Víctor Álamo de la Rosa revela las claves de El pacto de las viudas

Jueves, Junio 27th, 2019

El escritor Víctor Álamo de la Rosa hablará este viernes, 28 de junio y a partir de las 18 horas, sobre su última novela, El pacto de las viudas (Editorial Siete Islas, 2019) y sobre lo divino y lo humano si se tercia. El encuentro será en la sala Domingo Pérez Minil, en la Casa de la Cultura, Santa Cruz de Tenerife, dentro de la actividad que desarrolla el Club de Lectura Agustín Espinosa en colaboración con la Biblioteca Püblica del Estado.

El pacto de las viudas describe un mundo devastado por una pandemia de suicidios donde Danilo Porter, un investigador privado, buscará la verdad de lo que está ocurriendo, adentrándose en una realidad distópica en la que el planeta está gobernado por las esposas de los más célebres dictadores del siglo pasado.

La novela se construye como un diálogo con la obra La tempestad, de William Shakespeare, y no se conforma con narrar una realidad más o menos presente sino que se adentra en un futuro distópico donde las viudas han sido capaces de viajar en su vehículo espacial a Marte y fundar allí una nueva ciudad, un nuevo mundo, alejado de la contaminación de la Tierra, un planeta acuciado por el cambio climático, la lluvia ácida y los desastres naturales.

El pacto de las viudas es la octava novela publicada por Víctor Álamo de la Rosa, autor nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1969, aunque su infancia transcurrió en El Hierro, isla que ha marcado su literatura. Ha publicado ocho novelas: El humilladero (1994), El año de la seca (1997), Campiro que (2001), Terramores (2007), La cueva de los leprosos (2010), Isla nada (2013), Todas las personas que mueren de amor (2015, Premio Benito Pérez Armas 2013) y El pacto de las viudas (2019).

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Lecturas con acento de aquí

Jueves, Abril 11th, 2019

El Pacto de las viudas (Siete islas, 2¡19) es una novela de Víctor Álamo de la Rosa en la que recrea un mundo en el que las mujeres han logrado manejar los hilos del poder aunque ahora ese universo vive una pandemia de suicidios en la que Danilo Porter, un investigador privado, buscará la verdad de lo que está ocurriendo, adentrándose en una realidad distópica en la que el planeta está gobernado por las esposas de los más célebres dictadores del siglo pasado. El escritor, cuya última novela publicada obtuvo en 2013 el premio Benito Pérez Armas, despliega la historia de amor de Danilo Porter y Eleonore para demostrar que hay amores que no cura el paso del tiempo. Danilo Porter se niega a aceptar su divorcio y se dedica a espiar a su exmujer, convencido de que el tiempo no cura las heridas, de que hay amores que no se olvidan. Las viudas intervendrán para ayudarle. La trama, ambientada en Madrid, Río de Janeiro y en una extraña isla inventada llamada Calibán, describe las peripecias de Danilo Porter y sus investigaciones al mismo tiempo que reconstruye su fallido matrimonio y su obsesión por recuperar a Eleonore.

Santiago Gil es el autor de El Gran amor de Galdós (Ediciones La Palma, 2019), un libro en el que relata la historia del primer amor que vivió y sufrió el autor de, entre otras grandes novelas, Los episodios nacionales. En la contraportada se avisa que “Benito Pérez Galdós fue un hombre con muchos amores que, sin embargo, renunció siempre a la convivencia marital y al compromiso. Se encerró a escribir como un galeote y creó personajes en los que fue dejando rastros de su propia biografía. En sus memorias insiste en que no hay nada reseñable antes de 1864, pero quienes conocen su vida hablan de un primer amor con María Josefa Washington Galdós Tate que marcó toda su existencia”. La publicacion de esta novela se inserta en las conmemoraciones del denominado Bienio Galdosiano, comprendido entre 175 aniversario de su nacimiento, que se celebra desde mayo de 2018, y del centenario de su muerte, en enero de 2020.

Todo bien (Círculo Rojo, 2019) es una divertida novela de Gregorio Duque en la que repasa la actualidad que han vivido las islas que forman el archipiélago canario en los últimos años. El libro se plantea asì y entre otras cuestiones ¿podemos sustraernos a todos los hechos negativos de la vida o, por el contrario, se convierten en condicionantes y elementos que marcan la vida, la forma de pensar, la ética, la ideología y sus aficiones? A esta pregunta responde el autor mediante una novela peculiar, a través del humor, y de una serie de personajes que hablan en presente del pasado más reciente, encabezados por Antonio, fiscal sordo que llega a Santa Cruz de Tenerife una semana antes de incorporarse a su destino, y un grupo coral en el destacan Rafael, Jesusa y Chano.

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Víctor Álamo incursiona en la novela juvenil con Omar, el niño cangrejo

Viernes, Marzo 31st, 2017

La editorial Siete Islas presenta Omar, el niño cangrejo, una novela de Víctor Álamo de la Rosa en la que incursiona en la literatura infantil y juvenil. Con esta nueva obra, recupera a un personaje, Omar el cangrejo, que ya había protagonizado un cuento publicado en 2004.

Omar es un niño que está convencido de que es el hijo del mar porque tiene un brazo que parece una pinza de cangrejo y extraños poderes, como hablar con las olas y los peces o respirar bajo el agua. Disfruta de una vida apacible y divertida en El Hierro pero pronto comienzan los líos con otros muchachos y se verá envuelto en un misterio, hasta el punto de que se verá obligado a luchar contra los terribles conjuros de un extraño brujo para poder recuperar su vida, y a su novia.

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Todas las personas que mueren de amor, una novela de Víctor Álamo de la Rosa

Lunes, Julio 6th, 2015

“La tristeza no. La tristeza está hecha del dolor que hay detrás del dolor  Cuando ya no se siente. Cuando ya no se siente nada es la tristeza. Atrás de atrás de atrás, trascendido de todo cuanto duele. La tristeza, lo que aparece cuando ya no hay dolor, cuando el arrasamiento. Eso es la tristeza, hecha d amores, desamores, humores y fantasmas,  voluta hinchada, perplejo posicionamiento de la última capa del alma. La tristeza.”

(Todas las personas que mueren de amor, Víctor Álamo de la Rosa, Salto de Página, 2015)

Víctor Álamo de la Rosa cuenta con una trayectoria literaria consolidada. Creador del territorio mítico de Isla Menor, geografía que prácticamente ha monopolizado casi toda su narrativa y que es un trasunto –explica Álamo de la Rosa– de la isla de El Hierro, ha obtenido el último premio Benito Pérez Armas de Novela con Todas las personas que mueren de amor, obra que, curiosamente, no transcurre en Isla Menor sino en una realidad brumosa, que juega caprichosamente con los sueños, para narrar el relato de un desamor.

Estructurada en dos partes y un final en el que se fusiona realidad y fantasía, Todas las personas que mueren de amor es una novela que busca su tono empleando para ello varias voces narrativas, todas ellas en primera persona, pero no termina de cuajar en sus ambiciones.

Con esta estructura, la primera propone la versión de un joven profesional que piensa que ha encontrado el amor de su vida, solo que tras sufrir una enfermedad, y mientras espera ser sometido a una complejísima intervención quirúrgica, descubre que no es oro todo lo que reluce.

La novela gira, pero no plantea, la búsqueda del amor del protagonista. Un amor muy particular que en su relato se transforma en fuente de la que emanarán todos los conflictos. El narrador explica su desamor –a veces en clave poética–  en torno a la mujer que pensó era la de su vida.

Planteado así, el argumento de Todas las personas que mueren de amor no deja de tener su atractivo romántico aunque la mirada del protagonista antes-durante-después de la operación que decidirá su vida o su muerte resulta demasiado turbia al estar trufada de reproches contra esa mujer que lo cegó y que le robó el alma.

Para destacar esta actitud, Víctor Álamo de la Rosa presenta a un protagonista inmaduro cuya visión del amor declina hacia el sexo en encendidos encuentros eróticos que describe a lo largo del libro.

En este sentido, le falta a Todas las personas que mueren de amor precisamente amor y le sobra demasiado sexo.

Eso al menos es lo que evoca el protagonista de esa relación, quien dibuja a su novia, Gladys, como una vamp de andar por casa. O lo que es lo mismo, una chica caprichosa a la que le gusta el sexo.  No hay nada más profundo entre los dos, aunque el protagonista bastante ingenuo y egoísta reclama una complicidad que, por lo que explica en la novela, solo se ha dado en almuerzos y cenas; escapadas al mar y sobre todo entre sábanas revueltas.

El protagonista más que amor por Gladys lo que siente es un deseo que se convierte en adicción. Gladys, que pertenece a un mundo radicalmente diferente al suyo, sí que sabe estimularlo para el placer efímero pero no le proporciona –parece que no lo busca tampoco– tranquilidad emocional.

La primera parte de Todas las personas que mueren de amor se trata más que de una confesión de un alegato en el que su protagonista no deja de plantear un desengaño desconcierto entendemos que egoísta:

“¿Cómo después de todo lo que me había pasado, esas mujer no daba el paso de venirse conmigo y cuidarme y amarme sin reservas? Me lo preguntaba a diario, aunque ella me llamara y me enviara SMS amorosos.”

Todas las personas que mueren de amor debe ser leída entonces como una crítica que el autor  emprende contra un chico que no entiende la razón de ¿por qué las cosas le van tan mal? pero sin darse cuenta que quizá sea él el origen de todo ese mal.

El escritor retrata la visión del mundo que tiene su personaje como un territorio muy limitado en el que no asume culpabilidad alguna ante sus acciones. La situación se complica cuando al borde de la muerte ingresa en el hospital para que le extirpen otro mal que tiene la forma de un lagarto.

Mientras tanto, el narrador continúa con su victimismo y cataratas de reproches:

“Mi cabeza no podía admitir ese hecho, había que tener demasiado estómago. Mentir y engañar despiadadamente a su novio enfermo.”

Y líneas más abajo, resaltar:

“Me moría en serio.”

Al margen de la frustrada relación de pareja, lo mejor de la primera parte de esta novela se encuentra en la descripción de la vida cotidiana que desarrolla en el hospital y en cómo acomoda su existencia con la de otros enfermos igual de graves que él a la monotonía de un centro que funciona con un horario espartano y en el que salir a escondidas para fumar un cigarrillo en una habitación olvidada se convierte en algo así como un signo de libertad.

Será también en este hospital donde vea y hable con dos hijas supuestas. Las hijas que pudo tener con Gladys y la necesidad de construir una familia.

Los celos, sin embargo, contribuyen a su desgaste sentimental y minan su alterada conciencia cuando concluye que “Gladys es mala, no puede haber otra explicación.

La segunda parte de Todas las personas que mueren de amor está narrada por Gladys pero su relato es también un reproche en el que más que explicar las razones de porqué actuó así, sirve para manifestar que más que mala es una chiquilla manipuladora. Se resuelve por lo tanto la duda que tiene el protagonista masculino mientras se cincela el carácter igual de inmaduro de ella. A modo de cierre, irrumpe entonces un tercer personaje que no revelaremos pues ofrece otra mirada moral sobre la misma historia.

En la tercera parte, por último, interviene el jefe de Neurocirugía del hospital donde ha estado ingresado el joven y las niñas que son productos de la imaginación, o fantasmas según se prefiera.

Con ellos se pone candado a un relato coral que, sospecho, no es de lo último en la producción narrativa de Álamo de la Rosa así que su lectura resulta muy desconcertante y deja la sensación de que necesitaba de paciente revisión para imprimirle el sello que caracteriza su literatura. Esa literatura que en su universo de Isla Menor tanto le debe a lo que se conoce como realismo mágico.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.

Víctor Álamo de la Rosa gana el Premio de Novela Benito Pérez Armas por ‘Todas las personas que mueren de amor’

Lunes, Noviembre 3rd, 2014

La Fundación CajaCanarias ha hecho público hoy, lunes 3 de noviembre, el título de la obra ganadora del Premio de Novela Benito Pérez Armas 2014, distinción que recae en  Todas las personas que mueren de amor, del escritor Víctor Álamo de la Rosa. El galardón, dotado con 12.000 euros, lleva aparejado la publicación de la obra en 2015.

Se presentaron al certamen un total de 64 obras originales, de los que se seleccionaron cuatro para la final. El jurado de esta edición estuvo formado por la escritora y poeta Cecilia Domínguez Luis, el profesor y escritor Juan-Manuel García Ramos y el periodista y también escritor Juan Cruz Ruiz.

Todas las personas que mueren de amor es “una indagación muy literaria en las sensaciones del desamor, porque narra la historia de un personaje capaz de morirse de amor nada menos que siete veces”, avanza Álamo de la Rosa en una nota informativa. Añade, además, que se trata de un libro “muy literario porque está en las antípodas de las novelas de género, tan en boga por estrictos parámetros comerciales, ya que tiene una escritura muy elaborada y fragmentaria, y además presenta guiños a obras tan emblemáticas de la tradición literaria canaria como Fetasa, de Isaac de Vega”.

Para Víctor Álamo de la Rosa esta novela será “un giro sorprendente” para sus lectores. “Estoy muy feliz porque esta novela no habría tenido salida si no llega a ganar un concurso como éste, donde se busca premiar obras con valores literarios, artísticos, y no se utilizan criterios meramente comerciales”.

La novela premiada, Todas las personas que mueren de amor, es la séptima en la trayectoria de este narrador, después de haber publicado las obras El humilladero (1994), El año de la seca (1997), Campiro que (2001), Terramores (2007), La cueva de los leprosos (2010) e Isla nada (2013), su última novela hasta la fecha, recientemente destacada por el periódico El Mundo como “la novela de un gran contador de historias universales”.

Saludos, muchas felicidades Víctor, desde este lado del ordenador.

Un diario digital anuncia que el escritor Víctor Álamo de la Rosa es el ganador del Premio de Novela Benito Pérez Armas 2014

Sábado, Noviembre 1st, 2014

El Diario de Tenerife anuncia que el escritor Víctor Álamo de la Rosa ha resultado ganador del Premio de Novela Pérez Armas 2014, dotado con 12.000 euros, más la publicación de la obra en 2015, aunque la información que firma Gallo no especifica cuál es su título pero sí que fue la que se alzó con el galardón “por mayoría del jurado” entre las cuatro obras finalistas.

La Fundación CajaCanarias no ha hecho público aún el fallo, aunque seguramente se hará oficial el próximo lunes.

El jurado de esta edición estuvo formado por los escritores Juan-Manuel García Ramos, Juan Cruz y la poeta Cecilia Domínguez Luis.

El Escobillón.com ha intentado ponerse en contacto con Víctor Álamo de la Rosa para confirmar esta noticia pero no ha habido manera tras varios intentos. Desde aquí y si se confirma la noticia que revela el diario digital, le expresamos nuestra más sincera enhorabuena. No obstante, y por precaución, esperaremos al anuncio oficial de la Fundación CajaCanarias no vaya a ser que…

En estos momentos, el Premio de Novela Benito Pérez Armas es el certamen literario más veterano de cuanto se celebran en el archipiélago canario y es también el mejor dotado económicamente.

La escritora Silvia García fue la ganadora de la edición de 2013 por la novela En el reino de los cielos. En esa ocasión, el jurado estuvo integrado por el catedrático de Lengua Española de la Universidad de La Laguna, Humberto Hernández; la catedrática de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Alicia Llarena y el escritor y periodista Fernando Delgado.

(*) En la imagen Benito Pérez Armas, escritor y político canario que da nombre a este premio literario.

Saludos, amanecemos que no es poco, desde este lado del ordenador.