trabajo de los investigadores Benito Arozena y Fernando Gabriel Martín sobre esta película. Se tiula Ciudadano Rivero, La Rivero Film y el cine mudo en Canarias.

La hija del mestre.- Otra película muda. Sólo que rodada en Gran Canaria. Mucho lamento decir –y sin ánimo de encender molestos pleitos entre provincias– que este filme sí que se tiñe de estupidizante regionalismo platanero y que carece del sentido del espectáculo de la cinta anteriormente reseñada, El ladrón de los guantes blancos. Dirigida también a finales de la década de los años 20 del pasado siglo en la isla reonda, sus responsables fueron Francisco González González y Carlos Luis Monzón. No cuenta, que sepa, con un extenso trabajo que reivindique sus presuntos valores cinematográficos. No obstante –y con la intención de equilibrar– digamos que se trata de un afortunado triunfo de la voluntad. Aunque suponga lanzarse al vacío (manía que supongo se hereda de los primeros aborígenes que habitaron esta tierra) por los acantilados que salpican la geografía de algunas de estas ínsulas.

Alma Canaria.- Olvidable producción del venezolano José Fernández Hernández. Un señor que no fue Florián Rey. Mucho folclore canario, mucha platanera, mucho vestido de mago pero más tonta que todos los diputados del parlamento canario reunidos en sesión plenaria. Se rodó el año en que finalizó la II Guerra Mundial, 1945, pero es una fecha que anoto más que nada para que se hagan una idea de la época en la que se dio luz verde a este desaguisado lentorro y sin gracia.  

Tirma (1954).-  En otro post comentamos esta misma cinta, donde anunciamos además su próxima edición en dvd. Como película histórica resulta igual de disparatada que las que rodó esa leyenda llamada Cecil B. de Mille, sólo que en esta ocasión la pareja de directores, Carlos Serrano de Osma y Paolo Moffa, se tomaron las cosas demasiado en serio. Lo de serio es un decir. Lo mejor, además de la espectacular Silvana Pampanini y un jovencísimo Marcello Mastroianni preguntándose ¿qué hago aquí, rodeado de tanto salvaje?, son esos aborígenes canarios con crestas. Bien atiborrado de sustancias que alteren la realidad, tiene un pase. Sobre todo por la risa tonta.

Islas somos (1978).- Primer largometraje de Fernando H. Guzmán, uno de esos hombres ante los que me quito elsombrero porque por sus cojones hacía lo que le salía en gana. Aunque se quedara sin perras. Sus películas, sin embargo, son un pestiño, aunque seguro que habrá gente que descubrirá valores dentro de ellas. Reiterando mi sincera y atribulada admiración por hacer posible su sueño aunque se convirtieran en pesadillas para sus espectadores, Fernando H. Guzmán es uno de los nombres del cine canario a reivindicar pese a su nulidad creativa. Años más tarde conseguiría con Españolito que vienes al mundo lo que hasta ahora no ha logrado ningún cineasta en la Semana Internacional del Cine de Valladolid, que su directiva dimitiera al peso. Y eso, damas y caballeros, son cojones. Otras películas del maestro son Donde el cielo termina y la inconclusa En algún lugar del tiempo. ¡¡¡Restropectiva ya!!!

El camino dorado (1979).- Cuando se escriba sin compromiso y mucho sentido del humor la historia del cine canario el cineasta Ramón Saldías, como Fernando H. Guzmán, deberán ocupar páginas y páginas del que espero sea nuestro peculiar Libro Gordo de Petete. No por su calidad como cineastas pero sí como reconocimiento a una labor empecinada por acariciar sus sueños. Gente así son las que nos hacen falta en estos tiempos de estómagos agradecidos y genios que no salen de casa. Otro título del Saldías: Karate contra mafia. Me faltan las palabras. ¡Maestros!

Guarapo (1988).- Teodoro y Santiago Ríos al ataque. El cine canario se quiere hacer mayor. La emigración como eje de una historia que si bien el paso del tiempo ha envejecido de manera feroz, sigue enarbolando la bandera de que aquí se puede hacer cine con cierta pretensión profesional. Los Ríos continuarían explotando su ya célebre y me parece a mi que casual trilogía de la emigración con Mambí y El vuelo del guirre. Y eso que se les cayó por el camino su San Antonio de Texas, que si no, tetralogía.  

Fotos (1996).- Respaldada por los excelentes elogios de un Quentin Tarantino con sobredosis de vino del Penedés durante su proyección en el Festival de Sitges, el primer largometraje de Elio Quiroga continúa siendo a mi juicio su película más personal por extravagante. No hay quien la entienda, y su digestión hace necesario mucho omeprazol para resistirla. No obstante, es un clásico si la comparamos con la desnutrida La hora fría y la frustrante No-Do. Por fortuna, Quiroga ha descubierto últimamente que se le da mucho mejor eso de los dibujos animados.

Piel de cactus (1998).-Película de obligado visionado para todos aquellos que no quieran hacer cine. Lamento repetirme, pero es que no hay quien entienda este ¿experimento? de Alberto Omar, escritor y dramaturgo que se metió en esto del cine probablemente mal aconsejado aunque cegado por la popularísima en aquellos años zeroloto. Él mismo tuvo que darse cuenta del desaguisado porque tras esta experiencia no se ha vuelto a poner detrás de las cámaras. Y es que el cine, además de ser caro, es tan extraño y caprichoso como la vida misma. Piel de cactus consigue, sin embargo, uno de sus objetivos, te da grima, como la piel del cactus.

La isla del infierno  (1998).-Lo mejor que se puede decir de esta película de Javier Fernández Caldas es que le salió gamberra sin que éste se diera cuenta. Esa inocencia es lo que desarma cuando uno la contempla por primera vez. Otra cosa es cuando la vuelves a ver. Te sugiere otras lecturas. En La isla del infierno imaginad un gran disparate sin criterio histórico alguno. Con muchos guanches melenudos y tostados al sol, caballeros templarios que parecen que han salido de la cantina más cercana y un personaje al que llaman el hermético que anda bajo el agua. ¿De qué va la historia? Todavía me lo pregunto. Eso sí, cuenta con secuencias de hondo calado visual. Me quedo con una, los pérfidos conquistadores castellanos que aparecen en un bosque.

Mararía (1998).- El director de Crónica del alba, la magnífica novela autobiográfica de Ramón J. Sender, Antonio Betancor, dirigió la polémica adaptación cinematográfica de uno de nuestros escritores canarios ilustres, Rafael Arozarena. Es una película más que correcta, y una adaptación que sin ser necesariamente fiel al espíritu del título del autor de Cerveza de grano rojo, se deja ver con cierto agrado. No pasará a la historia del cine, pero qué quieren que diga, creo que es de lo mejor que se ha rodado aquí con parte de dinero de aquí.

Intacto (2001).- La pongo en la lista porque se rodó en esta tierra. No me parece el mejor trabajo de Juan Carlos Fresnadillo, tampoco 28 semanas después y mucho menos esa tontería con el pobre de Jodorowsky, al que muestra paseando cogido de su mano por las calles de París. A la espera de Intruders, el mejor Fresnadillo está en Esposados, el filme que lo encadena todavía más a su amargo pasado insular. En cuanto a Intacto poco que decir. Salvo lo de sí, bueno, pero…. Al final todo es cuestión de buena o mala suerte. 

La caja (2006).- Juan Carlos Falcón adapta la novela del irredento Víctor Ramírez con resultados que todavía dejan turulato. Con esta película parece que el cine canario quiso continuar la estela iniciada por Mararía, aunque ambas historias sean géneros diametralmente opuestos. La caja es una comedia negra, y con su puntito que sabe caminar peligrosamente por esa delgada línea roja que lo separa del enojoso y facilón folclorismo.

Óscar, una pasión surralista (2008).- Intento fallido y frustrante de Lucas Fernández por contarnos lo grande que fue Óscar Domínguez. El filme contó con dinero, se saltó a la torera (sin que nadie de los afectados levantara la voz) las convocatorias oficiales del Gobierno de Canarias para otorgar subvención, y todo ello dio como resultado –mucho me temo– una cosa que cuenta nada de nada. Como biopic esta película no funciona y la otra historia que cuela no interesa. A esta cinta, y a su director, le falta además, dosis grandes de humildad. No sé como le habrá sentado a Óscar Domínguez, aunque conociéndolo por bohemio seguro que se parte de la risa en ese otro mundo en el que un día estaremos todos.

Saludos, tarareando el Lucha canario versión Los Sabandeños, desde este lado del ordenador.

¡Cine guanche!

Domingo, Junio 13th, 2010

NOTA: Este post no pretende ofrecer una lista completa de películas que por una u otra razón han intentado dar su visión –generalmente simplista y algo rocambolesca– sobre los primeros habitantes de las islas Canarias.

INTRODUCCIÓN

Contar historias de los primeros aborígenes de las islas Canarias se ha convertido en nuestro cine en un tema igual de tabú que la Guerra Civil española. Dejando de lado los ensayos recientes y las antiguas crónicas sobre la conquista de las Canarias, la representación que uno encuentra de aquellos pobladores del archipiélago no dejan de estar vestidas con el manto de la leyenda al ofrecer una visión generalmente idealizada de aquel pueblo que, siguen pensando muchos, se caracterizó por su nobleza e ingenuidad.

El cine hecho en Canarias no ha sido ajeno a este fenómeno aunque su aproximación a este universo (que a partir de este momento denominaremos como guanche, o los primeros pobladores de la isla de Tenerife) resulte cuanto menos estrafalario e ingenuamente desacralizador pese a que en la mayoría de estas producciones se insista en utilizar al indígena como una especie de buen salvaje que fue sometido por una poderosa civilización venida no del espacio exterior sino allende los mares.

EL MITO DE POCAHONTAS

La primera cinta de la que tengo noticia que aborda este asunto es Tirma, producción hispano-italiana de los años 50 dirigida por Paolo Moffa y Carlos Serrano de Osma. Protagonizada por Silvana Pampanini y un jovencísimo Marcello Mastronianni, el filme se rodó en Gran Canaria  y adapta la obra teatral del mismo título Juan del Río Ayala.

Por razones obvias Tirma no pasará a la historia del cine, y ni siquiera a la del entretenimiento, y ello pese a que sus directores pretendieron rodar un western sin indios ni vaqueros pero sí con aborígenes grancanarios y conquistadores castellanos. No he tenido la suerte (o la desgracia de ver una vez más esta cinta) pero recuerdo que los canarios que aparecen en la película van con crestas, como los semínolas de La Florida, y que al pobre Mastronianni le hace caminar por piedras al rojo vivo y poco más. La historia, como la de Pocahontas, incide más en el romance que surge entre el castellano que interpreta Marcelo y la princesa aborigen que asume una despampanante Pampanini. Mi conclusión –a la espera de que Filmoteca Canaria refresque mi memoria a través de un simpático ciclo sobre los guanches en el cine– es que Tirma más que cine es fotonovela en movimiento y un filme que por descacharrante hay que ver si prejuicios historicistas.

UNA DE AVENTURAS

Otra película que toma a los guanches como protagonistas es La isla del infierno (1998) de Javier Fernández Caldas. Cinta que probablemente sea una de las más delirantes del séptimo arte. Creedme si os digo que la he visto en varias ocasiones y todavía me pregunto si se trata de una parodia del cine de aventuras al viejo estilo…

El filme cuenta, no obstante, con planos muy elaborados (soldados que aparecen en el bosque en medio de la niebla y ¡un personaje al que se denomina El Hermético caminando por el fondo del mar!) pero carece de argumento. Lo que hace que lo mejor del  filme sea la amplía galería de personajes estrafalarios y sin ningún rigor histórico que aperecen en ella. Sólo por eso, esta inclasificable producción merece convertirse en título de culto.

En La isla del infierno hay un poco de todo: templarios, guanches traidores, un capitán sacado de tebeo…

No se trata de una película seria, tampoco creo que quisiera serlo. Hay momentos de comicidad involuntaria y batallas, y un sentido del espectáculo que pese a su raquítico presupuesto todavía desarma.

EXPERIMENTANDO QUE ES GERUNDIO

Iballa (1985), de Joseph Vilageliú, es otra de las aportaciones en importancia de lo que podríamos denominar como cine guanche. Como casi todos los trabajos de su director se trata de una cinta experimental que, a mi juicio, es de lo mejorcito que ha parido su autor. Iballa es cine y teatro a la vez, un curioso tour de force de un cineasta que, pese a todo, sigue siendo fiel a sí mismo. Lo que no es poco en estos tiempos de traiciones varias.

No he vuelto a visionarla desde la primera vez que la ví, pero guardo grato recuerdo de esta película. No sé si en aquellos días estaba tocado por Aguirre, la cólera de Dios, de Werner Herzog, o con la fascinante y recomendabilísima lectura de La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, de mi venerado Ramón J. Sender.

UN DOCUMENTAL

El documental Los guanches de Teodoro y Santiago Ríos continúa siendo hasta la fecha el filme más serio que se ha rodado hasta la fecha sobre los primeros pobladores del archipiélago canario. Es verdad que un nuevo visionado queda lastrado por las recreaciones algo cursis que hacen los Ríos sobre los guanches al mostrárnoslos idealizados a través de unos actores que parecen recién salidos del gimnasio mientras hacen que  pastorean rebaños de cabras o amasan gofio, pero visto con distancia no ha perdido aún su capacidad didáctica para hacerse una idea de quiénes fueron estos señores que además de pelear entre ellos mismos fueron capaces de tirarse por los acantilados por aquello de quítame unas penas…

Buceando por ahí y por allá me he encontrado con otros títulos que, al parecer, también han centrado su atención en los aborígenes canarios pero no he podido ver ninguno de ellos. Se agradece así que me pasen copias, ya que este pequeño trabajo sólo es un rápido anticipo de algo que quiere ser más ambicioso en el futuro. Las películas a las que hago referencia son Crónica histérica de la conquista de Canarias y Creando así al pueblo guanche.

Y hasta aquí: He dicho.

Saludos, con afán compilador, desde este lado del ordenador.

Madre Deus con esto del cine, cine, cine…

Martes, Junio 8th, 2010

CUANDO EL RÍO SUENA…

Al parecer una treintena de productores y cineastas canarios han presentado hoy martes 8 de junio un escrito en las oficinas de Canarias Cultura en Red a través del cual manifiestan su rechazo a que en la convocatoria de este año para la coproducción financiera de largometrajes destinados a su exhibición en salas cinematográficas se haya añadido que se valore con 0,5 puntos los proyectos desarrollados en el Laboratorio de Escritura Audiovisual de Canarias (LEAC).

Cabe recordar que entre las novedades de 2010 además de otorgar una puntuación adicional a estos trabajos –que alguien me lo explique porque su por qué continuo sin entenderlo– también se valorará el fomento de la igualdad de género.

El presupuesto de la convocatoria, cuyo plazo de propuestas finalizará el 5 de julio,  asciende a 600.000 euros, de los que 450.000 recaen en la modalidad de Producción y los 150.000 restantes para desarrollo.

 

¿QUIÉN NO SE ACUERDA, CABESTROS, DEL TEMA DE AMOR DE ESPARTACO?

La Filmoteca Canaria ha programado un ciclo de películas cuya banda sonora firmó Alex North, compositor de quien este año se celebra el centenario de su nacimiento. El ciclo incluye títulos como Un tranvía llamado deseo, Más allá del Río Grande, Vidas Rebeldes, Dublineses y Espartaco (para este que les escribe, una de las mejores bandas sonoras de North: ¡¡¡Recordad cabestros su tema de amor!!!).

 Las proyecciones, que se iniciaron hoy, martes 8 de junio en los Multicines Monopol, en Las Palmas de Gran Canaria, y que continuarán el jueves 10 en los Multicines Renoir-Price de la capital tinerfeña, se prolongarán hasta la primera semana de julio. Este ciclo apoya la cuarta edición del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (Fimucite 2010) que este año rinde homenaje a John Williams y su estrecha relación musical con el cineasta Steven Spielberg. Ambos dos no vendrá a la isla, aunque sí Carter Burwell, Bruno Coulais y Bear McCreary.

 

ESO, ESO, PURO INSTINTO ASESINO

Veo la primera entrega de Instinto asesino, biopic de Jacques Mesrine, quien fue declarado enemigo público número 1 de Francia en los años 60 y 70 del pasado siglo. Dirige esta costosísima producción gala Jean-Françoise Richet  –a quien podemos disculparle la torpeza de su remake de Asalto a la comisaría del Distrito 13, una de las obra  maestra del incombustible John Carpenter– con Vincent Cassel encarnando a Mesrine; Gérad Depardeiu y la española Elena Anaya en sus principales papeles.

Confieso que ignoraba por completo la vida y siniestra obra de este pistolero gabacho, lo que me ha animado a bucear en Internet para conocer un poco mejor a semejante elemento. El retrato que ofrece Richet, a falta de que deglute el segundo capítulo del largometraje, es contradictorio y en ocasiones surreal aunque parece que, efectivamente, ha clavado algunas de las pulsiones de este ladrón y asesino.

Así que el filme es bastante recomendable para los que gustan de historiar el crimen reciente en este continente a la deriva que es Europa, y curioso para los que disfrutan con un cine extremadamente violento. No se lo aconsejaría a los modosos ni a todos aquellos espectadores abducidos por ese cine difícil o de caza mayor (como me lo denominó en cierta ocasión un amigo cabezota y bastante tontorrón) que no entiende ni la madre que lo parió.

YA NO CREO EN ÁNGELES

Gracias a un amigo al que debería de estrangular con mis propias manos me meto a ver el sábado pasado en uno de esos irritantes multicines la que quizá sea una de las películas más delirantes de la historia del cine de nuestros convulsos tiempos. Su nombre: Legión, y va de un ángel, San Miguel, que baja a la Tierra para poner orden ante la dejadez del mismísimo Dios. Lo que me sorprende de esta extravagante producción norteamericana es su peste fundamentalista cristiana por la visión que ofrece de un Apocalipsis bíblico donde los malos son los ángeles enviados a la Tierra por el Omniciente y los buenos el tal Miguel y un puñado de humanos que se defienden como pueden de esa legión en una estación de servicio perdida en el desierto del Mohave. No había salido del cine con tal sensación perturbadora de confesarme (y es que esto de ser bautizado pesa de verdad) desde que vi, hace años Escalofríos dirigida por el actor Bill Paxton. Los iniciados seguro que me entenderán…

 

DÍAS CONTADOS

He podido ver el episodio piloto de Breaking Bad, una serie que no alcanzará los niveles de audiencia de Perdidos pero sí que reunirá (de hecho ya los ha reunido) a un grupo de fieles telespectadores. Protagonizada por Bryan Cranston (actor que hace de padre de familia en la maravillosa Malcom in the middle), la historia de Breaking Bad no puede ser más negra: un maduro profesor de química al que apenas le llega el dinero para sostener a su familia y con los días contados tras diagnosticársele un cáncer de pulmón, se mete con uno de sus alumnos a fabricar metanfetaminas para dejar un dinerito a los suyos cuando ya no esté en este mundo. La serie ha sido celebrada por el mismísimo Stephen King, un escritor que gracias a su sobresaliente posición puede decir las cosas que quiera sin que se le caiga el mundo encima.  Permítanme que le augure a Breaking Bad –si continúa en la misma línea de broma macabra que su episodio inicial– un puesto de honor entre las series norteamericanas que nos ha demostrado una vez más a los malditos bastardos que no hemos nacido en ese país, que son unos maestros en esto que llaman ENTRETENIMIENTO con todas sus letras en rigurosa y llamativa mayúsculas.

Gracias Carlos por esta revelación.

 

UN APUNTE NECESARIO

No me resisto a finalizar este post invitándoles a que lean el artículo que hoy publica el imprescindible filósofo Bernard-Henri Lévy en el diario El País sobre los acontecimientos que la semana pasada tiñeron de sangre las aguas del Mediterráneo. No tiene nada que ver con esto del cine, pero se me antoja que su lectura es muy necesaria en estos tiempos donde están empeñados unos y no otros en poseer el monopolio de la verdad. 

Saludos, como siempre gratamente perplejos, desde este lado del ordenador.

Si pone LEAC: medio puntito de más…

Miércoles, Mayo 26th, 2010

(Patricia González Cámpora, disfrazada de Kim Jong-il, rodeada por el cuerpo de profesores del LEAC).

La Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, a través de su empresa pública Canarias Cultura en Red, anunció hoy que ha abierto el plazo de las convocatorias para la coproducción financiera de largometrajes destinados a su exhibición en salas cinematográficas. El presupuesto de la convocatoria asciende a 600.000 euros, de los que 450.000 recaen en la modalidad de Producción y los 150.000 restantes para desarrollo. El plazo para presentar propuestas finalizará el 5 de julio.

Hasta aquí todo bien. O muy bien, si quieren.

Lo que vamos a exponer a continuación mal.

O muy mal, si también quieren.

Entre las novedades de la convocatoria de este año se valorará el fomento de la igualdad de género (lo que nos parece muy bien) y, ojo, “se dará una puntuación adicional a los proyectos que hayan sido desarrollados en el Laboratorio de Escritura Audiovisual de Canarias (LEAC)” (lo que nos parece muy mal. Y hasta feo, feísimo).

Pregunta: ¿a santo de qué?

Interpreto que con esta inquietante novedad lo que se pretende es poner en desventaja a quienes por una u otra razón no cuentan con proyectos “respaldados” por el dichoso laboratorio maldito. Y entre esas víctimas involuntarias sumo a las mujeres cuyo medio punto de discriminación positiva se le restará por no pertenecer al LEAC. Claro que si eres mujer y perteneces al LEAC: ¡bingo!

Me da la sensación, una vez más, que en una improvisada y también forzada convocatoria se quiere dejar fuera de juego a todos aquellos que no pertenezcan al club LEAC. Es decir, que los “independientes”, los que van por libre porque no tienen costumbre de pedir regalías a la autoridad (in)competente participarán en esta convocatoria en franca desventaja.

Esta es la sensación que saco al leer tal novedad.

Imaginad que el aspirante a reparto dinerario no forma parte del club LEAC, pero que se trata de un profesional (independientemente de su sexo) que se ha formado en Madrid, Londres, París, Ulan Bator, Caracas, Barcelona o Los Ángeles. Es probable que alguno de ellos incluso tuviera la suerte (ahora más bien la desgracia) de que recibiera clases del mismísimo Francis Ford Coppola y no de mis sin embargo apreciados Andrés M. Koppel o Rolando Díaz.

O que el candidato, es otra posibilidad, no se iniciara con “gente” tan ilustre, pero que llevara currándose esto del cine en pequeñas productoras canarias donde ha hecho un poco de todo. Robándole horas al sueño y sin cobrar un euro… Esta escuela le sirvió para aprender y transmitir emociones con una cámara…

Con la novedad del LEAC este aprendizaje se diluirá en el sumidero de las miserias si la chica o chico no forma parte del club. El club LEAC.

 ¡Juega sin medio punto de ventaja, demonios! 

Les invito a que se imagen cómo será el trabajo de las nuevas (des)comisiones –con el representante de Acepa sin derecho a voto pero sí a voz agazapado en una esquina– cuando se encuentren valorando proyectos:

- Esta historia no está nada mal. El problema mayúsculo es que quien lo escribe no pasó por el LEAC.

- Entonces póngalo usted en la carpeta de los tontos y valore con un medio punto de más a este otro proyecto que sí está “bendecido” por el LEAC.

- Pero si no vale nada…

- Eso da igual. Si pone LEAC: medio puntito de más.

Sospecho, hijos míos, que con este primer y disparatado paso se intenta que lo socios del club controlen el inestable y sin embargo entusiasta (pese a todo) audiovisual en las islas.

Mi estupor ante esta novedad crece por la natural desconfianza hacia un proceso de selección en el que ahora no todos los convocados compiten en igualdad de condiciones. 

Un ejemplo: Secundino que no tiene carnet del club, no tendrá medio punto de más mientras que Pepito que sí es miembro sale con ventaja.

Esta estratagema me suena a algo así como la de competir en una carrera donde el atleta con dorsal LEAC corre primero para llegar a la meta…  El otro, el que no milita en la sociedad debe de alcanzarlo cuando el chico del LEAC lleva un kilómetro de ventaja.

¿Alguien entiende este despropósito?

Da la sensación de que se está invitando a los participantes del gran circo del audiovisual canario a que saquen con carácter de obligatoriedad el carnet del club LEAC. Y esto sólo pasa en Corea del Norte. Ya saben: o formas parte del partido o a la puta calle.

Mi inquietud es pensar si quien dirige ¿nuestra? política audiovisual canaria no ha sido víctima del síndrome Kim Jong-il.

Y si es así, vamos aviados con tal timonel.

Pobre, pobre audiovisual canario…

Saludos, gritando por las montañas de Anaga ¡¡¡Achamán Achamán baja de una vez a estas tierras!!!, desde este lado del ordenador.