¿Y?

Miércoles, Febrero 1st, 2012

En su más que estimable labor de recuperación de los que forjaron ese pequeño milagro que fue Gaceta de Arte, el realizador Miguel G. Morales presentó este miércoles, 1 de febrero, Los mares petrificados, un documental en torno a la vida y obra de Domingo López Torres, poeta, escritor y ensayista desaparecido en el mar por las fuerzas rebeldes un oscuro invierno de 1937.

Este trabajo, que sorprende porque no reclama justicia de memorabilia histórica en torno a su protagonista ni hace sangre sobre su desgraciada muerte, se exhibe en un teatro Guimerá que recupera por unos instantes su delicioso aire provinciano, aunque no se trate de una sala que reúna las condiciones pertinentes para ver una película donde el sonido –muy penoso–  tiene un protagonismo que está por encima del de la imagen.

En este sentido, entiendo que Los mares petrificados se apoya más en las canciones que interpreta Pedro Guerra sobre poemas de López Torres y en la estentórea y reconocible voz de José Manuel Cervino leyendo otros poemas de Domingo López Torres que en la vida y obra del mismo López Torres.

Contiene, no obstante, el audiovisual entrevistas con investigadores e historiadores que hablan sobre el poeta sacrificado pero no se da una visión de conjunto de quién fue este personaje probablemente porque existe, entiendo, muy poca información sobre el mismo.

Ello hace que a lo largo del documental me pregunte no una sino varias veces ¿quién fue Domingo López Torres?

Los mares petrificados no me da ninguna respuesta a esta cuestión. Así que salgo del Guimerá como antes de entrar: ¿Quién coño fuiste López Torres?, ¿un actor secundario de Gaceta de Arte?, ¿un poeta al que la sinrazón de la Guerra hizo desaparecer por tus ortodoxas actividades de izquierdas?

Pero también ¿quiénes fueron tus padres?, ¿cómo conectaste con aquel grupo de iluminados que encendieron la llama del surrealismo a este lado del Atlántico?, ¿por qué apostaste por la radicalidad surrealista e ideológica?

En definitiva, demasiadas cuestiones sin respuestas. Lo que me hace pensar que Los mares petrificados más que un documental que indaga sobre el autor de Diario de un sol de verano o Lo imprevisto prefiere mostrar estampas de un hombre al que las circunstancias del momento parece que se confabularon para devorarlo con apenas treinta años cumplidos.

Con esto quiero decir que como espectador este documental apenas me ofrece elementos para que configure como un orfebre un retrato de López Torres.

Y si bien intuyo que Morales y su guionista, Leoncio González, optaron por esta línea porque apenas existe información en torno al escritor y poeta que da razón de ser a estos Los mares petrificados, me descoloca y lamento escribir que despista que hayan dejado el asunto en manos de Pedro Guerra, que interpreta con su solvencia habitual los poemas de López Torres, y la sonora voz de Cervino, para reproducir fragmentos de la obra de un autor que así se lo lleva el viento.

O el mar que lame la orilla de la playa.

Los mares petrificados me deja así petrificado.

Por indiferente.

Y salgo del Guimerá sin saber quién fue Domingo López Torres porque no ha sabido ni emocionarme ni conmoverme.

Solo logra que me encoja de hombros y que me pregunte ¿y?

Un ¿y? que sale de mi cabeza porque no hay respuestas.

Y mientras tanto Pedro Guerra interpreta sus canciones.

Y el documental me sabe a un fundido encadenado de vídeo clip donde Guerra canta a López Torres.

O muestra como las olas del mar rompen contra las rocas o lamen la orilla del mar con la voz de Cervino en off recitando a López Torres…

Lo que hace que  el ¿y? siga planeando en mi cabeza.

Porque me pregunto, demonios, ¿quién fue Domingo López Torres?

Saludos, ¿y?, desde este lado del ordenador.

Miedo

Martes, Enero 31st, 2012

“Cama, mamá, pollito…” Su madre le fue nombrando una a una, las cosas que llenaban las habitaciones de su casa. Le descubrió la música de las palabras, y más tarde, con ayuda de otra cartilla le enseñó a enhebrar las frases: “Mi mamá me ama y yo amo a mi mamá”. “Mi papá no fuma en pipa, fuma puros Condal”. De vez en cuando, cuidándose de que nadie la viera, abría la caja de cigarros y levantaba el papel cebolla para aspirar aquel olor a madera.

La voz de su madre deletreó para ella los sonidos de la vida, y puso nombre a las personas, y a los animales. “Pepa bebe”. “Mi tío pasea”. “El perro ladra”. “Miau dice el gato mientras mira a la rana croar”.

El aroma de su madre ocupaba casi todo el espacio de su vida. Ella llenaba la casa. Le gustaba cantar isas, folías, y sobre todo las seguidillas que las cantaba muy bien. Su voz fue el sonido de fondo de nuestra niñez.”

(La isla de las palabras desordenadas, Yolanda Delgado Batista)

Entre los hallazgos de La isla de las palabras desordenadas (Izana Editores) primera novela de la escritora Yolanda Delgado Batista, está su forma fragmentaria de contar la historia. Una historia en la que se cruzan otras historias aunque en el fondo se trate de una sola historia que, a mi juicio, explora y con mucha pericia, las geografías del desarraigo.

La isla de las palabras desordenadas cuenta también con momentos muy vívidos, escenas en las que la narradora parece que desnuda el alma y que sabrán un poco a hiel para el sentido del gusto de un lector que, entre sorprendido y conmovido, asiste a este interesante y bien armado monólogo a través del cual su protagonista, Lola, va derramando como gotas su relato.

Un relato en el que los recuerdos de la infancia y la juventud se entremezclan sin capricho porque tienen un mismo objetivo, presumo, que no es otro que el de entender y atender a las motivaciones que empujan a su protagonista a regresar a sus raíces. Una vuelta a casa donde los fantasmas del pasado parecen que se ceban en su memoria.

La isla de las palabras desordenadas es también la aventura que inicia su protagonista para despiojarse de las represiones y frustraciones que han marcado su vida. Una vida que aguanta estoicamente por sus hijos al ser consciente de que “el mundo ignora a los vencidos. Nadie regala premios a cambio de penas. Ella también ha aprendido a desentenderse del mundo. Vivir fuera de foco.”

Con esta novela, Yolanda Delgado aporta una nueva e interesante mirada a la narrativa que se está cocinando actualmente en Canarias. Una mirada aplastantemente sincera sobre una realidad –la de la isla, isla– vista con unos ojos donde los miedos que definen el carácter del insular son observados por otro insular pero desde una respetuosa y agradecida distancia.

He encontrado tristeza y ocasionales pinceladas de humor en esta novela que no sabe a primeriza, pero sobre todas las cosas he encontrado una poderosa honestidad al permitir al lector bucear en la cabeza de una mujer aparentemente frágil y aparentemente vencida por las circunstancias que va creciendo a medida que avanza en su inquietante examen de conciencia.

Y todo ello en un relato que, si bien apenas supera las 170 páginas, cuenta con capas y más capas que obligan a una lectura serena para despejar sus claves.

En La isla de las palabras desordenadas las historias parecen que se camuflan unas detrás de otras. Se reflexiona así sobre el tiempo, el fin de la infancia y por lo tanto de los sueños, se habla de ese pequeño infierno vital que es la madurez. También de la soledad, de la familia, del amor, de traiciones y mentiras. De sexo, de la muerte y del miedo.

Sobre todo del miedo. El miedo a lo inevitable.

Acaba de recordar algo que alimentó aún más su carácter de niña asustada. Sus padres habían salido a cenar a casa de unos amigos cuando ocurrió lo del hombre con sombrero y gabardina. Su hermana tendría ocho años. Lola uno más. Esa noche un extraño tocó el timbre de su puerta. Ella acercó una silla, subió y miró por el ojo de pez. Lo que vio fue una figura de hombre embutida en una gabardina negra y un sombrero que le tapaba completamente la cara.

LOLA: ¿Quién es?

DESCONOCIDO: Soy Fernández, ¿está tu padre?

Cuando escuchó aquella voz subterránea, se le llenaron los ojos de susto. Se acordó de los siete cabritillos que acabaron dentro de la panza del lobo y corrió a buscar a su hermana, sin saber muy bien para qué.”

En este aspecto, lo de menos, a mi juicio, de esta novela es la historia que quiere contarnos Delgado Batista sino la forma que ha escogido para contárnosla ya que al emplear esta arquitectura, aparentemente caótica, aparentemente sin orden ni concierto, consigue dar una singular unidad al conjunto final.

Los largos monólogos interiores, en los que describe con brioso pulso narrativo los recuerdos de infancia y adolescencia de su protagonista, así como una frustrada relación sentimental, saben tocar el alma. Y la saben tocar porque su autora procura evitar en todo momento caer en el cenagal del sentimentalismo fácil y muestra, describe, sentimientos desde la hondura al mismo tiempo que imprime de sólida credibilidad a una mujer, Lola, cansada de ser una víctima. Cansada de ser una persona con una noción cancerígena de la culpa que la devora por dentro.

SOR CÁNDIDA: ¿¿Tus padres duermen desnudos?

Lola tenía siete año, casi ocho. Algo le dijo que la pregunta tenía sorpresa. Si les contaba que dormían sin pijama, pensarían que sus padres eran pobres y a ella la echarían del colegio. Lo negó, dijo tres veces que no, así, moviendo de un lado a otro su coleta de caballo. Quizás aquello no estaba pasando de verdad, posiblemente estaba soñando, seguro que al rato mojaría la cama, y aquel líquido calentito del principio, luego sería frío y desagradable.” 

La isla de las palabras desordenadas no parece así una obra primeriza, sino el primer aldabonazo de una escritora que sabe pero sobre todo siente lo que escribe. Y ese saber pero sobre todo ese sentir se aprecia en esta novela digamos que experimental, fabuloso rompecabezas en el que no sobra ninguna de sus piezas.

Saludos, muy gratamente sorprendidos, desde este lado del ordenador.

Sí están y se les espera

Sábado, Enero 21st, 2012

ISLAS NEGRAS EN BARCELONA

Mientras el futuro de la 25 edición de la Semana Negra de Gijón permanece aún en el aire, el primer encuentro del año que se celebra en España dedicado a la literatura negro criminal, BC Negra (del 4 al 11 de febrero), ha hecho público el programa de sus jornadas. Jornadas entre las que destacan, entre otros escritores invitados, Anne Perry y Petros Màrkaris.

Esta semana, que se celebra en distintos espacio de la ciudad Condal, se ocupará también de la novela negra escrita en Canarias el 10 de febrero.

Bajo el título de Islas Negras, los gancanarios Alexis Ravelo y José Luis Correa bajo la moderación de José Luis Ibáñez expondrán las claves de la novela policíaca a este lado del Atlántico. Género, por cierto, en el que los grancanarios ganan hasta el día de hoy y por histórica goleada a sus vecinos tinerfeños.

JOYCE, JAMES JOYCE

Ediciones Escalera presenta Escritos breves, de James Joyce, una edición bilingüe y crítica de varios textos del reconocido escritor irlandés traducidos por Mario Domínguez Parra.

El libro contiene textos poco transitados por los lectores de habla española, como son Epifanías, Un retrato del artista y Giacomo Joyce.

Saludos, esto es to-to-todo por hoy, desde este lado del ordenador.

¡Se queda!

Martes, Enero 17th, 2012

El heraldo recorre las ciudades y pueblos de las ocho islas anunciando la buena nueva. Grita con potente voz de barítono “¡se queda!, ¡se queda!” mientras su caballo relincha casi como si subrayara el portentoso “¡se queda!, ¡se queda!” que sale de la garganta del jinete, que lleva días y noches cabalgando sin descanso alguno para dar la noticia.

- ¡Se queda!- musitan los culturos que antaño se indignaron mientras se ponen de rodillas.

- ¡No tira la toalla!- recitan los culturos antaño indignados mientras se persignan y le ponen velas a la Virgencita de Candelaria. La Virgencita cuyo rostro moreno parece que resplandece.

- ¡Sonríe la Virgencita!- exclama un teatrero.

- ¡Apartad las cabezas que esto lo grabo yo desde mi móvil!- responde una cineasta que vio el abismo y que ahora, agradecida, apunta su móvil de última generación a la figura de la Morena.

- ¡Un milagro!- coincide la mayoría de los culturos a medida que se va propagando la noticia.

¡Alberto Delgado se queda!

El heraldo, que mantiene las riendas de su alazán con fuerza, continúa gritando la buena nueva.

- ¡Se queda!, ¡Se queda!

Un músico llora emocionado.

- ¡No llores!- le consuelan unos.

- Dejadlo llorar… Llora de alegría….- contestan otros.

En las siete islas se baila y se canta. Se abren barricas de vino y de cerveza Dorada, Reina y Tropical

En el cielo sin estrellas de Canarias aparece de pronto la imagen de Alberto Delgado.

ALBERTO DELGADO (tamborileando con los dedos la superficie de una mesa): Estimados todos… Conste que han sido ustedes los que me pidieron que no dimitiera…

- ¡Con dos cojones!- chilla un exaltado.

- Shhhh.- susurran varias voces.- ¡Dejadlo hablar!

ALBERTO DELGADO (tras un fortísimo carraspeo): Compañeros todos… Una advertencia: “La situación no sólo es dramática, sino que es muy probable que lo sea más en el futuro”.

CULTURETAS: ¿Por qué? Tú puedes…

ALBERTO DELGADO (dejando de tamborilear sobre la mesa): Pues porque habrá que conocer, por ejemplo, “la actitud del nuevo Gobierno central con respecto a Canarias. Hay convenios, que compartimos con otros territorios como Baleares o Ceuta y Melilla, que permiten a nuestros creadores partir en igualdad de condiciones con los del resto del Estado. Esas ayudas son con las que articulamos Canarias Crea y no sabemos si seguirán. Estamos en un compás de espera.”

- No, no, no.- gritan unos.

- Ánimo, Alberto, que tú puedes.- gritan otros.

ALBERTO DELGADO (consultando unos papeles): Ya que entiendo que hay consenso informo que objetivo number one: tenemos que “lograr la transversalidad que plantea el Plan Canario de la Cultura ya que es indispensable trabajar con otros departamentos del Gobierno para de algún modo coadyuvar a sacar adelante los proyectos. Algunos se mantendrán sin excesivas dificultades, como el Canarias Crea Canarias, que facilita el desplazamiento entre Islas, o los circuitos de teatro y danza.”

- ¿Plan Canario de qué?- preguntan unos.

- ¿Coadyuvar?- se atragantan otros.

ALBERTO DELGADO (llamando al silencio): A callarse, coño, que no he terminado. Me pregunto si “la cultura, con toda la abstracción que reúne el término, puede conjugarse con el pragmatismo empresarial. Para muchos, Estados Unidos y su ley de mecenazgo es la panacea (sacude la cabeza algo mosquiado)”. “Nosotros tendremos que recorrer ese camino durante bastante tiempo. Cuando tengamos una ley de mecenazgo, que no digo que no sea un objetivo, nos costará 20 años que funcione. Además, este Gobierno de Canarias con la cultura nunca ha buscado ganar ningún tipo de influencia (se escuchan algunas risas entre el público). Siempre, repito, siempre hemos atendido a todos los ayuntamientos, a todos los cabildos, y nos da exactamente igual su color político. Y si algo puede superar ese riesgo es la cultura. En el caso de Canarias, el patrocinio público es de obligado cumplimiento: los costes son mucho más elevados que en la Península, y además, la gente está acostumbrada a pagar menos por el producto cultural.”

- Y Paulino, ¿ónde está Paulino?

- Eso, eso.- dicen los culturetas que miran al cielo donde la imagen de Alberto Delgado aparece y desaparece porque hay interferencias.

ALBERTO DELGADO (quitándose las gafas): “Hemos mantenido una larga conversación acerca del complejo momento que vivimos. Pero además, tengo mucho interés en que el presidente se reúna con los representantes del sector, el gabinete de crisis, y explique de viva voz cuál es la senda que quiere buscar el Gobierno. Porque el artífice de lo que hemos conseguido en estos últimos cuatro años es Paulino Rivero. Si él no hubiera estado apoyándonos, esto no hubiera salido adelante.”

- Ohhhhhhh.

ALBERTO DELGADO (visiblemente emocionado se limpia una lágrima que resbala por su ojo derecho): “El salto cualitativo en política cultural ha sido enorme, y por eso me gustaría que la gente se convenciera con argumentos de que los recortes no responden a que el presidente haya cambiado su forma de pensar en cuanto al apoyo a la cultura, no, sino a una crisis muy profunda. ¿Yo hubiera hecho otros presupuestos? Seguro, y lo más probable es que habría metido la pata. Pero está claro que habría realizado un reajuste en el documento mayor del que se hizo, aunque no sé cómo y no sé de dónde”.

- ¡Vaya!- exclama el exaltado.

- Shhhhhhh….- le ordena el resto de culturetas antaño igual de exaltados.

ALBERTO DELGADO (que se coloca las gafas): Y han de saber ustedes que “casi todos los días, e incluso, antes de que comenzara todo este jaleo, pensaba en dimitir. Este trabajo es duro y también hay mucha gente, especialmente en algunos medios de comunicación, que considera que todo es negativo, que todo está mal. Pero ha sido el propio sector cultural el que me ha dicho que no quiere que me vaya. Y eso quizás responda a que me reúno con ellos con mucha frecuencia para intentar consensuar las decisiones más importantes.”

- ¡Malditos periodistas!- gritan los más emocionados.- ¡A la hoguera con ellos!

- No te merecemos.- hablan otros.

- ¡Que ahorquen a los malos periodistas!

- Eso, eso…

- En Canarias volvería a amanecer….- recita un poeta con sospechosa camisa tricolor.

- Todo negativo, todo negativo… Son unas malas bestias, Alberto, no les hagas puto caso… Tú a lo tuyo, como siempre… No te dejes amedrentar por los juntaletras que van de ilustrados.

-Y de iluminados.- añade otra voz.

La imagen de Alberto Delgado se contrae y cuando vuelve a recuperar la forma original ésta carece de sonido. La boca de Delgado se mueve de arriba abajo sin que nadie sepa qué demonios está contando.

- ¿Alguien sabe leer los labios?- pregunta un tipo con gafas y barba bien cortada entre los miembros del gabinete de crisis.

La boca de Delgado continúa moviéndose. El Viceconsejero se encoje de hombros y ríe. Claro que su risa, cristalina como las aguas del Atlántico que bañan las costas de Canarias, no se oye.

- A reírse.- recomienda el de las gafitas y barba bien recortada.- A la de tres: Uno, dos y…

- Hahahahahahahaha…

Alberto Delgado asiente satisfecho y de pronto su imagen se desvanece dejando a  la mayoría de los culturetas con la falsa carcajada en la boca mientras miran mesmerizados el cielo.

La noche oscura vuelve a cernir sobre Canarias.

Y nadie reacciona, ni siquiera el exaltado.

Pero de pronto, en la lejanía, llega en oleadas un eco alentador:

- ¡Se queda!, ¡Se queda!- repite el heraldo que no ha dejado de recorrer las ocho islas dando noticia de la buena nueva.

- ¡Se queda!

- Jajajajajajajaja.- ríe el exaltado.

 (*) Las declaraciones entrecomilladas del viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado, están tomadas de una entrevista que publica Diario de Avisos en su edición del 16-I-2012.

NOTA: La imagen que ilustra este post corresponde a una de las tres películas de Fantomas protagonizadas por Jean Marais y mi cordialmente detestado Louis de Funès.

Saludos, visitando San Borondón, desde este lado del ordenador.

¿Qué dio de sí esto del cine en Canarias en 2011?

Viernes, Diciembre 30th, 2011

INTRO

A punto de comer las inevitables uvas, hago repaso de lo que ha dado el cine en Canarias este año que se nos va, va… Recordando primero al cineasta Richard Leacock y al actor José Conde, fallecidos este año que ya ha iniciado su cuenta atrás.

Leacock, documentalista británico, fue pionero de lo que se conoce como cinéma vérité, y rodó en 1935 siendo apenas un adolescente su primera película en Gran Canaria, Canary Bananas, 8 minutos en blanco y negro de un cineasta que cuenta en su filmografía con trabajos como Nehru y Happy Mother’s Day. José Conde, actor de reparto gallego, fue el protagonista de La isla del infierno, primer largometraje del realizador tinerfeño Javier Fernández Caldas.

A modo de advertencia: no me he preocupado por enumerar las películas que han escogido estas accidentadas geogarfías para sus, generalmente, catastróficos filmes. Entre otros, y cito por obligación, la segunda entrega de Furia de titanes.

LARGOMETRAJES

Si hacemos un balance cinematográfico de este año que termina cabe destacar el estreno de tres largometrajes dirigidos por cineastas nacidos a este lado siempre agitado del Atlántico.

Por orden de estreno, pudimos ver el a mi juicio frustrante eurowestern Blackthorn, del grancanario Mateo Gil; la inquietante aunque irregular Intruders del tinerfeño Juan Carlos Fresnadillo y la bienintencionada Seis puntos sobre Emma, del lanzaroteño Roberto Pérez Toledo.

Se estrenó, pero solo en casa, la extravagante Réquiem por amor y sangre, de David DL Rosa, y La guía del silencio, de Cándido Pérez de Armas. Y Miguel Ángel Toledo dio a conocer el trailer de La senda, película que esperamos se estrene en 2012.

En este año que se nos muere, el Gobierno de Canarias a través de Filmoteca Canaria e Impulso Records editaron un dvd de venta al público que recuperó Tirma, coproducción hispano italiana de 1954 dirigida por Carlos Serrano de Osma y Paolo Moffa y protagonizada, entre otros, por Silvana Pampanini, Marcello Mastroianni y Gustavo Rojo. La copia, versión española, contó con extras (ficha técnica, ficha artística, fotografías y entrevistas con algunos de los actores, técnicos y figurantes de esta producción que en Gran Canaria araña la categoría de mito).

Se estrenaron también de forma oficiosa varios documentales. Entre otros, cabe destacar Ciudadano Negrín (Sigfrid Monleón, Carlos Álvarez e Imanol Uribe); Aldecoa, huida al paraíso (Miguel G. Morales) y el interesante Canarias, naturaleza amenazada (Pedro Felipe Acosta). Ciudadano Negrín fue nominado a los Goya. Premio al que este año concurrieron profesionales canarios en distintas categorías como la tinerfeña Tatiana Hernández, que lo obtuvo por su trabajo a mejor diseño de vestuario por Lope.

2011 fue también fecundo en cortometrajes subvencionados y libertarios. Pero son demasiados los títulos para reproducirlos en su total integridad. Así que me perdonen, pero no hay tiempo y ganas para citarlos a todos.

FESTIVALES

En la nube de festivales que se celebran en el archipiélago continuaron su andadura, entre otros, MiradasDoc, el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y Fimucité. Desapareció, sin embargo, el Festival Internacional de Cine Chico de Canarias – isla de La Palma.

En una cáustica nota de prensa la organización anunció que optaba por cancelar su décima edición “al no contar con los apoyos financieros e institucionales suficientes.”

Además de quedarse sin su festivalito, La Palma se quedó este año también sin cines al cerrarse en la capital las multisalas Avenida.

LIBROS

En cuanto a libros editados sobre y de cine canario se publicaron, entre otros, el cuestionado y discutible El cine en Canarias (una revisión crítica), un volumen coordinado por Aurelio Carnero Hernández y José A. Pérez Alcalde Zárate y editado por la Filmoteca Canaria y el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canarias.

El décimo y último tomo de la colección Historia cultural del arte en Canarias se ocupó de El cine en Canarias (1896-2010) en un volumen que bajo el título de La multiplicidad de la imagen, brindó una síntesis de la multimedia (Cuarenta años de Zaj: el arte vivo y Canarias, 1964-2004) y la fotografía (Isla, viaje, fotografía) que firmaron, respectivamente, Fernando Gabriel Martín, Frank González y Carmelo Vega.

El último número de la revista universitaria Latente dedicó su dossier a El cortometraje en Canaria durante la primera década del siglo XXI, un esforzado trabajo de compilación realizado por Jairo López y Josep Vilageliú.

(*) La imagen que acompaña estas líneas corresponde a Canary Bananas (Richard Leacock, 1935).

Saludos, ¿por quién doblan las campanas?, desde este lado del ordenador.

¡¡¡El primer corto zombi rodado en Canarias!!!

Martes, Diciembre 27th, 2011

¿Qué es 21-Z?

21-Z es el primer corto canario zombi de la historia zombi del corto canario.

Rodado íntegramente con un teléfono móvil, narra la historia del que podría ser el último hombre vivo en un mundo apocalíptico.

En primera persona cuenta su odisea mientras en el exterior se desata la pesadilla…

Firmado por Aitor Padilla y Eduardo Gorostiza, 21-Z es un refrescante descubrimiento para quien firma estas ahora apresuradas líneas.

Y escribo refrescante porque quien firma estas ahora apresuradas líneas es un fanático del cine de y sobre muertos vivientes.

Esos muertos vivientes con los que George A. Romero contribuyó a la revolución de 1968.

Fecha en la que un grupo de espabilados sonámbulos se empeñó en buscar por las calles de París playas mientras levantaban los  adoquines de las calles.

21-Z es una película de zombis.

Un trabajo pequeño, sin alharacas, sobre supervivencia en un universo –como es el nuestro– dominado por muertos vivientes.

Una fabulosa metáfora sobre los que ya no tienen hambre de fe pero sí de consumo: “Cuando ya no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán por la tierra.”

Finalista de la segunda edición de Movilfest Tenerife 2011, 21-Z resume casi todas las claves que hoy configuran el subgénero de muertos vivientes según el maestro Romero.

Les invito a que vean 21-Z.

Y a que den saltos en la butaca (yo pegué más de uno).

La nota tontorrona de este tributo con no tan inesperada vuelta de tuerca es su extensión.

Por una vez viendo un zombi corto zombi canario pedí más.

Y humor.

No el forzado y cansino parlamento de su protagonista.

Un monólogo estirado para explicar de que va la cosa…

Con todo, es un entretenido ñaca-ñaca.

Y un revulsivo para el zombi canario zombi de autor en el que todavía están atrapadados esos tantos y tantos zombis que ruedan sus neuras en estas islas abandonadas de la mano de los dioses.

21-Z está protagonizada por Winslow M. Iwaki.

Saludos, mascullando cerebro, cerebro, desde este lado del ordenador.